Banderas de los países asistentes a la cumbre de la OTAN que se celebra hasta el jueves en la capital de España, este martes 28 de junio de 2022 en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas.

El presidente estadounidense Joe Biden subrayó que la OTAN está lista para afrontar cualquier desafío, en cualquier parte del mundo: "La Alianza está fortaleciendo su postura".

 

La cumbre de la OTAN que se inaugura este miércoles en Madrid abre sus puertas con una apuesta decidida por seguir armando a Ucrania en la guerra contra Rusia, define a China como una amenaza para los intereses y valores occidentales, reafirma la necesidad de aumentar su capacidad ofensiva y confirma como un futuro teatro de conflicto global la región Indo-Pacífica, donde Estados Unidos reclama su supremacía hegemónica.

A su llegada a Madrid, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha subrayado que la cumbre que acoge España este miércoles y el jueves es "verdaderamente histórica" y se celebra en un "momento clave" para la Alianza Atlántica tras la invasión rusa de Ucrania. Biden no habló ni de alto el fuego ni de mesa de negociaciones con Moscú para poner fin al ataque a Ucrania, sino que reiteró el compromiso occidental de proporcionar mayor asistencia militar al Gobierno de Kiev. "Estamos dispuestos a hacer frente a la agresión de Rusia y a sus amenazas. Porque no hay otra opción", afirmó el presidente estadounidense, cerrando así cualquier atisbo de diálogo sobre el conflicto.

Al contrario, Biden subrayó que la OTAN está lista para afrontar cualquier desafío, en cualquier parte del mundo. "La Alianza está fortaleciendo su postura. Está lidiando con las amenazas y fortaleciendo nuestra postura contra las amenazas del este y los desafíos del sur. La OTAN está enfocada en todas las direcciones y dominios terrestres, aéreos y marítimos", aseveró.

En un comunicado conjunto con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, dio este martes algunas de las líneas principales del nuevo "concepto estratégico" que la OTAN adoptará en esta cumbre de Madrid y que sustituirá a la anterior hoja de ruta, marcada hace doce años por la cumbre de Lisboa. Este nuevo plan de acción, que define riesgos y establece las directrices estratégicas de la Alianza, deja atrás el carácter más conciliador de otros tiempos e impone sin ambages el espíritu militar sobre la diplomacia a la hora de resolver conflictos.

El concepto estratégico que salga de la cumbre de Madrid "será el modelo para la OTAN en un mundo más peligroso e impredecible", señala ese comunicado, que apuesta por "más fuerzas (armadas) de alta preparación, con más defensa avanzada" para afrontar los nuevos desafíos. "Para poder defendernos en un mundo más peligroso, también debemos invertir más en nuestras defensas", agrega la declaración.

No se olvidaron tampoco Stoltenberg y Sánchez de mencionar la guerra de Ucrania, prioridad en la agenda de Madrid: "Acordaremos un paquete de asistencia integral a Ucrania para ayudarlos a salvaguardar el derecho a la autodefensa. Es extremadamente importante que estemos listos para continuar brindando apoyo porque Ucrania ahora enfrenta una brutalidad que no hemos visto en Europa desde la Segunda Guerra Mundial".

Como recordaron ambos mandatarios, la petición de adhesión a la OTAN por parte de Suecia y Finlandia también figurará en las conversaciones de la cumbre. La retirada por parte de Turquía del veto inicial que había impuesto a la entrada de esos dos países en la OTAN, por dar asilo político a terroristas kurdos, allana ese camino y supone un triunfo para Bruselas después de que la invasión de Ucrania por Rusia diera al traste con la posibilidad de que los ucranianos cumplieran su deseo de aspirar a incorporarse a la Alianza.

Esa propuesta de "más fuerzas armadas" que se tratará en la cumbre de Madrid incluye el incremento de la "fuerza de respuesta rápida" de la OTAN, actualmente estimada en unos 40.000 militares, en su mayor parte estacionados en las repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia), y en el centro y este de Europa (Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumanía y Bulgaria), con cerca de 25.000 efectivos. La idea es aumentar hasta 300.000 soldados esa fuerza de respuesta rápida, capaz de hacer frente a una incursión armada hostil de gran envergadura.

Semejante despliegue militar con capacidad ofensiva, no solo defensiva, supondrá un paso sin precedentes en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Ello implicará una escalada, también sin antecedentes, en el gasto militar, de forma que se sobrepase el billón de euros de presupuesto militar conjunto, según las previsiones de este año 2022.

Tal empoderamiento militar de la OTAN, que nadie está poniendo en cuestión en el seno de la Alianza Atlántica, habría sido imposible hace unos años, cuando Estados Unidos se desgañitaba exigiendo con poco éxito a sus aliados el incremento de sus aportaciones al bloque militar. La guerra de Ucrania lo ha cambiado todo y se da vía libre a una mayor polarización en el mundo, con el riesgo de una carrera de armamentos en la que Rusia no sería el rival principal de una OTAN dirigida por Estados Unidos, sino China.

Esta cumbre de Madrid también pasará a la historia como aquella en la que se definieron claramente los enemigos de la Alianza, a corto y a medio plazo. Rusia aparece como el contrincante a abatir ya en Ucrania, premisa que no parece que los rusos estén dispuestos a facilitar y que han refutado ya con la conquista de buena parte del este de ese país. Pero es China, como han insistido Estados Unidos y la propia OTAN en los últimos tiempos, el desafío a afrontar a medio y largo plazo en una pugna por la hegemonía global que tendrá como escenario de operaciones la región de Asia y el Pacífico, el llamado Indo-Pacífico.

Tras el desgaste que está sufriendo Rusia en Ucrania, China aparece como el único país con la capacidad real para desafiar geopolíticamente a Estados Unidos. Tiene el poder militar necesario para amenazar esa hegemonía en Asia y el poder económico para retarla en todo el planeta, incluso aunque el nuevo concepto geoestratégico de la OTAN incluya su expansión al Pacífico, con sus lazos con Australia, Nueva Zelanda, Japón y Corea del Sur, países representados en esta cumbre de la OTAN en Madrid.

El secretario general de la OTAN ha subrayado en varias ocasiones los desafíos que China supone para "la seguridad, los intereses y los valores" europeos. Stoltenberg también ha destacado la necesidad de que se incluya, por primera vez, en el concepto estratégico de la Alianza "el desafío sistémico que para la seguridad y las democracias" de Occidente supone "la creciente influencia de China y sus políticas coercitivas en la arena global".

Rusia, con su invasión de Ucrania, sí podría plantearse como una amenaza para Europa. Pero ahora Estados Unidos pretende incluir a China en ese riesgo, aunque no suponga un desafío directo ni militar para la seguridad europea. La OTAN difumina así sus fronteras de acción y confirma esa servidumbre de los intereses estadounidenses ya vivida en los despliegues de la Alianza en Afganistán o el norte de África.

Otro de los teatros de tensión internacionales que se espera que sea abordado en esta cumbre de Madrid es el llamado frente sur, que abarca el Magreb, el Sahel y Oriente Próximo. La actividad militar rusa en el Mediterráneo de manos de su alianza con el régimen de Siria y el establecimiento de bases navales en este país, y la presencia de cuerpos paramilitares rusos, como la fuerza de contratistas militares Wagner en Libia y Mali, son motivos de preocupación para la Alianza, que además considera entre los riesgos regionales la creciente influencia de las empresas tecnológicas chinas en la cuenca mediterránea y África.

Estas infraestructuras digitales, que monopolizan por parte de China el desarrollo de las redes inalámbricas de quinta generación (5G) en África, podrían desafiar la estabilidad de la zona si son empleadas en ciberataques, otra de las preocupaciones que se espera que sean tratadas en la cumbre de Madrid.

Tal y como señala el general retirado José Enrique de Ayala en su contribución al informe 2022 de la Fundación Alternativas sobre "La defensa europea, la Europa de la defensa", la OTAN no debería excluir una posible reconciliación con Rusia en su nuevo concepto estratégico. Según el militar, diplomado en Estado Mayor y Estados Mayores Conjuntos, y en Altos Estudios Internacionales, "aislar a Rusia de forma prolongada significa una vuelta a la guerra fría, aunque con un rival más débil que la Unión Soviética". Ello provocaría, añade De Ayala, "un mayor acercamiento de Moscú a Pekín y – en definitiva – la vuelta a un mundo bipolar en el que la Unión Europea tendría un papel de mero comparsa" de la consolidación hegemónica por parte de Estados Unidos.

28/06/2022 21:23

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Aumenta la desaprobación del gobierno de Gabriel Boric a solo un mes de haber asumido

Una encuesta de Cadem le da al mandatario un 40% de aprobación, otra de Pulso Ciudadano un 27,8% de aprobación ¿Cuáles son las razones?

El triunfo en la elección presidencial de Gabriel Boric generó altas expectativas que, a medida que pasaron los días desde su asunción han generado una creciente insatisfacción por no cumplirse.

La encuesta publicada por Cadem reveló la perdida de apoyo a la gestión presidencial. En su “track semanal”, otorgó un 40% de apoyo y un 50% de desaprobación, un aumento de 9 puntos porcentuales en una semana, a la gestión del presidente chileno.

La encuesta muestra un alza de 30% en la desaprobación desde que asumió Boric como jefe de Estado. La encuestadora también reveló que los segmentos donde se registra la desaprobación más alta recaen en las personas entre 35 y 54 años (61%), de sectores medios (56%) y bajos (54%), que se identifican con la derecha (80%) e independientes (59%) y que votaron por José Antonio Kast (86%) o no votaron (58%).

Otro sondeo, de la encuestadora Pulso Ciudadano, indica que la aprobación al nuevo mandatario llega a un 27,8%, mientras que su desaprobación ascendió al 51%, un número similar a la de Cadem.

Un “despegue con turbulencias” había definido el presidente al primer mes de su mandato que estuvo cruzado por cuestionamientos y el debilitamiento de su ministra del Interior, Izkia Siches, luego de que anunció una millonaria inversión en más represión en el Wallmapu, sur de Chile, y la creación de un nuevo sistema de inteligencia del Estado. Esto sumó debilidad al nuevo gobierno autodenominado “anti neoliberal” que comenzó a vivir las disputas internas entre las “dos coaliciones” sobre las que el Gobierno busca lograr estabilidad. Más de fondo la dificultad que encuentra Boric es la inexistencia, aún, de bases sólidas para lograr una “transición” política pacífica e institucional que termine por dejar atrás los efectos de la revuelta del 2019.

Las disputas entre las "dos coaliciones" que Boric busca integrar en su gobierno no son más que la expresión de intentar unir a los sectores que confirman la plataforma Apruebo Dignidad que lo llevó a la presidencia, compuesta principalmente por el Frente Amplio y el Partido Comunista (PC), y la inclusión de sectores de la ex-Concertación (coalición que por ejemplo llevó a la presidencia a Michel Bachellet) sobre todo al Partido Socialista (PS).

Ese intento de integración se selló con el anuncio de gabinete, que cuenta con ministros de Apruebo Dignidad y del PS en la primera línea, y de otros partidos de la ex Concertación –como el Partido por la Democracia (PPD)- en las segundas y terceras líneas.

Así el nuevo gobierno quedó tensionado entre el reformismo PC y del progresismo neoliberal PS (parte fundamental en mantener el modelo neoliberal cuestionado por la rebelión de finales del 2019), como expresión de fuerzas económicas, sociales, políticas y culturales que cruzan el Chile pos revuelta.

Estas tensiones internas cobran más peso cuando la inflación en Chile, que llega a un 9,4% anual, los efectos de la pandemia y el golpe a la economía global por la invasión rusa a Ucrania, generan turbulencias en la situación económica de millones de chilenos, muchos de los que votaron a Boric con la expectativa de un cambio más profundo.

Ante está situación, el gobierno que en campaña prometía el “Fin de las AFP” (sistema de pensiones privado), se encaminó en una moderación hacia la "derecha" y hoy puja para que su propia coalición no apruebe, en el Congreso, la posibilidad de que las personas hagan un quinto retiro adelantado de sus fondos. El cambio de postura ha sido desconcertante para muchas personas, sumado al rechazo popular que generó el salvataje que el gobierno terminó haciendo a las AFP.

Cómo afirma Pablo Torres en un articulo publicado en este diario "Las presiones en el régimen, en los medios y en el empresariado, buscan correr el cerco de la situación y del gobierno hacia la derecha. Los pedidos de renuncia a Siches, los cuestionamientos para fortalecer el orden público y las policías, la criminalización de la protesta, la instalación del discurso delincuencia, terrorismo en el sur. Los golpes a la Convención Constitucional por parte de todos los grandes personajes del régimen como Ricardo Lagos. Las amenazas –por parte de Hacienda, de banqueros, medios y empresas- de una inflación desatada de aprobarse un nuevo retiro de pensiones, el discurso de “austeridad” y de ajustarse los cinturones. Todo ese movimiento en las alturas se dirige hacia la derecha: a moderar las reformas y hacerlas con gradualidad, para no joder a las grandes empresas.".

La perdida de apoyo que vive la gestión de Gabrial Boric es expresión de los límites del proyecto “progresista anti neoliberal” que buscó representar y que por ahora, es más neoliberal progresista que otra cosa, decidido a no hacer cambios profundos que generen el descontento de los empresarios y otros sectores de poder.

Sumado a las condiciones económicas desfavorables (no hay súper ciclo del cobre que garantice muchos dólares, tampoco hay viento de cola favorable, más bien la inversión retrocede), el aumento de la inflación histórica en 30 años, en Chile, y en el mundo, son las "turbulencias" a las que se refirió Boric. Pero el actual presidente responde con las viejas recetas neoliberales, buscando “enfriar” la economía a costa de bajar el consumo de masas y evitar tocar las ganancias de los empresarios.

