Kim Jong Un (C) con miembros del Gobierno observando la prueba de fuego de un arma guiada táctica de nuevo tipo desde una ubicación no revelada, lanzada el 17 de abril de 2022. — EFE/EPA/KCNA

El punto de inflexión ocurrió el 24 de marzo pasado, apenas un mes después de que Rusia invadiera Ucrania, cuando el régimen norcoreano realizó la primera prueba desde 2017 de un misil intercontinental.

 

La invasión de Ucrania y la amenaza del uso de armas nucleares por parte de Rusia si las cosas se le tuercen demasiado en esta guerra han dado alas a Corea del Norte para mostrar sus propios colmillos armamentísticos. Las nuevas pruebas de misiles norcoreanos susceptibles de portar cabezas nucleares coinciden además con la llegada al poder en Corea del Sur de un nuevo presidente que apuesta por una línea dura con su enemigo septentrional. La estrategia de Moscú en Ucrania, que contempla el uso de armas nucleares tácticas, de corto alcance, si Rusia ve amenazada "su existencia" tiene su réplica en Pyongyang, con la incógnita sobre la capacidad real norcoreana para utilizar ese tipo de armamento en una situación de presión similar.

Las dos Coreas se encuentran técnicamente en guerra desde 1953, cuando se firmó el armisticio que detuvo el conflicto desatado en 1950. Ese armisticio ha asegurado hasta ahora una paz precaria en torno a la frontera más militarizada del planeta, allí donde la Guerra Fría es una realidad que dura ya casi setenta años.

Este 7 de mayo, Corea del Norte lanzó un nuevo misil balístico desde un submarino. Era de corto alcance, pero mostró la capacidad de amenaza del régimen de Pyongyang, con quince cohetes de este tipo disparados en el Mar del Japón solo en lo que va de año. La prueba se produjo tres días antes de que asumiera el poder el nuevo presidente de Corea del Sur, Yoon Suk-yeol, en una clara advertencia a la retórica anticomunista que mostró este ex fiscal general surcoreano durante la campaña electoral.

Pero el punto de inflexión ocurrió el 24 de marzo pasado, apenas un mes después de que Rusia invadiera Ucrania, cuando el régimen norcoreano realizó la primera prueba desde 2017 de un misil intercontinental. Era un Hwasong-17, el misil de largo alcance más poderoso del arsenal norcoreano, capaz de transportar múltiples cabezas nucleares hasta territorio continental estadounidense. La tensión se disparaba en la península coreana a unos niveles que no se conocían desde hacía un lustro, cuando la posibilidad de un conflicto armado entre las dos Coreas encabezaba los planes de defensa regional de Estados Unidos y sus aliados de la cuenca del Pacífico.

Según informó la Agencia Central Coreana de Noticias, ese misil Hwasong-17 alcanzó una altitud máxima de 6.248,5 kilómetros, voló hasta una distancia de 1.090 kilómetros durante 68 minutos e impactó en el área prevista, en las aguas que separan la península coreana y Japón. Las autoridades niponas denunciaron que el misil cayó dentro de su zona económica exclusiva y a 150 kilómetros al oeste de la península de Oshima, en Hokkaido.

Este misil fue más potente, alcanzó una mayor altura y duró más tiempo en el aire que cualquier otro cohete probado por Corea del Norte desde que las negociaciones celebradas a lo largo de 2018 lograron bajar la tensión por entonces casi insoportable en la península. Esa alarma había llevado al entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a amenazar con desatar todo "el fuego y la furia" de su país sobre territorio norcoreano.

Fueron los buenos modos diplomáticos del presidente surcoreano en esa época, Moon Jae-in, los que solventaron esta situación y permitieron incluso a un encuentro entre Trump y el líder norcoreano, Kim Jong-un, en junio de 2018. Era la primera vez que se reunían mandatarios de ambos países desde que se instauró el estado norcoreano, en octubre de 1945. A esta cumbre le sucedió otra en 2019 entre ambos líderes en la Zona Desmilitarizada que separa ambas Coreas.

La diplomacia de Moon, quien a su vez se reunió tres veces con Kim Jong-un y llegó a ser aclamado con fervor en un estadio de Pyongyang, permitió mantener la calma durante los cinco años de su mandato. Pero ahora los tiempos han cambiado y los vientos de concordia parecen haberse disipado en la península coreana. Al dialogante Moon Jae-in le ha sucedido esta semana al frente de Corea del Sur el presidente Yoon, un político correoso y nada dispuesto a que le acusen de connivencia hacia uno de los regímenes con más violaciones de los derechos humanos del planeta, aunque la paz esté en juego. Yoon no ha dudado en calificar una y otra vez a Corea del Norte como "el enemigo" y ha antepuesto su desnuclearización como paso indispensable para avanzar hacia la paz. Algo que todos los actores implicados en la partida coreana saben que jamás ocurrirá.

Yoon asumió esta semana como jefe de Estado surcoreano y la respuesta de Corea del Norte han sido más pruebas de misiles ante la verborrea del nuevo presidente del Sur. Éste llegó a proponer en medio del acalorado debate electoral un golpe preventivo contra Corea del Norte, a fin de arrasar su arsenal de misiles y nuclear, en caso de que la inteligencia surcoreana y la estadounidense tuvieran sospechas fehacientes de unos supuestos preparativos de un ataque por parte del Norte.

Algunos de los nuevos misiles probados por el régimen de Kim Jong-un tienen una peculiar característica. Peculiar y muy peligrosa, dados los tiempos que corren. Pueden portar cabezas nucleares tácticas, es decir, de una potencia menor, equivalente a entre un kilotón y cincuenta kilotones de TNT (a veces de un centenar). Tales misiles están destinados a destruir unidades militares enteras en una guerra convencional, pero sin desatar una hecatombe atómica. El ejército norcoreano disponía hasta ahora de plataformas móviles desde las cuales se podrían disparar este tipo de armas nucleares tácticas. Pero los últimos ensayos con misiles disparados desde submarinos incrementan exponencialmente la efectividad y capacidad de destrucción de ese armamento. Hay que recordar que la bomba atómica que destruyó Hiroshima era equivalente a 16 kilotones de TNT.

A la amenaza de los misiles, se ha unido la información revelada por la inteligencia estadounidense de que Corea del Norte podría estar preparando para este mismo mes de mayo nuevos ensayos nucleares en el polígono de Punggye-ri. Serían los primeros desde septiembre de 2017, cuando tuvo lugar la sexta detonación norcoreana de un artefacto atómico. La primera se produjo en octubre del año 2006.

