EE.UU: Récord inflacionario y peligro de estanflación en la mayor economía del mundo

Con el nuevo récord inflacionario registrado por Estados Unidos, podría generarse una estanflación, definida como una mezcla de recesión económica, inflación elevada y creciente desempleo, afirmó hoy un analista.

Los precios al consumidor en la norteña nación reportaron en marzo su mayor aumento en 16 años y provocaron un avance de la inflación anual, informó el Departamento de Trabajo.

Ese indicador subió un 1,2 por ciento durante el tercer mes de 2022, marcado por la subida en los costos en los alimentos y la gasolina, que representó más de la mitad del incremento.

Sobre el tema el economista mexicano y experto en temas energéticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas, Rodrigo Benedith recordó que hasta febrero, los precios al consumidor habían aumentado un 7,9 por ciento, también un máximo de 40 años, luego de un récord de cuatro décadas de 7,5 por ciento en enero.

Al respecto señaló que la alta inflación que experimenta actualmente Estados Unidos, su tasa de crecimiento negativa, así como los bonos del Tesoro que traen tendencia negativa son indicadores de que el país podría experimentar una crisis económica.

En una entrevista publicada por Sputnik, Bendith puntualizó que si bien hubo una recesión por la pandemia, a diferencia de ésta, la mayor economía mundial muestra una inflación elevada lo cual conllevaría a una estanflación.

Aclaró que la alta inflación estadounidense se compone de tres elementos básicos: el aumento en el precio de los alimentos, de la vivienda y de los combustibles, este último ligado a las sanciones económicas que Washington impuso a Moscú, específicamente en el sector energético.

Con esas penalidades está considerablemente reducida la importación de petróleo, gas y energía, procedentes de Rusia, precisó el experto.

La medida fue parcialmente aplicada, pues si Estados Unidos saca completamente del mercado al petróleo ruso, las consecuencias económicas podrían ser aún más catastróficas, explicó Benedith.

Si el bloqueo al crudo ruso se aplica como se hizo con Venezuela e Irán, el precio del barril podría elevarse a más de 200 dólares, y si se les ocurre sancionar el gas va a ser peor, sentenció el economista.

Entre las medidas de Washington contra Moscú también están la prohibición de nuevas inversiones en el sector energético de Rusia, y la financiación o habilitación de empresas extranjeras con negocios para producir energía en el país euroasiático.

Senador demócrata culpa a Biden por cifra récord de inflación en EEUU

El senador demócrata Joe Manchin culpó hoy a la administración de Joe Biden y a la Reserva Federal por el aumento de la inflación.

De acuerdo con la publicación The Hill, el anuncio ocurrió después de que los datos del Departamento de Trabajo revelaran que dicho parámetro aumentó un 8,5 por ciento en los últimos 12 meses, una cifra récord.

La Reserva Federal y la Administración no actuaron con la suficiente rapidez, y los datos de hoy son prueba de las consecuencias que se están sintiendo en todo el país, dijo Manchin en un comunicado.

En lugar de actuar con valentía, nuestros líderes electos y la Reserva Federal respondieron con medias tintas y fracasos retóricos, mientras buscaban a quien echarle la culpa. El pueblo estadounidense merece la verdad sobre la crisis y qué debe hacerse para controlarla, añadió.

Manchin calificó los datos como una historia escalofriante sobre cómo los impuestos están fuera de control, mientras los bolsillos de los estadounidenses se vacían en las compras de productos básicos y combustibles, y pago de impuestos.

Cifras oficiales muestran que los precios de los alimentos aumentaron un 8,8 por ciento en los últimos 12 meses y en uno por ciento solo en marzo, mientras que el valor de la gasolina creció en un 48 por ciento.

Para The Hill, los números son una mala noticia para los demócratas y Biden de cara a las elecciones de mitad de mandato de este otoño, ya que los republicanos se aprovechan de la inflación para abogar por un cambio de liderazgo.

La Casa Blanca culpa del aumento de los costes, especialmente de los precios de la gasolina y la energía, al presidente ruso Vladimir Putin por la crisis bélica en Europa del Este, pero algunos políticos estadounidenses opinan lo contrario.

Estos dramáticos aumentos de la inflación no han sido causados por Putin, sino son resultado de las malas decisiones del presidente y los demócratas que controlan el Congreso, comentó el senador Lindsey Graham (R. Carolina del Sur).

Si quieren que los precios bajen, los estadounidenses tendrán que cambiar de liderazgo, apuntó el principal republicano de la Comisión de Presupuestos del Senado.

12 abril 2022

(Información de Prensa Latina)

Publicado enEconomía
Martes, 08 Marzo 2022 17:02

#8M por justicia, igualdad y dignidad

#8M por justicia, igualdad y dignidad

Fechas que recuerdan inmensas e importantes luchas vividas en distintas épocas y países del mundo, pero que el capital, como sucede con todo lo que toca trata de cosificar, de ahí que para muchas y muchos este día se reduzca a compartir flores, dulces, para decir a una amiga o compañera: ¡felicitaciones!, para decorar las oficinas con bombas y flores, como si fuera un día de una fiesta cualquiera.

Poco se habla en estos espacios del origen del 8 de marzo, de la hucha de las mujeres, dejando en el olvido a aquellas 129 mártires, costureras industriales que murieron incineradas el 8 de marzo de 1908 al interior de la fábrica estadounidense Sirtwood Cotton, al ser “castigadas” por declararse en huelga y reivindicar un salario digno, reducción de la jornada laboral y la prohibición de utilizar mano de obra infantil como esclavos/as.


No solo se olvida esta situación puntual, también se deja de lado que por más rosas y golosinas que se regalen un día, la situación de las mujeres en la vida cotidiana (y a lo largo de la historia) sigue siendo amarga, dolorosa, insoportable, pues son víctimas del sistema patriarcal que las cosifica, subordina, hipersexualiza, maltrata, acosa, viola, asesina…


Grave situación de las mujeres en Colombia

Según el Observatorio Feminicidios Colombia, entre enero y diciembre de 2020 ocurrieron 630 asesinatos y en las mismas fechas de 2021 fueron 622. En enero de 2022 se registraron 55 feminicidios y la situación en lo recorrido del año va en aumento. Así mismo el informe: “La niñez no da espera 2022” - Niñez Ya confirma que entre enero y octubre 2020-2021 creció en 10 por ciento la cantidad de niñas entre 10 y 14 años que fueron violadas y obligadas a ser madres.


Según el Dane, en Colombia actualmente hay 23.312.832 mujeres, de las cuales 2.5 millones se auto reconocen como pertenecientes a alguna etnia y más de 1.5 millones son migrantes internas de largo plazo, con el agravante de que cerca de 4 millones de mujeres han sido victimizadas por el desplazamiento forzado interno en las últimas cinco décadas.


Una realidad con otras manfiestaciones: en el 2019 la tasa de desempleo según nivel educativo de postgrado, educación universitaria, técnico profesional y tecnología, secundaria y primaria, es mayor para las mujeres en todos los campos (ver tabla).

 

 

Curiosamente la participación de las mujeres en el mercado laboral aumentó más que la de los hombres en el periodo 2008-2019, pasando del 46,4 por ciento al 53,1. Todo un triunfo dirán algunos, pero la realidad de este incremento se da en condiciones más precarias y discriminatorias para las mujeres, con mayor informalidad y menores salarios como lo evidencian el Dane con sus estadísticas. La brecha salarial total entre hombres y mujeres con ocupación en 2019 es de 12,9 por ciento; las mujeres ocupadas sin hijos ganan 7 por ciento menos que los hombres ocupados sin hijos; las mujeres ocupadas casadas ganan 15,8 por ciento menos en el ingreso mensual que los hombres ocupados casados.


Adicional a esto, como lo muestra el Dane, en Colombia el 27,5 por ciento de las mujeres no cuenta con un sustento económico propio, proporción casi tres veces mayor que el 10,5 de los hombres que padecen igual realidad. Una diferencia agravada en el ámbito rural, donde la probabilidad de no contar con ingresos propios por parte de una mujer es cinco veces mayor a la de un hombre.


