El secretario estadunidense de Estado, Antony Blinken (a la izquierda), y el secretario ruso del Exterior, Serguei Lavrov, se saludaron ayer, en un encuentro al margen de la reunión anual de cancilleres de los países de la OSCE. Foto Ap

El posible ingreso de Ucrania a la OTAN, y un probable ataque de Moscú a Kiev, temas que rebasan la diplomacia

Moscú. En lo que no deja de ser una amarga paradoja –cuando desde hace días prevalecía información esperanzadora sobre la siguiente cumbre a distancia, por videoconferencia, de los presidentes de Rusia y Estados Unidos, tentativamente este mismo diciembre, para dar luz verde al máximo nivel al comienzo de las labores de los grupos de trabajo de funcionarios y expertos de cada país que debatirán distintos aspectos del control de armamento y otros temas de seguridad–, poco faltó ayer para que los cancilleres ruso y estadunidense se mentaran la madre en su primer encuentro, cara a cara, desde mayo anterior.

Sucedió en Estocolmo, al margen de la reunión anual de los encargados de la diplomacia de los países que forman parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), donde Serguei Lavrov y Antony Blinken evidenciaron, en términos poco amistosos, que Moscú y Washington se culpan mutuamente de practicar políticas que vulneran su seguridad.

El catálogo de desencuentros es enorme, pero en este momento la agenda bilateral está dominada por el tema de Ucrania, cuyo hipotético ingreso a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es para Rusia la principal línea roja que Estados Unidos y sus aliados no deben cruzar y, en el otro extremo, la OTAN se reserva el derecho a decidir si Ucrania cumplirá, algún día, los requisitos de admisión y no dejará sin consecuencias un ataque militar ruso contra su vecino eslavo.

Según trascendió, la discusión acerca de lo que está pasando en torno a Ucrania, en una cena a puerta cerrada de los ministros de relaciones exteriores, alcanzó momentos de enfrentamiento directo poco diplomático en que Lavrov, Blinken y el canciller ucranio, Dmytro Kuleba, se lanzaban argumentos cual bofetadas verbales y no pasó a mayores por la mediación de los demás asistentes.

Para Blinken, citado por agencias noticiosas occidentales después de su encuentro con Lavrov en Estocolmo, “es muy preocupante que Rusia tenga planes de agresión militar contra Ucrania”, algo que si sucede “tendrá muy graves consecuencias de alto impacto económico”, por lo cual advirtió a Lavrov que el ejército ruso “tiene que revisar su política en la frontera con Ucrania y retirarse a posiciones normales”.

Lavrov, citado a su vez por medios rusos, reviró: “si nuestros socios de la OTAN declaran que nadie tiene derecho a dictar a un país, que quiere ingresar en la OTAN, si puede hacerlo o no, nosotros nos basamos en uno de los principios esenciales del derecho internacional, que dice que cada Estado tiene el derecho de escoger las formas que considere oportunas para garantizar sus intereses legítimos en materia de seguridad” y, asimismo, aludió al concepto de “seguridad indivisible”, que es uno de los pilares de la OSCE.

El ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, acorde con el anuncio que hizo el miércoles anterior el presidente Putin, adelantó que pronto su país presentará a la OTAN una propuesta de garantías de seguridad que deben ser vinculantes para todos los firmantes.

“En breve presentaremos a nuestros colegas occidentales propuestas concretas y confiamos en que se las tomen con seriedad. No quiero ni imaginarme que Occidente (Estados Unidos y aliados) se niegue a estudiar esta iniciativa”, subrayó Lavrov.

Añadió que el éxito de ésta depende de si los países de la OTAN “están realmente interesados en una desescalada de la tensión y dispuestos a cesar sus intentos unilaterales de ampliar su hegemonía, en particular a través de extender su infraestructura militar”.

A pesar de las desavenencias ostensibles, aún quedan resquicios que mantienen abierta la puerta del diálogo entre Rusia y Estados Unidos al coincidir Lavrov y Blinken en que una cumbre de sus jefes es necesaria para intentar negociar consensos que permitan rebajar la tensión.

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La virtual presidenta electa de Honduras, Xiomara Castro (a la izquierda), se reunió ayer con la encargada estadunidense de negocios en el país centroamericano, Colleen Hoey, en la embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa.Foto Afp/Embajada de EU en Honduras

Honduras mantiene relaciones con Taiwán y no las necesita con China, mientras sus vínculos con Estados Unidos sean buenos, declaró ayer Salvador Nasralla, compañero de fórmula de la izquierdista Xiomara Castro, quien se perfila para ser presidenta del país centroamericano tras las elecciones del pasado domingo.

Castro, quien tiene una amplia ventaja con 62 por ciento de las actas computadas, y cuyo triunfo electoral fue reconocido por su principal rival Nasry Asfura y el presidente saliente Juan Orlando Hernández, había afirmado durante la campaña que, de ganar, de inmediato establecería lazos formales con Pekín.

Sin embargo, poco después de una inusual visita a Honduras de Brian Nichols, secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para el Hemisferio Occidental, la semana pasada, un asesor de la candidata que redactó su programa político aclaró que no se había tomado ninguna decisión definitiva.

“No hay relaciones con China, las relaciones siguen con Taiwán. Nuestro aliado comercial, cercano e histórico es Estados Unidos. No nos queremos pelear con él”, comentó a Reuters Nasralla, postulante a la vicepresidencia por el izquierdista Partido Libertad y Refundación (Libre).

“¿Para qué establecer relaciones con China?”, se preguntó Nasralla durante entrevista telefónica; este aspirante se define políticamente como de centro-derecha y encabezaba una coalición de partidos que respaldaron a Castro.