Pese a todo, el equilibrio de poder, por muy amenazadora que pueda parecer una Corea del Norte armada de ojivas atómicas y misiles capaces de golpear a sus principales enemigos, está mucho más afianzado en el Pacífico noroccidental que en el actual teatro bélico europeo. La clave de esa entente nada cordial, pero sí segura por el momento, es China. El régimen comunista de Pyongyang depende de Pekín para su supervivencia y no dará un solo paso hacia la guerra sin contar con su aquiescencia o al menos con la certeza de que China impedirá su destrucción total por parte de Estados Unidos.

Lo que no se contempla en este delicado equilibrio es un eventual incremento de la agresividad surcoreana, con palabras o actos, arrastrada por el convencimiento del presidente Yoon de que siempre tendrá el respaldo de Washington. Más aún en medio del abierto militarismo de su homólogo, Joe Biden, en Europa, con miles de millones de dólares en ayuda armamentística a sus aliados y a Ucrania.

El próximo 21 de mayo, Biden y Yoon se verán en Seúl. Quizá sea el momento adecuado para comprobar la orientación de la renovada alianza entre Estados Unidos y Corea del Sur, ensombrecida por el riesgo de repetir la postura implacable de la Casa Blanca en Europa ante una superpotencia nuclear, pero esta vez en Asia y ante otra potencia atómica, Corea del Norte, tan arrogante y peligrosa como Rusia.

De momento, la lección que parece que ha aprendido Corea del Norte de la actual guerra en Europa es que si Ucrania hubiera conservado el armamento nuclear que tenía desplegado en su territorio en tiempos de la Unión Soviética, a los dirigentes rusos no se les habría pasado siquiera por la cabeza invadir a su vecino del sur el pasado 24 de febrero. El pensamiento norcoreano es simple: el desmantelamiento de los misiles atómicos ucranianos en el marco del desarme nuclear en Europa de los años noventa llevó a la actual guerra. Por ello, Corea del Norte nunca renunciará a su recién adquirido poder de disuasión nuclear y seguirá probando misiles capaces de llevar ojivas atómicas incluso hasta el mismo suelo patrio de su archienemigo Estados Unidos

 

14/05/2022 21:06

 

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La zona de impacto de uno de los dos misiles lanzados contra edificios en Kiev, donde se reunieron el presidente Volodymir Zelensky y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.Foto Ap

La iniciativa del demócrata de asistencia financiera a Ucrania no incluye un plan de paz

Nueva York. El presidente estadunidense, Joe Biden, solicitó este jueves al Congreso 33 mil millones de dólares en asistencia a Ucrania, en lo que representa la propuesta más grande de este país desde la invasión por Rusia, enviando un mensaje de que Washington apuesta a un conflicto de largo plazo, que se está convirtiendo cada vez más en una guerra estadunidense, por ahora indirecta, contra Rusia, nutriendo preocupaciones sobre una posible ampliación del conflicto a otras regiones, y provocando alarmas sobre el uso de armas nucleares.

Al iniciar la novena semana del conflicto, la propuesta incluye 20.4 mil millones en asistencia militar, con miles de millones más en ayuda económica y "humanitaria". Biden instó al Congreso a aprobar el paquete lo antes posible e indicó que representa un esfuerzo de largo plazo para defender y apoyar a Ucrania. "El costo de esta lucha no es barato, pero doblarse ante la agresión será más costoso si permitimos que ocurra. O apoyamos al pueblo ucranio en la defensa de su país, o nos quedamos a un lado mientras los rusos continúan con sus atrocidades y agresión en esa nación", declaró en la Casa Blanca al anunciar su propuesta.

"Lo necesario para los próximos 5 meses"

La propuesta de 30 mil millones de dólares es adicional a los casi 14 mil millones de dólares en financiamiento de "emergencia" para Ucrania aprobados el mes pasado, y un alto funcionario explicó a los medios que esta nueva solicitud es "lo que creemos necesario para el éxito de Ucrania a lo largo de los próximos cinco meses de esta guerra".

Según la Casa Blanca, la asistencia militar incluye artillería, vehículos blindados y armas antiaéreas como asistencia para que el gobierno ucranio pueda abordar "amenazas relacionadas a materiales químicos, biológicos, radiológicos y nucleares". También apoyará mayor despliegue de tropas y equipo militar estadunidenses en lo que llama "territorio de OTAN" (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

El gobierno de Biden también está promoviendo nuevas medidas para usar los recursos de bienes confiscados a los "oligarcas" rusos para "remediar el daño causado en Ucrania".

Algunos observadores expresan preocupación de que el objetivo de Estados Unidos ya no es sólo apoyar la "defensa" de Ucrania, sino debilitar militar y económicamente a Rusia. Aunque Biden reiteró este jueves la línea oficial de que "no estamos atacando a Rusia, estamos ayudando a que Ucrania se defienda contra la agresión rusa", sus altos funcionarios han indicado otra cosa.

El lunes, su secretario de Defensa, Lloyd Austin, declaró que "queremos ver a los rusos debilitados a tal punto que ya no puedan hacer las cosas que han hecho al invadir Ucrania". El secretario de Estado, Antony Blinken, y otros altos funcionarios han repetido la frase sobre como la guerra está "debilitando" a Rusia.

"A juzgar por sus declaraciones más recientes, el gobierno de Biden está cada vez más comprometido en usar el conflicto en Ucrania para librar una guerra de terceros contra Rusia, con la meta de hasta destruir el Estado ruso", escribe el analista Anatol Lieven en Responsible Statecraft del Instituto Quincy. “Eso implicaría que Estados Unidos está adoptando una estrategia que todo presidente estadunidense durante la guerra fría se esforzó para evitar: patrocinar una guerra en Europa, llevando consigo el riesgo grave de una escalada hacia una confrontación militar directa entre Rusia y la OTAN, posiblemente acabando con una catástrofe nuclear”.

Por cierto, lo más notable por su ausencia, en las iniciativas y mensajes oficiales de Washington, son propuestas para negociar un cese el fuego y proceder a la negociación de algún acuerdo de paz, algo que nutre la especulación entre algunos críticos de que Washington no está interesado en el corto plazo en el fin de esta confontación bélica.

¿Conflagración atómica?

Biden respondió a preguntas sobre posibles reacciones de Rusia a sus propuestas, que "estamos preparados para todo lo que hagan". En ese sentido, expresó que las amenazas rusas de emplear armas nucleares "me preocupan porque demuestran la desesperación que está sintiendo Rusia sobre su fracaso abyecto en hacer lo que deseaban".

El espectro de las armas nucleares en un conflicto entre Estados Unidos y Rusia ahora se ha escapado del clóset de la nostalgia de la guerra fría para retornar una vez más en esta coyuntura, y aunque muchos políticos y estrategas militares estadunidenses públicamente insisten que es poco probable, algunos medios reportan que, en privado, los funcionarios están elaborando planes de contingencia de cómo responder a amenazas rusas. "Nadie quiere ver que esta guerra se intensifique más ni que llegue al ámbito nuclear", comentó el miércoles John Kirby, el vocero del Pentágono.

