Esta flexibilización es una continuidad de los gestos de buena voluntad de Maduro después de reunirse en marzo con representantes de la administración del presidente Joe Biden. . Imagen: Xinhua

En medio de la crisis desatada por las sanciones a Rusia

Los cambios anunciados implican el permiso a la petrolera norteamericana Chevron a negociar su licencia con la petrolera estatal PDVSA, entre otros.

El gobierno de Estados Unidos dispuso este martes medidas para aliviar sanciones económicas contra Venezuela, en otro gesto destinado a alentar la reanudación de las negociaciones con el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Los cambios anunciados implican, entre otros, el permiso a la petrolera norteamericana Chevron a negociar su licencia con la petrolera estatal venezolana PDVSA, según dijeron dos altos funcionarios del gobierno estadounidense, que a su vez indicaron que no hay avances en el permiso para perforación ni exportación de petróleo de origen venezolano. 

También eliminaron de la lista de personas sancionadas a Carlos Erik Malpica-Flores, exfuncionario de alto rango de PDVSA y sobrino de la primera dama de Venezuela, sancionado en 2017.

Esta flexibilización es una continuidad a los gestos de buena voluntad entre ambos países, luego de que en marzo funcionarios estadounidenses viajaran a Caracas a reunirse con Maduro, luego de que la invasión rusa en Ucrania obligó a Washington a repensar sus prioridades de seguridad nacional. 

De todas maneras, desde el gobierno del presidente Joe Biden ratificaron que continuarán las sanciones contra decenas de venezolanos, incluido el fiscal general del país y el jefe del sistema penitenciario, y más de 140 entidades, entre ellas el Banco Central de Venezuela. 

Además, el Departamento del Tesoro continuará prohibiendo transacciones con el gobierno venezolano y PDVSA dentro de los mercados financieros de EE.UU. El propio Maduro está bajo acusación en ese país, acusado de conspirar para “inundar Estados Unidos con cocaína” y utilizar el narcotráfico como “arma contra Estados Unidos”.

El negocio del petróleo

Con sede en California, Chevron es la última gran compañía petrolera estadounidense en hacer negocios en Venezuela, donde invirtió por primera vez en la década de 1920. 

Sus cuatro empresas mixtas con PDVSA produjeron alrededor de 200.000 barriles por día en 2019, pero el gobierno de EE. UU. le ordenó en 2020 que redujera la producción y, desde entonces, solo permitió realizar trabajos esenciales en pozos petroleros para preservar sus activos y mantener los niveles de empleo en Venezuela.

La relación entre Estados Unidos con Nicolás Maduro

Estados Unidos y otros países retiraron el reconocimiento a Maduro tras acusarlo de manipular su reelección presidencial de 2018. En su lugar, reconocieron a Juan Guaidó, quien encabezaba el entonces congreso dominado por la oposición y sigue siendo el líder de la Plataforma Unitaria.

Durante los últimos cinco años, EE.UU. impulsó sanciones financieras y acusaciones penales para destituir a Maduro. Pero en marzo, funcionarios estadounidenses viajaron a la capital venezolana para reunirse con él. Tras la reunión, Maduro liberó a dos presos estadounidenses y prometió reanudar las negociaciones con sus opositores.

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Tambores de guerra e inflación en EEUU: el riesgo de recesión se precipita mientras el Pentágono acelera la carrera nuclear

El mandato verde y dinámico que presagiaba Joe Biden al tomar posesión de su cargo ha cambiado sus tornas. El ciclo de negocios americano amplía sus opciones de empujar el PIB a los números rojos, con la inflación desatada y la Reserva Federal inclinándose por la subida más rápida e intensa de los últimos veinte años. Eso sí con el arsenal militar listo y dispuesto a consolidar la hegemonía nuclear de EEUU.

Los mercados son excesivamente cortoplacistas. Pero, a veces, sus exuberancias irracionales, como las calificó el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, en la primera década de este siglo, revelan un estado de ansiedad tal que alumbran tensiones con elevados componentes de realpolitik. Justo lo que parece reinar en estos instantes dentro del tumultuoso e imprevisible ciclo de negocios post covid. Porque si desde mediados de otoño, cuando la escalada del precio de la energía, especialmente del gas, llevaba semanas en ebullición, su preocupación persistente era la formación de una espiral inflacionista que los bancos centrales de las potencias de rentas altas calificaron entonces, al unísono, de transitoria, ahora, cuando el Banco de Inglaterra acaba de situar los tipos de interés en el 1% tras certificar el cuarto movimiento alcista desde diciembre y la Reserva Federal, en el segundo toque del año, le sigue la estela y ha encarecido el precio del dinero hasta el 0,75% con un repunte de medio punto, la incertidumbre inversora se dirige hacia la persistente pérdida de vigor de las economías.

Las políticas monetarias tienen ese dilema; o elevar tipos para contener los precios en fases con presiones inflacionistas o reducirlos para espolear el crecimiento. Es su doble alma, que vaga en pena mientras desvela las vicisitudes de cada tesitura coyuntural. Y la de ahora, parece elevar esta tesitura a la categoría de asunto sin resolver. Al menos, de momento.

The Economist se ha hecho eco de ello. "La Fed causa un giro en los mercados financieros", titulaba una de sus noticias de esta pasada semana en la que incidía en las "trampas" del horizonte económico en EEUU, en el que destaca una "inflación con prima de riesgo", en su nivel más alto desde 1994, pese a que, en abril, su IPC se redujo dos décimas respecto al mes precedente, un retoque que no impidió un registro del 8,3%. Con retrocesos de liquidez en sus mercados de bonos, la reversión del ratio de rentabilidad de las emisiones a diez y dos años –amenaza de recesión en otros tiempos más ortodoxos– con beneficios corporativos históricos –signo, en cambio, de bonanza que parece en esta ocasión ficticia– y dificultades admitidas desde el seno de la Reserva Federal para vender sus activos hipotecarios adquiridos a la banca durante la Gran Pandemia tras dar por finiquitado su programa de compra de deuda corporativa y soberana para sanear sus cuentas de resultados.

Si el panorama financiero parece complejo, el macroeconómico no le va a la zaga y refleja ciertos episodios de alto voltaje. El principal, que el PIB se sumergió entre enero y marzo. A pesar de la buena dinámica con la que empezó el año, hasta el inicio de las hostilidades bélicas desatadas desde el Kremlin, el PIB americano se contrajo, en tasas anuales, en un 1,4% según la estimación inicial de la Oficina de Análisis Económico del Gobierno (BEA, bajo sus siglas en inglés), después de retroceder cuatro décimas respecto al último tramo de 2021. El dato, además de inesperado, supone los primeros números rojos de la mayor economía mundial desde que la pandemia del Covid-19 golpeó al país y provocó, en la primavera de 2020, una breve pero acusada recesión, y que terminó con la fase más prolongada de prosperidad –129 meses de alzas ininterrumpidas, desde junio de 2009– de la historia reciente de EEUU. Y confirma que la espiral inflacionista ha colisionado de lleno y en plena ruta con una aeronave que evidenciaba signos de haber entrado en una velocidad de crucero envidiable tras las vacunaciones masivas.

Entretanto, los precios de la energía, alimentos, vehículos, y de los recibos de suministro de los hogares siguen su escalada, al igual que en un mercado de la vivienda en constante rebote que da alas al encarecimiento de la vida, de la cesta de la compra y a una merma de la capacidad de ahorro de los hogares y de inversión de las empresas.

Ante la complejidad de la ecuación, numerosas voces de expertos se han sumado al debate, que parece girar en torno a las maniobras que realizará la Reserva Federal y si no se pisará demasiado a fondo el acelerador de las subidas de tipos ante su ya declarada prioridad de devolver el IPC a sus niveles previos a la epidemia. Porque ese parece el quid de la cuestión: cómo contener unos precios desbocados con una economía que emite señales de anemia y que tendrá que salir de su convalecencia sin estímulos monetarios ni tipos próximos a cero para conservar abierta la espita crediticia.

De igual modo que en Europa, el salto en la prima de riesgo entre los bonos alemán e italiano por las expectativas de endurecimiento de la política monetaria del BCE eleva la amenaza sobre la gestión de la deuda en la zona del euro. Y en EEUU -explica el semanario británico- el 60% de sus carteras de inversión se dirigen a las acciones bursátiles y el 40% a los bonos de Tesoro, lo que les ha reportado a sus propietarios un 11% de retornos de beneficios entre 2008 y 2021. Este año, sin embargo, están perdiendo el 10% de su capital. El epitafio de los tipos próximos a cero empieza a hacer cundir la certeza de que este ejercicio puede ser un punto de decadencia y de sufrimiento inversor. Los designios del mercado hablan de tres movimientos de medio punto en los próximos encuentros del Comité de Mercados Abiertos de la Fed.

Recesión o estanflación, esa es la cuestión

Trasladado a la economía, este ambiente financiero, que también se propaga en la órbita global, puede precipitar al PIB de EEUU a una recesión en los próximos dos años, avisa Goldman Sachs. Hecho al que concede hasta un 35% de probabilidades Jan Hatzius, su economista jefe. En una reciente nota a inversores duda de las predicciones del World Economic Outlook (WEO) del FMI, en el que deja entrever un escenario próximo a la estanflación este ejercicio. Al menos, entre las potencias industrializadas. En el banco de inversión americano se acude a la historia, desde donde se sugiere que la Reserva Federal tendrá, una vez más, "serias dificultades en endurecer la política de tipos lo suficiente como para enfriar la inflación sin causar una recesión" advierte Hatzius, igual que siempre la ha tenido a la hora de suturar la brecha entre oferta y demanda en el mercado de trabajo, donde los empleados registran un incremento salarial del 2%, muy por debajo del 8,3% que marcó el IPC americano en abril.

