Miércoles, 14 Febrero 2018 06:54

Poder de mercado y enigmas macroeconómicos

Poder de mercado y enigmas macroeconómicos

La concentración de poder económico es algo que salta a la vista. Todos los días observamos cómo las empresas más grandes en la economía aumentan su influencia. Sabemos que ese poder les permite desplegar un comportamiento nocivo (por ejemplo, al manipular precios). Pero ese incremento del poder de mercado, ¿también tiene efectos macroeconómicos? Es decir, ¿puede explicar fenómenos como el lento crecimiento, el desempleo o la desigualdad creciente?

Para reflexionar sobre estas preguntas podemos recurrir al laboratorio más completo del capitalismo: la economía de Estados Unidos. Para ese país los datos macroeconómicos de los pasados 40 años proporcionan un marco de referencia invaluable. Pero esos datos dibujan un cuadro intrigante, en el que abundan los enigmas y las paradojas. No sorprende que la teoría económica tradicional no pueda explicar los contornos de ese paisaje.

Al revisar los datos macroeconómicos surgen varias preguntas inquietantes. Por ejemplo, ¿cómo es posible que la riqueza financiera haya crecido tanto en Estados Unidos mientras la inversión real haya permanecido en el estancamiento? Otra: ¿Cómo explicar que el valor financiero de muchas empresas haya podido mantenerse durante cuatro décadas por encima del costo de sus activos? Y quizás la interrogante más preocupante: ¿Por qué a pesar de que muchas empresas mantuvieron tasas de ganancia altas en un entorno de bajas tasas de interés no procedieron a invertir en capital y fuerza de trabajo?

Recientemente, tres economistas del Centro para el Crecimiento Equitativo en Washington se dieron a la tarea de explicar esas grandes paradojas. El trabajo de Gauti Eggertsson, Jacob Robbins y Ella Getz Wold (www.equitablegrowth.org) es muy importante por su enfoque metodológico y sus hallazgos.

Para Eggertsson y sus colegas, los temas del aumento de la riqueza financiera, el valor financiero de las empresas y el estancamiento de la inversión real se encuentran íntimamente vinculados. Su investigación identifica dos grandes motores que permiten explicar la persistencia de ese vínculo a lo largo de cuatro décadas: el creciente poder de mercado y la disminución de la tasa de interés.

Quizás la presencia de la tasa de interés en este análisis no sorprende demasiado, pues se trata de una variable típicamente macroeconómica. Pero el tema del poder de mercado, es decir, el poder que tienen las empresas en industrias altamente concentradas, llama la atención porque normalmente ese dato no se incorpora en los modelos macroeconómicos. La razón es que la noción de poder de mercado sólo es inteligible a nivel de lo que acontece en una sola rama de la actividad económica. Así, el poder de mercado está asociado con la capacidad que tienen las empresas dominantes en cada rama para incrementar sus precios con un margen adicional que depende de la concentración industrial y las barreras a la entrada de competidores. Por así decirlo, el poder de mercado es idiosincrático a cada rama mientras los modelos macroeconómicos buscan analizar el comportamiento de toda la economía en su conjunto.

La integración de la variable poder de mercado permite a los autores del estudio concluir que el aumento del poder de mercado de una empresa le permite obtener rentas monopólicas (por encima de las ganancias normales), lo que provoca un incremento del valor de las acciones que otorgan derechos sobre esas rentas monopólicas. Todo eso conduce a un aumento de la riqueza financiera y es, desde luego, consistente con el incremento de la participación de las rentas monopólicas en el ingreso nacional.

El aumento del poder de mercado tiene además el efecto de reducir la inversión en equipo y maquinaria, lo que normalmente constituye el canal para incrementar la productividad. Así que a escala macroeconómica la expansión del poder de mercado afecta el crecimiento, la generación de empleo y la desigualdad de ingreso y riqueza.

La investigación de Eggertsson y sus colegas representa un avance sobre los modelos macro que suponen competencia perfecta y un poder de mercado inexistente. Pero todavía arrastra defectos que son el legado de la teoría neoclásica. Uno de las principales fallas es su tratamiento del sistema bancario, que sigue descansando en la teoría tradicional de los fondos prestables, según la cual los bancos son simples intermediarios entre ahorradores y demandantes de capital para invertir. Esta es una teoría absurda que nada tiene que ver con la realidad y que ignora la función de creación monetaria de los bancos comerciales.

Irónicamente, mientras esta investigación es capaz de innovar al integrar en el modelo una variable de la economía real, como es el poder de mercado, sigue arrastrando los vicios de las viejas y obsoletas teorías, como el tema de los fondos prestables. Pero como decía Keynes, "el problema no está en las nuevas ideas, sino en escapar de las viejas formas de pensar que se ramifican, para nosotros que hemos sido educados en sus tradiciones, hasta ocupar todos los rincones de nuestra mente".

Twitter: @anadaloficial

Publicado enEconomía
Desde el antiguo Egipto, ninguna otra cultura había dado tanta importancia a los gatos como la digital. Los vídeos e imágenes de gatos domésticos son los contenidos más vistos y generan millones de memes, por lo que han sido adoptados como uno de los símbolos por la lucha por las libertades de Internet.

Todas las libertades que dieron forma a la red abierta y democrática inicial han sido atacadas. EEUU ha tocado de muerte su neutralidad al permitir que las operadoras prioricen los datos del mejor postor (o de quien más les interese políticamente). Sin ella, Internet puede quedarse en un gran y autoritario centro comercial virtual.

Durante los primeros años de este siglo Yochai Benkler intentaba no caer en el optimismo descontrolado que invadía a algunos de sus colegas. Internet era lo más en las universidades. Estaba de moda vaticinar qué pasaría con ese mundo virtual que se desarrollaba vertiginosamente surfeando una ola de democracia radical: miles de usuarios conectados a una misma red, sin filtros, sin poderes políticos o económicos diciendo qué o quién era bueno o malo.


En ella estaban ocurriendo cosas extrañas. Esos usuarios eran anónimos o adoptaban identidades inventadas, algo que tenía el efecto secundario de dificultar las discriminaciones y blindar la libertad de expresión. Además, se habían cargado la necesidad de un árbitro (el Estado) adoptando lógicas colaborativas para desarrollar las incipientes herramientas digitales. Apenas había intercambios monetarios y parecía que no eran demasiado necesarios: su principal recurso económico, la información, se consideraba un bien común y de libre acceso. Una cosa de locos.


Internet tenía el potencial para cambiarlo todo. ¿Cómo lo haría? Los investigadores dejaron volar su imaginación. Trasladar cada vez más aspectos de la sociedad a un terreno con ese tipo de lógicas parecía prometedor, daba pie a la utopía. Muchos análisis se perdieron en el océano de posibilidades abierto por esa red de redes.


Benkler en cambio, puede que como un ejercicio para evitar que ese optimismo cegara su investigación, trató la cuestión desde una perspectiva liberal. En 2006 publicó La riqueza de las redes: cómo la producción social transforma los mercados y la libertad (Icaria), que rápidamente se convirtió en la biblia de Internet, un manual que explicaba todo lo que allí estaba pasando. Benkler logró la cátedra de Derecho Empresarial de Harvard un año después.


Su análisis alcanzó tal relevancia que en 2013 fue citado por un tribunal militar de EEUU para uno de sus juicios del siglo. Los abogados de la defensa lo consideraban su testigo estrella. Su cliente podía ser condenado a muerte o cadena perpetua si el académico no conseguía convencer a la juez castrense con su tesis: Internet había crecido hasta hacer florecer una esfera pública propia, que se desarrolló creyéndose libre e independiente, al calor de esa democracia radical.


Benkler tenía que salvar a la persona que creyó que la información sobre los crímenes de guerra de EEUU en Irak y Afganistán era un bien común. Que se la suministró la organización que sabía que la convertiría en dominio público. Iba a ser testigo de la defensa del filtrador de Wikileaks Bradley Manning.


El catedrático de Harvard explicó en el juicio que el proceder del soldado no era diferente al de cualquier filtrador de la prensa convencional: Wikileaks "cumplía en el periodismo en Internet el papel específico de proporcionar una solución en red para el periodismo de investigación basado en filtraciones, que en el pasado solo realizaban organizaciones relativamente grandes y unificadas". Que los de Julian Assange consideraran la información como un bien común y permitieran la descarga en masa de todos los documentos en su poder (también por los enemigos de EEUU) no cambiaba nada. Funcionaba como cuarto poder en red, pero había mejorado la experiencia del usuario.


Manning no se libró de una condena ejemplarizante de 35 años, la mayor impuesta nunca en EEUU a un filtrador. Pero sí del cargo de "colaborar con el enemigo" que le habría costado la muerte o la cadena perpetua. Solo los sectores más reaccionarios consideraron justa su pena, razón por la que Chelsea Manning no la cumplió. Aunque esa es otra historia.


¿Quién teme al lobo feroz?


