Lunes, 04 Diciembre 2017 07:32

American Curios: Reventón al estilo 1929

American Curios: Reventón al estilo 1929

 

La semana pasada, el espectáculo en el manicomio de Washington llegó a niveles que recuerdan otra era, donde todo estaba acercándose cada vez más rápido hacia un precipicio.

 

La semana pasada, el espectáculo en el manicomio de Washington llegó a niveles que recuerdan otra era, donde todo estaba acercándose cada vez más rápido hacia un precipicio, con abierto desdén a las llamadas "normas" de la llamada "democracia", y donde los intereses más reaccionarios expresaron abiertamente su avaricia insaciable y su histórica –e histérica– batalla contra el pueblo. Es como si estuvieran en una fiesta a principios de 1929.

"Esto es una guerra de clase", denunció el senador y ex candidato presidencial Bernie Sanders poco después de que los republicanos negociaron en lo oscurito y aprobaron en la madrugada del sábado la más extensa reforma tributaria en décadas que, según el consenso de casi todos, beneficia casi exclusivamente al uno por ciento más rico del país con todos los demás pagando el costo.

El objetivo real de esta reforma es mucho más grande y el sueño de las fuerzas reaccionarias del país a lo largo de casi 80 años: el desmantelamiento del estado de bienestar social en este país, o sea, lo que queda del New Deal de los años 30 (incluido Seguro Social) y las reformas sociales impulsadas en los años 60.

Esperan lograrlo al provocar masivos déficit del presupuesto, y la deuda pública, que sólo, argumentarán, se podrá atender con drásticas reducciones en gasto social en estos programas.

Pero la propia arrogancia –el hubris, ese elemento que detona las tragedias griegas– podría descarrilar este tren. Michael Flynn sacudió la Casa Blanca al declararse culpable de mentir a la FBI y anunciar su plena cooperación con la investigación encabezada por el fiscal especial Robert Mueller, que se acerca cada vez más al círculo íntimo de Trump. Por ahora, el flanco legal más vulnerable del magnate y su gente no es por "colusión" con los rusos –de hecho, eso no viola ninguna ley en sí– sino por el encubrimiento del delito que implica una obstrucción de justicia. En Washington, desde Watergate, todo político sabe que uno no suele caer por un delito, sino por encubrirlo.

Trump, de hecho, podría caer por su arma favorita: el Twitter. Su primer tuit este fin de semana parece indicar que sabía que había mentido a la FBI antes de solicitar al entonces jefe de esa agencia "soltar" a Flynn de su investigación. El reconocido abogado constitucional de Harvard, Laurence Tribe, considera que ese tuit "es una confesión de obstrucción de justicia deliberada y corrupta".

La semana pasada, de la ya muy larga película de horror de tercera (esas que mientras asustan también provocan risa por ser tan terribles), también incluyó varias otras barbaridades que se borran por el torrente de las nuevas, fenómeno de la era trumpiana.

Entre ésas Trump insultó a veteranos militares indígenas Navajo de la Segunda Guerra Mundial, bromeando sobre una senadora que él llama Pocahantas, figura indígena histórica del siglo XVII. Peor aún, todo este acto se realizó frente al retrato del presidente Andrew Jackson –supuestamente el favorito de Trump–, quien en 1831 promulgó la "Ley de Remoción Indígena", que se usó para expulsar a los pueblos indígenas del este de Estados Unidos en un éxodo sangriento y cruel, incluyendo el famoso "Camino de las lágrimas" de los Choctaw en 1831, donde miles murieron al ser obligados a cruzar a pie desde el este del país hasta Oklahoma.

En otra, Trump retuiteó videos anti-musulmanes creados por un partido marginal ultranacionalista y supremacista británico, provocando la crítica del gobierno "aliado" del Reino Unido (al que Trump respondió que su supuesta amiga, la primer ministra, no se metiera con él), temor en las embajadas de Estados Unidos ante posibles reacciones violentas en diversos países, y condenas de un amplio abanico de este país.

En todos estos casos, Trump y su equipo atacaron a todo el que se atrevió a criticarlo, y claro, siempre con la frase favorita de fake news para todo lo que cuestionaba su realidad.

Varios observadores han señalado que Trump intensifica el ritmo de sus asaltos verbales cuando se siente atacado o sitiado. Dana Milbank, columnista del Washington Post, advierte que "aunque el comportamiento de Trump es dañino en sí mismo a las alianzas y a la civilidad, el peligro más grande es que mientras seguimos las distracciones de Trump, perdemos de vista la calamidad real", como es el caso de la reforma tributaria y otras medidas con consecuencias severas al país y al mundo.

Algunos creen que el propio sistema político ahora está en jaque. "Trump ha hecho, por sí solo, más para minar los fundamentos de la democracia estadunidense que cualquier agente extranjero o una campaña de propaganda extranjera podría hacer", considera el articulista del New York Times, Thomas Edsall. Cita a Henry Aron, de la Brookings Institution, afirmando que "Trump es una arma política de autodestrucción masiva de la democracia estadunidense..."

La concentración de riqueza –y la corrupción política que implica– ha llegado a niveles justo antes de la Gran Depresión, el riesgo de una guerra nuclear es el mas elevado desde los peores tiempos de la guerra fría, mientras continúan sin cesar las guerras más largas de la historia de este país, se multiplican los crímenes de odio contra minorías metidas mientras se intensificó la persecución de los inmigrantes, marchan neonazis abiertamente, la campaña oficial contra la prensa y expresiones disidentes (con ataques personales del presidente); cosas que algunos pensaban ya sólo existían en los textos de historia.

"... cuando me desperté esta mañana, podría haber jurado que era del Día del Juicio/El cielo estaba todo púrpura, había gente corriendo por todos partes/Tratando de correr de la destrucción, sabes, a mí ya no me importaba. Porque hoy en la noche me voy de reventón como si fuera 1999". Seguro que Prince, para precisar ahora, permitiría modificar un poco la fecha en esta canción, para que el año fuera 1929 (justo antes de estallar la Gran Depresión y con las nubes del fascismo ya oscureciendo al mundo).

Pero siempre existe la posibilidad de que la historia rescate el futuro. Tal vez depende de los dioses griegos, pero mucho más de los despiertos –y por despertar– en este pueblo y eso sería otro tipo de fiesta.

 

 

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El presidente de EEUU, Donald Trump y la primera dama, Melania Trump, salen del escenario después de participar en la ceremonia de iluminación del Árbol Nacional de Navidad. EFE

 

La reforma supone la mayor bajada de impuestos de los últimos 30 años, pero también un aumento importante del déficit presupuestario.

 

El Senado de Estados Unidos ha aprobado de madrugada la reforma fiscal impulsada por el presidente, Donald Trump, que supone la mayor bajada de impuestos de los últimos 30 años, pero también un aumento importante del déficit presupuestario.

La Cámara Alta aprobó su versión con 51 votos a favor, todos de senadores republicanos, y 49 en contra. El senador Bob Corker fue el único republicano que se opuso al proyecto.

La votación empezó a las 01.36 hora local (06.36 GMT) tras unas diez horas de debate y cuatro de votación de enmiendas.

La aprobación de la reforma fiscal acerca a Trump a su primer gran triunfo legislativo después del sonado fiasco que supuso en verano la fallida derogación de la ley sanitaria conocida como Obamacare.

Los líderes republicanos en el Senado deberán conciliar ahora el texto aprobado hoy con sus colegas de la Cámara Baja, que tienen su propia versión con algunas diferencias, antes de que Trump pueda promulgar su ansiada reforma fiscal.

La ley que salga del proceso de negociación deberá someterse de nuevo a votación en ambas cámaras.