El error histórico de la Fed del que también habla Mohamed El-Erian. El asesor económico en Allianz y antiguo responsable de inversión en Pimco, se refiere la "ceguera cognitiva" de Jerome Powell que le llevó a retrasar "la jubilación" de una transitoriedad inflacionista que le tentó a la hora de prorrogar un ciclo monetario ya superado, el de los tipos próximos a cero y que, ahora, está impidiendo que la economía americana afronte un aterrizaje suave. Como lo refleja el que el IPC haya mostrado el primer y ligero retroceso en ocho meses en abril, aunque se mantenga todavía en cotas de hace cuatro décadas. El-Erian traslada a los gobiernos la responsabilidad de restablecer el control de una economía con motores en ralentización por la escalada de precios en las potencias industrializadas. Porque la reparación de la Fed –hablando en concreto de EEUU– con subidas drásticas de los tipos de interés podría precipitar en el mejor de los casos al mercado más grande del mundo a una delicada estanflación.

En una tribuna en Financial Times El-Erian da un 10% de opciones a la Fed de elevar tipos sin que produzca daños a la economía, un 40% a que la perjudique por incrementar de forma desaforada el precio del dinero, un 30% a un periodo de aceleraciones y frenos en la política monetaria que sirva para reparar las cadenas de valor en EEUU y el resto del mundo, deterioradas por la guerra de Ucrania, y un 20% final a que falle en ambos propósito y la mayor potencia económica caiga en un episodio de estanflación.

Una preocupación similar es la revela el ex economista jefe del FMI, Kenneth Rogoff, ahora en tareas académicas en Harvard, para quien si la Fed, como acaban de expresar sus autoridades, pretende reducir la inflación a los niveles previos a la pandemia tendrá que elevar tipos hasta el 5% lo cual supone una "seria advertencia, casi un obstáculo insalvable" para eludir la recesión. A su juicio, el PIB americano ya se asomará al abismo con un precio del dinero en el entorno del 3% y se pregunta si no sería conveniente que, durante un año o dos, la inflación pudiera estar anclada entre el 3% y el 3,5%. Algo por encima del límite no reconocido a la Reserva Federal pero que oscila entre el 2% y el 2,5%, ligeramente más benévolo que el tope del BCE, que ya ha flexibilizado durante el mandato de Christine Lagarde, pero que traería un dinamismo modesto. En su opinión, es preferible intentar un aterrizaje suave que conduzca a una estanflación, en vez de una recesión significativa con la inflación a raya. Rogoff otorga un 50% de opciones a cada una de ambas alternativas, si bien admite que en caso de que la Fed se pase de frenada con unas subidas desaforadas de tipos, los mercados de capitales se resentirán; en especial, los activos tecnológicos.

Más madera militar... Hacia el armamento atómico

Ante la debilidad económica, y con un conflicto armado en territorio europeo, con amenaza de una posible tentación nuclear y en plena carrera armamentística, intensificada a lo largo de este último lustro, la Casa Blanca, que ya había activado el botón del gasto militar muy por encima del de sus rivales geoestratégicos, ha decidido da un viraje en el destino de sus 773.000 millones de dólares de presupuesto en manos del Pentágono. Si la justificación de los últimos ejercicios se dirigió a la modernización barcos, aviones y material de artillería y tanques en cada uno de los tres Ejércitos, ahora, con la contienda bélica desatada por el Kremlin en Ucrania a punto de entrar en el tercer mes, la consigna que ha asumido el Congreso es focalizar los desembolsos en el armamento nuclear y la I+D+i militar. Con recortes en nuevos buques y cazas, además de en nuevas ofertas de ingreso en las Fuerzas Armadas.

La facción demócrata del legislativo ha encendido la mecha con iniciativas para activar a partir del 1 de octubre, cuando empieza el año fiscal, una dotación colosal después de la subida del 4,2% nominal –el 1,5% descontando la inflación– de los 742.000 millones de dólares del programa en curso. El secretario de Defensa, Lloyd Austin, se mostró "encantado" con la nueva capacidad de compra del Pentágono, según declaró una fuente próxima que prefirió guardar su anonimato a Bloomberg, una "de las inversiones más importantes de la historia de la seguridad nacional de EEUU", matizaba. En la que el Ejército del Aire aparece como el gran beneficiario de los servicios y de la industria militar, con sus 194.000 millones, un aumento del 8% en términos reales, según admitió el general James Peccia, su director presupuestario.

Pero estas tres cuartas partes del billón de dólares en Defensa forman parte de una partida aún superior, de 813.300 millones con las que se ha dotado a la coraza de la seguridad nacional, que incluye el arsenal nuclear que mantiene el Departamento de Energía y el FBI en una división de funciones perfectamente estructurada y sobre los que los demócratas buscan el respaldo de sus rivales republicanos en el Congreso aduciendo el incremento del presupuesto militar de China y las ínfulas imperialistas de Putin en Rusia. A propósito de la guerra de Ucrania. Y, por lo visto en algunas voces de la oposición, la doctrina ha calado e, incluso, les parece corta. "La propuesta del presidente Joe Biden, desafortunadamente, resulta inadecuada desde la perspectiva de los recursos", advertía Mike Rogers, representante republicano por Alabama en la Cámara Baja, que insiste en que "mis colegas y yo consideramos que nuestras Fuerzas Armadas necesitan un alza de fondos que esté un 5% por encima de la tasa de inflación".

Una de las recepciones estelares de recursos irá para el bombardero nuclear B-21 que fabrica la multinacional Northrop Grumman, que obtendría 5.000 millones para investigación y puesta en liza de sus prototipos frente a los 2.000 millones actuales. Los submarinos clase Columbia para la Armada que construyen General Dynamics y Huntington Ingalls sumarán otros 1.300 millones hasta los 6.300 para elevar su capacidad atómica. Además, recibirán financiación adicional a los incrementos decretados por la Administración Trump los misiles de crucero que forman parte de la nueva Estrategia de Defensa Nacional. En total, los gastos en armamento nuclear llegarían a los 34.400 millones de dólares en el próximo ejercicio fiscal, desde los 27.700 actuales.

También resurgen las partidas de I+D+i que se disparan hasta los 130.100 millones de dólares y que incluyen 16.500 millones para ciencia y tecnología; 4.700 para armas hipersónicas, 3.300 en material de microelectrónica e iniciativas 5G; 3.200 para innovación de los cazabombarderos B-21 y otros 1.000 adicionales para gestionar los sistemas de misiles, defensivos y ofensivos. Todos ellos, recursos directos. El resto, se conciben como inversiones garantizadas entre los tres ejércitos y las entidades ligadas a la Seguridad Nacional.

madrid

16/05/2022 22:22

Por Diego Herranz

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Un coche pasa junto a la embajada de EEUU en La Habana, Cuba, en una imagen de archivo de octubre de 2020. — Alexandre Meneghini / REUTERS

Las restricciones habían sido impuestas durante la administración de Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este lunes que restablecerá los vuelos comerciales a Cuba, que solo llegaban a la ciudad de La Habana, y que suspenderá el límite de 1000 dólares por trimestre a las remesas. El mandatario da así marcha atrás a algunas de las medidas más duras de la gestión de Donald Trump. Además, el demócrata también restablecerá un programa de reunificación familiar que llevaba suspendido desde hace años.

Las recientes novedades fueron comunicadas por el Departamento de Estado. El portavoz, Ned Price, sostuvo que las medidas buscan mostrar apoyo al pueblo cubano y darles herramientas para conseguir una "vida libre" fuera de la "opresión" del Gobierno de su país y para ayudarles a buscar mejores oportunidades económicas.

"Con estas acciones pretendemos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos para que puedan llevar una vida exitosa en su hogar. Seguimos pidiendo al Gobierno cubano que libere de inmediato a los presos políticos, que respete las libertades fundamentales del pueblo y que permita que puedan determinar su propio futuro", remarcó Price en un comunicado oficial.

De esta manera, se especificó que se restaurarán tanto los vuelos comerciales como los vuelos chárter y que se permitirán algunos que el expresidente Trump había restringido, como aquellos con fines educativos o relacionados con fines profesionales. También se autorizarán los viajes de grupos de estadounidenses destinados a hacer contactos con el pueblo cubano, conocidos en inglés como "people to people travel", pero seguirán prohibidas las visitas individuales de esta clase.

Hasta ahora, las aerolíneas estadounidenses solo podían volar a La Habana, lo que dejaba a los cubano-estadonidenses con pocas opciones para visitar a sus familiares en otras partes de la isla. Asimismo, el departamento comandado por Anthony Blinken anunció que incrementará su apoyo a los emprendedores cubanos con autorizaciones para que accedan a plataformas de comercio electrónico, entre otras acciones.

El cambio de política se produce después de una revisión interna dentro de la Administración Biden que duró, supuestamente, meses. Esa revisión comenzó tras las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021 en la isla, que provocaron la imposición de sanciones por parte de EEUU en castigo por el encarcelamiento de algunos de sus líderes y participantes.

Tras esos roces, representantes de EEUU y de Cuba se reunieron en abril de 2022 en Washington para hablar de asuntos migratorios, en el primer diálogo de alto nivel entre ambos países desde la llegada de Biden a la Casa Blanca.

17/05/2022 09:14

Página 12@pagina12

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Imagen de archivo. Meeting entre Joe Biden y Ursula Von der Leyen.- Christophe Licoppe / Commission Eu / DPA

Con unas 6.400 sanciones, Rusia desbanca a Irán de ser el país más afectado por la "guerra económica" liderada por EEUU con 3.600 castigos económicos y políticos. Les siguen Siria, Corea del Norte, Venezuela, Myanmar y Cuba. Cerca de la mitad de las sanciones contra Rusia (ScR) son anteriores a la guerra con Ucrania: unas por el caso Magnitsky del 2012 y otras por la integración de Crimea en 2014.

Más allá de la cantidad a las que se han impuesto las Scr, su velocidad, su magnitud y su impacto revelan los inquietantes planes de Washington al provocar la guerra contra Rusia en el suelo de Ucrania, arrastrando, además, a los países europeos.  Presentar estas ScR,  como una respuesta a la invasión rusa a su vecino, es como exhibir una película censurando los primeros 40 minutos.

"Colapsaremos la economía rusa", amenazó el ministro de Finanzas francés Bruno Lumière, dando pista de que el objetivo de las ScR va mucho más allá de "cambiar el comportamiento de Putin" (ya saben que a EEUU le gusta personificar a los estados enemigos, dándoles un aspecto "demoníaco" para audiencia infantilizada), o "Hasta la derrota de Rusia", como confesó Nancy Pelosi, la actual presidenta del Congreso de EEUU, la misma que silenció las torturas de la CIA en Irak, mientras su jefe, Obama, las normalizaba.

