Policía antinarcóticos durante un operativo en una propiedad de Carlos Mario Jiménez, en Caucasia, Colombia, el 13 de marzo de 2009. William Fernando Martinez (AP)

Los documentos emergieron durante un juicio al exjefe paramilitar Macaco por el asesinato del líder y periodista Eduardo Estrada

El 27 de septiembre, durante un juicio contra Carlos Mario Jiménez, Macaco, temido exjefe paramilitar, en una corte federal en Florida salieron a la luz documentos desclasificados de la CIA y el departamento de Estado que confirman que en Colombia hubo una “relación simbiótica” entre las fuerzas del Estado y los grupos paramilitares.

“Los actores estatales apoyaron activamente las operaciones del Bloque Central Bolívar BCB (que encabezó Jiménez) mediante el intercambio de inteligencia, armas y uniformes militares”, escribió el juez federal Edwin Torres en su fallo, considerado un hito. La sentencia responsabilizó a Macaco del asesinato de Eduardo Estrada, un líder social y periodista baleado en 2001 en el departamento de Bolívar, y de la tortura de su esposa, como parte de una demanda civil presentada a nombre de varias víctimas. La justicia ordenó también el pago de 12 millones de dólares a los familiares de las víctimas.

Para llegar a esa conclusión, Torres se apoyó en al menos una decena de informes desclasificados de la CIA y el departamento de Estado, que han sido publicados por el portal informativo National Security Archive en distintos momentos. Se trata de una serie de informes, memos y cables diplomáticos que dan cuenta de la colaboración entre esos escuadrones y el Estado colombiano, una verdad a voces en el país que era conocida también por el Gobierno estadounidense, como ahora se demuestra.

“El Ejército los trató ‘bien”

En 2001, la CIA reportó que meses antes del asesinato de Estrada, el Ejército colombiano “trató bien” a los paramilitares del BCB y a otro bloque de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia). El documento indica que debido a una operación estatal los paramilitares fueron “temporalmente obligados a reubicarse”, y algunos fueron detenidos. Sin embargo, “los capturados durante la operación fueron posteriormente liberados, junto con sus armas”.

“Esta decisión (el fallo contra Macaco) es el resultado de la incansable lucha de las víctimas por su derecho a la verdad y a la justicia, cuando por poco les fue arrebatado este derecho al ser Macaco extraditado exclusivamente por cargos de narcotráfico”, señala a EL PAÍS Gustavo Gallón, director de la Comisión Colombiana de Juristas (CCJ), que acompañó el caso junto al Center for Justice and Accountability (CJA). “La decisión demostró lo que Macaco por muchos años negó en tribunales colombianos, su participación y responsabilidad en el asesinato de Eduardo Estrada, ya que argumentaba que no se encontraba en la región del Magdalena Medio para la época de estos hechos”, explica Gallón.

“No los persiguen activamente”

Otro de los documentos divulgados por NSA es un análisis de la embajada de Estados Unidos en Bogotá fechado en 1999 que asegura que “las Fuerzas Armadas de Colombia no han perseguido activamente a los miembros de los grupos paramilitares porque los ven como aliados en la lucha contra la guerrilla”.

El mismo informe señala que los paramilitares controlan los cultivos de uso ilícito en la región del sur de Bolívar, la zona de operaciones de Macaco. El exjefe paramilitar empezó su vida criminal escudándose en el oficio de ganadero, y ascendió hasta encabezar el Bloque Central Bolívar, uno de los más poderosos de las extintas AUC, que se desmovilizaron entre 2003 y 2006 bajo el Gobierno del Álvaro Uribe.

Militares y su versión de la aterradora masacre de El Salado

Documentos del mismo año refuerzan la idea de que los altos mandos del Ejército colombiano no veían necesario combatir a los paramilitares. El general (Néstor) Ramírez dijo durante la reunión que no era asunto del Ejército perseguirlos “porque estos eran delincuentes apolíticos y por lo tanto no amenazaron el orden constitucional a través de actividades subversivas”, se lee en el cable.

Mientras el Ejército hacía la vista gorda, miles de poblaciones colombianas eran azotadas por las masacres. Una de las más crueles fue la de El Salado, en la que 450 integrantes de las AUC asesinaron a 60 personas después de torturarlas durante 6 días sin que el Ejército ni la Policía intervinieran. La prensa llamó a esa matanza “fiesta de sangre”, por los detalles macabros de cómo obligaron a los habitantes a tocar música de tambores antes de ejecutarlos en la cancha de fútbol del pueblo; o la cruel lotería en la que los obligaban a contar hasta 30 para definir el orden de los asesinatos.

En 2009 el portal NSA publicó un cable de la Embajada que evidenciaba su preocupación por el rol que las fuerzas militares tuvieron en esta masacre. “El Ejército sabía por inteligencia que los paramilitares estaban en el área, pero se fueron antes de la masacre”, dice una fuente a la Embajada en el texto. De los 450 paramilitares apenas fueron capturados 11. Años después, la Corte Suprema de Colombia condenó a un capitán y otros oficiales de la Primera Brigada de Infantería de Marina por “permitieron el accionar violento de los grupos paramilitares que se tomaron El Salado”

El General Del Río y la “cooperación” con los paramilitares

En un documento de 1998, se registró que un oficial del Ejército le dijo a la Embajada, en calidad confidencial, que el general Rito Alejo del Río, comandante para esa época de la Brigada 17 en la región del Urabá, era uno de los dos militares más corruptos del Ejército. “La fuente afirmó que Del Río le dijo al personal de la Brigada que cooperaran con los paramilitares cuando él estuviera físicamente ausente del área”, indica el cable. También, que el general hoy retirado y que fue condenado a 25 años por el homicidio del campesino Marino López Mena había desviado “un avión cargado de armas y municiones a los paramilitares en el Región del Magdalena Medio en 1985″.

Actualmente Del Río entrega su versión ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por la masacre de Mapiripán, ocurrida en 1997, en la que 120 paramilitares de las Autodefensas Campesinas de Córdoba y Urabá (Accu), se desplazaron en dos aviones militares desde el Urabá antioqueño, sede de la brigada 17, hasta San José del Guaviare, en el suroriente de Colombia, para asesinar a 49 personas. Ante la JEP, que investiga los delitos cometidos en el conflicto armado, Del Río negó su participación.

Macaco exploraba una nueva alianza paramilitar desde prisión

Entre el 2004 y el 2006, los jefes paramilitares se desmovilizaron bajo el Gobierno de Álvaro Uribe. A cambio de entregar las armas, ofrecer la verdad sobre los crímenes y no reincidir podían acceder a un tipo de justicia transicional y pagar una pena de cárcel de ocho años. Sin embargo, en 2008, por orden de Uribe, varios de los más sanguinarios fueron extraditados a Estados Unidos. Durante el proceso por su responsabilidad en el asesinato de Eduardo Estrada, fue citado otro cable de 2007 que indicaba que este exjefe paramilitar habría seguido delinquiendo desde la cárcel.

En Estados Unidos, Macaco cumplió 11 años de prisión –de una sentencia original de 33 años– por cargos relacionados con narcotráfico, no con violaciones de derechos humanos, y en 2019 fue repatriado a Colombia, donde permanece bajo custodia. A principios de este año reconoció violencia sexual, homicidios, desplazamientos, desapariciones, torturas y otras conductas ilícitas en las que habría participado el Bloque Central Bolívar, con un saldo de al menos 250 víctimas, de acuerdo con la Fiscalía. Un proceso que sigue en marcha. Entre los años de 1997 y el 2006, solo esa estructura paramilitar, la mayor de cuantas se agrupaban bajo la sombrilla de las AUC, operó en 13 de los 32 departamentos de Colombia, de acuerdo con el Centro Nacional de Memoria Histórica.

