Miércoles, 14 Septiembre 2016 06:10

Bayer compra Monsanto por 49.900 millones

Bayer compra Monsanto por 49.900 millones


La empresa alemana se convertiría en líder mundial en la industria de suministros agrícolas

La alemana Bayer ha llegadoa un acuerdo para la compra de Monsanto, tras meses de negociaciones, por unos 49.900 millones de euros (56.000 millones de dólares). Con la adquisición se pone fin a un largo proceso de negociaciones que ha incluido hasta tres ofertas por parte de la alemana, ya que las dos primeras fueron rechazadas por Monsanto al considerarlas insuficientes.


Según una fuente conocedora de las negociaciones citada por Reuters, la operación se cerraría en 2017, y en caso de que no se concrete el acuerdo se ha acordado una indemnización de 2.000 millones de dólares, unos 1.800 millones de euros.
Un acuerdo con Monsanto daría a la empresa alemana una oportunidad de convertirse en el líder mundial en la industria de suministros agrícolas, que está viviendo una fase de rápida consolidación.


La adquisición de Monsanto supondría un nuevo paso en la consolidación del sector tras la compra de Syngenta por ChemChina por 40.000 millones de dólares en febrero o el acuerdo de fusión alcanzado el pasado mes de diciembre entre DuPont y Dow Chemical.

 

14/09/2016 12:42 | Actualizado a 14/09/2016 12:44

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Los monocultivos ya están dándose en algunos países, con los daños que generan, asevera la activista y científica
 
Vandana Shiva, activista y científica de India, advierte que el nuevo colonialismo se da mediante la biopiratería: Bill Gates, dueño de Microsoft, busca mapear territorios y obtener la información genética de más de siete millones de especies de flora y fauna. Esto se debe detener, porque es patrimonio de la humanidad, señala.

 

 

En entrevista con La Jornada, apunta que en varios países ya es una realidad la presencia de monocultivos de alimentos básicos, producidos a partir de semillas genéticamente modificadas que las empresas trasnacionales venden. Son los casos de Argentina y Brasil con la soya. El riesgo aún es para países como México e India, centros de origen y biodiversidad del maíz y la berenjena, respectivamente.

 

La ganadora del premio nobel alternativo (Right Livelihood Award) en 1993, quien estuvo de visita en México la semana pasada para participar en el primer Foro Mundial de los Derechos de la Madre Tierra, advierte que –además del monopolio de los alimentos– las empresas fabrican pesticidas que ocasionan enfermedades y al mismo tiempo desarrollan las medicinas para curarlas.

 

Toxina cancerígena

 

–¿Se cumplieron las promesas hechas sobre los transgénicos cuando se crearon, hace casi 20 años? –se le pregunta.

 

–La promesa principal fue que iba a mejorar la productividad y a resolver el problema del hambre, pero fue una farsa. Lo que hicieron fue introducir la toxina BT al maíz, la soya, el algodón y la canola, así como desarrollar el herbicida round up. Los productos han sido utilizados para elaborar biocombustibles y alimentos de animales; sólo 10 por ciento es para consumo humano. Originalmente las empresas dijeron que se iban a emplear menos químicos, pero en realidad ocupan más. Quienes entonces trabajábamos en investigaciones anunciamos que se darían efectos negativos. Nuestra predicción fue validada. Las promesas de las empresas no se cumplieron. El fin real era patentar la semilla y ser dueños de los alimentos.

 

“La Organización Mundial de la Salud ha señalado que el round up, desarrollado por Monsanto, es cancerígeno. Francia y Sri Lanka han demostrado que produce tumores en el riñón. Nuestra alimentación tiene que ser entera para que nosotros estemos enteros, pero está siendo rota, contaminada y robada. Nuestros cuerpos serán igualmente contaminados y dañados.”

 

–Ante el control de los alimentos que buscan estas empresas, ¿qué se puede hacer?

 

–Hay tres formas en que trabajan las trasnacionales de alimentos. Una, con la semilla, ya que así controlan la alimentación, la vida en la Tierra; la segunda es con tratados de libre comercio, pues tienen el mercado para sus propios fines, y el tercer mecanismo es que se están uniendo. Bayer lo va a hacer con Monsanto; Dow con Dupont, y Syngenta con otras. Se están uniendo, pero estos tres grupos ya son uno. Hablamos de que son un grupo con mucho dinero, que busca controlar la alimentación. Tenemos que ser una unidad para proteger la biodiversidad del planeta.

 

“El nuevo colonialismo se da mediante la biopiratería. Bill Gates es una figura importante en este neocolonialismo de la alimentación. Busca obtener, junto con Carlos Slim, el conocimiento de los pueblos originarios y utilizarlo en fines científicos. Microsoft y la tecnología de computación se unen con la tecnología de organismos genéticamente modificados; mapean los territorios y obtienen la información genética de más de siete millones de especies.

 

“Tenemos que decirle: ‘No, ese es patrimonio de la humanidad y no lo pueden patentar’. Por eso en diciembre, cuando se realice la Convención de Diversidad Biológica en Cancún, voy a regresar para decirlo.”

 

–Hay casos en que estas empresas atacan a quienes cuestionan sus desarrollos. ¿Usted ha sido afectada?

 

–Por supuesto. Las compañías quieren mentir sobre quién produce más comida, pero la vida es un regalo de la tierra, no es invención de Monsanto. Cuando se dice que los pesticidas causan cáncer de riñón y otras enfermedades, persiguen a quien dice la verdad. No es la primera vez que sucede. Sabemos que somos parte de la Tierra, de nuestra biodiversidad y la cultura. Todos esos ataques y periodistas pagados son pequeñas voces que van a desaparecer con la evolución de la historia. Dos o tres años pueden atacar, pero no pueden detener a la Tierra. No pueden detener nuestra libertad.

 

–Monsanto y otras empresas tienen varios años insistiendo en el cultivo de maíz transgénico en México. ¿Usted ve en ello una amenaza del centro de origen del maíz, que se encuentra aquí?

 

–Las empresas se enfocan a ir al centro de origen de las semillas. Llegaron a India, donde hay cientos de especies de la berenjena; buscaron entrar, pero se detuvo la introducción transgénica. En México se ha logrado parar. Hay odio de Monsanto hacia la biodiversidad y la libertad de la alimentación. La defensa debe venir desde un amor a la biodiversidad, a la tierra.

