Esta flexibilización es una continuidad de los gestos de buena voluntad de Maduro después de reunirse en marzo con representantes de la administración del presidente Joe Biden. . Imagen: Xinhua

En medio de la crisis desatada por las sanciones a Rusia

Los cambios anunciados implican el permiso a la petrolera norteamericana Chevron a negociar su licencia con la petrolera estatal PDVSA, entre otros.

El gobierno de Estados Unidos dispuso este martes medidas para aliviar sanciones económicas contra Venezuela, en otro gesto destinado a alentar la reanudación de las negociaciones con el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Los cambios anunciados implican, entre otros, el permiso a la petrolera norteamericana Chevron a negociar su licencia con la petrolera estatal venezolana PDVSA, según dijeron dos altos funcionarios del gobierno estadounidense, que a su vez indicaron que no hay avances en el permiso para perforación ni exportación de petróleo de origen venezolano. 

También eliminaron de la lista de personas sancionadas a Carlos Erik Malpica-Flores, exfuncionario de alto rango de PDVSA y sobrino de la primera dama de Venezuela, sancionado en 2017.

Esta flexibilización es una continuidad a los gestos de buena voluntad entre ambos países, luego de que en marzo funcionarios estadounidenses viajaran a Caracas a reunirse con Maduro, luego de que la invasión rusa en Ucrania obligó a Washington a repensar sus prioridades de seguridad nacional. 

De todas maneras, desde el gobierno del presidente Joe Biden ratificaron que continuarán las sanciones contra decenas de venezolanos, incluido el fiscal general del país y el jefe del sistema penitenciario, y más de 140 entidades, entre ellas el Banco Central de Venezuela. 

Además, el Departamento del Tesoro continuará prohibiendo transacciones con el gobierno venezolano y PDVSA dentro de los mercados financieros de EE.UU. El propio Maduro está bajo acusación en ese país, acusado de conspirar para “inundar Estados Unidos con cocaína” y utilizar el narcotráfico como “arma contra Estados Unidos”.

El negocio del petróleo

Con sede en California, Chevron es la última gran compañía petrolera estadounidense en hacer negocios en Venezuela, donde invirtió por primera vez en la década de 1920. 

Sus cuatro empresas mixtas con PDVSA produjeron alrededor de 200.000 barriles por día en 2019, pero el gobierno de EE. UU. le ordenó en 2020 que redujera la producción y, desde entonces, solo permitió realizar trabajos esenciales en pozos petroleros para preservar sus activos y mantener los niveles de empleo en Venezuela.

La relación entre Estados Unidos con Nicolás Maduro

Estados Unidos y otros países retiraron el reconocimiento a Maduro tras acusarlo de manipular su reelección presidencial de 2018. En su lugar, reconocieron a Juan Guaidó, quien encabezaba el entonces congreso dominado por la oposición y sigue siendo el líder de la Plataforma Unitaria.

Durante los últimos cinco años, EE.UU. impulsó sanciones financieras y acusaciones penales para destituir a Maduro. Pero en marzo, funcionarios estadounidenses viajaron a la capital venezolana para reunirse con él. Tras la reunión, Maduro liberó a dos presos estadounidenses y prometió reanudar las negociaciones con sus opositores.

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Miembros del servicio de las tropas prorrusas esperan encima de un vehículo blindado de transporte de personal ante la evacuación de los soldados ucranianos heridos de la asediada fábrica de acero de Azovstal, Mariúpol. — ALEXANDER ERMOCHENKO / REUTERS

 La evacuación de la acería se ha logrado gracias al alto al fuego decretado entre ambos lados de la contienda. Moscú se hace con el control total de la ciudad, lo que supone una gran victoria geoestratégica para el Kremlin.

La batalla por el control de la acería de Azovstal, en Mariúpol llega al principio de su fin. Rusia tiene ahora vía libre para hacerse con el control total de la ciudad portuaria después de que el Ejército ucraniano haya dado por terminada su "misión de combate". En los últimos días, Kiev y Moscú han llegado a un acuerdo para evacuar a los soldados ucranianos que seguían en la acería, último reducto de resistencia.  

Este lunes se ha evacuado un total de 264 militares ucranianos de la fábrica de acero de Azovstal, al este del país. Del total de evacuados, 53 heridos considerados graves, fueron trasladados a un centro médico en Novoazovsk para recibir atención médica. El resto fueron llevados a la región de Olenivka a través del corredor humanitario abierto entre ambos bandos.

La región a la que los heridos y militares han sido evacuados está en manos de las tropas del Kremlin, en la zona del Donetsk, por lo que los evacuados podrían ser objeto de un posible intercambio de prisioneros con Rusia. En la actualidad se ha implantado un alto al fuego en la zona, abriéndose por tanto un corredor humanitario por el que los militares heridos serán trasladados. Esto supone que Rusia se alce con el control total de la región

Este acto ha sido agradecido por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, tras señalar en su habitual aparición nocturna que "Ucrania necesita héroes ucranianos vivos". A su vez, agregó que espera se pueda "salvar la vida del equipo negociador".

Por su parte, el Ministerio de Defensa de Rusia había informado ya este lunes desde Moscú de un acuerdo para evacuar a combatientes ucranianos heridos de la fábrica de acero ucraniano. "El 16 de mayo como resultado de negociaciones con los representes de los militares ucranianos bloqueados en el territorio de la planta metalúrgica de Azovstal se llegó a un acuerdo para la evacuación de heridos", apuntaba un comunicado de Defensa ruso, aunque sin concretar el número exacto de rescatados. 

La viceprimera ministra para la Reintegración de los Territorios Temporalmente Ocupados de Ucrania, Iryna Vereschuk, dijo la semana pasada que en la acería se encontraban entre 500 y 600 militares heridos, pero que las partes estaban negociando por el momento la evacuación de los "más graves", que ella cifró en 38 personas.

Región clave en la guerra

El acuerdo entre Kiev y Moscú pone fin a la batalla más larga y sangrienta de la guerra de Ucrania, pues Azovstal se había convertido en el centro de resistencia de esta región clave en el conflicto. Mientras el resto de los distritos de Mariúpol se encontraban bajo dominio ruso, cientos de tropas (entre ellos miembros del Batallón Azov,unidad militar de ideología neonazi) y civiles ucranianos se refugiaron en Azovstal. 

