Cómo son los polémicos drones armados que Estados Unidos le dará a Ucrania

Un negocio multimillonario que mata civiles "por error"

Los aviones no tripulados que EEUU prevé enviar a Ucrania ya han sido empleados por Washington y otros países en diferentes escenarios bélicos. Organizaciones de derechos humanos alertan sobre el grave riesgo que entrañan estas armas robotizadas. 

 

Alta velocidad, gran altura e inmensa capacidad mortífera. Si un dron de combate pasa por el cielo, quienes tengan la desgracia de encontrarse en ese momento en tierra verán la muerte de cerca. Una muerte dirigida y ordenada por alguien situado a gran distancia. Solo hay que apretar un botón y ese avión no tripulado descargará su furia. Así también se mata en el siglo XXI.

El presidente de EEUU, Joe Biden, ha anunciado que enviará aviones no tripulados a territorio ucraniano, lo que significa introducir en ese escenario bélico a unos protagonistas tan costosos en precio como en vidas: un dron MQ-9 Reaper con bandera estadounidense vale más de 100 millones de dólares y puede lanzar cuatro misiles donde y cuando quiera.

"En 2019, un misil Hellfire estadounidense lanzado desde un dron Reaper mató a 10 personas en Kabul, Afganistán, entre ellas siete niños. Estados Unidos no investigó adecuadamente este ataque, ni se puso en contacto con la familias de las víctimas, ni ofreció ningún tipo de reparación", destaca un informe de Amnistía Internacional (AI).

Durante los últimos 12 años, esta organización de derechos humanos ha documentado varios ataques con drones en los que ha habido "errores" fatídicos: en esos bombardeos, registrados en lugares como Pakistán, Afganistán o Gaza se han registrado muertes de civiles.

"Errores de cálculo"

"Decimos errores de cálculo porque han atentado contra población civil, e imaginamos que quizás no eran los ataques previstos. En cualquier caso, tenemos la sospecha de que se cometen errores", afirma Miguel Ángel Calderón, portavoz de AI.

Washington no está solo en el desarrollo de este tipo de armamento. ​Según datos publicados en un informe especial del Centro Delàs de Estudios por la Paz, las grandes empresas exportadoras de este tipo de armamento "se encuentran en Estados Unidos, Israel, Rusia y China".

"El mercado está dominado por ahora por Estados Unidos e Israel, que disponen de la tecnología punta en este tipo de armas, pero países como Turquía, Rusia, Irán o China, entre otros, también disponen de la tecnología para fabricarlas y compiten por venderlas en un mercado global cada vez más eufórico", señala el documento de AI. En el caso de Turquía, su dron Bayraktar TB2 fue empleado en ataques contra las fuerzas armenias durante la escalada bélica registrada en 2020 en Nagorno Karabaj. Asimismo, Marruecos las utiliza en la guerra del Sáhara Occidental. Según datos aportados por AI, más de 20 países disponen de drones de combate operativos.

Desde las oficinas de AI en España, Calderón habla de la "absoluta falta de transparencia" que rodea la utilización de estas armas por parte de aquellos países que las han empleado en contextos bélicos. "Los estados tienen que ser transparentes en el uso de la fuera aérea letal, ya sea tripulada o no tripulada. No solo tiene que quedar clara la base legal sobre la que están operando, también tienen que ser transparentes para que pueda haber rendición de cuentas cuando sea necesario", sostiene.

Una cuestión de ética

Pere Brunet, doctor y catedrático jubilado de la Universidad Politécnica de Catalunya, ha participado en distintos estudios sobre los riesgos que acarrean los drones usados en la guerra. "Aquí se plantea otro problema ético: el denominado 'sesgo de automatización', una tendencia que tenemos las personas a dar por buenas las recomendaciones que nos hacen las máquinas y por la que es probable que el operador a cargo de un dron acabe realizando acciones sesgadas", explica.

En un trabajo realizado junto a la investigadora y profesora Tica Font y el también docente Joaquín Rodríguez para la campaña internacional Stop Killing Robots, los expertos subrayan que "al día de hoy, ningún país ha regulado sobre el diseño, la investigación, la producción o la tenencia de estas armas autónomas".

El texto aborda precisamente las divergencias éticas que se abren. "Las decisiones sobre la vida y la muerte de los humanos en un conflicto armado pueden requerir de visión de conjunto, de comprensión de intenciones, de compasión, de intuición o de sentido común –describen Brunet y Font–. En definitiva, estamos cuestionando la capacidad de generar algoritmos que puedan reproducir emociones tan singulares como la empatía el amor, la piedad o la culpa".

Armas lícitas

En 2018, el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE, dependiente del Ministerio de Defensa), encargó un estudio sobre la supuesta licitud de los drones armados. Dicho informe, realizado por Eugenia López-Jacoiste Díaz (profesora de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales en la Universidad de Navarra) se elaboró aproximadamente un año antes de que el Ejército del Aire español recibiera los Predator de fabricación estadounidense.

En ese documento, la autora destaca que los drones "no están expresamente prohibidos en las normas que integran el Derecho internacional humanitario, ni se considera que su uso sea inherentemente discriminatorio o pérfido", aunque a continuación aclara que "el hecho de que los drones no sean en sí mismo ilícitos no significa que su uso esté libre de restricciones, según el orden internacional".

Sobre ese punto, López-Jacoiste remarca que "el empleo de drones como medio de combate en los conflictos armados internacionales o no internacionales estaría plenamente admitido siempre que se respeten los principios de distinción, proporcionalidad, necesidad militar y humanidad".

Cita en concreto la "prohibición de atacar a personas cuando se reconozca que están fuera de combate. Además, las personas civiles están protegidas contra los ataques salvo si participan directamente en las hostilidades y mientras dure tal participación".

Silencio de Estados Unidos

Sin embargo, AI ha documentado acciones de EEUU en las que tales principios han estado lejos de cumplirse. Solo en 2010, esta organización documentó más de 1.000 civiles asesinados por drones en Pakistán.

"Llevamos más de una década pidiendo información al gobierno de EEUU y reclamando que desvele no solo la base legal sobre la que operan los drones, sino también que aporte información sobre aquellos ataques que se sabe que han sido ejecutados con drones estadounidenses y han tenido víctimas civiles", relata Calderón. De momento no ha habido suerte.

* Del diario español Público, especial para Página/12.

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Conflicto Rusia Ucrania: hacia dónde va la OTAN

 

Entre distintos analistas, existe el consenso de que uno de los efectos de la actual crisis entre Rusia y Ucrania es la reanimación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la Alianza surgida en 1949, en plena Guerra Fría pero que, sobre todo en el último lustro, aparentaba encontrarse tambaleante y sin un rumbo definido (foto, ejercicios militares esta semana en Noruega.)

Críticos y opositores a Donald Trump afirman que fue él uno de los responsables de la decadencia de la OTAN. En tanto que la situación empeoró en 2021, con la aparatosa y trágica salida de Estados Unidos de Afganistán, sumada a la posterior conformación del nuevo eje de poder “Aukus”, conformado por Australia, Reino Unido y Estados Unidos, y con el humillante desplante hacia Francia, justo cuando París terminaba de concretar la multimillonaria venta de submarinos de última generación a Camberra.

El nuevo secretario general

A fines de junio de 2022 está planificado un cónclave en Madrid para, entre otros asuntos, elegir un nuevo secretario general de la OTAN. Mientras tanto, ya ha comenzado la especulación sobre los nombres posibles (teniendo siempre en cuenta aquella regla no escrita que señala que, si bien el secretario general siempre ha sido europeo, el comandante militar supremo debe ser siempre estadounidense).

Con Francia como un socio incómodo y dispuesto como nunca a utilizar su poder de veto, y con Estados Unidos manteniendo la última palabra respecto a cualquier candidatura, no son pocos quienes creen que, de acuerdo a los tiempos que corren, se elegirá por primera vez a una mujer y, tal vez, a alguien de Europa del Este.

