Revela Estados Unidos su arsenal de armas nucleares

El Departamento de Estado de EE.UU. hizo pública este martes la cifra global de armas nucleares de que dispone en su arsenal, información que —según estima— ayudaría a controlar la circulación de estas en el orbe.

Conforme el reporte oficial, el número de armas estadounidenses de esta naturaleza ascendía, en septiembre de 2020, a 3 750 unidades. Ello incluye a las armas activas y a las almacenadas. Resultado inferior al de 2019, cuando había 3 805 armas registradas de este tipo, y al de las 3 785 existentes en 2018.

El récord histórico de posesión de armas nucleares para Estados Unidos fue en 1967, cuando constaban en sus registros de 31 255.

Los últimos reportes del Gobierno estadounidense sobre este ítem datan de marzo de 2018, en base a los números de 2017 (3 822 armas en su poder). Luego Trump se mostró críptico en el tema durante todo su mandato.

Hans Kristensen, director del Proyecto de Información Nuclear de la FAS, instó a la transparencia de la información, recurso que podría ser muy útil —a su vez— a la diplomacia norteamericana en negociaciones sobre el control de armas y en la conferencia del Tratado de No Proliferación Nuclear de 2022.

5 octubre 2021

(Con información de AP)

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Guerra hipersónica: Norcorea entra al club con Rusia, China y Estados Unidos

No hay que equivocarse: no se trata de Sudcorea, uno de los líderes en semiconductores del mundo junto con Taiwán, Estados Unidos y China, sino nada menos que del llamado "régimen ermitaño" de Norcorea que acaba de realizar una prueba espectacular de un misil hipersónico que tiene su propio sistema de combustible –que hace su despliegue más rápido y móvil y, por ende, menos detectable– y que tomó por sorpresa a tirios y troyanos.

Tanto los medios de Norcorea como los de Sudcorea le dieron vuelo ditirámbico a la noticia, pero más que nada brilló la aceptación del muy influyente rotativo The Wall Street Journal (WSJ) (https://on.wsj.com/3ijT286).

Cabe señalar que Rusia es hoy el supremo líder en armas hipersónicas, como destaca el consultor estratégico Andrey Martyanov (https://bit.ly/2ZJNihx), quien sentencia que Moscú le lleva una ventaja de 20 años a Estados Unidos, que todavía anda haciendo sus pininos.

En segundo lugar del selecto ranking hipersónico vendría China, que aunque ha progresado notablemente, todavía dista lejos de Rusia, pero está más adelantado que Estados Unidos. Estados Unidos no ha tenido suerte en sus pruebas y sufrió su segundo fracaso consecutivo el 28 de julio pasado (https://bit.ly/3iitsQR). Por fin, Estados Unidos se pudo reponer el 28 de septiembre con su primera prueba exitosa de un arma hipersónica de la empresa Raytheon que, según el Pentágono, "es la primera prueba exitosa" en su género (https://bit.ly/3CXzlee).

Los misiles hipersónicos se caracterizan por tener una velocidad cinco veces mayor a la velocidad del sonido ("Mach 5") y ser difícilmente detectables. Como punto de comparación, baste señalar que el mirífico misil hipersónico ruso Avangard navega a ¡20 veces la velocidad del sonido! ("Mach 20"). China se ha concentrado mayormente en desarrollar "drones hipersónicos".

El Comando Estratégico de Estados Unidos "Stratcom" arguye que la "búsqueda de China de armas nucleares e hipersónicas" obliga a una "urgente disuasión (deterrence) por parte de Estados Unidos" (https://bit.ly/3EZIZPn).

WSJ reporta que los militares de Sudcorea en su evaluación juzgan que el misil hipersónico de Norcorea, bautizado Hwasong-8, "puede ser detectado e interceptado por los ejércitos de Estados Unidos y Sudcorea", lo cual significa que se encontraría en una fase embrionaria de desarrollo, ya que una de las características de las armas hipersónicas es su indetectabilidad.

Llama poderosamente la atención que en fechas recientes el gobierno norcoreano haya realizado tres pruebas separadas que incluyen el lanzamiento de sus misiles desde sus trenes (sic), lo que abona a la escalada de tensiones en la región, primordial y significativamente después del espectacular lanzamiento del Pacto de Seguridad de Defensa del "Aukus" de la anglosfera: Australia/Reino Unido/Estados Unidos (https://bit.ly/3okHDJ6).

A mi juicio, "Aukus" resucita de facto el teorema balcanizador del "choque de las civilizaciones" de Samuel Huntington –mezclado con el "arco de la crisis" de Bernard Lewis, retomado por Zbigniew Brzezinski–, y los postulados talasocráticos del contra-almirante Alfred Mahan, autor del libro La influencia del poder marítimo en la historia de 1660 a 1783, uno de las más influyentes en estrategia naval escrito en 1890 (https://amzn.to/2YcpJ0v).

Como si las anteriores pruebas de Norcorea fueran poco, dos días después de su asombrosa prueba con su misil hipersónico, Pyongyang volvió a probar un nuevo misil antiaéreo, mientras intensifica su deseo de reconciliación con Seúl (https://bit.ly/3uAYGaY).

La distancia de Pyongyang a Seúl (capital de Sudcorea), a Tokio y a Camberra es, respectivamente, de 195 kilómetros, mil 291 kilómetros y 8 mil 600 kilómetros.

La región que va de China, la península coreana, Japón hasta Australia –que comprende el mar de Japón, mar Amarillo, mar del Sur de China, mar de Filipinas, mar Coral, mar de Tasmania– constituye hoy la más incandescente del planeta donde no se puede excluir la alta probabilidad de que sea la primera en librar una "guerra hipersónica" en la historia de la humanidad.

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China y Estados Unidos: la amenaza de una deriva militarista

Entrevista a Walden Bello

¿Qué hay de nuevo en el mundo en este tercer decenio del siglo XXI?

China no es solamente la segunda potencia económica mundial, sino el centro de la acumulación de capital. El 28 % del crecimiento mundial entre 2003 y 2018 proviene de China, según el Fondo Monetario Internacional (FMI). Su crecimiento es dos veces mayor que el de la economía estadounidense, que desde hace 50 años se ve afectada por un declive sistemático de la rentabilidad del capital.

¿Por qué el gran capital representado por las empresas multinacionales decidió apostar por China?

Hasta la década de 2000 entraron en el mercado de trabajo cientos de millones de trabajadores (80 millones solamente en la década de 2010). Hay que subrayar que estos trabajadores venían del mundo rural y su llegada permitió mantener los bajos salarios en todos los sectores de la economía china. El salario medio en China equivalía al 2,9 % del salario medio en EE UU.

¿Quién se benefició?

