Lunes, 29 Noviembre 2021 05:57

China y la tensión en Taiwán

China y la tensión en Taiwán

Sólo hay una China en el mundo y Taiwán es parte inseparable de China. Esa fue la postura que llevó el líder asiático, Xi Jinping, a la reunión virtual que mantuvo con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, donde el conflicto sobre el estrecho de Formosa fue el tema principal del encuentro. “Cualquier reconocimiento formal de la independencia de Taiwán dará lugar a medidas contundentes”, subrayó el mandatario chino.

El conflicto, nacido al calor del triunfo de la revolución y la fundación de la República Popular de China, en 1949, atraviesa su peor momento desde que se consagraron las relaciones diplomáticas. Incluso, Estados Unidos rompió su posición neutral e hizo público su apoyo al gobierno taiwanés frente a lo que consideran una amenaza real de Pekín sobre la autonomía de la isla.

En las últimas horas, la agencia estatal Xinhua publicó unas declaraciones del presidente Xi en las que denuncia que Estados Unidos intenta usar a Taiwán para controlar a China. “Esa tendencia es muy peligrosa y es como jugar con fuego, y quienes juegan con fuego se queman”, añadió.

Se conoció también que más de un centenar de aviones chinos sobrevolaron la zona de identificación de defensa aérea en respuesta a la presencia militar norteamericana en el estrecho de Formosa. La situación se agravó cuando un submarino estadounidense Connecticut colisionó, el pasado octubre, contra una montaña submarina que hasta ese momento se desconocía. El incidente provocó una catarata de acusaciones cruzadas. China exigió saber qué hacía el submarino en esa zona y Estados Unidos contestó que no correspondían las explicaciones porque la nave estaba haciendo ejercicios de rutina en aguas internaciones. En ningún momento, Washington hizo mención a las causas del accidente y los motivos por los que había enviado un submarino de semejantes proporciones al estrecho a ese lugar.

Lo cierto es que desde hace varios años el Mar meridional de China es una zona de conflictos entre las dos potencias del mundo. A los fines de contener el crecimiento de la influencia china en el Este Asiático, Estados Unidos convirtió la región marítima en el epicentro de su avanzada militar, dotando de armamento y logística a la isla.

La historia entre China y Taiwán, que se inició con la decisión separatista de una parte de los militares y funcionarios administrativos del Kuomintang que escaparon a la isla tras la derrota, suma, por estas horas, un capítulo con final impredecible que atenta con la estabilidad y la paz en la región. Será cuestión de esperar que la política y la diplomacia le ganen a las armas. 

28 de noviembre de 2021

Por Gastón Fiorda, licenciado en Filosofía. Magister en DDHH. Autor del libro Vietnam, genealogía de la Resistencia

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Miércoles, 24 Noviembre 2021 05:20

Masacre que no se filtra, no existe

Masacre que no se filtra, no existe

 Si las guerras pueden comenzar con mentiras, la paz bien puede comenzar con la verdad”.  Julian Assange.

El 8 de marzo de 2019, los analistas de un comando militar estadounidense localizado en la millonaria península de Catar se encontraban observando una calle de un pueblo pobre en Siria a través de imágenes de alta definición captadas por un dron inteligente. En la conversación que quedó grabada, los analistas reconocieron que la multitud estaba compuesta mayormente por niños y mujeres. A un costado, un hombre portaba un arma, pero todo parecía desarrollarse de forma tranquila. Hasta que una bomba de 220 kilogramos fue arrojada desde un poderoso F-15E, justo sobre la multitud. Doce minutos más tarde, cuando los sobrevivientes de la primera bomba comenzaban a correr o a arrastrarse, el mismo avión arrojó dos bombas más, esta vez de una tonelada de explosivos cada una y a un costo de un millón de dólares por explosión.

A 1870 kilómetros, en el Centro de Operaciones Aéreas Combinadas del ejército estadounidense en la base de Al Udeid en Catar, los oficiales observaron la masacre en vivo. Alguien en la sala preguntó, sorprendido, de dónde había partido la orden.

Al día siguiente, los observadores civiles que llegaron al área encontraron casi un centenar de cuerpos destrozados de niños y mujeres. La organización de derechos humanos Raqqa Is Being Slaughtered publicó algunas fotos de los cuerpos, pero las imágenes satelitales sólo mostraron que donde cuatro días atrás había un barrio modesto sobre el río Eufrates y en un área bajo el control de la “coalición democrática”, ahora no quedaba nada. La Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos se negó a explicar el misterio.

Luego se supo que la orden del bombardeo había procedido de un grupo especial llamado “Task Force 9”, el cual solía operar en Siria sin esperar confirmaciones del comando. El abogado de la Fuerza Aérea, teniente coronel Dean W. Korsak, informó que muy probablemente se había tratado de un “crimen de guerra”. Al no encontrar eco entre sus colegas, el coronel Korsak filtró la información secreta y las medidas de encubrimiento de los hechos a un comité del Senado estadounidense, reconociendo que, al hacerlo, se estaba “poniendo en un serio riesgo de represalia militar”. Según Korsak, sus superiores se negaron a cualquier investigación. “La investigación sobre los bombardeos había muerto antes de iniciarse”, escribió. “Mi supervisor se negó a discutir el asunto conmigo”.

Cuando el New York Times realizó una investigación sobre los hechos y la envió al comando de la Fuerza Aérea, éste confirmó los hechos pero se justificó afirmando que habían sido ataques necesarios. El gobierno del presidente Trump se refirió a la guerra aérea contra el Estado Islámico en Siria como la campaña de bombardeo más precisa y humana de la historia.

El 13 de noviembre el New York Times publicó su extensa investigación sobre el bombardeo de Baghuz. De la misma forma que esta masacre no fue reportada ni alcanzó la indignación de la gran prensa mundial, así también será olvidada como fueron olvidadas otras masacres de las fuerzas de la libertad y la civilización en países lejanos.

El mismo diario recordó que el ejército admitió la matanza de diez civiles inocentes (siete de ellos niños) el 10 de agosto en Kabul, Afganistán, pero este tipo de reconocimiento público es algo inusual. Más a menudo, las muertes de civiles no se cuentan incluso en informes clasificados. Casi mil ataques alcanzaron objetivos en Siria e Irak solo en 2019, utilizando 4.729 bombas. Sin embargo, el recuento oficial de civiles muertos por parte del ejército durante todo el año es de solo 22. En cinco años, se reportaron 35.000 ataques pero, por ejemplo, los bombardeos del 18 de marzo que costaron la vida a casi un centenar de inocentes no aparecen por ninguna parte.

En estos ataques, varias ciudades sirias, incluida la capital regional, Raqqa, quedaron reducidas escombros. Las organizaciones de derechos humanos informaron que la coalición causó miles de muertes de civiles durante la guerra, pero en los informes oficiales y en la prensa influyente del mundo no se encuentran, salvo excepciones como el de este informe del NYT. Mucho menos en los informes militares que evalúan e investigan sus propias acciones.

Según el NYT del 13 de noviembre, la CIA informó que las acciones se realizaban con pleno conocimiento de que los bombardeos podrían matar personas, descubrimiento que podría hacerlos merecedores del próximo Premio Nobel de Física.

En Baghuz se libró una de las últimas batallas contra el dominio territorial de ISIS, otro grupo surgido del caos promovido por Washington en Medio Oriente, en este caso, a partir de la invasión a Irak lanzada en 2003 por la santísima trinidad Bush-Blair-Aznar y en base a las ya célebres mentiras que luego vendieron como errores de inteligencia. Guerra que dejó más de un millón de muertos como si nada.

