El Comando Sur y un "plan de máxima presión" contra Venezuela

La segunda visita a Colombia en menos de tres meses del almirante estadounidense Craig Faller es interpretada en Caracas como un nuevo paso para la desestabilización en Venezuela. Dos analistas consultados por Sputnik coinciden en que la presencia del jefe del Comando Sur de EEUU busca generar mayor presión sobre el Gobierno de Nicolás Maduro.

"No va a Colombia a preparar una clásica intervención aerotransportada, con misiles, paracaidistas, etcétera, como hizo Estados Unidos en tantas partes a lo largo de la historia; sino que Faller va a reactivar un plan de máxima presión sobre Venezuela", alerta en entrevista con Sputnik el analista internacional José Antonio Egido.

El pasado 20 de septiembre el Comando Sur informó a través de su cuenta en Twitter que el almirante Craig Faller se encontraba en Colombia, "un socio vital y confiable" en materia de seguridad, para reunirse con líderes militares de ese país.

Se trata de la segunda visita del jefe del Comando Sur a Colombia en menos de tres meses.

Este miércoles 22, desde el Palacio de Miraflores, la vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, denunció la existencia de "planes perversos" orquestados desde Colombia y que la presencia de Faller en el país vecino tiene el objetivo de "atentar contra Venezuela y la paz de la región".

Las declaraciones de Rodríguez a la prensa fueron hechas un día después de que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) revelara que un dron tipo Hermes de la Fuerza Aérea Colombiana violó su espacio aéreo, un hecho que "no ha sido involuntario ni casual, pues coincide con la presencia en Colombia del almirante Craig Faller", reza el comunicado de la FANB.

Para José Antonio Egido, el hecho de que en la 76ª Asamblea General de las Naciones Unidas el presidente de Colombia, Iván Duque, volviera a considerar como una prioridad la situación de Venezuela, a cuyo Gobierno volvió a señalar como "una narcodictadura", es momento oportuno para que el Comando Sur reactive un plan de agresión.

"No es un plan nuevo, las opciones de agresión que excluyen la opción militar clásica como prioridad ya fueron inventadas, un plan que combina la guerra psicológica, la guerra económica, la subversión y el terrorismo. Y en esos focos encontramos desestabilizar la frontera colombo-venezolana, atacar la moneda local, matar de hambre al pueblo venezolano y, posiblemente, generar ataques terroristas contra la infraestructura petrolera, eléctrica y energética que se está reconstruyendo", enumeró el analista internacional.

Colombia, enclave militar en la región

Para la investigadora y escritora colombo-venezolana María Fernanda Barreto, la nueva visita de Faller a Colombia no es más que un "pase de revista".

"En realidad, Colombia es una gran base militar, donde se contabilizan alrededor de 63 instalaciones militares estadounidenses, que incluyen en algunas personal militar y en otras solamente equipamiento e instalaciones de inteligencia tipo radar. Colombia es el principal enclave militar de los Estados Unidos en la región y eso es lo que fue a verificar el jefe del Comando Sur", sostuvo a Sputnik la investigadora.

Las razones para que Colombia se haya convertido en un enclave militar de Estados Unidos en la región, además de la posición política de subordinación de sus clases dominantes, tiene que ver con un factor geoestratégico, asegura Barreto.

La ubicación privilegiada del país neogranadino, al ser la entrada por el norte a Sudamérica, entrada también al Amazonas y con costas en los océanos Atlántico y Pacífico, resulta fundamental para quien pretenda dominar el continente.

Sin embargo, desde hace 20 años, otro factor hace prioritario el control de este territorio: los 2.219 kilómetros de frontera con Venezuela, la principal "amenaza inusual y extraordinaria" de los Estados Unidos en la región.

"Es muy importante que se enciendan las alarmas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana porque entre las actividades que ha venido desarrollando el Comando Sur en los últimos años se nota que le ha dado mucha importancia al control militar del Amazonas y eso puede indicarnos la existencia de algún plan para escindir el Amazonas de los países soberanos que poseen territorio amazónico, y que se pueda planificar algún tipo de entrada por ese territorio", alertó Barreto.

"Cinturón sanitario"

Para José Antonio Egido es de suma importancia para el Gobierno de EEUU mantener el control del régimen colombiano, cuando crecen las expectativas electorales en torno a la figura del candidato presidencial opositor Gustavo Petro y ante un panorama regional inestable, con un Gobierno peruano que trata de consolidarse y con perspectivas de disputa electoral no solo en Colombia, también en Brasil y en Chile.

"EEUU necesita mantener esa plataforma bajo su control, y así controlar Centroamérica y México desde el sur, el Caribe desde tierra firme, y para controlar América del Sur, empezando por Venezuela pero con la mira puesta en Bolivia, en Perú y en Argentina", expresa el analista.

Según Egido, este panorama implica para el Comando Sur cerrar filas y respaldar la capacidad operativa del Ejército y la inteligencia colombiana.

"No creo que el Comando Sur tenga solamente el ojo puesto en Venezuela, ahora lo que viene es un cinturón sanitario, es decir, evitar que Lula gane las elecciones, que Petro gane las elecciones, que se consolide Pedro Castillo, y tratar de evitar que se radicalice Alberto Fernández. Y para todo eso cuentan con Colombia", finalizó.

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Imagen: AFP

El gobierno de Joe Biden comenzó las masivas deportaciones

En los últimos meses Haití atraviesa una crisis política por el magnicidio del presidente Jovenel Moise y los efectos del terremoto. 

 

Las deportaciones masivas de migrantes haitianos por parte de Estados Unidos despertaron la preocupación de la ONU, que advirtió que personas con solicitudes de asilo serias pueden estar en riesgo. El gobierno norteamericano comenzó a expulsar a cientos de miles de haitianos que llegaron hasta la frontera entre México y EE.UU tras un peligroso recorrido desde Sudamérica.

Expulsiones exprés

Unos 15 mil haitianos y haitianas que llegaron a la ciudad fronteriza de Del Río, en el estado de Texas comenzaron a ser deportados por Washington. Los migrantes han estado varados durante días bajo el puente que cruza el río Grande que divide a México de Estados Unidos. Muchos viajaron desde Chile o Brasil, donde residieron en los últimos años.

Según el secretario de Seguridad Interior estadounidense, Alejandro Mayorkas, los haitianos recibieron información errónea de que podían quedarse en EE.UU. como refugiados bajo el “Estatuto de Protección Temporal” (TPS) debido a la crisis política tras el asesinato de Jovenel Moise a principios de julio y el terremoto que devastó al país en agosto. El TPS alcanzaba a los haitianos que quedaron en EE.UU. después del terremoto de 2010 en el que murieron 200 mil personas en el país caribeño. Tras el magnicidio de Moise se extendió el TPS para los haitianos que estaban en suelo estadounidense antes del 29 de julio, pero no alcanzaba a los que llegaron después de esa fecha.

Patrullas ecuestres

"Hemos reiterado que nuestras fronteras no están abiertas y que la gente no debería emprender ese peligroso viaje", agregó. "Si usted entra ilegalmente a Estados Unidos, será devuelto", remarcó Mayorkas en conferencia de prensa desde la ciudad fronteriza. El funcionario llegó a Del Río tras la polémica desatada cuando fueron difundidas imágenes de los guardias fronterizos que recorrieron la frontera a caballo e hicieron retroceder a migrantes haitianos. Una de las fotografías tomadas por el reportero gráfico de la AFP, Paul Ratje, muestra a un policía montado a caballo atrapando a un hombre por la camisa.