La condena de Manning fue la prueba definitiva de cómo los poderes tradicionales iban a actuar contra Internet y sus principios originales. No les gustaba nada ese potencial de influir en la agenda política. Menos que los usuarios aspiraran a ser un cuarto poder al que no se podía poner cara, al que no se podía presionar ni sentar en un consejo de administración. Todo ese discurso propio, tan crítico con la manera en la que se había gobernado el mundo hasta entonces, que ganaba adeptos a toda velocidad, que espoleaba protestas prodemocracia como el 15-M o Occupy Wall Street. Tenía muy mala pinta. Había que pararlo.


Desde entonces se han atacado todos y cada uno de los valores que dieron forma a la esfera pública original de la red. El anonimato, intrínseco en derechos como el sufragio universal, se asoció con los peores delitos imaginables, como la pederastia y el terrorismo. Se ha recortado la libertad de expresión en Internet hasta el punto de que la Plataforma en Defensa de la Libertad de Información ha calificado el 2017 como el año de los delitos de opinión. Se ha permitido al capitalismo reproducirse por la red pervirtiendo sus lógicas colaborativas hasta convertirlas en meras estrategias de marketing.


Quedaba una. Quizá la libertad más fundamental, la más radical, la más propia de Internet. Se denomina neutralidad de la red y, aunque Internet no es neutral y nunca lo ha sido, es el principio que hacía que la red trate todos datos por igual: los de tu blog, las fotos de tus gatos y la Wikipedia corren tan rápido por los cables de fibra óptica como cualquier otro, y daba igual lo que opinaran las empresas propietarias de esos cables. ¿Una explicación rápida de lo que ha pasado? Que Donald Trump ha puesto a un exejecutivo de una esas compañías (Verizon) al mando del organismo que protegía la neutralidad de la red en EEUU y se la ha cargado a la primera oportunidad.


Lo que queda por delante se entiende mejor con un ejemplo: ese vídeo de Youtube que va a trompicones a pesar de que el anuncio previo se ve perfectamente. Youtube prioriza el anuncio respecto al youtuber cualquiera que tú querías ver. A partir de ahora, EEUU permitirá a las compañías que ofrecen conexión a Internet hacer lo mismo, pero en toda la red. La empresa que pague irá rápido y todos aquellos que no, no. Pero el dinero no será el único motivo para priorizar unos datos sobre otros, también se hará por motivos políticos.


Lo sabemos porque hay políticos sentados en los consejos de administración de estas empresas y sus exejecutivos están en el Gobierno. Pero sobre todo, lo sabemos porque ya ha pasado: lo de Wikileaks.


Resistencia


El diccionario de Oxford ha seleccionado la expresión fake news (noticias falsas) como la palabra del año 2017. La Fundeu la tiene entre sus tres nominadas. ¿Por qué un fenómeno que ha existido siempre está tan de moda? Las noticias falsas se han convertido en una de las mayores preocupaciones de un sector de la prensa, precisamente de aquella a la que se ha pillado transmitiendo bulos bastante gordos. El motivo es simple. Se trata de un ataque más a Internet, esta vez en forma de enmienda a la totalidad: el mensaje que queda es que la esfera pública digital está llena de mentiras, que su discurso propio está contaminado.


La única prueba que han podido ofrecer las grandes cabeceras que han informado sobre el asunto es la propia pérdida repercusión de sus cabeceras entre los usuarios. Aseguran que no es que la esfera pública digital les haya dado la espalda, sino que Rusia ha desatado una campaña de desinformación que confunde a los ciudadanos. Sí, es lo que parece: están intentado llevar a Internet el contexto de la Guerra Fría de conmigo o contra mí.


Diversas organizaciones, entre ellas este medio, han señalado que la voluntad de crear comités para censurar noticias falsas resulta mucho más peligrosa que las propias noticias falsas. "Tomar medidas para que los malos no puedan generar problemas a la gente normal" ningunea la capacidad crítica del ciudadano y aspira a recortar sus derechos en pos de mantenerlo a salvo. Se parece mucho a lo que hacen sistemas autoritarios como Rusia, China o Turquía al prohibir el acceso a algunas redes sociales por la amenaza de discursos que no son capaces de confrontar. El antónimo de desinformación es información, no censura.


Internet es ahora un lugar hostil para todo aquel que pretenda conservar libertades como el anonimato, pero hay herramientas para hacerlo. La teoría es relativamente sencilla, pero no la práctica. Todas las facilidades de uso, accesos directos y dinamismo entre plataformas desaparecerán, puesto que están diseñadas precisamente para que el usuario acepte intercambiar sus datos por comodidad. Básicamente hay que navegar como una guerrilla, teniendo preparados caminos independientes que permitan evitar las autopistas de información oficiales si están son cortadas y sobre todo, no permitir que el ejercicio de derechos fundamentales quede supeditado a las decisiones de plataformas que están más cerca del poder que del ciudadano.

 

@CdelCastilloM

 

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De internet abierto a una vuelta a la edad oscura

29 de noviembre de 2017

Publicado enSociedad
Software Libre contra software privativo: batalla global

Desde que en 1991 Linus Torvalds empezara a trabajar en lo que más tarde sería Linux, la lucha entre los softwares libres y los softwares de pago ha alcanzado proporciones nunca imaginadas.

Para muchos escuchar los nombres de Linus Torvalds o Richard Stallman no significa mucho, pero los que conocen un poco de la historia de Internet y la mayoría de los programas utilizados por los usuarios del mundo, saben que esos nombres están estrechamente ligados a Linux y el Proyecto GNU, estandartes del software libre y el código abierto.


Hoy todavía la Microsoft es el gran monopolio en cuanto a software, pero ya con la adopción del software libre por numerosas empresas fabricantes de PC, muchas computadoras se venden con distribuciones GNU/Linux pre-instaladas. Ahora se ve que el GNU/Linux ha comenzado a tomar su lugar en el vasto mercado de las computadoras de escritorio y amenaza con desplazar al rey Bill Gates y su reino.


Muchas son las iniciativas que toman los amantes y desarrolladores de software libres para difundir su uso; una de ellas es el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre (FLISoL), que figura como el evento de difusión de Software Libre más grande en Latinoamérica. Esta iniciativa se realiza desde el año 2005 y su principal objetivo es promover el uso del software libre, dando a conocer al público en general su filosofía, alcances, avances y desarrollo y ya este año cuenta con presencia en más de 200 ciudades del subcontinente.


Para tal fin, las diversas comunidades locales de software libre (en cada país, en cada ciudad o localidad), organizan simultáneamente eventos en los que se instala, de manera gratuita y totalmente legal, software libre en las computadoras que llevan los asistentes. Además, en forma paralela, se ofrecen charlas, ponencias y talleres, sobre temáticas locales, nacionales y latinoamericanas en torno al Software Libre, en toda su gama de expresiones: artística, académica, empresarial y social.


Los softwares libres representan una ventaja enorme para los usuarios finales porque no tienen que pagar las licencias de los programas que usan. Existen muchísimas aplicaciones gratis, de código abierto y con gran calidad a disposición de los usuarios particulares y de empresas y para Cuba la implementación masiva de estos softwares aportaría muchos beneficios.


Algunos usuarios, quizás por desconocimiento, afirman que no existen softwares libres funcionales para todas las finalidades que pudiera desear el usuario. Pero la realidad es diferente. Hay muchos programas libres y de código abierto con excelentes prestaciones, similares a los que ofrece Microsft Office, pero simplemente son desconocidos para muchas personas. Tienen gran calidad y no precisan de grandes conocimiento técnicos ni prestaciones de las PC. No tienes que preocuparte por las licencias y puedes estar seguro de no estar usando programas pirateados.


En Cuba en estos momentos existen importantes iniciativas encaminadas a la implementación a gran escala de software libres, donde se destacan la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) y su Facultad 10, el Ministerio de la Informática y las Comunicaciones (MIC) y los Joven Club, que actualmente instalan laboratorios con estas tecnologías e imparten curso a la población interesada.


Los softwares libres en Cuba tienen una buena perspectiva. Es muy importante el trabajo que se hace en los Joven Club y en el MIC en cuanto a la migración al software libre, pero donde más avances se ven es la UCI: allí se trabaja con estos programas y además se crean otros libres también. Ya podemos ver sus resultados con el lanzamiento del NOVA, que es un sistema operativo completamente creado en Cuba.
La gran batalla que se vive en el mundo entre los softwares libres y los de pago está teniendo ahora nuevas escaramuzas. Ya es noticia vieja la derrota de la Encarta frente a Wikipedia y asimismo se ve como muchos sistemas operativos y aplicaciones libre gana cada día terreno frente a los productos de la Microsoft, que ve ya las grietas en su resquebrajado imperio.
Artículo publicado originalmente en Perlavisión

De un internet abierto a una vuelta a la edad oscura

¿Alguien puede dudar de que el acceso a un internet relativamente libre y abierto está llegando rápidamente a su fin en Occidente? En China y otros regímenes autocráticos los líderes simplemente manipularon internet a su voluntad, censurando el contenido que amenaza sus gobiernos. Pero en el "democrático" Occidente se está haciendo de manera diferente. El Estado no tiene que interferir directamente, subcontrata su trabajo sucio a las corporaciones.


