Lunes, 31 Enero 2022 05:46

Un poco de respeto, a cambio de gas

Olaf Scholz, 26 de enero en el parlamento alemán, en un debate sobre el futuro de Europa y la presidencia del G7 AFP, STEFANIE LOOS

ALEMANIA ATRAPADA EN LA TENSIÓN ENTRE RUSIA Y ESTADOS UNIDOS

En un coloquio celebrado el viernes 21 de enero en Nueva Delhi, el vicealmirante Kay-Achim Schönbach, jefe de la Marina alemana, dijo que era una «tontería» suponer que Rusia estaba interesada en invadir Ucrania y aseguró que los territorios de la península de Crimea «nunca volverán» a ser controlados por Kiev. En la ronda de preguntas de la actividad organizada por el Instituto Manohar Parrikar de Estudios y Análisis de Defensa, el militar alemán habló sobre las intenciones detrás del aumento de tropas rusas en la frontera con Ucrania. Opinó que el presidente ruso «está presionando porque sabe que puede hacerlo, eso divide a la Unión Europea [UE]», y sostuvo que Vladimir Putin «quiere respeto» y que «darle el respeto que exige y probablemente merece» tiene un «costo bajo, incluso nulo».

Schönbach, que asumió el mando de la fuerza naval alemana hace menos de un año, también opinó que aumentar los lazos comerciales con Rusia –país al que destacó como «país cristiano, aunque Putin sea ateo»– y tener «a este gran país, aunque no sea una democracia, como socio bilateral» seguramente servirían para alejar a Moscú de la influencia china.

Tras hacerse público el video del coloquio en las redes sociales, la reacción ucraniana en Berlín y Kiev fue inmediata. Entrevistado por el periódico alemán Die Welt, el embajador ucraniano en Alemania sostuvo que las apreciaciones de Schönbach muestran la «arrogancia alemana y los delirios de grandeza que uno de los jefes de más alto rango de la Bundeswehr [Fuerzas Armadas alemanas] demuestra al soñar con una santa alianza con un criminal de guerra como Putin y una moderna cruzada germano-rusa contra China». El diplomático aseguró que el episodio deja «muy cuestionada» la credibilidad y la fiabilidad de Alemania. Mientras tanto, en Kiev, el Ministerio de Asuntos Exteriores ucraniano convocó a la embajadora alemana en ese país para pedir explicaciones por las «inaceptables declaraciones».

Pocas horas después, el vicealmirante Schönbach hizo público un comunicado en el que califica sus comentarios como «un claro error», ya que se trataban, dice la misiva, de opiniones personales «poco meditadas y mal calculadas». Además, el militar informó que había solicitado a la ministra de Defensa, la socialdemócrata Christine Lambrecht, que lo relevara de inmediato de sus funciones, ya que consideraba que su salida era «necesaria para evitar más daños a la Marina alemana, pero sobre todo a la República Federal de Alemania». Por su parte, el Ministerio de Defensa, además de aceptar la renuncia del vicealmirante, declaró que los comentarios no reflejaban en absoluto la posición oficial alemana.

LA CAUTELA

Las declaraciones de Schönbach son un problema para el flamante gobierno alemán del socialdemócrata Olaf Scholz. No solo contradicen la posición adoptada oficialmente por Alemania y sus socios de la UE y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), sino que también se producen en un momento en que la postura alemana en el conflicto entre Ucrania y Rusia es observada con recelo desde Kiev y Washington.

Tanto el canciller federal, que hasta ahora ha mantenido un bajo perfil en el conflicto de Ucrania, como la ministra alemana de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, han instado a Rusia a dar pasos claros hacia una desescalada y han advertido que una agresión militar tendría graves consecuencias. Sin embargo, el gobierno alemán ha evitado establecer líneas rojas y mantiene firme su política de no enviar armamento letal a zonas de conflicto, como es el caso de Ucrania. Esta reticencia coloca a Berlín en una situación incómoda frente a varios de sus socios que ya han dado este paso.

Durante los 16 años de gestión de Angela Merkel la posición alemana con respecto a Rusia siempre fue cautelosa y estuvo sostenida por un vínculo comercial de conveniencia mutua y el buen relacionamiento que la excanciller tenía con el presidente ruso. Esa cautela parece haber sido heredada por el nuevo gobierno, liderado por los socialdemócratas en coalición con verdes y liberales.

La apuesta al diálogo y la reticencia a imponer sanciones económicas –como la desconexión de los bancos rusos del sistema internacional de transferencias financieras o la prohibición de exportar a Rusia semiconductores, tal como ha sugerido Washington– también parecen ser el camino elegido por el nuevo canciller alemán. En este sentido, el martes, después de una reunión conjunta con el presidente francés, Emmanuel Macron, en Berlín, Scholz expresó su satisfacción por el reinicio de las conversaciones del denominado Formato de Normandía. La iniciativa, en la que participan Alemania, Francia, Ucrania y Rusia, logró en 2015 la firma del Acuerdo de Minsk II, que sirvió para frenar la escalada bélica en el este de Ucrania; sin embargo, buena parte de lo acordado por Moscú y Kiev no se ha cumplido.

EL GAS RUSO

Según informaciones publicadas por el semanario Die Zeit, días antes de que el secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, visitara Alemania la semana pasada, el canciller Scholz ya se había reunido en Berlín con el jefe de la CIA, William Burns. En esa reunión Burns había dado detalles del despliegue de las unidades rusas en la frontera ucraniana. Burns, considerado en Washington uno de los mejores conocedores de Putin, también le había transmitido al canciller alemán la preocupación que tienen los servicios de inteligencia estadounidenses por un posible ataque ruso de bandera falsa en suelo ucraniano. En Washington temen que una operación de ese tipo pueda servir de pretexto a Moscú para hacer avanzar sus tropas más allá de la frontera con la excusa de defender sus propios intereses.