El director de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA), William Burns, advirtió hace unos días que "dada la desespe-ración potencial" del presidente ruso, Vladimir Putin, y su gobierno "ante el retroceso militar que han enfrentado hasta ahora, ninguno de nosotros puede tomar a la ligera la amenaza presentada de que ellos recurran a armas nucleares tácticas o armas nucleares de bajo nivel".

No mencionó que Estados Unidos y Rusia tienen la capacidad nuclear para destruir la vida humana del planeta.

La línea oficial de Washington sobre Ucrania –la cual, a diferencia de otros temas, cuenta con un consenso bipartidista– de que Estados Unidos está defendiendo a Ucrania ante una "agresión no provocada" de Moscú que viola el derecho internacional y probablemente sea un "crimen de guerra" sigue permeando en los medios y en los cir-cuitos políticos y académicos que participan en el gran debate sobre el conflicto y sus implicaciones para el llamado "orden mundial".

El estilo de la propaganda

Con ello se demuestra que aún funciona lo que Noam Chomsky hace décadas bautizó como la "manufactura de consenso". Esta semana, el ilustre analista disidente señaló que "la invasión de Ucrania por Putin fue provocada de forma clara mientras la invasión de Irak por Estados Unidos fue no provocada. Eso es lo opuesto de lo que se comenta y se reporta [en Estados Unidos]. Pero es exactamente la norma de la propaganda de tiempos de guerra".

Mientras tanto, los incrementos en gasto militar a nivel mundial en 2021 superaron por primera vez en la historia 2 billones de dólares, re portó el Instituto Internacional de Investigaciones de la Paz de Estocolmo y más de 38 por ciento de ese total es de Estados Unidos (https://sipri.org/media/press-release/2022/world-military-expenditure-passes-2-trillion-first-time). El año 2022 promete ser todavía más prospero para ese sector.

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Los militares ucranianos verifican la situación en las posiciones en la línea del frente cerca de la aldea de Avdiivka, no lejos de la ciudad de Donetsk, Ucrania, controlada por militantes prorrusos, el 25 de enero de 2022. — Efe

EEUU y la OTAN entregan sus esperadas respuestas por escrito a Rusia. Todos los ojos viran ahora a la reacción del Kremlin, que podría utilizar este fracaso como base para una escalada bélica, continuar negociando o perpetuar la tensión sine die.

 

- "¿Estamos más cerca de la guerra ahora que hace dos semanas?"

– "Las tensiones están aumentando y vemos más tropas rusas, no solo en Ucrania sino también en Bielorrusia. Esto añade tensión y preocupación y demuestra que no hay desescalada, pero al mismo tiempo hace más necesario encontrar una solución política y pacífica", ha contestado Jens Stoltenberg, secretario general de la OTAN, tras anunciar que la Alianza Atlántica ha entregado la respuesta a las peticiones rusas.

Los aliados y Estados Unidos, en coordinación, han remitido a Moscú la respuesta por escrito a los tratados que Vladimir Putin presentó en diciembre exigiendo un compromiso sobre la no expansión de la OTAN al Este, en especial alusión a la no incorporación de Ucrania y Georgia al foro.

Los documentos remitidos son fieles a la postura que Occidente lleva clamando desde hace semanas. No hacen ninguna concesión: mantienen que la puerta de la Alianza se queda abierta y que cada Estado soberano es dueño de su propio destino. Este esperado movimiento, sin embargo, llega en un momento de alto voltaje.

Estados Unidos ha advertido hoy mismo, de nuevo, que la invasión a Ucrania se produciría a mitad de febrero aunque, también durante esta jornada, Kiev ha señalado que las tropas movilizadas en su frontera son "insuficientes" para un gran ataque.

En la UE se distancian del alarmismo norteamericano reduciendo el tono de Washington. No perciben como tal la inminencia del ataque. De hecho, Francia abandera en estos momentos al bloque comunitario para impulsar la vía diplomática. El Elíseo ha reunido a representantes galos, alemanes, ucranianos y rusos para resucitar el formato de Normandía y mantener una línea directa con el Kremlin, después de que los europeos se quedasen marginados en las negociaciones de desescalada previa. El propio Emmanuel Macron mantendrá una importante conversación telefónica con Putin el viernes.

Fuentes diplomáticas descartan que la UE y Estados Unidos hayan orquestado una especie de estrategia de "poli bueno y malo" con Putin porque la "situación es demasiado tensa como para ese juego".

Al final del día, la visión del mundo, los intereses en juego y la maquinaria diplomática son diferentes para Washington y Bruselas, que por su parte sí coinciden en que de producirse la agresión rusa, las consecuencias económicas serán "masivas".

La buena noticia es que la vía diplomática continúa abierta. La mala es que este mar de reuniones inconcretas no puede durar para siempre. Y la realidad sobre el terreno es que el cruce de acusaciones, el despliegue de material bélico en el flanco oriental y las amenazas están dejando un escenario sombrío. Lo que hay en juego no es para nada banal. Josep Borrell, Alto Representante de Exteriores de la UE, habla del momento más peligroso desde la Guerra Fría. Y el presidente estadounidense, Joe Biden, ha señalado que "si avanza con todas las fuerzas sería la mayor invasión desde la Segunda Guerra Mundial y podría cambiar el mundo".

"Mientras que trabajamos por una buena solución por la desescalada, también nos estamos preparando para lo peor", ha afirmado el líder de la Alianza. Desde 2014, la OTAN ha incrementado su presencia en los países del Este de Europa. Y está preparada para intensificar su material bélico en el Mar Negro y en el Báltico. Pero el envío de tropas a Ucrania está directamente descartado. Un escenario que cambiaría si el país vecino de Rusia fuese miembro de la OTAN. El sagrado Artículo 5 establece que si uno de los aliados es atacado, lo son todos. Y como tal deben responder. Solo se activó durante los ataques del 11-S.

La OTAN tiende la mano al "diálogo y a la transparencia"

Los cruciales documentos remitidos a Moscú no son ni propuestas ni una base a la negociación. Son una declaración por escrito de cuál es el margen de maniobra en estos momentos. Y no es muy amplio, al menos para Rusia.

Aunque se mantienen con cuidado hermetismo, la OTAN ha revelado que ofrece al Kremlin el diálogo en base a tres ejes: el regreso a las oficinas en Moscú y Bruselas; restablecer los canales de comunicación para fomentar la transparencia y rebajar las tensiones; y un nuevo acuerdo de armas que reduzca los riesgos de un choque nuclear, químico, cibernético o biológico.

El noruego, que representa a los 30 países aliados, ha exigido, además, la retirada de las tropas rusas de Ucrania, Georgia y Moldavia reiterando que la suya es una "alianza defensiva que no busca la confrontación" pero advirtiendo de que "no comprometerá sus valores" ni "su seguridad".