Tan pronto como el próximo mes la red podría convertirse en el juguete exclusivo de las mayores corporaciones de ese tipo, decididas a obtener la mayor ganancia posible fuera del ancho de banda. Mientras tanto, las herramientas que nos permiten involucrarnos en el pensamiento crítico, la disidencia y la movilización social se eliminarán a medida que la "neutralidad de la red" se convierta en una nota histórica, una fase inicial, la del "crecimiento" de internet.


En diciembre la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) planea revocar regulaciones ya comprometidas puestas para mantener una apariencia de “neutralidad de la red”. Su presidente, Ajit Pai, y las corporaciones que son proveedoras de servicios de internet quieren eliminar estas reglas, al igual que el sector bancario se deshizo de las regulaciones financieras para poder inflar nuestras economías en esquemas ponzi gigantes.


Eso podría servir como el golpe final a la izquierda y su capacidad para hacer que su voz se escuche en el ámbito público.


Fueron los líderes políticos, ayudados por los medios corporativos, quienes allanaron el camino para este paso con su fomento de un pánico moral egoísta sobre las "noticias falsas". Argumentaron que las noticias falsas aparecieron solo en internet, no en las páginas de los medios corporativos, los mismos medios que nos vendieron el mito de las armas de destrucción masiva en Irak y han preservado de manera tan efectiva un sistema de partido único con dos caras. Al parecer el público necesita estar protegido solo de los blogueros y los sitios web.


Rápidamente respondieron los gigantes de las redes sociales. Cada vez está más claro que Facebook está interfiriendo como una plataforma para la difusión de información para activistas progresistas. Ya está cerrando cuentas y limitando su alcance. Estas tendencias solo se acelerarán.


Google ha cambiado sus algoritmos de forma que ha garantizado que los rankings de los motores de búsqueda de los sitios prominentes de la izquierda caigan por el piso. Cada vez es más difícil encontrar fuentes alternativas de noticias porque se ocultan activamente a la vista.


Google intensificó ese proceso esta semana "desclasificando" RT y Sputnik, dos sitios rusos de noticias que proporcionan un contrapeso importante -aun cuando haya sesgo pro-Rusia en su agenda- a la propaganda antirrusa lanzada por los medios corporativos occidentales. Los dos sitios serán censurados en internet para la gran mayoría de los usuarios.


RT está lejos de ser una fuente perfecta de noticias -ningún medio estatal o corporativo lo es- pero es una voz vital para tener en línea. Se ha convertido en un santuario para muchos que buscan críticas alternativas y a menudo mucho más honestas, tanto de la política interna de Occidente como de la intervención occidental en tierras lejanas. Tiene su propia agenda política, por supuesto, pero a pesar de la suposición de muchos liberales occidentales proporciona una imagen mucho más precisa del mundo que los medios corporativos occidentales sobre una amplia gama de cuestiones.


Eso es por una buena razón. Los medios corporativos occidentales están ahí para apuntalar prejuicios que han sido inculcados en las audiencias occidentales a lo largo de toda su vida, el principal es que los estados occidentales actúan legítimamente como policías bienintencionados, aunque de vez en cuando torpes, tratando de mantener el orden, entre otras situaciones, en estados malvados o indisciplinados en todo el mundo.


Los medios y la clase política pueden aprovechar fácilmente estos prejuicios para persuadirnos de todo tipo de mentiras que fomentan los intereses occidentales. Para tomar solo un ejemplo, Irak. Nos dijeron que Saddam Hussein tenía vínculos con al-Qaeda (no los tenía y no pudo haberlos tenido), que Irak poseía con armas de destrucción en masa (no las tenía tal como los inspectores de armas de la ONU intentaron decirnos) y que los Estados Unidos y el Reino Unido querían promover la democracia en Irak (pero no antes de que hubieran robado su petróleo). Puede haber habido oposición en Occidente a la invasión de Irak, pero estaba mínimamente impulsada por una apreciación de que estos elementos de la narrativa oficial eran fácilmente verificados como mentiras.


RT y otras fuentes de noticias en inglés no occidentales proporcionan una lente diferente a través de la cual podemos ver eventos muy importantes con perspectivas que no se ven opacadas por una agenda occidental patricia.


Las fuentes y los sitios progresistas están siendo gradualmente silenciados y puestos en la lista negra, llevándonos nuevamente a los brazos de los propagandistas corporativos. Pocos liberales están dispuestos a alzar la voz en nombre de RT, olvidando las advertencias de la historia, como el poema antinazi de Martin Niemoller "Primero vinieron a por los socialistas".


Las reglas existentes progresistas y disidentes de "neutralidad de la red" ya están fallando, como dejan claro los desarrollos que he señalado antes. Porque sin ellas las cosas empeorarán. Si los cambios se aprueban el próximo mes los proveedores de servicios de internet (ISP), las empresas que nos conectan a internet, también podrán decidir qué debemos ver y qué queda fuera de nuestro alcance.


Gran parte del debate se ha centrado en el impacto de poner fin a las reglas de las empresas comerciales en línea. Es por eso que Amazon y sitios pornográficos como Pornhub han liderado la oposición. Eso está eclipsando la amenaza más significativa para los sitios progresistas y los principios de la libertad de expresión que ya están en conflicto.


Al In-System Programming (ISP) se le dará una mano mucho más libre para determinar el contenido que podemos recibir en línea. Podrán ralentizar las velocidades de acceso de los sitios que no son rentables, lo cual es cierto para los sitios de activistas, por definición. Pero también pueden estar facultados para imponer la censura al estilo chino, ya sea por iniciativa propia o bajo presión política. El hecho de que esto pueda justificarse por motivos comerciales, no políticos, será de poca ayuda.
Las personas comprometidas con encontrar noticias reales pueden encontrar soluciones. Pero esto es un pequeño consuelo. La gran mayoría de las personas utilizará los servicios que les brindan y no se darán cuenta de lo que ya no está disponible.


Si se necesita cierta edad para acceder a un sitio web, simplemente harán clic en cualquier otro lugar. Si una búsqueda en Google muestra solo los resultados corporativamente aprobados, leerán lo que se ofrece. Si su servidor de Facebook se niega a proporcionar contenido "no rentable" o "falso", no se enterarán. Pero todos los que nos preocupamos por el futuro seremos los más empobrecidos.

Jonathan Cook*
Counter Punch

Traducido del inglés para Rebelión por J. M.


*Jonathan Cook ganó el Premio Especial Martha Gellhorn de Periodismo. Sus últimos libros son Israel and the Clash of Civilisations: Iraq, Iran and the Plan to Remake the Middle East (Pluto Press) y Disappearing Palestine: Israel’s Experiments in Human Despair (Zed Books). Su web es www.jkcook.net .
Fuente: https://www.counterpunch.org/2017/11/24/from-an-open-internet-back-to-the-dark-ages-2/

Ajit Pai, el titular de la FCC cuyas desregulaciones pueden llevar a la concentración de medios.

 

La Comisión Federal de Comunicaciones (FCC, en inglés) anunció que en noviembre modificará la norma que prohíbe que un medio audiovisual concentre más del 39 por ciento de la audiencia en su área de cobertura, una reforma que tiene nombre y apellido, el Grupo Sinclair, el mayor conglomerado de medios de Estados Unidos, en constante expansión y con vínculos cada vez más estrechos con la Casa Blanca.

 

El organismo conducido por el republicano Ajit Pai se propone, de acuerdo con lo que él mismo reconoció ante el Congreso, acabar con muchas de las regulaciones vigentes desde los años 70, entre ellas las que los dueños de canales de TV alegan que no les permiten crecer frente a la competencia de los medios on line.

“Si creen, como yo, que el Gobierno Federal no tiene que intervenir en esta área, debemos terminar con la intervención estatal en el mercado de medios”, adelantó Pai en Washington.

El mercado de los canales locales de televisión se convirtió en los últimos diez años en un próspero negocio gracias a los cánones que deben pagar las señales de cable y las satelitales para retransmitir contenidos, y la propia dinámica del mercado ha permitido que grupos como Sinclair Broadcast hoy lleguen al 45 por ciento de los hogares norteamericanos, en abierta contradicción con las leyes antimonopolio vigentes, que solo permiten la posesión de dos señales de TV si una de ellas no está entre las cuatro más vistas en su área de cobertura y si hay, además, otras ocho emisoras independientes en el mismo espectro.

Ante el Congreso, Pai anticipó el propósito de terminar con la llamada “prueba de las ocho voces” y subrayó la necesidad de autorizar excepciones en relación a los cuatro canales más vistos. La iniciativa oficial, que se descuenta que será aprobada, contempla también autorizar la tenencia de un canal de TV y una radio en la misma área.

La Nacional Association of Broadcasts, que reune a los empresarios televisivos, por lo pronto manifestó su “fuerte apoyo” a la iniciativa republicana. Y la Asociación de Diarios de América aprovechó para reclamar el acceso a señales audiovisuales, algo vedado en los Estados Unidos para la prensa escrita. "Las regulaciones obsoletas que impiden la inversión en un sector del mercado de medios no tienen sentido, particularmente cuando los periódicos compiten con innumerables fuentes de noticias e información todos los días", aseguró su titular, David Chavern.