La ambiciosa reforma fiscal que promueve Trump implica un aumento del déficit presupuestario de 1,5 billones de dólares en la próxima década que él considera fundamental para revitalizar la actividad económica y acelerar el crecimiento anual del país por encima del 3 .

El eje central de la propuesta republicana es una reducción impositiva a las empresas del 35% al 20% que el Senado prevé para 2019 y la Cámara Baja pretende inmediata.

Asimismo, también plantea simplificar los tramos de impuestos de la renta individual, al pasar de los siete actuales a cuatro: del 12%, del 25%, del 35% y del 39,6%.

Aunque el proyecto prevé recortes de impuestos para familias e individuos, el Comité Conjunto de Impuestos del Congreso aseguró en su última estimación que tan solo el 44% de los estadounidenses verán una reducción anual de más de 500 dólares.

Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, aseguró que la reforma ahorrará 1.182 dólares anuales a las familias promedio.

Con la aprobación de la reforma fiscal, los republicanos colaron una enmienda que elimina la obligatoriedad de adquirir un seguro médico en su afán de desmantelar la ley sanitaria Obamacare, que no se pusieron de acuerdo para derogar meses atrás.

La rebaja impositiva promovida por Trump es la mayor desde la de 1986 del expresidente Ronald Reagan. En esa ocasión la reforma fue aprobada en la Cámara Baja por unanimidad y en el Senado con 97 votos a favor y 3 en contra.

Con la reforma fiscal casi bajo el brazo, los republicanos afrontan más confiados las elecciones legislativas de 2018 que supondrán un plebiscito a la gestión de Trump.

 

 

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 Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional, al salir del tribunal federal en Washington

 

Revela que contactó al equipo de Putin, en coordinación con altos mandos.

Según expertos, puede ser el primer paso hacia la destitución del mandatario.

 

Nueva York.

Michael Flynn, ex asesor de Seguridad Nacional, se convirtió ayer en el funcionario de mayor rango del gobierno de Donald Trump en caer en la investigación del fiscal especial sobre la posible colusión de socios del mandatario con los rusos en las elecciones estadunidenses y, aún más alarmante para la Casa Blanca, anunció que está cooperando plenamente en la indagación, informando que sus contactos con los rusos fueron realizados en coordinación con otros integrantes del círculo íntimo del presidente, incluyendo posiblemente al yerno de éste.

El ex general Flynn, quien también fue asesor cercano de Trump durante la campaña electoral, fue formalmente acusado ante un tribunal federal de un solo cargo: mentir a la FBI sobre sus contactos con el entonces embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, en diciembre de 2016, durante la transición presidencial.

La acusación es mucho menor de lo que podía haber enfrentado por delitos adicionales. Se informó que está ofreciendo información muy valiosa al equipo del fiscal especial Robert Mueller a cambio de no enfrentar más cargos y, aparentemente, para librar a su hijo de potenciales cargos criminales.

Pero lo que más sacudió a Washington fue la revelación de que Flynn –según los fiscales y documentos que se presentaron en el tribunal ayer para presentar y sustentar los cargos– no actuó de manera solitaria al comunicarse con el embajador ruso en dos ocasiones durante la transición presidencial en diciembre del año pasado, sino en coordinación con otros dos integrantes de máximo nivel del equipo de transición que no fueron nombrados en los documentos. Fuentes con conocimiento directo del asunto han revelado a varios medios que uno de ellos es Jared Kushner, yerno y asesor de Trump.

Más aún: según ABC News, Flynn está dispuesto a testificar que Trump le ordenó hacer contacto con los rusos, inicialmente para abordar el tema de colaboración sobre Siria. La narrativa de la Casa Blanca había sido que Flynn actuó por su cuenta y sin el conocimiento del mandatario y otros colegas de alto nivel en sus relaciones con el embajador ruso, entre otros.

Las interacciones con Kislyak eran parte de esfuerzos del equipo de transición de Trump para influir en asuntos de política exterior, una sobre sanciones contra Rusia y otra –a petición del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu– sobre una resolución condenando a Israel en la Organización de Naciones Unidas. Estos esfuerzos potencialmente violan leyes estadunidenses que prohíben a ciudadanos privados interferir en asuntos diplomáticos entre Washington y otros países.

Mi declaración de culpabilidad y acuerdo para cooperar con la oficina del fiscal especial reflejan una decisión que tomé en el mejor interés de mi familia y de nuestro país. Acepto plena responsabilidad por mis acciones, afirmó Flynn en un comunicado.

Con esto, según observadores y expertos legales (y no pocos deseosos) la soga se apretó alrededor del cuello del círculo íntimo del presidente.

Flynn es ahora el cuarto asociado de Trump en ser formalmente acusado por el equipo de Mueller –los otros son el ex jefe de la campaña y su socio, junto con otro asesor, quien ahora también está cooperando con los investigadores–, pero es la figura de mayor perfil en ser acusado hasta la fecha y el primero que fue asesor tanto en la campaña electoral como en el gobierno.

Especulaciones de todo tipo circularon de por qué Flynn decidió cooperar en la investigación contra su ex jefe y colegas, incluyendo que fue para salvar a su hijo de una persecución legal (junto con su padre, había realizado negocios con intereses turcos posiblemente ilegales) o porque los gastos legales para defenderse eran cada vez más altos, e incluso porque se sintió abandonado por Trump.

La Casa Blanca aparentemente fue sorprendida por la decisión de Flynn de declararse culpable y cooperar plenamente con el equipo de Mueller, reportó Politico. De hecho, poco después de que Flynn apareció ante el juez, la Casa Blanca canceló un evento de prensa con Trump programado para esta tarde. Hasta el cierre de esta edición no ha habido un solo tuit presidencial sobre el asunto.

Ty Cobb, el abogado del presidente encargado de manejar los asuntos relacionados con esta investigación, trató ayer de distanciar a Trump y a su gobierno, al subrayar que el ex asesor trabajó en la Casa Blanca por sólo 25 días antes de ser obligado a renunciar y que nada en las declaraciones de culpabilidad o el cargo implica a cualquier otro más que al señor Flynn.

Después de haber sido calificado por Trump de persona maravillosa, de prestar sus credenciales militares a un candidato sin ninguna experiencia para ser comandante en jefe y de ser considerado para la vicepresidencia, hoy fue identificado por Cobb como sólo un ex funcionario del gobierno de Obama (donde fue por un tiempo director de la Agencia de Inteligencia de Defensa).

Vale recordar que un día después de que Flynn fue obligado a renunciar, a mediados de febrero, Trump sostuvo una entrevista privada con el entonces jefe del FBI, James Comey, quien encabezaba la investigación que Mueller heredó, en la cual le sugirió soltar a Flynn.

Comey fue despedido por Trump a principios de mayo, en lo que críticos consideran un intento de obstrucción de justicia (acto que se supone forma parte de la investigación del fiscal especial). Mueller fue nombrado por el subprocurador general de Estados Unidos, después de que esta conversación fue revelada por el New York Times en mayo, entre otras cosas (el procurador general, Jeff Sessions, sigue recusando de todo este asunto por sus interacciones durante la campaña con el mismo embajador ruso). Como señala este viernes el Washington Post –primer medio en reportar las conversaciones entre Flynn y Kislyak–, hay una línea directa entre Trump buscando proteger a Flynn y el nombramiento del hombre que eventualmente podría haber volteado a Flynn contra Trump.

 

Rumbo al impeachment

 

Para algunos expertos legales, como el ex fiscal federal y subprocurador asistente Harry Litman, esto podría ser el primer paso hacia la posibilidad de cargos de destitución (impeachment) contra el presidente y el testimonio de Flynn podría dibujar un escándalo de proporciones históricas, que podrían ser equivalentes al Watergate o Irán-Contra en sus dimensiones, escribió en el New York Times.