Las sanciones contra Irán (ScI), por ejemplo, están vinculadas "oficialmente" a su programa nuclear, por lo que cuando en 2015 Teherán se comprometió a suspenderlo, el presidente Obama eliminó gran parte de los castigos económicos impuestos.

En este caso, todo indica que las ScR han sido diseñadas, como castigo colectivo, para un largo período de tiempo, y permanecerán aunque mañana mismo Rusia se retire de Ucrania: pues forman parte de las Guerras Perpetuas de EEUU- OTAN contra el mundo.

Las sanciones como guerra y expolio

La táctica de conmocionar la economía de los rivales y enemigos, como parte de la estrategia de conducirlos hacia el subdesarrollo tecnológico y destruir su estructura social, padece de dos males: descuidar el riesgo de la radicalización de los humillados e ignorar la lógica de los vasos comunicantes en un mundo-aldea.

Entre 1991 y 2013, EEUU y el Consejo de Seguridad de la ONU mataron literalmente a millón y medio de iraquíes con brutales sanciones, que incluían medicamentos y depuradoras de agua, y eso después de que la aviación angloestadounidense convirtiera en cenizas la cuna de la civilización humana. Es lo que están haciendo EEUU y los jeques árabes con Yemen desde 2015, provocando la mayor crisis humanitaria del mundo, sin que ningún país se solidarizara con sus 25 millones de almas que siguen agonizando.

En caso de Afganistán, tras cuarenta años de una demolición controlada del estratégico país, y mientras millones de afganos se enfrentan a una hambruna sin precedente, Joe Biden ordena destinar los 7.000 millones de dólares de los fondos afganos congelados en EEUU para las víctimas del 11-S (¿No dijo la CIA que Arabia Saudí estaba detrás de los atentados?), y en el de Venezuela, los bancos occidentales se han quedado con toneladas de oro del pueblo.

Las ScR están dirigidas a cumplir dos propósitos principales:

-Aniquilar Rusia como potencia mundial, vía destrucción política, e incluso física, de su presidente electo, Vladimir Putin, mediante una rebelión popular de los empobrecidos, un golpe de estado u otras fórmulas, como se escapó del subconsciente de Joe Biden cuando dijo: "[Putin] no puede permanecer en el poder", ignorando que lo que sucede en Rusia no es cosa sólo de su presidente, sino de un nacionalismo exacerbado que arrasa a gran parte de un pueblo que ansía recuperar su posición en el escenario internacional. Si no sucede "nada raro", lo más probable es que Putin sobreviva a Biden.

-Aislar a China, debilitando a su principal aliado, y utilizar las ScR como un ensayo-prueba contra Pekín, observando las medidas que ambos países pueden tomar para enfrentarse a una guerra económica total. La fuerte presión de EEUU sobre los países del sudeste asiático (socios comerciales de China) para unirse a las ScR va en esta dirección.

Las sanciones económicas no son una alternativa a una guerra bélica, son una guerra que mata a millones de personas  (llamadas "daños colaterales" de los infames intereses "primordiales") sin disparar una sola bala.

Las sanciones contra Irán

Con 81 millones de habitantes, y un tamaño diez veces menor que su vecino eslavo, Irán, un poder regional, solo es comparable con aquella potencia mundial por tener en su subsuelo una inmensa reserva de gas natural y petróleo. Cierto que ambos sistemas políticos son capitalistas, sin embrago, desde 1978, a Irán lo dirige una teocracia totalitaria (que fue instalada por los G4, justamente, para contener el avance del socialismo desde la Unión Soviética), cuya utopía lejos de conducir al país hacia el progreso es resucitar en Irán la sociedad que dirigió Mahoma en la Península arábiga en el siglo VII. Las ScI fueron impuestas al pueblo cuando un grupo islamistas asaltó la Embajada de EEUU en Teherán. Sin embargo, la salida de Irán del mercado mundial de petróleo se debió a la huelga general de los 300.000 trabajadores de esta industria durante la revolución contra la dictadura del Sha, que causó la "Segunda Crisis Energética" (la primera fue 1973 con la guerra árabe-israelí). En aquellos momentos, Irán producía seis millones de barriles al día y exportaba cuatro millones. Luego llegó la economía "islámica", que desprecia la industria y mima el comercio parasitario; después, los ocho años de guerra con Irak, y más tarde las sanciones de la ONU y EEUU por el programa nuclear, para convertir a Irán en el país más aislado del mundo (es el único sin relaciones diplomáticas con EEUU).

Desde entonces, el país monoproductor, ha podido vender, de forma clandestina o pública (autorizada por EEUU a Turquía e Irak), entre 300.000 y millón y medio de barriles al día.

La fuga de capitales de Irán ha sido una constante (contrasta radicalmente con las medidas tomadas por Rusia): según el Banco Central de Irán, en los primeros seis meses de 2021 unos 6.000 millones de dólares fueron sacados del país, y en 2020 fueron 6.318 millones, y mejor no contar ni sumar esta cuantía desde 1979. Los "oligarcas" islámicos han trasladados billones de dólares a Turquía, los países árabes del Golfo Pérsico y ¿cómo no? a Europa.

A causa de las sanciones y el "capitalista islámico", el rial iraní ha sufrido una brutal depreciación: un dólar que en 1979 se cotizaba por 70 riales ha llegado a ser 42.000 como precio oficial, mientras en el mercado negro se vende por 380.000 riales. La teocracia ha construido una economía sumergida. Situación que se traduce en una inflación galopante que ha lanzado al 65% de la población por debajo de la línea de pobreza, mientras una reducida casta clerical-militar se ha hecho millonaria ante la ausencia total de la oposición masacrada previamente en los años ochenta. En el año fiscal del 2022, el salario medio es equivalente a 200 dólares, cuando el costo de una canasta de artículos esenciales de una familia de tres personas es el doble. Los ajustes estructurales, la venta de cientos de fábricas estatales a unos sacerdotes sin capacidad de gestionarlas, terminaron con su cierre, dejando a millones de trabajadores en la calle (en Rusia, justamente uno de los motivos de la popularidad de Putin ha sido negarse a aplicar políticas neoliberales y paliar los efectos del desatare que dejó un tal Yeltsin). El cartel de "no se vende pan a plazos",  exhibido en numerosas panaderías del país, es la señal de lo que se avecina en Irán. "Solo los animales se preocupan por su estómago", dijo Jomeini en respuesta a la demanda de millones de iraníes de un reparto justo de los inmensos recursos del país.

La sanción más dura que sufre Irán es la desconexión de todos sus bancos del sistema de Swift (en caso de Rusia, de momento, son sólo siete de sus bancos). El uso limitado de las entidades financieras de China, Hong Kong, Singapur, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos o la creación de empresas pantalla para trabajar con extranjero no han sido efectivos ante la magnitud del problema, que impide a Irán, aun vendiendo millones de barriles, poder cobrarlos. El "trueque", que ha sido el método dominante, sólo ha llenado el mercado iraní de artículos basura extranjeros, arruinando de paso a los propios productores locales. A los emigrantes iraníes no se les abren cuentas corrientes, ni pueden recibir dinero de Irán ni enviarlo. Hasta pagar la matrícula universitaria o el pago del alquiler y los recibos de luz y agua son un verdadero calvario.

Los castigos llamados "Sanciones secundarias", por las que EEUU multa a las empresas que infrinjan las sanciones, han ahuyentado de Irán hasta a los inversores rusos y chinos: en 2017, Washington multó con 1.192 millones de dólares a la compañía china de telecomunicaciones ZTE por trabajar con Irán y Corea del Norte.

Al contrario de Rusia, el objetivo de las ScI no es cambiar el régimen (¡Coca-Cola nunca salió de Irán!) sino su "comportamiento" en la región y que deje en paz a las teocracias sunitas o molestar a Israel. Pretenden debilitar a Irán como potencia para que más allá de quien lo gobierne no sea una barrera para el dominio de EEUU en la zona. Los 12.000 millones de dólares en oro y activos de divisas iraníes siguen congelados en los bancos occidentales.

Ahora, Biden traiciona a su promesa electoral de resucitar el acuerdo firmado por Barack Obama en 2015 ( advertimos de que lo haría), que se centraba únicamente en el programa nuclear para levantar las sanciones: ha decidido mantener a los Guardianes Islámicos en la lista de los "Grupos Terroristas" (iniciativa de Trump a petición el lobby proisraelí) provocando la ira de este poderoso estamento, que dirige gigantescos "holdings".

Dato curioso: A Rusia tampoco le interesa, en estos momentos, que se levanten las ScI, por 1) ser Irán un potencial rival ruso en el mercado de petróleo y 2) necesita de la cooperación de un Irán aislado para reducir el impacto de las ScR.

Rusia frente a las sanciones

A pesar de que Moscú había previsto una reacción dura de parte del Occidente antes lanzar su "acción militar" contra Ucrania, (país que se había convertido, desde 2014, en una amenaza existencial para su vecino), seguramente no esperaba que fuesen tan rápidas, agresivas y amplias, dirigidas a la destrucción de su economía y todo lo que eso implica.

El paquete de sanciones incluyen impedir la emisión de los medios de comunicación rusos, evitando que los ciudadanos occidentales conozcan la versión de Moscú sobre la guerra (¡mientras permiten la transmisión del HispanTv de Irán!); reducir las importaciones de energía de Rusia; el cierre del espacio aéreo a los aviones rusos o el bloqueo de la mitad de 640.000 millones de dólares de sus reservas de oro y divisas en las entidades financieras, entre otras.

Las ScR también afectarán a su industria armamentística. Entre 2016 y 2020, Moscú, el segundo exportador de armas del mundo, vendió 28.000 millones de dólares en artefactos bélicos a 45 países, principalmente a India, China, Argelia, Egipto y Vietnam. Cerca de mitad de las importaciones de equipos militares de África (Argelia y Angola a la cabeza) provienen de Rusia. La tentación de los países de la OTAN de hacerse con este mercado es innegable.

