Cómo las corporaciones destruyen la vida…*

Que la humanidad ha alterado dramáticamente los ciclos biogeoquímicos, climáticos y del agua, ha afectado el equilibrio de los mares (por sobrexplotación pesquera y contaminación por plásticos) y de los bosques y selvas (por la deforestación) y ha puesto en peligro miles de especies de animales y plantas, es un hecho que el geólogo Paul Crutzen (1933-2021), Premio Nobel 1995, sintetizó magistralmente en dos cortos artículos (2000 y 2002) al declarar a nuestra época como la del antropoceno, la era en la que los impactos de la especie humana sobre el planeta lo convirtieron en una nueva "fuerza geológica". Ello dio lugar a cientos de publicaciones y decenas de libros y confirmó en la academia y en la opinión pública el dogma biologista de la culpabilidad total de la humanidad o de la especie, más allá de las particularidades económicas, sociales, culturales, históricas o de género. La humanidad convertida en una entidad abstracta, en un todo indiferenciado. Hoy, dos décadas después, existen suficientes evidencias de investigadores de las ciencias sociales y de las humanidades que no sólo matizan la idea del antropoceno, sino que la cuestionan contundentemente. Debemos al historiador Jason W. Moore con su obra El capitalismo en la trama de la vida (2015), el desarrollo teórico de un concepto alternativo: el de capitaloceno. Ya no es la humanidad la causante de la tremenda crisis ecológica actual, sino las relaciones que el capitalismo ha construido e impuesto entre los humanos y entre estos y la naturaleza (ver una excelente síntesis en Francisco Serratos, El capitaloceno: una historia radical del cambio climático, 2021, UNAM).

Hoy, los humanos vivimos y sufrimos la era del capital corporativo en la que unas cuantas decenas de corporaciones trasnacionales monopolizan y controlan los mercados globales de las principales actividades humanas. La escala a la cual estas corporaciones operan y la velocidad con la que se multiplican y expanden no tiene precedente en la historia. Un puñado de corporaciones tienen una influencia directa o indirecta sobre el equilibrio de los océanos, la atmósfera y los mayores ecosistemas terrestres, afectando funciones claves, como la regulación del clima global. En efecto, 75 corporativos mineros dominan la extracción de platino, paladio, cobalto, níquel, hierro, cobre, zinc, plata y oro; 30 monopolizan la producción de petróleo, gas y cemento, y 10 la de papel. Trece compañías dominan la captura pesquera marina y cinco las granjas de salmón.

Los monopolios alcanzan su máxima expresión con los alimentos. Tres compañías dominan los agroquímicos (Syngenta, Bayer y Basf), las semillas (Monsanto, Dupont y Syngenta) y la maquinaria y equipo agrícolas (Deere, CNH y AGCO), y seis controlan 75 por cientio de los plaguicidas (Syngenta, Bayer, Basf, Dow Agro, Monsanto y Dupont). Similarmente, seis corporativos o sus fusiones controlan 100 por ciento de los cultivos transgénicos que hoy se siembran (soya, maíz y algodón) en 190 millones de hectáreas en 29 países (Estados Unidos, Brasil, Argentina, etcétera). Todo cultivo transgénico está obligado a usar el glifosato, el herbicida catalogado como cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Actualmente los cultivos de soya y maíz transgénicos han provocado la mayor destrucción de la biodiversidad de que se tenga memoria al convertir 80 millones de hectáreas de vegetación tropical y sus innumerables especies de flora y fauna en un monocultivo, una catástrofe biológica de la que no hablan las mayores organizaciones internacionales de conservación y ambientalismo. En paralelo está el caso de la comercialización y transformación de los alimentos; sólo tres compañías dominan el cacao, el plátano y las semillas, cinco las del aceite de palma, y seis la de la carne (JBS, Tyson Food, Cargill, BRT, Vion y Nippon Meat).

Finalmente la explotación del trabajo humano se hace evidente cuando se revisan las cadenas de suministro de alimentos, en la que los productores se quedan con un mínimo porcentaje del precio final del producto. Aquí recomiendo los excelentes documentales de Rotten sobre cacao, azúcar, agua, aguacate y uva en Netflix (https://bit.ly/3lhBVou). El drama del chocolate resulta patético, pero ilustra lo que sucede en la mayoría de los casos. Un total de 5 millones de familias campesinas de Ghana y Costa de Marfil, representando una población de 30 millones, cultivan la mayor parte del cacao que es la base de la industria chocolatera. Es un sector que vive en general en la miseria. Los compradores, comercializadores y especialmente cuatro firmas industriales (Barry Callebaut, Cargill, ADM y Blommer) se quedan con la mayor parte de las millonarias utilidades que genera la semilla de esta planta, originaria de México.

*…y concentran la riqueza (monopolios), explotan el trabajo humano y generan la mayor desigualdad social de la historia…

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Viernes, 29 Abril 2022 05:37

Atlas envanecido

En la gigafábrica de Tesla de Berlín, en marzo AFP, PATRICK PLEUL

El futuro nuevo dueño de la red social, uno de los hombres más ricos de la historia de la humanidad, promete llevar la libertad a nuevos esplendores. Mientras tanto, crecen su poder y su billetera.

El señor Elon Musk no es solo el hombre más rico del mundo (o el segundo: intercambia posición con el dueño de Amazon, Jeff Bezos, según las cotizaciones en bolsa de sus respectivas empresas). Su hambre de poder es tan grande como sus delirios, que son enormes. Musk acaba de sumar Twitter a una corona que ya comprendía rubíes en los sectores del transporte (Tesla), la infraestructura (The Boring Company), las monedas digitales (activos en dogecoin y bitcoin), el aeroespacial (Space X), la comunicación informática cerebral (Neuralink, fabricante de chips cerebrales… Y dice que no se va a quedar ahí, que irá por otras joyas de esas que hacen a su poseedor sentirse con capacidad como para hacer lo que se le cante.

Allá por julio de 2020 alardeó de ese poder cuando por Twitter aseguró que, si se le antoja, puede «golpear» a quien quiera y donde quiera. Lo habían acusado de estar detrás del golpe contra Evo Morales para hacerse del litio que en Bolivia hay a raudales, un mineral indispensable para la fabricación de los autos eléctricos de Tesla y que interviene también en la construcción de naves espaciales. «Le vamos a dar un golpe a quien se nos ocurra, ¡bancátela!», le dijo entonces a otro tuitero.

Fanfarroneaba, porque después aclaró que su litio lo sacaba de Australia. Pero tampoco alardeaba tanto: luego de eso, dijo que sabía que Bolivia tiene las reservas más importantes de litio en el mundo y que algún día «habría» que echar mano de ellas. «Por el bien de la humanidad.» Y que no se ponga nadie, ningún gobierno, ninguna organización internacional, nadie a meterle trabas.