A pesar de reconocer su responsabilidad en el caso de Estrada, su defensa ha solicitado la preclusión de la investigación, ya que han pasado más de 20 años desde que se dieron estos hechos, explica Gustavo Gallón. “De esta forma, la sentencia proferida por la Corte Distrital del Sur de Florida debe ser un referente para el fiscal encargado de la investigación en el caso colombiano, ya que demuestra que el asesinato de Eduardo Estrada se dio en un contexto de sistematicidad y generalidad, gracias a la ayuda y tolerancia de las fuerzas armadas colombianas, catalogándose este homicidio como un crimen de lesa humanidad y por lo tanto, un delito imprescriptible”, apunta

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Sábado, 09 Octubre 2021 06:30

¿A la guerra por Taiwán?

Se ve una cinta de advertencia cerca de la embajada china mientras activistas realizan una manifestación pidiendo al presidente chino Xi Jinping que "permita el paso seguro a los norcoreanos detenidos en China" en Washington, DC el 24 de septiembre de 2021. ANDREW CABALLERO-REYNOLDS / AFP

El ministro de Defensa de Taiwán, Chiu Kuo-cheng, aseguró ante el Parlamento de la isla que Beijing será militarmente capaz de invadirla a gran escala en 2025. En la misma línea, en marzo de este año, el almirante estadounidense Philip Davidson alertó de una posible invasión en los próximos seis años, es decir, antes del centenario del Ejército Popular de Liberación (EPL).

Cabe contextualizar estas declaraciones en el marco de una prolongada ausencia de diálogo entre Beijing y Taipéi (desde 2016, cuando el soberanismo accedió al poder en la isla rechazando de plano el principio de la unificación), de un incremento de las incursiones militares del EPL en las zonas contiguas por vía marítima y aérea y de intensificación de las tensiones entre China y algunos países occidentales, principalmente EEUU pero también Japón, Reino Unido o Australia, por este motivo.

Para el Partido Comunista de China (PCCh), el asunto de Taiwán es un problema capital de su política que se remonta no ya a la contienda civil que le enfrentó al nacionalista Kuomintang sino a la memoria de la agresión extranjera (Japón y el tratado de Shimonoseki en 1895). De ahí que lo sitúe en un plano similar al de Hong Kong o Macao, es decir, como manifestación de una hipoteca territorial producto de unas circunstancias históricas marcadas por la larga crisis terminal del sistema imperial.

En 2013, Xi Jinping dijo que el asunto de Taiwán no podía dejarse pendiente "de generación en generación". El aserto nos remite a la búsqueda de una hipotética solución antes de 2049, es decir, del centenario de la República Popular. Esto no significa necesariamente que se haya invertido la primacía de una solución pacífica (sin descartar el recurso al uso de la fuerza en caso de proclamarse la independencia de jure). Esa sigue siendo la orientación principal del PCCh para la solución de este problema. ¿Riesgo mayor? No hay indicios que sugieran un debilitamiento del control político del EPL por parte del PCCh pero, al menos en teoría, no puede descartarse que la eclosión de graves tensiones internas sugiera una peligrosa fuga hacia adelante. Hoy por hoy, no nos hallamos en ese escenario.

Más que los litigios territoriales de los mares de China oriental o meridional, el de Taiwán es el más complejo y delicado. En primer lugar, porque los vientos en la isla no soplan a favor de Beijing. El soberanismo parece tener cuerda para rato mientras el distanciamiento cívico respecto a la Gran Tierra gana adeptos, especialmente tras lo acontecido en Hong Kong, donde la subsistencia del principio "un país, dos sistemas" se resolvió decretando la supremacía del patriotismo. El KMT, que comparte con el PCCh el principio de la existencia de una sola China en el mundo, lleva tiempo inmerso en una crisis de identidad de difícil resolución. Su nuevo líder, el centrista Eric Chu, es alguien con quien el PCCh se puede entender pero no está claro que electoralmente pueda derrotar al soberanismo en 2024, cuando entonces el nerviosismo puede cundir en el continente.

En segundo lugar, porque EEUU, especialmente desde la Administración Trump, ha optado por jugar esta carta para presionar a China. En el contexto de las tensiones estratégicas y políticas, la combinación de "democracia y chips" a favor de Taiwán alienta el ánimo de los sectores conservadores que abogan por ir más allá de los límites conocidos.

La gesticulación castrense de China tiene esos dos destinatarios. Le urge poner freno a las tensiones que erosionan el statu quo. EEUU sopesa cambiar el nombre de la oficina de representación de la isla en Washington mientras la agenda legislativa, la presión diplomática o las ventas de armas suman improperios a la relación bilateral. Que el QUAD o el AUKUS (muy argumentados en su promoción a la vista de tan controvertido escenario que algunos consideran intencionadamente alarmista y exagerado) contemplen a Taiwán como actor de referencia tampoco ayuda. Como igualmente que algunos países secunden la propuesta de Taipéi de unirse al CPTPP, si China quedara fuera finalmente.

Todos los países que han establecido relaciones diplomáticas con China han suscrito el principio de una sola China, lo cual implica no reconocer oficialmente a la República de China o Taiwán aunque puedan sostener con ella relaciones económicas, comerciales o culturales. Esto no quiere decir que Beijing disponga de un cheque en blanco para hacer cuanto se le antoje pero, en rigor, obliga a ser cuidadoso.

El futuro de Taiwán determinará el futuro de la región y del mundo. Un golpe de mano certero de China bien podría significar la liquidación de la hegemonía de EEUU. Si Washington dobla la apuesta se puede encontrar con una situación crítica al tener que decidir entre involucrarse o no y hasta qué punto. Si Taipéi eleva la tensión, la historia se puede repetir: ya en los años 70, EEUU optó por su abandono para pactar con la China de Mao y su Revolución Cultural, nada menos. Es probable que Yang Jiechi y Jack Sullivan hayan optado por arriar velas en su reciente encuentro en Suiza donde el asunto ha estado inevitablemente sobre la mesa.

Para Beijing, la tentación siempre existe, especialmente a la vista de lo acontecido en Hong Kong donde la introducción de la Ley de Seguridad Nacional revirtió la inestabilidad con una holgura tan fulminante como sorprendente. Puede alguien pensar que en Taiwán bien podría ocurrir otro tanto. Nada menos seguro. El riesgo es alto. La opción más sensata sigue siendo releer a Sun Zi: "Es mejor ganar sin luchar".

 

Por Xulio Ríos

08/10/2021

Director del Observatorio de la Política China. Es autor de 'Taiwán, una crisis en gestación' (Popular, 2020)

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Revela Estados Unidos su arsenal de armas nucleares

El Departamento de Estado de EE.UU. hizo pública este martes la cifra global de armas nucleares de que dispone en su arsenal, información que —según estima— ayudaría a controlar la circulación de estas en el orbe.

Conforme el reporte oficial, el número de armas estadounidenses de esta naturaleza ascendía, en septiembre de 2020, a 3 750 unidades. Ello incluye a las armas activas y a las almacenadas. Resultado inferior al de 2019, cuando había 3 805 armas registradas de este tipo, y al de las 3 785 existentes en 2018.

El récord histórico de posesión de armas nucleares para Estados Unidos fue en 1967, cuando constaban en sus registros de 31 255.

Los últimos reportes del Gobierno estadounidense sobre este ítem datan de marzo de 2018, en base a los números de 2017 (3 822 armas en su poder). Luego Trump se mostró críptico en el tema durante todo su mandato.

Hans Kristensen, director del Proyecto de Información Nuclear de la FAS, instó a la transparencia de la información, recurso que podría ser muy útil —a su vez— a la diplomacia norteamericana en negociaciones sobre el control de armas y en la conferencia del Tratado de No Proliferación Nuclear de 2022.

5 octubre 2021

(Con información de AP)

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La CIDH alerta sobre el aumento de desplazamientos forzados en Colombia

Entre enero y agosto más de 57 mil personas fueron desplazadas en el país.

Según la ACNUR el país tiene el número más alto de desplazados en el mundo superando los 8 millones de personas.

 

La cantidad de desplazamientos forzados en Colombia aumentó en un 135 por ciento en lo que va del año en comparación a 2020, según denunció la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El organismo además recordó que Colombia tiene el número más alto de personas desplazadas internas en todo el mundo: un total de 8,3 millones de personas hasta fines de 2020. La comisión pidió al gobierno de Iván Duque aplicar medidas urgentes ante los desplazamientos forzado a raíz de las amenazas de grupos armados no estatales.