Desde entonces, cada vez que se sabe de alguna matanza de las fuerzas civilizadoras, es por alguna filtración. Basta con recordar otra investigación, la del USA Today que hace dos años reveló los hechos acontecidos en Afganistán el 22 de agosto de 2008. Luego del bombardeo de Azizabad, los oficiales del ejército estadounidense (incluido Oliver North, convicto y perdonado por mentirle al Congreso en el escándalo Irán-Contras) informaron que todo había salido a la perfección, que la aldea los había recibido con aplausos, que se había matado a un líder talibán y que los daños colaterales habían sido mínimos. No se informó que los habían recibido a pedradas, que habían muerto decenas de personas, entre ellos 60 niños. Un detalle.

Mientras tanto, Julian Assange continúa secuestrado por cometer el delito de informar sobre crímenes de guerra semejantes. Mientras tanto los semidioses continúan decidiendo desde el cielo quiénes viven y quiénes mueren, ya sea desde drones inteligentes o por su policía ideológica, la CIA. Este mismo mes, la respetable cadena de radio estatal de Estados Unidos, NPR (no puedo decir lo mismo de la mafia de las grandes cadenas privadas), ha reportado que hace un año la CIA debatió entre matar o secuestrar a Julian Assange.

La conveniente, cobarde y recurrente justificación de que estos ataques se tratan de actos de “defensa propia” es una broma de muy mal gusto. No existe ningún acto de defensa propia cuando un país está ocupando otro país y bombardeando inocentes que luego son etiquetados como “efectos colaterales”.

Está de más decir que ninguna investigación culminará nunca con una condena efectiva a los responsables de semejantes atrocidades que nunca conmueve a las almas religiosas. Si así ocurriese, sólo sería cuestión de esperar un perdón presidencial, como cada mes de noviembre, para Acción de Gracias, el presidente estadounidense perdona a un pavo blanco, justo en medio de una masacre de millones de pavos negros.

Nadie sabe y seguramente nadie sabrá nunca los nombres de los responsables de esta masacre. Lo que sí sabemos es que en unos años volverán a su país y lucirán orgullosas medallas en el pecho que sólo ellos saben qué significa. Sabemos, también, que al verlas muchos patriotas les agradecerán “por luchar por nuestra libertad” y les darán las gracias “por su sacrificio protegiendo este país”. Muchos de estos agradecidos patriotas son los mismos que flamean la bandera de la Confederación en sus 4x4, el único grupo que estuvo a punto de destruir la existencia de este país en el siglo XIX para mantener “la sagrada institución de la esclavitud”.

Tradición que nunca murió. Sólo cambió de forma.

Jorge Majfud es escritor uruguayo-estadounidense. Profesor en la Jacksonville University. 

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Cumbre de Biden y el mandarín Xi: en búsqueda de la "estabilidad estratégica" perdida

Dos días después de la cumbre virtual entre Joe Biden y el mandarín Xi, el asesor de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Jake Sullivan, en su ponencia en el Brookings Institution detalló su hermenéutica al respecto, que consideró como una "sesión más intensa y comprometida" entre los mandatarios de las dos superpotencias (https://brook.gs/3HF3Mc2).

Más allá de las sobreinterpretaciones y sub-interpretaciones sesgadas de los multimedia en Estados Unidos, que no pierden la oportunidad para amarrar navajas y llevar agua a su molino, Sullivan enfatizó el reiterado apoyo de Biden a la política de "una sola China", cuando Washington no apoya la "independencia" de Taiwán. Por lo visto, Taipéi no entiende los alcances y sigue confundida sobre la "ambigüedad estratégica" de la potencia americana en el estrecho de Taiwán, a decir del Global Times (https://bit.ly/3kVgR7g).

No obstante, Sullivan advirtió que en caso de que el presente estatuto de Taiwán sea cambiado por la fuerza, ello desembocaría en una poderosa reacción estadunidense, por lo que la mayor preocupación de Biden se centra en las "consecuencias involuntarias" de bruscas acciones. El jefe de la Casa Blanca anhela juiciosamente crear "barandillas" ( guardrails) en la relación bilateral.

Sullivan refirió la existencia de cuatro "archivos" ( buckets), en los que Washington y Pekín han decidido colaborar: 1. El clima y la salud pública. Cabe señalar que Biden admitió que aún no ha sido resuelto el origen del Covid-19; 2.Cooperación en el programa nuclear iraní, así como en la dotación de las armas nucleares de Norcorea; 3. Creación de mecanismos para manejar sus diferencias, sobre todo en materia de seguridad, por lo que deberán intensificar su comunicación en varios niveles; y 4. Cooperación en comercio y economía, que incluye “abordar el "crujido" (sic) de la energía global para impulsar la economía.

el asesor de Seguridad Nacional comentó que durante la muy abierta discusión de tres horas y media entre Biden y Xi, éste destacó el tema crucial de la "estabilidad estratégica", así como mantener un "conjunto de conversaciones" sobre el supuesto incremento de ojivas nucleares chinas, que ha sido estrambóticamente abultado por los sesgados multimedia anglosajones (https://on.wsj.com/3FwnjK0), que lo exageran hiperbólicamente como "uno de los más extensos giros del poder geoestratégico de la historia" con el "poder de alterar el equilibrio de fuerzas en Asia" (FT; 15/11/21).

Un día después de la hermenéutica de Sullivan, durante la reunión ampliada del Consejo de Relaciones Exteriores de Rusia, el zar Vlady Putin asintió y asentó que el "centro de gravedad de la política y la economía del mundo ha girado a Asia", por lo que Moscú proseguirá a desarrollar sus relaciones con los países de ese continente.

El zar Vlady Putin está consciente de que la "asociación estratégica integral" de Rusia y China indispone a "Occidente" que "abiertamente intenta colocar una cuña (sic) entre Moscú y Pekín". Agregó que pese al deterioro de las relaciones Rusia-Estados Unidos, que se encuentran en un "estado insatisfactorio" a consecuencia de la cumbre con Biden en Ginebra, el Kremlin “trabaja en forma conjunta la "estabilidad estratégica" y la agenda de la información en seguridad (https://bit.ly/3CEfq3j).

En marzo pasado, abordé la "Guía de seguridad nacional de Estados Unidos: el diálogo con Rusia y China sobre la estabilidad estratégica" mediante “la diplomacia, la reducción de las armas nucleares y un nuevo acomodamiento con las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, la computación cuántica y el 5G (https://bit.ly/3kU8BEN)”, donde resalto "la geopolítica de la ciberseguridad de Washington contra Moscú y Pekín" (https://bit.ly/3qWrH0E).

Nótese que mientras Biden y el zar Vlady Putin acordaron en su cumbre de Ginebra la "estabilidad estratégica", debido a la patológica sinofobia imperante en Washington, China había sido desdeñada. Hoy, la gran noticia radica en que el gigante asiático se ha incorporado a la "estabilidad estratégica" tripartita como reflejo del ineludible "nuevo orden tripolar" que ya acepta hasta el mismo Pentágono (https://bit.ly/3oLq8QG).

www.alfredojalife.com

https://t.me/AJalife

https://www.youtube.com/channel/UClfxfOThZDPL_c0Ld7psDsw?view_as=subscriber

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Viernes, 19 Noviembre 2021 06:09

Economía y declinación relativa

Economía y declinación relativa

Los datos del Banco Mundial (BM), la Organización Mundial de Comercio (OMC), la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad) y del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM permiten calibrar la declinación de Estados Unidos (EU). Si en 1950 EU representaba 50 por ciento del producto mundial bruto y 60 por ciento de la producción industrial del mundo, en 1999 las cifras ya eran de 20 y 25 por ciento, respectivamente. Su participación en las exportaciones de servicios comerciales, el sector de crecimiento más rápido de la economía mundial era de 24 por ciento en 2001, mientras la de la Unión Europea llegaba a 23 por ciento, pero si se incluyen las exportaciones intraeuropeas, la cifra ascendería a 40 por ciento.