Pese a la oscuridad, una hoguera mantiene la esperanza


Ante todo este panorama de desigualdad e injusticia, los movimientos sociales de mujeres permanecen resistiendo, visibilizando las problemáticas que les aqueja, tejiendo redes de apoyo, hermanando luchas con otros cuerpos y diversidades sexuales y de género, organizándose para un mejor mañana. Es gracias a esto que lograron enormes triunfos como la reciente despenalización del aborto hasta 24 semanas en nuestro país, victoria que aporta en la lucha por la dignidad y la soberanía de sus cuerpos. Sin embargo, aún quedan muchas otras reivindicaciones por materializar como nos cuentan Lina y Martina, dos mujeres feministas populares:


“En materia de reivindicaciones nos queda nada más y nada menos que darle la vuelta a un sistema. Esto no es solo un tema de decisiones reproductivas, que aunque es mucho, pues le falta un montón en temas de anticoncepción y en general situaciones de salud para las mujeres. Así mismo hay otras cosas como la paridad salarial entre mujeres y hombres, el tema del cuidado en el hogar, la problematización del amor romántico y sus consecuencias emocionales, políticas y económicas, las maternidades pensadas desde otros lugares, derecho a la vivienda, entre otros. Todos estos derechos pensarlos en clave de género.


Así mismo están los temas de los espacios libres de violencias, pensarse ese boom de lo que ocurre últimamente en las universidades y afortunadamente en los colegios, donde se denuncian el acoso y las violaciones, entonces está el reto de garantizar en la calle como en los espacios íntimos (familia, escuela, universidad, trabajo) que sean libres de violencia. Nos queda muchísimo por andar y garantizarlo.


Pensando un poco en el ámbito escolar, con lo que tiene que ver con las niñas y las adolescentes nos queda el reto de garantizar una educación no sexista y feminista, que en la escuela misma pueda reflexionar y problematizar las situaciones que vivimos las mujeres, esto implica educar o fortalecer a esas personas que promueven los derechos sean docentes, rectores/as, orientadores/as, coordinaciones, las mismas familias, pues hay un bache grandísimo en términos culturales y de política educativa.

De igual manera está la eliminación de la cultura de la violación a las mujeres, esa que esta presente todo el tiempo en lo musical, en los contenidos que vemos, en la televisión, en la publicidad y demás, que naturaliza y normaliza estas situaciones. Sin duda serán las nuevas generaciones las que irán viendo y dándole forma a todos los retos que tenemos”.


Transitar hacia otro modelo de sociedad requiere una perspectiva intergeneracional y territorial, un proceso de desfeminizacion de la pobreza, de profundización de la participación social y política de las mujeres y por supuesto de su autonomía. Constructoras fundamentales de los procesos históricos de cambio, trabajadoras como hormigas generacionales, las mujeres profundizan sus raíces en la lucha por concretar y conquistar en algún punto de la historia humana la justicia, igualdad y dignidad.

Publicado enColombia
Martes, 08 Marzo 2022 06:30

Frágil recuperación de la economía

https://www.sela.org/es/prensa/notas-de-prensa/n/77340/recuperacioneconomica

El final y el comienzo de un nuevo año suelen ser la oportunidad para reflexionar sobre la situación de la economía y sus perspectivas inmediatas, acerquémonos a las de nuestro país.

El crecimiento del PIB no justifica el exagerado optimismo gubernamental

De acuerdo con la última información del Dane, el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) entre el tercer trimestre del 2020 y el tercer trimestre del 2021 fue de 13,2 por ciento. Sin duda, es una tasa alta, pero no se debe interpretar con el optimismo del gobierno. El presidente Duque ha dicho que es un crecimiento sin precedentes en la historia del país. Es lógico que sea alto porque nunca, desde que se tienen estadísticas, la caída de la economía había sido tan intensa. En el segundo trimestre del 2020, el PIB cayó 15,8 por ciento.

Es evidente que después de una disminución tan profunda, el crecimiento posterior sea elevado. Ello no quiere decir que los actuales niveles del PIB correspondan a una situación boyante. Apenas se trata de un rebote posterior a una caída del producto sin precedentes. A pesar del repunte, la economía colombiana continúa siendo estructuralmente frágil.

La economía colombiana es estructuralmente frágil

Esta fragilidad tiene 5 expresiones: i) Dependencia excesiva del petróleo y del carbón. ii) Déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. iii) Inflación causada por razones estructurales. iv) Déficit fiscal y mayor deuda pública. v) Aumento de la pobreza y la desigualdad.

i) Dependencia excesiva del petróleo y del carbón. A pesar de que Colombia firmó en Glasgow los acuerdos de la COP 26 sobre cambio climático, el Ministro de Minas acaba de anunciar una intensificación de la producción de petróleo y carbón. El alto precio que han adquirido en el mercado internacional es una tentación irresistible. Y en lugar de aprovechar esta bonanza para diseñar mecanismos que efectivamente permitan una disminución de la dependencia de las energías intensivas en carbono, el gobierno ha mostrado su decisión de mantener la actual estructura productiva.

Además de los daños ambientales, la economía extractiva genera poco empleo. La reducción sostenida de las tasas de desempleo exige que el país avance hacia un proceso de industrialización.

La serie histórica de las tasas de desempleo muestra que en diciembre de 2021 hubo una reducción importante, llegando a 11 por ciento, con 2,7 millones de personas desempleadas. Este nivel es bajo comparado con el punto más algo que se presentó en mayo de 2020, cuando el desempleo llegó a 21,4 por ciento, con 4,7 millones de desempleados.

El panorama ha mejorado. Actualmente, con respecto al peor momento de la pandemia, han encontrado empleo 2 millones de personas. Estos avances son importantes pero insuficientes. Primero, porque todavía el número de desempleados sigue siendo muy alto. Y, segundo, porque la mitad del empleo es informal y de baja calidad.

 

 

Para fortalecer el empleo se requiere una estrategia de largo plazo que supere la dependencia de la minería y de los hidrocarburos. La Misión de Empleo del gobierno, coordinada por Santiago Levy, dejó de lado estas reflexiones de carácter estructural, y volvió a insistir en el enfoque equivocado que le atribuye el desempleo a los costos salariales. El empleo no crece, como dice la Misión, porque se reduzcan los costos laborales, sino porque aumenta el consumo.

ii) Déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Este déficit no se está cerrando. El país continúa importando más de lo que exporta. Los tratados de libre comercio han llevado a una apertura hacia dentro. Ni siquiera cuando los precios del petróleo y del carbón han estado altos, se ha logrado cerrar la brecha de la balanza de pagos.

iii) Inflación causada por factores estructurales. El aumento de los precios que se ha observados durante los últimos meses no se explica por el aumento de la cantidad de dinero, sino por factores estructurales, como la masiva importación de alimentos básicos, que oscila alrededor de 15 millones de toneladas anuales. Al terminar el 2021 la inflación de alimentos fue significativa (17,23%). Más alta que la inflación general del 5,62 por ciento. El aumento del salario mínimo que fue del 10 por ciento ya fue contrarrestado por el aumento de los precios de los alimentos.

Si el principal factor que incide en la inflación es el costo de los alimentos, la modernización de la agricultura es el mejor camino para luchar contra el alza de precios. Es inadecuada la estrategia del Banco de la República, que ha puesto todo el énfasis en el incremento de la tasa de interés. La transformación de la agricultura tiene que pasar por un cambio en la estructura productiva, comenzando con la lucha contra la concentración de la tierra.