Según Die Zeit, Berlín teme que uno de los objetivos de ese posible sabotaje sea el gasoducto que atraviesa Ucrania y que lleva el gas ruso desde Siberia hasta Alemania. En ese escenario, Europa dejaría de recibir, en pleno invierno, unos 40.000 millones de metros cúbicos de gas. Actualmente Rusia proporciona más de una tercera parte del gas que se consume en todo el continente europeo. Llegado ese punto, Alemania tendría que decidirse entre estrenar el flamante gasoducto Nord Stream 2 o incluirlo en un paquete de sanciones contra Rusia.

El Nord Stream 2 es un gasoducto que conecta Rusia con Alemania sin pasar por suelo de terceros países. Recorre más de 1.200 quilómetros bajo las aguas del mar Báltico y conecta al mayor exportador mundial de gas natural del mundo con la mayor economía de Europa. Desde el segundo semestre de 2021 el caño está listo para operar y solo resta la aprobación del ente regulador alemán. La inversión, de 11.000 millones de euros, fue realizada por Gazprom, la empresa estatal rusa que tiene el monopolio de las exportaciones de gas de ese país y es la propietaria y operadora exclusiva del gasoducto.

La construcción del Nord Stream 2 comenzó a principios de 2018 y estuvo plagada de polémicas. La obra siempre fue vista con recelo por el gobierno estadounidense, que entendía que la interconexión suponía incrementar la dependencia europea del suministro ruso. Además de la evidente dimensión geopolítica, los temores de Washington también encerraban una lógica comercial, ya que el nuevo gasoducto representa una amenaza para las exportaciones de gas natural licuado estadounidense al mercado europeo. La entrada en funcionamiento del Nord Stream 2 –capaz de transportar 55.000 millones de metros cúbicos de gas por año– significaría un golpe a la economía tanto de Ucrania como de Polonia. Para ambos países, el cobro de tarifas por el tránsito del gas ruso a través de sus territorios significa un importante ingreso de divisas y un factor de estabilidad geopolítica.

Este martes, el primer ministro británico, Boris Johnson, que en esta crisis viene actuando como portavoz del sector más guerrerista de la OTAN, disparó en la Cámara de los Comunes: «Creo que esta asamblea necesita entender que uno de los grandes temas que todos enfrentamos al lidiar con el tema de Ucrania, al lidiar con Rusia, es la tremenda dependencia de nuestros amigos europeos con respecto al gas ruso». El mensaje fue inmediatamente decodificado tanto por la prensa inglesa como por la alemana como una alusión velada a la ambivalente posición de Berlín, que hasta ahora no permite que los vuelos británicos con armamento destinado a Ucrania pasen por el espacio aéreo alemán.

Por Guzmán Morales desde Berlín 


27 enero, 2022

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Una foto del Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia con el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Antony Blinken (izq.), y al Ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov (der.), antes de su reunión. en Ginebra, Suiza, 21 de enero de 2022. - EFE

Washington enviará en los próximos siete días a Moscú una respuesta oficial a la petición de Putin de que la OTAN congele su expansión hacia el este de Europa. Durante el encuentro de este viernes, Lavrov ha asegurado que no quieren invadir Ucrania y Blinken ha respondido que, si es así, retire las tropas de la frontera.

 

La reunión entre el el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, con su homólogo estadounidense, Antony Blinken, ha terminado con un tímido acercamiento, pero sin ningún acuerdo. De hecho, las ruedas de prensa de ambos han constatado sus diferencias. Lavrov ha insistido en que Rusia no quiere invadir Ucrania. Blinken ha vuelto a amenazar a Vladimir Putin y ha aseverado que, si de verdad no quieren hacer un ataque, retiren las tropas de las fronteras.

Lavrov dijo, no obstante, que Blinken le ha prometido que la próxima semana Moscú recibirá las respuestas por escrito que reclama a sus propuestas relacionadas con la congelación de la expansión de la OTAN hacia el este de Europa. En concreto, Vladimir Putin exige que se retiren las tropas de Rumanía y Bulgaria.

Rusia esperaba que EEUU llegase a la reunión de Ginebra con esas respuestas, las que considera que podrían servirle de garantías formales.

El ministro ruso indicó también que luego de que se reciban esas respuestas escritas y de que su Gobierno las examine se verá cuál es el camino indicado a seguir, aunque en principio habrá nuevos contactos diplomáticos entre ambos países, pero no se puede adelantar a qué nivel. En el aire dejó la posibilidad de un encuentro entre Joe Biden y Vladimir Putin.

Lavrov, además, señaló a los periodistas que había reiterado al jefe de la diplomacia estadounidense que Rusia no tiene la intención de atacar a Ucrania y que la inestabilidad en este país no es consecuencia de las acciones rusas, sino de sus propios problemas internos, recoge Efe.

"No he escuchado ningún argumento hoy que sostenga la postura estadounidense sobre lo que ocurre en la frontera ruso-ucraniana. Sólo preocupación, preocupación y preocupación, pero nuestra preocupación alude a hechos reales que nadie oculta: el suministro de armamento a Ucrania, el envío de cientos de instructores militares occidentales", declaró.

En este sentido, criticó la intención de la Unión Europea de crear una misión de entrenamiento militar en Ucrania. "Eso ya es un interesante giro en las ambiciones de la UE", dijo.

Blinken, por su parte, ha insistido de que ha trasladado a Lavrov que van a defender la frontera de Ucrania. "Vamos a ser firmes, si Rusia invade, responderemos de manera severa", ha afirmado en rueda de prensa.

"Estados Unidos y Europa están listos para encontrarse con Rusia en cualquiera de estos dos caminos", advirtió Blinken en la rueda posterior al encuentro. "Hemos escuchado (a Lavrov) repetir que no tienen la intención de invadir Ucrania, pero hay cosas que todos vemos, por lo que le dije que para convencer al mundo podrían llamar de vuelta a las fuerzas que tienen en la frontera y seguir comprometidos con la vía diplomática", aseguró Blinken.

La reunión "fue más un intercambio de puntos de preocupación más que una negociación", añadió sobre el encuentro.

Además, en relación a la demanda rusa de que la OTAN se comprometa a que Ucrania nunca entrará en este Alianza, Blinken insistió en que "el pueblo ucraniano es quien debe escribir su futuro y en este sentido no hay espacio para la discusión". Aunque Blinken admitió que no se han logrado grandes avances en el diálogo de hoy, sí afirmó que "Lavrov tiene ahora una mejor comprensión de nuestra posición y viceversa".

