"No pierden ni la sonrisa ni la rebeldía"

El martes 28 de Julio, después veinte días de su cinematográfica captura, fueron "cobijados" con medida de aseguramiento los trece jóvenes detenidos en la ciudad de Bogotá a quienes les fueron imputados varios delitos. La jueza 72 de garantías, en consideración a la "claridad y precisión" del material probatorio presentado por la Fiscalía para sostener la imputación, al "peligro" que representan los inculpados para la sociedad, ordenó la medida de aseguramiento en centro carcelario.

A la hora de su decisión, la juez del caso no contempló los argumentos presentados por la defensa en el sentido de demostrar las calidades humanas y profesionales de los imputados y evitar esta lamentable medida, por el contrario sus cualidades fueron usadas para sostener la decisión: "No estamos frente a cualquier actuación, son profesionales, estudiantes universitarios con un nivel educativo y cultural, por lo que se pide un mayor grado de exigencia para respetar la ley, no por sus ideales diferentes sino que a todos los colombianos se les pide mantener un respeto", explicó. De esta manera, la juez pide a los estudiantes el mismo grado de respeto a la Ley que ha sido severamente impuesto a altos dignatarios del Estado, a prestigiosos empresarios cuando han infringido la legalidad, el orden constitucional vigente.

Para hacerle seguimiento a este proceso judicial y político, desdeabajo entabló contacto con Alexandra Bermúdez, vocera nacional del Congreso de los los Pueblos (CP), quien ha mantenido relaciones en el ámbito de la organización política/social con once de los jóvenes detenidos y tiene amplios conocimientos sobre la dinámica del proceso que se lleva en su contra. Aquí las impresiones del diálogo sostenido.

 

Serias sospechas sobre el proceso judicial

 

¿Justicia imparcial? Mucho se ha comentado, desde siempre sobre el carácter de la justicia en una sociedad como la nuestra, y la manera de su proceder cuando de disidentes, o de sectores sociales por fuera del mercado, se trata. Y en esta ocasión todo parace reconfirmar lo ya sabido. Bermudez confirmó en sus palabras la exactitud de lo desvelado en la nota "Con proceso judicial viciado pretenden condenar a trece estudiantes en Bogotá", sobre las maniobras empleadas para imponer el aseguramiento en centro carcelario de los detenidos: "Frente al tema de la audiencia de solicitud de medida de aseguramiento vimos que estuvieron presentes muchas irregularidades en medio del proceso, primero porque a esa audiencia se sumaron los hechos de las amenazas al vigilante de la Universidad Nacional –que no aparecía en ninguna de las pruebas– y la amenaza anónima de supuestos atentados que afectarían a la sede de Paloquemao y la misma Fiscalía, con la amenaza de muerte del fiscal. Y se toman esos hechos como sustento para reforzar la solicitud de medida de aseguramiento y decir que las personas detenidas, entonces, son peligrosas, casi que esos hechos son una prueba y los inculpan a ellos de esas actividades [...] son cosas que aparecen nuevas, que no estuvieron presentes al momento de imputación cargos y que, entonces, sí aparecen para reforzar el fallo de la medida de aseguramiento".

Otro de los acontecimientos recientes que dejan serias dudas sobre la independencia e idoneidad para llevar el proceso por parte de la juez de garantías 72 fue la reunión sostenida por parte de la funcionaria, el martes 28 de julio, con un General de la Policía, minutos antes de dictar la medida de aseguramiento. "Ella ya reconoció que esa reunión se dio, dice que "para discutir la seguridad del edificio", cosa que no le compete a ella, y sí al Consejo Superior de la Judicatura, y en el caso que tuviera relación con su seguridad le competería a la Unidad Nacional de Protección, no a ella en especifico".

"Entonces, esto permite entrever que en este proceso persiste una injerencia por parte de distintas instituciones estatales, así como del alto Gobierno. Son de conocimiento general que en el mismo momento en que son capturados los estudiantes, el Presidente de la República, el Vicefiscal y dos comandantes de la Policía aseveran que los detenidos son los responsables, condenándolas de manera anticipada, obstruyendo, además, la justicia al no respetar el principio constitucional de la presunción de inocencia y las garantías del debido proceso. El hecho de la reunión ya comentada se suma a todas las declaraciones en público realizadas desde las instituciones estatales y desde el Gobierno para manipular el caso [...]. No es extraño, por tanto, que desde la defensa y desde nosotros, que hemos acompañado todo el proceso, se valore la existencia de una manipulación de la información y de la opinión pública respecto a este caso".

A lo anterior se suman las sospechas de Alexandra por la persistencia de la fiscalía en tratar de relacionar a los detenidos con los atentados sufridos por Porvenir, causa que el ente acusatorio fue incapaz de sostener en la audiencia de imputación, indilgando finalmente tal cargo solo a tres de los detenidos, con pruebas, por demás, cuestionables e insuficientes.

 

Exceso judicial 

 

La imputación que pesa sobre diez de los estudiantes detenidos son los delitos de violencia contra servidor público, porte y fabricación de armas de uso privativo de las fuerzas militares (las armas, en caso de que les demuestren que las fabricaron, son las 'papas bomba' que solo pueden ser producidas por las FFMM o bajo su autorización). A los tres restantes les fueron imputados los delitos de rebelión, terrorismo y violencia contra servidor público.

Para efectos del proceso judicial, la jueza nunca permitió que fueran individualizados los cargos y exhibió, además, una actitud bastante parcializada hacia la fiscal delegada del caso "[...] Lamentablemente parece que aquí tampoco hay independencia de la justicia, pues, además de los excesos ya comentados, hay que resaltar que la jueza 72 casi que libretió lo que dijo la Fiscalía, es decir, su concepto no tuvo en consideración ninguno de los argumentos de la defensa, que insistió en la necesidad de individualizar los casos para, sobre ello, analizar si aplica la medida de aseguramiento intramural; y que demostró, una y otra vez, las calidades de estas personas, de su vida política, social, de su vida pública, de su vida familiar, mostrando el arraigo, nada de eso fue tomado en cuenta".

Algo está siendo tramado. Persistieron en no individualizar los casos más allá de la reiterativa enunciación de sus presuntos delitos y, finalmente, cuando la jueza tuvo el turno de justificar la medida de aseguramiento, repitió la totalidad de los argumentos presentados por la Fiscalía como si la defensa hubiera sido convidado de piedra del proceso.

 

¿Es posible confiar en la Policía y en la Fiscalía en el contexto del manejo dado a este caso?

 

Una de las preocupaciones centrales de la defensa, de las familias y de las organizaciones que rodean a los jóvenes privados de la libertad, es la posibilidad de que la Fiscalía, junto a la Policía, se encarguen de fabricar pruebas o falsos testimonios para lograr la condena de los detenidos, pues podrían valerse de artilugios que se traman en ámbitos en los que tienen amplia experiencia y poder. Además, también hay que tener en cuenta que la orden de reclusión en cárceles inflige un golpe anímico contundente a los detenidos, por lo que las autoridades policivas y judiciales juegan la partida con una importante ventaja a su favor.