La ONG Free Press, que aboga por el derecho a la comunicación, denunció, por su parte, que Pai “está claramente comprometido” con el Grupo Sinclair y advirtió que quiere “eliminar cualquier obstáculo a su expansión voraz". En su opinión, “necesitamos fortalecer las voces locales y aumentar la diversidad puntos de vista, no entregar nuestras ondas a un grupo cada vez más pequeño de conglomerados gigantes".

 


 
El Congreso de EE.UU. aprobó el presupuesto para 2018 que presentó Trump

 

Luz verde para la reforma tributaria

 

La reforma apunta a implementar una gigantesca reducción de los impuestos de alrededor de 1500 millones de dólares. “¡Gran noticia, el presupuesto acaba de pasar!”, escribió en Twitter el mandatario tras la votación en el Capitolio.

 

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El líder republicano de la Cámara baja, Paul Ryan, sale del Congreso después de aprobar el presupuesto. Imagen: EFE

 

La prometida reforma tributaria del presidente Donald Trump obtuvo ayer su primera victoria luego de que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobara por estrecho margen el presupuesto 2018. Se trata de un paso importante para la política fiscal del magnate neoyorkino, que se anotó su primera gran victoria legislativa. La reforma apunta a implementar una gigantesca reducción de los impuestos de alrededor de 1,500 millones de dólares.”¡Gran noticia, el presupuesto acaba de pasar!”, escribió en Twitter el mandatario tras la votación, en la que, pese a las divisiones entre los republicanos, la partida para el próximo año, de 4 billones de dólares, fue aprobada con 216 votos a favor y 212 en contra. “No subestimen la unidad republicana”, había advertido un rato antes el líder republicano en la misma red social. La importancia del proyecto reside en que incluye una enmienda que habilita al Senado a aprobar la futura reforma fiscal con una mayoría simple de 51 votos, en lugar de los habituales 60 que se requieren.

De este modo, eso ayudará a los republicanos, con una mayoría de 52 escaños en el Senado, a sortear la oposición demócrata para sacar adelante su plan impositivo, aunque tampoco está garantizado que lo logren como ya se demostró en sus esfuerzos fallidos por derogar la ley de salud. La división entre los republicanos quedó plasmada en una votación en la que 20 diputados se pronunciaron en contra de la medida presupuestaria, varios de ellos representantes de estados con altos impuestos en los que muchos de sus votantes se verían perjudicados por una disposición de la reforma fiscal que eliminaría la deducción por los pagos de impuestos estatales y locales.

Los demócratas, que rechazaron el presupuesto en ambas cámaras, afirman que la reforma fiscal que quiere aprobar Trump es un regalo para los ricos y las corporaciones y que si se aprueba hará crecer el déficit federal. “Aquí mismo, ante nuestros ojos, en esta Cámara, los republicanos están reemplazando las grandes escalas estadounidenses de oportunidades con la cuchara de plata de la plutocracia y la aristocracia. Su agenda aumenta los impuestos a la clase media. Ese es el hecho “, afirmó durante el debate la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi.

Del otro lado, el representante republicano por Illinois Peter Roskam, se quejó de la discusión en torno a la reforma tributaria y señaló que es un asunto irritante.

“La reforma fiscal no significa simplemente redistribución de la obligación tributaria de una parte del país a otra, sino que significa una desgravación fiscal para todos”, defendió Roskam. La división de ayer anticipa algunas de las batallas que enfrentarán los republicanos a medida que sigan intentando avanzar con los recortes para los sectores más populares. Anteayer, Trump y el representante por Texas Kevin Brady reabrieron el debate sobre la posibilidad de reducir un popular programa de ahorro para la jubilación que se realiza a través de impuestos diferidos, un plan que desde hace más de 40 años ayuda a millones de estadounidenses a acceder a una jubilación.

Tras el fracaso en sustituir la ley de cobertura médica del anterior presidente Barack Obama, el presidente de Estados Unidos presentó a fines de septiembre un ambicioso plan que supondría la mayor reforma fiscal del país en décadas y recortaría los impuestos a las empresas y a muchos estadounidenses, pero que enfrenta la oposición de los demócratas, quienes creen que el proyecto beneficia a los más ricos. Deseoso de lograr un triunfo legislativo cuanto antes, Trump anunció en ese momento un plan con el que pretende simplificar y hacer más justo el código fiscal estadounidense y acelerar el crecimiento económico del país, al rebajar del 35 al 20 por ciento la tasa impositiva para las empresas.

“Este es un cambio revolucionario, y los mayores ganadores serán los trabajadores de clase media, porque los empleos volverán a nuestro país, las compañías empezarán a competir por los trabajadores estadounidenses, y los salarios seguirán creciendo”, dijo Trump en un discurso en Indianápolis, Indiana.

El plan, divulgado conjuntamente por la Casa Blanca y líderes republicanos del Congreso, simplificaría las categorías de pago de impuestos de la renta individual, al reducirlas de las siete actuales a tres: del 12 por ciento, del 25 por ciento y del 35 por ciento. Las nuevas cifras suponen reducir el tipo máximo, actualmente del 39 por ciento, y elevar levemente el mínimo, del 10 por ciento. La propuesta también eliminaría el impuesto de sucesiones, elevaría las deducciones fiscales para las familias con hijos y crearía una nueva para adultos dependientes, como personas mayores o enfermos. “Haremos todo lo posible para reducir la carga impositiva para ustedes y sus familias”, aseguró Trump a los estadounidenses.

Según el Tax Policy Center, el 1 por ciento de los hogares más ricos experimentaría un aumento de 8,5 por ciento de sus ingresos netos en 2018, mientras que el beneficio sería mucho más limitado –entre 0,5 y 1,2 por ciento– para el 95 por ciento de los hogares de menores ingresos. Chuck Schumer, jefe de la oposición demócrata en el Senado, denunció que la reforma reduciría los dispositivos médicos Medicaid y Medicare y haría que el déficit presupuestario explote.

 

 

 

 

 

Publicado enInternacional
Jueves, 28 Septiembre 2017 08:04

Urge una opción para el cambio

Urge una opción para el cambio

Los reportes son contundentes: 550 mil personas se volcaron sobre la Avenida 26 en Bogotá para ver y saludar al Papa a su paso rumbo a la sede de la cancillería vaticana, ubicada en el barrio Teusaquillo; más de 20 mil jóvenes se inscribieron para escuchar sus palabras en la Plaza de Bolívar; un millón de mujeres y hombres, jóvenes, adultos y niños acudieron al parque Simón Bolívar de la capital colombiana y sus alrededores, para verlo y escuchar la celebración de la homilía por él presidida.

 

En Villavicencio, la concurrencia rompió todas las expectativas: 700 mil personas acudieron a un área abierta conocida como Catama para escuchar sus palabras y tratar de verlo.

 

La confluencia callejera en Medellín también fue masiva, tanto en su recorrido por la avenida La Playa hacia La Macarena, donde se reunió con más de 10 mil religiosos, como al final de la tarde, cuando cerca de un millón de personas se congregaron a su alrededor en el aeroparque Juan Pablo Segundo.

 

En Cartagena, última escala de los cinco días de su visita a Colombia, miles de miles también trataron de acercarse a él, así como de estar en los espacios donde hizo presencia para escuchar sus palabras.

 

En todos estos sitios y territorios, la semblanza de los rostros de la multitudinaria concurrencia transmitía alegría; adicionalmente, las respuestas de quienes eran entrevistados expresaban satisfacción por haberlo visto. No es dios o, como se decía, el enviado de Dios en la Tierra, pero la manera como esta enorme cantidad de personas lo ven, consideran y valoran ya raya con lo divino.

 

¿Sorprendente? No y sí. No, porque apenas es normal que así reaccione una sociedad que por siglos ha estado bajo los designios (y la imposición) del poder de una de las tres religiones más poderosas del mundo, cuyos dogmas, valores y simbolismos lo llenan todo: desde el primer hogar, pasando por la escuela hasta determinar usos y consumos, temores y referentes de vida, incluida la organización y la distribución espacial urbana, e incluso semirrural, donde resalta su arquitectura siempre presente e imponente. La historia de Colombia ha estado signada en buena parte por la presencia del catolicismo.

 

Pero sí sorprende porque, a pesar de su poder ejercido desde la conquista española, esa misma iglesia ahora no conserva el monopolio de almas antes ostentado, poder omnímodo que se ha perdido con la apertura de cultos ordenada por la Constitución de 1991, y por la separación Estado-Iglesia, también oficializada en igual texto, así como por la creciente laicización de la sociedad.

 

Y sorprende igualmente porque el afán ciudadano por acercarse al octogenario jerarca católico, y la conmoción que se registra, reflejan confianza y credibilidad desde todo punto de vista, algo inusual en nuestro país, marcado por desconfianzas y prevenciones de todo tipo, incluso frente a la jerarquía católica. Se trata de una confianza que, a decir verdad, raya con la ingenuidad y la espontaneidad.