Todo esto ha generando mayor paranoia en la Casa Blanca, reportan medios, y posiblemente nutrirá el éxodo de personal a finales de año, que ya se pronosticaba antes de esta noticia. En torno a esto, Trump desmintió las versiones que circularon esta semana de que estaba por expulsar a su secretario de Estado, Rex Tillerson, de su gobierno, calificándolas de fake news, en un tuit.

Flynn, quien en los mítines electorales donde frecuentemente presentaba a Trump, solía invitar al coro de encarcélenla, que se volvió rutina en la contienda contra Hillary Clinton –algo que hizo, incluso, en la convención nacional republicana–, este viernes tuvo que escuchar encarcélenlo de un grupo que lo esperaba a la salida de su cita en el tribunal federal.

Mientras tanto, se oye en el trasfondo el eco de las preguntas claves deñ Watergate: ¿qué sabía el presidente y cuándo?

 

 

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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ayer durante un homenaje a militares veteranos de la nación indígena navajo, en el Salón Oval de la Casa Blanca, y en la que se le ocurrió hacer una broma sobre la senadora demócrata Elizabeth Warren, a quien llamó Pocahontas, comentario que en vez de risas provocó silencio entre los asistentes a la ceremonia

 

Sus barbaridades funcionan como distractor mientras desmantela el estado de bienestar

 

El día comenzó con la usual muestra estratosférica de vanidad presidencial y descalificación de los medios, distrayendo como siempre de la ofensiva republicana para desmantelar lo que queda del estado de bienestar social y trasladar cada vez más el tesoro del país a la cúpula económica.

Donald Trump tuiteó esta mañana: deberíamos realizar un concurso sobre cuáles de las cadenas, además de CNN y sin incluir a Fox, es la más deshonesta, corrupta y/o más distorsionada en su cobertura política de tu Presidente favorito (Yo).

A la vez, Trump y el liderazgo republicano están enfocados en promover y aprobar la propuesta legislativa para reducir los impuestos a los más ricos y a las empresas, y reponer esos ingresos mediante recortes a programas sociales; aunque por supuesto lo venden como si esto fuera lo mejor para todos. Al anunciar que el proyecto de ley está avanzando con gran apoyo, Trump tuiteó que con algunos cambios la clase media y los generadores de empleo tendrán más dinero en sus bolsillos. No mencionó que se espera que casi ningún demócrata apoye la versión actual, y que no tiene garantizados los votos republicanos necesarios en el Senado.

Todos los informes y análisis del propio Congreso respecto de las propuestas coinciden en afirmar que el más beneficiado será el sector más rico del país.

Varios observadores críticos señalan que la cúpula republicana, junto con Trump, esencialmente están llevando a cabo lo que el corresponsal económico del Financial Times, Martin Wolf, ha bautizado pluto-populismo, doctrina que promueve políticas que benefician a plutócratas, justificadas con retórica populista. Wolf advierte que si las propuestas actuales sobre impuestos son aprobadas, las tensiones dentro de Estados Unidos seguramente empeorarán, porque promueven mayor desigualdad económica. Concluye que el Estados Unidos que el mundo conocía, hoy se está ahogando en una marea de avaricia desmesurada y aparentemente ilimitada. Ahora todos estamos condenados a vivir con las infelices consecuencias.

Mientras tanto, Trump continuó mostrando su gran capacidad para ofender e insultar, aun cuando esa no sea su intención. Este lunes, en una ceremonia en la Casa Blanca para honrar a veteranos militares de la nación indígena navajo, comentó: “yo nada más les quiero agradecer porque son gente muy, muy especial. Ustedes estaban aquí mucho antes de que cualquiera de nosotros estuviera, aunque tenemos a una representante en el Congreso que ha estado aquí durante mucho tiempo, más que ustedes (...) la llaman Pocahontas”. Su broma provocó silencio entre los invitados.

Trump, quien suele poner apodos a sus enemigos, se ha referido a su feroz crítica demócrata, la senadora Elizabeth Warren, con ese nombre de la famosa figura indígena del siglo XVII. La congresista respondió poco después: es profundamente desafortunado que el presidente de Estados Unidos no pueda encabezar una ceremonia para honrar a estos héroes sin tener que sacar una ofensa racial.

Por otro lado, Trump también ha insistido en respaldar al juez Roy Moore, candidato republicano al Senado federal por Alabama, quien ha sido acusado de abuso sexual por cuatro mujeres, una de las cuales tenía 14 años cuando fue hostigada por el entonces fiscal. Aunque este lunes la Casa Blanca anunció que Trump no acompañaría a Moore en actos de campaña, el presidente afirmó el domingo que era inaceptable un triunfo del contrincante demócrata, quien tendría posiciones débiles sobre el crimen y la frontera, entre otros; o sea, apoyó implícitamente a Moore. Sin embargo, líderes republicanos en el Congreso han afirmado que se trata de un asunto moral, y no político, y prefieren que Moore sea sustituido de último momento por otro candidato.

Pero mientras los disparates de Trump continúan captando la atención nacional casi todos los días, y a pesar de que aún no ha podido obtener un triunfo legislativo mayor desde que llegó a la Casa Blanca, su gobierno está realizando cambios dramáticos, algunos de ellos con consecuencias que perdurarán mucho después del fin de la era Trump.

Tal vez el de mayor impacto y menos visibilidad es el ritmo acelerado para nominar y ratificar a jueces federales con la intención de transformar a largo plazo la rama judicial del gobierno, misma que hasta ahora ha frenado parte de la agenda del presidente. Algunos consideran que podría llegar a instalar a 30 por ciento de los jueces federales antes del fin de su primer periodo en la Casa Blanca, reporta The Guardian.

En el Departamento de Justicia, el procurador general Jeff Sessions continúa impulsando las medidas antimigrantes, mientras sus modificaciones a políticas judiciales están alarmando a defensores de derechos y libertades civiles, de la comunidad gay y otras minorías.

En el Departamento de Estado hay un éxodo espectacular del cuerpo diplomático veterano, entre ellos algunos de los de más alto rango, dejando lagunas de experiencia e incluso ausencia de los máximos encargados de manejar la política exterior para varias regiones del mundo.

Mientras tanto, junto con el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Interna continúa la persecución de inmigrantes en las calles y mediante la anulación de medidas que otorgan protección temporal a cientos de miles, entre ellos los jóvenes conocidos como dreamers. Por ahora, el futuro de los aproximadamente 800 mil jóvenes que llegaron a Estados Unidos siendo niños se mantiene en el limbo después de que Trump decidió suspender el programa ejecutivo conocido como DACA y le pasó la bolita al Congreso, pero ahí se ha quedado estancado el asunto y ahora pocos esperan avances hasta 2018.

A la vez, con toda esta ofensiva antimigrante, el culto a la xenofobia y el incremento en los crímenes de odio por motivos raciales y étnicos, es curioso que Coco, una película de animación ubicada en Mexico y cuyo trasfondo es el Día de Muertos, con música mexicana y voces latinas, sea la cuarta más taquillera en la historia en Estados Unidos durante el puente del Día de Acción de Gracias.

En medio de todo esto, sigue el suspenso sobre la investigación del fiscal especial Robert Mueller a Trump y su entorno, con noticias extraoficiales de que su ex asesor de Seguridad Nacional Michael Flynn está en negociaciones para cooperar en la indagatoria contra su ex jefe.

 

 

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Una maqueta de un planeta Tierra se muestra en el parque Rheinaue durante la Conferencia de Cambio Climático de las Naciones Unidas COP23 en Bonn, Alemania.