Apuestas

En este sentido, el temor a la expansión de Rusia luego de su intervención en Ucrania alimenta el actual diálogo entre Washington y Londres con los países de la rezagada Europa Oriental, de reciente incorporación a la OTAN y, hasta la crisis vigente, sin mayor peso político interno.

Hoy las apuestas las encabeza quien actualmente se encuentra al frente de la organización, el noruego Jens Stoltenberg, quien en principio se había comprometido a asumir la dirección del Banco Central en Oslo en el mes de octubre. Representantes de los principales países de la Alianza plantearon la necesidad de su continuidad en el cargo más allá del plazo inicialmente fijado.

En caso de que no sea Stoltenberg el elegido, aparece el nombre de la ex primera ministra británica Theresa May. Ella cumple con muchos de los criterios: además de mujer, es una ex jefa de gobierno que proviene del país con el segundo mayor presupuesto de defensa de la OTAN. Incluso también se menciona a Mark Sedwill, quien se desempeñó como secretario del gabinete de May y de Boris Johnson.

Si bien corre con desventaja, existe una expectativa general de que Gran Bretaña impulsaría con fuerza el puesto de secretario general como una forma de demostrar su influencia permanente sobre toda Europa. Pero, justamente después del Brexit, un líder británico podría no ser bien recibido por algunas capitales de la Unión Europea (UE) y, en cualquier caso, Gran Bretaña ya ha proporcionado tres de los trece secretarios generales anteriores.

De ahí entonces que también se mencione a uno de los miembros más nuevos o provenientes de países de menor influencia.

La prensa de Bruselas ya está especulando sobre una vacante para la ministra de Relaciones Exteriores, Sophie Wilmes, quien lideró un gobierno minoritario como primera ministra interina cuando el país enfrentó las primeras oleadas de la pandemia. Se trataría así de una candidata que proviene de un miembro fundador de la UE, que en general es considerado como un buen aliado y socio. Wilmes probablemente recibiría el respaldo de Francia, que tradicionalmente no presenta un candidato propio.

Holanda también tendría un plan B en la figura del primer ministro, Mark Rutte, quien ahora está trabajando para formar una nueva coalición de gobierno.

El rol de Europa Oriental

Por otro lado, y frente al renovado desafío planteado por Rusia, son varios los países de Europa del Este, que también querrán presentar a sus propios candidatos. Sus gobiernos buscarán así una mayor visibilidad y un mayor protagonismo en esta nueva ofensiva contra Moscú.

El nombre que hoy más peso tiene es el de Dalia Grybauskaite, de 65 años, expresidenta de Lituania. En este momento, le juega a favor su hostilidad manifiesta en contra de Rusia, una característica que hace unos pocos meses, en cambio, le restaba varios puntos.

Además, se están mencionando a otras dos mujeres también provenientes de Europa oriental: la ex presidenta Kolinda Grabar-Kitarović de Croacia y la actual presidenta de Estonia, Kersti Kaljulaid.

Grabar-Kitarović fue la primera mujer presidenta de Croacia de 2015 a 2020 y tiene la ventaja de haber trabajado en la sede de la OTAN. También se desempeñó como embajadora en los Estados Unidos de 2008 a 2011, lo que le brinda sólidas relaciones en Washington que, a la hora de la elección, podrían resultar determinantes.

Recordada por su destacada y calculada presencia en la final del último mundial de fútbol, los detractores afirman que Kolinda apostó por la extrema derecha (heredera de los ustachas de la Segunda Guerra Mundial) durante su fallida campaña de reelección presidencial en 2019.

En el caso de la presidenta estonia Kersti Kaljulaid, además de su experiencia y de ser de los países Bálticos, pesa el hecho de provenir de un país que siempre apoya a la OTAN en términos económicos. Kaljulaid emprendió recientemente una campaña sin éxito para convertirse en secretaria general de la OCDE un orgnismo económico que agrupa a los países más ricos.

Rumania es otro aliado de la OTAN que podría darle al presidente Klaus Iohannis una oportunidad para ocupar el puesto de secretario general.

Italia corre de atrás

En tanto que prácticamente sin chances están dos candidatos provenientes de Italia pero que no contarían con el visto bueno de Washington. En primer lugar, Federica Mogherini, ex ministra de Relaciones Exteriores de Italia y ex jefa de política exterior de la UE, a quien se la tiene como demasiado “europeísta”. En cambio, tendría más viabilidad una candidatura de Enrico Letta, ex primer ministro entre 2013 y 2014.

Frente a tantas nominaciones, no está claro hacia donde se dirige la OTAN en medio del actual enfrentamiento con Rusia y avizorando futuros problemas con China. Lo que sí resulta evidente es que, para utilizar la expresión de Emmanuel Macron, si en 2019 la Alianza estaba con “muerte cerebral”, hoy el conflicto con Moscú le habría proporcionado un insospechado electroshock.

Por Daniel Kersffeld, investigador CONICET-Universidad Torcuato di Tella. 

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Un cartel del presidente ruso Putin con una mandíbula de cráneo esquelético se muestra en la fachada del Museo de Historia Médica que construye una acción de protesta frente a la Embajada de Rusia en Riga, Letonia, el 17 de marzo de 2022.- EFE

"Además, todo indica que potencias económicas como Rusia y China deben ser domesticadas o aplastadas para que las principales economías capitalistas puedan tener una nueva oportunidad de vida. Esto es una perspectiva aterradora". Michael Roberts 14 de marzo 2022

La guerra de Ucrania continua. Es solo un comienzo. ¿El frente? La dimensión espacio-temporal de los intereses estratégicos de los Estados Unidos; es decir, el planeta. El objetivo es conservar el poder y oponerse férreamente a los que cuestionan la hegemonía euroamericana, eso que Samir Amín llamó el imperialismo colectivo de la triada. Biden ha organizado, insisto, ha organizado dos territorios de definición geopolítica: uno, el principal, en Asia, en el Mar de la China meridional; otro, el secundario, que tiene como línea de frente Ucrania. Ambos están interconectados política y militarmente por los EEUU. Estos imponen una estricta división del trabajo: de la reducción de Rusia se encarga la OTAN; de Asia, el mundo anglosajón. Es la doctrina Monroe ampliada a la de Alfred T. Mahan: el Pacifico es asunto exclusivo y excluyente de los norteamericanos y sus aliados de confianza; fuera la Unión Europea y, específicamente, Francia. Se atisba en el horizonte un tercer escenario en construcción, el Sahel, que empieza a decir adiós a las fuerzas expedicionarias francesas y creo que también a las demás europeas.

Cuando la niebla de la guerra se aclare habrá que hacer un mapa de daños. Conocer con precisión las consecuencias, el papel de los actores y los elementos definitorios de una nueva relación de fuerzas. Un dato sobre todos: ¿se romperá el mercado económico-productivo y financiero mundial? Eso parece. La posibilidad de construir un polo de poder alrededor de China viene impulsado por la necesidad de responder a las sanciones contra Rusia y, sobre todo, a sus consecuencias colaterales que obligan ya a definirse. Biden está jugando fuerte, muy fuerte.  Los días del dominio del dólar pueden estar terminando y la multipolaridad más cercana de lo que parece.