Nasralla hizo declaraciones similares al diario local El Heraldo.

Este año, Honduras –uno de los 15 países que mantiene relaciones diplomáticas con Taiwán– cumplió 80 años de vínculos con la isla asiática, considerada por China provincia rebelde y aliada de Washington.

Estados Unidos no sólo es el mayor socio comercial de Honduras. Ahí residen poco más de un millón de hondureños, entre residentes con papales e indocumentados, que anualmente envían más de 5 mil millones de dólares que representan más de 20 por ciento del PIB del país.

Nasralla, popular presentador de televisión, detalló que la decisión de no establecer por el momento lazos con China en detrimento de Taiwán, fue adoptada por los tres partidos que forman la alianza que apoya a Castro.

El candidato renunció en octubre pasado a la candidatura presidencial del partido Salvador de Honduras para aliarse a Castro, de Libre.

El político insistió en que las relaciones de su país con Washington son buenas y una prioridad para el nuevo gobierno, que “tiene los pies bien puestos en la tierra y sabe que el socio principal que tiene es Estados Unidos”.

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Reunión cumbre entre Joe Biden y Xi Jinping termina sin acuerdos concretos

Los líderes de las dos principales potencias mundiales se limitaron a declaraciones demagógicas sobre desacelerar la guerra comercial con foco en la tecnología 5G, y la carrera armamentista que protagonizan.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y su homólogo chino, Xi Jinping, realizaron su primera cumbre virtual. La reunión más de tres horas y fue "respetuosa y directa", según la Casa Blanca, pero ninguno de los dos dio el brazo a torcer sobre las líneas rojas de sus respectivos países, particularmente en lo que atañe a Taiwán, isla sobre la que China reclama su soberanía.

Biden habló sobre las prácticas chinas en el Tíbet, Hong Kong y también Xinjiang, así como otros temas en los que el gobierno chino está acusado de crímenes contra los derechos humanos.

Xi, por su parte, no apaciguó la disputa geopolítica y dijo que tendría que tomar "medidas decisivas" si las fuerzas "independentistas" de Taiwán cruzaban la "línea roja", según afirmó la agencia informativa estatal china. Además de un conflicto político de larga data en el que ambas potencias miden fuerzas, Taiwán es estratégico para la producción de semiconductores, necesarios para la tecnología de quinta generación y otras tecnologías de vanguardia.

Biden "defiende" interesadamente la independencia de Taiwán para influir sobre la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, la principal fábrica de microchips del planeta, y otros gigantes como Foxcon. La isla está fuertemente militarizada por Estados Unidos, China y el propio Taiwán, y Beijing ha prometido que, si es necesario, pondrá la isla bajo control chino por la fuerza.

Por otro lado, según dijo este martes el asesor de seguridad nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan, los mandatarios acordaron impulsar un diálogo bilateral sobre control de armas.

"Los dos líderes acordaron que buscaríamos impulsar conversaciones sobre estabilidad estratégica", apuntó Sullivan, utilizando un término común en los círculos diplomáticos para describir el control de armas. En realidad, palabras vacías sobre que la competencia no se convierta en un conflicto o que se necesita incrementar la comunicación y la cooperación, porque ambos saben que las enormes tensiones van en aumento.

El asesor de Biden respondió así durante una conferencia este martes en el centro de estudios Brookings a una pregunta sobre el potencial de China de ampliar notablemente su arsenal nuclear y sobre el reciente lanzamiento por parte de Pekín de un misil hipersónico, con capacidad para rodear la tierra.

Biden indicó que esas conversaciones deberían estar "guiadas por los líderes y lideradas por equipos de alto nivel", que tengan poder para tomar decisiones y sean expertos en "seguridad, tecnología y diplomacia", explicó Sullivan.

"Ahora nos corresponde a nosotros (los asesores de Biden y Xi) pensar en la forma más productiva de llevar esto a cabo", añadió.

El asesor reconoció que ese posible diálogo no será probablemente tan "maduro" como el que comparte desde hace años Estados Unidos con Rusia, la otra gran potencia nuclear, porque las conversaciones con Moscú están más "arraigadas".

Lo cierto es que Estados Unidos se encuentra enfrascado en una carrera armamentística con China y Rusia en el campo de las armas hipersónicas, que por su velocidad son más difíciles de detectar por los sistemas de defensa de misiles.

A finales de octubre, el Pentágono confirmó que está en busca de tecnología hipersónica para contrarrestar los avances de China en esta materia, y aseguró que al mismo tiempo quiere mejorar sus "capacidades defensivas".

Washington ha reconocido su inquietud ante los avances castrenses de China, que, según el Pentágono, van emparejados con una política exterior y de defensa que "intimida y ejerce coerción sobre sus naciones vecinas". Un tono que no prevé justamente un futuro armónico y pacífico.

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El secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, habla durante una reunión con líderes juveniles en Bogotá. 21 de octubre de 2021Luisa González / Reuters

El secretario de Estado dejó solo a Duque hablando sobre Venezuela, no porque Washington haya cambiado el discurso, sino porque su prioridad con Bogotá es otra.

La primera visita del secretario de Estado de EE.UU., Antony Blinken, a Suramérica supone un cambio diametral de agenda a las que hicieron sus antecesores en el cargo.

Durante la semana pasada, primero en Ecuador y después en Colombia, esta breve gira sirvió para avanzar en mitigar el principal dolor de cabeza estadounidense en lo que respecta a la región, desde que llegó al administración de Joe Biden: la migración.