 

Acaba de concluir otra ronda de negociaciones internacionales sobre el cambio climático, con la 23 Conferencia Global de Naciones Unidas sobre cambio climático en Bonn, Alemania (COP 23, CMNUCC, 6-17 noviembre). Aunque en esta conferencia se avanzó en algunos temas, como la adopción de una plataforma indígena y un plan de acción de género, las negociaciones de fondo van a paso mucho más lento que la urgencia que marca el caos climático y los impactos que ya estamos sufriendo. Esto abre el camino para que propuestas altamente riesgosas como la geoingeniería ganen terreno.

En 2015, el Acuerdo de París sobre cambio climático acordó limitar el aumento de la temperatura a muy por debajo de 2 ºC, pero no fijó la obligación de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), medida crucial por que éstas son las que causan el cambio climático. Por tanto, los países principalmente responsables de las emisiones de GEI, siguen sin considerar medidas reales que ataquen las causas y permitan una solución de largo plazo. En su lugar empujan soluciones falsas, como mercados de carbono y medidas tecnológicas como la geoingeniería: la manipulación tecnológica y a gran escala del clima para manejar los síntomas del cambio climático.

La manipulación del clima tiene origen militar, pero es también un negocio redondo para las empresas petroleras, de agronegocios y otras de las más poderosas del planeta: significa que pueden seguir calentando el planeta con la contaminación de combustibles fósiles, sistema alimentario agroindustrial y urbanización descontrolada y al mismo tiempo hacer nuevas ganancias con la venta de tecnología para enfriarlo o para remover el dióxido de carbono de la atmósfera.

Hay una veintena de propuestas para manipular el clima a nivel global, algunas son para bloquear o reflejar los rayos de luz solares, por ejemplo instalando una gran nube volcánica artificial sobre el Ártico, inyectando sulfatos en la estratósfera o blanqueando nubes con miles de naves no tripuladas. Otras son para remover gases de la atmósfera, echando millones de toneladas de minerales y sustancias químicas en los mares, o absorbiendo carbono por medios mecánicos y químicos para luego enterrarlo en fondos geológicos; otras pretenden alterar el tiempo a nivel local, como siembra de nubes y manejo de huracanes. Todas las propuestas conllevan impactos ambientales, sociales y geopolíticos graves. Por ejemplo, bloquear parte de la luz del sol sobre el Ártico tendría impactos devastadores en otras regiones, provocando sequías o inundaciones en África, Asia y América Latina, poniendo en riesgo las fuentes de agua y alimentos de millones de personas (https://tinyurl.com/yamamn6a).

Aunque no está en la agenda oficial, en la COP 23 la propuesta de geoingeniería que más se promovió fue BECCS: bioenergía con captura y almacenamiento de carbono. Se trata de mega-plantaciones (árboles y cultivos), para quemarlas para bioenergía y capturar el dióxido de carbono de ésta y otras actividades para almacenarlo en fondos geológicos, como pozos de petróleo usados. Esta última técnica proviene de la industria petrolera (Enhanced Oil Recovery), fue diseñada para recuperar reservas profundas, pero no la usan por no ser económicamente viable. Rebautizada como técnica para el cambio climático podrían conseguir subsidios y créditos de carbono, logrando ganancias adicionales al extraer más petróleo y que además les paguen por combatir el cambio climático que esas mismas empresas causaron.

Por otro lado, para que BECCS tuviera algún efecto para mantener el aumento de temperatura en menos de 2 ºC o hasta 1.5 ºC, habría que plantar de 500 millones a 6 mil millones de hectáreas de monocultivos, lo cual es absurdo. Toda la tierra cultivada actualmente son mil 500 millones de hectáreas. Eso no evita que igual se promuevan esas mega-plantaciones, que aunque no sirvan para el cambio climático, serán negocio de quien las instale, compitiendo con la producción de alimentos y amenazando el territorio de campesinos e indígenas, ahora a nombre del combate al cambio climático.

Al mismo tiempo que la COP 23, en el Congreso de Estados Unidos se realizó una audiencia especial sobre geoingeniería, lo cual muestra que no hay contradicción entre negar el cambio climático y promover la geoingeniería. (https://tinyurl.com/y89 jyuzz)

Parafraseando a un directivo de Exxon, la fórmula es nosotros [Estados Unidos, la industria petrolera] no causamos el cambio climático, pero si existe, tenemos la solución tecnológica

Como todos saben que BECCS no funcionará para frenar el cambio climático (aunque lo que se haga con BECCS tendrá impactos sociales y ambientales muy negativos) otras propuestas de geoingeniería para bloquear la luz del sol o remover carbono se presentan como la verdadera solución. Pese a que por sus altos riesgos e impactos potenciales, el desarrollo de geoingeniería está bajo una moratoria en el Convenio de Diversidad Biológica, el Programa de Geoingeniería Solar de la Universidad de Harvard, ya está planteando hacer un experimento a campo abierto (SCoPEx), en zonas indígenas de Arizona, cerca de la frontera con México. (https://tinyurl.com/ ya6vs7g5)

Existen muchas vías reales, socialmente justas y ecológicamente sanas para enfrentar el cambio climático, como la agroecología campesina, restauración de ecosistemas desde las comunidades, rediseño del transporte público, energías renovables y locales justas, entre muchas otras. La geoingeniería se debe prohibir: es una apuesta de riesgos inaceptables, para mantener los privilegios de quienes provocaron el cambio climático y aumentar sus ganancias.

*Investigadora del Grupo ETC

 

 

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Domingo, 26 Noviembre 2017 07:00

La rebelión de las manoseadas

Harvey Weinstein, el productor denunciado en octubre, encabeza una larga lista de personalidades acusadas por diversos grados de abuso sexual / Foto: Afp, Alberto Pizzoli, Archivo

 

Repercusiones de la iniciativa #MeToo en Estados Unidos.

Los hombres andan revisando qué han hecho y las mujeres qué han tolerado. Cada día aparecen más denuncias de abuso y acoso sexual, y más hombres salen a pedir perdón. La eclosión del movimiento #YoTambién, acelerada por las redes sociales, atraviesa divisiones ideológicas, partidistas, de clase social y niveles de educación. En todas partes, los abusos ocurren.

A comienzos de octubre numerosas mujeres acusaron públicamente al productor de Hollywood, Harvey Weinstein, de 65 años, por diversos grados de abuso y acoso sexual, y desde entonces la lista de denunciados, por conductas que van desde expresiones pasadas de tono a manoseos y violación, ha crecido con nombres del ámbito político, empresarial, de espectáculos y de los deportes. Estas revelaciones generaron que en las redes sociales, bajo el hashtag #MeToo (#YoTambién), mujeres de todo el mundo relataran los abusos sexuales de los que han sido víctimas.

Es posible que la bronca que hoy se manifiesta en tantas revelaciones se haya estado acumulando desde que el año pasado, en plena campaña electoral, se difundió una grabación en la que el entonces candidato presidencial republicano Donald Trump se jactaba de su comportamiento agresivo hacia las mujeres. “Me atraen automáticamente las mujeres bonitas”, había dicho Trump en una conversación privada con el presentador de televisión Billy Bush. “Empiezo a besarlas y es como un imán, no puedo ni esperar. Y cuando eres una persona famosa, te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras. Agarrarlas por la concha. Puedes hacer de todo.”

Un mes después Trump ganó la elección. Desde entonces 13 mujeres han acusado a Trump por abuso sexual. El hecho de que más de 62 millones de votantes no hayan considerado que las groserías, el acoso y el manoseo de mujeres fuera un defecto moral suficientemente grave como para descalificar a alguien mostró cuán aceptables son en una sociedad tales comportamientos.

Las mujeres –incluso muchas que votaron por Trump– fueron las primeras en salir a la calle para avisarle al presidente que algunas cosas ya no se tolerarían, en la multitudinaria manifestación de mujeres en el National Mall de Washington, al día siguiente de su juramentación.