 

21/01/2022 13:21

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En imagen de archivo, los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Rusia, Vladimir Putin. Foto tomada de la cuenta de Twitter del presidente venezolano

El diálogo, tras declaraciones del vicecanciller Riabkov sobre un despliegue militar en Caracas

 

Caracas. El presidente ruso, Vladimir Putin, manifestó ayer a su par venezolano, Nicolás Maduro, "su apoyo para fortalecer la soberanía nacional", durante una conversación telefónica en la que debatieron temas económicos, de salud y militares, informaron autoridades de ambos países.

La llamada tuvo lugar una semana después de que el principal negociador ruso en el diálogo sobre Ucrania con Estados Unidos, el vicecanciller Serguei Riabkov, dijo que él no podía "ni confirmar ni descartar" la posibilidad de que Rusia envíe recursos militares a Cuba y Venezuela en caso de que Estados Unidos y sus aliados no restrinjan sus actividades militares cerca de Rusia.

El asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, restó entonces importancia a los comentarios y los consideró una "fanfarronada".

Cuando se le preguntó el lunes sobre la posibilidad de un despliegue militar ruso en Cuba y Venezuela, el vocero del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo a los reporteros que "Rusia está pensando cómo garantizar su seguridad en el contexto de la situación actual".

En un comunicado, la oficina de Maduro señaló ayer que Putin expresó "todo su apoyo" en la defensa de la soberanía y en pos del desarrollo de Venezuela.

"El mandatario ruso manifestó su apoyo a los esfuerzos de las autoridades venezolanas para fortalecer la soberanía nacional", añadió el ministerio ruso de Relaciones Exteriores en Twitter.

A su vez, Maduro manifestó a Putin su solidaridad con Rusia y su repudio ante "las campañas de provocaciones y manipulaciones" en su contra.

El mandatario venzolano no se ha referido al tema de un eventual despliegue militar ruso en su país, y antier indicó que estaba equivocado quien creyera las afirmaciones de un ex jefe de inteligencia que huyó a Estados Unidos en 2019.

El general en retiro y ex jefe de la policía de inteligencia Manuel Cristopher Figuera sostuvo el lunes pasado que dentro de instalaciones militares venezolanas habría bases rusas, y subrayó que una de ellas estaría dentro de una brigada en Valencia y otra en Manzanares, ambas cercanas a Caracas.

Al informar sobre la conversación, Maduro tuiteó: "sostuve importante conversación telefónica con el hermano presidente Vladimir Putin. Dialogamos sobre temas referentes a la cooperación existente en diversas áreas estratégicas al más alto nivel, relación que se fortalece con la unión inquebrantable de nuestros pueblos".

Agregó que hablaron sobre el incremento en el intercambio comercial entre los dos países, "así como la puesta en marcha de conectividad aérea entre las ciudades de Caracas y Moscú".

Maduro agradeció el apoyo del gobierno de Rusia en la lucha contra la pandemia de covid-19 por medio del suministro de vacunas y medicamentos para garantizar la salud de la población venezolana.

Al respecto, la cancillería rusa reportó también que los presidentes "destacaron la importancia de continuar la cooperación en la lucha contra el covid-19, incluidos los suministros de vacunas rusas a Venezuela".

En diciembre de 2018, Rusia envió brevemente un par de sus bombarderos Tu-160 de capacidad nuclear a Venezuela, en una muestra de apoyo a Maduro en medio de la presión de Occidente.

Rusia es un aliado político importante de Venezuela, que está cada vez más aislada por las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, que acusan a Maduro de socavar las instituciones democráticas, al tiempo que lidia con una severa crisis económica.

Estados Unidos no considera válida la elección presidencial de Maduro de 2018 y en su lugar reconoce al líder opositor venezolano Juan Guaidó como el mandatario legítimo del país sudamericano.

Por la noche, Maduro reiteró que "la derecha extremista desde Colombia y Washington pretende retomar la campaña contra Venezuela. Alerta. No lo permitamos", pidió durante un acto oficial.

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Rusia, UE y EEUU no logran pactar un deshielo y los tambores de guerra suenan con fuerza tras 30 años

 

La ofensiva diplomática para prevenir una nueva guerra Ucrania concluye en punto muerto. En Bruselas temen que el reciente ciberataque sobre Kiev sea el preludio de una ofensiva militar rusa y Estados Unidos asume que Moscú ya la prepara.

 

El maratón internacional celebrado a lo largo de toda la semana para prevenir una nueva invasión rusa en las fronteras finaliza con parálisis. Y la tensión de amenaza bélica a las puertas de la UE no da visos de mejora. "El riesgo de guerra en la región es ahora mayor que en cualquier momento pasado de los últimos 30 años", ha advertido Zbigniew Rau, ministro de Exteriores de Polonia, país que mantiene la Presidencia de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). "Los tambores de guerra suenan con fuerza", ha coincidido Michael Carpenter, embajador estadounidense ante este foro internacional.

Ginebra, Bruselas, Viena y Brest. Cinco días y cuatro reuniones entre Occidente y Rusia en el marco de la OTAN, la OSCE y la UE apenas dejan puntos de encuentro. Lejos de restaurar la confianza y encauzar la situación con el Kremlin, estadounidenses y europeos han certificado que la relación con Vladimir Putin da poco margen al optimismo.

Los encuentros han concluido dejando patentes las "diferencias significativas" que les separan desde hace años. Ninguna de las partes ha cedido. Rusia mantiene sus líneas rojas: evitar la expansión de la OTAN al Este (principalmente la entrada de Ucrania y Georgia a la Alianza) y la retirada de las tropas occidentales en el flanco oriental. Y los aliados reiteran su negativa a ceder ante unas demandas "inaceptables". Moscú no tiene derecho a crear áreas de influencia y vetar o condicionar el futuro de las ex repúblicas soviéticas, reiteran. No obstante, los 30 aliados no tienen intención de incluir a Ucrania en el corto plazo, aunque sí le abrieron los brazos en 2008 a través de la declaración de Bucarest. Aceptar a un país con problemas democráticos y económicos y que cuenta, además, con una parte de su territorio invadida supondría un precio muy elevado que nadie está dispuesto a asumir. Pero el Kremlin avisa. Y quiere esta garantía por escrito.