Desplazamiento forzado

Entre enero y agosto de 2021 la cantidad de colombianos y colombianas que tuvieron que desplazarse internamente aumentó en un 135 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2020 según la información de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) citada por la CIDH en un comunicado de prensa. “Las cifras indican que en este periodo más de 57.100 personas habrían sido desplazadas en 110 eventos de emergencias masivas, cuya causa principal fueron las amenazas directas por parte de grupos armados no estatales”, indicó la Comisión. Mientras que según las cifras de la Defensoría del Pueblo de Colombia durante el primer semestre del año se presentaron 102 eventos de desplazamiento masivo que llevaron a la movilización forzada de más de 44 mil personas en el país. Para la Defensoría el número de desplazamientos internos se duplicó en comparación a los registrados el año pasado.

La comisión también se refirió al Informe sobre Tendencias Globales de Desplazamiento Forzado de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) que ubica a Colombia como el país que más desplazados internos genera en todo el mundo. Hasta fines de 2020 registraron un total de 8,3 millones de personas desplazadas en el país.

Según la OCHA, la mayoría de los desplazamientos masivos tuvieron lugar en los municipios de Roberto Payán y Magüí (Nariño, donde el mes pasado ocurrió una masacre), Argelia (Cauca), Cáceres e Ituango (Antioquia) y Buenaventura (Valle del Cauca), entre otros departamentos. En Buenaventura, la Comisión se refirió a las denuncias de organizaciones de la sociedad civil que advirtieron que sólo entre enero y marzo de 2021 los desplazamientos afectaron a 3.625 personas. “En particular, indicaron que los hechos de violencia que habrían ocasionado el desplazamiento estarían vinculados al control territorial a fin de poder construir infraestructura portuarias y turísticas”, señaló la CIDH.

Líderes asesinados

El organismo también advirtió la preocupación de la sociedad civil por los desplazamientos en los municipios de Santa Rosa (Bolívar) y Litoral de San Juan en el departamento de Chocó, donde el mes pasado fue asesinado el gobernador y guardia indígena Efrén Antonio Bailarín Carupia. En este sentido la CIDH expresó su preocupación por el desplazamiento individual y familiar que “termina afectando a una mayor cantidad de personas que los desplazamientos masivos”.
“Esto es particularmente relevante en el caso de personas con liderazgo social que tuvieron que desplazarse de sus territorios por amenazas”, detalló la comisión en el comunicado. “Las personas con liderazgo social cuya función es reclamara territorios pertenecientes a familias y comunidades desplazadas, se enfrentan a diversos actos de violencia, incluyendo el asesinato de las mismas”, alertó.

"Escasos avances"

La CIDH reconoció los esfuerzos que se realizaron desde el Estado colombiano a través de medidas para fortalecer a la policía y su articulación con las fuerzas armadas. Sin embargo, la comisión también evidenció que de acuerdo a las organizaciones de la sociedad civil “la respuesta no sería adecuada atendiendo la dimensión del fenómeno”. En este sentido, el organismo advirtió que recibieron información sobre “los escasos avances en la implementación del Acuerdo de Paz, especialmente, en los componentes que procuran mitigar las causas estructurales de la violencia". “Las organizaciones denunciaron la expansión de grupos armados no estatales que amenazan y expulsan a la población local de sus territorios; la reducción de presupuesto para la atención de contingencias; la ausencia o insuficiencia de la asistencia a las víctimas”, indicó la comisión en su comunicado.

Además según a Defensoría, los colectivos más afectados son los que enfrentan una “situación de vulneración histórica y estructural, tales como las comunidades étnicas indígenas y afrodescendiente (en el 59 por ciento de los casos) y la población campesina. El impacto diferenciado del desplazamiento interno también se extiende a las mujeres. La comisión se refirió a la información destacada por la Corte Constitucional de Colombia, que indica los riesgos específicos basados en el género: riesgo de violencia, explotación o abuso sexual, así como el riesgo de reclutamiento forzado de hijos e hijas y los obstáculos para acceder a la propiedad de la tierra y en la protección de su patrimonio.

La CIDH urgió al Estado colombiano a cumplir sus obligaciones para prevenir el desplazamiento y garantizar los derechos de las personas afectadas. La comisión le recordó que para la Corte Interamericana de Derechos Humanos “la situación del desplazamiento se mantiene hasta que las personas puedan retornar a sus lugares de origen de manera voluntaria, digna y en condiciones de seguridad o que haya ocurrido su reasentamiento voluntario en otra parte del país”.

2 de octubre de 2021 - 00:58

 

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Banderas australianas y estadounidenses se sientan sobre la mesa durante una reunión entre el primer ministro de Australia, Scott Morrison, y el secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, en el Pentágono el 22 de septiembre de 2021 en Arlington, Virginia.- AFP
  1. Que la prensa occidental se esté centrando en el "enfado de París" por ser ninguneado por Washington y haber perdido un contrato de armas con Australia no es sólo otro reflejo de su miopía y el "occidentecentrismo" sino también de su manipulación: corre una cortina de humo sobre la naturaleza de Aukus, un nuevo pacto militar con el que EEUU pretende equipar a una flota de submarinos australianos de capacidad nuclear con el mero objetivo de provocar a China en venganza por haber sido derrotado en la guerra comercial.
  2. "Si la Unión Soviética se hundiera mañana bajo las aguas del océano, el complejo militar-industrial estadounidense tendría que permanecer hasta que se pudiera inventar algún otro adversario", recomendó George F. Kennan, uno de los ideólogos de la Guerra Fría, en 1996. Cuatro años después, el Pentágono inventó la "Guerra infinita contra el Terrorismo Islámico", para justificar la continuidad de la OTAN a pesar de la desintegración del Pacto de Varsovia: ¡El mundo se tragó que un solo individuo, un tal Bin Laden, desde una cueva de Afganistán (¡tan localizado que un mensajero recogía, casi a diario, sus "exclusivos" videos para entregárselo a Aljazeera!), podría ser capaz de poner en jaque a la totalidad de los servicios de inteligencia del planeta y la suma de sus fuerzas militares!

El objetivo no era otro que conquistar nuevos espacios estratégicos del mundo y seguir con el lucrativo negocio de armas a costa de la vida de cientos de millones de personas y la destrucción de estados enteros (Iraq, Afganistán, Libia, Somalia, Yemen, Sudan, Siria, etc.). Veinte años y una ingente ganancia material y geopolítica después, el Pentágono inventa el tercer Superenemigo: República Popular de China, presentándole como "la principal amenaza para la civilización humana" (¡lo mismo que dijeron sobre Sadam Husein!).

La cronología

  1. 14 de septiembre de 2021: EEUU, Reino Unido (RU) y Australia forman Aukus para provocar a China en la región Indo-Pacífico, donde se mueven la mitad de los 470 submarinos (no nucleares) del mundo.
  2. La estrategia de Aukus está basada en "provocación y confrontación" y pretende actuar bajo el pretexto de que "al ser China incapaz de atacar a EEUU (¿y por qué tendría que hacerlo si es su principal mercado?), lo hará a uno de sus aliados en esta región por lo que hay que preparar la defensa".
  3. 15 de septiembre: EEUU entrega la llave de Kabul a los talibanes, grupo fascista a sueldo de la CIA, y protegido por decenas de miles de "contratistas" con turbante (de las compañías como Blackwater o Triple Canopy) con el objetivo de extender el Arco de Crisis a Asia Central arrastrando a China, Rusia e Irán.
  4. 17 de septiembre: China mueve ficha y admite a Irán como miembro de pleno derecho de la Organización de Cooperación de Shanghái (la OCS), después de rechazar su solicitud durante 13 años, y este mismo día solicita unirse al Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico ("CPTPP"), el tercer mayor acuerdo comercial del globo.
  5. En las mismas fechas, varios buques militares británicos escoltados por el portaaviones HMS Queen Elizabeth, que por primera vez acogía a 14 cazas F-35B, llegan a Okinawa, Japón, para participar en unas maniobras militares, mirando a China.