Y, ¿ahora qué?

El choque de trenes continúa. Y nadie sabe a ciencia cierta si la palanca de freno va a activarse in extremis. En Bruselas y en Washington defienden que todo está en el tejado de Rusia. La tensión en Ucrania entra en horas y en terreno clave. Y también desconocido. Porque nadie sabe cuál va a ser la reacción de Vladimir Putin. Un escenario es que perciba la respuesta occidental como una afrenta, la rechace y se convierta en el pretexto de una escalada bélica de consecuencias impredecibles. Otro es que el presidente ruso acceda a continuar las negociaciones y la tensión comience a rebajarse, algo que no sería un cheque en blanco. Y un tercero es que la situación se empantane durante meses y años con picos como los que se están produciendo en estos momentos.

Medio mundo mantiene ahora la respiración y todos los ojos viran a la reacción del Kremlin. Las próximas citas serán determinantes. Anthony Blinken, secretario de Estado estadounidense, prevé reunirse con su homólogo ruso Sergey Lavrov durante los "próximos días". La OTAN y EEUU dicen que son serios en su ofrecimiento a "la vía diplomática" y que es el turno de Rusia de elegir cuál es su postura. De la forma que la crisis tome estos días pende el tablero de ajedrez de los próximos años y la vida de muchas personas.

Por María G. Zornoza@MariaGZornoza

26/01/2022 21:33

 

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Ariel Henry participaba de una misa para celebrar el 218º aniversario de la independencia del país. Imagen: AFP

Al menos una persona murió y varias resultaron heridas en la ciudad haitiana de Gonaives durante el ataque de una banda armada contra el primer ministro, Ariel Henry, y su comitiva que salían de una iglesia tras el oficio de una misa en conmemoración del 218º aniversario de la independencia. En el interior de la parroquia Saint Charles de Borome no había fieles, solo autoridades locales y la delegación del gobierno. 

La ceremonia se celebró a pesar de las amenazas del grupo armado, que le sugirió a Henry que no se presentara en la ciudad. Los irregulares fuertemente armados que controlan la zona dispararon en dirección a la delegación oficial, mientras las fuerzas que protegían respondían la agresión y sacaban del lugar al primer ministro a toda velocidad.

Haití atraviesa una grave crisis en prácticamente todos los órdenes, siendo uno de los más difíciles de superar la operación de bandas fuertemente armadas que controlan parte de Puerto Príncipe y otras zonas del país. La situación empeoró aún más tras el asesinato del presidente Jovenel Moise por un comando que entró sin resistencia a su casa el pasado siete de julio.

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Imagen del vestíbulo de la se del Consejo Europeo, conocido como el Edificio Europa, en Bruselas, durante la reunión de ministros de Defensa de la UE. — OLIVIER HOSLET / EFE/EPA

"La diferencia entre guerra y paz está desapareciendo". Así de contundente se mostraba este martes Josep Borrell en la presentación de la Brújula Estratégica, la hoja de ruta en materia defensiva que propone la creación de una fuerza europea de despliegue rápido con 5.000 soldados.

 

Afganistán. El Sahel. Bielorrusia. Ucrania. Los Balcanes. El acuerdo Aukus. Las crisis y la inestabilidad se agolpan a las puertas de Europa. El mundo bipolar que dejó la Guerra Fría poco tiene que ver con la realidad del nuevo milenio. Las guerras de antaño ya no se libran rifle en mano, son más multidisciplinares y versátiles, como demuestran las amenazas híbridas, los ataques con agentes químicos en suelo europeo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial o la guerra cibernética que ha puesto en jaque las democracias actuales.

En este contexto, la UE se prepara para rearmarse en los tres frentes que identifica como prioritarios: el espacio, el mar y la tecnología. "La diferencia clásica entre guerra y paz está desapareciendo. Ya no es blanco o negro", Josep Borrell, Alto Representante de Asuntos Exteriores de la UE, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Defensa de este martes.

Tampoco la sagrada relación transatlántica es la misma. El aterrizaje del huracán Donald Trump hizo saltar por los aires la confianza de Bruselas y Washington. El distanciamiento entre los aliados ya había comenzado con presidentes anteriores depositando la semilla para reducir la dependencia de Estados Unidos sobre Europa en temas de seguridad, defensa y política exterior.

Todo ello unido a la salida del Reino Unido, principal freno para la integración en defensa, ha precipitado los avances de la UE de la Defensa. En los últimos meses se ha avanzado en este plano más que durante las últimas décadas. La Unión Europea ha rubricado la cooperación estructurada permanente (PESCO), conocida como Bella Durmiente del Tratado de Lisboa, y el Fondo Europeo para la Paz, que prevén aumentar la cooperación y las inversiones intra-europeas en la acción defensiva y militar para evitar duplicidades.

En paralelo, durante los últimos meses sobrevuelan la capital comunitaria términos como la autonomía estratégica. En términos terrenales no es otra cosa que el desarrollo de una hoja de ruta europea para ser más rápidos, eficientes, robustos y flexibles a la hora de hacer frente a crisis imprevisibles que atentan contra su seguridad y sus intereses. Como lo fue la retirada de Afganistán hace unos meses o la crisis actual en la frontera con Bielorrusia.

2025 y 5.000 soldados: objetivos de la UE de la Defensa

En este contexto ha visto la luz el primer documento que pone forma y fecha al embrión de una fuerza militar europea. Borrell presentaba este martes a los 27 ministros de Defensa un plan en el que su equipo lleva mucho tiempo trabajando: la Brújula Estratégica. El texto contempla la puesta en marcha de un cuerpo militar de despliegue rápido con 5.000 soldados procedentes de todos los Estados miembros. La ambición es que esté operativo para 2025. Pero todo ello está sujeto a las modelaciones que harán las capitales.

"No es otro documento cualquiera. Es una guía para la acción futura que contiene medidas y un calendario concreto. La conclusión principal de nuestra evaluación es que estamos viendo inestabilidad, conflicto y amenazas transnacionales que son una amenaza para nuestra seguridad", señala el jefe de la diplomacia europea. La llamada 'capacidad de despliegue rápido' contaría con efectivos terrestres, marítimos y aéreos. Serían equipos especializados en evacuaciones, rescates u operaciones de estabilización en zonas hostiles. Con ello, la UE buscaría responder a "la coerción" e "intimidación" en crisis como la desatada recientemente por Alexander Lukashenko, conocido como el último dictador de Europa, para presionar a Bruselas utilizando a los migrantes como arma política.

Ejército europeo: ambiciones y divisiones

Todo ello reaviva el debate sobre la creación de un Ejército europeo. El principal propulsor de esta iniciativa es el presidente francés Emmanuel Macron. "No podemos proteger a Europa si no contamos con un Ejército europeo real", aseguró poco después de alcanzar el Elíseo.

