Jefe del Comando Sur, almirante Craig Faller, en Washington, EE.UU., el 7 de febrero de 2019Saul Loeb / AFP

La presencia del Comando Sur en el país suramericano ha sido rechazada anteriormente tanto por Venezuela, que la considera como una "provocación".

El almirante Craig Faller, jefe del Comando Sur de EE.UU., anunció que se encuentra en Colombia, "un aliado vital y confiable en seguridad", para reunirse con la cúpula militar de ese país, en medio de las tensiones con el Gobierno de Venezuela. 

El Comando Sur informó mediante un tuit que Faller se reunirá con "líderes militares" en Colombia, país que visitó en junio pasado, "para discutir la cooperación en materia de seguridad". La información fue ratificada por la Embajada de EE.UU. en Bogotá.

La llegada de Faller coincide con la estadía del presidente colombiano, Iván Duque, en EE.UU., país al que arribó el pasado domingo para tratar una "agenda focalizada en temas ambientales, migratorios y crediticios", según informó en su cuenta de Twitter. Se prevé que el mandatario colombiano además participe en la Asamblea General de la ONU, que se llevará acabo esta semana. 

Antes de este viaje, Duque estuvo en España, de jueves a sábado. Allí se reunió con su homólogo Pedro Sánchez y autoridades de su gabinete; con el rey de ese país, Fernando IV; con los expresidentes Felipe González, José María Aznar y Mariano Rajoy; con sectores empresariales y de la banca, y con el opositor y prófugo de la justicia venezolana, Leopoldo López, entre otros.

Colombia, Maduro y la Celac

El mandatario colombiano no participó en la 6.ª Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), celebrada el pasado sábado en México.

El repudio de Bogotá a Caracas quedó recogido en un comunicado, emitido por la Cancillería colombiana, donde se rechaza la participación del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en la cita regional.

Colombia ratificó que desconoce "el poder de facto" de Maduro "como resultado de la elección presidencial del 20 de mayo de 2018, viciada por la ausencia de garantías a la oposición y por el fraude". Esta postura ha sido mantenida por el país suramericano con el apoyo de EE.UU. y un grupo de países de América Latina, a pesar de que los observadores internacionales no encontraron pruebas de irregularidades en esos comicios.

Los mandatarios Mario Abdo Benítez, de Paraguay, y Luis Lacalle Pou, de Uruguay, que sí asistieron al encuentro, también expresaron su cuestionamiento a la legitimidad de Maduro, como ya lo habían demostrado ambos países en el Grupo de Lima, cónclave surgido en el seno de la Organización de Estados Americanos (OEA) con la finalidad de proponer medidas y mecanismos regionales para deponer al mandatario venezolano.

Al respecto, el jefe de Estado venezolano le pidió a ambos presidentes que pusieran "la fecha, el lugar y la hora" para "debatir de democracia, de libertades, de resistencia, de revolución".

Faller de nuevo en Colombia

Hace tres meses, cuando Faller estuvo en territorio colombiano, hubo un cruce de declaraciones entre Caracas y Bogotá, en el contexto de las tensiones entre ambos países y de las acusaciones mutuas de desestabilización a través de la acción de grupos armados ilegales y de organizaciones criminales.

En esa oportunidad, el mandatario colombiano publicó en su cuenta de Twitter que en el encuentro con Faller y con el embajador de EE.UU. en ese país, Philip S. Goldberg, ambos le expresaron "su interés por seguir profundizando cooperación entre las dos naciones".

Duque también escribió que su país era para EE.UU. "uno de los aliados más importantes de la región" para "garantizar la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, así como una democracia respetuosa de los derechos humanos".

En respuesta, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana de Venezuela (FANB) emitió un comunicado en el que expresó su preocupación por la llegada de Faller a Colombia, y afirmó que esta no respondía a "razones de cooperación bilateral en materia de seguridad", sino que era una acto de "injerencismo y provocación".

Cinco días después de esa visita, el helicóptero en el que viajaba el presidente colombiano fue atacado con disparos de fusil, cuando aterrizaba en el aeropuerto de Cúcuta, procedente del municipio de Sardinata, al norte de Santander. Toda la tripulación resultó ilesa y la Casa de Nariño señaló como responsable a un miembro de las disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc), que supuestamente estaría en suelo venezolano, sin ofrecer mayores pruebas de esas acusaciones.

Esta nueva visita reaviva una vieja polémica surgida en el país hace un año por la presencia del Comando Sur en Colombia, que ha sido una constante durante el Gobierno de Duque. 

Luego del anuncio hecho por el fallecido ministro de Defensa, Carlos Holmes Trujillo, de que una misión militar de EE.UU. operaría en Colombia para "combatir el narcotráfico", un grupo de senadores expresó su repudio por considerar que esta decisión vulneraba la soberanía y Constitución del país y que podría fortalecer la actuación los grupos armados paramilitares, como ya ha sido señalado en otras oportunidad por el excomandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), Salvatore Mancuso. 

Tras esos señalamientos, el Tribunal Administrativo del departamento de Cundinamarca aprobó la suspensión de las actividades del Ejército estadounidense en territorio colombiano, a raíz de una tutela presentada por un grupo de congresistas, que manifestaron que la decisión había sido inconsulta e inconstitucional.

Publicado: 20 sep 2021

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Sábado, 18 Septiembre 2021 05:46

Más munición en una Asia que se rearma

Lanzamiento de un misil desde un submarino surcoreano este miércoles 15 de septiembreHANDOUT / Reuters

El acuerdo estratégico impulsado por Biden para frenar a China añade tensión a una zona con un gasto militar al alza

 

La nueva alianza estratégica de defensa entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia (Aukus), un movimiento que puede cambiar el transcurso de la intensa partida de ajedrez geoestratégico entre Washington y Pekín en Asia, ha desatado la furia de China. Apenas se habían apagado las voces de los líderes del nuevo Aukus tras anunciar el pacto cuando el Gobierno de Xi Jinping ya ponía el grito en el cielo. El acuerdo, advertía, puede precipitar “una carrera de armamento”. Pero la vasta región que aglomera al Índico y el Pacífico se rearma desde hace tiempo.

Solo esta semana, en los días inmediatamente previos al anuncio trilateral, en las aguas asiáticas Corea del Norte ha disparado dos misiles balísticos y uno de crucero, de larga distancia. Corea del Sur ha probado con éxito el lanzamiento de un misil desde uno de sus submarinos de fabricación propia, en lo que supone un hito de su capacidad militar. El Gobierno en Taiwán ha propuesto una partida presupuestaria extra por valor de miles de millones de euros para el desarrollo y la adquisición de nuevo armamento, incluidos misiles de crucero y buques de guerra. Algunos de los misiles más punteros del mundo se están desarrollando en esta región.

El año pasado Asia y Oceanía invirtieron 528.000 millones de dólares (unos 450.187 millones de euros) en la dotación para sus ejércitos, según los datos recopilados por el Stockholm International Place Research Institute (Sipri). Una suma que representaba un aumento del 2,5% con respecto al año anterior, y por debajo de los 801.000 millones de dólares gastados en América del Norte, pero cerca de un 40% más del total de las partidas del continente europeo.

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En gran medida, este crecimiento, en línea con un aumento constante a lo largo de las últimas dos décadas, viene arrastrado por la vasta inversión china en la modernización de sus Fuerzas Armadas. El gasto militar de Pekín en 2020, según el Sipri, rondó los 258.000 millones de dólares. Un aumento relativamente modesto con respecto al año previo, del 1,9%. Pero que representa un incremento del 76% en una década.

“El gasto de China ha crecido durante 26 años consecutivos, la cadena más larga sin interrupciones (de incremento del gasto militar) de cualquier país en nuestra base de datos”, indica el instituto sueco en su informe anual. En comparación, aunque la inversión de Estados Unidos, el país con mayor presupuesto para sus Fuerzas Armadas, alcanzó los 778.000 millones de dólares, un alza del 4,4%, esa partida se ha recortado en un 10% desde 2011.

