Santos Quispe, de la agrupacion Jallalla, que derrotó al candidato del MAS para la gobernación de La Paz, emite su voto en las elecciones del último domingo. EFE/ Stringer

Resultados de la segunda vuelta departamental del domingo

 

Ahora, el partido oficialista controla tres de los nueve departamentos que componen al país. Su dirigencia, empezando por el expresidente Evo Morales, anunció que se viene un proceso de evaluación y reestructuración.

El Movimiento al Socialismo (MAS) recibió un duro golpe en la segunda vuelta regional del domingo al sumar derrotas en los cuatro departamentos bolivianos en juego. Su dirigencia, empezando por el expresidente Evo Morales, ya anunció que se viene una etapa de evaluaciones internas y reestructuración puertas adentro. En las elecciones de marzo, el partido de Morales y el presidente Luis Arce se había quedado con los departamentos de Cochabamba, Oruro y Potosí, perdiendo los de Beni y Santa Cruz. Ahora tampoco podrá gobernar en La Paz, Tarija, Pando y Chuquisaca. Los resultados, sin embargo, no perfilan un claro liderazgo en la oposición, que permanece dispersa.

En el departamento de La Paz, que constituye el centro político del país, el candidato del MAS Franklin Flores alcanza un 44,34 por ciento de los votos, lejos del 55,66 por ciento que logra el opositor de la agrupación Jallalla, Santos Quispe, escrutadas el 90 por ciento de las actas. El oficialismo nunca necesitó allí una segunda vuelta y ya había perdido en marzo en la ciudad paceña de El Alto, un bastión histórico del MAS, a manos de la extitular del Senado Eva Copa, expulsada del partido.

El candidato electo Santos Quispe es el hijo de Felipe Quispe, "El Mallku", líder campesino, diputado y popular candidato a la presidencia fallecido en enero. "Esta victoria la vamos dedicar a él, vamos a entrar con el ajayu (espíritu) de Felipe a la gobernación y no lo vamos hacer quedar mal, vamos a gobernar muy bien con transparencia y humildad", dijo Quispe en el festejo realizado en El Alto.

En Tarija, región gasífera del sur del país, el escrutinio cerró con otra clara derrota del MAS. El oficialista Álvaro Ruiz acumuló el 45,56 por ciento de los votos frente al opositor de centroderecha Oscar Montes, de Unidos por Tarija, con el 54,44 por ciento. Ruiz reconoció la derrota el lunes en conferencia de prensa: "Lamentamos no haber llegado a la victoria, pero hoy nos toca trabajar desde donde estemos con el mismo compromiso".

En Chuquisaca, en el sureste del país y con el conteo ya cerrado Juan Carlos León, del MAS, alcanzó el 42,68 por ciento de los votos frente al 57,32 por ciento del líder quechua Damián Condori. Y en el norteño departamento de Pando, el oficialista Miguel Becerra obtenía el 45,32 por ciento de los sufragios frente a Regis Richter, un exdirigente masista ahora en el MTS, que reunía un 54,68 por ciento, tras escrutarse el 99,5 por ciento de las actas.

El expresidente de Bolivia Evo Morales reconoció la derrota del MAS en los cuatro departamentos en juego en el ballotage, y aseguró que convocará a una "reunión de emergencia" para evaluar "por qué, qué paso y qué hay que hacer". En la celebración de un aniversario sindical en la región del Trópico de Cochabamba, el expresidente recordó que el nuevo mapa político regional se asemeja al de 2005, año en el que se eligieron por primera vez a los gobernadores departamentales, cuando el MAS obtuvo tres plazas y otras seis estaban en manos de la oposición.

Por su parte el exvicepresidente Álvaro García Linera manifestó que ya no alcanza con que el MAS apoye a un candidato para que gane una elección ante la ausencia de liderazgos regionales. "Ahora no es suficiente porque hay una fragmentación del campo popular. Antes había una asociación entre lo popular y el MAS, pero hoy lo popular tiene varias cabezas a nivel regional", dijo García Linera en una entrevista con Bolivisión.

En tanto el secretario ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB), Juan Carlos Huarachi, manifestó que lo ocurrido es un "jalón de orejas", por lo cual planteó realizar una "evaluación profunda del instrumento político" para reconfigurarlo. "Un cambio, eso es lo que pide el pueblo: nuevos cuadros políticos, nuevos cuadros sindicales", dijo Huarachi en declaraciones a radio Erbol.