En 2002 las firmas no estadunidenses ya dominaban las principales industrias, incluyendo nueve de las 10 empresas del sector eléctrico y electrónico del mundo; ocho de las 10 mayores productoras de vehículos motorizados y comercializadoras de gas y electricidad; siete de las 10 principales refinadoras de petróleo; seis de las principales 10 empresas de telecomunicaciones; cinco de las 10 principales firmas farmacéuticas; cuatro de las primeras seis productoras de químicos; cuatro de las principales siete aerolíneas. De los 25 bancos más grandes del mundo, 19 no eran de EU, aunque los dos más grandes en 2002 y 2003 fueron Citigroup y Bank of America.

En 2000, de las primeras 100 corporaciones del mundo, según su control de activos en el exterior, 23 eran de EU. Alemania, Francia, Reino Unido y Holanda, con un PNB siete décimos del de EU, tenían 40 y 16 eran firmas japonesas. En la década de los 90 las ventas al exterior de grandes empresas de EU, entre las primeras cien, pasaron de 30 a 25 por ciento y las de la UE pasaron de 41 a 46 por ciento . En 2001, el 21 por ciento de las acciones en inversión extranjera directa (IED) provenía de EU, en contraste con 47 por ciento que controlaban las firmas de la UE en 1960. Entre 1996 y 2001 el 15 por ciento de toda IED provenía de EU y 16 por ciento de Inglaterra. Juntas Francia, Bélgica y Luxemburgo manejaban 21 por ciento de las 25 fusiones y adquisiciones (F&A) más importantes en EU realizadas entre 1998 y 2000, cinco fueron hechas por firmas extranjeras (tres británicas, dos alemanas) Y de las principales 20 empresas realizando F&A internacionales entre 1987-2001, sólo dos eran de EU (General Electric y Citigroup) representando 5 por ciento del valor de toda las F&A del periodo

La sólida evidencia de analistas como Alejandro Dabat y Paulo Leal en torno a la declinación histórica, pone en evidencia algunos de los supuestos de los que en otra oportunidad califiqué como "globalismo pop" a saber:

  1. A) que el impacto del Estado se ha diluido ante el ímpetu de la globalización, al punto de que ya es crecientemente una presencia virtual,
  1. B) con igual falta de documentación se asume que se han constituido "empresas globales" desvinculadas del Estado, ya sea metropolitano o periférico proponiendo que las grandes firmas deambulan desarraigadas en el ámbito internacional con matrices y subsidiarias desreguladas, sin ordenamientos o espaldarazos estatales de corte económico, fiscal, contable o político-militar.

No existen referentes empíricos que apuntalen la noción de que se ha constituido un sistema mundial autorregulado y que, por tanto, la economía escapa a los controles políticos. Ya la debacle económico-financiera iniciada en 2007/2008 por enésima vez hizo trizas esa "sabiduría convencional".Tampoco hay base para afirmar que en "tal sistema global" las economías nacionales están subsumidas y rearticuladas en el sistema por medio de procesos y transacciones de un ente "global" que se autonomiza y desapega del medio ambiente social, en especial de la dinámica y creciente confrontación de clase que tiene su base en la explotación de la fuerza de trabajo de los recursos naturales, de los ecosistemas hasta su extinción.

Esa "sabiduría convencional" también sostiene que los mercados y la producción sólo son regulados por ellos mismos y que en general la economía global se autosistematiza, se autorreglamenta y se autorregula, por lo que el Estado nacional, sus mecanismos reguladores y de apoyos en torno a los actores económicos (primordialmente me refiero a la gran corporación, a los monopolios), el territorio y las fronteras así como la soberanía serían crecientemente irrelevantes u obsoletas. Este discurso del poder, desgastado por la misma dinámica de la crisis y de las realidades de la "presidencia imperial" en lo referido a la relación Estado/empresa en EU impulsó desde los años 80 del siglo XX una atmósfera de "inevitabilidad", de que se trata de "fuerzas de la naturaleza" como la gravedad y que la globalización es algo espontáneo, indiscernible de la estructura de poder.

Hoy ese discurso se ve letal: con el capitalismo vamos al abismo.(continuará).

Por John Saxe-Fernández

www.jsaxef.blogspot.com

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"Dio la vuelta al mundo, luego volvió a China e impactó en su objetivo": el Pentágono sobre la supuesta prueba de un misil hipersónico por Pekín

Por su parte, China negó repetidamente haber probado un misil hipersónico y subrayó que llevó a cabo una prueba de un vehículo espacial.

El vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el general John Hyten, habló este martes sobre la supuesta prueba de un arma hipersónica, que habría llevado a cabo China el pasado verano, y del peligro que esta podría representar para el país norteamericano.

"Lanzaron un misil de largo alcance", afirmó el alto militar en una entrevista a CBS News. "Dio la vuelta al mundo, soltó un vehículo hipersónico que planeó todo el camino de vuelta a China, que impactó en un objetivo en China", agregó. Cuando se le preguntó si había dado en el blanco, respondió: "Por poco".

A diferencia de los misiles balísticos intercontinentales, que se desplazan en un arco predecible y pueden ser rastreados por los radares de largo alcance, un arma hipersónica maniobra mucho más cerca de la tierra, lo que dificulta su detección por los radares. El general declaró que supone que, en combinación con los cientos de nuevos silos de misiles que Pekín está construyendo, el gigante asiático podría tener algún día la capacidad de lanzar un ataque nuclear por sorpresa contra EE.UU. "Parecen un arma de primer uso", dijo. "Eso es lo que me parecen esas armas", señaló.

Hyten subrayó que, durante décadas, el equilibrio nuclear entre EE.UU. y Rusia ha dependido de que ninguna de las partes tuviera la capacidad de lanzar un primer ataque con éxito y que, si China intenta ahora desarrollar una capacidad de primer ataque, ese equilibrio estaría en peligro.

Asimismo, apuntó que EE.UU. está desarrollando sus propias armas hipersónicas, pero no tan rápido como China, detallando que, en los últimos cinco años, Pekín ha llevado a cabo cientos de pruebas hipersónicas, mientras que Washington solo ha realizado nueve. Según el militar, China ya ha desplegado un arma hipersónica de medio alcance, mientras que a su país aún le faltan unos años para disponer de la primera.

"No era un misil, era un vehículo espacial"

La prueba hipersónica, que supuestamente tuvo lugar el pasado 27 de julio, fue comparada anteriormente por el jefe del Estado Mayor Conjunto de EE.UU., el general Mark Milley, con el lanzamiento del primer satélite artificial por parte de la URSS en 1957, que dio una ventaja importante a los soviéticos en la carrera espacial de aquel entonces. Al ser preguntado si compararía ese acontecimiento con el supuesto ensayo por parte de China, Hyten respondió que, "desde el punto de vista tecnológico, es bastante impresionante", pero "el Sputnik creó una sensación de urgencia en EE.UU.". "La prueba del 27 de julio no creó esa sensación de urgencia. Creo que probablemente debería crear un sentido de urgencia", concluyó.