El diálogo hacia el deshielo llegaba con las expectativas bajas. La OTAN se sentó por primera vez con Rusia en más de dos años sobre unas demandas exclusivamente dibujadas en Moscú e inasumibles para los occidentales. La Alianza ha ofrecido un calendario para continuar con las negociaciones, pero no ha obtenido respuesta a esta oferta. "Estamos abiertos al diálogo con Rusia pero nunca a expensas de nuestra libertad, independencia y soberanía", ha afirmado Josep Borrell, jefe de la diplomacia europea, al final de un Consejo de Exteriores extraordinario celebrado en la ciudad francesa de Brest. Diplomacia sí, pero no a cualquier precio, en lo que los europeos sienten como una negociación que transcurre con una pistola en la sien por es amenaza constante de Rusia a intimidar a las repúblicas ex soviéticas.

En Bruselas desconocen las intenciones de Putin, pero temen que el presidente ruso pueda utilizar un potencial fracaso de estas conversaciones como justificante y pretexto para invadir Ucrania, donde ha desplazado a más de 100.000 soldados y material bélico pesado en los últimos meses.

Los europeos, marginados

La tensión actual tiene tintes del pasado. Putin ha pedido recientemente regresar a la situación de 1997, antes de la expansión de la OTAN al Este y a los Bálticos. Amparándose en sus declaraciones en las que afirmaba que la caída de la Unión Soviética era "la mayor desgracia de la historia rusa" y la "mayor catástrofe geopolítica" del siglo XX, algunos analistas señalan que sus verdaderas intenciones son regresar al mundo bipolar en la que las grandes potencias movían los hilos de buena parte del planeta.

Aunque es sillón permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, una potencia nuclear y partícipe en diálogos internacionales en torno al conflicto sirio, libio o al acuerdo nuclear, la Rusia de Putin no tiene mucho afecto por el multilateralismo. De hecho, su aversión a la UE es patente. La Comisión geopolítica que dirige Ursula von der Leyen no tiene línea directa con el Kremlin, que prefiere dirigirse directamente a las capitales en Berlín o París.

La UE, como institución, no ha estado representada en ninguna de las conversaciones acontecidas esta semana, que arrancaron en Ginebra con el encuentro entre las delegaciones estadounidenses y rusa. La sensación en los pasillos de Bruselas es que Rusia busca dividir al bloque e ignorarlo y quieren darle la vuelta a este sorpasso estrechando su relación con la Casa Blanca, que desde Trump no atraviesa su mejor momento. Pero Borrell avisa: "Los rusos tendrán que hablar con nosotros, les guste o no".

El propio presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, ha propuesto la celebración de una cumbre a tres con Kiev, Moscú y Washington, pero sin Bruselas. Al poco o nulo apetito del presidente ruso o de la unilateralidad de la Administración Biden para incluir a los europeos, se unen los problemas internos y estructurales de la propia UE como actor global: división de los 27 Estados miembros y carencia de una política exterior común maniatada por la unanimidad y la falta de competencias.

Ciberataque, ¿la antesala?

Ucrania ha amanecido este viernes con un ciberataque masivo a sus páginas gubernamentales. La agresión se une a la tensión que el país acumula desde hace meses por el despliegue militar ruso en el Donbás ocho años después de la anexión de la península de Crimea.

Las respuestas y el apoyo a Kiev ante "intentos para desestabilizarlo" no se han hecho esperar. La OTAN ha mostrado su interés en rubricar con Ucrania un mecanismo de cooperación contra los ciberataques, porque no creen que sea el último. La reunión de ministros de Exteriores también se ha saldado con la advertencia de una "respuesta robusta" ante los temores de que este ataque online sea el preludio para una acción militar por parte de Moscú a su vecino.

Los rumores sobre una nueva Crimea planean por el Viejo Continente desde hace semanas. Aunque el Kremlin siempre ha rechazado que estas sean sus intenciones. Nadie se atreve a aventurar si se llevarán a cabo, pero ante la posibilidad, Occidente quiere estar preparado y que no le pille con el pie cambiado como ocurrió en 2014, cuando la UE tardó semanas en ser capaz de reaccionar.

La CNN recoge este viernes en exclusiva que la inteligencia estadounidense tiene constancia de que Rusia prepara una operación para justificar la invasión. El polvorín geopolítico se ha visto doblemente azuzado por las declaraciones del representante ruso flirteando con enviar efectivos militares a Cuba y Venezuela si no se satisfacen las demandas rusas. Un escenario que deja para muchos el sabor de una suerte de Guerra Fría en 2022.

Y, ¿ahora qué? La semana de negociaciones clave da paso a una fase más crucial: los próximos días. Rusia da una especie de ultimátum y aguarda una respuesta a sus demandas de la OTAN por escrito. Y el tono no se presupone conciliador: "Nos estamos quedando sin paciencia", asegura Sergei Lavrov, ministro de Exteriores ruso.

 

14/01/2022 19:53

María G. Zornoza@MariaGZornoza

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Imagen de febrero de 20290 de la toma de posesión del presidente tunecino, Kais Saied, en el palacio presidencial de Cartago, en las afueras de la capital, Túnez. — Fethi Belaid/Pool / REUTERS

Esta semana se han revelado más detalles del papel que Egipto está jugando en el proceso tunecino que se inició con el golpe de estado de julio y con el que el presidente Kais Said, respaldado por la alianza que lideran Israel y los Emiratos Árabes Unidos.

Ya puede decirse que todo el norte de África, con excepción de Argelia, se haya bajo la tutela de la coalición que lideran Israel y los Emiratos Árabes Unidos, y de la que también son elementos clave Egipto y Arabia Saudí. El caso de Túnez es un ejemplo claro de esta ofensiva, como el caso de Líbia, cuyo primer ministro acaba de entrevistarse con el director del Mosad, David Barnea, según han informado medios árabes y hebreos.