"La situación era de tensión y los migrantes empezaron a correr alrededor de ellos (...) Muchos comenzaron a correr para intentar escapar de los jinetes y uno de los agentes agarró a un hombre de la camisa y lo hizo dar vueltas mientras el caballo trotaba en círculos", dijo Ratje sobre una de las fotos.

Las patrullas ecuestres fueron desplegadas en los últimos días cerca del río Bravo donde acampaban miles de migrantes, en su mayoría haitianos, según dijo a los medios el jefe de la patrulla fronteriza, Raúl Ortiz. "Les pedí que averiguaran si las personas estaban en peligro y que recopilaran información sobre los contrabandistas", agregó. "Controlar un caballo en un río es difícil". La portavoz de la Casa Blanca, Jen Psaki, calificó el hecho de “horrible”. "No tengo todo el contexto, pero no imagino en qué contexto eso sería apropiado", afirmó en una rueda de prensa.

Familias expulsadas

Al menos tres vuelos salieron de Texas para aterrizar en la capital Puerto Príncipe. Cerca de la mitad de los más de 500 migrantes expulsados por Estados Unidos eran menores de cinco años y nacieron fuera de Haití. Antes de cruzar el río Grande, los haitianos habían residido durante varios años en Chile y Brasil donde llegaron entre 2016 y 2017.

Familias enteras viajaron hasta México para intentar solicitar asilo en Estados Unidos, como el caso de Jeanne, que habló bajo condición de anonimato. Ella, su esposo y su hijo Mael de tres años que cuenta con pasaporte chileno viajaron durante dos meses hasta llegar a Del Río y gastaron cerca de 10 mil dólares. "En Santiago tenía un pequeño negocio, mi esposo trabajaba. Logramos ahorrar dinero: esto es lo que nos permitió viajar hasta Estados Unidos", relata.

"Es una cosa inexplicable. Nadie puede realmente transmitir lo que es este horror", dijo Jeanne. "Si hubiera sabido por lo que iba a pasar, nunca hubiera hecho este viaje", lamentó. La pareja contó que gastó 7.000 dólares para llegar a México y 2.000 más para alcanzar la frontera de Texas. Jeanne dejó su país tras finalizar sus estudios de administración de empresas en 2016. "Si hubiera podido encontrar trabajo, nunca me hubiera ido. Ahora la situación en el país ha empeorado mucho", dice.

"Biden sabe lo que está haciendo"

Cientos de haitianos se mostraron frustrados tras su expulsión y luego de haber gastado miles de dólares para llegar hasta EE.UU. "Biden sabe lo que está haciendo, pero no le importa. Nos trata a nosotros y a nuestros hijos peor que a las bestias", gritó una mujer desde la terminal aérea en Puerto Príncipe. Otro de los migrantes deportados se refirió a las condiciones en el centro gestionado por la agencia migratoria estadounidense tras haber cruzado el río Bravo.

"No teníamos camas para dormir, dormíamos solo con una fina sábana de plástico para cubrirnos, en un espacio con demasiado aire acondicionado. Y dormíamos en el piso de concreto", cuenta Garry Momplaisir, de 26 años, quien pasó cinco días en el lugar. "No podíamos ducharnos. Había baños pero no había lugar para lavarnos", agrega Momplaisir, expulsado junto a su esposa y su hija de cinco años.

Políticas trumpistas

Por su parte, el líder de la mayoría del Senado estadounidense, Chuck Schummer, del partido demócrata, instó al presidente Joe Biden a terminar con las deportaciones masivas de migrantes haitianos, una política que advirtió tenía actitudes “detestables y xenófobas” similares a las que se vieron durante le gestión del exmandatario republicano Donald Trump.

"Insto al presidente Biden (...) a poner fin inmediatamente a estas expulsiones, y a terminar con esta política del Título 42 en nuestra frontera sur. No podemos continuar con estas políticas detestables y xenófobas de Trump que ignoran nuestras leyes de refugiados", dijo Schumer en el pleno del Senado. La oficina de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos anunció que la mayoría de los migrantes serán expulsados bajo el Título 42, una política del gobierno que restringe la inmigración debido a la pandemia de coronavirus.

"Todos hemos visto estas horribles imágenes procedentes de nuestra frontera sur, con solicitantes de asilo haitianos, que simplemente buscan escapar de la tiranía (...) siendo recibidos en nuestras puertas con una (indignidad) inimaginable", añadió Schumer. "Las imágenes de migrantes haitianos siendo golpeados con látigos y otras formas de violencia física son completamente inaceptables. Este comportamiento debe ser abordado y debemos rendir cuentas. Las imágenes revuelven el estómago", sostuvo.

Desde la ONU se sumaron a la preocupación por las expulsiones masivas. "Estamos seriamente preocupados por el hecho de que parece que no ha habido ninguna evaluación individual en los casos (de Haití)", señaló la vocera del organismo internacional, Marta Hurtado. "Quizás algunas de estas personas no han recibido la protección que necesitaban", agregó y subrayó que todos los solicitantes de asilo tienen derecho a que sus demandas sean consideradas

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Jefe del Comando Sur, almirante Craig Faller, en Washington, EE.UU., el 7 de febrero de 2019Saul Loeb / AFP

La presencia del Comando Sur en el país suramericano ha sido rechazada anteriormente tanto por Venezuela, que la considera como una "provocación".

El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de EE.UU., anunció que se encuentra en Colombia, "un aliado vital y confiable en seguridad", para reunirse con la cúpula militar de ese país, en medio de las tensiones con el Gobierno de Venezuela. 

El Comando Sur informó mediante un tuit que Faller se reunirá con "líderes militares" en Colombia, país que visitó en junio pasado, "para discutir la cooperación en materia de seguridad". La información fue ratificada por la Embajada de EE.UU. en Bogotá.

La llegada de Faller coincide con la estadía del presidente colombiano, Iván Duque, en EE.UU., país al que arribó el pasado domingo para tratar una "agenda focalizada en temas ambientales, migratorios y crediticios", según informó en su cuenta de Twitter. Se prevé que el mandatario colombiano además participe en la Asamblea General de la ONU, que se llevará acabo esta semana. 

Antes de este viaje, Duque estuvo en España, de jueves a sábado. Allí se reunió con su homólogo Pedro Sánchez y autoridades de su gabinete; con el rey de ese país, Fernando IV; con los expresidentes Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy; con sectores empresariales y de la banca, y con el opositor y prófugo de la justicia venezolana, Leopoldo López, entre otros.

Colombia, Maduro y la Celac

El mandatario colombiano no participó en la 6.ª Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada el pasado sábado en México.

El repudio de Bogotá a Caracas quedó recogido en un comunicado, emitido por la Cancillería colombiana, donde se rechaza la participación del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en la cita regional.

Colombia ratificó que desconoce "el poder de facto" de Maduro "como resultado de la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, viciada por la ausencia de garantías a la oposición y por el fraude". Esta postura ha sido mantenida por el país suramericano con el apoyo de EE.UU. y un grupo de países de América Latina, a pesar de que los observadores internacionales no encontraron pruebas de irregularidades en esos comicios.

