Estados Unidos ataca a la milicia Al Shabab en Somalia

Estados Unidos confirmó el lunes una operación en la región sur de Somalia contra el grupo terrorista somalí Al Shabab, vinculado a  desde 2012, aunque no indicó ni el lugar, el motivo, el alcance o el éxito o fracaso de la operación. El ataque, según han manifestado fuentes gubernamentales a la prensa local, tenía como objetivo neutralizar la cúpula de la organización islamista, incluído el líder Ahmed Godane —también conocido como Mujtar Abu Zubeir—, uno de los ocho terroristas más buscados por EE UU.

 

"Fuerzas militares estadounidenses realizaron una operación en Somalia hoy [por este lunes] contra la red Al Shabab", dijo el portavoz del Pentágono, John Kirby. "Estamos evaluando los resultados de la operación y proporcionaremos información adicional cuando lo consideremos apropiado", agregó.
El diario The Washington Post, citando a periodistas locales, afirma que drones (aviones no tripulados) presuntamente estadounidenses dispararon varios misiles cerca de la ciudad portuaria de Barawe, considerada un bastión de Al Shabab. "El dron ha lanzado varios ataques contra el lugar donde dirigentes de Al Shabab y sus luchadores celebraban una reunión secreta", aseguró la emisora somalí RBC.


El ataque —que según Efe se llevó a cabo entre Sablaale y Dhay, a 190 kilómetros de Mogadisco, capital del país— se produjo días después de que la Misión de la Unión Africana en Somalia (AMISOM) y el Ejército del país retomasen el control de varias localidades estratégicas en la Baja Shabelle y en Hiran, hasta ahora bajo dominio de la milicia islamista.


El Post, que destacó lo poco habitual de que el Pentágono admita que ha realizado una operación militar clandestina en Somalia, recordó que hace un año fuerzas especiales estadounidenses realizaron una infructuosa operación en Barawe con el fin de capturar a Abdulkadir Mohamed Abdulkadir, un alto comandante de Al Shabab de origen keniano.


El grupo terrorista está considerado el responsable del ataque de hace casi un año contra un centro comercial en Nairobi (Kenia) en el que murieron unas 70 personas.

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Domingo, 12 Enero 2014 06:03

Sharon: pacifista, héroe... y carnicero

Sharon: pacifista, héroe... y carnicero

Cualquier otro líder de Medio Oriente que sobreviviera ocho años en coma habría sido tema favorito de todos los cartonistas del mundo. Hafez Assad habría aparecido en su lecho de muerte, ordenando a su hijo cometer masacres; Jomeini habría sido dibujado exigiendo más ejecuciones mientras su vida se prolongaba hasta el infinito. Pero en torno a Ariel Sharon –el carnicero de Sabra y Chatila para casi todo palestino– se ha tendido un silencio casi sagrado.


Maldecido en vida como asesino por muchos soldados israelíes, así como por el mundo árabe –que ha sido bastante eficaz en masacrar a su propio pueblo en años recientes–, Sharon fue respetado en sus ocho años de muerte virtual: ningún cartón sacrílego dañó su reputación, y sin duda recibirá el funeral de héroe y pacifista.


Así recomponemos la historia. Con qué rapidez los sicofantes periodistas de Washington retocaron la imagen de este hombre brutal. Luego de enviar a la milicia libanesa consentida de su ejército a los campos de refugiados de Sabra y Chatila, en 1982, donde fueron masacrados hasta mil 700 palestinos, una pesquisa realizada por el propio Israel anunció que Sharon tenía responsabilidad personal por ese baño de sangre.
Fue él quien condujo la catastrófica invasión israelí de Líbano tres meses antes, contando a su primer ministro la mentira de que sus fuerzas sólo avanzarían unos kilómetros más allá de la frontera, y luego puso sitio a Beirut, al costo de unas 17 mil vidas. Pero al reascender con lentitud en la peligrosa escalera política israelí, resurgió como primer ministro, retirando los asentamientos judíos de la franja de Gaza y por tanto, en palabras de su vocero, poniendo en formaldehido cualquier esperanza de un Estado palestino.


Para el tiempo de su muerte política y mental, en 2006, Sharon –con ayuda de los crímenes de lesa humanidad de 2001 en Estados Unidos y su exitosa pero mendaz afirmación de que Arafat había respaldado a Bin Laden– se había convertido nada menos que en pacifista, mientras Arafat, quien hizo más concesiones a las demandas israelíes que cualquier otro dirigente palestino, era retratado como superterrorista.


El mundo olvidó que Sharon se opuso al tratado de paz de 1979 con Egipto, votó contra una retirada del sur de Líbano en 1985, se opuso a la participación israelí en la conferencia de paz de 1991 en Madrid y al voto del pleno de la Knesset a favor de los acuerdos de Oslo de 1993, se abstuvo en una votación por la paz con Jordania en año siguiente y votó contra el acuerdo de Hebrón en 1997. También condenó el método de retiro de Israel de Líbano en 2000 y para 2002 había construido 34 nuevas colonias judías ilegales en tierra árabe.


¡Vaya un pacifista! Cuando un piloto israelí bombardeó un conjunto de departamentos en Gaza, matando a ocho niños junto con el mando de Hamas que era su objetivo, Sharon describió la operación como un gran éxito, y los estadunidenses callaron, porque él se las ingenió para imbuir en sus aliados occidentales la extraña noción de que el conflicto palestino-israelí era parte de la monstruosa batalla de George W. Bush contra el terror mundial, de que Arafat era un Bin Laden y que la última guerra colonial del planeta era parte del enfrentamiento cósmico del extremismo religioso.


La pasmosa –en otras circunstancias, hilarante– respuesta política a la conducta de Sharon fue la afirmación de Bush de que el israelí era un hombre de paz. Cuando llegó a primer ministro, los perfiles en los medios no destacaban la crueldad de Sharon, sino su pragmatismo, evocando una y otra vez que era conocido como El Buldózer.


Y, desde luego, años después de la muerte de Sharon entrarán buldózeres de verdad a limpiar terreno árabe para más colonias judías, y así asegurarán que nunca de los nuncas habrá un Estado palestino.


Traducción: Jorge Anaya

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Viernes, 03 Enero 2014 07:24

Ataque en un feudo de Hezbolá

Ataque en un feudo de Hezbolá

Un coche-bomba explotó en el sur de Beirut en uno de los bastiones de la milicia chiíta libanesa Hezbolá. Entre cuatro y seis personas murieron y decenas resultaron heridas en el ataque en la capital de un Líbano cada vez más dividido y convulsionado por la guerra en la vecina Siria. La explosión se registró en el barrio de Haret Hreik, en la periferia sur de la ciudad, dentro de la zona que se conoce como el "cuadrado de seguridad" de Hezbolá, cerca de la vieja sede del canal de TV Al Manar, de ese mismo movimiento político. El atentado fue el cuarto en esa zona de Beirut desde que Hezbolá anunciara, en abril pasado, que combatientes de esa milicia proiraní pelearon en Siria del lado del presidente Bashar al Assad. Y llega semanas después de otro ataque en la misma área, frente a la Embajada de Irán, que dejó 22 muertos.