 

–¿Ve el riesgo de que se lleguen a establecer monocultivos de alimentos que son básicos, como el caso del maíz o la berenjena?

 

–No es un riesgo: eso ya está pasando. Hay que ver a Argentina, donde se extendió el cultivo de soya transgénica y sufren los efectos de los pesticidas o el medio oeste de Estados Unidos, es un monocultivo de maíz y soya; Brasil es un monocultivo de maíz. En muchos lugares ya vemos el monocultivo y los daños que esto ocasiona.

 

"En India existe el sistema Navdanya, parecido a la milpa. Son de biodiversidad interna, autosustentables. Lo que las empresas promueven es destruir la biodiversidad, establecer un solo cultivo y la dependencia a una alimentación externa basada en pesticidas. Las compañías que causan las enfermedad son las mismas que trabajan en dar el remedio. La misma que produce el pesticida también tiene la medicina para curar la enfermedad que provocó".

 

 

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Jueves, 19 Mayo 2016 07:38

Políticas económicas

Políticas económicas

Jason Furman, presidente del Consejo de Asesores Económicos (CEA) de la Casa Blanca, inusualmente ha aparecido por dos diferentes razones en la prensa mundial. En una entrevista que publicó El País (15/5/16, p. 39) y en un importante estudio del CEA que documenta el poder monopólico en la economía estadunidense. En este estudio se describe cómo beneficia a consumidores y trabajadores la competencia entre empresas y cómo les perjudica el predominio de condiciones monopólicas. En la entrevista se muestran las diferencias entre las concepciones económicas que están detrás de las decisiones políticas que instrumentaron el gobierno estadunidense y los de la Unión Europea.

 

La acción estatal no se limita, por supuesto, a la política fiscal. Importa lo que vienen haciendo los bancos centrales, que se han ocupado de estimular la actividad económica a través de políticas monetarias no convencionales. Importa, también, el trabajo de análisis de las condiciones en las que está operando la economía. Por eso el estudio del CEA es relevante ya que ha producido indicadores de la concentración del mercado, es decir, del poder monopólico de unas cuantas empresas y sus efectos perversos en consumidores y trabajadores.

 

Lo que se documenta es que Estados Unidos ha declinado la competencia. El poder monopólico se traduce en mayores ingresos para unas cuantas empresas en detrimento de consumidores. La creciente desigualdad en ese país tiene aquí una explicación estructural adicional. Conocer sus medidas en un primer paso para acotar ese poder monopólico y revertirlo es tarea del Estado

 

Las diferentes decisiones del gobierno de Estados Unidos y los de la Unión Monetaria Europea han impactado claramente el desempeño económico de esos países. Los europeos, luego de la crisis de 2008 decidieron retirar prematuramente los estímulos fiscales, aumentaron tasas de interés y exigieron el cumplimiento de las reglas fiscales de Maastricht, que limitan el déficit fiscal a tres por ciento del PIB, en tanto los estadunidenses mantuvieron estímulos fiscales, llevaron las tasas de interés a su límite cero y ejecutaron un rápido saneamiento bancario.

 

El resultado de estas decisiones fue que los europeos recuperaran sus niveles de producción cinco años después que los estadunidenses. Los europeos lograron igualar el PIB del primer trimestre de 2008 apenas el primer trimestre de 2016, mientras los estadunidense lo lograron desde 2011. Peor aún, a nivel del ingreso por habitante, los europeos de la zona euro en 2016 están uno por ciento por debajo de los niveles previos a la crisis, en tanto en Estados Unidos hay un avance de 15 por ciento. Para Furman estas diferencias se explican por elecciones políticas. Pero para él eso es historia. Lo relevante es que Europa está a punto de repetir los mismos errores.

 

La Unión Europea está discutiendo la posibilidad de sancionar a Portugal y España porque incumplieron con las metas fiscales. Para Estados Unidos la Comisión Europea debiera aplicar flexiblemente sus reglas, de modo tal que incorpore la instrumentación de estímulos fiscales para promover que la recuperación pueda consolidarse, permitiendo generar empleos y mejorando los ingresos. El problema para Furman no se ubica en incumplimientos en las cifras del déficit fiscal, sino en países con grandes superávit comerciales. El superávit en la cuenta corriente de Alemania tiene efectos negativos para el resto del mundo y, particularmente, para sus socios de la eurozona.

 

Globalmente estamos en una situación económica en la que los riesgos son grandes. Afrontarlos adecuadamente obliga a una coordinación internacional como la lograda por el G20 a finales de 2008 y ratificada en abril de 2009, que decidió aplicar estímulos fiscales importantes, permitiendo que la recesión global se revirtiera e iniciara la recuperación. Frente a las dificultades que se presentan en las perspectivas inmediatas, la falta de demanda es clara, evidenciada por las bajas tasas de interés, la ausencia de inflación y, por supuesto, el alto desempleo. Para atender esto la política debiera jugar un papel resolviendo la insuficiencia de demanda.

 

 

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Viernes, 13 Mayo 2016 08:01

Un actor clave en el show opositor

Un actor clave en el show opositor

La historia del conglomerado multimedia es la historia de presidentes impuestos, gobiernos desestabilizados por indóciles, dictadores maquillados y candidatos levantados o hundidos.

 

Los hermanos Marinho deben haber disfrutado el golpe por TV, acaso a lo lejos, acaso desde Miami. José Roberto, el más creativo de los tres, se mudó a la Florida según la revista política Carta Capital. Los dueños de Globo y sus herederos, la red más grande de medios de América latina, tienen intereses en Estados Unidos, figuran en los Panama Papers y son socios de empresarios tan corruptos como confesos en el escándalo FIFA. Estas son apenas algunas de las andanzas recientes del grupo mediático.


Omnipresente en Brasil, su historia es la historia de presidentes impuestos, gobiernos desestabilizados por indóciles, dictadores maquillados y candidatos levantados o hundidos según lo que pidiera el momento. Jamás, en su larga trayectoria –en 2015 cumplió cincuenta años como conglomerado multimedia– este actor clave en la política brasileña se mostró a cara lavada en sus pantallas. Al contrario, creó un programa de ficción para entronizar a Fernando Collor de Melo en el Palacio del Planalto. Un culebrón llamado Salvador de la Patria. Había que derrotar a Lula en diciembre de 1989, como a Dilma Rousseff en esta etapa de zozobra que vive el país vecino.


