Sábado, 04 Noviembre 2017 07:58

Los hermanos sean unidos

Vladimir Putin y Donald Trump

 

Injerencia rusa en la vida política de Estados Unidos.

 

Estados Unidos, que tantas veces ha intervenido en elecciones ajenas o en golpes para desconocerlas, es blanco de la injerencia de un adversario en su sistema político. Hasta ahora, los estadounidenses parecen más interesados en pelearse entre sí que por defenderse del ataque.

El presidente Donald Trump y millones de sus votantes se acaloran y entran en frenesí de negación absoluta ante la mera mención de la injerencia de Rusia en el proceso electoral de 2016. Para ellos, cualquier insinuación del asunto es un intento de los demócratas por justificar la derrota de su candidata Hillary Clinton y una jugada traidora para quitarle legitimidad al mandato de Trump.

Cuando la popularidad del presidente ha caído al 33 por ciento, de los encuestados por Gallup, la paranoia se justifica.

Por su parte, los millones de votantes demócratas y los que no votaron, que aborrecen a Trump, buscan por cualquier parte pruebas de que hubo un entendimiento entre la campaña del republicano y los manipuladores desde el Kremlin. Para ellos, lo que ya se conoce de la injerencia rusa y lo que se sospecha de Trump y sus socios es suficiente para iniciar en el Congreso un impeachment que lleve a la destitución del presidente.

Los anti-Trump parecen olvidarse que en realidad Clinton recibió más votos que Trump en noviembre de 2016, y que si éste es presidente, sólo es resultado del sistema electoral indirecto que le dio mayoría en un Colegio Electoral. Las tretas rusas fueron eficaces, pero no decisivas en la victoria de Trump.

El ímpetu por embanderarse con una u otra noción de lo ocurrido, y de sus consecuencias, sigue nublando el hecho de que el objetivo mayor de Moscú no fue la derrota de Clinton ni la victoria de Trump, sino una forma muy peculiar de subversión del sistema político estadounidense.


DELACIONES.


El lunes pasado un jurado investigador ordenó el arresto del ex jefe de la campaña presidencial de Trump, Paul Manafort, y su socio Rick Gates, ambos acusados por tratos turbios con Rusia. Ninguno de los cargos se relaciona directamente con la supuesta colusión entre la campaña de Trump y Moscú, sino más bien con lavado de dinero, evasión fiscal y el ocultamiento de sus trabajos como agentes de un gobierno extranjero.

Ambos quedaron bajo arresto domiciliario. La fiscalía pidió para Manafort una fianza de diez millones de dólares, y para Gates, una de cinco millones.

Lo más interesante de la jornada, sin embargo, fue la revelación de que George Papadopoulos, quien fuera asesor en materia de política internacional para la campaña de Trump, se había declarado culpable de mentirle al Buró Federal de Investigaciones (Fbi) acerca de sus contactos con agentes rusos (un delito con posible sentencia de cinco años de prisión), a cambio de que se le retirara el cargo de obstrucción de la justicia y destrucción de documentos (que conlleva hasta 20 años de prisión). Durante la campaña, Papadopoulos abogó por un mejor entendimiento entre Estados Unidos y Rusia, argumentando que si Trump era elegido, se restablecería la confianza entre ambos gobiernos.

Y así es como avanza la investigación que conduce el fiscal especial Robert Mueller, un ex director del Fbi, en la mejor tradición de la justicia estadounidense que promueve la delación.

Papadopoulos había sido detenido por el Fbi en julio. Nada se sabía entonces de su interrogatorio, y ahora las personas vinculadas a Trump revisan si desde julio intercambiaron llamadas o correos electrónicos con él. Nadie sabe con seguridad si Papadopoulos grabó sus conversaciones para entregárselas al Fbi. Sólo se sabe que alguien de tercer nivel está ofreciendo datos sobre sus superiores, quienes, a su vez, deberán elegir entre enfrentar juicios o contar a la fiscalía lo que hacían sus superiores.


GUERRA DE INFORMACIÓN.


En los dos últimos meses han salido a luz otras injerencias rusas cuyo propósito no fue especialmente el beneficio de Trump o el perjuicio de Clinton, sino el espoleo de disensiones y animadversión entre los estadounidenses.

Hackers vinculados a Rusia distribuyeron, por un costo estimado en unos meros 120 mil dólares, en las redes sociales cientos de miles de mensajes que, con la capacidad de multiplicación de esos medios, fueron vistos y repetidos por más de 150 millones de estadounidenses.

Facebook ha identificado 80 mil mensajes vinculados a cuentas rusas cuyo propósito fue crear discordia y confusión en la política estadounidense, y que fueron vistos por unos 126 millones de personas. Según el asesor legal de Facebook, Colin Stretch, los mensajes los introdujo la Agencia de Investigación de Internet (Aii) rusa, entre enero de 2015 y agosto de 2017. “Muchos de los avisos y mensajes que hemos visto son muy inquietantes, y su intención fue amplificar las divisiones sociales y enfrentar grupos entre sí”, dijo Stretch en el Congreso.

Twitter por su parte indicó que encontró 36.746 cuentas automatizadas con posibles vínculos en Rusia, las que generaron unos 1,4 millones de mensajes relacionados con la campaña de 2016. Google encontró al menos dos cuentas vinculadas a la Aii, y en Youtube al menos 18 canales vinculados a la entidad rusa.

Un ejemplo de actividad para incitar los conflictos dentro de Estados Unidos fue la creación de un grupo que se presentó como una organización musulmana con sede en California, llamada United Muslims of America, para agitar a los jóvenes musulmanes estadounidenses.

Otro fue la difusión, en las ciudades de Baltimore y Ferguson –escenarios recientes de incidentes en los cuales la policía mató a ciudadanos negros–, de mensajes que parecían promover la militancia del movimiento Black Lives Matter, el movimiento que denuncia la violencia policial contra los negros. Los avisos, pagos también por Aii, presentaban a Black Lives Matter con un tono amenazante para los blancos.

El ex director de la Cia, James Clapper, quien se ha convertido en un locuaz crítico de Trump, advirtió que Rusia continúa y multiplicará sus injerencias cibernéticas.

“¿Por qué no habría de hacerlo?”, dijo Clapper en una entrevista con el diario Politico. “Los rusos han tenido un éxito que supera sus expectativas más ambiciosas. El primer objetivo en la elección fue sembrar descontento, discordia y conflicto en nuestra vida política. Y lo han logrado con creces. Los rusos han acelerado y amplificado la polarización y las divisiones en este país, y han socavado nuestro sistema democrático. Querían crear, en la mente de la ciudadanía, la duda acerca de nuestro gobierno y nuestro sistema, y lo han conseguido”.

 

 

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Puerto Rico luego del huracán María

 

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se elogió a sí mismo en sus comentarios sobre la respuesta federal al desastre que ha abrumado a Puerto Rico tras el paso del huracán María. Cuando un periodista le preguntó en una conferencia de prensa en la Oficina Oval, el 19 de octubre, “Señor presidente, del uno al 10, ¿cómo calificaría la respuesta de la Casa Blanca hasta ahora?”, Turmp opinó: “Me pondría un 10. Creo que hemos hecho un gran trabajo”. Trump hizo estos comentarios mientras el gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló, estaba sentado a su lado, en silencio. Esto sucedió solo dos semanas después de la visita de Trump a la isla, donde arrojó rollos de papel higiénico a los sobrevivientes del huracán. Ante estos hechos, la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, en una entrevista para Democracy Now!, respondió: “Si es un 10 de un total de 100, estoy de acuerdo, porque sigue siendo una baja calificación”.