Para la empresas multinacionales, el desarrollo de las tecnologías de la información permitía segmentar el proceso de producción y repartir las actividades productivas entre varios países en una especie de cadena de valor. El traslado de un gran número de capacidades productivas a China, por tanto, no solo era posible, sino también sumamente lucrativo. Gracias a las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio (OMC), China sacó provecho de la reducción de cuotas y barreras arancelarias.

China salía beneficiada…

La alianza entre China y las multinacionales se basaba en el interés común, pero los objetivos estratégicos de una y otras eran distintos. En cierto modo, el Estado chino ha utilizado las inversiones extranjeras como sucedáneo de una clase capitalista nacional. El desarrollo económico fulgurante ha cambiado China. La renta per capita entre 1988 y 2008 aumentó un 229 %, lo que supera de lejos lo que ha ocurrido en otras partes de Asia. Por otro lado, esta situación ha creado enormes diferencias entre el 1 % más rico y el resto. Además, este crecimiento se ha producido en detrimento del medio ambiente.

¿Existe una correlación entre el crecimiento chino y el declive estadounidense?

El declive estadounidense comenzó antes del auge chino. Importantes sectores de la economía industrial ya eran menos competitivos, menos rentables. Más tarde, varias empresas estadounidenses migraron a China para contrarrestar esta tendencia a la baja. Se calcula que en EE UU se perdieron 8 millones de puestos de trabajo a causa de esta deslocalización, lo que representa un porcentaje del total bastante bajo. Según los trabajos de Thomas Piketty, la razón principal del declive económico estadounidense estriba en el aumento de las diferencias entre los salarios altos y los salarios bajos. De ahí una especie de guerra civil interna, que incluye una fuerte dimensión de racialización. Millones de personas lo vivieron como el final del sueño americano.

La estabilidad de China contrasta con esto…

Las tensiones sociales que se manifiestan cada vez más no desembocan en una crisis política. Una oposición bastante reducida quisiera promover una evolución hacia el liberalismo. Se perciben los efectos de esta crítica en las redes sociales, pero quienes mandan en China, entre ellos el presidente Xi, están en condiciones de preservar la legitimidad del Estado, que esgrime a su favor la prosperidad de la mayor parte de la población. Esto permite a la China actual proyectar una especie de modelo chino, que gana esplendor con el megaproyecto de la Nueva Ruta de la Seda destinada a conectar China con el resto del mundo.

¿Cuáles son las condiciones que han permitido este avance de China?

Un factor importante ha sido que China no ha dedicado una parte excesiva de su presupuesto al sector militar. En vez de implicarse en la gestión de los conflictos en el mundo y el refuerzo de un vasto complejo militar-industrial como EE UU, Pekín ha logrado ampliar su dominio a través de la economía, no solo en la propia China, sino también en África y en América Latina. Mientras que China invertía miles de millones en la economía del Sur global, EE UU se dedicaba a prestar ayuda militar a sus aliados geopolíticos, como Israel, Egipto, Arabia Saudí.

¿Y este proceso continúa?

China ha lanzado recientemente el Banco de Desarrollo e Infraestructuras de Asia. Este proyecto ha atraído incluso a varios aliados europeos de EE UU. Decenas de Estados del Sur global se han unido a esta iniciativa, que les permite disponer de cuatro billones de dólares para proyectos de infraestructura en el vasto continente eurasiático, así como en África y América Latina.

¿Cómo trata el nuevo presidente Biden de gestionar esto?

Trump rompió con el proyecto impulsado desde hacía 20 años al situar los intereses de EE UU por encima de todo. La idea consistía en castigar a China, sobre todo mediante acciones e intervenciones que obstaculizaran el desarrollo técnico-científico chino. Biden, más allá de ñas diferencias retóricas, va en el mismo sentido. Se han reservado más de 250.000 millones de dólares para apoyar la competitividad de las empresas estadounidenses. China es probablemente la única cuestión en que Demócratas y Republicanos comparten las mismas posiciones.

¿Podría conducir esta situación a nuevos conflictos?

Actualmente solo hay un único ámbito en que la superioridad de EE UU todavía es innegable, que es el sector militar. Nos hallamos por tanto en una ecuación peligrosa en que el declive económico y diplomático de EE UU se produce en un contexto en que todavía goza de una innegable superioridad militar. A su vez, China, aunque está invirtiendo masivamente en su ejército, está muy rezagada. En la XIX sesión del Congreso Nacional del Partido Comunista Chino, celebrada el 18 de octubre de 2017, Xi admitió este retraso. Dijo que China necesitaría 30 años para ponerse a la altura de EE UU.

China está realmente rezagada en el terreno militar…

En 2019, el gasto militar de EE UU era del orden de 732.000 millones de dólares anuales, frente a los 261.000 millones de China. El aumento del presupuesto militar estadounidense es del 5,3 % anual (frente al 5,1 % en el caso de China). Si analizamos los datos más en detalle, veremos que el contraste es muy fuerte. China dispone de un número limitado de armas nucleares (260 cabezas nucleares), que en realidad son armas defensivas. EE UU la supera de lejos (18.000 armas nucleares), que pueden ser un medio para imponer su dominación. En conjunto, la capacidad militar de China está muy alejada de la de EE UU. Recordemos que China tiene una única base militar en el extranjero (en Yibuti), mientras que EE UU tiene 25 tan solo en Asia: en Japón, Corea del Sur, Guam y Filipinas. China dispone de dos portaaviones construidos con tecnología soviética un poco anticuada, mientras que EE UU tiene 11, incluidos los de la VII flota, basada en Asia-Pacífico.

La superioridad estadounidense se basa en una estrategia…

Incluso en Washington reconocen que la capacidad de China es de naturaleza defensiva, mientras que la de EE UU es de carácter ofensivo:

  • Apuesta por el despliegue en el exterior, cerca de los enemigos reales o supuestos.
  • La doctrina militar aire-mar (AirSea) establece la necesidad de golpear al adversario en todos los ámbitos al mismo tiempo (centros de mando, sistemas de radar, lugares de producción y almacenamiento de misiles, satélites, etc.). Esto incluye el bloqueo de las rutas marítimas y terrestres.
  • Según Michael Klare, la estrategia estadounidense implica mantener una gran superioridad sobre las fuerzas del adversario y estar en condiciones de lidiar dos conflictos de gran envergadura al mismo tiempo y en todos los terrenos (militar, económico, tecnológico).

Actualmente, la relación de fuerzas es muy desfavorable a China. Las fuerzas estadounidenses rodean el territorio chino, especialmente sus regiones costeras, donde se concentran las capacidades industriales y tecnológicas. Las respuestas de China consisten en desarrollar la expansión de sus fuerzas marítimas y aéreas en la vasta zona alrededor del mar de China. En estos momentos, China y EE UU realizan simulacros de combate, con el riesgo de que se produzcan accidentes o se inicie una escalada.

¿Es posible cambiar la situación?

