Sábado, 18 Noviembre 2017 08:02

Cincuenta y dos segundos

Cincuenta y dos segundos

 

Rusia y Estados Unidos, que tienen los arsenales nucleares con mayor capacidad de devastación, siguen sin poder pasar página a su desencuentro –por momentos casi ruptura–, que más allá de cualquier pretexto obedece a la intención de sacar beneficios a costa del otro.

Así lo confirmó el reciente fiasco de la esperada reunión en Vietnam de los presidentes ruso, Vladimir Putin, y estadunidense, Donald Trump, la cual no se llevó a cabo, a pesar de que Moscú la daba por segura. Más grave resultó que la Casa Blanca la canceló de modo brusco y humillante para el Kremlin, cuyos portavoces llevaban días anticipando que los mandatarios se disponían a buscar soluciones para Siria, Corea del Norte, Ucrania y otras grandes controversias de la agenda mundial.

A final de cuentas, como notable y único éxito, se dijo que los presidentes acordaron una declaración conjunta sobre Siria, que las respectivas cancillerías aprobaron tres días antes del esperado encuentro de Putin y Trump y que, en sentido estricto, es de carácter ambiguo: frases correctas que a nadie obligan a reconsiderar sus propios planes, antagónicos, para el futuro del país árabe.

No sorprende que poco después de difundir la declaración –presentada aquí como testimonio de que no todo está mal entre Moscú y Washington–, el Ministerio de Defensa de Rusia no encontró nada mejor que acusar al Pentágono de bombardear a tropas leales al gobierno sirio con imágenes sacadas no de un satélite militar, sino de un videojuego (los responsables admitieron la pifia, atribuyéndola a una simple confusión). Tampoco es raro que Estados Unidos obligara al canal de televisión ruso RT America a registrarse como agente foráneo, lo que establece limitaciones a su trabajo y tendrá una respuesta similar en Rusia contra medios financiados por Washington.

Para salvar la cara y consumo interno, algún funcionario ruso que no ha reclamado los derechos de autor se inventó el concepto de reunión de pie, con lo cual el Kremlin quiso demostrar a su auditorio que el encuentro de Putin y Trump sí tuvo lugar, aunque por problemas de agenda no pudieron mantener conversaciones amplias y formales, sentados en cómodos sillones.

La fórmula hizo dudar incluso a los periodistas que integran el pool presidencial y uno de ellos, admirador abierto de Putin, llegó a publicar que ese encuentro tuvo una duración de apenas 52 segundos. Después el titular del Kremlin minimizó la suspensión de la reunión con su homólogo estadunidense por errores del personal que se encarga de coordinar los asuntos de protocolo, aunque reconoció que la relación bilateral atraviesa por una profunda crisis.

La mejoría en realidad no depende de cuánto dure la siguiente reunión de los presidentes. El problema es que la Casa Blanca ya no define la política hacia Rusia: es el Congreso el que marca la pauta y, mientras no levante sus severas restricciones legislativas, es previsible que se mantendrá –si es que no se incrementa– la tensión entre Moscú y Washington.

 

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Erdogan acusa a Estados Unidos de financiar al Estado Islámico

 

El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, acusó este viernes a Estados Unidos (EE.UU.) de financiar a los integrantes de la organización terrorista autoproclamada Estado Islámico (Daesh en árabe).

Señaló además que Washington incumplió la promesa dada a Ankara de retirar las fuerzas de autodefensa de los kurdos sirios (PYD) de las regiones sirias que queden liberadas de los terroristas.

“Estados Unidos nos ha decepcionado mucho, dijo que lucha contra Daesh pero en realidad le dio un montón de dólares (...), ha violado los acuerdos conseguidos en Manbiy y en Al Raqa los acuerdos conseguidos (...), nos prometió que no quedaría ningún miembro de PYD, pero no lo cumplió, ha cambiado la Administración en EEUU pero todo queda igual que antes”, dijo Erdogan, cita Sputnik.

Durante su intervención en Ankara, capital de Turquía en una reunión del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo, señaló que los ciudadanos de Turquía a menudo se preguntan ¿qué está haciendo EEUU en Siria y para qué tiene 11 bases en este país del que lo separan 12.000 kilómetros?

“Estamos luchando tanto contra Daesh como contra el PYD y vemos bien que los guiones que viene realizado EEUU no responden a las relaciones de aliados”, subrayó.

Ankara califica a PYD como una organización terrorista ligada al Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK), prohibido en Turquía.

Turquía, que junto a Rusia e Irán son los países garantes de las conversaciones por la paz siria en Astaná, está envuelto activamente en la lucha contra Daesh en la República Árabe, especialmente en la ciudad de Idlib.

 

(Con información de AVN)

 

 

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La retirada de Trump del acuerdo sobre cambio climático y el movimiento social que desencadenó

 

Todos los países del mundo se encuentran reunidos esta semana en Bonn, Alemania para debatir los pasos a seguir para la implementación del acuerdo de París, un pacto mundial alcanzado hace dos años para combatir el cambio climático. Todos los países... excepto Estados Unidos. Esta es la primera cumbre sobre cambio climático de alto nivel de las Naciones Unidas en realizarse desde que el presidente Donald Trump anunciara el pasado 1º de junio que iba a retirar a Estados Unidos del acuerdo. Otros dos países que no se habían suscrito al acuerdo hasta el momento, Nicaragua y Siria, ahora lo han hecho. Esto deja a Estados Unidos solo en el mundo, como el único país que se niega a tomar medidas para combatir el cambio climático. Pero cuando se trata de establecer políticas sobre el cambio climático, así como sobre el cuidado de la salud, los impuestos y, con suerte, hasta la guerra, Trump no tiene los mismos poderes dictatoriales que los líderes mundiales autoritarios a quienes tanto admira. Hay una fuerza más poderosa: el pueblo unido en un movimiento masivo. Este movimiento multifacético de estadounidenses que sí se preocupan por el cambio climático está muy presente en Bonn y le está haciendo saber al mundo, tal como indica su lema, que “Seguimos adentro del acuerdo”.

Una delegación oficial de Estados Unidos se encuentra en Bonn. Para consternación de Trump, a pesar de que el acuerdo de París es un documento voluntario y no un tratado vinculante, aun así el proceso para retirarse del mismo lleva cuatro años. En las cumbres anteriores, el enviado especial de Estados Unidos para el cambio climático daba conferencias de prensa con frecuencia. Y aunque varias personas en todo el mundo criticaron el papel de Estados Unidos en las conversaciones sobre el clima durante el período de Barack Obama, al menos se reconocía la existencia del cambio climático provocado por los seres humanos y hubo un compromiso con algún tipo de solución. Cómo pueden cambiar las cosas en un año. La delegación oficial del gobierno de Trump programó una única sesión pública formal durante toda la cumbre, cuyas actividades se extienden durante dos semanas. Democracy Now! participó de la cobertura del foro, que resultó ser justo lo que se podía esperar de un evento sobre cambio climático organizado por el gobierno de Trump.

Cientos de personas esperaban en fila para ingresar al salón y había una fila aparte para los periodistas. Mientras filmábamos la escena, un funcionario de la embajada de Estados Unidos tapó el lente de nuestra cámara con la mano. Las cosas no se veían bien. Al entrar, nos dejaron acorralados en la parte posterior de la sala, mientras que los invitados selectos ocupaban los asientos reservados de la primera fila. Antes de que la delegación oficial hiciera acto de presencia, dos gobernadores demócratas entraron sin previo aviso y se dirigieron a la prensa para condenar el espectáculo de la negación del cambio climático que estaba a punto de producirse.