Sin dar una oportunidad a negociaciones y paz, y tan solo una semana después del ataque de Rusia a Ucrania, los países de la OTAN decidieron acosar militar y económicamente a la potencia que es la quinta economía más grande de Europa, miembro del G20, y una de las principales reservas mundiales recursos naturales. ¡La OTAN ha confundido a Rusia con Afganistán!

El capitalismo liberal ruso (donde los partidos políticos, los sindicatos, otras entidades sociales son libres e influyen sobre el poder) está integrado en el sistema económico mundial y es un hueso bastante duro de roer: al contrario de Irán, por la que hasta Rusia y China votaron a favor de las sanciones propuestas por EEUU en su contra, Moscú recibió el apoyo de China, India, Brasil, Emiratos Árabes y Arabia saudí, entre otros, negándose a participar en las ScR. De hecho, Emiratos árabes acaba de recibir 700.000 barriles del petróleo ruso.

El "ojo por ojo" de Rusia

Para superar el efecto de las sanciones, Rusia en un futuro podrá hacer el "giro hacia el este y el sur", fortaleciendo y ampliando la Organización de Cooperación de Shanghái así como el BRIC. Por ahora, planea aplicar una serie de contrasanciones, empezando por expropiar las empresas extranjeras hostiles, parar la venta de los motores RD-180 a EEUU para los cohetes del programa satelital de EEUU y dejar "que vuelen en sus escobas", como avisa Dimitri Rogasen, director de la agencia espacial estatal Roscosmos, o jugar con el mercado de reactores nucleares donde es líder en exportaciones.

Ningún país puede sustituir el gas ruso a corto y medio plazo, y no solo porque no existen tantas reservas en otro lugar, sino porque no lo permitirían: en la década de 2000, China, Rusia e Irán impidieron la construcción del gaseoducto Transafgano por las compañías estadounidenses.

El rublo, que la primera semana de las sanciones se desplomó hasta 150 por dólar, hoy ha duplicado su valor: que un billete verde se venda por 66 rublos se debe a tres principales factores: las medidas financieras tomadas por el Banco Central ruso, la exigencia de Kremlin a los países "no amistosos" a pagar los contratos de gas en rublo, y el aumento de los precios del petróleo: Arabia Saudí, cuyo príncipe sigue ignorando a Biden mientras amplía sus buenas relaciones con el Kremlin, se ha negado aumentar la producción y bajar los precios del oro negro. La esperanza de EEUU de recuperar el estatus mundial del dólar se desvanece, al tiempo que el oro vuelve a presentarse como un posible sustituto.

Otro dato: la desconexión del sistema financiero ruso de la mensajería interbancaria SWIFT por EEUU no va a tener el mismo impacto sobre la economía rusa que ha tenido sobre la iraní: Rusia ya ha creado un equivalente, el SPFS, que tiene previsto concretarse, para empezar, con China, Turquía e Irán.

***

La presente fragmentación en la economía mundial y el aumento de las presiones sobre Rusia e Irán pueden forzarlos a adoptar estrategias sumamente arriesgadas.

Las ScR no solo destruirán los logros de los últimos años del país y paralizarán su crecimiento económico, sino que tendrán un impacto devastador sobre las economías más débiles: ya decenas de millones de personas se enfrentan al hambre por el aumento del precio de trigo, siendo Rusia y Ucrania los principales productores. ¿Podía Rusia tomar otra medida contra el cerco militar por la OTAN, al que está siendo sometida?

Las ScR pueden ser levantadas quizás solo cuando los europeos empiecen a rebelarse contra la decisión de sus mandatarios de sacrificarles ante los intereses de un peligroso EEUU, dispuesto a llevar al mundo al borde de gran guerra con tal de no perder su posición hegemónica: sólo en Alemania (que vuelve a ser humillada), cerca de 40.000 empresas con 250.000 trabajadores tienen vínculos directos con Rusia.

Las crisis económicas son el caldo de cultivo perfecto para el ascenso del fascismo, sobre todo ante la ausencia de un movimiento antimilitarista que lo derrote.

Por Nazanín Armanian

10 mayo 2022  

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Alpidio Alonso Grau, ministro de Cultura, editor, poeta e ingeniero en control automático.. Imagen: Guadalupe Lombardo

De visita en la Argentina encabezando la delegación que llegó cuando La Habana es ciudad invitada de la Feria del Libro, Alpidio Alonso Grau analiza el presente que atraviesa su país.  

 

En la semana en que comenzó la Feria del Libro, y con La Habana como ciudad invitada este año, una delegación cubana visitó la Argentina. La encabeza el ministro de Cultura, Alpidio Alonso Grau, editor y poeta, y al mismo tiempo --como suele suceder en este país asombroso por donde se la mire-- ingeniero en control automático. Alonso despliega en la charla con Página/12 una erudición abarcadora de lo local --nada de la literatura argentina parece serle ajeno--, una defensa acérrima y apasionada de la Revolución cubana, una preocupación por el presente volcada en forma de acción. Ubica a la administración de Biden como peor que la de Trump en relación a Cuba, por haber cambiado los modos, pero no las formas en que se intensifica el bloqueo y la asfixia a la isla. Y en ese marco, denuncia como parte de "una campaña montada" a las protestas de artistas, periodistas y activistas cubanos recortadas y amplificadas por los medios de todo el mundo.   

"Las revoluciones son cataclismos, y la cubana se ha tenido que hacer contra todas las adversidades. Eso que ahora se llama robo de cerebros, empezó con Cuba muy temprano. Teníamos 6.000 médicos y se fueron 3.000. Las fábricas quedaron vacías, nos llevaron los ingenieros, los profesionales, y nosotros tuvimos que formarlos. Esa es la gran revolución cultural. Por eso la alfabetización del pueblo ha sido el primer pilar que plantó la Revolución. La Revolución cubana ha sido, sobre todo, una revolución cultural", comienza historizando el ministro. 

"Cuba, de ser un país de unos 6 millones de habitantes con más de 1 millón de analfabetos, hoy es un país de más de 11 millones de habitantes, que tiene más de un millón de universitarios, y que ha generado un capital humano muy preparado", precisa. 

Y define el carácter de esa transformación: "La Revolución cubana es un cambio cultural profundo. Sin la educación y la cultura, no se puede comprender este proceso. Desde el momento mismo de inicio del triunfo de la Revolución hasta hoy, la cultura ha estado en el centro de la transformación. Hablamos de la transformación del ser humano y de la sociedad toda. De la creación de una nueva cultura, una cultura de la solidaridad, del compañerismo, una cultura que se opone al individualismo que genera el capitalismo". 

--En este tiempo asistimos a un avance global de una ola cultural en sentido contrario, las derechas están triunfando en el mundo.

--¡Por eso Cuba molesta tanto! Porque no la han podido anexar jamás a esa ola. Porque Cuba ha propuesto una cultura superadora del ideal burgués, donde se le da espacio a todo el pueblo. Antes de la Revolución, a Cuba la habían convertido en un gran cañaveral, en un país monoproductor, solo de azúcar. Y en un gran garito. Y hoy, gracias al desarrollo de la educación y la cultura, vive fundamentalmente de los servicios que presta un capital humano muy preparado. El desarrollo que tiene hoy Cuba en el campo científico, las vacunas que hemos podido hacer, son el resultado de ese desarrollo de la cultura y la educación.  

El tamaño del desafío

--Seis décadas después del triunfo de la Revolución, ¿cuál es el desafío?

--El desafío es inmenso, porque Cuba sigue siendo un país pequeño y bloqueado de una manera brutal. A finales de la administración Trump el bloqueo recrudeció de una manera feroz, se tomaron 243 medidas que se mantienen intactas. Se mantuvieron intactas durante la pandemia. Es que el imperialismo pensó a la pandemia como una gran oportunidad para destruir a la Revolución. Por la vía del bloqueo crear una situación insostenible en la isla, que ocasionara una desestabilización que fuera inmanejable. Esa situación la potenció con una campaña difamatoria que culpa al gobierno cubano del desabastecimiento y de los problemas que crea el bloqueo. Quieren generar una indignación y después usarla con fines políticos, en contra de la Revolución. Invisibilizar los efectos del bloqueo y culpar al gobierno revolucionario de la situación. 

El desafío es grande porque la campaña es colosal. Creo que nunca antes ha habido en la historia un país tan pequeño, a 90 millas de imperio más poderoso, que tiene una relación cultural como la que han tenido estos dos países de mucho tiempo. Pero donde siempre ha habido una apetencia por tratar de absorber al país. Estados Unidos tiene con Cuba una obsesión histórica, tratar de despojar al pueblo cubano de lo que es legítimamente suyo, y convertir a Cuba en parte de la Unión. Históricamente han fomentado un pensamiento anexionista, que no no ha triunfado. Hoy el reto sigue siendo: Patriotismo frente a anexionismo. Eso no ha cambiado, ese reto sigue ahí. Y sigue siendo: independencia nacional frente a colonialización. 

Y en medio de ese desafío está la cultura. Esta gran campaña ha colocado a la cultura como el blanco fundamental. Hay un intento de utilizar a los artistas para enfrentarlos a la Revolución, enfrentarlos a las instituciones culturales creadas por la Revolución. 

--Silvio Rodríguez, que aún con sus críticas es un gran defensor de la Revolución, tuvo el gesto de llamar a intercambiar ideas públicamente con un joven representante de esas protestas. ¿Desde las instituciones han pensado algún tipo de acercamiento de este tipo?

--El diálogo con los artistas e intelectuales es un principio esencial dentro de la política cultural. En 1961 Fidel se reunió con los intelectuales durante tres fines de semana, al cabo les habló, esas palabras de Fidel pasaron a la historia como Palabras a los intelectuales. Es el pilar fundador de la política de Cuba. Ese discurso que trasciende los enfoques para con la cultura tiene varios ejes, pero uno es ese: el que tiene que ver con la convocatoria más amplia posible. Fidel, desde ese momento, deja dicho que la Revolución sólo podía renunciar a aquello que fuera incorregiblemente contrarrevolucionario y reaccionario. Que dentro de la Revolución había espacio para todo ejercicio de la creación, la más amplia libertad creadora desde el punto de vista formal. Y que incluso había espacio dentro de la Revolución para los que no fueran revolucionarios, y que fueran personas decentes. Es la misma perspectiva de Martí, que llamaba a los "cubanos de bien" a participar de la república. 