Una cosa parece evidente: se está vendiendo ahora más gas ruso a Alemania que antes del conflicto. Este corredor funciona mucho mejor, desgraciadamente, que el humanitario. ¿Qué significa esto? Que existen contactos económicos, financieros y militares. Sigue habiendo posibilidades de llegar a acuerdos, de parar la guerra y poner fin a la muerte. Cada vez sabemos más cosas. En la reunión de Versalles de los 27, siempre a mayor gloria electoral de Macron, se decidió que por ahora no entraría Ucrania en la Unión Europea; este "por ahora" puede ser muy largo y equivale a (casi) nunca. Unos días después, nuestro inolvidable Alto Representante de la UE, Josep Borrell, reconoció errores. El más grande fue abrir la posibilidad de la entrada de Ucrania en la OTAN. No se deben hacer promesas que no se pueden cumplir, sentenció el que fuera la gran esperanza blanca de la socialdemocracia española.

Cuánta razón lleva Luciano Canfora cuando dice que no hay que hablar de democracia cuando se trata del poder mundial y su disputa; no hablar de paz cuando se planifica la guerra. Habrá que decirlo una y otra vez, hacerlo con fuerza y asumiendo los costes de ser minoría: frente a un discurso único dominante -que se convierte en disciplinario- hay que afirmar que esta guerra es entre la OTAN y Rusia, y que Ucrania pone el territorio, la población y la mayor parte de muertos y heridos. Zelenski debe de estar comprendiendo ya lo que supone ser aliado incondicional de los EEUU e instrumento activo de una estrategia que nada tiene que ver con los intereses de su pueblo. Plantear, como él hace, una intervención directa o indirecta de la OTAN es jugar con fuego y que todos nos quememos.

Se ha dicho (Thomas Fazi, Olga Rodríguez) que la guerra de Ucrania ha sido la más anunciada, analizada y anticipada de la historia última europea. Todos los grandes especialistas lo han estudiado y analizado desde hace años (Kennan, Kissinger, Mearsheimer, Jack F. Matlok) y su conclusión fue siempre la misma: intentar que Ucrania ingresara en la OTAN supondría una respuesta político- militar rusa y la guerra. El 13 de marzo de este año Carlos Sánchez en El Confidencial entrevistaba a un especialista en estrategia –influyente en el Ministerio de Defensa- que no quiso dar su nombre. Lo más sorprendente de sus declaraciones es que coinciden con otros geopolíticos –militares o no- críticos ante el conflicto ucraniano y especialmente preocupados por el futuro de Europa en un mundo que cambia aceleradamente.

Hay un acuerdo muy general en que estamos en un cambio de época caracterizado por un declive relativo de la hegemonía de EEUU y la emergencia de nuevas potencias que, objetivamente, cuestionan el orden organizado y definido por ese país. Las dimensiones y los ritmos del proceso no son pacíficos. En segundo lugar, se coincide en que estamos en una transición hacia un mundo multipolar que implica una redistribución sustancial del poder a nivel mundial.  También hay acuerdo, en tercer lugar, en que los EEUU son la primera potencia económica y que, lo más importante, tiene un claro dominio político- militar a nivel planetario. Dicho de otro modo, hay una desigualdad estructural de fuerzas (comerciales, financieras, tecnológicas y militares) entre el bloque de poder dirigido por los EEUU y las fuerzas que tienden a disputarle la hegemonía. La cuestión clave es el tiempo. Biden (y el grupo oligárquico que él encabeza) buscan anticiparse, ganar ventaja y posición por medio de una estrategia preventiva bajo el principio:  hay que hacerlo ahora, mañana puede ser demasiado tarde. No ocultan sus objetivos, acabar con el sistema de poder dominante en Rusia y en China por medio de instrumentos económicos, tecnológicos, híbridos o de zona gris.

Existe consenso, en cuarto lugar, en que la gran perdedora de este conflicto es Europa. La UE es incapaz de representar los intereses estratégicos de sus Estados y pueblos y sigue siendo –la crisis de Ucrania lo pone de manifiesto- una aliada subalterna de los EEUU. La quinta cuestión tiene que ver con el papel geopolítico de España. Aquí hay muchas preocupaciones. El conflicto entre Marruecos y Argelia se agrava; al tradicional problema migratorio se le añade el del gas en un contexto propiciado por la pretensión de Marruecos de convertirse en potencia regional en estrecha relación con EEUU y Francia. Al fondo, la cuestión saharaui no resuelta. En caso de conflicto con Marruecos, los españoles estaremos solos, de nada nos servirán ni la OTAN ni la UE.

Cuestión más compleja son las relaciones entre China/Rusia siempre mediadas por tensión con los EEUU. Kissinger y Brzezinski advirtieron con mucha fuerza del peligro de una alianza entre Irán, Rusia y China. Sin embargo, toda la política exterior norteamericana –excepto en la etapa de Donald Trump- está dedicada a propiciarla. Hoy que la rusofobia arrecia, hay que insistir en que el futuro de las relaciones internacionales estará marcado por la dirección hacia la que se incline Rusia. Esta se ha decantado clara y nítidamente hacia una alianza estratégica con China. Las dos economías se complementan y sus capacidades militares se multiplican en alianza. China ayudará a superar las sanciones a Rusia como lo harán la India, Pakistán, Indonesia, gran parte de América Latina comenzando por Brasil y Argentina y la mayoría de África con Sudáfrica a la cabeza; sin olvidar a Arabia Saudita que está decidiendo en estos momentos cobrar el petróleo en moneda china. ¿Somos capaces de imaginar el mapa? Es el nuevo mundo que emerge frente al viejo de las grandes potencias coloniales.

Para Europa es una tragedia. Se han cansado de decirlo en estos días, no hay seguridad en Europa sin Rusia. Es verdad. Este país retorna a una alianza explícita euroasiática con el objetivo claro de desafiar una Pax basada en el poder euro/norteamericano. Una vez más es lo viejo que no acaba de morir y lo nuevo que no termina de nacer. En medio, el conflicto por el poder mundial.

"El despertar político global es históricamente antiimperial, políticamente antioccidental y emocionalmente antinorteamericano en dosis crecientes. Este proceso está originando un gran desplazamiento del centro de gravedad mundial, lo que, a su vez, está alterando la distribución global de poder, con implicaciones muy importantes de cara al papel de los EEUU en el mundo" Esto lo escribió en el 2007 Zbigniew Brzezinski.

El viejo halcón polaco-norteamericano sabía de lo que hablaba. No hay marcha atrás.

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Chomsky: La única forma de lograr la paz incluye una Ucrania neutral

Nueva York. El presidente Joe Biden participará en una reunión de la OTAN, la legislatura estadunidense escuchará al mandatario ucraniano solicitar más apoyo militar, la Casa Blanca aumenta las sanciones contra Rusia e intensifica la retórica bélica en nombre del “mundo libre”, pero notable por su ausencia en Washington es un esfuerzo oficial para promover una salida negociada de la crisis y recuperar la paz.

La Casa Blanca confirmó que Biden ha programado un viaje a Europa la próxima semana para participar en la cumbre extraordinaria de la OTAN el 24 de marzo donde se discutirán “esfuerzos actuales de disuasión y defensa” ante las acciones bélicas de Rusia. El presidente también asistirá a una cumbre del Consejo Europeo ya programada. Circulan reportes extraoficiales de que se ha contemplado una visita del mandatario a Europa oriental en esa misma gira.

Todo esto para buscar proyectar una imagen unida de la OTAN y de la comunidad europea bajo el timón de Washington -como en la guerra fría— sin por ahora ninguna propuesta oficial para promover una solución negociada al conflicto.

Este miércoles, Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, ofrecerá un discurso ante una sesión conjunta del Congreso para abogar por más apoyo de Washington. El discurso será a puerta cerrada ante diputados y senadores, y algunos esperan que el ucraniano reiterará entre otras cosas su solicitud de hace dos semanas de que Estados Unidos envíe aviones caza a su gobierno.