En marzo de este año, tres semanas después de la invasión rusa, Musk desafió a Vladimir Putin a un duelo «hombre a hombre». El premio del combate «entre potencias» sería Ucrania. Unos meses antes, Space X había sido la primera empresa privada en organizar un viaje a la Estación Espacial Internacional. «Siempre sentí que no tenía límites, que mi límite ni siquiera era el cielo, que iría más allá, por qué no hasta Marte, por qué no a montar la primera colonia humana fuera de esta Tierra, que puede llegar a volverse inhabitable», dijo entonces.

Hace unas pocas semanas le dio consejos a Pedro Sánchez sobre lo que tenía que hacer con la industria energética española: le dijo dónde debería invertir y dónde no. El socialista le tendió la alfombra roja para que fuera a Madrid a discutir con él. Y en cada cumbre sobre el cambio climático Musk se permite, como Jeff Bezos, como Bill Gates, plantear «soluciones» tecnológicas fabulosamente caras para un drama al que ellos mismos han contribuido como pocos y siguen contribuyendo (véase «Mundo Musk», Brecha, 7-I-22).

A Musk le gusta posar, le gusta bailar mientras inaugura una nueva planta de Tesla, hacer mohínes mientras anuncia un nuevo viaje de Space X del que él mismo formará parte. Le gusta provocar payaseando. Pero mal se haría en tomarlo como un payaso. El apenas cincuentón sudafricano pertenece a esa raza de magnates modernos que marca los rumbos de este mundo, como a comienzos del siglo XX lo marcaban los dueños de las siderúrgicas, del carbón, de la industria automotora.

«Musk es ahora más poderoso que muchísimos Estados. Controla el activo tecnológico más importante de Estados Unidos (Tesla) y probablemente uno de los activos más estratégicos del mundo (Space X). Con Twitter tiene en su poder, además, una de las herramientas de comunicación más importantes del planeta», comentó el inversor Ross Gerber (Mediapart, 26-IV-22). Gerber no lo estaba denunciando. Se congratulaba. Es un estrecho colaborador del multimillonario.

***

En apenas tres semanas, Musk se hizo de la red social. Primero anunció que aumentaba su participación en el capital de la empresa, luego dijo que la compraría toda, después se retractó y, finalmente, terminó poniendo sobre la mesa una millonada sideral para concretar su proyecto más ambicioso. Su desembarco había motivado protestas del personal de Twitter: Musk tiene una bien ganada fama de racista, de sexista, de explotador. También había provocado reacciones adversas entre usuarios y accionistas, temerosos de que el magnate, un «defensor absolutista de la libertad de expresión más irrestricta», como él mismo proclama, abra tanto el espacio de la red que se llene de «mensajes de odio y de campañas de desinformación», según expresó uno de los inversionistas en la red. Las mismas preocupaciones manifestaron movimientos antirracistas, como Black Lives Matter, organizaciones de derechos humanos, feministas, de defensa de las minorías.

Cuando se supo que Musk había tomado el control de casi el 10 por ciento de las acciones de la empresa, a principios de abril, y que no descartaba avanzar aún más, la dirección de Twitter intentó aventar los temores y las protestas e insinuó que se opondría a los planes del milmillonario. Pero Don Dinero todo lo puede, y al dueño de Tesla le sobra. Cuando la semana pasada Musk anunció que pagaría 44.000 millones de dólares por la compra de Twitter, ofreciendo una prima de 38 por ciento sobre el valor del título en bolsa al 1 de abril, el Consejo de Administración acabó cediendo y recomendando a los tenedores de capital que hagan lo mismo cuando, a fines de mayo, se reúna la junta de accionistas. «Elon es la única solución a la situación actual. Necesitamos urgentemente despegar», dijo Jack Dorsey, cofundador del grupo.

Twitter es una de las redes con mayor influencia entre políticos, financistas, medios de comunicación, gobernantes, pero está muy lejos de sus competidores en número de usuarios: 231 millones contra casi 3.000 millones de Facebook, bastante más de 1.000 millones de Instagram y 1.000 millones de Tiktok.

El plan de Musk será revisado por la Comisión Federal de Comercio, que deberá determinar si viola las leyes antimonopolio. El proceso puede durar unos meses, quizás hasta fin de año. Nada hace pensar que haya marcha atrás: Musk no es propietario de ninguna otra red social ni tiene hasta ahora empresas de telecomunicación.

***

En filas del Partido Republicano, la venta de Twitter no pudo caer mejor. Musk supo estar muy cerca de Donald Trump, un tuitero desenfrenado al que la red social «canceló» el año pasado por el contenido de sus mensajes (véase «Cuando la esfera pública es propiedad privada», Brecha, 15-I-21). Nieto de un canadiense de extrema derecha que abandonó su país por juzgarlo «demasiado comunista», para instalarse en la «paradisíaca» Sudáfrica de comienzos del apartheid, e hijo de un ingeniero que hizo su fortuna explotando minas de esmeraldas en Zambia, el dueño de Tesla tiene todo para ser considerado por Trump como «un tipo con buenos valores».

Al igual que al expresidente de Estados Unidos, a Musk, que se define como un «libertario», un neoliberal puro y duro, no le gusta que le cobren impuestos, por más que esté entre los más ricos del mundo. «Los empresarios estamos para emprender y para derramar hacia abajo con nuestra iniciativa y no para que los burócratas nos esquilmen», supo decir este hombre, que mudó la sede de Tesla de California a Texas para beneficiarse de leyes sociales y de un sistema fiscal mucho más favorables a los «emprendedores».

A Trump le preguntaron por estos días si volvería a Twitter si, como es muy probable, Musk impusiera un cambio de reglas. Respondió que no, que seguirá apostando a Truth, su propia red social, inaugurada en febrero. Pero algunos de sus allegados dicen que Trump «extraña Twitter» y que no le disgustaría tomarse revancha.

En todo caso, Musk ya anunció que «toda censura será abandonada, incluso para [sus] mayores detractores». Dijo también que hará públicos los algoritmos de la plataforma, que limitará al máximo los bots y que Twitter será «un paraíso libertario». Laverna Spicer, una republicana que será candidata a diputada por Florida en las próximas elecciones legislativas, tuiteó que «la compra de Twitter por Musk es el equivalente en el siglo XXI a lo que fue la liberación de los esclavos por Lincoln: un triunfo de la libertad».