El canal de televisión Al Manar dijo que la deflagración ocurrió en un área residencial a unos 150 o 200 metros de la oficina política de la agrupación chiíta, aunque agregó que el edificio no fue el objetivo del estallido. "La cifra de víctimas por la explosión terrorista en Haret Hreik es de cuatro muertos y 65 heridos", señaló el ministro de Salud, Ali Hassan Khalil, en un comunicado difundido por la agencia de noticias estatal libanesa NNA. Más tarde, la cadena árabe Al Jazeera cifró las víctimas en seis.

Desde la escalada de la guerra civil siria, Líbano vive un clima de tensión política que amenaza con destruir el débil equilibrio que mantiene la coalición de unidad nacional, que incluye tanto a sectores que apoyan a la insurgencia siria como grupos que defienden al presidente Al Assad, entre ellos Hezbolá. La semana pasada, el dirigente sunnita Mohamed Chattah, crítico de Al Assad y Hezbolá, fue asesinado en un atentado con explosivos en el centro de Beirut. Sus seguidores culparon inmediatamente al movimiento islamista libanés.

Como si la situación no fuera lo suficientemente volátil, recientemente el gobierno libanés alertó que no puede hacer frente con el aluvión de refugiados sirios que escaparon de la guerra y se instalaron en su pequeño territorio. Naciones Unidas ya registró más de 800.000 refugiados –en un país de menos de 4,5 millones de habitantes– y advirtió que el número podría ascender hasta un millón y medio en 2014. El gran afluente de refugiados sirios no hizo más que aumentar las tensiones políticas en Líbano entre los que apoyan a la insurgencia siria, de mayoría sunnita, y los que sostienen al gobierno de Al Assad, como las minorías alawitas, cristianas y los sectores chiítas como Hezbolá.


Imágenes difundidas por Al Manar mostraron a bomberos combatiendo el fuego que salía de los autos en la zona del atentado. También se vieron al menos un edificio con su fachada completamente destruida y varios otros también seriamente dañados. Milicianos de Hezbolá y soldados libaneses fueron vistos acordonando el área para mantener a una multitud de personas que se había congregado en torno del lugar de la explosión.


El presidente libanés, Michel Suleiman, dijo que el coche-bomba fue plantado "por la misma mano que planta el terrorismo, la matanza y la destrucción por todo el Líbano", informó la cadena de noticias BBC. En un comunicado, también pidió solidaridad entre los libaneses y diálogo entre los divididos líderes políticos de cada uno de las comunidades confesionales del diverso país, y llamó a las fuerzas de seguridad a redoblar esfuerzos y hallar a los culpables. El primer ministro designado, Najib Mikati, dijo que "la mano del terrorismo no hace diferencias entre no-sotros. Más bien, está planeando una conspiración despreciable para ahogar al Líbano en el enfrentamiento sectario", agregó.

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Miércoles, 27 Noviembre 2013 07:35

EE.UU. tenía celdas vip en Guantánamo

EE.UU. tenía celdas vip en Guantánamo

La CIA estuvo haciendo algo más que sólo encarcelar e interrogar a los cientos de sospechosos de terrorismo que fueron enviados a la prisión militar fortificada de Guantánamo, en un remoto rincón de Cuba, después de los ataques del 11 de septiembre. En unos pocos casos también trató de convertirlos en dobles agentes. El programa, dirigido desde un lugar secreto dentro de Guantánamo, que no fue revelado hasta ahora, funcionó desde 2002 hasta 2006 y llamó la atención de George Bush, quien estaba entonces en la Casa Blanca. Una cantidad de sospechosos terroristas fueron convertidos con éxito y enviados a sus países con la esperanza de que se reconectaran con la red de Al Qaida y brindaran información a la CIA para ayudar a localizarla y matar a blancos de alto perfil, de acuerdo con una investigación de Associated Press (AP).

Sólo aquellos que se pensaba que todavía tenían contactos legítimos con las altas jerarquías de los grupos terroristas eran considerados para el programa secreto. Una vez identificados, eran tentados por una gran cantidad de estímulos, especialmente grandes cantidades de dinero en efectivo así como promesas por parte de la CIA de que su seguridad y la de sus familias estaría asegurada desde ese momento, incluyendo nuevas identidades. El dinero, que con el tiempo llegó a ser de millones de dólares, provenía de un fondo secreto de la CIA llamado Pledge (Promesa).


Más prosaicamente, a esos reclutas "especiales" se les ofrecieron privilegios "especiales" mientras permanecían en Guantánamo, como haberlos cambiado de las celdas a unos pequeños bungalows a varios cientos de metros de distancia, separados por ligustros. Los bungalows, que tenían el nombre de Penny Lane, contaban con patios, cocinas y duchas privadas. Quizá lo más tentador era que tenían camas adecuadas, con colchones. El nombre Penny Lane proviene de la canción de los Beatles. Más de 10 años después, algunos de los detenidos siguen encarcelados, con pocas perspectivas de libertad. Algunos también comenzaron a llamar a los bungalows escondidos "el Marriott", por su confort relativo. Supuestamente, los residentes de Penny Lane tenían acceso a pornografía si así lo requerían. Ayer no hubo comentarios de la CIA.


Associated Press consiguió detalles del programa después de entrevistar a numerosos oficiales y ex oficiales estadounidenses que estaban familiarizados con él. Ellos, sin embargo, hablaron con la condición de guardar el anonimato. Otros familiarizados con Guantánamo no expresaron particular sorpresa. "Por supuesto que eso sería un objetivo", afirmó Emile Nakhleh, un ex analista de la CIA que ayudó a evaluar a los detenidos, sin discutir nada del programa. "Es tarea de inteligencia reclutar fuentes" le dijo a AP David Remes, abogado de un grupo de detenidos de Yemen en el lugar. El también vio lo que quería lograr la CIA. "Se creía que los hombres que ellos enviaban de regreso como agentes podrían aportar algo de valor."


Bush estaba suficientemente intrigado como para hablar en la Casa Blanca directamente con uno de los funcionarios de la CIA que estuvieron involucrados en Afganistán, adonde los sospechosos convertidos en agentes eran enviados cuando eran liberados de Penny Lane. Se dice que el presidente Barack Obama, por el contrario, expresó su preocupación por aquellos que todavía estaban ayudando a la CIA cuando él entró en funciones, en 2009, y ordenó una investigación de todas las operaciones.


