Concentrados, en pocas manos, se encuentran los medios de comunicación en Colombia

Los medios de comunicación están altamente concentrados en Colombia. Ocho grupos mediáticos con asiento en el país concentran el 78 por ciento de la audiencia en radio, prensa escrita y televisión. Dos de los grupos mediáticos más grandes (la Organización Ardila Lule –28.7%– y el Grupo Santo Domingo–19%–) concentran cerca del 50 por ciento de la audiencia. A través de la propiedad de infinidad de medios han impuesto una forma unívoca de interpretar, contar e imaginar la realidad histórica y social que legítima su hegemonía, el sistema político y económico imperante. Romper este monopolio permanece como una importante tarea por abocar y concretar por la sociedad colombiana.

 

 

 

 

La investigación

 

El 15 de octubre tuvo lugar en el centro de Memoria Histórica de la ciudad de Bogotá la presentación de la investigación "Monitoreo de Propiedad de los Medios MOM Colombia" (Proyecto MOM) desarrollada por la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper), con el apoyo y financiación de Periodistas Sin Fronteras Alemania. Adriana Hurtado, presidenta de Fecolper, se refirió a los objetivos principales de la investigación que consistieron en: analizar el estado actual de la concentración de medios de comunicación en el país, ponderar la incidencias que tiene la economía sobre ellos, caracterizar lo que está pasando con el consumo de información que generan y determinar cuál es el estado actual de los medios digitales en Colombia. A todos los propósitos subyace la preocupación de las organizaciones por el incremento de las restricciones a la libertad de prensa en el país.

 

Christian Mihr, integrante de Reporteros sin Fronteras, explicó la investigación llevada a cabo en Colombia como parte de una serie de estudios que han desarrollado en varios países del mundo. Nuestro país fue seleccionado de acuerdo a Mihr, por las siguientes razones: "es uno de los países esperanza en la región, pensamos en términos económicos, pero también por el proceso de paz y las perspectivas de la reconciliación [...] en este contexto el ranking del país en el Índice Mundial de Libertad de Prensa que nosotros publicamos cada año en Reporteros Sin Fronteras, aparece en el puesto 128 en una lista de 180 países, es simplemente demasiado bajo en términos de potencial y del estado de su democracia [...]".

 

También existieron otros factores que llamaron la atención sobre Colombia como espacio potencial para desarrollar el estudio. El funcionario alemán, en referencia a las vulneraciones sobre la libertad, destacó: "los periodistas son objetos de amenazas y violencias, algunos mueren en servicio y la jurisdicción no procesa los casos efectivamente, programas de protección para periodistas ineficaces, financiación insuficiente, corrupción, malas tomas de decisiones, dificultades en la evaluación de riesgos y la selección de respuestas adecuadas [...] además vienen casos repetidos de micrófonos ocultos por los servicios de inteligencia y el aparato de seguridad [...]". Uno de los riesgos más importantes a las vulneraciones de la libertad es propiciada por la concentración en pocas manos de la industria de los medios de comunicación nacional que constituyen en palabras de Mihr "el cuarto poder", el poderoso negocio de la opinión pública.

 

Nina Ludewig, manager del Proyecto MOM, también se refirió a la investigación: "[...] la gente sabe que de los medios son dueños personas como Ardila Lule, pero no saben exactamente qué medios tienen, que otras empresas tienen, como son los intereses afiliados a él y sus empresas, para tener algo más que chismes, hemos impulsado este proyecto [...] lo que nos importa es saber quiénes están detrás [grupos mediáticos, empresas, personas individuales] de los medios más importantes del país en los sectores de radio, televisión, prensa e internet [...] aparte de esto hemos investigado los diez grupos mediáticos más grandes, los hemos elegido mirando quienes son los dueños de los medios más importantes y sus utilidades, también queremos saber quiénes son las caras; tenemos los perfiles de catorce dueños que desde nuestro punto de vista son los más importantes propietarios de medios de comunicación aquí en Colombia". En los grupos, en las empresas y en los rostros se encuentran los responsables de las acciones u omisiones, así como las claves de eventuales narrativas de poder y control social.

 

 

El monitoreo es una herramienta que las organizaciones entregan a la sociedad civil como testimonio de las relaciones establecidas entre los poderes ejecutivo, legislativo, judicial y económicos, con los cuarenta medios de comunicación más importantes del país, teniendo como trasfondo el ejercicio de un tipo particular de poder y las vulneraciones de la libertad de prensa que incuba. Es un importante insumo producto de una investigación que enfrentó grandes dificultades pero que constituye un valioso material para el análisis de medios de comunicación y para todos aquellos estudios que pretendan poner en el centro de las reflexiones las relaciones de poder que se entreveran en el sistema de medios de comunicación del país.