Bernie Sanders, el veterano senador del ala izquierda del Partido Demócrata, no cree en espejitos de colores. «Musk es uno de los representantes por excelencia del capitalismo de casino. La libertad para él es la libertad de los dueños del dinero», escribió el año pasado. El verdadero objetivo de Musk, escribió, a su vez, el domingo pasado en el diario inglés The Guardian el profesor universitario Robert Reich, exsecretario de Trabajo de Bill Clinton, «nada tiene que ver con la libertad de expresión, [ya que] su objetivo es su propia libertad sin obstáculo alguno, la libertad de ejercer un poder enorme sin tener que rendir cuentas».

En 2020 Reich había acusado a Musk de negrero por obligar a los trabajadores de Tesla en California a volver al trabajo, a pesar de que en ese estado el covid-19 estaba haciendo estragos. Se lo dijo en Twitter. Musk lo bloqueó.

Por Daniel Gatti
28 abril, 2022

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Jueves, 28 Abril 2022 05:43

Shadowban

Fuentes: Rebelión

El uso de la tecnología para callar opiniones contrarias al pensamiento occidental, no es nuevo. Ahora ni siquiera perdona a figuras de fama mundial cuyas actividades no están relacionadas con la política.

Descubrimos el término “shadowban” gracias a la supermodelo estadounidense de ascendencia palestina, Bella Hadid. Una mediática mujer con 51 millones de seguidores en Instagram (@bellahadid), cuya fama y fortuna no le hacen olvidar sus raíces.

En reportaje reciente de Russian Today – RT (https://bit.ly/3McdG6p), Bella Hadid denunció que Instagram le impide publicar sus historias, sobre todo cuando sale en defensa de Palestina: “inmediatamente, me ponen bajo los efectos del «shadowban», por lo que, casi un millón menos de ustedes ven mis historias y publicaciones».

¿Qué es el Shadowban? Censura tecnológica o tecnología al servicio de la censura, ni más ni menos. Es tan “normal” que hasta Wikipedia explica de que se trata: “El baneo en la sombra (del inglés shadow ban o shadow banning) o supresión disimulada, se trata de una forma de bloqueo o restricción disimulada y generalmente provisional en redes sociales, en internet y comunidades en línea, con el propósito de ocultar contenido que sube un usuario a su cuenta mediante diferentes métodos, dependiendo del funcionamiento de cada servicio”. Sería una práctica común ocultar la cuenta de un usuario, comentarios, fotografías, vídeos, en fin, cualquier tipo de contenido de modo que no sea visible para otros usuarios.

Las redes sociales a servicio de occidente practican el shadowban y otros mecanismos de control totalitario. La mayoría de las personas desconoce que ellos existan, mientras esas redes se presentan ante el mundo como las defensoras de la libertad. Cuando no censuran, actúan como policías ideológicas. Por ejemplo, la aplicación Bitly, usada para acortar links, cuando la aplicas a una publicación de RT, avisa en 5 idiomas: “La página en la que estás navegando ha sido marcada como una potencial fuente de desinformación”. Lo mismo hace automáticamente Facebook, alertándote: “Este contenido pertenece a un editor que Facebook cree que puede estar parcial o totalmente bajo control editorial del gobierno ruso”. Marc Zuckerberg, presidente de «Meta Platforms, Inc.”, propietaria de Facebook, Instagram y WhatsApp, nunca informará que su empresa es controlada por el Pentágono. 

Semanas atrás, Facebook e Instagram fueron prohibidos en Rusia. Cuando ocurrió, los paladines de la libertad de expresión protestaron poco. Podríamos pensar que fue por “coherencia”, dado el silencio absoluto que han mantenido sobre el bloqueo y la prohibición de varios medios rusos en Europa. Pero la razón es otra. Todo indica que callaron para evitar que las personas supiesen la verdadera causa que llevó a Rusia a prohibirlos: el terrorismo.

A cualquiera que le hayan suspendido su cuenta de Facebook o Instagram por alguna imagen o texto sentenciado como indebido, “le sorprenderá” que Meta, tan políticamente correcta para bloquear contenidos “inapropiados”, haya decidido suspender “temporalmente” sus protocolos para permitir mensajes de odio contra Rusia. No es una interpretación interesada de nuestra parte, lo reconoció sin ningún problema moral el portavoz de Meta, Andy Stone: «Como resultado de la invasión rusa de Ucrania, hemos permitido temporalmente formas de expresión política que normalmente violarían nuestras reglas, con un discurso violento como «muerte a los invasores rusos»”. Como si no bastase, el señor Andy Stone deja abierta la posibilidad futura de que puedan permitir también mensajes de odio contra todo el pueblo ruso: «Todavía no permitiremos llamados creíbles a la violencia contra los civiles rusos». Todavía …

Mientras Meta autoriza en el mundo real mensajes de odio contra Rusia, en el espacio virtual (www.meta.com) habla de su compromiso con el futuro de la comunicación: “El metaverso es la próxima evolución de la conexión social (…) por lo que estamos cambiando nuestro nombre para reflejar nuestro compromiso con este futuro”. ¿Un futuro de odio y censura?

Tomemos conciencia. Ya no podemos seguir emitiendo opiniones en las redes sin antes tomar en cuenta los mecanismos que filtran, manipulan y censuran nuestra comunicación. Son tan gritantes las injusticias y arbitrariedades practicadas por el imperialismo y los gobiernos subordinados a él que no pueden convivir con las más elementales verdades. Cada vez serán más intolerantes contra los rebeldes que insistamos en contar la verdad. 

Al usar Google y las redes sociales a servicio del mundo unipolar, estamos utilizando las carreteras y los vehículos construidos por ellos para preservar la situación de desigualdad e injusticia que vive el mundo. Nos tolerarán mientras escribamos mensajes domesticados o aparentemente radicales que solo le llegan a una minoría. Corrijamos eso pensando en la calidad y efectividad de lo que hacemos, sobre todo en las redes hostiles a la verdad y empecemos a usar cada vez más las redes alternativas hasta que los pueblos que construyen el nuevo mundo multipolar consigan crear vías de conectividad verdaderamente libres y sin censura. En Venezuela estamos dando nuestra contribución a esta lucha creando nuestra propia red social. Está en fase de construcción, por eso los invitamos a participar de https://venapp.com/ , haciendo las recomendaciones que crean necesarias para mejorarla y potencializarla.

La supremacía comunicacional de los imperialistas tiene pies de barro. La censura y la manipulación generalizada demuestran su debilidad. Si prohíben nuestras voces es porque ya no pueden convencer ni seguir engañando a los pueblos con espejitos de colores. Todas y todos debemos esforzarnos para construir una comunicación verdadera. La razón está de nuestra parte.