La alcaldesa no es la única que considera que Trump no ha mostrado una respuesta eficaz. En un informe condenatorio emitido el lunes por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Leilani Farha, relatora especial de las Naciones Unidas sobre el derecho a una vivienda adecuada, compara las medidas de ayuda posteriores a los huracanes que devastaron Texas y Florida con las tomadas en Puerto Rico: “No podemos dejar de notar las diferencias en la urgencia y prioridad otorgadas a la respuesta de emergencia en Puerto Rico en comparación con los estados del país afectados por los huracanes en los últimos meses”, afirmó.

Democracy Now! viajó a Puerto Rico el fin de semana pasado para observar de cerca la devastación. A casi dos meses del paso del huracán María, la isla sigue a oscuras. Según estimaciones oficiales, casi dos tercios de la isla carecen de electricidad. Mientras tanto, los tres millones y medio de ciudadanos estadounidenses de Puerto Rico se ven en dificultades para obtener los elementos básicos para vivir, a medida que miles de personas abandonan la isla y se dirigen al territorio continental de Estados Unidos, tal vez para nunca regresar.

Sin embargo, hay personas que están desembarcando en la isla: los capitalistas del desastre. Como lo expresó elocuentemente la periodista Naomi Klein en su libro “La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre”, los desastres, tanto naturales como provocados por la humanidad, son explotados cada vez más por corporaciones con fines de lucro y supuestos ideólogos del libre mercado para impulsar reformas en importantes áreas de las sociedades impactadas. Ejemplos de ello son el debilitamiento de los sistemas de bienestar social, la privatización de los servicios públicos, el acorralamiento de los sindicatos y las ganancias obscenas obtenidas con las obras de reconstrucción. Después del huracán, Puerto Rico se perfila como un caso testigo de la doctrina del shock.

La alcaldesa Carmen Yulín Cruz nos dijo en el Coliseo Roberto Clemente, el estadio deportivo ubicado en San Juan, donde ella y su equipo han estado viviendo desde el huracán: “Desearía no haberme enterado nunca de ese término. Usar el caos para despojar a los trabajadores de sus derechos de negociación, derechos que los sindicatos tardaron 40, 50 años en conquistar... solo constituye tomar ventaja de las personas cuando se encuentran en una situación de vida o muerte. Es un abuso absoluto de los derechos humanos. Significa que los más fuertes realmente se alimentan de los más débiles, hasta que lo único lo que queda son los restos”.

Un buen ejemplo de esto es el contrato de 300 millones de dólares otorgado sin licitación a la empresa Whitefish Energy para reconstruir la red eléctrica de la isla. La Autoridad de Energía Eléctrica de Puerto Rico (AEE) es la mayor compañía eléctrica pública en Estados Unidos y suministra electricidad a toda la isla de Puerto Rico. El huracán María destruyó por completo la red eléctrica. Antes de la llegada del huracán, Whitefish, que lleva el nombre de la ciudad de Montana donde tiene sus oficinas centrales, solo tenía dos empleados y nunca había manejado un contrato por más de 1,4 millones de dólares. Casualmente, de esta ciudad es originario el secretario de Interior de Trump, Ryan Zinke. El hijo de Zinke ha trabajado para Whitefish Energy en el pasado. Estábamos en el Coliseo hablando con la alcaldesa cuando el vicealcalde de San Juan, Rafael Jaume, entró con una copia del contrato de Whitefish en la mano y se puso a leer un fragmento:

“‘En ningún caso la AEE, el Estado Libre Asociado de Puerto Rico, el administrador de la [Agencia Federal para el Manejo de Emergencias o] FEMA, el Contralor General de Estados Unidos ni cualquier otro representante autorizado tienen derecho a auditar o revisar los elementos de costo y beneficio de las tarifas laborales aquí especificadas’”. Jaume nos extendió el documento y, con indignación, nos dijo: “Pueden leer ustedes mismos. Es blanco o negro”. Tanto la alcaldesa Cruz como el vicealcalde Jaume consideraron que el contrato era ilegal y exigieron su cancelación inmediata.

A este pedido se sumó Ángel Figueroa Jaramillo, presidente de UTIER, el sindicato de la industria eléctrica de Puerto Rico. Lo visitamos en sus oficinas de San Juan, que sigue sin electricidad. Mientras hablábamos, llegó la noticia de que el gobernador Rosselló había solicitado la cancelación del contrato. Jaramillo no solo exigía esto sino también el despido del jefe de la AEE, que firmó y avaló el contrato, y una investigación penal completa de todos los responsables involucrados. Al igual que la alcaldesa Cruz, Jaramillo está trabajando para incorporar la energía solar a la red eléctrica reconstruida, sin privatizarla en el proceso.

En el ínterin, la empresa Fluor Corp., que integra la lista de las 500 mayores empresas estadounidenses según la Revista Fortune, también recibió un contrato de 200 millones de dólares para trabajar en la reconstrucción de la red eléctrica. Con la retirada de Whitefish a Montana, hay dos cosas de las que podemos estar seguros: que más capitalistas del desastre harán fila para tomar su lugar, y que el orgulloso y resistente pueblo de Puerto Rico, cada vez más intolerante a los retrasos y la corrupción, estará cada vez más atento, mientras gana impulso el movimiento para desarrollar alternativas renovables para la red eléctrica alimentada por combustibles fósiles que les ha fallado.

 

© 2017 Amy Goodman

Traducción al español del texto en inglés: Inés Coira. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 800 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 450 en español. Es co-autora del libro “Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos”, editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

 

 

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Viernes, 03 Noviembre 2017 07:21

El Comando Sur pone un pie en Amazonia

Theophilo Gaspar de Oliveira, jefe de logística del Ejército.

 

Cerca de mil seiscientos miembros de las Fuerzas Armadas brasileñas junto con efectivos norteamericanos, peruanos y colombianos realizarán maniobras a partir del lunes.

 

Desde Brasilia

Comenzó el despliegue militar en la Amazonia brasileña de cara a los ejercicios, incluso con simulación de combates, que la semana próxima contarán con la participación de efectivos de los Estados Unidos. Cerca de mil seiscientos miembros de las Fuerzas Armadas brasileñas junto con efectivos norteamericanos, colombianos y peruanos, realizarán maniobras conjuntas a partir del lunes.

Estados Unidos enviará un avión carguero Hércules C-130 y elementos pertenecientes al Comando Sur, donde despacha la ex embajadora en Brasil, Liliana Ayalde. También se espera el arribo de decenas de observadores de otros países, incluso de Europa. El teatro de operaciones estará en el extremo oeste de la Amazonia, en la Triple frontera con Colombia y Perú. Pero esta movilización de tropas a fin realizar eventuales “ayudas humanitarias” en el menor tiempo posible tiene su mira estratégica puesta en la frontera de más de 2.200 kilómetros entre Brasil y Venezuela, ubicada en el oriente amazónico. La paulatina militarización de la divisa con Venezuela ha sido impulsada desde hace meses por Michel Temer y el titular de defensa Raúl Jungmann.

El general Guilherme Cals Theophilo Gaspar de Oliveira, jefe de logística del Ejército, mencionó la importancia de las maniobras conjuntas Amazonlog 17 ante el creciente “número de refugiados venezolanos” que han ingresado a los estados norteños de Roraima y Amazonas. Según las autoridades brasileñas hay unos 30 mil venezolanos afincados en esas dos provincias.

El general Gaspar de Oliveira citó, asimismo, la posibilidad de que el proceso de paz en Colombia de origen a una oleada de guerrilleros de las FARC y el ELN que intenten ingresar a Brasil para desarrollar actividades ilícitas.