El gobernador de Washington, Jay Inslee, secundado por la gobernadora de Oregón, Kate Brown, declaró: “Pueden dar esta noticia desde Bonn. Mientras Donald Trump intenta venderles tecnología obsoleta a un mundo implacable y a una ciencia implacable, la tercera mayor economía del mundo está trabajando activamente en la creación de empleos en el sector de las energías limpias. Y esa es la Alianza por el Clima de Estados Unidos, y estoy orgulloso de liderarla. Esto no es más que una distracción. Es algo pasajero. El mundo no está prestando atención, porque no va a escuchar a alguien que afirma que el cambio climático es un invento”. Los gobernadores Inslee y Brown vinieron a la cumbre de Bonn junto con decenas de otros funcionarios electos estadounidenses (alcaldes, gobernadores, senadores y otros) para organizar actividades y manifestar la resistencia popular a la retirada de Trump del acuerdo de París. Tras la declaración, los dos gobernadores se fueron, y la delegación oficial llegó.

El panel, moderado por Francis Brooke, asesor del vicepresidente Mike Pence, y George David Banks, asesor especial del presidente para energía y medio ambiente internacional, estaba integrado por representantes de las industrias del petróleo, gas, carbón y energía nuclear. Mientras pronunciaban sus predecibles sermones en torno a la necesidad de sus destructivos sectores energéticos, tres cuartas partes de la sala se levantaron al unísono, se pusieron de espaldas al panel y comenzaron a cantar una canción tan popular como patriótica, “God bless the U.S.A. / Proud to be an American” (“Dios bendiga a Estados Unidos / Orgulloso de ser estadounidense”, en español), de Lee Greenwood, cambiando la letra para convertir la canción en una sátira contra los combustibles fósiles:

“Dicen ser estadounidenses
pero vemos su avaricia con claridad.
Están matando al mundo entero
por ese dinero que el carbón da.
Nosotros, orgullosamente, nos ponemos de pie
hasta que ustedes lo dejen en el suelo...”

Afuera, cientos de personas a las que no les permitieron entrar al pequeño salón coreaban a voz en cuello en solidaridad. Después de que los manifestantes se marcharan y los panelistas terminaran sus peroratas, logramos hacerles una simple pregunta a cada uno: “Responda sí o no, ¿usted apoya la decisión de Donald Trump de retirarse del acuerdo de París?”. La defensora de la energía nuclear dijo que no estaba de acuerdo con Trump, al igual que el empresario de la industria del gas natural, un ex funcionario del gobierno de Obama. El ejecutivo de la industria del carbón, representante de la multinacional Peabody Energy, se negó a responder. El lobista de la industria del petróleo y el gas dijo que sí, que apoyaba la retirada de Trump, mientras que Brooks y Banks declararon que trabajaban para el presidente, por lo que, por supuesto, apoyaban su decisión.

La salida de Estados Unidos del acuerdo de París es una catástrofe, sin duda. Sin embargo, ha inspirado un abarcativo torbellino de activismo climático, con miles de empresas, universidades, grupos de fe, funcionarios y representantes electos, grupos estudiantiles y destacadas figuras estadounidenses que han asumido el compromiso de combatir el cambio climático. Ante las bravuconadas de Trump y todos sus tuits, esta puede ser la consecuencia más importante de su negación del cambio climático.

 

© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

 

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Viernes, 17 Noviembre 2017 08:00

Nueva pelea entre Evo y EE.UU.

“Brennan vuelve a su país sin trofeo. Ni dividió a la nación, ni derrotó a la revolución”, dijo Evo.

 

 

Bolivia acusa a Washington de conspiración; éste lo niega

Un encuentro entre el encargado de negocios Peter Brennan y el exmandatario Carlos Mesa encendió las alarmas en el Palacio Quemado. “No ha sido una reunión protocolar, de estilo, sino una conspiración”, afirmó Morales.

 

Desde La Paz

La relación diplomática entre Bolivia y Estados Unidos no deja de tensarse. Esta vez, la causa es la aparente injerencia del gobierno de Donald Trump para enfrentar una posible repostulación del presidente Evo Morales en las elecciones de 2019. “Estamos informados: el 6 de este mes, cuatro miembros de la Embajada de EE.UU., a la cabeza de su encargado de negocios Peter Brennan, visitan a un expresidente para decirle que el Evo no puede ser presidente nuevamente. Le dicen (a este expresidente) que tiene que ser candidato y ofrecen todo el apoyo”, dijo Morales el martes pasado, en un acto público en esta ciudad. Desde entonces, las aclaraciones y acusaciones van de un bando al otro, con amenazas de expulsión del país incluidas.

“Quiero que sepa el encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos: si sigue conspirando, si sigue financiando a la derecha, si sigue planificando para una conspiración, no me temblaría la mano para expulsarlo”, dijo Morales. Brennan y otros funcionarios de la embajada se reunieron con el ex presidente Carlos Mesa. Según ellos, fue un encuentro ameno, en el cual se despidió el estadounidense, quien en diciembre concluye su misión diplomática. Juran y perjuran que no se habló de ninguna postulación ni de nada relacionado con las elecciones de 2019.

“Desde la Embajada de Estados Unidos han planificado atacar al gobierno, a nuestra revolución democrática y cultural, con la corrupción y el narcotráfico. La derecha no tiene idea de cómo atacarnos. ¿Quién la prepara para que nos ataque? La Embajada de Estados Unidos”, dijo Morales.

Bolivia y Estados Unidos no tienen embajadores mutuos desde 2008, cuando Morales expulsó a Phillip Golberg tras acusarlo de “conspiración” contra su gobierno. En atención a la reciprocidad diplomática, Estados Unidos hizo lo mismo con el embajador boliviano en Washington. Desde entonces, en los respectivos países son los Encargados de Negocios quienes mantienen el diálogo bajo cero.

En 2008, Morales expulsó también a la DEA, la oficina de lucha contra las drogas de EE.UU. Y en 2013, hizo lo mismo con la Usaid, la oficina de ayuda internacional de ese país. Ambas fueron acusadas de meterse en asuntos políticos bolivianos.

El martes pasado, Morales entregó el edificio donde funcionaba la Usaid al Comando en Jefe de las Fuerzas Armadas. Y aprovechó su discurso para mostrarle la puerta a Brennan. Cuando se vaya en diciembre, el cargo de Brennan será ocupado por Bruce Williamson. “Saludamos que el nuevo Encargado de Negocios llegará. Pero (pedimos) mucho respeto al pueblo boliviano, respeto a nuestra soberanía y dignidad. Si viene a conspirar, como está conspirando el que se va, ese nuevo encargado de negocios se encontrará con la horma de su zapato”, aseguró Morales.

Luego de ese acto se metió en Twitter: “Brennan vuelve a su país sin trofeo. Ni dividió a la nación, ni derrotó a la revolución, gracias a la unidad del pueblo boliviano”, la siguió.

Carlos Mesa era el vicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, quien desde 2003 se encuentra en Miami, porque en Bolivia enfrenta varios cargos por el asesinato de 70 personas en la recordada Guerra del Gas.

Mesa es historiador y tiene recursos retóricos amplios. En 2003, cuando huyó el entonces presidente, fue hábil para desligarse de la matanza ejecutada por el gobierno contra su pueblo. Logró asumir la presidencia hasta 2005, cuando el caótico clima político boliviano lo convenció de renunciar a su cargo. En diciembre de ese año ganó las elecciones Morales, con el 54 por ciento de los votos.