El año pasado celebramos los 60 años de Palabras a los intelectuales, y lo ratifico el presidente (Miguel) Díaz-Canel: en Cuba hay espacio para todos, salvo para los que estén contra el proyecto colectivo. Y nosotros tenemos un diálogo permanente. Se quiere presentar a Cuba como el paraíso de la censura, algo que es un imposible. Es imposible ocultar la vitalidad que tiene el arte cubano, ¡y eso no se puede conseguir en un ambiente de censura! El primer mentiz a esa falacia es la obra misma de nuestros creadores. Incluso algunos de lo que hoy encabezan la campaña contra las instituciones culturales, y hoy están boicoteando nuestros principales eventos, como la Bienal de La Habana, son el resultado del trabajo de esas instituciones, se formaron en nuestras escuelas de arte y ganaron notoriedad internacional promovidos por nuestras instituciones.

Están tratando de promover la idea de un sistema político que coarta la libertad, que está en contra de los artistas, cuando ellos han sido protagonistas de toda ese esfuerzo por fomentar la cultura. 

--Le podría poner varios correlatos locales de gente que se benefició mucho con un gobiernos nacionales y populares, salvando todas las distancias. Pero le citaba el ejemplo de Silvio Rodríguez porque trascendió como un intento de acercamiento... 

--El diálogo, la comunicación con los creadores, la participación en las decisiones de las instituciones en materia de política cultural, ha sido permanente. Fidel pasaba días y días en los congresos de las asociaciones de artistas de Cuba, y también con los jóvenes, discutiendo los temas de la agenda cultural y política, poniendo a participar a los escritores y artistas. Y ese ejemplo de Fidel se ha seguido hasta hoy, lo hace el presidente Díaz-Canel que se reúne todos los meses con la dirección de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, y con una masa de artistas. 

El presidente Díaz-Canel es un defensor de la cultura, pero hoy ha asumido un compromiso explícito, ha mantenido una sistematicidad ejemplar en el seguimiento a los planteamientos de nuestros artistas. Durante la pandemia, en una situación económica asfixiante, se les mantuvo un salario a los músicos y artistas escénicos durante más de dos años. El país ha invertido 1165 millones de pesos en protección salarial de esos artistas. ¿Un gobierno que está en contra de los artistas hace eso?

"Con Biden es peor"

--¿Qué cambio ha habido en la relación con Estados Unidos al pasar de la administración de Trump a la demócrata?

--Con Biden es peor. Porque ha mantenido unas medidas terribles con un ropaje de paz, con un discurso menos confrontativo, pero las medidas económicas arreciadas a lo más duro en un ambiente de pandemia. ¿Qué añadió? La campaña. Es la asfixia económica, privarte hasta de lo más elemental, y al mismo tiempo, sobre todo en las redes y sobre todo dirigido a la nueva generaciones, difundir que el culpable es el gobierno. Invisibiliza el bloqueo y sus efectos, y culpa al gobierno de todo lo malo que hay. 

--¿En qué medida hoy ha recrudecido ese bloqueo?

--Estados Unidos está con los satélites vigilando, hoy no entra un barco de petroleo a la isla sin sufrir consecuencias. Teniendo a Estados Unidos a 90 millas, tan cerca que las mujeres de los millonarios antes de la Revolución iban a peinarse allí. ¡Imagínate! Si pudiéramos vender la música cubana a Estados unidos, es el mercado natural. 

No es el bloqueo de siempre, es el bloqueo recrudecido de una manera brutal en condiciones de pandemia, el desabastecimiento, el turismo frenado en la pandemia, el boicot a la inversión en Cuba, al turismo cubano. Fíjate lo que han hecho: cerraron el consulado en La Habana, donde se otorgaban las visas de reunificación familiar para que los cubanos visiten a sus familiares en Miami. El cubano es muy familiar. Cierra la embajada y te obligan a ir a México, a Guyana a pedir la visa. Llegas ahí y te la niegan, perdiste el dinero del pasaje, la estadía. Generan un malestar tremendo, entonces están por un lado diciendo: solo queremos paz con Cuba, y por otro lado provocando esto.

Durante la pandemia, Estados Unidos impedía que llegue el oxígeno, hemos tenido que hacer verdaderas proezas, y si Cuba no colapsó como país es porque ha habido un seguimiento, porque lo más importante es la vida de la gente. Y en esa situación se les mantuvo el salario a los artistas

Es tan injusto lo que se hace con Cuba, es criminal. Nosotros no podemos dejar que se caiga la Revolución, nos tiene que ir la vida en eso. Por lo que representa Cuba para los cubanos, para Latinoamérica y el mundo . Y están empeñados en que la Revolución caiga. Están jugando a darnos el puntillazo, pero siempre han subestimado la obra misma de la Revolución, lo que la Revolución ha sembrado.

--¿Cuál es la estrategia que se traza Cuba en este presente?

--El presidente ha dicho que la resistencia tiene que ser creativa, con bloqueo o sin bloqueo tenemos que apostar a nuestro desarrollo, se ha apostado a la participación de la ciencia, la informatización y la comunicación social como eje central en nuestra gestión de gobierno. Todo ese capital se ha puesto en función de la innovación, para desarrollar una alternativa al bloqueo. Cuba desarrollo cinco candidatos vacunales y tres vacunas ya. Y aunque cada vez son más brutales las medidas, aunque han creído que la pandemia era el momento para conseguir lo que no han conseguido en todos estos años, tenemos una estrategia trazada. 

La cultura adocenada

Defensor de "una literatura que no sea mansa ni adocenada", Alonso postula: "nos interesa el arte que inquiete, que nos lleve a la reflexión, a preguntarnos, que contribuya a la transformación". "Hoy la cultura es la gran perdedora en toda la plataforma neoliberal", asegura. 

--¿Cómo lo analiza?

--Cuando se revisan las plataformas de los gobiernos neoliberales, son los de educación y cultura los primeros presupuestos que se rebajan, los ministerios que se cierran. Sencillamente el neoliberalismo convierte todo en mercancía. Hay una crisis de los paradigmas humanistas tradicionales: esa perspectiva progresista que el propio capitalismo promovió en sus inicios, sencillamente ha desaparecido, y lo que no vende no vale, no sirve. Hay en la cultura un fermento humanista con el cual no se puede mercadear, por tanto eso no cuaja en esa perspectiva que todo lo juzga a partir de la ganancia. Es un criterio homogeneizador, una cultura chatarra que trata de adocenar el pensamiento y eliminar cualquier perspectiva crítica del sistema: ¡Disfruta sin pensar tanto, sin complicarte tanto, goza, vive el ahora mismo! Un presentismo a toda costa en el que quieren hacer encajar a la cultura, en esa gran maquinaria que está desplegada exclusivamente para reproducidr la visión del capitalismo..

Pues nosotros sí creemos en el valor profundo de la cultura, en los valores humanistas educativos, eso está en las antípodas de la industria hegemónica. Y nos negamos a que ciertas expresiones queden reducidas a nichos muy pequeños que no tienen visibilidad al lado de los best seller, ya sea en el cine, la literatura, en todo lo que se aparte de la producción en serie del entretenimiento.

Hoy la hegemonía yanqui no es tanto económica y militar, como cultural e informativa. Ese es el tamaño del desafío: convertirnos en una alternativa a esa industria global. Sabemos que el desafío es inmenso, pero de eso se trata. Seguimos creyendo en la utopía, y nos va la vida en eso.

Lograr el hombre nuevo del que hablaba el Che es una pelea durísima, es una hermosa utopía a la cual vale la pena dedicar la vida. Porque, ¿a qué vamos a venir a este mundo? ¿A sencillamente pasar por aqui? ¿O a tratar de mejorar lo que somos? Que ya a esta altura del juego, es tratar de salvarnos como especie, porque este capitalismo lo pone en peligro todo. El consumismo lleva a una fiebre que termina auto destruyendo al ser humano. 

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La UE da luz verde a más sanciones a Rusia con el embargo del carbón y la prohibición de exportar armas

Las nuevas medidas incluyen además más sanciones contra "oligarcas, actores de propaganda rusa, miembros del aparato de seguridad".

La Unión Europea ha acordado el que es ya el quinto paquete de sanciones contra Rusia. Este nuevo plan sancionador afecta por primera vez al sector energético, ya que se prohíbe la importación de carbón ruso y se establece un embargo de armas hacia el régimen de Vladímir Putin. También se han vetado las exportaciones de alta tecnología. 

La Unión Europea responde así a la última atrocidad rusa cometida en Ucrania, la masacre de Bucha, la mayor matanza en Europa en los últimos 27 años. Por ello, las nuevas medidas desplegadas integran más sanciones a oligarcas, actores de propaganda rusa, miembros del aparato de seguridad y militar y entidades del sector industrial y tecnológico ligados a la agresión rusa contra Ucrania. 

La lista propuesta por la Comisión incluía a dos de las hijas de Putin, Ekaterina Tijonova y Maria Vorontsova, fruto del matrimonio con su primera esposa, Liudmila Pútina, aunque la lista definitiva de sancionados no se conocerá hasta publicarla en el boletín de la Unión este viernes

El veto al carbón priva de 4.000 millones de euros a Rusia

La prohibición de importar carbón ruso privará de 4.000 millones de euros anuales a las arcas rusas, según los cálculos de Bruselas, que avanza así en su estrategia de reducir la capacidad del Kremlin para financiar la guerra. Rusia es el principal proveedor de energía de la UE, que le compra un 46,7% del carbón que quema, un 40% del gas natural y un 27% del petróleo.

Sin embargo, estos dos hidrocarburos se han quedado fuera de este paquete de sanciones pese a tener un impacto económico mayor: de los 99.000 millones de euros que la UE pagó a Moscú por energía el año pasado, 74.000 millones fueron para petróleo, 17.300 millones para gas y 5.400 millones para carbón. La UE no descarta incluirlas en el futuro y la Eurocámara ha pedido este jueves en una resolución no vinculante adoptar un embargo también para el petróleo y el gas, algo que también reclama Ucrania.