Si el programa permaneció como un secreto muy bien guardado, era seguramente por los obvios riesgos asociados, especialmente que los hombres, una vez liberados, participarían inmediatamente en nuevos ataques contra Estados Unidos y revelarían públicamente su paso por Penny Lane para avergonzar a Washington. También había preocupación porque si alguno de ellos identificaba un blanco para ataques con aviones no tripulados podría morir, aun si estaban pagados por la CIA. Mientras algunas fuentes dijeron que el programa resultó en algunos asesinatos exitosos de la CIA de blancos de alto perfil, también concedieron que en otros casos los hombres simplemente desaparecieron al ser liberados y nunca más se supo de ellos.


Dijeron que no hay evidencia, sin embargo, de que ninguno se diera vuelta y matara a algún estadounidense. El tratamiento de los internos por parte de Estados Unidos ha sido repetidamente condenado por los grupos de derechos humanos. El penal sigue siendo una espina política para el presidente Obama, que no pudo cumplir su promesa, cuando fue electo, de cerrarlo rápidamente. Se vio obstaculizado en especial por la resistencia en el Capitolio a cualquier tentativa de que sospechosos de terrorismo fueran llevados a tierra estadounidense para ser juzgados por un sistema de juicio regular. La atención pública volverá nuevamente a Guantánamo el año que viene, en especial por el esperado comienzo del juicio de Khalid Sheik Mohammed, el supuesto cerebro de los ataques del 11 de septiembre.


Por David Usborne, de The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.
Traducción: Celita Doyhambéhère

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Preso en Guantánamo revela las dos caras de EEUU

Fue Halloween hace diez días en los Estados Unidos. Después de haber pasado los últimos 11 años en prisión de EE.UU. en Guantánamo, Cuba, he aprendido bastante sobre la cultura estadounidense. Entiendo que es habitual que las personas se vistan con máscaras y abracen diferentes identidades durante una noche. En el Campo 5 de Guantánamo, las máscaras rara vez se caen.


Veamos, por ejemplo, a uno de nuestros guardias militares aquí. Con 195 cm de alto y 114 kilos, Biggie es el nombre que los presos le han dado. Soldado joven de unos 20 años, Biggie puede ser muy cortés y servicial. A menudo hace mandados para nosotros y nos habla con respeto. Pero Biggie es también el más brutal de los guardias.


En febrero de este año, mis compañeros de prisión en Guantánamo y yo comenzamos una huelga de hambre para protestar por el encarcelamiento indefinido sin cargos. Yo también, rutinariamente, he participado en estas protestas pacíficas, negándome a salir de mi celda o ir a la zona de recreo.


Un procedimiento conocido como "Forced Cell Extraction" (Extracción Forzada de la Celda, FCE) se utiliza para transportar a los presos que protestan. Una extracción típica comienza con el equipo de FCE golpeando mi cara contra el suelo. Cuatro hombres me agarran las piernas y los brazos y un quinto toma mi cabeza. El líder del equipo pone mis pies y mis brazos junto a mi espalda en un solo punto, mientras los otros guardias presionan sobre mí, en ese mismo lugar, con todo su peso.


Biggie es el líder del equipo de la FCE en mi pabellón. Él es el que casi rompe mi espalda en cada extracción forzada. Él es también quien me pone las esposas todo lo apretado que puede, corta las ligaduras de plástico y luego me somete a un cacheo humillante. Tengo suerte si Biggie y el equipo de FCE me manejan solo como a un saco de papas.


Recientemente le pregunté a Biggie sobre esta contradicción de su personalidad. Su única respuesta es que él "simplemente hace lo que le dicen".


A menudo reflexiono sobre cómo Biggie refleja las contradicciones de su país. Los funcionarios estadounidenses electos me han tildado a mí y otros prisioneros aquí como "lo peor de lo peor". Nos llaman "terroristas". Sin embargo, a pesar de estas afirmaciones, no he sido acusado de un crimen ni se ha presentado ninguna prueba que apoye mi encarcelamiento estos largos años. De hecho, las administraciones de Bush y de Obama han ordenado mi liberación.


Por supuesto, Guantánamo no me define. Llegué aquí atado de manos y pies, con unos extraños espejuelos cubriendo mis ojos y esperando la muerte. Hasta ese momento, había sido solo un profesor de Inglés, un traductor, un voluntario de un grupo humanitario residente en Gran Bretaña, un marido y padre de cuatro hijos .


Yo sé quién soy. Pregunto al pueblo estadounidense cuál es el verdadero rostro de su país – el bueno o el malo. Rezo para que los estadounidenses no sigan permitiendo que sus semejantes sufran tales atrocidades en nombre de la seguridad. Sueño con que van a encontrar la fuerza para desafiar pacíficamente el poder. Y espero que en sus acciones muestran más humanidad que la que nosotros hemos visto.


(Traducido por Cubadebate)


*Shaker Aamer es el último residente del Reino Unido que queda preso en Guantánamo, Cuba . Él ha estado en custodia de los EE.UU. desde 2002 y fue uno de los primeros detenidos trasladados a Guantánamo y lleva el número de serie ISN 239 . Este artículo fue proporcionado por su equipo legal de la Escuela de Leyes de CUNY

 

18 NOVIEMBRE 2013
Publicado originalmente en Al Jazeera

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La creciente resistencia a las guerras de Obama con aviones no tripulados

"Antes no temía a los aviones no tripulados, pero ahora, cuando los veo sobrevolar, me pregunto: ¿seré la próxima víctima?". Este es el testimonio de Nabila Rehman, una niña de 9 años de edad del noroeste de Pakistán, que resultó herida en un ataque estadounidense con avión no tripulado hace un año, en la pequeña localidad de Ghundi Kala. Nabila vio a su abuela, Mamana Bibi, volar en pedazos en el ataque. Su hermano, Zubair, también resultó herido. Su caso ha vuelto a centrar la atención en el polémico programa de asesinatos selectivos que se ha vuelto central en la política exterior y en la estrategia de guerra del Presidente Barack Obama a nivel mundial.

 

"Tenemos un mensaje muy simple para Estados Unidos: ¿Cómo justifican matar a una abuela? ¿En qué modo eso nos hace más seguros?" Mustafa Qadri planteó esta pregunta en el programa de noticias de "DemocracyNow!". Qadri es el autor de un nuevo informe de Amnistía Internacional titulado "¿Seré la próxima víctima? Los ataques de Estados Unidos con aviones no tripulados en Pakistán" (Will I Be Next?' U.S. Drone Strikes in Pakistan).