Los mandatarios Mario Abdo Benítez, de Paraguay, y Luis Lacalle Pou, de Uruguay, que sí asistieron al encuentro, también expresaron su cuestionamiento a la legitimidad de Maduro, como ya lo habían demostrado ambos países en el Grupo de Lima, cónclave surgido en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la finalidad de proponer medidas y mecanismos regionales para deponer al mandatario venezolano.

Al respecto, el jefe de Estado venezolano le pidió a ambos presidentes que pusieran "la fecha, el lugar y la hora" para "debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución".

Faller de nuevo en Colombia

Hace tres meses, cuando Faller estuvo en territorio colombiano, hubo un cruce de declaraciones entre Caracas y Bogotá, en el contexto de las tensiones entre ambos países y de las acusaciones mutuas de desestabilización a través de la acción de grupos armados ilegales y de organizaciones criminales.

En esa oportunidad, el mandatario colombiano publicó en su cuenta de Twitter que en el encuentro con Faller y con el embajador de EE.UU. en ese país, Philip S. Goldberg, ambos le expresaron "su interés por seguir profundizando cooperación entre las dos naciones".

Duque también escribió que su país era para EE.UU. "uno de los aliados más importantes de la región" para "garantizar la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, así como una democracia respetuosa de los derechos humanos".

En respuesta, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB) emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la llegada de Faller a Colombia, y afirmó que esta no respondía a "razones de cooperación bilateral en materia de seguridad", sino que era una acto de "injerencismo y provocación".

Cinco días después de esa visita, el helicóptero en el que viajaba el presidente colombiano fue atacado con disparos de fusil, cuando aterrizaba en el aeropuerto de Cúcuta, procedente del municipio de Sardinata, al norte de Santander. Toda la tripulación resultó ilesa y la Casa de Nariño señaló como responsable a un miembro de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que supuestamente estaría en suelo venezolano, sin ofrecer mayores pruebas de esas acusaciones.

Esta nueva visita reaviva una vieja polémica surgida en el país hace un año por la presencia del Comando Sur en Colombia, que ha sido una constante durante el Gobierno de Duque. 

Luego del anuncio hecho por el fallecido ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, de que una misión militar de EE.UU. operaría en Colombia para "combatir el narcotráfico", un grupo de senadores expresó su repudio por considerar que esta decisión vulneraba la soberanía y Constitución del país y que podría fortalecer la actuación los grupos armados paramilitares, como ya ha sido señalado en otras oportunidad por el excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso. 

Tras esos señalamientos, el Tribunal Administrativo del departamento de Cundinamarca aprobó la suspensión de las actividades del Ejército estadounidense en territorio colombiano, a raíz de una tutela presentada por un grupo de congresistas, que manifestaron que la decisión había sido inconsulta e inconstitucional.

Publicado: 20 sep 2021

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El presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky (centro), habla con militares ayer en los puestos de avanzada del ejército de ese país en Kherson, en la frontera con Crimea.Foto Afp

Quizá para que lo leyeran atentamente los multimillonarios de la revista Forbes, Nikolai Patrushev (NP) –secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, íntimo del zar Vlady Putin y miembro prominente del clan de San Petersburgo– concedió una impactante entrevista el 8 de abril al rotativo neoliberal de negocios Kommersant (https://bit.ly/3tMcH4d).

El papel de Patrushev ha sido determinante para que no empeoren las relaciones de EU y Rusia como fue notorio su diálogo con su homólogo Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden, dos días antes del anunciado "cambio de época" de Putin (https://bit.ly/3gCY8MB). Explaya que jerárquicamente el primer tema para un diálogo con EU se centra en "la esfera de la estabilidad estratégica y el control de armas". Ya he abordado la trascendencia de la "estabilidad estratégica" hoy tripolar entre EU/Rusia/China (https://bit.ly/3rx6xnf).

Se congratula de que Biden y Putin hayan extendido por cinco años el New START: Tratado de Reducción de Armas Nucleares Estratégicas (https://bbc.in/2QYKety). Revela que los contactos continúan por teléfono con Sullivan a "iniciativa estadunidense (sic)" en "forma tranquila y en una atmósfera ejecutiva". Sobre Ucrania comentó que es "consecuencia de serios problemas internos, cuya atención intentan desviar sus autoridades" y exhibe en forma irónica que, amén de la cuantiosa fuga de capitales, Kiev desmantela su industria que vende a los extranjeros a "precios democráticos (sic)": su "famosa tierra negra (sic) y sus bosques son transportados afuera por trenes".

Sobre el dicterio desproporcionado de Biden contra su homólogo Putin, a quien insultó antidiplomáticamente de "asesino", juzgó que no se puede descartar que el "presidente de EU fue deliberadamente provocado" por los "círculos interesados en la tensión creciente en las relaciones bilaterales". Esa siempre fue mi hipótesis (https://bit.ly/3tQIwZP), ya que el ex empleado de Bill Clinton George Stephanopoulos, hoy conductor en ABC News, en su entrevista indujo en forma perversa a tal invectiva (https://abcn.ws/3noj77o).

Juzga que "ya es tiempo de que el establishment de EU admita que las relaciones" con Rusia "no son decisivas (sic)" cuando "ven exclusivamente a Rusia a través del prisma de su lucha política interna". Dada hoy la "difícil naturaleza sin precedente en EU los vaticinios para un mayor desarrollo de las relaciones no son nada alentadores".

No espera ninguna disculpa por el dicterio de Biden y refiere que Daddy Bush "anunció públicamente que EU nunca se disculparía con nadie", ya que para la "élite de EU es más fácil para cualquier error aportar una teoría sofisticada que explique por qué fue necesario hacerlo" que Patrushev cataloga como "síndrome Hiroshima" cuando "era completamente innecesario que EU arrojase bombas atómicas sobre Japón" y que luego Obama dio a entender que era un castigo divino –"La muerte Cayó del cielo"–, omitiendo que fueron lanzadas por un "avión estadunidense por órdenes de un presidente estadunidense".

Hoy la propaganda negra ha llegado a tales grados que no faltan que "algunos piensen que fue la URSS", cuando los "niños japoneses tienen una muy pobre idea de qué país destruyó Hiroshima y Nagasaki".

Lamenta el engaño de los incidentes químicos en Siria por los falsificadores cascos blancos, controlados por EU, y que eran tan eficientes que “muchas veces publicaban sus reportes aun antes de que ocurrieran los incidentes (https://bit.ly/3vjVX4F)”.

Deplora que EU no desee discutir los temas de ciberseguridad y, al contrario, se ha consagrado a acusar a Rusia sin ninguna evidencia del hackeo de Solar Winds (https://bit.ly/2Qp9nOa).

Fustiga que la "estrategia geopolítica" de EU y sus aliados "arruinan al mundo entero y defienden su propia hegemonía como la única versión aceptable del orden mundial".

Sobre los múltiples bio-labs, laboratorios de armas biológicas, que ha instalado EU en las fronteras de Rusia y China –en 25 países: ¡solamente 16 en Ucrania (https://bit.ly/3aDR3Yd)!–, prefiero escribir en otra ocasión más propicia.