Advertido de su destacado manejo del arte de la persuasión, en 2015 el gobierno de Morales nombró a Mesa vocero de Bolivia en la causa que lleva contra Chile en el Tribunal de La Haya para que el país recupere su acceso al mar, que le fue arrebatado por el país trasandino en 1879.

A pesar de que Mesa nunca se mostró partidario del Movimiento Al Socialismo (MAS), Morales toleró su cercanía, fundamentalmente porque logró buenos resultados en la demanda marítima.

Actualmente, Morales evalúa los mecanismos para lograr una nueva repostulación a la presidencia, que lo mantendría dentro del Palacio Quemado hasta 2025. Se le acabaron las fichas legales, porque ya utilizó la única reelección que permite la actual Constitución. Sumado a su primer mandato, en el marco de la antigua Constitución, Morales ya lleva tres mandatos continuos al frente de Bolivia. En febrero del año pasado, Morales convocó a un referéndum para que la población diga si quiere o no otro mandato del líder aymara. El No se impuso con el 51 por ciento. Pero el presidente aún culpa por este resultado a una campaña mediática agresiva y efectiva de la oposición.

Mesa realizó su descargo a través de su blog. “Es una muy mala noticia para el país que el Primer Mandatario, en un discurso público, diga que espía a sus compatriotas y que, además, convierte en una acusación, carente del más mínimo fundamento, un encuentro legítimo e incuestionable, como las decenas de reuniones de esta naturaleza que he realizado con representantes diplomáticos y de organismos multilaterales acreditados en Bolivia, dado precisamente mi carácter de expresidente Constitucional de Bolivia y Representante Oficial de Bolivia para la Demanda Marítima”, escribió.

El comunicado de la Embajada tampoco se hizo esperar. “La Embajada de EE.UU. desea comunicar que, en efecto, el señor Peter Brennan realizó una visita de cortesía al expresidente Mesa para despedirse y presentarle a los nuevos funcionarios de la embajada. Como hemos dicho en numerosas ocasiones, la Embajada de los Estados Unidos no tiene interés en interferir en asuntos políticos internos bolivianos, ni ha participado en ninguna actividad de ese tipo”, aseguraron.

Pero estas explicaciones no alcanzan para Morales. “Ellos deben decir la verdad del contenido de esa reunión. Tienen derecho a reunirse, pero no a conspirar. No ha sido una reunión protocolar, de estilo, sino una conspiración”, afirmó.

 

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El presidente de EEUU, Donald Trump, y el vicepresidente, Mike Pence, acuden a la Cámara de Representantes para votar la reforma fiscal.

 

El plan, aprobado en la Cámara de Representantes y que necesita ser ratificado por el Senado, incluye una bajada del impuesto de sociedades que pagan las empresas de 35 % a 20 %, y reduce de los 7 actuales a 4 los tramos impositivos.

 

La Cámara de Representantes de EEUU aprobó este jueves la propuesta de reforma fiscal impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, que promete profundos recortes de impuestos para las empresas.

La votación reflejó la mayoría republicana en la Cámara Baja con 227 votos a favor, todos republicanos, y 205 en contra del proyecto, que tendrá que ser ratificado por el Senado en las próximas semanas.

"Lo que estamos haciendo hoy no es determinar el sistema fiscal que vamos a tener, lo que estamos haciendo es determinar qué tipo de país vamos a tener", aseguró el congresista republicano Paul Ryan, presidente de la Cámara y uno de los principales diseñadores de la propuesta, minutos antes de la votación.

El plan incluye una bajada del impuesto de sociedades que pagan las empresas de 35 % a 20 %, y reduce de los siete actuales a cuatro los tramos impositivos.

Ryan, que defiende que la reforma afecta también a a los trabajadores, ha insistido en que el plan supone un "alivio real" para la clase media y ha recalcado que el ahorro para la típica familia estadounidense sería de 1.182 dólares al año.

El presidente Trump, que ha alabado la reforma como "el mayor evento fiscal de la historia del país", visitó este jueves el Congreso para reunirse con los legisladores antes del voto.

A la par que la Cámara, el Senado trabaja en una propuesta paralela, con algunas modificaciones, que se prevé sea sometida a votación en diciembre y para la cual los republicanos cuentan con una mayoría más pequeña, por lo que se esperan más obstáculos para que salga adelante.

 

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El agente especial James J. Hunt, en su despacho, en Nueva York. FERNANDO ALONSO

 

El agente especial alerta de que interceptan en Nueva York 10 veces más heroína que hace siete u ocho años. La ciudad es "el gran hub" en Estados Unidos

 

El agente especial James J. Hunt, a cargo de la Agencia Antidroga de Nueva York (la DEA, en sus siglas en inglés), es un veterano en la batalla. Policía neoyorquino desde el 82 y formado en la academia de Quantico, ingresó a la agencia en el 85. A lo largo de su carrera, ha visto pasar el negocio de la droga de manos de la mafia a los cárteles de Colombia y México. Ha asistido a la caída de las familias italianas y de los reyes del narcotráfico. Cuando Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, fue extraditado, Hunt y sus hombres le esperaban en el aeropuerto. Pero nada de eso bastará, dice, mientras que haya demanda. Desde su despacho en el sur de Manhattan, aborda la epidemia de opiáceos que castiga a Estados Unidos y reconoce que Nueva York es el gran hub de la heroína del país. Evita pronunciarse, sin embargo, sobre el polémico proyecto de Donald Trump de construir un muro en la frontera mexicana.

 

Pregunta. Sabemos los nombres de esos narcos que controlan el tráfico de heroína desde México. ¿Pero quiénes llevan el negocio aquí?

Respuesta. Ha cambiado. Hace 40 años, la mafia traía la heroína de Europa, de Sicilia o de Turquía, y la vendía a traficantes afroamericanos, como Nicky Barnes o Frank Matthews, e hispanos. En Nueva York, sobre todo puertorriqueños. La mafia fue expulsada cuando los colombianos empezaron a producir heroína, sobre los 80 y los 90, porque bajaron el precio hasta alrededor de la mitad. Los colombianos la suministraban y en la calle la vendían pandillas dominicanas. Pero hace unos 15 años, los colombianos sufrieron un buen revés de la justicia y todos aquellos nombres, Ochoa, Escobar, Gacha... Todos están muertos o en la cárcel. Así que los colombianos listos decidieron que, en lugar de lidiar con los estadounidenses, sería mejor vender su mercancía a los mexicanos. Eso ocurrió en Nueva York y sobre todo en el corredor Este. Pero los mexicanos no están en la calle, ellos negocian con los dominicanos.

P. ¿Ya no interviene la mafia?

R. No pueden competir en precio. La mafia cobraba unos 200.000 dólares por kilo y los dominicanos están comprando esos kilos a los mexicanos por 60.000, 50.000 o 70.000 dólares. Antes todas las familias italianas estaban en eso. Los Bonano seguramente eran los principales y tenían una facción siciliana, gente no nacida en EE UU. Tenían las conexiones con Sicilia y Turquía. Pero desde la Pizza Connection [un famoso juicio de 1985 a una empresa mafiosa que distribuía droga] han sido casos esporádicos. Y nada comparado con los mexicanos. Hace unos años encerramos a un tipo de la mafia, Gene Gotti, que es el hermano de John Gotti, y estaba comerciando con cuatro o cinco kilos. Y era uno de los tipos grandes... Los dominicanos están moviendo entregas de 60 kilos.

