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Viernes, 16 Junio 2006 19:00

El “nuevo” imperialismo. La debilidad del gigante

Escrito por Brecha
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La economía estadounidense, acosada por sus nudos financieros de endeudamiento y su declive industrial, muestra la situación paradójica de un “gigante débil”. Esta es una de las hipótesis del prestigioso economista y geógrafo inglés David Harvey, profesor en la City University de Nueva York, y autor de El nuevo imperialismo, un libro en el que detalla cómo creció el poder de Estados Unidos y por qué pueden verse hoy –a pesar de su poderío militar– los signos de su debilidad política y económica. Desde Estados Unidos, Harvey explica por qué la “financierización” de la economía que consolidó el dominio de ese país es hoy el corazón de su inestabilidad.


—¿Dónde situaría la debilidad estadounidense? ¿Cómo se relaciona con la situación actual del dólar?


—Estados Unidos y sus corporaciones ya no dominan en el mundo de la producción. Un ejemplo: Estados Unidos tiene sólo dos de las diez industrias automotrices líderes mundiales y ambas –Ford y General Motors– están con profundas dificultades económicas. Estados Unidos continúa dominando en unos pocos sectores como el de los “agronegocios” –fuertemente subsidiado por el gobierno, violando las reglas de la omc– y algunas áreas de alta tecnología, principalmente vinculadas al complejo industrial militar. Dominó en el reino de las finanzas hasta mediados de los noventa pero ahora pide prestado a un ritmo de 2 mil millones de dólares por día principalmente a los bancos centrales del este asiático para financiar el endeudamiento del Estado y del consumo. El mercado estadounidense es todavía enorme y Estados Unidos suele utilizarlo como un arma en las negociaciones internacionales, pero muchos países están reorientando su comercio hacia los mercados de China e India que se expanden velozmente.


—¿Es una situación ambivalente entonces?


—Esto no implica olvidar que Estados Unidos tiene todavía un voto dominante en organizaciones internacionales como el fmi, y Wall Street es aún un mediador mayor en los mercados de capital global (cada vez más manejando fondos extranjeros que pueden fácilmente diversificarse en otras partes). Pero si militarmente Estados Unidos domina el poder de destrucción de alta tecnología, estamos viendo que en Irak y Afganistán falla a la hora de dominar el terreno. Lo que quiero decir es que Estados Unidos es cada vez más un gigante débil y sus políticas se sitúan en el centro de la inestabilidad económica global. Un resultado de esto es la considerable volatilidad del valor del dólar. Pero no nos equivoquemos, la tendencia de largo plazo es a la baja y continuará en este sentido a menos que Estados Unidos eleve sus tasas de interés internas tanto como para desatar una recesión dentro del país, y nadie quiere esto debido a sus consecuencias globales.


—¿Qué indica la oscilación de precios de las materias primas y del petróleo?


—La tendencia general para todos los precios de las materias primas, incluyendo el petróleo, ha sido a la suba en los años recientes debido fundamentalmente a la fuerte demanda de China e India. Esto ha beneficiado a los productores de materias primas: los altos precios del cobre han ayudado a Chile y las compras de soja de China favorecieron a Argentina. En el caso del petróleo, su precio fue afectado también por otros factores especiales: la guerra en Irak, las luchas políticas en Nigeria y los problemas con Irán. Pero las noticias positivas en las materias primas también han generado mucha actividad especulativa con respecto a lo que pasará en el futuro, sus precios y las inversiones en los mercados emergentes de países productores de materias primas. Esta burbuja especulativa reventó hace poco provocando una caída repentina, pero ésta no es la tendencia a largo plazo. Si los precios continuarán subiendo o no depende de la fuerza de la demanda de países como India y China.


—Usted pone como ejemplo, a la hora de explicar su concepto de “acumulación por desposesión” con el que caracteriza la economía de las últimas décadas, a Argentina. ¿Por qué?


—Cuando uso el término “acumulación por desposesión” me refiero al comportamiento depredatorio por parte de las elites político-económicas que les permite aumentar sus beneficios a expensas de los pobres y las clases medias. Implica un núcleo de prácticas a favor del desmantelamiento de derechos a través de privatizaciones, la abolición de programas sociales, la devaluación periódica de activos, etcétera. Encuentro muchas instancias de este proceso en la historia argentina reciente. La devaluación del peso en 2002 implicó efectivamente el robo de casi 12 mil millones de dólares de las cuentas de los argentinos. ¿Adónde fueron esos 12 mil millones de dólares? Quienes sacaron sus dólares antes de noviembre de 2001, los llevaron a Miami y los regresaron en marzo de 2002, triplicaron sus beneficios. ¿Es ahí donde fueron a parar esos 12 mil millones?


—Usted describe a los organismos internacionales como garantes de los centros de acumulación. ¿Cómo cree que impacta que países como Argentina y Brasil paguen su deuda con el fmi?


—El adelanto de pago de la deuda al fmi por parte de Brasil y Argentina tiene un doble significado. Por un lado, libera a los gobiernos de la degradante supervisión reguladora del fmi, y por otro permite la exploración de una variedad de políticas económicas. Pero también simboliza la forma en que se culpa al fmi de los efectos políticos de la acumulación por desposesión cuando las elites político-económicas del país también tienen una gran responsabilidad por lo que ha pasado en los años de crisis. ¡Tal vez el próximo paso sea devolver a la gente los 12 mil millones que perdieron por la devaluación!


—¿Qué tiene de “nuevo” el imperialismo actual?


—El “nuevo” imperialismo creado a lo largo de los últimos treinta años combina un giro radical hacia el neoliberalismo de libre mercado –ahora resistido en toda América Latina pero cada vez más reforzado a través de instituciones internacionales como el fmi y la omc– con los métodos imperialistas tradicionales de Estados Unidos de quebrar todas las barreras geográficas a favor de la movilidad del capital de las corporaciones de ese país a través de todo tipo de medios. La contradicción reside en que no son sólo las corporaciones estadounidenses las que pueden beneficiarse de un sistema de libre mercado, y que lo que comenzó siendo una estrategia para consolidar el dominio estadounidense se convierte ahora en un medio para socavarlo.


—¿Cuál es el rol de Venezuela en este escenario?


—Paradójicamente, la invasión de Bush a Irak y la consecuente suba del precio del petróleo ha ayudado a Chávez muchísimo, y él ha utilizado estos recursos monetarios para consolidar su poder internamente en Venezuela y para construir alianzas con los gobiernos progresistas de América Latina e incluso más allá de ellos. Chávez, por lo tanto, tiene un interés personal en mantener altos los precios del petróleo. Me agrada el hecho de que él provea calefacción barata a la población empobrecida del Bronx de la ciudad de Nueva York.

 

Por: Verónica Gago

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