Mariúpol da acceso al mar de Azov, al noroeste de la península de Crimea, considerado como uno de los puertos comerciales más importantes de la región. Ha sido escenario de multitud de ofensivas de Moscú en la guerra. El acceso de las tropas ucranianas al mar lleva bloqueado desde principios del mes de marzo, y la importancia de este enclave portuario es notable. 

Por esta razón, a pesar de que "la guarnición de Mariúpol ha cumplido su misión de combate" según apunta el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de Ucrania en un comunicado, los medios cercanos al Kremlin consideran la evacuación comouna gran victoria rusa, pues supone un gran golpe a la moral ucraniana y el control total de la región. 

madrid

17/05/2022 10:59

 

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Ante el pedido de Ingreso de Finlandia y Suecia en la OTAN: otra muestra de debilidad rusa

El presidente ruso Vladimir Putin dijo este lunes que Rusia no considera que la adhesión de Finlandia y de Suecia a la OTAN amenace su gobierno, pero que Moscú va a reaccionar si hay un despliegue de infraestructura militar.

La primera ministra sueca, la socialdemócrata Magdalena Andersson, y el líder de la oposición, el conservador Ulf Kristersson, han anunciado formalmente este lunes que Suecia solicitará el ingreso en la OTAN. “Hay una clara mayoría parlamentaria que respalda la adhesión”, ha asegurado Andersson en rueda de prensa.

La decisión llega un día después de que Finlandia —país con el que Suecia ha mantenido una estrechísima cooperación en materia militar durante el último decenio— informara formalmente de su intención de adherirse al bloque militar. La mandataria sueca ha reconocido en el Riksdag que la decisión final de Estocolmo ha estado “profundamente influenciada” por los acontecimientos en Helsinki.

Por su parte, Vladimir Putin ha señalado que Rusia tolerará que Finlandia y Suecia se unan a la OTAN, pero ha advertido que el Kremlin responderá si la alianza instala bases o equipos militares en cualquiera de los dos países. Según la agencia de noticias Interfax, Putin dijo hoy que la propuesta de ampliación de la OTAN no suponía "ninguna amenaza directa para Rusia". Añadió que no tenía "ningún problema" ni con Finlandia ni con Suecia, al tiempo que advirtió que "la expansión de la infraestructura militar en este territorio provocaría una respuesta por nuestra parte [...] basada en las amenazas que crean para nosotros".

Sus comentarios parecían indicar que el Kremlin podría aceptar la adhesión de Finlandia y Suecia a la OTAN siempre que la alianza militar no enviara armas o tropas a ambos países, como hizo en los Estados bálticos y en Polonia en el periodo previo a la invasión rusa de Ucrania.

Militarmente, Finlandia y Suecia tienen unas fuerzas armadas grandes y capaces, por lo que no tendrían necesidad del envío de medios y tropas desde el extranjero, como a las repúblicas bálticas de la ex URSS, donde también hay grandes minorías de habla rusa, como potenciales quintas columnas.

Después de las declaraciones grandilocuentes de los funcionarios rusos, desde quienes hablaban de "respuestas técnico-militares" (la misma fórmula adoptada en la preguerra con Ucrania) hasta quienes amenazaban con desplegar armas nucleares tácticas en los 1.300 kilómetros de frontera con Finlandia y en Kaliningrado [NdE: territorio ruso ubicado al norte de Polonia y oeste de Lituania sobre el Mar Báltico], las declaraciones de Putin son un paso atrás. Las mismas muestran que Rusia es extremadamente cautelosa a la hora de ampliar el campo de rivalidad con el frente occidental. Una muestra de profunda debilidad.

Por Juan Chingo

Lunes 16 de mayo

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Un coche pasa junto a la embajada de EEUU en La Habana, Cuba, en una imagen de archivo de octubre de 2020. — Alexandre Meneghini / REUTERS

Las restricciones habían sido impuestas durante la administración de Donald Trump.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, anunció este lunes que restablecerá los vuelos comerciales a Cuba, que solo llegaban a la ciudad de La Habana, y que suspenderá el límite de 1000 dólares por trimestre a las remesas. El mandatario da así marcha atrás a algunas de las medidas más duras de la gestión de Donald Trump. Además, el demócrata también restablecerá un programa de reunificación familiar que llevaba suspendido desde hace años.

Las recientes novedades fueron comunicadas por el Departamento de Estado. El portavoz, Ned Price, sostuvo que las medidas buscan mostrar apoyo al pueblo cubano y darles herramientas para conseguir una "vida libre" fuera de la "opresión" del Gobierno de su país y para ayudarles a buscar mejores oportunidades económicas.

"Con estas acciones pretendemos apoyar las aspiraciones de libertad y mayores oportunidades económicas de los cubanos para que puedan llevar una vida exitosa en su hogar. Seguimos pidiendo al Gobierno cubano que libere de inmediato a los presos políticos, que respete las libertades fundamentales del pueblo y que permita que puedan determinar su propio futuro", remarcó Price en un comunicado oficial.

De esta manera, se especificó que se restaurarán tanto los vuelos comerciales como los vuelos chárter y que se permitirán algunos que el expresidente Trump había restringido, como aquellos con fines educativos o relacionados con fines profesionales. También se autorizarán los viajes de grupos de estadounidenses destinados a hacer contactos con el pueblo cubano, conocidos en inglés como "people to people travel", pero seguirán prohibidas las visitas individuales de esta clase.

Hasta ahora, las aerolíneas estadounidenses solo podían volar a La Habana, lo que dejaba a los cubano-estadonidenses con pocas opciones para visitar a sus familiares en otras partes de la isla. Asimismo, el departamento comandado por Anthony Blinken anunció que incrementará su apoyo a los emprendedores cubanos con autorizaciones para que accedan a plataformas de comercio electrónico, entre otras acciones.

El cambio de política se produce después de una revisión interna dentro de la Administración Biden que duró, supuestamente, meses. Esa revisión comenzó tras las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021 en la isla, que provocaron la imposición de sanciones por parte de EEUU en castigo por el encarcelamiento de algunos de sus líderes y participantes.