Nabila y su hermano Zubair, que tiene 13 años, son parte del creciente número de víctimas de ataques con aviones no tripulados, pero su situación es especial, ya que lograron comparecer ante el Congreso estadounidense junto a su padre, Rafiq ur Rehman, para brindar testimonio acerca del ataque y de cómo destruyó a su familia. Su historia es relatada en un nuevo documental que se lanzará esta semana en forma gratuita en Internet, denominado: Unmanned: America's Drone Wars, realizado por Brave New Films y Robert Greenwald. En el documental, Rafiq, un maestro de enseñanza primaria, describe así lo ocurrido el día del ataque:


"Antes de que ocurrieran los ataques, disfrutábamos de la vida. Eran las 14:45 del 24 de octubre de 2012. Después de finalizar las clases ese día, me dirigí al pueblo a comprar insumos escolares". Cuando regresó, le dijeron que su madre había muerto. Había un cráter donde estaba su jardín. Su madre estaba recolectando ocra con los niños. "Ahí es donde mataron a mi madre. Como se suele decir, era un tesoro de plegarias. Solía contarle mis problemas. Ella me consolaba y me hacía olvidar mis preocupaciones. Mi familia ha quedado destruida desde que mataron a mi madre". En total, nueve niños resultaron heridos como consecuencia del ataque. El ataque siguió el parámetro típico: hubo un ataque inicial, seguido de otro dirigido contra quienes se acercaron a socorrer a los heridos.


Este es el testimonio de Zubair, de 13 años de edad, ante el Congreso: "Cuando el avión no tripulado lanzó el primer ataque, la tierra tembló y se levantó un humo negro. Se sentía en el aire un olor tóxico. Corrimos, pero minutos más tarde el avión volvió a disparar. La gente del pueblo acudió a ayudarnos y nos llevaron al hospital. Pasamos la noche sufriendo una gran agonía en el hospital, y a la mañana siguiente, me operaron".


Atacar a socorristas es un crimen de guerra. Mustafa Qadri, de Amnistía Internacional, explicó: "Por ejemplo, un grupo de trabajadores de una localidad muy pobre cerca de la frontera con Afganistán, fueron blanco de un ataque. Estaban dentro de una carpa y ocho de ellos murieron en el acto. Los ataques también son dirigidos contra las personas que acuden a rescatar a las víctimas o a buscar a los sobrevivientes. Los testigos y las víctimas que sobreviven a los ataques nos cuentan con lujo de detalles acerca del terror, del pánico que sienten cuando los aviones no tripulados los sobrevuelan. El informe incluye otros casos de personas que son asesinadas por acudir a rescatar a las víctimas. Esos casos pueden constituir crímenes de guerra. Se trata de una acusación muy grave. Hay pruebas suficientes para demostrar [que se trata de crímenes de guerra]. Debido al secretismo que rodea a este programa, a que se trata de una zona muy remota, solamente podremos llegar a la verdad cuando Estados Unidos comience a sincerarse y explique cuál es la justificación de estas matanzas".
El propio Presidente Obama defiende sistemáticamente la precisión y la legalidad del programa de asesinatos selectivos. Sin embargo, su propia heroína de la defensa de los derechos humanos, Malala Yousafzai, de 16 años de edad, lo confrontó recientemente al respecto. Malala es la joven estudiante paquistaní a la que un grupo de talibanes armados disparó a la cabeza por apoyar públicamente la educación de niñas y mujeres. Muchos pensaron que ganaría el Premio Nobel de la Paz este año. Si bien la Casa Blanca no hizo públicos sus comentarios, Malala emitió una declaración acerca de su visita a la familia Obama, en la que sostiene: "También expresé mi preocupación de que los ataques con aviones no tripulados estimulan el terrorismo. Personas inocentes mueren en estos ataques, y esto provoca resentimiento entre la población paquistaní. Si centráramos nuestros esfuerzos en la educación lograríamos un gran impacto".


Cada vez hay mayor resistencia a la guerra con aviones no tripulados del Presidente Obama. En el norte del estado de Nueva York, cinco activistas que se oponen a los ataques con aviones no tripulados fueron absueltos, en lo que significó un fallo sorprendente, tras haber sido juzgados por bloquear la entrada de la base aérea Hancock Field, de la Guardia Nacional, cerca de Syracuse, en Nueva York. El grupo Code Pink está organizando una conferencia nacional en Washington D.C. el 16 y 17 de noviembre, denominada "Aviones no tripulados en el mundo: proliferación y resistencia". Al menos un piloto de avión no tripulado, Brandon Bryant, ex operador de sensores del programa 'Predator' de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, habló acerca del horror de matar a civiles inocentes y el síndrome de estrés postraumático que sufrió como consecuencia. Bryant dijo: "Nos dieron permiso para disparar contra esas personas y el modo en que reaccionaron realmente me hizo dudar de su participación. La gente de allí, los residentes locales, tienen que protegerse del Talibán del mismo modo que lo hacemos nosotros como miembros de las fuerzas estadounidenses. De modo que creo que probablemente estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado. Me han acusado de usar imágenes poéticas para describirlo, pero yo vi a este tipo desangrarse, el tipo que estaba atrás. Su pierna derecha fue mutilada en el ataque y se desangró a través de la arteria femoral. Vi eso en la pantalla de la computadora. Estaba pixelado, pero se podía ver que era un ser humano. Y se podía ver lo que estaba haciendo y el cráter provocado por el avión no tripulado, del misil Hell Fire. Y probablemente se pudieran ver las partes del cuerpo del tipo dispersas a su alrededor".


A pesar de que tan solo cinco miembros del Congreso (todos demócratas) asistieron a escuchar el testimonio de la familia Rafiq, las palabras del joven Zubair han quedado registradas. Se trata de un doloroso testamento sobre la política de los denominados "asesinatos selectivos" con aviones no tripulados impulsada por el Presidente Obama. Zubair afirmó: "Ya no me gusta el cielo azul. De hecho, ahora prefiero el cielo gris. Los aviones no tripulados no vuelan cuando el cielo está gris. Y por un breve período de tiempo, disminuye la tensión mental y el temor se calma, pero cuando el cielo se despeja, los aviones no tripulados regresan, y con ellos el miedo".

 

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.



Texto en inglés traducido por Mercedes Camps. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Martes, 29 Octubre 2013 08:03

Las FARC, árbitro entre Santos y Uribe

Las FARC, árbitro entre Santos y Uribe

 

Tan solo en junio pasado parecía que todo salía a pedir de boca. El 26 de mayo se había llegado a un primer acuerdo entre el Gobierno colombiano y las FARC sobre el problema de la tierra. Era solo uno de los seis puntos en litigio en las conversaciones de La Habana entre los negociadores de Bogotá, que dirige Humberto de La Calle (exvicepresidente) y la guerrilla de Rodrigo Londoño Echeverri, alias Timoleón Jiménez, y alias de alias, Timochenko, representado en la capital cubana por Iván Márquez. Pero lo acordado era, como lo calificó la revista Semana, una auténtica 'arma de transformación masiva', una reforma agraria que pretendía hacer realidad lo que había intentado sin éxito el presidente López Pumarejo en los años treinta. Pero desde septiembre ese optimismo se ha trocado en decepción. Mientras se agigantaba la sombra del expresidente Uribe, para quien Juan Manuel Santos, pese a haberlo apadrinado como sucesor, es la viva imagen de la traición; las FARC, tanto en Cuba, como con atentados sobre el terreno, no contribuían precisamente a que avanzaran las negociaciones. Caían los índices de apoyo al presidente con un abrumador 72% en contra e incluso su reelección, que en mayo parecía una mera formalidad, se hacía brumosa. Y, tras una larga campaña de feroz crítica contra Santos, Álvaro Uribe se disponía a fin de octubre a elegir candidato para las presidenciales de mayo de 2014. El expresidente no podía por ley optar a un nuevo mandato, por lo que tenía que conformarse con ser cabeza de lista de su partido, recién creado, Uribe Centro Democrático, para el Senado, en marzo, también del año próximo. Toda una novedad en un país en el que los expresidentes pueden ser influyentes pero se están quietecitos en su casa.