 

Preguntada una mujer mayor por si había logrado su propósito de ver al Papa, la convicción y la confianza brillaba en sus ojos y en la satisfacción marcada en sus labios en el momento de confirmarlo. Otras, más jóvenes, respondían que hubieran deseado abrazarlo, tocarlo, ¿para comprobar si es humano, o no?

 

Respuestas, tanto las resumidas en la movilización de millones para verlo y escucharlo, como de no pocas personas por intentar acercársele y palparlo, que denotan, por un lado, la fuerza y la potencialidad que aún conserva la iglesia católica entre nosotros, y, por otro, el afán de creer en algo más allá de lo inmediato, que les otorgue sentido de ser a esos millones de seres humanos, muchos de quienes cada día se levantan con la simple misión de sobrevivir, en el rebusque del pan diario a que obliga la injusticia imperante en esta parte del subcontinente americano, prácticamente desde cuando se logró la primera independencia. Todo parece indicar que la sociedad colombiana, engañada por años, desconfiada como resultado obvio de tanta desigualdad, necesita creer en algo.

 

Liderazgo quebrado en todo el territorio nacional, donde ninguno de los colores y tendencias políticas logra concitar el fervor popular, perdido en la masividad con que se llenaron en este septiembre las calles de cuatro ciudades colombianas y los recintos escogidos para la celebración de las eucaristías, desde la época y los episodios que inmortalizaron a Jorge Eliécer Gaitán. En proporciones bastante menores, un fervor semejante sólo lo alcanzan algunos deportistas.

 

Desde entonces, tal vez por cortos intervalos de tiempo y en hechos muy concretos, millones han expresado una naciente esperanza política o una protesta aglutinadora. Ahora, cuando mucho, hay expectativas ante la posibilidad de que algo llegue, pero nada más. La sociedad colombiana fue literalmente atomizada.

 

La confianza, el fervor, la disposición a pasar un día entero en espera de ver a alguien que le sintoniza con el poder divino y, por tanto –y no es una exageración–, llegado el caso (el extremo), a la disposición misma a brindar la vida para verla realizada con total satisfacción, eso no se veía en nuestro país, de manera masiva, desde hace décadas.

 

En la concurrencia de millones sobresale, sin duda alguna, late la ausencia de una opción política que brinde motivos de vida y lucha para el presente y el futuro, motivos para renunciar a rutinas y comodidades, para entregarse de cuerpo entero y con energía plena a una causa más allá de la razón de ser, y realizarse como individuo o como familia. Vale recordar que, desde la Antigüedad de los griegos, la política se ocupa(ba) de la vida de la polis.

 

Estas ausencias presentes en la sociedad colombiana de hoy reflejan, asimismo, la quiebra de valores y principios que en otros tiempos les brindaron referentes de largo plazo a segmentos importantes de nuestra sociedad, pero que ahora están perdidos, incluso en el seno de la Iglesia misma, enfrascada con muchos de sus integrantes en infinidad de causas poco místicas o dignas siquiera de relatar, causas que todos conocemos y que desdicen de una institución que debiera que ser totalmente proba. Pese a ello, quien la rige sí concita la confianza de un pueblo hambriento de referentes de vida, de opciones y motivos para alimentar el duro y penoso vivir diario de millones de connacionales, excluidos de los derechos básicos.

 

Digámoslo de manera expresa: Francisco logró catalizar la necesidad de fervor entre los colombianos. En ocasiones, también para eso sirve la religión.

 

De modo que el pueblo ha sido movilizado tras un referente, por parte de alguien que resume una esperanza. Es ésta una movilización digna de resaltar, pues la gente no iba detrás de algo material o inmediato, ni respondía al pago del voto que le cubren los politicastros de siempre, así como el ciudadano sencillo no cumple el mandato de la orden emanada desde un poder territorial amenazante. Nada de eso. Lo que vimos entre la primera y la segunda semana de septiembre es una movilización limpia y con trasfondo espiritual, como toda una búsqueda de sentido e identidad con alguien que resume ese mismo sentido: cómo ser ahora y cómo vincularnos con el más allá. Sí: etimológicamente, la religión consiste en eso: re-ligar, vincular a las personas. Y esa es, manifiestamente, una función política.

 

Ya de regreso el Papa al Vaticano, ¿podrá instrumentalizar tal síntesis el dominante poder político en Colombia? No creemos. La sintonía reseñada no es transferible, y lo que logrará el poder terrenal, aquí y ahora, si acaso, será ahondar pasividades por un tiempo dado, tan prolongado y profundo como el que se tomen las fuerzas alternativas en diseñar, implementar y concretar un proyecto de país y una acción cotidiana que consiga resumir los deseos y los sueños mayoritarios de ese pueblo ansioso de esperanza y referentes en los cuales confiar, para lo cual aquel poder desviado está obligado a pensar y proyectarse hacia el país, dejando de pensarse y proyectarse entre las mismas fuerzas en un eterno soliloquio. Ante sus ojos, la casta política tiene, una vez más, la lección que confirma el adagio: el pueblo es más sabio que sus dirigentes. No hay duda. Aprendiendo de ello, ¿se tendrán la capacidad y la humildad necesarias para concentrar todas las energías en lo que están demandando las mayorías sociales?

 

Se requiere disponer, tras estos propósitos, todo un despliegue político-cultural para la disputa de opinión pública y referentes de vida, que arranca por la propia disputa de lo que significa y es la democracia, la vida-en-común, la realmente existente y la por cimentar, sustentada en valores de vida y dignidad, según los cuales los dirigentes no se sirvan sino que sirvan, no suban sino que bajen, en un escenario en que el ‘yo’ le dé paso al ‘nosotros’, y cada minuto sea motivo y posibilidad para acompañar y brindar lecciones de deber ser.

 

Estamos ante un ejercicio político y cultural que debe darle la vuelta al tradicional sentido de la política como función de Estado y de gobierno, para concentrarse en la garantía de la vida misma, la inmediata y la futura, posibilitando que la acción política sea comprendida y asumida por quien quiera y en el momento que quiera, pues se trata de resolver el aquí y el ahora, pero también el mañana y el más allá, tanto de él como de los suyos, así como también de su comunidad inmediata e incluso del país, si así quiere asumirlo. Todo esto requiere comprensión pero también convicción, sobre todo ésta, que es la que aflora masivamente en los momentos más intensos de las revoluciones; convicción, en conexión con un referente de vida y de país sin el cual es imposible darle forma plenamente a un nuevo referente político y cultural con el cual y desde el cual enamorar a las mayorías. La energía que esto desate se encargará de lo demás.

Publicado enColombia
Martes, 26 Septiembre 2017 15:52

Urge una opción para el cambio

Los reportes son contundentes: 550 mil personas se volcaron sobre la Avenida 26 en Bogotá para ver y saludar al Papa a su paso rumbo a la sede de la cancillería vaticana, ubicada en el barrio Teusaquillo; más de 20 mil jóvenes se inscribieron para escuchar sus palabras en la Plaza de Bolívar; un millón de mujeres y hombres, jóvenes, adultos y niños acudieron al parque Simón Bolívar de la capital colombiana y sus alrededores, para verlo y escuchar la celebración de la homilía por él presidida.

 

En Villavicencio, la concurrencia rompió todas las expectativas: 700 mil personas acudieron a un área abierta conocida como Catama para escuchar sus palabras y tratar de verlo.

 

La confluencia callejera en Medellín también fue masiva, tanto en su recorrido por la avenida La Playa hacia La Macarena, donde se reunió con más de 10 mil religiosos, como al final de la tarde, cuando cerca de un millón de personas se congregaron a su alrededor en el aeroparque Juan Pablo Segundo.

 

En Cartagena, última escala de los cinco días de su visita a Colombia, miles de miles también trataron de acercarse a él, así como de estar en los espacios donde hizo presencia para escuchar sus palabras.

 

En todos estos sitios y territorios, la semblanza de los rostros de la multitudinaria concurrencia transmitía alegría; adicionalmente, las respuestas de quienes eran entrevistados expresaban satisfacción por haberlo visto. No es dios o, como se decía, el enviado de Dios en la Tierra, pero la manera como esta enorme cantidad de personas lo ven, consideran y valoran ya raya con lo divino.

 

¿Sorprendente? No y sí. No, porque apenas es normal que así reaccione una sociedad que por siglos ha estado bajo los designios (y la imposición) del poder de una de las tres religiones más poderosas del mundo, cuyos dogmas, valores y simbolismos lo llenan todo: desde el primer hogar, pasando por la escuela hasta determinar usos y consumos, temores y referentes de vida, incluida la organización y la distribución espacial urbana, e incluso semirrural, donde resalta su arquitectura siempre presente e imponente. La historia de Colombia ha estado signada en buena parte por la presencia del catolicismo.

 

Pero sí sorprende porque, a pesar de su poder ejercido desde la conquista española, esa misma iglesia ahora no conserva el monopolio de almas antes ostentado, poder omnímodo que se ha perdido con la apertura de cultos ordenada por la Constitución de 1991, y por la separación Estado-Iglesia, también oficializada en igual texto, así como por la creciente laicización de la sociedad.