Desde la vereda opositora salieron a celebrar, como era de suponerse, los resultados del domingo. "Felicito a los gobernadores electos Santos Quispe, Regis Richter, Damián Condori y Óscar Montes. La Paz, Pando, Chuquisaca y Tarija dejaron claro su rechazo a la corrupción, el abuso, la persecución y la discriminación", señaló el expresidente y líder de la principal fuerza opositora, Carlos Mesa.

En la misma línea Luis Fernando Camacho, gobernador electo del departamento de Santa Cruz, motor económico del país, dijo que "los votantes no se dejaron intimidar por sus mensajes de confrontación y por el chantaje de que si no votaban por el MAS no les entregarían recursos, vacunas ni obras". El exlíder civíco y uno de los principales acusados en la causa abierta por el golpe de Estado contra Evo Morales, por el que está detenida la expresidenta de facto Jeanine Áñez hace un mes, destacó que con los resultados de los comicios del domingo "gana la democracia, pierde el abuso y el autoritarismo del MAS".

Mientras tanto la alcaldesa electa de la ciudad de El Alto, Eva Copa, remarcó que la población "espera renovación, cambios de la política, que los políticos cumplan con su palabra y dejen de lado la discriminación, el racismo y el separatismo". La autoridad alteña, señaló que existe una "cúpula del MAS que se cree todopoderosa" que no deja que el departamento de La Paz crezca.

La participación electoral en los comicios regionales del domingo alcanzó el 83 por ciento, una cifra nada despreciable considerando que se trata de una segunda vuelta departamental. Para el tres de mayo está prevista la toma de posesión de las nuevas autoridades de los gobiernos regionales y municipales de Bolivia. 

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Elecciones en Bolivia: el MAS sigue sin poder conquistar las principales ciudades

El cómputo oficial de votos avanza lentamente y aumenta la incertidumbre

 Las proyecciones privadas señalan que el oficialismo se aseguraría una victoria en primera vuelta en las elecciones de gobernadores en tres departamentos, y debería ir a segunda vuelta en otros cuatro.

 

A la espera del escrutinio oficial que avanza con lentitud, las cifras preliminares de las elecciones regionales del domingo en Bolivia reflejan que el Movimiento al Socialismo (MAS) sigue sin poder conquistar a los votantes de las ciudades de Santa Cruz, La Paz y Cochabamba. Además vuelve a perder en El Alto, considerada uno de sus bastiones. Las proyecciones privadas señalan que el oficialismo se aseguraría una victoria en primera vuelta en las elecciones de gobernadores en tres departamentos y que debería ir a segunda vuelta con distintas fuerzas opositoras en otros cuatro. Por eso, parte de la dirigencia del partido ya empezó a pedir una etapa de "reflexión" puertas adentro.

Dentro de la oposición, solo la ultraderechista Creemos ganaría cómodamente la gobernación de Santa Cruz de la mano de Luis Fernando Camacho, y la nueva organización Movimiento Tercer Sistema, constituida por disidentes del masismo, se habría alzado con la victoria en el departamento de Beni, donde la expresidenta interina Jeanine Áñez aparece tercera.

Hasta ahora, la única base de datos son el boca de urna y el conteo rápido realizados por las consultoras Ciesmori y Focaliza. Los cómputos en cada uno de los nueve departamentos habían avanzado entre el 8 y el 15 por ciento al cierre de esta edición, provocando que las reacciones y evaluaciones de la votación estén basadas solo en proyecciones extraoficiales. Más aún considerando que varias regiones del país combinan ciudades densamente pobladas con vastos territorios rurales.

En las dos últimas décadas, La Paz estuvo administrada por dos abogados, Juan del Granado y Luis Revilla, que inicialmente perteneció al MAS y luego formó su propia organización política, Soberanía y Libertad (Sol.bo). El oficialismo apostó en estos comicios por el exgerente de la empresa estatal Mi Teleférico, César Dockweiler, para intentar seducir al electorado paceño.

Al calor de la campaña, el presidente Luis Arce aseguró que la "única" candidatura capaz de garantizar un trabajo "de la mano con el gobierno" era la de Dockweiler, algo que al parecer no cayó bien en La Paz, que finalmente se decantaría por el exministro del gobierno de facto, Iván Arias.