El Ejército Popular de Liberación (EPL) chino cuenta con el mayor número de tropas, unos dos millones de soldados, y la mayor flota del mundo, con cerca de 360 buques, y aspira a convertirse en una fuerza de combate totalmente modernizada para 2027, el centenario de su fundación. Fabrica dos nuevos portaaviones, que doblarán el número de estas naves de las que dispone, desarrolla cohetes de largo alcance y compite con Estados Unidos en el terreno de las armas del futuro, desde la tecnología cuántica a misiles hipersónicos.

Junto a una mayor disponibilidad de efectivo gracias al crecimiento económico de Asia a lo largo de este siglo, y razones ideológicas en ciertos casos -el conservador primer ministro nipón Shinzo Abe hizo del fortalecimiento de las fuerzas japonesas una de sus prioridades hasta su renuncia por motivos de salud hace un año- el creciente poderío militar de Pekín ha espoleado a otros países en la región a reforzar sus equipos militares.

Al presentar su propuesta de presupuesto extraordinario de 240.000 millones de dólares taiwaneses, o unos 9.000 millones de dólares para los próximos cinco años -que se sumarán a los 474.000 millones ya previstos en el presupuesto para 2022-, el Ministerio de Defensa en Taipéi advirtió este jueves de la “grave amenaza” que encara desde China. Pekín considera a la isla parte inalienable de su territorio y nunca ha renunciado a la fuerza como vía para la unificación.

China “ha seguido invirtiendo profusamente en su presupuesto de defensa nacional, su fuerza militar ha crecido con rapidez y con frecuencia envía aviones y buques para invadir y hostigar nuestras aguas y espacio aéreo”, apuntaba el ministerio en un comunicado. “A la vista de las graves amenazas del enemigo, las Fuerzas Armadas de la nación participan activamente en labores de preparación y cimentación de nuestro ejército, y es urgente que consiga una producción de armamento rápida y de calidad en un corto plazo de tiempo”, agregaba. Taipéi denuncia que desde hace aproximadamente un año China ha lanzado constantes incursiones de sus aviones militares en su zona de identificación aérea.

Este mismo viernes, y tras la presentación presupuestaria, la fuerza aérea taiwanesa interceptaba a una decena de aviones chinos en su espacio aéreo.

En otros países de la región, el gasto militar también parece alentado por el recelo ante el poderío chino. Además de sus nuevos misiles balísticos lanzados desde submarinos (SLBM) Corea del Sur planea la construcción de un portaaviones y el desarrollo de su misil Hyunmoo-4, con un alcance de 800 kilómetros, una inversión más orientada a crear un elemento disuasorio contra Pekín que a hacer frente a Corea del Norte.

Y, aunque no se la mencionó por su nombre en la presentación del Aukus, Pekín y su auge son el objetivo de la nueva alianza estratégica. “Es imposible interpretar esto como algo que no sea una respuesta a la pujanza de China”, opina Sam Roggeveen, del Lowy Institute australiano, en el blog The Interpreter de su laboratorio de ideas.

El pacto también representa una “escalada significativa del compromiso estadounidense contra ese desafío”, en opinión de ese experto. El pacto dotará a Australia -que se verá reforzada así como actor militar en la región- de tecnología para la construcción de submarinos nucleares. Pero incluye también la colaboración de Washington, Londres y Canberra en el desarrollo de sistemas de armamento de tecnología punta, desde la inteligencia artificial a armas cuánticas.

Ataque por el flanco comercial

“Llegando solo dos semanas después de que Biden declarara la guerra en Afganistán terminada, y solo ocho días antes de la primera cumbre del QUAD -la alianza de seguridad formada por India, Japón, Australia y Estados Unidos-, la presentación de Aukus afirma la determinación de la Administración de Biden para hacer jugar a los aliados y socios estadounidenses en la competición con China”, apunta Ali Wyne, de la consultora Eurasia Group, en una nota.

De momento, y tras la primera reacción de furia verbal, China ha optado por dirigir su respuesta a otro terreno más allá del militar. Horas después de la constitución de Aukus, Pekín presentaba su solicitud formal de ingreso en el Acuerdo Exhaustivo y Progresivo para la Alianza Transpacífica (CPTPP, por sus siglas en inglés), el pacto para crear una zona de libre comercio a ambas orillas del Pacífico que originalmente lideró la Administración de Barack Obama, pero del que Donald Trump retiró a Estados Unidos en 2017.

La iniciativa de Pekín, en opinión de Wyne, apunta A que China “percibe la falta de una estrategia comercial en Estados Unidos como quizá el talón de Aquiles en los esfuerzos de Washington por competir con China en el Indo-Pacífico y más allá”.

 

Pekín - 17 sept 2021 - 22:40 COT

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El primer ministro de Australia, Scott Morrison, el presidente de EE.UU., Joe Biden, y el primer ministro británico Boris Johnson, durante una reunión virtual, 15 de septiembre de 2021.Foto: Andrew Harnik / AP

El anuncio se realiza en medio del aumento de la influencia de China en la zona.

El presidente de EE.UU., Joe Biden, el primer ministro británico Boris Johnson y el primer ministro de Australia, Scott Morrison, han anunciado este miércoles la formación de una nueva alianza de seguridad y cooperación en materia de defensa para el Indo-Pacífico.

La cooperación trilateral, que llevará el nombre de AUKUS, prevé que EE.UU. ayude a Australia con tecnologías necesarias para dotarse de submarinos de propulsión nuclear, argumentando la "estabilidad" en la región donde China va aumentando su influencia y capacidades militares.

"Todos reconocemos el imperativo de garantizar la paz y la estabilidad en el Indo-Pacífico a largo plazo", declaró Biden desde la Casa Blanca en una reunión virtual con sus homólogos.

Por su parte, Morrison aseguró que Australia seguirá cumpliendo con todas sus obligaciones de no proliferación nuclear y no va a poseer armas nucleares. Los submarinos en cuestión se construirán en Adelaida en una estrecha colaboración con EE.UU. y Reino Unido, agregó.

Johnson calificó el proyecto de los submarinos de propulsión nuclear para Australia como "uno de los más complejos y técnicamente exigentes del planeta", al sostener que su construcción hará del mundo un lugar más seguro.

La propulsión nuclear permitiría a los submarinos australianos moverse y operar sigilosamente y durante períodos más prolongados. Además de la cooperación naval, la nueva alianza también implicará colaboración en la inteligencia artificial, la tecnología cuántica y la cibernética.

Pese a que ninguno de los tres líderes mencionó si su iniciativa va dirigida contra algún país en particular, durante su presidencia, Biden ha buscado reorientar la política exterior de EE.UU. hacia el Pacífico, mientras que su Administración ha acusado a Pekín de ignorar las normas del mar de la China Meridional, lamentando que el Gobierno chino "no se ha enfrentado a ninguna consecuencia" por ello.

En ese sentido, desde China recuerdan que Washington no ha ratificado la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, y, sin embargo, se considera a sí mismo como "un juez de la Convención, que señala con el dedo a otros países e interfiere arbitrariamente". Además, insisten en que Pekín siempre ha defendido el concepto de seguridad marítima común con el fin de lograr una cooperación mutuamente beneficiosa para todos.

Publicado: 15 sep 2021

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Entrevista a Noam Chomsky: Qué futuro tiene la paz en el mundo

Los acontecimientos se suceden a un ritmo cada vez más acelerado. Ante una alarmante escalada de las tensiones en todo el mundo, nos dirigimos a nuestros pensadores y pensadoras más respetadas y conocidas para pedirles una evaluación honesta de la política exterior y militar de EE UU y que nos expliquen qué piensan y qué datos manejan en a actualidad. Sabemos que tienen algunas ideas para mejorar las perspectivas de paz.

Noam Chomsky no precisa ninguna presentación. Ha dedicado toda su vida a denunciar los abusos de poder y excesos del imperio estadounidense. A sus 92 años de edad, sigue implicándose activamente en el debate nacional. Por supuesto que nos sentimos honrados por el hecho de que se haya avenido a hablar con nosotros y compartir sus puntos de vista.