Objetivos de Aukus

  1. Ejecutar la Doctrina Obama del "Regreso a Asia" de imponer un Nuevo Orden Mundial basado en contener al Nuevo Coco y, además, en su propio "patio trasero".
  2. Consolidar el modelo de una nueva estructura de alianzas militares basada en acuerdos "minilaterales". Ya había varias de este tipo en la región: el Diálogo de Seguridad Cuadrilateral «Quad» formada en 2006 por EEUU, Australia, Japón e India, o la alianza de inteligencia Five Eyes (Los Cinco Ojos), con EEUU, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda en su seno.
  3. Minar la "Asociación estratégica" franco-australianas diseñada en 2018 por París y su estrategia Indo-Pacífica estructurada en torno al eje Delhi-París-Canberra. EEUU no soporta rivales poderosos como Rusia, China o Francia.
  4. Quebrantar la centralidad de la ASEAN (la Asociación de Naciones del Sureste Asiático), que integra a 10 países de la región y cuyo socio principal es la OCS.
  5. Imponer una carrera armamentística a China, como lo hizo a la Unión Soviética, para que dejara de invertir en su su desarrollo social y económico.
  6. Poder librar una batalla Aire-Mar, desde las bases esparcidas por el Pacífico contra China. EEUU cuenta con unas 400 instalaciones militares alrededor de la potencia asiática, con buques de guerra y armas nucleares: desde la isla Saipán en el Pacífico hasta Darwin y Tindal en Australia; Changi East en Singapur; Korat en Tailandia; Trivandrum en India; Cubi Point y Puerto Princesa en Filipinas; entre otras en Indonesia y Malasia, y el resto de los países de la región.

Bases militares de EEUU alrededor de China

  1. Convertir a Australia, que tenía buenas relaciones con China, en un jugador destacado anti-chino en la zona, y otro integrante del grupo de Las Carnes de Cañón de los intereses exclusivos de Washington.
  2. Asignar al Reino Unido (tras animarle a salir de la Unión Europea) el papel de mayordomo militar de EEUU en los escenarios bélicos que va diseñando por el mundo.
  3. Socava el poder y la posición de Francia en el océano Indo-Pacífico, y de paso, mantenerlo a raya y ponerle "en su lugar" como potencia segundaria para que deje de competir con EEUU.
  4. Enviar las fuerzas navales australianas al Estrecho de Taiwán buscando una reacción de China. Con este tipo de gestos, EEUU de paso se ahorra los costes de sus guerras obligando a sus socios a utilizar sus buques, submarinos o aviones.
  5. Mandar un mensaje a Europa (no solo Francia) y también a Rusia: "¡Es hora de elegir entre yo o China!".
  6. Forzar a los aliados de EEUU a destruir sus relaciones con China. En caso de Australia, le obligó a:

-Cancelar dos acuerdos del proyecto de construcción de infraestructura de la Iniciativa de la Ruta de la Seda china.

-Prohibir las actividades de las telecomunicaciones Huawei.

- Dejar de vender a China el 80% del mineral de hierro del país y renunciar a 74.000 millones de dólares al año, así como el litio. El gigante asiático es el principal socio comercial de Australia. China como respuesta ha suspendido la compra de carne vacuna, mariscos y le ha impuesto aranceles a la cebada y el vino, entre otras medidas.

- Aumentar sus gastos militares comprando armas a EEUU.

El destino de la OTAN y Europa

  1. Washington no va a invitar a Europa al banquete de la nueva configuración del mundo. Necesitaba de la OTAN y sus socios europeos en su enfrentamiento con la Unión Soviética, así como tener un "cómplice" en sus inmorales guerras, entre otros fines. Por lo que, la "sorpresa" de Europa por la jugada de Joe Biden de ocultarle el plan de Aukus está fuera de lugar. EEUU siempre ha practicado el "America First" aunque antes no lo decía con este descaro.
  2. Que EEUU abandonara a la OTAN en su "muerte cerebral" se debe, principalmente, a que Europa, que recibe una ingente inversión de Beijín y se ha apuntado a su Ruta de la Seda, no comulga con la política anti-china de la Casa Blanca.
  3. La pérdida de la relevancia de Europa para la Casa Blanca también explica el permiso de Biden a Alemania para finalizar, la semana pasada, el proyecto Nord Stream II con Rusia.
  4. Ahora, el Pentágono pondrá más empeño en el plan que diseñó en 2014: sacar de las entrañas de la Alianza Atlántica una especie de mini-OTANes regionales, como ya dijimos en 2014.
  5. La OTAN europea sobrevivirá porque existe Rusia. Según Frontal 21, programa de la televisión alemana ZDF, "EEUU planea desplegar en una base aérea del oeste de Alemania 20 nuevas bombas nucleares B61-12, cada una de las cuales tiene una potencia equivalente a 80 veces la que lanzaron en Hiroshima". Cierto es que el Gobierno alemán votó en 2010 por no permitir las armas nucleares en su suelo. Pero la capacidad de decidir de Berlín en tales cuestiones no es mayor que la de otros países atacados, ocupados y controlados por EEUU como lo son Iraq o Afganistán. De hecho, Alemania alberga 235 bases militares de EEUU y es el centro del Estado Mayor del Comando Europeo y del Comando Africano (Africom). Por cierto, Europa debe pedir cuenta a sus servicios de inteligencia por no haberse enterado de lo que cocinaba el trío del AUKUM.
  6. EEUU no tiene en cuenta que un ataque a los intereses de China por parte de quien sea: 1) es también un ataque a a Rusia, país con el que tiene varios acuerdos de defensa mutua, y 2) Afectaría a las economías de al menos 130 países que ya están integrados en la iniciativa de china de la Franja y la Ruta.

Aukus como un negocio militar

  1. Australia, que ha suspendido un contrato de compra de 19 submarinos franceses valorados en 90 mil millones de dólares, no ha revelado (¡para proteger a los contribuyentes de un infarto cardiaco!) lo que le costará a la nación los ocho submarinos nucleares que EEUU le ha prometido vender sin siquiera concretar la fecha de entrega.
  2. Suiza también ha decidido renunciar a los aviones de combate franceses Rafale para comprar el F35 estadounidense.
  3. Francia, que no ha firmado el Tratado Internacional sobre la Prohibición de Armas Nucleares durante el Quinquenio 2021-2025, gastará en armas nucleares unos 30.000 millones de euros. Como si tener un arsenal de 300 cabezas nucleares fuera poco.
  4. En 2020, las exportaciones de armas de EEUU alcanzaron los 175,08 mil millones de dólares, un 2.8% más que en 2019. Este año, el Congreso de EEUU, de mayoría demócrata, aprobó un proyecto de ley de "defensa", con un presupuesto de 738.000 millones de dólares que incluye la creación de la Fuerza Espacial (FE), bajo el pretexto de la farsa de que EEUU no podrá "sobrevivir a un ataque furtivo de China".
  5. Con Aukus, la UE ya puede justificarse ante la opinión pública antimilitarista de la "necesidad de desarrollar una fuerza militar propia". En 2018, los trabajadores europeos aportaron unos 223.400 millones de euros a la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD).
  6. Fue por el negocio de armas que, en 2011, EEUU y Reino Unido lanzaron 110 misiles Tomahawk (por un precio cada uno de 1,4 millones de dólares) sobre Libia sin que hubiera ninguna guerra con este país y cuyo líder, el Coronel Gadafi, ya había rendido sus tributos al imperialismo -como indemnizar a las víctimas del atentado de Lockerbie, sufragar la campaña electoral de Sarkozi o regalar un caballo de dos millones de euros a José María Aznar; o también que Trump estrellara en el suelo afgano el MOAB, la bomba no nuclear más grande del mundo con sus 11 toneladas de TNT y un coste de 16 millones de dólares bajo el falso pretexto de "destruir unos túneles del Estado Islámico" riéndose de la inteligencia de su audiencia.
  7. La nuclearización del Ejército australiano no solo es una amenaza a los vecinos sino que tendrá efecto proliferación de armas nucleares en la región.
  8. Pregunta: Si los submarinos australianos pueden utilizar el combustible nuclear y teniendo en cuenta que la Agencia Internacional de Energía Atómica excluye a los reactores navales de sus inspecciones, ¿podrá Irán trasladar su programa nuclear a los fondos marinos?