 

 

iv) Déficit fiscal y mayor deuda pública. Para combatir el déficit fiscal no se puede pensar en una reducción del gasto, sino que es necesario avanzar hacia una reforma tributaria estructural y progresiva, de tal manera que los ricos paguen una tarifa del impuestos a la renta que sea creciente en función de sus ingresos. Las últimas reformas tributarias en lugar de disminuir la concentración de la riqueza la han aumentado. Se debe tener en cuenta, además, que en todos los países del mundo aumentó el gasto público, y el 90 por ciento de los gobiernos no está cumpliendo con las llamadas reglas fiscales. El mayor gasto es indispensable para recuperar las economías. El gobierno colombiano ha sido tímido y el gasto público continúa siendo muy bajo comparado con los estándares internacionales.

v) Aumento de la pobreza y la desigualdad. El combate a la pobreza exige que haya empleo de calidad, y que la política fiscal, entendida como la combinación de los impuestos y de los subsidios, favorezca a las personas más vulnerables. Las condiciones de vida de la población se deterioraron con la pandemia, así que se requiere el liderazgo del Estado. Y es conveniente insistir que el mecanismo tributario es el más apropiado para reducir la desigualdad. En otras palabras, los ricos tienen que pagar impuestos.

7 de febrero de 2022
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Para adquirir suscripción

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

Publicado enColombia
Martes, 22 Febrero 2022 18:06

Frágil recuperación de la economía

https://www.sela.org/es/prensa/notas-de-prensa/n/77340/recuperacioneconomica

El final y el comienzo de un nuevo año suelen ser la oportunidad para reflexionar sobre la situación de la economía y sus perspectivas inmediatas, acerquémonos a las de nuestro país.

El crecimiento del PIB no justifica el exagerado optimismo gubernamental

De acuerdo con la última información del Dane, el aumento del Producto Interno Bruto (PIB) entre el tercer trimestre del 2020 y el tercer trimestre del 2021 fue de 13,2 por ciento. Sin duda, es una tasa alta, pero no se debe interpretar con el optimismo del gobierno. El presidente Duque ha dicho que es un crecimiento sin precedentes en la historia del país. Es lógico que sea alto porque nunca, desde que se tienen estadísticas, la caída de la economía había sido tan intensa. En el segundo trimestre del 2020, el PIB cayó 15,8 por ciento.

Es evidente que después de una disminución tan profunda, el crecimiento posterior sea elevado. Ello no quiere decir que los actuales niveles del PIB correspondan a una situación boyante. Apenas se trata de un rebote posterior a una caída del producto sin precedentes. A pesar del repunte, la economía colombiana continúa siendo estructuralmente frágil.

La economía colombiana es estructuralmente frágil

Esta fragilidad tiene 5 expresiones: i) Dependencia excesiva del petróleo y del carbón. ii) Déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. iii) Inflación causada por razones estructurales. iv) Déficit fiscal y mayor deuda pública. v) Aumento de la pobreza y la desigualdad.

i) Dependencia excesiva del petróleo y del carbón. A pesar de que Colombia firmó en Glasgow los acuerdos de la COP 26 sobre cambio climático, el Ministro de Minas acaba de anunciar una intensificación de la producción de petróleo y carbón. El alto precio que han adquirido en el mercado internacional es una tentación irresistible. Y en lugar de aprovechar esta bonanza para diseñar mecanismos que efectivamente permitan una disminución de la dependencia de las energías intensivas en carbono, el gobierno ha mostrado su decisión de mantener la actual estructura productiva.

Además de los daños ambientales, la economía extractiva genera poco empleo. La reducción sostenida de las tasas de desempleo exige que el país avance hacia un proceso de industrialización.

La serie histórica de las tasas de desempleo muestra que en diciembre de 2021 hubo una reducción importante, llegando a 11 por ciento, con 2,7 millones de personas desempleadas. Este nivel es bajo comparado con el punto más algo que se presentó en mayo de 2020, cuando el desempleo llegó a 21,4 por ciento, con 4,7 millones de desempleados.

El panorama ha mejorado. Actualmente, con respecto al peor momento de la pandemia, han encontrado empleo 2 millones de personas. Estos avances son importantes pero insuficientes. Primero, porque todavía el número de desempleados sigue siendo muy alto. Y, segundo, porque la mitad del empleo es informal y de baja calidad.

 

 

Para fortalecer el empleo se requiere una estrategia de largo plazo que supere la dependencia de la minería y de los hidrocarburos. La Misión de Empleo del gobierno, coordinada por Santiago Levy, dejó de lado estas reflexiones de carácter estructural, y volvió a insistir en el enfoque equivocado que le atribuye el desempleo a los costos salariales. El empleo no crece, como dice la Misión, porque se reduzcan los costos laborales, sino porque aumenta el consumo.

ii) Déficit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. Este déficit no se está cerrando. El país continúa importando más de lo que exporta. Los tratados de libre comercio han llevado a una apertura hacia dentro. Ni siquiera cuando los precios del petróleo y del carbón han estado altos, se ha logrado cerrar la brecha de la balanza de pagos.

iii) Inflación causada por factores estructurales. El aumento de los precios que se ha observados durante los últimos meses no se explica por el aumento de la cantidad de dinero, sino por factores estructurales, como la masiva importación de alimentos básicos, que oscila alrededor de 15 millones de toneladas anuales. Al terminar el 2021 la inflación de alimentos fue significativa (17,23%). Más alta que la inflación general del 5,62 por ciento. El aumento del salario mínimo que fue del 10 por ciento ya fue contrarrestado por el aumento de los precios de los alimentos.

Si el principal factor que incide en la inflación es el costo de los alimentos, la modernización de la agricultura es el mejor camino para luchar contra el alza de precios. Es inadecuada la estrategia del Banco de la República, que ha puesto todo el énfasis en el incremento de la tasa de interés. La transformación de la agricultura tiene que pasar por un cambio en la estructura productiva, comenzando con la lucha contra la concentración de la tierra.

 

 

iv) Déficit fiscal y mayor deuda pública. Para combatir el déficit fiscal no se puede pensar en una reducción del gasto, sino que es necesario avanzar hacia una reforma tributaria estructural y progresiva, de tal manera que los ricos paguen una tarifa del impuestos a la renta que sea creciente en función de sus ingresos. Las últimas reformas tributarias en lugar de disminuir la concentración de la riqueza la han aumentado. Se debe tener en cuenta, además, que en todos los países del mundo aumentó el gasto público, y el 90 por ciento de los gobiernos no está cumpliendo con las llamadas reglas fiscales. El mayor gasto es indispensable para recuperar las economías. El gobierno colombiano ha sido tímido y el gasto público continúa siendo muy bajo comparado con los estándares internacionales.

v) Aumento de la pobreza y la desigualdad. El combate a la pobreza exige que haya empleo de calidad, y que la política fiscal, entendida como la combinación de los impuestos y de los subsidios, favorezca a las personas más vulnerables. Las condiciones de vida de la población se deterioraron con la pandemia, así que se requiere el liderazgo del Estado. Y es conveniente insistir que el mecanismo tributario es el más apropiado para reducir la desigualdad. En otras palabras, los ricos tienen que pagar impuestos.

7 de febrero de 2022
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

Para adquirir suscripción

https://libreria.desdeabajo.info/index.php?route=product/product&product_id=179&search=suscri

Publicado enEdición Nº288
Domingo, 23 Enero 2022 05:57

No normalizar lo insoportable

Tu otro banco. David F. Sabadell

El proyecto político revolucionario de la redistribución de la riqueza, ha degenerado en una súplica por la redistribución de las últimas monedas que quedan en tu monedero.

 

Línea 1, seis de la tarde, no han pasado dos minutos y ya llega otro naúfrago. Es incómodo. Apartas la mirada y te dices que no puedes hacer nada. El hombre camina entre los pasajeros contando una historia triste. Dice que se ha quedado sin trabajo, que hace meses que no ingresa nada, que tiene una familia que mantener, que cualquier moneda le vale, que acepta también ropa o comida. Los ojos de los presentes se anclan a las pantallas, se pierden  en las afueras de la atención, se niegan a registrar una realidad inasumible. Que ya son tres las personas que han entrado en el vagón en los últimos diez minutos, que la pandemia de exclusión dispara su incidencia alrededor de nosotros. Las noticias a penas registran los contagios, nadie habla en los debates de sobre mesa ni discute apasionadamente en tuiter sobre cómo se sale, como sociedad, de esta enfermedad silenciosa que mata a la gente en vida.