Una de las tesis subyacentes en la exposición del general es militarizar la “guerra al narcotráfico” en línea con los planteos del Departamento de Estado, la DEA y el Pentágono. En rigor este considerable movimiento de soldados, armamento y logística materializa una revisión drástica de las políticas de defensa y seguridad implementadas a partir de 2003 con el inicio del primer gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva y continuadas hasta mayo de 2016 cuando Dilma Rousseff fue reemplazada, de facto, por Michel Temer.

Esta operación significará la negación del proyecto de armonización de las políticas propuestas dentro del Consejo de Defensa de Unasur a las que siempre se opusieron los gobiernos de Colombia, principal socio militar de Estados Unidos en el subcontinente, y Perú. Ahora, Lima y Bogotá, son los coprotagonistas del Amazonlog 17 junto a Brasilia.

En lo militar el Pentágono retoma una hegemonía que nunca llegó a estar seriamente amenazada pero sí limitada en la década pasada. El correlato diplomático de ese protagonismo norteamericano es la reinstalación de la OEA como vértice de la diplomacia hemisférica, angostando los espacios de acción autonomía conquistados por Unasur, Celac y el Mercosur. Precisamente el general Gaspar de Oliveira mencionó la importancia de la OEA, como marco de convergencia de los países de la región, al brindar detalles de las actividades que militares que se realizarán entre el 6 y el 12 de noviembre. Explico, además, ya está prácticamente montada la “base militar logística temporaria” en la ciudad de Tabatinga, separada por una avenida, de la colombiana Leticia y próxima a la ciudad peruana de Santa Rosa. Todas cerca del Rio Solimoes que desemboca en el Amazonas.

“¿La incursión de militares estadounidenses es algo preocupante?” consultó el portal UOL al general Gaspar de Oliveira, que fue jefe del Comando Militar de la Amazonia.

“ No, de ninguna manera, nosotros fuimos a Estados Unidos a convidarlos para que participen, las tropas vienen desarmadas (..) no hay ninguna preocupación (..) ellos están controlados y vienen para colaborar con la población carente (...) están trayendo su know hoy sobre desplazamiento rápido” sostuvo el general que antes de estar a cargo de la logística del Ejército fue jefe del Comando Militar de la Amazonia, donde no se recuerda un despliegue estadounidense de similar envergadura. Signo del nuevo orden.

“Brasil y Estados Unidos han sido fuertes aliados durante mucho tiempo, nosotros valoramos esta relación rica y multifacética que tenemos con Brasil, incluyendo nuestras fuerzas militares” señaló la Embajada norteamericana en Brasilia.

 

 

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Jueves, 02 Noviembre 2017 07:09

Nueva condena de la ONU al bloqueo a Cuba

La isla denunció en la ONU que este año contabilizó pérdidas por 4305 millones de dólares.

 

El rechazo al embargo contó con 191 votos y su apoyo sólo con los votos de EE.UU. e Israel

La relación entre Washington y La Habana retrocedió y eso explica que el gobierno de Trump cambiara la forma en que había votado el de Obama en 2016 con una histórica abstención. El magnate tomó medidas que profundizan los problemas en la isla.

 

La ONU, por vigésima sexta vez consecutiva y abrumadora mayoría de 191 votos a favor y solo dos en contra, volvió a rechazar el bloqueo de Estados Unidos a Cuba que se prolonga desde el 3 de febrero de 1962. El dato nuevo es que la relación bilateral retrocedió y eso explica que el gobierno de Donald Trump cambiara la forma en que había votado el de Barack Obama en 2016 con una histórica abstención. O sea, todo sigue igual a como era hasta 2015. EE.UU junto a su aliado incondicional Israel quedaron aislados por una decisión anacrónica, condenada por la comunidad internacional. En su informe de 65 páginas a la 72° Asamblea de Naciones Unidas que sesionó en Nueva York, la isla denunció que este año contabilizó pérdidas por 4.305 millones de dólares.

Bajo el título “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América a Cuba”, el gobierno de Raúl Castro documentó una vez más los antecedentes de la medida unilateral que lleva casi 56 años. En el texto remarcó un hecho que sintetiza cómo EE.UU, en los nueve meses y medio que lleva Trump en la Casa Blanca, endureció su política contra la isla. El 16 de junio de 2017 el magnate firmó un memorando de seguridad nacional para fortalecer la instrumentación del bloqueo. En la introducción del informe se señala que el presidente estadounidense “anunció nuevas medidas coercitivas contra Cuba y dispuso la revocación de otras adoptadas por su antecesor que habían modificado la aplicación de algunos aspectos del bloqueo en la esfera de los viajes y el comercio”.

La decisión más representativa que había aportado Obama hacia el acercamiento entre los dos países fue su directiva presidencial para la “Normalización de las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba” del 14 de octubre de 2016. Trump la derogó.

Cuba sostiene en las conclusiones del informe que presentó su canciller, Bruno Rodríguez Parrilla, ante la ONU un dato que a menudo pasa inadvertido. Que el bloqueo tiene “un carácter extraterritorial que se mantiene y se aplica con todo rigor, con total impunidad y en franca violación del derecho internacional”.

El ministro dio un discurso de 41 minutos que empezó con sus condolencias a los familiares de los muertos por el atentado terrorista de Nueva York. Mencionó incluso a la Argentina y Bélgica, que tuvieron víctimas en el ataque producido con una camioneta por un fundamentalista islámico de origen uzbeko. Después de ese breve comentario, expresó ante la asamblea su “más enérgica condena a las declaraciones irrespetuosas, ofensivas e injerencistas” de la embajadora de los Estados Unidos ante la ONU,Nikki Haley. Como la siguió en el uso de la palabra, le respondió que “los Estados Unidos, donde se cometen flagrantes violaciones de los derechos humanos que suscitan profunda preocupación de la comunidad internacional, no tienen ni la más mínima autoridad moral para criticar a Cuba”.

Haley es hija de padres indios de la comunidad sij y no contaba con experiencia previa en política exterior hasta que la designó Trump. Fue gobernadora de Carolina del Sur e integra el Tea Party, el ala ultraconservadora del partido Republicano. Durante la sesión calificó de “teatro político” la votación contra el embargo de EE.UU. a Cuba y sostuvo que al gobierno de Castro le sirve para “distraer al mundo de la destrucción que ha impuesto a su propio pueblo”. Además dijo que no le tiene “miedo al aislamiento”. Es evidente que no.Tampoco se desprendió de su discurso que conozca en detalle la carta de las Naciones Unidas. El embajador chino Liu Jieyi le recordó que el bloqueo “vulnera” aquel tratado fundacional de la organización de 1945.

Cuba pondera los daños acumulados a su economía por la política de Estados Unidos en algo más de 822 mil millones de dólares. Se profundizarán esos problemas con las medidas que adoptó el gobierno de Trump a partir de junio pasado. Son, entre otras, la eliminación de los viajes individuales; la vigilancia reforzada sobre los pocos motivos que permiten aciudadanos de EE.UU visitar la isla; su oposición a las acciones que promuevan el levantamiento del bloqueo y una lista negra de cubanos que no pueden recibir visas y remesas de dinero. En definitiva, un vuelco a los escasos pero sostenidos avances que se habían logrado hasta que el republicano asumió la presidencia el 20 de enero pasado.

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El melting pot, ¿creación de una nueva raza?

 

Una de las creaciones más interesantes de las décadas recientes, más interesantes e impresionantes, ha sido la construcción de lo que se ha llamado el melting pot en Estados Unidos, o lo que es lo mismo ese crisol de culturas, razas y naciones que se ha desarrollado en las décadas anteriores, originando nuevos y radicales modos de vida que, con un poco de detenimiento en su observación, nos remiten poderosa y claramente a ese alucinante espectáculo de los jóvenes actuales en Estados Unidos que no sólo podemos clasificar como de otra cultura, sino como una novedad radical en muchos aspectos de la expresión humana y cultural (gritos o verdaderos alaridos, vestimentas extravagantes, conciertos nunca vistos por sus ritmos y movimientos desconocidos, asombro ante sus películas y otras producciones alucinantes), etcétera.