Las medidas fueron propuestas el miércoles por la Comisión Europea y adoptadas este jueves por los embajadores de los Estados miembros ante la UE tras dos días debatiendo sus detalles y ahora tendrán que ser aprobadas por procedimiento escrito para publicarlas este viernes en el diario oficial de la Unión, tras lo cual podrán entrar en vigor.

La principal novedad del mismo es que por primera vez se restringen las compras de energía rusa y que se ha incluido un embargo a la exportación de armas a Moscú que no estaba en la propuesta inicial de la Comisión Europea, encargada de preparar las medidas restrictivas que luego confirman los Estados, según señala la agencia Efe.

madrid

07/04/2022 21:21

Público / EFE

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Estados Unidos y Reino Unido dejan de comprar petróleo ruso

 

El veto en el caso de Estados Unidos se amplía al gas. Reino Unido dejará de importar el crudo de Rusia a finales de 2022. El resto de aliados europeos, más dependientes de los hidrocarburos rusos, no secundan de momento la medida.

 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha lanzado una nueva ofensiva económica contra Rusia: este martes anunció la prohibición por parte de Estados Unidos de importar "petróleo, gas y energía" de Rusia por la invasión de Ucrania

"Eso significa que el petróleo ruso no será aceptado en puertos de Estados Unidos", dijo Biden en una intervención en la Casa Blanca, donde afirmó que esta medida tiene el apoyo tanto del Partido Demócrata como del Republicano.

Apuntó que han decidido adoptar esta prohibición, pese a que muchos de los aliados europeos no se encuentran en una posición de unirse a la medida: "Estados Unidos produce mucho más crudo a nivel doméstico que la combinación de todos los países europeos", destacó. 

De hecho, agregó Biden, "somos exportador neto de energía, por lo que podemos tomar un paso que otros no pueden, pero estamos trabajando de cerca con Europa y nuestros socios para desarrollar una estrategia más a largo plazo para reducir la dependencia de la energía rusa". Las importaciones de Estados Unidos del petróleo procedente de Rusia suponen cerca del 8% del total, mientras que en el caso europeo es del 27%, según datos oficiales.

Biden reconoció en su anuncio que "defender la democracia" ante la invasión rusa de Ucrania va a suponer "costes" para los estadounidenses, en referencia al notable aumento del precio del combustible registrado en los últimos días.  "Defender la democracia va a implicar costes, y nos va a suponer costes a nosotros también", avisó.

A ese respecto, adelantó que va a hacer todo lo posible para minimizar el incremento de los precios de la energía en Estados Unidos.

De momento, sólo Reino Unido se ha unido a la iniciativa de Biden, aunque lo hará de forma gradual. El ministro de Empresas, Energía y Estrategia Industrial británico, Kwasi Kwarteng anunció también este martes que reducirá gradualmente las importaciones de petróleo ruso y dejará de comprar crudo a Moscú para finales de este año 2022. Durante 2022, Londres negociará con Estados Unidos, Países Bajos y Estados de Oriente Medio, que ya suministran la mayor parte de las importaciones de crudo, para ampliar esas entregas, detalló el ministro en un mensaje en las redes sociales.

En cuanto al Reino Unido, se toma un periodo de "transición" de nueve meses para que el mercado británico pueda ajustarse a los cambios y asegurar nuevas vías de suministro una vez queden vetados el crudo y derivados del petróleo de Rusia, que representan el 8% de la demanda británica.

Kwarteng también avanzó que el Gobierno británico explora asimismo la opción de vetar las compras de gas como castigo por la invasión de Ucrania ordenada por el Kremlin. El Reino Unido "no es dependiente del gas natural" ruso, que representa solo el 4% del consumo interno, recalcó.

"El mercado ya ha comenzado a excluir al petróleo ruso. Cerca del 70 % del mismo ya no puede encontrar un comprador", dijo Kwarteng, que hizo el anuncio en paralelo a un discurso del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, en el que notificó la prohibición de las importaciones de petróleo y gas de Rusia.

La prohibición de las importaciones energéticas de Rusia por parte de Estados Unidos se suma a las sanciones económicas adoptadas recientemente contra Moscú en coordinación con los socios europeos, entre ellas la restricción de las operaciones internacionales del banco central ruso y la suspensión de determinados bancos rusos del sistema internacional SWIFT.

madrid

08/03/2022 18:36

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Estados Unidos analiza permitirle a Venezuela exportar petróleo

Washington busca aislar aún más a Rusia en medio de la invasión a Ucrania

Una delegación encabezada por el principal asesor de la Casa Blanca para América latina y el embajador en Venezuela habló con Maduro este fin de semana en Caracas.

Funcionarios de Estados Unidos y Venezuela discutieron este fin de semana la posibilidad de aliviar las sanciones petroleras al país caribeño, aunque lograron pocos avances hacia un acuerdo en su primera reunión bilateral de alto nivel en años. Una delegación estadounidense encabezada por Juan González, el principal asesor de la Casa Blanca para América latina, y James Story, embajador en Venezuela, sostuvo conversaciones en el palacio de Miraflores con el presidente Nicolás Maduro y su vicepresidenta, Delcy Rodríguez, buscando determinar si Caracas está preparada para distanciarse de Rusia, uno de sus principales aliados, en medio de la operación militar en Ucrania.

El gobierno de Estados Unidos pone sobre la mesa una posible reducción de las sanciones a Venezuela que permitiría a este país, entre otras cosas, producir más petróleo y venderlo en el mercado internacional, con el objetivo indirecto de aislar aún más al gobierno de Vladimir Putin. Mientras tanto, Washington sigue considerando a Venezuela una "amenaza a la seguridad nacional y la política exterior" de acuerdo una orden ejecutiva de 2015 que acaba de ser extendida por el presidente Joe Biden.

El petróleo como eje del diálogo

Estados Unidos rompió las relaciones diplomáticas con Venezuela y cerró su embajada en Caracas en 2019, después de acusar Maduro de fraude electoral en las elecciones presidenciales. Sin embargo, la invasión rusa de Ucrania está llevando a Estados Unidos a prestarle una mayor atención a los aliados del presidente Putin en América latina, que Washington considera que podrían convertirse en amenazas a la seguridad si el enfrentamiento con Rusia se profundiza, según estimaron funcionarios estadounidenses citados por el New York Times.

Estados Unidos también busca garantizar suministros alternativos de petróleo en caso de decidir sanciones más amplias a la industria energética de Moscú. Washington impuso en 2019 sanciones sobre el petróleo venezolano, lo que ha derivado en una dependencia mayor de Moscú. El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, reveló el domingo que tanto su país como sus aliados europeos valoran la posibilidad de un embargo total sobre el petróleo ruso.

Los pedidos de ambas partes

El gobierno venezolano aprovechó las conversaciones del fin de semana para exigir el alivio de las sanciones económicas, mientras que Washington buscó garantías de elecciones presidenciales libres, reformas amplias de la industria petrolera de Venezuela para facilitar la producción y las exportaciones de empresas extranjeras y la condena pública a la invasión de Ucrania. El pasado 25 de febrero, el gobierno de Venezuela culpó a Estados Unidos y la OTAN por el conflicto en Ucrania, aunque expresó "preocupación por el empeoramiento de la crisis".

Una concesión de Estados Unidos sería permitir que Venezuela use temporalmente el sistema SWIFT, el cual facilita transacciones financieras entre bancos de todo el mundo. Para Maduro lo primordial es el levantamiento total de las sanciones que prohíben exportar petróleo venezolano así como las que están dirigidas a funcionarios del gobierno, de acuerdo al diario El Nacional.

En la reunión, los funcionarios estadounidenses también reiteraron su demanda por la liberación de seis exfuncionarios de la petrolera Citgo detenidos en Venezuela. Pero no se ofreció ningún tipo de canje que involucre a un aliado clave de Maduro, el empresario colombiano Alex Saab detenido en Estados Unidos. Se trata de una demanda del mandatario venezolano para volver a México, donde sostenía conversaciones con la oposición venezolana.

Miembros del equipo del jefe de la oposición venezolana, Juan Guaidó, solo fueron notificados sobre la reunión entre altos funcionarios de Washington y Caracas el sábado por la mañana. Guaidó fue reconocido por Estados Unidos y otros países como el presidente interino de Venezuela después de que consideraran que la reelección de Maduro en 2018 fue fraudulenta, pero varias naciones le han retirado ese reconocimiento en los últimos tiempos.

"Amenaza de seguridad nacional"

En los instantes previos al inicio de las reuniones entre ambos países, el gobierno venezolano repudió la nueva extensión de la "Orden Ejecutiva" del ocho de marzo de 2015, firmada por el entonces presidente Barack Obama y ahora continuada por Joe Biden, que define al país del Caribe como una amenaza a su seguridad nacional.

Un comunicado de la Cancillería de Venezuela advierte que, tras siete años de "agresiones injustificadas", la orden es "la excusa para que la Casa Blanca continúe aplicando las criminales medidas coercitivas unilaterales, que se constituyen en crímenes de lesa humanidad contra los derechos humanos de los venezolanos y venezolanas".

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Entrevista a Edgardo Lander: “Esto terminó siendo el peor de los mundos”

Para caracterizar el momento político actual, lo mejor sería que dejemos de mirarnos el ombligo. Querámoslo o no, los venezolanos estamos inmersos en el devenir de procesos globales que Edgardo Lander* enumera: "Una crisis civilizatoria que abarca el conjunto del planeta, en la cual los proyectos imaginarios y alternativos, que parecían posibles, se han derrumbado; el colapso ecológico amenaza la vida de todos; hay un avance de una derecha autoritaria, xenófoba, racista, que está en todas partes -desde la India y Europa del este hasta en los Estados Unidos, pasando por Brasil-. La descomposición es muy severa. La democracia liberal está en retroceso, acorralada y empobrecida como experiencia de convivencia y resolución de los conflictos sociales. Obviamente, Venezuela no es la excepción. Nuestra crisis es profunda e incorpora todo eso, además de particularidades que la exacerban. Creo que ese es el contexto general para entender el momento actual".