“Yo sé que somos muchos, somos demasiados. Yo sé que vosotros no tenéis para ayudarnos a todos. Pero por favor, repartid un poco. Nadie miente aquí, todos lo necesitamos”, ruega por enésima vez el hombre ante un nuevo público indolente. El proyecto político revolucionario de la redistribución de la riqueza, ha degenerado en una súplica por la redistribución de las últimas monedas que quedan en tu monedero, ahora que todo se paga con tarjeta, ahora que la empatía cotiza cara en el mercado de las emociones.

La ciudad está llena de desposeídos. Entran en el metro, o en el cercanías, te interpelan en las terrazas frías, se asoman a tus rutinas, mientras vas al trabajo o a recoger a tus hijos, cuando tomas un vino con tus amigas. La rutina es un privilegio en esta ciudad de gente a la deriva, que intenta desesperadamente cosechar un poco de ayuda, en un campo reseco. A veces le das algo a alguien, porque lo ves más triste, o más desesperado, porque toca algo en ti, o admiras la forma en la que no se humilla y te mira a los ojos, o te deslumbra la claridad con la que enuncia el abismo. A veces maldices este sistema de mierda, te enfadas con los que acumulan como niños egoístas lo necesaria para la vida de los otros, los que despojan de un futuro vivible a tantos, para lucir ellos presentes ostentosos. Otras veces, reprimes una lágrima.

Y te preguntas si dando monedas apuntalas la desigualdad, claudicas al mandato de la caridad porque ya no aspiras al de justicia, otras veces piensas que ese euro cincuenta que estás por gastar en una caña, son una barra de pan y un paquete de salchichón. Y quien se para ante ti extendiendo una mano, no puede permitirse el lujo de esperar revoluciones ni estrategias contra la pobreza a 20 años, es hoy que tiene hambre, es esta tarde de invierno que no sabe dónde va a dormir. Se te queda un dolor sordo, cuando prosiguen su ruta a ninguna parte, repitiendo una y otra vez las razones por las que “disculpen pasajeros que les importune, disculpen las molestias, pero para todo hace falta dinero y dinero yo no tengo”. 

Es un malestar inútil, la tristeza efímera del privilegiado, inmóvil ante este proceso de normalización por goteo. El frío deviene el ecosistema de los abandonados, la invisibilidad avala que allí queden, naúfragos a quienes ya nadie intenta rescatar en un sistema que nos ha acostumbrado al visionado cotidiano de gente ahogándose frente a nuestras narices. Habitan en un mundo paralelo, donde se mea entre matorrales, la suciedad es una capa de abrigo, nunca se elige nada, y hay días en los que nadie te habla. Un mundo paralelo y al mismo tiempo amenazante, que temes que un día se desboque y te acabe chupando a ti, a alguno de los tuyos, hacia la deriva y el frío, y el “ya no sé qué hacer para sobrevivir, me da mucha vergüenza pero por favor, a mi cualquier moneda  me sirve”.

Es probable que a ti no te pase nunca, que tengas una familia que te dará incondicional techo, recursos que ni sospechabas, amarres que ni siquiera entiendes con claridad pero que te impiden caer. Y ahí, suspendida en el aire por tu suerte, tu red, aquello que en última instancia te salve, pero con una perspectiva demasiado clara del abismo, les ves boquear entre los pasajeros o los grupos de amigos que se arriman a las estufas de gas fuera de los restaurantes, mientras otras como tú, tú como otras, miran, miráis hacia otro lado, por hartazgo, por vergüenza o por tristeza. Da igual la perspectiva desde la que no les miras, tú también eres parte del problema: cuando te sientes a salvo de hundirte, acabas por normalizar lo insoportable.

23 ene 2022

Publicado enSociedad
Durante la presentación del proyecto de la Cepal en la cancillería, Alicia Bárcena (cuarta de izquierda a derecha) estuvo acompañada por funcionarios de los gobiernos de El Salvador, Guatemala, Honduras y México. Foto Yazmín Ortega Cortés

Con el objetivo de que para los pueblos centroamericanos del llamado Triángulo Norte y los estados del sur-sureste mexicano "la migración sea una opción y no una necesidad impuesta por las carencias", la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), Alicia Bárcena, presentó ayer en la cancillería el Plan de Desarrollo Integral, un conjunto de estrategias, políticas públicas y proyectos que contemplan el agravado desplazamiento de multitudes del sur hacia el norte no como un fenómeno coyuntural sino como una condición estructural.

En el diseño y para la ejecución de este plan, que fue descrito por Bárcena como "un marco de nuevo estilo", participan las 19 agencias de desarrollo de la Organización de Naciones Unidas y los cuatro gobiernos involucrados: Honduras, El Salvador, Guatemala y México.

Contempla 15 programas temáticos, 14 proyectos listos para ser aplicados y requerirá una inversión de 45 mil millones de pesos en cinco años. Está diseñado para beneficiar a 70 millones de personas en la región.

La idea de crear opciones para arraigar en sus tierras a las poblaciones que hoy migran empujadas por la necesidad, en lugar de muros para frenarlas, fue planteada por primera vez en un plan suscrito por los mandatarios de Honduras, Guatemala y El Salvador que asistieron a la toma de posesión del presidente Andrés Manuel López Obrador el primero de diciembre de 2018.

Los problemas estructurales de pobreza y desigualdad, de destrucción ambiental y vulnerabilidad frente a los desastres que existían entonces, que producían migraciones forzadas e inseguras, se han agravado sustancialmente en el contexto de la pandemia, reconoció la diplomática.

En el documento presentado por la Cepal se estima que las economías de los cuatros países tendrán un crecimiento negativo y un gran aumento de la pobreza en toda esta subregión. Además de los centroamericanos, se incluye a Veracruz, Puebla, Guerrero, Oaxaca, Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo.

Ante esta realidad, la movilidad humana tiene "las más alta prioridad" en las agendas.

A pesar de la importancia del proyecto y de la presencia del cuerpo diplomático que asistió a su presentación, los países involucrados no enviaron representantes de alto nivel. Sólo por el gobierno de El Salvador asistió su vicepresidente Félix Ulloa. En representación del presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, asistió su esposa Ana García. Y el ministro de Relaciones Exteriores de Guatemala, Pedro Brolo.

Según el documento del PDI, este plan se basa en cuatro pilares: el desarrollo económico, el bienestar social, la sustentabilidad, la atención al cambio climático y la reducción de riesgos de desastre y la gestión integral del ciclo migratorio.

Cada gobierno eligió su conjunto de prioridades. En el caso de los ocho estados mexicanos, los proyectos que se atenderán son: el corredor multimodal del Istmo de Tehuantepec, Sembrando Vida y Jóvenes Construyendo el Futuro.

Todo lo que se haga quedará reflejado en un geoportal del PDI que permitirá ubicar en esta geografía mesoamericana cada uno de los proyectos, qué instituciones participan en ellos y cuáles son sus niveles de avance.

Publicado enInternacional
Bukele anuncia planes para convertir El Salvador en el primer país en adoptar el bitcóin como moneda de curso legal

El mandatario declaró que la próxima semana enviará al Congreso un proyecto de ley al respecto.

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció que planea convertir a su país en el primer Estado en adoptar el bitcóin como moneda de curso legal en su territorio.

El mandatario declaró en un video, transmitido durante la conferencia Bitcoin 2021 en Miami que la próxima semana enviará al Congreso un proyecto de ley al respecto.

"A corto plazo, esto generará empleos y ayudará a proporcionar la inclusión financiera de miles [de personas] fuera de la economía formal", indicó.

Jack Mallers, fundador de la plataforma de pagos Strike, señaló que la compañía trabaja con las autoridades salvadoreñas para realizar la iniciativa.

"Lo que es transformador aquí es que el bitcóin es tanto el mayor activo de reserva jamás creado, como una red monetaria superior. Tener el bitcóin proporciona una manera de proteger a las economías en desarrollo de posibles impactos [derivados] de la inflación de su moneda fíat", declaró.