 

Y sorprende igualmente porque el afán ciudadano por acercarse al octogenario jerarca católico, y la conmoción que se registra, reflejan confianza y credibilidad desde todo punto de vista, algo inusual en nuestro país, marcado por desconfianzas y prevenciones de todo tipo, incluso frente a la jerarquía católica. Se trata de una confianza que, a decir verdad, raya con la ingenuidad y la espontaneidad.

 

Preguntada una mujer mayor por si había logrado su propósito de ver al Papa, la convicción y la confianza brillaba en sus ojos y en la satisfacción marcada en sus labios en el momento de confirmarlo. Otras, más jóvenes, respondían que hubieran deseado abrazarlo, tocarlo, ¿para comprobar si es humano, o no?

 

Respuestas, tanto las resumidas en la movilización de millones para verlo y escucharlo, como de no pocas personas por intentar acercársele y palparlo, que denotan, por un lado, la fuerza y la potencialidad que aún conserva la iglesia católica entre nosotros, y, por otro, el afán de creer en algo más allá de lo inmediato, que les otorgue sentido de ser a esos millones de seres humanos, muchos de quienes cada día se levantan con la simple misión de sobrevivir, en el rebusque del pan diario a que obliga la injusticia imperante en esta parte del subcontinente americano, prácticamente desde cuando se logró la primera independencia. Todo parece indicar que la sociedad colombiana, engañada por años, desconfiada como resultado obvio de tanta desigualdad, necesita creer en algo.

 

Liderazgo quebrado en todo el territorio nacional, donde ninguno de los colores y tendencias políticas logra concitar el fervor popular, perdido en la masividad con que se llenaron en este septiembre las calles de cuatro ciudades colombianas y los recintos escogidos para la celebración de las eucaristías, desde la época y los episodios que inmortalizaron a Jorge Eliécer Gaitán. En proporciones bastante menores, un fervor semejante sólo lo alcanzan algunos deportistas.

 

Desde entonces, tal vez por cortos intervalos de tiempo y en hechos muy concretos, millones han expresado una naciente esperanza política o una protesta aglutinadora. Ahora, cuando mucho, hay expectativas ante la posibilidad de que algo llegue, pero nada más. La sociedad colombiana fue literalmente atomizada.

 

La confianza, el fervor, la disposición a pasar un día entero en espera de ver a alguien que le sintoniza con el poder divino y, por tanto –y no es una exageración–, llegado el caso (el extremo), a la disposición misma a brindar la vida para verla realizada con total satisfacción, eso no se veía en nuestro país, de manera masiva, desde hace décadas.

 

En la concurrencia de millones sobresale, sin duda alguna, late la ausencia de una opción política que brinde motivos de vida y lucha para el presente y el futuro, motivos para renunciar a rutinas y comodidades, para entregarse de cuerpo entero y con energía plena a una causa más allá de la razón de ser, y realizarse como individuo o como familia. Vale recordar que, desde la Antigüedad de los griegos, la política se ocupa(ba) de la vida de la polis.

 

Estas ausencias presentes en la sociedad colombiana de hoy reflejan, asimismo, la quiebra de valores y principios que en otros tiempos les brindaron referentes de largo plazo a segmentos importantes de nuestra sociedad, pero que ahora están perdidos, incluso en el seno de la Iglesia misma, enfrascada con muchos de sus integrantes en infinidad de causas poco místicas o dignas siquiera de relatar, causas que todos conocemos y que desdicen de una institución que debiera que ser totalmente proba. Pese a ello, quien la rige sí concita la confianza de un pueblo hambriento de referentes de vida, de opciones y motivos para alimentar el duro y penoso vivir diario de millones de connacionales, excluidos de los derechos básicos.

 

Digámoslo de manera expresa: Francisco logró catalizar la necesidad de fervor entre los colombianos. En ocasiones, también para eso sirve la religión.

 

De modo que el pueblo ha sido movilizado tras un referente, por parte de alguien que resume una esperanza. Es ésta una movilización digna de resaltar, pues la gente no iba detrás de algo material o inmediato, ni respondía al pago del voto que le cubren los politicastros de siempre, así como el ciudadano sencillo no cumple el mandato de la orden emanada desde un poder territorial amenazante. Nada de eso. Lo que vimos entre la primera y la segunda semana de septiembre es una movilización limpia y con trasfondo espiritual, como toda una búsqueda de sentido e identidad con alguien que resume ese mismo sentido: cómo ser ahora y cómo vincularnos con el más allá. Sí: etimológicamente, la religión consiste en eso: re-ligar, vincular a las personas. Y esa es, manifiestamente, una función política.

 

Ya de regreso el Papa al Vaticano, ¿podrá instrumentalizar tal síntesis el dominante poder político en Colombia? No creemos. La sintonía reseñada no es transferible, y lo que logrará el poder terrenal, aquí y ahora, si acaso, será ahondar pasividades por un tiempo dado, tan prolongado y profundo como el que se tomen las fuerzas alternativas en diseñar, implementar y concretar un proyecto de país y una acción cotidiana que consiga resumir los deseos y los sueños mayoritarios de ese pueblo ansioso de esperanza y referentes en los cuales confiar, para lo cual aquel poder desviado está obligado a pensar y proyectarse hacia el país, dejando de pensarse y proyectarse entre las mismas fuerzas en un eterno soliloquio. Ante sus ojos, la casta política tiene, una vez más, la lección que confirma el adagio: el pueblo es más sabio que sus dirigentes. No hay duda. Aprendiendo de ello, ¿se tendrán la capacidad y la humildad necesarias para concentrar todas las energías en lo que están demandando las mayorías sociales?

 

Se requiere disponer, tras estos propósitos, todo un despliegue político-cultural para la disputa de opinión pública y referentes de vida, que arranca por la propia disputa de lo que significa y es la democracia, la vida-en-común, la realmente existente y la por cimentar, sustentada en valores de vida y dignidad, según los cuales los dirigentes no se sirvan sino que sirvan, no suban sino que bajen, en un escenario en que el ‘yo’ le dé paso al ‘nosotros’, y cada minuto sea motivo y posibilidad para acompañar y brindar lecciones de deber ser.

 

Estamos ante un ejercicio político y cultural que debe darle la vuelta al tradicional sentido de la política como función de Estado y de gobierno, para concentrarse en la garantía de la vida misma, la inmediata y la futura, posibilitando que la acción política sea comprendida y asumida por quien quiera y en el momento que quiera, pues se trata de resolver el aquí y el ahora, pero también el mañana y el más allá, tanto de él como de los suyos, así como también de su comunidad inmediata e incluso del país, si así quiere asumirlo. Todo esto requiere comprensión pero también convicción, sobre todo ésta, que es la que aflora masivamente en los momentos más intensos de las revoluciones; convicción, en conexión con un referente de vida y de país sin el cual es imposible darle forma plenamente a un nuevo referente político y cultural con el cual y desde el cual enamorar a las mayorías. La energía que esto desate se encargará de lo demás.

Publicado enEdición Nº239
Miércoles, 20 Septiembre 2017 07:11

Informe MacBride: vigencias que se actualizan

Informe MacBride: vigencias que se actualizan

En 1976 la Unesco advertía riesgos para la "libertad de expresión" y, especialmente, para la participación equitativa de los pueblos en los medios de información y comunicación. Por eso creó una comisión internacional para el estudio de los problemas de la comunicación apoyada por un grupo de intelectuales e investigadores de todo el mundo. Esa comisión entregó en febrero de 1980, el Informe MacBride, nombre en alusión y homenaje a Sean MacBride, político irlandés luchador por los derechos humanos.

Sean MacBride (1904-1988) Premio Nobel de la Paz y Premio Lenin de la Paz, logró concluir el informe que lleva su nombre gracias, también, al trabajo y aval de expertos y personalidades, como Marshall McLuhan y Gabriel García Márquez... sin olvidar el apoyo político de los Países no Alineados que habían vislumbrado, desde 1973, los peligros de la concentración mediática en pocas manos. Pero todo eso sirvió de poco y nada cuando Ronald Reagan ordenó congelar al informe y difamarlo por todos los "medios" posibles.

En el Informe MacBride hay vigencia plena para entender un peligro mundial que es hoy agenda política obligatoria y que en sus tesis más urgentes sintetiza un panorama y un problema basado en la propiedad de los medios de información y comunicación, sus vínculos con la economía, la educación, la tecnología... la cultura y la ideología permeados por la concentración monopólica que ha venido convirtiéndose en amenaza contra las democracias.

El informe es, al mismo tiempo, un proclama: “Por un nuevo orden mundial de la información y la comunicación... Un solo mundo, voces múltiples”, dice su título. Está claro que, desde las primeras jornadas consultivas, se entendió la asimetría inmensa de la lucha contra la monopolización mediática que se había acelerado "silenciosamente" desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Veían crecer ante sí la ecuación hegemónica –nada nueva– en la que pocos dueños pueden enmudecer a millones de personas e imponerles modos de opinar, de comprar, de divertirse y de subordinarse según los intereses del mercado de la "información", la "comunicación" y la "cultura" del capitalismo.