P. ¿Y cuáles son los grandes nombres en Nueva York?

R. No hay una jerarquía como en las mafias, con un jefe, unos capitanes y unos soldados. Los traficantes dominicanos están muy fragmentados y negocian con los narcos mexicanos a nivel individual. Allí sí tienen esa estructura más o menos formal [de cárteles].

P. Eso les hace más débiles, en teoría, pero también más escurridizos.

R. Sí, porque no tienen esa estructura. Con la mafia en Nueva York solo tenías que sentarte delante de un club en Bensonhurst o la Avenida Pleasant y veías a todos los miembros de la familia, porque todos debían ir a despachar con el jefe de la familia una vez por semana, eran muy visibles. Ahora es más difícil. Además, muchos no son estadounidenses.

P. ¿Cómo se han construido esas redes?

R. Hace un tiempo arrestamos en el Bronx a tres traficantes dominicanos, les incautamos cuatro millones de dólares en efectivo y tres kilos de heroína. El dinero se iba de vuelta a México, a cambio de la heroína. Es un buen ejemplo de cómo funciona: me das un par de kilos de heroína y yo te envío el dinero de vuelta, la próxima vez te doy cuatro y haces igual, y así vas creando una confianza hasta que montas una estructura que crece exponencialmente. Nunca empiezas de golpe con 50 kilos.

P. Nueva York es un punto especialmente caliente.

R. Nueva York es el hub de la heroína en Estados Unidos. Se intercepta más aquí que en ningún otro sitio, de lejos, una tercera parte del total.

P. ¿Cuál es la principal vía de entrada? ¿El puerto?

R. Ya no llega tanta a través por ahí como antes. Los mexicanos no necesitan transportarla por barco, como los colombianos, la pueden pasar a través de la frontera. Miles de tráilers la cruzan cada día y ellos los usan. Ocurre lo mismo con el dinero. Una vez sabíamos que uno llevaba carga, pero lo habían escondido en el eje, así que nos llevó como un día y medio encontrarlo. En otra ocasión encontramos cuatro millones de dólares que estaban enviando a México dentro muebles, unos muebles que se habían fabricado especialmente con compartimentos secretos. También hemos descubierto muchos túneles.

P. ¿Cómo es la colaboración con las autoridades mexicanas?

R. Muy buena, trabajamos estrechamente. Han recorrido un gran camino, han avanzado mucho en la lucha contra los narcóticos. No tendríamos al Chapo si no fuera por sus fuerzas de seguridad y su Gobierno. Allí nosotros tenemos a gente, pero no somos una fuerza de seguridad.

P. También hay un gran flujo de armas ilegales en dirección a México.

R. Los tipos malos necesitan armas. En Estados Unidos tenemos muchas, muchas empresas que las fabrican y estos traficantes quieren tantas como puedan conseguir. Depende del estado en el que estés, es fácil comprarlas. Así que es una relación complementaria. Los de Nueva York son tipos que suelen ir a las Carolinas o a Virginia, hacen que vaya gente allí y se las compren.

P. ¿Cómo ha vivido en la DEA este boom de la heroína?

R. En Nueva York estamos interceptando 10 veces más heroína que hace siete u ocho años. Si me hubieran dicho entonces que cogeríamos tanta no me lo hubiera creído. Desde 2009 se ha ido duplicando cada año. El problema es que hay una gran población de adictos, y ese es nuestro reto, porque la heroína no tiene un valor intrínseco, no es como el oro. Si no tienes a quién vendérsela, solo es un montón de polvo. Puedes detener a hombres como El Chapo, pero mientras haya demanda, tendrás el problema. Hay que conseguir que las nuevas generaciones no prueben la heroína. Hay gente que prueba la cocaína, o la marihuana, luego madura, encuentra un trabajo y no lo vuelve a hacer. Pero la heroína toma todo tu cuerpo y tu alma.

 

 

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Domingo, 12 Noviembre 2017 07:22

Después del Estado Islámico

Un miembro de las Fuerzas Democráticas Sirias, en el barrio occidental de Daraiya, Al Raqa

 

Tras la caída de Al Raqa, en Siria.

 

La “capital” de la organización yihadista cayó finalmente tras meses de ofensiva militar. El dominio brutal del EI llega a su fin, pero una mirada militarista no permite ver que los factores políticos, sociales y económicos que dieron origen al temido grupo siguen vigentes. La marginación, el neoliberalismo y el autoritarismo se conjugaron en Siria e Irak para empedrar el camino de la yihad.

Un campo de ruinas junto al Éufrates. Así luce hoy la ciudad de Al Raqa. No hay más que escombros hasta donde alcanza la vista, mujeres y hombres cansados, algunos en uniforme de guerra, otros en harapos y, cada tanto, se oye el estallido lejano de alguna granada olvidada en la última batalla. Las imágenes de la anunciada victoria contra el Estado Islámico (EI) contrastan con el triunfalismo de Occidente.

“Juntas, nuestras fuerzas han liberado la totalidad de Al Raqa”, anunció el 21 de octubre pasado el presidente estadounidense, Donald Trump. La capital de la organización yihadista cayó finalmente tras cuatro meses de ofensiva de las Fuerzas Democráticas Sirias, con apoyo aéreo de la coalición liderada por Estados Unidos. El dominio brutal del grupo EI, que llegó a extenderse por un territorio del tamaño de Gran Bretaña, llega a su fin a un precio no menos brutal.

En la Segunda Guerra Mundial, la infame victoria aliada en Dresde supuso la destrucción de más del 80 por ciento de esa ciudad. La liberación de Al Raqa vino acompañada de una destrucción de similar magnitud y de más de 3 mil “bajas civiles”. Quien comparó la ciudad alemana y la siria hace pocos días fue el Ministerio de Defensa ruso: una pasada de factura a Washington que no alcanza a redimir la destrucción reciente causada en Alepo por las bombas de Rusia y su aliado local.

El atroz sacrificio de los pueblos sirio e iraquí ha generado heroicos resultados bélicos. Uno tras otro, el EI ha perdido sus principales bastiones: Ramadi, Mosul, Al Raqa, Deir Ezzor. La bestia negra del “califato” agoniza. “La derrota militar elimina de forma clara su dimensión territorial”, señaló a Brecha Rami Khoury, profesor de la Universidad Americana de Beirut y miembro del Instituto Issam Fares. El grupo ya no puede reclamarse como Estado y eso es un golpe frontal a su discurso de reclutamiento: “Al no tener un territorio que controlar, ya no pueden afirmar que son el nuevo califato o que gobiernan una sociedad musulmana perfecta”, sostuvo Khoury.

“Este fenómeno está llegando a una impasse. El EI no perdurará como dominio territorial, ya no tiene geografía ni estructura, ya no será una amenaza militar”, aventuró por su parte Oraib al Rantawi, director del Centro Al Quds de Estudios Políticos, en Jordania. Apenas unos miles de combatientes del grupo resisten en pequeños pueblos y zonas desérticas entre Irak y Siria. Poco más se sabe de su líder, Abu Bakr al Baghdadi, luego de que Rusia lo diera por muerto a mediados de año. ¿Se habrá terminado entonces la pesadilla?

Ni Khoury ni Al Rantawi se muestran tan seguros. En 2009, en plena ocupación y guerra civil en Irak, Barack Obama se jactó de derrotar por completo a la red local de Al Qaeda, que para entonces ya se hacía llamar “Estado Islámico de Irak”. Cinco años más tarde ese grupo se hacía con el control de la segunda ciudad del país y de los principales pozos petroleros a ambos lados de la frontera con Siria.