En el contexto de la noticia, la CNBC informa que aproximadamente un 70% de los ciudadanos salvadoreños no tienen cuentas bancarias o tarjetas de crédito. Señala que más del 20% del producto interno bruto de la nación consiste en el dinero que los migrantes envían a sus casas, mientras que los servicios de transferencias internacionales pueden solicitar el pago de un 10% o más de la suma en concepto de comisiones.

Publicado: 5 jun 2021

Publicado enInternacional
La pandemia aumenta en 108 millones los trabajadores pobres en el mundo

Los empleos perdidos durante la pandemia no se recuperarán fácilmente, advierte la Organización Mundial del Trabajo.

 

Los resultados del covid-19 a nivel laboral han supuesto la pérdida de cinco años en términos de la lucha por la erradicación de la pobreza. 108 millones de personas más han pasado desde 2019 a ser extremada o moderadamente pobres, es decir, trabajadores pobres que viven junto con sus familias con menos de 3,20 dólares al día en términos de paridad de poder adquisitivo.

Es una de las principales conclusiones del informe Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo: Tendencias 2021, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 2 de junio. El informe calcula que en 2020 se perdió el 8,8% del total de horas de trabajo, el equivalente a 255 millones de trabajadores a tiempo completo, si bien los esquemas de permisos obligatorios —en España, los ERTE— han llevado a que la pérdida neta de empleos en 2020 se estime en 114 millones.

En el nivel monetario, en 2020 se estima que se perdieron ingresos laborales por valor de tres billones de euros. La pérdida es del 8,3% respecto a la estimación de masa salarial mundial de no haberse producido la pandemia.

El coronavirus se ha dejado notar también en lo que llevamos de 2021, en los dos primeros trimestres se han perdido respectivamente 147 y 121 millones de equivalentes en horas a jornadas completas.

Con la vista puesta en la recuperación, la OIT informa de que se crerán 100 millones de puestos de trabajo netos en 2021 y otros 80 millones en 2022. Las cifras indican que, pese a que se confía en la creación de empleo, no se alcanzarán los objetivos marcados antes de la pandemia. “El déficit mundial de puestos de trabajo inducido por la crisis —explica el informe— se situará en 75 millones en 2021 y en 23 millones en 2022”.

El desempleo de personas activas, que en 2019 afectaba a 189 millones de personas, subió a 220 en 2020, se mantendrá en esa misma cifra en 2021 y descenderá hasta 205 en 2022, por lo que el balance final, el año que viene, seguirá arrojando un resultado de 16 millones de puestos menos que antes de la pandemia.

“El crecimiento previsto del empleo será demasiado débil para ofrecer suficientes oportunidades de empleo a quienes perdieron su empleo o abandonaron la fuerza de trabajo durante la pandemia y a las cohortes más jóvenes que se incorporan al mercado laboral y que han sufrido importantes interrupciones en sus estudios y formación”, concluye la OIT.

Redacción El Salto

2 jun 2021 10:53

Publicado enInternacional
Salud mental, determinantes sociales y protección social

La pandemia de Covid19 ha hecho aflorar a primera línea de la agenda política y social la necesidad de cuidar la salud mental de la población. Las clases sociales y los determinantes y condicionantes impactan de forma clara en la salud de las personas. Cómo hacerle frente requiere de una acción coordinada, donde la Renta Básica Universal puede tener un protagonismo central.

Las consecuencias de la crisis de la Covidien-19 en la salud mental de la población están siendo claras y reales. La relación entre pandemia y salud mental es evidente y el sufrimiento psíquico por el confinamiento es manifiesto. ¿Pero afecta a todos por igual? ¿Como repercute quedarse sin empleo o sin ingresos en la salud mental? ¿Cómo afecta la incertidumbre económica en la salud mental? ¿Qué son los determinantes de la salud? ¿Hay alguna manera de poder protegernos ante esta inseguridad económica?

Abordaremos algunos conceptos entorno a la salud mental (algunos de ellos polémicos y equívocos) para clarificar y reducir algunas confusiones, antes de explorar una medida como la Renta Básica universal que supondría una protección social a lo largo de la vida para toda la población, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud (1).

¿Qué es la salud mental?

La definición más seguida por la comunidad científica sobre qué entendemos como salud mental, es la que propone la OMS -definición que podemos encontrar en su página web.

La describe como «un estado de bienestar completo, en el que el individuo es capaz de desarrollar plenamente sus capacidades, superar las tensiones de la vida, trabajar de manera productiva y provechosa y contribuir con sus aportaciones a la comunidad». Aunque esta definición pueda pecar de ambiciosa, tiene la virtud de abarcar y capturar todo lo que puede ser un concepto tan difícil de definir, y tan amplio, como el de salud mental. Ahora bien, según esto podríamos inferir que la salud mental de nuestras sociedades en este momento tendría muchos déficits, teniendo en cuenta que una parte importante de la sociedad ha quedado excluida de la posibilidad de trabajar de manera productiva y provechosa, y sin poder contribuir con sus aportaciones a la comunidad. Y aquellos o aquellas que lo pueden hacer, también sería conveniente saber en qué condiciones desarrollan su trabajo, pues como veremos más adelante trabajar en según qué condiciones perjudica o empeora la salud (2).

Si bien la salud mental es un componente fundamental, y es más que la ausencia de la enfermedad mental clínicamente definida, hay un debate considerable sobre qué constituyen los elementos necesarios para hablar de salud mental positiva o del bienestar emocional. Sin embargo, la salud mental es un elemento fundamental de resiliencia, de capacidades y adaptación positiva para hacer frente a la adversidad y desarrollar las capacidades y los potenciales humanos (3).

Actualmente, conocemos que los problemas de salud mental, según la OMS, tienen un 25% de prevalencia en la población. Es decir, una de cada cuatro personas se verá afectada a lo largo de su vida por una problemática de salud mental. Unos problemas que desde hace un tiempo tienden a aumentar.

Los Trastornos mentales

El trastorno mental es otro concepto complicado, cambiante, heterogéneo y difícil de definir. Allen Frances (1942), uno de los autores principales que confeccionó lo que se conoce como «la biblia» de la psiquiatría, el llamado DSM [Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders] -el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la Asociación Norteamericana de Psiquiatría- es bastante claro cuando considera que “he revisado docenas de definiciones de trastorno mental -y yo mismo he escrito una por el DSM-IV pero no he encontrado ninguna que sea mínimamente útil para determinar qué condiciones deberían considerarse trastornos mentales, y cuáles no, o para decidir quién está enfermo y quién no”(4).

La definición de trastorno mental del filósofo Jerome Wakefield, tiene un sentido bastante preciso: “un trastorno mental existe cuando algún sistema psicológico interno no funciona tal como está diseñado para esta función, y esta disfunción está definida como inapropiada en un contexto particular” (5).

Resulta importante destacar estos dos elementos: «disfunciones internas» y «socialmente inapropiada». Así, por ejemplo, no podemos establecer la existencia de un trastorno mental sólo por la consideración de un comportamiento social -o político- como inapropiado, como ha sido el caso en determinados regímenes políticos a lo largo de la historia.

Estas realidades reflejan la combinación entre las disfunciones internas -de carácter universal- y los valores del contexto social y cultural. Por ejemplo, no entrarían en la categoría de trastornos mentales las respuestas psicológicas a las consecuencias de condiciones sociales, producto del estrés intenso de perder un empleo o de quedarse sin vivienda por un desahucio.

En el ámbito de la salud mental uno de los aspectos más problemáticos, controvertidos y fuente de disputas es el del diagnóstico. A estas alturas no se ha podido demostrar que las entidades patológicas que se describen en estos manuales se corresponden con una verdadera patología clínica delimitada o enfermedad (6).