La líder del Congreso de los Pueblos, expresó respecto a estas inquietudes, "Eso es muy probable, y no es una opinión infundada, pues realmente existe ya una ruta conocida de intereses más políticos por parte de la Policía, la Fiscalía y hasta el mismo Gobierno, de presentar resultados ante la situación de seguridad de Bogotá y dar resultados a cuenta de involucrar a estas personas que no tienen nada que ver, o mezclar hechos como es el caso de unas protestas en la Universidad Nacional con los petardos en las sedes de Porvenir para demostrar que la justicia sí está actuando, que realmente hay un control sobre la ciudad [...]. La inquietud es, si los inculpados no son los detenidos, si no hay ninguna prueba de que ellos sean los responsables de los petardos en las sedes de Porvenir, entonces siguen libres los responsables, por tanto, ¿dónde se encuentran los verdaderos responsables?"

 

El proceso y alguno de sus impactos

 

No hay acción sin reacción. También ocurre con este proceso judicial, cuyos efectos se extienden, con hondo impacto, en las organizaciones, en las familias, en las personas que tienen relaciones afectivas con ellos, así lo expresa la vocera del Congreso de los Pueblos: "Ha sido bastante difícil para los núcleos familiares, las redes de afecto existentes alrededor de ellos, porque esto no se esperaba, uno no espera que unos dirigentes de las calidades de ellos se vean involucrados en hechos como estos y con semejantes imputaciones como las que les está haciendo la Fiscalía, que además pide alrededor de 25 años de condena para cada uno de ellos, es decir, acabar con su vida útil".

Alexandra prosigue sustentando sus preocupaciones: "Nosotros mantenemos nuestra preocupación alrededor de la sistemática persecución existente en contra del movimiento social y popular, es decir, este proceso judicial demuestra que pensar distinto en este país es sinónimo de crimen porque igual, como todos lo vimos, las pruebas físicas que hay en su contra son libros, afiches de actividades, de movilizaciones públicamente conocidas, del paro agrario, las banderas del Congreso de los Pueblos, los debates dados alrededor de Camilo Torres, entonces en este país se están proscribiendo los símbolos y la publicidad del movimiento social y popular, porque si sus símbolos son pruebas para demostrar que están cometiendo un delito [...] lo que queda claro es que está en curso una retaliación contra al movimiento estudiantil y sus lógicas de protesta, de llamar la atención y de denunciar sus ideas y su política".

 

Alerta y diálogos de paz

 


En nuestro país el derecho a la protesta social siempre fue y continúa siendo negado, cerramiento de espacios de participación social y política que, entre otras cosas, está entre los motivos por los cuales las insurgencias encontraron ambiente entre las juventudes. Ahora, con procesos de diálogos en marcha con las expresiones de los alzados en armas es, por lo menos, extraño que tal cerramiento se mantenga. Es público que la fiscalía pedirá 25 años de cárcel para 10 de los trece jóvenes implicados y para los tres restantes entre 30 y 35 años. Ante la gravedad de la pena que puede resultar de las imputaciones, del trasfondo político adquirido por el caso y la férrea voluntad de las autoridades por hacer que los sindicados luzcan realmente como culpables, es necesario que el movimiento social y popular encienda todas las alertas y comience a explorar recursos para que el caso transcienda la orbita de la juridicidad nacional, y pase a ser del conocimiento de tribunales y organizaciones de derecho internacionales.

Esta acción judicial toma cuerpo en el contexto de los diálogos de paz entre el Gobierno y las Farc en La Habana, proceso en el que fue redactado entre las partes un acuerdo de participación política, presentado el 26 de agosto del 2012 a la opinión pública, acuerdo que está dirigido a ampliar la participación democrática para dar cabida a que nuevas fuerzas políticas surjan enriqueciendo el debate y la deliberación pública, la representación de las distintas visiones e intereses de la sociedad, otorgando las garantías para asegurar la participación e inclusión política, acuerdo que implica, entre otros aspectos la creación de un Estatuto de Oposición Política, Sistema integral de seguridad, garantías de seguridad para líderes de organizaciones y movimientos sociales, defensores de Derechos Humanos, garantías para los movimientos y organizaciones sociales.

Ante esta incongruencia –por un lado diálogo y disposición a la apertura política, y por otro represión– permite pensar, de acuerdo a Bermúdez, que "[...] vamos a seguir la misma lógica de los anteriores procesos de paz en medio de los cuales fue cuando más asesinatos selectivos ocurrieron, más desapariciones y más judicializaciones, vamos a repetir la historia, vamos a seguir reforzando la política de seguir vinculando al movimiento social y popular con la insurgencia, o sea, aquí nadie puede pensar distinto, ni protestar, ni hacer oposición, porque entonces lo relacionan con la insurgencia y, por ende, entonces, el tratamiento que le dan es un tratamiento de guerra; todas estas son preguntas que tenemos que hacernos dentro de la ruta en construcción hacía una paz estable y duradera[...]".

La reflexión y el llamado de atención es real, pues lo que está en marcha en el alto Gobierno es la preparación de todo un contexto "legal" para arremeter contra la desobediencia social, contra el inconformismo popular, resumido, por ejemplo, en leyes como la de Seguridad Ciudadana, la reforma al Código de Policía y también con la Ley de fuero penal militar, con las que el Estado puede decidir arbitrariamente sobre los derechos que tienen las personas y las asociaciones, rompiendo los principios constitucionales.

 

Los 13 actúan con firmeza y dignidad

 

A pesar de la adversidad que enfrentan sorprenden las imágenes de los jóvenes procesados cuando alzan las manos y entonan al unísono canciones de rebeldía junto a sus compañeros que solidariamente han esperado en la salida de los juzgados para expresarles todo su apoyo, solidaridad y sentimientos. Los 13 no se han roto, han comportado en las audiencias una actitud firme, digna, respetable De esta manera lo narró Alexandra: "Al principio, los primeros días, mientras iniciaron las audiencias estuvieron bastante tristes, compungidos, pues les sorprendió mucho la situación, muy desanimados por lo que estaba pasando alrededor de ellos, pero después elevaron mucho su ánimo por todo el respaldo brindado nacional e internacionalmente, eso ha sido también muy favorable para el mismo proceso y para ellos en su situación particular; la gente, por ejemplo, pidiendo garantías políticas alrededor del ejercicio de la labor de la defensa de derechos humanos, de la labor de los movimientos estudiantiles y de la labor que hace el Congreso de los Pueblos, eso los ha mantenido fuertes, muy anímicos, con mucha esperanza; sus familiares también los han respaldado mucho, ha sido muy llamativa la fortaleza de las familias, sin dudar en ningún momento de sus hijos, de su activismo y liderazgo social [...]".

 

Recluidos en establecimiento carcelario

 

El juicio contra los 13 continua. Un largo camino debe ser recorrido por los jóvenes, la defensa, las familias y las organizaciones sociales, pues vendrán numerosas audiencias en las cuales la Fiscalía intentará probar la culpabilidad de los implicados, enviar a la mayoría a prisión durante años por haber –presuntamente– propiciado disturbios en la Universidad Nacional durante el mes de mayo, mucho más tiempo del que recibieron como condena los hermanos Nule por robar billones de peso al Estado, muchísimo más de lo que han pagado parapolíticos como Eleonora Pineda por asesinar colombianos, despojar y concentrar tierras, adueñarse política y económicamente de regiones enteras e infiltrar el Estado a nombre del paramilitarismo. Gran justicia.