Mientras cada símbolo de Boric busca dialogar con el pueblo con “su” izquierda, cada gesto real, cada hecho, del gobierno lleva a la agenda hacia la derecha, sin responder a las expectativas de millones que lo apoyaron.

Por Diego Sacchi@sac_diego

Lunes 18 de abril

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Un mes de Gabriel Boric: gobernabilidad precaria y ausencia de hegemonías en la lenta transición pos revuelta

Hay que retomar el camino de la organización y la movilización independiente en las calles. Y la unidad de la clase trabajadora –sin divisiones- y junto a movimientos sociales, estudiantes y sectores populares, para que nuestras demandas no queden frustradas.

 

“Despegue con turbulencias”

Así caracterizó el Presidente Gabriel Boric el primer mes de su gobierno. El cuestionamiento y debilitamiento de su ministra del Interior, Izkia Siches, quien anunció una millonaria inversión en más represión en el Wallmapu y la creación de un nuevo sistema de inteligencia del Estado, es muestra de la debilidad más general del nuevo gobierno “anti neoliberal”, de una gobernabilidad precaria que se afirma en “dos coaliciones” potencialmente contradictorias, y de la inexistencia aún de bases sólidas para una “transición” política pos revuelta pacífica e institucional.

Las presiones en el régimen, en los medios y en el empresariado, buscan correr el cerco de la situación y del gobierno hacia la derecha. Los pedidos de renuncia a Siches, los cuestionamientos para fortalecer el orden público y las policías, la criminalización de la protesta, la instalación del discurso delincuencia, terrorismo en el sur. Los golpes a la Convención Constitucional por parte de todos los grandes personajes del régimen como Ricardo Lagos. Las amenazas –por parte de Hacienda, de banqueros, medios y empresas- de una inflación desatada de aprobarse un nuevo retiro de pensiones, el discurso de “austeridad” y de ajustarse los cinturones. Todo ese movimiento en las alturas se dirige hacia la derecha: a moderar las reformas y hacerlas con gradualidad, para no joder a las grandes empresas. Lo mismo en la Convención: presión in extremis para una Constitución “moderada” o “de centro” que agarre cambios simbólicos pero manteniendo la estructura del capitalismo dependiente y rentista chileno. El coro de “los grandes acuerdos” del régimen de la transición pactada es la música de la “nueva transición”. Los coristas del FA y el PC están asumiendo dicha melodía.

Como hemos señalado en estas columnas, la fórmula “un Gobierno, dos coaliciones”, que en su momento fue la clave para construir alguna gobernabilidad, es hoy una de las principales fragilidades y fuente de contradicciones. Ha sido motivado en gran parte por una minoría parlamentaria de un tercio solamente con la coalición inicial de Apruebo Dignidad. El proyecto de Boric está como el jamón del sándwich, entremedio del reformismo PC y del progresismo neoliberal PS, como expresión de fuerzas económicas, sociales, políticas y culturales que cruzan el Chile pos revuelta. No casualmente en una de las primeras reuniones en Cerro Castillo, Boric señaló: “Debemos avanzar a una sola coalición (…) en la medida en que logremos construir unidad estratégica. (…) se requiere que compartamos una dirección estratégica. Nos hemos propuesto y le planteamos al pueblo de Chile encabezar el esfuerzo de superar el neoliberalismo, pero no podemos tener una definición que sea contrario a algo”.

El PS es claramente la correa de transmisión hacia la gran burguesía y el establishment del viejo régimen. La revuelta del 2019 no enterró a los muertos que debían morir. Pero la frase de Marx que “la tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos” aplica bien como el viejo orden resucita de la mano del FA para que pueda gobernar, para oprimirle como una “pesadilla” –junto al viejo régimen- para que pueda gobernar… para sus intereses.

Las “dos almas” expresan de forma distorsionada fuerzas sociales externas al gobierno que presionan en sentido contrario: o hacia la agenda popular (resolver demandas de la rebelión e históricas), o hacia la agenda burguesa (reformas parciales que no cuestionen el sistema). Por derecha y por izquierda.

Es expresión de la ausencia de “hegemonías” de Boric, pero podríamos decir, de prácticamente todas las fuerzas políticas. Aunque se intenta construirlas, en particular Boric y Apruebo Dignidad, la falta de bases sociales y económicas sólidas implican negociaciones todo el tiempo, sin dejar contento, por ahora, a nadie. De esta debilidad asoma la fortaleza “simbólica” y generacional de Boric (su gran base social, fracturada en los sectores adultos) o los “atributos blandos” que eran la fuerza también de Bachelet. Podrían funcionar, pero no bastan para consolidar una nueva transición con tensiones sociales, económicas y políticas contradictorias, antagónicas en potencia.

Que Boric está respondiendo fundamentalmente por derecha, funcional al viejo régimen y al modelo, lo puede debilitar más aún, como aquel personaje que llegó a ser Presidente gracias a las condiciones sociales y políticas de una revuelta –traicionada-, pero que liquidándolas, agota sus mismas bases. Un movimiento de pasivización juega a favor de la derecha, y a favor de asentar un gobierno más parecido al segundo mandato de Michelle Bachelet o a una Concertación 3.0 como han señalado otros actores.

El proyecto “progresista anti neoliberal” que por ahora, es más neoliberal progresista que otra cosa, está chocando además con condiciones económicas desfavorables. No hay súper ciclo del cobre que garantice muchos dólares, tampoco hay viento de cola favorable, más bien la inversión retrocede. Hay inflación histórica en 30 años, en Chile, y en el mundo. Hay tendencias a la recesión mundial, también en Chile. El capitalismo está iniciando una nueva crisis y el agotamiento de la última década está dando paso a contradicciones mayores. ¿Cómo enfrenta Boric el escenario? Con las viejas recetas neoliberales pero “progresistas”. Hacienda quiere “enfriar” la economía a costa de bajar el consumo de masas. Podríamos decir que hay poco margen para un reformismo. Mientras cada símbolo de Boric busca dialogar con el pueblo con “su” izquierda; cada gesto real, cada hecho, gira a “su” derecha. Como pedir perdón a la policía asesina o pedir perdón a los genocidas del Wallmapu.

¿Crisis en la Convención?

El desarrollo de la Convención no está dejando contento a nadie. Sin dios ni el diablo, puede llevar a una nueva crisis. ¿En qué terminará? Por ahora no sabemos.

La elite del viejo régimen, los dueños del país y los poderes fácticos se están jugando todo para una Constitución de “centro” o “moderada”. Aceptando símbolos “de izquierda”, se juegan a que los pilares del modelo y del viejo régimen, herederos del pinochetismo, se mantengan. Por ahora la campaña del rechazo, la intervención de viejas figuras, las presiones, etc., todo va al objetivo de moderar (en pleno o en comisión de armonización). Si no resulta, claramente podrían ir al Rechazo, y en ese caso, buscan vías de salida como resucitar la vieja idea bacheletista vía congreso. La defensa de las viejas atribuciones del Senado oligárquico y conservador, hoy principal bastión de poder de la centroizquierda y derecha, es una de las claves. Aún está abierto, y la cocina operando.

¿Lograrán un acuerdo con la derecha y la centro izquierda? El llamado de Boric fue a eso, “a buscar la mayor transversalidad y amplitud posible para construir una constitución que sea un punto de encuentro para todos los chilenos y chilenas.”

Si logran, pese a muchos símbolos que no les gusta –mucho menos a esa vieja rancia oligarquía capitalista chilena, racista, xenofóbica y conservadora - podría salir humo blanco, una “casa de todos”. Sería una Constitución “moderada”, de “derechos” sociales y de las identidades, con las bases del “modelo” y el viejo régimen. De ser así, ¿se ampliaría una especie de “segundo Acuerdo por la Paz” con una Constitución bendecida por la derecha, la centro izquierda burguesa de los Lagos y Frei, el socialismo bacheletista, el FA y el PC, hasta los Movimientos Sociales y la ex Lista del Pueblo en un gran “Apruebo de todos”?

Está por verse. Pero el péndulo gira hacia derecha. Y hacia allí también gira el Frente Amplio, el Partido Comunista. Lamentablemente también hacia allí gira la “izquierda” de la Convención, los Movimientos Sociales y la ex Lista del Pueblo, con puro parlamentarismo.

Todo ello configura una situación indefinida, en el sentido que queda aún por verse si se logra consolidar el “pacto de transición” abierto con el acuerdo por la paz, hoy incierto con la Convención Constitucional. El futuro de Boric está atado a ello. Pero además, por las condiciones internacionales, económicas y por un ánimo social inquieto, la “vía institucional” del desvío de la rebelión, que se ha asentado, tiene varias fragilidades abiertas.

La crisis orgánica y de representación, la crisis de la autoridad estatal –que Boric busca restaurar-, la crisis económica y el ánimo social fluido y contradictorio, aún no tienen una resolución definida.

Los desafíos: desde las luchas y por la izquierda

Pareciera ser entonces, que la agenda se inclina hacia derecha, motivada por la ruptura inicial de la luna de miel. Pero es más contradictoria la situación. Hay fuertes presiones “por izquierda”. Si bien las grandes mayorías trabajadoras y populares, de jóvenes y mujeres siguen teniendo expectativas y cierta confianza en Boric y su gobierno, también en la nueva constitución, muchos sectores de ellos han salido a reclamar sus derechos en las calles. Otros sectores, con menos confianza, también han salido a luchar.

Veamos. El caso de los obreros de la construcción de Ñuñoa que encendieron barricadas y ocuparon la Municipalidad santiaguina de Ñuñoa reclamando salarios. En Antofagasta, al norte del país, más de 20 escuelas auto convocadas están en lucha con sus docentes. Vimos a secundarios y universitarios que se movilizaron en las calles. Hemos visto las trabajadoras del supermercado Líder, los despedidos de la papelera CMPC en Puente Alto. También siguen ciertas luchas por los presos políticos, aunque se han debilitado.

Son luchas parciales, es cierto, y que no cambian por ahora la dinámica general. Pero son sectores que junto a una pequeña franja que ha roto con Boric por izquierda –sobre todo aquellos votos más críticos de Boric- podrían configurar un espacio para la emergencia de luchas obreras y populares y para la construcción de una alternativa de izquierda de las y los trabajadores y revolucionaria. Un gran peligro es que una desilusión con Boric o el proceso constituyente terminen capitalizado por derecha, ya sea en nuevos populismos o cosas peores.

Y el ánimo popular está más contradictorio. Suben los precios, sube la UF, suben las tasas de interés y los créditos, sube el dólar. Lo única que baja son los salarios reales. Y el aumento del sueldo mínimo de Boric, lo deja bajo la línea de la pobreza. Cristián Valdivieso dice que sigue existiendo una olla a presión, contenida con algo de esperanzas. Tomando algunos datos (que hace solo 1 año un 61% se identifica con la idea que movilizaciones sociales son positivas y ayudan a que mejore el país, y un 64% que el estallido social fue positivo) señala "Una adhesión mayoritaria a la movilización social y su potencial transformador que se mantuvo prácticamente igual cuando a pocos días de asumir el presidente Boric replicamos la misma encuesta. La movilización social sigue latiendo y el presidente lo sabe."

Por eso, hay que unificar y coordinar esas luchas parciales. Hay que retomar el camino de la organización y la movilización independiente en las calles. Y la unidad de la clase trabajadora –sin divisiones- y junto a movimientos sociales, estudiantes y sectores populares. La derecha y la centro izquierda quieren orden. El Gobierno de Boric les concede todo ello mientras obtiene una desmovilización general, con la ayuda del FA y el PC, y de las burocracias.

En la Convención, la supuesta izquierda de los MSC y ex Lista del Pueblo, buscan pactos y acuerdos que sellen símbolos democráticos y de derechos sociales, plurinacionalidad, etc., que no son cualquier cosa; pero que no rompen con la vieja estructura y el viejo régimen. Bajo esos símbolos de una nueva república, paritaria, etc. se esconderán las bases del viejo Estado y estructura económica del capitalismo dependiente chileno. No solo ello, sino que abandonaron cualquier ruptura con aquello, y han hecho “puro parlamentarismo” ayudando a la estrategia del PC-FA de debilitar la organización de base y los movimientos en las calles. Y ahora se disponen a negociar todo, y una campaña del “Apruebo de Salida” sin saber qué constitución decantará.

Pareciera que la ilusión de la República Social y La Marsellesa entonaran el himno de la Convención. Pero son girondinos, no los jacobinos que algunos derechistas delirantes dicen de la Convención. Ilusiones así pueden terminar o completamente domesticadas en favor del poder real; o peor aún, en salidas más reaccionarias.

En la Convención, han contribuido a su descrédito por derecha, pues se alejaron completamente de las necesidades y demandas obreras y populares. Es falso el cuento que el “distanciamiento” de la Convención viene todo por derecha. No resolvieron ninguna de las demandas de octubre que venían por izquierda.

Por eso hay que retomar la unidad de las luchas, la coordinación, organización y movilización independiente. Y con un pliego común para luchar por nuestras demandas. Por salario mínimo de 650 mil pesos, que permita llegar a fin de mes, como acaba de votar el Sindicato Starbucks. Por el quinto retiro y el fin de las AFP. Por salud, educación y pensiones dignas. Para poner fin al saqueo y la explotación.

La salida viene por las luchas; y viene por la construcción de una alternativa de izquierda, de trabajadores, anticapitalista y revolucionaria.