Hoy los factores políticos, sociales y económicos que dieron origen a la organización Estado Islámico “siguen existiendo, y probablemente empeorarán”, advirtió Khoury. Esa visión es compartida entre los expertos en el tema con los que conversó Brecha. La violencia desplegada por el EI ha sido tan grande, y su impacto traumático tan profundo, que suele obturar la mirada sobre sus causas. Sin embargo éstas están a la vista desde hace varios años, en los hechos que siguieron a la invasión estadounidense de Irak en 2003 y que precipitaron la revolución y la guerra en Siria a partir de 2011. Marginación, neoliberalismo y autoritarismo se conjugaron en ambos países para empedrar el camino de la yihad.

 

EXCLUIDOS Y SALVADORES.


Tras un verano de fuego, vuelve el frío a los campamentos de refugiados. Allí vive gran parte de los 3,6 millones de desplazados internos que, según estima Acnur, hay en Irak. En su mayoría son árabes sunitas que vivían en las provincias del norte y el oeste del país donde desde 2014 gobernó el EI.

Durante la dictadura de Saddam Hussein (1979-2003), sólo ese grupo social podía aspirar a puestos de importancia en el Estado. El resto de las comunidades eran reprimidas de forma sistemática. Al terrorismo estatal se sumó a partir de los años noventa un régimen de sanciones tan duro que, según el entonces coordinador humanitario de la Onu Dennis Halliday, “cumplía con la definición de genocidio”. Golpeado, el tejido social iraquí terminó de saltar en pedazos en 2003 con la invasión de Estados Unidos y sus aliados.

El día que las tropas de ocupación derribaron la estatua de 12 metros de Saddam, en el centro de Bagdad, el Estado entero se fue al piso con ella. Washington realizó una purga de adeptos al tirano que en lugar de paliar la división sectaria la profundizó. Los sunitas fueron expulsados de la administración y remplazados por opositores chiitas y kurdos. En las provincias sunitas el sentimiento de despojo aumentó, mientras los servicios básicos decayeron y la nación se sumió en el caos armado.

Medio millón de personas perdieron la vida a causa de la incursión de Estados Unidos, según publicó diez años más tarde la Universidad de Washington junto al Ministerio de Salud de Irak (Plos Medicine Journal, 15-X-13). La cárcel y la tortura que eran habituales con Saddam continuaron bajo la ocupación extranjera. “La violencia es ahora prácticamente un lugar común en Irak”, dijo a Brecha la experta en política iraquí Loulouwa al Rachid, del Centro de Estudios Internacionales-Sciences Po, de París.

La insistencia sectaria de la política iraquí de los últimos años allanó el camino al yihadismo. Ante la exclusión y la represión política, los árabes sunitas encontraron en el EI una vía para independizarse del Estado iraquí a nivel administrativo y político, sostiene Al Rachid. En un contexto de marginación política, militarización y desempleo masivo, “muchos miembros del EI vieron a su organización como la única que defendía a los musulmanes sunitas”.

La degradación de la trama social iraquí está íntimamente ligada a la ideología del EI. En The Political Theology of Isis (2017), el doctor en estudios islámicos Ahmed Dallal analiza cómo, en lugar del esquema insurgente clásico de Al Qaeda, el nuevo grupo priorizó la construcción de una estructura estatal propia en las áreas donde el Estado nacional, devastado por la invasión extranjera, se había retirado. Además, a diferencia de la vieja guardia, el EI apeló a “una guerra sectaria total” contra los chiitas y otras comunidades, en pos de“eliminar la zona gris, para polarizar a la sociedad y reclutar a los musulmanes marginados”.

La ocupación estadounidense y su legado político y económico conformaron la incubadora perfecta para ese programa. El EI se dedicó a masacrar a los “herejes” chiitas, identificados por muchos con el nuevo régimen impuesto por los ocupantes. A conciencia, alimentó el ciclo de violencia sectaria con sus videos de decapitaciones y ejecuciones en masa. La limpieza étnico-religiosa en las provincias de mayoría sunita llegó a su paroxismo con el genocidio y la esclavización de la minoría kurda yazidí en 2014.


CARROÑEROS.

 

¿Cómo llegaron a ese punto comunidades que coexisten en un mismo territorio desde hace siglos? Según Al Rachid, la violencia sectaria oculta el problema subyacente de “una masiva disfunción socioeconómica que afecta a millones de personas”. Móviles más mundanos que la mera religión colaboraron para que la organización pudiera reclutar pobladores locales. Un sobreviviente del genocidio yazidí contó así a la investigadora la transformación sufrida por sus vecinos sunitas en 2014: “Se convirtieron en salafistas radicales de la noche a la mañana y comenzaron a llamarnos impuros para apoderarse de nuestra propiedad”.

Junto al periodista Peter Harling, Al Rachid recogió ese y otros testimonios en el reportaje “¿Cómo luce la guerra contra el terror?” (Synaps.network, 27-III-17), donde denuncian el sustrato material del conflicto y la falta de soluciones más allá de lo militar: “En un área de Irak que había sido descuidada durante décadas, la toma del poder por el EI se tradujo en una cascada de robos de tierras y pequeños atracos, subvirtiendo jerarquías ya tambaleantes”. Convertidos en profesionales de la violencia, “los reprimidos, los perdedores y los mediocres vieron allí una oportunidad de avanzar”.

En la misma línea, el director del Programa de Estudios de Oriente Medio de la Universidad George Mason, en Estados Unidos, Bassam Haddad, señaló a Brecha razones socioeconómicas y sociopolíticas estructurales detrás de la expansión del yihadismo. “La cuestión de la marginación sunita, del resentimiento sunita, es un factor importante”, aclaró, pero en su opinión no basta para explicar el ciclo de protestas, represión y guerra civil que permitió al EI instalarse en Siria.

El ciclo de violencia que estalló en ese país en 2011 contribuyó a agravar la situación en Irak, con el que comparte una larga y remota frontera poblada por sunitas pobres y con escasa presencia estatal. El gobierno sirio se replegó de esa zona y priorizó el control de las ciudades principales junto a la costa mediterránea, lo que dio al EI la oportunidad de pegar un salto cualitativo y sentar una base territorial que sería clave en los años siguientes.


NEOLIBERALISMO A LA SIRIA.

 

Pero si bien en Siria los principales cargos del Estado son ocupados por miembros de una pequeña secta chiita, los alauíes –de donde proviene la dinastía presidencial de los Asad–, “la gran mayoría de los sirios no resiente el régimen por una cuestión religiosa”, opinó Haddad. “De hecho, las políticas del gobierno tienen el apoyo de la comunidad empresarial, que en Siria es en gran parte sunita.”

Al margen de su religión, la elite sunita, representante del gran capital urbano, ha permanecido fiel al régimen durante todo el conflicto sirio. “Al que le gusten los negocios debe aceptar las políticas oficiales”, dijo una vez el magnate sunita Abdul Rahman al Attar, quien ha hecho fortuna como socio preferencial del Estado.

Esas políticas apuntaron a lo largo de los años a favorecer un “capitalismo de amigos”, en el que las elites de las distintas sectas se benefician de la protección estatal de sus negocios y se mantienen entrelazadas a través de vínculos financieros y familiares, un fenómeno analizado por Haddad en trabajos como Syria’s State Bourgeoisie. An Organic Backbone For The Regime(2012).

“Toda la burguesía se ha beneficiado de las mismas dinámicas económicas durante las últimas décadas, invariablemente a expensas de la mayoría de los sirios, e incluso a expensas del Estado mismo”, afirma allí el autor. La creciente liberalización económica profundizó esas dinámicas, sobre todo desde 2004, cuando el presidente Bashar al Asad impulsó una serie de reformas bajo el sugestivo nombre de “economía social de mercado”.