Sin embargo, la idea genera todavía importantes rechazos y contradicciones. En primer lugar, la Seguridad y Defensa continúa siendo una competencia ligada a los Gobiernos nacionales. Los Tratados impiden, además, destinar dinero europeo a proyectos "que tengan implicaciones militares o de defensa". Hasta la fecha, la tarea defensiva de la UE en el exterior se ha limitado a entrenamientos y asesoramiento a las fuerzas de seguridad de países terceros, como ocurre en Mali.

Las ambiciones sobre avanzar en este aspecto son también diferentes entre las capitales. Algunos países más pequeños y, especialmente, los del Este lo ven como una amenaza a los acuerdos con Estados Unidos o la OTAN. Países como Polonia confían la seguridad de sus fronteras a los aliados transatlánticos más que a los europeos por lo que sienten como una amenaza constante de una Rusia cada vez más fuerte en la arena global. Incluso Estados Unidos y la Alianza Atlántica miran la medida con recelo y prefieren que Europa invierta en las alianzas actuales.

Por ello, la iniciativa que ve la luz en la actualidad corre el riesgo de caer en el cajón de sastre. Los líderes europeos la abordarán a fondo en el Consejo Europeo de marzo. La herencia de la UE en materia de seguridad refleja falta de unidad y genera frustración e impotencia. El bloque comunitario cuenta con battlegroups que nunca han sido utilizadas. Los objetivos de Helsinki, establecidos tras las guerras de Yugoslavia, avalaban crear una fuerza europea de 60.000 miembros. Nunca llegó a ver la luz.

El anhelo de una UE de la Defensa y Seguridad se remonta al nacimiento del proyecto comunitario. Jean Monnet, uno de sus padres fundadores, siempre apostó por esta idea. Pero también en este nacimiento se plasma una de las contradicciones que arguyen los pacifistas: la razón de ser de la UE es que es un proyecto de paz nacido para evitar que los europeos se matasen entre ellos como ocurrió durante las oscuras páginas del siglo pasado en el Viejo Continente. La creación de un Ejército europeo inminente no es realista en el corto plazo, pero Bruselas quiere depositar los pilares unas amenazas que no se librarán exclusivamente en el campo de batalla tradicional.

16/11/2021 22:30

Por María G. Zornoza@MariaGZornoza

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China tensa sus músculos nucleares: descubren cientos de silos para misiles

Desde junio, especialistas descubrieron más de 200 silos de misiles balísticos en construcción en los remotos desiertos occidentales de China, en las provincias de Xinjiang y Gansu.

 

La administración de Joe Biden se está viendo obligada a encarar un desafío nuclear de otro tipo: China. Desde junio, especialistas descubrieron más de 200 silos de misiles en construcción en los remotos desiertos occidentales de China, en las provincias de Xinjiang y Gansu.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos iza su manto demagógico sobre la “contención del peligro nuclear” en el mundo, mientras reserva para sí el exclusivo derecho de almacenaje de bombas nucleares. Terminada la Guerra Fría y no siendo posible eliminar el arsenal adquirido por Rusia, el imperialismo estadounidense decretó represalias y sanciones a cualquier país (Irán, Corea del Norte, entre otros) que buscase frustrar su incontestable predominio en la posesión de ojivas nucleares, usadas como fuerza de disuasión en la conquista de sus intereses globales, mediante intervenciones y bombardeos.

Pero ahora la administración Biden ha sido forzada a hacer frente a un país que presenta un desafío nuclear de otro tipo: China. La burocracia reaccionaria de Pekín, encabezada por Xi Jinping, puso el programa nuclear en primer lugar de importancia para los ingenieros militares del Ejército Popular de Liberación. Desde junio, especialistas descubrieron más de 200 silos de misiles en construcción en los remotos desiertos occidentales de China, en las provincias de Xinjiang y Gansu.

“Durante mucho, mucho tiempo, hablamos de China como un problema futuro. Ahora China es claramente un problema nuclear”, dijo David Santoro, presidente del Foro del Pacífico, con sede en Hawai, y coorganizador del diálogo nuclear semi oficial EEUU-China por 15 años hasta 2019. “Sabemos hace algún tiempo que China está en una situación de acumulación nuclear. Lo que está pasando ahora es una acumulación más rápida”.

Matt Korda y Hans Kristensen, los especialistas en armas nucleares que la semana pasada revelaron un campo de construcción de silo de misiles de 800 km² en Xinjiang, dijeron que fue “la expansión más significativa del arsenal nuclear chino de todos los tiempos”. Según los datos, China está construyendo 10 veces más silos para misiles balísticos intercontinentales (ICBM según sus siglas en inglés) de lo que tiene actualmente en operación. Según sus cálculos, la expansión excede la cantidad de ICBM almacenados en silos de Rusia y equivale a por lo menos la mitad de la fuerza total de misiles balísticos intercontinentales de Estados Unidos.

Desde su primera prueba atómica en 1964, China adhirió a una política de “disuasión mínima”, comprometiéndose a no adquirir más capacidad nuclear que la necesaria para tomar represalias contra un ataque y afirmando que nunca tomaría la iniciativa en el uso de armas nucleares. Como resultado, se cree que China tenga cerca de 350 ojivas nucleares, de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés), una fracción de las 5.550 ojivas que tiene el imperialismo estadounidense.

Silos nucleares en construcción en la provincia de Gansu

Al revés que Estados Unidos y Rusia, la burocracia del Partido Comunista Chino ha mantenido tradicionalmente una gran parte de sus armas atómicas en un nivel de alerta bajo, estando la mayor parte de sus ojivas en almacenamiento central separado de sus lanzadores. Esa organización del aparato nuclear es una señal hacia la llamada “comunidad internacional”: estando separadas de los lanzadores, el Gobierno indica que no tiene intención de utilizarlas, siendo artefactos de disuasión. Esto se debía a su política de atacar solo después de que un misil enemigo hubiese alcanzado territorio chino.

Pero esas piedras angulares de la doctrina nuclear china están siendo erosionadas. Pekín ve el desarrollo de sistemas de defensa antimisiles en Washington como una amenaza, porque podría inutilizar su capacidad mínima para tomar represalias, o de “segundo ataque”, en términos militares. China también se preocupa con las actividades de reconocimiento de Estados Unidos a lo largo de su costa, donde posee activos estratégicos, bien como los activos militares estadounidenses con base en el espacio.

Los especialistas creen que Pekín va camino a una postura de “lanzamiento en alerta”. En lugar de prepararse para absorber el primer ataque nuclear de un adversario antes de tomar represalias, China lanzaría un contraataque en cuanto tomara conocimiento de que un ataque en su contra estuviese en curso.