Pablo TorresComité de redacción La Izquierda Diario Chile

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El candidato de la izquierda Gustavo Petro aparece como el favorito.. Imagen: AFP

La politóloga Daniela Castillo, experta en el proceso de paz colombiano, responde las principales preguntas planteadas por el resultado de las elecciones del domingo pasado. El papel de la izquierda y la derecha, la ola de cambio latinoamericana y las posibilidades de cada candidato

 

La derecha colombiana está “desgastada, agotada” y la población ya no les cree, evaluó la politóloga Daniela Castillo horas después de las elecciones legislativas y de las tres internas interpartidarias que definieron los candidatos de Pacto Histórico, Equipo por Colombia y Centro Esperanza.

Sobre el congreso que sale de la elección del domingo, afirmó que es un poco “más equilibrado” que el actual y destacó que eso se debe en parte a las consecuencias de las movilizaciones sociales de 2019-2020.

Observa que Petro tiene grandes posibilidades de ganar, pero advierte que debe enviar señales rápidas a los empresarios del país, anunciando quiénes integrarán su equipo económico. Castillo señala que el empresariado colombiano se jacta de que pone presidentes.

Petro corre con ventaja aunque, según Castillo, la derecha puede resolver juntarse para vencerlo. Hasta ahora, los candidatos confirmados para la elecciones presidenciales del 29 de mayo son: Gustavo Petro (Pacto Histórico), Federico Gutiérrez (Equipo por Colombia), Sergio Fajardo (Centro Esperanza), Rodolfo Hernández (se presentó sin partido luego de conseguir las firmas necesarias), Luis Pérez (también obtuvo las firmas necesarias), John Milton Rodríguez (Colombia Justa Libres), Enrique Gómez (Movimiento de Salvación Nacional), Ingrid Betancourt (Verde Oxígeno), Luis Gilberto Murillo (Movimiento Colombia) y Germán Córdoba (Cambio Radical).

Castillo es politóloga por la Universidad del Rosario, con una maestría en Derechos Humanos y Justicia Transicional de Ulster University y actualmente doctoranda en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales en la Universidad Complutense de Madrid. Es experta y asesora en temas de construcción de memoria histórica después del conflicto, con experiencia en sector público y privado para la implementación del Acuerdo de Paz en Colombia, asesora política y técnica en temas de paz y experiencia en investigación.

Ganadores y perdedores de la elección 

-¿Quiénes son los ganadores de las elecciones del domingo 13?
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Entre los ganadores hay que ubicar obviamente a Gustavo Petro, Federico Gutiérrez y Sergio Fajardo. Pero también a Francia Márquez, que tuvo una votación en el Pacto Histórico que nadie imaginaba; ella ganó representatividad y credibilidad. Por otro lado, también ganó Carlos Amaya, de Coalición por la Esperanza, porque nadie pensaba que iba a lograr una votación de ese calibre (quedó en tercer lugar de la interna, con casi 450 mil votos). Fajardo ya había ganado y tiene experiencia, y (Juan Manuel) Galán tiene toda una herencia (su padre es el exsenador Luis Carlos Galán, asesinado por sicarios en 1989) y un partido (Nuevo Liberalismo) que está renaciendo. Pero lo de Amaya resultó más sorprendente; él fue gobernador de Boyacá, es un campesino y visibilizó las necesidades de esa comunidad.
Finalmente, el Pacto Histórico ganó como partido en las legislativas. El Congreso históricamente ha tenido mayorías de derecha y de partidos tradicionales; entonces la votación del Pacto Histórico fue muy importante.

-¿Y entre los perdedores?
+Creo que Álex Char (exalcalde de Barranquilla, segundo en Equipo por Colombia) es uno de los grandes perdedores, por la maquinaria que tenía alrededor. Hay que recordar que él recogió 2.300.000 firmas para inscribirse como candidato para la consulta y uno se pregunta dónde fueron esas firmas (sacó 706 mil votos). Otro perdedor es Alejandro Gaviria (cuarto en el Centro Esperanza), un académico que perdió una oportunidad muy importante. Creo que su error fue apuntar el discurso para un círculo muy chico dentro de la academia, no logró conectar con más gente. Recogió casi un 1,5 millones de firmas pero tampoco se vieron reflejadas en la elección (logró 336 mil votos). Y también el Centro Democrático es otro gran perdedor, ya que perdió cinco bancas en el Senado y ocho en Diputados. Para decirlo de una manera contextual, se podría decir que en Colombia perdió la derecha. La derecha en Colombia está desgastada y agotada; la gente ya no les está creyendo como antes.

- La votación global de la Coalición Centro Esperanza fue más baja de la esperada, a pesar de que un porcentaje importante la población colombiana se define como de centro. ¿Cómo se explica?
-Creo que ellos desaprovecharon una oportunidad gigante. Desde septiembre hasta la elección del domingo, tuvieron muchas peleas internas que desdibujaron su propio discurso. Hablaban de unidad y de aceptar al que piensa diferente, pero tuvieron muchas peleas públicas y ataques en redes. El Centro Esperanza queda desdibujado como espacio. En las encuestas Invamer se veía que mucha gente dice estar cansada de los extremos, pero ellos no pudieron capitalizarlo.

Cómo queda el Congreso

- ¿La nueva composición del Parlamento puede ayudar a evitar esa polarización?
- A nivel presidencial vamos a un escenario similar al de hace cuatro años, con opciones muy nítidas de izquierda y derecha. Pero a nivel legislativo tengo otra mirada, más positiva, porque el Congreso después de esta elección quedó más colorido, más equilibrado. Es cierto, el Partido Conservador, Partido Liberal, Cambio Radical, Partido de la U y el Centro Democrático suman una mayoría. Pero si uno mira en detalle, verá que el Partido Liberal está dividido y muchos de ellos apoyaron la campaña de Petro. Eso ya tiende a ser un posible balance. Luego, la coalición Centro Esperanza tiene 14 senadores y eso puede ser un contrapeso importante. Lo mismo Alianza Verde, que subió sus curules en relación a la elección pasada. Mi sensación es que quien gane la Presidencia, ya sea Fico (Gutiérrez) o Petro, tiene que pensar muy bien cómo hará para negociar con un Congreso tan plural. Petro tiene a la bancada de Pacto Histórico, pero enfrente sigue teniendo una bancada potente de la derecha. Y viceversa pasa lo mismo, si el presidente fuera Fico. Tienen que ser muy inteligentes para negociar porque por primera vez en la historia tendrán un congreso más plural y equilibrado. Lo cual me parece muy bueno.

La debilidad de la derecha

- Recién decías que la derecha colombiana está agotada. ¿Qué provocó ese desgaste?
- Es la primera vez en la historia que la derecha se divide, siempre había pasado lo contrario, la izquierda no lograba unirse detrás de un solo candidato y la derecha terminaba ganando. Esta vez la derecha se empezó a dividir: estaba Oscar Iván Zuluaga (aunque ahora se bajó), Fico Gutiérrez, Rodolfo Hernández. Lo de Zuluaga se veía venir y uno podía pensar que bajaría la candidatura en abril, pero creo que la derecha se asustó tanto con el resultado del Pacto Histórico -hay que pensar que sacó casi seis millones de votos, una cantidad increíble- que decidió apurar la unidad para evitar que Petro gane en primera vuelta. Pero volviendo a la pregunta, creo que hay tres factores importantes que explican el agotamiento. Primero, la desaparición de la figura de Álvaro Uribe Vélez, que sale del Senado y deja de ser referente, después de muchos años de estar en el centro de la escena (y además enfrentando un proceso penal por compra de testigos). En segundo lugar, el fracaso del gobierno de Iván Duque, que fue algo muy evidente en estos cuatro años, no solo por la pandemia sino por su ineficiencia general. Hasta los propios uribistas admiten que Duque fue un pésimo presidente. Tiene niveles de desaprobación del 78%, lo que refleja un gobierno totalmente fracasado.

Por último, también han impactado fuertemente los llamados “falsos positivos” (bajas civiles que el Ejército de Colombia hacía pasar como caídos en combate), un tema que pega mucho en la discusión sobre el proceso de paz. Impacta fuerte también en la imagen "heroica" de la fuerza pública que durante muchos años intentó construir el uribismo. Cuando se empieza a confirmar que la fuerza pública no es esa cosa hermosa que dicen, la credibilidad en ese discurso cae mucho. Todos estos factores llevan a que la derecha y el uribismo estén en una situación de desplome total.

El lugar de Francia Márquez

- Recién hablabas de la necesidad de que Petro actúe con inteligencia, incluyendo la apuesta por ensanchar su base electoral. ¿Debería cerrar la fórmula con Francia Márquez o buscar la vicepresidencia fuera del Pacto Histórico?
-Petro dejó muy claro en un debate público que no estaba resuelto de antemano que la vicepresidencia sea para el segundo lugar de la consulta, en este caso Francia Márquez. Lo que pasa es que hay una presión social gigante para que ella sea la candidata a la vicepresidencia, porque su votación fue histórica, nadie la esperaba. No sé cómo va a manejar Petro esa presión, pero lo tiene que hacer inteligentemente. Va a estar muy condicionado. Hay que recordar que Petro desde el año pasado viene haciendo alianzas que han sido muy criticadas, incluso con exparamilitares o con César Gaviria (expresidente, jefe del Partido Liberal), que tiene una maquinaria electoral muy buena, pero que no llegaría solo ni lo va a acompañar exclusivamente por sus ideas. Una hipótesis es que Petro no quiere llevar a quien salió segunda en la consulta porque ya tenía algo acordado de antes. Creo que Petro es la primera vez que entiende el valor de estas alianzas, aunque no le gusten.

- ¿Tiene riesgos de fractura o división el Pacto Histórico si no incluye a Francia Márquez en la fórmula?
- Francia es una mujer muy inteligente y se ha manifestado públicamente cuando no le gusta una alianza o un movimiento de Petro. Pero eso no la ha hecho desistir del Pacto Histórico ni se ha acercado por eso a los sectores de centro. Ella manifiesta malestar, se pone brava, pero hasta ahí. Le preguntaron en la radio si estaba asustada de que no le dieran un lugar en la fórmula y ella respondió que no, que lo que la asusta es que sigan la pobreza y el conflicto armado. Es una persona inteligente. Cuando la escuchas queda la sensación de que este tema ya está hablado y que de pronto no estará en la fórmula. Pero ella no se va a ir, seguirá apostando al Pacto Histórico como proyecto. Muchos la perfilan incluso como posible ministra de Ambiente, que es un tema importante para ella.

- Si Petro avanza en la negociación con Gaviria. ¿Quién sería la persona para la vicepresidencia?
-Algo que está muy claro es que tiene que ser una mujer y joven. Pero creo que Petro va a estar muy condicionado por César Gaviria, que mueve muchas fichas y también muchos votos. Pero es un hecho que va a ser mujer.

A quién votará la franja del centro

-Hablabas de la mala votación de la coalición Centro Esperanza. ¿Eso descarta la posibilidad de que Fajardo pase a segunda vuelta?
- El Centro Esperanza, como les decía, perdió una gran oportunidad de hacer historia y tener un centro potente en Colombia. Pero personalmente creo que Fajardo (el ganador de la interna), en lugar de sumar votos, resta. En las elecciones pasadas (de 2018) se desentendió totalmente de una responsabilidad política que tenía, no solo como candidato sino como ciudadano y es algo que todavía le están cobrando. De ahí salió una frase que todavía le recuerdan, porque (tras caer derrotado en primera vuelta ante Duque y Petro) dijo que prefería irse a ver ballenas. Fue una cosa muy desafortunada. En este escenario, dudo que Fajardo vaya a ser una opción fuerte y creo que tanto Fico (Gutiérrez) como Petro van a intentar moderar sus discursos para disputar ese electorado de centro. En la elección pasada ese electorado de centro fue importante para el triunfo de Duque, sobre todo por el discurso de miedo contra Petro, que terminó calando, a pesar de la falta de argumentos reales.

- En esta elección, ¿ese electorado de centro está más afín al cambio o seguirá apostando por la continuidad?
- Esa disyuntiva será terrible. Mi impresión es que este centro es más bien de centroizquierda, algo que no pasaba en 2018. En muchos debates, Alejandro Gaviria, el académico, coincidía mucho con Petro, al punto que se hacían el chiste, como si fueran ojitos de coqueteo. Petro le decía "esto puede ser una alianza", en tono de broma. También pasó con otro candidato de Coalición Centro Esperanza, Galán, que tiene un discurso anticorrupción, del Sí a la Paz y la defensa del campesinado. Hay muchas alianzas que se pueden dar a ese nivel. Mi impresión es que este votante se volcó más a la centroizquierda.

Las dos caras de la derecha

-¿Y la disputa ahora entre Gutiérrez y Hernández, hay un favorito ahí? ¿Gutiérrez tiene ventaja por haber participado en una interna?
-Lo que he visto es que Rodolfo Hernández tiene dos o tres procesos de corrupción y su discurso es “no más corrupción”. Lastimosamente, en Colombia no leemos, no nos informamos y solo repetimos. Entonces, es irónico que esté hablando de corrupción y tenga procesos en la Fiscalía. Rodolfo lo que tiene a su favor es que se acercó a la gente, algo que le faltó al centro. Acercar a la gente no es estar en la calle repartiendo volantes, es hablarles para que entiendan. Rodolfo es muy inteligente, muy estratégico en eso. Si ustedes escucharon su discurso, no tiene ninguna propuesta, sólo habla de “no más corrupción y vamos a bajar a los corruptos” y juega con las emociones.