 

Las cosas habían comenzado a embolatarse —en colombiano contemporáneo, "complicarse"— con el estallido de una vasta protesta campesina en la zona del Catatumbo, que la izquierda juzgaba fruto emponzoñado del Tratado de Libre Comercio con EE UU por el que los productos norteamericanos le hacían la competencia con ventaja a la agricultura local. El paro se extendió a gran parte del país, el Polo y otras fuerzas organizaron marchas ciudadanas, las FARC lo saludaron con el mismo entusiasmo que si fuera idea suya; pero lo más grave fue que el presidente Santos, de ejecutoria prudente y competente olfato, perdió una excelente oportunidad de callarse cuando negó que hubiera "paro nacional" alguno. Si la habitualmente pasiva ciudadanía colombiana se encrespaba con una protesta que duró semanas y una intensidad inédita desde hacía décadas, hubo quien hasta barruntó que aquello podía ser un nuevo comienzo.

 

Ese mismo septiembre Santos aireaba internacionalmente sus preocupaciones lanzando ante la asamblea general de la ONU un ultimátum a la guerrilla: "Ya llevamos un año de conversaciones y solo hemos logrado acuerdos en un punto de la agenda...y la paciencia del pueblo colombiano no es infinita". Las conversaciones a cara descubierta, pero no públicas, habían comenzado en otoño de 2012 en la capital cubana y apenas a comienzos de octubre se entraba a discutir un segundo punto, aunque ciertamente mayúsculo, como era la participación política o incorporación de los guerrilleros a la legalidad, que concitaba una cuestión capital: ¿impunidad para los culpables? Ante la posibilidad de que matarifes convictos y confesos no recibieran castigo, la opinión pública reaccionaba mayoritariamente indignada, lo que prestaba un excelente trampolín a Uribe para cargar contra el jefe del Estado.

 

Ante el desbarrancadero de las encuestas Santos había procedido a un reajuste gubernamental, significativamente anunciado como 'Gabinete de Unidad para la Paz', donde destacaba el nombramiento de Alfonso Gómez Méndez en Justicia para lidiar con el espinoso problema de la participación política, y Rubén Darío Lizarralde en Agricultura, encargado del reparto de tierras a campesinos despojados y desplazados por el conflicto. El Gobierno decía tener a mano, entre baldíos, expropiaciones y recuperación de tierras del narcotráfico, entre tres y seis millones de hectáreas.

 

Estaba claro, sin embargo, que los insurgentes no iban a aceptar ni un solo minuto de cárcel —jefes o subordinados— lo que obligaba al poder a desplegar tales acrobacias jurídicas como solo conoce el acervo político colombiano. El llamado 'marco jurídico para la paz' preveía una solución enigmáticamente denominada 'justicia transicional', que zascandileaba con suspensión de penas y posibles deportaciones al extranjero para no tener que enviar a los culpables a la cárcel. Pero las FARC no admitían ni siquiera un simulacro de condena. El fiscal general Montealegre había alimentado la idea de que solamente los culpables de delitos atroces irían a presidio, y el propio Santos había reiterado que los mayores culpables penarían cárcel. Pero Iván Márquez no había ido a La Habana para que le extendieran un certificado de penales, y la guerrilla siempre había sostenido que la guerra, cuyo comienzo databa del fracaso de la reforma agraria de López Pumarejo en 1936, era responsabilidad del Gobierno. Llegado el otoño, el calendario era lo que más debía preocupar al presidente.

 

Juan Manuel Santos había previsto un proceso negociador "breve, realista y conciso", de meses, y en ningún caso años. Ya a principios de diciembre de 2012 una elemental prudencia le aconsejaba, sin embargo, ampliar el plazo a noviembre de 2013. Y habida cuenta de la politización extrema del segmento activo de la ciudadanía, el hecho de que las legislativas estuvieran fijadas para el 9 de marzo de 2014, significaba que ya se estaba en plena campaña. Santos es lógico que pretendiera presentarse a la reelección con la firma del fin de las hostilidades en el bolsillo, y aunque ya había insinuado que sería candidato, no lo había anunciado formalmente. Se barajaban por ello diversas posibilidades: que se presentara con firma o sin ella; y que no lo hiciera si no había acuerdo, o incluso si lo hubiera, en plan de regidor magnánimo que no ambiciona el poder, una vez cumplidas sus promesas. Pero la peor hipótesis parece la más probable: que haya elecciones con las negociaciones aún por desenredar.

 

La actitud de las FARC, entre tanto, es insondable. ¿Alarga la guerrilla la negociación pidiendo lo imposible como que las elecciones sean constituyentes, porque bajo esa presión creen que Santos sería más "manejable"? ¿No le importa que una negociación fracasada sirva a los propósitos de Uribe, que ha tronado —y trinado, colombiano para tuitear— contra la negociación? ¿No temen los insurrectos que si las elecciones se celebraran sin acuerdo tuvieran que vérselas con unas cámaras nutridas de uribistas y con el expresidente dominando el Senado? Y tampoco habría que descartar que el desastre cobrara tal magnitud que en las presidenciales tuviera posibilidades el ungido de Uribe.

 

La posición de las FARC sobre participación política se ha endurecido en las últimas semanas, pero quizá por ello puede haber grietas en su equipo negociador. Se dice que los que han sufrido los peores arreones del Ejército son los más receptivos a los argumentos de Bogotá, como Pablo Catatumbo, longevo comandante sobre el terreno, mientras que los que llevan tiempo fuera del país haciendo relaciones públicas de una tropa de terroristas, secuestradores y asesinos, como el segundo de Timochenko, Iván Márquez, son mucho más de la cáscara amarga. Existe una posición intermedia, de quienes operan en zonas próximas a la frontera con Ecuador, donde han podido hallar durante años refugio. El presidente ecuatoriano Rafael Correa dijo en una entrevista en 2008 que su país lindaba por el norte "no con Colombia, sino con las FARC". Y uno de los que milita en esa ambigüedad y tiene gran peso en la organización es Joaquín Gómez, lugarteniente del líder histórico de la fuerza guerrillera, Pedro Antonio Marín Marín, alias Manuel Marulanda Vélez y, alias de alias, Tirofijo, que falleció por causas naturales en la jungla en marzo de ese último año.