Las cuestiones planteadas en esta entrevista no son de naturaleza filosófica o abstracta. Se centran en las vicisitudes de la lucha por el poder a escala internacional que podemos contemplar en tiempo real. Abordan directamente el papel de EE UU en la escalada de tensiones y su capacidad para mitigarlas. Preguntamos también por la influencia que puede ejercer la ciudadanía común en las relaciones que tiene y tendrá EE UU con el resto del mundo.

Esto es lo que nos dijo Noam Chomsky.

El Bulletin of Atomic Scientists (BAS) ha puesto recientemente las manillas del reloj del fin del mundo en los 100 segundos antes de medianoche. La medianoche representa la guerra total, el probable holocausto nuclear. Nunca han estado tan cerca. ¿Estás de acuerdo con este funesto augurio?

Un augurio certero, por desgracia. Los analistas del BAS mencionan tres grandes amenazas crecientes: la guerra nuclear, la destrucción medioambiental y lo que algunas personas han llamado una infodemia, el fuerte declive del discurso racional, que es la única esperanza para afrontar las crisis existenciales.

Cada año de la presidencia de [Donald] Trump, el minutero se fue acercando a la medianoche. Hace dos años, los analistas dejaron los minutos y optaron por el segundero. Trump fue potenciando constantemente las tres amenazas. Vale la pena reflexionar sobre lo cerca que estuvo el mundo de una catástrofe indescriptible el pasado noviembre. Otros cuatro años de carrera de Trump hacia el abismo podría haber tenido consecuencias incalculables. Claro que sus acólitos no lo ven de esta manera, pero curiosamente cabe decir lo mismo de ciertos segmentos de la izquierda. De hecho, las letanías liberales sobre sus abusos también eluden en gran parte sus principales crímenes. Conviene tenerlo en cuenta cuando creemos que él mismo o algún clon suyo puede recuperar pronto las riendas del poder. También conviene tener en cuenta las advertencias de miles de científicos de que estamos acercándonos a puntos de no retorno en la destrucción ambiental. Podemos leer sobre todo esto en Aljazeera.

EE UU siempre se presenta como la principal fuerza del planeta que promueve la paz, la justicia, los derechos humanos, la igualdad racial, etc. Las encuestas nos indican que la mayoría de los demás países consideran en realidad que EE UU representa la mayor amenaza para la estabilidad. ¿Dónde piensas que está la verdad?

Incluso durante los años de Obama, los sondeos internacionales mostraron que la opinión mundial contemplaba a EE UU como la principal amenaza para la paz mundial, muy lejos de cualquier otro país. Esto no trascendió a la población estadounidense, aunque cualquiera podía acceder a estos datos a través de los medios extranjeros o de fuentes disidentes. Ocasionalmente de difunden ejemplos ilustrativos. Así, hubo alguna mención del reciente voto de Naciones Unidas por el que se condenaba las salvajes sanciones contra Cuba, que prácticamente constituyen un bloqueo: 180 contra 2 (EE UU e Israel). El New York Times descalificó el dato diciendo que los críticos de EE UU habían aprovechado para abrir la válvula de escape. Muy normal. Cuando aparecen artículos sobre lo desatinado que está el mundo, suele prevalecer la curiosidad por las enfermedades mentales que provocan esa incapacidad patológica de reconocer nuestra nobleza.

No hay nada nuevo con respecto a este posicionamiento. Es muy propio de las culturas imperiales. Incluso una figura tan extraordinaria como John Stuart Mill se extrañaba de que el mundo no entendiera que Gran Bretaña era una potencia angelical que se sacrificaba por el bien del mundo… en un momento en que su país estaba cometiendo uno de sus crímenes más horribles, como él sabía muy bien.

Una pregunta que nos lleva al dilema del huevo o la gallina: EE UU acusa a Rusia y a China de reforzar rápidamente su potencial militar y afirma que su propio posicionamiento y el incremento de su armamento son una respuesta a sus adversarios hostiles, Rusia y China. Tanto Rusia como China dicen que no hacen más que responder a la intimidación y las amenazas militares por parte de EE UU. ¿Qué opinas? ¿Tienen Rusia y China ambiciones imperiales o no hacen más que defenderse frente a lo que consideran un militarismo estadounidense cada vez más agresivo?

Pueden sernos útiles algunos datos básicos. De acuerdo con la principal organización de seguimiento internacional, el SIPRI, “el crecimiento del gasto [militar] total en 2020 estuvo muy influido por los patrones de gasto en EE UU y China. EE UU aumentó su gasto por tercer año consecutivo hasta alcanzar los 778.000 millones de dólares en 2020”, frente a China, que lo ha incrementado a 252.000 millones de dólares (y mucho menos si contemplamos el gasto per capita, claro). En cuarto lugar, detrás de India, viene Rusia: 61.700 millones.

EE UU es el único país que no se enfrenta a amenazas creíbles a su seguridad, aparte de las supuestas amenazas junto a las fronteras de sus adversarios, que están rodeados de misiles nucleares apostados en algunas de los 800 bases militares estadounidenses esparcidas por el mundo (China tiene una, en Yibuti). Ha habito intentos internacionales de evitar la militarización del espacio exterior, que constituiría una grave amenaza para la supervivencia. La iniciativa al respecto vino principalmente de China y Rusia, pero Washington la bloqueó durante muchos años.

El número de misiones de espionaje, vuelos de bombarderos nucleares y juegos de guerra cerca de las fronteras de Rusia ha aumentado enormemente a lo largo del año pasado. Lo mismo ha ocurrido en China. ¿Acaso todo esto no es más que un mero postureo geopolítico normal y corriente? ¿O se trata de una escalada peligrosa y de un nuevo rumbo ominoso del plan estratégico de EE UU? ¿Cuál es la justificación de lo que Rusia y China consideran provocaciones y actos agresivos, o incluso preparativos para una guerra?

Esto es muy peligroso. La planificación estratégica se ha reorientado para centrarse en la guerra con China y Rusia. Se han producido actos provocativos junto a sus fronteras, que ya están plagadas de armas ofensivas estadounidenses. China viola el derecho internacional en el mar de China Meridional, aunque EE UU, la única potencia marítima que no ha ratificado la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, no está legitimado para objetar. La respuesta correcta a las violaciones por parte de China no pasa por una peligrosa demostración de fuerza, sino por la diplomacia y la negociación, encabezadas por los países de la región afectados directamente. La mayor amenaza tiene que ver con Taiwán. También en este caso, una diplomacia sensata, en vez de provocaciones, puede evitar lo que sería un desastre.

En una democracia, la ciudadanía tiene, al menos en teoría, la posibilidad de influir en todos los asuntos políticos. Sin embargo, al final ninguna de las recientes campañas militares y guerras no declaradas parecen contar con el favor o apoyo popular. ¿Cuál es y cual debería ser el papel de la ciudadanía común a la hora de decidir la política exterior y las prioridades militares del país? ¿O habría que dejar estos asuntos en manos de los expertos?

De acuerdo con el artículo I de la Constitución [estadounidense], el Congreso es el único legitimado para declarar la guerra. Sin embargo, hace tiempo que esta disposición se encuentra en el fondo de la papelera, junto con las demás disposiciones molestas del documento que nos enseñan a reverenciar.

En una democracia plena, la ciudadanía debería tener la última palabra en los asuntos del Estado. No es nuestro caso. Y debería se una ciudadanía informada. No es nuestro caso. La primera guerra mundial es un ejemplo clásico. En 1916, [Woodrow] Wilson ganó las elecciones esgrimiendo el lema de “paz sin victoria”. Después lanzó una impresionante campaña de propaganda para inflamar a una población pacifista e infundirle el odio a todo lo alemán, acompañada de falsas noticias sobre atrocidades cometidas por los germanos, fabricadas por el Ministerio de Información británico; la visión orwelliana estaba viva y coleando mucho antes de Orwell. Fue todo un éxito. No fue el primer ejemplo, ni el último. La propaganda estatal sigue siendo sumamente eficaz, dondequiera que miremos, reforzada por los medios de comunicación leales y la clase intelectual.