Fico Gutiérrez es una persona que sí tiene propuestas. Habla de agradecer y respetar a las fuerzas militares y a la fuerza pública. También habla de meterle al tema derechos humanos, pero ahí no hay propuesta, simplemente lo dice para ganar votantes del centro. Entre esos dos, veo un poco más favorito a Fico, y más ahora que tiene el apoyo total del Centro Democrático de manera pública, con el respaldo de Zuluaga. Petro tiene muchas chances de ganar en primera vuelta porque la derecha está fragmentada, pero a este ritmo -faltan dos meses-, la derecha puede llegar a un acuerdo y tener un único candidato.

La elección y el proceso de paz

-Una de tus especialidades es el tema de los procesos de paz, ¿cómo impactó eso en esta elección?
-En las elecciones pasadas evidenciamos que la narrativa era paz y guerra.Si escogíamos un lado era la paz y si escogíamos el otro era la guerra. Al final ganó la guerra. Demostraron que querían hacer trizas la paz, pero no lo lograron, porque la paz está muy bien blindada. Creo que la gente se empezó a dar cuenta que si cumplimos lo que pactamos, Colombia puede bajar un poco a la violencia y a la violencia armada, que son dos violencias distintas. Desde la firma del acuerdo (en 2016) hasta el año pasado, hubo más de 238 masacres, más de 300 ex combatientes asesinados, y más de 668 líderes sociales asesinados. Estas cifras no solo alteraron a la gente, sino también a la comunidad internacional. Alterando a la comunidad internacional, nos ponen en foco. La gente, incluso de derecha, empezó a entender que tenemos que cumplir. El discurso de Fico es que él no va a cambiar nada. De hecho el tema de la paz no se tocaba mucho en los debates. Hoy no está esa narrativa de guerra y paz, pero siento que todos entendemos que el próximo gobierno tiene que sí o sí cumplir el acuerdo de paz sino va a ser muy difícil la convivencia. Estos cuatro años fueron desastrosos en incumplimiento del proceso de paz.

La ola de cambio latinoamericana

-Mirado desde afuera, la tentación es pensar que las protestas sociales conducen directamente a que Petro llegue al gobierno. ¿Qué hay de esto?
-Me gustaría comenzar por otro tema y es la ola latinoamericana que viene pidiendo a gritos un cambio. Comenzó en México y ahora siguió en Chile, donde Petro estuvo con (Gabriel) Boric. Todo comienza con un cambio de ola en la región y luego el estallido social termina por definir muchas cosas que se vieron reflejadas en las votaciones. Hay un cansancio enorme, no solo con la derecha, sino con las ineficiencias de las políticas que se crean en el Congreso. Los gobiernos no han identificado las problemáticas y necesidades de Colombia. Veníamos por un camino de la paz y diálogo, de cambio de dinámicas, y luego llegan Duque y la pandemia, y se reportan 22 millones de personas en situación de pobreza, una cifra que nunca habíamos tenido. El desempleo está en el 13% y el poder adquisitivo está totalmente abajo. Todas estas inconformidades reflejan una deuda que viene desde hace mucho tiempo y muestran que la sociedad colombiana no da más.

Otra consecuencia es que hubo una pluralidad de candidatos para todo. Siento que al final el estallido social valió la pena, porque hoy tenemos un congreso un poquito más balanceado. De todas maneras, el abstencionismo siguió siendo muy alto. Eso también nos hace pensar un poco, porque a la calle salió mucha gente y muchos jóvenes. Y uno se pregunta ¿dónde están? Porque al inicio del estallido social, sí tenía una causa. Eso duró casi seis a ocho meses y luego se desdibujó totalmente, ayudó a fortalecer el discurso de derecha de que salieron vándalos a la calle.

-¿Quién encarna mejor el concepto del uribismo en esta campaña?
-Yo creo que Fico es el que mejor representa a lo que podríamos llamar uribismo porque tiene una línea muy clara en tema de empresarios y en temas de fuerza pública e incluso de la paz. Maneja un discurso muy similar. Rodolfo es una persona que no cuenta con propuestas, es una persona que maneja emociones.

Fico va más hacia el lado del uribismo porque tiene el tema empresarial muy presente. Una jugada fundamental que debería hacer Petro en este mes es decir quienes integrarán su equipo económico: quién va al ministerio de Hacienda, quien va para Crédito Público, quien va para todo lo relacionado con la economía. En Colombia existe una "cláusula Petro", que es algo que utilizan los empresarios para condicionar ciertos negocios en caso de que gane Petro. El sector empresarial no confía en alguien como Petro. Si voy a arrendar o comprar un apartamento, lo firmo pero hay una “cláusula Petro” que dice que si gana Petro este negocio se deshace y me voy. Por eso es que al final aquí se dice que los empresarios ponen el presidente. Con que un empresario grande avale a Petro, ya con eso generaría un poquito más de fuerza. 

*De la Agencia Regional de Noticias, especial para Página/12.

Publicado enColombia
Para China, las ganancias geopolíticas con Putin superan las pérdidas económicas

La división de la atención de EE. UU. en distintos frentes, con potencias de la magnitud de China y Rusia, parece ser un activo demasiado valioso para que Xi Jinping lo abandone.

 

La obsesión de la burocracia del Partido Comunista Chino (PCCh) con la estabilidad social, en su territorio y en toda su zona de influencia más cercana en el este de Asia, tuvo que lidiar con el movimiento inesperado de Putin para invadir Ucrania. La invasión reaccionaria de Rusia está impulsada por intereses de seguridad geopolítica, amenazada por el imperialismo estadounidense y la OTAN, con su agresivo expansionismo desde la década de 1990.

La prensa occidental, ligada a los objetivos de la OTAN, utiliza sus páginas para asustar a la dictadura de Xi Jinping por el aventurerismo de Putin y su poder desestabilizador, con el fin de introducir una cuña en el reconocido acercamiento estratégico entre Pekín y Moscú. El interés anunciado de China en actuar como intermediario para un alto el fuego en Ucrania, como informa The Guardian, y el consejo de Xi a Putin para resolver el problema con "negociaciones equilibradas", dan fe de que la preocupación por la estabilidad no ha cambiado en Pekín, en un año decisivo para el Gobierno central. A fines de 2022, Xi buscará un tercer mandato sin precedentes en el XX Congreso del Partido Comunista, lo que implica meses de preparación y disciplinamiento de las filas de la burocracia bonapartista a nivel municipal y provincial.

Las sanciones económicas que Joe Biden y los poderes de la Unión Europea vienen aplicando contra Rusia, afectando en primer lugar a la clase trabajadora que está presenciando una ola de cierres y despidos, también tienen un objetivo geopolítico. La medida es arriesgada, ya que dañar la economía rusa incluye agregar golpes a toda la economía mundial, especialmente por el aumento de los precios de las materias primas esenciales (como el petróleo, el gas, el trigo y el maíz). Estados Unidos, por ejemplo, ya experimenta la tasa de crecimiento inflacionario anual más alta desde 1982. La inflación galopante también la siente China, que ya enfrenta fuertes vientos adversos, en el contexto de una desaceleración económica por problemas de suministro de energía y la crisis inmobiliaria,

En su llamada con el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, Xi Jinping expresó su preocupación y atribuyó los percances económicos a las sanciones de Estados Unidos y Europa. "Las sanciones afectarán las finanzas globales, la energía, el transporte y la estabilidad de las cadenas de suministro, y dañarán la economía global que ya está devastada por la pandemia", dijo Xi. "Esto no es del interés de nadie".

Pero, ¿es ese motivo suficiente para que China empiece a cuestionar su acercamiento a Moscú, intensificado desde 2013 con la estrecha relación personal entre Xi y Putin? La realidad geopolítica lanza coordenadas más complejas, que lo hacen más difícil que facilitar las maniobras de desacoplamiento ensayadas con cierta desesperación por parte del imperialismo norteamericano. Por el contrario, es posible que la medida de Washington y la participación de Biden en el directorio europeo tiendan a fortalecer la unificación chino-rusa.

Los problemas económicos asolan Pekín

Sin duda, hay pérdidas económicas para China por la invasión de Ucrania por parte de Putin. Entre las principales economías, China es una de las más expuestas a las consecuencias de la guerra. Como el mayor importador de petróleo del mundo, ha visto cómo los precios del crudo, que ya eran altos, aumentaron un 27% desde el comienzo de la guerra, mientras que los contratos de mineral de hierro de China se dispararon un 25% durante los primeros 10 días del conflicto. El precio del barril de petróleo esta semana llegó a casi US$ 140, alcanzando su nivel más alto desde la crisis financiera de 2008.

La escala de la demanda de energía y recursos de China es grande: en 2021, sus importaciones de petróleo crudo y gas natural alcanzaron los 2 billones de yuanes (316.000 millones de dólares estadounidenses) y gastaron otros 1,2 billones de yuanes en importaciones de mineral de hierro. La segunda economía más grande del mundo importa alrededor del 70% de su petróleo y el 40% de su gas.

Dentro de esta dependencia exterior, el comercio de energía con Rusia ha ido en aumento. Semanas antes de la invasión rusa a Ucrania, Putin y Xi firmaron un contrato de 30 años para suministrar gas a China a través de un nuevo gasoducto, fortaleciendo una alianza energética con Beijing. El objetivo era evitar nuevos períodos de caída de la producción industrial debido a la escasez de carbón, el principal combustible utilizado por China.

A modo de medición, entre enero y diciembre de 2021, las importaciones totales de gas natural de China aumentaron un 19,9% anual, con un aumento de las importaciones por gasoductos de más del 22% y un crecimiento de las importaciones de gas licuado de más del 18%, según datos de la Administración General de Aduanas. Las importaciones de gas natural de China desde Rusia aumentaron un 50,5% anual en 2021, y el volumen de gas de gasoducto aumentó un 154,2% a 7,54 millones de toneladas. En diciembre de 2021, Gazprom dijo que la cantidad diaria de exportaciones de gas a China se había incrementado significativamente en virtud de acuerdos con la Corporación Nacional del Petróleo de China bajo la supervisión de Xi, superando los volúmenes previamente aprobados para 2021.

Los gigantes capitalistas especuladores de materias primas en China también sufren el golpe. El principal productor de acero inoxidable de China está en el ojo del huracán por el aumento de los precios del níquel: apostando a que el precio caerá, ha visto un aumento exponencial en los precios del metal provocado por la guerra en Ucrania. Tsingshan Holding Group , del multimillonario chino Xiang Guangda, se ha visto obligado a comprar contratos vinculados al metal en grandes volúmenes. Beijing está explorando un plan para rescatar a Xiang de miles de millones de dólares en pérdidas potenciales. Al igual que otros productos básicos, el níquel se vio afectado por la guerra en Ucrania. Rusia es un importante proveedor del metal y produce el 16% del níquel de alta calidad del mundo, según Goldman Sachs.

El impacto económico contra China podría ser aún más pronunciado para los alimentos. Rusia y Ucrania suministran el 30% de las exportaciones mundiales de trigo. Todos los puertos de carga ucranianos están cerrados, y con muchos agricultores reclutados por el ejército de Zelensky, además de la escasez de fertilizantes y pesticidas, los cultivos corren un grave riesgo (lo que explica el aumento del 40% en los precios del trigo). Como escribe el economista marxista Michael Roberts, atribuyendo la agitación económica que afecta a las empresas imperialistas, al conflicto en Ucrania: “Los precios mundiales de las materias primas alcanzaron su nivel más alto desde 2008 esta semana, ya que la crisis en Ucrania intensificó las preocupaciones sobre el suministro mundial de materias primas. West Texas Intermediate, el punto de referencia para el crudo estadounidense, subió a 115 dólares el barril, un nivel que alcanzó por última vez hace 14 años. El trigo, el maíz y el girasol corren peligro en Rusia y Ucrania. Sin embargo, más allá de eso, el aumento de los precios del gas natural está haciendo que el costo de producción de amoníaco sea prohibitivo, mientras que las exportaciones de potasa de Rusia y Bielorrusia (que en conjunto comprenden un tercio del producto comercializado a nivel mundial) están en riesgo. Ambos son ingredientes esenciales para los fertilizantes. Esto podría perturbar la agricultura en general este año y el próximo”.

Como resultado, los precios del trigo y el maíz chinos se encuentran en niveles récord. El ministro de agricultura de Xi, Tang Renjian, dijo esta semana que debido a las fuertes lluvias, las condiciones para la cosecha de trigo de invierno de este año "pueden ser las peores de la historia". La producción de cereales de este año se enfrenta a enormes dificultades” . En parte como resultado, se espera que las importaciones de trigo de China para la temporada 2021-22 aumenten al menos un 50 % por encima de su promedio de tres años anterior a 9,5 millones de toneladas, según el Departamento de Agricultura de EE. UU.

Este panorama sombrío puede haber sido el motivo del discurso de Xi ante el gobierno central sobre la importancia de la seguridad alimentaria ante un grupo de delegados que asistieron a la sesión anual del parlamento chino. “No debemos cejar en nuestros esfuerzos en relación con la seguridad alimentaria. Tampoco debemos confiar en el mercado internacional para resolver el problema. Necesitamos estar preparados para mantener la seguridad alimentaria como nuestra prioridad” . "Los tazones chinos", agregó, "deben llenarse principalmente con comida china".

Agregue a eso la proporción aún más pequeña del comercio chino-ruso frente a los acuerdos económicos chinos con las potencias occidentales. El comercio de China con Rusia alcanzó los $ 147 mil millones el año pasado, según cifras chinas, en comparación con $ 828 mil millones y $ 756 mil millones, respectivamente, con la UE y los EE. UU. Xu Poling, de la Academia China de Ciencias Sociales, dice que el conflicto en Ucrania no es de interés para Beijing. “China no se beneficiará de la guerra entre Rusia y Ucrania. El conflicto ha interrumpido las cadenas de suministro globales de las que depende la economía china. El comercio de China con Rusia es mucho menor que el de las economías desarrolladas como Estados Unidos y la Unión Europea”.