No obstante, China repetidamente negó haber probado un misil hipersónico y subrayó que llevó a cabo una prueba de un vehículo espacial. "Lo que me gustaría reiterar es que la prueba reportada por algunos medios fue una prueba rutinaria de una nave espacial para probar la tecnología de reutilización de naves espaciales", explicaron desde Pekín.

Publicado: 17 nov 2021

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¿Xi Jinping emperador de China al frente del Partido Comunista?

La idea de Xi sobre un futuro de China conducido por él mismo podría hundir las aspiraciones imperiales del burócrata del PCCh en la vorágine de la crisis mundial.

 

El 24 de agosto, Xi Jinping, líder supremo del Partido Comunista de China, visitó un retiro de verano imperial en Chengde, en las frescas colinas boscosas al norte de Beijing. El sitio visitado, el Templo Puning, fue erigido en honor al emperador Qianlong, uno de los gobernantes más longevos de la China imperial (entre 1736 y 1795), que marcó el apogeo de la Casa de Manchus. La admiración de Xi por el ex monarca Qing es notoria. Después de ser rehabilitado en la década de 1990, en el apogeo del proceso de restauración capitalista encabezado por el PCCh, Qianlong llegó a ser reconocido por la burocracia de Beijing como un "constructor de la nación", que centralizó el gobierno, reprimió las revueltas locales y unificó a China a través de un plan de desarrollo a largo plazo.

No es raro que las burocracias de origen estalinista muestren su aprecio por los imperios nacionales del pasado: en la URSS, diferentes ocupantes del Kremlin estalinizado después de la Segunda Guerra Mundial (además del propio Stalin) mostraron afecto más o menos abierto por Pedro el Grande y el imperio de los zares. Pero en la China actual, la admiración va más allá de las anécdotas históricas de grandeza nacional. Xi Jinping quiere un imperio de por vida para sí mismo y da pasos firmes a través de la burocracia para conseguirlo en el XX Congreso.

Esta semana, el Partido Comunista de China aprobó su primera "resolución histórica" ​​en 40 años, un hecho que probablemente allanará el camino para que Xi Jinping permanezca en el cargo hasta al menos 2028. La resolución, solo la tercera adoptada desde 1945, declaró que el liderazgo de Xi fue "la clave para el gran rejuvenecimiento de la nación china", según un resumen publicado por la agencia oficial de noticias Xinhua.

Este nuevo pilar de la historia moderna de China, el fortalecimiento del país y su postura agresiva en el escenario internacional, sería una realidad “no factible” sin la actuación del actual líder. Xi Jinping, al considerar la sesión plenaria, había "resuelto muchos problemas que [el PCCh] no ha podido resolver durante mucho tiempo, a pesar de su intención de hacerlo". En un movimiento inusual, Hong Kong fue mencionado en el comunicado, donde se señaló que el PCCh "promovió con éxito el gran cambio del caos al gobierno", imponiendo una serie de medidas que aseguraron que Hong Kong y Macao fueran gobernados por "patriotas".

La declaración también marcó que el Partido se opone firmemente al separatismo y la intervención extranjera de Taiwán (obviamente en referencia a los Estados Unidos), y que ha tomado la iniciativa de ocuparse de las relaciones entre ambos lados del Estrecho. Aunque no se menciona, el comunicado se basa en la modernización de las fuerzas armadas chinas y en la creciente capacidad nuclear de China, como se verifica en las pruebas de misiles hipersónicos, calificados por Washington como algo cercano a un “momento Sputnik” (en referencia al lanzamiento que realizó la URSS en 1957 del satélite Sputnik, hecho que marcó el liderazgo ruso en la “carrera espacial” con Estados Unidos).

Xi ya había hecho movimientos similares para reforzar su poder al final de su primer mandato. Un plenario del Comité Central a fines de 2016 lo declaró "el núcleo" de la dirección del partido. A principios de 2018, obtuvo la aprobación del PCCh y del Parlamento para eliminar el límite de dos mandatos de la presidencia, lo que podría permitirle permanecer en el poder de por vida.

El Comité Central normalmente celebra una sesión plenaria por año a la que asisten sus 370 miembros titulares y suplentes; en esta ocasión, la sesión tuvo lugar en un hotel militar en las afueras occidentales de Beijing. Es la penúltima reunión, y la más importante, antes del XX Congreso del Partido programado para octubre o noviembre del próximo año. "El Comité Central llama a todo el partido, a todo el ejército y a las personas de todos los grupos étnicos a unirse en torno al Comité Central con el camarada Xi Jinping como núcleo, para poner en marcha la nueva era del socialismo con características chinas", afirma el texto. “Estamos convencidos de que el Partido Comunista y el pueblo chino ampliarán las grandes glorias y victorias de los últimos cien años con glorias y victorias aún mayores en el nuevo camino que nos espera en la nueva era”, concluye el comunicado.

La razón de la resolución especial, que respaldaría la ruptura del ritual de dos mandatos de cinco años para cada líder chino, es la importancia personal de Xi en el rejuvenecimiento de la nación. Según el texto oficial de la resolución, Xi "presentó una serie de ideas, pensamientos y estrategias nuevas y originales sobre la gobernanza nacional, en torno a los principales temas de nuestro tiempo". Su ideología sería parte de la “esencia” cultural del país; el presidente de la nación y "núcleo" del partido también demuestra "gran coraje político y un gran sentido de responsabilidad", agrega el texto. En total, el nombre de Xi Jinping se menciona en 17 ocasiones; Mao Tse-Tung, el "Gran Timonel" que dirigió al PCCh en la fundación de la República Popular en 1949, es mencionado siete veces. Deng Xiaoping, quien en la línea de sucesión de la burocracia allanó el camino para la restauración capitalista con las reformas de apertura en 1978, es mencionado solo 5 veces. Los predecesores inmediatos de Xi, Jiang Zemin y Hu Jintao, se mencionan solo una vez.

Mao y Deng, los dos líderes más venerados de la jerarquía burocrática, utilizaron resoluciones similares para asegurar su control del poder en 1945 y 1981 respectivamente. En 1945, Mao justificó una purga de sus enemigos culpándolos de errores pasados ​​para posicionarse como el líder indiscutible. En 1981, la resolución de Deng decía que Mao había cometido graves errores y que la Revolución Cultural de 1966-76 fue un "grave error" al abrir el camino a una situación caótica en el país. Recordemos que Deng había sido exiliado como parte de la Revolución Cultural que la facción de Mao lanzó con el objetivo de recuperar prestigio tras el fracaso del Gran Salto Adelante. Al criticar a Mao, aunque con cautela, Deng recuperó el apoyo público y procedió a llevar a cabo reformas pro-capitalistas.

Tanto Hu como Jiang presidieron las transiciones de poder pacíficas y ordenadas, con sus sucesores identificados con cinco años de anticipación. Sin embargo, se espera que Xi prescinda de esta tradición y asegure un tercer mandato de cinco años como secretario general del partido a fines del año próximo. Xi no identificó un sucesor al comienzo de su segundo mandato en 2017 y su tercer mandato como presidente comenzaría en marzo de 2023.

Al declarar que "el gran rejuvenecimiento de la nación china ha entrado en un proceso histórico irreversible" bajo el liderazgo de Xi, el PCCh lo puso efectivamente al nivel de Mao y Deng, eclipsando a sus predecesores Hu Jintao y Jiang Zemin. Los liderazgos de Mao y Deng se presentaron como etapas preliminares esenciales antes de que comenzara la "nueva era" de Xi: Mao ayudó al pueblo chino a "levantarse" después de un siglo de humillación por parte de potencias extranjeras. Deng puso a China en el camino de "enriquecerse" después de siglos de pobreza. Ahora Xi está ayudando a China a "fortalecerse".