Mientras, el Ejército Popular de Liberación adquirió más misiles balísticos intercontinentales móviles, lo que hace más difícil que un adversario detecte armas nucleares. El EPL también construyó más ojivas y misiles balísticos en sus submarinos más sofisticados (como los de clase Jin, capaces de cargar misiles nucleares), adecuados tanto para municiones convencionales como nucleares, como el Dongfeng-26 (DF-26), un misil que puede alcanzar Guam, territorio estadounidense en el pacífico.

La celebración del 70 aniversario de la fundación de la República Popular China en 2019 fue hecha a medida para exhibir las nuevas proezas balísticas que China había adquirido. Xi Jinping, como un señor de la guerra de la China imperial, observaba con orgullo la parada militar de misiles móviles que advertían al mundo que China habría dejado de ser una pequeña potencia. La joya de la corona fue el Dongfeng-41, un misil balístico intercontinental con alcance de entre 13.000 y 15.000 kilómetros (dejando por lo tanto a Estados Unidos dentro de su alcance), capaz de cargar hasta 10 bombas en su ojiva. Otro dispositivo militar exhibido por primera vez en esa oportunidad fue el Dongfeng-17, un misil balístico que al ser disparado puede lanzar, dentro de su cápsula, un dron hipersónico para el ataque final.

El descubrimiento de los nuevos silos, que impresionaron por su tamaño, pero especialmente por la larga preparación previa con el fin de poner en comisión su capacidad de almacenamiento, explica la reciente visita del autócrata chino en la región separatista de Xianjiang, donde el PCCh mantiene a millones de musulmanes Uigures en campos de concentración y de trabajos forzados. No se quedan atrás de las atrocidades cometidas por Estados Unidos en la cárcel de Guantánamo, o de los europeos ante los inmigrantes afroasiáticos que ingresan al continente por Italia y Grecia.

Más aun, China busca elementos de contención de posibles ataques extranjeros en represalia a iniciativas que quiere tomar, y que considera parte del “sueño chino” de rejuvenecimiento nacional. Aquí el blanco evidente es Taiwan. Pekín trabaja de manera dual. Al mismo tiempo que acelera los preparativos para ponerse a la altura de reunificar militarmente a Taiwan a China continental, Xi Jinping busca acumular suficiente armamento nuclear para disuadir a Estados Unidos de intervenir en nombre del Gobierno de Taipei. Taiwan es estratégica para Pekín, tanto por su capacidad de dar acceso a las aguas profundas del Océano Paífico (que China no tiene), como porque tiene infraestructura tecnológica avanzada, siendo la casa productora de los semiconductores de última generación más valiosos del mundo - la empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company.

“Consideraciones de nivel técnico motivaron la modernización de las fuerzas nucleares de China en los últimos años, pero esto es mayor”, dijo Zhao Tong, especialista en política nuclear del Centro de Políticas Globales de Carnegie-Tsinghua en Pekín, sobre el programa de misiles. “La expansión del arsenal nuclear de China es cada vez más impulsada por un cambio en la perspectiva geopolítica”, dijo.

“Hay un pensamiento popular en la política china, de que un arsenal nuclear mayor podría ayudar a China a combatir la hostilidad estratégica percibida por Estados Unidos”, agregó. “Argumentan que Rusia ha sido muy firme en aumentar sus intereses, y que Rusia es respetada, entonces piensan que un mayor arsenal chino generaría respeto en Occidente”.

Esto refleja el pensamiento de la cúpula del PCCh. Luego de asumir el liderazgo del partido, Xi Jinping describió la Fuerza de Misiles, brazo específico del EPL, como “el apoyo estratégico para el status del país como una gran potencia”, dando al armamento nuclear de China un papel geopolítico de alto nivel que nunca habían tenido antes. En marzo, Xi exhortó a los militares a “acelerar la creación de un sistema estratégico de disuasión reforzado y sistemas de combate conjuntos”.

Analistas australianos argumentan que “por la lejanía” del occidente, en los desiertos de China, el armamento no representaría una amenaza. Una forma no tan inteligente de esconder las preocupaciones existentes entre los aliados de Washington en Asia.

Se trata de señales más explícitas de apoyo de alto nivel para acelerar el desarrollo de las fuerzas nucleares del país. La idea de un desarrollo pacífico en China, justificado por la formación distinta de su Estado, introvertida y no beligerante, desarrollada por autores como Giovanni Arrighi, o con una visión menos sofisticada y más grosera sostenida por los grupos estalinistas, no son congruentes con la época de crisis, guerras y revoluciones, donde las disputas interestatales pueden adquirir un carácter beligerante en nombre de la preeminencia capitalista.

El conflicto entre Estados Unidos y China se inscribe en esta época, y su carrera nuclear responde a objetivos contrarios a los intereses de las masas. Un eventual desenlace militarista solo puede tener consecuencias reaccionarias para los trabajadores de China y de todo el mundo, la única fuerza capaz de, con un programa independiente, detener nuevas atrocidades por parte de las potencias explotadoras.

André Barbieri@AcierAndy

Viernes 6 de agosto

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Desfile militar en la Plaza de Tiananmen, en Pekín, el 1º de octubre de 2009.Foto Ap

oby Warrick, de The Washington Post (WP), difunde que los especialistas de EU afirman que “China construye más de 100 nuevos silos de misiles (https://wapo.st/3dHA0Gp)”.

Los investigadores del Centro de Estudios de No-Proliferación James Martin exhibieron imágenes de un satélite comercial de la empresa Planet. Los supuestos silos, depósitos subterráneos de misiles, se encuentran en un desierto cercano a la ciudad noroccidental de Yumen ("Puerta de Jade") –con 170 mil habitantes, eslabón de la antigua Ruta de la Seda, en la provincia Gansu (27 millones de habitantes) en el noroeste– y "representarían un giro histórico de China".

WP le da mucho juego a Jeffrey Lewis –director del Programa de No-Proliferación en Asia Oriental en el Instituto Middlebury de Estudios Internacionales– experto en el arsenal nuclear de China, quien describe de "increíble" la escala de la acelerada construcción de silos que pudieran alcanzar hasta 145, si se toma en cuenta su edificación en otras regiones: “Creemos que China expande sus fuerzas nucleares en parte para mantener una disuasión ( deterrence) que pueda sobrevivir al primer (sic) ataque de EU con números suficientes para derrotar las defensas de misiles de EU”.

El polémico Lewis comentó que los silos están probablemente destinados para el programa chino de misiles balísticos intercontinentales (ICBM, por sus siglas en inglés) conocido como "DF-41" que puede transportar múltiples ojivas y alcanzar objetivos a 14 mil 967 kilómetros, que pondrían EU a su alcance. La distancia de Yumen a Silicon Valley es de 10 mil 496 kilómetros y con Washington es de 11 mil 181.