Hay que obligar a EE UU a aceptar un acuerdo de seguridad, que debería ser asumido y supervisado por la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Este acuerdo debería incluir la desnuclearización de la región, la clausura de varias bases estadounidenses y la retirada de las fuerzas chinas a zonas alejadas, así como un nuevo pacto económico que incluya el respeto y la protección de la soberanía de los Estados afectados. La obra clásica de Clausewitz establece que “la guerra es la continuación de la política por otros medios”, dando por sentado que es el cálculo racional de los Estados el que puede determinar los niveles de conflictividad. En realidad, esta fórmula excluye demasiado el contexto de cada nación. Desde su origen, EE UU no ha dejado de organizar su expansión militar por todos los medios. Hoy, la mayoría de observadores piensan que la posibilidad de una guerra es elevada, máxime cuando la disparidad actual en el plano militar favorece a EE UU.

25/09/2020

https://alter.quebec/la-chine-et-les-etats-unis-la-menace-dune-derive-militariste/

Traducción: viento sur

Walden Bello es sociólogo y militante de la izquierda democrática en Filipinas.

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Sábado, 02 Octubre 2021 06:35

Asia, una región clave

Asia, una región clave

LA RESPUESTA CHINA A LOS SUBMARINOS NUCLEARES DEL AUKUS

Tras el lanzamiento de una nueva alianza militar occidental para contener la expansión china en Asia, Beijing respondió pidiendo adherir a un acuerdo comercial transpacífico impulsado, pero luego dejado de lado, por Estados Unidos. Ajedrez de alto vuelo.

El martes 15 el presidente estadounidense, Joe Biden; el primer ministro británico, Boris Johnson, y el premier australiano, Scott Morrison, lanzaron una nueva asociación trilateral de seguridad. La primera iniciativa bajo el AUKUS (siglas en inglés de Australia-Reino Unido-Estados Unidos) será la entrega de una flota de submarinos de propulsión nuclear a Australia. Canberra, no obstante, puntualizó que «no está buscando adquirir armas nucleares o establecer una capacidad nuclear civil». Pero, se mire por donde se mire, son pésimas noticias para la no proliferación. Recuérdese que Australia firmó el Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares en 1973. Morrison dijo más tarde que Australia también adquiriría misiles de crucero Tomahawk de largo alcance de Estados Unidos. El AUKUS también prevé la cooperación trilateral en materia de inteligencia artificial, ciberseguridad y tecnología cuántica aplicada al armamento naval.

La asociación trilateral se perfila como una nueva herramienta para contener el ascenso geopolítico de China, por más que sus mentores se hayan cuidado de no mencionarla en ningún momento, y constituye un claro complemento de otras plataformas con similar finalidad: desde los Cinco Ojos, la alianza de inteligencia que Washington, Londres y Canberra mantienen con Canadá y Nueva Zelanda (que planea incorporar a otros cuatro países, es decir, Alemania, Corea del Sur, India y Japón), o el QUAD (Estados Unidos, Australia, India y Japón).

Europa fue dejada a un lado. El alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, confesó que no había sido informado del establecimiento de esta alianza. Reaccionó indignada Francia, la más afectada no solo en el ámbito económico, sino también en el geopolítico (con el naufragio de un acuerdo hecho en 2016 por un valor de 40.000 millones de dólares para vender submarinos convencionales a Canberra). Ahora París sopesa con Nueva Delhi un impulso a la cooperación militar bilateral (en 2024 completará la entrega a India de 36 aviones Rafale por un valor de casi 10.000 millones de dólares). Las voces que reclaman la vuelta a las esencias del gaullismo resuenan en los medios franceses. Pero las aguas pueden volver a su cauce tras el encuentro entre Emmanuel Macron y Biden agendado para fines de octubre.

Nueva Zelanda y Canadá también estuvieron notablemente ausentes. Ambos han aclarado que el nuevo acuerdo no cambia los lazos de seguridad e inteligencia con los tres países firmantes, pero ilustra algunas diferencias al tiempo que evidencia una más profunda implicación de Australia en las concepciones de seguridad de Estados Unidos. Australia y Nueva Zelanda parecen polos opuestos en la forma de concebir la relación con China. En línea con su tradicional política antinuclear (y la cautela en las relaciones con China), Wellington ha declarado que impedirá el ingreso de submarinos atómicos australianos en sus aguas territoriales.

El AUKUS, por tanto, representa una escalada significativa de la inclinación estratégica transatlántica hacia el Indopacífico. Tras el fiasco en Afganistán, Estados Unidos trata de recuperar la iniciativa al reforzar la apuesta contra China, desmintiendo cualquier lectura apresurada en clave de «declive irremediable» de la potencia hegemónica.

Por otra parte, si la creación del AUKUS desplaza definitivamente hacia esta zona el epicentro de la definición del orden mundial del siglo XXI, también convierte a Taiwán en el pivote de la alternancia en el liderazgo geopolítico global. En Reino Unido, durante un debate en los Comunes sobre el acuerdo, la ex primera ministra británica Theresa May desafió a Johnson a aclarar si el acuerdo podría llevar a Reino Unido a una guerra con China por Taiwán. En su respuesta, el primer ministro se cuidó de no descartar nada.

¿CARRERA ARMAMENTÍSTICA?

Con China construyendo a marcha forzada su propia Armada y poniendo a prueba repetidamente décadas de dominio militar de Estados Unidos en toda Asia, la creación del AUKUS está destinada a enviar el mensaje de una fuerte postura de disuasión. Este desarrollo puede impactar de lleno en las posibilidades de cooperación entre Estados Unidos y China en diversas áreas, tal como dejó entrever recientemente el canciller Wang Yi.

La hipótesis de desatar una carrera armamentística no es baladí. Desde hace por lo menos un par de años circulan rumores, no confirmados, pero respaldados por indicios claros, de una nueva base aérea estadounidense en el Pacífico, con cerca de 5 mil hombres, junto a un puesto naval australiano en la isla de Manus, en Papúa Nueva Guinea. Hay militares de ambos países desde hace tiempo, aunque solo se habla en términos genéricos de una rehabilitación del antiguo perímetro militar de Lombrum, que fue crucial para la campaña aliada en el Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. No solo Papúa Nueva Guinea, sino todas las islas del Pacífico ahora corren el riesgo de quedar geográficamente en el centro de la nueva confrontación. Eso podría explicar las conversaciones telefónicas mantenidas por Xi Jinping el 24 de setiembre con los líderes de Tonga y las Islas Salomón.

Corea del Sur también lanzó con éxito el 15 de setiembre un misil balístico desde un submarino, lo que lo convierte en el primer país no nuclear del mundo en desarrollar con éxito un misil de este tipo. En paralelo, el mismo día, su vecino del norte reaccionó con el lanzamiento de varios misiles balísticos de largo alcance. Seúl también trabaja en un nuevo caza de fabricación íntegramente nacional. Y Japón nunca falta a esta cita, a pesar de las limitaciones constitucionales, con el auxilio de la VII Flota Estadounidense y sus 11 portaviones nucleares (que contrastan con los dos portaviones chinos en servicio de motor diésel).