Todo esto da una idea de la baja resistencia interna que ha enfrentado el actual secretario general del PCCh para prolongar su gobierno bonapartista. El año pasado, Xi montó una nueva ofensiva en medio de los problemas de la pandemia para silenciar a los críticos y aplastar a los rivales potenciales, purgando el aparato de seguridad, promoviendo aliados políticos y mostrando la fuerza del Partido, además de disciplinar a algunos de los grandes capitalistas del país (como Jack Ma, de Alibaba) a los designios de su majestad, ofreciendo a cambio toda la seguridad al crecimiento de sus ya multimillonarias ganancias a través de la política de "prosperidad común".

De hecho, la capacidad de Xi Jinping para asegurar un nuevo mandato sugiere que ha hecho añicos cualquier oposición significativa a la extensión de su mandato. Las purgas contra los opositores en la campaña anticorrupción, que se lleva a cabo desde 2012 en el PCCh y el Ejército Popular de Liberación, erosionaron las bases de opositores de alto nivel como Bo Xilai o Zhou Yongkang, Guo Boxiong o Xu Caihou. Si bien existen críticas de una llamada “ala izquierda” neomaoísta que quiere rescatar la figura de Mao, así como reservas de otra ala dengista que teme un regreso a las campañas ideológicas, es poco probable que sin fuertes saltos de la lucha de clases, la burguesía china retire su apoyo a Xi.

Como dijimos en otro artículo sobre el papel ideológico de Xi en el centenario del PCCh, el propio presidente actual busca unificar maoístas y dengistas dentro de su proyecto. Xi ya ha dicho que ni Mao ni Deng deben usarse para "negar" al otro. Como recuerda François Bougon, en "Dentro de la mente de Xi Jinping", en su discurso en la Escuela del Partido de Beijing, dirigido a los miembros permanentes del Comité Central del PCCh, Xi defendió que la historia del Partido debe considerarse en su conjunto, haciendo hincapié en que las épocas de implementación del socialismo y de reforma y apertura serían complementarias; no deberían estar separados entre sí, mucho menos opuestos. Xi no quiere una historia llena de errores y contradicciones, ni una que plantee preguntas sobre el gobierno unipersonal de China (algo que el PCCh considera que ha sido fatal para la disolución de la Unión Soviética).

La nueva resolución sugiere, después de todo, que China necesita que Xi cumpla sus objetivos a largo plazo, como transformar el país en una "nación socialista moderna" para 2035 y una "próspera" y "fuerte" para 2049, el centenario de la República Popular. Repitió la retórica agresiva sobre Taiwán, cuya persistente autonomía de China ha sido un punto delicado para todos los líderes desde Mao. Aunque con palabras diferentes a las pronunciadas en el centenario del PCCh, no dejó de emitir otra alerta a Biden y a las potencias europeas que buscan un frente anti-China. En ese momento, el líder chino dijo que quienes quisieran frenar los objetivos de la nación y amenazar su soberanía “se romperán la cabeza contra una Gran Muralla de acero, forjada a partir de la carne y la sangre de más de 1.400 millones de chinos”.

Asegurar un tercer mandato es un paso más en la carrera de un burócrata que quiere entrar en el panteón de la historia moderna de China, colocando al país como un actor principal en los espacios de acumulación de capital con Estados Unidos, y un factor determinante del camino que tomará el mundo en el Siglo 21.

En noviembre de 2012, Xi Jinping fue elegido para los puestos de secretario general del Partido Comunista de China y presidente de la Comisión Militar Central. Al año siguiente, fue elegido presidente de la República Popular China. Antes de eso, había ocupado cargos clave en el gobierno chino y el PCCh, incluidos cargos como gobernador de las provincias de Fujian y Zhejiang, secretario del partido en Shanghai, miembro del Comité Permanente del Politburó y vicepresidente de 2008 a 2013. También ocupó la posición clave de vicepresidente de la Comisión Militar Central de 2010 a 2012, que lo proyectó como el sucesor de Hu Jintao.

Desde que asumió el cargo, Xi se ha embarcado en una serie de reformas políticas en el país y en el extranjero. Sin embargo, es en las relaciones internacionales donde Xi ha dejado su huella más profunda, incluida una postura más agresiva en disputas territoriales como el Mar de China Meridional, y el lanzamiento de la visibilidad política, económica y militar internacional de China a través del proyecto Nueva Ruta de la Seda.

Pero las condiciones objetivas para un logro pacífico de un tercer mandato no parecen cooperar con Xi. La resolución llega en medio de la desaceleración de la economía china, una crisis demográfica y la concentración militar de Estados Unidos en Asia-Pacífico. La crisis de Evergrande obligó a Xi Jinping a darse cuenta de que el negocio inmobiliario ya no puede ser el principal motor de China, como lo ha sido durante los últimos 40 años, lo que es motivo de gran preocupación en el contexto de la crisis mundial. Después de 30 años en los que millones de trabajadores dejaron sus aldeas rurales para ir a las ciudades, la mayor migración en la historia de la humanidad ha disminuido sustancialmente. Esto cambia el panorama de la demanda de bienes raíces en China, responsable del mayor auge inmobiliario en la historia de la humanidad. La contracción de las ciudades y la reducción de la población está ligada al cambio en el patrón de crecimiento chino que a partir de 2008 pasó a centrarse en el mercado interno y en la producción de alta tecnología, alejándose de la dependencia de la inversión estatal en iniciativas industriales intensivas en mano de obra orientadas a la exportación.

Por lo tanto, múltiples fuerzas estructurales están operando en China, mucho más allá de la crisis de Evergrande, que no predicen aguas tranquilas para el barco de Xi Jinping. Algo similar sucedió en la China imperial de Qianlong. A fines del siglo XVIII, China dominaba más de un tercio de la población mundial, tenía la economía más grande del mundo y, por área, era uno de los imperios más grandes de todos los tiempos. Sin embargo, hacia el final de la vida de Qianlong, la economía china comenzó a declinar debido a la corrupción y el despilfarro en su corte y una sociedad civil estancada. Las medidas represivas contra las revueltas campesinas no pudieron cambiar el curso descendente de la dinastía Qing.

El mundo es mucho más complejo hoy de lo que era cuando el gobernante manchú anexó militarmente las regiones del Tíbet y Xinjiang. La idea de Xi sobre el futuro chino conducido por él mismo, podría hundir las aspiraciones imperiales del burócrata del PCCh en la vorágine de la crisis mundial.

Por André Barbieri@AcierAndy

Viernes 12 de noviembre

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Imágenes en directo del discurso de Xi Jinping durante la inauguración de una feria comercial, el pasado jueves en Shanghái.STR (AFP)

El pleno del comité central del Partido Comunista se reúne para reforzar al líder de cara a un nuevo mandato el año próximo

 

En sus 100 años de existencia, el Partido Comunista de China solo ha aprobado tres resoluciones sobre su historia. La primera, en 1945, sirvió para que Mao Zedong se consolidara como líder indiscutible de la formación frente a sus rivales. La segunda, en 1981, dio carpetazo a los tiempos de Mao y marcó el comienzo de la era de reforma y apertura de Deng Xiaoping. La tercera se ratificará en el Sexto Pleno del Comité Central del Partido que se inaugura este lunes en Pekín, y servirá para proclamar de manera oficial la entrada de China en una nueva era: la de Xi Jinping, un año antes de que el secretario general del partido, jefe de Estado y presidente de la Comisión Militar Central renueve, sin fecha límite en el horizonte, su mandato.