Así vio sus resultados el veterano corresponsal británico Patrick Cockburn: “En los años anteriores a la revuelta siria, el centro de Damasco había sido tomado por tiendas y restaurantes inteligentes, mientras que la mayoría de los sirios veía estancarse sus salarios ante el aumento de los precios. Los agricultores, arruinados por cuatro años de sequía, se mudaban a las barriadas en las afueras de las ciudades. La Onu informó que entre 2 y 3 millones de sirios vivían en la ‘pobreza extrema’. Las pequeñas empresas manufactureras cerraban por las importaciones baratas de Turquía y China” (El retorno de la yihad, 2014).

Mientras la revista Forbes aplaudía el crecimiento de la inversión extranjera directa y el aumento del Pbi, la desigualdad se disparaba. En el vecino Irak, la segunda reserva mundial de petróleo había vuelto a manos trasnacionales a punta de fusiles. El virrey colonial impuesto por Washington en 2003, Paul Bremer, dejó claro que “pasar las ineficientes empresas estatales a manos privadas es esencial para la recuperación económica de Irak”, y concitaba el aplauso de Exxon Mobile, General Motors y Hsbc.

La terapia de shock a la iraquí, que en pocas semanas expulsó del Estado a medio millón de funcionarios, sólo podía imponerse mediante la guerra, el exterminio y la división sectaria. En Siria la privatización fue más moderada, paulatina y controlada por la elite política local, lo que no impidió que sus resultados más desagradables saltaran al primer plano a comienzos de la década actual.

 

BIEN ARMADOS.

 

Para entonces el pueblo sirio tenía motivos de sobra para rebelarse. Pero no era el único al que le molestaba esa situación. A poco de comenzar la represión a las protestas, Qatar, Arabia Saudita, Turquía y Estados Unidos enviaron armas a grupos islamistas que rápidamente reclutaron apoyos entre los damnificados por la “economía social de mercado”. Deseosos de ser ellos y no la elite local los que controlaran las riendas de la “apertura económica”, los capitales extranjeros fomentaron la yihadización de la protesta, según confesó a la televisión de Qatar el entonces primer ministro y canciller de ese país, Hamad bin Jassim bin Jaber al Zani.

“Represión local y autoritarismo, intervención internacional económica y militar, y su resultado invariable: diversas formas de subdesarrollo”, así resumió Haddad los factores que posibilitaron la aparición y el crecimiento de una organización tan violenta que muchos no se logran explicar sino a través de complejas teorías conspirativas. Al fin y al cabo, en parajes más cercanos los mismos factores dieron origen al sadismo organizado en las redes de narcotráfico y paramilitarismo.

“Las raíces profundas del yihadismo todavía están presentes, no se ha hecho nada para eliminarlas”, concuerda Al Rachid. En el caso iraquí, “ni el gobierno ni Estados Unidos parecen interesados en solucionar estos problemas, sino más bien en mantener un enfoque militar de la situación”. En julio, sobre las ruinas de la ciudad iraquí de Mosul el primer ministro iraquí, Haider al Abadi, proclamó el colapso del EI, pero el futuro no parece muy promisorio. Al Rachid señala que entre el 40 y el 50 por ciento de los niños iraquíes en edad escolar no está en el sistema educativo y que, a pesar de la derrota del “califato”, la situación en el país sigue siendo de “militarización, fragmentación y un Estado que se desvanece”.


TRISTE POSGUERRA.

 

La misma concepción neoliberal de las últimas décadas es la que dirige los intentos de reconstrucción de Irak. Los fondos para esa tarea están diluidos en una infinidad de Ong que “establecen sus propias prioridades, desde la conservación de sitios patrimoniales, rehabilitación de infraestructura, desminado, apoyo psicológico, derechos de las minorías, mediación y reconciliación, hasta protección Lgbt y derecho penal internacional”, constatan Al Rachid y Harling. “Lo que puede parecer, a simple vista, un enfoque holístico de una crisis multifacética, se asemeja en la práctica a una antigua fábula griega: un círculo del infierno donde los sufrientes reciben todos las bondades de la tierra en cantidades tan triviales que apenas sirven para acrecentar su dolor”.

La falta de coordinación es acompañada por la arbitrariedad de las autoridades, que deportan familias enteras “por estar vagamente asociadas con el EI, a través de un familiar acusado de haberse unido al movimiento, por ejemplo”. “A las víctimas de la violencia a menudo se les niega documentación indispensable, como certificados de nacimiento o defunción, en el supuesto de que son ‘hijos de terroristas’” (Synaps.network, 27-III-17).

En el caso sirio, Haddad cree que el régimen de Al Asad, que ha logrado recuperar el control sobre la mayor parte del país, no usa su capacidad para lidiar con los factores que produjeron el resentimiento social, ya sea entre quienes terminaron uniéndose al EI o a otros grupos similares. “En realidad, sólo tiene la intención de eliminar estas amenazas con un enfoque militar”, sostuvo. En su opinión, no es probable que el régimen logre generar estabilidad sin imponerse de una manera represiva y coercitiva, “lo que reproduciría los mismos problemas”.

Según Khoury, “la gran base de descontento y desesperación humana todavía está presente, y continuará impulsando a las personas en busca de una sociedad mejor”, incluso aunque la falta de alternativas haga pensar a algunos que la encontrarán a través de grupos como el EI. El analista tampoco cree que las potencias extranjeras puedan solucionar esta situación: “La evidencia que tenemos de su comportamiento en los últimos 30 o 40 años es que no van a entender estas cosas y no van a cambiar sus políticas. No hay señales de eso ni en Estados Unidos ni en Rusia”.

Es ineludible la construcción de una posguerra con mayor inclusión y justicia social, consideró en tanto Al Rantawi, para quien si no hay mayor apertura y representación en los sistemas políticos locales, “siempre habrá una oportunidad para que surjan otros EI, o incluso grupos todavía más brutales”. Además, agregó que los actores regionales e internacionales “deberían dejar de jugar la carta del terrorismo islamista: el EI nunca habría sido tan poderoso sin el apoyo logístico y financiero de algunos de esos actores y la vista gorda de otros”.

La acotación viene muy a cuento en estos días, cuando la prensa conservadora estadounidense informa que ante la indiferencia mostrada por la Casa Blanca, Arabia Saudita está “estudiando una solicitud” para financiar la reconstrucción de Al Raqa, “a cambio de influencia entre las tribus locales”(Fox News 25-X-17). Se trata del mismo país que dio órdenes directas a grupos yihadistas sirios durante la guerra civil, de acuerdo a documentos de la Nsa revelados por Edward Snowden la última semana.

El destino de Al Raqa es ahora una incógnita. Hace 12 siglos, desde esa misma ciudad, el califa Harún al Rashid envió a Occidente un regalo legendario: una enorme clepsidra, con 12 jinetes de bronce que marcaban el paso de las horas. Cuentan que a su destinatario, el rey franco Carlomagno, lo horrorizó ese artefacto desconocido. Los últimos tres años Al Raqa exportó al mundo otro tipo de horrores, imágenes de violencia que quizá también reflejan el paso del tiempo. Un tiempo cruel de injusticia y opresión.

 

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Viernes, 10 Noviembre 2017 07:01

EE.UU. castiga a Venezuela con sanciones

La escalada de Trump contra Venezuela continuó ayer con nuevas sanciones.