Mientras son juzgados, deben aguardar tras los muros de la cárcel. Bermudez, al tanto de los pormenores de las situación informó: "Por el fallo de la jueza y por la boleta de aseguramiento sabemos que deben ir a la cárcel Modelo o a La Picota, y las mujeres al Buen Pastor. Ese será el sitio de reclusión. Nosotros insistimos públicamente, hicimos un llamado al Inpec para que garantice condiciones de seguridad a estas personas, y sus acciones no pueden ser tratadas como delitos comunes; la idea es que se mantengan como grupo, garantizando su cohesión; a su vez también solicitamos condiciones y garantías de seguridad dentro de los establecimientos carcelarios, porque parte de los temores que tenemos –y no es infundado– es que este tipo de judicializaciones, un falso positivo judicial, deriva después en amenazas de los grupos paramilitares, así como en desapariciones o asesinatos de los inculpados [...]".

 

¿Caso fortuito o persecución política del Estado?

 

De acuerdo a Alexandra Bermudez, un mecanismo para silenciar la protesta social está operando en el Estado colombaino: "Nosotros también alertamos alrededor de este proceso, que algunos de estos dirigentes sociales habían sido amenazados por paramilitares antes de esta judicialización. Es decir, estamos otro modus operandi de persecución política en contra de los dirigentes y organizaciones sociales. Mecanismo claro: primero aparecen amenazas de los paramilitares, luego, envés de abrir investigaciones para esclarecer esas amenazas y buscar los responsables, lo que vienen son acciones de los organismos de inteligencia del Estado alrededor de las actividades de estos dirigentes que terminan en judicializaciones, que luego se demuestra que son falsos positivos judiciales; así continúa de alguna manera esa lógica macabra que termina, en ocasiones, en asesinatos, desapariciones de dirigentes [...], de ahí nuestras preocupaciones de que nos estén aplicando esa misma estrategia de eliminación del movimiento social".

Pese a esta realidad y al conjunto de injusticias en que nada la "justicia" colombiana, nuestra entrevistada termina su narración con una sonriza que resume su confianza en el desenlace final de este proceso, en el cual saldrá airoso el movimiento social juvenil y estudiantil, representado en esta ocasión en los 13 que ahora paceden el horror del Estado inculpador, ese mismo que dio origen al paramilitaismo y lo protegió.

 

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http://www.desdeabajo.info/colombia/item/26896-con-proceso-judicial-viciado-pretenden-condenar-a-trece-estudiantes-en-bogota.html

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"La mayoría no sabe lo grande que es la diferencia con los más ricos"

El economista de la Universidad de Berkeley señala que "sea cual sea el crecimiento de la productividad, la ganancia se redistribuye cada vez más hacia el 10% con más ingresos"


David Card (Canadá, 1956) es un peculiar buscador de tesoros. Su recompensa son los filones de datos que proporcionan las situaciones reales, que explota con herramientas econométricas. Así encuentra pistas de cómo funciona el mercado laboral, ya sea cuando se aplica el salario mínimo o cuando incorpora inmigrantes. Pistas que abundan en los últimos estudios del Fondo Monetario Internacional sobre desigualdad. El catedrático de la Universidad de Berkeley estuvo en Madrid hace unas semanas para recoger el Premio Fronteras del Conocimiento que le otorgó la Fundación BBVA, junto al británico Richard Blundell, en la categoría de Economía.


Pregunta. Estados Unidos va por delante en la recuperación del empleo, pero allí y en España, el tipo de trabajo que se crea es de baja calidad y peor pagado. ¿Es una respuesta temporal a la crisis, o cree que hay algo más?


Respuesta. Desde hace 15 años, antes incluso de la recesión, las condiciones del trabajo no mejoran. En Estados Unidos se han ofrecido varias explicaciones, como la pérdida de empleos en la industria por la irrupción de China, o el débil crecimiento de la productividad. Y luego está la cuestión de que, sea cual sea el crecimiento de la productividad, la ganancia se redistribuye cada vez más hacia el 10% con más ingresos. Las condiciones de los trabajadores de bajos ingresos, una definición que incluye cada vez a más gente, no van bien. Los salarios reales de ese colectivo apenas crecen en los últimos 15 años.

P. ¿Cree que el cambio tecnológico influye?

R. Puede ser parte de la historia, pero no creo que nadie sepa aún en qué medida. En lo que sí creo es en la relevancia del marco institucional en la fijación de salarios, y aquí hay fuerzas más débiles que en los años ochenta. En Estados Unidos, los sindicatos casi han desaparecido, el salario mínimo se ha reducido o eliminado, los empresarios han tenido gran discrecionalidad para fijar sueldos. Hice un estudio sobre Alemania hace un par de años. Y algo parecido empezó a ocurrir allí más tarde, a partir de los noventa.

P. Los organismos internacionales coinciden ahora en advertir que el aumento de la desigualdad puede dañar el propio crecimiento económico, ¿coincide con esa apreciación?

R. Sí, hasta el FMI está preocupado (risas). Lo que sí se puede ver claramente en muchos países es que las familias con más bajos ingresos están cada vez más alejadas de la política, no piensan que el debate político les afecte, que afronte sus problemas. Y muchos creen que sus hijos van a tener menos oportunidades que ellos. Yo creo que eso es más importante que el efecto económico. En realidad, hay mucha más desigualdad de lo que la gente piensa, no creo que la mayoría sepa realmente lo grande que es la diferencia con los más ricos. Las élites deberían pensar en esto mucho más de lo que lo hacen ahora. Hubo momentos como éste en otros periodos de la historia y el resultado no fue nada bueno.

P. En España, la reforma laboral persigue dar más poder de negociación a las empresas para ajustar las condiciones laborales a la situación económica.

R. Lo que quiere decir que los trabajadores con menos ingresos van a recibir un golpe considerable. En Alemania, sufrieron un recorte muy importante. En términos relativos, la mitad de la población con ingresos más bajos en Alemania está mucho peor pagada ahora que hace 20 años. En esas dos décadas, su salario real no ha crecido en absoluto. Y eso es realmente llamativo.

P. Pero con esas reformas, Alemania vadeó la crisis con un 5% de paro, mientras España enseguida se fue al 25%.

R. No sé si esa aproximación es correcta, soy bastante escéptico al respecto. Pero entiendo que sea convincente para mucha gente. Y desde luego los alemanes creen que eso es lo que España debería hacer. Pero, en realidad, yo diría que el aumento de la desigualdad salarial apenas acaba de comenzar aquí.


P. En Alemania, ese aumento de la desigualdad que describe no parece haber generado mucha contestación social.


R. Durante un tiempo, nadie se dio cuenta de que ese proceso estaba en marcha, no hubo reacción. En parte porque los sindicatos alemanes son bastante pasivos en este tema, históricamente han estado más preocupados por los empleos que por los salarios. Y con la incorporación de Alemania del Este, grandes compañías llevaron su producción allí y luego a República Checa, Hungría o Rumanía, en una carrera de costes a la baja. Pero acaban de establecer un salario mínimo generalizado en Alemania, lo que creo que es una señal de que esto empieza a preocupar.


P. Entonces, menos poder sindical y menos salario mínimo, ¿se traduciría, según usted, en más desigualdad?


R. En el aumento de la desigualdad influyen muchas cosas, el cambio tecnológico, la globalización, pero sí, son dos factores importantes para el 15% o el 20% de trabajadores con menos ingresos. Es más difícil de concluir si hay efecto en la clase media, que es a donde dirigen los políticos la mayoría de sus mensajes.