Ubicar las giras de los anteriores secretarios de Estado, Rex Tillerson, en febrero de 2018, y Mike Pompeo, en septiembre de 2020, puede recordarnos que el problema en aquellos tiempos para la Casa Blanca, con Donald Trump a la cabeza, era Venezuela, pero ya no lo es para su nuevo encargado. 

La supuesta 'amenaza venezolana' privilegiaba el tema de la "seguridad regional", con agendas en los países fronterizos a esa nación suramericana, como Guyana, Brasil y Colombia, durante los años en que existía un activo Grupo de Lima.

Cambio de agenda

Tras nueve meses de la nueva gestión, el oficialismo colombiano sintió alivio al saber de la visita de Blinken, pues ya había pasado tiempo suficiente para al menos recibir a un alto funcionario enviado por Biden, con quien Iván Duque no ha podido reunirse, rompiendo la tradición que se tiene entre ambos países.

Como se sabe, la participación activa del gobierno colombiano en la campaña a favor de Trump en Florida dejó fuera de juego a Duque ante el nuevo inquilino de la Casa Blanca.

Por ello, el mandatario colombiano se esmeró en tratar de pasar la página organizando en su suelo una cumbre ministerial, a la que asistieron 17 cancillerías, sobre la principal preocupación que traía Blinken: la cuestión migratoria. Aunque su "buena voluntad" no lo salvó.

Blinken confirmó que la única cabeza de playa de la región sigue siendo Colombia, pero también dejó claro que el período que le resta a Duque en el poder será para saldar deudas y no para nuevos proyectos.

"La rendición de cuentas es de vital importancia: la rendición de cuentas por las más graves violaciones de los derechos humanos y los abusos cometidos durante el conflicto del país; la rendición de cuentas por los abusos cometidos en respuesta a las protestas de este año; y, por supuesto, la rendición de cuentas por los responsables de los ataques a los defensores de los derechos humanos, los periodistas y otros líderes de la sociedad civil", lanzó el alto funcionario en su primera visita.

Así como Duque tuvo su candidato en la campaña de EE.UU., Blinken hizo un gesto con uno de los enemigos del mandatario colombiano, al aplaudir los acuerdos de paz alcanzados durante el Gobierno del expresidente Juan Manuel Santos.

Además, el secretario estadounidense demandó una evaluación sobre las actuaciones del Estado en lo concerniente a derechos humanos de manifestantes, la política en los territorios abandonados y lucha contra el narcotráfico, una agenda que Duque deberá cumplir en lo que queda de su gestión.

Blinken confirmó que la única cabeza de playa de la región sigue siendo Colombia, pero también dejó claro que el período que le resta a Duque en el poder será para saldar deudas y no para nuevos proyectos.

Y es que, antes de la salida de Blinken de Washington, el Congreso de EE.UU. había tramitado enmiendas que le permitían exigir información, detalles e informes minuciosos sobre los recursos que han sido entregados a Colombia, con la posibilidad de revaluar su uso, si Bogotá no cumple con el derecho humanitario.

Durante su estadía en la capital colombiana, el secretario de Estado fue enfático en el respaldo de EE.UU. al acuerdo de paz de 2016 y a su efectiva implementación, por lo que dejó sobre la mesa la inquietud ante el retraso de las medidas de reparación y restauración de derechos de las víctimas del conflicto, especialmente por la "poca presencia del estado en zonas rurales desatendidas".

El propio Duque tuvo que admitir que la agenda común estaría centrada en "temas como defensa de la democracia en la región, crisis migratoria, lucha contra el narcotráfico, mitigación de la crisis climática" y su llamada política de "paz con seguridad", lo que pareciera haber dejado a Venezuela fuera de los primeros ítems de la reunión.

Los coletazos de la visita

Dos días después de que finalizara la visita de Blinken a Colombia, se anunció la captura del jefe del Clan del Golfo, Dairo Antonio Úsuga, alias 'Otoniel', un narcotraficante buscado desde hace varios años y por cuya detención Washington ofrecía una recompensa de 5 millones de dólares. Esa 'coincidencia' ha sido señalada por muchos detractores de Duque como un simulacro de arresto.

¿Es mera casualidad que la captura se produjera horas después de la despedida a Blinken? Eso lo sabremos según la rapidez con que se efectúe su extradición, pero, en todo caso, no es el único 'efecto' atribuido a la visita del secretario de Estado de EE.UU.

La comisión bicameral creada por el poder legislativo colombiano para restablecer relaciones con Venezuela, facturada horas antes de su llegada, seguramente no es otra casualidad.

La visión de Juan Manuel Santos en torno al tema Venezuela dista mucho de la asumida por la derecha radical en su país, ya que propone normalizar la relación entre vecinos. Esta postura puede estar imponiéndose en el enfoque de la secretaría de Estado, lo que también incluye retomar el vigor de los acuerdos de paz.

Blinken dejó solo a Duque hablando sobre Venezuela, no porque Washington haya cambiado el discurso en torno al tema (que mantiene pocas diferencias con la posición que tenía Pompeo), sino porque no fue a Colombia para eso.

La comisión bicameral creada por el poder legislativo colombiano para restablecer relaciones con Venezuela, facturada horas antes de su llegada, seguramente no es otra casualidad.

La prioridad del funcionario estadounidense era presentar la nueva agenda política de EE.UU., que privilegia otros temas más allá del venezolano, sin prestarse a los típicos escenarios que acostumbraba Duque durante la administración Trump, en forma de conciertos, disturbios o tragedias humanitarias.

Lo que sí valoró fue la política de Duque con respecto a los migrantes venezolanos, al considerar que Colombia "ha demostrado una enorme generosidad" al recibirlos.