Si continúa la guerra ruso-ucraniana, aumentarán los costos de la asociación de China con Putin.

Compensaciones geopolíticas

Pero el aumento de los costes económicos de una alianza estratégica no siempre significa que se vuelva inviable. Geopolíticamente, hay muchas cosas en juego, y la dictadura capitalista en China parece decidida a encontrar en la Rusia de Putin un punto de apoyo fundamental para cuestionar el orden mundial neoliberal liderado por el imperialismo estadounidense.

Wang Yi, canciller chino, defendió este lunes en medio de los bombardeos rusos que la amistad entre Rusia y China es “eterna”, acusando a EE. Japón e India). En términos lapidarios, que son nada menos que una bofetada al imperialismo occidental, Wang afirmó que el gobierno chino quiere dar al mundo un "mensaje inequívoco de que China y Rusia se oponen conjuntamente a los intentos de revivir la mentalidad de guerra". y agregó que " no importa cuán precaria y desafiante sea la situación internacional, China y Rusia mantendrán el enfoque estratégico y avanzarán de manera constante en nuestra coordinación de asociación estratégica integral para una nueva era ".

Incluso en medio de la creciente presión y las señales de actuar como mediador, todavía hay pocas señales de que China se esté alejando de Rusia. Los funcionarios de Xi Jinping afirman constantemente que Rusia es "el socio estratégico más importante de China". Alexander Gabuev, miembro de Carnegie Endowment en Moscú, dice que hay fuertes razones para la química personal entre Xi y Putin. “Por primera vez tenemos dos líderes que son similares. Lo que también es importante es que tanto Rusia bajo Putin como China bajo Xi se han vuelto mucho más centradas en el líder… el zar y el emperador”.

De hecho, parece que Xi ya conocía los planes militares de Putin durante la visita del presidente ruso a Pekín a principios de febrero con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno. Esto no cambió el curso de la entente asiática, que para China es estratégica para contener la interferencia de EE. UU. en la región del Indo-Pacífico, especialmente en vista de sus planes para reincorporar a Taiwán y dominar las rutas comerciales en el Mar de China Meridional.

Durante los Juegos Olímpicos, Putin y Xi Jinping emitieron una larga declaración conjunta respaldando los esfuerzos para mantener la influencia imperialista estadounidense fuera de sus proximidades en el extranjero, atacando las alianzas estadounidenses como reliquias de la Guerra Fría y defendiendo sus propios modelos autocráticos de gobierno. Era la primera vez que China se oponía oficialmente a la expansión de la OTAN. Hasta ahora, a pesar de los problemas económicos, China no ha reconocido la agresión rusa como una invasión, y mucho menos la ha condenado, absteniéndose de votar una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que condena la invasión rusa. Zhang Jun, enviado de China ante la ONU, aprovechó la ocasión para atacar a Estados Unidos: “Contra el contexto de cinco rondas sucesivas de expansión hacia el este de la OTAN, las legítimas aspiraciones de seguridad de Rusia deben ser atendidas y debidamente tratadas".

El recrudecimiento de las fricciones de China con EE.UU. coincidió con la llegada al poder de Xi Jinping, momento en el que Washington empezó a hacer hincapié en el discurso de "pivote" de Barack Obama para Asia-Pacífico (un fracaso por la presencia de tropas estadounidenses). Afganistán). La disputa se aceleró en 2018 cuando Donald Trump lanzó una amarga guerra comercial con China que comenzó con la imposición unilateral de aranceles punitivos y luego se expandió para incluir restricciones al acceso de las empresas chinas a las tecnologías estadounidenses de vanguardia.

Desde que asumió el cargo Biden ha ignorado las demandas de Beijing de aliviar los aranceles y las restricciones tecnológicas de Trump. El gobierno demócrata continuó con la postura trumpista de “línea dura” sobre China, aunque trató de mediar en la competencia con la colaboración por algunos motivos. Al mismo tiempo, reconstruyó las alianzas occidentales y llegó a una nueva arquitectura de seguridad, como el pacto AUKUS que le dará a Australia tecnología de propulsión de submarinos nucleares (el programa de rearme alemán fue utilizado como excusa por el gobierno de Scott Morrison para comenzar a construir un submarino base militar frente a la costa del Pacífico de Australia, apuntando a China). Con respecto a las ambiciones de Washington, en opinión de Beijing, Wang Yi fue enfático: Biden se trata de “mantener el sistema de hegemonía liderado por Estados Unidos.

Dado esto, la postura china no sorprende. Como escribe Hal Brands en Foreign Affairs : “ La convergencia chino-rusa da a ambas potencias más espacio para maniobrar al amplificar el problema de dos frentes de Washington: EE. miles de kilómetros de distancia. La cooperación chino-rusa, aunque tensa y ambivalente, plantea la posibilidad de que Estados Unidos enfrente a sus dos rivales combinados en un solo eje autocrático. Incluso antes de eso, la situación actual ha revivido la gran pesadilla geopolítica de la era moderna: un poder autoritario o una entente que lucha por el dominio en Eurasia, el teatro estratégico central del mundo.. El conflicto en sí parece desembocar en el objetivo contrario de Washington, que era separar paulatinamente a los dos países. La división de la atención de EE. UU. en diferentes frentes, con poderes de la magnitud de China y Rusia, parece ser un activo demasiado valioso para que Xi lo abandone.

En este artículo decíamos que el aprovechamiento de este triunfo se da también en términos militares, cuyo ejemplo más reciente fue la operación "Joint Western 2021", primer ejercicio militar interno al territorio de China con participación rusa, en la región de Ningxia. Cuando las fuerzas armadas chinas y rusas comenzaron los ejercicios conjuntos en 2005, fueron socios solo en el ejercicio anual "Misión de Paz", bajo la Organización de Cooperación de Xangai (que incluye a China, Rusia y países de Asia central como Kazajistán y Uzbekistán), tradicionalmente enfocada en combatir las insurgencias en Asia Central. Pero desde 2012, Rusia y China vienen realizando ejercicios navales bilaterales regulares. Desde 2018, el Ejército de Liberación Popular participó de tres ejercicios estratégicos anuales de Rusia. Tilman Pradt, que escribió en 2016 el libro China’s New Foreign Policy: Military Modernisations, Multilateralism and the "China Threat", sistematiza la regularidad prácticamente anual en que China y Rusia sostienen ejercicios navales conjuntos en una amplia área de territorio asiático, incluyendo los mares del Sur y Oriental, ejercicios dominados por operaciones anti submarinos y de defensa aerea. Esas operaciones de entrenamiento tienen buscan la preparación, que combina elementos retóricos con elementos reales, para la reincorporación forzada de Taiwan al territorio de China continental, así como la defensa de Xinjiang, una zona rica en recursos energéticos.

Todos estos factores acercan a Pekín y Moscú desde el punto de vista geoestratégico, y son un gran aliciente para que Xi Jinping absorba determinados impactos económicos provenientes de su apoyo a Putin. Y el apoyo es concreto incluso desde el punto de vista económico. China anunció que duplicará el alcance comercial permitido entre su moneda (renminbi) y el rublo de Rusia para ayudar a reforzar el comercio entre los dos países, absorbiendo ciertos efectos de las sanciones occidentales impuestas luego de la invasión a Ucrania. El Sistema de Comercio Cambiario de China (China Foreign Exchange Trade System, CFETS) anunció este jueves que "según las exigencias del desarrollo del mercado" ampliaría la banda de negociación diaria para la tasa de cambio del renminbi con el rublo, permitiendo que el cruce de moneda llegue a 10 % en cualquier dirección de un punto medio diario establecido por el Banco Central de China, por encima de los anteriores 5 % (https://www.ft.com/content/df240b8a-d7be-4f38-a289-8b5ebb09fba1)

Por André Barbieri@AcierAndy

Publicado enEconomía
El presidente estadunidense, Joe Biden, anunció la prohibición de las importaciones de petróleo ruso, en represalia por la invasión a Ucrania. Foto Ap

Como en las guerras de todos los tiempos y lugares, hoy cunde frenéticamente la infodemia rusófoba en “Occidente (whatever that means)” que da "unánimemente" (https://bit.ly/3ITZa2c) por derrotado a Putin –soliloquio infodémico que no es compartido en la mayor parte de Oriente y África (https://bit.ly/3MBAXQv), y parcialmente en Latinoamérica, menos por Michael Hudson, prestigiado economista de EU: "La veloz autodestruccion del imperio estadunidense" (https://bit.ly/3tETKBI).

Para que Biden se haya tenido que humillar con el exorcizado régimen chavista de Maduro en Venezuela –ayer "malos", hoy "buenos"– significa que las selectivas "sanciones catastróficas" no están funcionando como esquematizaron los estrategas del Partido Demócrata –congénitamente rusófobo (https://bit.ly/3sRrix3)– que aplican ciegamente los vetustos axiomas geopolíticos del británico McKinder y del polaco Brzezinski.

A ocho meses de las cruciales elecciones intermedias –en medio de las incoercibles hiperinflación, crisis migratoria y criminalización urbana–, Biden asestó sus "sanciones catastróficas", que ya incluyen el petróleo y el gas rusos como "crimen y castigo" (https://bit.ly/3vM34GF) y que no son seguidos selectiva y cómodamente en ese rubro energético por la Unión Europea (UE): menos por Alemania (https://bit.ly/3sRD6zp), lo cual hubiese significado su suicidio infantil.

Ni así mejora la popularidad de Biden: cuando en ese mismo instante su desaprobación alcanzó 58 por ciento (https://bit.ly/37j3pXf), mientras la impopularidad de su principal aliado, el premier británico Boris ­Johnson, ostenta un patético rechazo de 70 por ciento (https://bit.ly/3HYZqLL).

Se trata de una "guerra geoestratégica" que rebasa los vulgares maniqueísmos caver­nícolas y el ámbito terrenal ucranio: está en juego la configuración del Nuevo Orden Mundial multipolar que empieza a esbozarse (https://bit.ly/3tEh8iE).

China, dotada con 350 bombas nucleares, mantiene "más sólida que una roca" su alianza geoestratégica con Rusia”, según su canciller Wang Yi (https://bit.ly/3tICaN0). China –con óptimas relaciones con Kiev– "urgió a EU a dar una explicación de sus laboratorios biológicos en Ucrania" (https://bit.ly/3I78D57).

El primer ministro Imran Kan (IK) –graduado en Oxford y campeón de su equipo en el Mundial de Críquet–, de Pakistán (gran aliado de China), dotado con 165 bombas nucleares y una población de 238 millones (en su mayoría islámicos sunnitas), arremetió contra "Occidente por tratar a los paquistaníes como esclavos (sic)", debido a que no condenó a Rusia (https://bit.ly/34p2L9i).

La trascendental visita del premier IK al Kremlin se escenificó en medio del conflicto Rusia/Ucrania, con el fin de conseguir abastecimiento del gas ruso mediante la construcción de un gasoducto (https://bit.ly/34qw77p).

La teocracia chiíta de Irán –a punto de concretar un acuerdo con Biden de su contencioso nuclear (https://bit.ly/3sT58L1): ¡paradójicamente, con bendición (sic) rusa!– "condenó las provocaciones de la OTAN (sic)" en Ucrania contra Rusia (https://bit.ly/3HTx2uA).

Gilbert Doctorow (GD), máximo experto sobre Rusia –de Harvard y con doctorado en la Universidad de Columbia–, aduce que la visita de Putin a India el pasado 6 de diciembre (https://bit.ly/35Y9qYv) fue de "similar importancia" a su visita a Beijing el 4 de febrero (https://bit.ly/3pNGz0c): el "mercado (sic)" indio puede jugar un papel decisivo en el epílogo de la reconfiguración de la política global a que dio pie la guerra Rusia/Ucrania (https://bit.ly/3IWNyeC)”.

GD aduce que "del cambiante equilibrio de poder emergerá el fin formal de la hegemonía global de EU y su momento unipolar" cuando el “mundo será bipolar: (…) por un lado, EU y la UE, y del otro lado, Rusia/China”. Aquí, “India puede jugar un papel determinante: (…) dirigiendo el nuevo orden mundial al ­multipolarismo”.

India, previo miembro conspicuo de los países "No-Alineados", posee 156 bombas nucleares, cuando la esencia teológica del hinduismo (80 por ciento de su población de mil 339 millones) es politeísta y plural.

El mundo será multipolar o no lo será.

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Fuentes: De Wereld Morgen [Foto: Putin y Xi (http://en.kremlin.ru/)]

Significado de la cumbre entre Putin y Xi

La cumbre entre Putin y Xi en vísperas de los Juegos Olímpicos de Invierno solo se mencionó de pasada en los principales medios de comunicación. Sin embargo, se trata de una reunión muy importante, con consecuencias que pueden ser muy trascendentes. ¿Estamos en el inicio de un nuevo orden mundial? Una interpretación histórica del experto en China Marc Vandepitte.

 

Declaración conjunta

Justo antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, Putin y Xi emitieron un declaración conjunta sobre las relaciones internacionales y la cooperación entre ambos países. Se trata de un documento de diez páginas que llega en un momento de gran tensión con la OTAN debido a Ucrania y de boicot diplomático a los Juegos Olímpicos de Invierno.

El texto se puede leer como un alegato a favor de un nuevo orden mundial en el que Estados Unidos y sus aliados ya no sean los protagonistas, sino que se busque un mundo multipolar, que respete la soberanía de los países.