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La coronel Brittany Stewart rinde honores a la tumba de un conocido combatiente del Pravy Sektor, una organización de extrema derecha que usa a menudo simbología fascista.

Moscú y Kiev aumentan exponencialmente la presencia militar en su frontera común, aumentan los ataques en el Donbass, y EEUU incrementa su presencia militar en la zona. Analizamos qué razones geopolíticas están detrás de todo ello.

 

Desde mediados de marzo de este año han aumentado las tensiones en el Donbass entre las fuerzas ucranianas y los separatistas apoyados por Rusia. Primero aparecieron imágenes de varios trenes que llevaban tanques y artillería desde el oeste de Ucrania hacia la zona del Donbass. Luego se intensificaron los ataques de artillería entre los dos bandos. Moscú por su parte empezó el despliegue de unidades de sus fuerzas armadas en la frontera con Ucrania. Ahora EEUU anuncia que enviara dos buques de guerra al Mar Negro

Todo ello hace temer una nueva escalada bélica en la región, algo que podría tener consecuencias en varios frentes, tanto políticos, como económicos. Las propias razones del aumento de las tensiones podrían ser la clave para entender mejor la situación creada. La línea del frente que separa ambos bandos prácticamente no se ha movido desde febrero de 2015, cuando tras la derrota de las fuerzas ucranianas en la batalla de Debaltsevo, se firmaron los acuerdos de Minsk. Debían ser implementados por Kiev y los separatistas de Donetsk y Lugansk.

Sin embargo, dichos acuerdos en la práctica siguen sin cumplirse. Kiev, antes bajo gobierno de Petro Poroshenko y ahora bajo Zelenski, no ha declarado la amnistía para los rebeldes, no se ha efectuado la reforma constitucional para darle a esos territorios un estatus especial y no se han retirado las fuerzas armadas de la región. Por ello la situación era de un conflicto semi-congelado, con ataques de artillería y combates esporádicos que se producen con cierta regularidad, pero sin cambios en la línea del frente.

Esta situación sin avances reales en 6 años ha llevado a cierto hartazgo en el grupo de contacto de Minsk, que forman la propia Ucrania junto a Alemania, Francia y Rusia. Así el 31 de marzo Merkel, Macron y Putin hablaron sobre la situación sin invitar siquiera a Zelensky a unirse. Kiev reaccionó anunciando que no van a acudir más a las reuniones del grupo de Minsk y pidió que EEUU fuera añadido a este proceso negociador. Además se han vuelto a activar las voces que piden en Ucrania el abandono de los acuerdos de Minsk como perjudiciales para el país.

El presidente Zelensky, como antes le pasó su predecesor Poroshenko, ve como no puede implementar dichos acuerdos por el rechazo de parte de la sociedad ucraniana, especialmente los grupos ultranacionalistas. Por ello las autoridades ucranianas han estado estirando en el tiempo el proceso negociador hasta que el panorama internacional cambiara. Algo que parece que se ha producido con la llegada a la Casa Blanca de Biden.

Mientras que durante la administración Trump, Ucrania pasó a segundo plano, con Biden vuelve a ser prioridad. Ya durante su época como vicepresidente de Obama, Biden se encargó de la cuestión ucraniana. Prioridad que también empiezan a sentir en Kiev y ven una oportunidad para intentar deshacerse de las obligaciones impuestas por los acuerdos de Minsk, algo que además podría revertir la caída de la popularidad de Zelenskiy.

Otro de los motivos que parecen animar los planes ucranianos para resolver de manera militar la cuestión del Donbass, es la reciente experiencia de Azerbaiyán en la guerra del Karabaj. Kiev ha recibido en los últimos años drones turcos con capacidad de ataque Bayraktar y misiles antitanque Javelin estadounidenses, pero habría que ver si eso sería suficiente para obtener la victoria sobre los separatistas del Donbass.

Además Moscú, por medio de Dmitri Peskov, secretario de prensa de Putin, y de Dmitri Kozak, representante oficial ruso para el Donbass, ha declarado que no permitirá la repetición de una masacre como la de Srebrenica (matanza de bosnios musulmanes en 1995). Y que si Ucrania interviene militarme en el Donbass, Rusia no se quedará al margen. De allí el indisimulado despliegue militar ruso en la frontera común. Algo que ha irritado a Washington, que ve en ello una provocación.

Los EEUU por su lado han mostrado su apoyo a Ucrania, con envío de material bélico adicional, como un vuelo que salió el 4 de abril de la base de Rota hacia Ucrania, que según la inteligencia separatista del Donbass, ha llevado un equipo de fuerzas especiales norteamericanas, y más misiles antitanque. Así mismo se planea el envío de dos buques de guerra al Mar Negro, que se quedarán allí al menos hasta principios de mayo.

Además la agregada militar estadounidense en Ucrania, la coronel Brittany Stewart, ha visitado la zona del frente del Donbass esta semana. Algo que ha despertado cierta polémica por que ha rendido honores a la tumba de un conocido combatiente del Pravy Sektor, una organización de extrema derecha que usa a menudo simbología fascista.


Con todo los datos sobre la mesa, y teniendo en cuenta que parece poco probable que Ucrania pueda lograr nada militarmente con la más que posible intervención rusa, las razones para una escalada se podrían buscar algo más al norte, en el Mar Báltico. El gaseoducto ruso Nord Stream 2 por el fondo de ese mar está a punto de ser terminado, algo que le permitirá a Moscú suministrar gas directamente a Europa Occidental y Central via Alemania sin pasar por Ucrania o Polonia.

Este proyecto va en contra de los intereses norteamericanos, que quieren vender su propio gas licuado a Europa. Además si Moscú se puede permitir evitar Ucrania, ello podría dejar al país sin gas para la calefacción e industria, algo que sería un golpe casi definitivo para las aspiraciones euro-atlánticas ucranianas.

Washington busca acabar con el gaseoducto ruso a toda costa. Las sanciones y presiones diplomáticas no han surgido efecto. Ni el envenenamiento del opositor ruso Navalniy tampoco ha sido suficiente para que los europeos cancelen el proyecto. Por ello quizás una reactivación de la guerra en Ucrania, con participación directa rusa podría permitir cancelar el proyecto energético. Lo cual además le permitiría a Zelenskiy aumentar su popularidad y por fin descartar los acuerdos de Minsk.

11/04/2021 08:40

Por Pablo González

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Sábado, 12 Diciembre 2020 05:59

El lápiz de Stalin

El lápiz de Stalin

Tras la Primera Guerra Mundial y un periodo del flujo de las fronteras −propio igual a buena parte de Europa y Medio Oriente (bit.ly/3mXCL9a)− el Cáucaso acabó en manos bolcheviques. El imperio de los zares colapsó. El imperio otomano capituló y sus fuerzas se retiraron. También las del cuerpo expedicionario británico que tenía en la mira el petróleo de Bakú (bit.ly/36Uauun). Armenia, Azerbaiyán y Georgia, tras haber formado la efímera República Democrática Federal de Transcaucasia (bit.ly/33Wu2wn) y un breve periodo de independencia marcado por conflictos interétnicos, pasaron a ser −como repúblicas soviéticas nominalmente soberanas agrupadas en la República Federal Socialista Soviética de Transcaucasia (bit.ly/36W5ztd)− miembros-fundadores de la URSS. Nagorno Karabaj (NK) −un enclave montañoso con mayoría armenia reclamado por Armenia y por Azerbaiyán− ha sido un importante punto de contención. La decisión de Stalin, un georgiano a cargo de la "cuestión nacional" ( Narkomnats), de transferirlo a Azerbaiyán en 1921, a pesar de prometérselo antes a Armenia −y convertirlo, en 1923, en una "región autónoma"− más que resolver el problema, resultó ser al fin, en la década de los 80, igual ante la ambigua postura de Mijaíl Gorbachov, uno de los factores desestabilizadores de la URSS. Cuando en 1988 el Partido Comunista Armenio votó por su "reunificación", estallaron disturbios y pogromos antiarmenios (Sumgaït). Tras el colapso de la Unión Soviética en 1991, siguió la guerra.