Y serviría, igualmente, para entender "la agresiva ofensiva del gobierno estadounidense hacia Venezuela, lo que fue la política de Trump, lo que ha sido el efecto de las sanciones, todo eso está en ese contexto, no es algo que tenga que ver solo con los procesos de Venezuela".

De antemano le pido disculpas si esta pregunta resulta una provocación: ¿sus palabras, digamos, serían la excusa para no abordar el tema de Venezuela?

No. En lo absoluto. Creo que es un preámbulo necesario. Y no lo hago para sacarle el cuerpo a la discusión sobre el país. Por otra parte, quisiera completar la idea: en China y en Rusia, lo que hay son gobiernos crecientemente totalitarios. El modelo que gobierna en China es una distopía totalitaria tecnocrática, de control total de la sociedad por parte del partido Estado. China dejó de estar en el horizonte normativo de lo que sería una sociedad deseable, desde hace mucho tiempo.

El sueño del camarada Stalin.

Sí, el sueño de Stalin. A pesar de que en China, aparentemente, la mayoría de la población está satisfecha, porque sus condiciones de vida han cambiado muy rápido en corto tiempo. La abundancia material tiene su peso.

Dicho esto, ¿podríamos abordar el tema de Venezuela?

No sería nada original decir que nos encontramos en una profunda crisis multidimensional: económica, humanitaria -hay que ver que lo que significa que más de seis millones de venezolanos, en su gran mayoría jóvenes, hayan huido del país porque no veían ningún futuro- la sensación, en mucha gente, de que todo está perdido, de que no vale la pena hacer nada porque el Gobierno los va a reprimir. Esa sensación de desencanto de que todo se intentó y nada se dio.

Esa sensación de derrota.

Aquí se ha vivido una profunda derrota. No es una derrota de la izquierda o de la derecha. Es una derrota del país. Quienes, desde la izquierda, tenían la expectativa de que esto podía conducir a un tipo de cambio han vivido esta experiencia como una profunda derrota de sus proyectos, de sus expectativas o de un futuro posible, por la sencilla razón de que esto terminó siendo el peor de los mundos. Y desde la derecha o el pensamiento liberal, ha sido la imposición de un gobierno autoritario y también lo han vivido como una profunda derrota de las expectativas de la democracia en Venezuela. Un país que, según la literatura gringa, aparecía como el ejemplo del modelo democrático, en medio de las dictaduras que asolaron a América Latina.

Usted dijo que la democracia liberal está a la defensiva, acorralada. ¿Qué diría de las particularidades de ese proceso en Venezuela? ¿Del desencanto que tienen los venezolanos?

Durante los primeros 20 años del Pacto de Puntofijo, Venezuela vivió una época de expectativas de mejoría en el futuro, una ampliación muy importante en los niveles educativos, una expansión extraordinaria del papel de las universidades como expresión de la movilidad social, incluso de sectores populares. Había, por supuesto, abundancia de ingresos petroleros, lo que hace "una pequeña diferencia", y estos dos partidos, Acción Democrática y COPEI, tenían legitimidad. Así como la Polar, Acción Democrática tenía una casa en cada pueblito del país. Había tejido social que se identificaba con esos partidos. Pero eso se fue perdiendo gradualmente. Esas expectativas de que el ingreso petrolero iba a ser abundante todo el tiempo, de que el Estado iba a responder, obviamente, no eran sostenibles.

Las protestas de sectores populares en Brasil, bajo el gobierno de Lula, demostraron que la gente es malagradecida, pero creo que tenían razón. Una vez que se resolvieron problemas como el hambre, la pregunta era ¿y ahora qué? ¿No cree que eso también pasó en Venezuela?

Yo creo que es más que eso. Uno no puede establecerles límites a las expectativas. Paso de la línea de pobreza, ahora tengo un televisor y comida en la nevera. No. Siempre las expectativas generan más expectativas. Pero en el país también fue una crisis de profunda legitimidad porque esos partidos, que se sentían como el lugar de expresión de aspiraciones, se fueron convirtiendo en aparatos burocráticos, en aparatos para ganar elecciones. Dejaron de ser expresión social. El discurso político venezolano se fue separando de esa lógica socialdemócrata que caracterizó a la democracia después de 1958. Se fue abandonando lo popular y en la crisis coincidió la dimensión económica y la dimensión política. No se puede decir que la crisis política es consecuencia del agotamiento del rentismo, pero ambas cosas se fueron entreverando hasta el punto en que en Venezuela había una gran desconfianza en los políticos, en los partidos. Una reducción creciente de la participación electoral, porque "por esa vía no se iba a lograr nada". Como proceso de descomposición, duró bastante tiempo. Y eso no tenía vocería, no tenía expresión, porque los partidos de izquierda llegaron a ser tan minoritarios, tan poco representativos, que tampoco tenían posibilidades de recoger ese malestar y presentarse como alternativa.

En estos años, esa descomposición se ha expresado en un lapso mucho más corto. ¿No resulta inquietante? Un hombre que llegó agitando el tema popular, que se abrogó, además, la representación de un pueblo… apenas se murió y esto se acabó. Queda un aparato, algo parecido a un partido político, por llamarlo de alguna manera, y una franquicia. ¿No sería más frustrante todavía?

Más frustrante, sí, porque las expectativas fueron mayores, para una porción muy importante de la población venezolana. Efectivamente, los años de Chávez fueron de inmensas expectativas, inclusive en momentos en que el ingreso petrolero seguía siendo muy bajo y la posibilidad de desarrollar políticas sociales, que se aplicaron luego, era muy limitada. De alguna manera, Chávez logró darle un sentido, una vocería, a ese descontento. Eso, en los primeros años, fue más simbólico que otra cosa. Pero no creo que uno pueda decir que todo se debe a la muerte de Chávez. Yo creo que los problemas vienen de mucho antes.

¿Cuando Nicolás Maduro se asume como "el hijo de Chávez" forma parte -o le da continuidad- a ese proceso?

Absolutamente. Pero yo estoy en desacuerdo con muchas de las interpretaciones que se hacen desde el PSUV y desde el Gobierno, intelectuales, digamos, que establecen una diferencia categórica entre Chávez y Maduro. Obviamente, Maduro no es Chávez. Pero muchos de los problemas fundamentales que afrontamos en el país tienen que ver con el propio proyecto de Chávez, con la propia noción que tenía de sí mismo y del papel que debía jugar. Son varias cosas, ¿no? Chávez declaró que esto era socialista (2005) con una absoluta ausencia de conciencia histórica de lo que había significado el socialismo. El socialismo realmente existente, en esencia, el socialismo soviético, terminó siendo un lugar que negaba la democracia, un lugar autoritario, un lugar de devastación ambiental, un proyecto que no era capaz de superar la lógica de crecimiento y destrucción propia del capitalismo, porque lo que se propuso, justamente, fue acelerar ese proceso. Llegó un momento en que Jrushchov dijo que el socialismo (la extinta URSS) había superado al capitalismo porque producía más toneladas de acero y de cemento que Estados Unidos. Desde el punto de vista civilizatorio, el modelo soviético tampoco representó una alternativa.

Una falta de conciencia histórica, nada más y nada menos, que después de la caída del Muro de Berlín. Era como presentar la opción de algo que ya no era.

Hubo un cambio en el tiempo. Hay declaraciones, discursos y cosas que lo demuestran. Por ejemplo, la entrevista que le hizo Agustín Blanco Muñoz a Chávez, que publicó en "Habla el comandante". En un momento, Chávez dice que está por una tercera vía, que no se refiere a la tercera vía de Tony Blair, ni nada por el estilo, sino en contra del modelo liberal capitalista, en contra de la experiencia del socialismo real. Era un proyecto que tenía que ver con las raíces latinoamericanas, con los pueblos aborígenes y afrodescendientes. Entonces hablaba de Simón Rodríguez, de Zamora, que en modo alguno representaba el socialismo ni nada parecido. Eso con el tiempo se fue alterando por varias razones. Una de ellas fue la confrontación con el empresariado y con las élites, y Chávez necesitaba un discurso muy contundente para enfrentarse a eso. Pero, además, la influencia cubana, en términos ideológicos, de la noción de socialismo y del papel del Estado, se fue incrementando. Y cuando al fin se declaró (en el Foro de Porto Alegre) que el proyecto venezolano era socialista, efectivamente ocurrió con esa ausencia total de conciencia histórica, lo cual significa ausencia de prevención histórica. O sea, ¿por qué pasó lo que pasó? ¿Y qué habría que hacer para evitar que lo que pasó vuelva a pasar? Eso no estuvo presente, en absoluto. Y la izquierda venezolana, que en la década del 60 y 70 había tenido un debate muy rico sobre el socialismo, sobre el partido único, sobre el papel del Estado y todas esas cosas, se ha olvidado de eso, se ha lavado las manos. La intelectualidad de esa época había abandonado toda opción de izquierda -muchos terminaron siendo neoliberales, otros se habían muerto, otros habían publicado cosas que después no se reeditaron-. Se dio una especie de borrón y cuenta nueva. "Vamos a empezar el socialismo desde cero". Pero lo que se terminó construyendo es una reiteración de los mismos problemas y de las mismas lógicas.

Tenemos que ver, como parte de esa falta de conciencia histórica, el caso de Cuba. Una experiencia fracasada. Resulta increíble que en ese país se estén aplicando penas de hasta 20 años de cárcel a personas que salieron a protestar en las calles. El terror, el miedo, la represión…

… como única respuesta. Algo que me ha parecido un punto de ruptura de este proceso fue el momento en que Chávez llamó a la conformación del partido unitario de la revolución venezolana. Precisamente, ahí está -como más claramente expresada- esa falta de noción de reconocimiento de la historia. Es decir, una de las experiencias que condujeron a todos los socialismos, sin excepción, al autoritarismo fue esa fusión Estado partido, porque esa es la negación de la pluralidad, del debate abierto y de, efectivamente, plantearse la ampliación de la democracia.

¿Diría que eso fue por inercia, por desconocimiento de la historia, quizás por flojera o por una combinación de esas tres cosas?