Es decir, su observación más detenida nos remite no solamente a una cultura diferente, sino más radicalmente, para decirlo en una palabra, "casi, casi" a una nueva raza, a un nuevo producto humano que nos asombra por su versatilidad y atrevimiento, y que hemos declarado inédito y poco previsible, pero que contiene un sello sin duda original: la capacidad de influir en prácticamente todas las juventudes del mundo, condicionando su vida y cultura. Por supuesto que en ello está también el poder económico, militar y político de la gran potencia, y seguramente su vanguardia en los avances tecnológicos contemporáneos, pero no por ello resulta menos apasionante, sino más aún, la necesidad de entender, aun cuando sea mínimamente, las características y filamentos de esa nueva cultura y de esa "nueva raza" que, me parece bastante claro, debe entenderse en algún grado para aspirar a conocer más ricamente las características y nueva cultura de los días que corren.

Presencia e influencia avasalladoras en los centros de estudio y universidades de todo el mundo (¿cómo no podría ser así, con la presencia concentrada de tantos miles de jóvenes?), y desde luego por conducto de los medios de comunicación que se han transformado aceleradamente, y en los centros de la innovación tecnológica, sin que pudiera ser de otro modo por la presencia de tantos jóvenes en estos centros y medios, que además se comunican entre sí a través de mil y una formas que yo desde luego ni siquiera sospecho. Tal vez este conjunto de apreciaciones nos entregue algunas luces acerca del tiempo de Donald Trump, que tan extravagante nos parece.

Esta situación, desde luego, se irá comprendiendo cada vez más profundamente, a medida que se tome conciencia más plena de la "sustancia", diríamos, de las nuevas formas de expresión artística y cultural. Las características de esas formas nuevas de vivir y morir se irán decantando con el tiempo y un día (¿o ya lo son?) serán tan claras como el vino y el agua de manantial.

Con otra característica más que debemos anotar: estas formas de vida y de cultura han ayudado enormemente al capitalismo a asentarse y a desideologilizar, desde luego, la vigencia o presencia de los sistemas ideológicos alternativos. Hoy, entre los jóvenes parece mucho más interesante tener a la mano el repertorio de las distintas formas nuevas de la música que el complejo de reformas que puedan haber emprendido o no sus distintos y específicos sistemas de gobierno. Y sus ideologías correspondientes, que hace algunos años, entre los jóvenes de aquellos tiempos, parecía lo más fascinante posible desde el punto de vista intelectual.

La discusión de las ideas y de la política, es decir, la discusión sobre las formas de vivir y morir en este sistema y en otros que en el mundo han sido. La discusión ideológica y política, es decir, la discusión sobre el inmediato futuro del mundo, resaltando ciertamente la importancia de defender los derechos humanos y la democracia (¿cuál?), así como, cada vez más, acerca de las desigualdades en el mundo.

 

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Guerras eternas: EU, con presencia militar en 172 países

 

Algo chistoso sucedió en medio de otra controversia más provocada por el comportamiento del presidente esta semana: se descubrió otro frente más de la aparente infinita “guerra contra el terrorismo” de Estados Unidos.

Pocos dentro y fuera del gobierno sabían que casi mil militares estadunidenses operan en Níger hasta que cuatro de ellos murieron en un enfrentamiento, uno de los cuales detonó otra controversia ya que el comandante en jefe Donald Trump no se acordó de su nombre cuando llamó a su viuda para consolarla la semana pasada.

Al inicio, toda la atención giró sobre el asombroso intercambio entre Trump y la familia de uno de los soldados caídos en una emboscada en el país africano, algo que ha continuado hasta ahora. Trump de nuevo insistió el miércoles en que todos menos él están mintiendo, incluyendo la viuda del soldado, quien sostiene que Trump no recordó el nombre de su marido cuando la llamó para consolarla, afirmando que tenía “una de las mejores memorias de todos los tiempos”, y se ufanó de haberse cominicado con todas las familias, más que sus antecesores, entre otras cosas que después han sido disputadas.

Trump enfatizó que fue sumamente cordial y “muy cortés” con la viuda del sargento La David Johnson. Preguntado sobre las críticas de senadores de su propio partido por, entre otras cosas, su capacidad como comandante en jefe, y sus respuestas descalificándolos, se quejó de que “la prensa me hace parecer más incivilizado de lo que soy. Fui a una universidad del Ivy League, fui un estudiante agradable, y me fue muy bien. Soy una persona muy inteligente”.

Mientras el comandante en jefe presumía de qué tan bueno e inteligente es, otros empezaron a preguntar qué fue lo que sucedió en Níger el 4 de octubre y la naturaleza de la misión militar estadunidense ahí y en esa región en general.

Los legisladores encargados de supervisar al Pentágono no estaban enterados de la operación ni de las dimensiones de la presencia estadunidense. El influyente senador republicano y “halcón” pro militar Lindsey Graham del Comité de Fuerzas Armadas dijo que “yo no sabía que había mil tropas [estadunidenses] en Níger”. El líder de la minoría demócrata de la cámara alta Chuck Schumer también afirmó que no sabía de la presencia de tantas tropas de su país ahí. El presidente del Comité de Fuerzas Armadas y veterano de guerra John McCain insistió en que el Pentágono - que después informó que tiene 800 efectivos en Níger- debe proporcionar más información sobre sus operaciones en África.

Ante ello, ahora se abrió un debate sobre la autorización del comandante en jefe de enviar tropas para operaciones bélicas sin autorización expresa del Congreso. Hasta ahora, bajo Trump como sus antecesores, estas operaciones son consideradas autorizadas por la orden aprobada en 2001 por el gobierno estadunidense para el uso de fuerza militar inmediatamente después de los atentados del 11-S, pero algunos dicen que es hora de que el Congreso limite o por lo menos autorice ese despliegue de fuerza internacional.

Todo esto es parte de las guerras más largas de la historia del este país que se lanzaron a partir y con la justificación del 11-S de 2001. Según datos oficiales, Estados Unidos hoy día tiene más de 240 mil tropas desplegadas en por lo menos 172 países -o sea, casi todo país en el planeta- más otros 40 mil que aparentemente están en misiones secretas ya que el Pentágono no revela dónde están ubicados más que en lugares desconocidos.

La lista de países donde hay militares estadunidenses incluye lugares menos conocidos como Níger, hasta ahora, junto con Jordania, Tailandia y Somalia además de los frentes más conocidos como Afganistán, Irak, Siria y Yemen. El Pentágono informó -después de lo ocurrido en Níger- que tiene aproximadamente 6 mil efectivos en 53 países en África.

Más allá de decenas de miles de tropas que han permanecido durante décadas en Europa o Japón y Corea del Sur desde que Estados Unidos se convirtió en el superpoder militar desde la era de la Segunda Guerra Mundial, a partir de 2001, las invasiones de países (Irak, Afganistán) más la ampliación de la llamada “guerra contra el terror”, ahora la misión militar en diversas regiones gira en torno al “contra-terrorismo”, con un nuevo perfil para las fuerzas especiales y nuevas tecnologías como los drones. Estas no se llaman intervenciones militares ni guerras, sino cosas como “operaciones de contingencia”. Aunque el nivel total de tropas estadunidenses desplegadas en el exterior se ha reducido durante las últimas décadas, su alcance es tal vez más amplio.

Vale señalar que esto no es promovido solo por Trump, el Congreso ya aprobó unos 700 mil millones para el presupuesto militar del próximo año –más de los que había solicitado el comandante en jefe.