En todo caso, la estadía de Blinken precedió a otra visita clave: la de Karim Khan, el Fiscal de la Corte Penal Internacional, quien cumplirá un periplo de 10 días entre Colombia y Venezuela para intensificar "las relaciones directas con la región".

 

Por Ociel Alí López, sociólogo, analista político y profesor de la Universidad Central de Venezuela. Ha sido ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro Dale más gasolina y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004. Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América Latina.

Publicado: 26 oct 2021 21:49 GMT


La aspersión de glifosato es necesaria en algunos lugares, según el Gobierno nacional*

El consejero para la Estabilización, Emilio Archila, aseguró que hay partes del país en las que esta opción resulta como la más eficaz para eliminar los cultivos ilícitos

27 de Octubre de 2021

El consejero Presidencial para la Estabilización y la Consolidación, Emilio Archila, se mostró satisfecho en la tarde de este martes luego de que la Oficina para el Control de Drogas de los Estados Unidos diera a conocer algunos de los lineamientos bajo los que se desarrollará la política conjunta para la lucha contra el narcotráfico entre ese país y Colombia. Uno de los puntos clave tuvo que ver con el uso del glifosato.

“Es muy grato ver que implica un apoyo a los lineamientos del presidente Duque en la política de paz con legalidad”, señaló el funcionario, recordando que el actual gobierno considera que es importante echar mano de todas las herramientas que estén a la mano para combatir el narcotráfico, “en particular en lo que tiene que ver con los cultivos, utilizar todos los instrumentos que la ley nos entrega”.

Dicho esto, el consejero recordó que los planes de desarrollo con enfoque territorial continúan siendo las bases para continuar la transformación de los territorios afectados por los cultivos ilícitos en el largo plazo, que en su mayoría son poblaciones PDET. “De esos 170 municipios, en 120 está el 95 % de la coca del país. Luego, la transformación que se está logrando, los 9.5 billones de pesos que se están invirtiendo van precisamente a que el Estado llegue a donde debería estar llegando”.

Archila recordó que además están los ocho municipios Pisda (Plan Integral Municipal y Comunitario de Sustitución y Desarrollo Alternativo), en los que se adelantan esfuerzos voluntarios de erradicación y para los cuales también se está formulando planes de desarrollo que contemplan la colaboración con la oficina norteamericana.

A fin de cuentas, esta última está participando tanto en la sustitución voluntaria de cultivos, en la que trabajan cerca de 100.000 familias de todo el país; como en el programa Formalizar para Sustituir, con el que se formaliza la tenencia de tierras que no tenían títulos para fortalecer la siembra de cultivos legales; o el pago por servicios ambientales para generar presencia en zonas apartadas y que necesitan vigilancia, como parques naturales.

Igualmente, está el tema de la aspersión con químicos como el glifosato para acelerar la erradicación de cultivos. Sobre este último, Archila señaló que, “nuestra visión es que hay zonas donde se debe trabajar con erradicación forzosa y hay zonas en las cuales se debe utilizar el mecanismo de aspersión con precisión”.

Valga recordar que, la estrategia de la oficina norteamericana tiene varios frentes. En primer lugar, pretende seguir reduciendo la oferta de las sustancias. De esta forma, tal como se viene ejerciendo, se destruirán laboratorios y, a su vez, se fortalecerán esfuerzos contra el lavado de activos y judicialización de los delincuentes.

Segundo, la ONDCP encuentra de suma importancia el cumplimiento de los Acuerdos de Paz, pactados en La Habana con la extinta guerrilla de las FARC. Con esto, se busca mejorar la seguridad y el desarrollo en zonas rurales de Colombia, con esfuerzos adicionales en inversión y en facilitar el acceso a la justicia.

Lo anterior también busca proteger a los líderes sociales –quienes son objeto de amenazas y asesinatos en Colombia–, reducir la dependencia económica a la hoja de coca en ciertas zonas, ampliar la regulación de los títulos de propiedad de las tierras y formalizar el suelo para otras actividades productivas. Con esto, cambiaría también la forma en la que ambos países miden el éxito en materia de control de los territorios de siembra.

Tercero, Estados Unidos recalcó que esta lucha contra las drogas debe tener un enfoque de protección ambiental y las acciones nocivas que los delincuentes suelen realizar contra el ecosistema. Incluso, se menciona una restauración de selvas tropicales, eliminación de cultivos de coca y la férrea oposición a los “santuarios para los grupos armados ilegales”.

Así, Estados Unidos tendrá un rol de apoyo y vigilancia frente a los delitos ambientales que se cometan en el marco de la lucha contra las drogas en las zonas rurales. Esto, por el hecho de que los narcotraficantes significan un impacto “profundamente negativo en el medio ambiente de Colombia y la región amazónica”.

Con todo, Archila señaló que, “el renovado entusiasmo de los Estados Unidos de fortalecer el desarrollo rural integral, de llegar con carreteras, educación, salud, de seguir apoyándonos en la política de tierras, en la formalización de los títulos, el catastro multipropósito y demás, es una muy buena noticia”.

*Publicado en Infobae

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Venezuela denunció en el Consejo de Seguridad de la ONU a gobiernos de Colombia y EEUU de preparar una agresión militar en su contra

11.10.21 - Venezuela denunció este lunes ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, la estrategia combinada de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos para justificar una agresión militar contra el gobierno constitucional del presidente Nicolás Maduro..


Refiere la Cancillería que en carta dirigida al presidente del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, Samuel Moncada, expuso las evidencias que prueban el propósito de generar un clima artificial de tensión militar por parte de los gobiernos de Colombia y Estados Unidos para involucrar a Venezuela en un conflicto armado.