Es un documento rico en aristas y abrumado por la complejidad del problema. El Informe MacBride advierte, no sin cautelas, la importancia –y urgencia– de que los estados nivelen, con soberanía comunicacional y cultural, las asimetrías y las dependencias. Particularmente las tecnológicas. Ve la urgencia de impulsar líneas de estudio para la formación de profesionales acordes con el nuevo escenario que se desprendió del negocio de la Guerra Mundial y donde los "medios" se configuraron como instrumentos para la dominación ideológica y no para la emancipación. Está en ese informe un compendio crítico poderoso y contrario a la doctrina de la "autorregulación" que ya entonces (e incluso desde antes) defendían los dueños de los "medios".

El informe ve la necesidad de políticas públicas integrales en materia de Información y Comunicación y ve la necesidad de vincularlas con las políticas educativas y culturales. Ve que los Estados deben garantizar la "libertad de expresión" de los pueblos (en el contexto del derecho a informarse y a comunicarse) y prevé el desarrollo de redes amplias de medios comunitarios que den voz a todos. Es un informe democratizador y pluralista, redactado con la meticulosidad diplomática de su tiempo y con alientos llamativamente progresistas para un tema tan sensible como el de la relación comunicación y cultura.

Todo el paisaje que el Informe MacBride vio como amenaza contra la humanidad ha empeorado exponencialmente y, por momentos parece no haber manera de frenar su vorágine y sus consecuencias terribles. Las empresas monopólicas se han convertido en fuerzas supranacionales y hoy son fábricas de gobiernos que dejan a los pueblos en el desamparo y a la intemperie jurídica y política. Hoy, por ejemplo, los "servicios" de inteligencia, espionaje y siembra de pruebas falsas pasaron a ser productores mediáticos. El show del espionaje y la intimidad abolida. Las democracias bajo peligro.

El informe expone la urgencia de un "nuevo orden" en materia de información y comunicación para conjurar esas contradicciones y contrariedades sociales, donde una mayoría de personas está muda ante una minoría que ejerce, también con los "medios de comunicación", hegemonías económicas, políticas y culturales. El documento contiene una crítica aguda sobre la concentración de "medios" y reclama un cambio con pluralidad no sólo de canales, no sólo de acceso a las tecnologías, no sólo de respeto a las identidades, no sólo de protección a la infancia y democratización informática... especialmente pide pluralidad de ideas y desarrollo de pensamiento crítico. En fin, todo lo que no se ha visto, por décadas, en una "industria" de la información y de la comunicación que se volvió alevosa, sorda, consumista, individualista y belicista. Que nos dejó mudos.

 

Por Fernando Buen Abad Domínguez, director del Centro Universitario para la Información y la Comunicación Sean MacBride de la Universidad Nacional de Lanús

Publicado enSociedad
Lunes, 18 Septiembre 2017 08:05

Una reforma agraria al revés

Una reforma agraria al revés

La investigadora Silvia Ribeiro, una de las mayores investigadoras latinoamericanas, sostiene que Argentina y Brasil tienen el 21 por ciento del consumo de agrotóxicos. Seis multinacionales gigantes se reparten el mercado de semillas.

 

La amenaza que implica la fusión de las grandes empresas (como Bayer-Monsanto), el rol de la ciencia al servicio de las compañías, el peligro de los nuevos transgénicos y la necesidad de más agricultura campesina-indígena. Algunos de los temas que trabaja desde hace treinta años Silvia Ribeiro, una de las mayores investigadoras latinoamericanas sobre el agronegocio. Y una definición de los países de la región: “Han perdido soberanía por su dependencia extrema a un puñado de empresas biotecnológicas”.


Investigadora del Grupo ETC (Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración), Ribeiro fue una de las disertantes en el Encuentro Intercontinental Madre Tierra, una sola salud, organizado en Rosario por la materia Salud Socioambiental de la Facultad de Ciencias Médicas.


–¿Cómo evalúa la situación del agro en la región?


–América latina está dividida en dos en la situación agrícola. Está la república unida de la soja (Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil) y el resto. Hay que recordar que luego de 20 años de transgénicos, sólo diez países tienen el 90 por ciento de la producción. Quiere decir que los transgénicos nunca llegaron a ser el fenómeno omnipresente que nos quieren hacer creer.


–¿Cuáles son las características de estos países dominados por el modelo transgénico?


–La estructura agrícola ha sufrido un proceso de concentración corporativa y de reforma agraria al revés, concentró la tierra en menos manos. A eso hay que sumarle las enfermedades provocadas por los agrotóxicos. Un dato elocuente es que Argentina y Brasil tienen el 21 por ciento del consumo global de agrotóxicos. Si Monsanto-Bayer quieren poner condiciones inaceptables, las va a poder poner por el nivel de vulnerabilidad altísimo del país al depender de esas compañías. Han perdido soberanía por su dependencia extrema a un puñado de empresas biotecnológicas. El resto de América Latina se parece más a la media mundial. La mayor parte de alimentos la siguen produciendo los pequeños agricultores urbanos, campesinos, la pesca artesanal. El 70 por ciento del mundo se alimenta mediante la agricultura familiar y hay que profundizar ese camino.


–¿Cómo es el proceso de “megafusiones” de las empresas transgénicas?


–Una referencia es que hace veinte años Monsanto no tenía semillas y hoy es la más grande del mundo. Hace treinta años había más de 7000 empresas de semillas. Y ahora Monsanto tiene el 25 por ciento del mercado de todo tipo de semillas. Lo que ha pasado es que en 20 años se han dado más de 200 fusiones. Que terminan en lo que llamamos las seis gigantes genéticos. Son Monsanto, Syngenta, Dupont, Dow, Basf y Bayer. Estas empresas dominan el mercado mundial de semillas. Y todas son productoras de venenos. Primero concentran el mercado y luego comienzan las megafusiones. Monsanto-Bayer, Syngenta-ChenChina, Dow-Dupont controlan más del 60 por ciento del mercado total de semillas (no solo transgénicas) y el 71 por ciento del mercado de agrotóxicos. Cifras descabelladas. Ninguna oficina antimonopolio debiera aprobar esas fusiones.


–¿Cuál es el riesgo?


–Controlan precio, innovación e impacta en las políticas agrícolas. Países que están con un alto grado de agricultura industrial, como Argentina, pasan a estar en situación de vulnerabilidad. Incluso en términos de soberanía. Estas empresas tienen un poder de negociación que es mucho más que de negociación, es de imposición sobre un país, incluso con leyes a medida.


–Empresas y medios están con una campaña sobre los “nuevos transgénicos”. Ustedes remarcan críticas.


–Le llaman edición genómica. Cuenta con una gran maniobra de propaganda para no pasar por ninguna ley de bioseguridad.


–¿De qué se trata y qué riesgos implica?


–El desconocimiento que hay sobre las funciones del genoma es bastante amplio. Ahora nos quieren hacer creer que lo que hacen con los genes es como cambiar un texto, con pequeños cambios, que no impactaría en el sentido total. Y eso es mentira. Un ejemplo para entenderlo es como si tomaras los diez mandamientos en un idioma que no conocés, y le sacas una palabra, un “no”. Ellos te dicen que no implica nada. Pero es fundamental, modifica todo el sentido.


–¿Es una manipulación genética que no se conoce cómo impactará?


–Hay un desconocimiento muy grande no solo de para qué sirven los genes, se conocen algunas funciones, y no las interacciones entre sí ni las interacciones de los genes por razones externas, como ambientales. El genoma no es un mapa estático. El grado de incertidumbre es muy alto y claro que tampoco se sabe su impacto en la salud y el ambiente.


–¿Cuáles son estas nuevas tecnologías transgénicas?


–Son varias. La estrella es una que descubren en 2012, Crispr (“Repeticiones palindrómicas cortas agrupadas y regularmente interespaciadas”). Una manera muy burda de explicar es que se trata de un GPS con un par de tijeras. Crispr es un GPS que te lleva a una parte específica del genoma, y Cas9 son las tijeras. Es una modificación genética con impactos impredecibles.


–¿Implica más transgénicos?


–Con estas nuevas tecnologías pueden producir cualquier tipo de transgénico. Resistencia a herbicidas, silenciar genes, agregar genes distintos. Lo quieren usar tanto en alimentos como en salud. Ellos dicen que es previsible, pero es todo lo contrario. Incluso con estas tecnologías pueden eliminar especias que ellos consideran molestas, como el amaranto, que no pueden controlar con los agrotóxicos. Monsanto y Dupont son los que más están impulsando.


–¿Cuál es el rol de la ciencia en este modelo?


–Con los científicos críticos ha habido una caza de brujas brutal. Dos ejemplos son (Gilles-Eric) Seralini en Francia y Andrés Carrasco en Argentina. El ataque mediático, económico y político es feroz con las voces críticas.
–¿Y sobre la ciencia dominante?