Igual que en la Guerra de los Cien Años los únicos beneficiarios de las actuales guerras son los militares y los fabricantes de armas. Hoy no hay ningún indicio de que China represente una amenaza militar para EEUU y sus socios.

 Decía Lenin que las guerras imperialistas (igual que el choque entre ellas) son inevitables: son una exigencia del capitalismo corporativista. Aunque quizás con un movimiento antimilitarista (hoy inexistente), se podría reducir su impacto sobre la vida de los pueblos.

30 septiembre 2021

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Miércoles, 29 Septiembre 2021 05:51

El desplazamiento forzado aumenta en Colombia

La emergencia se presenta en el norte del municipio de Juradó como consecuencia de los enfrentamientos entre grupos armados ilegales y su presencia en los territorios indígenas. EFE/Archivo

El desplazamiento forzado, y su aumento, tiene que ver con la reconfiguración de los grupos armados y el incumplimiento de los acuerdos de la Habana. Pero no cabe pensar en un problema puntual, o en hechos aislados en determinados territorios. Es un problema estructural que continua la dinámica histórica de desplazamientos y despojo consustancial al modelo económico de las élites dominantes en Colombia

Casi 45.000 personas sufrieron desplazamiento forzado interno en Colombia en la primera mitad del 2021, 44.647 personas según la Oficina de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA). Esto no es nuevo para Colombia que ostenta el triste récord de ser el primer país del mundo en número de desplazados internos, como atestigua el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados, con 8,3 millones de personas contabilizadas hasta finales de 2020. Y el dato más preocupante es que las personas desplazadas internas en este primer semestre tripliquen a las que lo hicieron en el primer semestre del año anterior, porque significa que las dinámicas de desplazamiento no se han parado sino que siguen agravándose. Comunidades del norte del país, de Ituango en Antioquia, del Sur del departamento de Bolívar, del Cauca, de Nariño han tenido que abandonar sus territorios por la disputa por el control del territorio generándose con ello una crisis humanitaria.

Los actuales desplazamientos se están dando en el curso de la profunda crisis política, económica, social y de derechos humanos, agravada por la presente pandemia, que está atravesando Colombia. El apoyo masivo de la población, que se volcó a las calles, al paro nacional indefinido que comenzó el 28 de abril ha sido una respuesta a esta crisis. La otra cara de la moneda ha sido la brutalidad militar y policial,  el escenario de graves violaciones de derechos humanos y crímenes de derecho internacional, con que el gobierno colombiano ha respondido al paro y a las demandas de la sociedad civil. Esta respuesta gubernamental nos da algunas pistas para entender el porqué de la persistencia del desplazamiento forzado.

La disputa por el control del territorio entre los grupos armados ilegales es la primera razón con la que se explican los desplazamientos. La voluntad expresa del gobierno del actual presidente Iván Duque, y del uribismo que lo sustenta, de no cumplir los acuerdos frustró la oportunidad para la paz que podía brindar lo pactado en La Habana. Este incumplimiento llevó a sectores de las FARC a retomar la guerrilla y toda la economía que gira a su alrededor y, asimismo, expresó la voluntad del gobierno de frustrar las posibilidades de lograr un acuerdo de paz con el ELN, la otra gran guerrilla histórica. Y mientras, el paramilitarismo se extendía y consolidaba en las zonas donde se retiraban las FARC-EP. Grupos paramilitares como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), también denominado Clan del Golfo, los Caparros, y otros, disputaban el control del territorio autofinanciados con el narcotráfico, con el apoyo de transnacionales sobre todo extractivistas, y contando para su accionar con la connivencia del ejército.

También la no implementación de lo firmado en la Habana para favorecer el campo y la economía campesina ha estimulado nuevamente la extensión de los cultivos ilícitos en los territorios, que no han visto ninguno de los apoyos a planes productivos alternativos acordados. El Gobierno desatendió los proyectos de Zonas Veredales Transitorias de Normalización y los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación[1], y hoy muchos de los desplazados son exguerrilleros de las Farc que no pueden adelantar sus proyectos productivos mientras son amenazados y asesinados.

Las dinámicas del desplazamiento permiten el control del territorio, pero no sólo para las rutas de la ilegalidad, sino también, dentro de una clásica estrategia contrainsurgente, para el control social y lo que es todavía más importante, permiten el control de los recursos existentes y su explotación por las grandes empresas nacionales o internacionales. En la geografía del desplazamiento subyacen recursos minerales, metales o madera y grandes proyectos extractivos o de agricultura industrial que para su explotación precisan la eliminación de las insurgencias pero también de las resistencias sociales a esos proyectos y al despojo de las poblaciones campesinas, indígenas o afrodescendientes que habitan en los territorios codiciados.

La expansión de la frontera extractiva a territorios a los que no había llegado por la presencia de la guerrilla o la oposición social es una de las causas del actual agravamiento de los desplazamientos.

Los casos de Ituango en el departamento de Antioquia, del Sur de Bolívar y la situación en el norte del departamento del Cauca pueden ayudar a comprender las razones del desplazamiento forzado.

En este mes de julio en Ituango, 4090 personas, de ellas 1300 menores de edad, se desplazaron a la cabecera municipal por presión de los grupos ilegales, amenazas a personas y comunidades, combates, produciéndose así una terrible crisis humanitaria. Este desplazamiento no ha sido un fenómeno nuevo. Enlaza con las masacres del Aro y la Granja, entre otras, desde los 90 hasta ahora. Se enmarca, además de economías y grupos ilegales, con proyectos empresariales como el embalse de Hidroituango, propiedad de Empresas Públicas de Medellín fuertemente contestado por las comunidades afectadas, o las concesiones mineras a Cerro Matoso SA, empresa cuestionada por sus vínculos con el paramilitarismo, y a otras empresas nacionales y multinacionales que han presentado 34 solicitudes de contrato minero que cubrirían el 40% de las 234.700 has. del municipio de Ituango.

No hace falta profundizar mucho para ver cómo en un territorio como Ituango en el que antes de los acuerdos había una fuerte militarización, tras la desmovilización de las FARC, aunque en menor medida siguen actuando disidencias de las FARC, el ejército permite la penetración de los nuevos grupos paramilitares. El ejército retiró las bases militares que en lo más duro del conflicto protegían el proyecto de Hidroituango, manteniendo una presencia menor de tropas de la Cuarta Brigada. A la vez más de 1000 hombres armados del grupo paramilitar de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia rodean el municipio. Es imposible que fuerzas de ese calibre puedan moverse con tanta facilidad sin la connivencia de la fuerza pública.

En Ituango las autoridades y las fuerzas militares y policiales han estado presionando para el retorno de los desplazados, un retorno  a un territorio que el estado no protege, sin dar garantías por tanto para la seguridad que los desplazados precisan, y por contra señalando a algunos de los líderes de los albergues. Esta política no va a evitar nuevos desplazamientos sino que permite la repetición, cada poco tiempo, de unos desplazamientos en los que se pierden las cosechas, el cuidado de los animales, con lo que es extremadamente difícil sacar el fruto de los proyectos productivos de sustentación y que pueden forzar el desplazamiento y el despojo definitivo.

También en este mes de julio se ha producido un desplazamiento masivo en el Sur de Bolívar. 1000 personas, unas 250 familias, se han visto obligadas a desplazarse al casco urbano del municipio de Santa Rosa del Sur por la violencia entre grupos armados en sus territorios. El Sur de Bolívar sufre desde hace muchos años la disputa por la explotación minera. Hay oro en las serranías de San Lucas y el Corcovado. La acumulación de títulos mineros y las solicitudes en marcha por grandes mineras nacionales y transnacionales buscan desocupar el territorio de sus pobladores y sus trabajos de minería artesanal. Mientras Fedeagromisbol, que agrupa 45 asociaciones agromineras de pequeños mineros, lucha por ir formalizando sus explotaciones artesanales grandes empresas, como AngloGold Ashanti, Mineros SA, Comercializadora  Internacional Carbones de Córdoba y Antioquia, Uragold SA, CI Minwerbank ltda, tienen proyectos de minería a gran escala acaparando los títulos concedidos y otras concesiones pendientes de aprobación. Los datos son ilustrativos, las solicitudes presentadas afectan a 960.114 hectáreas, el 60% de la región, y más de la mitad de las solicitudes se concentraron en 5 solicitantes mientras las comunidades tenían solicitudes para 7.913 hectáreas.