Un ejemplo sorprendente, con importantes connotaciones, se ha conocido justo unas horas antes de que me sentara a escribir: “Más estadounidenses creen que Irán posee armas nucleares que los que piensan que las tiene Israel. Se sabe que Israel posee armas nucleares desde hace decenios (aunque no lo reconozca oficialmente) y no está demostrado que Irán las haya tenido jamás, pero la percepción del público estadounidense presume una realidad diferente: el 60,5 %, incluido el 70,6 % de los Republicanos y el 52,6 % de los Demócratas, dicen que Irán posee armas nucleares, frente al  51,7 % que dice que Israel las tiene, incluido el 51,7 % de los Republicanos y el 51,9 % de los Demócratas.”

Los logros de la propaganda incesante pueden ser pasmosos.

Una vez más, los medios ayudan de diversas maneras. Para citar un caso muy relevante, hace poco los editores del New York Times unieron virtualmente al mundo entero, incluido Irán, con el llamamiento a la creación de una zona libre de armas nucleares en Oriente Medio. Esto pondría fin a la supuesta amenaza del armamento nuclear iraní y reduciría radicalmente las graves tensiones regionales, que encierran un gran peligro. En la propuesta de los editores se omitió un detalle: Israel, la única potencia de la región que tiene armas nucleares. También se omitió el motivo por el que esta propuesta sumamente importante no se haya implementado: EE UU la bloquea, para asegurar que los copiosos armamentos israelíes no vayan a ser inspeccionados. De hecho, EE UU se niega a reconocer oficialmente que Israel cuenta con armas nucleares, pese a que no cabe ninguna duda de ello. Si lo hiciera, podría tener que aplicar la ley estadounidense y bloquear previsiblemente toda ayuda a Israel.

A la multitud no le conviene saber que sus vidas están amenazadas por mor de proteger las fechorías de Israel y la participación de EE UU en las mismas.

En relación con esto, a la ciudadanía y a la mayoría del Congreso se les oculta la verdad en relación con misiones especiales, operaciones cibernéticas, intervenciones para cambiar regímenes, todo ello realizado en nombre de la ciudadanía estadounidense. Los fondos que financian esta metástasis del mundo oscuro de sabotaje y terror en el resto del mundo también son un secreto. Actualmente se espía a fondo a ciudadanos y ciudadanas de EE UU, aquí mismo, en casa. ¿Cómo encaja cualquiera de estas cosas en “el país de los libres”? ¿Significa que aquello del gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no es más que una farsa?

Si dejamos que sea un timo. En el pasaje inicial de una de las primeras obras modernas importantes de ciencia política, un hombre sabio –David Hume– señaló que “el poder está en manos de los gobernados”. Siempre que opten por ejercerlo. Si se proponen tomar las riendas del Estados en sus propias manos dentro de una comunidad cooperativa, como pretendían la clase trabajadora y el campesinado de EE UU a finales del siglo XIX. Pero fueron aplastados por la violencia del Estado y del capital.

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15 septiembre 2021 |

 

Traducción: viento sur

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Pilotos y trabajadores de United y American Airlines recuerdan a sus colegas muertos en 2001, en el Memorial del 11 de Septiembre en Nueva York.Foto Afp

En ese lapso, Washington ejecutó operaciones antiterroristas en 85 países y violó libertades de árabes y musulmanes en su propio territorio

 

Nueva York. Pedacitos de papel llovían del cielo, llevados por el viento desde las Torres Gemelas en Manhattan a Brooklyn, como mil mensajes sin sentido de la torre de Babel en esta ciudad de más de 200 idiomas, en esa transparente mañana del 11 de septiembre con la cual amanecería algo llamado "la guerra global contra el terror".

Todos sentían la inmensa gravedad de lo que había sucedido, pero nadie sabía quién, cómo, por qué, ante la tragedia que poco a poco sumaría más de 3 mil trabajadores, patrones, limpiadores, bomberos, estudiantes, artistas, hijos, padres, hermanos.

Y a pesar del estallido de solidaridad y abrazos entre desconocidos para salvar a otros durante los primeros días, del apoyo mutuo y la fraternidad que inundó la ciudad, también ya se sentía la ominosa sensación de que se preparaba la muerte para cosechar a miles, decenas de miles, cientos de miles más trabajadores, patrones, limpiadores, bomberos, estudiantes, artistas, hijos, padres, hermanos, que perecerían en otros lados del mundo como consecuencia, primero en Afganistán, después en Irak y otros frentes de esa "guerra contra el terror".

Noam Chomsky, entrevistado por La Jornada 48 horas después de los atentados, sintetizó las implicaciones inmediatas: “El ataque terrorista (a Estados Unidos) fue un asalto mayor contra los pueblos pobres y oprimidos de todo el mundo. Los palestinos serán aplastados por esto. Es un regalo a la derecha dura jingoísta estadunidense, y también a la de Israel. Y la respuesta planeada será lo mismo, será un regalo a Bin Laden... el tipo de acción de represalia que se está planeando es justo lo que él y sus amigos están buscando. Exactamente las cosas que promoverá un apoyo masivo y que llevará a más, y tal vez peores, ataques terroristas, lo cual entonces llevará a una creciente intensificación de la guerra” (https://www.jornada.com.mx/2001/09/15/006n1mun.html).

Más tarde advirtió: "En general, las atrocidades y la reacción ante ellas fortalecen a los elementos más brutales y represivos en todas partes".

Casi de inmediato, Washington proclamó su nueva "guerra global contra el terror" a nombre de los que perecieron en la llamada zona cero en Nueva York, los héroes de un tercer avión que dieron sus vidas al hacerlo caer sobre un campo en Pensilvania, y en el Pentágono.

Pero de los escombros también surgió una creciente ola de opositores a esa nueva aventura imperial que, encabezada por familiares de las víctimas, proclamó en respuesta a Washington: "No en nuestro nombre". Las movilizaciones antiguerra más masivas de la historia moderna –algunos calculan que el 15 de febrero de 2003 participaron casi 15 millones alrededor del mundo– no fueron suficientes para frenar la ampliación de la nueva guerra "sagrada" contra "el mal".

¿Qué cambió con lo que fue el primer ataque bélico desde el extranjero contra el territorio de Estados Unidos desde 1812? El superpoder no podía tolerar nunca un ataque desde el exterior y de inmediato la maquinaria de guerra, incluyendo su propaganda, fue encendida. Casi toda la cúpula política de ambos partidos promovieron, o fueron obligados, a subordinarse al canto bélico patriótico, con el presidente George W. Bush dejando claro: "Quien no esté con nosotros está con el enemigo".

Legalización de la tortura

Desde entonces, Estados Unidos ha generado guerras y realizado operaciones "antiterroristas" en unos 85 países, que han incluido programas de asesinato con drones, acciones encubiertas y el uso de fuerzas especiales clandestinas, incluyendo secuestros y desapariciones de "sospechosos" en cualquier parte del planeta. Se legalizó y se empleó la tortura en centros clandestinos en lugares como Afganistán y otros países, y se levantó el campo de concentración en Guantánamo, que sigue existiendo. Ese primer año después del 11-S, el Pentágono detuvo a más de 2 mil 700 personas en el extranjero, y unas 600 de ellas fueron trasladadas a Guantánamo.

Esa guerra global tiene un frente interno también. Se promovió la Ley Patriota, con la cual se empezó a condicionar y hasta violar las libertades civiles dentro del país. En los primeros días, cientos –tal vez miles– de inmigrantes árabes y musulmanes fueron detenidos de manera arbitraria y se les incomunicó. Una reforma migratoria que estaba a punto de ser celebrada por Estados Unidos y México fue destruida por los atentados, y ahora los inmigrantes en general se volvieron sospechosos de ser "terroristas". Los crímenes de odio contra todos ellos proliferaron por todo el país, nutridos por la retórica oficial. Comercios árabes, incluyendo carritos de comida y taxis, colocaban enormes banderas estadunidenses como escudos sobre sus tiendas y vehículos.

Se estableció una nueva entidad federal masiva –la más grande después del Pentágono– llamada Secretaría de Seguridad Interna (DHS), la cual incluye las agencias de control migratorio y de fronteras, entre otras. Se elaboraron listas de sospechosos, a quienes no se les permitía ir en vuelos comerciales o ingresar al país.