A lo largo de cuatro días, hasta el próximo jueves 11, cerca de 370 miembros permanentes y sustitutos se reunirán a puerta cerrada en un hotel de paredes blancas y propiedad militar en el noroeste de un Pekín blindado contra la covid. Es la penúltima reunión del Comité Central antes de que el partido celebre el año próximo su 19 Congreso, en el que, según la tradición reciente, debería producirse un relevo en el poder, después de que Xi haya completado diez años en sus cargos.

Pero el presidente chino, que ha acumulado en ese tiempo más poder que ningún otro líder desde los tiempos de Mao, consiguió en el Congreso previo, en 2017, que se abolieran las estipulaciones que imponían un límite temporal -dos mandatos de cinco años cada uno- a su gestión y, sin un heredero político a la vista, se dispone a prorrogar su ciclo por un tiempo indeterminado.

El camino ya se está allanando para ello. La propaganda del sistema se ha activado: este fin de semana, la prensa oficial, que de por sí ya dedica amplios espacios a las actividades y declaraciones del líder, publicaba un largo y elogiosísimo perfil del presidente firmado por la agencia estatal Xinhua: “Un hombre de determinación y acción, un hombre de pensamientos y sentimientos profundos, un hombre que heredó un legado, pero que se atreve a innovar”, tuiteaba ese medio. El Diario del Pueblo, el periódico del Partido Comunista, publicaba una serie sobre las “decisiones fundamentales” que ha adoptado Xi para poner en práctica unas políticas que ha “planeado, puesto en marcha y desarrollado personalmente”.

El Sexto Pleno representa una pieza clave en este proceso de unción política. “Será parte celebración, parte inyección de moral, y parte un recordatorio de la visión de Xi para el partido y para China”, escribe el analista británico Charles Parton, del Council on Geostrategy.

En la agenda del pleno, un asunto hace sombra a todos los demás: el debate y ratificación de la Resolución del Comité Central del Partido Comunista de China sobre los Principales Logros y Experiencias Históricas del Siglo de Lucha del Partido. El texto de esa declaración aún se desconoce; se hará público una vez haya concluido el cónclave. Pero el mero hecho de que vaya a existir representa todo un triunfo político de Xi y un alarde de hasta qué punto ha conseguido imprimir su sello en el PCCh, sin rivales que le hagan sombra. Las resoluciones del partido son documentos del mayor nivel, que permiten al líder introducir su posición sobre acontecimientos o políticas clave en la ideología oficial del partido, la institución de mayor importancia en el sistema político chino, por encima incluso del Estado. Ni Hu Jintao ni Jiang Zemin, los presidentes inmediatamente anteriores, sacaron adelante ninguna. Obtener una encamina a Xi al Olimpo de grandes líderes de la República Popular, donde hasta ahora solo han entrado Mao y Deng.

El pleno, y su resolución, tendrán como objetivo precisamente reforzar la idea de una conexión ininterrumpida del mandato de Xi con el de aquellos formidables predecesores. Que el presidente actual es su heredero natural, legítimo y necesario, la persona que va a seguir aumentando los logros de 100 años del partido. La narrativa oficial es que Mao logró que China se levantara tras el siglo de humillación a manos de las potencias occidentales; Deng, que se enriqueciera tras siglos de pobreza; y Xi, hacerla un país fuerte, encaminada a convertirse en una gran potencia para 2049, cuando la República Popular cumplirá su primer centenario.

Las dos resoluciones anteriores se aprobaron en momentos clave. Tanto Mao como Deng “utilizaron las reuniones del Comité Central y las resoluciones para subrayar la derrota de sus oponentes políticos y su propio poder preeminente”, apunta Parton. En la de 1945, Mao se impuso como líder indiscutido, cuatro años antes del triunfo de los comunistas en la guerra civil china. En la de 1981, que abrió la etapa de reforma y apertura de Deng Xiaoping, se repudiaron los “errores” de la era maoísta: el Gran Salto Adelante y la Revolución Cultural.

La de Xi será “más positiva y mirando hacia el futuro”, predice Parton. Consistirá en “alabanzas y autoalabanzas”, coincide Deng Yuwen, antiguo director del periódico de las escuelas del partido y actual crítico del sistema, en un comentario por vídeo.

El pleno, considera en una reciente vídeoconferencia Andrew Polk, fundador de la consultora Trivium, será un momento “para dar por terminada la era de Deng y abrir la puerta a una nueva era bajo Xi”. En este sentido, también servirá para consagrar como política el ambicioso plan de reformas económicas, sociales e ideológicas que desarrolla Xi y que se ha acelerado en el último año y medio.

Unas reformas educativas y reguladoras de sectores como el inmobiliario o el comercio electrónico que ponen el énfasis, entre otras cosas, en la autosuficiencia de la economía nacional. O en la “prosperidad común”, para lograr una sociedad más igualitaria alejada de las escandalosas diferencias fomentadas por el desarrollismo de la era Deng.

En el programa se incluye el estímulo de la innovación, la lucha contra el cambio climático y la degradación ambiental a través de la tecnología, la regulación y control del uso de datos, medidas para paliar el envejecimiento de la población y para proteger el país de un clima geopolítico inestable. Problemas cuya solución no solo beneficiará a la sociedad, sino que conseguirá un país -y un partido- más consolidado y más fuerte. “La tercera etapa de desarrollo de la República Popular de China. Una China 3.0″, apunta Polk.


En busca de la "prosperidad común"

V. L.

“Se debe permitir que alguna gente y algunas regiones prosperen antes que otras, siempre con la meta de la prosperidad común. Si unas regiones se desarrollan antes, tirarán de las otras para que les alcancen”, decía Deng Xiaoping. Eran los tiempos de rápido crecimiento económico a toda costa durante los años noventa y comienzos del siglo XXI. 

Ese planteamiento se ha acabado. En 2020, China ha dado por alcanzada la meta que perseguía durante aquellos años, lograr una sociedad “moderadamente próspera”. Oficialmente, el año pasado se erradicó por completo la pobreza rural.

Ahora, considera Xi Jinping, ha llegado el momento de atajar lo que el Partido Comunista considera, desde su último Congreso en 2017, la “principal contradicción” de la sociedad china. En palabras del presidente, la contradicción “entre un desarrollo desequilibrado e inadecuado, y las necesidades cada vez mayores de la gente de una vida mejor”. Es decir: la brutal desigualdad.

En nombre de la “prosperidad común” a la que se refería Deng, y que Xi ha rescatado como lema especialmente desde una reunión en agosto de la Comisión Central de Asuntos Económicos y Financieros (CCAEF), Pekín centrará su política más en atajar esa desigualdad, crear más oportunidades para el ascenso social y redistribuir la riqueza de una manera más equitativa. 

Para ello, ya se han ido poniendo en marcha medidas como un mayor escrutinio de los grandes grupos empresariales privados en busca de prácticas abusivas.

Aunque ello no implica un giro hacia una política de izquierda radical, en la que se arrebate la riqueza a los más pudientes para repartirla entre los pobres. Según describe la consultora Trivium, “la campaña parece tan inspirada por Ronald Reagan como por Mao o Deng”. La reunión de la CCEAF precisa que se trata de “crear oportunidades para que más gente se enriquezca, y se cree un clima de desarrollo en el que todos puedan participar”. Se debe “alentar el trabajo duro y la innovación como modo de enriquecerse”, agrega el comunicado de aquella reunión.