Por Anisio Pires | 28/04/2022

Anisio Pires es sociólogo por la UFRGS (Brasil), profesor de la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV)

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Quiero que Twitter mejore más que nunca. Se impulsará el producto con nuevas funciones, de tal forma que los algoritmos sean de código abierto para aumentar la confianza, declaró el magnate Elon Musk. Foto Afp

La junta directiva aprobó por unanimidad la operación que deberá quedar cerrada este año

 

El hombre más rico del mundo, Elon Musk, llegó este lunes a un acuerdo para comprar la red social Twitter por 44 mil millones de dólares, luego de una negociación con la junta directiva y pese a un rechazo inicial de la oferta.

"El consejo de Twitter llevó a cabo un proceso amplio y pormenorizado para valorar la propuesta de Elon con un foco deliberado en el valor, la certidumbre y la financiación. La transacción propuesta logrará una prima en efecto sustancial y creemos que es el mejor camino para los accionistas de Twitter", subrayó el presidente independiente del consejo de la compañía, Bret Taylor.

En un comunicado, la compañía sostuvo que el acuerdo había sido "aprobado por unanimidad por la junta directiva de Twitter" y que se esperaba que se cerrara en 2022, si los accionistas lo aprobaban.

No hay condiciones financieras para el cierre de la transacción.

De acuerdo con los términos de la oferta, Elon Musk abonará 54.2 dólares en efectivo a cada accionista de Twitter por cada uno de sus títulos.

Una presentación de valores la semana pasada reveló que Musk había recaudado 22 mil 500 millones de dólares de Morgan Stanley Senior Funding para financiar la oferta y que el resto lo pagará mediante la venta de acciones.

Musk calificó a la red social como "la plaza pública digital donde se debaten asuntos vitales" y remarcó su intención de mejorar el producto, citando específicamente el combate a los bots.

“También quiero que Twitter sea mejor que nunca impulsando el producto con nuevas funciones, haciendo que los algoritmos sean de código abierto para aumentar la confianza, derrotando a los robots de spam y autenticando a todos los humanos”, señaló.

Según la prensa estadunidense, el consejo de administración de Twitter se reunió el domingo para revisar la propuesta del multimillonario –que ya había comprado algo más de 9 por ciento del capital de la empresa–y el viernes Musk ya se había entrevistado con varios accionistas por videollamada, a fin de defender su oferta de compra.

Twitter publicará los resultados del primer trimestre del año fiscal 2022 antes de la apertura del mercado este 28 de abril, pero no llevará a cabo la conferencia telefónica correspondiente por quedar pendiente la transacción anunciada este lunes.

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Lunes, 18 Abril 2022 05:52

Twitter: un altavoz

Twitter: un altavoz

Hay un cierto contrasentido en la pretensión –sea real o no– de Elon Musk por comprar la empresa Twitter. Esta se define como "un servicio de micro-blogueo y redes sociales, en la que los usuarios envían e interactúan mediante mensajes conocidos como tuits".

Con esta transacción, Musk quisiera explícitamente tener su propia red social y ser el dueño único. Esto expresa una significativa contradicción de nuestro tiempo y destaca el papel creciente que tienen diversas formas de comunicación social.

¿Hasta dónde es compatible la noción de "red social" bajo la tutela de un hombre de negocios indudablemente audaz, como ha mostrado Musk y que es, igualmente, un especulador connotado, sofisticado y provocador?

Musk fundó Paypal (vendida posteriormente a e-Bay), SpaceX, Deep Mind Technologies, Tesla y The Boring Company. Forbes estima actualmente su fortuna en alrededor de 219 mil millones de dólares. El aumento de tal patrimonio ha sido vertiginoso en los dos años anteriores, pues en 2020 se estimó en 24.6 y en 2021 en 151 mil millones. Jeff Bezos, de Amazon, ha sido desplazado al segundo lugar y su riqueza se sitúa en 171 mil millones de dólares.

Musk ha usado la gran influencia que ha adquirido para sacar partido financiero provocando el alza del valor de las acciones de sus propias empresas. Recientemente lo hizo en Tesla, la compañía que produce autos eléctricos, y eso lo llevó a un serio conflicto con la Comisión de Bolsa y Valores, entidad reguladora del sector en Estados Unidos (SEC por sus siglas en inglés).

Lo hizo también en Twitter cuando, recientemente, compró acciones hasta por el equivalente a 9.2 por ciento del capital y cuya valuación, cuando anunció la intención de compra, pasó de 2.89 mil millones de dólares a 3.7 mil millones, un aumento de 27 por ciento. Tras esa adquisición inicial tuvo la oportunidad de ocupar un lugar en el consejo, la que rechazó y en un tercer acto hizo una oferta de 43 mil millones de dólares para comprar Twitter y ser el dueño único.

La empresa reaccionó aplicando una fórmula conocida como "poison pill", literalmente una píldora envenenada. Esta es una forma defensiva para prevenir que otra entidad se haga del control accionario o, de plano, la compre íntegramente. Además, Vanguard, el segundo mayor inversionista, aumentó su posición accionaria y desplazó a Musk.

La oferta del magnate por cada acción de Twitter fue de 54.20 dólares. Antes, en 2018, Musk hizo una oferta por las acciones de Tesla en el mercado de 420 dólares por cada una. Ese número se asocia con el ambiente de consumo de cannabis y la misma SEC declaró que Musk había escogido ese número por aquella referencia y para divertir a su novia. En todo caso, este hombre ejerce una suerte de fascinación entre sus seguidores sea por una u otra razón y son 81 millones los que tiene en Twitter.

Hay un par de cuestiones en la polémica abierta entre Musk y Twitter. Una tiene que ver con el argumento del primero de que con la compra que ofrece hacer se ampliará la libertad de expresión en dicha red a la que ha señalado por imponer la moderación en la comunicación entres sus usuarios. Musk quiere que cada usuario pueda escoger o diseñar su propio algoritmo para decidir qué mensajes recibir. Esto mismo había sido ya considerado por Jack Dorsey, el fundador de Twitter.

Otro asunto se refiere a la afirmación de Musk de que él podrá explotar mucho más ampliamente las oportunidades que ofrece ese negocio, en términos del número de usuarios y de los ingresos derivados de la publicidad.

Se ha dicho que Musk encuentra valiosa a Twitter porque ahí se puede decir lo que se quiera sin mayores consecuencias, lo que Trump llevó al límite hasta que fue excluido de la red. Twitter es, en efecto, una plataforma muy influyente, un medio muy eficaz para difundir los mensajes de políticos, empresarios, celebridades, periodistas y otros personajes.

Musk quiere influir en cómo funciona Twitter y cómo modera a sus usuarios en el ámbito del discurso público. Lo que pone en evidencia la relevancia acerca de quién controla una empresa con ese poder actual y potencial.