 

Pero las dificultades no acababan ahí. Un factor que añadía urgencia a las negociaciones era el llamado "refrendo popular para la paz", que el Gobierno pretende que se celebre por vía de referéndum coincidiendo con las elecciones legislativas o presidenciales, opción que rechaza la guerrilla porque es probablemente consciente de su impopularidad. Y Uribe, siempre atento, reprochaba que esa consulta solo tendría sentido si las FARC entregaban previamente las armas porque, si no, sería "como votar con los fusiles en la nuca".

 

El gran 'suspenso' del pasado fin de semana lo ha aportado la elección del candidato de Uribe a la presidencia. Unos 1.300 compromisarios del Centro Democrático debían optar entre tres aspirantes: Oscar Iván Zuluaga, hombre del aparato, que ha sido el vencedor; Pacho Santos, primo hermano del presidente; y Carlos Holmes Trujillo, político profesional. El periodista y ex vicepresidente con Uribe, Pacho Santos, habría ganado claramente, como es creencia universal, si la elección hubiera tenido lugar, como estaba previsto, por consulta popular. Pero el expresidente prefería en apariencia que ganara Zuluaga, razón por la que impuso la votación intra-partidaria, susceptible de primar cuestiones burocráticas y alianzas internas. La versión más racional de la preferencia por Zuluaga, político escasamente conocido, era que si las presidenciales se dirimían entre dos primos, Juan Manuel Santos y Francisco (Pacho) Santos, el espectáculo sería de 'república bananera', un mano a mano oligárquico.

 

A punto de cumplirse un año de negociaciones, solo está aprobado el punto de la tierra, lo que está lejos de ser un éxito porque el único acuerdo de fondo entre Gobierno y guerrilla es que "nada estará acordado, si no está todo acordado", como dice Sergio Jaramillo, alto comisionado de paz y gran responsable de la estrategia negociadora. Y aun faltan por debatir la erradicación del narcotráfico, que debería quedar para cuando hubieran cesado las hostilidades; la reparación a las víctimas, que estaría básicamente satisfecha con la consolidación de la reforma agraria y la resignación popular a un alto grado de impunidad para los asesinos; y, por último, la terminación del conflicto armado, que se desprendería naturalmente del acuerdo sobre todos los puntos anteriores.

 

La inclinación de Álvaro Uribe por un político profesional en lugar de un aspirante a tribuno como Pacho Santos, ha ahorrado al público algo inédito en la historia de las elecciones no solo colombianas sino latinoamericanas: que dos primos hermanos y además primos dobles, como se dice en Colombia, de padre y madre, se enfrenten por la presidencia. Zuluaga, al que hay que ver en el mejor de los casos como un 'hombre ligio' del expresidente, ya ha estigmatizado la continuación de las negociaciones y tiene meses de campaña para actuar como eco implacable de su jefe. Paradójicamente, son las FARC quienes pueden decantar la balanza en favor del Santos presidente, apresurando la marcha hacia la firma de alguna promesa de paz a la vista de los idus de marzo.

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Jueves, 24 Octubre 2013 08:06

La privacidad vasalla de la sospecha

La privacidad vasalla de la sospecha

El espionaje mundial que la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) practica desde hace años ha provocado duras reacciones de países como Brasil: Dilma Rousseff canceló su viaje a EE.UU. y el encuentro previsto con el mandatario de la primera potencia mundial, insatisfecha con las explicaciones confusas o, mejor, la falta de explicaciones de Obama sobre esa invasión de la soberanía de un país y aun de la intimidad personal de la presidenta brasileña. Las investigaciones que el jefe de la Casa Blanca ha prometido sobre esta cuestión se esperan para las calendas griegas. El pequeño detalle es que el término calenda, que antiguamente se aplicaba al primer día del mes en Roma, nunca existió en Grecia.

 

Es curioso el incremento de la indignación oficial que se viene produciendo en países amigos de EE.UU. como Francia. Tenues y aun remilgonas fueron las primeras reacciones del gobierno del presidente socialista Hollande cuando se publicaron en Der Spiegel y The Guardian documentos filtrados por Snowden que revelaban el espionaje estadounidense a los países de la Unión Europea. Pero Le Monde dio a conocer el lunes pasado una constancia abrumadora: "Entre los miles de documentos sustraídos a la NSA por su ex empleado (Snowden), figura un gráfico que describe la amplitud de la vigilancia telefónica realizada en Francia. Se comprueba que en un período de 30 días, del 10 de diciembre de 2012 al 8 de enero de 2013, la NSA registró 70,3 millones de datos telefónicos de los franceses" (www.lemonde.com, 21-10-13). Más de 2,4 millones al día. Parece que el pueblo francés habla mucho por teléfono.

 

El periódico galo agrega otros detalles: "Las explicaciones de los documentos llevan a pensar que los objetivos de la NSA conciernen tanto a personas sospechosas de estar relacionadas con actividades terroristas como a individuos observados por su mera pertenencia al mundo de los negocios, la política o la administración francesa". Al hacerse público este hecho, el tono parisiense oficial se alzó un poquito: fue citado el embajador de EE.UU. a dar explicaciones. El ministro de Relaciones Exteriores, Laurent Fabius, dijo que no era cosa de hacerle eso a un socio; el ministro del Interior, Manuel Valls, expresó que "si un país amigo –un aliado– espía a Francia o a otros países europeos, es algo completamente inaceptable". Aceptable sería espiar a Brasil, a México, naciones apenas latinoamericanas.

 

Diana Feinstein encabeza el comité del Senado estadounidense que supervisa los servicios de inteligencia y cabe reconocer que su sentido del humor es imbatible: en una columna de opinión que publicó USA Today afirmó que la masiva recolección de datos telefónicos –propios y ajenos– "no es vigilancia", sino un instrumento efectivo "para prevenir ataques terroristas contra EE.UU. y nuestros aliados" (www.usatoday.com, 20-10-13), argumento que ha envejecido bastante. Parece que la senadora no escucha a sus supervisados.

 

Los servicios de inteligencia de EE.UU. se precian de haber desbaratado 54 planes terroristas en territorio norteamericano, pero el presidente del comité judicial del Senado, el demócrata Patrick Leahy, le espetó en una audiencia al general Keith Alexander, director de la NSA, que tal afirmación era "totalmente errónea", que "no todos eran complots (terroristas)" y se quejó de que el pueblo estadounidense tuviera "un vislumbre inexacto" de los programas de la NSA. Alexander admitió que no todos los 54 eran complots y que sólo en 13 casos había algún nexo con EE.UU. (www.theguardian.co.uk, 2-10-13). No muchos en relación con el enorme aparato de espionaje que dirige el general.