«Ambas partes se oponen a una nueva ampliación de la OTAN. Piden a la Alianza del Atlántico Norte que abandone su concepción ideológica de la Guerra Fría; que respete la soberanía, la seguridad y los intereses de otros países, así como la diversidad de su civilización y de sus antecedentes culturales e históricos; y que adopte una actitud honesta y objetiva hacia el desarrollo pacífico de otros Estados».

En el pasado se han enviado señales similares, como una declaración conjunta en 1997, pero es la primera vez que ambos presidentes se pronuncian con tanta claridad y refuerzan sus vínculos de forma tan estrecha. También es la primera vez que China se declara explícitamente contra la expansión de la OTAN.

Para comprender el alcance de este documento, es útil echar un vistazo a la historia reciente.

 

Hegemonía

En la primera mitad del siglo XX se produjo, por un lado, el ascenso de dos nuevas superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética. Por otro lado, se produjo la relativa desaparición de las antiguas potencias coloniales.

Estados Unidos salió como el gran vencedor de la Segunda Guerra Mundial. Tanto las antiguas superpotencias como la Unión Soviética estaban completamente en quiebra. En Washington soñaban con un nuevo orden mundial en el que sólo ellos gobernaran.

«Optar por algo menos que la hegemonía absoluta sería elegir la derrota», dijo Paul Nitze, alto asesor del gobierno de Estados Unidos. Por desgracia, estos planes se vieron frustrados por la rápida reconstrucción de la Unión Soviética y la ruptura del monopolio nuclear.

Medio siglo después ese sueño sí se hizo realidad con la caída del Muro de Berlín en 1989 y el desmantelamiento de la Unión Soviética dos años después. A partir de aquel momento no hubo más barreras a la supremacía absoluta. Estados Unidos por fin se convirtió en el líder indiscutible de la política mundial y quiso mantener esa posición.

El Pentágono no dejó lugar a dudas en 1992: «Nuestro primer objetivo es evitar que aparezca un nuevo rival en la escena mundial. Debemos evitar que los competidores potenciales incluso aspiren a jugar un mayor papel a escala regional o mundial” (la cursiva es nuestra).

En ese momento todavía no tenían a China en el punto de mira. La economía china estaba bastante subdesarrollada y su PIB era solo un tercio del de Estados Unidos. Militarmente el país tampoco valía nada. En ese momento Washington pensaba principalmente en Europa como potencial rival y en un posible resurgimiento de Rusia.

 

Sin frenos

Tras la caída de la Unión Soviética Estados Unidos levantó el pie del freno. La invasión de Panamá a finales de 1989 fue un ensayo para lo que seguiría después. Poco después fue el turno de Irak, Yugoslavia y Somalia. Más tarde seguirían Afganistán, Yemen, Libia y Siria.

Además de las intervenciones militares abiertas, Estados Unidos emprendió cada vez más «guerras híbridas» (1) o «revoluciones de colores” (2) para provocar un cambio de régimen, lo que no funcionó en todas partes. Así lo intentaron en Brasil, Bolivia, Venezuela, Cuba, Honduras, Nicaragua, Georgia, Ucrania, Kirguistán, Líbano y Bielorrusia. Por otra parte, más de veinte países fueron objeto de sanciones económicas.

La OTAN, creada para afianzar militarmente la hegemonía de Estados Unidos, también se amplió constantemente tras el desmantelamiento de la Unión Soviética. Desde la década de los noventa 14 Estados del continente europeo se han convertido en miembros de la organización del tratado. Otros países, como Colombia, se convirtieron en ‘socio’ de la OTAN.

Leyenda: En morado, países que se unieron antes de 1997; en amarillo, desde 1997.
 

El cerco a China

Así, Estados Unidos parecía ser el dueño del mundo después de la Guerra Fría. Pero se olvidaron de China. Por primera vez en la historia reciente un país pobre y subdesarrollado se ha convertido en una superpotencia económica en poco tiempo.

En los últimos 30 años China ha experimentado una notable expansión económica. Desde su adhesión a la OMC en 2001 el tamaño de la economía china se ha multiplicado por más de cuatro. El salto hacia adelante no solo fue económico, sino también tecnológico.

Hasta hace poco Occidente, con Estados Unidos a la cabeza, tenía un monopolio absoluto sobre la tecnología, las armas de destrucción masiva, los sistemas monetarios y financieros, el acceso a los recursos naturales y los medios masivos de comunicación. Con ese monopolio podía controlar o subyugar a los países, especialmente del Sur. Occidente, donde Estados Unidos hace de policía, corre ahora el riesgo de perder ese monopolio.

Por eso Estados Unidos identifica a la República Popular China como su principal enemigo. En el marco de los debates presupuestarios para 2019 el Congreso declaró que «la competencia estratégica a largo plazo con China es una prioridad clave para Estados Unidos». Se trata de una estrategia global que debe llevarse a cabo en varios frentes. Estados Unidos intenta frustrar, o como ellos dicen, «sofocar», el ascenso económico y tecnológico de China.

Si es necesario, lo harán también por medios extraeconómicos. La estrategia militar hacia China sigue dos vías: una carrera armamentística y un cerco al país., Estados Unidos dispone ya de más de 30 bases militares que rodea China, bases de apoyo o centros de entrenamiento (puntos morados en el mapa). El 60% de la flota total está estacionada en la región. Ya llevan años trabajando en este cerco militar.

En abril de 2020 el Pentágono publicó un nuevo informe que aboga por una mayor militarización de la región. El plan es instalar misiles balísticos en sus propias bases militares o en las de sus aliados (flechas rojas). Si después también instalan misiles de crucero en submarinos (véase mapa), pueden llegar a la China continental en 15 minutos. Son pasos muy peligrosas.

 

Como parte de esta estrategia de encierro el Pentágono también está reforzando los lazos militares con los países de la región. Por ejemplo, en 2021 concluyó un pacto de seguridad con Australia y Gran Bretaña para contener a China.

 

Ya es suficiente

Putin y Xi consideran que ya basta. El avance de la OTAN hacia el este, el aumento de la guerra militar e híbrida en todo el mundo, las numerosas sanciones económicas y el cerco a China, todo eso debe terminar. El tiempo en que la OTAN, los G7 y el FMI dominado por Occidente estaban al mando ha terminado. El mundo unipolar debe dejar paso a un mundo multipolar.

La agresión cada vez mayor contra China y Rusia está llevando a ambos países a echarse en brazos mutuamente. China alberga casi una quinta parte de la población mundial, es una potencia económica global y es el socio comercial más importante de la mayoría de los países. Rusia es el país más grande del mundo y es una superpotencia nuclear.

Una alianza entre ambos países constituye un importante contrapeso a la supremacía estadounidense. Según The Guardian, “el nacimiento de este eje chino-ruso, concebido como una resistencia a las democracias occidentales lideradas por Estados Unidos, es el acontecimiento estratégico global más importante desde el colapso de la Unión Soviética hace 30 años. Determinará la era que viene».

Sin embargo, no se trata solo de estos dos países. Rusia es miembro de varias alianzas regionales y multinacionales. Una de ellos, una alianza militar, es la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC), que actualmente participa en operaciones de «mantenimiento de la paz» en Kazajistán. Otra es la Organización de Cooperación de Shanghai (OCS), que es una alianza euroasiática en los ámbitos político, económico y de seguridad. Además de Rusia y China, también son miembros India y Pakistán, entre otros.

China se ha unido recientemente a la mayor asociación económica del mundo, la Asociación Económica Integral Regional (RCEP sigla en inglés). Esta asociación en el sudeste asiático llega al 30% de la población mundial. La nueva Ruta de la Seda significa cientos de inversiones, préstamos, acuerdos comerciales y decenas de Zonas Económicas Especiales por valor de 900.000 millones de dólares. Están repartidos en 72 países, con una población de unos 5.000 millones de personas o 65% de la población mundial.

 

¿Nuevo orden mundial?

Con su artículo El fin de la historia y el último hombre publicado poco después de la caída del Muro de Berlín Fukuyama anunció una nueva era basada en la hegemonía occidental. Las debacles en Irak, Afganistán, Siria, Libia y Yemen, entre otras, demuestran que se trataba de una arrogancia enorme.

Si la recién concluida alianza entre Rusia y China se consolida y otros países se unen a ella, sí es posible que estemos ante el comienzo de una nueva era. No es el fin de la historia, sino el comienzo de una nueva etapa, en la que el poder en el mundo esté más descentralizado; un nuevo orden mundial, en otras palabras. Vienen tiempos emocionantes, pero también peligrosos. Ahora más que nunca necesitamos un fuerte movimiento por la paz.

 

Véase también:

Trump y China: ¿hacia una guerra fría o caliente?

Centenario del Partido Comunista de China

China hará temblar al mundo entero: sobre agricultores e inteligencia artificial

 

Por Marc Vandepitte | 11/02/2022. Traducido del neerlandés por Sven Magnus

 

Notas:

(1) La guerra híbrida es una forma de guerra encubierta que utiliza toda una serie de medios: noticias falsas, manipulación a través de las redes sociales, presión diplomática, artificios legales contra líderes políticos (lawfare), manipulación y dirección del descontento popular, presión nacional y extranjera sobre las elecciones, etc.

(2) Según el manual de las revoluciones de color, se financia, forma y adiestra a las ONG, las organizaciones estudiantiles y las organizaciones locales para organizar disturbios callejeros con la mayor eficacia posible. La violencia callejera debe desestabilizar el país hasta el punto de que el gobierno se vea obligado a dimitir o el ejército intervenga y destituya al gobierno.

Fuente: https://www.dewereldmorgen.be/artikel/2022/02/06/is-de-crisis-in-oekraine-het-begin-van-een-nieuwe-wereldorde-achtergrond-bij-de-top-tussen-poetin-en-xi/

Publicado enInternacional
Miércoles, 15 Diciembre 2021 05:36

Las múltiples encrucijadas de Pedro Castillo

Las múltiples encrucijadas de Pedro Castillo

Aunque fue finalmente rechazado, Pedro Castillo enfrentó un pedido de destitución parlamentario por parte de la oposición de derecha. A pocos meses de iniciado el mandato, mantiene un rumbo zigzagueante que lo debilita frente a su base y no le suma por ahora nuevas adhesiones.

Cuatro meses después de que Pedro Castillo Terrones recibiese la banda presidencial, el Congreso de la República asistió al primer intento de destituirlo de su cargo. Al final de la sesión, la balanza se inclinó de manera definitiva a favor de la continuidad del mandatario. Además de los miembros de los tres partidos políticos que impulsaron la medida —Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País, los mismos que poco tiempo antes pretendieron desconocer los resultados de la segunda vuelta electoral, alegando «fraude»—, solo votaron a favor de admitir la vacancia presidencial tres congresistas más. Este resultado, sin embargo, está lejos de significar la existencia de un Ejecutivo fuerte y con alianzas sólidas. La realidad es que Castillo se ha ido volviendo cada vez más débil y solo en su propio gobierno.

Durante la sesión para admitir el pedido de vacancia, la congresista Patricia Chirinos (del partido Avanza País), autora de la iniciativa, hizo su último esfuerzo para conseguir los votos que le hacían falta, hablándole a cada una de las bancadas que habían dejado abierta la posibilidad de apoyar la moción semanas atrás. «¿Van a proteger a un presidente con claros indicios de corrupción, a pesar de que sus propias bases lo señalan como desleal por entregar el poder a los caviares que nos gobiernan desde hace años? Reflexionemos y pensemos en los que están afuera, en el pueblo», fueron las palabras que Chirinos le dedicó a la bancada de Perú Libre, que llegó al Parlamento de la mano del mandatario solo unos meses atrás.

La ruptura con Perú Libre

La tarde del 6 de octubre pasado y en un mensaje a la nación, Pedro Castillo anunció que «poniendo al Perú por encima de toda ideología y posiciones partidarias aisladas», había aceptado la renuncia de Guido Bellido al cargo de presidente del Consejo de Ministros. La decisión ya era un rumor desde varios días antes. Bellido no era un primer ministro especialmente impopular entre la población —su aprobación se encontraba en el promedio de quienes han ostentado el cargo en el pasado—, pero era rechazado por los grandes medios de comunicación, el establishment político, los grupos empresariales y un sector antifujimorista liberal. Además de los antecedentes con los que cargaba —una denuncia por apología al terrorismo y una serie de declaraciones homófobas y machistas—, su liderazgo en el Ejecutivo causaba el disgusto de los grupos mencionados porque significaba la presencia de Perú Libre en el gobierno.

Y es que después de que Castillo fuera proclamado oficialmente como presidente de la República, los sectores opositores que aceptaron los resultados, los partidos políticos que se mantuvieron al margen de la campaña —manifestando su rechazo por los dos candidatos en contienda— y un sector de la población que votó por él en rechazo a Keiko Fujimori, apostaron por la «desradicalización» del programa de gobierno del nuevo jefe de Estado.

Tomando en cuenta la historia política del país, aquella expectativa no era descabellada. El politólogo Yusuke Murakami se ha referido a la dinámica de «entrar por la izquierda y salir por la derecha» de la política peruana, en referencia a la distancia entre las promesas electorales y las políticas gubernamentales de varios presidentes a partir de la década de 1980. La diferencia era que, en este caso, la presión por el abandono de un proyecto de cambio radical se concretizó en la demanda de apartar al partido oficialista del gobierno. Sin ese alejamiento, sostenían quienes la reclamaban, el respeto a la institucionalidad y a la estabilidad macroeconómica que Pedro Castillo aseguraba que sería garantizada durante su mandato, era solo una farsa, ya que Perú Libre, liderado por el cuestionado Vladimir Cerrón, se autodefinía abiertamente como un partido de izquierda socialista, con una adscripción «marxismo leninismo» bastante sui géneris y sus cuadros no desaprovechaban ninguna oportunidad para recordar que su objetivo mayor era el de redactar una nueva Constitución mediante la convocatoria de una Asamblea Constituyente. 