El Sur de Bolívar es un territorio en el que históricamente el grupo guerrillero ELN (Ejército de Liberación Nacional) ha tenido presencia. Hoy también están los paramilitares de las AGC, y las disidencias de las Farc, el frente 37 y los de Gentil Duarte, disputando el territorio. La militarización existente en el territorio se incrementó en enero de 2019 con la llegada de los 2000 efectivos de la Fuerza de Tarea Conjunta Marte del Ejército, la fuerza aérea, la armada y la policía nacional, pero como decía la nota de prensa su tarea era combatir al ELN. Es quizás por ello que en abril de 2021 se denunciaba como los paramilitares podían establecer un retén permanente en el Cerro de los Muñecos, a pesar de la cercana presencia del Batallón Nariño del ejército, incluso algunos pobladores señalaban a los miembros de ese batallón de abrirle el paso a los paramilitares y abastecerlos de alimentos.

El alcalde de Segovia, Didier Osorio, denunciaba este 24 de agosto que policías estarían informando a los paramilitares sobre operativos en la zona, de cómo son los turnos, los desplazamientos, de los cuadrantes, a qué hora están o no están en determinado lugar para que los grupos criminales puedan actuar.

El Norte del Cauca es un territorio donde mal convive con los territorios ancestrales de comunidades indígenas y afrodescendientes el desarrollo de grandes empresas, de parques industriales y de zonas francas Hay una gran militarización con bases de unidades móviles y de alta montaña. Sólo en los municipios de Caloto, Corinto y Toribio hay siete bases militares y seis retenes militares permanentes de la policía y el ejército. A pesar de ello se están repitiendo las matanzas de líderes indígenas y existe el riesgo de desplazamiento de población afrodescendiente. Población a la que se ha marginado del supuesto desarrollo que han conllevado los parques industriales, y a la que se le ha negado su cosmovisión, sus derechos, empleabilidad y proyecto social. Según Indepaz en este año se han producido 9 masacres en el Cauca, con 28 personas asesinadas que ha afectado a población indígena y afrodescendiente.

La misión de las fuerzas militares es de hecho dar seguridad a las empresas, y no a las personas y comunidades que habitan el territorio. Una base militar está en la zona franca donde se ubica una de las principales empresas, Propal (Productora de Papeles SA), la seguridad privada de las empresas está vinculada al ejército y sus jefes son exmilitares o personal activo del ejército, a la vez que algunos municipios están contribuyendo con sus fondos propios a sufragar una parte de la presencia militar. El apoyo a las empresas por parte del estado contrasta con los 350 acuerdos incumplidos firmados entre el gobierno y las comunidades afrocaucanas, que dificultan los planes de vida propios, a la vez que permiten las explotaciones mineras con impacto ambiental y el crecimiento de los cultivos ilícitos y los grupos paramilitares.

Podríamos concluir que el desplazamiento forzado, y su aumento, tiene que ver con la reconfiguración de los grupos armados y el incumplimiento de los acuerdos de la Habana. Pero no cabe pensar en un problema puntual, o en hechos aislados en determinados territorios. Es un problema estructural que continua la dinámica histórica de desplazamientos y despojo consustancial al modelo económico de las élites dominantes en Colombia.

 

Tomàs Gisbert

Centre Delàs d’Estudis per la Pau

María Jesús Pinto

Centre Delàs d’Estudis per la Pau

29/09/2021

[1] Las Zonas Veredales Transitorias de Normalización y los Puntos Transitorios de Normalización son espacios creados en virtud de los Acuerdos de paz entre el gobierno y las FARC-EP en 2016, verificados por Naciones Unidas para la concentración, desmovilización y reincorporación a la vida civil de los Ex Combatientes de las FARC-EP. Al terminarse en 2017 son sustituidos por los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación. En 2020 existían 20 ETCR y se crearon aproximadamente 93 Nuevas áreas de reincorporación.

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Biden es más trumpista que Trump en Oriente Próximo

Los ocho meses transcurridos con el demócrata en la Casa Blanca no solo no han servido para resolver ninguno de los innumerables problemas que afectan a la región, sino que han agravado los ya existentes. 

 

Tanto antes como después de entrar en la Casa Blanca el 20 de enero, el presidente Joe Biden y su equipo lanzaron al aire prometedoras declaraciones en las que la nueva administración americana anunciaba grandes cambios en la política exterior de Estados Unidos, suscitando un sentimiento de alivio entre la mayoría de sus socios.

Pero en los ocho meses transcurridos se observa que Washington no solo no ha realizado ninguno de los cambios de rumbo que prometió, sino que está reafirmando las políticas de Donald Trump en prácticamente todos los frentes, y en particular en Oriente Próximo, hasta el punto de que es imposible discernir diferencias notables entre el penúltimo y el último presidente.

xiste un margen para considerar que Biden está aplicando una política exterior práctica y pragmática, pero hay un margen más amplio para pensar que el equipo del que se ha rodeado, dirigido por el secretario de Estado Antony Blinken, no está a la altura de lo que se esperaba de él y anda perdido en un mar de dudas y contradicciones, y sin capacidad para tomar decisiones trascendentes.

Se aprecia en todos los frentes. En abril la administración aprobó casi en secreto una venta masiva de armas a los Emiratos Árabes Unidos por valor de 23.000 millones de dólares, y que incluye aviones F-35 y drones muy avanzados. Este negocio lo cocinó Trump durante los últimos días de su mandato, y entonces los demócratas levantaron el grito al cielo y prometieron revisarlo.

Biden no solo no lo ha revisado, sino que lo ha confirmado. Aunque es un negocio redondo para la industria armamentista y creará decenas de miles de empleos en EEUU, moralmente es un negocio siniestro dado que incrementa las tensiones, algo que no parece preocuparles a Biden y a Blinken, especialmente si se considera que los EAU están metidos en absolutamente todos los saraos más oscuros de la región, saraos que crean inestabilidad y merman la seguridad.

Aunque Biden dijo en su momento que el centro de su política exterior serían los derechos humanos, y desde entonces él y su equipo lo han venido repitiendo, la realidad es que es imposible distinguir entre las políticas de Biden y Trump, ni en el caso de los EAU, ni en el caso de Egipto, ni en otros casos similares, hasta el punto de que Biden parece más trumpista que Trump.

Los llamados Acuerdos de Abraham, mediante los que Trump forzó una normalización de relaciones entre algunos países árabes e Israel, han tenido como primera consecuencia crear una "feria de armamento" en Oriente Próximo, como señala The Washington Post, y esto también afecta a Marruecos, país que con el respaldo de Israel se está convirtiendo en un foco de desestabilización en el Mediterráneo occidental.

El peligro de Marruecos, a los que los americanos tienen previsto vender armas avanzadas y misiles por valor de 1.000 millones de dólares, incide en particular en Argelia y España. Argel ha suspendido sus relaciones con Marruecos y ha prohibido que sobrevuelen su territorio aviones comerciales y militares marroquíes. Sus dirigentes ya han acusado a Israel desestabilizar la región, mientras que España ve con preocupación las maniobras extranjeras a sus puertas.

Cuando el primer ministro Naftalí Bennett visitó Washington este mes de septiembre, lo primero que hizo fue pedir a Biden armamento sofisticado adicional por valor de 8 mil millones de dólares, y lo más correcto es pensar que a Biden no le quedará más remedio que asentir debido a la enorme influencia del lobby judío en EEUU, otro dato que refuerza la opinión de que entre las políticas de Trump y Biden no hay diferencias apreciables y que ambos han alimentado y siguen alimentando la carrera armamentista en Oriente Próximo.