Espionaje masivo

De ahí se desarrollaron y pusieron en marcha los masivos sistemas de espionaje ciudadano dentro y fuera de Estados Unidos, revelados después por Edward Snowden y otros. "El pánico nos hizo políticamente vulnerables, y esa vulnerabilidad fue explotada por nuestro propio gobierno para darse la autorización de ampliar sus poderes de manera radical", comentó Snowden a The Guardian recientemente.

Esa "guerra contra el terror" continúa 20 años después. El presidente Joe Biden proclamó el fin del combate sólo en Afganistán el 30 de agosto, pero no de la "guerra contra el terror", la cual, dejó claro, procedería en toda esquina del mundo.

A pesar de lo ocurrido a lo largo de estas dos décadas, la derrota de Estados Unidos en Afganistán –aunque no todos "perdieron": el complejo militar-industrial ganó más de 2 billones en contratos durante esa guerra–, la invasión de un país, Irak, que no tuvo nada que ver con el 11-S, bombardeos y operaciones clandestinas en decenas de lugares alrededor del planeta, Wa-shington alerta que no sólo persiste la amenaza terrorista internacional, sino ahora es acompañada por una aún más peligrosa que proviene desde dentro del país, encabezada por estadunidenses ultraderechistas, entre ellos, neonazis.

Mas de ocho de cada 10 estadunidenses opinan que el 11-S cambió a su país de una manera duradera; 46 por ciento cree que el cambio fue para mal, y sólo 33 por ciento opina que ese cambio fue positivo, según una encuesta de The Washington Post/ABC News de esta semana. Sólo 49 por ciento cree que el país está más seguro ante el terrorismo que antes del 11-S.

O sea, en el vigésimo aniversario del 11-S y su "guerra global", cientos de miles de muertos, millones de desplazados y billones en costos, nadie está más seguro. Tal vez, dentro y fuera de este país, todo lo contrario.

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Plataforma de lanzamiento en el centro de lanzamiento de satélites de Jiuquan.Carlos Garcia Rawlins / Reuters

La nave tendría un tamaño 10 veces superior al de la Estación Espacial Internacional (EEI).

China está estudiando la posibilidad de construir una nave espacial de un kilómetro de largo, informa el portal Sina citando un borrador del decimocuarto plan quinquenal (2021-2025) para grandes proyectos de la región. La estructura tendría un tamaño 10 veces superior al de la Estación Espacial Internacional (EEI).

Según el documento, la nave sería "un importante equipo aeroespacial estratégico para el futuro uso de los recursos espaciales, la exploración de los misterios del universo y la vida a largo plazo en órbita". Sin embargo, todavía se estudia la factibilidad del proyecto.

La Fundación Nacional de Ciencias Naturales de China, un organismo de financiación gestionado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología del país, aspira que los científicos investiguen nuevos métodos de diseño ligero que puedan limitar la cantidad de material de construcción que hay que poner en órbita, así como nuevas técnicas para ensamblar con seguridad esas enormes estructuras en el espacio.

De acuerdo con los expertos, la construcción de la nave podría enfrentarse a una gran cantidad de problemas técnicos por su enorme tamaño. Se calcula que China podría enviar miles de componentes para ensamblarlos en órbita, lo que tomaría mucho más tiempo que los 12 años que se tardó en construir la EEI. Bajo este contexto, se prevé que las partes principales de la nave tengan la posibilidad de ser reemplazadas debido al largo período de construcción.

Si el proyecto se financia, el estudio de viabilidad tendrá una duración de cinco años y un presupuesto de 15 millones de yuanes (aproximadamente 2,3 millones de dólares), según recoge Scientific American.

 

Publicado: 5 sep 2021

La Teocracia Nuclear Capitalista de Washington destruye al Mundo y América Latina

1. La Gran Mentira de la Democracia

Se supone que Estados Unidos sea una democracia. NOSOTROS, EL PUEBLO --We the People-- proclama ostentosamente el documento fundacional del país, la Constitución, el espíritu democrático de sus founding fathers. Se supone también, que una democracia sea el gobierno del pueblo y que el órgano principal que representa y ejecuta la voluntad y soberanía popular sea el Congreso (diputados y senadores).

Aplicar esta métrica a la pretensión democrática de Washington lleva, sin embargo, a un resultado sorprendente y, al mismo tiempo, traumático. El perfil del Congreso refuta contundentemente su imagen propagandística mundial. Esta democracia liberal burguesa, la primera de la historia, ya ni siquiera cumple con los elementos materiales más básicos de una democracia (demos, pueblo; krátos, poder).

Hoy día, no es más que un régimen oligárquico-plutocrática en configuración de Teocracia Nuclear Imperialista, con avanzada lobotomización cultural de masas y clases medias (perception management) vía el chamanismo "evangélico", el analfabetismo científico (scientific illiteracy) y el control digital (TV, redes sociales) de las mentes.

La verdad objetiva (ciencia), el demos (pueblo) y el trabajo manual están virtualmente ausentes de la conducción hegemónica de la nación.

  1. La Mayoría no decide

Destacados intelectuales estadunidenses como C. Wright Mills en The Power Elite (1956); Noam Chomsky en The Washington Connection and Third World Fascism (1979) y William Appleman Williams en Empire as a Way of Life (1980), ya habían demostrado en el pasado que la democracia estadunidense no era más que una fábula: un fake news propagandístico sistémico.

Martin Gilens y Benjamin Page de Princeton y Northwestern University retomaron recientemente (2014) el tema de "Who really rules (in America)?". Investigaron a los decisores finales de 1,779 iniciativas de ley presentadas en el Congreso entre 1981 y 2002, para medir la influencia que tienen los ciudadanos ricos ("affluent"), los pobres ("poor") y los de ingreso medio ("in the middle of the income distribution"), sobre la política pública del país.

Su conclusión fue: "Economic elites and organized groups representing business interests have substantial independent impacts on U.S. government policy, while average citizens and mass-based interest groups have little or no independent influence…In the United States, our findings indicate, the majority does not rule — at least not in the causal sense of actually determining policy outcomes". (Énfasis H.D.)

  1. La Teocracia Precientífica

Hace tres semanas (5/8/2021), el U.S. Congressional Research Service (CRS) presentó más datos oficiales sobre quiénes manejan las riendas de poder en la superpotencia capitalista nuclear. Un auténtico Who is Who de NOSOTROS, EL PUEBLO.

Según datos del prestigiado Pew Research Center on Religion and Public Life, que estudia la afiliación religiosa de representantes (diputados) y senadores, y preguntas directas del CRS a los miembros del 117º Congreso (2021-22), el 97% (sic) de los miembros reportaron una afiliación directa con una religión específica.

55,4% de los miembros (236) en la Cámara y el 58% (58) de los miembros del Senado son protestantes, con Bautista como la denominación más frecuente, seguida por Metodista; el 29,8% de los miembros (134 en la Cámara, 24 en el Senado) son católicos; el 6,3% de los miembros (25 en la Cámara, 9 en el Senado) son judíos; el 1,7% de los miembros (6 en la Cámara de Representantes, 3 en el Senado) son mormones (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días); 2 son budistas (1 y 1); 3 diputados son mahometanos; 2 son hindúes; otras afiliaciones religiosas representadas incluían la Ortodoxia griega, la Pentecostal Christian, la Unitarian Universalist, y la Adventista.

En resumen, casi la totalidad de los diputados y senadores del máximo órgano legislativo de la democracia estadunidense se identifican con uno de los tres sistemas monoteístas totalitarios pre-científicos y anti-democráticos, que dominan el mundo: el cristianismo evangélico-católico, el islam y el judaísmo (https://crsreports.congress.gov R46705).