Carlos Araujo, el ex marido de la presidenta desalojada del poder ayer, quizá el hombre que mejor la conoce –compartieron treinta años de sus vidas, la militancia, la cárcel y tienen una hija– ya le había dicho a Página/12 en 2014: “Es incomprensible que el gobierno no tenga el respaldo de ningún diario de Brasil, un diario que consiga que nuestras ideas se publiquen. Para discrepar o debatir se necesita un diario. Sólo hay una pequeña revista nacional y algunos medios virtuales que apoyan al gobierno. Nosotros debemos trabajar para eso”.


Está claro que Dilma no sólo carecía de apoyo en los principales matutinos. Además, tenía en la Red Globo el eje convocante de la oposición. Autodefinido como “un grupo ciento por ciento brasileño” y bajo el slogan “Brasil es su origen, su mayor inspiración y responsabilidad”, el gigante dominado por los Marinho hizo un trabajo de zapa demoledor para llegar hasta donde se llegó: la salida anticipada del poder de una mujer votada por 54 millones de ciudadanos. Para eso contó con su estructura: tiene presencia en cien países por medio de Globo Internacional, llega a 170 millones de televidentes brasileños, participa en el mundo del cine con Globo Filmes, pero su unidad de negocios más rentable es Globosat, la empresa de cable por suscripción.


Los Marinho, Roberto Irineu, José Roberto y Joao Roberto –los tres se llaman como su padre, el fundador del grupo que murió en 2003– son dueños de una fortuna que Forbes estimó el año pasado en 8200 millones de dólares. Están quintos en el ranking de los 54 brasileños que tienen más de mil millones de dólares. Un número al que sólo miran de lejos México y Chile con 16 y 11 mil millonarios en toda América Latina. Argentina tiene apenas cinco, según la misma revista de negocios y finanzas.


Pero Globo también conserva intereses en bancos, la industria de alimentos, el mundo del espectáculo y el mercado inmobiliario. Está muy diversificado, más allá de que la fuente de su poder son los medios. El grupo, que tal como se lo conoce hoy se consolidó en 1965, coqueteó con los militares que dieron el golpe un año antes. Incluso, fue partidario de una apertura democrática más pausada y gradual que la planteada por el sector más aperturista del régimen.


El pedido de Directas Ya que dominó las calles brasileñas por 1983-1984 fue minimizado por los medios del grupo. Las protestas en las que Lula emergía como un líder indiscutido en el cordón industrial de San Pablo resultaron saboteadas por el conglomerado de Roberto Marinho, su fundador. Tancredo Neves, el primer presidente electo por el voto popular tras una dictadura que superó dos décadas, dijo una vez: “Yo me peleo con el Papa, con la Iglesia Católica, con el PMDB, me peleo con todo el mundo... yo sólo no me peleo con el Doctor Roberto (por Marinho)”.


En el historial injerencista de Globo hay más mojones desestabilizadores. Para impedir que Lula ganara las elecciones de 1989, fabricó al candidato Collor de Melo, un ignoto gobernador de Alagoas. Pero no se conformó con apoyarlo en la política concreta. También lo hizo con una telenovela que cautivó a las audiencias llamada Salvador de la Patria. Uno de los personajes principales de esa saga era Sassá Mutema. La parábola obvia lo había convertido en un humilde postulante a una alcaidía pueblerina quien, una vez llegado al poder, se volvía corrupto. Como contrapartida a ése Lula de ficción, aparecía el redentor que lo enfrentaba. Quién no era otro que un Collor de utilería.


Globo también ocultó el hijo no reconocido de Fernando Cardoso para preservarlo en su campaña electoral de 1994. Lo tuvo con la periodista Miriam Dutra Schmidt, empleada de los Marinho. El grupo envió a su reportera a Europa con un contrato como corresponsal. La había sacado del medio a ella y a su hijo Tomás. La noticia se conocería en febrero pasado, 25 años después. Cualquier semejanza con la construcción de sentido de la Red Globo es pura coincidencia.


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Tierra y libertad: luchas campesinas por la humanidad

De Palestina a Brasil, pasando por Indonesia, Sri Lanka, Mozambique, País Vasco, Kurdistán, países europeos y latinoamericanos, llegaron hasta la Amazonia más de 170 delegadas y delegados de la Vía Campesina, pescadores artesanales y otros movimientos y organizaciones sociales, a la Conferencia internacional sobre reforma agraria en Marabá, Pará, Brasil, del 13 al 17 de abril de este año. La cita tenía mucha historia, razones y urgencias, además de abrazar desde los movimientos de todo el mundo el acto de memoria y protesta a 20 años de impunidad de la masacre de 19 campesinos en Eldorado dos Carajás en 1996, crimen de Estado a favor de latifundistas y por mano de la policía militar.

 

A 20 años de esa masacre de campesinos sin tierra, que motivó que La Vía Campesina declare el 17 de abril Día Mundial de las Luchas Campesinas, la criminalización y represión de campesinos, trabajadores rurales, defensores de territorios y derechos, incluso en regiones como Europa, sigue siendo un tema que atravesó las participaciones en la Conferencia, desde todas las esquinas del planeta.

 

Situación más grave aún sabiendo que la lucha por la tierra y por seguir siendo campesinas y campesinos, no sólo es justa, es un aspecto fundamental de la sobrevivencia de todos, estemos en campo o ciudad, y es un elemento esencial para responder a las más graves crisis planetarias.

 

Un 70 por ciento de los habitantes del planeta se alimentan gracias a la producción campesina, la pesca artesanal, la recolección de alimentos silvestres, las huertas urbanas. Pese a este notable aporte, solamente tienen 25 por ciento de la tierra agrícola global. (Grain, 2014, goo.gl/6uR1R7) 90 por ciento son campesinos e indígenas y hay millones de trabajadores agrícolas sin tierra. En casi todo el planeta, sufren ataques permanentes a sus modos de vida, tierras y recursos, además de políticas públicas discriminatorias, clientelares o para generar dependencia.

 

Sus tierras, en muchos casos las que quedaron después de ser desplazados de las praderas más fértiles, siguen siendo codiciadas y arrebatadas por grandes inversionistas, sea para instalar monocultivos de granos de exportación y/o árboles, para explotar otros recursos, para abrir paso a proyectos de infraestructura, energía, ampliación especulativa de mancha urbana, para transporte para todos esos emprendimientos o hasta para especular con mercados de carbono. O deben abandonarlas porque les secan y contaminan las fuentes de agua.