CUESTIÓN DE PODER.


La cascada de revelaciones, que no se detiene, es evidencia de que el comportamiento sexualmente abusivo de los hombres no se limita, y ni siquiera es predominante, en una u otra clase social, en un costado u otro de las ideas políticas, las afiliaciones religiosas o las edades.

Pero un factor que, aparentemente, es común en el abuso al que están expuestas las mujeres y también los hombres (como lo sugieren las acusaciones contra el actor Kevin Spacey), es la desigualdad en la relación de poder: ya sea el entrenador deportivo, el médico, el capataz en la cuadrilla de limpiadoras de oficinas, el promotor artístico, el periodista famoso, el miembro del Congreso o el pastor de la iglesia. El hombre que incurre en hostigamiento y abuso tiene poder sobre sus víctimas.

Según las denunciantes, Weinstein aprovechó durante décadas su poder en el mundo del espectáculo para “cobrar peaje” a las artistas en los comienzos de su carrera. En el caso del candidato a senador republicano de Alabama, Ray Moore, una denunciante dice que cuando ella tenía 14 años y él 32, siendo fiscal general del estado, la besó, le quitó la blusa y pantalones, se desvistió, la tocó sobre su sostén y pantaleta, y llevó la mano de la niña a su pene.

Dos ex colaboradoras del prestigioso periodista de televisión Charlie Rose, de 75 años, dicen que las llevaba a trabajar a su residencia en Nueva York, y se paseaba desnudo frente a ellas. Varios hombres en puestos de muy alta jerarquía en la cadena Fox News tuvieron que irse luego de numerosas acusaciones de acoso sexual, incluidos el fundador Roger Ailes, el comentarista conservador Bill O’Reilly y el periodista Eric Boiling.

Megyn Kelly, otrora periodista estrella de Fox News y una de las acusadoras de Ailes, sostiene que una vez denunció los abusos de O’Reilly a los jerarcas de la cadena y no obtuvo resultados. Kelly sostiene que la cadena difamó públicamente a las víctimas.

La afición por masturbarse frente a mujeres forzadas a observarlo ha sido una acusación frecuente, y llevó al comediante Louis C K a publicar una carta de confesión y arrepentimiento por sus abusos.

Larry Nassar, ex médico de los equipos de gimnasia olímpica estadounidense, que es acusado de abuso sexual por más de 125 mujeres y niñas, llegó a un acuerdo con la fiscalía y se declaró culpable, en una audiencia judicial, de siete cargos de abuso sexual el martes 22 . Ese día la gimnasta olímpica Gabby Douglas dijo que ella también había sido víctima de Nasser. Douglas a su vez pidió disculpas por un previo twit en el que había sugerido que las mujeres que “se visten de forma sexy/provocativa atraen a gente con malas intenciones”. La joven afirmó que no había sido su intención culpar a las mujeres: “lo que una usa, jamás le da derecho a alguien a acosarte o abusarte”, añadió.


DESPIDOS.


Tras la divulgación de la grabación de Trump, el ahora presidente respondió: “Eso fueron bromas de vestuario, una conversación privada que ocurrió hace muchos años. (El ex presidente) Bill Clinton ha dicho cosas mucho peores que yo en el campo de golf. Ni se compara. Pido disculpas si alguien se ofendió”.

He allí un detalle interesante: el pedido de disculpas es “por si alguien se ofendió”, no porque el comportamiento haya sido ofensivo. Varias de las respuestas dadas por los ahora acusados han recurrido al mismo esquive de responsabilidades. Otras, la mayoría, han consistido en auténticos actos de contrición.

Pero, en cierto sentido, la declaración de Trump es una señal de un cambio cultural acerca del problema del acoso y abuso sexual.

Cuando a mediados de la década de 1990 el demócrata Clinton, entonces ya cincuentón, mantuvo relaciones sexuales con la becaria Monica Lewinsky, de 23 años, el escándalo fue grande, pero Clinton no fue destituido. Ahora, en varios de los casos, la revelación de conductas inapropiadas llevó a despidos.

El propio Congreso ha sido escenario de denuncias: la representante demócrata Jackie Speier, de California, y la republicana Barbara Comstock, de Virginia, se sumaron a #MeToo y denunciaron que al menos dos miembros de la legislatura, uno de cada partido, han incurrido en acoso sexual.

“Muchas de nosotras, en el Congreso, sabemos lo que es, porque el Congreso ha sido durante demasiado tiempo caldo de cultivo de un ambiente de trabajo hostil”, dijo Speier, quien hace unos días confesó haber sido víctima de acoso y abuso sexual en el Capitolio hace años, antes de ser legisladora.

El senador demócrata de Minnesota, Al Franken, 66, un favorito de los liberales en Estados Unidos, y el representante demócrata de Michigan, John Conyers, 88, un adalid de los negros, han sido acusados ambos por numerosas mujeres y encaran ahora la furia de votantes que reclaman sus dimisiones.

Y lo que comenzó en un sinnúmero de encuentros privados, tocadas de nalgas y pechos en los rincones de las oficinas, besuqueos en ascensores, y demanda de favores sexuales a cambio de empleos o promociones, han derivado en serias consecuencias políticas en la actual coyuntura estadounidense, al punto que 2018, cuando habrá elecciones para la renovación del Congreso, bien podría ser el auténtico “año de la mujer”. Actualmente, los republicanos tienen 54 puestos en el Senado y los demócratas 46. Si los votantes de Alabama repudian a Moore el mes que viene y eligen a su rival demócrata Doug Jones, la cuenta pasaría a 53/47, haciendo más difícil para el Partido Republicano conseguir los 60 votos necesarios para aprobar algunos tipos de reformas. Pero, a su vez, si la furia contra Franken conduce a su dimisión, los demócratas pueden perder más terreno.


REVISIONISMO.


“El movimiento #MeToo ha forzado prácticamente a cada mujer que conozco a bajar a su sótano interior y a reconocer su propia historia”, escribió la columnista de The New York Times, Jennifer Weiner. “Todas tenemos algunas historias. La mía es bastante típica y, en el panorama general, no tan mala. Hubo un profesor de la secundaria que me besó y me dijo que me amaba. Y el mozo en mi primer empleo en un restaurante, que me apretaba en los rincones y se fregaba contra mí.”

“Y todos esos tipos a lo largo de los años que me han dicho o susurrado cosas cuando salía a la calle, a hacer compras, o esperaba el ómnibus”, añadió. “Pero eso es sólo el ruido de fondo en la vida de cada mujer, el precio de existir en un cuerpo femenino. Ah, y el reportero en el semanario donde fui becaria que se metía conmigo en la pieza de depósitos cuando yo tenía las manos llenas con copias del periódico, y me tocaba los pechos. Lo peor no era el manoseo, sino la manera lujuriosa con que después me miraba. ‘Ahora tenemos un secretito’, parecía decirme. ‘Ahora tenemos un pacto. Voy a seguir haciéndolo y tú seguirás sin decir una palabra, porque yo soy poderoso y tú eres remplazable’.”

Pero también los hombres están en la fase revisionista: cada uno rememorando qué ha hecho, o no ha hecho con qué mujer y dónde cuando hubo oportunidades. Es irónico que ahora, en las juntas directivas y niveles gerenciales donde los hombres son mayoría, se tomen las decisiones de despidos, suspensiones y dimisiones forzadas. ¿Cuántos de esos directores y gerentes de empresa tienen sus propias historias escondidas en su sótano interior?

 

 

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Tropas de EEUU: después de Brasil, vuelven a la Argentina

 

Luego de la participación en los ejercicios militares Amazonlog por primera vez con tropas en la Amazonia, las Fuerzas Armadas de EEUU se aprestan a regresar a territorio argentino, luego de casi una década de ausencia.