Tras esos roces, representantes de EEUU y de Cuba se reunieron en abril de 2022 en Washington para hablar de asuntos migratorios, en el primer diálogo de alto nivel entre ambos países desde la llegada de Biden a la Casa Blanca.

17/05/2022 09:14

Página 12@pagina12

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Rebelión contra Estados Unidos y su Cumbre de las Américas excluyente

Varios presidentes ya condicionaron su participación: puede convertirse en un traspié para Biden 

El mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, lideró el rechazo a la no invitación de Cuba, Venezuela y Nicaragua; lo imitó el de Bolivia Luis Arce y se sumó la Comunidad de Naciones Caribeñas.

 

La Cumbre de las Américas puede convertirse en un duro traspié diplomático para Estados Unidos. Un golpe a su hegemonía fisurada cuando juegue de local. Prevista para el 6 de junio en Los Angeles, California, la reunión perdería consistencia porque varios presidentes de América Latina ya anunciaron o deslizaron que no concurrirán. El motivo es el descontento que generó la exclusión de Washington a Cuba, Venezuela y Nicaragua. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (AMLO) lideró el rechazo a la decisión, lo imitó el de Bolivia Luis Arce y se sumó la Comunidad de Naciones Caribeñas (CARICOM) integrada por quince países, la gran mayoría ex colonias de habla inglesa. Sus líderes dijeron que no asistirán si no se revisa la medida. También sumaron sus críticas Xiomara Castro, la primera mandataria de Honduras, y el presidente argentino, Alberto Fernández. Tampoco viajaría el de Brasil, Jair Bolsonaro, enfrentado con Joe Biden desde que le diera su apoyo a Donald Trump en las últimas elecciones.  Sesenta años después, EE.UU vuelve a tomar una determinación con la misma lógica que la adoptada por la OEA cuando en 1962 expulsó a la isla en la Conferencia de Punta del Este. Como si continuara la Guerra Fría con la Unión Soviética en pleno siglo XXI.

Esta Cumbre, prevista para 2021, se postergó un año por la pandemia y se extenderá del 6 al 10 de junio próximos. Será la novena desde la primera realizada en Miami en 1994, cuando gobernaba Bill Clinton. Estados Unidos no eligió a Los Ángeles como sede porque sí. Es la segunda ciudad del país, tiene una comunidad latina muy representativa y la tercera cantidad de consulados en el mundo.

El Departamento de Estado señala en su página oficial algo que no se verifica en la práctica. El declamado carácter abierto y sin restricciones de su convocatoria a la Cumbre. Dice que “Estados Unidos ha demostrado, y seguirá demostrando, su compromiso con un proceso inclusivo que incorpora las aportaciones de las personas que representan la inmensa diversidad de nuestro hemisferio e incluye las voces indígenas y otras históricamente marginadas”.

Los CEOs de las Américas

La Cumbre se celebra, con ligeros cambios, una vez cada tres años desde 1994. Es la única reunión de todos los líderes de América del Norte, América Central, Sudamérica y el Caribe que suelen alinearse con la Casa Blanca. Esta vez se acentuará la impronta empresarial que le reserva siempre Estados Unidos. El gobierno de Washington tiene previstos tres foros. El que más representa sus intereses comerciales es la llamada Cuarta Cumbre de los CEOs de las Américas. Habrá otros dos; uno de la sociedad civil y otro de los Jóvenes de las Américas.

La exclusión de Cuba, Venezuela y Nicaragua que EE.UU suponía que atravesaría sin demasiados sobresaltos, se transformó en un problema para Biden. El presidente mexicano declaró el martes pasado en una de sus habituales conferencias de prensa: “Si se excluye, si no se invita a todos, va a ir una representación del gobierno de México, pero no iría yo”. Acababa de regresar de La Habana donde se reunió con su colega, el presidente Miguel Díaz Canel.

A diferencia de otro mandatario mexicano, el derechista Vicente Fox, López Obrador no temió a la represalia de su poderoso vecino. Aquel quedó en la historia como un pusilánime en la Cumbre de 2004, cuando la grabación de un diálogo con Fidel Castro lo expuso al ridículo. Fox le pidió al líder revolucionario que viajara a México para el encuentro de presidentes, pero con una condición: “Mira Fidel, vienes, comes y te vas”, le dijo. No quería que se predispusiera mal George W. Bush, quien ocupaba la Casa Blanca.

El No al ALCA en Mar del Plata

Historias de sumisión como ésa y otras de rebeldía hacia lo que representa Estados Unidos, se dieron a lo largo de las ocho Cumbres realizadas hasta ahora. La de 2005 en Mar del Plata siempre será recordada como la del No al ALCA y en la de 2009 que organizó Trinidad y Tobago, el expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, le regaló el libro Las venas abiertas de América Latina de Eduardo Galeano al presidente Barack Obama. Todo un gesto simbólico del comandante bolivariano. Eran otros tiempos aunque en Washington gobernara un miembro del partido Demócrata, como ahora.

En el mismo camino de AMLO, el presidente boliviano Arce escribió en su cuenta de Twitter: “De persistir la exclusión de pueblos hermanos, no participaré de la misma”. Se refería a que “una Cumbre de las Américas que excluye a países americanos no será una Cumbre de las Américas plena”. También desde la misma red social, la presidenta de Honduras, Xiomara Castro, señaló: “Si no estamos todas las naciones, no es Cumbre de las Américas”.

El canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, no se guardó nada sobre la determinación de Washington: “Poco podrá exhibir el gobierno de Estados Unidos en la Cumbre de las Américas después de la última campaña y elecciones presidenciales, del asalto al Capitolio, del involucramiento de políticos en la sedición y de la insuperable corrupción de la política”.

La descripción del ministro no es ajena a cómo funciona la relación de fuerzas en EE.UU, donde según el New York Times del 12 de mayo “el plan del gobierno de Biden para excluir a Cuba refleja las presiones políticas internas, incluido el intento de evitar provocar a Robert Menéndez, senador demócrata cubano-estadounidense por Nueva Jersey, presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado y crítico acérrimo del gobierno cubano”.