Yo creo que tiene que ver, primero, con la ausencia de una conciencia histórica. Pero también con una concepción del poder y de la política, desde una construcción absolutamente polar: los buenos y los malos, aquí está el pueblo y allá los escuálidos. Acá los amigos y allá los enemigos. Eso tiene relación con los estilos y el modelo de algunos liderazgos, con el liderazgo y la cultura militar, por ejemplo. Allí no hay sino obediencia. Y eso estuvo presente desde el primer día. En segundo lugar, con el proceso de construcción de esa figura carismática, con seguimiento incondicional de la gente que lo rodea. Yo estoy convencido de que no hay ser humano, ni ninguno de los santos del santoral católico, que resistiría tanta adulancia y jalabolismo por parte de la gente con la que pueda tener contacto. Eso lleva a una suspensión de cualquier juicio crítico. Los procesos políticos son difíciles, son complejos, tienen muchas aristas, muchas dificultades, y solo con una reflexión crítica permanente y contrapuesta con otras opiniones es posible -de alguna manera- navegar ese rumbo. Pero si se hace desde una postura en la cual "yo tengo la razón siempre", entonces, la construcción del modelo político, que permita que la razón y la verdad se impongan, no es posible, entre otras cosas, porque aquella es una postura incuestionada.

Advertencias hubo en 2007 -la derrota en el referéndum constitucional-; advertencias hubo en 2010 -con resultados electorales que ya no eran tan favorables al chavismo-, y también en 2013, ya con sectores abiertamente descontentos. Son episodios de cuestionamiento, de malestar de crítica. Pero la respuesta fue lo más parecido a "sigamos adelante, porque esas son las voces del desierto". Hay cierta tozudez, ¿no?

Yo creo, además, que hay una parte de la intelectualidad de la izquierda internacional corresponsable. Diría que se convirtieron en una especie de coro de alabanza a lo que estaba ocurriendo en Venezuela, en una forma absolutamente acrítica. Esos encuentros de artistas e intelectuales, de los sucesivos encuentros que se hacían en el teatro Teresa Carreño, terminaron reforzando la idea de que lo que aquí estaba pasando era maravilloso, que no había nada que criticar, que el presidente Chávez era un líder de la revolución mundial. No solo hubo una abdicación de lo que debe ser un intelectual crítico, reflexivo, de encontrar y destacar problemas, sino de clausurar la posibilidad del debate y dar un sello de aprobación, diría, a lo que está pasando. Se fue haciendo más y más autoritario y, con ese sello de aprobación, siguió, siguió y siguió.

El papel de la izquierda, hasta donde tengo entendido, siempre fue la crítica, la advertencia y moderar al poder. Entonces, ¿la izquierda no se puede moderar a sí misma?

Aparentemente, no. Hay una historia lamentable en buena parte de la izquierda en el mundo: la limitada capacidad de reflexión crítica sobre ¿por qué se hizo lo que se hizo? ¿Por qué pasó lo que pasó? Se supone que eso sería, normativamente, el pensamiento de la izquierda. Un pensamiento reflexivo, que va tomando en cuenta nuevos factores. Por eso te digo que el papel de buena parte de esta izquierda coro, que participó legitimando el gobierno de Chávez, fue de una grotesca irresponsabilidad, porque le dieron sello de legitimidad a un proceso, cuyas tendencias autoritarias eran claras, eran nítidas. Pensar que "como esto es de izquierda y la derecha es peor, entonces hay que aprovechar esto" niega la reflexión crítica, que, además, es una condición de la vida. La posibilidad de construir otro mundo pasa por ir evaluando, corrigiendo, examinando. Pero si por definición no hay errores posibles. Si todo lo que se hace está bien. Eso termina siendo una patología que conduce, por el camino inexorable, al autoritarismo.

En términos de responsabilidades, ¿podría profundizar en cómo fue que llegamos al llegadero?

Por una parte, está la responsabilidad del Gobierno -la política económica, las tendencias autoritarias-. Este desastre, claramente, es responsabilidad del Gobierno. Pero también hay una muy fuerte responsabilidad de los partidos de oposición durante estos años. ¿Por qué? Porque son partidos que le han dado prioridad a sus conveniencias, por encima de los intereses generales del país, porque los egos de los diferentes dirigentes impiden que surja una alternativa, porque han apoyado de una forma brutal las amenazas e intervenciones del Gobierno de Estados Unidos, en términos de estrangulamiento, en términos de sanciones, que han tenido un impacto muy severo en las condiciones de vida de la población venezolana. No solo es la acción del Gobierno, sino las sanciones las que han colapsado la economía venezolana. Y también porque han manejado recursos de la nación de una forma muy poco transparente; Monómeros es un caso típico de corrupción. Lo que alguna vez hicieron, presentar candidatos únicos a elecciones (2015), digamos, lo que podría ser "el momento estelar" de esta oposición, eso se abandonó por completo y terminó siendo una pelea a cuchilladas. La cosa de Cúcuta, el episodio del distribuidor Altamira. Todas esas cosas nos han llevado a la situación actual. No le estoy restando responsabilidad al Gobierno. En lo absoluto. Pero esto es un desastre que se ha ido retroalimentando de una forma muy brutal. Por eso hoy, la evaluación que la población venezolana hace de la dirigencia opositora es similar a la que hace de la dirigencia del Gobierno.

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Por: Prodavinci - Hugo Prieto | Lunes, 07/02/2022

7 de febrero de 2022.

*Edgardo Lander: Sociólogo por la Universidad Central de Venezuela. Phd por la Universidad de Harvard. Profesor universitario. Investigador del Cendes. Su firma aparece con frecuencia en ensayos y artículos de distintas publicaciones académicas.

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Segunda Declaración de La Habana: El día en que todo el mundo puso los ojos sobre Cuba

La Habana, Cuba, Territorio Libre de América. Febrero 4 de 1962. La Plaza está abarrotada. Es la mayor concentración popular desde que triunfó la Revolución tres años atrás. Un niño, sobre los hombros de su padre, mira a la tribuna con unos binoculares.

“Porque esta gran humanidad ha dicho ¡basta! y ha echado a andar”, dice el primer ministro Fidel Castro al finalizar la declaración. Poco antes había sentenciado allí mismo, frente a casi un millón y medio de cubanos: “En todo el mundo están puestos los ojos sobre nuestro pueblo en el día de hoy; los pueblos de todos los continentes están esperando esta respuesta de nuestra patria”.

El joven gobierno revolucionario había convocado a la Segunda Asamblea General Nacional del Pueblo para el 4 de febrero, luego de que Cuba fuera expulsada de la Organización de Estados Americanos (OEA), durante la VIII Reunión de Consultas de Ministros de Relaciones Exteriores de esa organización, celebrada en Punta del Este, Uruguay, entre el 23 y el 31 de enero de 1962.

En la cita de cancilleres, el gobierno de Estados Unidos utilizó como pretexto el vínculo de la Isla con naciones extracontinentales y lo incompatible del marxismo-leninismo con los principios del Sistema Interamericano, para promover nuevas sanciones económicas contra la Isla y cesar el comercio. Acusaban a Cuba de querer exportar su revolución, como si se tratara de una mercancía, pero “las revoluciones no se exportan, las hacen los pueblos”.

Mientras esto sucedía en Uruguay, en La Habana, el expresidente mexicano Lázaro Cárdenas junto al entonces senador chileno Salvador Allende y otras personalidades como Roque Dalton, Fabricio Ojeda, Pedro Mir y Jacobo Arbenz, inauguraron una Conferencia de los Pueblos a la par de la reunión de cancilleres de la OEA, con el objetivo de apoyar a la Revolución Cubana.

Con la mayoría mínima de catorce votos (dos de ellos comprados por Estados Unidos), en Punta del Este expulsaron a Cuba de la organización. El gobierno revolucionario –representado allí por el Canciller de la Dignidad, Raúl Roa, y el Presidente de la República, Osvaldo Dorticós– votó en contra de la resolución. Se abstuvieron Brasil, Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador y México. Con la excepción de este último país, todos los gobiernos de América Latina rompieron relaciones diplomáticas con La Habana.

¿Cuál fue la respuesta de Cuba?

En un contexto de transformaciones en el país, producto de la llegada al poder de un gobierno revolucionario hacía apenas tres años, y en medio de la constante injerencia de Estados Unidos para derrocar a la Revolución, se convocó a los cubanos a la Plaza.

El entonces primer ministro, Fidel Castro, presentó la Segunda Declaración de La Habana, aprobada por casi un millón y medio de cubanos que se encontraban allí. En el histórico documento se ratificó lo planteado en la Primera Declaración –también aprobada en consulta popular, el 2 de septiembre de 1960– en cuanto a la posición de Cuba ante la injerencia de Washington.

Hace 60 años, en aquella concentración popular en la Plaza de la Revolución, se condenó la ruptura de relaciones diplomáticas de los países miembros de la OEA –exceptuando a México– con la Mayor de las Antillas.

Un día antes de la Segunda Declaración de La Habana, como si fuera poco, el entonces presidente Kennedy firmó la Orden Ejecutiva Presidencial número 3 447, que establecía el bloqueo total del comercio entre Cuba y Estados Unidos.

La Segunda Declaración de La Habana reafirmó el carácter socialista y latinoamericanista de la Revolución Cubana.

Fieles a ese ejemplo, la #DiplomaciaRevolucionaria defiende en todos los escenarios, la soberanía y principios de nuestro pueblo.#TenemosMemoriapic.twitter.com/9WRHHoXwiU

Tanto la Segunda como la Primera Declaración de La Habana, y posteriormente la de Santiago de Cuba reflejaron la solidaridad y el internacionalismo como pilares fundamentales de la política exterior de la Revolución Cubana, así como el derecho de los pueblos a la libre autodeterminación y la vocación latinoamericanista de la nación. Dejaron claro que en el Caribe había una Isla rebelde.

Historiadores e investigadores refieren que el documento es, asimismo, expresión del ideario martiano vigente en el proceso revolucionario, al ser un texto antimperialista y de lucha por la libertad de los pueblos. Tanto es así que han pasado seis décadas y mucho ha cambiado, pero si hay algo incólume e irrenunciable es, sin que resulte manido, la soberanía e independencia del país. Quizás por eso los ojos del mundo siguen mirando a la Isla cada vez que ha hecho falta la respuesta de Cuba.

 

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Fidel Castro Ruz. Segunda Declaración de La Habana

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