  1. La Democracia de Castas

En cuanto a las categorías ocupacionales (occupational categories) enumeradas con mayor frecuencia por los representantes de We the People, el sesgo estadístico clasista es igualmente aterrador. Las tres áreas de procedencia profesional mencionadas, en orden de importancia, son:

  1. Public Service/Politics: 297 diputados y 64 senadores;
  2. Business: 273 diputados y 47 senadores;
  3. Law: 175 diputados y 57 senadores;

Al detallarse más la procedencia profesional de esos políticos queda evidente que el sistema es incestuoso, de castas. Casi la mitad de los senadores (47%) provienen del parlamento (House service); 38 fueron alcaldes; 7 sacerdotes; 23 gobernadores o vice gobernadores; 7 fiscales generales estatales; 8 secretarios de estado; 16 jueces; 38 fiscales; 238 habían sido diputados anteriormente; 83 exempleados (staff) del Congreso; 21 expertos en relaciones públicas; 8 ejecutivos de compañías de software; 38 consultants; 4 venture capitalists; 16 banqueros o ejecutivos de bancos; 27 representantes de los cárteles inmobiliarios (real estate); 8 de la industria de construcción; 18 agentes o ejecutivos de seguros y 7 de securities (instrumentos financieros); 27 farmers, ranchers o cattle farm owners; 14 miembros de la reserva militar y Guardia Nacional.

En cuanto a la formación científica, 36,6% de los miembros de la Cámara (161) y 53% de los miembros del Senado (53) tienen títulos de abogacía, mientras que la presencia de científicos es casi cero. Cuando Carl Sagan dijo, que "Thomas Jefferson (1801-1809) era probablemente el último presidente estadunidense que no era un analfabeta científico" (The Demon-Haunted World), tenía plena razón.

Da escalofríos pensar que la principal superpotencia nuclear y económica del mundo está en manos del oscurantismo tribal monoteizado y de la ignorancia medieval pre-racional.

  1. Afganistán y la destrucción del Mundo

Con un Congreso incestuoso (endogámico), compuesto por servidores y lacayos de grandes corporaciones y aparatos políticos, sin trabajadores manuales ni científicos éticos, no sorprende el caótico colapso del imperialismo en Afganistán.

El régimen estadunidense, carcomido totalmente por los intereses del Gran Capital y del Oscurantismo sistémico, sin control por el bien público (common good), ya no construye nada. Al contrario, en su creciente entropía destruye todo a su paso. Con el debacle del gobierno de Biden en Afganistán --en parte ineptitud, en parte conspiración del complejo militar-industrial y de los Republicanos para ganar los midterm elections de noviembre 2022, como indica la actual política de los mainstream media, que desde 9/11 son aparatos de propaganda incondicionales de ese complejo de poder--- la Teocracia Nuclear Imperialista (TNI) se acerca otro paso más hacia un eventual régimen clerical-neofascista con un retorno triunfante de Trump en 2024. En su ocaso, el sistema imperial amenaza a arrastrar al mundo entero hacia el abismo nuclear y climático.

  1. Termodinámica imperialista

Los planificadores estratégicos del American Century, reunidos en el Think Tank estratégico más importante de la política exterior estadunidense creado en 1947 por George F. Kennan, el Policy Planning Staff(PPS) del Departamento de Estado, concibieron como precondición del futuro sistema global dominado por Washington, que África fuera una neo-colonia del imperialismo europeo, mientras que América Latina, el Indo-Pacífico y el Medio Oriente serían neo-colonias exclusivas de Washington. Asia Central, el centro del continente más importante, Eurasia, sería una zona de influencia a arrebatar a la URSS y hoy, China.

Esa repartición mundial planeada de forma ordenada por el imperialismo, se da ahora en forma caótica, debido a que el principal atractor del sistema (Washington) ha perdido su capacidad de ordenamiento global. Vivimos, mutatis mutandis, la Secunda Ley de la Termodinámica del Imperialismo contemporáneo, que deja inviable e ingobernable a las configuraciones históricas que se conocen como América Latina y África. Se intensifica la tendencia entrópica del sistema global, que probablemente termine en una apocalipsis nuclear y/o ecológico.

  1. La Desaparición de América Latina

Una breve mirada sobre América Latina y el Caribe --desde los peleles del imperialismo corporativo-militarista-evangélico estadunidense Bolsonaro y Pedro Castillo; hasta la dictadura militar de Maduro, que ha convertido a Venezuela en una nueva Haití; la izquierda travesti del Cono Sur (con el perdón de los travestis) y la tiranía bicentenaria colombiana-- revela, que con contadas excepciones, América Latina se ha vuelto una región inviable e ingobernable.

Una segunda África, que para el sistema global sólo tiene cuatro consideraciones:

  1. Suministro seguro de materias primas;
  2. Protección del mercado consumptivo de clases medias y altas;
  3. Bloqueo de todo desarrollo nacional no autorizado por Washington;
  4. Ventajas comparativas en la competencia geo-estratégica con China, Rusia y la Unión Europea. Bajo esa lógica operativa, América Latina –al igual que la Amazonia-- se ha convertido de un paraíso potencial en un páramo, en gran medida inhabitable, ingobernable y sin futuro real.

Este proceso lleva casi 80 años. Inició con la última gran oportunidad de desarrollo latinoamericano emancipador de post-guerra (1945), vinculada a las narrativas del New Deal y The Four Freedoms, para después ser destruida sistemáticamente por el terrorismo de Estado imperial-oligárquico, a partir de Árbenz (1954) y Perón (1955).

  1. La Patria Grande africana

Hoy día, a diferencia de los años cincuenta, América Latina carece de todas las condiciones necesarias para una refundación de la Patria Grande. No cuenta con sujetos de desarrollo como: universidades de excelencia; partidos políticos no-venales; sindicatos clasistas insobornables; movimientos de masas con conciencia política; intelligentsia crítica y patriótica; juventud libertadora, no atrapada por las pendejadas propagandísticas narcisistas, divisivas y trivializadoras (p.e., LGBTQ) de la social identity theory manipuladora de las redes; sin Estados eficaces y gobiernos creadores de conciencia; sin tecnologías de punta; sin presidentes científicamente formados y con visión estratégica, y así, ad infinitum. Tal es la destrucción, que el subcontinente carece de virtualmente todos los elementos necesarios para cambiar la situación distópica actual hacia un desarrollo semejante al de China.

  1. Covid: la Hora de la Verdad

Todo el dramatismo de la situación se refleja en la debacle de las grandes universidades y centros de investigación públicos ante la tragedia del Covid-19. ¿Qué han aportado en los veinte meses del combate a la pandemia la anteriormente gloriosa Universidad de Buenos Aires (UBA), la Universidad de Sao Paulo (USP) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)? Nada, que merezca la pena mencionarse.

En los años sesenta esas universidades fueron centros de creatividad, cientificidad nacional e identidad. Hoy día son grandes burocracias improductivas bajo el control de oligopolios académico-políticos, que no producen conocimientos objetivos novedosos y son intocables para los gobiernos reformistas, como demostraron los proyectos socialcristianos de Hugo Chávez en Venezuela y el de López Obrador en México.

La pequeña Cuba socialista bloqueada (¡!) ya ha producido 20 millones de dosis de su primera vacuna contra el virus: la Abdala del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), que cuenta con una eficacia del 92,2% (¡!). También está avanzando otros candidatos prometedores y hace co-investigación y producción con Vietnam y China.

¿Hace falta alguna métrica más para demostrar el estado distópico en que se encuentra la América Latina de hoy?

¡James Monroe y Adolf Hitler han de estar en algún lugar, riéndose!

Por: Heinz Dieterich | Miércoles, 25/08/2021

 

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China acusa a EE.UU. de militarizar el espacio extraterrestre

China criticó las actividades de EE.UU. en la órbita y afirmó que provocan la militarización del espacio extraterrestre.

El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Wang Wenbin, aseguró que, en los últimos años, "EE.UU. ha posicionado abiertamente el espacio exterior como un nuevo territorio de combate, ha creado una Fuerza Espacial y un Comando Espacial independientes, y ha llevado a cabo enérgicamente el desarrollo del poder en el espacio exterior. China está profundamente preocupada por esto", aclaró.

Según Wenbin, China, Rusia y otros países trabajan para negociar instrumentos legales que permitan controlar y mantener pacífico el espacio extraterrestre. A su vez, Washington "se ha resistido pasivamente durante mucho tiempo al proceso de negociación […] y ha utilizado la llamada 'amenaza del espacio exterior chino' para desviar la atención internacional".

