Jesús María, migrante venezolano, recorre los barrios acaudalados de la capital colombiana para recolectar residuos que pueda vender.Foto Afp

Aparecen como espectros al anochecer y tiran de carretas sobrecargadas por las calles de Bogotá en busca de la basura de otros, la cual alivia su pobreza.

Abriéndose paso entre el tráfico, los recicladores recorren barrios acomodados de la capital colombiana para escudriñar entre los cubos unos pocos residuos que acumulan a cambio de un puñado de dinero.

Son un ejército de hombres, mujeres y a veces niños en la miseria, muchos de ellos migrantes de la vecina Venezuela. Jalan enormes cajones de madera sobre dos ruedas y son la cara de la pobreza que los candidatos presidenciales del 29 de mayo prometieron combatir en uno de los países más desiguales del mundo.

Distanciados en un abanico de problemas que aquejan a esa nación, los aspirantes de diversas corrientes coincidieron en denunciar una pobreza enconada en Colombia (39 por ciento), así como la informalidad, que según cifras oficiales, afecta a 43.5 de los 50 millones de habitantes.

Con sombrero negro y sonrisa lozana, Jesús María Pérez, de 52 años, recoge residuos en la calles. Dejó Venezuela, donde era cocinero, y lleva cinco años malviviendo en Colombia. "Esta vida es dura, pero es mi única opción para sobrevivir... No tengo papeles que me permitan tener un trabajo formal", confiesa.

Recogiendo plásticos, botellas de vidrio y cartones, lucha por recaudar unos pesos que cubran lo esencial. Entre el alquiler de su cuarto en una pensión y el costo de aparcar su carreta, apenas le queda un cuarto de dólar para la comida. Vende caramelos para compensar.

"No alcanzan para comer...", reniega el hombre que abandonó su país debido a la inflación disparada en la alicaída potencia petrolera.

Para arrastrar la carreta usa sus brazos, pues a partir de 2014 las autoridades prohíben el uso de burros o caballos en esta actividad.

Es habitual encontrarse con familias enteras. Los padres rebuscan en la basura y los niños esperan sobre el vehículo. Bogotá produce cada día 7 mil 500 toneladas de residuos, de los cuales 16 por ciento se reciclan.

Tras varios kilómetros, Jesús hace una última parada frente a un moderno edificio del centro de Bogotá para clasificar la basura de un contenedor.

Los residuos que recolecta irán a parar a pocos kilómetros de allí, al "almacén", un complejo maloliente bajo techo repleto de papel, plástico y vidrio amontonado.

Martha Muñoz, la dueña del local, hace el papel de intermediaria entre los recicladores, muchos de ellos indigentes, y las grandes estaciones de clasificación de basura.

 

Publicado enColombia
El muro constará de una doble verja perimetral, sensores de movimiento, cámaras de reconocimiento facial, radares y sistemas de rayos infrarrojos. Imagen: AFP

ONGs advierten que "despertará xenofobia y racismo"

La pared tendrá 160 kilómetros, una extensión que recorre casi la mitad de la frontera entre ambos países. "Queremos poner fin a los graves problemas de inmigración ilegal, narcotráfico y tránsito de vehículos robados", dijo el presidente Luis Abinader. 

El presidente de República Dominicana, Luis Abinader, anunció que la construcción de un polémico muro que va a separar a su país del vecino Haití con el objetivo de controlar la inmigración ya se encuentra en marcha. Según precisó el mandatario, la pared tendrá 160 kilómetros, una extensión que recorre casi la mitad de la frontera entre ambos países. El muro, criticado por organizaciones no gubernamentales porque "despierta xenofobia y racismo", estará listo en aproximadamente nueve meses y costará unos 31 millones de dólares.

Las obras fueron inauguradas por el presidente Abinader a orillas del río Masacre, en la ciudad de Dajabón, el principal paso fronterizo de la isla, en una ceremonia cargada de simbolismo patriótico, a la que acudieron la cúpula militar y representantes de partidos políticos de todas las tendencias. La nueva valla es un paso más en la política de endurecimiento de las medidas migratorias que ha adoptado República Dominicana hacia Haití en los últimos meses, medidas que las autoridades justifican por el agravamiento de la crisis en el país vecino.

Los detalles del muro

La construcción de esta pared fue anunciada el pasado dos de marzo como parte de un proyecto más ambicioso que eventualmente abarcará la totalidad de la frontera, que mide 380 kilómetros. "En un plazo de dos años, queremos poner fin a los graves problemas de inmigración ilegal, narcotráfico y tránsito de vehículos robados que padecemos desde hace años", aseguró Abinader.

Si bien su inicio estaba previsto para el segundo semestre de 2021, hubo algunos retrasos y recién este mes el mandatario pudo anunciar el inicio de las construcciones. La propuesta, explicó Abinader, incluye "una doble verja perimetral en los tramos más conflictivos y una simple en el resto, además de sensores de movimiento, cámaras de reconocimiento facial, radares y sistemas de rayos infrarrojos".

El diseño del proyecto piloto para este "perímetro tecnológico" en la frontera, detalló el canciller dominicano, Roberto Álvarez, estuvo a cargo de la empresa israelí Rafael Advanced Defence Systems.

Inmigración y crisis en Haití

Actualmente la frontera entre República Dominicana y Haití cuenta con cuatro pasos formales, vigilados por las fuerzas armadas, pero también con zonas vulnerables a la migración ilegal y al contrabando. La relación entre ambos países, que comparten la isla La Española, es históricamente difícil y cada nuevo gobierno dominicano fija como prioridad el tema migratorio: en Dominicana, con 10,5 millones de habitantes, viven cerca de 500 mil haitianos según la Encuesta Nacional de Inmigrantes.

La propuesta de un muro fronterizo fue anunciada después de la implementación de planes de regularización de indocumentados, que son acompañados a su vez de deportaciones masivas. El 14 de enero de 2021, Abinader y su par de Haití, Jovenel Moise, quien en julio pasado fue asesinado por hombres armados mientras descansaba en su casa, habían firmado un acuerdo que incluía un compromiso para tomar medidas contra "el flujo migratorio irregular" y "reforzar la seguridad y la vigilancia fronteriza".

Desde el anuncio de la construcción del muro, las condiciones de vida en Haití se agravaron sensiblemente. Al magnicidio de Moise se sumaron los secuestros, la irrupción de bandas de narcotraficantes que controlan algunos sectores y catástrofes naturales. 