“El gobierno colombiano está convencido que con la ayuda de Estados Unidos puede exportar su guerra interna a la República Bolivariana de Venezuela y lograr tres objetivos simultáneamente: el primero, eximir su responsabilidad por el fracaso del proceso de paz; el segundo, impedir el trabajo electoral y pacífico de la oposición democrática en Colombia y; el tercero, el derrocamiento violento del gobierno constitucional de la República Bolivariana de Venezuela", reza la comunicación.

La misiva dirigida por Venezuela al Consejo de Seguridad denuncia además que "el peligro es creciente y los signos de desesperación en el gobierno colombiano son claros”.

Los señalamientos contra Venezuela y sus autoridades constitucionales se generan cuando el Gobierno y las oposiciones avanzan en el proceso de diálogo en México, el cual pretende pacificar a sectores extremistas.

Pese al reconocimiento por parte de los países garantes y de la misma ONU a Venezuela por su avance en el diálogo, el presidente colombiano haciendo uso de acciones injerencistas cuestiona la posibilidad de que sectores políticos en Caracas diriman sus diferencias mediante el consenso.

Por, Aporrea, martes 12 de octubre

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Con carteles de Álex Saab delegación del gobierno de Venezuela llegó a México

25-09-21. La delegación del Gobierno de Nicolás Maduro llegó este sábado a México para reanudar el diálogo con la oposición venezolana después de haber aplazado el encuentro acusando a Estados Unidos de interferir en las negociaciones.


“La delegación del diálogo venezolano presidida por el plenipotenciario Jorge Rodríguez arribó a la Ciudad de México para continuar la ronda de negociaciones con la plataforma unitaria de la oposición”, anunció en redes sociales la Asamblea Nacional, presidida por el mismo Rodríguez.

Los representantes de la administración de Maduro llegaron exhibiendo carteles con la imagen del empresario colombiano Alex Saab a quien Jorge Rodríguez, había solicitado al Reino de Noruega su incorporación a la delegación oficial; pero se encuentra detenido en una cárcel de Cabo Verde a la espera de que se oficialice su extradición a los Estados Unidos, país que lo acusa de narcotráfico y corrupción.

La tercera ronda de las conversaciones, que se llevan a cabo en México con el arbitraje de Noruega, debía haber arrancado el viernes, pero los representantes de Maduro plantaron a la oposición al no acudir al encuentro.

Ausencia y excusas

Aunque el Gobierno no justificó su ausencia, la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, arremetió el viernes en redes contra el embajador de EE.UU. en el país, James Story, a quien acusó de dar órdenes a la oposición “sobre qué hacer en la mesa de diálogo”.

Un mensaje que fue respaldado por Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento venezolano y líder del equipo negociador del Gobierno, quien escribió que el Ejecutivo venezolano “jamás atenderá una agenda que intente imponer este personaje”, en referencia al embajador.

Fue el representante de la delegación opositora, Gerardo Blyde, quien informó el viernes por la noche a través de un comunicado que los delegados del gobierno no habían acudido a la reunión.

Por Aporrea-Agencias

*Con información de Efe

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La limosna de Francisco: tras el terremoto, donó 0,017 euros para cada habitante de Haití

Santa hipocresía.

Jorge Bergoglio decidió enviar un “vuelto” de las arcas del Vaticano para las víctimas del terremoto. Donó 200.000 euros como “aporte inicial” a un país de 11,4 millones de habitantes, empobrecido al extremo y expoliado durante siglos por el colonialismo, el imperialismo y la propia Iglesia. “Es para ayudar a las poblaciones en esta fase de emergencia”, dijeron desde la “santa sede”.

 

Jorge “Francisco” Bergoglio decidió donar en las últimas horas 200.000 euros “a las víctimas del terremoto” que sacudió a Haití la semana pasada, con un saldo hasta el momento de más de 2.200 muertos y casi 13.000 heridos.

Según anunció el Vaticano en un comunicado, el papa “decidió enviar una aportación inicial de 200.000 euros para ayudar a las poblaciones en esta fase de emergencia, que está ligada a la ya difícil situación por Covid-19”.

La “ayuda” se canalizará a través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral y la donación “se utilizará para ayudar a las víctimas del terremoto y está destinada a ser una expresión inmediata del sentimiento de cercanía espiritual y paternal aliento a las personas y territorios afectados”. Más hipocresía es difícil, aunque no imposible.

El mismo comunicado agrega que el papa “también decidió enviar primeros auxilios de alrededor de 69.000 dólares a la población de Bangladesh, recientemente afectada por el ciclón Yaas; y 100.000 euros al pueblo de Vietnam, que se encuentra en un estado de graves dificultades debido a consecuencias socioeconómicas vinculadas a la pandemia de Covid-19”.

Bergoglio y su séquito se suman así a la hipocresía de los líderes mundiales que hoy se golpean el pecho y “ayudan” con un curioso “humanitarismo” a uno de los países más castigados de la Historia por las potencias colonialistas e imperialistas. Haití lleva décadas de ocupación e intervención estadounidense y de la ONU que lo han convertido en el país más pobre de la región, con tasas de pobreza e indigencia y carencia habitacional que dejan a la población vulnerable ante cualquier acontecimiento imprevisto como un terremoto.

El Vaticano infló sus arcas durante siglos, entre otras cosas, con el oro y demás fuentes de riquezas extraídas a regiones enteras como América Latina y el Caribe. Haití fue, justamente, uno de los países más castigados por ello. Ahora el monarca de la “santa sede” decide donar 200.000 euros para las víctimas de un fenómeno natural. Fenómeno que ninguna visión mística pudo prever pero que la humanidad sí podría morigerar en cuanto a sus consecuencias.