Al respecto puede destacarse la dicotomía entre intemperancia y moderación que se advierte cada vez más en las redes sociales. Otra cuestión remite al sentido y las consecuencias de dejar en manos de personas como Musk y en un momento como el actual, el control de una red como Twitter.

Recientemente Musk declaró que: "Tengo la fuerte intuición de que tener una plataforma pública en la que hay mucha confianza y que es ampliamente inclusiva será extremadamente importante para el futuro de la civilización. Y no me interesa el aspecto económico". Algo de megalomanía parece haber en lo dicho. Cada quien podrá pensar el sentido que tiene todo esto. Pero abrir este camino a la par de los que ya existen, llenos de piedras es, cuando menos, algo en lo que habrá que reflexionar.

Cuando pienso en asuntos de este tipo, como el que ahora se plantea en torno a la figura y los modos de Musk con Twitter, o bien, en los que existen alrededor de Facebook, Google y demás, no dejo de recordar a George Orwell.

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Viernes, 01 Abril 2022 05:59

El interruptor principal

El interruptor principal

Fred Friendly, ex presidente de CBS News, dejó en claro que, antes de pontificar sobre la libertad de expresión, habría que responder una pregunta simple: "¿Quién controla el interruptor principal?"

En la guerra entre Rusia y Ucrania la respuesta es bastante obvia y ha dejado la sensación terrible de lo que pueden lograr los poderes de la manipulación política, la estupidez humana y la venganza cuando se disfrazan de causa mayor. De cómo pueden, incluso, condicionar la justicia y, más aún, la verdad.

Cuando hablo de interruptor principal no aludo a una metáfora. En la era de Internet, con megacorporaciones dueñas de las rutas y de los datos, existe literalmente un dispositivo que deja pasar o no la información, y que se usa a discreción contra millones de personas.

Pocos han reparado en que las prohibiciones y bloqueos que las grandes tecnológicas han aplicado a Rusia ya tuvieron un polígono de pruebas: Cuba. Aquí no funcionan Twitter, ni Facebook (ahora Meta), ni Google como en el resto del planeta, y ni por casualidad las publicaciones más populares de la isla aparecen en las primeras páginas referenciadas por los buscadores. Algoritmos diseñados para reducir u omitir los alcances de medios, palabras e informaciones, mientras Apple, Spotify, Amazon y la mayoría de las más de 450 compañías estadunidenses que han sancionado a Rusia, no pueden comerciar con Cuba por las leyes del bloqueo estadunidense. Las fake news, los ciberataques y la guerra por el conocimiento y la información, tan cara en estos días a la OTAN, han sido moneda corriente de Estados Unidos para triturar a la isla del Caribe y esto ha ocurrido sin causar demasiada alarma.

El telón de acero digital e informativo no es un invento nuevo. Sin embargo, no tiene precedentes que proveedores de la llamada espina dorsal de Internet desconecten a sus clientes en un país de 144 millones de habitantes como Rusia. Lo hicieron Lumen y Cogent, dos gigantes de la red troncal ( backbone) más grande del mundo. Estas empresas integran la exclusiva Zona de Tránsito Libre (TFZ, por sus siglas en inglés), un pequeño grupo de compañías de telecomunicaciones globales tan grandes que no pagan a nadie más por el tránsito (ancho de banda internacional).

Que el interruptor haya entrado en escena demuestra que Internet no es el fantasma infinitamente elástico y virtual que la gente imagina, sino una entidad física que puede deformarse o romperse a conveniencia de los intereses de un grupo, un gobierno o un conglomerado militar como la OTAN. De hecho, la intervención de Occidente en el conflicto ha acelerado la remodelación de Internet, de un sistema global al que se ha conectado todo el mundo, a un universo fracturado.

Los expertos tiemblan porque la guerra en Ucrania parece instaurar definitivamente la splinternet, como se conoce la fragmentación del ciberespacio en reinos dispares intervenidos por bloques políticos autónomos. O configurados por cualquier otro poder, como los oligopolios de la tecnología y el comercio electrónico, o por países que intentan mantener distancia del control estadunidense.

El ostracismo que castiga a Rusia en realidad amenaza seriamente la arquitectura de Internet, red de redes mundial con poder distribuido que no hay manera de romper en una esquina sin destruir rutas de información y sin congestionar las autopistas que quedan en pie.

La gran paradoja de todo esto es que, tras haber dedicado tanto tiempo y esfuerzo supuestamente a intentar romper el telón de acero de los rusos y los chinos en nombre de la libertad, los diseñadores de políticas occidentales y los halcones militares se están aislando del mundo a marcha forzada, mientras desmantelan la red que ellos mismos crearon. Es más barato destruir que construir muros. La metáfora del cibermuro para Rusia sugiere falsamente que, una vez eliminadas las barreras digitales, se erigirán en su lugar otras nuevas más convenientes a la alianza atlántica y que la reacción de Vladimir Putin de blindar RusNet, la red nacional, es alocada y torpe. Nada más lejos de la realidad.

Independientemente de lo que surja después de este conflicto, ya murió el Internet que conocimos. Los que tienen en sus manos el interruptor principal deberían admitir que están jugando con fuego y que, mientras enseñan su verdadero talante autoritario, revelan quizás la forma más costosa e ineficaz de ejercer el poder.

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Dólar digital: Estados Unidos avanza con el proyecto de una criptomoneda oficial

Joe Biden ordena evaluar la creación de una Central Bank Digital Currency

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenará a su Gobierno evaluar la creación de una moneda digital estadounidense, respaldada por la Reserva Federal (Fed, banco central del país).

A través de un comunicado, la Casa Blanca informó que este miércoles el mandatario firmará una orden para que se investigue "con urgencia" la posibilidad de desarrollar una divisa digital de banco central (Central Bank Digital Currency o CBDC según su acrónimo en inglés). La principal diferencia con las criptomonedas existentes es que este “dólar digital” estará respaldado por la entidad financiera del país.

La orden de Biden pide evaluar "los posibles beneficios y riesgos" de ese posible "dólar digital" y la "infraestructura tecnológica" que sería necesaria para emitirlo, explicó un funcionario que pidió permanecer anónimo.

El objetivo de esta medida sería preservar "la centralidad del dólar estadounidense en el sistema financiero global" y hacer frente a las preocupaciones de Washington sobre la "volatilidad" de criptomonedas como el bitcoin.

"Algunas formas tempranas de innovación financiera han acabado hiriendo a las familias estadounidenses mientras enriquecían a un pequeño grupo de gente. Eso demuestra la necesidad de una protección robusta para los consumidores y los inversores", subrayó el funcionario.