Pero aunque los más acomodados deban ayudar y generar oportunidades para los menos favorecidos, no se trata de crear un Estado de bienestar absoluto. La gente no debe “esperar a que la ayuden, depender de que otros le ayuden, o implorar que la ayuden. No podemos dar apoyo a vagos”, declaraba el subdirector de la CCEAF, Han Wenxiu.

Pekín - 07 nov 2021

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Lunes, 01 Noviembre 2021 07:10

Qué susto

La celebración de Día de Muertos se infiltra cada vez más en Estados Unidos. En Los Ángeles, California,el sábado el festejo incluyó la tradicional Danza Chicomecóatl.Foto Afp

Es Halloween y el susto está por todas partes.

Este país desde sus orígenes se ha definido en gran medida en torno al temor ante "lo otro", sus políticos han justificado guerras, invasiones, intervenciones, tortura, genocidios de indígenas, esclavitud, discriminacion y un fervor armamentista sin igual hasta hoy día. Casi todo organizado en torno a una constante "amenaza" que casi siempre proviene del exterior. El enemigo, como en casi todos los países, es "demonizado" –la amenaza mexicana, la "amarilla", la "roja" (primero indígenas, después comunismo)– y así nutriendo más guerras, olas antimigrantes, xenofobia y una percepción del crimen vinculado a minorías y a los "otros" (con ello se ha llegado a ser el país más encarcelado del mundo).

El país más poderoso de la historia es aparentemente el país más asustado del mundo.

Por eso Estados Unidos necesita el presupuesto militar más masivo del planeta (más grande que el total combinado de los próximos 11 países con mayor gasto militar), el temor siempre ha sido entre las mejores armas de los políticos para justificar y mantener su poder y las guerras casi constantes a lo largo de la historia de este país.

Pero este Halloween, los principales demonios y monstruos, "enemigos" y otros que amenazan a este país ya no provienen de "afuera", no son extranjeros, ni extraterrestres, ni están disfrazados de otras cosas, sino que son estadunidenses. Según el consenso de las agencias de inteligencia y de seguridad interna y de una amplia gama de analistas políticos, la mayor amenaza a Estados Unidos hoy día proviene de extremistas blancos y sus promotores, entre ellos el ex presidente Donald Trump y sus aliados. "Cuando visitaba Estados Unidos en los 60 y 70, tenía que firmar una declaración de que no tenía la intención de derrocar al gobierno estadunidense por la fuerza. Nunca me di cuenta que ésta sólo se aplicaba a los extranjeros", tuiteó recientemente el gran cómico inglés John Cleese, integrante de Monty Python.

Las investigaciones en curso sobre el atentado de golpe de Estado del 6 de enero continúan revelando una red cada vez mayor de complicidades entre agrupaciones extremistas de derecha y legisladores federales y asesores republicanos. El Washington Post, en una amplia investigación, concluye que ese día sólo fue una parte del "asalto por el presidente Donald Trump sobre la democracia estadunidense" que impulsó desde meses antes y que esa "insurrección no fue un acto espontáneo ni un evento aislado. Fue una batalla sobre una guerra más amplia en torno a la verdad y sobre el futuro de la democracia estadunidense" (https://www.washingtonpost.com/politics/interactive/2021/jan-6-insurrection-capitol/).

Hace una semana una gama extraordinaria de prominentes escritores, académicos y analistas conservadores tradicionales, centristas y liberales publicaron una Carta Abierta en Defensa de la Democracia deplorando el asalto por fuerzas trumpistas al proceso político-electoral. “Instamos a todos los ciudadanos responsables a quienes les importa la democracia –funcionarios públicos, periodistas, educadores, activistas, sociedad en general– a hacer de la defensa de la democracia una prioridad. Ahora es el momento para que líderes de todos tipo… se presenten a ofrecer su apoyo a la República”, escribieron.

Durante los años de Trump y ahora con el Partido Republicano subordinado a su proyecto neofascista, voces desde Noam Chomsky hasta las de ex generales –en sí algo inusitado– han repetido que el experimento democrático estadunidense está más amenazado hoy que nunca desde la Guerra Civil, algo que podría tener graves consecuencias internacionales.

Mientras el Halloween desafortunadamente ha contaminado a México desde hace años, el Día de Muertos está infiltrando cada vez más a Estados Unidos. Tal vez eso abre la posibilidad de convocar a los grandes defensores de este pueblo de migrantes –con cempasúchil y copal y tal vez un poco de whisky también– a acompañar la lucha para rescatar sus principios democráticos y para dejar de asustarse y, con ello, asustar a todos a su alrededor.

Harry Belafonte. Zombie Jamboree. https://open.spotify.com/track/1WC367oL0q70xpMlGuy90b?si=d65cce3040c44968

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Las causas internas de la inevitable caída de EEUU

Siempre se supo que los grandes imperios derrapan por razones culturales y políticas internas, mucho antes de ser atacados por fuerzas exteriores que terminan sepultando su dominación. Así sucedió en la historia y así está sucediendo ahora con la decadencia de EEUU.

Dos artículos recientes avalan esta afirmación. El analista de Asia Times, Spengler (seudónimo de David Goldman) titula su columna "La corrupción imperial de las élites estadounidenses se compara con la Guerra del Opio". La profesora de psicología en la Universidad Estatal de San Diego, Jean Twenge, tituló su análisis en The Atlantic, ya en 2017, "¿Los teléfonos inteligentes han destruido una generación?".

Según la profesora, en su país los adolescentes "están al borde de una crisis de salud mental", no tienen opción de una vida sin iPads o iPhones y pasan la mayor parte del día solos en sus habitaciones pegados a los teléfonos.

Está investigando las diferencias generacionales durante 25 años y llega a conclusiones dramáticas. En comparación con los llamados Millenials, Twenge dice: "Las experiencias que tienen todos los días son radicalmente diferentes a las de la generación que llegó a la mayoría de edad unos años antes que ellos".

La generación posterior a la crisis de 2008 es la primera que fue formada por los teléfonos inteligentes. "La llegada del teléfono inteligente ha cambiado radicalmente todos los aspectos de la vida de los adolescentes, desde la naturaleza de sus interacciones sociales hasta su salud mental".

Aunque encuentra aspectos positivos, cree que psicológicamente son más vulnerables ya que "las tasas de depresión y suicidio en adolescentes se han disparado desde 2011". Agrega que el auge del teléfono inteligente y las redes sociales ha provocado "un terremoto de una magnitud que no habíamos visto en mucho tiempo", y que "están teniendo efectos profundos en sus vidas y los están haciendo muy infelices".

Duermen menos, socializan poco, son más susceptibles a las enfermedades, al aumento de peso y la presión arterial alta, y sobre todo tienen escaso o nulo compromiso. Es evidente que una sociedad anclada en estos comportamientos tiene poco futuro, por lo cual China decidió desatar una "guerra contra los videojuegos", imponiendo serias restricciones a los menores ya que los considera "el opio de la mente".

En la misma dirección, Spengler sostiene que "China se encuentra hoy con respecto a los Estados Unidos como lo estaban los Estados Unidos y Alemania con respecto a Gran Bretaña a fines del siglo XIX".