Aunque Estados Unidos todavía no formalizó la entrega de las invitaciones a la Cumbre de Los Ángeles, su subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Brian Nichols, anticipó en una entrevista con el diario El País de España de que son bajas las chances de que “Washington invite a Cuba, Venezuela y Nicaragua”.

López Obrador, en cambio, sostuvo que no está todo perdido. Su viaje a La Habana el 7 de mayo demostró la solidez de los lazos históricos entre los dos países que ya llevan 120 años. Criticó el bloqueo de EE.UU, pidió por la presencia de la isla, Venezuela y Nicaragua en la Cumbre y anunció que le haría un desplante a Biden si mantiene la medida.

Estados Unidos pretende tratar en Los Ángeles dos temas – entre otros - que urgen a su gobierno: las políticas migratorias y de salud. México tiene demasiado que decir sobre el primero y Cuba demostró sobre el segundo que fue vanguardia mundial durante la pandemia. Es el único país latino que fabricó sus propias vacunas y envió a sus brigadas médicas Henry Reeve a veinte naciones cuando la Covid- 19 hacia estragos en 2020.

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Victoria, de siete años, dispara balas de plástico a un retrato del presidente ruso Vladimir Putin, en una atracción callejera en el centro de Leópolis, Ucrania.Foto Ap

En una entrevista a Henry Kissinger (HK) del británico Edward Luce (EL) –un clintoniano avant la leerte–, editor de la política interna de Estados Unidos (EU) en el Financial Times (https://on.ft.com/3FYKP3X), aborda, sin citarlo, el G-2 de Rusia y China, las relaciones de Rusia con la OTAN/Europa, y el tema poco mencionado del uso de las armas nucleares en esta delicada coyuntura, lo que en su totalidad define como una "nueva era".

HK considera que "en principio", la alianza (sic) sino-rusa está "contra intereses establecidos". Desliza que no le parece que se trate de "una relación intrínsecamente permanente (sic)". Obvio: nada es permanente en la dinámica de la geoestrategia, y aquí HK repite su axioma, hoy erróneo, de la inviabilidad de un G-2 entre Rusia y China, como afirmó en su libro Orden mundial (https://amzn.to/3sBvXCV)”.

EL propone que el "interés geopolítico de EU consiste en estimular una mayor distancia entre Rusia y China", a lo que replica HK que "no piensa que (EU) pueda generar desacuerdos posibles, pero sí las circunstancias". No especifica cuáles son tales circunstancias y comenta como "imprudente tener una posición adversaria con dos adversarios (sic) de manera simultánea que los empuje a estar juntos", por lo cual aconseja "no agrupar a Rusia y China juntos como elemento integral".

HK desecha implícitamente la dicotomía de Biden de su "gran desafío geopolítico" en la confrontación entre "democracia y autocracia" que, por cierto, constituye una banalidad extrema.

El republicano HK desmonta los teoremas de "cambio de régimen" al que es muy adicto el Partido Demócrata: “debemos estar conscientes de las diferentes ideologías (sic) y de la interpretación que existe (…). Al menos que estemos preparados para hacer del cambio de régimen el principal objetivo de nuestra política”, lo cual da a entender no es una tarea sencilla cuando se trata con una superpotencia nuclear como Rusia, "dada la evolución de la tecnología, y la enorme destructividad de armas que ahora existen".

El británico filo-clintoniano EL se le arroja sin recato al suelo a HK, a quien califica de poseer "mayor experiencia que cualquier otra persona viviente de cómo manejar un enfrentamiento entre dos superpotencias nucleares".

En forma correcta HK aduce que “no existe casi ninguna discusión a escala internacional sobre lo que pasaría si las armas actuales son usadas (…) vivimos ahora en una nueva era” y "conforme la tecnología avanza en el mundo, en forma inherente, la diplomacia y la guerra necesitarán un contenido (sic) diferente" cuando la "rapidez de los intercambios (nucleares), la sutileza de los inventos, pueden producir niveles de catástrofe (sic) que no eran ni siquiera imaginables", ya que las "armas se multiplican en ambos (sic) lados y su sofisticación aumenta cada año".

EL explora cuál es la "línea roja de Putin" y la "doctrina militar nuclear de Rusia" a lo que HK aduce que Putin "estaba ofendido y amenazado porque Rusia fue amenazada por la absorción por la OTAN del área entera (sic) de Europa".

HK pregunta si Putin es capaz de una escalada "moviendo una categoría de armas que en 70 años de su existencia no han sido jamás (sic) usadas", y se contesta que "si tal línea roja" es cruzada, "ello será un evento extraordinariamente significativo". HK y su muy cómodo entrevistador EL se atragantan que hasta hoy el único país que ha lanzado dos bombas nucleares, en Hiroshima y Nagasaki, ha sido EU, con Truman, en agosto de 1945. ¡Hace 75 (sic) años; no 70! EL deja atrás su legendaria rusofobia y el "error de cálculo" de Putin en Ucrania y "a nivel internacional", para preguntar "cuáles son las lecciones que debe sacar China".

A sus 99 años, HK no cesa de ser un viejo zorro y ahora aconseja a China "evitar" entramparse en una "situación como en la que se encuentra Putin" para que "no tengan a la mayor parte del mundo en su contra", lo cual es muy discutible, ya que desde el punto de vista de la numerología de los países es cierto, pero no cuando se suma a la mayoría de los habitantes del planeta (https://bit.ly/3PjtE19).

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AMLO no irá a la cumbre si EU excluye países; mandará a Ebrard

Si Estados Unidos no reconsidera e insiste en no convocar a la novena Cumbre de las Américas a todas las naciones del hemisferio, el presidente Andrés Manuel López Obrador no acudirá a la cita, y enviará en su representación a una delegación encabezada por el canciller Marcelo Ebrard.

Así lo informó el mandatario en su conferencia de prensa de ayer a pregunta expresa, debido a que La Casa Blanca –anfitrión de la cumbre que se realizará en junio en Los Ángeles– no contempla la participación de Cuba, Venezuela y Nicaragua (este último ya anunció su desinterés en acudir), naciones con las que tiene diferencias políticas.