 

En todos los casos, la vida, las culturas, la enorme y esencial contribución histórica y presente de las formas de vida campesina e indígenas, parece siempre quedar en último lugar. No sólo en políticas que favorecen los intereses corporativos, también por el mito falso de que campesinos e indígenas producen poco, cuando en realidad son responsables de la alimentación de la mayoría de la población mundial.

 

La contracara es que el sistema alimentario agroindustrial, dominado por empresas trasnacionales, ocupa la mayor parte de la tierra y usa entre 70 y 80 por ciento de todos los combustibles y agua que se usan en la producción alimentaria, contaminando con agrotóxicos suelos, aguas y la comida de todos, con enorme desperdicio de alimentos desde el campo a los hogares. Esto es el principal factor de cambio climático, aunque solamente alimenta 30 por ciento de la población mundial y emplea una ínfima parte, la mayoría en semiesclavitud o salarios miserables.

 

Estas condiciones hacen que la lucha campesina por la tierra sea aún más importante. La conferencia de Marabá afirmó esa lucha, pero también dejó claro que su camino va mucho más allá. A partir de reflexiones y experiencias acumuladas en sus regiones, creciendo las conclusiones de su conferencia internacional de 2012 en Indonesia, plantearon nuevas metas y desafíos. Integraron a sus metas el concepto de reforma agraria popular, propuesto desde el trigésimo Congreso del Movimiento Sin Tierra de Brasil: la producción alimentaria es un tema de toda la sociedad y requiere ser asumida por todos los movimientos. La necesidad de alimentos es de todos, así como los impactos en salud, ambiente, sociales, económicos, culturales que el sistema agroalimentario conlleva. El sistema industrial es controlado por unas cuantas empresas trasnacionales que operan en todo el planeta y son un pilar fundamental del sistema de explotación global. Otros desafíos que formularon fue pasar de la lucha por la tierra a la defensa de territorios; integrar los conceptos de autonomía y soberanía alimentaria; cambiar el modelo de producción agrícola capitalista por otros basados en agricultura ecológica y campesina, cuestionando no sólo la propiedad de la tierra, sino también la matriz tecnológica que subyace al modelo capitalista; fortalecer los procesos permanentes de reflexión y formación política y teórica; desarrollar y crear medios propios de comunicación, a la par que denunciar la manipulación informativa de medios masivos; afirmar la lucha feminista, de género y por diversidad sexual; construir alianzas con otros movimientos y luchas urbanas y rurales; articularse a nivel internacional, especialmente contra trasnacionales, contra la criminalización; afirmar la solidaridad internacional en zonas de guerra como Palestina y Kurdistán.

 

Cuando lanzaron la convocatoria de la conferencia, no sabían que coincidiría con el reality show de votos comprados en el Congreso de Brasil para esta nueva clase de golpes de Estado. La conferencia lo denunció y expresó todo el apoyo a los movimientos contra el golpe. Pero la mejor medida fue sin duda la reflexión colectiva y crítica sobre lo construido, los errores, faltas y aciertos, asumiendo un amplio espectro de nuevos desafíos.

 

*Integrante del Grupo ETC

 

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Mientras los grandes medios se concentran en pocas manos, emerge un fuerte y vibrante mosaico de medios comunitarios

Desde Flagstaff, Arizona. La prensa especializada en asuntos económicos se encuentra completamente alborotada con las últimas noticias sobre fusiones empresariales, dado que se prevé que reguladores federales aprueben un acuerdo de fusión de gran envergadura entre las importantes compañías de cable Charter, Time Warner y Bright House Networks. En virtud de la transacción de 78.000 millones de dólares, se creará “New Charter”, la segunda mayor compañía de televisión por cable e Internet de Estados Unidos, después de Comcast. Tras la operación, quedarán solamente tres grandes proveedores de cable en Estados Unidos. Por otra parte, Gannett Company, propietaria de más de 100 periódicos, entre ellos, USA Today, intenta adquirir Tribune Publishing, propietaria de varios de los principales periódicos del país, entre ellos Los Angeles Times y The Chicago Tribune.

 

Esta inminente concentración de los medios de comunicación comerciales en unas pocas manos tiene lugar mientras celebramos los 20 años del noticiero de “Democracy Now!”. Nuestro 20º aniversario nos encuentra realizando una gira por 100 ciudades de Estados Unidos. Vamos de ciudad en ciudad, organizando eventos para recaudar fondos para los medios de comunicación comunitarios y transmitiendo noticias mientras viajamos. Nuestros viajes confirman la existencia de un creciente y vibrante sector de medios comunitarios al servicio de los intereses de la población, libre de las exigencias de generar ganancias a cualquier precio.

 

“Democracy Now!” comenzó a emitirse el 19 de febrero de 1996 y se constituyó en el único programa diario emitido en radios públicas sobre las elecciones presidenciales de ese año. El presidente Bill Clinton se presentaba como candidato a la reelección y enfrentaba al senador de Kansas Bob Dole, candidato por el Partido Republicano, y al candidato conservador Ross Perot. La idea inicial era que el programa fuera transmitido hasta el día de las elecciones. Teníamos la esperanza de que los temas tratados a lo largo de la campaña electoral fueran lo suficientemente importantes y que la audiencia les atribuyera la importancia suficiente como para sintonizar una cobertura que diariamente les llevara voces e ideas que habitualmente no se escuchaban en los medios de comunicación comerciales.

 

Y fue así como empezamos: dándoles voz a los movimientos de base. Al culminar las elecciones, creímos que “Democracy Now!” llegaría también a su fin. Pero después de las elecciones la demanda por el programa fue mayor de lo que había sido antes. ¿Por qué? Hay ansias de escuchar voces auténticas, de salir del pequeño círculo de supuestos “especialistas” que aparecen a toda hora en todas las cadenas de noticias y que saben tan poco acerca de tantas cosas, que nos explican cómo es el mundo y lo hacen tan mal.

 

Cuando el programa comenzó a emitirse en 1996, salía al aire en solo nueve radios comunitarias del país. Hoy es emitido por más de 1.400 medios, una extraordinaria constelación de organizaciones de medios públicos y comunitarios que abarca tanto a las emisoras públicas de radio y televisión PBS, NPR y Radio Pacifica, como a emisoras universitarias y comunitarias, estaciones de televisión de acceso público, emisoras de radio FM de baja potencia, así como medios de comunicación online y, por supuesto, los muchos periódicos que publican esta columna.