Según Abinader, República Dominicana "no puede hacerse cargo de la crisis política y económica, ni resolver el resto de los problemas" de Haití. El mandatario reiteró el domingo que esta crisis "debe ser superada por los mismos haitianos y atendida por la comunidad internacional", en particular Estados Unidos, Francia y Canadá, con apoyo de la Unión Europea y la Organización de Naciones Unidas (ONU).

"Xenofobia y racismo"

William Charpentier, coordinador de la independiente Mesa Nacional para las Migraciones y Refugiados, consideró que "cada vez que se asoma en el mundo" la idea de construir un muro fronterizo se despierta "resentimiento, xenofobia y racismo". En República Dominica, denunció Charpentier, se vive una "persecución permanente", con deportaciones masivas de indocumentados e impedimentos a migrantes legales para renovar documentos o alquilar una vivienda.

A diferencia de las grandes ciudades, la dinámica en la frontera es diferente, con un intercambio comercial muy vivo y personas que cruzan de ambos lados para trabajar y regresan al final del día a sus hogares. "Hay un intercambio informal constante que no puede ser considerado contrabando. Si se bloquea, vas a tener flujos de migración interna desde poblaciones fronterizas a zonas urbanas", alertó.

Además, "sectores como la agricultura y la construcción requieren mano de obra extranjera", destacó Josué Gastelbondo, jefe de la misión de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en Santo Domingo. Para Gastelbondo, lo ideal es que "medidas como ésta de incrementar el control fronterizo" sean complementadas "con medidas que promuevan la migración regular y ordenada".

Por su parte el alcalde de Dajabón, Santiago Riverón, dijo en que está en desacuerdo "con este tipo de muro" porque "el verdadero muro es el económico" y la corrupción. "Se va a hacer un muro físico. Ahora tenemos que trabajar con el muro en la mente de los militares, que son los que se aprovechan en la frontera y reciben un soborno de 100 o 200 pesos (dos o cuatro dólares) para dejar cruzar a los haitianos ilegales a territorio dominicano", disparó Riverón.

Publicado enInternacional
El Gobierno de Biden prueba el uso de “perros” robots en la frontera entre EE.UU. y México

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha confirmado que está probando el uso de perros robot en las patrullas que vigilan la frontera entre Estados Unidos y México. La agencia gubernamental afirmó que estos drones de cuatro patas, producidos por la empresa Ghost Robotics, con sede en Filadelfia, reforzarían la presencia de la Patrulla Fronteriza en la región. Las autoridades también admitieron que el terreno accidentado en la frontera sur de Estados Unidos puede poner en peligro la vida de los agentes fronterizos y que los robots podrían reducir ese riesgo.

En 2021, al menos 650 migrantes murieron al intentar ingresar en Estados Unidos cuando el Gobierno de Biden seguía impidiendo que la mayoría de los solicitantes de asilo pudieran ingresar de manera segura a través de los pasos fronterizos de entrada al país. En octubre, la empresa Ghost Robotics mostró un nuevo sistema autónomo de armas que combina un robot cuadrúpedo con un rifle de francotirador.

Febrero 8 de 2022

 

 

Publicado enInternacional
Lunes, 29 Noviembre 2021 06:08

Rendición de cuentas

 En imagen de hace unos días, migrantes esperan en La Joya, Texas, luego de haber cruzado el Río Bravo, que llegue el autobús de la patrulla fronteriza que los regresará a México. En este contexto, un informe de Doctores por Derechos Humanos confirmó que niños y padres separados en la frontera –algunos de menos de un año de edad– durante la política de "cero tolerancia" del ex presidente Donald Trump, están mostrando señales de trauma sicológico severo y trastornos mentales.Foto Afp

Un informe emitido la semana pasada por Doctores por Derechos Humanos confirma que niños y padres separados a la fuerza en la frontera México-Estados Unidos –más de 5 mil menores, algunos menos de un año de edad mientras mil 727 de ellos aún no han sido reunificados con sus familias– bajo la política de "cero tolerancia" de Trump están mostrando señas de trauma sicológico severo y trastornos mentales (https://journals.plos.org/plosone/article?id=10.1371/journal.pone.0259576). ¿Alguien, el ex presidente, el arquitecto de su brutal programa Stephen Miller, y los cómplices en el gabinete, tendrán que rendir cuentas ante esta violacion fundamental de derechos humanos?

Washington ha desplegado sus fuerzas armadas en el extranjero cientos de veces desde 1798 al presente (https://sgp.fas.org/crs/natsec/R42738.pdf); y esto no incluye las innumerables ocasiones en que se han realizado intervenciones y acciones clandestinas. Aunque casi todas estas acciones fueron proclamadas en nombre de "la democracia", muchas violaron los principios democráticos e incluso aniquilaron expresiones democráticas. ¿Pero algún comandante en jefe, gabinete o jefes militares que fueron obligados a rendir cuentas para estas acciones y los crímenes de guerra que se cometieron incluyendo tortura, asesinato de civiles, destrucción de hospitales y escuelas y más?

Sin rendir cuentas por los actos ilegales y hasta terroristas de Estados Unidos contra Cuba a lo largo de más de medio siglo, el canciller y el equipo de política exterior de Washington siguen pretendiendo en público que su obsesión con el cambio de régimen en esa isla tiene que ver con "principios democráticos", o afirmando que les importa el proceso electoral democrático en Honduras sin mencionar su apoyo del golpe de Estado ahí durante le gobierno de Barack Obama. No se le ocurre que su autoridad moral es nula sobre el asunto de la democracia justo por no rendir cuentas sobre su historia de intervenciones, apoyo a golpes de Estado y asesinatos políticos de líderes democráticos.

Tal vez el fraude financiero más grande de la historia hizo estallar la economía en Estados Unidos en 2007-2008, con la peor recesión desde la Gran Depresión y todas sus consecuencias sociales. Nadie ha rendido cuentas; ningún banquero fue enviado a la cárcel.

Expertos calculan que casi medio millón de personas en Estados Unidos (entre ellos muchos inmigrantes) perecieron "innecesariamente" durante el primer año de la pandemia por la irresponsabilidad de los políticos en la respuesta a la pandemia. ¿Quién rendirá cuentas?