En este escenario, aunque China no tiene otra opción que mejorar sus capacidades en defensa, también debe evitar emular el tránsito soviético que pudieran tener presente quienes sueñan con reeditar una segunda guerra fría. Cabe recordar que la estrategia básica y general de China no ha cambiado, es decir, prefiere usar las palancas económicas, comerciales, inversoras –con preferencia a otras (militares), que no excluye del todo– como instrumentos privilegiados de su influencia. A sabiendas de que difícilmente puede competir con Estados Unidos en el campo militar, ese valor de atracción aspira a quebrar la influencia de Washington y asegurar a medio plazo su expulsión de la zona.

LA REACCIÓN CHINA: EL TPP-11

China condenó rápidamente el AUKUS, y el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Zhao Lijian, dijo que «socava gravemente la paz y la estabilidad regionales e intensifica la carrera armamentística». Beijing sabe que se ha convertido en el objetivo preferente del empeño de Washington por reorientar su esfuerzo hacia la zona y por sumar aliados, construyendo diversas alianzas económicas, tecnológicas, militares y de inteligencia que buscan contener al gigante asiático.

La última señal de China en su estrategia fue la decisión formal, anunciada al día siguiente del lanzamiento del AUKUS, de solicitar el ingreso en el Acuerdo Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico (CPTPP, por sus siglas en inglés; también conocido como TPP-11), una iniciativa impulsada originalmente por Washington precisamente para aislar a China en la región, aunque luego Donald Trump decidió quedarse al margen.

El acuerdo es hoy una organización económica regional cuyos 11 países miembros tienen un producto bruto interno (PBI) combinado de 11 billones de dólares. Esta cifra es inferior al PBI de China en 2019, que ascendió a 14,34 billones de dólares. Por tanto, no representa mucho en esos términos. Sin embargo, a China puede serle muy útil para reforzar y consolidar su Iniciativa de la Franja y la Ruta.

Entre los miembros del TPP-11, solo Japón, Canadá, Australia y México están fuera de esa iniciativa china, mientras que Malasia, Singapur, Nueva Zelanda, Vietnam, Brunei, Chile y Perú ya son socios. Si China se adhiere a la nueva versión del acuerdo transpacífico, ganaría otra cadena con la que vincular a estos países y consolidar su iniciativa. De darse este paso, China podría, además, condicionar ampliamente el dictado de las normas comerciales regionales. El TPP-11 es presidido en la actualidad por Japón, que acabaría así por ceder a China la plataforma que tanto le ha costado construir tras el abandono de Estados Unidos.

Tokio ahora sostiene como prioridad las negociaciones con Reino Unido. El gobierno británico celebrará su primera reunión a finales de setiembre para negociar su adhesión al TPP-11. Corea del Sur y Tailandia también han manifestado su interés.

EL PODER DEL COMERCIO

China quiere participar en el transpacífico para ganar aún más centralidad en la región de Asia-Pacífico. Al mismo tiempo, es una forma de poner freno a la presión de Estados Unidos, de la que el AUKUS es la última pieza hasta ahora. Dado que la adhesión al TPP-11 es un paso más en la expansión estratégica de China, es posible que Japón y Australia se opongan.

También aquí se tropieza con Taiwán, que reaccionó a la petición de Beijing sumando de manera precipitada su propia petición de adhesión. Si China se integrara al TPP-11, para el Taiwán gobernado por el soberanismo sería prácticamente imposible hacerlo, ya que se requiere la unanimidad de los miembros. Taiwán tiene la esperanza de que Japón se decante a su favor, aunque ello le suponga concesiones bilaterales importantes en materia agrícola y otros. Tokio ya señaló que responderá basándose «en consideraciones estratégicas».

Terceros países se debaten entre sus ambiciones económicas y sus dudas en materia de seguridad. La principal baza de China para evitar que sus vecinos se abalancen en brazos de Washington es su poder comercial, financiero y tecnológico. Al convertirse en el principal socio comercial e inversor, puede frenar decisiones en su contra, como ocurre con frecuencia en el marco de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático, e, incluso, lograr la inhibición de algunos países o su conversión en aliados, aunque solo sea de forma coyuntural. La presencia china sigue articulándose en torno a sus buques portacontenedores y no con base en sus destructores.

por Xulio Ríosdesde Beijing 
30 septiembre, 2021

 

(Publicado originalmente en el Observatorio de la Política China como «China, del AUKUS al CPTPP». Brecha publica fragmentos por convenio.)

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Submarinos australianos: un golpe de Biden a Francia

Por primera vez, EEUU acepta exportar submarinos nucleares, infligiendo un golpe a Francia que pierde un enorme contrato firmado en 2016.

 

El gobierno australiano anunció ayer la firma de un acuerdo con Estados Unidos y el Reino Unido para la producción de submarinos de propulsión nuclear, anulando el anterior acuerdo firmado con Francia, que preveía vehículos diésel y eléctricos. Éste último atribuido al constructor naval francés Naval Group (ex-DCNS) para Australia en 2016 era presentada como el « contrato del siglo ».París reaccionó con firmeza, calificando la medida de Canberra, la capital australiana, como "deplorable". Pekín por su parte condenó el "clima de guerra fría".

Cerco marítimo contra la China

Más allá de cualquier desavenencia entre Francia y Australia sobre los lugares de producción, el cambio de decisión muestra la preferencia de Washington de dotar a Canberra de submarinos no convencionales -que Francia no podía garantizar-, capaces de convertir a la nación oceánica en un pilar de la contención marítima de la República Popular. Para el especialista en defensa, Jean-Dominique Merchet: "Por primera vez, Estados Unidos ha aceptado vender una tecnología de este tipo, que supone un cambio de juego (« game changer ») en materia naval. Estos submarinos tienen la capacidad de permanecer sumergidos durante mucho tiempo, evitando ser detectados. No estarán armados con cabezas nucleares, pero pueden disparar misiles de crucero de largo alcance como el Tomahawk, además de su armamento marítimo (torpedos y misiles marinos). Sólo el Reino Unido, en 1958, se benefició de esta transferencia de tecnología estadounidense.

Este avance militar está programado para producirse en 2040, a pesar de que Australia no dispone de las instalaciones necesarias para producir el combustible nuclear, vulnerando a su vez en cierta medida el tratado de no proliferación nuclear. Éste paso aumenta considerablemente la presión sobre la China en un escenario de conflicto a lo largo de los principales puntos de estrangulamiento marítimo en el sur y el sudeste de Asia, que ya es intensa (por ejemplo, en el estrecho de Malaca, el estrecho de Taiwan o los mares de China Meridional y Oriental).