La coalición que dirige Israel tiene por principal enemigo el islam político, que en Túnez representa el partido Ennahda. Lo que está tratando de hacer la coalición es descoyuntar el movimiento islámico tunecino, a pesar de que desde el reciente golpe del presidente Kais Said, Ennahda, como ocurrió en 2013 tras el golpe egipcio, ha demostrado que descarta la violencia.

El veterano periodista David Hearst, de The Middle East Eye (MEE), desvela en su último artículo que el coronel egipcio Ali Mohamed al Farran es el contacto de la coalición israelí para "replicar (en Túnez) la experiencia egipcia", es decir para desarticular a los islamistas.

En su informe Hearst, citando fuentes que no descubre, indica que Farran ha preparado planes para acabar con Ennhada. En su calidad de miembro de los servicios de inteligencia egipcios, Farran quiere replicar lo sucedido en Egipto después del golpe militar de Abdel Fattah al Sisi en 2013, al que siguió una fuerte represión contra los Hermanos Musulmanes.

Como en Túnez, los islamistas egipcios decidieron no recurrir a la violencia y desde entonces han sufrido los embates continuados de los servicios de inteligencia de El Cairo. Said estaría imitando al presidente Sisi con el objetivo de aplastar las estructuras islamistas más básicas en Túnez.

Hearst añade que Farran, que tiene a su cargo el "Expediente tunecino", está trabajando estrechamente con Khaled al Yahyaoui, director de la Seguridad Presidencial además de consejero del presidente Kais Said. En esta misión Farran ha obtenido un "acceso sin restricciones" a lo que sucede en Túnez con el fin de aplastar a los islamistas.

El partido Ennahda obtuvo una mayoría relativa en el parlamento en las últimas elecciones. Durante la gobernanza cometió errores de bulto, y su programa fue finiquitado definitivamente en julio, cuando Said dio el golpe. Hasta ese momento Ennahda se había comportado como un partido democrático, y de hecho ha mantenido esta misma actitud tras el golpe.

Said justificó el golpe aduciendo que era necesario combatir el elevado desempleo, la corrupción y la pandemia de coronavirus. Para ello suspendió el Parlamento y destituyó al primer ministro al tiempo que se atribuía prácticamente todos los poderes constitucionales.

"Numerosas fuentes" confirmaron a The Middle East Eye que funcionarios de la seguridad egipcios aconsejaron al presidente Said desde antes del golpe y estuvieron presentes en el palacio presidencial, dirigiendo las operaciones desde antes del golpe y colaborando con Said en esa dirección.

Esta circunstancia confirma otra vez que hubo intervención extranjera en el golpe tunecino. En este mismo sentido, con anterioridad al golpe de julio, la administración de Facebook suspendió varias cuentas que se dedicaban a "crear opinión" política desde internet en Túnez, es decir a fomentar la desestabilización y el malestar social preparando el golpe, una operación en la que estuvieron implicados directamente elementos israelíes, información que apareció en su momento en las páginas del Yediot Ahronot y Haaretz.

Una de las fuentes mencionadas por MEE, que se publicó en julio, el mes del golpe de estado, señalaba que el presidente egipcio Sisi "se ofreció para proporcionar a Said todo el apoyo que necesitara para el golpe, y Said lo aceptó".

"Personal militar y de la seguridad egipcia se trasladó a Túnez con el respaldo absoluto de Mohammad bin Zayed, el príncipe de la corona de Abu Dabi", según MEE, que citaba una fuente al respecto. El príncipe Bin Zayed es la personalidad árabe más implicada en todos los conflictos árabes y colabora estrechamente con Israel.

David Hearst añade que desde que Said elaboró el plan para el golpe en mayo, ha seguido fielmente lo que había previsto para declarar una "dictadura constitucional", "concentrando todos los poderes en manos del presidente de la república". El plan también preveía poner bajo arresto domiciliario a dirigentes de Ennahda, como después ha sucedido.

Uno de ellos, Noureddine Bhiri, número dos de Ennahda, fue detenido por agentes de paisano el 31 de diciembre, que le acusaron de "terrorismo", una acusación calcada de las que hizo Sisi a los islamistas de los Hermanos Musulmanes detenidos tras el golpe de 2013. Bhiri, que está enfermo, fue ingresado dos días después en un hospital.

Esta semana, por segunda vez en menos de dos meses, el ministro del Interior tunecino ordenó el martes la jubilación de altos responsables de la seguridad, lo que en el país se interpreta como una purga política. El ministro del Interior, Tawfiq Sharaf al Din, no ha dado ninguna explicación satisfactoria que explique esa orden, y algunos medios indican que a los cesados se les considera próximos a Ennahda y que a quienes los sustituyen se les exige lealtad política.

En noviembre sucedió algo parecido cuando una veintena de responsables de la seguridad fueron cesados por el ministro, y algunos de ellos se encuentran bajo arresto domiciliario. El presidente Said sigue ignorando las protestas que se celebran en el país y parece determinado a no ceder y consolidar el golpe de julio con el apoyo de la coalición israelo-emiratí.

 13/01/2022 23:52

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Cumbre de emergencia de Putin/Xi y borrador de tratados de seguridadde Rusia con EU y OTAN

La candente situación desde Ucrania hasta Taiwán, donde Biden ha pasado a una ofensiva retórica propagandista –salpicada de amenazas de empleo de armas nucleares de Estados Unidos para propinar un "primer golpe" contra Rusia para "defender" a Ucrania, según el belicismo atómico del senador republicano de Misisipi, Roger Wicker, influyente segundo de a bordo de la omnipotente Comisión del Ejército (https://bit.ly/3yH0p0s)–, obligó a que se reunieran de urgencia en una cumbre virtual de 90 minutos el zar Vlady Putin y el mandarín Xi Jinping.

La ominosa amenaza de propinar sanciones catastróficas a Rusia, en caso de su inexistente "invasión" a Ucrania, entre las cuales se ubica la "opción nuclear" de expulsar a Rusia del sistema financiero internacional de pagos Swift (https://bit.ly/3shW8PD) –como advirtió la amazona subsecretaria de Estado israelí-estadunidense Vicky Nuland (https://bloom.bg/3p9l1eq): responsable del caos en Ucrania mediante su golpe contra el presidente ucranio Yanukovich en 2014–, quizá propició también la cumbre virtual de emergencia entre Putin y Xi (https://bit.ly/3e76ycw).