Qué son las Central Bank Digital Currency

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), un centenar de países están explorando también la posibilidad de crear su propia CBDC. Hasta el momento, algunos de los países que han lanzado su propia moneda digital respaldada por el banco central son Nigeria con su e-Naira, Bahamas con su Sand Dollar; y la divisa DCash, disponible en Antigua y Barbuda, St. Kitts y Nevis, Montserrat, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, y Granada.

A diferencia del dinero que actualmente el usuario ya percibe como virtual (los depósitos en bancos comerciales, por ejemplo), los CBDC serían emitidos directamente por el banco central, de manera que un ciudadano podría tener una cartera digital con esa divisa sin estar vinculada a ninguna entidad financiera comercial.

Además, los CBDC permitirían, al estilo de las criptomonedas, transacciones inmediatas de todo tipo, sin que, por ejemplo, una transferencia de dinero entre particulares tarde varias horas o días en materializarse.

Un análisis de las criptomonedas

En su decreto, Biden también pedirá a su Gobierno que formule recomendaciones sobre el mercado de las criptomonedas en general y examinar los posibles riesgos que presentan para la estabilidad financiera o la seguridad nacional, en especial las finanzas ilícitas.

Estados Unidos ha criticado, por ejemplo, la adopción del bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador: la semana pasada, el Departamento de Estado advirtió en un informe de que eso complica la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo en el país.

Desde septiembre del año pasado que el bitcoin circula como moneda oficial de El Salvador. La iniciativa fue impulsada por el presidente Nayib Bukele, quien anunció la creación de la primera “ciudad bitcoin”.

Asimismo, el FMI aconsejó a  Bukele eliminar el bitcoin como moneda de uso legal en el país centroamericano.

"Hay grandes riesgos asociados al uso de bitcoin para la estabilidad financiera, la integridad financiera y la protección del consumidor, así como las posibles contingencias fiscales", indicó el organismo.

9 de marzo de 2022

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En marzo de 2019 tuvo lugar la adquisición de 21st. Century Fox por The Walt Disney Company

Resolución contra la concentración económica en canales deportivos y TV por cable 

La fusión global le otorgó fuerte peso monopólico en el mercado local. Hasta que concrete la desinversión, deberá transmitir gratuitamente eventos relevantes, y al menos un partido de Boca o de River por fecha. 

 

La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) dictaminó la desinversión de la firma The Walt Disney Company sobre la adquisición del control exclusivo de Twenty-First Century Fox Inc., y dispuso condiciones en la operación "para restaurar la efectiva competencia en el mercado de comercialización de canales deportivos del servicio básico de TV por cable". 

"Debido que la fusión infringe el artículo 8º de la Ley de Defensa de la Competencia (Nº 27.442), a través de esta decisión, la CNDC subordina la autorización de la operación al cumplimiento de un condicionamiento, dado que la misma disminuye, restringe o distorsiona la competencia de modo que perjudica el interés económico general". 

Por resolución fechada este lunes, la Secretaría de Comercio Interior dispuso rechazar "los compromisos ofredcidos por los notificantes de la fusión" y subordinó "la operación de concentracióneconómica notificada al cumplimiednto del condicionamiento que se detalla en el Dictamen de fecha 23 de diciembre de 2021 emitido por la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia" del que se informa en esta nota.

Previamente, la CNDC había emitido un “Informe de Objeción” alertando sobre los efectos perniciosos sobre la competencia de la operación en cuestión. En dos oportunidades, la compañía presentó propuestas de "remediar" la excesiva concentración provocada por la fusión en el mercado local (en mayo y octubre de 2021), pedro fueron rechazadas por la la CNDC que las consideró insuficientes. Rechazo que ahora fue ratificado por la Secretaría de Comercio Interior.  

"El condicionamiento consiste principalmente en poner a disposición para su transferencia a un nuevo competidor todos los derechos de transmisión relacionados a competencias deportivas de los cuales Fox era licenciante al momento de notificación de la operación de fusión. Esta medida tiene por objetivo restaurar la efectiva competencia en el mercado de comercialización de señales deportivas básicas, es decir, los canales deportivos de cable ordinario -no señales premium o pack fútbol-". 

Vale aclarar que el condicionamiento de transferencia de derechos será suficiente sí, como mínimo, alcanzan a los denominados “Contenidos Fundamentales” que integran el principal contenido de cada uno de los siguientes eventos deportivos: Copa Conmebol Libertadores de América, UEFA Champions League, National Football League (NFL), Major League Baseball (MLB), Fórmula 1, Ultimate Fighting Championship (UFC), World Wrestling Entertainment (WWE), Premier Boxing Champions, Liga ACB Basketball,  World Rugby Sevens, ATP World Tour 250 – ATP Córdoba.

Según la CNDC, "la operación de concentración bajo análisis eliminaría a un competidor en señales que presenta una sustitución muy cercana y aumentaría el poder de negociación de las empresas fusionadas frente a las distribuidoras de señales con potenciales efectos sobre sus precios y sobre el precio de los abonos que pagan los consumidores finales". 

Agrega que, "además, la posición que adquiriría la entidad fusionada en el género deportes podría tener como consecuencia el aumento de su poder de negociación para incluir al resto de sus señales de otras temáticas en los paquetes básicos de los operadores". "El fuerte poder de negociación adquirido por la empresa resultante de esta fusión, podría devenir en un incremento del valor del conjunto de señales, trasladables al abono de televisión paga y/o efectos exclusorios en el mercado de señales, al trasladar la cartera de productos sobre un espacio finito que componen la grilla o en el mercado aguas abajo (distribución de TV paga)", advierte además el organismo regulador.

Qué pasará ahora

Los ejes principales del dictamen por el cual la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia dispuso imponer la obligación de desinvertir son los siguientes:

* En marzo de 2019 tuvo lugar la adquisición de 21st. Century Fox por The Walt Disney Company

* En Argentina, si se habilitase esa fusión, el nuevo actor se quedaría con el 64% del share correspondiente a 7 de las 9 señales deportivas básicas. Las otras dos señales son TyC y DeporTV.

* Esto disminuye, restringe o distorsiona la competencia en el mercado de comercialización de señales deportivas básicas y perjudica el interés económico general.