A su vez, el momento de este anuncio -dos semanas después de la retirada de la catastrófica retirada militar de Afganistán- permite a Washington confirmar su prioridad geopolítica: la gran rivalidad con Pekín dándole garantías a sus aliados en esta importante región. Como parte de esto, el diario Le Monde anuncia que "…el 24 de septiembre, el presidente estadounidense recibirá por primera vez físicamente, en la Casa Blanca, a los tres colíderes de la Quad [nombre de la alianza para frenar a China en el Indo-Pacífico]: el primer ministro australiano y los de India y Japón, Narendra Modi y Yoshihide Suga”.

Un fuerte golpe a la imagen y las ambiciones imperiales desmedidas de Francia

Para la diplomacia francesa el golpe es fuerte. No tanto por el daño económico (aunque no es menor), sino fundamentalmente por la pérdida de credibilidad: desde hace años Francia se presenta como una potencia permanente del Indo-Pacífico, ligado a las posesiones coloniales de sus territorios de ultramar, buscando aparecer como una tercera vía entre EEUU y China en los mares de la región, negándose a ser encorsetado en la contención naval antichina de los estadounidenses.

Una vez más, irritado por el fin de un lucrativo contrato, el gobierno francés ha sacado a relucir su antinorteamericanismo como máscara. Algunos analistas se remontan a la guerra en Irak (2003), lanzada por la administración Bush, para encontrar un precedente de similar magnitud. Para otros más aduladores del poder, esto prueba la justeza estratégica de Macron y su invocación de la (imposible) autonomía estratégica de Europa. Pero la realidad es que más allá de sus pretensiones imperiales desmedidas en relación a su verdadera fuerza, Francia necesita del Pentágono (ya sea a nivel de inteligencia, presencia militar en los mismos teatros de conflicto, armamento) - como en las guerras que lleva adelante, tanto en el Sahel o el norte de África. Ni hablar de las otras potencias europeas que son enanos militares en comparación con París.

La realidad es que detrás de las palabras benévolas de la administración Biden hacia los aliados europeos hay decisiones unilaterales a la mejor manera de Trump. En este asunto, Estados Unidos confirma, una vez más, que su prioridad es la rivalidad con China, en todos los niveles -económica, tecnológica y militar -. Washington no tiene problema en privilegiar a sus aliados más esenciales en esta confrontación que a los tradicionales aliados europeos, que están en una línea más moderada respecto a Pekín, buscando puntos de “entendimiento mutuo”. Un primer antecedente de este trato de la nueva administración norteamericana se dio hace poco, cuando Suiza decidió adquirir los aviones estadounidenses F-35, en competencia con los Rafale franceses, justo después de la visita de Joe Biden a la Confederación Helvética a finales de junio.

Digamos también, que ni el gobierno francés ni el responsable de Asuntos Exteriores de la Unión Europea (UE) fueron informados del nuevo acuerdo antes de su anuncio. Y de manera aún más vergonzosa, el acuerdo se produjo un día antes del lanzamiento por parte de la UE de su propia nueva estrategia Indo-Pacífica… para confortar a los Estados Unidos. Una muestra de que a pesar de la retórica, las complicaciones estructurales para que la UE adquiera una verdadera autonomía estratégica están lejos de ser saldadas y mismo se revelan imposibles por el rol tutelar que aun juegan los Estados Unidos.

Jueves 16 de septiembre


China condena como "extremadamente irresponsable" el plan trilateral que armará a Australia con submarinos nucleares

Publicado: 16 sep 2021

Rusia today

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El nuevo plan internacional que, entre otros acuerdos, armará a Australia con submarinos nucleares está "socavando a la estabilidad regional e intensificando la carrera armamentista", según han reaccionado desde el Ministerio de Exteriores chino.

El nuevo pacto entre Estados Unidos, el Reino Unido y Australia, bautizado AUKUS, es "extremadamente irresponsable", afirmó este jueves en rueda de prensa Zhao Lijian, portavoz de la Cancillería del gigante asiático.

La Embajada china en Washington, a su vez, insistió en que los países "no deben formar bloques excluyentes que apuntan o perjudican los intereses de terceros" y aconsejó que Washington, Londres y Canberra "se quiten la mentalidad y prejuicio ideológico de Guerra Fría".

"El imperativo de garantizar la paz y la estabilidad"

El miércoles, el presidente de EE.UU., Joe Biden, el primer ministro británico Boris Johnson y el primer ministro de Australia, Scott Morrison, anunciaron la formación de una nueva alianza de seguridad y cooperación en materia de defensa para el Indo-Pacífico, denominada AUKUS. Parte del acuerdo prevé que EE.UU. proporcione a Australia tecnologías necesarias para dotarse de submarinos de propulsión nuclear, argumentando la "estabilidad" en la región donde China va aumentando su influencia y capacidades militares.

"Todos reconocemos el imperativo de garantizar la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico a largo plazo", declaró Biden desde la Casa Blanca en una reunión virtual con sus homólogos.

Por su parte, Morrison aseguró que Australia seguirá cumpliendo con todas sus obligaciones de no proliferación nuclear y no va a poseer armas nucleares. Los submarinos en cuestión se construirán en la ciudad australiana Adelaida, en estrecha colaboración con EE.UU. y el Reino Unido.

"Invitación abierta"

El Gobierno de Australia ha anunciado este jueves que el país espera recibir al menos ocho submarinos con propulsión nuclear en el marco de la nueva alianza.

El primer ministro mencionó tras la reunión que Pekín no debe tratar AUKUS como un acto provocador. "No hay nada descomunal en que algunos países tomen decisiones en sus propios intereses estratégicos y desarrollen sus capacidades de defensa", señaló, para agregar que "China toma decisiones semejantes, igual que otros países de la región".

Morrison se mostró dispuesto a ajustar diferencias entre Canberra y Pekín en una mesa de negociaciones: "Hay una invitación abierta para discutir este y otros asuntos y siempre ha habido".

Otro país afectado por AUKUS es Francia, dado que Canberra ha decidido anular su contrato con la empresa francesa Naval Group que preveía la construcción de una flota de 12 sumergibles convencionales por un valor de 66.000 millones de dólares.

París ha calificado la decisión de "lamentable" y contraria "a la letra y espíritu" de la cooperación bilateral.

Al respecto, Morrison espera que Francia "entienda a fin de cuentas" su decisión ya que "Francia haría lo mismo" en sus intereses nacionales.

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Lunes, 06 Septiembre 2021 06:50

El abismo de la autodestrucción

El abismo de la autodestrucción

Si hay algo para lo cual el ser humano ha mostrado gran capacidad, ingenio e innovación, es para la destrucción de sí mismo y, en consecuencia, de su entorno. La gran amenaza de la bomba atómica ha sido sustituida en muy poco tiempo por un amplio espectro de mecanismos que conducen a la catástrofe. En este artículo se enumeran sólo algunos de los más evidentes.