En el euro, los ajustes se pagan caro


Una de las investigaciones más citadas de Card es aquella en la que relacionó ingresos con nivel educativo. "Todavía sigue siendo mejor tener un alto nivel de educación para lograr un trabajo mejor pagado. Aunque también es cierto que cada vez más jóvenes licenciados en la Universidad solo logran trabajos basura", matiza el investigador norteamericano. El catedrático de Berkeley cree que el aumento de la economía sumergida "es un indicador de cómo de pobres son las oportunidades de trabajo", ya sea en España o en EE UU.


Sobre la diferencia en el ritmo de recuperación a ambos lados del Atlántico, Card subraya que los creadores del euro minusvaloraron la importancia de que los países perdiesen la opción de devaluar la moneda para reaccionar en tiempos de crisis. La única alternativa, añade, es ajustar precios y salarios. "Y siempre es más fácil pagar menos a quien logra un nuevo trabajo", acota sobre lo que ocurre en el mercado laboral español.

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La crisis dispara la desigualdad entre ricos y pobres a un nivel récord

Las desigualdades entre ricos y pobres se han situado en su máximo nivel desde la OCDE (Organización para la Cooperación el Desarrollo Económico) inició su medición hace 30 años. La diferencia se ha disparado durante la crisis en países como España, entre otras razones por los ajustes fiscales, las subidas de impuestos y los recortes sociales. En los 34 países de esa institución, el 10% de los más favorecidos posee el 50% de la riqueza, mientras el 40% de los más pobres solo tiene el 3% de la misma.


En un informe titulado Por qué menos desigualdad beneficia a todos, la OCDE destaca que "nunca fue tan elevada la diferencia entre ricos y pobres". El pormenorizado análisis se detiene especialmente en lo ocurrido entre 2007 y 2011, los años más duros de la última crisis económica mundial. En ese periodo, los ingresos en los hogares descendieron prácticamente en todos los países de la organización, pero en mucha menor medida en las capas más privilegiadas.


Las pérdidas fueron especialmente elevadas en los países más golpeados por la crisis. En España, por ejemplo, los ingresos en las familias descendieron una media del 3,5% anual en ese periodo. Como en Irlanda o Islandia. En el caso de Grecia, llegó al 8% anual.


En España, el 10% de los hogares más desfavorecidos perdieron un 13% anual de sus ingresos entre 2007 y 2011, mientras el 10% de los que más tenían solo perdieron un 1,5% anual de sus ganancias.


En el periodo previo a la crisis, la desigualdad antes de impuestos y beneficios estaba bastante estabilizada, recuerda la OCDE, pero se disparó cuando golpeó de lleno. Y continúa haciéndolo en estos últimos tiempos de leve recuperación. La razón es doble: el elevado desempleo que apenas se reduce y los ajustes fiscales que afectan al seguro de desempleo, al sector educativo y a la escasez de inversiones. Es lo que está ocurriendo en Grecia, Irlanda o España.
Recortes laborales en España


En el caso de España, además, se han registrado otras medidas que han incrementado las desigualdades. La consolidación fiscal, señala la OCDE, incluyó aumentos de impuestos sobre los ingresos y el consumo (en 2011 y 2013), a la vez que se producían recortes sociales (2013) para las capas más bajas. El incremento de empleos temporales o las diferencias salariales entre hombres y mujeres también han contribuido. En este caso, los países con peor nota son, por este orden, Alemania, México y España.


Como consecuencia de todo ello, el documento destaca que la pobreza ha aumentado de forma preocupante entre 2007 y 2011. En toda la OCDE, la población por debajo del nivel de pobreza ha pasado del 1% al 9,4%. En España, está en 18%, casi el doble que antes de la crisis. En Grecia, en el 27%. Y un dato alarmante: quienes más caen en esta fosa ya no son ciudadanos de mayor edad, sino los jóvenes.

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Crece en 500 % cifra de palestinos detenidos sin juicio en 2015

Las autoridades israelíes han emitido 319 órdenes de detención administrativa contra palestinos en lo que va de año, una cifra que supera en seis veces la del año anterior, reveló este viernes el Centro para el Estudios de los Prisioneros Palestinos, en un informe.


El documento de este centro palestino muestra un rápido aumento en la cifra de palestinos encarcelados sin cargos ni juicio, a pesar de las repetidas promesas del régimen israelí de respetar las normas internacionales en sus detenciones.


El portavoz del citado Centro, Riyad al-Ashqar, declaró que 45 nuevas órdenes de detención administrativa se habían emitido en los tres primeros meses de 2015, además de otras 274 para renovar este tipo de arresto.


"Algunas de estas detenciones habían sido previamente renovadas hasta seis veces para períodos de tiempo de entre dos y seis meses", agregó.


Los palestinos en detención administrativa suelen ser recluidos sin cargos ni juicio durante meses mientras no tienen acceso a conocer los motivos que han provocado su arresto, a pesar de que el derecho internacional estipula que esta táctica sólo se utilizará en casos excepcionales, según recoge la agencia palestina de noticias 'Ma'an'.


La cifra total de 319 detenidos en cárceles israelíes bajo esta modalidad ilegal representa un aumento del 500 por ciento respecto al mismo período de tres meses en 2014, cuando se registró 51 órdenes emitidas de detención administrativa.
Además, en este documento se destaca que 109 se emitieron en enero, 89 en febrero, y 121 en marzo del año en curso.De estas, 133 que corresponde a casi el 42 por ciento fueron dirigidas para ciudadanos palestinos de la ciudad de Al-Jalil (Herbón), en el sur de Cisjordania (Jerusalén)


Este informe se publica casi un año después de que alrededor de 125 palestinos en prisiones israelíes realizaran una huelga de hambre de casi dos meses contra la negativa del régimen de Israel a poner fin a la detención administrativa.


En 2012, las autoridades israelíes aseguraron que iban a limitar la detención administrativa como parte de un acuerdo para poner fin a una huelga de hambre de más de 2000 prisioneros palestinos; un alegato que el régimen de Israel no llegó a cumplirlo de modo que esta medida aún sigue estando en vigor hasta hoy en día.


(Con información de HispanTV)

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En Nueva York 60 000 indigentes viven en las calles y con temperaturas bajo cero

La ciudad estadounidense de Nueva York presenta las dos caras de una misma moneda: por un lado, la Gran Manzana es el centro del mundo financiero; y por el otro, tiene más de 60 mil indigentes que viven en las calles sin comida y sufriendo las terribles temperaturas que llegan a los -4,3 grados centígrados.


La cifra de indigentes es la más alta de la historia: la organización no gubernamental Coalición para los Indigentes afirma que la ciudad alcanzó los mayores niveles desde la Gran Depresión de los años '30 del siglo pasado.


Pero la realidad se pone aún peor si se tiene en cuenta que hay 25.640 niños indigentes (14.519 familias) que pasan sus noches en los refugios desplegados por la municipalidad de la ciudad.


En un artículo publicado por el diario The New York Times, la vicealcaldesa de servicios humanos y de salud de la ciudad, Lilliam Barrios-Paoli, dijo que "muchos de estos niños son muy, muy vulnerables, por lo que proporcionarles refugio no es suficiente", y consideró que "se necesita gente trabajando más estrechamente con ellos y entendiendo qué está pasando".
Testimonios en primera persona


Nick Bryant, corresponsal de BBC en Nueva York, salió a las calles y consiguió el relato de Maurice, un indigente afroamericano que estaba pidiendo limosna en el Park Avenue.