Detrás de la instrumental decisión de Stalin había −aparentemente− varias razones. Primero, congraciarse con los azeríes para asegurarse el control del petróleo y del gas del mar Caspio. Segundo, la lógica de "dividir y reinar" −en concordancia con la vieja y perversa estrategia zarista de oponer a un grupo étnico contra el otro− que exacerbaba la desconfianza y debilitaba a las etnias para que no desafiaran a Moscú; así, forzando lealtades de ambas partes y volviéndolos rehenes del régimen, Stalin (bit.ly/3dKGzGW) podía presentarse luego como el salvador ante la mayoría armenia (‘solo el batiushka es capaz de defenderlos del odio de Bakú’), y como un guardián territorial ante Azerbaiyán (‘solo el batiushka es capaz de garantizar su integridad ante el irredentismo de Ereván’). Tercero, hacer un gesto de "buena voluntad" hacia la Turquía de Mustafa Kemal Atatürk, que tras el colapso del imperio otomano, seguía siendo un importante actor regional hostil a las potencias occidentales y uno que tenía fuertes vínculos culturales y políticos con Azerbaiyán; Lenin (y Stalin) ignorando la voz de los armenios de NK y en un reverso a su inicial política de "autodeterminación" −hasta el punto de garantizar a los pueblos el derecho a salir de la URSS− y a las consignas del Congreso anticolonial en Bakú (1920) (bit.ly/3jnyZmO) que igual abogaba por "el derecho a la determinación" −mientras la Realpolitik soviética ya imponía un "colonialismo interno"− pretendía(n) "flirtear", al final sin éxito alguno (bit.ly/2KbyGzO), con los kemalistas para la diseminación de la revolución.

Después de un siglo de estos acontecimientos y ante la reciente guerra en NK −fruto tardío de aquellos conflictos irresueltos y decisiones perversas− es imposible no apuntar a algunas ironías de la historia.

* El afán de Rusia de recuperar influencia regional tras el desplome de la URSS −o el "desmantelamiento desde afuera" (S. F. Cohen)− pasaba desde el principio por apoyar los irredentismos −Nagorno Karabaj (Azerbaiyán), Transnistria (Moldavia), Abjasia-Osetia del Sur (Georgia), Crimea-Donetsk-Lugansk (Ucrania)−, "frutos" de la tóxica política étnica soviética, misma que contribuyó a su debilitamiento.

* El gambit sirio −"la huída hacia adelante" tras la crisis ucraniana y el afán de “reafirmar su ‘irresuelta’ relevancia global”− y su posterior involucramiento en Libia– han sido "jaqueados" por Turquía (bit.ly/3gm089K) por el apoyo de la cual la dirigencia soviética "sacrificó" a NK y a la cual a su vez venía apoyando en la década de los 20; Turquía contribuyó, ahora igual, a la holgada victoria, entre otros gracias a los recursos del petróleo de Azerbaiyán sobre la separatista "republiqueta" armenia de Artsaj-NK, y políticamente sobre Armenia, el mejor aliado de Rusia en el Cáucaso.

* Si bien la Rusia de Vladimir Putin, que tanto ha hecho para reivindicar el legado de Stalin, estaba feliz de ver al problemático gobierno de Nikol Pashinian en Ereván (bit.ly/2HFOjhG) salir debilitado de la confrontación con los azeríes (el tratado militar ruso-armenio no abarca a Arstaj-NK) la mediación de Moscú −detrás del origen del problema ("el lápiz de Stalin") y reproduciendo hoy la misma estrategia estalinista de "dividir y reinar"−, fue un salvavidas para los armenios, pero sólo a precio de convertir lo que quedó de Arstaj en un protectorado ruso (bit.ly/39a2h76) y el Cáucaso en la siguiente arena de transacciones ruso-turcas ( bit.ly/398zMXf) (con Azerbaiyán convertido igual en una colonia de Ankara).

Tras un siglo, Putin y Erdoğan están haciendo en el Cáucaso el mismo tipo de tratos −igualmente por encima de los armenios y los azeríes− que en 1920-21 Lenin (y Stalin en su limitada capacidad) hacía(n) con Atatürk, con la diferencia que hoy ya no está en juego la suerte de la revolución mundial. "El pasado nunca está muerto. Ni siquiera pasa", escribió una vez William Faulkner.

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La expansión de Erdogan causa oposición en Oriente Próximo y Europa

Desde el fallido golpe de estado de 2016, el presidente Erdogan ha llevado la presencia de tropas turcas a distintos puntos de Oriente Próximo. Erdogan busca para Turquía un papel central en la región impulsando el islam político allí donde se presenta la ocasión, una actitud que suscita el rechazo de países de la región y europeos que ven esa expansión como una amenaza para sus intereses.

 

En Siria y Nagorno Karabaj, pasando por Irak, Chipre, Libia y el mar Egeo, Turquía está jugando un papel militar que carece de precedentes en el último siglo, un movimiento de fichas que está suscitando una fuerte oposición política, y a veces militar, de países de Oriente Próximo y Europa que se alarman por una hipotética expansión del islam político en la región.

El ejército turco está en Siria, una apuesta arriesgada que hizo el presidente Recep Tayyip Erdogan y que resulta difícil de justificar. Aunque Ankara explica que tiene que enviar soldados al norte de Siria para contener a las milicias kurdas, lo más sensato sería dejar en manos de Damasco el control de su territorio como ocurría antes de la guerra civil, cuando el ejército sirio patrullaba esa zona e imperaba una calma general.

La presencia militar en Siria es contraproducente para los propios intereses de Turquía, como se viene demostrando especialmente en el distrito de Idlib. Aunque lo razonable sería evacuar a las tropas de una vez por todas, Erdogan acaba de decir que no lo hará hasta que termine el conflicto y se respeten sus intereses. Naturalmente, ese mismo objetivo podría cumplirse de manera pacífica mediante un diálogo con Damasco que Erdogan rehúye.

En el Egeo, Erdogan siguen realizando exploraciones en busca de gas, a pesar de las advertencias europeas. Este conflicto toca directamente a Grecia y Chipre, e indirectamente a Israel y Egipto, y requiere un diálogo profundo con Atenas para repartir de una manera justa y equitativa las riquezas de las aguas del Mediterráneo oriental.