¿Qué ocurrió después de la creación de la bomba atómica? Con el final de la segunda guerra mundial y el inicio de la Guerra Fría, el mundo fue devastado por un descubrimiento terrible y sin precedentes: por primera vez en su historia, el hombre poseía los medios para destruir a toda la humanidad. Filosofía, literatura, arte, política, todo tenía que ver con esta inaudita y nueva realidad. De este modo, más de una generación, incluida la mía, nació y vivió bajo una verdadera espada de Damocles. Como en la película francesa Vite vendute (del año 1953), el homo sapiens debía imaginar su destino semejante al del conductor de camión que transporta una carga de nitroglicerina. Habría bastado un solo bache –en nuestro caso cualquier incidente internacional– para marcar el fin del mundo entero.

El testimonio de Anders

El avión que lanzó la bomba atómica sobre Hiroshima, bautizado con el nombre de Enola Gay, se convirtió el símbolo de esta responsabilidad terrible. Como un auténtico aprendiz de brujo, el hombre había perdido la capacidad de controlar los instrumentos que tenía en las manos, empujándose hacia el borde del abismo; un paso más allá, y habría borrado su propio planeta. Para limitarnos a un solo testigo, vale la pena escuchar al filósofo alemán Günther Anders, quien, hacia el año 1956, en el primer volumen del ensayo titulado La obsolescencia del hombre, dedicó una sección entera al tema de la bomba “bajo la cual vivimos amenazados”, o, más concretamente, al tema de “nuestra existencia bajo el signo de la bomba”. Un punto de referencia esencial es la frase de Einstein en un mensaje dirigido a los científicos atómicos italianos: “Al final del callejón se vislumbra cada vez más claramente el espectro de la aniquilación total.”

Para Anders, el hombre se enfrentó a un acontecimiento sin precedentes: hasta ese momento –observa el filósofo– nadie había puesto en duda la certeza de que quienes iban a permanecer e iban estar para siempre, sería el ser humano. Con la bomba, sin embargo, la pregunta acerca de si la humanidad seguirá existiendo o no se tornó alarmante, y ya no nos permitió fingir que no escuchábamos a este monstruo que habita en “nosotros”. Sustituyendo a Dios, el hombre moderno adquirió una potestas annihilationis, es decir, la capacidad de una “reducción a la nada”. Ahora podíamos considerarnos como los amos del Apocalipsis: “El infinito somos nosotros. Esto es tan monstruoso, que todos los acontecimientos ocurridos en la historia parecen de menor importancia [...] Aunque anatómicamente inalterados, somos seres pertenecientes a una nueva especie debido al cambio radical de nuestra posición en el cosmos y ante nosotros mismos; seres que se diferencian del tipo de hombre precedente.” Sin embargo, aunque nos convertimos en los Titanes, seguimos siendo “parvenus cósmicos”, usurpadores del Apocalipsis. En efecto, los hombres que ahora son los dueños del infinito no están a la altura de semejante propiedad: “Nosotros, los seres humanos de hoy, somos los primeros en controlar el Apocalipsis, por eso somos también los primeros en sufrir incesantemente su amenaza [...] Ya no somos mortales como individuos, sino como grupo, cuya existencia está sujeta a la anulación”. En definitiva, con su poder de abolir nuestra especie, “la monstruosidad de la bomba nos mantiene con el aliento en suspenso”.

El nuevo rostro de la catástrofe

Hasta aquí finalizamos con Anders. Pero, volviendo al pobre ciudadano de la segunda postguerra, la desconcertante noción acerca de una nueva incertidumbre constituyó durante décadas el telón de fondo de todo proyecto posible, el presupuesto de cualquier visión del futuro. Después, poco a poco, inadvertidamente, el terrible espectro evocado por Einstein desapareció… Con la caída del Muro de Berlín, las increíbles tonterías de Francis Fukuyama, las laceraciones en los Balcanes, las invasión de Irak, el terrorismo religioso, los conflictos locales y los intentos de crear un Estado islámico entre Medio Oriente y África, todo cambió. La angustia por un mundo amenazado por la destrucción nuclear desapareció por completo.

Sin embargo, esto no alivió en absoluto a los desdichados habitantes de la Tierra, sino que su incertidumbre acerca del futuro, si esto fuera posible, se acrecentó. ¿Cómo? Simplemente el miedo cambió de aspecto, el fantasma de la catástrofe mundial tomó un nuevo rostro: el temor de morir por una guerra, lo sustituyó el riesgo de perecer por desastres naturales; la idea de un suicidio nuclear cambio gradualmente por un suicidio ecológico, y así la bomba atómica se convirtió en climática.

Para resumir el proceso de dicha metamorfosis, y para permanecer dentro del panorama japonés, podríamos decir que pasamos del piloto que libera su dispositivo mortal sobre Hiroshima, al diseñador que planea la creación de la central nuclear de Fukushima. Por lo tanto, es la propia figura del desastre la que cambió de signo y, a la vez, de origen, ya que, a partir del año 2000, el exterminio que tememos como especie ya no se percibe como una consecuencia de nuestras capacidades destructivas, sino de las productivas. Hoy es evidente que el primer enemigo de nuestra supervivencia son las nuevas “armas de producción masiva”.

“El asteroide somos nosotros”

En un reciente debate acerca del Futuro, Andri Snaer Magnason volvió sobre esta cuestión, evocando la caída del asteroide que hace 65 millones de años casi destruyó toda la vida en la tierra, liberando en la atmósfera entre 600 y 1000 millones de toneladas de dióxido de carbono. Pues bien, al hombre le bastarán unos sesenta años para que sus automóviles alcancen los mismos niveles, e incluso, si calculamos el conjunto de todas sus actividades, con unos veinte años será suficiente. Moraleja: “El asteroide somos nosotros.” A esto hay que añadir que el sesenta por ciento de todos los mamíferos en la Tierra es ganado, sobre todo cerdos y bovinos, mientras que el treinta y seis por ciento son seres humanos y sólo el cuatro por ciento son animales salvajes: “Lo que antes era un planeta de innegable diversidad, con fauna y plantas silvestres, ahora se ha convertido en un enorme monocultivo. En lugar de aves en libertad, tenemos pollos enjaulados que superan en volumen a todas las demás aves; en vez de leones, búfalos, elefantes y cebras, tenemos bovinos en confinamiento y cerdos que ni siquiera están en granjas, sino en jaulas”. Conclusión: “Son raros los depredadores dominantes en la naturaleza. Usualmente hay millones de herbívoros desplanzándose, y algunos lobos, leones y tigres que se alimentan de su carne. Ahora somos siete mil millones de seres humanos y todos queremos ser el león, tener nuestro kilo de carne. Nunca antes había ocurrido esto en la Tierra. Y, de hecho, es insostenible a largo plazo.”