En Santa Cruz durante años la hegemonía fue del ingeniero Percy Fernández, alcalde de esa urbe en seis ocasiones. En su lugar asumió la arquitecta Angélica Sosa, la heredera de Fernández que no logró conservar la alcaldía, aunque tampoco pudo hacerlo la candidata oficialista, la exsenadora Adriana Salvatierra, pudo conseguirla. Los sondeos muestran un margen estrecho entre el periodista Gary Áñez, del partido del expresidente Carlos Mesa, y el experimentado político Johnny Fernández, por lo que el ganador definitivo se conocerá recién cuando concluya el cómputo oficial.

La región central de Cochabamba es considerada uno de los bastiones del oficialismo entre otros motivos porque allí se encuentra la zona cocalera del Chapare, el feudo sindical y político del expresidente Evo Morales. Esa hegemonía no es tan fuerte en la capital, Cochabamba, donde hay una polarización muy marcada entre los seguidores del MAS y sus detractores, "diferencias" reconocidas por el mismo Morales en la noche del domingo, tras conocerse los resultados extraoficiales que dan el triunfo al opositor excapitán de las Fuerzas Armadas, Manfred Reyes Villa. 

La sorpresa en este proceso electoral ha sido la expresidenta del Senado Eva Copa, expulsada del oficialismo por postularse con otra sigla a la alcaldía de El Alto, otro bastión masista. Las encuestas a boca de urna le dan a Copa un amplio triunfo frente al oficialista Zacarías Maquera, con lo que el MAS perdió por segunda vez consecutiva el municipio alteño, administrado actualmente por la opositora Soledad Chapetón.

"Agradezco a Evo Morales y le pido que escuche a su pueblo y acepte las críticas constructivas", declaró este lunes Copa, quien consiguió el 66,8 por ciento de los votos, según las proyecciones, frente al 19,9 por ciento del candidato del MAS, Zacarías Maquera. 

En las demás capitales regionales, el oficialismo aparece con triunfos en Sucre, la capital constitucional de Bolivia, y la ciudad amazónica de Cobija y obtiene un resultado poco claro en Oruro, mientras que en Tarija, Trinidad y Potosí ganaron otros partidos.

Para Evo Morales, los resultados regionales y municipales indican que "el MAS se consolida como primera fuerza política en la historia de Bolivia". El expresidente sostuvo que sus militantes "deben sentirse orgullosos” de ser parte de esa organización, y agradeció al "pueblo boliviano" su "compromiso" con "la patria, las políticas económicas y los programas sociales". 

Los resultados preliminares, sin embargo, generaron malestar en parte de la dirigencia del MAS. "Bajamos entre 15 a 20 por ciento respecto a las elecciones generales de 2019 y "esto no es novedad pues ha ocurrido antes", reconoció el presidente oficialista del Senado, Andrónico Rodríguez. Estos resultados "nos van a llamar a la reflexión y ajustar muchos errores dentro del MAS, si ha habido mal cálculo", señaló el también dirigente cocalero en rueda de prensa.

Los cómputos oficiales de las elecciones regionales del domingo en Bolivia concluirán el próximo fin de semana, anunció este lunes el Tribunal Supremo Electoral (TSE). Fuentes de los tribunales electorales de los departamentos de Santa Cruz y Pando señalaron por separado que todavía no estaba decidida la situación de más de un centenar de mesas de votación cuyas urnas fueron quemadas por vecinos que denunciaron supuestos fraudes. Los tribunales regionales deben constatar si también fueron destruidas las actas de escrutinio.

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Elecciones en Bolivia: el boca de urna revela el avance de la oposición en regiones centrales

Más de siete millones de bolivianos votaron en elecciones provinciales y municipales  

Sin embargo el MAS puede festejar una victoria contundente en el departamento de Cochabamba y otra más ajustada en La Paz, donde no evitaría una segunda vuelta. Amplio triunfo de Luis Fernando Camacho en Santa Cruz y flojo desempeño de Jeanine Áñez en Beni.