 

Cabe preguntarse sobre la verdadera densidad de la indignación declarada ahora por París. Le Monde denunció hace meses que el gobierno francés estaba al corriente del programa de espionaje Prism ejecutado por la NSA. Y más: informó que la Dirección General de la Seguridad Exterior (DGSE), es decir los servicios especiales del gobierno, "recoge sistemáticamente las señales electromagnéticas emitidas por las computadoras o los teléfonos en Francia, así como el flujo entre los franceses y el extranjero: la totalidad de nuestras comunicaciones son espiadas" (www.lemonde.fr. 4-7-13). Correos electrónicos, datos telefónicos, accesos a Facebook y Twitter "son almacenados luego durante años". Nada que envidiar a la NSA.

 

De hecho, según Le Monde, Francia figura entre los cinco países top en materia de capacidad informática después de EE.UU., Gran Bretaña, Israel y China. Aplicada al espionaje de personas, "permite bosquejar una suerte de diario íntimo de la actividad de cada quien". La privacidad es vasalla de la sospecha. El mundo se ha vuelto más incómodo.

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Domingo, 20 Octubre 2013 09:06

"Obama y Bush se parecen"

"Obama y Bush se parecen"

El actual presidente ha suavizado algunos métodos empleados por su antecesor frente al terrorismo islamista, como la tortura, pero ha reforzado otros, como el asesinato selectivo, explica el profesor.

 

Owen Fiss apenas distingue entre George W. Bush y Barack Obama en relación con Guantánamo. "Obama quería cerrar la prisión y dijo que lo haría, pero a excepción de la tortura, nunca se pronunció sobre las demás prácticas", dijo en alusión a los derechos elementales que son vulnerados en la cárcel de la base estadounidense en Cuba. Invitado al país por la Universidad de Palermo, el profesor Fiss, especialista de la Universidad de Yale en derecho constitucional y procesal, dialogó con Página/12 sobre la llamada guerra contra el terrorismo y las consecuencias que tiene para Estados Unidos actuar al margen de su Constitución. "Hay prisioneros que acusan al gobierno de no contar con bases legales para su detención", afirmó. Fiss sostuvo que el actual presidente ha suavizado algunos métodos empleados por su antecesor frente al terrorismo islamista, pero ha reforzado otros. "Obama ha encabezado una política de matar a sospechosos de ser terroristas. Esto ha ocurrido también en la época de Bush, pero los ataques con drones y los asesinatos selectivos han aumentado durante este gobierno", consideró. La tensión entre el principio de libertad, pilar de la democracia estadounidense, y las condiciones en que son detenidos y encarcelados los prisioneros de Guantánamo terminará afectando a los propios ciudadanos de su país, aseguró Fiss.

 

–¿Por qué Obama no cerró Guantánamo todavía?

–La respuesta corta es que el Congreso le impidió cerrar Guantánamo. Obama anunció que cerraría la prisión apenas asumió en enero de 2009, pero nunca fue capaz de hacerlo. No está claro cuán duro trabajó para eso. Sin embargo, la pregunta importante es qué significaría este cierre. Guantánamo se convirtió en un símbolo de tortura. La gente llegaba allí por fuera del sistema legal, algo que comenzó en la época de George W. Bush. Los prisioneros de Guantánamo eran interrogados a través de métodos de tortura. Bush estableció comisiones militares y también anunció que mantendría a los reclusos allí sin presentar cargos y sin iniciar procesos judiciales. Entonces, Guantánamo es importante debido a estas prácticas. Obama quería abrir una prisión en Illinois y crear comisiones militares. ¿Cuál es la diferencia de una comisión militar en Illinois o en Guantánamo? Se trata de todo un simbolismo que es difícil de entender.

 

–¿Por qué la llamada "guerra contra el terrorismo" está planificada por fuera del sistema judicial?

–Los prisioneros de Guantánamo no son juzgados en una corte civil. Guantánamo es parte de una operación militar apoyada por el Departamento de Defensa. Es una prisión controlada por los militares. Los juicios están a cargo de comisiones militares. Es decir, los prisioneros son detenidos y trasladados a Guantánamo, permanecen allí indefinidamente y no se presentan cargos en su contra. Se los priva del derecho al hábeas corpus, propio de la Justicia civil, para comprobar la legalidad de su confinamiento. Algunos de los prisioneros dicen no tener conexión alguna con Al Qaida o los talibán. Se trata de haber estado en Afganistán en cierto momento y ser capturados por sicarios para ser entregados luego a oficiales norteamericanos. Algunos prisioneros, como Sheikh Mohammed, están orgullosos de ser miembros de Al Qaida. Pero hay otros prisioneros que niegan cualquier tipo de complicidad con el terrorismo. Este año, unos 160 prisioneros protagonizaron una huelga de hambre por las condiciones de cautiverio. Pero Obama nunca terminó con esas prácticas.

 

–¿Cuántas libertades han perdido los estadounidenses desde el 11-S?

–Debemos hacer una distinción. Algunos estadounidenses perdieron su libertad por ser percibidos como terroristas. Algunos fueron capturados en el extranjero, en Afganistán, y otros en Estados Unidos. Son ciudadanos estadounidenses que perdieron su libertad a causa de la guerra contra el terrorismo y que el gobierno considera que son miembros de Al Qaida. Pero la mayoría de los sospechosos de terrorismo son extranjeros que viven en Arabia Saudita, los Balcanes, Afganistán, Pakistán. Pero hay que hacer una diferencia entre las personas que son sospechosas de ser terroristas y las demás personas que no lo son. En mi opinión, la población en general ha perdido algunas de sus libertades en dos puntos principales. Uno es la decisión de la Corte Suprema de defender un estatuto que hace criminal a quien apoya a un grupo designado como terrorista. Entonces, si como ciudadano estadounidense doy dinero al PKK –el Partido de los Trabajadores de Kurdistán– puedo ser procesado por la Justicia. Esta decisión de la Corte Suprema puede perjudicar la participación política. Si digo que el PKK es un partido, corro el riesgo de ser procesado. Una de las libertades afectadas es la de hablar libremente sobre temas políticos. Por otra parte, desde finales de 2001 se institucionalizaron los programas para interceptar llamadas telefónicas entre ciudadanos estadounidenses y cualquier sospechoso de tener una conexión con Al Qaida. Para los periodistas, que pueden tener fuentes que vivan en Arabia Saudita o Egipto, puede haber un riesgo de que sus teléfonos sean intervenidos.

 

–¿Qué similitudes y qué diferencias hay entre Bush y Obama?

–Hay diferencias entre ambos. Obama ha estado más preocupado por el tema de la tortura. Ha intentado terminar con las prácticas de tortura. Sugirió a la CIA y al Ejército que disminuyan la tortura en el Ejército. En cambio, Bush declaró haber autorizado la aplicación de la técnica del submarino con Sheikh Mohammed, uno de los líderes de Al Qaida y uno de los posibles ideólogos del ataque al World Trade Center (las Torres Gemelas). El resto es muy similar. El uso de comisiones militares, detenciones sin pruebas ni cargos, el espionaje y el tema de la libertad de expresión.

 

–¿Estados Unidos ganó la guerra contra el terrorismo?