Esta es la opinión de Magnason. Para aquellos que quieren sentirse todavía peor, Seaspiracy, el documental de Ali Tabrizi distribuido por Netflix, explica cómo la pesca industrial se ha convertido en un medio de devastación marina (con el “daño colateral” que implica la masacra animales no comestibles) y contaminación (gracias a la enorme cantidad de redes de plástico abandonadas en el agua). Nunca lo vamos a repetir lo suficiente: gases de efecto invernadero, deforestación, falta de control demográfico, ganadería desmedida y, en general, violación del equilibrio ecológico (con constantes derrames petroleros y tragedia pandémica), son productos de un arsenal capitalista que está terminando nuestra existencia en el planeta en lugar de la bomba atómica.

La única salida sería aceptar las evidencias que confirman la imposibilidad de sostener de manera rapaz un desarrollo infinito dentro de un sistema finito. Si, inevitablemente, tarde o temprano se derrumbará el mito del crecimiento ilimitado, ¿por qué no prepararse desde ahora para un decrecimiento paulatino, razonado? En este punto, la depredación comercial, tan característica de nuestra especie, sólo puede continuar si se desvía hacia otros ecosistemas. Bienvenida entonces la explotación turística o minera de Marte y de la Luna, como sugirió Hannah Arendt y que puso en marcha Elon Musk. Siempre y cuando la globalización, que sustituyó a la amenaza nuclear, no ponga en peligro la vida de la Tierra.

Valerio Magrelli - Sunday, 05

Traducción de Roberto Bernal.

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Lunes, 09 Agosto 2021 06:47

El negocio

En imagen de archivo, las instalaciones de Beretta U.S.A. en Accokeek, Maryland. El gobierno mexicano interpuso una demanda contra fabricantes y distribuidores de armas de Estados Unidos, incluidos algunos de los nombres más importantes del ramo, el pasado día 4, ante un tribunal federal en Boston, argumentando que sus prácticas comerciales han desatado un tremendo derramamiento de sangre. Foto Ap

El año 2020 fue el que más violencia registró por armas de fuego en más de dos décadas, con casi 20 mil muertos y cerca de 40 mil heridos en Estados Unidos. Más de 5 mil jóvenes fueron asesinados o lesionados, casi 300 de ellos niños. En 2021, hasta ahora, va peor, con 54 vidas perdidas a causa de estas armas cada día (https://www.gunviolencearchive.org).

El principal fabricante y vendedor de armas en el mundo es la principal víctima del uso de ese producto entre los países desarrollados. Lo que cultivas es lo que cosechas, dice el dicho, y aquí se abona el terreno con sangre. Todos saben el precio, pero en un sistema como este, el mercado es rey y durante 2020, en plena pandemia, la gente compró 23 millones de armas más, un incremento de 64 por ciento sobre el total de 2019, calculó el Washington Post.

Según investigaciones recientes, 39 por ciento de los hogares estadunidenses tienen armas (un incremento de 7 puntos desde 2016). El gobierno federal no mantiene un registro de la cantidad de armas que se venden en Estados Unidos, pero se calcula que existen hasta 400 millones de armas de fuego en manos privadas, o sea, más que suficiente para armar a la población entera del país.

Gran parte de las ventas de armas en Estados Unidos es legal, incluyendo las que fluyen a otros países como México. Los fabricantes, incluidos los 11 ahora demandados en una acción civil del gobierno de México registrada la semana pasada, afirman que ellos actúan estrictamente dentro del marco de la ley. Técnicamente eso es cierto. Más aún, a través de la asociación de fabricantes de armas, el National Shooting Sports Foundation (NSSF), argumenta que ellos no determinan el uso de sus productos, y que las licencias para adquirir y portar armas son establecidas y determinadas por leyes estatales y federales, no por ellos. También eso es cierto.

La Asociación Nacional del Rifle (NRA) que dice representar a los usuarios civiles de armas y que trabaja en conjunto y recibe apoyo de la industria, insiste que promueven la compra y uso legal de éstas, repitiendo su consigna de que "las armas no matan a la gente, la gente mata a la gente" (o sea, las armas no tienen la culpa). Estas asociaciones y sus aliados políticos conservadores han nutrido el antiguo y complejo argumento de que la tenencia de las armas por individuos es un derecho constitucional, y hasta tal vez un derecho divino, algo que los "izquierdistas" e intereses "extranjeros" les quieren arrebatar.

Como toda industria, saben cómo proteger su mercado y, por lo tanto, esas leyes que tanto dicen obedecer son casi redactadas por ellos mismos a través del juego corrupto (pero legal) donde invierten los fondos necesarios para que los políticos les paguen ese favor con legislación, es nada menos que el American way of life (o death en este contexto). Por ejemplo, en 2005 lograron que los republicanos promulgaran la Ley de Protección del Comercio Legal de Armas de Fuego, que prohíbe casi toda demanda legal contra los fabricantes de armas en el país.

Pero al final son los políticos los responsables de promulgar y mantener las leyes que favorecen a esta industria –mucho de lo cual se hace a nivel estatal, no federal. Por lo tanto, las luchas a favor de un mayor control de armas en este país, muchas encabezadas por sobrevivientes, víctimas y familiares de la violencia de armas (y que deberían ser aliados naturales en esfuerzos como el de México) se han enfocado en hacer que los políticos rindan cuentas y presionarlos a abandonar su relación con la industria de las armas. Sin un cambio en esta alianza macabra de la industria con una parte de la clase política, no es posible un cambio real en el ámbito de control de las armas.

La violencia es negocio para los mercaderes de la muerte.

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Rusia exhibe su avión Checkmate (Jaque mate), que lo coloca en el primer lugar aeronáutico

La exhibición anual MAKS –Salón Internacional de la Aviación y el Espacio, en Zhukovsky, a las afueras de Moscú– presentó su avión de combate táctico ligero de quinta generación (5G) Checkmate –cuya traducción nada fortuita significa jaque mate en el juego de ajedrez, en el que los rusos son grandes maestros.

El avión de combate supersónico multifuncional Checkmate se basa en el mirífico avión furtivo Sukhoi-75, que ya supera al F-35 de EU, que ha tenido severas fallas (https://bit.ly/3iI6iTd).

Checkmate ostenta una poderosa computadora, descrita como un "segundo piloto electrónico", que es muy amigable a la inteligencia artificial (IA) y funciona como "copiloto" (https://bit.ly/3i1O3ZV).

Según Rostec – high tec estatal rusa–, su máxima velocidad alcanza Mach 1.8, su rango es de 2,800 km, su carga explosiva es de 7,400 kg y su costo es de 30 millones de dólares. Checkmate tiene un solo motor, lo cual es crucial porque la aviación rusa carece de ese tipo tan moderno de aviones de combate.

Su vuelo inaugural está contemplado para 2023 y, según Yuri Slyusar, mandamás de United Aircraft Corporation (UAC), Rusia empezará las entregas en 2026 cuando ya existe una lista de espera de varios países de Asia, Medio-Oriente, África, Europa y Latinoamérica, entre quienes destacan Emiratos Árabes Unidos, India, Vietnam y Argentina (sic).