La “donación” del Vaticano representa 0,017 euros por cada una y uno de los 11,4 millones de habitantes del país. Más que limosna, una broma de muy mal gusto.

Por Daniel Satur@saturnetroc

Martes 24 de agosto | 09:16

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Líderes afganos que derrocaron al gobierno. Imagen tomada de Al Jazeera. — Al Jazeera

Fundado en 1994, el movimiento talibán afgano nunca ha figurado en la lista de organizaciones terroristas que elabora el Departamento de Estado norteamericano. Esta circunstancia obedece principalmente a consideraciones políticas: cuatro presidentes no han querido cerrar la puerta a una negociación directa con los talibanes como la que se ha producido desde 2020.

 

Respondiendo a preguntas concretas, el portavoz del departamento de Estado Ned Price se fue por las ramas cuando le interrogaron el 16 de agosto sobre la posibilidad de que los talibanes en el futuro den cobijo a organizaciones terroristas como Al Qaeda o el Estado Islámico. Escurriendo el bulto, Price vino a decir que ve imposibles atentados como los del 11 de septiembre de 2001, que provocaron la intervención militar americana en Afganistán.

Las relaciones entre los talibanes y Al Qaeda no siempre han sido fluidas. De hecho, ni siquiera lo fueron en 2001, cuando la organización de Osama bin Laden cometió los atentados. Al Qaeda era entonces un pequeño grupo árabe al estilo del ejército de Pancho Villa que buscó cobijo en un caótico Afganistán, pero que solo participó de una manera muy puntual y esporádica en la rebelión talibán, como se desprende del pormenorizado estudio de Thomas Hegghammer, The Caravan. Abdallah Azzam and the Rise of Global Jihad.

En los últimos días los talibanes han manifestado que no apadrinarán el terrorismo internacional, una cuestión que preocupa en todo Occidente. Los talibanes de hoy no se comportan de manera similar a los del periodo 1996-2201, y es probable que eviten cualquier tipo de relación íntima con grupos de esa naturaleza, entre otras cosas porque les crearía grandes problemas y la amenaza del aislamiento, sanciones y posibles ataques de EEUU.

El 47 por ciento de los 38 millones de afganos viven por debajo de la línea de la pobreza y la mayor parte de la población es tan joven que no recuerda la primera era talibán. La sociedad urbana ha cambiado tanto que los talibanes se verán presionados para no repetir la experiencia de hace dos décadas, y necesitarán desde el primer momento ayuda exterior para intentar apuntalar mínimamente su precaria economía.

La realidad es que la lista de grupos terroristas que el departamento de Estado actualiza periódicamente incluye a más de 60 organizaciones de distintos continentes, pero no a los talibanes afganos. Incluye, sí, al movimiento talibán de Paquistán, pero no a los afganos, y para ser exactos los afganos no han figurado en esa lista en ningún momento desde su fundación en 1994.

En sus declaraciones más recientes el presidente Joe Biden ha evitado calificar negativamente a los talibanes afganos, una circunstancia que ha llamado la atención de una parte de los medios americanos, lo que hay que interpretar como otra indicación de que Washington no se dispone a meterlos en la lista oficial del departamento de Estado. Algunos medios se han sorprendido de que ni siquiera después del 11-S de 2001 el presidente George Bush los incluyera, a pesar de que aquellos atentados se gestaron en suelo afgano.

Y no es porque en Oriente Próximo escaseen grupos “terroristas”. En la lista del departamento de Estado encontramos a numerosas facciones palestinas, el libanés Hizbolá, Al Qaeda o el Estado Islámico. El hecho de que los talibanes afganos no figuren obedece a motivos claramente políticos y todo indica que el departamento de Estado no va a cambiar de opinión en el futuro a menos que los talibanes se impliquen directamente en el terrorismo. No es extraño que el portavoz Ned Price orillara está cuestión la semana pasada.

En 2001 los talibanes se negaron a entregar a los líderes de Al Qaeda que vivían en su territorio. En la guerra que se inició entonces murieron más de 6.000 estadounidenses, pero las sucesivas administraciones de Bush, Barack Obama, Donald Trump y Biden siguieron sin meter a los talibanes en la lista.

En 2020 el presidente Trump envió una delegación a negociar directamente con los talibanes y de ahí salió el acuerdo que ha llevado a la retirada estadounidense que ahora se está completando. No solo eso, sino que Trump ordenó la liberación de un número de talibanes entre los que estaban algunos de sus máximos líderes actuales. Si los talibanes hubieran figurado en la lista negra, esas negociaciones no habrían podido celebrarse.

La inclusión en la lista tiene connotaciones políticas y legales, y abre la puerta a sanciones económicas, restricciones de visado y la imputación penal a todos aquellos que apoyen a los grupos terroristas. Aunque los talibanes no figuran en la lista del departamento de Estado, sí que figuran en la del departamento del Tesoro desde 2002, lo que permite la imposición de limitadas sanciones económicas y de visado sobre sus miembros.

Dentro del departamento de Estado ha habido sus más y sus menos con esta cuestión, puesto que algunos funcionarios creen que si se hubiera incluido a los talibanes en la lista de grupos terroristas los negociadores americanos habrían tenido un mayor margen para presionar a los talibanes. Pero ahora es demasiado tarde para reconsiderar esa cuestión.

En las circunstancias actuales parece difícil que Biden vaya a cambiar el paso después de que cuatro presidentes no lo hayan hecho antes, por lo tanto los talibanes continuarán fuera de la lista. Solamente si cometen errores o torpezas de gran calibre, la Casa Blanca reconsiderará la cuestión, y esto es algo que no parece que vaya a ocurrir por el momento.