 

Cada uno de estos medios tiene un compromiso exclusivo con su comunidad y le proporciona contenidos relevantes producidos y seleccionados localmente. A medida que avanzamos en nuestro viaje, observamos también los vínculos que contribuyen a forjar esos medios locales, tanto en el seno de la comunidad, como a la hora de trascender obstáculos tradicionales como la raza, la clase social o la edad.

 

Consideremos por ejemplo la nueva emisora de radio FM de baja potencia que se está construyendo en Albuquerque, Nuevo México. Las FM de baja potencia son un servicio radiofónico no comercial que se vio impulsado recientemente por la Comisión Federal de Comunicaciones luego de que activistas pasaran años presionando al Gobierno federal para que habilitara más emisoras. La autorización para operar esta nueva emisora de Albuquerque fue otorgada a un medio de comunicación sin fines de lucro de larga trayectoria llamado Quote...Unquote, que brinda entrenamiento y capacitación en medios de comunicación digitales a fin de brindar a las personas las herramientas necesarias para contar sus propias historias.

 

Para lanzar la emisora se asociaron con la institución de enseñanza secundaria Robert F. Kennedy High School, una destacada escuela de South Valley, uno de los vecindarios más pobres de Albuquerque, que cuenta con una población estudiantil conformada en gran medida por inmigrantes indocumentados. “Trabajamos con los estudiantes en los que las escuelas tradicionales han perdido la fe”, explicó el director de la secundaria Kennedy.

 

Y este es solo uno de los cientos de medios de comunicación comunitarios a los que estamos apoyando mientras viajamos por el país. La mayor parte de ellos son instituciones sin fines de lucro que cuentan con el apoyo de entusiastas voluntarios. Tienen además un fuerte arraigo local y son amados por las comunidades a las que sirven.

 

Comparemos esto con la creciente concentración de los grandes medios de comunicación comerciales. Craig Aaron, de Free Press, una organización que promueve la reforma del sistema de medios de comunicación, considera que “gracias a esta fusión, Charter y Comcast tendrán un control sin precedentes sobre nuestras conexiones de cable e Internet". Y agrega: “El demoledor poder de su monopolio implica que habrá menos opciones, precios más altos, cero rendición de cuentas y ninguna competencia”.

 

En esta era de alta tecnología digital, lo que obtenemos de los grandes medios es solo estática: ese velo de distorsiones, mentiras, tergiversaciones y verdades a medias que oscurecen la realidad. Necesitamos que los medios actúen de acuerdo con otra definición de estática: la que hace referencia a una interferencia no deseada que aporta una mirada crítica y plantea desacuerdos con el poder establecido. Necesitamos medios que brinden cobertura sobre el poder y no que realicen una cobertura al servicio del poder. Medios que sean el Cuarto Poder y no medios que sean parte del poder del Estado. Necesitamos medios que nos mantengan informados sobre los movimientos de base que crean estática y hacen historia. Ese es el poder de los medios independientes. Esos son los medios que nos van a salvar.

 

Traducción al español del texto en inglés: Fernanda Gerpe. Edición: María Eva Blotta y Democracy Now! en español, Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

 

 

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Domingo, 03 Abril 2016 19:46

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Internet

No siempre fue así. Hubo una época en la que Internet perseguía otras lógicas, en la que no tenía dueños. Y ahora que la concentración de empresas pone en jaque su filosofía original, queda en evidencia que en cada decisión de apariencia tecnológica se esconde, como siempre, la política.

 

De romper el código de etiqueta nerd que se impone en los debates sobre tecnología y desnudar las decisiones políticas que esconden, hablaron tres adolescentes de los noventa, la generación que vivió los inicios de Internet, bajo el disparador “Tecnopolítica: el desafío del futuro”. Para mirar hacia adelante, los tres, como de una referencia ineludible, se agarraron del recuerdo de su primera vez. Eran tiempos en los que se oía un perturbador sonido al intentar la conexión y la lentitud de respuesta se toleraba sin chistar, pero también la época en que reinaba la libertad. El olor a dólares todavía no invadía el ambiente virtual y la tecnología tomaba a la colaboración como su motor de búsqueda y de desarrollo.

 

“Mi primera conexión fue en 1994, y fue también la de toda mi familia (...). Un viernes a la tarde, cuando ya habíamos vuelto de la escuela y el trabajo, nos reunimos frente al monitor y mi novio adolescente, experto en redes, hizo una conexión desde el gabinete de la computadora hasta el teléfono. Escuchamos el ruido de la conexión durante 15 segundos mientras en la pantalla se dibujaba una línea roja que conectaba un receptor con un router”, reconstruye la periodista y politóloga argentina Natalia Zuazo en el prefacio de su libro Guerras de Internet, que presentó el martes en el Centro Cultural de España junto a dos estudiosos uruguayos, Fabrizio Scrollini, abogado y presidente de Data, y Mariana Fossatti, socióloga e integrante de Creative Commons.

 

En los primeros tiempos “dábamos por sentado que podíamos usar esa red sin decir quiénes éramos, intercambiar con personas que no conocíamos en la vida real y conectarnos con la experiencia lejana a nosotros”, muy diferente a “la experiencia Facebook de interactuar con los amigos o los compañeros del pasado. No nos daba miedo, nadie nos decía que teníamos que sentir miedo. Podíamos encontrar lo que quisiéramos y descubrir nuevos gustos sin que nadie tuviera que poner una barrera protectora, sin el Gran Hermano que nos sugiriera lo que nos gustaba y escondiera lo que consideraba inconveniente”, comparó Fossatti. Él pertenece a una generación que durante su infancia esperó meses, a veces años, para que el teléfono fijo llegara al hogar, pero luego pasó a ser de “los veteranos de la red. Los que entraron un poco después (que en los noventa no habían nacido, eran muy chicos o, por ser más veteranos, nunca se animaron hasta que aparecieron los celulares y las tablets, Facebook y Twitter) asumieron una cultura completamente distinta” a la que se gestó en los comienzos.