En Washington continúa el debate sobre el envío de más asistencia militar, incluyendo armamento y hasta aviones de combate y también mayor asistencia humanitaria de todo tipo. Muchos políticos están compitiendo para ver quién puede izar más alto las banderas de la guerra fría contra Rusia. Varios analistas y asesores que se entusiasman con las guerras proponen imponer una zona de “no volar” sobre Ucrania -algo descartado por ahora por Biden porque podría llevar a un enfrentamiento directo con Rusia- y argumentan que Washington debería ser más agresivo militarmente en la defensa de Ucrania.

Uno de éstos, el profesor Eliot Cohen, ex consejero legal del Departamento de Estado, quien promovió la guerra contra Irak, escribió en The Atlantic, que Washington no debería aceptar el chantaje ruso sobre el uso de armas nucleares: “las armas nucleares son la razón por la cual Estados Unidos debería de no atacar a Rusia directamente, pero no para temer luchar contra los rusos en un país que invadieron”. Junto con muchos otros, el experto declaró orgullosamente: “ésta es una guerra de importancia desesperada no sólo para Europa sino para el orden y la libertad en todas partes”.

Pero otros expertos señalan que la prioridad de Washington tiene que ser la promoción de un acuerdo negociado lo más pronto posible.

Noam Chomsky argumenta que “tenemos que encontrar una manera de concluir esta guerra antes de que se intensifique, posiblemente resultando en la devastación completa de Ucrania y catástrofes inimaginables más allá de eso”, y señala que la única manera de lograrlo es a través de un acuerdo negociado que tiene que incluir la condición de una Ucrania neutral.

Declaró que se ha entendido durante décadas que “Ucrania sumándose a la OTAN sería como si México se sumara a una alianza administrada por China, participando en maniobras conjuntas con el ejército chino y manteniendo armas apuntadas hacia Washington”. En ese escenario, insistir que México tiene el derecho soberano de hacerlo “superaría la idiotez…. la insistencia de Washington sobre el derecho soberano de Ucrania de sumarse a la OTAN es hasta peor ya que establece una barrera imposible a una resolución pacífica de una crisis que ya es un crimen atroz y pronto será mucho peor si no es resuelto por las negociaciones a las que Washington rehúsa integrarse”.

En entrevista con Truthout, Chomsky señala que todos en el sur global ridiculizan el “espectáculo cómico de la postura sobre soberanía del lider mundial en descarado desprecio por esa doctrina”.

Otros que coinciden en la prioridad de una negociación señalan que “llamados para hacer más de lo que occidente ya está haciendo [sobre todo en traslados de armamentos] sólo arriesgaría un conflicto más largo y amplio”, como argumenta Kelly Grieco, experta en seguridad y estrategia escribiendo en Responsible Statecraft del Instituto Quincy en Washington. Advierte que una respuesta militar más amplia de Estados Unidos y la OTAN sólo dañará las posibilidades de una salida negociada, y hasta podría llevar a una escalada sumamente peligrosa, incluyendo la guerra nuclear.

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Nueva ronda de negociaciones sin avances entre Rusia y Ucrania mientras se suman muertes en el terreno

Al menos dos personas murieron y una resultó herida en un bombardeo ruso en la ciudad de Jarkov. Y en Donetsk, los separatistas prorrusos apoyados por Moscú dijeron que un ataque ucraniano contra el centro de la ciudad dejó al menos 23 muertos y 18 heridos.

Una nueva ronda de negociaciones entre Rusia y Ucrania terminó sin avances pero seguirá este martes, mientras que decenas de personas murieron en Ucrania en ataques rusos contra Kiev y otras ciudades y en un bombardeo ucraniano contra la capital de una provincia prorrusa. Alertas de ataques aéreos resonaron en varias ciudades de Ucrania y los combates continuaron, y en paralelo un convoy de 160 vehículos salió con civiles de la sureña Mariupol, en lo que parecía ser el primer intento exitoso de organizar un "corredor humanitario" en la ciudad portuaria. Al menos dos personas murieron y una resultó herida en un bombardeo ruso en Jarkov, en el nordeste ucraniano, según informó la fiscalía regional.

En la madrugada del lunes un edificio de ocho pisos del barrio de Obolon, en el norte de Kiev, fue blanco de "un disparo de artillería" causando un muerto y 12 heridos. Más al oeste, nueve personas murieron y otras nueve resultaron heridas en un bombardeo ruso contra una torre de televisión en Antopil, cerca de la ciudad de Rivne, según las autoridades. Y en Jarkov, al menos dos personas murieron en otro asalto ruso. "Un inmueble fue destruido y algunos edificios fueron dañados tras una serie de tiros del agresor", indicó el servicio de prensa de la fiscalía de la región. 

En Donetsk, los separatistas prorrusos apoyados por Moscú dijeron que un ataque ucraniano contra el centro de la ciudad dejó al menos 23 muertos y 18 heridos. Los separatistas publicaron fotos de cuerpos ensangrentados en una calle llena de escombros. Según estas fuentes, hay al menos un niño entre los fallecidos causados por misiles que contenían una carga de racimo, dijo el jefe de la autoproclamada república popular de Donetsk, Denis Pushilin.

La ciudad es capital de la provincia del mismo nombre, de mayoría rusoparlante y fronteriza con Rusia, que en 2014 se proclamó república luego de celebrar un referéndum de independencia de Ucrania en rechazo a lo que califica de política antirrusa del gobierno de Kiev. Más de 14 mil personas han muerto desde entonces en combates entre el ejército ucraniano y las milicias que controlan Donetsk y otra provincia rusoparlante vecina, Lugansk.

"Ningún lugar seguro"

En Dnipro, gran urbe industrial al oeste y hasta ahora considerada un refugio para los civiles procedentes de Jarkov o Zaporiyia, las sirenas de alarma retumbaron durante cinco horas, por primera vez desde el inicio de la invasión rusa el 24 de febrero. La situación sigue siendo dramática en Mariupol, una estratégica ciudad portuaria asediada por los rusos, pese a que por primera vez en días, unos 160 vehículos pudieron salir a través de un corredor humanitario.

Los combates llegaron también al oeste, con bombardeos el fin de semana contra la base militar de Yavoriv, cerca de Polonia. Según Moscú, decenas de "mercenarios extranjeros" murieron. Para Ucrania, las víctimas eran todas civiles. El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, instó de nuevo a la OTAN a crear una zona de exclusión aérea en su territorio, lo que la alianza militar rechaza por temor a otra guerra.

En la antigua central nuclear de Chernobyl ahora ocupada por Rusia, al norte de Kiev, el operador ucraniano Ukrenergo acusó al ejército ruso de haber vuelto a dañar la línea de alta tensión que le suministra electricidad. Luego de un primer corte el nueve de marzo, el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) dijo que no tiene "ningún impacto importante en la seguridad" del lugar, escenario de la peor catástrofe nuclear civil de 1986.

Negociaciones sin avances

Mientras persiste el temor a que el conflicto se propague, las conversaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana se reanudaron el lunes por videoconferencia.  "Tenemos que mantenernos firmes y luchar para ganar, para lograr la paz que los ucranianos merecen, una paz honesta con garantías de seguridad para nuestro pueblo. Y ponerlas por escrito en las negociaciones", dijo el presidente Zelenski en un video. 

Por la tarde el jefe de los negociadores ucranianos, Mykhailo Podoliak, anunció una "pausa técnica" de las conversaciones, que se reanudarán el martes, mientras se multiplican las acciones diplomáticas. El primer ministro ucraniano, Denis Shmyhal, le pidió al Consejo de Europa que expulse inmediatamente a Rusia de esta organización de defensa de derechos humanos para evitar "una catástrofe nuclear o que toda Europa esté en llamas".

A la espera de algún avance en las negociaciones, altos responsables estadounidenses y chinos se reunieron en Roma. La Casa Blanca está inquieta ante una posible ayuda de Beijing a Moscú, aunque el vocero de Exteriores chino, Zhao Lijian, dijo que se trata de "pura desinformación" y que "denigrar la posición china no es aceptable".