De concretarse su inasistencia al foro continental, López Obrador se convertiría en el primer presidente mexicano en tiempos recientes en rechazar una invitación del vecino del norte. "Si se excluye, si no se invita a todos, va a ir una representación del gobierno de México, pero no iría yo", advirtió, aun cuando ya había confirmado su presencia en Los Ángeles.

Descartó que su eventual ausencia en el foro impacte de forma negativa en la relación bilateral México-Estados Unidos o moleste a su homólogo Joe Biden. "Todavía falta para la cumbre y podemos llegar a un acuerdo. Pero sí, tenemos que unirnos todos, buscar la unidad de América".

Sin embargo, horas más tarde de las afirmaciones del mandatario, el embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, acudió a Palacio Nacional, igual que el canciller Ebrard. Ambos se retiraron sin hacer declaraciones.

En la última llamada telefónica entre López Obrador y Biden –el 29 de abril–, el mexicano le planteó la necesidad de invitar a todas las naciones de la región, a lo que su par estadunidense respondió que lo analizaría. Fuentes de la cancillería dijeron ese día a La Jornada que eso fue motivo de un diferendo entre los dos mandatarios durante esa conversación.

–¿Sería un mensaje de protesta? – se le insistió al Presidente durante la mañanera.

–Sí, porque no quiero que continúe la misma política en América y quiero en los hechos hacer valer la independencia, la soberanía, y manifestarme por la fraternidad universal. No estamos para confrontaciones, sino para hermanarnos, unirnos. Y aunque tengamos diferencias, las podemos resolver cuando menos escuchándonos, dialogando, pero no excluyendo a nadie. Nadie tiene el derecho de excluir.

Para apoyar su posición, López Obrador se acogió a una frase de George Washington: "Las naciones no deben aprovecharse del infortunio de otros pueblos".

Consideró que la negativa a invitar a ciertos países responde al interés de grupos minoritarios en Estados Unidos que "sacan provecho de esa política facciosa, pero eso no es la mayoría del pueblo" estadunidense.

Insistió en su propuesta de la unidad de América y dejar atrás la política "intervencionista" de más de dos siglos.

Subrayó una vez más que el bloqueo económico a Cuba –firmado por el presidente John F. Kennedy en febrero de 1962– "es indebido e inhumano. Es una vileza utilizar una estrategia política de esta naturaleza con propósitos políticos-electorales", expuso.

En cambio, ponderó que en su gira por Centroamérica y Cuba, "la gente nos trató de maravilla", y eso no es un reconocimiento a su gobierno, sino al pueblo mexicano.

Contrastó con la "actitud irresponsable y servil" de Vicente Fox en el episodio del "comes y te vas", para evitar que el comandante Fidel Castro se cruzara en Monterrey con George W. Bush. Y justo en su visita a Cuba, dijo, le informaron que Castro, por su afecto a México, evitó difundir en la isla ese "vergonzoso incidente, porque no quiso que se ofendiera al pueblo de México".

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El Consejo de Seguridad ha fracasado en suobjetivo de mantener la paz mundial.. Imagen: AFP

Un actor lejano, ilegítimo e inoperante, incapaz de frenar la guerra

La Carta de las Naciones Unidas le confiere la facultad “principal” de mantener la paz pero el Consejo de Seguridad está muy lejos de cumplir con esa misión.

 

El Siglo XXI habrá sido la sepultura espectacular del anhelo que consistió en crear, a finales de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), un sistema multilateral de seguridad basado en el derecho y con la máxima ambición de mantener la paz y la seguridad internacional. Con la crueldad de la condición humana de por medio esa ambición era por demás idealista, pero, el menos, a lo largo de los años y en muchísimos casos salvó decenas de miles de vidas humanas y evitó la propagación de conflictos más devastadores. Así nació y se desarrolló la Organización de las Naciones Unidas y así también murió la ONU, bajo los golpes, abusos y traiciones orquestados por ese comité de gestión imperial del mundo que es el Consejo de Seguridad de la ONU y sus privilegiados cinco miembros permanentes. 

Misión incumplida

La existencia del Consejo de Seguridad, tal como está configurado, carece de todo sentido y legitimidad. La Carta de las Naciones Unidas le confiere al Consejo de Seguridad la facultad “principal” de mantener la paz y la seguridad internacional. Sin mucho reflexionar, cualquier lector constatará que, desde hace décadas, la conducta de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU está muy lejos de cumplir con esa misión. De hecho, las potencias que lo componen se sirven del Consejo para enjuagar o disputar sus propios intereses, no los de la comunidad internacional. El Consejo es una aberración que no respeta los equilibrios del mundo. Nada puede demostrar de manera más trágica su inoperancia como su absoluta incapacidad para intervenir de una u otra manera en el conflicto en Ucrania.

La ONU y su Consejo de Seguridad son hoy, como otras tantas veces, un actor lejano e inoperante, un fantoche risible o en un palco al servicio exclusivo de los cinco miembros del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Gran Bretaña. Dos regímenes autoritarios en conflicto permanente con el eje occidental (y viceversa), la primera potencia mundial, Estados Unidos, y dos democracias europeas protagonizan una pieza delirante: tienen, en una mano, el derecho a vetar las resoluciones del Consejo de Seguridad y, en la otra, sus dedos en los botones nucleares. En suma, hago lo que me da la gana, cuándo y cómo se me ocurra.

La desarticulación del mundo diplomático y de la legitimidad de la ONU se aceleró entre finales del Siglo XX y principios del Siglo XXI: la intervención en Kosovo (1999), la invasión de Irak (2003), las resoluciones que permitieron la intervención de la OTAN en Libia (2011) y la reciente invasión rusa de Ucrania fueron verdaderos atentados a       la raíz de la paz. Hasta los más vehementes idólatras de Vladimir Putin se deben reír a carcajadas con la situación que se vive en el Consejo de Seguridad desde el día en que las tropas rusas ingresaron en Ucrania: la ONU no envió Cascos Azules a Ucrania ni tampoco adoptó sanciones contra Rusia porque Moscú utilizó su derecho de veto para bloquear las iniciativas. Hay que admitirlo: es una obra maestra de la burla al resto de las naciones del mundo. 141 países de un total de 193 se pronunciaron a favor de un texto mediante el cual se le exigía a Rusia que pusiera fin “al recurso a la fuerza”. En febrero, 11 de los 15 miembros del Consejo de Seguridad votaron una resolución similar, pero el texto no pasó. ¿ Por qué ?. Porque Moscú blandió su derecho de veto para evitar una sanción contra su propia invasión militar. Extraordinario. 