 

Poco más de siete millones de bolivianos votaron en las elecciones provinciales y municipales en Bolivia en un clima de relativa tranquilidad pese a la pandemia y a solo medio año de las presidenciales que marcaron el retorno al poder del Movimiento al Socialismo (MAS). En sintonía con las últimas encuestas, el boca de urna de la consultora Ciesmori ratificó que la oposición se quedaría con las estratégicas alcaldías de Cochabamba, Santa Cruz, La Paz y El Alto, ésta última en manos de la expresidenta del Senado, Eva Copa. La candidata de Agrupación Jallalla separada del MAS reveló la etapa de cambios y debate interno que atraviesa el partido. 

A nivel de las principales gobernaciones, el partido de Evo Morales puede festejar una victoria contundente en el departamento de Cochabamba y otra más ajustada en La Paz, donde su candidato Franklin Flores no evitaría una segunda vuelta. Tal como se esperaba, Luis Fernando Camacho arrasaría en Santa Cruz y, cerrando el bloque de candidatos golpistas, la expresidenta de facto tendría un flojo desempeño en el departamento de Beni, donde apenas alcanzaría un tercer puesto. 

Los resultados oficiales se conocerán recién dentro de 8 a 10 días, mientras el Tribunal Supremo Electoral se preparaba para cargar los primeros datos del escrutinio ya entrada la madrugada del lunes. La ausencia de jurados en recintos electorales retrasó por horas la apertura de varias mesas de votación en diferentes lugares del país, generando largas filas de ciudadanos. Incluso el propio presidente Luis Arce tuvo que esperar para poder votar. 

En el departamento de La Paz las encuestas que pronosticaban un triple empate técnico entre los candidatos a la gobernación parecen haberse frustrado. El candidato del MAS, Franklin Flores, alcanzaría un cómodo primer lugar con el 37,3 por ciento de los votos, siempre de acuerdo al boca de urna de Ciesmori. Le sigue con el 27,1 por ciento el candidato de Agrupación Jallalla, Santos Quispe, hijo del recientemente fallecido Felipe "El Mallku" Quispe, quien hasta su muerte era favorito a quedarse con la gobernación. En tercer lugar aparece Rafael "Tata" Quispe, candidato del frente Por el Bien Común - Somos Pueblo, con el 22,1 por ciento. Estos resultados no evitarían una segunda vuelta, aunque restaría saber quién acompañará al candidato del oficialismo en esa instancia. 

El boca de urna revela además que el candidato de Creemos, Luis Fernando Camacho, conseguiría la ventaja suficiente para convertirse en gobernador de Santa Cruz sin necesidad de una segunda vuelta. Uno de los mayores responsables del amotinamiento de policías y militares que culminó en el golpe de Estado contra Evo Morales alcanzaría el 55,4 por ciento de intención de voto, lejos del candidato del MAS, Mario Cronenbold, con el 34,3 por ciento. Por último entre los principales departamentos del país, en Cochabamba el MAS se aseguraría un claro triunfo con el exalcalde de Sacaba Humberto Sánchez superando el 50 por ciento de los votos. 

En cuanto a las alcaldías, en Santa Cruz se ubica en primer lugar Gary Áñez, candidato de Comunidad Ciudadana con el 32,9 por ciento de los votos. Pegado en un segundo lugar aparecía Johnny Fernández, de Unidad Cívica Solidaridad, con 31,9 por ciento, lo que presagia una segunda vuelta entre ambos ya que lejos y en tercer lugar quedó la candidata del MAS, la exsenadora Adriana Salvatierra.

La ciudad de Cochabamba quedaría para el excapitán de las Fuerzas Armadas, Manfred Reyes Villa, con el 56,8 por ciento de los votos. Su candidatura estuvo en duda hasta último momento por una sentencia firme frente a un caso de incumplimiento de deberes de funcionario público. El exdefensor del Pueblo, Nelson Cox, quedó muy lejos con el 23,3 por ciento.

La alcaldía de La Paz iría a parar a manos de Iván Arias, ministro de Obras Públicas durante el gobierno de facto de Jeanine Áñez, que alcanzaba en el boca de urna el 48 por ciento de los votos. Lejos quedaba el candidato masista César Dockweiler, director de la empresa pública de teleféricos hasta su renuncia tras el golpe de 2019. En la codiciada ciudad de El Alto, el triunfo sería para la candidata de Agrupación Jallalla, Eva Copa. Luego de una escandalosa ruptura con el MAS, Copa se quedaría con el 67 por ciento de los votos frente a un lejano 22 por ciento del oficialista Zacarías Maquera.

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