23/08/2021 21:33

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Diálogo en México por Venezuela, un revés más para la OEA de Almagro

En la agenda, ni cambio de gobierno ni intervención militar

Los empeños de la secretaría general de la OEA por tratar de imponer en Venezuela durante casi cinco años soluciones de fuerza –sanciones, aislamiento diplomático y amenazas de "suspensión" del organismo– se desvanecieron este fin de semana, ante la escena que se concretó en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México, con la firma de un memorando de entendimiento para dar comienzo a las muchas veces postergadas negociaciones entre el gobierno de Nicolás Maduro y una plataforma unitaria de la oposición.

Durante estos años de polarización, crisis económica, desplazamientos y conflictos políticos y sociales, el organismo interamericano nunca intentó implementar la opción de una negociación. En el trasfondo de la agenda de la secretaría general siempre estuvo la vieja intención de EU de sacar al chavismo y sus sucesores del Palacio de Miraflores.

En una sola ocasión la OEA invocó los mecanismos de mediación para Venezuela. Eso fue en abril de 2002, cuando se perpetró un golpe de Estado contra el presidente Hugo Chávez, revertido 48 horas después. En esa ocasión, la Asamblea General y el Consejo Permanente de la OEA condenaron la ruptura del orden institucional y propusieron la promoción de un diálogo nacional.

En los años de gobierno de George Bush, Chávez fue la encarnación del mal y se echó mano de todos los recursos para aislarlo.

Durante los años de Obama en la Casa Blanca, el tema venezolano pasó a un segundo plano: sus esfuerzos diplomáticos se concentraron más en tender puentes para la normalización de relaciones con Cuba.

Con la llegada de Donald Trump, el secretario general al fin tuvo el eco deseado. Trump llegó a decir que, para derrocar a Maduro, todas las opciones estaban sobre la mesa, incluso la de la intervención militar. Almagro, electo para la secretaría general en 2015, tenía la misma agenda.

Entre tanto, la polarización en Venezuela se agudizó a partir de controvertidas decisiones del gobierno de Maduro, quien en 2015 suspendió un referendo revocatorio, aplazó elecciones regionales para cambios de gobernador y finalmente desconoció los resultados de las elecciones parlamentarias. Los elementos de la oposición más radicales y violentos, como Leopoldo López, llamaron a manifestaciones callejeras para exigir lo que llamó "la salida" y grupos de choque protagonizaron rudos enfrentamientos con la Guardia Nacional.

En ese contexto, Almagro pidió a la Asamblea General "acciones concretas" para suspender a Venezuela de la OEA. Sin embargo, cada vez que convocó a los países con ese fin falló en alcanzar dos tercios (24 votos) de aprobación. Ese intento perdió sentido cuando el gobierno de Caracas envió en abril de 2017 una "carta de denuncia" de la OEA, que significa su autoexclusión del organismo a concretarse en dos años. Así, desde abril de 2019, Venezuela ya no es miembro activo de la OEA y por lo tanto no es sujeto a sanciones.

Pero el objetivo final no era la suspensión, sino el "cambio de gobierno". Washington y la secretaría general impulsaron la formación del llamado "Grupo de Lima" –se integró durante la realización de la asamblea en la capital peruana, en 2017– con la participación de México (con Luis Videgaray, el último canciller priísta), Argentina, Brasil, Estados Unidos, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana y Santa Lucía.

En ese contexto de cerco diplomático y aunado a las fuertes sanciones económicas y comerciales impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea, estos países reconocieron en 2019 a Juan Guaidó como autoproclamado "presidente encargado" en su calidad de líder de una asamblea nacional que fue desconocida por el Ejecutivo. La OEA incluso aceptó el nombramiento de un embajador de Guaidó, Gustavo Tarre, que todavía a la fecha conserva su escaño, pese a que Guaidó ya no ostenta su autoasignado título presidencial.

El Grupo de Lima y su alineamiento con Washington no logró mover el tablero en Venezuela. A partir de 2018 ese alineamiento se diluyó con la llegada de Andrés Manuel López Obrador al gobierno mexicano y el de Alberto Fernández a Argentina al año siguiente. Más recientemente, con el retorno del Movimiento al Socialismo en Bolivia, bajo la presidencia de Luis Arce y, hace apenas unas semanas, la llegada de un gobierno popular en Perú con Pedro Castillo, el Grupo de Lima, ya sin Lima, encalló definitivamente.

A partir de una iniciativa de México y Noruega, desde este fin de semana dialogan una delegación del gobierno de Maduro y una asignada por la oposición venezolana, atomizada en una veintena de partidos políticos.

En representación a los opositores asisten miembros de la Plataforma Unitaria. Guaidó, quien hasta hace algunos años catalizaba la aspiración de muchos opositores de ver en Venezuela un cambio de régimen, no asistió a la primera ronda.

A diferencia de los representantes de la plataforma, Guaidó reservó en su mensaje divulgado en redes sociales elementos de confrontación. Dijo que "del otro lado de la mesa hay un dictador" y aseguró que "sólo con sanciones y un esquema de presión" sería posible una solución.

En la agenda de las negociaciones figura, por la parte oficial, el tema del levantamiento de sanciones, el reconocimiento de las autoridades constitucionales y la renuncia a actos de violencia y conspiración. Por la parte opositora se busca obtener condiciones para participar en elecciones "libres, justas y transparentes" y la liberación de políticos presos.

Ni cambio de gobierno, ni intervención militar ni castigo. Ante este giro de la historia, Almagro suma un fracaso más en su carrera.