Festival de vetos

Hay que ser claros: no se trata aquí de Rusia o Putin, sino de la burrada sobre la que está basado el funcionamiento del Consejo de Seguridad y de la absoluta falta de honestidad intelectual de todos sus miembros. En 2022, lo de Rusia y Ucrania es un capítulo suplementario de una extensa obra de demolición y desigualdad ante el derecho. En diversas oportunidades y por motivos estratégicos, el resto de los miembros del Consejo de Seguridad procedió igual. No hay diferencia: los cinco heredaron un mandato diplomático y moral que ellos mismos pisotearon.

 Desde la creación de la ONU el veto fue utilizado 260 veces: 143 veces por la URSS y luego Rusia, 80 veces por Estados Unidos y el resto por Gran Bretaña, Francia y China. Detalle singular en esta contabilidad histórica: el 23 de diciembre de 1989, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia ejercieron su derecho de veto para frenar una resolución presentada por Yugoslavia (en nombre de los países no alineados) contra la invasión de Panamá por parte de Estados Unidos. La Resolución fue aprobada por 10 de los 15 miembros del Consejo (entre ellos China y Rusia) pero rechazada por el grupito de los privilegiados que componen la instancia. Es la constante histórica de esa realeza nuclear: el invasor puede invadir y oponerse a que lo condenen. Toda la cadena de producción en las mismas manos: bombardeo, mato, elimino, invado, cometo crímenes de lesa humanidad (en Panamá también) entierro, celebro la ceremonia, me absuelvo de los actos cometidos, levanto una estela o un monumento en memoria de las victimas que provoqué y después doy lecciones a los demás sobre la paz y la seguridad.

Desigualdad radical

Prorrusos o anti rusos, pro gringos o anti gringos, es una situación patética, una patada en el rostro de la comunidad internacional. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, tal y como está concebido, no tiene ninguna razón de ser. Es una instancia ilegítima que no representa nada más allá de los intereses de quienes lo componen y de sus aliados. Nada justifica la desigualdad radical de su existencia. Es, pura y definitivamente, una estafa, una demostración degradante y colectiva por parte de estos cinco países de su poder imperial respaldado por una superioridad militar que priva a otras naciones de su necesario derecho a intervenir en las crisis del mundo. 

El derecho de veto es una tergiversación reservada a una casta que hace todo cuanto está a su alcance para escapar a las sanciones derivadas de los desastres que sus políticas o las de sus aliados desencadenan. Los cinco guardan bajo llave el orden internacional que ellos mismos organizan o alteran a su antojo. La ONU no fue capaz de mediar para mantener la paz en Ucrania, no lo hizo en Siria porque, de forma cruzada, cuatro de los  cinco miembros permanentes el Consejo participaron en la guerra en Siria (Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Rusia); tampoco intervino en Myanmar para proteger a los Rohingya o en el Xinjiang para socorrer a los Ouïgours. Y si no lo hizo no fue porque a la ONU le falten competencias, para nada, le sobran. Fue por los intereses de los cinco amos que estaban en juego en cada uno de esos conflictos. ¿Cómo es posible concebir una instancia de casi gobierno mundial en el seno de la cual sus integrantes están enfrentados de forma permanente y done nadie confía en el otro ?

Reformar la ONU

El derecho de veto reservado exclusivamente a Estados Unidos, Rusia, China, Gran Bretaña y Francia ha terminado por llevar a las Naciones Unidas a una inmovilidad trágica. Ya no se trata de “errores operacionales” como en Ruanda o en la ex Yugoslavia sino de toda una filosofía que se derrumba poco a poco. El derecho de veto es un descendiente de los equilibrios internacionales de los años 1940-1950 y no corresponde más a la configuración geopolítica moderna. Ese derecho crea imperios por encima de todos. El veto es tan anti diplomático y anti democrático como la misma composición del Consejo de Seguridad. Este consta de 15 países, 10 de los cuales alternan su presencia cada dos años y los otros 5 son “permanentes” y con derecho a vetar las resoluciones. En la Asamblea general de la ONU cada país dispone de un voto y debe ser desde allí de donde se active una reforma profunda de la ONU y del Consejo de Seguridad.

 Es impensable que sólo 15 países integren el órgano ejecutivo de la ONU, o sea Consejo de Seguridad. Su ampliación, la remodelación de su representatividad (donde estén África y América Latina), así como la eliminación o la modulación del derecho de veto son objetivos prioritarios para un organismo multilateral que desempeña un papel esencial a través de sus agencias: ayuda al desarrollo, a la educación y la ciencia, competencias en la agricultura (FAO) o la intervención en las situaciones en la que los conflictos dejan decenas de miles de refugiados (ACNUR). Es imperativo salvar a la ONU desarticulando de una buena vez por todas los privilegios de cinco imperios, entre ellos su capacidad a ejercer como “policía internacional” solo cuando le conviene a sus ejércitos o a sus economías. Cada una de las cinco potencias han pecado demasiadas veces y provocado catástrofes humanitarias espantosas como para que sean las únicas que se auto excluyan de la sanción y el inventario.

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Xiomara Castro, presidenta de Honduras, en San Pedro Sula.. Imagen: EFE

El canciller hondureño calificó de desacertada la intervención de la embajadora estadounidense

El cruce entre los diplomáticos ocurre luego de que la presidenta Xiomara Castro envió un proyecto de reforma estructural del sector energético para garantizar el acceso a la energía eléctrica así como solventar la millonaria deuda adquirida por la estatal energética durante el gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández. 

Honduras le respondió a Estados Unidos luego de que la embajadora norteamericana cuestionó un proyecto de ley de reforma del sector energético que prevé garantizar el servicio de energía eléctrica como bien público. El proyecto además propone revisar los contratos con las empresas generadoras de energía y la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE). Según la diplomática estadounidense le preocupa el efecto de la reforma en la inversión extranjera.