The Washington Post ha publicado un artículo de Fareed Zakaria en el que se sostiene que Biden está "normalizando" las políticas de Trump. El discurso que el actual presidente pronunció ante la Asamblea General de la ONU el 21 de septiembre corrobora que Biden no está preparado para modificar las políticas de Trump.

Diplomáticos europeos han señalado que incluso Trump realizaba más consultas con Europa que Biden, como ha quedado de manifiesto con la retirada de Afganistán o con el fiasco de los submarinos franceses vendidos a Australia, donde Washington ha ido a su bola y ha presentado hechos consumados a pesar de que Biden proclamó que tras Trump EEUU volvería a ser un socio fiable de sus aliados.

Siendo como es el problema palestino el corazón de la inestabilidad en Oriente Próximo, Biden y Blinken han mostrado que no tienen el menor interés en resolverlo, lo que ha envalentonado más a Israel, que está multiplicando sus planes de construcción en los territorios ocupados sin que nadie se atreva a intervenir.

Otro caso que ilustra que no puede distinguirse entre Trump y Biden es el de Irán. Si el primero abandonó unilateralmente el acuerdo nuclear, el segundo ha roto su promesa de restaurarlo e incluso ha añadido nuevas sanciones a los iraníes en una política claramente sintonizada con Israel y su afán desestabilizador, que sobre todo están pagando los civiles.

Si prescindimos de las declaraciones de Biden y Blinken, puesto que no guardan ninguna relación con la realidad, se observa sin dificultad que la política de la administración demócrata está siendo más trumpista que la de Trump, y que no hay indicios de que vaya a cambiar, lo que significa que los grandes problemas se están ocultando debajo de la alfombra.

26/09/2021 09:18

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Modi, Biden, Morrison y Suga deliberan en la Casa Blanca.. Imagen: AFP

Cumbre de potencias del Indopacífico menos China

La cumbre se realizó en medio de la creciente preocupación por el auge militar y político de China en la región.

 

El presidente estadounidense, Joe Biden, remarcó este viernes los "excelentes progresos" para lograr un Indopacífico "libre y abierto", en medio de la creciente preocupación por el auge militar y político de China en la región.

Así se expresó Biden en el arranque de la primera cumbre presencial en la Casa Blanca junto a los otros líderes del llamado grupo Quad: el primer ministro de Australia, Scott Morrison; el primer ministro de Japón, Yoshihide Suga, y el primer ministro de India, Narendra Modi.

"Libre y abierto"

"Cuando nos reunimos virtualmente hace seis meses, adoptamos compromisos para avanzar en nuestra agenda compartida y positiva para un Indopacífico libre y abierto. Hoy estoy orgulloso de decir que estamos haciendo excelentes progresos", afirmó el mandatario estadounidense.

Se trata de la reunión de mayor perfil celebrada desde la creación del "Quad" en 2007, y en un momento en el que la región atrae el interés de las grandes potencias mundiales.

Desde la Casa Blanca, Morrison, Modi y Suga saludaron este encuentro que, según ellos, tiene como objetivo promover "una región del Indo-Pacífico libre y abierta", una formulación usada para criticar, sin nombrarla, a China y sus ambiciones en la zona.

Morrison explicó que el grupo se basa en la necesidad de demostrar que las "democracias pueden encarar los grandes desafíos" globales , y aseguró que "no hay una parte del mundo más dinámica que el Indopacífico".

Por su parte, Suga recalcó que el grupo es "una iniciativa extremadamente significativa" que muestra la "fuerte solidaridad" entre los cuatro países. A su turno Modi insistió en los "valores democráticos compartidos" de los cuatro socios.

Democracias

El anfitrión Biden, en tanto, señaló: "somos cuatro democracias de primer nivel, con una larga historia de cooperación, sabemos cómo hacer avanzar las cosas", dijo.

La cita del Quad se produce una semana después de que EE.UU. presentara la nueva alianza en Defensa para el Indopacífico con Australia y el Reino Unido, y muestra cómo ha puesto el foco estratégico en el Indopacífico, en su afán de reconfigurar el equilibrio de poderes en una región que domina China.

El anuncio de esa nueva alianza, que implicó la cancelación por parte de Australia de un multimillonario contrato con Francia para que ese país le suministrara submarinos, en favor de un nuevo pedido de sumergibles nucleares a EE.UU. y el Reino Unido, ha provocado una crisis entre Washington y los socios europeos. 

Tsunami

El llamado "Quad" fue esbozado después del devastador tsunami de 2004 y formalizado en 2007, pero ha estado inactivo durante mucho tiempo. Después de una cumbre virtual en marzo, Biden lo reúne de nuevo, en persona y a alto nivel.

Al reactivar el "Quad", Biden está de alguna manera buscando el "giro hacia Asia" de la política exterior estadounidense, un objetivo que ya había tenido el expresidente Barack Obama (2009-2017).

AUKUS

Pero después del anuncio del AUKUS, como se conoce el acuerdo con Reino Unido y Australia - y de su contrato de submarinos de propulsión nuclear que encolerizó a Francia-, Washington quiere presentar el "Quad" bajo una luz de consenso.

Es un cenáculo "informal" e "íntimo" destinado a "desarrollar mejores canales de comunicación", dijeron altos funcionarios de la Casa Blanca a periodistas. Según altos funcionarios, el "Quad" se concentrará sobre todo en proyectos económicos, ambientales y de lucha contra la pandemia.

ASEAN

No hay un objetivo "militar", insistieron, asegurando que el "Quad" sería "complementario" a otras iniciativas regionales, en respuesta a una pregunta sobre su articulación con la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN).

Algunos miembros de esta organización, que integran Malasia, Indonesia, Brunéi, Vietnam, Camboya, Laos, Birmania, Singapur, Tailandia y Filipinas, temen que la ofensiva estadounidense en la región lleve a una escalada con China.

25 de septiembre de 2021

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Guerra y caos arriba; resistencia y dignidad abajo

Desde la distancia no se pueden aportar análisis tan precisos y ajustados como los que aparecen en el comunicado del EZLN, del 19 de setiembre, "Chiapas al borde de la guerra civil" (https://bit.ly/3krmlH6). Tampoco un bordado de datos como los que integran el artículo de Luis Hernández Navarro, "El infierno chiapaneco" (https://bit.ly/3ksil9l).

Sólo quisiera enmarcar la agresión a las bases de apoyo zapatistas, en particular, y a los pueblos originarios de Chiapas y de otras geografías, en general, en la estrategia de "guerra perpetua" definida por el Pentágono, que se despliega en estos momentos con una tremenda capacidad destructiva.

La contrainsurgencia ha mutado tanto como la guerra. En Vietnam, el Pentágono creó las "aldeas estratégicas", donde encarceló a 8.5 millones de campesinos, 55 por ciento de la población total de Vietnam del Sur (https://bit.ly/3kwjmxm). Era la forma de aislar a la guerrilla para evitar que se moviera como "pez en el agua", según el aserto de Mao.

En las guerras actuales no se trata de "quitarle el agua al pez", como se hizo hasta la derrota de Estados Unidos en el sudeste asiático, sino de enturbiar y envenenar el agua, para que nadie pueda vivir en paz, y así el capital sigue destruyendo "creativamente", territorios y pueblos, para seguir acumulando.

Lo primero a tener en cuenta es que la guerra dejó de ser un medio para convertirse en un fin. Antes las guerras pretendían derrotar enemigos para instalar una paz que permitiera la continuidad y fluidez de la acumulación de capital. Ahora la guerra es el fin, porque el capital acumula despojando, robando, destruyendo.

Los ingenieros de la guerra, los que tienen una visión más clara y descarnada de las necesidades del capital y del imperio, para seguir siendo el poder dominante, no andan con vueltas. El teniente coronel Ralph Peters, en un texto diáfano como "Constant conflict" (Conflicto constante), publicado en la revista militar Parameters en 1997, enseña la brutalidad conceptual del Pentágono (https://bit.ly/39pEHBY).

La democracia es apenas "esa hábil forma liberal de imperialismo". Peters recomienda la guerra sucia para mantener la dominación, y destaca que "no habrá paz", ya que "durante el resto de nuestras vidas habrá múltiples conflictos en formas mutantes en todo el mundo".