"Perdí mi trabajo. Es duro, es difícil. No tienes trabajo, no puedes pagar la renta", relató el hombre que manejaba un centro de llamadas, pero fue despedido y nunca más consiguió empleo.


El alto precio de los alquileres es otro factor que ayuda a que crezca la cantidad de personas sin hogar, como le ocurrió a Nardia Bosia, que vive junto a sus tres hijos en un departamento de interés social compartido con otra familia de bajos recursos.


A diferencia de Maurice, Bosia no está desempleada: trabaja en el área de servicios financieros, pero no puede pagar el precio del alquiler de una vivienda.


"Pensé que esto iba a ser temporal. Pero hay días en que me desplomo y me digo que no puedo hacer más esto, que no sé qué estoy haciendo y no sé cuándo va a terminar", describió.


(Tomado de InfoNews)

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Destitución profesor Miguel Ángel Beltrán. Romper el silencio

Informamos, con voz en cuello y rostro digno. Durante las horas matutinas del 17 de septiembre los estudiantes de sociología de la Universidad Nacional, sede Bogotá, decidimos romper con el silencio que impera en nuestro claustro, ante un hecho de injusticia mayor: la destitución de profesor Miguel Ángel Beltrán, que por pensar críticamente acerca del conflicto armado y social fue destituido por un espacio de 13 años para poder ejercer cargos públicos. Destituido, en primera instancia por el procurador Alejandro Ordoñez, y en segunda instancia por el rector Ignacio Mantilla, quien durante el día viernes 12 de septiembre, en medio de un Consejo Académico, cuando el tema de la posible destitución del profesor Beltrán, así como el de la "autonomía universitaria" estaba en el orden del día, sale del recinto, firma la resolución que inhabilita a docente del ejercicio de su cargo y entra de nuevo, como si nada hubiera ocurrido, a la sesión académica, burlándose y pasando por encima de todos los estamentos que le damos vida, día a día, a "la mejor universidad del país".

 

 

Preguntamos, ¿Es esta la supuesta Universidad de clase mundial que deseamos? ¿Es este el recinto de estudios que deseamos: sin recursos, sin calidad académica, y ahora sin la posibilidad de pensar libremente?

 

Con dignidad, voz en cuello, todas y todas manifestamos: "Mantilla, me parece muy gonorrea de tu parte"

 

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Carta de Miguel Ángel Beltrán al columnista Alejandro Gaviria. A propósito de la pólvora en gallinazos , Edición 160, agosto 2010

¿Languidece el proceso de la farcpolítica?, Edición 158, junio 2010

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México, cómplice al expulsar a sociólogo para que Uribe acalle críticas a catedráticos, mayo 2009

 

 

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La mayor (y más silenciada) causa del crecimiento de las desigualdades

Las desigualdades en la mayoría de países a los dos lados del Atlántico norte, Norteamérica y la Unión Europea, han crecido enormemente, alcanzando unos niveles nunca vistos desde principios del siglo pasado, cuando tuvo lugar la Gran Depresión. Este crecimiento ha sido particularmente acentuado en los países conocidos como PIGS (Portugal, Irlanda, Grecia y España), que se convierten en GIPSI cuando se añade Italia.


¿Por qué este crecimiento tan notable?


Existe ya toda una extensa bibliografía que intenta explicar este hecho. Una síntesis de las distintas razones que se han dado aparece en el discurso que el Premio Nobel de Economía, James Alexander Mirrlees, dio con motivo de su ingreso a la Real Academia de Ciencias Económicas y Financieras, y que se publicó en La Vanguardia el 23 de marzo de 2014. Es un resumen de lo que constituye la sabiduría convencional en el conocimiento económico actual. El problema que conlleva y reproduce este conocimiento hegemónico es que ignora el contexto político, que condiciona y determina el conocimiento económico.


Por ejemplo, una de las explicaciones que se han dado con mayor frecuencia para explicar la disminución de los salarios (una de las mayores causas del crecimiento de las desigualdades) es la globalización económica, con la movilidad de capitales que se desplazan a países de bajos salarios para abaratar sus productos. Pero esta explicación ignora que los países escandinavos como Suecia o Noruega, por ejemplo, están entre los países más globalizados del mundo. Es decir, sumando sus exportaciones e importaciones se alcanzan los porcentajes del PIB de los más altos existentes en el mundo. Debido a su pequeño tamaño, la economía de estos países está enormemente integrada y globalizada. Y, en cambio, sus salarios están entre los más elevados del mundo. Y ello se debe a que el mundo del trabajo y sus instrumentos políticos y sindicales son muy fuertes y han ejercido una fuerte influencia sobre sus Estados.


Estos datos muestran que no es la globalización económica en sí, sino la manera como se realiza tal globalización, la que determina el nivel salarial. En otras palabras, son las variables políticas (lo que se llama el contexto político) las que determinan el fenómeno económico (y no a la inversa). Esta realidad constantemente es olvidada incluso por autores progresistas, como Christian Felber, que en su conocido libro La economía del bien común apenas toca el contexto político, reduciendo su libro a un tratado de ingeniería económica sin considerar las variables políticas que harían posible su realización.


Por qué los indicadores de desigualdad que se utilizan no nos sirven para entender la desigualdad


Esta ignorancia o desconocimiento del contexto político ha llevado al establecimiento de unas ciencias económicas que nos limitan en el entendimiento de las desigualdades. Comencemos por el estudio de los indicadores de desigualdad. El más común para medir las desigualdades de renta es el coeficiente de Gini, que intenta medir el nivel de desigualdades mediante un valor que va de 0 a 1. 0 quiere decir igualdad completa y 1 desigualdad total. En general, el Gini es más bajo en los países escandinavos que en los países PIGS o GIPSI.


Ahora bien, sin negar que este indicador pueda sernos útil, la realidad es que la información que nos proporciona es muy limitada, pues no nos señala por qué este nivel está donde está ni por qué varía. Para poder entender y, por lo tanto, medir mejor las desigualdades, hay que comenzar por entender de dónde proceden las rentas. Y las dos fuentes más importantes son la propiedad del capital, por un lado, y el mundo del trabajo, por otro. Es decir, la desigualdad en la distribución de las rentas depende primordialmente de la distribución de la propiedad del capital y de la distribución de las rentas del trabajo. La relación de poder entre las fuerzas del capital, por un lado, y las fuerzas del trabajo, por otro, es lo determinante en la distribución de las rentas en un país. La evidencia de que esto es así es abrumadora y, en cambio, el lector raramente lo leerá en los mayores medios de información.


En realidad, este hecho es una de las razones que explica la falta de atención (cuando no abierta hostilidad) que el tema de las desigualdades tiene dentro de lo que se llaman "ciencias económicas". Como dijo hace unos años el Premio Nobel de Economía Robert Lucas (miembro del consejo científico de uno de los centros más importante y prestigiosos de investigación económica en España, la Barcelona Graduate School of Economics) "una de las tendencias perniciosas y dañinas en el conocimiento económico... en realidad, venenosa para tal conocimiento, es el estudio de temas de distribución" (Robert Lucas, "The Industrial Revolution: Past and Future". Annual Report 2003 Federal Reserve Bank of Minneapolis, May 2004).