 

Un día después de un anuncio similar por parte de la Unión Europea, Estados Unidos redobló su presión con medidas que afectan a los principales funcionarios de su gobierno y se suman a otras que golpean a la población.

 

Estados Unidos aumentó este jueves las presiones sobre el gobierno de Venezuela al anunciar un nuevo paquete de sanciones a funcionarios oficiales, en momentos en que el default de la economía venezolana parece una cuestión de tiempo. El departamento del Tesoro anunció sanciones contra diez funcionarios del gobierno de Nicolás Maduro a los que Washington responsabiliza por irregularidades electorales, censura a la prensa y corrupción en la distribución de alimentos.

En un mensaje publicano en la red Twitter, el canciller venezolano Jorge Arreaza acusó a Estados Unidos de “volver a sembrar desestabilización y violencia en nuestro país’’. Por su parte, el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, señaló que no es casual que Washington anuncie nuevas sanciones en el mismo día en que el gobierno y la oposición venezolanas expresaron la disposición de retomar el diálogo político en República Dominicana.

Este nuevo paquete de sanciones incluye a Sandra Oblitas, vicepresidente del Consejo Nacional Electoral, los ministros Ernesto Villegas Poljak (Cultura), Freddy Bernal (Agricultura Urbana) y Jorge Márquez Monsalve (Despacho Presidencial), y al presidente de CANTV, Manuel Fernández, entre otros. Entre los sancionados también se encuentran dos miembros del Consejo Nacional Electoral, Socorro Hernández y Carlos Quintero; el actual embajador de Venezuela ante Italia, Julián Rodríguez; el vicepresidente de la Asamblea Constituyente, Elvis Hidrobo Amoroso, y el titular de la Misión Transporte, el general Carlos Osorio. Prácticamente ya todos los principales funcionarios del gobierno de Venezuela son objeto de sanciones por parte Washington.

En una nota oficial, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, apuntó que ''mientras el gobierno de Venezuela siga ignorando el deseo de su pueblo, nuestro mensaje es claro: EE.UU. no permanecerá de brazos cruzados’’.

Por ello, apuntó Mnuchin, el gobierno estadounidense mantendrá sus “vigorosos esfuerzos para sancionar a funcionarios del gobierno de Venezuela que son cómplices’’ del presidente Nicolás Maduro. Estados Unidos adoptó este año un extenso paquete de sanciones a altos funcionarios venezolanos.

Sin embargo, la medida de efecto más devastador fue adoptada el 25 de agosto, cuando mediante un decreto firmado por el presidente Donald Trump se prohibió a ciudadanos y empresas estadounidenses transar nuevos bonos soberanos y de la estatal petrolera PDVSA. El viernes pasado, el gobierno de Venezuela citó a sus acreedores para el lunes 13 en Caracas a fin de iniciar una renegociación de la deuda del país. Tres agencias de calificación de riesgo –Moody’s, Fitch y Standard & Poor’s– ya rebajaron sus notas de la deuda de la estatal petrolera PDVSA por considerar que una situación de cese de pagos es prácticamente inminente.

Este jueves el experto Robert Kahn, de la American Universidad, dijo que en caso de un default venezolano “será necesario enorme esfuerzo financiero internacional, durante varios años, para volver a poner la economía del país de pie’’. Según Kahn, ese esfuerzo tendrá que ser encabezado por el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que analistas estiman que el país precisar de una inyección de 30.000 millones de dólares anuales por un período de por lo menos dos a¤os.

El gobierno de Trump anunció varias sanciones a funcionarios venezolanos este año, pero la más severa fue la adoptada en agosto, después de la instalación de la cuestionada Asamblea Constituyente en Venezuela.

Esas sanciones en la práctica bloquearon la posibilidad de inversiones extranjeras directas en Venezuela y al mismo tiempo cierran el camino al gobierno de Caracas para obtener el tan necesitado financiamiento externo.

Con limitada capacidad para obtener nuevas l¡neas de crédito, las reservas internacionales del país se redujeron drásticamente y con ello su capacidad de pago, empujando de esa forma a la economía venezolana en dirección a un default.

El empeño del gobierno venezolano de negociar el pago de su deuda encontró apoyo en Rusia, uno de los acreedores de Caracas, ya que Moscú aceptó discutir una renegociación de los vencimientos con su principal asociado en América Latina. Pero China, otro importante acreedor, por el momento ha mantenido el suspenso sobre su posición. De cualquier forma, la deuda acumulada de Rusia y China representa aproximadamente un tercio del total de la deuda venezolana. Según el gobierno venezolano, desde 2014 el país canceló 71.700 millones de dólares de capital e intereses de deuda. Sin embargo, el Parlamento venezolano, de mayor¡a opositora, adelantó que no reconocer una reestructuración que no se someta a su aprobación, a pesar que la justicia local ha anulado sus poderes.

 

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Jueves, 09 Noviembre 2017 08:18

Crisis de opiáceos en EU

Crisis de opiáceos en EU

 

Desde hace una década se gesta en Estados Unidos una crisis muy grave de mortalidad por sobredosis de narcóticos, relacionada con una alta prescripción legal de potentes analgésicos opiáceos. La autoridades sanitarias de ese país calculan que en 2016 se produjeron 64 mil 70 muertes por esta causa, con un incremento de 21 por ciento respecto del año anterior. Esto significa que esos fallecimientos son superiores a los provocados por armas, accidentes de automóviles, homicidios y suicidios. La historia de esta crisis tiene elementos ilustrativos de la manipulación política de esta tragedia, por un lado, y la ausencia de escrúpulos de las farmacéuticas y la falta de ética de muchos médicos, por el otro.

A finales de octubre, Trump declaró emergencia de salud pública al respecto, con mucha sensiblería y gran cobertura de medios, pero al clasificarla como salud pública y no como emergencia nacional logró que no haya nuevos fondos para actuar hasta que el Congreso los asigne expresamente. ¡Los fondos disponibles actualmente corresponden a 2 centavos por adicto! Trump tampoco perdió la oportunidad de sugerir que sus planes de construir el muro en la frontera con México tendrán efectos positivos para frenar el flujo de heroína.

En el contexto de su declaratoria, la publicación del informe de inteligencia de la DEA (la agencia antidrogas estadunidense) de julio pasado adquiere mucha importancia. Constata que el paisaje de los narcóticos ha cambiado durante la década pasada con la epidemia de los opiáceos, incluyendo a los analgésicos de prescripción legal, fentanilo, otros opiáceos sintéticos y heroína, aunque siguen siendo importantes la metanfetamina, la cocaína y la mariguana. Subraya que los cárteles mexicanos son la amenaza criminal de drogas más importante para Estados Unidos, al ser los proveedores al mayoreo de las bandas de ese país. Los señalamientos de Trump y de la DEA alimentan la nueva narrativa sobre México y los mexicanos, que justificaría una intervención más directa e incluso militar; advierte también que el consumo de cocaína se está recuperando como resultado del incremento de la producción en Colombia, lo que que revela el fracaso del Plan Colombia, o sea, de la guerra contra las drogas, así como la pauta del plan Mérida con Felipe Calderón.

La epidemia de opiáceos está directamente relacionada con la industria farmacéutica y su intensa campaña comercializadora de potentes analgésicos opiáceos de prescripción legal. Ya en 2009 un artículo en el American Journal of Public Health mostró esta relación y alertó sobre la agresiva maniobra comercial de OxyCotin, medicamento de oxicodona de liberación prolongada, entre los médicos, por conducto de representantes de la compañía Purdue, la cual aumentó sus ventas de 48 millones a 1.1 mil millones de dólares en cuatro años. Sugiere, además, que la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos, por sus siglas en inglés) podría intervenir para detener este antiético negocio.