El nuevo comandante en jefe carece de credibilidad y genera preocupación no solo por su carácter ya tan comentado, ni por sus afirmaciones insultantes durante su campaña de que él era más inteligente que los generales, sino también porque evadió el servicio militar. Cuando el servicio era obligatoria durante la guerra de Vietnam, Trump, como muchos hijos de ricos, obtuvo aplazamientos médicos de su servicio en cinco ocasiones, con el diagnóstico de esporas de hueso en el pie. El senador McCain, quien es veterano condecorado de guerra de Vietnam y prisionero de guerra, hizo alusión a eso hace unos días, cuando comentaba sobre esa guerra y cómo el reclutamiento obligatorio se aplicó a “los de ingresos más bajos... mientas que el nivel de ingreso más alto encontraba un doctor que diría que tienen una espora de hueso. Eso está mal“.

Mientras tanto, ante las tensiones con Corea del Norte que en un momento llevaron al comandante en jefe a declarar que se tenía que contemplar “destruir totalmente” ese país -no dijo su aparato militar, ni su complejo nuclear, sino todo el país lo cual tendría que incluir sus 25 millones de habitantes- ha regresado al centro de atención ya que Trump, calificado como mentalmente inestable por expertos -tiene su dedo sobre el botón del arsenal nuclear más grande del mundo, con unas 4 mil ojivas.

Trump no solo ha amenazado con el uso de las armas nucleares sino que aparentemente sugirió, en una reunión en julio, que ese arsenal actual debería de multiplicarse por 10. Fue ese comentario por el que supuestamente su secretario de Estado Rex Tillerson habría dicho que su jefe era “un ímbecil”.

Por hora, bajo la Ley de Energía Atómica de 1946, el presidente tiene el control exclusivo para lanzar bombas nucleares. “Podría desatar la fuerza apocalíptica del arsenal nuclear solo por su palabra, y en minutos”, recuerda el New York Times en un editorial reciente.

No por nada el Congreso está considerando promover una ley prohibiendo al presidente lanzar un ataque nuclear sin una declaración de guerra por el poder legislativo.

El experto militar y ex coronel Andrew Bacevich, escribiendo en TomDispatch.com, afirma que hoy día dos hechos son indisputables: Estados Unidos está permanentemente involucrado en operaciones de conflicto en por lo menos siete países, y el segundo es que a la gran mayoría de los estadunidenses no les importa. “En el Estados Unidos del siglo 21, la guerra ya no es gran tema... los estadunidenses podrían no darle la bienvenida [a la guerra] pero han aprendido a vivir con ella”.

 

 

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Ajit Pai, el titular de la FCC cuyas desregulaciones pueden llevar a la concentración de medios.

 

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés) anunció que en noviembre modificará la norma que prohíbe que un medio audiovisual concentre más del 39 por ciento de la audiencia en su área de cobertura, una reforma que tiene nombre y apellido, el Grupo Sinclair, el mayor conglomerado de medios de Estados Unidos, en constante expansión y con vínculos cada vez más estrechos con la Casa Blanca.

 

El organismo conducido por el republicano Ajit Pai se propone, de acuerdo con lo que él mismo reconoció ante el Congreso, acabar con muchas de las regulaciones vigentes desde los años 70, entre ellas las que los dueños de canales de TV alegan que no les permiten crecer frente a la competencia de los medios on line.

“Si creen, como yo, que el Gobierno Federal no tiene que intervenir en esta área, debemos terminar con la intervención estatal en el mercado de medios”, adelantó Pai en Washington.

El mercado de los canales locales de televisión se convirtió en los últimos diez años en un próspero negocio gracias a los cánones que deben pagar las señales de cable y las satelitales para retransmitir contenidos, y la propia dinámica del mercado ha permitido que grupos como Sinclair Broadcast hoy lleguen al 45 por ciento de los hogares norteamericanos, en abierta contradicción con las leyes antimonopolio vigentes, que solo permiten la posesión de dos señales de TV si una de ellas no está entre las cuatro más vistas en su área de cobertura y si hay, además, otras ocho emisoras independientes en el mismo espectro.

Ante el Congreso, Pai anticipó el propósito de terminar con la llamada “prueba de las ocho voces” y subrayó la necesidad de autorizar excepciones en relación a los cuatro canales más vistos. La iniciativa oficial, que se descuenta que será aprobada, contempla también autorizar la tenencia de un canal de TV y una radio en la misma área.

La Nacional Association of Broadcasts, que reune a los empresarios televisivos, por lo pronto manifestó su “fuerte apoyo” a la iniciativa republicana. Y la Asociación de Diarios de América aprovechó para reclamar el acceso a señales audiovisuales, algo vedado en los Estados Unidos para la prensa escrita. "Las regulaciones obsoletas que impiden la inversión en un sector del mercado de medios no tienen sentido, particularmente cuando los periódicos compiten con innumerables fuentes de noticias e información todos los días", aseguró su titular, David Chavern.

La ONG Free Press, que aboga por el derecho a la comunicación, denunció, por su parte, que Pai “está claramente comprometido” con el Grupo Sinclair y advirtió que quiere “eliminar cualquier obstáculo a su expansión voraz". En su opinión, “necesitamos fortalecer las voces locales y aumentar la diversidad puntos de vista, no entregar nuestras ondas a un grupo cada vez más pequeño de conglomerados gigantes".

 


 
El Congreso de EE.UU. aprobó el presupuesto para 2018 que presentó Trump

 

Luz verde para la reforma tributaria

 

La reforma apunta a implementar una gigantesca reducción de los impuestos de alrededor de 1500 millones de dólares. “¡Gran noticia, el presupuesto acaba de pasar!”, escribió en Twitter el mandatario tras la votación en el Capitolio.

 

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El líder republicano de la Cámara baja, Paul Ryan, sale del Congreso después de aprobar el presupuesto. Imagen: EFE

 

La prometida reforma tributaria del presidente Donald Trump obtuvo ayer su primera victoria luego de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara por estrecho margen el presupuesto 2018. Se trata de un paso importante para la política fiscal del magnate neoyorkino, que se anotó su primera gran victoria legislativa. La reforma apunta a implementar una gigantesca reducción de los impuestos de alrededor de 1,500 millones de dólares.”¡Gran noticia, el presupuesto acaba de pasar!”, escribió en Twitter el mandatario tras la votación, en la que, pese a las divisiones entre los republicanos, la partida para el próximo año, de 4 billones de dólares, fue aprobada con 216 votos a favor y 212 en contra. “No subestimen la unidad republicana”, había advertido un rato antes el líder republicano en la misma red social. La importancia del proyecto reside en que incluye una enmienda que habilita al Senado a aprobar la futura reforma fiscal con una mayoría simple de 51 votos, en lugar de los habituales 60 que se requieren.

De este modo, eso ayudará a los republicanos, con una mayoría de 52 escaños en el Senado, a sortear la oposición demócrata para sacar adelante su plan impositivo, aunque tampoco está garantizado que lo logren como ya se demostró en sus esfuerzos fallidos por derogar la ley de salud. La división entre los republicanos quedó plasmada en una votación en la que 20 diputados se pronunciaron en contra de la medida presupuestaria, varios de ellos representantes de estados con altos impuestos en los que muchos de sus votantes se verían perjudicados por una disposición de la reforma fiscal que eliminaría la deducción por los pagos de impuestos estatales y locales.

Los demócratas, que rechazaron el presupuesto en ambas cámaras, afirman que la reforma fiscal que quiere aprobar Trump es un regalo para los ricos y las corporaciones y que si se aprueba hará crecer el déficit federal. “Aquí mismo, ante nuestros ojos, en esta Cámara, los republicanos están reemplazando las grandes escalas estadounidenses de oportunidades con la cuchara de plata de la plutocracia y la aristocracia. Su agenda aumenta los impuestos a la clase media. Ese es el hecho “, afirmó durante el debate la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Del otro lado, el representante republicano por Illinois Peter Roskam, se quejó de la discusión en torno a la reforma tributaria y señaló que es un asunto irritante.