Una amplia y creciente gama de políticos, intelectuales, militares y hasta empresarios han estado sonando la alarma de que la democracia estadunidense está en jaque. Un relator especial de la oficina de derechos humanos de la ONU concluyó que en Estados Unidos se está "minando la democracia" con medidas en varios estados buscando suprimir el voto de las minorías. Otro informe, del Instituto Internacional para la Democracia y Asistencia Electoral concluyó que la democracia estadunidense está "en retroceso" al señalar "un deterioro visible de los ideales democráticos" con la disputa de resultados electorales legítimos, esfuerzos para suprimir participación electoral y actos de represión oficial contra protestas, entre otros factores. ¿Quiénes rendirán cuentas por sofocar la propia democracia en casa?

Sin rendición de cuentas no hay democracia, afirma Estados Unidos cada vez que enjuicia la política de otros países. ¿Pero aplica lo mismo para sí mismo?

“…. toda la gente equivocada está en la cárcel y toda la gente equivocada está fuera de la cárcel, toda la gente equivocada está en el poder y toda la gente equivocada está fuera del poder”, escribió el historiador Howard Zinn, afirmando que eso persiste porque "nuestro problema es la obediencia civil" frente a tanta injusticia. Ante ello, argumentó, a veces se requiere la desobediencia civil justo para obligar que el poder rinda cuentas y con ello defender esa esencia de la democracia.

Joe Strummer, Johnny Cash. Redemption Song.

https://open.spotify.com/track/6ArficY3dtVMWYkyTYkAJP?si=71cdfa0d86854d49

Publicado enInternacional
Lunes, 01 Noviembre 2021 07:10

Qué susto

La celebración de Día de Muertos se infiltra cada vez más en Estados Unidos. En Los Ángeles, California,el sábado el festejo incluyó la tradicional Danza Chicomecóatl.Foto Afp

Es Halloween y el susto está por todas partes.

Este país desde sus orígenes se ha definido en gran medida en torno al temor ante "lo otro", sus políticos han justificado guerras, invasiones, intervenciones, tortura, genocidios de indígenas, esclavitud, discriminacion y un fervor armamentista sin igual hasta hoy día. Casi todo organizado en torno a una constante "amenaza" que casi siempre proviene del exterior. El enemigo, como en casi todos los países, es "demonizado" –la amenaza mexicana, la "amarilla", la "roja" (primero indígenas, después comunismo)– y así nutriendo más guerras, olas antimigrantes, xenofobia y una percepción del crimen vinculado a minorías y a los "otros" (con ello se ha llegado a ser el país más encarcelado del mundo).

El país más poderoso de la historia es aparentemente el país más asustado del mundo.

Por eso Estados Unidos necesita el presupuesto militar más masivo del planeta (más grande que el total combinado de los próximos 11 países con mayor gasto militar), el temor siempre ha sido entre las mejores armas de los políticos para justificar y mantener su poder y las guerras casi constantes a lo largo de la historia de este país.

Pero este Halloween, los principales demonios y monstruos, "enemigos" y otros que amenazan a este país ya no provienen de "afuera", no son extranjeros, ni extraterrestres, ni están disfrazados de otras cosas, sino que son estadunidenses. Según el consenso de las agencias de inteligencia y de seguridad interna y de una amplia gama de analistas políticos, la mayor amenaza a Estados Unidos hoy día proviene de extremistas blancos y sus promotores, entre ellos el ex presidente Donald Trump y sus aliados. "Cuando visitaba Estados Unidos en los 60 y 70, tenía que firmar una declaración de que no tenía la intención de derrocar al gobierno estadunidense por la fuerza. Nunca me di cuenta que ésta sólo se aplicaba a los extranjeros", tuiteó recientemente el gran cómico inglés John Cleese, integrante de Monty Python.

Las investigaciones en curso sobre el atentado de golpe de Estado del 6 de enero continúan revelando una red cada vez mayor de complicidades entre agrupaciones extremistas de derecha y legisladores federales y asesores republicanos. El Washington Post, en una amplia investigación, concluye que ese día sólo fue una parte del "asalto por el presidente Donald Trump sobre la democracia estadunidense" que impulsó desde meses antes y que esa "insurrección no fue un acto espontáneo ni un evento aislado. Fue una batalla sobre una guerra más amplia en torno a la verdad y sobre el futuro de la democracia estadunidense" (https://www.washingtonpost.com/politics/interactive/2021/jan-6-insurrection-capitol/).

Hace una semana una gama extraordinaria de prominentes escritores, académicos y analistas conservadores tradicionales, centristas y liberales publicaron una Carta Abierta en Defensa de la Democracia deplorando el asalto por fuerzas trumpistas al proceso político-electoral. “Instamos a todos los ciudadanos responsables a quienes les importa la democracia –funcionarios públicos, periodistas, educadores, activistas, sociedad en general– a hacer de la defensa de la democracia una prioridad. Ahora es el momento para que líderes de todos tipo… se presenten a ofrecer su apoyo a la República”, escribieron.

Durante los años de Trump y ahora con el Partido Republicano subordinado a su proyecto neofascista, voces desde Noam Chomsky hasta las de ex generales –en sí algo inusitado– han repetido que el experimento democrático estadunidense está más amenazado hoy que nunca desde la Guerra Civil, algo que podría tener graves consecuencias internacionales.

Mientras el Halloween desafortunadamente ha contaminado a México desde hace años, el Día de Muertos está infiltrando cada vez más a Estados Unidos. Tal vez eso abre la posibilidad de convocar a los grandes defensores de este pueblo de migrantes –con cempasúchil y copal y tal vez un poco de whisky también– a acompañar la lucha para rescatar sus principios democráticos y para dejar de asustarse y, con ello, asustar a todos a su alrededor.

Harry Belafonte. Zombie Jamboree. https://open.spotify.com/track/1WC367oL0q70xpMlGuy90b?si=d65cce3040c44968

Publicado enInternacional
La ONU condena el asesinato de dos adolescentes venezolanos en Colombia

Eran migrantes y fueron baleados después de haber sido señalados de robar en un almacén

Jaime Marthey, defensor de pueblo del departamento Norte de Santander donde ocurrieron los homicidios, aseguró que los jóvenes fueron sorprendidos robando ropa en Tibú, una población fronteriza con Venezuela.