La "guerra perpetua" del Pentágono busca "mantener el mundo seguro para nuestra economía y abierto a nuestro asalto cultural", con un ejército bien informado capaz de "negar ventajas militares a nuestros oponentes". Es evidente que cuando el capitalismo se convirtió en sinónimo de guerra, el pensamiento militar es el que define los modos de actuar y los pasos a seguir.

No se le puede negar precisión y lucidez a estos análisis, por más que resulten repugnantes. La "guerra perpetua" busca eliminar porciones enteras de la población, a la que consideran sobrante, como ha sido analizado por el subcomandante Marcos, en el texto "¿Cuáles son las características fundamentales de la IV Guerra Mundial?", hace ya más de dos décadas (https://bit.ly/3hSKwfS).

Que la guerra se haya convertido en el fin del sistema, cambia las cosas de raíz. El mejor escenario para comprender la "guerra perpetua" es Siria, donde no hay potencias mejores ni peores, ni regímenes o gobiernos aceptables; donde las milicias kurdas defienden a su pueblo de un amplio espectro de enemigos: desde los ejércitos de Turquía y Siria hasta las bandas del Estado Islámico y otros grupos terroristas.

Como en Chiapas, estos grupos no surgieron espontáneamente, sino arropados por el Estado, sostenidos por los más diversos gobiernos, incluso por los que se denominan progresistas. Sencillamente, porque son formas sistémicas de dominación, o sea los modos de mantener a los capitalistas en el lugar de mandones.

Asumir que la guerra será para un largo periodo histórico, plagado de tormentas sistémicas, supone decidir el tipo de organización y las formas de lucha adecuadas a esta nueva situación. Si la guerra busca instalar el caos, debemos ser principio de orden y claridad en nuestros territorios. Si quieren instalar la muerte de pueblos y de geografías, defendamos la vida en todo tiempo y lugar.

Por supuesto que los gobiernos progresistas no comprenden el peligro, porque sueñan con poder gobernar a las mafias narcoparamilitares. No perciben que esas mafias están dispuestas a enfilar sus armas contra esos mismos gobiernos que miran para otro lado, mientras disparan contra los pueblos. Cuando adviertan el error, será demasiado tarde.

Entre los de abajo, lo primero es la cohesión comunitaria y el apego a los territorios en resistencia. Aunque elegimos transitar el camino de la lucha pacífica, no somos pacifistas, no renunciamos a defendernos. En cierto momento hace falta un "tatequieto", un ya basta colectivo que ponga las cosas en su sitio.

El potente comunicado del EZLN nos alerta de la cercanía de esos momentos. Cada quien, en su geografía, estamos alertados.

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Raúl Arias las ilustraciones del Cuaderno sobre Tecnoética del número 109 de TELOS

La política que podemos calificar de contemporánea, consolidó una tradición a propósito de la experiencia de la revolución. Hubo un momento en el que ocuparse de la revolución era pensar en dirigentes políticos de izquierda y en el que mencionar a la derecha era pensar en un proyecto político fuertemente jerarquizado y sin imaginación para promover transformaciones en la sociedad.

Esta tradición político-cultural alcanzó su modo pleno de existencia a principios del siglo XX. La revolución que liquidó el imperio zarista fue el arquetipo de esa tradición. Octubre de 1917 se reconoció como un acontecimiento histórico universal, el cierre de un proceso, pero también como un nuevo punto de partida, una aurora para la política de derecha.

En los años que siguieron a la Primera Guerra Mundial, la revolución también se asumió como proyecto político por la derecha. La idea de una revolución conservadora se convirtió en algo posible y el fascismo y el nacionalsocialismo la volvieron realidad. La revolución conservadora tuvo filósofos eminentes como Heidegger y políticos tenebrosos como Hitler y Mussolini, y teóricos de la política como Karl Schmidt, quien redefinió la política como la capacidad de distinguir entre el amigo y el enemigo. Y la guerra como la quinta esencia de la experiencia política: “Es en la guerra donde se contiene el meollo de las cosas. El tipo de la guerra total determina el tipo y la estructura de la totalidad del Estado. Y la guerra total deriva su sentido del enemigo total”.

La Segunda Guerra Mundial fue el escenario en el que el vínculo entre guerra total y revolución tanto de derecha como de izquierda quedó disuelto. El horror de esa confrontación (y especialmente de su rúbrica norteamericana en Hiroshima y Nagasaki) colocó la idea de la revolución y la guerra total en el congelador. La expectativa de una guerra nuclear aplazó cualquier aventura bélica total y mantuvo suspendida durante casi cuatro décadas las iniciativas tendientes a desencadenar revoluciones planetarias de derecha o de izquierda.

Pero mientras fue perdiendo vigor el concepto y la práctica de la guerra total y la revolución, se volvió permanente y planetaria otro tipo de revolución: la tecnológica-científica. Las premisas administrativas, tecnológicas y teóricas que la primera bomba atómica evidenciaron, se convirtieron en núcleo catalizador de una revolución que trastornó todos los modos de pensar e imaginar dominantes en las actividades creativas propias de las comunidades científicas. En esas condiciones, aunque hubo revoluciones y guerras de izquierda como de derecha, estas se dieron siempre en escenarios locales. Tanto los Estados Unidos como la desaparecida URSS, usaban esas revoluciones y guerras locales para dirimir las crisis políticas y económicas en sus zonas de influencia. Esto cambió radicalmente entre los diciembres de 1989 y de 1991.

En el trascurso de esos meses el sistema del llamado socialismo real y la URSS, se vino estrepitosa y pacíficamente al suelo gracias a una serie de revoluciones locales sin guerra. Esta doble experiencia de revolución pacífica: la que dio al traste con la Unión Soviética y el llamado campo socialista, y la científico-tecnológica, crea premisas culturales decisivas para plantear la tarea de pasar de la guerra a las vías de la paz y superar la idea de la violencia como partera de la historia.

Estas nuevas premisas son especialmente evidentes en el caso de las revoluciones científicas y tecnológicas. Ninguna de estas revoluciones es el resultado de una guerra a muerte entre quienes están comprometidos en la empresa. En el esfuerzo por alcanzar una revolución en el conocimiento o en el diseño de un innovador dispositivo tecnológico, hay pasiones e injusticias de todo tipo pero lo dominante es el espíritu de cooperación. El éxito de una empresa científico-tecnológica es imposible si sus integrantes operan con la lógica de la eliminación de quienes manifiestan su desacuerdo. Hoy se puede formular la tesis de la posibilidad de realizar revoluciones pacíficas, tecno-científicas, para superar situaciones de crisis de orden planetario.

En el periodo de la llamada Guerra Fría, las revoluciones y las guerras locales estuvieron asociadas a grandes crisis económicas. En el caso de la que echó abajo el llamado sistema socialista mundial y a la URSS, el punto de partida fue una gran crisis cultural y psicológica. La actual crisis planetaria desencadenada por el Covid-19 es del mismo tipo. La ausencia de una cultura del cuidado de la Tierra y de todas las especies que la habitan, y el precario desarrollo de políticas públicas de salud orientadas por las ciencias de la vida, está en la base de la actual pandemia.

Cuando colapsó el experimento de la URSS se puso al orden del día la retórica del fin de la historia, ahora está emergiendo la intuición de la necesidad de asumir conscientemente la experiencia de un cambio de época.

También está la propuesta de la élite global que se reúne anualmente en Davos de un Gran Reinicio (Reset) del capitalismo. Es evidente que el futuro será distinto según la propuesta que se vuelva dominante. El compromiso con las vías de la paz y las revoluciones tecno-científicas permitirá avanzar en la solución de los problemas asociados al cambio de época. No así la propuesta del reinicio de un capitalismo cuyo carácter depredador amenaza la existencia misma de la vida en la Tierra y alienta posiciones racistas y xenófobas como las asumidas por Trump y sus seguidores en Estados Unidos y grupúsculos Nazis en la Unión Europea.

 

 

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Publicado enEdición Nº284
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