El 7 de septiembre pasado, el Senado dio media sanción al proyecto enviado por el Ministerio de Defensa (a propuesta de la Armada) de permitir el ingreso de tropas estadounidenses al territorio nacional para llevar adelante un ejercicio combinado denominado 'Cormorán', que involucra la entrada al mar y a la Patagonia argentina de aeronaves y buques del Pentágono. Sin embargo, la Cámara de Diputados aplazó a principios de noviembre una decisión que sería definitiva.

El encargado de negocios de EEUU en Buenos Aires, Thomas Cooney, admitió que "estamos reiniciando una serie de actividades de cooperación militar", en referencia a las participación de 30 militares estadounidenses a fines de octubre en un ejercicio junto a la Armada argentina. Desde 2009, no se registraba la presencia de topas de EEUU. "Es una muestra de que estamos regresando a una relación normal", dijo Cooney al diario Clarín.

Sin embargo, se negó a ofrecer detalles sobre las relaciones bilaterales en materia de seguridad porque, en su opinión, "algunos periodistas se están confundiendo". En efecto, existe amplia sensibilidad en Argentina hacia la participación de militares en tareas de seguridad interior, luego de la última dictadura militar (1976-1983).

Un día antes de que los diputados debatieran el pedido de ingreso de tropas de EEUU, el 8 de noviembre, la página latinta.com publicó los dos textos que están en cuestión. De ellos surge que se trata, nada menos, de 22 ejercicios militares en 12 meses y que varios sucederán en la sureña provincia de Chubut, que recientemente fue escenario de un escándalo nacional por la desaparición del joven Santiago Maldonado, encontrado sin vida dos meses después, en el marco de la represión al pueblo mapuche.

Los ejercicios están contemplados en el 'Programa de Ejercitaciones Combinadas' a realizarse desde el 1 de septiembre de 2017 al 31 de agosto de 2018, siendo el primero el 'Cormorán', en la Base Aeronaval Almirante Zar (Trelew, Chubut), Base Aeronaval Comandante Espora (Bahía Blanca, Buenos Aires) y en la 'Zona Económica Exclusiva de la República Argentina'.

Una de las críticas más sólidas es que el Poder Ejecutivo no especifica las hipótesis de conflicto sino que las camufla detrás del concepto de "nuevas amenazas", en línea con la política del Pentágono. Bajo esa vaga definición, aparece una diversidad de cuestiones como "narcotráfico, terrorismo, piratería, tráfico de personas, pesca ilegal", así como la "ayuda humanitaria", con las que justifican la intervención militar.

Según el diputado Guillermo Carmona, vicepresidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Diputados, con estas iniciativas "el Gobierno promueve la realización de ejercicios militares que perfilan la incursión de las fuerzas armadas en el campo de la seguridad interior".

Es posible una mirada más general para observar lo que está sucediendo en Argentina y en la región, respecto a las relaciones entre Sudamérica y los EEUU.

La primera es que EEUU está avanzando de forma contundente, en especial en la cuestión militar. A los ejercicios Amazonlog17, realizados en la frontera Brasil-Colombia-Perú, se deben sumar los recientes Teamwork South 2017, realizados en Chile del 30 de junio al 12 de julio, entre Talcahuano y Coquimbo, con amplia participación de buques de guerra del Pentágono.

El giro conservador que resulta evidente en países como Brasil y Argentina, dibuja una coyuntura propicia para el avance de los planes de Washington, que se siente especialmente fuerte en el terreno militar. Su objetivo no es otro que poner freno a la presencia de China en materia económica y de Rusia en el terreno militar.

La República Bolivariana de Venezuela y la Federación de Rusia firmaron el 7 de noviembre un acuerdo para facilitar las visitas recíprocas de naves de guerra. La estrecha colaboración de varios países sudamericanos y del Caribe con las Fuerzas Armadas de Rusia es motivo de honda preocupación en el Pentágono, que siente cómo la alianza China-Rusia puede desplazarla de la región donde primero asentó su dominación.

La segunda cuestión es que no se trata sólo de ejercicios militares, sino de una creciente cooperación que incluye la venta de armas y de los más diversos equipamientos. Argentina compró un lote de 12 aviones de combate a los EEUU para modernizar su Fuerza Aérea, cuando tenía otras opciones incluso en la región.

La tercera es que la actitud de países como Argentina, al estrechar relaciones con Washington, tiende a dañar las relaciones con sus vecinos. Al no definir de forma precisa las hipótesis de conflicto, se produce "un retroceso en la construcción de la mutua confianza regional que había establecido Argentina con sus pares limítrofes". Al parecer, desde Uruguay se ha interpretado como "omisión maliciosa" del Gobierno argentino la "verdadera hipótesis de empleo de algunos ejercicios militares".

La política exterior de Washington y del Pentágono no sólo busca avanzar sobre ciertos países que considera decisivos para mantener la hegemonía regional. Busca también generar tensiones entre vecinos, en particular con aquellos que no se han alineado totalmente con su política. Una forma de enfrentar a los países de la región para facilitar la aplicación de sus planes.

El empuje neoconservador que observamos en Sudamérica desde 2014 está en su apogeo. En las elecciones chilenas del 19 de noviembre, la derecha empresarial puede retornar al Gobierno, a través del expresidente Sebastián Piñera. Sin embargo, como todas las ofensivas, ésta tenderá a enlentecerse y luego será revertida, por las resistencias internas e internacionales. Ojalá no sea demasiado tarde para impedir el desmantelamiento de los cambios operados en la década progresista.

 

 

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Martes, 21 Noviembre 2017 07:27

¿Quién domina el mundo?

¿Quién domina el mundo?

 

Intervencionismo imperialista con ropaje nuevo, y no derecho de intervención humanitaria como se presenta en su propaganda oficial, así define y resume la política exterior estaduniense uno de los ideólogos más lúcidos de Estados Unidos y del mundo, Noam Chomsky, en su más reciente obra editorial, ¿Quién domina el mundo?

Si bien esa política se ha recrudecido con el ascenso al poder de la derecha neofascista, no es el sello distintivo de un partido, Demócrata o Republicano, o de una administración en particular, Roosevelt o Reagan por citar dos nombres, es una doctrina de Estado emanada de la exitosa y rentable participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial, donde se erigió, en mercadotecnia y liturgia, como el custodio de los valores universales cuando en realidad sólo protege intereses geopolíticos particulares en una amplia franja del mundo que asume como propia, la doctrina del Área Grande.

Colaborador de este mismo diario, con artículos y ensayos siempre documentados y de vanguardia, el profesor Chomsky afirma sin ambages que se trata del territorio que Estados Unidos debía dominar y que abarcaba el hemisferio occidental (incluida América Latina), el lejano oriente y el antiguo imperio británico (el sudeste asiático y África). Al menos dos terceras partes del mapa mundial, pues.

Con ese concepto del Área Grande, Estados Unidos mantenía un poder indiscutido con supremacía militar y económica, al tiempo que garantizaba la limitación de cualquier ejercicio de soberanía por parte de estados que podrían interferir en sus planes globales.

La doctrina del Área Grande, observa Chomsky, autoriza la intervención militar a voluntad y cita para sustentarlo al propio ex presidente Clinton, uno de los más liberales y calificados como progresistas, quien declaró que “Estados Unidos tiene derecho a usar la fuerza militar para proteger el acceso sin restricciones a mercados, suministros de energía y recursos estratégicos clave... y debe mantener enormes fuerzas militares desplegadas en avanzada en Europa y Asia para moldear la opinión de la gente sobre nosotros y los sucesos que afecten a nuestra subsistencia”.