 

La ONU y autoridades colombianas investigan el asesinato de dos adolescentes venezolanos de 12 y 18 años, que fueron baleados luego de haber sido señalados de robar un almacén en una violenta región cocalera del noreste del país, según diversas fuentes divulgadas este lunes.

En videos y fotos difundidas en redes sociales, se ve a los adolescentes con aire afligido, las manos atadas hacia adelante con cinta adhesiva mientras una persona fuera de cámara los acusa de "ladroncitos".

"Lamentablemente son muchachos muy jovencitos, no queremos verlos mañana por allá tirados en alguna orilla de las carreteras", dice la voz anónima.

Los cuerpos de los adolescentes fueron encontrados más tarde en una zona rural, aparentemente baleados y con las manos todavía amarradas.

Un cartón con la palabra "ladrones" escrita a mano reposaba sobre el cuerpo del más pequeño, tirado bocabajo con una mochila roja.

Jaime Marthey, defensor de pueblo del departamento Norte de Santander donde ocurrieron los homicidios, aseguró que los jóvenes fueron sorprendidos robando ropa en Tibú, una población fronteriza con Venezuela.

Los comerciantes los ataron, pero luego "fueron arrebatados (...) por un grupo armado ilegal que se los llevó con un destino desconocido donde luego aparecieron muertos", agregó Marthey en entrevista con Blu Radio.

Según el defensor, los jóvenes eran migrantes que huyeron de la crisis económica de Venezuela.

El coronel de la policía, Carlos Martínez, responsabilizó a las disidencias de la exguerrilla de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que se apartaron del acuerdo de paz firmado en 2016 y aseguró que se adelantan pesquisas para esclarecer el crimen.

La oficina de la ONU para los Derechos Humanos en Colombia rechazó el homicidio del menor de 12 años y pidió a las autoridades "investigar estos hechos".

El convulso municipio de Tibú concentra la mayor cantidad de narcocultivos de Colombia con más de 19.000 hectáreas sembradas de hoja de coca, según la ONU.

Disidentes de la otrora guerrilla de las FARC, rebeldes del Ejército de Liberación Nacional (ELN) y narcos de origen paramilitar se disputan el territorio a sangre y fuego para controlar el negocio de la coca.

Organizaciones no gubernamentales como la internacional Human Rights Watch han denunciado que miles de migrantes venezolanos llegan a la región por el precario control de los pasos fronterizos y terminan atrapados en el conflicto armado colombiano.

12 de octubre de 2021

Publicado enColombia
De un país en guerra a otro en conflicto, los 4.000 afganos que acogerá Colombia por mandato de Biden

El servilismo de Colombia con EEUU es histórico y llegó a su cenit con el ‘Plan Colombia’, un programa multimillonario de ayuda militar para combatir a las guerrillas bajo la excusa del narcotráfico. Se puso en marcha en 2001, en plena ‘guerra contra el terror’ tras el 11-S. Ahora, Joe Biden pide a Colombia que acoja a 4.000 afganos en un país saturado de migrantes venezolanos y desplazados internos a causa de la violencia crónica y con una crisis agudizada por la covid-19.

 

"Cuando lo pierdes todo, pierdes hasta el miedo". Así respondía en 2016 un hombre libio, de mediana edad, durante su viaje en un ferry hacia Atenas tras haber arriesgado su vida en el mar Egeo para llegar a Europa. La mal llamada ‘crisis de refugiados’ estaba en pleno apogeo y su epicentro era Grecia, lugar de tránsito de miles de personas en busca de asilo. Buena parte de esas oleadas de refugiados y migrantes fueron causa de las guerras desatadas en Oriente Medio y África a raíz de la ‘guerra global contra el terror’ que George W. Bush provocó e inició en respuesta a los fatídicos atentados yihadistas en Nueva York y Washington. En 2001, hace ahora 20 años, cambió el mundo.

Antes de dejar la Casa Blanca, Donald Trump anunció que tras 20 años en Afganistán, el primer país al que EEUU envió tropas tras el 11-S, el Ejército estadounidense se iba a retirar. Llegó Joe Biden a la Presidencia y siguió el plan: el objetivo era estar fuera del país de los talibanes en agosto de 2021. A EEUU le siguieron el resto de países con tropas, entre ellos España. Lo que no esperaban Biden y sus aliados occidentales es que los talibanes se iban a hacer con el control y en menos de dos semanas tomarían, sin resistencia, la capital, Kabul. El resto lo hemos visto en los medios de comunicación de todo el mundo durante este mes de agosto. De repente, la humanidad abre los ojos y se topa con un conflicto olvidado de consecuencias impredecibles.

"Desde 2015, cuando se redujo el número de tropas extranjeras, los medios de comunicación han ignorado en gran medida a Afganistán, pero la guerra se volvió más violenta y las bajas civiles alcanzaron niveles récord. Sólo ahora, con los talibanes en Kabul, vuelve la atención’, afirma a Público Ross Eventon, economista e investigador de la Universidad colombiana del Rosario. El experto recuerda que un alto porcentaje de los migrantes que llegaban a Europa en 2015 eran de origen afgano como consecuencia del incremento de los bombardeos de Estados Unidos, lo que originó un fuerte desplazamiento de personas hacia países vecinos, como Irán y Pakistán.

Ahora, tras la caótica salida de las tropas de EEUU y sus aliados de Afganistán, se avecina otra crisis humanitaria de envergadura, a causa del regreso de los talibanes al poder pero también por las disputas internas y la presencia de grupos yihadistas como el Estado Islámico de Jorosán y Al Qaeda, más radicales incluso que los talibanes. No se sabe a ciencia cierta cuántos afganos han abandonado su país este mes de agosto, por tierra y aire, pero nadie niega que son cientos de miles. En este contexto, Biden, principal artífice de la peor evacuación de su historia, ha hecho un llamamiento a multitud de gobiernos para que acojan refugiados, y ha incluido a varios de Latinoamérica, que se ven sometidos al imperativo americano.

Colombia, el país con más desplazados internos y segundo receptor de migrantes

Sólo Colombia, el principal socio de EEUU en la región, ha de recibir "temporalmente" a unos cuatro mil afganos, quienes llegarán a un país que desde 2017 ha recibido dos millones de venezolanos, teniendo en cuenta que ambas naciones comparten una gigantesca frontera de 2.000 kilómetros. Colombia es epicentro de la crisis migratoria venezolana y no ha tenido capacidad para asimilar el problema tanto política como socialmente. Según ACNUR, Colombia es el segundo país que alberga el mayor mayor número de refugiados y migrantes en el mundo, después de Turquía, que acoge a cerca de cuatro millones de sirios.