* Walt Disney Co. tiene plazo de un año para hacer efectiva la desinvesión, plazo prorrogable por seis meses más

* Hasta que la desinversión se lleve a cabo, tienen que transmitir de manera abierta y gratuita eventos deportivos relevantes de cada una de las competencias definidas como “contenidos fundamentales” (Libertadores, UEFA, NFL, MLB, Fórmula 1, etc.) y transmitir bajo esta modalidad un partido de Boca o de River cada fecha del torneo local de fútbol

* Si en los 18 meses establecidos no se efectivizó la desinversión, estas transmisiones abiertas y gratuitas se extenderán durante cinco años

* Mientras las partes no concreten la desinversión, deberán mantener estable la relación existente previa a la fusión entre el precio de las señales deportivas y el precio del abono básico

* En países como México, Estados Unidos, Europa, Chile y Brasil, las autoridades también identificaron efectos y riesgos específicos en sus mercados e impusieron condicionamientos tanto de conductas como de estructura para evitar problemas de concentración.

19 de enero de 2022

Publicado enInternacional
Medios de EEUU publican los "Facebook papers" con impactantes revelaciones sobre sus redes sociales

Medios como el Washington Post, The Verge , Politico y The New York Times publican este lunes documentos internos de Facebook filtrados a autoridades estadounidenses.

Facebook es objeto este lunes de publicaciones de al menos una docena de medios de comunicación estadounidenses que dieron a conocer documentos internos de la empresa fundada por Mark Zuckerberg.

El gigante de las redes sociales se ha enfrentado a una tormenta de críticas después de que la denunciante Frances Haugen filtrara estudios internos que mostraban que la empresa conocía el daño potencial avivado por sus sitios, causando que legisladores apoyaran un mayor impulso a iniciativas para regular la actividad de Facebook.

Amigos en Vietnam

Algunos de los informes atribuyen al presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, acercamientos con autoridades de Vietnam para que la plataforma apoyara la censura estatal.

"Los documentos de Facebook son tan condenatorios, tan perturbadores, tan repugnantes, que sin dilación deberían conducir a una investigación a nivel federal", tuiteó la profesora de derecho Zephyr Teachout, de la Universidad de Fordham.


Organizaciones de noticias como The New York Times, Washington Post y Wired se encuentran entre las que ahora han recibido acceso al conjunto de documentos internos de Facebook, que Haugen filtró originalmente a las autoridades estadounidenses y que fueron la base de una serie de revelaciones también por parte del Wall Street Journal.

La defensa de Facebook

Facebook ha dicho que se trata de la publicación selectiva de algunos estudios internos destinados a proyectar la red social bajo una luz "oscura e inexacta".

El artículo del Washington Post publicado el lunes afirma que Zuckerberg había negociado personalmente una iniciativa del gobierno de Vietnam para limitar la propagación de los llamados mensajes "antiestatales". El diario también afirmó que Zuckerberg personalmente se opuso a publicar la versión en español de su módulo informativo sobre registro electoral previo a las pasadas elecciones estadounidenses, afirmando que haría que Facebook luciera parcializada en relación a las elecciones. Sin embargo, personas ligadas a Facebook han negado dicha información, compartiendo capturas de pantallas de dicho módulo en español.

Un informe de Politico calificó los documentos como un "tesoro para la lucha antimonopolio de Washington" contra la plataforma, revelando conversaciones internas de los empleados sobre el dominio global de Facebook.

El informe del sitio web The Verge, que Facebook se negó a confirmar, dice que la empresa tenía como objetivo mostrar su ambición de ser más que un sitio de redes sociales.

Por, Agencias. Lunes 25/10/2021

 

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Jueves, 14 Octubre 2021 05:13

El imperio Facebook

El imperio Facebook

Venta de datos, monopolización de la comunicación y jaque a la democracia

Verónica Sfrorzin, coordinadora del equipo técnico de Comunicación y Tecnología del PJ Nacional, profundizó en el estado de situación de las TICs (Tecnologías de la información y la comunicación), a raíz de la caída global de la corporación transnacional Facebook.

Los tres impactantes hechos salidos a la luz en los últimos días nos muestran la urgente e imperiosa necesidad de ordenar y regular el espectro digital por parte de los organismos globales, regionales y de los Estados, así como de una política activa por parte de los movimientos nacionales y populares en la región.

Una vez más, documentos internos de Facebook, esta vez filtrados por una ex trabajadora, Frances Haugen, nos muestran cómo esta red social prioriza sus ganancias por sobre el bienestar social, por sobre la salud mental de los jóvenes y cómo, incluso dentro de sus redes (gracias a la configuración de algoritmos a los cuales nadie tiene acceso), se fomentan adicciones, llegando a la manipulación social. Por otro lado, se “robaron” de Facebook más de 540 millones de registros los cuales terminaron en un foro de Hacker para ser vendidos al mejor postor. Mientras que el lunes 4 de octubre se produce una caída de las redes que son propiedad de Mark Zuckerberg: Facebook, Instagram, Messenger y WhatsApp.

¿Están concatenados los hechos? No de una manera lineal, sin duda; pero si muestran una lógica estructural que tenemos que problematizar para que nos permita ganar en grados de conciencia respecto de cuáles son las tareas históricas frente a estos grandes monopolios de internet y las tareas político institucionales de nuestro tiempo. Analicemos una por una. 


Se trata de los Datos

Un grupo de hacker sustrajeron los datos personales de más de 1.500 millones de usuarios de Facebook los cuales se encuentran a la venta en un foro; esto podría permitir a los ciberdelincuentes dirigirse a internautas de todo el mundo. Este hecho se viene repitiendo cada vez con mayor asiduidad, no olvidemos el caso de Cambridge Analytica.

Estos hackers, lejos están de los activistas-militantes de la red por causas como el software libre, sino que son pequeñas estructuras que lucran con la venta de información… digamos como Facebook, pero sin la construcción de un imperio de las TIC. Y justamente ese es el primero de los problemas: ¿por qué Facebook acapara todos estos datos de nosotros? ¿le paga a alguien por obteneros? ¿cuánta monetización logra con ellos? Todas preguntas sin respuestas mientras los datos no se tomen como una problemática global y se avance en reglamentaciones claras.

Un correo interno filtrado de Facebook, publicado por DataNews (un medio de comunicación belga) aclara: “esperamos más fugas de datos y creemos que es importante que se tome como algo normal”. Facebook tiene más de 2.320 millones de usuarios registrados alrededor de todo el mundo, la información de todos ellos es lo que está en disputa.

Las transnacionales de las TIC hacen fortunas con nuestros datos, se roban entre empresas y se revenden en el “mercado negro”; todo este descalabro es propio de la lógica del capitalismo financiero especulativo bajo un modelo neoliberal que utiliza sin ningún tipo de regulación y escrúpulos nuestra información personal. Esa información adquiere vital importancia para el desarrollo de la Inteligencia Artificial, para el mejoramiento continuo de los medios de producción que hacen que una mera información al azar, pueda tener un sentido y pueda utilizarse en un procesamiento en tiempo real para construir perfiles psico-sociales de la población y así vendernos mercancías, pero también para incrementar un mercado de futuros conductuales en donde se apuesta a cuál va a ser nuestro comportamiento y se manipula para que sea como se invirtió.