Por lo visto, los mandatarios Putin y Xi no tomaron en cuenta las notables conclusiones del connotado analista militar estadunidense Scott Ritter de que Biden está bluffeando en el tema de Ucrania (https://bit.ly/3Fm8Z6Y), y prefirieron colocar nítidamente sus "líneas rojas" compartidas desde Ucrania hasta Taiwán.

Desde 2013, Putin y Xi se han reunido, principalmente en forma presencial, 37 veces y ahora enfatizaron el supremo axioma soberanista, fundacional de la Carta de la ONU, sobre la "no interferencia" en los asuntos domésticos de otros países, así como resolver en forma conjunta y acoplada los contenciosos internacionales que el mandarín Xi califica de un "periodo de cambio turbulento" (https://reut.rs/33HVXTC).

Rusia apoya la postura de China en Taiwán, mientras que Pekín defiende la política de Rusia en Ucrania.

Más aún, según Yuri Ushakov, consejero del zar Vlady Putin en política exterior, ambos mandatarios acelerarán sus esfuerzos para la configuración de una infraestructura financiera independiente, con el fin de apuntalar sus operaciones comerciales bilaterales, en clara alusión a la ominosa amenaza de expulsar a Rusia del sistema Swift (https://bit.ly/3GURvz1).

Como un servidor había previsto, la triunfal visita de Putin a su homólogo Narendra Modi (https://bit.ly/3spUcEG) resucita el concepto del núcleo geoestratégico del RIC (Rusia/India/China), cuyos mandatarios podrían pronto realizar su espectacular cumbre (https://bit.ly/3qbtfSu). Dos días después de la cumbre virtual de emergencia de Putin y Xi, debido a la grave crisis geoestratégica frente a Estados Unidos y la OTAN desde Ucrania hasta Taiwán, la cancillería rusa hizo públicos dos borradores que servirán de base para definir las "estructuras de seguridad" geoestratégicas del siglo XXI y llenarán el vacío en el que naufraga el caduco "viejo régimen" unipolar/globalista/neoliberal que ha llevado al mundo al borde de una tercera guerra mundial de corte nuclear.

A mi juicio, para una seguridad estratégica global deben cesar las actividades hostiles de Estados Unidos/OTAN en el nuevo "arco de la crisis" del siglo XXI que engloba también a Europa oriental, el Cáucaso-Sur y Asia Central.

El borrador del "tratado de Estados Unidos y Rusia" prohíbe las actividades militares de cualquier género donde Washington y Moscú las perciban como "amenaza a su seguridad nacional" (https://bit.ly/30Fa2jz) y cuya resolución podría ser similar a la crisis de los misiles de 1962 en Cuba. Ambos borradores ameritan una mayor profundización analítica.

La principal aseveración de los dos borradores rusos promulga que "una guerra nuclear no puede ser ganada y nunca debe ser librada" (https://bit.ly/3siWkyi), lo cual detendría el irrefrenable irredentismo de la OTAN desde hace un cuarto de siglo y que pretende en forma provocativa otorgar su membresía atlantista a Ucrania y Georgia, en las sensibles fronteras de Rusia. Sucede que Putin no es Gorbachov ni Yeltsin.

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Nuevas relaciones entre China y Nicaragua apuntan al canal interoceánico

MANAGUA (Sputnik) — El restablecimiento de las relaciones entre los gobiernos de China y Nicaragua propiciarían las condiciones para acelerar el proyecto de Gran Canal Interoaceánico, estancado en el país centroamericano a raíz del fallido golpe de Estado de 2021, dijo el director del Centro Regional de Estudios Internacionales, Manuel Espinoza.

"Nicaragua necesita gigantescos proyectos, hay una competitividad global enorme y también hay una insuficiencia de elementos que facilitan la comunicación comercial, entre estos está el canal interoceánico, que hay que decir es un derecho nuestro a hacerlo", expresó el director del Crei.

Nicaragua restableció este viernes las relaciones diplomáticas con la República Popular de China, tras romper los vínculos que por 31 años mantuvo con Taiwán, isla que Pekín considera parte "inalienable" de su territorio.

En junio de 2013, la Asamblea Nacional de Nicaragua, aprobó la Ley 840, para la concesión, construcción y operación del Gran Canal Interoceánico otorgado al grupo inversionista de capital chino HKND, por un costo aproximado de 50.000 millones de dólares, con un alcance de futuro para el cruce de más de 5.000 barcos por año.

"Es la única opción, realmente en América Latina, que hay (para) la ampliación de un canal para el tipo de embarcaciones que vienen ahora, yo lo veo mucho más viable que antes. Creo que si el canal se llegará a construir sería una gran cosa para Nicaragua, es una obra de interés mundial", señaló a la Agencia Sputnik el analista en derecho internacional Manuel Madriz Fornos.

El representante del grupo HKND, es el empresario chino Wang Jing, quien este viernes felicitó al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, por reiniciar relaciones con China.

"Nicaragua está destinada a convertirse en el eje más importante de la "Franja y Ruta" a través del Pacífico y el Atlántico, un centro emergente que promueve la economía, el comercio, la tecnología y la cultura entre el este y el oeste, un faro que representa a gran amistad entre los pueblos y simboliza la búsqueda de la libertad, la prosperidad y la civilización en nombre de los pueblos del mundo", expresó Jing en una comunicación divulgada por el Gobierno de Managua.

El interés de construir un canal interoceánico data desde el siglo pasado, y el actual Gobierno de Nicaragua apuesta al proyecto de obra de gran calado para posicionar a la nación centroamericana en el centro del comercio del continente, dada la capacidad limitada del actual canal de Panamá.

Para Espinoza, Nicaragua tiene más que una aspiración el derecho a restablecer las relaciones con China, que le brinda al país la posibilidad de concretar el sueño del canal.