Cuarta ronda de sanciones

Este lunes el jefe de la diplomacia europea, Josep Borrell, confirmó una cuarta ronda de sanciones contra Rusia. La Unión Europea agregará al multimillonario Roman Abramovich y a otros magnates rusos en su más reciente lista de sanciones, en la que ya figuran un total de 862 personas y 53 entidades rusas.

Moscú acusa a los países occidentales de intentar provocar un "default artificial" ya que las sanciones congelaron hasta ahora 300 mil millones de dólares de reservas de Rusia en el extranjero. Estas sanciones ponen en aprietos a Rusia a la hora de hacer frente a varios pagos de deuda en divisas que vencen en marzo y abril, haciendo resurgir el recuerdo humillante de 1998, cuando no pudo afrontar su deuda. 

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Vista de un edificio dañado tras los ataques con misiles iraníes en Erbil. — Azad Lashkari / REUTERS

Un nuevo incidente este fin de semana incrementa la tensión entre Irán e Israel. El Gobierno de Tel Aviv no ha reaccionado a este ataque en un momento de incertidumbre internacional y que Teherán vincula con las intervenciones israelíes contra militares iraníes desplegados en Siria.

 

 La noche del sábado al domingo Irán disparó una docena de misiles balísticos contra la ciudad de Erbil, capital de la región autónoma del Kurdistán iraquí, aparentemente contra objetivos de Estados Unidos e Israel, causando solo dos heridos leves.

El insólito ataque llegó en el contexto de las tensiones que experimentan las relaciones internacionales a causa de la intervención rusa en Ucrania y de las negociaciones que Teherán mantiene con EEUU para reanudar el acuerdo nuclear de 2015, dos circunstancias que podrían estar relacionadas con el ataque.

El lunes por la noche la televisión iraní reveló que ha detenido a una célula completa de agentes enviados por el Mosad para sabotear una central nuclear, una acción que no sería la primera de este tipo. Aunque la televisión iraní no facilitó en un primer momento muchos datos al respecto, la detención de la célula muestra que Israel sigue dificultando un acercamiento de Teherán a Occidente por todos los medios a su alcance.

Un portavoz del ministerio de Exteriores recordó en la mañana del lunes que Teherán ha advertido repetidamente a Irak de que su territorio no deberían usarlo terceras partes para atacar a Irán. De hecho, la Guardia Revolucionaria asumió el mismo domingo la responsabilidad del ataque como respuesta a un reciente ataque israelí en Siria que causó la muerte dos militares iraníes.

"El gobierno central iraquí tiene la responsabilidad de garantizar que terceras partes no usan su territorio como base para atacar Irán", manifestó el portavoz iraní. "El territorio iraquí se ha usado repetidamente contra Irán por terceros, incluidos terroristas kurdos, los Estados Unidos y la entidad sionista", explicó el portavoz aludiendo a Israel.

El gobierno regional kurdo señaló que el ataque causó daños en zonas residenciales pero no a propiedades extranjeras, en alusión a EEUU e Israel, e instó a la comunidad internacional a iniciar una investigación. Por su parte, el gobierno central de Bagdad condenó el ataque y pidió explicaciones a Teherán.

Dentro de Irak los partidos antiiraníes se mostraron escandalizados, mientras que algunas formaciones proiraníes pidieron al gobierno que explique la acusación iraní de que en el Kurdistán iraquí están operando agentes extranjeros, particularmente de Israel.

Desde hace años los medios hebreos vienen hablando esporádicamente de las buenas relaciones que Israel mantiene con los kurdos iraquíes y sirios. En más de una ocasión estos medios han recogido la presencia en el Kurdistán iraquí y sirio de ciudadanos israelíes que habitualmente se presentan como participantes en "proyectos humanitarios".

Es muy posible que la presencia israelí no se circunscriba a "proyectos humanitarios", especialmente en el Kurdistán iraquí que tiene frontera con el Kurdistán iraní. De hecho, ocasionalmente han aparecido y aparecen informaciones, que no se han confirmado de manera oficial, en las que se habla de un asesoramiento militar israelí a los kurdos, algo bastante creíble.

Sin embargo, el ataque del fin de semana contra Erbil representa un paso más en las tensiones permanentes entre Irán e Israel. Los ataques israelíes contra los iraníes desplegados en Siria se producen continuamente y el hecho de que Teherán vincule a Israel el último ataque da la impresión de que ha ascendido la tensión entre las dos partes.

La presencia iraní en Irak es importante y las acusaciones de que Israel está operando en Irak no son nuevas. Naturalmente, Teherán debe contar con unos servicios de inteligencia muy activos en Irak, incluido el Kurdistán, de manera que no son ajenos a la presencia israelí en la región, como tampoco son ajenos a la presencia israelí en otros países del centro de Asia cercanos a Irán.

Aparte de esas tensiones con el estado judío, que sin duda no ignoran los Estados Unidos, Teherán mantiene un intenso pulso con Washington en la mesa de negociaciones del acuerdo nuclear, unas negociaciones que se están prolongando en Viena durante demasiado tiempo y que según informaciones recientes estarían bastante avanzadas.

Medios occidentales han publicado que las negociaciones han entrado en una nueva fase con la guerra de Ucrania puesto que Rusia las está vinculando con las negociaciones para obtener una Ucrania no nuclear. Esta circunstancia podría actuar como un sutil hilo de conexión entre la guerra de Ucrania y el ataque iraní contra Erbil.

La Guardia Revolucionaria recalcó que el objetivo del ataque fue un "centro estratégico de la conspiración sionista y el mal". Distintos y destacados políticos y militares hebreos no paran de decir que se reservan el "derecho" a bombardear Irán con independencia del resultado de las negociaciones de Viena. Por su puesto, la proximidad a Irán del Kurdistán iraquí es un elemento destacado de esas amenazas y justificaría por sí solo la presencia israelí en la región.

La importancia estratégica del Kurdistán iraquí es un caramelo para Israel, que seguramente opera en la zona de la mano de Estados Unidos, lo que explicaría el ataque contra el Consulado norteamericano en Erbil, que según el gobierno autónomo kurdo está "en construcción" pero situado muy cerca del antiguo Consulado de EEUU que aún funciona.

Por otra parte, la prensa regional atribuyó a funcionarios iraquíes que el ataque estaba dirigido contra la sede del Mosad en el Kurdistán, entre cuyas labores figura la de conseguir agentes kurdos que trabajen para los servicios de inteligencia israelíes en contra de Irán.

El permanente combate entre Irán e Israel podría resolverse por completo, o paliarse en gran medida, si las potencias occidentales obligaran al estado judío a abandonar los territorios palestinos y sirios ocupados militarmente en la guerra de 1967. Sin embargo, ni Estados Unidos ni Europa están dispuestos a impulsar el cumplimiento del derecho internacional cuando no les interesa.

14/03/2022 21:24

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de China, Xi Jinping, durante una reunión en Pekín el pasado 4 de febrero. — Aleksey Druzhinin / REUTERS

La crisis de Ucrania tiene a Vladimir Putin en el punto de mira occidental. Aunque Rusia es el evidente objetivo inmediato, la guerra se sigue con la máxima atención en Pekín. Con un enorme y creciente peso en la economía mundial, China es el verdadero rival que interfiere con la aspiración de Washington a convertir el mundo en un teatro exclusivamente unipolar.

Las especiales relaciones que han adquirido China y Rusia, dos superpotencias que tienen interés en la supervivencia de un mundo multipolar, explican la actitud de Pekín en un conflicto que está desgastando sensiblemente, y muy probablemente va a seguir desgastando, a Vladimir Putin.