Colombia se ve abocada ahora a dar respuesta a EEUU e ignorar con esta decisión su propio conflicto interno (y armado). Sólo en 2021, en este país se han contabilizado 67 masacres y 112 asesinatos de líderes sociales, según el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz (Indepaz). Además, los colombianos siguen inmersos en una insatisfacción generalizada hacia la política del presidente Iván Duque, la desaprobación supera el 60%, según las encuestas realizadas tras la protesta social y las huelgas desatadas desde el pasado mes de abril.

Lo curioso es que Colombia y Afganistán están entre los países con mayor número de desplazados internos a causa de la violencia. Según ACNUR, Colombia es el primero en el ranking mundial, con más de ocho millones, a lo que se ha sumado en los últimos años el esfuerzo prolongado de acoger a cerca de dos millones de venezolanos.

En cuanto a las oleadas globales de refugiados, más de dos tercios provienen de cinco países: Siria, Venezuela, Afganistán, Sudán del Sur y Myanmar, también según datos de ACNUR. La paradoja es que quienes acogen a esos migrantes son naciones pobres, en desarrollo o de renta media; sólo una minoría va a países ricos.

Si Colombia alberga ahora a miles de afganos, por mucho que estén amparados por EEUU y se hable de ‘temporalidad’, inexacta todavía, éstos habrán abandonado un país en guerra para ser acogidos en otro con un conflicto armado enquistado, ubicado en América Latina, es decir, a miles de kilómetros de Asia, donde se habla español, una nación que no pertenece ni a Europa, ni es Estados Unidos o Canadá, los destinos que esperan estos nuevos refugiados. Los afganos se encontrarán en un país donde la violencia es endémica y sistemática, con una migración masiva sin precedentes, donde la pandemia ha hecho mella en la economía, en la sociedad y en la política.

Además no es fácil instalarse en Colombia, sirva de ejemplo que la regularización de los venezolanos pasa por conseguir el Permiso Especial de Permanencia (PEP), que otorga el Departamento de Migración. Decenas de miles de venezolanos, de bajos recursos, llegan a Colombia como pueden (de forma ilegal) y después siguen su camino hacia otros países como Ecuador, Perú o Chile, atraviesan fronteras a pie tras caminar por trochas durante días y semanas. Es el caso de Rosa Castro, quien, junto a sus hijos de 14 y 16 años, vivió un año y medio de pandemia en Colombia como migrante venezolana y después viajó a Perú para encontrar una manera de subsistir con su familia. El peligro es evidente, atravesó, sola con sus dos hijos, y a pie, las fronteras de Colombia, Ecuador y Perú, según detalló a Público. Otro foco de tensión migratoria en Colombia se da en su frontera con Panamá, el conocido ‘tapón del Darién’, donde se agolpan personas que han surcado miles de kilómetros -incluso africanas- en sus ansias de llegar a Estados Unidos a través de la insegura Centroamérica y México.

EEUU lo paga todo, pero no será suficiente

Ross Eventon considera que Estados Unidos está utilizando a Colombia para mejorar la imagen de su mejor aliado en Latinoamérica, después de las críticas recibidas por la fuerte represión policial contra las protestas ocurridas este 2021, y teniendo en cuenta que en 2022 se celebrarán elecciones presidenciales. "Dado que todo está pagado por Estados Unidos es más una maniobra de la Administración de Biden que un gesto humanitario de Colombia", destaca, al explicar que será USAID (Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional) quien asumirá todos los costos.

Una opinión que contrasta con la visión de la periodista Giannina Torres, periodista especializada con experiencia en gestión de proyectos con organismos internacionales en Colombia, que asegura que la recepción de afganos, planeada entre el Gobierno de Colombia en articulación con Washington, es una iniciativa que demuestra la apertura y la solidaridad del país, tal y como se ha hecho con el recibimiento de la población migrante venezolana.

"El contexto en el que se da este recibimiento de mujeres y familias es el acuerdo entre Colombia y Estados Unidos, se trata de un sistema de protección temporal en el que se está avanzando logísticamente desde el gobierno en coordinación con las autoridades estadounidenses para garantizar alojamiento, alimentación y atención psicosocial de las familias afganas’, enfatiza Torres. En el caso de que lleguen mujeres afganas, la periodista colombiana advierte de que se debe dar una respuesta rápida porque los retos son enormes, la estabilización de las mujeres que llegan de un contexto de guerra requiere de acciones de apoyo psicosocial y de acompañamiento.

Torres reconoce que Colombia afronta profundas dificultades sociales y económicas, pero está convencida de que la experiencia de la migración venezolana "puede servir para atender a las familias afganas". En definitiva, considera positivo el rápido y generoso acuerdo para que Colombia acoja temporalmente a los afganos mientras se tramita su estancia legal en Estados Unidos, al ajustarse a los principios de "humanidad y solidaridad".

¿Y si EEUU falla y los afganos tienen que quedarse en Colombia?

Giannina Torres explica que, en ese caso, el Gobierno tendría que tomar medidas adicionales para garantizar la integración socio-económica real de las familias afganas: ofrecer cursos de español, oportunidades de acceso a ofertas laborales, subsidios o ayudas temporales y acceso a la educación. Pero insiste en que, en principio, la protección es temporal, según el compromiso de Estados Unidos, que sería el receptor final de esta población.

Rocío Castañeda, desde el área de Comunicaciones de ACNUR en Bogotá, es cauta y se limita a manifestar a Público que son los gobiernos de Estados Unidos y Colombia los responsables de organizar la llegada y estadía temporal de los afganos y afganas. "Por el momento, ACNUR no ha recibido solicitudes oficiales de apoyo al Gobierno colombiano ni a la embajada de Estados Unidos en Colombia; sin embargo, estamos dispuestos a prestar la asistencia humanitaria", afirma Castañeda.

En este contexto, hay muchas incógnitas por despejar: el número exacto de refugiados afganos que llegaría a Colombia, tampoco se conoce la fecha de arribo, ni los procesos de asilo con Estados Unidos, ni la duración de la estadía en el país sudamericano. Eso sí, el Gobierno ha confirmado que se aceptarán las reglas del juego que imponga Estados Unidos y que se ubicarían en ciudades como Bogotá, Cali y Barranquilla.