A los economistas próximos al capital les molesta que se investiguen las causas de las desigualdades pues la evidencia científica muestra que la principal causa de su crecimiento ha sido, precisamente, el enorme crecimiento de las rentas del capital a costa de las rentas del trabajo, hecho que es consecuencia del gran dominio de las instituciones políticas y mediáticas por parte del capital, dominio que ha diluido y violado el carácter democrático de las instituciones representativas de los países donde el crecimiento de las desigualdades ha tenido lugar (ver el excelente libro Capital in the Twenty-First Century, de Thomas Piketty, 2014).


Es más, el protagonismo del capital financiero (y muy en particular de la banca) dentro del capital, junto con el descenso de las rentas del trabajo, generador del descenso de la demanda, explica el comportamiento especulativo de ese capital, origen de la enorme crisis, tanto financiera como económica (y, por lo tanto, política), que estamos viviendo. El lector puede así entender por qué el Sr. Lucas y un gran número de economistas próximos al capital no quieren ni oír hablar de temas de desigualdades, porque, por poco que se mire, se ve claramente el origen de tanto sufrimiento que las clases populares están padeciendo, que no es otro que el enorme dominio que el capital tiene sobre las instituciones del Estado.


La concentración del capital


Permítanme que me extienda en estos puntos. Es bien sabido que la propiedad del capital está mucho más concentrada que la distribución de las rentas. Así, el 10% de la población en la mayoría de países de la OCDE (el club de países más ricos del mundo) tienen más del 50% de la propiedad del capital. En España, uno de los países con mayor concentración, tiene alrededor del 65% (tabla 7.2 en el libro de Piketty). Por otra parte, la mitad de la población en su conjunto no tiene ninguna propiedad: en realidad, está endeudada. De esta concentración se deriva que cuanto mayor es el porcentaje de las rentas que derivan del capital, mayor es la desigualdad en la distribución de las rentas. Es lo que solía decirse que cuanto mayor poder tiene la clase capitalista (término que ya no se utiliza por considerárselo "anticuado"), mayores son las desigualdades en un país.


Naturalmente que estas desigualdades entre el mundo del capital y el del trabajo no son las únicas que explican las desigualdades de renta en un país. Pero sí que son las más importantes. Les siguen las desigualdades dentro del mundo del trabajo, que se reflejan predominantemente en la extensión del abanico salarial. Pero incluso estas dependen de las fuerzas derivadas del capital. Cuanto mayor es el poder de la clase capitalista, mayor es la dispersión salarial, hecho que la economía convencional atribuye a su hincapié en estimular la eficiencia económica, aun cuando la evidencia científica muestra que no hay ninguna relación entre dispersión salarial y eficiencia económica. En realidad, algunas de las empresas más eficientes (como las cooperativas del grupo Mondragón) son las que tienen menor dispersión salarial. El objetivo de esta dispersión no es económico sino político: el de dividir y, por lo tanto, debilitar al mundo del trabajo.


Esta observación, por cierto, explica las limitaciones de aquellos autores que ciñen la definición del problema al 1% de la sociedad, eslogan generado por el movimiento Occupy Wall Street y que ha sido importado a España. El sistema económico se sostiene precisamente por la lealtad del siguiente 9% superior de renta, que deriva sus rentas del trabajo, pero cuyo poder y permanencia dependen de su servicio al 1%. Los grandes gurús mediáticos, por ejemplo, reciben salarios elevadísimos cuya cuantía no deriva de su competencia o eficiencia, sino de su función reproductora de los valores que favorecen los intereses del 1%.


En conclusión, las causas de las desigualdades son políticas y tienen que ver predominantemente con el grado de influencia política que los propietarios del capital tienen sobre los Estados. Cuanta mayor es su influencia, mayor es la desigualdad social. El hecho de que estas hayan crecido enormemente desde los años 80 se debe al cambio político realizado por el Presidente Reagan y la Sra. Thatcher –la revolución neoliberal–, que fue y es la victoria del capital sobre las fuerzas del trabajo, victoria que continúa debido a la incorporación de los partidos de centroizquierda gobernantes al esquema neoliberal promovido por el capital. Cada una de las políticas neoliberales (los recortes del gasto público y transferencias sociales, la desregulación del mercado de trabajo, el debilitamiento de los sindicatos, la descentralización e individualización de los convenios colectivos, la bajada de salarios y otras medidas) repercute en el beneficio del capital y su concentración a costa de las rentas del trabajo. Son políticas claramente de clase que no se definen con este término por considerarlo "anticuado". Es precisamente resultado de la enorme influencia del capital que tal terminología se considere anticuada. Es predecible que los portavoces del capital así lo presenten, pero es suicida que los portavoces de las izquierdas, en teoría próximas a las clases populares, también consideren estos términos anticuados. Confunden antiguo con anticuado. La ley de gravedad es antigua pero no es anticuada. Si usted lo duda es fácil de comprobar: salte de un cuarto piso y lo verá. Y esto es lo que está ocurriendo con gran número de las izquierdas gobernantes en España y en Europa. Están cayendo del cuarto piso y todavía no se han dado cuenta del porqué. Le agradecería al lector que les enviara este artículo.

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Causas y consecuencias de que un país tenga super-ricos

La revista de negocios estadounidense Forbes publica información periódicamente sobre los super-ricos del mundo, considerando como tales a aquellas personas que ingresan más de 50.000 millones de dólares al año. El Institute for Policy Studies de Washington D.C., EEUU, y la revista económica Dollars and Sense han publicado una reseña basada en los datos de Forbes que da una imagen certera de la distribución de los super-ricos (Robin Broad y John Cavanagh, "The Rise of the Global Billionaires", Enero/Febrero 2014). Y lo que se observa de una manera muy clara es el cambio desde los años noventa en la distribución de los super-ricos. Desde después de la II Guerra Mundial, los super-ricos se concentraban en EEUU, Europa Occidental y Japón. La situación actual, sin embargo, es muy diferente. EEUU continúa siendo el país con un mayor número de super-ricos (442), un número que en proporción sobre el total de super-ricos del mundo no ha variado a lo largo de los últimos años. Estos 442 representan alrededor del 31% de todos los super-ricos del mundo. Ahora bien, donde ha habido un cambio enorme ha sido en la República de China (122) y Rusia (110), que pasaron de no tener ninguno a ser el segundo y tercero en tener super-ricos. Alemania es el cuarto país (58), seguido de India (55), Brasil (46), Turquía (43), Hong Kong (39) y el Reino Unido (38). Estos datos muestran el número de super-ricos, pero no señalan el nivel de riqueza que alcanza cada super-rico. Si miramos estos datos, podremos ver que el individuo más rico del mundo, el Sr. Carlos Slim (73.000 millones), vive en México (un país donde la pobreza es muy extensa), seguido de Bill Gates en EEUU y Amancio Ortega en España (57.000 millones), uno de los países con una mayor tasa de desempleo y una mayor tasa de pobreza en la OCDE.


El significado de estas cifras va más allá de los números señalados, pues que existan super-ricos quiere decir que hay una enorme concentración de la riqueza, ya que cuando hay super-ricos –la cúspide de la pirámide– quiere decir que hay también ricos y casi ricos. En otras palabras, es un indicador de que aquel país tiene una enorme concentración de la riqueza y, por lo tanto, grandes desigualdades.