The New York Times ha revelado que Washington transfirió a Pekín información secreta para justificar su comportamiento, así como el aislamiento al que está sometiendo al presidente ruso, con la esperanza de que los chinos condenaran la invasión. Sin embargo, Pekín pasó esa información a Moscú y, a diferencia de Europa, se abstuvo de criticar a su aliado.

Al revés, los chinos han condenado las duras sanciones económicas y políticas que Occidente ha impuesto a Rusia en un sorprendente ejercicio de unidad sin fisuras que naturalmente preocupa a Pekín puesto que supone un precedente peligroso para sus intereses.

Algunos analistas occidentales consideran que China es la gran beneficiaria de la guerra de Ucrania, puesto que se ha creado un antecedente que podría usar Pekín para intervenir en el vecindario asiático en caso de necesidad a pesar de la oposición masiva de los países representados en la ONU que se ha observado en el caso de Ucrania.

El argumento según el cual Moscú está defendiendo su seguridad explica la intervención preventiva en una Ucrania que aspira a integrarse en la Unión Europea y la OTAN, y a convertirse en una plataforma contra Rusia, incluso con armamento nuclear. China, que esta semana ha acusado a EEUU de querer establecer una OTAN asiática, podría encontrarse pronto en una situación similar.

Para Pekín, el caso de la península de Crimea, que históricamente ha tenido una fuerte presencia rusa, y que fue anexionada a Ucrania en los años cincuenta en circunstancias históricas particulares, podría servir de modelo para la anexión de Taiwán, que comparte algunas características con Crimea. Solo unos pocos países sin gran peso específico reconocen a Taiwán como un Estado independiente.

A China no le gusta nada el desgaste que está sufriendo Rusia, ya que puede convertirse en el siguiente objetivo de la OTAN si se diera el caso de que Putin cayera y Rusia se transformara en un país aliado de Occidente. Si fuera así, China se convertiría en la frontera más inmediata de la OTAN.

Analistas chinos han calificado abiertamente a Japón y Corea del Sur como miembros indirectos de la OTAN, auténticas plataformas para la presencia de bases americanas dada la estrecha colaboración militar que mantienen con EEUU. La designación de la India como "socio defensivo preferente" desde 2016 por parte de Washington abunda en la misma dirección y contribuye a que China se sienta tan rodeada como Rusia.

En los últimos veinte años, las relaciones estratégicas entre Pekín y Moscú han experimentado un acercamiento muy significativo, lejos de la desconfianza que prevaleció durante el periodo soviético. Esta aproximación cristalizó tras la anexión de Crimea en 2014, cuando China se opuso a las sanciones impuestas por el bloque occidental. Otro dato revelador es que durante las últimas dos décadas los presidentes de las dos potencias se han reunido en 37 ocasiones, una cifra inusual en las relaciones internacionales.

Pekín y Moscú también suelen compartir sus planteamientos en la escena mundial, especialmente en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde tienen derecho de veto. En este sentido, el sólido comportamiento del eje chino-ruso hace de contrapeso al no menos sólido el eje occidental liderado por EEUU.

Sus relaciones económicas no pueden ser más prometedoras. En 2021, los intercambios comerciales se incrementaron en un 35% hasta los 140.000 millones de dólares y se espera que en 2024 lleguen a los 200.000 millones de dólares. China aspira a recibir todo el petróleo y el gas que Rusia exporta a Europa y EEUU, y a recibir las materias primas que abundan en Rusia. Está previsto que China se convierta pronto en el primer socio comercial de Rusia por delante de la Unión Europea.

A diferencia de lo que ocurre con Occidente, Pekín no ve a Rusia como una amenaza estratégica para sus intereses sino más bien lo contrario, es decir, como un socio fiable al lado del cual puede caminar y apoyarse. La cooperación militar es firme, incluidas las maniobras conjuntas que periódicamente realizan en varios escenarios, hasta en el Golfo Pérsico, y China se ha convertido en un importante cliente de armas rusas.

Desde la entrada de Joe Biden en la Casa Blanca hace poco más de un año, los EEUU se han distanciado de Rusia, lo que ha servido para acercar a Rusia y China. A esto ha contribuido la belicosidad introducida por Biden y su renovado interés por impulsar a la OTAN tras el paréntesis de Donald Trump. Como reacción, los lazos militares, políticos y económicos entre Moscú y Pekín se han reforzado.

China es consciente de que su verdadero enemigo es EEUU y no Rusia. Los chinos prefieren concentrar sus energías en la expansión económica por todo el mundo, lo que a medio plazo les proporcionará una influencia política, y compiten con los americanos en esa expansión para disgusto de Washington.

Esta semana, el ministerio de Exteriores chino ha denunciado que EEUU busca "copiar a la OTAN" en Asia y ha criticado la voluntad "hegemónica" de Washington alrededor de China, lo que interfiere con las políticas de Pekín. Según los chinos, la injerencia de EEUU en nombre de la democracia causará daño a los países asiáticos y "está condenada al fracaso".

12/03/2022 17:37

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Europa avanza en el rearme imperialista y busca terminar con la dependencia energética de Rusia

La UE destinará hasta 1.000 millones de euros en armas para Ucrania y aumentará el presupuesto conjunto de defensa. La reunión de los 27 miembros de la UE buscará también sortear la dependencia energética respecto a Rusia.

 

"Pedimos a Rusia que cese sus acciones militares y retire a todas sus fuerzas y equipos militares de la totalidad del territorio ucraniano, inmediatamente y sin condiciones, y respete completamente la integridad territorial, la soberanía y la independencia de Ucrania", apuntaba la declaración emitida al término de la primera jornada de la Cumbre de la Unión Europea en Versalles.

Este viernes, el alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, Josep Borrell, adelantaba a la prensa que ha propuesto a los líderes europeos destinar 500 millones de euros más del presupuesto comunitario para entregar más armamento a Ucrania.

"He propuesto esto a los líderes y la Facilidad Europea de Paz doblará su apoyo hasta 1.000 millones de euros", dijo Borrell a su llegada, en el segundo día de la cumbre.

Hace dos semanas, la UE acordó por primera vez en su historia destinar 500 millones de euros del presupuesto europeo para financiar el envío de armamento a un país [Ucrania], una decisión que se tomó tres días después del inicio de la invasión rusa. Al mismo tiempo, varios Estados imperialistas han utilizado la excusa de la guerra de Ucrania para incrementar de forma notoria sus presupuestos militares.

La Unión Europea (UE) tendría entre 65.000 y 70.000 millones de euros más cada año para defensa si aumenta su gasto militar al 2 % de su PIB, dijo este viernes el comisario europeo de Industria, Thierry Breton. Los Estados miembros de la UE gastan de media el 1,5 % de su PIB en defensa, y el objetivo de la OTAN es, como mínimo, del 2 %. Tras la invasión rusa de Ucrania, algunos países como Alemania o Dinamarca han anunciado un aumento muy importante de su gasto militar.

A su vez, desde que empezó el ataque contra Ucrania el pasado 24 de febrero, la UE ha aprobado ya cuatro paquetes de sanciones contra Rusia y Bielorrusia. Entre ellas, se han congelado los fondos que los bancos centrales de ambos países tienen en la UE, ha sacado a siete entidades rusas y tres bielorrusas del sistema de comunicación interbancario SWIFT y ha sancionado a un total 862 individuos y 53 empresas, entre ellos el presidente ruso, Vladimir Putin.

Estas sanciones están ahogando la economía rusa, impactando en el bolsillo de los sectores más empobrecidos. Y el cierre de empresas occidentales en Rusia está provocando miles de despidos o la falta de pago de salarios, dando lugar allí a las primeras huelgas de protesta.

La cumbre también debate sobre cómo terminar con la dependencia energética respecto a Rusia, algo que no es sencillo de conseguir. Mientras tanto, la inflación y el aumento del combustible ya están afectado la economía de varios países europeos.