Y, mientras tanto, nadie pregunta ahora a los afganos si quieren terminar en Colombia, en el caso de que EEUU los abandone a su suerte en este país latinoamericano, cuando su búsqueda de asilo se dirigía a Europa o Estados Unidos tras escapar de Afganistán.

El servilismo colombiano a la Casa Blanca

Para entender por qué Colombia tiene que asumir la llegada de afganos pese a su situación de vulnerabilidad, hay que tener en cuenta que la intromisión de EEUU en Latinoamérica es de larga data. El hegemón que surgió tras la II Guerra Mundial y durante la Guerra Fría usó las tierras americanas más allá del río Bravo como laboratorio para aplicar desde golpes de Estado hasta intervenciones militares directas o indirectas. El objetivo era eliminar cualquier atisbo de comunismo, el llamado ‘enemigo interno’ y disponer de privilegios comerciales a través de chantajes arancelarios. Los métodos no han importado nunca. Más allá de las dictaduras que amparó Washington en el Cono Sur, Colombia ha sido aliado incondicional de la Casa Blanca siempre, bajo la excusa de recibir ayudar en la lucha contra el narcotráfico. Todo empezó en 1971, cuando Richard Nixon declaró su 'guerra contra las drogas’ que terminó derivando, con George W. Bush, en una ‘guerra contra el terror’ tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El Plan Colombia fue decisivo: un programa de ayuda militar que pactaron Andrés Pastrana y Bill Clinton, pero que ejecutaron George W. Bush y Álvaro Uribe a partir de 2001. A través de este acuerdo, Colombia recibió en 15 años, hasta 2016, unos diez mil millones de dólares que financiaron la Política de Defensa y Seguridad Democrática de Álvaro Uribe (2002-2010), la que colocó a Colombia en una de las etapas más oscuras en términos de violaciones de los derechos humanos.

El Plan Colombia fue un pretexto para encubrir una intervención estadounidense: "Se trata de una guerra social de la globalización neoliberal en el marco del recorrido hegemonista de EEUU como potencia político-militar. Es diferente a lo que aparenta ser, es un proyecto que combina lo militar con lo político, lo institucional y jurídico con lo económico, que postula una idea de gobernabilidad sin cambios democráticos ni reformas sociales", escribió hace ahora 20 años el exsecretario general del Partido Comunista de Colombia Jaime Caycedo Turriago en el libro 'Plan Colombia: Ensayos críticos’, en un texto titulado "Nuevo modelo de dominación colonial".

Si miramos a Afganistán ahora cuadra esa idea de "gobernabilidad sin cambios democráticos ni reformas sociales". Washington está agotando sus recursos y ya acumula muchos fracasos (sumemos a la ‘guerra global contra el terror’ su otra ‘guerra contra las drogas’ de Nixon). Pero no cesa en su presión, ahora pide a Colombia que le ayude a gestionar el aluvión de refugiados afganos y que acoja, en un país hostil para ese pueblo asiático, a 4.000 de ellos. El presidente Iván Duque solo puede responder "SÍ" a Biden, no puede traicionar a su padrino político, Álvaro Uribe, quien recibió miles de millones para su guerra contra las guerrillas. El patio trasero de EEUU sigue abierto.

 

Bogotá/Madrid

30/08/2021 22:24

Fátima Martínez//twitter.com/@FatimaMG">@@FatimaMG / Esther Rebollo@estherrebollo

Publicado enColombia
La reciente estrategia migratoria de Biden consiste en expulsar a los centroamericanos sin documentos en un viaje sin escalas a la frontera con Guatemala. En la imagen, familias retornadas en el albergue de esta nación. Foto: cdc.gov

La población blanca disminuyó por primera vez desde que se hace el registro

 

Nueva York. El explosivo crecimiento de la población latina en Estados Unidos contra la merma de la cifra de ciudadanos blancos fue una de las conclusiones sobresalientes del censo 2020. La población en general aumentó 7.4 por ciento en la década reciente, el incremento más bajo desde la depresión de 1930.

El porcentaje de blancos disminuyó asimismo de 63.7 por ciento de hace 11 años a 57.8 por ciento de 2020. Los blancos siguen siendo el grupo étnico o racial más grande, aunque no en California, donde 39.4 por ciento son latinos y 34.7, blancos.

Algunos demógrafos dicen que el porcentaje de habitantes blancos es esa nación no está disminuyendo tanto sino que ya no se identifica como totalmente blanco y asume una identidad multirracial. La cantidad de personas que dijeron pertenecer a dos o más razas casi se cuadriplicó, de 9 millones en 2010 a 33.8 millones reportado en el censo reciente, lo que representa 10 por ciento de los estadunidenses.

Ese aumento fue impulsado por el boom poblacional de latinos que aumentó en casi un cuarto en 10 años. A título de comparación, el crecimiento del resto de la población fue de 4.3 por ciento.

Hay 62.1 millones de latinoamericanos en el país, que representan 18.7 por ciento. En 2010, eran 16.3 por ciento. Los estados donde hubo un mayor crecimiento de la comunidad hispana fueron Florida, Texas, Nueva York, Illinois y California. La cifra de habitantes blancos en ese estado sureño se desplomó 24 por ciento entre 2010 y 2020, lo que confirma que es uno de los tres estados –junto con Nuevo México y Hawaii– donde no son el grupo étnico más numeroso.

Los de origen asiático, mientras tanto, son un tercio más y hoy suman 24 millones de personas.

Los hispanos, asiáticos y personas de dos o más razas son los únicos sectores menores de edad que crecen, declaró William Frey, del Programa de Políticas Metropolitanas de Brookings. Muchas de estas minorías jóvenes son importantes para nuestro futuro crecimiento, no sólo el de la población joven sino para nuestra futura fuerza laboral.

Los hispanos representaron aproximadamente la mitad del aumento poblacional de Estados Unidos.

El censo de 2020 confirmó lo que sabemos desde hace años: el futuro del país es latino, afirmó Arturo Vargas, director del Fondo Educativo de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Elegidos y Designados.

El conteo demográfico se hace cada 10 años desde 1790 y ésta es la primera vez en que la cantidad de blancos bajó, de 196 millones de 2010 a 191 millones de 2020.