"Lo que pasa es que desde 1948 los norteamericanos han venido tratando de impedir que nosotros lo tengamos, porque ellos saben que la liberación económica de los pueblos es la independencia política, porque no es malo aspirar sólo al canal, y este sería una canal excepcional, un proyecto fantástico, porque tendría capacidad para enormes buques tipo Panamá", dijo.

El Gobierno de Nicaragua informó este viernes que la delegación que se encuentra en Tianjin (norte de China) se reunió con instituciones chinas de cooperación, inversiones y comercio.

Para la nación centroamericana China significa un mercado que garantiza más de 1.4 mil millones de compradores.

La posibilidad de que Estados Unidos incremente las hostilidades en la política internacional contra Nicaragua no afectará una decisión de Estado que es política y soberana, considera Madriz Fornos, sobre el contexto del nuevo vínculo con el Gobierno de Pekín y la renuncia de Managua a las relaciones con Taiwán.

"Parece que Estados Unidos estaba presionando a Taiwán para que no nos siguiera dando apoyo y se estaban reteniendo fondos, pero en política las cosas son como son y hay que tomar decisiones, esa decisión es positiva para Nicaragua. Los Estados Unidos está queriendo manipular al mundo entero en función de sus intereses", comentó Madriz Fornos.

Las relaciones entre el presidente Daniel Ortega y China se remontan a la década de los años 80 del siglo pasado, cuando triunfó la Revolución Popular Sandinista en Nicaragua y el entonces mandatario era un aliado del gigante asiático.

No obstante, los vínculos fueron rotos por la expresidenta Violeta Barrios cuando ganó el poder en 1990, para establecerlos con Taiwán.

Las relaciones con la isla continuaron con Taiwán en 2007 con el regreso del presidente Ortega al Gobierno, hasta que el 9 de diciembre decide retomar las relaciones con China.

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, al participar ayer en una videoconferencia desde la residencia de verano de Bocharov Ruchey, en Sochi.Foto Ap

Llamó la atención que la visita del zar Vlady Putin a India a reunirse con el premier Narendra Modi se haya escenificado un día previo a su cumbre virtual con Biden –sobre el candente contencioso de Ucrania– a la que concurrirá muy fortalecido.

Parece que fracasó el BRICS: aquel bloque geoeconómico de Brasil/Rusia/India/China/Sudáfrica cuando hoy Putin intenta resucitar el concepto geoestratégico RIC –Rusia/India/China– elaborado por el ex premier ruso Yevgeny Primakov (https://bit.ly/3rQSw6S), en plena caída libre de la ex URSS, al que es adicta la diplomacia rusa hoy a cargo de Sergei Lavrov, mientras el eje anglosajón de EU/Gran Bretaña, más Australia, pretende contener el ascenso irresistible de China mediante su AUKUS que hasta busca(ba) acoplarse al sinófobo T-MEC (https://bit.ly/3p0BDUp).

El ideal del AUKUS, para que sea fácticamente persuasivo, es acoplarse al concepto aún muy etéreo del QUAD: "cuadrilátero" de EU/Japón/Australia/India, curiosamente diseñado por Trump para detener, más que contener, a China.

Hindustan Times (7/12/21), cercano a Modi, expone que la "cooperación militar, durante mucho tiempo pilar primordial de la asociación estratégica de India y Rusia, fue parte prominente de la cumbre", donde brilló intensamente la "conectividad" del Corredor Comercial Internacional Norte Sur y el otro Corredor Marítimo Chennai/Vladivostok” en pleno océano Índico. A propósito, no pasó desapercibido en Hong Kong y China que Putin haya calificado a India de “superpotencia (https://bit.ly/3yfX3kR)”.

El titular del Wall Street Journal (WSJ) lo dice todo: “Rusia e India consolidan lazos militares pese a presión de EU: procede la entrega de un sistema misilístico ruso a pesar de las amenazas de sanciones de EU (https://on.wsj.com/31FhQBL)”. Sucede que la cooperación bilateral en materia de defensa salió muy fortalecida entre Rusia e India, al tiempo que Nueva Delhi asentaba su vocación independentista y soberanista. WSJ cita la "preocupación" del canciller Lavrov sobre el pacto de seguridad AUKUS de EU y GB, y su explosivo aserto de que India "se ha distanciado claramente (sic)" de este último, mientras participa en el QUAD.

Según sus funcionarios, India mantiene una "relación privilegiada tanto con Moscú como con Washington". Lo real es que prevalecen la cosmogonía y la religión hindú de Modi de corte politeísta que difícilmente sucumbe al inviable maniqueísmo teológico de Biden.

El portal Sputnik dio mucho vuelo, en el marco de la cumbre 21 de Rusia e India, a la transcendental visita de Putin a Nueva Delhi, con peculiar énfasis en la cooperación aeroespacial (https://bit.ly/31GFbTF). Moscú y Nueva Delhi firmaron un acuerdo intergubernamental sobre un "programa de cooperación técnico-militar de 2021 a 2030", además de la multifactorial colaboración –política, estratégica, económica, energética, agrícola, humanitaria, cultural, securitaria, científica y tecnológica– en concordancia con la cosmogonía multipolar de ambos países.

India y Rusia desean incrementar su comercio bilateral a 30 mil millones de dólares en 2025, también vislumbran una profunda colaboración nuclear, en ciberseguridad y aeroespacial, a grado tal que cuatro cosmonautas de India cumplen satisfactoriamente su entrenamiento en el célebre Centro Yuri Gagarin. En medio del reacomodamiento geoestratégico en el subcontinente indio, estalló la furia relativamente contenida de Biden contra China a unos días de su cumbre maniquea sobre la ilusa "democracia global".

Biden decidió un boicot "diplomático" a los juegos olímpicos de invierno de Pekín 2022 –bajo el hiperbólico cuento chino agringado de violación a los "derechos humanos" en Hong Kong y Xinjiang–, sin prohibir la participación de los atletas estadunidenses (https://wapo.st/3EMFfQN). Hasta donde se sabe, Putin asistirá muy complacido a los Juegos Olímpicos de Inverno de Pekín, donde será agasajado mejor que nunca. A fortiori, tras su visita triunfal a India.

