Domingo, 14 Noviembre 2021 04:57

Xi Jinping y la narrativa histórica: Notas sobre el plenario del Partido Comunista de China

Escrito por Eduardo García Granado
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Congreso del partido Comunista chino con el secretario general partido Xi Jinping al frente Congreso del partido Comunista chino con el secretario general partido Xi Jinping al frente

La VI sesión plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China (del 8 al 11 de noviembre) ha supuesto la última gran reunión del PCCh antes del Congreso de 2022. En ella se reafirmó el lugar que el Partido guarda para el Presidente Xi en la narrativa histórica.

 

El Partido Comunista de China (PCCh) es, por su mando ininterrumpido desde hace más de siete décadas y por las dimensiones económicas, políticas, militares y demográficas de la República Popular China, uno de los más importantes aparatos partidistas en el mundo. En anchura de la base militante, únicamente el Bharatiya Janata Party (BJP) de Modi en India le hace competencia; en lo que a la longevidad de su tarea directiva nacional se refiere, tan solo un puñado de gobiernos socialistas como el del Partido Comunista de Cuba o el del Partido del Trabajo de Corea se le equiparan; al respecto de su rol en espacios de gobernanza internacional, cuesta imaginar una organización que se le asemeje, más allá de los partidos Republicano y Demócrata estadounidense; y al pensar en el calado ideológico y cultural que de facto ejerce dentro de sus fronteras, el PCCh supera a movimientos políticos de profunda impronta nacional como el peronismo argentino o la socialdemocracia sueca de la posguerra.

La centralidad que el Partido Comunista de China juega a nivel nacional e internacional exige considerarlo de forma integral, estudiando sus procedimientos de toma de decisión, su particular comprensión del proyecto socialista y la forma que adopta la teoría marxista nacional luego de pasar todos los filtros de debate y pensamiento de la organización. Bajo tal premisa, es importante poner en correcta consideración la sexta sesión plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China que tuvo lugar del 8 al 11 de noviembre, pues ha sido en la práctica la última gran reunión del ciclo político quinquenal del país.

La sesión venía a ser una suerte de preludio de cara al Congreso del PCCh en 2022, afianzando las expectativas que se tienen al respecto de un Congreso que apunta a ser uno de los más importantes desde la fundación del Partido. Varios son los elementos que definen el clima político chino en los últimos meses y que configuran el marco general dentro del cual tiene lugar el encuentro: gestión nacional e internacional de la pandemia y de la campaña de vacunación, manejo regulatorio del sector tecnológico, abordaje estatal de la complicada situación de los sectores inmobiliario y energético, pugna con el capital y el gobierno estadounidenses y con la casi totalidad de los Estados centrales del capitalismo mundial, tensiones diplomático-militares con Taiwán y con Tsai Ing-wen, etc.

La dimensión histórica de Xi Jinping

Con todo, ni la posición ni el proyecto del Presidente Xi como conjunto parecen estar sobre la mesa de discusión de cara a 2022. Reducción de las desigualdades, ampliación de acceso al consumo y afianzamiento y profundización de las reformas estructurales en lo organizativo, político, social y económico; estas son las grandes líneas maestras del plan de Xi Jinping para cumplir aquella máxima del Partido encarnada en la que es concebida como su misión fundacional: “buscar la felicidad del pueblo chino y la revitalización de la nación china” a través de la edificación de un país socialista moderno y de la defensa del denominado “socialismo con peculiaridades chinas” —una puesta en común de los postulados clásicos del marxismo (fundamentalmente aquellos teorizados por Marx, Engels y Lenin) junto con los aportes primero de Mao y, posteriormente, de Deng Xiaoping y Xi Jinping.

Habiéndose abolido ya los límites de mandatos para el máximo puesto director del Partido, el Congreso de 2022 presumiblemente verá el intento del hoy Presidente Xi por renovar su posición. El micro ciclo político chino que abarca la reunión del Buró Político en octubre, la reciente sexta sesión plenaria y el próximo Congreso del año que viene, enmarcado en sí mismo como el cierre de la segunda etapa de Xi Jinping al frente del PCCh y de la República Popular, parece encaminado a reafirmar la figura del Presidente Xi como el tercer gran líder de la historia del proceso revolucionario. Sin ir más lejos, en una nota publicada por Xinhua en las fechas de la sesión, se exponía que “a la edad de 59 años, Xi fue ascendido a la posición más alta del Partido en noviembre de 2012. Alrededor de un mes después, Xi desafió el frío del invierno para visitar a los habitantes pobres de Hebei. Se sentó con los aldeanos y les preguntó sobre sus ingresos y si tenían suficiente comida, colchas y carbón para mantenerse calientes durante el invierno. Xi dijo que su corazón se apretó cuando vio que algunos aldeanos todavía estaban luchando para llegar a fin de mes.” La épica revolucionaria se vincula cada vez más con la figura de Xi Jinping.

Tanto es así que, como respuesta al cumplimiento de los cien años desde la fundación del Partido (1921-2021) y en consonancia con los diversos actos que han tenido lugar a lo largo del 2021, la sesión dio de sí una nueva resolución sobre su propia historia. Este procedimiento, lejos de traducirse como una simple anécdota o como un mero gesto de autorreivindicación, coloca sobre el papel a Xi a la altura de Deng y de Mao en un aspecto clave: la narrativa histórica de la Revolución China. Solo dos documentos de este estilo fueron redactados de forma oficial previamente: el primero, en 1945, asentó la obra teórica de Mao como la brújula ideológica; el segundo, en 1981, reconoció la dimensión histórica de Deng Xiaoping como director del proceso de transformación y reordenación del proyecto socialista nacional. El documento salido de la sesión, inmediatamente previa al Congreso, asegura al Presidente Xi un puesto del más alto rango en la historiografía del PCCh e instaura su visión económica, política, social, ideológica como la palabra rectora del plan general que se describió más arriba y como la más indicada articulación teórica para el análisis de la realidad concreta de China en nuestros días. De hecho, el comunicado aprobado en la sesión defiende enarbolar “la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas y persistiendo en guiarse por el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping, el importante pensamiento de la triple representatividad, la concepción científica del desarrollo y el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era” .