Los latinos superaron a los blancos como el grupo étnico más grande de California en 2014.

Los datos estadísticos recientes muestran que la comunidad latina de California avanzó 11 por ciento hasta alcanzar 15.5 millones de personas, lo que supone casi 40 por ciento de los cerca de 40 millones de residentes del estado.

Biden aprieta la tuerca contra migrantes centroamericanos

Por otra parte, defensores de los migrantes criticaron ayer las políticas de asilo del presidente Joe Biden, pues consideraron que las expulsiones en la frontera sur y otras medidas disuasorias eran crueles, ilegales e ineficaces.

En una carta dirigida a Biden y a funcionarios de alto rango, más de 100 organizaciones instaron al presidente demócrata a restablecer la capacidad de todos los migrantes para solicitar asilo en Estados Unidos y evitar cualquier nueva política que limite el acceso.

Prometiendo un enfoque más humano, Biden ha revertido muchas de las políticas restrictivas de su predecesor republicano, Donald Trump.

Sin embargo, el mandatario demócrata ha mantenido un decreto conocido como Título 42, una de las medidas más limitantes de Trump que permite a las autoridades estadunidenses expulsar a los migrantes atrapados al cruzar la frontera de vuelta a México.

Cientos de personas centroamericanas en movilidad –muchas familias con niños– retornadas por Estados Unidos en vuelos hacia el sur de México han sido arrojadas esta semana a un remoto puesto de avanzada en la jungla, en la frontera con Guatemala.

Entran a esa nación centroamericana con niños en brazos y sus pocas pertenencias en bolsas de plástico, la mayoría reconocen estar desorientados por su repentina llegada a un tercer país en 24 horas. En parte, ése es el punto. La nueva medida de Estados Unidos tiene como objetivo disuadirlos de intentar llegar a la frontera estadunidense.

Entre los expulsados hay hondureños y salvadoreños. Algunos comienzan a caminar hacia el sur, piden aventón o buscan un autobús si tienen dinero.

La siguiente comunidad es pequeña, está a 18 kilómetros y en el medio sólo hay una jungla interrumpida por ranchos amurallados. Algunos de los migrantes aseguran que volverán a intentar llegar al gran vecino del norte.

Publicado enInternacional
Sábado, 07 Agosto 2021 05:15

La muerte de la Convención de Ginebra

La muerte de la Convención de Ginebra

 Asistimos hoy al progresivo y obvio (por obvio no menos grave) desmantelamiento del derecho internacional humanitario. Tratamos como criminales a quienes brindan ayuda humanitaria. Parecen ellos los verdaderos “criminales”. Tal es el nivel de nuestro retroceso. Del procesamiento de Scott Warren en Arizona (su delito fue dejar agua y frazadas a migrantes desesperados en el desierto), o de Carola Rackete en Italia, cuyo único “crimen” fue evitar que decenas de chicos se ahogaran en el mar mediterráneo, hasta la acusación y criminalización de una fiscal internacional (Fatou Bensouda), vemos cómo lo que entendíamos como “ayuda humanitaria”, como “derecho básico”, como “humanidad”, va perdiendo cada día su lugar. Su espacio. Incluso, empieza a ser visto como un crimen. Como una “amenaza”. Como una “excusa”. Un profesor de geografía que reparte frazadas es un “criminal”.

Los cuatro convenios de Ginebra, base moderna de tal derecho, tienen por misión prioritaria, aunque no única, la de proteger a las víctimas de los conflictos armados. Estos convenios (cuya última modificación, producto de la posguerra, entró en vigencia en 1950), intentaron o intentan ponerle un límite a la barbarie armada. Intentaban que los combatientes enemigos (amén del resguardo de la población civil y de la Cruz Roja) también tuvieran derechos. Hoy vemos cómo esos derechos se recortan y desmantelan tanto en el plano interno como internacional. Se matan civiles. Se dejan morir ahogados miles de víctimas que escapan de conflictos armados. Se atacan hospitales. Se matan combatientes que huyen. Todo sin consecuencias reales. El derecho internacional público parece no tener nada concreto para decir. Se bombardean países, se violentan fronteras, se cometen “errores” llamados “colaterales”, se arrasan países sin consecuencias. Esos delitos no parecen “graves”. Eso nadie lo juzga.

El derecho internacional se encuentra en un laberinto. La célebre “intervención humanitaria” fue tan mal usada, para justificar tanta barbarie y tantas guerras “preventivas” de algunos Estados (poderosos, cuyos crímenes nunca son, por supuesto, juzgados), que debió cambiarse su nombre: hoy se habla de responsabilidad de “proteger” (R2P) de parte de los Estados. Se cambió el nombre porque ya nadie creía en la intervención “humanitaria”. Ya daba vergüenza presentar invasiones con intereses inconfesables (encontrar armas de destrucción masiva...) como intervenciones “humanitarias”. Pero no parece que estemos tampoco “protegiendo” mucho a los miles de migrantes desesperados que escapan con lo puesto de los conflictos que se viven en sus propios países (muchos a instancias de guerras comerciales encubiertas donde las potencias juegan un rol cierto, aunque no claro); huyen desesperados con lo puesto, como la familia de Aylan Kurdi (rechazada por Canadá, donde paradójicamente nace la R2P) y los estados “civilizados” no hacen nada por ellos. Al contrario. Los quieren "frenar". Les dan la espalda. Los dejan morir ahogados. (“Llame a Malta” fue la recomendación que la guardia italiana dio a un bote precario que pedía auxilio antes de naufragar, tras lo cual murieron ahogados sus 500 ocupantes. Esto sucede en el mundo “civilizado” de hoy). 