Recuerda que fue Inglaterra quien descubrió la bombilla eléctrica, pero que no pudo comercializarla por "la corrupción del imperio". "Los mejores y más brillantes de Gran Bretaña se dedicaron al servicio colonial, y amasaron fortunas con la venta de textiles británicos a la India, opio indio a China y té y sedas chinas a Occidente".

Mientras estadounidenses y alemanes construyeron fábricas a principios del siglo XX, los británicos se dedicaron a ganar fortunas con métodos que define como "corruptos", razón del declive de la isla.

Algo similar está sucediendo ahora, cuando la riqueza de EEUU se concentra en una ínfima minoría y generaciones enteras de jóvenes "se alimentan de una cultura de hedonismo despreocupado que valora la autoexpresión individual como una cuestión de dogma religioso al tiempo que impone una conformidad viciosa".

Según Spengler, Internet no es una burbuja y tiende a crecer casi ilimitadamente, pero la compara con el consumo de opio en los siglos XIX y XX, una droga social. "Lo que cautiva a los verdaderos creyentes de Internet es la descarga ilimitada de entretenimiento barato y lascivo: pornografía, música popular, chismes, coqueteos, juegos de rol de fantasía y, por supuesto, compras".

El problema es que Internet es la gran impulsora de los mercados globales, mientras destruye la cohesión social y genera una falsa impresión de crecimiento económico: mientras las economías están paralizadas las bolsas siguen cotizando al alza.

Las imágenes de estas descripciones nos remiten, casi naturalmente, a la decadencia del imperio romano, que al verse carcomido por dentro fue presa fácil de las invasiones "bárbaras".

A mi modo de ver, una de las razones de fondo de la decadencia de EEUU como potencia imperial, es la crisis interna: sanitaria, de confianza en las instituciones, en particular de los jóvenes de color hacia la policía, y la difusión de una cultura tan individualista que sólo piensa en la inmediatez.

Un trabajo sobre el flujo de jóvenes hacia el Ejército concluye: "El 71% de los jóvenes estadounidenses entre 17 y 24 años no son elegibles para servir en el ejército, es decir, 24 millones de los 34 millones de personas de ese grupo de edad". Esto hace que la seguridad nacional esté en cuestión.

Las causas principales de esta situación son, según el informe de almirantes y generales retirados, "la educación inadecuada, la criminalidad y la obesidad". En detalle, del total de jóvenes que no pueden servir en las fuerzas armadas, el 32% es por razones de salud, el 27% por escasas aptitudes físicas, el 25% por no haber finalizado la secundaria y el 10% por presentar una historia criminal.

Parece evidente que una sociedad que ya presentaba estos rasgos hace ya varios años, ahora se ve doblemente acuciada por la brutal insensibilidad de las elites y por la enorme difusión de redes sociales y videojuegos que hacen que una parte creciente de los jóvenes prefieran no salir de casa para sobrevivir como sonámbulos frente a la pantalla.

Todo esto sucede justo cuando China está en camino de sobrepasar a EEUU en los rubros decisivos, desde la computación cuántica y la inteligencia artificial hasta la capacidad militar que, no olvidarlo, depende más de la entereza de los seres humanos que de las máquinas.

No puede sorprender, por lo tanto, que los sucesivos gobernantes que ocupan la Casa Blanca, pero sobre todo el Deep State, estén al borde de la histeria cuando se trata de planificar un futuro que, saben, no será el de sus sueños.

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Gazprom cubrirá un tercio del incremento del gas mundial // Bill Gates aboga por plantas nucleares

La Cumbre del G-20/COP26 en Roma se escenifica en medio de la primera crisis energética global de la "era verde" (https://bit.ly/3nKxByJ) que ha expuesto las ventajas y vulnerabilidades de regiones y varios países donde destacan el ascenso del gas ruso –no se diga el gas iraní y qatarí– y la apología al retorno de las anatemizadas plantas nucleares por la monarquía globalista neoliberal de Gran Bretaña y uno de sus principales súbditos: el polémico Bill Gates (BG).

Aunque suene paradójico, debido a la propaganda negra de los globalistas anglosajones, China fue golpeada por su apego irrestricto a su eliminación gradual del carbón para no ser motivo del exorcismo de la Cumbre del G-20/COP-26 cuando se había pronunciado por una "transición energética revolucionaria" basada en "renovables y en la fusión nuclear" (https://bit.ly/3BvIrh8). Paradojas de la energía: hoy China es el líder de las renovables y del vilipendiado carbón, seguido en este rubro impío por India y Estados Unidos, que no sabe cómo ocultarlo cuando en forma farisea –diseñado para ignaros y cándidos– incrementó en casi 900 por ciento su venta de carbón a China (https://bit.ly/3nHE7X1).

Ningún rincón del planeta se salva(rá) de la crisis energética global "verde" que con todo y la "limpieza" de las presas hidroeléctricas ha golpeado severamente a Sudamérica: "Crisis energética caleidoscópica de Brasil, Paraguay y Chile, y contraste con Colombia y Uruguay" (https://bit.ly/3vXKI3o).

Mientras la Unión Europea exhibe al gran día su dependencia al gas ruso de la estatal Gazprom –el gas constituye el "apoyo estable (stable backup)" de las intermitentes/volubles energías solar y eólica–, con el fin de remediar los errores estratégicos y bursátiles de la política energética de Europa y debido a la "naturaleza propia de las cosas", como solían sentenciar los clásicos helénicos, Rusia cubrirá "un tercio del crecimiento del consumo mundial de gas" (https://bit.ly/3ExFlLg) que provendrá de sus tres principales mercados: Rusia, China y Europa.

Gazprom "incrementará su producción para cubrir la tercera parte del crecimiento del consumo global del gas en 2021" (https://bit.ly/2ZE9ucD), cuya producción aumentó 16.6 por ciento debido también a la reactivación económica pospandemia.

Hoy no existe un sucedáneo "idóneo" al "apoyo estable" a las renovables solar/eólica y el incremento mismo de éstas empujará a "aumentos significativos" en el "consumo global del gas a corto y largo plazos".

La reconfiguración del mapa global energético comporta fuertes implicaciones geopolíticas cuando los globalistas neoliberales no pueden digerir el reposicionamiento del gas ruso/iraní/qatarí y prefieren regresar a las exorcizadas plantas nucleares, pese a los desastres cataclísmicos de Chernóbil y Fukushima.

Cabe señalar otra paradoja más –que más bien acentúa la característica de una política ideal de "pluralismo energético"–, cuando Rusia y China se encuentran entre los líderes de plantas nucleares del mundo, no se diga el máximo en forma silenciosa que es Estados Unidos y Francia, que ostenta más de 70 por ciento de su energía basada en plantas atómicas (https://bit.ly/3GBRGzT). ¡De nuevo Rusia y China brillan intensamente con su "pluralismo energético"!

El rusófobo/sinófobo y globalista filobritánico BG sentenció al rotativo alemán Handelsblatt que la "energía nuclear asegura la confiabilidad del abasto energético" y advirtió una severa reacción contra el aumento de los impuestos al carbón (https://bit.ly/3BsNu1S).

BG, que se volvió ajonjolí de todos los moles y temas (hasta los que ignora), ahora se (pre)ocupa de la "seguridad energética" ante todo, ya que el abandono de la energía nuclear "hará más difícil garantizar la seguridad del abasto estable de energía y precios favorables".

No se le podía pasar al globalista BG criticar el uso de Alemania –eminentemente "verde" y antinuclear–, mediante el gas natural ruso con el NordStream2, que "no es una verdadera tecnología puente" (https://bit.ly/31aFw0F).

By the time being: ¡El "pluralismo energético" va!

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