A lo largo de la historia nos encontramos con problemas de abusos y de aplicación de categorías psiquiátricas que no se corresponden, con lo que supone para estas personas de poder sufrir los efectos perjudiciales de un diagnóstico psiquiátrico y que lo pueden arrastrar durante muchos años, con todo el estigma que conlleva. Entre estos efectos, junto con la pérdida de la libertad personal y tratamientos psiquiátricos determinados, existe la posibilidad de quedar «etiquetado» para siempre y sufrir desventajas sociales y legales, desde la pérdida de un puesto de trabajo hasta la declaración de incapacidad civil.

Otro aspecto a destacar es que bajo la presión de la industria farmacéutica ha ido aumentando el número de diagnósticos a medida que van pasando los años: en el DSM-I, en 1952, había 106 diagnósticos, en el III ya eran 265, en el DSM-IV del 2000, casi 400. en el DSM-V ya se supera esta cifra con creces. Si en 1880 sólo había 8 categorías de enfermedad mental, el aumento hasta ahora ha sido muy considerable y cualquier persona puede tener alguna probabilidad de padecer un trastorno psiquiátrico, difuminando la diferencia entre la normalidad y la patología (7).

Los determinantes sociales y las desigualdades en salud

Los determinantes sociales, más allá de los condicionantes biológicos y psicológicos que nadie discute, afectan a nuestra biología y nuestra salud. Para determinantes sociales entendemos, siguiendo lo que la OMS señaló en la Comisión sobre determinantes sociales en salud que se creó en 2005, tres componentes principales: 1) el contexto socioeconómico y político; 2) los determinantes estructurales y la posición socioeconómica; y 3) los factores intermediarios -más cercanos.

El contexto socioeconómico y político se refiere a los factores que afectan de forma importante a la estructura social y la distribución de poder y recursos en una sociedad. Se incluyen el gobierno en un sentido amplio: la tradición política, la transparencia, la corrupción, el poder de los sindicatos ... y los actores económicos y sociales existentes como los bancos y las grandes corporaciones, entre otros. Estos factores determinan las políticas macroeconómicas como son las políticas fiscales, las políticas que regulan el mercado de trabajo, las políticas del estado del bienestar -sanidad, enseñanza, servicios sociales, protección social. Estos factores estructurales tendrían que ver con las acciones y prioridades de los respectivos gobiernos, las empresas y las diversas fuerzas sociales y políticas, los sindicatos y otras fuerzas que tengan que ver con la toma de las decisiones políticas (8).

La Comisión de la OMS aportó mucha evidencia científica y demostró cómo, en comparación con los individuos que tienen más riqueza, poder y educación, las personas de las clases sociales más pobres y explotadas son las que tienen los peores perfiles de exposición a factores biológicos, conductuales y servicios sanitarios, lo que se manifiesta en un peor estado de salud.

Entre los factores sociales, la Comisión destaca las malas condiciones de empleo con una mayor precariedad laboral, el no disponer de una vivienda digna y bien acondicionada, no disponer de agua potable y la falta de protección social y de servicios sociales.

Por lo tanto, el origen de las desigualdades en salud deriva del conjunto de determinantes sociales, económicos y políticos. Es lo que la Comisión llamó «las causas de las causas» de la enfermedad y la desigualdad. En definitiva, la desigual distribución en el poder económico y social entre países y entre clases, condiciona las políticas sociales y económicas, y que a la vez repercuten en la salud de las personas (9).

Dos autores que han investigado mucho sobre las desigualdades como son Richard Wilkinson (1943) y Kate Pickett (1965) consideran que los seres humanos somos muy sensibles a la desigualdad y esta «se mete bajo la piel» (10).

Sabemos que la desigualdad es uno de los mayores determinantes de la salud de las poblaciones, en especial de la salud mental. A mayor desigualdad hay una mayor prevalencia de problemas de salud mental. y la desigualdad de ingresos aparece como un factor decisivo para determinar la salud mental de una sociedad.

Salud mental e insuficiencia de ingresos

Los ingresos económicos están directamente asociados con el nivel de salud. Hay una relación directa entre ingresos y bienestar emocional que se da en todas las sociedades.

Sabemos que la pobreza impide a las personas el acceso a una vida digna, a la educación, al transporte y otros factores vitales para la plena participación en la sociedad. Ser excluido de la vida social y recibir un tratamiento de inferioridad causa peor salud y genera mayores riesgos de sufrir una muerte prematura. Asimismo, la pobreza impide las funciones cognitivas, evitando dedicarlas a otros ámbitos y tareas que no sea estrictamente la supervivencia diaria (11).

Las personas desempleadas, las minorías étnicas, la gente trabajadora inmigrante, las personas con discapacidad, las refugiadas y las personas sin hogar están más expuestas a la pobreza y, por tanto, a sufrir problemas de salud importantes. Es sabido que las personas que viven en la calle tienen el índice más elevado de muerte prematura y una esperanza de vida 26 años inferior a la media de la población (12).

Más concretamente en cuanto a la salud mental, también hay suficiente evidencia de que el estrés que produce vivir en la pobreza es particularmente perjudicial para las madres durante el embarazo, los bebés, los niños y niñas y la gente mayor (13).

Desde el inicio de la pandemia del Covidien-19 estamos viviendo tiempos de incertidumbre, y el miedo al futuro y la ausencia de perspectivas para los próximos años está generando un aumento de problemas de salud mental que diversas investigaciones están poniendo de manifiesto. La gente que tiene más inestabilidad e inseguridad laboral presenta más síntomas relacionados con la ansiedad, la depresión y el insomnio (14).

Sin seguridad económica en la vida de las personas, éstas no pueden actuar racionalmente o no se puede esperar que lo hagan (15). Si los mercados de trabajo desde hace años son lugares inseguros donde hay empleos inestables, las entradas y salidas intermitentes de los trabajos son frecuentes, entonces las incertidumbres económicas considerables y los malestares psicológicos pasan factura a la salud mental cuando los ingresos o salarios peligran; por tanto, hay que emprender medidas para garantizar unos ingresos para toda la ciudadanía para, entre muchas razones, proteger la salud de la ciudadanía.

Políticas de protección social y salud mental

Aplicar políticas de protección social a lo largo de la vida es una de las recomendaciones del informe de la Comisión de los Determinantes Sociales de la Salud de la OMS (16). Entre otras recomendaciones que se hacen en este informe cabe destacar la que hace referencia a la protección social a lo largo de la vida, concretamente:

  1. Aplicar políticas de protección social universal de amplio alcance o mejorar las existentes para que toda la población disfrute de un nivel de ingresos suficiente y pueda tener una vida sana.
  1. Conseguir que los sistemas de protección social incluyan a quienes suelen estar excluidos: personas en situación de precariedad laboral, en particular quien trabaja en el sector no estructurado, el servicio doméstico o la asistencia a otras personas.

Cuando hablamos de protección social a lo largo de la vida, una medida como la Renta Básica universal (RB) aparece por tanto como una herramienta para garantizar la existencia material de la ciudadanía y también para prevenir y proteger la salud mental.

La RB es un ingreso pagado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otro modo, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta y sin importar con quien conviva (17).

Seguridad económica y salud mental

La RB es una de las propuestas que durante los últimos 35 años han sido estudiadas y en algunos lugares también experimentadas y analizadas con unos resultados generalmente bastante positivos. Una RB universal e incondicional, a diferencia de las prestaciones condicionadas y sujetas a una contribución, características del actual sistema de prestaciones, sería otorgada a toda persona independientemente de su condición social y económica.

Una RB podría constituir una respuesta robusta y racional a la falta de protección social que actualmente sufren millones de personas debido a la situación creada por la pandemia de Covid19, así como contribuir a prevenir y mejorar los problemas de inestabilidad psicológica y de salud mental que aqueja a una parte muy considerable y creciente de la población.

Como se ha comentado anteriormente, sufrir una posición de inestabilidad por la dependencia económica de otros o de inseguridad por una contratación precaria, por miedo a ser despedido, no tener ingresos si no se trabaja ... todas estas situaciones son agentes muy estresantes y pueden ser causa de problemas considerables de salud mental, como están mostrando diferentes estimaciones en los últimos tiempos (18).