En este mundo, se desarrollan también un conjunto de hacker y empresas que consiguen datos, para su reventa y para la ciberdelincuencia más llana. 

Todo este mundo privado, clandestino, en donde se hacen fortunas es el que, desde los movimientos sociales, los activistas y los Estados Nacionales tenemos que poner sobre la mesa. Los Datos deben concebirse como Bienes Comunes, no como materias primas; en donde los Estados, bajo un sistema democrático de acceso a la información, deben ser los principales ordenadores y reguladores.

Este camino permite no solo la desmonopolización de las TIC, sino el fortalecimiento de la capacidad estatal en la planificación social, el desarrollo de políticas públicas y de la tecnología de la información y la comunicación y la IA al servicio de las mayorías.
La caída de los gigantes 

La caída de los servicios de Facebook se prolongó este lunes por espacio de más de seis horas e hizo que más de 3.500 millones de usuarios de todo el mundo no pudieran ingresar a sus cuentas personales.

En los 90 la supuesta ineficiencia de los servicios que estaban en manos del Estado fueron el caballito de batalla para impulsar sus privatizaciones; ¿la caída de Facebook nos puede permitir construir el distanciamiento necesario para poner en cuestión la monopolización de nuestras vías estratégicas de comunicación?

Ese lunes utilizamos las llamadas, el mail, Telegram estalló, vimos las alternativas más a mano con las que contábamos; descubrimos, por unas horas, que un mundo sin Facebook es posible. Las GAFAM en su desarrollo monopólico han intentado por todos los medios la construcción de un sistema ubicuo, sin principio, ni final; estas caídas, que muestran sus límites y los coloca en evidencia, los pone realmente nerviosos. 

Una situación, no menor, que entra en discusión son los sistemas de protocolos cerrados que utiliza la red social, versus otros sistemas de protocolos abiertos que utilizamos para comunicarnos, como en el mail . Esto que aparece como algo muy técnico, es sin duda un problema político, ya que hace al grado de monopolización de la comunicación en la web. No podemos ver el protocolo detrás de los servicios de Facebook, como no podemos ver la estructura de sus algoritmos, todo está sellado bajo el secreto comercial.

Lejos estamos de la comunicación como un derecho humano, cuando las herramientas que se utilizan para construirla son privadas, transnacionales y monopólicas. 

Facebook, el laboratorio social

Algunos autores hablan de que Facebook queda preso en un “modelo de negocios”, esto implicaría que puede cambiar su lógica. Desde mi punto de vista Facebook es parte de una nueva fracción de capital, que intenta imponer otra lógica de valorización. 

Esto implica que todas estas manifestaciones que Frances Haugen saca a la luz, pero que ya denuncio Snowden y Julián Assange, entre otros, no son excesos, sino que son manifestaciones de comportamientos estructurales que hacen a su lógica de acumulación. 

En este marco lo que nos muestran estas filtraciones, podemos sintetizarlo en: 

1) Las reglas acerca de cuál es la información circula en sus múltiples redes sociales las pone Facebook. Y hace “excepciones para personas poderosas”

2) A pesar de tener información acerca de las afectaciones en salud mental que produce el funcionamiento de los algoritmos en los adolescentes no ha hecho nada por revertirlo (ya que necesita que estén conectados a sus plataformas permanentemente para obtener los valiosos datos)

3) Se recompensan los contenidos más viralizados, más allá de que el contenido sean mensajes de odio y profundicen la polarización social. De manera estructural genera un estado de emocionalidad permanente en las sociedades. Como plantea Frances: «Facebook gana más dinero cuando se consume más contenido. La gente se involucra más con cosas que provocan una reacción emocional. Y a cuanta más rabia se les expone, más interactúan y más consumen»

Una sociedad disgregada, dividida, es una sociedad que queda a merced de los grandes poderes facticos, como las GAFAM ¿qué interés tendría Facebook de impedir que esto se produzca, siendo que también le permite su exorbitante valorización? 

La democracia 

Las GAFAM se han hecho dominantes y monopólicas en internet y en las TIC, y a su vez han avanzado en la apropiación de la comunicación, de la socialidad, podríamos decir: de la naturaleza humana. Estas corporaciones son hijas del modelo neoliberal financiero especulativo, no escapan a esta lógica y en este mundo nuevo, el de las TIC, sin reglas claras, avanzan exponencialmente para lograr sus objetivos geopolíticos.   

Podemos señalar algunos aspectos claves de este nuevo mundo que necesitan regulación político institucional urgente: a) los datos y el extractivismo de información; b) las escalas de estas corporaciones; c) la monopolización de las TIC; d) el contenido de internet; e) la regulación del espectro digital. 

El sistema alegal en el cual se manejan las GAFAM son un problema para muchos otros sectores del poder. The Wall Street Journal, cuyo dueño es News Corp (Roper Murdock), plantea: “sería bastante fácil concluir que Facebook es terriblemente poderoso y que solo podremos controlarlo con una intervención agresiva del gobierno.” Mientras que Joe Biden expone que plataformas como Facebook “están matando a la gente por la desinformación”. La desregulación ha llegado a un grado tan alto que ya hay una ofensiva por parte del parlamento de EE.UU. para desmonopolizar a estas corporaciones de las tecnologías.

El acuerdo sobre un impuesto mínimo global del 15% a las multinacionales, va a afectar directamente a corporaciones como Facebook y Amazon. Al mismo suscriben 136 países y es impulsado por Biden y Yelen (secretaria del Tesoro de Estados Unidos) también muestra la necesidad del propio capital, en medio de la crisis, de reconfigurar las reglas de juego internacionales. 

Así como se encuentran en juego millones de dólares y la posibilidad de generar una redistribución también se encuentran en juego miles de millones de datos personales y la democracia como sistema político institucional. Estas transnacionales cambian las reglas de juego, con manipulaciones, privilegiando la instalación masiva de mensajes en función de acuerdos políticos y utilizando los datos para inducirnos al candidato al que tenemos que votar. 

Estos hechos pueden ser (o no) una oportunidad para que, desde los estados, los movimientos sociales y la comunidad en general demos batalla y pongamos patas para arriba esta lógica del lucro a partir de nuestra naturaleza humana en las tecnologías de la información y la comunicación.

Por Verónica Sfrorzin | 14/10/2021

Fuentes: Agencia Paco Urondo

Verónica Sfrorzin.  Doctora en Comunicación por la UNLP y socióloga. Coordinadora del equipo técnico de Comunicación y Tecnología del PJ Nacional.

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