“La reforma fiscal no significa simplemente redistribución de la obligación tributaria de una parte del país a otra, sino que significa una desgravación fiscal para todos”, defendió Roskam. La división de ayer anticipa algunas de las batallas que enfrentarán los republicanos a medida que sigan intentando avanzar con los recortes para los sectores más populares. Anteayer, Trump y el representante por Texas Kevin Brady reabrieron el debate sobre la posibilidad de reducir un popular programa de ahorro para la jubilación que se realiza a través de impuestos diferidos, un plan que desde hace más de 40 años ayuda a millones de estadounidenses a acceder a una jubilación.

Tras el fracaso en sustituir la ley de cobertura médica del anterior presidente Barack Obama, el presidente de Estados Unidos presentó a fines de septiembre un ambicioso plan que supondría la mayor reforma fiscal del país en décadas y recortaría los impuestos a las empresas y a muchos estadounidenses, pero que enfrenta la oposición de los demócratas, quienes creen que el proyecto beneficia a los más ricos. Deseoso de lograr un triunfo legislativo cuanto antes, Trump anunció en ese momento un plan con el que pretende simplificar y hacer más justo el código fiscal estadounidense y acelerar el crecimiento económico del país, al rebajar del 35 al 20 por ciento la tasa impositiva para las empresas.

“Este es un cambio revolucionario, y los mayores ganadores serán los trabajadores de clase media, porque los empleos volverán a nuestro país, las compañías empezarán a competir por los trabajadores estadounidenses, y los salarios seguirán creciendo”, dijo Trump en un discurso en Indianápolis, Indiana.

El plan, divulgado conjuntamente por la Casa Blanca y líderes republicanos del Congreso, simplificaría las categorías de pago de impuestos de la renta individual, al reducirlas de las siete actuales a tres: del 12 por ciento, del 25 por ciento y del 35 por ciento. Las nuevas cifras suponen reducir el tipo máximo, actualmente del 39 por ciento, y elevar levemente el mínimo, del 10 por ciento. La propuesta también eliminaría el impuesto de sucesiones, elevaría las deducciones fiscales para las familias con hijos y crearía una nueva para adultos dependientes, como personas mayores o enfermos. “Haremos todo lo posible para reducir la carga impositiva para ustedes y sus familias”, aseguró Trump a los estadounidenses.

Según el Tax Policy Center, el 1 por ciento de los hogares más ricos experimentaría un aumento de 8,5 por ciento de sus ingresos netos en 2018, mientras que el beneficio sería mucho más limitado –entre 0,5 y 1,2 por ciento– para el 95 por ciento de los hogares de menores ingresos. Chuck Schumer, jefe de la oposición demócrata en el Senado, denunció que la reforma reduciría los dispositivos médicos Medicaid y Medicare y haría que el déficit presupuestario explote.

 

 

 

 

 

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Lunes, 23 Octubre 2017 07:52

Disidencia deportiva

El ex jugador de futbol americano John Thompson participó ayer en una manifestación de rechazo a la brutalidad policiaca, que se realizó antes del juego entre los Cuervos de Baltimore y los Vikingos del Minnesota en el Bank Stadium, en Minneapolis

 

 

Poner una rodilla en el suelo durante el himno nacional antes de un encuentro deportivo se ha vuelto una expresión de disidencia tan fuerte que el comandante en jefe del país más poderoso lo percibe como una ofensa intolerable a la patria, que amerita el despido o alguna sanción contra cualquier jugador. Con ello atletas profesionales (y de equipos de universidades y escuelas públicas y privadas) han detonado un gran debate sobre la violencia gubernamental contra comunidades de color y se han colocado entre los disidentes más efectivos en Estados Unidos.

La ola de protesta en las canchas empezó el año pasado, cuando el ahora ex mariscal de campo del equipo de futbol americano San Francisco 49ers Colin Kaepernick rehusó quedarse parado con una mano sobre el corazón viendo hacia la bandera estadunidense mientras se entonaba el himno nacional, y puso una rodilla sobre la cancha. Explicó poco después: “no me voy a poner de pie para mostrar orgullo ante la bandera de un país que oprime a la gente negra y la gente de color. Para mí esto es algo más grande que el futbol y sería egoísta de mi parte ver hacia otro lado. Hay cuerpos en las calles y hay gente (...) que queda impune”, comentó en agosto de 2016, en referencia a los incesantes casos de afroestadunidenses muertos a manos de la policía, lo cual detonó el movimiento de Black Lives Matter.

Poco a poco, otros jugadores de su equipo, y después de otros, empezaron a hacer lo mismo, hasta que llegaron a ser cientos en diversos equipos durante la temporada.

En septiembre, poco después de iniciar la temporada de la NFL, Trump declaró que cuando un jugador le "falte el respeto" a la bandera y al "gran himno nacional", los dueños deberían decir: "saquen del campo a ese hijo de perra. Está despedido".

El vicepresidente Mike Pence llegó a un partido de los Colts contra los 49ers a principios de este mes, e hizo todo un show al salirse –por órdenes de Trump– cuando unos 20 jugadores de San Francisco se arrodillaron durante el himno nacional. Declaró que él y el presidente "no dignificaremos cualquier acto que le falte el respeto a nuestros soldados, nuestra bandera o nuestro himno nacional".

La respuesta de la NFL ha sido titubeante y ha culminado con una declaración de que los jugadores deberían permanecer de pie, pero que no les ordenarían hacerlo. Trump, la semana pasada, respondió por tuit: "La NFL ha decidido que no obligará los jugadores a ponerse de pie durante el himno nacional. ¡Total falta de respeto hacia nuestro gran país!"

Esto inicialmente tuvo el efecto opuesto, con más jugadores que nunca –incluidos casi todos los de tres equipos– que participaron en algún tipo de expresión de repudio al mensaje de intimidación del presidente. En un comunicado de los Seahawks antes de su partido en septiembre, declararon: "no nos pondremos de pie para la injusticia que ha plagado a la gente de color en este país". Algunos buscaron alternativas a arrodillarse, como permanecer en los vestidores durante el himno o levantar un puño durante el rito patriota.

Pero también ha habido consecuencias. A Kaepernick no le han ofrecido un contrato esta temporada con ningún equipo desde que concluyó el suyo con San Francisco el año pasado; eso a pesar de que encabezó a su equipo cuando ganaron el Supertazón. Algunos jugadores han recibido amenazas de muerte o han perdido contratos publicitarios.

Mientras, esta ola de disidencia se está extendiendo a otros deportes, sobre todo el basquetbol profesional, cuya liga, la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA), a diferencia de la de futbol, recientemente respaldó el derecho de los jugadores a expresarse sobre asuntos sociales.

En la NBA, las estrellas como LeBron James, de los Cavaliers de Cleveland (considerado el mejor jugador de la era actual), Stephen Curry y otros de su equipo campeón, Golden State Warriors –quienes fueron desinvitados a la Casa Blanca por Trump el mes pasado después de que criticaron al presidente–, entre otros, han abordado el tema de la injusticia racial y han denunciado políticas oficiales. El famoso técnico de los Spurs de San Antonio, Gregg Popovich, quien ha sido un crítico feroz de Trump desde el inicio, declaró recientemente en entrevista con Dave Zirin, el columnista deportivo progresista de The Nation, que "el hombre en la Casa Blanca es un cobarde sin alma que cree que sólo puede ser grande al disminuir a otros".