El segundo significado de la existencia de super-ricos es que también hay muchos superpobres. En realidad, desigualdad quiere decir, en la mayoría de casos, gran pobreza. En realidad, los primeros –los super-ricos– no se pueden explicar sin los segundos –los superpobres–. Es decir, los primeros gozan de enormes riquezas precisamente porque los no ricos tienen menos riqueza. La riqueza de los primeros ha sido extraída de los segundos. Soy consciente de que esta expresión choca con la sabiduría convencional que asume que la desigualdad es una cosa, y otra lo es la pobreza. La evidencia, sin embargo, de que las dos son dos lados de la misma moneda es clara. Si analizamos, por ejemplo, la distribución de las rentas que existen en un país, podemos ver que estas derivan o bien de la propiedad (es decir, de la riqueza, o sea, de la posesión de recursos que generan renta) o bien del trabajo. Pues bien, la gran división en las sociedades es entre el primer grupo de propietarios y gestores de las mayores cantidades de propiedad, y los que trabajan para poder vivir. Estos últimos son, por cierto, los productores de la riqueza, de cuya distribución depende su grado de concentración. Cuando la renta generada por esta producción va predominantemente a los rentistas del capital, es cuando nos encontramos con el gran número de super-ricos, los cuales han copado esta abundante riqueza debido a que han expropiado la riqueza y la renta derivada del mundo del trabajo. No es por casualidad que aquellos países en los que hay más super-ricos, sean también aquellos en los que hay más pobres y superpobres.


Y lo que ocurre en cada país, ocurre a nivel internacional también. De esta situación se derivan varias observaciones:


1. No hay países pobres. En realidad, algunos de los países llamados pobres tienen una gran cantidad de super-ricos. El argumento de que la riqueza que se acumula en la cúspide filtra hacia todos los otros estamentos de la sociedad no se ajusta a la realidad.


2. La pobreza no se debe a la falta de recursos de un país, sino al control de estos recursos por parte de los super-ricos del país, que siempre están en alianza con los super-ricos de otros países.


3. Es denunciable que en España, donde uno de cada tres niños está en riesgo de pobreza, exista un grado de concentración de la riqueza tan elevado, lo cual se podría resolver fácilmente redistribuyendo los recursos, hoy en propiedad de los super-ricos.


4. Su pobreza está basada en su falta de control de la propiedad de los super-ricos, que estos utilizan para su propio enriquecimiento en lugar de asignarla a mejorar las condiciones de vida de la mayoría de la población.


5. El incremento de las desigualdades se debe principalmente a factores políticos y, muy en especial, al enorme poder que los super-ricos tienen sobre los Estados, que son los que están imponiendo políticas públicas que los favorecen.


6. El enorme desprestigio de la Unión Europea y de los gobiernos de sus países miembros se debe precisamente a este hecho: la enorme influencia de los super-ricos (bien sea de la banca o de la gran patronal) sobre los políticos.


Una última observación. Se me dirá (ya se me ha dicho), que el hecho de que el tercer super-rico del mundo sea español no tiene nada que ver con el elevado porcentaje de pobreza y/o el alto nivel de desempleo. Esta postura ignora que el Estado que facilita que haya super-ricos es el mismo que favorece los salarios bajos, la política fiscal regresiva, el escaso desarrollo del Estado del Bienestar y la limitadísima capacidad redistributiva del Estado. Hay, pues, una relación directa entre los primeros y los segundos, por mucho que este hecho evidente se intente ocultar. Así de claro.

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¿Dormir ayuda a proteger el medioambiente?

Las preocupaciones por el medioambiente son crecientes. Nevadas fortísimas en E.E U.U., nieve incluso en Arabia Saudí, inundaciones inclementes en Inglaterra y el norte de Europa, tornados en Asia. Al mismo tiempo diversos volcanes se reactivan en Centroamérica, a lo largo de la cordillera de los Andes, o en el sur de Europa. Los efectos del calentamiento global son evidentes, y los argumentos negacionistas se ven cada vez con más dificultades para sostener cosas como la regularidad de los ciclos críticos en la naturaleza, la inocuidad de la acción humana, la inevitabilidad de los procesos naturales.

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Pues bien, ante el estado crítico de la crisis medioambiental, numerosos argumentos, estrategias y tácticas se vienen proponiendo y discutiendo.


Una reciente, no poco original, sostiene que dormir contribuye a disminuir los problemas medioambientales. De un lado, porque se consume menos energía (gas, electricidad, petróleo), se consumen menos productos y se genera menos contaminación y también menos polución. Y de otra parte, porque se producen menos desechos —tóxicos, basuras, vegetales, y otros semejantes—. Así las cosas: más vale dormir para que la naturaleza pueda recuperarse mejor, y nosotros, los seres humanos, generar un menor impacto en el medioambiente.


La propuesta de dormir para ayudar a la naturaleza es moderada: basta con que las personas duerman una hora más. Esto, acumulado por los más de seis mil millones de personas y distribuidos en las diferentes zonas horarias del planeta contribuiría enormemente a la salud del planeta. Ya se sabe: pequeñas acciones coordinadas con enormes efectos e impactos a gran escala.


El argumento, bien intencionado, acaso, es ingenuo y, al cabo, falaz. Al fin y al cabo, la entropía generada por el acto de dormir es demasiado baja. En contraste, lo que se necesita no son acciones pasivas (sin ignorar que dormir es una acción humana), sino, por el contrario, acciones de gran impacto coordinadas en diferentes escalas.


La crisis del medioambiente es el resultado del hiperconsumismo, la producción de productos de ciclos cortos de vida, y un estilo de vida desenfrenado y enfermizo, cuya base es el sistema de libre mercado. Producimos y consumimos cosas que no necesitamos ni que queremos.
Ahora bien, vale siempre distinguir —¡y separar!— la crisis del medioambiente de una crisis ecológica. En numerosas ocasiones los medios hablan de crisis ecológica. La expresión está mal empleada. La ecología y la naturaleza no están en crisis. Lo que propiamente se encuentra en crisis es el medioambiente. Y la ecología es una de la muchas herramientas mediante las cuales estudiamos e intentamos resolver esta crisis —al lado de la economía, las políticas públicas, etc.


Los partidarios del preservacionismo son más conservadores y defienden acciones indirectas ante los riesgos, crisis y problemas ocasionados sobre el medioambiente. En contraste, quienes defienden el conservacionismo no descartan las acciones indirectas, pero claman por acciones directas y responsables sobre el medioambiente. Aquellos, por ejemplo, refutan la importancia de la tecnología y la condenan; éstos, en contraste, llaman por el desarrollo de más y mejores tecnologías —verdes o limpias—.


Pues bien, dormir para ayudar al medioambiente es clásico de una postura preservacionista. El problema es la justificación científica real del propósito. ¡Al fin y al cabo, numerosos monstruos nacen en la pasividad del sueño, y se transforman en pesadillas!


La crisis del medioambiente forma parte —esto es, es un componente— de la serie de crisis sistémicas y sistemáticas a las que asistimos hoy en día. Crisis económica y financiera; crisis social y de confianza; crisis de los partidos y los sistemas políticos; crisis cultural y de valores, para mencionar tan sólo algunas de las más populares. Y a una crisis sistémica sólo se la puede atender de manera correspondientemente sistémica; no por tratamientos analíticos, es decir, parciales.