Una parte importante de la discusión fue la presentación por Von der Leyen de los detalles del plan de la CE para poner fin a la dependencia energética europea de Rusia, que es más fuerte en el gas natural. "Dependemos demasiado de los combustibles fósiles rusos, especialmente del gas. Debemos diversificar proveedores, sobre todo pasando al GNL. Y debemos incrementar nuestra cuota de renovables", afirmó en Twitter.

La propuesta de la Comisión para que en 2027 se haya llegado a un final progresivo de la dependencia energética de Rusia se presentará a mediados de mayo. La UE "debe prepararse para ser independiente del gas ruso, para asegurar sus propia defensa... porque nos hemos dado cuenta de que nuestra democracia está amenazada", advirtió Macron.

El plan de la CE se centra en diversificar los proveedores y el uso de fuentes de energía, de forma que para finales de 2022 se pueda prescindir de 100.000 millones de metros cúbicos de gas ruso (100 bcm), de los 155 bcm que importó en 2021.

En concreto, el objetivo es obtener 60 bcm (60.000 millones de metros cúbicos) de otros países. La UE y sus Estados miembros discuten desde hace meses con productores como EE.UU., Noruega, Catar o Argelia. La Comisión cree que se pueden suplir otros 10 bcm desarrollando el hidrógeno y 17 bcm más con la producción europea de biometano.

La Comisión Europea aspira a reducir en un 66 % en un año la dependencia del gas que la UE consume de Rusia, según el plan que ya adelantó en el Parlamento Europeo el pasado martes. Von der Leyen también indicó que a finales de este mes la CE propondrá que los Estados miembros tengan una reserva del 90 % de su capacidad de almacenamiento de gas para el 1 de octubre de cada año, a fin de evitar problemas de suministro.

Además del gas, el bloque europeo importó de Rusia el 27 % del petróleo y el 46 % del carbón que consumió en 2021. Las compras energéticas de la UE a Rusia supusieron 148.000 millones de euros en ingresos para Moscú. "No deberíamos vernos obligados a financiar las bombas que caen sobre Ucrania", afirmó de forma gráfica la presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, en su intervención inaugural ante los Veintisiete.

Sin embargo, un plan de esta envergadura no será llevado adelante sin contradicciones, por el nivel de dependencia acutual y los negociaos que implica para los diferentes imperialismos. Así quedó demostrado en la negativa de Alemania al anunció de Estados Unidos de prohibir por completo el sumnistro de hidrocarburos provenientes de Rusia, mostrando de esta manera fisuras entre los países de la OTAN.

Fisuras que sin embargo, por ahora, no se muestran en lo concerniente al rearme de las potencias imperialistas, como no se vió desde la segunda guerra mundial.

El rumbo de la UE reafirma las tendencias guerreristas de los Estados imperialistas. Algo que solo puede traer nuevas catástrofes para los pueblos del mundo entero.

Viernes 11 de marzo

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Zapatistas convocan a campaña «contra todas las guerras capitalistas»

Ciudad de México. Desinformémonos. Las comunidades del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) convocaron a los pueblos y movimientos del mundo a realizar conciertos, manifestaciones, encuentros y festivales para pronunciarse «contra todas las guerras capitalistas», como las de Ucrania, Palestina, Kurdistán, Wallmapu y hacia los pueblos indígenas.

A través de un comunicado, la Comisión Sexta Zapatista llamó a los colectivos y activistas a que a partir del 13 de marzo inicie una campaña mundial «en contra de las guerras del capital, cualquiera que sea su geografía», a través de diferentes actividades políticas y artísticas.

Por su parte, las comunidades protestarán el próximo 13 de marzo en sus caracoles, en las cabeceras municipales de San Cristóbal de las Casas, Yajalón, Palenque, Ocosingo, Las Margaritas, Altamirano y en las comunidades a pie de carretera en Chiapas, para dar inicio a la campaña y pronunciarse contra las guerras «que el sistema perpetra en todo el mundo».

«¡Contra todas las guerras: todas las artes, todas las resistencias, todas las rebeldías!», señalaron los zapatistas en la convocatoria.

A continuación el comunicado completo:

A la Sexta Nacional e Internacional:
A quienes firmaron la Declaración por la Vida:
A las personas honestas de todo el mundo:

En acuerdo con algunas individualidades, grupos, colectivos, organizaciones y movimientos de SLUMIL K´AJXEMK´OP, las comunidades zapatistas han acordado convocar a movilizaciones y manifestaciones contra TODAS LAS GUERRAS capitalistas, actualmente en curso en varios rincones del planeta.  No es sólo en Ucrania.  También en Palestina, el Kurdistán, Siria, el pueblo Mapuche, los pueblos originarios en todo el planeta, y tantos y tantos procesos libertarios que son agredidos, perseguidos, asesinados, silenciados, distorsionados.

Respondiendo a ese llamado, hemos acordado participar en las movilizaciones del día domingo 13 de marzo del 2022, y así seguir con las acciones en contra de las guerras que el sistema perpetra en todo el mundo.

Planteamos entonces el arranque de una campaña mundial en contra de las guerras del capital, cualquiera que sea su geografía.  Organizar conciertos, encuentros, festivales, reuniones, etc.  En fin, las artes contra las guerras.

Llamamos a todas las personas honestas, grupos, colectivos, organizaciones y movimientos en México y en el mundo a que, de acuerdo a sus tiempos y modos –y conservando su independencia y autonomía-, se sumen a las actividades para exigir alto a las guerras, iniciando el domingo 13.

Por su parte, las comunidades zapatistas se manifestarán, el día domingo 13 de marzo del 2022, en sus caracoles, en las cabeceras municipales de San Cristóbal de las Casas, Yajalón, Palenque, Ocosingo, Las Margaritas, Altamirano y en las comunidades a pie de carretera, con algunos miles de zapatistas.

¡Contra todas las guerras: todas las artes, todas las resistencias, todas las rebeldías!

Desde las montañas del Sureste mexicano.
Comisión Sexta Zapatista.
México, marzo del 2022.

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Una guerra fría podría ser la mejor noticia /II y última

Desde 1900 en adelante, Estados Unidos ha buscado estrategias geopolíticas, aunque en lugares distintos de Euroasia. La relación con Europa se ha inspirado en gran parte en las ideas de Mackinder. Durante la Primera Guerra Mundial, y pese a muchas dudas a nivel doméstico, el presidente Woodrow Wilson fue convencido de intervenir en la discusión anglo-francesa y argumentar que una victoria de Alemania llevaría a que una sola potencia sería capaz de dominar al mundo, y que ello amenazaría los intereses estadunidenses vitales. Esa misma línea de razonamiento llevó al presidente Franklin Roosevelt a apoyar que Estados Unidos entrara a la Segunda Guerra Mundial en Europa, y a sus sucesores a desplegar cantidades importantes de fuerzas militares para impedir que la Unión Soviética (hoy Rusia) dominara el continente. Esta es, de hecho, la razón esencial de la existencia de la OTAN.

En el escenario Asia-Pacífico, sin embargo, Estados Unidos ha utilizado sobre todo el enfoque de Mahan al buscar el control de bases militares en islas y teniendo la más poderosa fuerza naval de la región. Sin embargo, cuando Estados Unidos ha estado en guerra con Asia continental, como fueron los casos de Corea y Vietnam, el resultado fue el desastre y la retirada. Como consecuencia, la estrategia geopolítica de Washington en tiempos recientes se ha enfocado en mantener bases militares en islas a lo largo de la región para garantizar que su país mantenga una avasalladora superioridad naval.