La importancia de tener unos ingresos económicos regulares o una seguridad económica para la salud mental se ha puesto de manifiesto en diversos estudios, simulaciones y experimentos que se han realizado alrededor de una RB. Estos estudios realizados en lugares tan diversos como Barcelona, California, Canadá, Finlandia, India, Irán, Kenia, Namibia, Utrecht ... han mostrado mayoritariamente que la salud mental y la tranquilidad psicológica han salido beneficiadas (19).

Estos estudios y experiencias nos pueden orientar mucho mejor por donde tenemos que buscar soluciones más estables y de larga duración a los problemas de salud mental derivados de la falta de ingresos y de protección social.

RB: seguridad económica y salud mental

A partir de los estudios realizados, se puede concluir que la seguridad económica que puede proporcionar una RB podría reducir considerablemente el estrés que actualmente sufren determinados sectores de la población como las personas desempleadas, las trabajadoras con contratos precarios, las trabajadoras afectadas por expedientes de regulación de empleo, la población inmigrante de países empobrecidos, la gente que realiza excesos de jornada o tienen dos o más trabajos para llegar a fin de mes ... en definitiva, personas que tienen unas condiciones laborales que impactan en la salud mental de la población.

La pérdida involuntaria del empleo provoca una situación de gran inseguridad económica y vital. Perder el puesto de trabajo, pero disponer de una RB supondría afrontar la situación de forma menos angustiosa. La RB puede ser, por tanto, un buen factor de protección para la salud mental. En una situación de grave crisis derivada de la pandemia de Covidien-19, donde el paro se ha disparado, con la perspectiva de que sea de forma prolongada, y donde está creciendo la pobreza relativa y absoluta, el acceso a una RB cobra mayor importancia social. Más aún con las dificultades actuales de conseguir empleos estables y dignos. Lo que se constata como transitorio e inestable es la ocupación misma -y especialmente el empleo de calidad. Como ya es sabido, el aumento de trabajadores que pese a tener un empleo son pobres es una realidad creciente en nuestras sociedades y supone ya más de un 12% de la población trabajadora (20).

Una de las consecuencias más señaladas de la RB sería la gran mitigación de la pobreza. Incluso permitiría de manera realista plantear su efectiva erradicación si la RB superara el umbral de la pobreza. No sólo posibilitaría sacar millones de personas de esta situación, sino que construiría un soporte de protección, al ser preventiva y no paliativa, al percibirla exante y no a posteriori de caer en la pobreza.

Reducir la dependencia material y mejorar la salud

Es de suponer, también, que los sectores más castigados en el mercado laboral en épocas de crisis, por las condiciones de precariedad del empleo, con empleos poco gratificantes y con bajos salarios como es el caso de buena parte de la juventud, de inmigrantes pobres, de muchas mujeres, de personas con discapacidades, de mayores de 45 años que buscan trabajo, por citar sólo algunos sectores, podrían tener con la RB un colchón económico más estable, aumentando su capacidad de decisión de continuar o no en un trabajo que está perjudicando su salud.

Tener garantizada una RB de unos 700-800 euros mensuales -el umbral de pobreza de Catalunya- y que sea compatible con otras fuentes de ingresos facilitaría que muchas personas que actualmente cobran algún tipo de subsidio -no compatible con el trabajo remunerado- pudieran entrar en el mercado de trabajo sin temor a perder la RB, a diferencia de las prestaciones condicionadas existentes que provocan en muchos casos la llamada «trampa de la pobreza» y que se da cuando una persona perceptora de un subsidio condicionado no tiene incentivos a buscar un empleo y realizar un trabajo remunerado, ya que implica la pérdida total o parcial del subsidio.

Tampoco favorecería el pequeño fraude fiscal que se genera por el hecho de cobrar un subsidio junto con un empleo en negro o sumergido, para complementar unos subsidios condicionales de unos importes muy escasos.

La incertidumbre de tener garantizada la propia subsistencia, como se ha comentado anteriormente, es un factor que impacta en la salud mental; asimismo las personas que ya sufren de problemas mentales podrían tener una cierta tranquilidad psicológica con una RB, sabiendo que su subsistencia no dependerá de una alteración o variación en su estado psicológico y que esto pueda suponer perder el trabajo (21). En plena crisis económica derivada de la Covidien-19, esta situación de incertidumbre se ha agudizado considerablemente.

También se han realizado estimaciones de los gastos económicos que se podrían ahorrar con una RB, a pesar de que es difícil cuantificar; pero una parte de estos costes es muy probable que se redujeran sobre todo con respecto a determinados tipos de trastornos-ansiedad, de ánimo… (22). La OMS hizo un informe hace unos años en el que se cuantificó los costes sociales por causas atribuidas a problemas de salud mental en Europa, y se estimaba entre un 3% y un 4% del PIB de un país; por tanto, la mejora de la salud mental tiene efectos también positivos en las economías de los estados (23).

Si la renta básica fuera universal podrían desaparecer algunas pensiones y prestaciones con cuantías insuficientes y miserables y que van asociadas a unos requisitos estigmatizantes; las cuales, al mismo tiempo, están descoordinadas y con diferentes criterios entre sí, aumentando la complejidad administrativa y burocrática de la protección social, hecha a buen seguro para limitar el acceso de la gente a pesar de su derecho, produciéndose el efecto conocido para non-take-up (24).

En cambio, las relaciones asistenciales entre usuarios y profesionales de los servicios sociales deberían estar más orientadas a tratar determinados problemas y ayudar a las personas vulnerables a ser más independientes y capaces, no tanto a dedicar esfuerzos a tener que controlar y fiscalizar sus pensiones o prestaciones insuficientes por imperativo de la administración o de forma arbitraria.

En diciembre de 2016 la prestigiosa revista British Medical Journal publicó un artículo sobre los efectos específicos que una RB podría tener en la salud en comparación a las tradicionales políticas de protección social focalizadas y condicionadas para las personas más vulnerables, y  destacaba dos ventajas: la RB, al concederse a todo el mundo y no sólo a las personas que pueden demostrar que son pobres, se acabaría percibiendo por la población como un seguro general contra la pobreza, factor que daría una gran tranquilidad psicológica: saber que siempre tendrás derechos a unos ingresos si la vida te va mal. La segunda razón deriva de su incondicionalidad: no sólo libera tiempo para los trámites burocráticos -que sabemos que son muchos como podemos ver a diario con los requerimientos para acceder al Ingreso Mínimo Vital y a la Renta Garantizada de Ciudadanía de Catalunya- para demostrar que efectivamente eres pobre, con lo que supone de estigma social y sus efectos psicológicos comprobados y que no son nada positivos. La RB posibilitaría negociar en el mercado laboral con mejores garantías para rechazar empleos que pueden ser perjudiciales para la salud.

Como podemos ver, pues, hay muchas razones para pensar que una RB sería una buena medida para mejorar y proteger la salud mental de la ciudadanía, y también para reducir las desigualdades sociales en un mundo donde la incertidumbre económica está provocando estragos entre la población.