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Pedro Castillo quiere fortalecer la Celac y reactivar Unasur

Claves de la política exterior del nuevo gobierno de Perú

“Condenamos los bloqueos, los embargos y las sanciones unilaterales que sólo afectan a los pueblos”, dijo el nuevo canciller Héctor Béjar. La derecha quiere un ministro alineado con EE.UU. 

 

Una política exterior “abierta y democrática”, que priorice la integración regional, el fortalecimiento de organismos como la Celac y el Grupo Andino, y la reactivación de Unasur, anunció el nuevo canciller peruano Héctor Béjar al asumir el cargo este lunes. En su primer discurso como ministro de Relaciones Exteriores, dijo que “la autonomía e independencia serán un principio esencial de la nueva diplomacia peruana, las decisiones se tomarán en función de los intereses del nosotros, que es la expresión colectiva de la nación, y no de intereses de otros”. Es una declaración que anuncia un cambio de una política exterior que en el último tiempo ha sido cuestionada por su dependencia de Washington.

Blanco de la derecha

El nuevo canciller peruano, sociólogo de 85 años, es un viejo militante de la izquierda que participó en las guerrillas guevaristas de los años sesenta. Es un reconocido intelectual y profesor universitario. Su viejo pasado guerrillero y su larga militancia izquierdista lo han convertido en blanco de la derecha, que exige su salida del gabinete con un discurso abiertamente macartista que se ha convertido en hegemónico en los medios. La derecha quiere un canciller alineado con la política exterior estadounidense, que se dedique a condenar a Cuba y Venezuela, que se olvide de Unasur y la integración regional. Béjar no entra en ese perfil. Por eso presionan para lograr su salida.

El canciller puso énfasis en decir que su gestión trabajará por fortalecer la integración y cooperación regional “sin distinciones ideológicas”. “América Latina -precisó- es y será la prioridad geográfica y sociológica de la política exterior. Es nuestro entorno inmediato, territorial, histórico, económico, social y cultural. El espacio de nuestra propia historia. Retiraremos del Congreso la solicitud para que el Perú denuncie el tratado que instituyó Unasur. Por el contrario, impulsaremos su reconstitución y modernización, como el organismo de cooperación y consulta que afirme en este mundo global la identidad propia de Sudamérica. Reinsertaremos vigorosamente la presencia peruana en la Celac, trabajaremos en su fortalecimiento e impulsaremos su capacidad de acción”, señaló. También anunció una política para “revalorar” y “modernizar” la Comunidad Andina, formada por Perú, Bolivia, Colombia y Ecuador.

Distancia con el Grupo de Lima

No mencionó al Grupo de Lima, formado para promover la caída del gobierno venezolano y convertido en vocero internacional de la oposición al régimen de ese país, que el Perú ha integrado con entusiasmo en los anteriores gobiernos, pero fue claro en señalar que el nuevo gobierno se guiará por el principio de “no intervención en los asuntos internos de otros países” y que en ese marco buscará contribuir a un diálogo entre los distinto sectores venezolanos y no el enfrentamiento con el gobierno de ese país. Un claro distanciamiento del Grupo de Lima.

“Nosotros contribuiremos junto con los países de Europa que ya están trabajando en esto y con un conjunto de países latinoamericanos en el entendimiento de las diversas tendencias políticas que existen en Venezuela sin intervenir en su política interna”, anunció, revelando la intención de un acercamiento al Grupo de Contacto, que, a diferencia del Grupo de Lima que apuesta por el enfrentamiento, busca el diálogo entre todas las partes en conflicto en Venezuela, “Favoreceremos una renovación democrática en Venezuela, que se respeten los derechos sociales de los venezolanos. Tengan en cuenta que en Venezuela existe un sistema de seguridad social universal y un sistema de educación universal”, apuntó, para escándalo de la derecha. 

En una de sus primeras acciones como canciller, Béjar se reunió con el canciller venezolano, Jorge Arreaza, y expresó su intención de mejorar las relaciones entre ambos países. La derecha le saltó al cuello. Béjar, tranquilo, respondió que su tarea es mejorar las relaciones “con todos los países”, que se ha reunido y lo seguirá haciendo con distintos cancilleres, parte esencial de su trabajo. En un breve encuentro con los medios, le preguntaron si se reunirá con el embajador en Lima del fantasmal gobierno de Juan Guaidó, reconocido por los anteriores gobiernos peruanos. “No sé quién es ese señor, no lo conozco”, respondió irónico.

Fue enfático en condenar los bloqueos, como los que sufren Cuba y Venezuela, aunque no mencionó directamente a estos países al referirse a este tema. “Condenamos los bloqueos, los embargos y las sanciones unilaterales que solo afectan a los pueblos”, dijo en su discurso con el que se estrenó como canciller.

El presidente Pedro Castillo ha enfatizado que su prioridad es la lucha contra la pandemia y la vacunación, y Béjar ha indicado que eso se trasladará a la política exterior promoviendo iniciativas a nivel regional “para establecer acuerdos y estrategias comunes”. “Sudamérica y América Latina -afirmó- tienen una deuda pendiente con sus pueblos para articular una acción conjunta y responsable en la lucha regional contra la covid- 19. Nuestros países tienen la obligación ética de cooperar en esta lucha, independientemente de las orientaciones políticas de los gobiernos”.

En el inicio de su gestión, el canciller destacó que la defensa de los derechos humanos, los derechos económicos y sociales, de los pueblos indígenas, de las minorías sexuales, las políticas de igualdad de género, la defensa del medioambiente, serán parte central de la nueva política exterior peruana

Por Carlos Noriega

02/08/2021

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