 

Scrollini se paró desde su experiencia pero también fue un poco más atrás. En aquella época, dice, “éramos jóvenes y nos conectábamos a un módem 14,400 con una PC 486. Se hacía un ruidito y a una velocidad de tortuga se veía el buscador. Pero antes que nosotros también hubo otra gente”, acotó, para dar pie a un pasaje de Guerras de Internet: en 1874 se inauguraron “las comunicaciones internacionales de la Argentina con Europa a través de un cable de telégrafo transatlántico”, y el entonces presidente argentino Domingo Faustino Sarmiento, “el mayor impulsor del invento, decía que, a partir de ese día, los pueblos alejados comenzaban a convertirse en ‘una familia sola, un barrio’. Sus palabras eran, 115 años antes de la aparición de Internet, una premonición de la idea de la red, de ‘la gran aldea’ de seres humanos comunicados sin importar su ubicación en el mapa”. Esos caminos surcados por el telégrafo explican el recorrido actual: los mismos cables que se instalaron en el fondo del océano y que forman parte de la infraestructura de la red “siguieron la ruta marcada por esos cables iniciales” del telégrafo, lo que ejemplifica cómo “las decisiones que tomamos en algún momento de nuestra historia nos llevaron adonde estamos hoy. Son decisiones de las que después es difícil salir, tan difícil que los principales proveedores de Internet siguen siendo las telefónicas”.

 

DE AHORA Y DE ANTES.

 

“Cómo nos conectamos a Internet, cuánto la pagamos, a qué velocidad navegamos y cómo funciona depende, en gran parte, de las decisiones de una serie de empresas”, sentencia en su libro Zuazo. Son las telcos o empresas de telecomunicaciones, “que se pueden contar con los dedos de la mano” y “resuelven los caminos de Internet de 2.400 millones de usuarios en casi 200 países”. Dentro de ellas “hay afinidades: sureños, protestantes, ingenieros que combinaron lo técnico con las finanzas, y tan cercanos al Partido Republicano como a la corporación militar de Estados Unidos. (...) Son una generación de ingenieros que ya sabían de redes de comunicaciones antes de Internet, que conocían la tradición tecnológica de conectar el mundo a través de cables. También fueron tejiendo vínculos con el Departamento de Defensa de Estados Unidos, que, junto con la Universidad de California, desarrolló Arpanet, la primera red experimental de computadoras que daría origen a Internet, en 1969”.

 

Mientras, los otros dueños de Internet, los que lideran las empresas de provisión de contenidos, como Mark Zuckerberg, el fundador de Facebook, “nacieron cuando ya existía Internet en el mundo, se sumaron a un invento en el que ya venían trabajando otros humanos-ingenieros-empresarios-militares. Los dueños del esqueleto, de los caños y la infraestructura venían ‘desde afuera’ de la red, de otras industrias. Los creadores de las empresas de contenidos ya crearon sus innovaciones desde dentro de ella”, se lee en Guerras de Internet.

 

En Uruguay, el esquema es apenas, aunque significativamente, distinto. El “proveedor de tránsito”, Antel, es una empresa estatal, por lo que “Uruguay tiene la posibilidad de regular y de elegir, por lo menos cada cinco años, que cambie o permanezca el proyecto político que la conduce. Pero por otro lado, uno ve que con esas condiciones súper favorables, los mismos cinco sitios que tienen más tráfico acá se repiten en otros países con circunstancias diferentes”, o sea que “en la capa de contenidos y servicios no hemos logrado ser alternativos. Ahora que lo que se viene es la uberización de la economía, la utilización de Internet para intercambios económicos y provisión de servicios físicos que alteran el funcionamiento de otros sectores, ¿podremos ser activos en políticas que apunten a la economía colaborativa y no exclusivamente a la corporativa y ultracapitalista? ¿Podremos incidir de otra manera?”, se preguntó Fossatti.

 

Los dos especialistas uruguayos pusieron un ejemplo claro: el acuerdo entre el Plan Ceibal y Google, que el año pasado generó polémica, momento en el que se optó por “el camino que va en una sola dirección, hacia un solo proveedor, hacia el monopolio, todo lo contrario a la filosofía de muchos docentes que están pensando a la tecnología en el aula y que intentan que los chiquilines se apropien y tengan más curiosidad”, consideró Fossatti. Luego de la oposición que generó el acuerdo, “todo terminó en una megarreunión que reveló que no había una política pública detrás, que en el fondo nadie se lo había puesto a pensar. Seamos conscientes de las decisiones colectivas que tomamos. En este punto periférico del mundo, este país tiene una oportunidad de tomar conscientemente esas decisiones”, propuso Scrollini.

 

Para Zuazo, hay que abandonar la idea de que sólo hay una opción cuando vamos a adquirir una tecnología. “Exploremos qué implica desde el punto de vista del uso pero también de los caminos a los que conduce: si sólo nos dirige a un lugar o permite conectarse con otros de una forma más colectiva y generar un conocimiento propio. Parece que estamos hablando de romper el código de etiqueta nerd que se impone en los debates sobre tecnología y desnudar las decisiones políticas que esconden, hablaron tres adolescentes de los noventa, la generación que vivió los inicios de Internet, bajo el disparador “Tecnopolítica: el desafío del futuro”. Para mirar hacia adelante, los tres, como de una referencia ineludible, se agarraron del recuerdo de su primera vez. Eran tiempos en los que se oía un perturbador sonido al intentar la conexión y la lentitud de respuesta se toleraba sin chistar, pero también la época en que reinaba la libertad. El olor a dólares todavía no invadía el ambiente virtual y la tecnología tomaba a la colaboración como su motor de búsqueda y de desarrollo.

 

 

Miércoles, 30 Marzo 2016 06:28

Comunicación y negocios

Comunicación y negocios

Apelando a la historia, Marta Riskin advierte que los peligros de la concentración mediática acechan incluso a los gobiernos elegidos por el voto popular y que las democracias mueren cuando la pluralidad de voces es reemplazada por su caricatura


“Proporcionaré un casus belli propagandístico. Su credibilidad no importa. El vencedor no será cuestionado por si dijo la verdad.” Adolfo Hitler


Después de la primera guerra del siglo XX y con el apoyo económico y financiero de los poderosos empresarios del partido conservador DNVP, el “Ministro del Reich para la Ilustración Pública y la Propaganda” Joseph Goebbels, diseñó la primera gran campaña de comunicación multimedio de la historia.


Con consignas, imágenes y el resurgimiento de mitos medievales, reforzaron al larvado antisemitismo europeo y re-direccionaron el rencor de un pueblo vencido y sometido, a los duros términos del Tratado de Versalles.