Liu Xuanzun, en el Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino, pregunta si el nuevo Checkmate ruso “rivalizará con el FC-31 de China en el mercado global” (https://bit.ly/2TwhLN8) y juzga que el "prospecto" del furtivo avión Checkmate es óptimo cuando “se espera sea competitivo frente al F-35 de EU en el mercado internacional de armas”, lo cual “también afectará la exportación de aviones de combate de China como el FC-31”.

Los “observadores militares chinos aducen que el FC-31 todavía tiene sus ventajas” cuando “ya ha realizado pruebas de vuelo y se encuentra un paso (sic) adelante del Checkmate en términos del progreso de su desarrollo”.

Una de las ventajas del Checkmate, donde destaca su diseño aerodinámico, es que posee una óptima capacidad furtiva que evita la detección de los radares enemigos. Según Liu, “a nivel doméstico la fuerza aérea rusa puede usar al Checkmate para sustituir sus añejas aeronaves”.

The Saker comenta que “los rusos construyeron algunos muy buenos aviones de combate en el pasado, incluyendo el MiG-23 (criticado en Occidente pero muy preciado por los pilotos rusos) y el MiG-21M, el más exitoso avión de combate jamás construido (https://bit.ly/3x7pb7b)”.

El brasileño Pepe Escobar –geopolitólogo de los mejor informados de la zona euroasiática–, después de exhibir las bondades del mirífico Checkmate, coloca en relieve los sistemas misilísticos de defensa S-500 Prometeo (https://bit.ly/3BBOwd5), los "submarinos silenciosos" y los misiles hipersónicos de Rusia, que "gasta en su industria militar aproximadamente 12 centavos por cada dólar que gasta EU" (https://bit.ly/3rxqfQM), lo cual ya había sido expuesto hace mucho por el analista militar Dmitry Martyanov (https://bit.ly/3BBfamk).

A propósito de la reciente prueba del S-500 Prometeo –similar “al muy eficiente sistema misilístico de defensa S-400”– tiene la "capacidad de interceptar aviones furtivos, así como destruir armas hipersónicas y satélites en el cercano (sic) espacio" (https://bit.ly/3x3uDrN).

Los militares rusos se jactan de que el S-500 Prometeo –nombre del titán que hurtó el fuego de los dioses del Olimpo para beneficiar al género humano– "es objetivamente muy diferente a cualquiera en el mundo y está diseñado para destruir una amplia gama de armas de ataque aéreo y en el espacio, presentes y futuros, en el amplio rango de altitudes y velocidades".

Tan apuestan en la alta eficacia del S-500 Prometeo que el Ministerio de Defensa rusa lo colocará en la región de Moscú. En sólo dos días, Rusia mostró la musculatura de sus tres armas "invencibles" (Putin dixit): el misil hipersónico Tsirkon, la defensa S-500 Prometeo y el furtivo Checkmate de 5G.

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El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, el 27 de abril de 2021.Leah Millis / Reuters

El secretario de Estado de EE.UU. afirmó que el gigante asiático "es el único país con la capacidad militar, económica y diplomática" para desafiar, lo que llamó, un "orden basado en reglas".

 

Tanto EE.UU. como China no están interesados en buscar una confrontación militar porque va en contra de sus intereses, afirmó este fin de semana el secretario de Estado del país norteamericano, Antony Blinken, durante una entrevista con CBS News.

Al ser cuestionado sobre las capacidades militares del gigante asiático en zonas donde la Armada de EE.UU. también tiene una presencia importante, Blinken sostuvo que llegar o dirigirse hacia un enfrentamiento entre las dos potencias es "completamente contrario" a sus intereses.

"China cree que puede ser y debe ser y será el país dominante en el mundo", afirmó el alto funcionario tras sugerir que "es el único país con la capacidad militar, económica y diplomática para socavar o desafiar el orden basado en reglas".

En este contexto, aseguró que el propósito de Washington no es contener o frenar a Pekín, sino mantener "ese orden basado en normas que China está desafiando". "Si alguien desafía ese orden, nos pondremos de pie y lo defenderemos", subrayó.

Por otra parte, Blinken declaró que EE.UU. también tiene preocupaciones en otros ámbitos con China, como el área comercial, recordando que la Administración del presidente Joe Biden ha mantenido los aranceles contra el gigante asiático, impuestos durante la presidencia de Donald Trump. "China puede ser el único gran problema del momento en Washington en el que demócratas y republicanos encuentran una causa común", agregó.

Publicado: 3 may 2021 01:57 GMT

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EE.UU. aprueba un multimillonario proyecto de armas nucleares pero insta a Irán a reducir su propio programa nuclear

Se construirán al menos 30 núcleos de plutonio por año para "satisfacer las necesidades de seguridad nacional", según un comunicado de la agencia federal a cargo.

La Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA), la agencia federal de EE.UU. responsable del desarrollo y producción de armas nucleares, aprobó la primera fase de diseño de un nuevo proyecto.

Según un comunicado de la institución emitido este miércoles, se construirán al menos 30 núcleos de plutonio por año para "satisfacer las necesidades de seguridad nacional".

El proyecto, que se lleva a cabo en el Laboratorio Nacional de Los Álamos (Nuevo México), costará entre 2.700 y 3.900 millones de dólares y podría finalizar entre 2027 y 2028.

Los núcleos de plutonio, también conocidos como pozos, tienen el tamaño y la forma de una bola de boliche y son un componente crucial en las ojivas nucleares que actúa como disparador de armas termonucleares.

La medida para incrementar la producción de plutonio fue propuesta por la Administración de Joe Biden para compensar el déficit de casi tres décadas en la cantidad de material que, según la NNSA, se requiere para el arsenal nuclear de EE.UU.

Además de trazar los planes para aumentar sus propios activos nucleares, el Gobierno estadounidense ha pedido repetidamente a Irán que restrinja su programa nuclear y retome los términos del pacto de 2015.

Las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán para relanzar el acuerdo, oficialmente conocido como el Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA, por sus siglas en inglés), se han llevado a cabo en Viena durante las últimas tres semanas.

Según el pacto, Irán acordó frenar su programa nuclear a cambio del levantamiento de una serie de sanciones en su contra, pero en 2018, el expresidente de EE.UU. Donald Trump abandonó el acuerdo y volvió a imponer sanciones a la República Islámica, desatando el incumplimiento de los compromisos.

Biden ha expresado que EE.UU. está dispuesto a retomar el acuerdo nuclear pero bajo la condición de que Irán reduzca la cantidad y pureza de uranio que produce y almacena. Teherán, por su parte, ha afirmado que no lo hará hasta que Washington levante las sanciones.

Publicado: 30 abr 2021 08:36 GMT

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