El conflicto del Egeo ha suscitado reacciones de Francia y Alemania, que el pasado jueves dieron el plazo de una semana a Turquía para retirar sus barcos de la zona si no quiere incurrir en sanciones. Sin embargo, las posiciones de París y Berlín divergen en la medida de que Emmanuel Macron es mucho más belicoso que la conciliadora Angela Merkel, y, un factor que no se debe olvidar, Francia está aprovechando las múltiples crisis para vender armas a porrillo a sus aliados.

En uno y otro frente, Macron choca con Erdogan y parece dispuesto a limitar la expansión de Turquía, algo que difícilmente podrá conseguir por medio de las armas. Pero el presidente francés tiene un aliado importante, Joe Biden, que en los últimos meses ha criticado a Erdogan y ha prometido que si gana las elecciones del tres de noviembre actuará con resolución contra Ankara, una amenaza que satisface a todos los rivales de Turquía, que no son pocos, especialmente Israel, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y Egipto, unidos por su rechazo del islam político.

No cabe duda de que la expansión turca puede cobrarse un precio a corto o medio plazo. De hecho, ya ha empezado a cobrárselo con el boicot comercial que recientemente han impuesto de facto a los bienes de ese país Arabia Saudí y los Emiratos. El daño que han empezado a causar las restricciones comerciales es todavía limitado pero podría crecer y extenderse a otros países que rivalizan con Erdogan.

El único país de la región aliado de Ankara es Qatar. Están unidos por la defensa del islam político que combaten sus enemigos, una opción que está perseguida por todas partes y que tiene las de perder si no ocurre algo imprevisible que dé la vuelta a la tortilla y que no se vislumbra en el horizonte.

Más allá de las divergencias entre Macron y Merkel, la Unión Europea no presenta una posición unificada. La UE es el principal socio comercial de Ankara y podría endurecer las relaciones económicas, pero para ello sería necesario un consenso que ahora mismo no existe ya que varios países dudan de la eficacia de los agresivos planteamientos de Macron.

Una muestra de las divergencias ocurrió en la última cumbre europea, donde se presentaron propuestas para modernizar el tratado aduanero con Turquía, simplificar la obtención de visados de ciudadanos turcos, y donar dinero para aliviar la presión de los refugiados sirios en Turquía, unas iniciativas que algunos países, entre ellos España, piensan que pueden ser más provechosas que la aplicación de sanciones.

Según Le Monde, la expansión de Turquía puede explicarse por una transformación de Erdogan a raíz del intento de golpe de estado militar que se produjo en 2016. Ankara ha acusado directamente a los Emiratos Árabes Unidos de estar detrás del fallido golpe, y ha señalado específicamente al prófugo dirigente palestino Mohammad Dahlan, que reside en los Emiratos y mantiene excelentes relaciones con Israel, de mover los hilos del golpe.

Otra explicación podría ser el desinterés o la desidia que muestra la administración de Donald Trump en materia de política exterior en todo lo que no esté directamente relacionado con Israel. Pero esta circunstancia podría cambiar si Biden entra en la Casa Blanca el 20 de enero y recupera el interés de Washington por las cuestiones de Oriente Próximo. 

22/10/2020 07:26 Actualizado: 22/10/2020 07:27

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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Kazajistán detenta el secreto de la gran Eurasia, según Pepe Escobar

Poco se agradece a los países que se han despojado voluntariamente de su arsenal nuclear como Sudáfrica, Ucrania y Kazajistán.

Al momento de la disolución de la URSS, en forma insólita se quedaron con dotaciones de armas nucleares Ucrania y Kazajistán, así como la misma Rusia, quien a final de cuentas acaparó el total nuclear soviético (https://bit.ly/2Orawjn).

Kazajistán es un país sin salida al mar –aunque comporte una frontera con otros cuatro países en el cerrado mar Caspio– con cinco fronteras en orden de importancia: 1. Rusia (7 mil 644 kilómetros); 2. Uzbekistán (2 mil 330 kms.); 3. China (mil 765 kms.); 4. Kirguistán (mil 212 kms.) y Turkmenistán (413 kms.).

La geografía es destino y ello es aprovechado por su visionario mandatario hoy retirado Nursultán Nazarbáyev en cuyo honor fue cambiada la capital Astana a Nur-Sultan.

En fechas recientes, el muy cotizado geopolitólogo brasileño Pepe Escobar, viajero incansable de la región euroasiática y con sólidas relaciones, abordó que Kazajistán representa la "encrucijada entre Europa y Asia", además de que “se está convirtiendo en la "nueva Ginebra" de la diplomacia del siglo XXI”.

escobar define a Kazajistán como "un puente que conecta a Eurasia" que se ha sabido mantener relativamente neutral y estable en la "coyuntura de la incandescente geopolítica".

El PIB nominal de Kazajistán es de 170 mil 326 millones de dólares (año 2019), cuya principal exportación son los hidrocarburos destinados a Italia (18 por ciento), China (12 por ciento), Holanda (10 por ciento) y Rusia (9.5 por ciento), mientras que sus principales importaciones provienen de Rusia (casi 40 por ciento) y China (16.5).

En un artículo anterior de hace casi dos años, Pepe Escobar había abordado la "fusión de las nuevas rutas de la seda con la Gran Eurasia" (https://bit.ly/305tamq) –que, según mi información, ha tenido variantes con la inminente firma de un tratado, hoy "secreto", por 25 años entre Irán (mega-sic) y China.

Según escobar, la nueva capital Nur-Sultan ha tomado el papel de la "nueva Ginebra: la capital de la diplomacia para el siglo XXI", cuyo "secreto" de la "paradoja kazaja" consiste en su “capacidad de equilibrar en forma delicada sus relaciones con los tres principales jugadores –Rusia, China y EU–, así como con poderes regionales líderes”, tales Irán y Turquía.

A juicio de Escobar, el "concepto especial de la gran Eurasia" de Kazajistán "se traslapa con la visión rusa que ha sido manejada en extenso detalle en el Club Valdai" –el notable think tank ruso de discusión.

Kazajistán, de 2 millones 724 mil 900 kilómetros cuadrados de superficie (noveno a escala mundial: un poco menos que Argentina y un poco más que Argelia) cuenta con casi 20 millones de habitantes, de los cuales las dos principales etnias están conformadas por los kazajos musulmanes –de origen mongol (68 por ciento)– y los rusos cristianos ortodoxos, casi 20 por ciento.

Kazajistán proviene de la palabra turca "Kas" que significa "errante", debido a su costumbre nómada, y el sufijo persa "-stán" que significa "tierra".

Sus "extensas fronteras con Rusia y China, así como con Irán en el mar Caspio" le brinda a Kazajistán la característica de "puente estratégico de primer nivel que une la totalidad de Eurasia", según Pepe Escobar, y que va más allá de la "conectividad comercial y de transporte" al "integrar un único espacio euroasiático que unifica las rutas de la seda de China con la Unión Económica Euroasiática encabezada por Rusia", lo cual subsume que el “orden atlantista –como la predominancia anglosajona en las relaciones internacionales– se desvanece, y no se acopla a Eurasia ni Asia”.

Pepe escobar sentencia que "el nuevo paradigma (sic) para reiniciar la economía global post-Covid-19 vendrá de Asia".

Para los estrategas kazajos "tampoco una respuesta asiática y oriental conviene en forma colectiva a Occidente, que también busca modelos óptimos para la estructura mundial" cuando las rutas de la seda de China han exhibido que los países occidentales "no están sicológicamente (sic) listos a aceptar a China como líder".