El judío sería el principal enemigo y el responsable de la pesada herencia pero, la violencia del régimen incluía a cualquier opositor a la hegemonía del régimen; en especial a intelectuales reacios a plegarse a la imaginería pulcra, práctica y eficiente del profesional ario.


Antes, durante y después del ascenso nazi al poder, la publicidad persuasiva se articuló con acciones de violencia en la producción de “espectáculos” de triste fama, como La Noche de los Cristales Rotos o El Incendio al Reichstag.


Cumplían dos objetivos: reforzar el espíritu de tropa e insensibilizar a la opinión pública respecto a la creciente desocupación y al próximo asesinato de millones de personas. La propaganda incluía cambios en los contenidos semánticos. Los criminales se convertían en “trabajadores que cumplían órdenes” y las deportaciones en “reasentamientos”. Al exterminio se lo llamó “solución final”, a los asesinos “grupos de tareas” y a las víctimas “muñecos”.


Las violaciones a la Constitución y las invasiones a Polonia, Francia, Rusia fueron en defensa de la seguridad nacional y justificadas con inexistentes agresiones previas. La misma simplicidad argumental que adjudicaba a los judíos el origen de todos los males, también sirvió para ocultar a los efectivos beneficiarios de las desgracias populares.


Eduardo Galeano dice en “Espejos”, “... la aventura nazi no hubiera sido posible sin la ayuda que de ellos recibió”. “Ellos” son, entre otros, el Deutsche Bank, financista de la construcción de Auschwitz, GFarben (hoy Bayer, Basf, Hoechst) que “usaba como conejillos de Indias a los prisioneros de los campos”; la Standard Oil (Hoy Exxon y Chevron) y Henry Ford el proveedor de jeeps y camiones; formalmente condecorado por Hitler, al igual que Thomas Watson, el presidente de IBM, cuya tecnología garantizó la eficiencia de la criminal maquinaria de los campos de concentración.
La lista sigue y es dolorosamente larga.


Para la economía global, los negocios nazis con las multinacionales son apenas un dato incómodo y relegado al olvido. En especial, los de aquellos monopolios que nacieron o se fortalecieron, gracias a la comunicación y propaganda del régimen.
Si bien, se sabe que el Ministerio de Propaganda nazi decidía y controlaba todos los contenidos y diseños de publicaciones, radios y películas; se ignoran sus planes de cooperación y tercerización con las 130 editoriales que simulaban una inexistente pluralidad de voces.


Dos editores como ejemplo.


Rienhardt, benefactor de las SS desde 1921, presidió la Asociación de Periódicos y Revistas Alemanes y Heinrich Mohn, patriarca de Bertelsmann fue, según el historiador israelí Saúl Friedländer, el mayor editor de propaganda nazi.


Luego de la guerra, Rienhardt fue CEO de la publicitaria Rienhardt Heumann y de la editorial Burda.


Actualmente, Bertelsmann es el cuarto mayor grupo de comunicación mundial. Entre otras empresas, posee Random House, asociada a Penguin del Grupo Pearson en la mayor editorial del mundo, Penguin Random House.


En diferentes campos de contienda del planeta, sean Estados Nacionales u Organismos Internacionales, basta arañar la superficie de consignas y banderas para toparse con las viejas disputas por el control político y el poder económico.


En democracia, las batallas culturales continúan enfrentando al poder de las corporaciones con las convicciones, la voluntad y la lealtad política de los representantes del pueblo y de la Justicia.


Los peligros de la concentración mediática acechan incluso, a los gobiernos elegidos por el voto popular y a las mayorías que valoran a la diversidad y a la libertad de expresión como garantías de sus derechos y libertades.


La memoria ofrece la oportunidad de la lectura crítica de los acontecimientos y de una perspectiva que convierte a la historia en una herramienta política, evitando la repetición de las trágicas experiencias.


No hay verdad ni justicia sin conciencia histórica. Hoy urge acordarse que las democracias mueren cuando la pluralidad de voces es reemplazada por su caricatura.

 

Por Marta Riskin, antropóloga, UNR.

Publicado enSociedad
Martes, 26 Enero 2016 06:46

Ensayo sobre la ceguera de Davos

Ensayo sobre la ceguera de Davos

El Foro de Davos 2016 se llamó El dominio de la cuarta revolución industrial. Decires de los ciegos:
Según el CEO (chief executive officer) de Autodesk, Carl Bass, la fábrica del futuro tendrá sólo dos empleados: un hombre y un perro. El hombre estará ahí para alimentar al perro. El perro va a estar allí para impedir al hombre tocar el equipo. Imagine un robot capaz de tratar a los pacientes de ébola o la limpieza de los residuos nucleares.


En uno de los primeros paneles de la semana, el CEO de Microsoft, Satya Nadella, dijo a los participantes: Parto de un lugar de optimismo y esperanza.


Una cita citable: La cuarta revolución industrial está todavía en estado naciente. Pero con el paso rápido del cambio y la interrupción de los negocios y la sociedad, el tiempo para unirse es ahora. Una más: André Kudelski, presidente y CEO de Grupo Kudelski: Cualquier ingeniero experto puede tomar el control a distancia de cualquier cosa conectada. La sociedad aún no se ha dado cuenta de los escenarios increíbles que esta capacidad crea.


Robert J. Shiller, premio Nobel de Economía 2013, profesor de economía de la Universidad de Yale, expresó con urgencia: No se puede esperar hasta que una casa se queme para comprar un seguro contra incendios. No podemos esperar hasta que haya dislocaciones masivas en nuestra sociedad para prepararse para la cuarta revolución industrial.


También hubo menos estridencia: un informe del foro lanzado al comienzo de la reunión prevé que para 2020, cinco millones de puestos de trabajo se perderán como resultado de los cambios tecnológicos. El vicepresidente estadunidense, Joe Biden: Creo que, en conjunto, estas transformaciones son cambios para el bien. Pero vienen con peligro real, y nos obligan a ser proactivos. Porque, ¿cómo hará el trabajador del almacén que utilizaba para enviar su orden, o el vendedor que solía contratar, para ganarse la vida, cuando él o ella ya no es necesario en esa empresa?


Los participantes Carl Benedikt Frey y Michael A. Osborne estiman que 47 por ciento de los empleos en EU están en riesgo debido a la informatización. Esta tendencia no es sólo un fenómeno centrado en el mundo occidental; según David Rotman, menos personas trabajan en la fabricación actual que en 1997, gracias en parte a la automatización. Foxconn anunció en agosto de 2012 que iban a introducir un millón de robots dentro en tres años para remplazar el trabajo humano.