En esta situación, el portavoz de la diplomacia china indicó que "una serie de acciones" de EE.UU. destinadas a militarizar el espacio reiteran "la urgencia de negociar y concluir instrumentos jurídicos" para el control del área.

De esta manera, el diplomático chino comentó las recientes declaraciones del jefe del Comando Espacial estadounidense, James Dickinson, quien aseveró que su cuerpo está listo para realizar ejercicios militares en el espacio.

Dickinson aseveró que el Comando Espacial ha madurado hasta convertirse en una "fuerza de guerra". "Hemos salido de nuestra fase de creación. […] El Comando Espacial de EE.UU. está listo para disuadir el conflicto y, si es necesario, derrotar la agresión y, junto con aliados y socios, defender nuestros intereses vitales en el dominio espacial", declaró.

26 agosto 2021

(Con información de Russia Today) 

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China tensa sus músculos nucleares: descubren cientos de silos para misiles

Desde junio, especialistas descubrieron más de 200 silos de misiles balísticos en construcción en los remotos desiertos occidentales de China, en las provincias de Xinjiang y Gansu.

 

La administración de Joe Biden se está viendo obligada a encarar un desafío nuclear de otro tipo: China. Desde junio, especialistas descubrieron más de 200 silos de misiles en construcción en los remotos desiertos occidentales de China, en las provincias de Xinjiang y Gansu.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos iza su manto demagógico sobre la “contención del peligro nuclear” en el mundo, mientras reserva para sí el exclusivo derecho de almacenaje de bombas nucleares. Terminada la Guerra Fría y no siendo posible eliminar el arsenal adquirido por Rusia, el imperialismo estadounidense decretó represalias y sanciones a cualquier país (Irán, Corea del Norte, entre otros) que buscase frustrar su incontestable predominio en la posesión de ojivas nucleares, usadas como fuerza de disuasión en la conquista de sus intereses globales, mediante intervenciones y bombardeos.

Pero ahora la administración Biden ha sido forzada a hacer frente a un país que presenta un desafío nuclear de otro tipo: China. La burocracia reaccionaria de Pekín, encabezada por Xi Jinping, puso el programa nuclear en primer lugar de importancia para los ingenieros militares del Ejército Popular de Liberación. Desde junio, especialistas descubrieron más de 200 silos de misiles en construcción en los remotos desiertos occidentales de China, en las provincias de Xinjiang y Gansu.

“Durante mucho, mucho tiempo, hablamos de China como un problema futuro. Ahora China es claramente un problema nuclear”, dijo David Santoro, presidente del Foro del Pacífico, con sede en Hawai, y coorganizador del diálogo nuclear semi oficial EEUU-China por 15 años hasta 2019. “Sabemos hace algún tiempo que China está en una situación de acumulación nuclear. Lo que está pasando ahora es una acumulación más rápida”.

Matt Korda y Hans Kristensen, los especialistas en armas nucleares que la semana pasada revelaron un campo de construcción de silo de misiles de 800 km² en Xinjiang, dijeron que fue “la expansión más significativa del arsenal nuclear chino de todos los tiempos”. Según los datos, China está construyendo 10 veces más silos para misiles balísticos intercontinentales (ICBM según sus siglas en inglés) de lo que tiene actualmente en operación. Según sus cálculos, la expansión excede la cantidad de ICBM almacenados en silos de Rusia y equivale a por lo menos la mitad de la fuerza total de misiles balísticos intercontinentales de Estados Unidos.

Desde su primera prueba atómica en 1964, China adhirió a una política de “disuasión mínima”, comprometiéndose a no adquirir más capacidad nuclear que la necesaria para tomar represalias contra un ataque y afirmando que nunca tomaría la iniciativa en el uso de armas nucleares. Como resultado, se cree que China tenga cerca de 350 ojivas nucleares, de acuerdo con el Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI por sus siglas en inglés), una fracción de las 5.550 ojivas que tiene el imperialismo estadounidense.

Silos nucleares en construcción en la provincia de Gansu

Al revés que Estados Unidos y Rusia, la burocracia del Partido Comunista Chino ha mantenido tradicionalmente una gran parte de sus armas atómicas en un nivel de alerta bajo, estando la mayor parte de sus ojivas en almacenamiento central separado de sus lanzadores. Esa organización del aparato nuclear es una señal hacia la llamada “comunidad internacional”: estando separadas de los lanzadores, el Gobierno indica que no tiene intención de utilizarlas, siendo artefactos de disuasión. Esto se debía a su política de atacar solo después de que un misil enemigo hubiese alcanzado territorio chino.

Pero esas piedras angulares de la doctrina nuclear china están siendo erosionadas. Pekín ve el desarrollo de sistemas de defensa antimisiles en Washington como una amenaza, porque podría inutilizar su capacidad mínima para tomar represalias, o de “segundo ataque”, en términos militares. China también se preocupa con las actividades de reconocimiento de Estados Unidos a lo largo de su costa, donde posee activos estratégicos, bien como los activos militares estadounidenses con base en el espacio.

Los especialistas creen que Pekín va camino a una postura de “lanzamiento en alerta”. En lugar de prepararse para absorber el primer ataque nuclear de un adversario antes de tomar represalias, China lanzaría un contraataque en cuanto tomara conocimiento de que un ataque en su contra estuviese en curso.

Mientras, el Ejército Popular de Liberación adquirió más misiles balísticos intercontinentales móviles, lo que hace más difícil que un adversario detecte armas nucleares. El EPL también construyó más ojivas y misiles balísticos en sus submarinos más sofisticados (como los de clase Jin, capaces de cargar misiles nucleares), adecuados tanto para municiones convencionales como nucleares, como el Dongfeng-26 (DF-26), un misil que puede alcanzar Guam, territorio estadounidense en el pacífico.

La celebración del 70 aniversario de la fundación de la República Popular China en 2019 fue hecha a medida para exhibir las nuevas proezas balísticas que China había adquirido. Xi Jinping, como un señor de la guerra de la China imperial, observaba con orgullo la parada militar de misiles móviles que advertían al mundo que China habría dejado de ser una pequeña potencia. La joya de la corona fue el Dongfeng-41, un misil balístico intercontinental con alcance de entre 13.000 y 15.000 kilómetros (dejando por lo tanto a Estados Unidos dentro de su alcance), capaz de cargar hasta 10 bombas en su ojiva. Otro dispositivo militar exhibido por primera vez en esa oportunidad fue el Dongfeng-17, un misil balístico que al ser disparado puede lanzar, dentro de su cápsula, un dron hipersónico para el ataque final.

El descubrimiento de los nuevos silos, que impresionaron por su tamaño, pero especialmente por la larga preparación previa con el fin de poner en comisión su capacidad de almacenamiento, explica la reciente visita del autócrata chino en la región separatista de Xianjiang, donde el PCCh mantiene a millones de musulmanes Uigures en campos de concentración y de trabajos forzados. No se quedan atrás de las atrocidades cometidas por Estados Unidos en la cárcel de Guantánamo, o de los europeos ante los inmigrantes afroasiáticos que ingresan al continente por Italia y Grecia.

Más aun, China busca elementos de contención de posibles ataques extranjeros en represalia a iniciativas que quiere tomar, y que considera parte del “sueño chino” de rejuvenecimiento nacional. Aquí el blanco evidente es Taiwan. Pekín trabaja de manera dual. Al mismo tiempo que acelera los preparativos para ponerse a la altura de reunificar militarmente a Taiwan a China continental, Xi Jinping busca acumular suficiente armamento nuclear para disuadir a Estados Unidos de intervenir en nombre del Gobierno de Taipei. Taiwan es estratégica para Pekín, tanto por su capacidad de dar acceso a las aguas profundas del Océano Paífico (que China no tiene), como porque tiene infraestructura tecnológica avanzada, siendo la casa productora de los semiconductores de última generación más valiosos del mundo - la empresa Taiwan Semiconductor Manufacturing Company.

“Consideraciones de nivel técnico motivaron la modernización de las fuerzas nucleares de China en los últimos años, pero esto es mayor”, dijo Zhao Tong, especialista en política nuclear del Centro de Políticas Globales de Carnegie-Tsinghua en Pekín, sobre el programa de misiles. “La expansión del arsenal nuclear de China es cada vez más impulsada por un cambio en la perspectiva geopolítica”, dijo.