Diplomacia desacertada

El ministro de Relaciones Exteriores hondureño, Enrique Reina, cuestionó la intervención de Laura Dogu, embajadora estadounidense, en el debate sobre la reforma energética. "Sra. Embajadora. Ud. ha sido recibida con los brazos abiertos. La reforma energética es urgente como Estado, combate una situación heredada de corrupción y pobreza", escribió el canciller en su cuenta de Twitter.

"Nos preocupa su desacertada opinión sobre la política interna, lo que no contribuye a las buenas relaciones con EEUU", advirtió respondiendo al tuit de la diplomática de Washington que había asegurado estaba analizando la propuesta del gobierno de Castro y tenía “preocupaciones” al respecto. "La reforma energética es crítica para el desarrollo económico. Estamos analizando la propuesta energética ​y como he escrito nos preocupa el efecto que tendrá sobre la inversión extranjera y la independencia de la agencia reguladora" de energía, escribió Dogu en Twitter.

La reforma estructural cuestionada por la embajadora estadounidense fue presentada unos días atrás por la presidenta de Honduras, Xiomara Castro. El proyecto enviado por la mandataria titulado Ley Especial para garantizar el servicio de la energía eléctrica como un bien público de seguridad nacional y un derecho humano de naturaleza económica y social, prevé subsidios a sectores de bajo ingreso, desempleados o discapacitados y la revisión de contratos con generadoras térmicas, eólicas y de otras fuentes para que rebajen el precio del kilovatio por hora. En este sentido, el proyecto establece que en caso de que no sea posible una renegociación “se autoriza a plantear la terminación de la relación contractual y la adquisición por parte del Estado previo el justiprecio”.

Ley de 2014: hacia la privatización de la ENEE

La ley actual de la Industria Eléctrica fue promulgada en mayo de 2014, en el primer mandato de Juan Orlando Hernández al frente del Ejecutivo luego de ejercer la presidencia del Congreso hondureño. Esa legislación abrió las puertas de la estatal energética a la inversión privada que dos años más tarde tendría a la Empresa Energía Honduras (EEH) al frente de la distribución de energía en el país. Esto se vio reflejado en un aumento en la tarifa del kilovatio y del precio de los medidores. Mientras que la ENEE mantiene una deuda millonaria con la privada a quien le debe transferir más de 10 millones de dólares mensuales. Además, desde 2017 el pago debería haber aumentado a 15 millones de dólares. “Todo esto para operar una red que la tienen totalmente descuidada y destruida”, denunció un trabajador de la estatal al portal de noticias de Honduras Contracorriente.

En cuanto a los proyectos de generación de energía, según el portal Contracorriente, la diputada del Partido Salvador Honduras (PSH), Ligia Ramos, integrante de la Comisión de energía en el parlamento recordó que el 20 de enero de 2014 cuando se aprobaron contratos de energía renovable el hemiciclo entonces dirigido por el expresidente Hernández no estaba en funciones. “Ahí dejaron 99 contratos de energía renovables, exagerados en cuanto a lo que cobran, dieron fideicomisos y se aprobó lo de la EEH”, afirmó Ramos, citada por el medio centroamericano. La legisladora hondureña también denunció que el saqueo de la estatal data de 1994. “La han querido privatizar. La empresa privada se ha lucrado de la necesidad de la población y de la ENEE; prácticamente la han quebrado”.

Reacción al proyecto de Xiomara Castro

Sin embargo, la revisión de contratos puso en alerta a los principales generadores de energía que incluso amenazaron con un gran corte de suministro tras el envío del proyecto de ley. El secretario de Energía, Erick Tejada, aseguró que la empresa térmica Lufussa amenazó a la ENEE y al gobierno con suspender el suministro de energía. “Vivimos una crisis sin precedentes, no solo en la ENEE, sino que en el país. Doce años donde se enquistó un modelo de corrupción”, aseguró a la televisión pública de Honduras. Tejada también cuestionó que a pesar de que desde marzo de 2021 la empresa estatal le debía alrededor de 800 millones de lempiras a Lufussa recién ahora a 45 días de la administración de Castro la privada arremete con amenazas.

 “No vamos a negociar con la pistola en la cabeza”, sentenció el funcionario hondureño. Además, recordó que la renegociación de los contratos con esas empresas es una de las promesas de campaña de la presidenta de Honduras. “La mayoría de esos contratos son lesivos para el interés público y es imposible concebir el rescate de la ENEE sin la renegociación de esos contratos”, añadió en referencia a los términos que el gobierno de JOH negoció y que fijaron precios muy por encima de los países de la región centroamericana. Según Tejada, desde 2010 el Estado le ha pagado 2.600 millones de dólares a Lufussa. Por su parte, la privada aseguró que no amenazó a la empresa estatal, y que “simplemente se está notificando que no contamos con los recursos financieros para la compra de combustible que garantice al máximo la producción de energía”.

La demanda energética del país es de unos 1.700 megavatios y el 60 por ciento es generado por plantas térmicas que funcionan con derivados de petróleo. A partir de esos contratos con las generadoras privadas (unas veinte empresas) que suplen el 60 por ciento de la demanda energética del país el Estado de Honduras arrastra una deuda de mas de 3 mil millones de dólares. En el proyecto, Castro también da cuenta que desde el golpe de Estado de 2009 las pérdidas aumentaron y sólo en el área de distribución (desde 2016 a cargo de la EEH) incrementaron de 20,8 por ciento a 30,75 por ciento al 31 de diciembre de 2021.

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La zona de impacto de uno de los dos misiles lanzados contra edificios en Kiev, donde se reunieron el presidente Volodymir Zelensky y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres.Foto Ap

La iniciativa del demócrata de asistencia financiera a Ucrania no incluye un plan de paz

Nueva York. El presidente estadunidense, Joe Biden, solicitó este jueves al Congreso 33 mil millones de dólares en asistencia a Ucrania, en lo que representa la propuesta más grande de este país desde la invasión por Rusia, enviando un mensaje de que Washington apuesta a un conflicto de largo plazo, que se está convirtiendo cada vez más en una guerra estadunidense, por ahora indirecta, contra Rusia, nutriendo preocupaciones sobre una posible ampliación del conflicto a otras regiones, y provocando alarmas sobre el uso de armas nucleares.