Asombró cuando el primer acto de protesta con la rodilla llegó al hockey profesional, el deporte más blanco de todos. Y por primera vez en las Ligas Mayores de Beisbol, un jugador, el novato Bruce Maxwell, de los Atléticos de Oakland, puso la rodilla en el suelo durante el himno en un partido a finales de septiembre.

Una nueva organización de atletas comprometidos en iniciativas comunitarias y políticas: Atletas por Impacto, se fundó recientemente con la participación de estrellas como Michael Bennet, de los Seahawks de Seattle, y atletas profesionales de basquetbol como Maya Moore y Diana Taurase, y del futbol soccer como Megan Rapinoe.

Estas expresiones no son nuevas, pero sí sus dimensiones en las ligas profesionales. Héroes deportivos que se volvieron héroes en las luchas por la justicia social están presentes de nuevo, incluidos el boxeador Muhammad Alí, los atletas de pista Juan Carlos y Tommie Smith (la imagen de los puños en alto en las Olimpiadas de 1968 en México que dio la vuelta al mundo), la campeona de tenis Billie Jean King, los basquetbolistas legendarios Bill Russell y Kareem-Abdul Jabbar, entre otros.

Jabbar escribió hace unos días en The Hollywood Reporter: "Nunca me he sentido tan orgulloso de ser parte de la comunidad atlética que cuando jugadores y dueños en futbol, basquetbol y beisbol expresaron unidad pública en su resistencia a las declaraciones racistas, antiveteranos y antiestadunidenses del presidente Donald Trump". Agregó que atletas, junto con otros en la comunidad del entretenimiento, "se han convertido en voces confiadas en entregar las noticias (al pueblo) y podrían ser nuestra mejor esperanza para cambiar la dirección de este país".

 

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Más tropas de EEUU en Latinoamérica: Señales de una invasión anunciada

 

Un nuevo ejercicio militar en la amazonia da luz sobre el resurgimiento de la presencia estadounidense en Latinoamérica.

El ejército estadounidense acentuará su presencia militar en la Amazonia latinoamericana. Bajo la iniciativa Amazon Log 2017 del gobierno golpista de Michel Temer en Brasil, la Operación ‘América Unida’ juntará a los ejércitos de Estados Unidos, Brasil, Perú y Colombia del 6 al 13 de noviembre del 2017 en la ciudad tri-fronteriza de Tabatinga. Este ejercicio es una señal de un sustancial incremento de militarización extranjera en la región.

La iniciativa es liderada por el Comando de Logística del Ejército Brasileño y está inspirada en el ejercicio logístico militar realizado por la Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN) en Hungría en 2015, que tuvo un despliegue de aproximadamente 1700 militares. Para esta versión latinoamericana, los objetivos, según la página oficial del Ejército Brasileño, son crear una base logística multinacional temporal para realizar operaciones de control de migración ilegal, asistencia humanitaria, operaciones de paz, acciones contra narcotráfico y cuidados ambientales.

Sin embargo, como lo señaló el diario brasileño Gauchazh, enseñar a un ejército extranjero a combatir en territorio nacional debería ser considerado “alta traición”. Aunque para el Ministerio de Defensa brasileño esto no es traición sino una oportunidad que permitirá unir a los ejércitos de ambos países.

El problema de este ejercicio es la magnitud y apertura que se ha dado a los Estados Unidos en ingresar a la selva latinoamericana. Por lo que uno de los riesgos es que la base ‘temporal’ se convierta en permanente como sucedió en Hungría, tras los ejercicios de la OTAN. Aunque las autoridades brasileñas lo niegan.

Este interés de los Estados Unidos en la región debe ser medido con la historia del imperio del norte. El altruismo, cuidado a la naturaleza o lucha contra el narcotráfico estandartes para su presencia en la región hacen eco a inserciones en otras partes del mundo, especialmente Medio Oriente, y la realidad es que ahí estos no son ni fueron sus objetivos. Detrás de toda acción militar norteamericana siempre se encuentra el fin de apoderarse de recursos para lograr sus intereses nacionales.

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Bases militares de EE.UU. y la OTAN en Latinoamérica y el Caribe.

 

En el caso de América Latina, la abundancia de recursos naturales da razón a la presencia norteamericana. Según el Banco Mundial, la región cumple un rol global en la problemática del cambio climático ya que posee “las reservas de agua dulce más grandes del mundo”.

Una noticia ‘agridulce’ para los latinoamericanos ya que para varios analistas, inclusive el ex candidato presidencial demócrata Bernie Sanders, “las guerras del futuro serán por el agua”. Entre los diez países con mayores reservas se encuentran Brasil (1ro), Colombia (6to) y Perú (8vo), coincidentemente los tres involucrados en la Operación ‘América Unida’.

En la Oficina de Evaluación Neta (Office of Net Assesment) del Departamento de Defensa cuyo objetivo es analizar el futuro del ejército y sus amenazas. Andrew Marshall, ex director (1973-20015) comisionó en 2004 un reporte confidencial a Peter Schwartz, consejero de la CIA y ex Director de Planificación del grupo Royal Dutch/Shell; y Doug Randall, del Global Business Network.

En las conclusiones finales, los autores argumentan que el cambio climático y la escasez de agua son una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos y razones para futuras conflictos militares. Trece años más tarde de dicho reporte, Estados Unidos se prepara para asentar una base más en orilla del Amazonas.

Pero el agua no es el único interés de este país en la región. Telma Luzzani, periodista argentina, explica en su libro ‘Territorios Vigilados’, que “en el Amazonas se encuentra el 95% de las reservas de niobio, fundamental para el acero de las naves espaciales y de los misiles intercontinentales, y el 96% de las reservas de titanio y tungsteno, utilizados en la industria aeronáutica espacial y militar, además de ser rica en petróleo, gas, uranio, oro y diamantes”.

Es por esto que el próximo ejercicio militar es solo una pieza más dentro de un patrón creciente de militarización y amenazas regionales. Solo en lo que va del 2017 se han realizado otros dos ejercicios militares en el Pacífico y el Caribe: Teamwork South con Chile y Tradewinds frente a las costas de Venezuela con 18 países y más de 2500 militares.

La libertad de estas acciones militares demuestra un resurgimiento de la presencia estadounidense en la región, la cual se había reducido durante los distintos mandados de gobernantes progresistas neodesarrollistas en la América Latina. Aunque el asentamiento de bases en América Latina y el Caribe ha pasado por diferentes etapas desde la posguerra es a finales del siglo XX que toma su rumbo actual.

En 1999, como parte del acuerdo Torrijos-Carter, la base militar Howard en Panamá que albergaba al Comando del Sur, rama del ejército encargada en operaciones para la región, se desmanteló. Esto llevó al que Departamento de Defensa de Estados Unidos replantee su estrategia de defensa y política exterior. Bajo el estandarte del Plan Colombia, la ‘Guerra contra la Droga’ y operaciones humanitarias, se aplicó dos modelos de bases militares en Latinoamérica.

La primera, Main Operating Base (MOB), una base militar con infraestructura y acuerdos aprobados por los gobiernos: Guantamo en Cuba, Soto Cano en Honduras y varias en Puerto Rico. A pesar de que estas siguen activas, el modelo fue desechado por que genera rechazo por parte de los habitantes nacionales y un costo elevado en infraestructura y logística.

Es por esto que se aplicó un segundo modelo llamado Foward Operating Locations (FOL) o Bases de Operaciones de Avanzada, que se caracterizan por mantener poco personal militar pero la capacidad de “escalar” su presencia si fuera necesario. Las cuatro reconocidas y oficiales en la región, iniciaron sus actividades en 1999 y son: Aruba, Curazao, El Salvador, y Manta (que no renovó el contrato en 2009).