En los hechos, desde la campaña de segunda vuelta Perú Libre fue perdiendo cada vez más protagonismo en el proyecto liderado por Pedro Castillo. Con el objetivo de convencer a un electorado más moderado, su programa de gobierno inicial fue reemplazado por el «Plan de Gobierno Perú al Bicentenario-Sin corrupción», un documento en el que se planteaban medidas para los primeros 100 días y que tomaban varias de las propuestas de Juntos por el Perú —el partido que postuló a Verónika Mendoza durante la primera vuelta—, que se sumó a apoyar la candidatura de Castillo. Si bien este nuevo plan fue consensuado entre las dos fuerzas de izquierda —el mismo Roger Najar, brazo derecho de Vladimir Cerrón fue quien coordinó el equipo de trabajo— poco a poco se fue generando recelo en Perú Libre, que se iba sintiendo desplazado.

Por otro lado, ante los constantes ataques de la fujimorista Fuerza Popular que aseguraba que debido al amateurismo del profesor sería Vladimir Cerrón –el secretario de Perú Libre— quien «gobernaría en las sombras», Castillo optó por alejarse de él y de su núcleo cercano. En sus apariciones se le veía básicamente con sus nuevos aliados. El rechazo a Cerrón llegó a tal punto que algunos aliados, en declaraciones a medios de comunicación, condicionaron u apoyo a la lejanía del líder de Perú Libre.

Bellido, congresista oficialista y dirigente del partido, fue, junto a otros dos correligionarios, la cuota de Perú Libre en el primer gabinete. La influencia del partido oficialista no llegó a más. Durante sus 69 días de gestión, la debilidad de Bellido se hizo evidente: no tuvo la autoridad para definir una línea de gobierno, por lo que cada uno de sus ministros trabajó en su cartera sin ningún tipo de organización con otros sectores, y los pedidos de remoción de un par de ministros, que hizo al presidente, fueron ignorados.

Fueron dos escándalos los que definieron su salida. El primero fue la invitación a apartarse de su cargo que le hizo al ministro de Relaciones Exteriores  Óscar Maúrtua a través de Twitter, después de que su viceministro sostuviera que el país no reconocía ninguna autoridad legítima en Venezuela. El segundo fue la advertencia que le hizo al Consorcio Camisea de nacionalizar los yacimientos de gas natural que explotaba si no aceptaba renegociar los contratos en favor del Estado peruano, a pesar de que Castillo había reiterado que su gobierno no recurriría a dicha medida.

La salida de Guido Bellido no causó sorpresas, pero sí lo hizo la composición del nuevo gabinete, ya que no solo el Consejo de Ministros tenía como titular a alguien que no pertenecía a Perú Libre, sino que no había ninguna representación del partido en él. Dentro del nuevo gabinete se había designado como ministra de Trabajo a Betsy Chávez, una parlamentaria que, si bien formalmente pertenecía al partido, en la práctica se encontraba separada de este. Chávez no era la cuota de Perú Libre, sino más bien una afrenta para ellos. 

La abogada, ambientalista y defensora de derechos humanos Mirtha Vásquez Chuquilín fue la elegida para reemplazar a Bellido. Vásquez tenía como antecedente haber ocupado el cargo de presidenta del Congreso desde noviembre de 2020 hasta julio de este año, durante la gestión de Francisco Sagasti en la Presidencia de la República. Era una figura de izquierda que proyectaba una imagen consensual, pues durante su liderazgo el Parlamento mantuvo una relación cordial con el Ejecutivo, una situación inusual en la política peruana de los últimos años. La aprobación de Mirtha Vásquez dieron, en un primer momento, la sensación de un mayor respiro para el gobierno de Castillo. La nueva primera ministra contó con una aprobación del 49% en los niveles socioeconómicos A y B y con el 41% en la ciudad de Lima, cifras mucho más altas de las que tenía Bellido y con las que contaba el propio Castillo. En el mismo sentido, los gremios empresariales y varios medios de comunicación saludaron el nombramiento.

Sin embargo, en la correlación de fuerzas entre Ejecutivo y Legislativo, el cambio de gabinete no fue beneficioso para el presidente. El nuevo Consejo de Ministros logró la investidura en el Congreso con apenas 68 votos, cinco menos de los que logró el liderado por Bellido. En la bancada oficialista, 16 miembros pertenecientes a la facción de Perú Libre votaron en contra de la cuestión de confianza. Perú Libre ha denunciado que la conformación de lo que denomina un «gabinete caviar» es una traición al partido y al pueblo. Ya antes de este hecho mayor, varios de los dirigentes habían tenido expresiones similares sobre algunos aliados. Sin embargo, las hostilidades fueron creciendo conforme su influencia en las decisiones de gobierno se fueron reduciendo. «Caviar», a decir de los miembros de Perú Libre, se trataría de una categoría que entrecruza ideología, clase y raza: la izquierda reformista, cultural y étnicamente alejada de las mayorías populares, que no sabría cómo incorporar los cambios que reclama el pueblo por no conocerlos. Los cambios solo serían posibles con un gobierno «con olor, color y sabor a pueblo». El partido del lápiz se ha referido al Ejecutivo como «gobierno caviar» incluso en comunicados oficiales.

Los cálculos

En sus primeras semanas de funcionamiento, los diez grupos políticos que conforman el Congreso de la República definieron sus posturas con respecto al gobierno. El resultado fue un escenario de equilibrio entre las fuerzas progubernamentales y opositoras. El nuevo gobierno contaba con los 42 votos que sumaban Perú Libre y los aliados de Juntos por el Perú. La oposición más dura, compuesta por Fuerza Popular, Renovación Popular y Avanza País, contabilizaba 44.

El gobierno necesitaba ganar parte de los 45 votos de los otros cinco partidos políticos presentes en el Parlamento que aún no tenían una postura definida. Aquella era una tarea imprescindible no solo para avanzar en una agenda de cambio, sino también para garantizar su supervivencia, pues la figura de la vacancia presidencial fue deslizada por la oposición solo tres días después de que Castillo juramentara en el cargo. Así pues, la primera tarea era asegurar los 44 votos que frenarían cualquier intento de destituir al mandatario.

Fue con el objetivo de ganar el apoyo de estos grupos que reclamaban moderación que Pedro Castillo decidió conformar un gabinete sin la presencia del partido oficialista. Varios elementos se aparentemente escaparon en su cálculo político, como que aquella iniciativa lo haría perder el respaldo de Perú Libre y, con ello, el estratégico equilibrio de fuerzas con el que contaba en el Congreso. Otro dato que pasó por alto es que estos partidos que algunos han llamado «de centro» no ofrecen el apoyo incondicional que brindaba el partido del lápiz, sino que suelen moverse en función de sus intereses. Efectivamente, a pesar del gesto de moderación de Castillo, estas bancadas manifestaron que evaluarían su apoyo a la vacancia presidencial cuando fue presentada. Al final, casi de forma unánime, la rechazaron. 

Y es que si bien Castillo ha visto reducirse fuertemente su popularidad durante el último mes —según el estudio de opinión de noviembre del Instituto de Estudios Peruanos, solo 25% de la población aprueba su gestión—, la vacancia no es avalada por la mayoría de la población. En Lima, el 54% de las personas apoya la destitución, pero en provincias un contundente 62% la rechaza.

Es cierto que la figura de la vacancia se decide solamente en el Congreso y podría hacerse de espaldas a la población —como se demostró con la destitución del expresidente Martín Vizcarra en noviembre de 2020, que en ese momento contaba con un 77% de respaldo popular—. Sin embargo, varios de estos partidos cuentan con una fuerte presencia regional y ya se encuentran haciendo campaña para las elecciones regionales y municipales del próximo año. Proyectar la imagen de «obstruccionistas», que ha perseguido a los diferentes Congresos desde 2016, no es hoy lo más conveniente. Pero este escenario podría cambiar.

El entorno cajamarquino

Con la separación de Perú Libre, el gobierno de Castillo se encuentra vulnerable políticamente, pues en la práctica solo cuenta con los cinco votos seguros que le ofrece Juntos por el Perú en el Congreso. Sin embargo, no se encuentra solo en el poder: diferentes investigaciones periodísticas han expuesto al grupo de personas que tomaban altas decisiones gubernamentales junto al presidente. Este es un núcleo familiar-amical-regional, sin afiliación político-partidario definida, que acompañó al profesor desde la primera vuelta electoral, pero que fue adquiriendo mayor influencia conforme Perú Libre la perdía. Como ha apuntado el investigador Silvio Rendón, en Perú, donde las identidades políticas suelen ser muy débiles, las dinámicas identitarias, en este caso el paisanaje, suelen tener un peso fundamental.

En las últimas semanas se han descubierto escándalos alrededor de estos personajes, la mayoría provenientes de Cajamarca y desconocidos en la política nacional. Se supo, por ejemplo, que el empresario cajamarquino Alejandro Sánchez, de la mano de los sobrinos del presidente, organizaban reuniones entre Castillo y empresarios en una casa particular, sin los registros que implica reunirse en la residencia oficial. Asimismo, salieron a la luz chats del ahora ex-secretario Bruno Pacheco en el que se veía cómo presionaba al jefe de la Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria (SUNAT) para favorecer a empresas que tenían deudas pendientes.

Estos escándalos han golpeado duramente al presidente. La caída de su popularidad, que nunca fue alta, ha coincidido con estas denuncias. La mayoría de la población pudo ver, a partir de un reportaje televisivo, cómo el presidente entraba a escondidas a una casa del distrito limeño de Breña, quitándose su característico sombrero y poniéndose un gorro para no ser reconocido. Además, se supo que la fiscalía descubrió 20.000 dólares escondidos en el baño del despacho de Pacheco.

La oposición y la polarización

En los últimos cinco años, el escenario político peruano se ha caracterizado por el enfrentamiento abierto entre Ejecutivo y Congreso, que hizo que ambos actores se valieran de figuras constitucionales para su ataque político. El Ejecutivo tenía en sus manos la cuestión de confianza, un mecanismo que podía plantear al Congreso de la República para que apruebe alguna medida de gobierno. La Constitución estipula que si el Congreso niega en dos ocasiones la cuestión de confianza, el presidente puede disolverlo. Esto es lo que hizo el expresidente Vizcarra en 2019. Por su parte, el Congreso cuenta con la figura de la vacancia presidencial por incapacidad moral permanente. En la Carta Magna peruana se plantean motivos puntuales para destituir al jefe de Estado. Una de ellas es la «permanente incapacidad moral o física, declarada por el Congreso». Actualmente, existe un debate constitucional sobre cómo interpretar «incapacidad moral». Hay quienes sostienen que esta debe entenderse como enfermedad mental, mientras que otros argumentan que se trata de una figura de corte político que permite al Congreso vacar al presidente por alguna conducta que se considere grave. Fuera de debates legales, en la realpolitik la vacancia por incapacidad moral permanente significa lo que deseen quienes consigan juntar 87 votos en el Congreso.

El conocimiento —del Ejecutivo y el Parlamento— de que estas figuras podrían ser usadas en su contra, servía como contención de un actuar extremadamente hostil contra el otro poder del Estado. Con el actual Congreso esto cambió. El pasado octubre, el Legislativo publicó una ley que recortó los alcances de la cuestión de confianza. Si bien el Ejecutivo ha presentado una demanda ante el Tribunal Constitucional con el fin de que se anule la norma, actualmente ha perdido su arma de defensa. En ese contexto, la legisladora Patricia Chirinos puso sobre la mesa la vacancia presidencial sorprendiendo incluso a sus compañeros de bancada. Y es que si bien impulsar una vacancia se encontraba en los planes de la oposición, los elementos para llevarla a cabo exitosamente aún no se encontraban presentes. Prueba de ello son los argumentos presentados en el documento que sustentaba el proyecto, que se limitaba a describir los errores del gobierno y las críticas que se habían formulado durante los cuatro meses pasados, tales como la «designación de altos funcionarios vinculados al terrorismo y acusados de apología al terrorismo», el «debilitamiento del sistema democrático al fortalecer las relaciones con gobiernos antidemocráticos como Venezuela y avalar la intervención de personajes extranjeros en asuntos internos (el ex-presidente boliviano Evo Morales y el «lobista israelí» Ari Ben-Menashe)» y la «permisibilidad a la violencia contra la mujer», por haber nombrado a Guido Bellido como primer ministro.

La vacancia presidencial ha sido presentada en varias oportunidades durante los últimos años, a tal punto que ya se pueden reconocer los dos requisitos que deben estar presentes para que esta prospere. Por un lado, el presidente debe encontrarse aislado políticamente; por otro, debe salir a la luz un escándalo de corrupción que melle seriamente su imagen. Esto último tiene el objetivo de legitimar la medida entre la población, posicionar a los impulsores de esta como luchadores contra la corrupción y convencer a los parlamentarios escépticos de apoyar una medida tan extrema. Estas dos condiciones estaban presentes con Pedro Pablo Kuczynski y Martín Vizcarra: el primero renunció antes de que fuera vacado y el segundo terminó destituido, aunque su popularidad y las delicadas circunstancias en las que se encontraba el país —en medio de una pandemia que lo había posicionado, a escala mundial, como el primero en muertes por millón—, levantaron la indignación popular.