A mi juicio, el futuro de Kazajistán, con una relevante minoría rusa, parece radiante siempre y cuando se acople a Rusia y a China (en ese orden).

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Estados Unidos toca un nervio sensible de China

Washington rechazó todos los reclamos de Beijing sobre el Mar de la China Meridional

Una semana después de imponer dos tandas de sanciones a funcionarios chinos, el Gobierno de Estados Unidos rechazó todos los reclamos territoriales de Beijing sobre el Mar de la China Meridional, una región considerada estratégica por la potencia asiática.

Alrededor del 30% del comercio global atraviesa el Mar de la China Meridional, delimitado al Oeste por las costas de Vietnam, al Sur por Malasia y Brunei, al Este por Filipinas y al Norte por el sudeste de China y Taiwán. Además, la zona que posee cientos de islas y numerosos archipiélagos, tiene preciados yacimientos de petróleo y gas.

"Hoy estamos fortaleciendo una política estadounidense sobre una cuestión en disputa y vital de la región: el Mar de la China Meridional. Lo dejamos bien en claro: los reclamos que hace Beijing sobre recursos offshore de la mayor parte del Mar de la China Meridional son completamente ilegales, al igual que su campaña de bullying para controlarlo", anunció el secretario de Estado de la potencia occidental, Michael Pompeo.

"La República Popular de China no tiene fundamentos legales para imponer su voluntad en la región. Beijing no ha ofrecido ninguna base legal coherente para su reclamo de 'la línea de los nueve puntos' en el Mar de la China Meridional, desde que lo anunció en 2009", continuó el comunicado firmado por el miembro del gabinete estadounidense y difundido por el canal CNN.

La zona reclamada


La llamada Línea de los nueve puntos es una demarcación extraoficial que reclama China y que, de ser aceptada, le garantizaría soberanía sobre la mayor parte de ese mar, de sus islas y de los recursos que se encuentran debajo el agua, en detrimento de países vecinos más pequeños y menos poderosos.

Esta zona reclamada va mucho más allá de lo que le otorga a China la demarcación basada en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, que concede soberanía a partir de una distancia única desde las costas de cada país de la región.

Tras la Segunda Guerra Mundial, los países vecinos marcaron los límites con el Acuerdo de paz de San Francisco en 1951, pero en el texto no definieron claramente a quién corresponde los archipiélagos, un punto ciego que permitió la perpetuación y ampliación de la disputa internacional.

Hoy, tanto China como Vietnam reclaman la totalidad de los archipiélagos, mientras los otros países vecinos reivindican la soberanía sobre algunas islas.

Otro roce entre Washington y Beijing


Para China, especialmente desde que asumió el presidente Xi Jinping, este reclamo es considerado estratégico para mantener su hegemonía sobre la región o, en otras palabras, sobre sus vecinos, muchos de ellos aliados de Estados Unidos que han invitado formalmente a las fuerzas militares de esa potencia occidental a patrullar esas aguas.

"El mundo no permitirá que Beijing trate al Mar de la China Meridional como su imperio marítimo. Estados Unidos apoya a sus aliados y socios del Sudeste Asiático en su defensa de sus derechos soberanos de los recursos offshores", concluyó el comunicado del Departamento de Estado.

Esta disputa territorial siempre ha sido un elemento de tensión en la relación bilateral con Estados Unidos, que mantiene una importante presencia militar en ese mar para "garantizar la libre navegación", como repite el Pentágono y la Casa Blanca.

Sin embargo, desde la asunción de Donald Trump hace más de tres años, Estados Unidos escaló sistemáticamente la confrontación con China: primero con una guerra comercial impulsada por una escalada arancelaria que hizo temblar los mercados de todo el mundo y ahora con las denuncias sobre la responsabilidad de Beijing en la pandemia de coronavirus que azota al planeta.

La escalada


En abril pasado, en plena aceleración regional y mundial de la pandemia, el Gobierno de China celebró la creación de dos nuevos distritos en una de las islas en disputas, Hainan.

A esto se sumaron dos incidentes: primero un pesquero vietnamita fue hundido por una patrulla militar china y luego un encuentro poco amistoso entre un buque científico chino y un barco petrolero de Malasia. El Gobierno de Trump respondió en ese momento con una advertencia.

En las últimas semanas, sin embargo, Estados Unidos ha acumulado sanciones económicas y políticas contra funcionarios chinos por la situación en el Tibet y por la persecución de la minoría musulmana uigur, denuncias por la represión en Hong Kong y acusaciones por la presunta manipulación de la información durante el inicio de la pandemia de coronavirus en la ciudad china de Wuhan.

En medio de esta efervescencia sostenida, con una crisis sanitaria y económica cada vez más grave en Estados Unidos y con las elecciones presidenciales a solo cuatro meses, el Gobierno de Trump parece haber decidido que este es el momento para tocar uno de los nervios sensibles de China.

 

 

Los muertos por la pandemia ascienden a 5.307

Colombia superó los 150 mil casos de coronavirus y Bogotá volvió a la cuarentena 

"Vamos a pasar por el filo de la muerte", dijo la alcaldesa de la capital, Claudia López, quien volvió a aplicar un confinamiento estricto y de forma escalonada en la mayoría de los barrios.

Colombia superó los 150 mil casos de coronavirus en momentos en que su capital, Bogotá, volvió a la cuarentena debido a un preocupante aumento de contagios. De acuerdo al último boletín del ministerio de Salud, se registraron 5.083 nuevos casos, lo que elevó la cifra total del país a 150.445. En tanto, ya son 5.307 las víctimas fatales. El lugar más crítico de las últimas 24 horas volvió a ser Bogotá, ciudad que confirmó 2.116 casos y que volvió desde el lunes a aplicar un confinamiento estricto y de manera escalonada en la mayoría de sus barrios. La alcaldesa Claudia López le había pedido reiteradamente volver a esa fase al presidente Iván Duque, quien hasta último momento privilegió la recuperación económica del país. Duque dispuso una cuarentena para todo el país en marzo, aunque comenzó a relajarla a partir de mayo.

El ministerio de Salud y el gobierno de Bogotá anunciaron que, al menos hasta el 23 de agosto, la ciudad vuelve a confinarse, aunque en esta ocasión será "por localidades". Así, por ejemplo, Ciudad Bolívar estará en cuarentena en la primera franja, que va del 13 al 26 de julio. Estas cuarentenas implican una "restricción total" de la movilidad y de las actividades entre las 20 y las 5 horas, así como el "cierre del comercio, excepto abastecimiento, farmacias y artículos de primera necesidad".

La alcaldesa de Bogotá, Claudia López, llevaba días pidiendo al gobierno de Iván Duque que autorizara la vuelta de la capital a una cuarentena estricta, algo a lo que el presidente colombiano se había negado para mitigar el impacto económico de la crisis sanitaria. Sin embargo, ambas partes finalmente se reunieron el viernes pasado y el ministerio de Salud dio el visto bueno al pedido de López "teniendo en cuenta que la velocidad de propagación del virus en la ciudad es diferencial, por lo cual amerita decisiones focalizadas debido a que Bogotá tiene una particularidad por extensión y población, equivalente a cinco o seis ciudades".

https://twitter.com/ClaudiaLopez/status/1282655670496632832

López explicó que el objetivo es que unos dos millones de personas se queden en casa con cada etapa del confinamiento para evitar el colapso de los hospitales, donde las unidades de cuidado intensivo (UCI) ya están al 89 por ciento de su capacidad. "No podemos estar todos en la calle porque vamos a reventar el sistema de salud", declaró la alcaldesa a la radio RCN. 