Según WP, "los funcionarios chinos se quejan que su disuasión nuclear ha perdido credibilidad debido a los programas de modernización nuclear en Rusia y EU", por lo que "Pekín ha resistido los llamados para unirse a nuevas charlas de control de armas porque teme que los nuevos límites consagrarían para siempre su estatus como potencia nuclear de segundo rango frente a Washington y Moscú" cuando el "Pentágono anunció planes para la extensiva modernización de sus armas nucleares en las próximas dos décadas".

Lewis comete un grave error de juicio al confundir los misiles basados en "combustible solido" –que pueden ser disparados en pocos minutos– con los "misiles de combustible líquido" –que requieren de mayor preparación para su rellenado antes de su lanzamiento–.

EU detenta alrededor de 450 silos donde se encuentran sus ICBM bautizados como Minuteman (https://bit.ly/3dExQHl).

El Boletín de los Científicos Atómicos calcula que China detentaba 372 bombas nucleares en 2020 (https://bit.ly/3AvAHfB). Se detecta que su mayor número es basado en tierra (280), de carácter más defensivo que su mínima dotación ofensiva de su fuerza aérea (20) y de sus submarinos (72).

En dos sendos artículos, Global Times, portavoz oficioso del Partido Comunista Chino arremetió contra el "amateurismo" del "investigador" Lewis. Hu Xijin, editor jefe de Global Times, se mofa de Lewis, quien ignora que el arsenal nuclear chino DF-41 "se basa en combustible sólido" para los ICBM "móviles", que no requieren ser colocados "dentro de un silo" (https://bit.ly/2TCCmQ3). Hu pontifica al seudoexperto Lewis: "Los silos son muy importantes. Pueden almacenar combustible liquido (sic) de alto impulso para los ICBM y transportar ojivas nucleares de alto rendimiento." Agrega que los "silos son parte importante del poder nuclear de las superpotencias" cuando muchas veces los “silos reales son con frecuencia construidos al mismo tiempo que los silos de señuelo ( decoy silos)”. Hu juzga que la "distribución presente de silos es el mayor secreto de las potencias nucleares".

Un editorial del Global Times sentencia que la “edificación de la disuasión nuclear de China no puede estar supeditada a EU (https://bit.ly/3qJOxqt)” y confirma que la "situación de seguridad de China ha cambiado velozmente" ya que "EU tiene la ambición estratégica de someter a China".

¿Quién frenará la carrera armamentista nuclear?

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Xu Qiliang durante una sesión de la Asamblea Popular Nacional de China, Pekín, el 25 de mayo de 2020.Thomas Peter / Reuters

El concepto se refiere a la alta probabilidad de una guerra cuando la hegemonía de un Estado se ve amenazada por otra potencia emergente. En 2015, el presidente chino, Xi Jinping, negó que tal cosa estuviese planteada.

 

El general Xu Qiliang, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC), suprema autoridad militar de China, instó a aumentar el financiamiento del Ejército Popular de Liberación con el fin de prepararse para un posible enfrentamiento con EE.UU.

"Ante la trampa de Tucídides y los problemas fronterizos, los militares deben acelerar el incremento de su capacidad. […] Debemos hacer avances en los métodos y la capacidad de combate, y sentar una base sólida para la modernización militar", afirmó Xu el pasado viernes durante la reunión anual de la Asamblea Popular Nacional de China, según South China Morning Post.

El concepto de 'trampa de Tucídides' fue creado en 2012 por el politólogo estadounidense Graham T. Alison. Se refiere a una afirmación del célebre historiador ateniense, quien sostuvo que la guerra del Peloponeso fue inevitable por el miedo que tenía Esparta ante el ascenso de Atenas. Con este concepto, Alison apuntó a la alta probabilidad de una guerra cuando la hegemonía de un Estado se ve amenazada por otra potencia emergente. Un ejemplo contemporáneo de tal situación es la competencia entre EE.UU. y China, según el politólogo.

El concepto ganó pronto popularidad. Sin embargo, en 2015 el presidente de China y jefe de la CMC, Xi Jinping, negó la veracidad de la analogía. "No existe la llamada trampa de Tucídides, pero si los principales países cometen una y otra vez errores de cálculo estratégico, podrían crearse esas trampas", dijo el mandatario chino durante su visita a Seattle (EE.UU.).

Este 7 de marzo, el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, aseveró que "el mundo no conocerá la paz" hasta que Estados Unidos deje de "interferir en los asuntos internos de otros países"

Publicado: 8 mar 2021 23:38 GMT.

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La flota del Dragón es imbatible en el mar del Sur de China

El mar del Sur de China, región estratégica para el comercio internacional, es el punto más caliente del planeta, allí donde puede surgir una guerra entre dos grandes potencias.

 

El 4 de julio, fiesta nacional en EEUU, el Pentágono decidió enviar dos portaviones, el USS Ronald Reagan y el USS Nimitz, a la zona marítima donde China realizaba ejercicios militares anunciados tiempo atrás, del 1 al 5 de julio.

Para la Casa Blanca se trataba de "enviar una señal clara a nuestros socios y aliados de que estamos comprometidos con la seguridad regional y la estabilidad", ya que las maniobras chinas se realizaron en el entorno de las Islas Paracelso, en disputa entre China, Vietnam y Taiwán.

En los hechos, las dos mayores marinas de guerra del mundo han llevado a cabo simultáneamente ejercicios militares en un mismo espacio, con grandes despliegues de barcos que amenazan con arrastrar a la región hacia un conflicto entre superpotencias de incalculables consecuencias.

El presidente del Instituto Nacional de Estudios del Mar del Sur de China, Wu Shicun, escribió un artículo editorial en Global Times recordando que había hecho una predicción en enero de 2020, diciendo que este año sería un punto de inflexión en el mar del Sur de China, ya que la situación regional pasaría de "estabilizarse y mejorar" a una situación de "turbulencia".

El analista recuerda que en mayo pasado EEUU amenazó con "aumentar la presión pública" contra China y que a fines de junio envió a los grupos de ataque de portaviones Nimitz y Ronald Reagan para simulacros dobles en el mar de Filipinas.

El editorialista de Global Times asegura también que EEUU mantiene una actitud "agresiva y provocadora sin precedentes en la región", que la potencia es la mayor amenaza para la paz y la estabilidad y que está "militarizando esta tranquila región".

Como sucede en otras áreas del planeta, y recientemente en la frontera entre la India y China, considera que es probable que EEUU "haya estado instigando en secreto" a varios países de la región "para provocar a China con movimientos unilaterales imprudentes".

Por otro lado, China no ha dejado pasar la oportunidad para enseñar que el Ejército Popular de Liberación de China (EPL) tiene el control del mar del Sur de China y que cuenta con "una amplia selección de armas de portaviones como los misiles asesinos de portaviones DF-21D y DF-26".