Pero no es la población de Estados Unidos, los ciudadanos promedio que con su trabajo cotidiano sostienen a ese país (apoyados en la contribución sustancial de los migrantes decimos nosotros), quien dicta esa política exterior intervencionista y avasallante, sino las élites políticas y económicas, en la línea de pensamiento del sociólogo y politólogo alemán Robert Michels, plasmada en la ley de hierro de las oligarquías.

Específicamente, quienes determinan la política de gobierno de ese país en general, incluida la política exterior, son, a juicio del profesor Chomsky, los grandes corporativos industriales, comerciales y financieros, la cúpula del ya de por sí reducido 0.1 por ciento de la población que concentra el poder y la riqueza.

De ahí, concluye que la democracia estadunidense, algún día tenida por paradigmática y vendida como ejemplar, es hoy día y desde hace varias décadas una democracia mercantil, dominada y al servicio de esas grandes corporaciones, con elecciones presidenciales cuyo costo rebasa los 2 mil millones de dólares. De tal suerte que el sistema político se ha ido destruyendo progresivamente y ha metido cada vez más a los partidos hegemónicos en los bolsillos de las grandes empresas, con una escalada de costos electorales; los republicanos en un nivel de farsa, los demócratas no muy detrás.

Una democracia que no ha vacilado en usar la tortura física y, sobre todo, sicológica en contra de ciudadanos inermes de países que, en distintas épocas, ha clasificado como adversarios de sus intereses estratégicos: Medio Oriente, Vietnam, Camboya, Laos, Brasil, Chile, Argentina, Centroamérica, algunos países africanos pro soviéticos o no alineados. De modo flagrante e ilustrativo, los presos de la Bahía de Guantánamo, el reducto territorial estadunidense en la Isla de Cuba.

Pero también advierte que se trata de un imperio en decadencia, un imperio que al culminar la Segunda Guerra Mundial concentraba 50 por ciento del PIB mundial, la mitad de la riqueza producida en los cinco continentes, para pasar a 25 por ciento en la década de los 70, porcentaje que se ha ido reduciendo. Pero además, con serios problemas de endeudamiento, desempleo, congelamiento de ingresos personales y contracción de derechos sociales, sobre todo en materia de salud y seguridad social.

Un país de contrastes en donde al tiempo que la riqueza y el poder se han concentrado cada vez más, los ingresos reales de la mayor parte de la población se han estancado y la gente se las ha apañado aumentando las horas de trabajo y su endeudamiento, y con una inflación de activos, regularmente destruidos por las crisis financieras que empezaron cuando se desmanteló el aparato regulador, a partir de la década de 1980.

Hoy, en el mejor de los casos, sin caer en visiones apocalípticas infundadas, se trata de una economía que se disputa la hegemonía política y económica con otros dos bloques de poder, la Unión Europea y el sudeste asiático, pero además con una China ascendente por sí sola en el extremo del viejo continente, todavía con serios pasivos sociales pero con inmensos activos económicos y con productividad al alza.

Otro grave problema que observa es la insensibilidad histórica de los gobiernos estadunidenses con el creciente problema ambiental, cuyo último capítulo es la indiferencia ante los Acuerdos de París, de diciembre del 2015, dentro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a través de la mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas a efectos del calentamiento global, instrumento signado ya por 195 países, menos Estados Unidos y Siria. Si alguna posibilidad había se diluyó con el inicio del mandato de Donald Trump, en enero del año pasado.

En suma, imperio decadente, democracia mercantil, elecciones desvirtuadas, violación sistemática de los derechos humanos, concentración del poder y la riqueza, son algunas características que el profesor Noam Chomsky identifica como los rasgos dominantes hoy día, sin contar el retroceso autoritario del neofascismo, de la democracia liberal que deslumbró a Alexis de Tocqueville en el siglo XIX.

 

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Rex Tillerson este miércoles en el departamento de Estado. MICHAEL REYNOLDS

 

Las posibilidades de un acuerdo en el conflicto israelí-palestino impulsado por la mediación del Gobierno de Donald Trump se redujeron drásticamente este fin de semana. La Casa Blanca amenazó con cerrar la oficina de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en Washington y las autoridades palestinas advirtieron de que la medida supondría la ruptura de la relación bilateral. Trump mostró al llegar a la presidencia una cercanía a Israel mucho mayor que la de su antecesor, Barack Obama, aunque luego fue moderando su postura. El proyecto de lograr la paz en Oriente Medio, que le ha encomendado a su yerno, el treintañero Jared Kushner, está lejos.

El Departamento de Estado de EE UU ha advertido de que una legislación aprobada por el Congreso podía impedirle renovar la autorización de esta oficina diplomática ubicada en la capital estadounidense si sus líderes reclaman que la Corte Penal Internacional procese a los israelíes por crímenes contra los palestinos. Y el pasado septiembre, en plena asamblea general de Naciones Unidas, el líder palestino, Mahmud Abbas, reclamó al tribunal que abriera la investigación para juzgar a las autoridades del país hebreo.

El secretario general de OLP, Saeb Erekat, que además es el jefe negociador, advirtió de que el cierre de la oficina llevaría a la suspensión de las relaciones con EE UU. "Si cierran la misión [diplomática], suspenderemos todas las comunicaciones con esta Administración norteamericana", declaró Erekat en un mensaje de vídeo difundido en Twitter. Erekat consideró "muy desafortunada” lo que consideró una “presión política a la que ha sucumbido la Administración americana por parte del Gobierno Netanyahu, en un momento en el que intentamos alcanzar un acuerdo definitivo". "Esos pasos puede socavar todo el proceso de paz", recalcó, según las declaraciones recogidas por France Presse.

Washington espera algún movimiento por parte de los palestinos. Fuentes del Departamento de Estado citadas por la prensa estadounidense dejaron claro que el cierre de la misión puede revertirse en el plazo de 90 días, según marca la ley, si los palestinos comienzan “negociaciones serias y directas” con Israel. La Administración de Trump sostiene que esta medida no supone ninguna suspensión de contacto ni tiene por qué entorpecer el objetivo del proceso de paz, pero el Gobierno de Abbas ha dejado que no pasará por alto lo que ve como una afrenta en toda regla.

Estados Unidos no reconoce el estado palestino, pero en 1994 permitió la apertura de esta oficina de la OLP, la organización política que representa a los palestinos, con el fin de facilitar el diálogo. En 2011, Obama tomó la controvertida decisión de dejarles ondear la bandera en el edificio. El departamento que dirige Rex Tillerson no ha precisado si la no renovación del permiso significará el desalojo del edificio y la suspensión de toda actividad o si solo se trata del cierre de la misión al público.

Trump se ha comprometido en varias ocasiones a hacer todo lo posible para lograr la paz en Oriente Medio, pero no hay una hoja de ruta clara no una confianza en el proceso. En la campaña electoral, el republicano se significó con una promesa electoral muy polémica, el traslado de la embajada de EE UU de Tel Aviv a Jerusalén, lo que implica el reconocimiento de la ciudad como capital israelí, cuando se trata de un territorio disputado. El pasado junio, tras seis meses en la Casa Blanca, rectificó con el fin de favorecer las negociaciones. Y en su primera reunión con el primer ministro israelí en Washington, se marcó distancias con la llamada solución de los dos estados, es decir, con la creación de un estado palestino. "Un Estado o dos Estados. Aceptaré lo que acuerden", dijo. En su viaje por Oriente Medio, en mayo, se mostró más cercano con Abbas. “He tenido un encuentro con el presidente palestino Abbas y puedo decir que está listo para la paz. Tras una reunión con mi buen amigo Benjamín, también puedo decir que tiende la mano a la paz. Pero hacer la paz no será fácil”, apuntó.