López se mostró consciente de las complicaciones que genera la vuelta a la cuarentena pero le pidió "paciencia" a los bogotanos y, sobre todo, que hagan un "esfuerzo colectivo". "Vamos a pasar por el filo de la muerte. Es el momento en que vamos a ver más gente contaminada, más familias llorando por sus familiares. Vamos a hacer un esfuerzo colectivo para pasar el pico de la mejor manera", arengó. 

Por el lado del gobierno nacional, la única noticia positiva de las últimas horas fue la recepción de 30 respiradores mecánicos donados por el gobierno de Holanda. Los aparatos fueron ofrecidos como parte de la respuesta del estado europeo a la solicitud hecha en abril pasado por Colombia ante los miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), con la que el país latinoamericano tiene firmado un acuerdo que lo convierte en socio global. 

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El presidente de Egipto, Abdel Fattah al-Sisi. EFE/Archivo

Los recientes movimientos militares de Egipto junto a Libia constituyen un pésimo augurio. Las maniobras confirman las amenazas que lanzó hace tres semanas el presidente Sisi. En un conflicto en el que están implicadas distintas potencias, en un momento dado cualquiera de ellas podría lanzar a los egipcios contra los turcos en territorio libio con el fin de dar una lección al presidente Erdogan y evitar que florezca un gobierno islamista en Trípoli.

 

En los últimos días Egipto ha llevado a cabo unas importantes maniobras militares cerca de la frontera con Libia, maniobras que han incluido el envío de aviones de guerra de fabricación francesa a las bases Mohammad Naguib y Sidi Barani. Esta inusual concentración de tropas junto a Libia confirma que Egipto se está preparando para un conflicto armado con Turquía.

Por su parte Ankara va a realizar sus propias maniobras navales y aéreas en aguas internacionales del Mediterráneo oriental cercanas a Libia, una decisión que ha alarmado a los numerosos países implicados en esa guerra y que pone el acento en la disposición turca a defender sus intereses en la región con tanto ahínco como los países rivales.

Tanto los movimientos militares de Egipto como los de Turquía están cargados de mensajes políticos. Los dos países juegan a fondo sus bazas y ninguno de ellos ha dado muestra de querer echarse atrás. Mientras Egipto participa en el conflicto de la mano de Rusia y sobre todo de los Emiratos Árabes Unidos, y también contando con el respaldo de Francia e Israel, Turquía no cuenta con el apoyo de nadie desde el punto de vista militar.

Hace solo tres semanas el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, amenazó con llevar a Libia a su ejército para apoyar a su aliado, el controvertido general Khalifa Haftar, que recientemente ha experimentado una serie de reveses militares en su afán por conquistar Trípoli. El gobierno de la capital libia, que cuenta con el respaldo militar de Turquía, ha avanzado hacia el este pero no ha conseguido conquistar la estratégica ciudad de Sirte.

Libia es un país divido territorialmente y tal como están las cosas es muy posible que la partición acabe de consumarse por muchos años. En el oeste, basado en Trípoli, la dominación recae sobre formaciones con querencia islamista integradas en el gobierno del Acuerdo Nacional, mientras que en el este Haftar cuenta con el apoyo de distintas potencias que no aceptan ninguna clase de islamismo, por moderado que sea.

En principio pudiera pensarse que la decisión de librar una batalla con Turquía depende exclusivamente de Sisi, el gobernante que accedió al poder tras un golpe de estado contra los Hermanos Musulmanes en 2013. Sin embargo, existe un buen puñado de factores externos que podrían empujar a Sisi en esa dirección, elementos volátiles que no son fáciles de evaluar a corto y medio plazo.

En un momento dado, Sisi, que gobierna un Egipto ingobernable y tiene serios problemas con Etiopía debido a la presa que este país ha construido en el Nilo, podría precisar de solo un ligero empujoncito para entrar en una aventura militar que difuminara otros problemas.

Desde hace semanas los medios egipcios están destacando la imponente capacidad de su ejército, lo que no es una buena señal si tenemos en cuenta que los medios egipcios está prácticamente intervenidos por el Gobierno. Esos mismos medios han recordado que las fuerzas aéreas egipcias disponen de capacidad para alimentar a aviones en vuelo, y han recordado otras capacidades del ejército creando en el país un ambiente prebélico.

Para dar el empujoncito que Sisi necesita no faltan candidatos. Podría hacerlo Rusia, Israel, los Emiratos Árabes Unidos o hasta Francia, países todos ellos metidos en el conflicto, directamente o por interposición, y cargados de las más diversas razones para dar una lección al presidente Recep Tayyip Erdogan y arrancar de una vez por todas las veleidades islamistas en el norte de África.

Fuentes militares citadas por Al Akhbar han indicado que Egipto y Francia están preparando otras maniobras para muy pronto, en las que participarían aliados como Italia, Chipre y Grecia. Además, se ha publicado que Sisi está a punto de anunciar una importante adquisición de armas cuyos detalles se desconocen aunque lo más probable es que sean los insaciables Emiratos Árabes Unidos quienes paguen la factura.

En las recientes maniobras cercanas a la frontera con Libia se han reconstruido modelos de guerra basados en algunas áreas de Libia que se disputan las partes en conflicto, así como el suministro de ayuda militar a las fuerzas del Haftar, con quien los egipcios coordinarían el esfuerzo militar si se acaba de dar ese paso.

El papel de Francia en el conflicto ha cobrado importancia con el paso del tiempo. Mientras el presidente Emmanuel Macron se desgañita pidiendo el cese de la intervención extranjera en Libia, es decir de Turquía, recientemente se hallaron misiles franceses de fabricación estadounidense en manos de las tropas de Haftar.

Macron exige un respaldo total de la Unión Europea contra Turquía, si bien en este caso los intereses de Macron no se identifican con los de la UE, y es evidente que países como Alemania ven con recelo la deriva anti-Erdogan de París. Pero al mismo tiempo Alemania y otros países europeos están bajo la presión de Egipto y sus aliados para dar una lección definitiva a Erdogan.

Egipcios y franceses están coordinando a muy alto nivel sus acciones y siguiendo de cerca los movimientos de Turquía en Libia. Al mismo tiempo, Egipto está coordinando sus acciones con Haftar. Los aviones Rafale franceses de Egipto están en alerta y sus pilotos están listos para operar tan pronto como reciban la orden, según han publicado medios de Oriente Próximo.

Todos los datos apuntan a que nos encontramos en un ambiente prebélico que ha ido creciendo en las últimas semanas y que podría conducir a una guerra. Un conflicto de esa naturaleza no serviría para garantizar una mejor vida a los libios sino para satisfacer las ambiciones de un puñado de países. Además, las guerras casi siempre se sabe cómo comienzan pero pocas veces se sabe cómo van a terminar.

jerusalén

13/07/2020 22:51

Por EUGENIO GARCÍA GASCÓN

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