Al iniciar la novena semana del conflicto, la propuesta incluye 20.4 mil millones en asistencia militar, con miles de millones más en ayuda económica y "humanitaria". Biden instó al Congreso a aprobar el paquete lo antes posible e indicó que representa un esfuerzo de largo plazo para defender y apoyar a Ucrania. "El costo de esta lucha no es barato, pero doblarse ante la agresión será más costoso si permitimos que ocurra. O apoyamos al pueblo ucranio en la defensa de su país, o nos quedamos a un lado mientras los rusos continúan con sus atrocidades y agresión en esa nación", declaró en la Casa Blanca al anunciar su propuesta.

"Lo necesario para los próximos 5 meses"

La propuesta de 30 mil millones de dólares es adicional a los casi 14 mil millones de dólares en financiamiento de "emergencia" para Ucrania aprobados el mes pasado, y un alto funcionario explicó a los medios que esta nueva solicitud es "lo que creemos necesario para el éxito de Ucrania a lo largo de los próximos cinco meses de esta guerra".

Según la Casa Blanca, la asistencia militar incluye artillería, vehículos blindados y armas antiaéreas como asistencia para que el gobierno ucranio pueda abordar "amenazas relacionadas a materiales químicos, biológicos, radiológicos y nucleares". También apoyará mayor despliegue de tropas y equipo militar estadunidenses en lo que llama "territorio de OTAN" (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

El gobierno de Biden también está promoviendo nuevas medidas para usar los recursos de bienes confiscados a los "oligarcas" rusos para "remediar el daño causado en Ucrania".

Algunos observadores expresan preocupación de que el objetivo de Estados Unidos ya no es sólo apoyar la "defensa" de Ucrania, sino debilitar militar y económicamente a Rusia. Aunque Biden reiteró este jueves la línea oficial de que "no estamos atacando a Rusia, estamos ayudando a que Ucrania se defienda contra la agresión rusa", sus altos funcionarios han indicado otra cosa.

El lunes, su secretario de Defensa, Lloyd Austin, declaró que "queremos ver a los rusos debilitados a tal punto que ya no puedan hacer las cosas que han hecho al invadir Ucrania". El secretario de Estado, Antony Blinken, y otros altos funcionarios han repetido la frase sobre como la guerra está "debilitando" a Rusia.

"A juzgar por sus declaraciones más recientes, el gobierno de Biden está cada vez más comprometido en usar el conflicto en Ucrania para librar una guerra de terceros contra Rusia, con la meta de hasta destruir el Estado ruso", escribe el analista Anatol Lieven en Responsible Statecraft del Instituto Quincy. “Eso implicaría que Estados Unidos está adoptando una estrategia que todo presidente estadunidense durante la guerra fría se esforzó para evitar: patrocinar una guerra en Europa, llevando consigo el riesgo grave de una escalada hacia una confrontación militar directa entre Rusia y la OTAN, posiblemente acabando con una catástrofe nuclear”.

Por cierto, lo más notable por su ausencia, en las iniciativas y mensajes oficiales de Washington, son propuestas para negociar un cese el fuego y proceder a la negociación de algún acuerdo de paz, algo que nutre la especulación entre algunos críticos de que Washington no está interesado en el corto plazo en el fin de esta confontación bélica.

¿Conflagración atómica?

Biden respondió a preguntas sobre posibles reacciones de Rusia a sus propuestas, que "estamos preparados para todo lo que hagan". En ese sentido, expresó que las amenazas rusas de emplear armas nucleares "me preocupan porque demuestran la desesperación que está sintiendo Rusia sobre su fracaso abyecto en hacer lo que deseaban".

El espectro de las armas nucleares en un conflicto entre Estados Unidos y Rusia ahora se ha escapado del clóset de la nostalgia de la guerra fría para retornar una vez más en esta coyuntura, y aunque muchos políticos y estrategas militares estadunidenses públicamente insisten que es poco probable, algunos medios reportan que, en privado, los funcionarios están elaborando planes de contingencia de cómo responder a amenazas rusas. "Nadie quiere ver que esta guerra se intensifique más ni que llegue al ámbito nuclear", comentó el miércoles John Kirby, el vocero del Pentágono.

El director de la Agencia Central de Inteligencia estadunidense (CIA), William Burns, advirtió hace unos días que "dada la desespe-ración potencial" del presidente ruso, Vladimir Putin, y su gobierno "ante el retroceso militar que han enfrentado hasta ahora, ninguno de nosotros puede tomar a la ligera la amenaza presentada de que ellos recurran a armas nucleares tácticas o armas nucleares de bajo nivel".

No mencionó que Estados Unidos y Rusia tienen la capacidad nuclear para destruir la vida humana del planeta.

La línea oficial de Washington sobre Ucrania –la cual, a diferencia de otros temas, cuenta con un consenso bipartidista– de que Estados Unidos está defendiendo a Ucrania ante una "agresión no provocada" de Moscú que viola el derecho internacional y probablemente sea un "crimen de guerra" sigue permeando en los medios y en los cir-cuitos políticos y académicos que participan en el gran debate sobre el conflicto y sus implicaciones para el llamado "orden mundial".

El estilo de la propaganda

Con ello se demuestra que aún funciona lo que Noam Chomsky hace décadas bautizó como la "manufactura de consenso". Esta semana, el ilustre analista disidente señaló que "la invasión de Ucrania por Putin fue provocada de forma clara mientras la invasión de Irak por Estados Unidos fue no provocada. Eso es lo opuesto de lo que se comenta y se reporta [en Estados Unidos]. Pero es exactamente la norma de la propaganda de tiempos de guerra".

Mientras tanto, los incrementos en gasto militar a nivel mundial en 2021 superaron por primera vez en la historia 2 billones de dólares, re portó el Instituto Internacional de Investigaciones de la Paz de Estocolmo y más de 38 por ciento de ese total es de Estados Unidos (https://sipri.org/media/press-release/2022/world-military-expenditure-passes-2-trillion-first-time). El año 2022 promete ser todavía más prospero para ese sector.

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