Por otro lado, el experto militar chino Song Zhongping, dijo a Asia Times que "no es realista que Estados Unidos libre una guerra contra China con solo dos portaviones en el mar del Sur de China, y es muy poco probable que las dos partes puedan provocar un conflicto accidentalmente debido a los simulacros". En Beijing se considera que las maniobras de EEUU tienen poco vuelo y más que a China se dirigen a sus propios aliados.

Sin embargo, en el corto plazo, EEUU ha conseguido impresionar a algunos aliados en la región, como quedó de manifiesto en la reciente cumbre de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). En ese foro, aparecieron críticas de importantes países de la región, como Vietnam y Filipinas, que han mejorado sus relaciones con EEUU y están más distanciados de Beijing.

Pero el centro del debate está en la creciente potencia militar naval de China, que no deja de crecer por dos razones básicas: los dirigentes de Beijing parecen estar convencidos de que tarde o temprano un enfrentamiento militar con EEUU es inevitable y porque tienen la mayor capacidad industrial del planeta como para construir buques de guerra a una velocidad inigualable.

China construyó tres naves de "asalto anfibio pesado" en apenas un año, algo imposible de igualar por ninguna otra potencia. Se trata de los buques Clase 075, equiparables a portaviones medianos que desplazan 40.000 toneladas, "comparable al portaviones nuclear francés Charles De Gaulle, con mucho el portaviones más capaz presentado por una potencia europea continental", según el portal Military Watch Magazine.

Estos buques son similares a la Clase Wasp de la Armada de los EEUU, puedan transportar vehículos blindados, helicópteros de ataque y aerodeslizadores, lo que los convierte en "adecuados para operaciones ofensivas, ya sea realizando un desembarco en la playa en islas en disputa o contra territorio enemigo". En suma, son los buques ideales para el combate en el Mar del Sur de China.

El 25 de setiembre de 2019 botaron el primer buque de asalto Clase 075. El 22 de abril de 2020 el segundo. Esta semana se supo que esos buques están comenzando a desplegar helicópteros de asalto no tripulados y, a la vez, trascendió que "un tercero está a punto de ser lanzado", ya que "China se ha convertido en un líder mundial en tecnologías de drones en los últimos años".

Para 2025, en apenas cinco años, China contará con siete portaviones en total, sumando los tres Clase 075 medianos y los cuatro de gran tamaño, dos de ellos ya botados y dos más en construcción.

Sin embargo, la nave destinada a cambiar la relación de fuerzas en el Pacífico no serán los portaviones sino los destructores Tipo 055, de los que ya ha lanzado cinco y completará su flota con ocho, destinados a escoltar a los portaviones. Según los analistas, estos buques son "los destructores más capaces en servicio en cualquier parte del mundo, y despliegan la suite de armamentos más grande y posiblemente la más sofisticada del mundo".

Desplazan 13.000 toneladas e incorporan un sistema de lanzamiento vertical (VLS) con 112 lanzadores que disparan misiles tierra-aire, antibuque, antisubmarino y de ataque terrestre, y despliega una combinación de diez tipos de misiles diferentes. "Esto proporciona a los destructores chinos y sus contingentes lo que probablemente sea la mejor protección contra ataques aéreos y de misiles en el mundo".

La nueva generación de destructores comenzó a fabricarse en 2018 y se están botando a razón de tres por año, más otros tres algo más livianos de la Clase 052. La capacidad industrial de China le permite construir el mejor destructor del mundo con una velocidad de fabricación que está produciendo "la expansión naval más rápida de la historia", lo que le permitirá al Dragón "superar cuantitativamente la flota de destructores de la Armada de EEUU antes de 2025".

13:44 GMT 08.07.2020(actualizada a las 23:18 GMT 08.07.2020) URL corto

Por Raúl Zibechi

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Lunes, 09 Marzo 2020 06:20

Alianza militar Brasil-EE.UU.

Alianza militar Brasil-EE.UU.

Bolsonaro firmó un acuerdo de defensa con Trump en Miami

El acuerdo, de ser ratificado, permitiría el ingreso de la industria brasileña como proveedor del sector de defensa norteamericano.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, firmó un acuerdo militar con Estados Unidos que, según el jefe del Comando Sur, Craig Faller, ayudará a enfrentar amenazas como la que supone Venezuela en la región. El tratado permite el ingreso de la industria brasileña como proveedor del sector de defensa norteamericano, el mayor del mundo. El acuerdo, que debe ser ratificado por los parlamentos de ambos países, fue firmado en la sede del Comando Sur (Southcom) de Estados Unidos en Miami, con motivo de la visita al país de Bolsonaro , quien se reunió con el presidente Donald Trump el sábado.

"Es un acuerdo histórico", dijo Faller, quien recibió a Bolsonaro en la sede del Southcom ubicada en Doral, un suburbio de Miami habitado mayormente por venezolanos. Faller dio una conferencia de prensa junto al ministro de Defensa brasileño, el general Fernando Azevedo, para dar mayores precisiones. "Este ha sido un viaje muy provechoso en materia de defensa para Brasil y nuestras fuerzas armadas", destacó Azevedo al respecto, según el diario Folha de São Paulo.

El instrumento firmado el domingo permitirá ampliar el acceso brasileño al mercado de defensa estadounidense, así como otros acuerdos para el sector, al reducir los procesos burocráticos para el comercio bilateral en ese rubro. Además podría facilitar la entrada de productos brasileños en los otros 28 países miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la mayoría de los cuales tiene acceso al fondo de defensa estadounidense.

El tratado estaba bajo análisis desde que Michel Temer gobernaba Brasil (2016-18). Las negociaciones se aceleraron bajo el mandato de Bolsonaro, un capitán retirado de muy buena sintonía con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. El año pasado, Trump anunció al Congreso de su país su interés en declarar a Brasil como aliado militar estratégico de Estados Unidos fuera de la OTAN, tal como sucedió en 1998 con Argentina.

Bolsonaro, que estuvo presente en la firma del convenio, cenó el sábado por la noche con Trump en Mar-a-Lago, el club privado que el mandatario estadounidense posee en Palm Beach, a unos 110 kilómetros al norte de Miami. En la comida, los presidentes ratificaron la "alianza estratégica" entre sus países y reiteraron el apoyo a "la democracia en la región, incluyendo a Guaidó y a la Asamblea Nacional venezolana democráticamente electa", según un comunicado conjunto.

También acordaron agilizar las medidas para lograr en 2021 la entrada de Brasil en el programa Trusted Trader, que supondrá un aumento del intercambio comercial bilateral. A su vez, Trump reiteró el apoyo de Washington para la entrada de Brasil en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), y urgió a los otros países miembros a trabajar para alcanzar ese objetivo.

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