Como lo explica Robert Kaplan, ex asesor del Pentágono (2009-2011), “a menudo, el papel clave en la gestión de un FOL es desempeñado por un contratista privado. Él alquila las instalaciones en la base del ejército del país anfitrión, y luego cobra una tarifa a los pilotos de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos que transitan por la base. Oficialmente es un negocio privado, lo que le gusta al país anfitrión porque puede afirmar que no está realmente trabajando con el ejército estadounidense. Por supuesto, nadie, incluidos los medios locales, cree esto. Pero el mismo hecho de que una relación con las fuerzas armadas de los Estados Unidos sea indirecta en lugar de directa facilita las tensiones”.

Pero el nombre nuevo tampoco convenció a los locales, quienes comenzaron a sospechar y rechazar estas intervenciones en territorio. Por lo que la denominación FOL cambió a Cooperative Security Location (CLS), Puesto de Seguridad Cooperativa. Sin embargo, son lo mismo y en la región las bases siguen aumentando.

En la actualidad y ante la falta de cifras oficiales se conocen 75 bases aproximadamente, algunas son MOBs, FOL/CLS, y otras llevan nombres como Centro de Operaciones de Emergencia Regional (COER) en el caso peruano. Los países que encabezan la lista Panamá (12), Puerto Rico (12), Colombia (9) y Perú (8).

 

(Tomado de HispanTV)

 

 

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Jueves, 19 Octubre 2017 07:35

Crece en EE.UU. una fuerza antifascista

Activistas AntiFa durante una manifestación en San Francisco, California, en septiembre

 

La movida AntiFa despertó un debate sobre la legitimidad de sus métodos

 

Sus militantes abrevan en distintas tradiciones de la izquierda, desde el anarquismo al socialismo. Pero además pelean por un combo de causas como el respeto a la diversidad sexual y el ambientalismo y no rehúyen a la autodefensa.

 

Un movimiento sin líderes visibles, reactivo a los supremacistas blancos y anticapitalista recorre Estados Unidos. Desde que enfrentó a los racistas y neonazis en Charlottesville, Virginia, el 12 de agosto - cuando estos grupos marcharon por la ciudad y uno de ellos mató con su auto a una mujer e hirió a 19 personas más - el AntiFa despertó un debate en la sociedad sobre la legitimidad de sus métodos. Se hace llamar así por su apócope de antifascista. Sus militantes abrevan en distintas tradiciones de la izquierda. Desde el anarquismo al socialismo. Pero además pelean por un combo de causas como el respeto a la diversidad sexual y el ambientalismo. Creen en la violencia como fórmula para defenderse de la ultraderecha en las calles y eso los diferencia de las antiguas luchas por los derechos civiles. Se cubren el rostro con pasamontañas, usan palos y gas pimienta. Pero sobre todo, si tienen que molerse a piñas con seguidores del Ku Klux Klan lo hacen sin complejos.

La aparición del AntiFa para neutralizar algunas marchas o actos convocados por sectores racistas, abrió un debate en la izquierda estadounidense. El lingüista Noam Chomsky criticó al movimiento en The Washington Examiner, que tituló su entrevista: “El AntiFa es un gran regalo para la derecha”. Mark Bray, un joven historiador y ex vocero de los ocupas de Wall Street, publicó el libro AntiFa: el manual del antifascismo. Defiende al movimiento en sus páginas cuando dice que “después de Auschwitz y Treblinkalos antifascistas se comprometieron a luchar hasta la muerte contra los nazis organizados para decir cualquier cosa”. Por fuera de ese espacio donde hay interpretaciones diferentes, la líder del partido Demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidió que los arrestaran y encarcelaran. Le dijo al Denver Post que”muchos de ellos son socialistas, marxistas, anarquistas o lo que sea”.

Bray remonta los orígenes del AntiFa al advenimiento del fascismo y el nazismo en la Europa previa a la Segunda Guerra Mundial. En su libro describe un episodio emblemático de la lucha contra esos totalitarismos: la batalla de Cable Street, en el multirracial barrio East End londinense. Ocurrió el 4 de octubre de 1936 y fue cuando una alianza espontánea de judíos, comunistas, estibadores irlandeses y futuros brigadistas de la guerra civil española detuvo una marcha de la Unión Británica de Fascistas de Oswald Mosley por el lugar. Lo hicieron con barricadas, piedras, palos, botellas y hasta cajones con frutas podridas. “No pasarán” gritaban y cumplieron su objetivo pese a la represión policial. Para el escritor, aquella defensa de las calles de Londres hace 81 años, es un símbolo de lo que se replica hoy en las de EE.UU.

Militantes del AntiFa que aceptaron hablar con la prensa de su país, creen que el ciudadano norteamericano “está empezando a entender que a los neonazis no les importa si eres tranquilo o pacífico”, como comentó Emily Rose Nauert. La joven de 20 años se hizo famosa muy a su pesar cuando un supremacista blanco le dio una trompada en la cara cerca de la Universidad de Berkeley, California, en abril. La agresión fue filmada y ella la enmarcó en “la guerra frontal” con los grupos de la ultraderecha. Otro joven que eligió ponerse el nombre de Frank Sabaté –por Quico Sabaté, un anarquista catalán que murió baleado por la policía franquista en 1960– declaró a The New York Times:”en Charlottesville no me avergüenza decir que no titubeamos en defenderos”. Aludía a los racistas que portaban palos, escudos y banderas confederadas.

Los antiFase hacen notar en Filadelfia, Pensilvania; Oakland y Berkeley en California y también en la región noroeste del Pacífico. Pero además se mueven por varias ciudades de Estados Unidos. Han ido a la asunción de Donald Trump en Washington, a Nueva Orleans y Portland, donde indistintamente se enfrentaron con supremacistas, xenófobos y partidarios del presidente.

Los militantes se sumergen en las páginas más reaccionarias del espacio virtual, donde obtienen la información suficiente para escrachar a los partidarios del odio racial. Lo hacen en algunos de sus sitios de Internet como www.itsgoingdown.org que crecieron mucho en la cantidad de seguidores.

“En Estados Unidos son grupos autónomos, horizontales, sin relaciones de jerarquía” comenta Bray que los conoce desde adentro. Tienen aliados como ciertas iglesias, el movimiento llamado Las vidas negras importan, que realiza campañas contra la violencia policial a la comunidad afroamericana y sectores estudiantiles en California. En el campus de la célebre Universidad de Berkeley hicieron destrozos en febrero. Los daños fueron valuados en 100 mil dólares, según el NY Times. También impidieron que diera una charla el bloguero Milo Yiannopoulos. Se trata de un provocador al que se lo devoró el personaje, que llama papi a Trump, es antiinmigrante, ataca al feminismo con dureza y esparce su homofobia en los medios.

Su perfil contestatario, reactivo a los grupos neonazis y el camino que eligió para combatirlos sin descartar la violencia, le valió al movimientoAntiFa una junta de 358.433 firmas -hasta ayer- para que el gobierno lo considerara una organización terrorista. Dice el texto de la petición a la Casa Blanca: “Es hora de que el Pentágono sea consistente en sus acciones, y al igual que legítimamente declararon a ISIS como un grupo terrorista, deben declarar a AntiFa como un grupo terrorista, por motivos de principio, integridad, moralidad y seguridad”.Un desproporcionado paralelismo con la organización islámica que decapita personas o pone bombas en lugares públicos. Semejante al de Fox News, la conservadora cadena que los comparó con grupos supremacistas como el Ku Klux Klan, responsable de miles de asesinatos. En su defensa, James Anderson, editor del medio itsgoingdown que difunde sus actividades cuenta: “Estamos frente a un gigantesco punto de inflexión. Se trata de poder popular. Este es un movimiento abierto que busca integrar a una amplia variedad de personas”.

 

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