Competencia entre poderes en el siglo XXI

Durante este siglo, la cada vez más tensa guerra global contra el terror (GGCT) de ­Washington, con sus costosas y fútiles invasiones a Afganistán e Irak, fueron consideradas por muchos estrategas estadunidenses como distracciones dolorosas y erradas de una tendencia global geopolítica de largo alcance. Surgió el temor de que China y Rusia estuvieran aprovechando la oportunidad de avanzar en sus propias ambiciones geopolíticas mientras Estados Unidos estaba distraído por el terrorismo y la insurgencia.

Para 2018, el liderazgo militar de alto rango ya estaba al límite de su paciencia con la eterna guerra contra el terror, y proclamó una nueva doctrina estratégica de la "gran competencia entre poderes", que es un eufemismo perfecto para la geopolítica.

"En esta nueva era de competencia entre poderes, nuestras ventajas bélicas sobre las estrategias de nuestros rivales son desafiadas", explicó el secretario de Defensa Mark Esper en 2019. Indicó que mientras el Pentágono gradualmente dejaba de lado la GGCT, "estamos trabajando para reubicar a nuestras fuerzas y equipos a escenarios prioritarios que nos permitan competir mejor con China y Rusia".

Explicó que ello requería acción en dos frentes: en Europa, contra una Rusia cada vez más asertiva y mejor armada, y en Asia, contra una China cada vez más poderosa. Ahí, Esper buscaba acelerar un despliegue de fuerzas aéreas y navales, además de crear una cooperación más estrecha con Australia, Japón, Corea del Sur –y cada vez más– con India.

A la luz de la derrota del país en la guerra en Afganistán, esa visión ha sido adoptada por la administración Biden, al menos hasta la actual crisis, pues siempre vio a China –y no a Rusia– como la mayor amenaza a los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Debido a su creciente riqueza, capacidad tecnológica y a sus avances militares, China por sí sola era vista como capaz de desafiar el dominio de Estados Unidos en el tablero de ajedrez geopolítico. "China en particular se ha vuelto rápidamente más asertiva", afirmó la Casa Blanca en su Guía Intermedia de Seguridad Estratégica de marzo de 2021. "Es el único competidor potencialmente capaz de combinar su poderío económico, diplomático, militar y tecnológico hasta convertirse en un reto sostenido para un sistema internacional abierto y estable", agregó el reporte.

A principios de febrero, para dar una guía de alto nivel a la lucha de "toda la nación" para contrarrestar a China, la Casa Blanca difundió un documento titulado Estrategia Indo-Pacífico, al tiempo que Rusia movilizaba a sus fuerzas a lo largo de la frontera con Ucrania. Al describir a la región del Indo-Pacífico como el verdadero epicentro de la actividad económica mundial, la estrategia llamaba a hacer un esfuerzo multifacético para impulsar la posición estratégica de Estados Unidos y –para usar otra palabra de otra era– contener el surgimiento de China.

En una clásica expresión de pensamiento geopolítico, decía: "Nuestro objetivo no es cambiar (a China) sino dar forma a un ambiente estratégico en el que podamos operar, construyendo un equilibrio de influencia en el mundo que sea favorable al máximo para Estados Unidos, nuestros aliados y socios".

Al implementar este esquema, el equipo de seguridad nacional de Biden considera claves las islas y los pasajes marítimos para una estrategia de contención ante China. Los altos mandos enfatizaron la importancia de defender lo que llamaron la "primera cadena isleña", incluyendo Japón y Filipinas, que separa a China del Pacífico. Justo en medio de dicha cadena se encuentra, desde luego, Taiwán, que es reclamado por Pekín como su territorio y que ahora es considerado por Washington esencial para la seguridad de Estados Unidos, en un típico precepto de Mahan.

En este contexto, el asistente de la Secretaría de la Defensa para asuntos del Indo-Pacífico, Ely Ratner, dijo al comité de Relaciones Exteriores en diciembre: "Quisiera comenzar con un panorama de por qué la seguridad de Taiwán es tan importante para Estados Unidos. Como saben, Taiwán se ubica en un nodo crítico dentro de la primera cadena isleña, y sirve de ancla para una red de aliados y socios de Estados Unidos que es crítica para la seguridad de la nación y para la defensa de los intereses vitales de Estados Unidos en el Indo-Pacífico".

Desde el punto de vista de Pekín, sin embargo, esos esfuerzos para contener su crecimiento e impedir el ejercicio de su autoridad sobre Taiwán son intolerables. Sus líderes han insistido repetidamente en que la interferencia de Estados Unidos violaría una "línea roja" y que ello llevaría a una guerra.

"El tema de Taiwán es la más grande caja de yesca entre China y Estados Unidos", dijo recientemente Qin Gang, embajador chino ante ­Washington. "Si las autoridades de Taiwán, envalentonadas por Estados Unidos, siguen en el camino por su independencia, esto muy probablemente acabaría en un conflicto militar entre China y Taiwán, dos países muy grandes", agregó.

Con aviones chinos volando repetidamente en el espacio aéreo de Taiwán y buques de guerra estadunidenses patrullando el estrecho de Taiwán, muchos observadores esperaban que Taiwán, y no Ucrania, fuera el lugar donde estallaría un conflicto militar mayor surgido de la competencia entre poderes en esta época. Algunos sugieren ahora de manera ominosa que el no responder en forma efectiva a la agresión rusa en Ucrania podría provocar que los líderes chinos lancen una invasión a Taiwán.

Otros puntos álgidos

Desafortunadamente, Ucrania y Taiwán no son en la actualidad los únicos sitios de conflicto en el tablero del ajedrez global. Dado el impulso que tiene la competencia entre poderes, existen otros puntos álgidos que han surgido debido a su posición estratégica o su acceso a materias primas o ambos. Entre ellos los siguientes:

–La zona del mar Báltico contiene a las tres repúblicas ex soviéticas de Estonia, Letonia y Lituania, todas hoy miembros de la OTAN. Vladimir Putin idealmente quisiera quitarles su membresía y ponerlas de nuevo bajo la hegemonía de Rusia.

–El mar del Sur de China, que rodea no sólo al gigante asiático sino a Brunei, Indonesia, Malasia, Filipinas y Vietnam. Pekín reclama para sí casi todo este territorio marítimo y las islas que ahí se encuentran, y mediante la fuerza evita que otros países ejerzan derechos de desarrollo en el área. Bajo las administraciones Trump y Biden, Estados Unidos prometió ayudar a esos países a defenderse de la "intimidación" china.

–El mar del Este de China cuenta con islas deshabitadas reclamadas tanto por esa nación como por Japón. Cada uno de esos países ha enviado aviones de combate y barcos al área para hacer valer sus intereses. A fines del año pasado, el secretario de Estado, Antony Blinken, le aseguró al ministro japonés del Exterior que Washington reconoce su reclamo sobre las islas y apoyará a su país militarmente si China las ataca.

–La frontera entre India y China, que ha sido lugar de enfrentamientos periódicos entre militares de ambos países. Estados Unidos ha expresado su apoyo por la posición de India, y busca estrechar los nexos militares con ese país.

–El Ártico es reclamado en parte por Canadá, Groenlandia, Noruega, Rusia y Estados Unidos; se cree que en él hay enormes reservas de petróleo, gas natural y minerales valiosos. Algunas zonas son reclamadas por dos o más países, pero también es considerado por Rusia un sitio seguro para sus submarinos nucleares lanzamisiles, y por China como una potencial ruta comercial entre Asia y Europa.

En años recientes ha habido enfrentamientos y choques menores en todos estos lugares, y cada vez son más frecuentes. Ante la invasión rusa a Ucrania, las tensiones se incrementarán globalmente, así que estemos atentos a lo que ocurre en estos sitios. La historia sugiere que la geopolítica global rara vez termina de manera pacífica. Bajo las circunstancias, una nueva guerra fría –con ejércitos literalmente congelados– podría ser buena noticia, lo cual es la más deprimente de todas las posibilidades.

Copyright 2022 Michael Klare

Traducción: Gabriela Fonseca

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