 

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Harvey Weinstein al arribar, en enero pasado, a una celebración en Beverly Hills, California

 

Los sexoescándalos en Estados Unidos (EU), en su fase de decadencia, se han vuelto la continuación de la guerra política de los partidos Demócrata y Republicano por medios eróticos, como hubiera acotado Clausewitz.

La epidemia de sexoescándalos politizados –donde han sido decapitados los iconos de Hollywood y hasta el ex presidente y ex director de la CIA Daddy Bush– ha sacudido la hipócrita pudibundez del bipartidismo en EU, cuyo foco central se irradia desde Hollywood con las perturbadoras revelaciones de sus conexiones con Israel, el legendario espionaje del Mossad y los magnates sionistas del sicalíptico circuito cinematográfico/multimediático/legal/financiero/contable donde resalta la figura del célebre cineasta israelí-estadunidense Harvey Weinstein (http://goo.gl/NzBBtS).

Dejo de lado la sexocracia competitiva de la plétora de acosos y violaciones en Hollywood donde, hasta el corte de caja de hoy, Harvey Weinstein lleva 80 (¡supersic!) denuncias públicas

¿Implosiona la nueva Sodoma y Gomorra de EU? ¿Quedará algún impoluto Lot superviviente en EU después de su generalizado incendio voluptuoso?

La megaexplosividad del sexoescándalo del sádico Weinstein implica en forma directa a Ehud Barak, ex premier israelí y ex ministro de Defensa, así como al Mossad –mediante la firma israelí Black Cube, repleta de veteranos del ejército de Israel– que desplegaron la militarizada Operación Paracaídas para perseguir (sic) sin pudor al raudal de mujeres y periodistas denunciantes.

¿El acoso sexual y la prostitución, acoplados de su sincrónico espionaje, son armas sionistas del instrumental bélico de Israel?

The Times of Israel exhibe las conexiones epicúreas del ex premier Barak y el Mossad con el sádico sexual y confeso sionista Weinstein (http://goo.gl/zMDaWc).

Jonas Alexis devela que las poderosas fuerzas en Hollywood y el régimen de Israel son esencialmente las dos caras de la misma moneda, como es el caso del cineasta Arnon Milchan, agente secreto israelí encubierto en Hollywood, y quien, gracias a la ayuda del ex primer ministro Shimon Peres, Premio Nobel de la Paz (sic), “operó actividades encubiertas de Israel en por lo menos 17 países (http://goo.gl/3qPm37)”. ¿Se encontrará el “México neoliberal itamita” entre esos países?

Alexis afirma que tanto Shimon Peres como Benjamin Netanyahu utilizaron a Milchan para su espionaje, cuyo objetivo era recopilar perfiles sicológicos (sic), mayormente enfocados a historias personales y sexuales de sus enemigos. Para Alexis no queda duda de que el régimen israelí gobierna en Hollywood. ¿Cuál es la novedad?

Tampoco lo oculta el ejército israelí que recauda fondos sin ningún rubor en EU en apoyo a su misión en Israel y en Palestina ocupada, en medio de los sexoescándalos, con el apoyo conspicuo de Barbra Streisand y el israelí-estadunidense Haim Saban, jerarca de Univisión y socio de la agónica Televisa, además de megadonador de los Clinton, como refiere Philip Giraldi, director del Council for the National Interest, en su turbulento artículo “La máquina estadunidense de dinero de Israel (http://goo.gl/AeoCU7)”.

La obsesión de Israel/Mossad/Hollywood es controlar los multimedia por doquier, como es el caso de la simbiosis de Univisión y Televisa (http://goo.gl/UvHWf9), donde resaltan, además de la propiedad catastral del polémico Alberto Bailleres (fundador del ITAM), tres sujetos israelíes en su consejo de administración (http://goo.gl/jPViqD): un presunto hombre de paja de George Soros, quien incitó al asesinato público de Trump (http://goo.gl/AGLKMf), así como John Feltheimer (ex vicepresidente de Sony y Columbia TriStar Tv Group) y David Zaslav (director de Discovery y varias cableras).

¿Qué tanto interés pueden tener Israel, dos de sus ex primeros ministros (Barak y Peres), el Mossad y toda su parafernalia legal y contable en Londres/París/Nueva York para controlar los desmanes en Hollywood?

Entre el ejército de espías, contratados por el confeso sionista Weinstein, se encuentran agentes del Mossad que forman parte de Black Cube, siniestra firma de espionaje privado con sede en Jaffa (Israel).

Como posmoderna Mata Hari, la operadora de Black Cube, Stella Penn –anterior miembro de la fuerza aérea de Israel–, bajo el disfraz de feminista (sic), embaucó a Rose McGowan, la única actriz que se atrevió a denunciar a Harvey Weinstein.

Black Cube –que opera con un grupo de defensa de los derechos femeninos (sic) en la plaza idílica de Londres (http://goo.gl/XHPbzf)”– fue fundada en 2010 por altos funcionarios del espionaje israelí y mantiene estrechos lazos con el gobierno de Israel y sus agencias de espionaje. En su organigrama destaca(ba) en la presidencia honoraria (sic) Meir Dagan, anterior mandamás del Mossad, con ex generales (sic) y “académicos (sic, http://goo.gl/foAbCm)”.

¿Quién es el representante de Black Cube en México?

No ha sido gratuita la denuncia de la controvertida actriz Kate del Castillo con las presuntas actividades sicalípticas de la desinformativa Televisa, hoy al borde de la quiebra financiera y moral.

Me van a perdonar los dilectos lectores, pero no me trago todo el cuento hollywoodense del degenerado Weinstein, quien no estaba tan enfermo clínicamente para contratar a un ejercito de espías bajo el mando de dos ex primeros ministros y ex ministros de Defensa de Israel (Barak y Peres).

Se trata de la militarización de la pedofilia/prostitución del eje Israel-Hollywoood: un lubricado operativo circular de espionaje cinematográfico/legal de control político que sirve a los inmundos intereses geopolíticos de Israel, del cual Weinstein era un vulgar tornillo más de su devoradora maquinaria. Tampoco es gratuita la conexión Tel Aviv/Londres (http://goo.gl/aSnevm).

Dejo de lado el sexoescándalo de pedofilia y tráfico de órganos en el albergue de Mamá Rosa (http://goo.gl/WEpw4K) en Michoacán, defendida por el grupo filosionista de Letras Libres. El albergue fue oportunamente incinerado.

Dejo de lado también el operativo posísmico del extraño rescate del Mossad y el ejército de Israel en Álvaro Obregón 286, Ciudad de México (http://goo.gl/njt5SC).

¿Cuál es el significado metafísico y geopolítico del espionaje de la intimidad sexual ajena, el síndrome Mata Hari: una de las execrables metaespecialidades del Mossad y su desinformativa técnica Hasbara para controlar los expedientes políticos de sus enemigos mediante su chantaje y extorsión?

Lo peor es que los gobiernos anfitriones de Israel/Mossad/Hollywood, permiten (cuando no se coluden en forma ignominiosa), las afrentas y canalladas contra la democracia y las libertades individuales, y se tornan (cuando no en sus tácitos cómplices) en sus rehenes voluntarios.

PD: ¿Estaré en la lista de Black Cube? Un servidor ha sido objeto de la persecución brutal del Mossad y sus instrumentos en Televisa –dejando de lado libelos escatológicos: desde el cobarde encañonamiento de mi esposa por tres guaruras (denunciado infructuosamente) hasta el implacable espionaje delictivo de mi intimidad– y ni el gobierno mexicano en turno, ni nuestras entidades de justicia desean impedirlo, si es que no lo alientan. Que conste.

 

www.alfredojalife.com

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