“Hay un pensamiento popular en la política china, de que un arsenal nuclear mayor podría ayudar a China a combatir la hostilidad estratégica percibida por Estados Unidos”, agregó. “Argumentan que Rusia ha sido muy firme en aumentar sus intereses, y que Rusia es respetada, entonces piensan que un mayor arsenal chino generaría respeto en Occidente”.

Esto refleja el pensamiento de la cúpula del PCCh. Luego de asumir el liderazgo del partido, Xi Jinping describió la Fuerza de Misiles, brazo específico del EPL, como “el apoyo estratégico para el status del país como una gran potencia”, dando al armamento nuclear de China un papel geopolítico de alto nivel que nunca habían tenido antes. En marzo, Xi exhortó a los militares a “acelerar la creación de un sistema estratégico de disuasión reforzado y sistemas de combate conjuntos”.

Analistas australianos argumentan que “por la lejanía” del occidente, en los desiertos de China, el armamento no representaría una amenaza. Una forma no tan inteligente de esconder las preocupaciones existentes entre los aliados de Washington en Asia.

Se trata de señales más explícitas de apoyo de alto nivel para acelerar el desarrollo de las fuerzas nucleares del país. La idea de un desarrollo pacífico en China, justificado por la formación distinta de su Estado, introvertida y no beligerante, desarrollada por autores como Giovanni Arrighi, o con una visión menos sofisticada y más grosera sostenida por los grupos estalinistas, no son congruentes con la época de crisis, guerras y revoluciones, donde las disputas interestatales pueden adquirir un carácter beligerante en nombre de la preeminencia capitalista.

El conflicto entre Estados Unidos y China se inscribe en esta época, y su carrera nuclear responde a objetivos contrarios a los intereses de las masas. Un eventual desenlace militarista solo puede tener consecuencias reaccionarias para los trabajadores de China y de todo el mundo, la única fuerza capaz de, con un programa independiente, detener nuevas atrocidades por parte de las potencias explotadoras.

André Barbieri@AcierAndy

Viernes 6 de agosto

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EEUU: los campamentos de verano donde se aprende a ser espía

Funcionan como semillero de la CIA y de la NSA 

Dos programas son claves para que miles de estudiantes se formen en ciberseguridad: GenCyber y CyberPatriot. El rol de las instituciones educativas. 

01/08/2021

Los campamentos de verano funcionan como el semillero de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y de la CIA estadounidenses. Durante julio y agosto, estos laboratorios trabajan a pleno. Miles de alumnos y profesores, en 45 de los 50 estados de EEUU, se forman en ciberseguridad. De esa masa crítica saldrán muchos de los especialistas del rubro, sean o no espías o hackers del futuro. Dos programas son claves para comprender la envergadura del plan con generoso apoyo gubernamental. El GenCyber comenzó en 2014 y fue creado por la NSA. El CyberPatriot es una iniciativa de la Asociación de la Fuerza Aérea (AFA) que persigue un objetivo similar. Su principal patrocinadora es la Fundación Northrop Grumman, un apéndice del complejo de empresas aeroespaciales y de defensa homónimo. Se trata del cuarto mayor contratista de defensa militar de los Estados Unidos, fabricante del B-2 Spirit (también conocido como el Stealth Bomber o bombardero furtivo) y primer constructor de buques de guerra.

Expertos en ciberseguridad

Uno de los argumentos que sostiene la NSA para formar en sus campamentos – hasta hoy han sido 154- es “la brecha de hasta 600.000 profesionales necesarios para satisfacer la demanda de la nación”. Aduce que la oferta de expertos en ciberseguridad “ha quedado muy por debajo de la demanda”. En la página oficial del GenCyber se lee que ese programa “busca despertar y mantener el interés en ciberseguridad en el nivel K-12 con el fin de construir un flujo de trabajo competente, diverso y adaptable a través de la alineación con los Centros Nacionales de Excelencia Académica en Ciberseguridad…”

Qué es la NSA

  La NSA es la responsable del monitoreo, recopilación, procesamiento global de la información y datos con el objetivo de hacer inteligencia y contrainteligencia en el país y en el exterior. Además se especializa en una disciplina conocida como inteligencia de señales (SIGINT). Las denuncias de Edward Snowden en 2013 expusieron que sus presuntos objetivos legítimos eran tan ilegítimos como la forma en que EEUU espíaba al resto del mundo. Angela Merkel y Dilma Rousseff fueron víctimas de ese espionaje en 2013. 

El contratista estadounidense asilado en Rusia trabajó para la NSA. La misma agencia que sostiene ahora lo vital que resulta el GenCyber en el objetivo de “asegurar que suficientes jóvenes se sientan inspirados para utilizar sus talentos en ciberseguridad” porque “es fundamental para el futuro de la seguridad nacional y económica de nuestro país a medida que dependemos aún más de la tecnología cibernética en todos los aspectos de nuestra vida diaria”. Además de la NSA, el programa es apoyado financieramente por la Fundación Nacional de Ciencias y otros socios federales que hacen aportes anuales.

Las instituciones educativas de EEUU son claves para que esta experiencia en seguridad tenga su espacio propicio: “Las universidades, las escuelas públicas o privadas o los sistemas escolares son elegibles para recibir becas GenCyber. Las subvenciones proporcionan fondos para que las universidades administren y ejecuten campamentos GenCyber”, informa la página del programa. Los campamentos deben durar un mínimo de cinco días y/o treinta horas y están destinados a la enseñanza intermedia y secundaria. No pueden participar ciudadanos no estadounidenses o sin residencia permanente en el país.

El programa ya se está dando en lenguas extranjeras como el portugués. La Universidad de Augusta, en Georgia, difunde que si los alumnos “son aceptados en la cohorte del campamento anual, los campistas disfrutarán de oportunidades de aprendizaje prácticas y atractivas que incluyen actividades en el aula y excursiones a NSA Georgia y al Centro de excelencia cibernético de Fort Gordon”.

Este cuartel cuyo nombre fue asignado en honor a un militar del ejército confederado, se abrió en 1941 para entrenamiento de las tropas durante la II Guerra Mundial. Desde junio de 1985, Fort Gordon aloja al Cuerpo de Señales de los EEUU, la rama del ejército que se encarga de proporcionar y mantener sus sistemas de información y redes de comunicación. En apenas seis años, los campamentos GenCyber pasaron de ocho a 154 y en estos días se siguen desarrollando semana a semana.

Las universidades que adhirieron al programa llaman a las instalaciones como Fort Gordon “academias de guerreros” diseñadas para entrenar futuros “ciberguerreros”. En un artículo publicado en la página oficial de la Universidad pública del Norte de Georgia sobre el curso de 2017 se lee: “La Academia de Guerreros Cibernéticos entrena a la próxima generación para el empleo en el combate virtual”.

El CyberPatriot no es muy diferente del programa prohijado por la NSA. Estimula que los alumnos se anoten en carreras de seguridad informática o de planes de estudio semejantes bajo el auspicio de la Asociación la Fuerza Aérea (AFA) que reúne tanto a militares en actividad como retirados. Pueden cursarlo alumnos de casi todos los niveles de enseñanza. El financiamiento lo aporta la fundación de la corporación armamentística Northrop Grumman de Denver, Colorado. Es el cuarto mayor proovedor del ministerio de Defensa de EEUU.

En el distrito escolar de Fairfax, un condado de Virginia, se adhirieron al CyberPatriot en 2014. A las escuelas del lugar se las encuadró en el llamado Centro de Excelencia CyberPatriot de la AFA. A pocos minutos de ahí se encuentra Langley, donde tiene sus oficinas centrales la CIA. En la zona también se levantan las sedes de varias agencias de seguridad. Todo queda muy cerca de Washington, desde donde gobierna el presidente Joe Biden. Pero los campamentos de verano en los que se enseña ciberseguridad están desparramados por la amplia geografía de Estados Unidos. Un país donde no sólo proliferan las armas. También los aprendices de espías.

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