A pesar de la oportuna alerta de los especialistas, nada serio se ha hecho para restringir la comercialización. Un caso sonado en Estados Unidos fue la aprobación unánime de una ley que limitó las posibilidades de la DEA de restringir la distribución de estos opiáceos. The Washington Post hizo una investigación al respecto y demostró la gran influencia de la presión de las farmacéuticas, la más importante contribuyente en las campañas políticas, en la redacción de la ley. Incluso, encontró que el primer borrador fue redactado por un ex empleado de la DEA que se convirtió en cabildero de esta industria. Pese a abundantes evidencias de que los adictos a opiáceos legales tienden a pasar al consumo de heroína, no se ha hecho nada; tampoco se han aprobado programas públicos de terapia de sustitución para ellos.

Es importante recordar que el procurador de Estados Unidos, Jeff Sessions, instruyó en mayo a los fiscales federales buscar las penas más altas para los delitos relacionados con drogas. Es el regreso a una política doméstica de “guerra contra el narco” que llevó a ese país a tener el número de presos más alto del mundo y que ha probado ser totalmente inútil para resolver el problema. Desde luego, ni Trump, ni Sessions quieren indagar en las causas del enorme mercado interno de drogas, cuestión negada, no obstante que la muerte por sobredosis es hoy más común entre la base de votantes de Trump: hombres blancos en edad productiva con bajo nivel educativo y frecuentemente desempleados.

Las soluciones represivas no resolverán el problema en Estados Unidos ni en México. La derecha, particularmente la ultraderecha, usa este camino porque no puede admitir que el fondo del problema es la exclusión social estructural y la desesperación creadas por su modelo económico.

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Jueves, 09 Noviembre 2017 08:04

Trump fue homenajeado en la Ciudad Prohibida

Trump y Xi, junto a sus esposas Melania y Peng, ingresan a la Ciudad Prohibida para asistir a un espectáculo.

 

Trump llegó en visita oficial a China, tercera escala de su primera gira asiática, tras su paso por Japón y Corea del Sur, donde consolidó el compromiso de ambos países para hacer frente a la amenaza nuclear norcoreana.

 

El presidente de China, Xi Jinping, brindó hoy la bienvenida a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, con una especial recepción en el antiguo palacio imperial de Beijing, en una muestra de la buena sintonía actual entre las dos grandes potencias, que se pondrá a prueba mañana cuando aborden la crisis norcoreana y la relación comercial.

Trump llegó en visita oficial a China, tercera escala de su primera gira asiática, tras su paso por Japón y Corea del Sur, donde consolidó el compromiso de ambos países para hacer frente a la amenaza norcoreana en busca de una solución diplomática para la desnuclearización de Pyongyang, sin bajar las banderas de la opción militar. El desafío del presidente norteamericano será ratificar el apoyo a esta postura de China, histórico aliado y sostén de Corea del Norte, mientras a la vez intenta equilibrar una balanza comercial en la que el gigante asiático muestra un superávit millonario en su favor respecto de Washington.

La parte china no reparó en esfuerzos para brindarle a Trump un “plus añadido” a su visita oficial. Fuentes conocedoras señalaron que China ha ejercido su máxima influencia para que la visita no se vea torpedeada por el lanzamiento de un misil norcoreano o una prueba nuclear de ese país. Trump confía en que Xi lo apoye para así conseguir “la presión máxima” sobre el líder norcoreano, Kim Jong-un. China ya hace “mucho más que en el pasado”, dijo un funcionario que acompaña a Trump. De todas formas, consideró que pese a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, sigue existiendo actividad comercial en la frontera entre China y Corea del Norte, así como conexiones comerciales que para Washington no deberían existir.

Estados Unidos, no obstante, mantiene la puerta de las negociaciones abiertas. Para ello Corea del Norte tiene que “reducir las amenazas, poner fin a la provocación y dar pasos serios hacia una desnuclearización”, dijo un funcionario al enumerar las condiciones de Estados Unidos.

Xi dio una bienvenida muy poco habitual al mandatario estadounidense en la Ciudad Prohibida, correspondiendo la recepción que el magnate republicano dio al líder chino el pasado mes de abril en su lujosa mansión de Mar-a-Lago, en Florida. Poco después de que el Air Force One llegara al aeropuerto de Beijing procedente de la base aérea surcoreana de Osan, Trump y su esposa, Melania, subieron al Cadillac presidencial blindado y viajaron al palacio situado al norte de la Plaza de Tiananmen seguidos por una comitiva de casi un centenar de vehículos.

Xi y su esposa, Peng Liyuan, una famosa soprano en su país, recibieron a los Trump a la entrada del Salón de los Tesoros, en el palacio del siglo XV que hasta 1911 fue residencia y sede de gobierno de los emperadores Ming y Qing. Los dos mandatarios y sus esposas compartieron una tradicional taza de té y Trump enseñó a Xi, con su teléfono móvil, un video de su nieta Arabella Kushner recitando en chino mandarín. Xi alabó las habilidades de la niña e indicó que merecía la máxima nota de sus profesores.

Tras el té, las dos parejas recorrieron la Ciudad Prohibida, un monumento de 9999 habitaciones, según la leyenda, que cada día visitan decenas de miles de turistas, pero que estaba vacío para la ocasión por motivos de seguridad. Más tarde, en el llamado Salón del Cultivo Mental, los presidentes y primeras damas asistieron a un espectáculo de ópera tradicional china, previo a la cena de gala que, también en un ambiente íntimo, ofreció Xi a Trump, como culminación de una primera jornada destinada a tejer lazos de amistad personal antes de tratar los asuntos espinosos que abordarán mañana.

Xi y Trump se volverán a encontrar en el Gran Palacio del Pueblo, sede del Legislativo, en la reunión de trabajo que mañana mantendrán las dos delegaciones, donde se espera que ambos países firmen importantes acuerdos comerciales como continuidad del plan de cooperación económica de 100 días que ambos líderes acordaron en abril pasado.

Dicho plan ya significó el regreso de la carne de res de Estados Unidos al mercado chino tras 14 años y el alivio de las restricciones políticas sobre las exportaciones de gas natural licuado estadounidense a China, reseñó la agencia Xinhua. Como aperitivo, el secretario de Comercio de Estados Unidos, Wilbur Ross, y el viceprimer ministro chino para Comercio, Wang Yang, presidieron hoy la firma de 19 acuerdos empresariales en los ámbitos de aviación, biotecnología e inteligencia artificial, por valor de 9.000 millones de dólares, informaron ayer medios locales.

Mañana se firmarán más acuerdos, dijo Ross, citado por la agencia de noticias local China News, y señaló el objetivo de Washington de reducir el fuerte déficit comercial con Beijing. Yang completó: “Esto es sólo para calentar. Lo mejor viene mañana”. Las autoridades chinas publicaron ayer los datos de comercio exterior del gigante asiático durante los 10 primeros meses del año, que muestran que China registró un superávit con EE.UU. en el comercio de bienes por valor de 233.000 millones de dólares, con un incremento del 8% sobre el mismo período del año anterior.

Trump hizo del déficit comercial de su país con China uno de los ejes de su campaña electoral del año pasado, y aunque ha moderado mucho su retórica contra el gigante asiático, llegó a Beijing acompañado de ejecutivos de una treintena de grandes empresas dispuesto a mejorar esa balanza comercial.

 

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