–No lo sé. Creo que la "guerra contra el terrorismo" es un slogan para movilizar a los ciudadanos y al Congreso. Hay una guerra contra Al Qaida que todavía continúa, extendida a los talibán. No creo que la muerte de Osama bin Laden haya terminado con la guerra contra Al Qaida. Sí pienso que la organización es más débil que antes. Pero el terrorismo adquiere nuevas formas, como lo que ocurrió en Kenia hace un par de semanas.

 

–¿Cuál es el mayor logro de Obama?

–Haber sido electo... No quiero hacer chistes al respecto. Creo que es un hecho trascendente que un país que comenzó con la esclavitud como una de sus instituciones fundacionales haya elegido como presidente a un hombre negro. También creo que sus políticas económicas previnieron que Estados Unidos cayera en una recesión más grande. Cuando él asumió, básicamente reabrió los bancos. Eso fue significativo para la economía. La reforma de salud es un logro increíble, es algo que los estadounidenses necesitaban, que los demócratas siempre han querido. Fuera de eso, no ha sido capaz de lograr demasiado. No sé si es por la oposición o por la falta de liderazgo. No quiero acusar a Obama de ser el único responsable, pero no ha tenido la habilidad para seguir adelante con medidas importantes.

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Hallan presuntas pruebas de que el gas sarín usado en Siria no era del gobierno

En tanto el régimen de Damasco ha negado responsabilidad por los misiles de gas sarín que mataron a unos mil 400 sirios en el suburbio de Ghuta el 21 de agosto, ahora circula información en la ciudad de que las nuevas "evidencias" rusas incluyen las fechas de exportación de los cohetes específicos que se usaron y –lo que es más importante– los países a los que se vendieron originalmente. Al parecer fueron fabricados en la Unión Soviética en 1967 y vendidos por Moscú a tres países árabes: Yemen, Egipto y Libia en tiempos del coronel Muammar Kadafi.

 

Estos detalles no pueden verificarse en documentos, y Vladimir Putin no ha revelado las razones por las cuales dijo a Barack Obama que sabe que el ejército de Assad no disparó los misiles de sarín; pero si la información es correcta –y se cree que partió de Moscú–, Rusia no vendió ese lote particular de municiones químicas a Siria.


Desde la caída de Kadafi, en 2011, enormes cantidades de estas armas de fabricación soviética abandonadas han caído en manos de grupos rebeldes e insurgentes afiliados a Al Qaeda. Muchas se encontraron después en Malí, algunas en Argelia y una gran cantidad en Sinaí. Damasco ha sostenido desde hace mucho tiempo que un número sustancial de armas de fabricación soviética ha llegado desde Libia hasta las manos de los rebeldes sirios con ayuda de Qatar, país que apoyó a los rebeldes libios contra Kadafi y ahora paga embarques de armas para los insurgentes sirios.


No hay duda de que Siria cuenta con un importante arsenal de armas químicas, ni de que sus existencias contienen grandes cantidades de misiles calibre 122 milímetros de gas sarín. Pero si en verdad los rusos han podido identificar las marcas específicas de los misiles en fragmentos hallados en Gutha –y si se trata de municiones jamás exportadas a Siria–, el régimen de Assad proclamará que su inocencia ha quedado demostrada.


En un país –de hecho un mundo– en el que la propaganda influye más que la verdad, descubrir el origen de los químicos que sofocaron a tantos sirios hace más de un mes es una investigación rodeada de peligros para los periodistas. Los reporteros que envían notas desde zonas de Siria en poder de rebeldes son acusados por el régimen de Assad de coquetear con terroristas. Y los que informan desde el lado gubernamental de las líneas de combate son acusados de divulgar la propaganda del régimen. Y aun si el régimen de Assad no fuera responsable de los ataques del 21 de agosto, sus fuerzas han cometido multitud de crímenes de guerra en los dos años pasados. Desde hace tiempo se han documentado casos de tortura, matanzas y bombardeo de blancos civiles.


Sin embargo, también hay que decir que la ONU y otros organismos internacionales en Damasco han expresado serias dudas de que los misiles de gas sarín hayan sido disparados por el ejército de Assad. Si bien no es posible identificar a estos trabajadores internacionales, algunos estaban en Damasco el 21 de agosto e hicieron una serie de preguntas que hasta la fecha nadie ha contestado. Por ejemplo, ¿por qué Siria tuvo que esperar hasta pasados dos días del 18 de agosto, cuando los inspectores de la ONU se instalaron en Damasco, para usar el gas, y a sólo seis kilómetros del hotel donde esos enviados se hospedaban? Al dar semejante prueba a la ONU del uso de sarín –que los inspectores rápidamente recogieron en el lugar de los hechos–, el régimen de Assad, si era culpable, tendría que haberse dado cuenta de que las naciones occidentales lanzarían un ataque en su contra.


Como están las cosas, Siria está por perder todas sus defensas químicas a largo plazo contra un Israel que cuenta con armamento nuclear, y todo porque, si hemos de creer a los líderes occidentales, quiso lanzar apenas cinco misiles de casi medio siglo de antigüedad a un suburbio rebelde en el que sólo 300 de las mil 400 víctimas (si vamos a creer a los rebeldes) eran combatientes. Como expresó este lunes una ONG occidental: "Si Assad en verdad quería usar gas sarín, ¿por qué rayos esperó dos años y lo hizo justo cuando la ONU estaba en el terreno para investigar?"


Los rusos, desde luego, ya han usado antes argumentos similares para negar la responsabilidad del régimen de Assad en ataques con sarín. Cuando al menos 26 sirios murieron envenenados con gas en Khan Asal, el 19 de marzo –una de las razones por las que los inspectores de la ONU fueron despachados a Siria el mes pasado–, Moscú volvió a acusar a los rebeldes. Más tarde los rusos proporcionaron un informe de 100 páginas a la ONU con la "evidencia". Al igual que las pruebas de Putin sobre los ataques del 21 de agosto, las relativas al 19 de marzo no se han dado a conocer.


Un testigo que estaba con las tropas sirias de la cuarta división del ejército el 21 de agosto –un ex oficial de fuerzas especiales, considerado fuente confiable– dijo no haber visto evidencia de disparos de proyectiles de gas, aunque estaba en Moadamiya, uno de los suburbios que fueron objetivo de los ataques. Recuerda que los soldados expresaron preocupación cuando vieron en YouTube las primeras imágenes de civiles sofocándose, no por compasión, sino porque temían tener que combatir entre nubes de veneno.


"Tal vez sería ir más allá de las teorías de conspiración decir que el gobierno no tuvo que ver", dijo un periodista sirio la semana pasada, "pero estamos seguros de que los rebeldes tienen sarín. Necesitan extranjeros que les enseñen a dispararlo. ¿O existe una tercera fuerza en Siria que no conocemos? Si Occidente necesitaba una excusa para atacar Siria, la tuvo justo a tiempo, en el lugar apropiado y frente a los inspectores de la ONU".

Traducción: Jorge Anaya

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