No obstante, y como cabría esperar en un organismo vivo como lo es el Partido Comunista de China, con una profunda impantación territorial, más de 90 millones de miembros y con un más que constatable historial de profundas discusiones internas, ni la figura ni el proyecto de Xi Jinping son capaces de instalar consensos absolutamente cerrados. El contexto a la interna del Partido en este cierre de la segunda etapa de Xi es el de un liderazgo con algunos cuestionamientos. El marco general de las disputas contemporáneas se entiende sobre la siguiente ecuación: el gobierno chino cree ampliamente en el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo bajo el control político y económico del Partido Comunista, aunque no quedan perfectamente definidos aspectos como el de la limitación del poder de los grandes grupos capitalistas o el de la duración de este desarrollo de las fuerzas productivas. ¿Cuánto avance capitalista es suficiente? ¿Qué equilibrio de poder Estado/Partido – capitalistas es correcto para que los primeros concentren capacidad dirigente sin que los segundos ‘escapen’ o se vuelvan menos competitivos?

Preguntas de semejante calado dan de sí distintas respuestas y, en consecuencia, distintas praxis que, resueltas mediante distintos grados de confrontación, se forjan por dentro de los límites establecidos por el PCCh, que continúa siendo el actor político central del país. Se entiende que Xi está llevando a cabo un giro “a la izquierda” que se traduce en una intensificación de los esfuerzos regulatorios que caen sobre el capital concentrado nacional e internacional. Este camino escogido por el Presidente encuentra dos principales respuestas: la primera, cercana al capital concentrado nacional, tendente a la defensa de las políticas de liberalización y profundización de lo que entienden como las condiciones más favorables para el desarrollo capitalista y su inherente concentración de capital; la segunda, menos relevante, viene “por izquierda” y se vincula con sectores que reivindican una suerte de vuelta al maoísmo. En cualquier caso, y aunque las tendencias opuestas o semi opuestas al sector de Xi disponen en conjunto de una cierta relevancia, puede afirmarse con certeza que ni el Presidente ni su proyecto están cerca de ser puestos firmemente en entredicho.

Más allá de la costa

La situación con Taiwan y las pretensiones de la República Popular sobre la isla no se modificaron en absoluto durante la sesión. Para el PCCh, recuperar materialmente su control en el marco simbólico de “una sola China” es fundamental para cerrar la narrativa de la recuperación de la soberanía nacional luego del “siglo” de humillación (1939-1949) bajo el accionar de las potencias imperiales. A su vez, la intensificación de los ejercicios militares conjuntos cerca de la costa china llevados a cabo por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, aliados de Taiwán, así como los movimientos de China cerca de Taiwán dan pie a una sentir especialmente tenso en el seno de una situación de difícil gobernanza internacional. La línea defendida por el Estado chino es clara; este mismo jueves desde el propio gobierno apeló a Washington al respecto del asunto Taiwán insistiendo en que “la reunificación de China es la tendencia indetenible de la historia”. Así, nada hace sospechar que de cara al Congreso en 2022 tenga lugar una significativa modificación en el fondo de la cuestión.

Desde luego, el contexto general del cierre de ciclo en lo que a Estados Unidos se refiere es de un contraste apabullante: a la profunda interdependencia mutua en materia económica se le debe oponer un denso conflicto político, diplomático y, cada vez en mayor medida, ideológico. El mismo responde a las lógicas habituales de la relación entre la gran potencia central de la economía-mundo, Estados Unidos, y una potencia semi periférica emergente con la particularidad de sus espectaculares dimensiones demográficas, militares y de acceso a recursos, China. La cumbre tampoco realizó ningún apunte especialmente relevante al respecto de la Unión Europea, con la cual China continuará tratando de tejer alianzas país a país a través del comercio y las inversiones compartidas.

Como cierre, no dejan de ser interesantes algunos de los conceptos hallados en el comunicado oficial y que ilustran profundamente el proyecto de medio y largo plazo del PCCh y de Xi Jinping. Aparece, por ejemplo, el término “civilización ecológica”, mediante el cual el Partido pretende definir las estrategias en pos de un desarrollo de las fuerzas productivas tendente cada vez más a la armonización ambiental. También otros de hondo calado como la “democracia popular” o “imperio de la ley del socialismo con características chinas”, así como la defensa de la “construcción social”, gracias a la cual “la vida del pueblo ha mejorado en todos los sentidos, el nivel de la socialización, del imperio de la ley, de la inteligentización y de la especialización de la gobernanza social se ha elevado sustancialmente, y la buena situación de que el pueblo vive en paz y trabaja contento, y la sociedad se mantiene estable y en orden se ha desarrollado, continuándose así el milagro de una estabilidad social duradera”. Queda patente que de la sesión salió un Xi Jinping reforzado en su imagen, su proyecto y su narrativa, además de haber sido reafirmadas las pretensiones de la República Popular en la escala internacional. Si algo cambia antes del Congreso de 2022 está todavía por ver.

Por Eduardo García Granado

@eduggara

14 nov 2021

Información adicional

  • Antetítulo:China
  • Autor:Eduardo García Granado
  • País:China
  • Región:Asia
  • Fuente:El Salto
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