De manera genérica, la crisis del medioambiente es obra del ser humano. Pero, de manera particular, se trata de la crisis ocasionada por el sistema de libre mercado; es decir, el capitalismo. El capitalismo salvaje o el de cara humana ("la tercera vía" y la social–demócrata), en fin, el modelo económico vigente. En una palabra, la crisis generada por el "hombre de Davos".


Al fin de cuentas, no es la naturaleza la que se encuentra en crisis: es el sistema del capitalismo globalizado el que genera estas crisis, sólo que las hace ver en "lo otro", y no como propias. Las crisis sistémicas y sistemáticas ponen de manifiesto que asistimos a un momento intelectual apasionante en la historia de la humanidad: una auténtica crisis de civilización. Y a una crisis de civilización no se le solucionan las cosas con dormir algo más.


Al fin y al cabo a una inmensa franja de la sociedad que vive en la pobreza, incluso en la miseria; a una franja grande de la población que vive subalimentada y con muy serias dificultades para conseguir trabajo o conservarlo; a grandes grupos humanos perseguidos por grupos armados —legítimos o ilegítimos— para quitarles la tierra y desplazarlos; a ingentes cantidades de seres humanos que viven sin la esperanza y en el día a día, por ejemplo, no se les puede pedir con responsabilidad que duerman una hora más.


Después de todo, como con acierto ha sostenido Leonardo Boff, el principal problema medioambiental en países como los de América Latina se llama pobreza. Y la pobreza es, claramente y de lejos, el principal problema medioambiental del mundo contemporáneo. La pobreza y la inequidad. Y sus vástagos: la violencia y el sufrimiento.


Una noche de sueño plácido no puede ser el punto de partida. Por el contrario, es el resultado de profundas transformaciones del sistema de civilización en el que hemos vivido.

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Lunes, 27 Enero 2014 06:22

Ver y decir

Una mujer joven está sentada en la banqueta con un bebé en brazos y otra hija de unos cuatro o cinco años, con coletas y la cara triste mirando hacia abajo; la madre sostiene una cartulina en la que pide ayuda, por favor. Detrás de ella, en el muro, está un cartel de las fuerzas de seguridad pública con el lema oficial antiterrorista inaugurado después del 11-S y que se repite por todas partes: si ve algo, diga algo. Ese dibujo en blanco y negro publicado por el New Yorker casi captura el momento.


Sin embargo, no es que nadie los vea, ni que nadie diga nada. El punto es justo que lo ven, lo dicen, pero no hacen nada.


De hecho, este martes, el tema de la desigualdad económica, eso de los cada vez más pobres y los cada vez más ricos, será eje del informe anual del presidente Barack Obama. Ya había dicho que la desigualdad es el desafío definitorio de nuestros tiempos y se espera que hablará de ampliar la oportunidad para que todos los que trabajan duro puedan "participar en el sueño americano" o algo así. Pero nadie espera que proponga un reajuste económico a fondo para generar empleo, anular la deuda aplastante (incluida la de las hipotecas, que obligó a millones a perder sus viviendas) o elevar los ingresos que, para la gran mayoría, han quedado estancados durante décadas.


O sea, nada que por ahora logre cambiar el hecho de que este país registra el peor nivel de desigualdad económica desde la gran depresión. Algunos cálculos sugieren que solo 400 familias captan lo mismo que el 50 por ciento de la población de ingresos más bajos; entre 80 a casi 90 por ciento de la riqueza en Estados Unidos pertenece a 20 por ciento de la población.


Al parecer, a ese 20 por ciento, y más bien el 1 por ciento que concentra más de 35 por ciento de la riqueza nacional, no le dan nada de pena anuncios como el de JPMorgan Chase la semana pasada, de que casi duplicará la remuneración de su ejecutivo en jefe Jamie Dimon a un total de 20 millones de dólares. Esto, poco después de que el banco acordó pagar 13 mil millones para resolver un litigio con el Departamento de Justicia y admitir que había engañado a inversionistas sobre paquetes de inversión respaldados por hipotecas de alto riesgo, parte de los instrumentos financieros que se desplomaron en 2006 y 2007, con lo cual detonaron la peor crisis financiera desde la gran depresión.


Para algunos, todo esto fue nada menos que el fraude más grande de la historia, pero ningún ejecutivo financiero responsable ha acabado en la cárcel. De hecho, casi todos han sido recompensados, mientras Wall Street y las ganancias empresariales han registrado nuevos índices récord, y mientras millones quedan desempleados y hay más gente que padece hambre que nunca. De hecho, casi el total de los beneficios de la recuperación económica desde 2009 han sido capturados por el 1 por ciento más rico.


Mientras tanto, en Davos, Suiza, los ricos y poderosos del mundo se congregaron para su cumbre anual donde uno de los grandes temas fue la desigualdad económica. A los responsables no les daba pena expresar su preocupación y hasta lamentar la creciente desigualdad económica mundial (seguramente estaban ahí algunos de los 85 multimillonarios que, según un informe de Oxfam, concentran riqueza equivalente a la que tiene la mitad de la humanidad).


En Miami se registran ventas récord de autos de super lujo Lamborghini (algunos cuestan 400 mil dólares) y resulta que los clientes no son nada más estadunidenses, sino casi todos en tiempos recientes son aquellos inmigrantes súper ricos de México, Venezuela, Brasil, Rusia y China.
Hoteles de lujo ofrecen habitaciones que cuestan 15 mil dólares la noche, o los acaudalados compran departamentos que cuestan 90 millones en Nueva York.


Y las cifras de la miseria –hambre, desempleo, sin techo, sueños anulados– se reportan. Bueno, casi siempre es más noticia por cuántos puntos subió o bajó la Bolsa de Nueva York que cuántas familias pobres pernoctaron en la calle en medio de un invierno feroz.
Todo mundo ve esto. Una encuesta reciente del Centro de Investigación Pew y USA Today registró que 65 por ciento creen que la brecha entre los ricos y todos los demás se ha incrementado en la ultima década. La mayoría, 54 por ciento, apoyan incrementar impuestos a los ricos para ayudar a los pobres.


No resulta sorprendente que los ciudadanos no tengan gran confianza en su gobierno. Según una encuesta de Gallup, 65 por ciento (dos tercios) de los estadunidenses dicen estar descontentos con el sistema de gobernancia (se refiere más bien a cómo opera el gobierno) en Estados Unidos, nivel récord. En otra encuesta, de Gallup, sólo 17 por ciento creen que la mayoría de legisladores actualmente en el Congreso merecen ser relectos, el nivel más bajo registrado; sólo 46 por ciento creen que su representante legislativo merece ser relecto, el nivel más bajo desde 1992

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El economista premio Nobel Paul Krugman argumenta que la desigualdad económica ayudó a generar las condiciones para la crisis pasada, y más aún, esa desigualad empeora ahora por la alta tasa de desempleo y niveles salariales estancados. El también economista premio Nobel Joseph Stiglitz, el reconocido analista y ex secretario de Trabajo Robert Reich, entre tantos otros, suenan la alarma de que todo esto necesita acción urgente, que la democracia misma está en riesgo por la desigualdad.


Todos ven, todos dicen. Todos saben. No es tan complicado. No pierdas tu tiempo en cuestiones sociales. El problema con los pobres es la pobreza; el problema con los ricos es su inutilidad, afirmó George Bernard Shaw.

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