El derecho penal internacional calla. Sostenemos tantas burocracias elegantes y caras, tantos foros de “cooperación”, tantas Cortes de Justicia. Nada de eso sirve. Se habla de un supuesto (hipócrita) derecho de “salida” para tolerar el respeto multicultural. Pero lo cierto es que cuando esas personas “salen” de sus culturas (países), huyendo de la violencia (sobre todo las mujeres, como advierte Susan Moller Okin, cuando se pregunta “Is Multiculturalism Bad for Women?), las democracias “civilizadas” de Europa, que predican el “respeto” cultural, no les abren las puertas. No tienen respuesta para ellas. Las deportan. Cuando no las dejan morir en el océano junto a sus hijos. Es menester terminar ya con esta hipocresía. ¡Cuesta vidas! ¿Quién no vio el cadáver del chico flotando que llevaba las notas de la escuela cosidas a su ropa para que Europa pudiera ver que él era un buen estudiante y merecía una oportunidad? ¿Quién no vio en el fondo del océano a la madre abrazada a su hijo? ¿Qué tiene para decir el derecho internacional de eso? ¿Dónde está el crimen? ¿Quién lo comete? ¿No nos da vergüenza? ¿Cuándo serán juzgados esos delitos? Es tal la inversión y el miedo de las burocracias “jurídicas” a dar un paso (como el de Fatou Bensouda), que terminamos en el absurdo de acusar, por miedo, como “criminal” al único que ayuda a salvar vidas: Scott Warren. El derecho internacional nunca estuvo tan agachado como lo está hoy. Tenía algo de razón Julio Maier cuando pensaba en tirar su título de abogado a la basura. A veces, todos sentimos ganas de hacer eso.

Por Guido Leonardo Croxatto

06/08/2021

Guido Leonardo Croxatto es director nacional de la Escuela del Cuerpo de Abogados del Estado (ECAE/PTN).

Publicado enInternacional
Sábado, 31 Julio 2021 06:20

Inédito aumento de remesas

Inédito aumento de remesas

Las medidas para reducir el riesgo de contagio de Covid-19 en términos positivos implica reconocer que 11.1 por ciento de los trabajos del sector salud de la Unión Europea fueron realizados por migrantes, y que en Estados Unidos la fuerza laboral migrante en sectores esenciales fue mayor; durante 2020 representó más de 16 por ciento en el sector salud, 19.8 por ciento del sector agrícola y 11.7 en manufactura de alimentos. Paralelamente, los impactos negativos de la pandemia no sólo afectaron la actividad económica, sino que también la migración y las remesas internacionales. Las afectaciones incluyeron la postergación de migraciones planeadas, el cierre de fronteras de los países de origen, tránsito y destino y la interrupción o ralentización de trámites migratorios.

Los protocolos anunciados en enero de 2019 por la administración de Donald Trump, conocidos como Quédate en México, restricciones que afectaron el flujo de migrantes e hicieron que más de 71 mil personas tuvieran que permanecer en México para culminar su trámite de asilo, concentrándose en las principales ciudades fronterizas del lado mexicano. Fue hasta el presente año cuando el presidente Joe Biden acabó con esos protocolos.

En abril de 2020 el número de aprehensiones e inadmisiones llegó a su menor nivel desde abril de 2017, expresión directa del flujo migratororio. Los migrantes mexicanos padecieron los efectos de la crisis sanitaria, tanto en términos de salud (3 mil 384 fallecimientos por Covid-19) como económicos, al alcanzar una tasa de desempleo de 17 por ciento en abril de 2020.

Uno de los asuntos trascendentes de la migración internacional son los dineros que los migrantes envían a los familiares que residen en su país de origen. Se conocen como remesas y pueden llegar a ser fundamentales para el sostén de una familia y amplian sus vínculos sociales, pero además pueden generar dependencia económica de alcance local y nacional cuando representan un porcentaje alto del producto interno bruto. De ahí la importancia de estudiar los montos, las condiciones de su transferencia y el uso que se dé a estos recursos.

Debido al Covid-19 se vio disminuido el volumen de las remesas en diversos países. La estimación global es que de 2020 a 2021 los envíos disminuirán alrededor de 7 por ciento respecto de 2019, sería la caída más grande desde 1970. Sin embargo, en América Latina y el Caribe las remesas sólo se contrajeron 0.2 por ciento en 2020.

El Banco Mundial estima que en 2020 una cuarta parte de las remesas del mundo llegaron a India, China y México, y otra cuarta parte se dirigió a otros 7 países. En uno de cada 10 países crecieron las remesas; México, Pakistán y Bangladesh, entre ellos.

El aumento de remesas en México es una tendencia que lleva más de una década. Los hogares receptores aumentaron 3.6 por ciento en 2010 y 5.1 por ciento en 2020. Desde 2003 el país presenta una dependencia de remesas nunca vista, equivalente a 3.8 por ciento del PIB. En 2020 llegaron a su máximo histórico al alcanzar 40.6 mil millones de dólares, lo que representa un incremento de 11.4 por ciento a tasa anual. Noventa y uno y medio por ciento provinieron de Estados Unidos, 98.9 por ciento se enviaron vía transferencia electrónica. Para este año se estima que las remesas aumentarán 21.7 por ciento, llegarán a los 49 mil 400 millones de dólares a fines de 2021.

Algunas de las hipótesis que buscan explicar el comportamiento ascendente de las remesas mexicanas apuntan al tipo de cambio con la moneda estadunidense y a la necesidad de repatriar ahorros, a que algunos migrantes ya retirados piensan regresar al país y otros decidieron retornar ante el Covid-19. También se llega a afirmar que se debe al aumento del empleo relacionado con el mayor acceso de migrantes a la seguridad social en Estados Unidos. Y para otros es reflejo de la recuperación de la economía en el país del norte, por los estímulos fiscales brindados durante la pandemia.

La información de esta co­laboración se toma del Anuario de migración y remesas México 2021, presentado el pasado 14 de julio; un esfuerzo entre la Secretaría General del Consejo Nacional de Población (Conapo), la Fundación BBVA y BBVA Research. En esta ocasión, los textos hacen énfasis en los efectos de la pandemia por el COVID-19: un panorama de la migración global y de la población estudiantil internacional; perfil sociodemográfico de la migración mexicana contemporánea y de la población residente nacida en el extranjero, la inmigrante reciente, la de migración circular, en tránsito con origen en otros países, así como en refugio. Se abordan las condiciones de salud relacionadas con la pandemia de la población mexicana en Estados Unidos, así como un acercamiento a la migración internacional de niños y adolescentes. Finalmente, se analiza la variación de las remesas y se incluye un perfil estadístico sobre migración y remesas para cada una de las entidades del país. La publicación completa se puede consultar en https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/653479/Anuario_Migracion_y_Remesas_2021.pdf

Gabriela Rodríguez, Secretaria general del Consejo Nacional de Población

Publicado enEconomía
Página 1 de 14