Fuente: este artículo salió publicado originalmente en catalán en la revista Eines n. 40 de la Fundació Irla (accesible en: https://irla.cat/publicacions/40-salut-i-justicia-social/)

Notas:

  1. OMS: “Subsanar las desigualdades en una generación” ¿Cómo?” Disponible en: www.who.int
  2. Raventós, S. “Crisis, salud mental y renta básica”. En Casassas, David; Raventós, Daniel (eds.) La Renta Básica en la era de las grandes desigualdades. Barcelona: Montesinos, 2010.
  3. Sobre este aspecto hay que ser cuidadosos y no caer en determinadas versiones sobre el voluntarismo acientífico del llamado “pensamiento positivo” que en años de crisis económica se ha querido vender de diferentes maneras: “oportunidad de crecimiento”, “la crisis es una oportunidad”, “tu eres el que decides”, o “tener pensamientos positivos cambia la realidad” son expresiones muy utilizadas por esta visión complaciente del mundo en que vivimos. Una crítica muy recomendable al “pensamiento positivo” es Ehrenreich, B. Sonríe o muere. La trampa del pensamiento positivo. Turner: Madrid, 2012.
  4. Frances, Allen. ¿Somos todos enfermos mentales? Barcelona: Ariel, 2016.
  5. Horwitz, Alan. Creating mental Illness. Chicago: the University of Chicago Press, 2002
  6. Ramos, Josep. Ética y salud mental. Barcelona: Herder, 2018.
  7. Frances, Allen. Op.cit.
  8. BENACH, Joan; BORRELL, Carmen. “Los determinantes sociales de la salud”. A FERNÁNDEZ, Anaïs (eds.). El precio de la salud. Intereses, clase y modelo sanitario. Barcelona: Espacio Fábrica, 2014.
  9. Benach, Joan. La salud es política. Barcelona: Icaria,2020
  10. Wilkinson, Richard; Pickett, Kate. Desigualdad. Un análisis de la (in)felicidad colectiva. Madrid: Turner Noema. 2009
  11. Mani, Anandi (et al.). “Poverty impedes cognitive function”. A Science, núm. 341, 2013.
  12. Alexandre, Albert. “L’esperança de vida de les persones sense llar a Barcelona se sitúa 26 anys per sota de la Mitjana”. A La Directa, 31 de octubre de 2019. Disponible en: www.directa.cat
  13. Las condiciones de vida que se producen durante el desarrollo del niño o la niña que supone padecer estas privaciones y estos ambientes estresantes pueden tener consecuencias en la vida adulta. Ver Noble, “Los efectos de pobreza sobre el desarrollo cerebral en la infancia” en Sinpermiso.info de 8 de octubre del 2015. Disponible en www.sinpermiso.info
  14. Raventós, Daniel. La Renta Básica, ¿Por qué y para qué? Madrid: Los libros de la Catarata, 2021.
  15. Standing, Guy. La renta básica. Un derecho para todos y para siempre. Barcelona: Pasado y Presente
  16. OMS, op.cit
  17. Esta es la definición que hace la Red Renta Básica www.redrentabasica.org
  18. Wilkinson, Richard; Pickett, Kate. Igualdad. Cómo las sociedades más igualitarias mejoran el bienestar colectivo. Madrid: Capitán Swing, 2019.
  19. Raventós, D. op.cit.
  20. La tasa de riesgo de pobreza en el empleo se mantiene casi tres puntos por encima de la media de la Unión Europea (12,1% en Cataluña vs 9,4% UE) Ver ECAS, “Informe INSOCAT per a la millora de l’acció social”.
  21. Ver en Raventós, S. Op.cit.
  22. Que según algún estudio los trastornos de ansiedad y del ánimo tienen un coste de más de 20.000 millones de euros anuales. Por ejemplo, ver: Parés-badell (et al.), “Costo of disorders of the brain in Spain”. A Plos One de 18 de agosto del 2014. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/
  23. OMS. Libro verde de la salud mental en Europa. Ginebra: OMS, 2005.
  24. Como se pone de manifiesto en el documento EUROFOUND, Access to social benefits: reducing non-take-up; Luxemburg: Publication Office of the European Union, 2015. Disponible en www.eurofound.europa.eu Donde el estigma, la falta de información y la complejidad para acceder a las prestaciones suponen importantes barreras para la gente.

Por Sergi Raventós

es Doctor en Sociología y Trabajador Social en una Fundación de Salud Mental de Barcelona. Es miembro de la Red Renta Básica.

Publicado enSociedad
Lunes, 19 Abril 2021 06:26

Causas de fondo

En la imagen, de archivo, policías guatemaltecos detienen cerca de Agua Caliente a indocumentados hondureños que esperan llegar a la frontera con Estados Unidos. El presidente demócrata Joe Biden ha formulado como una de sus prioridades atender las causas de fondo de la migración desde Centroamérica y México.Foto Ap

Desde que se intensificó el tema del flujo migratorio en la frontera de México y Estados Unidos, el gobierno de Biden ha formulado como eje de su respuesta atender "las causas de fondo" de la migración desde Centroamérica y México. Biden, su vicepresidenta Kamala Harris y los encargados de política exterior hacia América han sostenido pláticas, realizado viajes y comentado sobre iniciativas para abordar esas "causas de fondo" en México y Centroamérica. Harris recién anunció su intención de viajar a México y Guatemala.

Pero tal vez debieran ahorrarse más viajes y quedarse en casa, en Washington, para primero abordar una de las principales "causas de fondo" del fenómeno que se está manifestando en la frontera: las políticas económicas y de "seguridad" estadunidenses en toda la región a lo largo de las ultimas décadas.

Antes de viajar y ofrecer dólares a quién sabe quién en esos países para que los migrantes y refugiados se queden en casa, tal vez son ellos quienes deberían permanecer en su casa y convocar a un gran elenco de historiadores, periodistas, analistas, ex funcionarios, religiosos, defensores de derechos humanos y más que pueden contarles, si es que no se acuerdan, de la larga y violenta historia de la mano estadunidense a lo largo de más de un siglo en esa región.

Podrían recordar lo que dijo el entonces soldado más condecorado de su país, el general Smedley Butler, en los años 30 al resumir su carrera: “Dediqué 33 años y cuatro meses al servicio militar activo como miembro de la fuerza militar más ágil de este país, los marines… Y durante ese periodo dediqué la mayoría de mi tiempo a ser un golpeador de alta categoría para el gran empresariado, Wall Street y los banqueros. En suma, fui un estafador, un gángster para el capitalismo… Ayudé a hacer seguro a México, especialmente Tampico, para los intereses petroleros estadunidenses, en 1914. Ayudé hacer de Haití y Cuba un lugar decente donde los chicos del National City Bank pudieran recaudar ingresos. Ayudé en la violación de media docena de repúblicas centroamericanas para beneficio de Wall Street…”.

Y desde esos tiempos hasta la fecha podrían revisar la lista de intervenciones, el apoyo militar a dictaduras, a escuadrones de la muerte, a la capacitación y financiamiento de torturadores, donde fuerzas apoyadas abierta o clandestinamente por Washington, primero con la justificación de la Doctrina Monroe, después, en la guerra fría, contra el "comunismo" y más recientemente contra los aliados de gobiernos progresistas latinoamericanos que se atrevieron a no obedecer los deseos y recetas para la "democracia" y “libertad “asesinaron a decenas de miles en esos países. O como el Departamento de Estado de Obama, con Hillary Clinton al frente, apoyaron el golpe de Estado en Honduras en 2009 (varios de los golpistas fueron egresados de lo que antes se llamaba la Escuela de las Américas, donde Estados Unidos capacita a militares latinoamericanos) de donde proviene en gobierno actual de ese país.

Podrían revisar los efectos de las políticas neoliberales del llamado "consenso de Washington", incluidos los acuerdos de libre comercio que aún están vigentes con México y con los países centroamericanos, y cuyo resultado empírico es que las mayores y más exitosas exportaciones de esta región –medido sólo por ingresos internacionales– son sus seres humanos y las drogas ilícitas.

También podrían evaluar por qué Washington, casi sin excepción, ha apoyado la represión contra cualquier movimiento, frente, líderes políticos y más, que buscaron cambiar las condiciones de injusticia, violencia y corrupción en sus países.

No se puede responsabilizar exclusivamente a Washington por lo que las cúpulas políticas y económicas de todos estos países han implementado en sus países, pero si en verdad hay interés en ubicar y abordar las "causas de fondo" del problema migratorio, Washington debería no sólo ver a sus contrapartes en México y Centroamérica, sino también verse a sí mismo.

Leonard Bernstein: America de West Side Story. https://www.youtube.com/watch?v=_e2igZexpMs &list=RD_e2igZexpMs&start_radio=1&t=277

Calle 13. Pa’l norte. https://open.spotify.com/track/0WKdB7PG 53c1QlDbQzqn7s?si=8B0-MqsDTI-Hxwygzyq-9Q

Publicado enInternacional
Página 1 de 30