Klaus Schwab, fundador del foro, fue sensiblemente más cauto. Inició su intervención con estas palabras: Estamos al borde de una revolución tecnológica que fundamentalmente va a alterar nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. En su escala, el alcance y la complejidad, la transformación será diferente de todo el género humano ha experimentado antes. Todavía no sabemos exactamente cómo va a desarrollarse, pero una cosa es clara: la respuesta a la misma debe ser integrada e integral, involucrando a todos los actores de la política mundial, de los sectores público y privado a la academia y la sociedad civil.


El profesor Shiller tiene conciencia del escenario y urge a darse prisa. Si hay dislocaciones sociales masivas ¿qué quiere hacer? ¿Fumigarlas inmaculadamente?


En el pasado reciente, los banqueros eran los dueños de Davos. Ahora lo son las empresas tecnológicas. Son el futuro. Entre banqueros y esta clase de tecnólogos hemos de vivir.


En otros escenarios se habla de los hechos. Mientras desde la ceguera se hablaba de cómo la tecnología lo resolverá todo, muchos de los participantes de Davos perdían miles de millones en la bolsa. Las dudas en torno al declive chino aparece como una explicación, pero no es la única: las previsiones de crecimiento se ven progresivamente rebajadas para todos; los países emergentes tienen que lidiar con una creciente desconfianza de los inversores y las divisas aparecen como el próximo punto de conflicto entre las economías.


En 2016 el crecimiento será modesto y desigual. Hay un moderado optimismo, pero los riesgos son significativos, dijo hace unos días la directora del FMI. Pero los inversionistas desconfían de esos mensajes que ya suenan forzados y la prueba es que exigen más interés por prestar dinero a corto plazo que en un horizonte de 10 años, en lo que se llama una curva invertida de los tipos de interés, es uno de los indicadores que suelen anticipar una recesión.


George Soros, en un foro económico en Sri Lanka, afirmó que la situación actual de China le recuerda mucho a la de 2008. Además asegura que su situación podría transmitirse al resto del mundo mediante la devaluación del renminbi. Soros podría ser de los que algo ven: cree que podríamos caer nuevamente en un 2008, cuando es el caso que nunca hemos salido de él.


El BRICS prácticamente ya no existe.


Entretanto las desigualdades sociales siguen creciendo. El economista Vincenç Navarro ha escrito el lado complementario de la investigación de Piketty, pues es imposible entender la evolución de las rentas del capital sin entender la evolución de las rentas del trabajo. Las dos están íntimamente relacionadas, ya que el crecimiento desmesurado de las rentas del capital en los últimos años se ha llevado a cabo a costa del descenso de las rentas del trabajo. La evidencia de ello es abrumadora, clara y potente. Nos ocuparemos de la investigación de Navarro.

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Fusión de Pfizer y Allergan crea la mayor farmacéutica y golpea al fisco de EU

La farmacéutica estadunidense Pfizer y su rival irlandesa Allergan anunciaron la decisión de fusionarse mediante una transacción de 155 mil millones de dólares, con lo que crean la empresa más grande del sector y la mayor maniobra en la historia para ahorrar impuestos, en la que una empresa de Estados Unidos se reorganiza en un país con una tasa fiscal corporativa más baja.


El presidente estadunidense Barack Obama calificó este tipo de decisiones corporativas de no patrióticas, mientras en fecha reciente el Departamento del Tesoro emitió reglas para evitarlas. El exilio de empresas estadunidenses a través de la adquisición de compañías instaladas en países fiscalmente más benéficos, está en la mira del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.


De acuerdo con el diario The New York Times, este tipo de decisiones corporativas cuestan al país miles de millones de dólares cada año.


Pfizer es fabricante del Viagra y del popular medicamento para combatir el colesterol Lipitor, en tanto Allergan produce el botox.


La transacción prevé que Pfizer sea absorbida por Allergan, aunque ésta es una empresa de menor tamaño que su rival estadunidense. Las compañías fusionadas adoptarán el nombre de Pfizer PLC y cotizarán en el mercado de valores de Nueva York bajo la clave PFE.


De acuerdo con The Wall Street Journal, Pfizer espera pagar una tasa fiscal combinada de entre 17 y 18 por ciento, comparada contra el 25 por ciento que abona al fisco de Estados Unidos y que es una de las mayores cargas impositivas de la industria.
La transacción está valorada en 363.63 dólares por acción de Allergan. El acuerdo considera que las empresas harán un intercambio de acciones en una proporción de 11.3 títulos de Pfizer por uno de Allergan, además de entre 6 mil y 12 mil millones de dólares en efectivo.


Tras el cierre del acuerdo, que debe ser aprobado por autoridades antimonopolio en Estados Unidos e Irlanda, los accionistas de Pfizer controlarán 56 por ciento de la firma combinada, mientras los de Allergan poseerán el 44 por ciento restante.
El director ejecutivo de Pfizer, Ian Read, señaló en un comunicado que la fusión creará una compañía con la fortaleza de investigar y desarrollar mayor número de medicinas y terapias, sobre una base más competitiva.


Mediante esta combinación, Pfizer tendrá mayor flexibilidad financiera, que facilitará nuestro constantes descubrimientos y desarrollo de medicinas innovadoras para los pacientes, retorno de capital para nuestros accionistas e inversión continua en Estados Unidos, aseguró.


Ambas farmacéuticas han estado lidiando con una fuerte competencia de los medicamentos genéricos y la presión de los inversionistas por estimular el crecimiento. Se calcula que la competencia de los genéricos reduce las ventas de Pfizer en 28 mil millones desde 2010 hasta el año entrante.


El año pasado Pfizer intentó infructuosamente comprar la farmacéutica británica AstraZeneca Plc. en un acuerdo de alrededor de 118 mil millones de dólares, pero las pláticas se cayeron cuando ambas partes no se pusieron de acuerdo en el precio.
La adquisición de Allergan agregaría sus medicamentos para condiciones oculares, infecciones y enfermedades cardiacas al extenso portafolio de vacunas y fármacos de Pfizer contra el cáncer, el dolor, la disfunción eréctil y otros males.


El volumen de negocios de ambas compañías es de 61 mil 500 millones de dólares contra 58 mil millones del suizo Novartis.
El presidente y director general de Pfizer Inc, Ian Read, continuará con el mismo desempeño en la compañía combinada.

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