La primera moción de vacancia contra Castillo fue suscrita sin ninguna esperanza de éxito por los legisladores de Avanza País, Renovación Popular y Fuerza Popular, debido a la pugna que actualmente existe entre los tres partidos y sus líderes por encabezar la oposición. La realidad es que la popularidad del mandatario se desploma, pero ningún grupo opositor ha sabido capitalizar esa situación. 

 «La congresista Chirinos hizo un anuncio sobre vacancia que no había sido ni coordinado ni preguntado ni comentado con nadie, para nosotros fue la primera impresión cuando lo escuchamos. (…) Ahora temprano he hablado con la congresista Chirinos y me está enviando la moción de vacancia, recién la voy a ver y vamos a adherirnos», explicó el vocero de Renovación Popular Jorge Montoya, un día después de que Chirinos presentara la propuesta, agregando que era poco probable conseguir los votos suficientes para lograr la vacancia. Fue la revelación de las reuniones secretas que el presidente celebraba con empresarios, algunos de los cuales después ganaron licitaciones estatales, lo que hizo que aquel intento originalmente condenado al fracaso se convirtiera en un verdadero peligro para el gobierno. El escándalo de corrupción se sumó así a la fórmula.

El fin de semana anterior a la sesión en la que se iba a discutir la moción de vacancia, el medio que expuso el escándalo que había puesto en aprietos al Ejecutivo anunció un «audio bomba» que causó una gran expectativa entre el sector político. Sin embargo, al final solo fue una noticia irrelevante que no logró hacer cambiar la opinión de las bancadas «centristas» y que terminó jugando en contra del sector que promovía la vacancia.

Perspectivas

Sin duda habrá otros intentos más coordinados contra el presidente. Por lo pronto, el receso parlamentario le ofrece al gobierno tres meses de tranquilidad política. Después de haber superado esta primera ofensiva parlamentaria, Castillo cuenta con evidencias de que es necesario enmendar los primeros pasos que ha dado su gestión.

Posiblemente Castillo se beneficiaría del alejamiento del «núcleo chotano» (en referencia a Chota, su pueblo natal) que estuvo tomando las decisiones gubernamentales sin una agenda política clara y del que se han descubierto indicios de corrupción, y también de un acercamiento a Perú Libre y a partir de un espacio interno más ordenado tratar de conseguir apoyos externos. La realidad es que, dejando de lado la retórica revolucionaria, Mirtha Vásquez le ha dado continuidad a los temas más importantes que se gestaron durante la gestión de Bellido, tales como la renegociación del gas y la reforma tributaria, impulsada por el ministro de Economía Pedro Franke. Y también esta en la agenda de la campaña la convocatoria a una Asamblea Constituyente. Alejarse de un programa de izquierda no hará que el escenario en el que se desenvuelve sea menos hostil. El riesgo de golpes de timón sin estrategia es que termine por perder a sus bases sin ganar a quienes no lo votaron. Entre sectores de izquierda hoy tiene el 48% de desaprobación y el sur del país 56%. Aun no es tarde. 

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Honduras: pierde Taiwán, gana China y empata Biden

El resultado de la elección presidencial en Honduras se escenificó como planteé: 19 por ciento de ventaja de Xiomara Castro –aquí avancé 17 por ciento–, además de que “en medio de una vecinal ambientación hostil a los demócratas y más favorable al trumpismo, a Biden le conviene paradójicamente más el triunfo de Castro, pese a su mayor afinidad con China. De paso, Biden podría resarcirse del golpe de Estado teledirigido contra el ex presidente Manuel Zelaya, esposo de Castro (https://bit.ly/3phg9mi)”.

Más allá de la dicotomía que se maneja de un triunfo de la candidata Castro de "izquierda", no pocas veces banalmente reduccionista, mediante las trascendentales dicotomías geopolítica y geoeconómica se deducen hallazgos muy ilustrativos que colocan en su justa dimensión y su nueva correlación de fuerzas a la novedosa situación emergente que trasluce el abordaje multidimensional del país centroamericano, sin soslayar el reflejo de la lucha intestina entre Biden y Trump cuando los republicanos juegan en forma maximalista la carta migratoria para recuperar el control de la Cámara de Representantes y del Senado en 2022.

Honduras –asolado por la miseria (catalogado por el Banco Mundial como el tercer país más pobre de América Latina), el desempleo, la violencia, el narcotráfico y la perturbadora corrupción del gobierno posgolpista de 12 años de grave retroceso del Partido Nacional (gran aliado del PAN calderonista en México y del uribismo en Colombia)– en el año fiscal reciente fue el país latinoamericano que más migrantes envió a EU: 320 mil, casi 3 por ciento de la población total de Honduras, de más de 10 millones.

Si definiera en la clásica dicotomía topográfica de "izquierda-derecha" a la presidenta Castro, la colocaría como centroizquierda moderada y de apertura a la empresa privada, además del diálogo constructivo con EU, como refirió el ex presidente Manuel Zelaya, depuesto teledirigidamente por Obama/Biden/Hillary Clinton (https://bit.ly/3EcPjSB).

Deng Xiaoci y Wan Hengyi del Global Times, portavoz del Partido Comunista Chino, asientan que “los secesionistas de Taiwán, los injerencistas de EU sufren un ‘golpe severo’ en medio de una votación ‘masiva’ en la elección de Honduras (https://bit.ly/3pbqu3j)”.

Mientras la isla renegada de Taiwán sigue perdiendo adeptos en Centroamérica y ahora sólo contaría con 14 países en el mundo, a Honduras se le abre la oportunidad de la llegada de inversiones de los pudientes comunistas de China continental cuando EU prosigue su declive geoeconómico que le impide "ayudar" masivamente al "triángulo norte" de Guatemala/Honduras/El Salvador con el fin de frenar la masiva migración a la transfrontera de México y EU. Las inversiones chinas en Honduras ayudarían paradójica e involuntariamente a Biden, quien no ha sabido lidiar con esta inhumana situación. Desde el punto de vista geoeconómico, la derrota de Taiwán la deslegitiman humillantemente a escala universal, mientras la probable llegada de inversiones chinas aprovecharía logísticamente el singular atributo bioceánico de Honduras desde el golfo de Fonseca hasta el Puerto de Cortés.

Los pudientes comunistas chinos continentales resultarían vencedores con su política diplomática de "una sola China", mientras EU restañe sus heridas para invertir en su abandonada infraestructura que sacrificó, en aras de su globalismo neoliberal financierista. Desde el punto de vista geopolítico, hasta donde se sabe y se percibe, China no tiene ningún interés en colocar bases en Latinoamérica como las que ostenta ya EU en Colombia y Honduras.

Veo sumamente difícil que el gobierno de coalición de Castro/Salvador Nasralla modifique o desmantele la omnipotente presencia militar de EU que cuenta con una base aérea en Soto Cano/Palmerola, además de sus búnkers diplomático-militares.

Vale la pena señalar que la cotización de la divisa local, la lempira, se mantiene significativamente estable a 24.17 por dólar: un barómetro nada despreciable.

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Perú: Pedro Castillo le dejó claro a su propio partido que hará alianzas con la derecha

En la perspectiva de gobernar con un sector de la derecha política pro empresarial, el presidente electo Pedro Castillo confronto a Vladimir Cerrón y a un sector de su partido Perú Libre, dejando en claro que no permitirá la imposición partidaria en la designación de los nuevos funcionarios públicos ni en la línea política del nuevo gobierno.

 

Esta primera escaramuza publica entre Castillo y Cerrón se dio en el marco del primer Congreso Nacional de Perú Libre, el cual se desarrolló el pasado sábado 24 de julio en la ciudad de Lima. En este evento, denominado: “expectativas, objetivos y metas irrenunciables del gobierno”, participaron los máximos dirigentes de Perú Libre y el conjunto de sus Congresistas electos en el pasado proceso electoral.

Acá quedo demostrado lo que ya diversos sectores de la prensa venían especulando desde hace un tiempo atrás, o sea, que existirían dos facciones en el seno de Perú Libre: quienes seguirían a Pedro Castillo y quienes se alinean con Vladimir Cerrón, secretario general de esta agrupación política. Esta división, al parecer, también se expresaría en el bloque parlamentario.

En su intervención Pedro Castillo empezó agradeciendo el apoyo de Perú Libre en la campaña presidencial pasada, pero dijo que “no estaba obligado a seguir posiciones radicales”, esto para cuestionar los planteamientos que algunos seguidores de Cerrón han venido haciendo y que, a pesar de sus límites, escandalizan a los medios de comunicación.

Sobre el cambio de Constitución vía Asamblea Constituyente, Castillo fue muy enfático al señalar que “la Constitución se cambiará (solo) si el pueblo lo pide”. Sobre la denominada “gobernabilidad”, el presidente electo manifestó que “él está hablando con todas las fuerzas políticas dispuestas a dialogar”, esto incluye, obviamente, a los diversos partidos de la derecha pro empresarial como Somos Perú de Salaverry, el Partido Morado de Julio Guzmán o el nacionalismo de Ollanta Humala. En esa perspectiva y en función de construir el ya anunciado gobierno de unidad nacional o de “todos los peruanos”, Castillo dijo también que “no puede aceptar planteamientos de un solo partido y que no puede designar funcionarios en el Gobierno solo por ser de Perú Libre”.

De esta manera, oficializó ante los militantes de Perú Libre y ante sus seguidores, sus intenciones políticas de gobernar junto a la derecha. Esto ya lo había mencionado antes, sin embargo, el hecho de que ahora lo haya dicho en un evento institucional del partido y frente a Vladimir Cerrón – incluso desafiando su autoridad - pone en evidencia la determinación del profesor cajamarquino para llevar a la práctica su orientación política.

Al parecer, la posición de Castillo seria la mayoritaria en el seno de la bancada de Perú Libre la cual cuenta con 37 Congresistas, por esa razón, en la mañana del domingo 25 de julio se formalizo su lista parlamentaria para dirigir la mesa directiva del Congreso, la cual está encabezada por un representante de Somos Perú (partido del empresario y político Daniel Salaverry); un representante de Perú Libre; una representante de Juntos por el Perú y una representante del Partido Morado del derechista Julio Guzmán. Y para que no queden dudas de su apoyo a esta lista y de su política de unidad con la derecha parlamentaria, horas más tarde, Pedro Castillo hizo público a través de sus redes sociales lo siguiente: “Anunciamos la formación de una coalición por la gobernabilidad con la presentación de una lista para la mesa directiva plural, paritaria y descentralizada. Integran José Enrique Jeri (Somos Perú), José María Balcázar (Perú Libre), Ruth Luque (Juntos por el Perú) y Flor Pablo (Partido Morado)”.

Con esto, la propuesta que Vladimir Cerrón y sus seguidores venían voceando para presidir el Congreso, quedo desestimada por el mismo presidente electo. Recordemos que Vladimir Cerrón y sus allegados manifestaron públicamente su intención que Valdemar Cerrón (hermano de Vladimir Cerrón) presida la lista para dirigir la mesa del congreso acompañado mayoritariamente del partido Perú Libre.

Este proceder de Castillo ha causado revuelo en las filas de Perú Libre, quienes bajo la dirección de su secretario general, se aprestaban a dirigir el nuevo gobierno (poniendo a los nuevos funcionarios públicos), bajo una orientación política basada en la conciliación de clases y en el respeto al estado burgués, muy similar a la que ahora está llevando a la práctica Pedro Castillo, pero donde ellos pretendían ser la voz cantante o, como se dice coloquialmente, “los que cortan el jamón”. No es por tanto una diferencia estratégica o de principios lo que separa a Cerrón de Castillo, es más bien una disputa por el control del aparato público, donde Castillo, para quedar bien con la gran burguesía y sus medios de comunicación a empezado a separarse de Cerrón y de sus delirios políticos barnizados de radicalismo verbal.

De concretarse esta ruptura, definitivamente tendrá una expresión en el bloque parlamentario donde seguramente los 37 votos con los que hoy cuenta Castillo se reducirían, esto lo haría mucho más permeable y frágil de lo que ya es ahora.

Al parecer, y pensando precisamente en construir una popularidad y un liderazgo fuerte que le permitan sortear estas limitaciones, es que Castillo anuncio en el ya citado congreso de Perú Libre que durante su gestión como presidente de la Republica se bajará el sueldo y que hará lo propio con los sueldos de los Congresistas y los Ministros.

Esta medida seguramente caerá bien en el grueso de la población que mayoritariamente deplora el accionar de la denominada “clase política” y en la mayoría de sus votantes, sin embargo, no le será suficiente para superar las diferencias que ya se han abierto en el seno de Perú Libre, las cuales volverán a manifestarse en los próximos días cuando se anuncien los nombres del primer Consejo de Ministros del denominado gobierno del “Perú profundo”, para lo cual, Vladimir Cerrón y sus seguidores ya han anunciado a Roger Najar como el nuevo premier, sin que este aun goce de la venia de Castillo.

Dos posibilidades empiezan a flotar entonces en el devenir a corto plazo de Perú Libre: la primera tiene que ver con que Cerrón y sus seguidores se asimilen al rol secundario que Castillo y sus nuevos aliados les pretenden dar en su gobierno de ancha base y de conciliación con la burguesía, y la segunda es que pasen a la ofensiva y confronten al nuevo presidente, lo cual significaría una eventual ruptura en un partido de raíces provincianas que llego al gobierno en un momento de alta crisis orgánica y mostrándose como la novedad, sin embargo, en la práctica vemos que reproduce la misma fragilidad y los vicios de los viejos partidos de la izquierda reformista y conciliadora.

Por José Rojas Militante de la Corriente Socialistas de las y los Trabajadores "CST" de Perú

Lunes 26 de julio

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