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Reconoce la Asamblea General de la ONU al gobierno de Maduro

Es una victoria del pueblo soberano contra agresiones coloniales de EU, afirma el embajador Moncada

 

Caracas. La Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas (ONU) reconoció ayer al gobierno del presidente Nicolás Maduro como representante legítimo de Venezuela, informó el embajador del país sudamericano Samuel Moncada.

"Hoy la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó reconocer las credenciales del gobierno del presidente Nicolás Maduro. Una victoria del pueblo soberano contra las agresiones coloniales de Estados Unidos", tuiteó Moncada.

"En 2019 el esclavo colonial creado por Estados Unidos para saquear a Venezuela tuvo apoyo de 60 países. Hoy en la Asamblea General de la ONU sólo 16 de 193 países se negaron a reconocer al presidente Maduro, es la victoria del derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos", señaló en un segundo mensaje.

La relección de Maduro en 2018 no fue reconocida por la oposición. En enero de 2019 el entonces presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, se proclamó "presidente legítimo" de Venezuela, y fue reconocido por Estados Unidos y decenas de países aliados.

En ese entonces, más de 50 gobiernos expresaron su apoyo a Guaidó, mientras Caracas exigió "respeto a la soberanía nacional, el derecho a la autodeterminación de los pueblos, a la integridad territorial y a la no injerencia en asuntos internos, así como a la obligación de no amenazar la paz y la seguridad de la nación".

La administración de Maduro acusó a Estados Unidos de impulsar planes de desestabilización y estar detrás del denominado "gobierno interino" de Guaidó, a quien acusa del robo de las empresas del Estado en el exterior.

El canciller venezolano, Félix Plasencia, calificó el reconocimiento de ayer de "bofetada contra la injerencia y la agresión imperialista".

"Un baño de realidad a quienes persisten en dar oxígeno a una fantasía política moribunda, con la intención de seguir beneficiándose de los activos robados al país", indicó el jefe de la diplomacia venezolana.

La corporación petrolera Citgo, con sede en Estados Unidos, las reservas de oro depositadas en el Banco de Inglaterra, y la empresa petroquímica Monómeros, con sede en Colombia, se cuentan entre los principales activos expoliados al Estado venezolano bajo la supuesta autoridad del "gobierno interino".

La representación de Colombia, que habló en nombre de Australia, Brasil, Canadá, Ecuador, El Salvador, Estados Unidos, Georgia, Guatemala, Honduras, Islas Marshall, Israel, Paraguay, Reino Unido y Corea del Sur, aclaró que a pesar de que la resolución fue aprobada, "no debe interpretarse como un reconocimiento tácito de nuestros países a Maduro o sus representantes designados en esta asamblea ".

En otro asunto, trascendió que el gobierno de Venezuela contempla que los ingresos por exportaciones de crudo financiarán 61 por ciento del presupuesto nacional para 2022, en medio de las sanciones estadunidenses que afectan la comercialización de la estatal petrolera PDVSA, de acuerdo con un documento visto por Reuters.

El flujo de ingresos de PDVSA ha estado golpeado por la caída de la producción debido a los años de desinversión y mala gestión, así como por el impacto de las sanciones contra la petrolera desde 2019.

Este año la industria ha aumentado su bombeo de crudo levemente con la ayuda de países aliados y ha logrado vender en el exterior más de 500 mil barriles por día, pese a las medidas de presión de Washington.

El proyecto de presupuesto 2022 estima que los ingresos petroleros para cubrir los gastos de salud, educación y salarios, serían equivalentes a unos 8 mil 200 millones de dólares, de acuerdo con el tipo de cambio que calcula el emisor venezolano; y con esos fondos cubriría 61 por ciento del gasto total.

La propuesta, que señala que el presupuesto del próximo año representaría unos 13 mil 560 millones de dólares, no menciona el precio del crudo ni la producción promedio como solía hacerse hasta 2016, último año en el que se divulgó el gasto nacional.

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Sábado, 04 Diciembre 2021 09:52

Nueva contradicción

Nueva contradicción

Las maniobras del Kremlin, más políticas que militares –aunque concentrar 114 mil soldados y armamento moderno en la frontera con Ucrania convirtió el riesgo de una eventual invasión en tema número uno en el catálogo de reclamaciones recíprocas entre Moscú y Washington, con el propósito de que los países de la OTAN tomen en cuenta las preocupaciones de Rusia en materia de seguridad– hacen que sea crucial la próxima cumbre de los presidentes Vladimir Putin y Joe Biden.

Aún sin fecha acordada, circulan insistentes rumores en el sentido de que la cumbre pudiera celebrarse a distancia, por videoconferencia, la semana entrante, tentativamente este martes, porque los mandatarios parecen conscientes de que mientras más tarden en verse las caras, para pasar de las acusaciones a la búsqueda de consensos, mayor será el peligro de un estallido accidental de una guerra que, en el fondo, a nadie conviene.

Ya no se trata sólo de dar luz verde para que comiencen las labores de los grupos de funcionarios y expertos que han conformado Rusia y EU para negociar distintos aspectos del control de armamento y otras inquietudes en materia de seguridad.

Ahora Putin y Biden van a tener que defender posiciones irreconciliables: el primero, las líneas rojas que nadie debe cruzar –la expansión hacia el este de la OTAN y la admisión en su seno de repúblicas ex soviéticas como Ucrania o Georgia– y el segundo, lo que considera un derecho inalienable de cualquier país soberano como simple eufemismo de sus pretensiones hegemónicas.

El problema es que la iniciativa que va a presentar Putin a Biden –firmar un acuerdo jurídicamente vinculante que otorgue garantías de seguridad– permite que cada cual invoque principios nodales del derecho internacional para aceptar o rechazar el pacto. Exigir que ningún país vecino ingrese a la OTAN es para Rusia un derecho, pero también es una prerrogativa que corresponde decidir sólo a la población de esos países, y cada cual lo va a interpretar a su manera, como cuando se plantea un referendo de separación y unos reivindican la libre determinación de los pueblos, mientras otros se aferran a la integridad territorial.

Este tipo de contradicciones no pueden resolverse sin consenso, sin concesiones mutuas. ¿Están listas Rusia y EU para hacerlo ahora? Pronto lo sabremos.

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