–En términos de política científica dominante es una ciencia mercenaria, vendida a los intereses de las corporaciones. Es una tecnociencia que busca resultados para las empresas.
–¿La opción?
–La parte esperanzadora que tiene que ver con este congreso, donde hay cada vez más personas, de muchas partes del mundo, críticas. Y también hay esperanza porque los campesinos están decididos a quedarse en la tierra que siempre vivieron.

Publicado enInternacional
Las barreras del sistema financiero y el sistema de garantías crediticias

En el análisis de la estructura económica de una región un punto esencial es el estudio en profundidad de su tejido productivo y los elementos inherentes a su composición y lógica de funcionamiento. Esto nos ayuda a explicar dinámicas que se reproducen en relación a la concentración del capital y de la riqueza, desigualdad, precariedad y fragilidad productiva. Para entender estos procesos se hace imprescindible analizar críticamente el papel que tienen en la economía latinoamericana las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), especialmente debido a su protagonismo en la construcción del tejido productivo. Estas unidades de producción, presentes en todos los sectores, representan más del 95% de las empresas de la región y crean más del 70% de los puestos de trabajo[1]. Sin embargo, su contribución al PIB (30%) y a las exportaciones (10%) es muy inferior y presentan importantes debilidades en términos de productividad, economía informal, precariedad y, de forma generalizada, un esquema discriminatorio de oportunidades económicas en relación a la gran empresa que gana claramente el juego del libre mercado.


En este sentido, uno de los puntos esenciales que suele tratarse es el de la situación de discriminación negativa en la que se encuentran las MIPYMES en relación al acceso al crédito. Estas unidades de producción son las que más exigencias de garantías se encuentran para recibir un crédito y las que pagan mayores intereses y comisiones. Y eso cuando logran su obtención, puesto que menos del 40% tienen esa oportunidad real. Así, el mercado de crédito privado es altamente ineficiente, encarece o excluye muchos proyectos productivos social y económicamente viables, y los aboca a la autofinanciación o desaparición, perjudicando al empleo y al crecimiento económico. Pero además esta discriminación negativa convive con una de positiva para la gran empresa potencializando dinámicas lógicas del libre mercado, es decir, la concentración del capital y generación creciente de la desigualdad.


Vale la pena hacer una breve referencia a los antecedentes político-históricos para entender la situación actual de los mercados de crédito y no caer en el error de que es resultado del “curso natural de las cosas”. Tal y como se explica en el trabajo Eliminando barreras: el financiamiento a las pymes en América Latina[2], la actual estructura de los sistemas financieros son resultado de las políticas de carácter neoliberal que penetraron en la región en los años noventa haciendo retroceder la participación del sector público a favor del avance de la actividad privada. De hecho, en el mismo documento se evidencia como en aquellos países donde existe una mayor presencia de la banca pública, de un banco de desarrollo y una menor concentración bancaria y presencia de capital extranjero, el acceso al crédito para las MIPYMES es más favorable. Queda claro la imperante necesidad de la presencia del sector público para modificar la correlación de fuerzas del mercado financiero que desemboca en una situación ineficiente y éticamente indeseable.


Una medida importante de política económica en esta dirección son los sistemas de garantías crediticias[3], los cuales tienen el objetivo de facilitar y abaratar el acceso al crédito, especialmente a las MIPYMES, mediante avales o fianzas, complementado con servicios de asesoramiento y seguimiento financiero y burocrático. Aunque con formas y estructuras heterogéneas, los sistemas de garantías crediticias han experimentado un importante crecimiento y desarrollo en la región en el presente siglo, financiado casi por completo por fondos públicos y teniendo buenos resultados en cuanto a la mejora en el acceso y el abaratamiento del crédito. De acuerdo al trabajo “Clasificación de los sistemas de garantías desde la experiencia latinoamericana” del Banco Interamericano de Desarrollo, el 90% de las MIPYMES que obtuvieron un crédito bajo un sistema de garantías lo hicieron con una mejora en los costes de financiación, correspondiéndose en más de la mitad de los casos con una reducción del tipo de interés superior al 3%. No obstante, estos buenos resultados siguen siendo cuantitativamente muy poco significativos en relación a la totalidad del crédito otorgado[4] y persisten las enormes dificultades y costes de acceso al crédito en general para las MIPYMES. Es necesario, por lo tanto, explicitar algunos de los elementos más importantes que deben tenerse en cuenta en la construcción y mejora de los programas de garantías crediticias.


• Un elemento de debilidad que se observa en primera instancia se corresponde con su insignificante importancia cuantitativa en relación a la totalidad de los créditos concedidos y las múltiples limitaciones en cuanto a la disponibilidad de recursos para cumplir con los compromisos de estos programas. Como se comenta arriba, la inmensa mayoría de los fondos que financian los distintos sistemas de garantías se apoyan en los presupuestos públicos y las distintas iniciativas para captar financiamiento privado, especialmente mediante las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), no han tenido resultados significantes. Es evidente que este ámbito requiere un intenso esfuerzo, no solo en cuanto a un mayor peso en los presupuestos públicos sino en la innovación estratégica que orienten fondos existentes en la economía hacia estos programas. Un ejemplo son las reservas excedentarias que tiene el sistema bancario en los distintos países de la región que en última estancia son los ahorros de los ciudadanos y que en muchas ocasiones tienen un papel ocioso. Mediante operaciones de compra-venta de títulos con una institución financiera de carácter público, pueden obtenerse recursos que financien los distintos programas de garantías crediticias. De hecho, esto puede ampliarse al resto de los recursos que tiene el sistema bancario y que deben buscar mecanismos que incentiven su canalización hacia estos objetivos. En definitiva, no debe descartarse la entrada de recursos privados pero bajo la gestión pública de acuerdo a los objetivos de política económica y desarrollo estipulados democráticamente.


• En otra instancia, la colaboración público-privada debe reforzarse especialmente en la normalización, estandarización y simplificación de los procesos de estudio y otorgamiento de crédito bajo los programas de garantías. A parte de la insuficiencia de recursos, mayoritariamente se encuentran problemas en relación a la burocratización del proceso y a los tiempos de aprobación y pago de garantías. De hecho, existe una falta de confianza que genera una minusvaloración de las garantías financiadas con fondos públicos.
• Incluso este último abanico de debilidades se sucede también para el caso de los créditos otorgados por la banca pública o banca de desarrollo. Actualmente existe una falta de colaboración importante debido a una falta de experiencia y conocimiento sobre el sistema de garantías. Debe establecerse en la banca pública un espacio o departamento especializado, independiente de estos movimientos de personal, donde se trabaje conjuntamente con el Sistema de Garantías.
• Los sistemas de garantías deben ofrece un servicio integrado que incluya asistencia técnica y asesoramiento a la PIPYMES, entre otras herramientas. Existe actualmente insuficiencias destacables en este aspecto que limita su potencial de actuación.
• Un elemento destacable es el de las comisiones y resto de costes que la garantía del aval conlleva. El coste medio de la comisión es algo superior al 2,5% anual sobre el capital avalado y el coste de estudio ronda el 2%. Existe una cierta diferenciación de precios que depende del riesgo del plazo y del importe de la operación. Si se quiere ser coherente con los objetivos de justicia de los sistemas de garantías, debe procederse en este aspecto de forma progresiva evitando que estos costes supongan un esfuerzo excesivo para determinados beneficiarios. A modo de ejemplo, pueden bonificarse bajo ciertos criterios como la renta, el género, la edad o para inversiones iniciales.
• Por último, cabe advertir que en la actualidad el desarrollo de un sistema de garantías corre el serio riesgo de convertirse sobretodo en un producto para la banca privada que le ahorre parte del riesgo de su inversión y le libere recursos para aumentar su dinámica de acumulación en aquellos espacios que respondan a su interés pecuniario. Por este motivo, estos programas deben responder estrictamente a una política pública de planificación económica con el objetivo de un desarrollo socioeconómico sostenible para el país en particular y la región en general. Financiando así proyectos de sectores productivos y sociales que respondan a estos criterios y objetivos definidos colectivamente.


Notas:


[1] Según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
[2] Documento realizado en el marco de cooperación CEPAL- Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID).
[3] Medida existente en el marco de desarrollo de distintas políticas de financiamiento para las MIPYMES, donde predomina en muchos países los créditos directos mediante la banca pública.
[4] No existen datos homogéneos para la región del peso de los distintos sistemas de garantías en el crédito total y el otorgado a las MIPYMES. El dato más homogéneo que tenemos en este sentido se corresponde con el monto de garantías vivas en relación al PIB. En este sentido los datos muestran como en la región este monto tiene un peso cercano al 50% de la media de los países de la OCDE, por ejemplo, y muy lejano de Corea del Sur y Japón, o China en menor medida, donde los sistemas de garantías tienen una importancia mucho más destacable que en el resto del mundo. Lo que hacen que estas economías tengan un especial interés para el estudio de los sistemas de garantías (ver el trabajo “SME and Entrepreneurship Financing: The Role of Credit Guarantee Schemes and Mutual Guarantee Societies in supporting finance for small and medium-sized enterprises” de la OCDE).

Francisco Navarro
CELAG
Francisco Navarro, investigador CELAG.

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