 

Los hallazgos

 

Algunos de los principales hallazgos generales de la investigación presentados por Johana Silva, investigadora de Fecolper, son los siguientes:

 

La política

 

* Se identifica una relación muy fuerte entre los medios de comunicación y las élites políticas nacionales y regionales: los propietarios de los medios son personas que en su mayoría tienen una participación muy activa en la esfera política y pública del país, y además en variados sectores de la economía.
* Los propietarios de estos medios no participan directamente del ejercicio político, pero sí aportan financieramente a campañas electorales de los candidatos de sus preferencias.

 

 

La pauta

 

* La autopauta es una práctica muy recurrente entre los propietarios de los medios de comunicación: pautan en sus propios medios o tienen una presencia privilegiada de publicidad para sus empresas en relación a las otras que son su competencia directa en diversos sectores de la economía.

* Existe control político en diferentes regiones a través de la pauta y de la financiación de la misma. No existe una regulación de la distribución de la pauta gubernamental, tampoco normas de transparencia al respecto.

* La concentración de la pauta se relaciona con la distribución de la audiencia. De forma particular, en las regiones, operan muchas lógicas de control político, de censura a los medios de comunicación a través de la asignación de pauta gubernamental.

* El sector más concentrado es el de la televisión, Caracol y RCN concentran la mayoría de la pauta.

 

Los periódicos

 

* Colprensa es la única agencia de noticias en Colombia y tiene la particularidad de que es propiedad de las familias más poderosas de la prensa regional. Entre ellas se encuentra la familia Lloreda (El País), la familia Galvis (Vanguardia Liberal) y familias Gómez y Hernández (El Colombiano).

* En el caso de la prensa escrita el vínculo con las elites políticas es muy fuerte. La prensa surgió en Colombia adscrita a algún partido determinado y en algunas regiones del país esta relación se sostiene hasta el presente.

* Detrás de los periódicos populares y gratuitos, están las mismas casas editoriales de los periódicos tradicionales.

* Existe una alta concentración de la audiencia en el sector de la prensa escrita. La casa editorial El Tiempo concentra el 31 por ciento, y en segundo lugar está el Grupo Nacional de Medios con el periódico el Q'hubo y los otros periódicos asociados.

* No existe una regulación en particular, son los privados los que establecen las reglas de juego respecto al funcionamiento; el nivel de transparencia es muy bajo.

 

 

 

 

La televisión

 

* Los tres canales de televisión nacional más vistos en Colombia son en su orden: Caracol, RCN y City Tv. Junto a RCN novelas concentran el 77.2 por ciento de la audiencia. El canal público más importante es el Canal Uno, el canal regional más importante es TeleAntioquía.

* Los canales privados del Grupo Ardila Lule y el Grupo Empresarial Santo Domingo concentran el 74 por ciento de la audiencia de la televisión nacional.

 

 

 

La radio

 

* En el ranking del Egm para radio se escuchan más las emisoras que solo tienen música o contenidos de entretenimiento que las emisoras de tipo informativo.

* La concentración de los oyentes por grupo tienen como primer exponente a la Organización Ardila Lule y luego al Grupo Prisa. Juntos suman el 59 por ciento de la audiencia radial del país.

* Las emisoras regionales han terminado por convertirse en un eco de lo producido en el centro; existe poco desarrollo informativo.

 

 

Internet

 

* Las páginas informativas más consultadas continúan siendo las relacionadas con los medios tradicionales, la mayoría de ellas pertenecientes la organización Luis Carlos Sarmiento Angulo, el Grupo Santodomingo y la Organización Ardila Lule.

* Los medios digitales nativos e independientes han ganado relevancia en los últimos años, sobretodo en audiencias de nicho. Cuatro de los 10 medios digitales informativos más consultados por líderes de opinión en Colombia son nativos: La Silla Vacía, Kienyke, Las Dos Orillas y Razón Pública.

 

 

Un reto vigente

 

Las anteriores fueron algunas de las conclusiones generales presentadas en el evento de socialización de resultados del proyecto MOM. Investigadores y coordinadores insistieron durante la exposición de los resultados sobre la abierta disponibilidad de los resultados obtenidos y la posibilidad concreta de que fueran usados para desarrollar estudios sobre sistemas de medios de comunicación en Colombia. La elevada concentración de los medios y las restricciones a la libertad de prensa que esto posibilita, invita sin embargo a asumir actitudes más allá de lo reflexivo orientadas a la disputa por el monopolio de la creación y difusión de la información.

 

Uno de los desafíos de las asociaciones y colectivos de comunicación alternativa continua siendo aunar esfuerzos para impedir que los medios de comunicación sigan concentrándose en manos de unos pocos pues a través de ellos han impuesto una forma unívoca de interpretar, contar e imaginar la realidad histórica y social de la que ha devenido una profunda estabilidad al sistema político/económico imperante prolijo en asimetrías, violencias e injusticias entre los ciudadanos. Romper el monopolio es un imperativo, un deber civil.

 

1  Fecolper es una organización de base social que agrupa a 29 asociaciones de periodistas, y a más de 1200 comunicadores y trabajadores de los medios de comunicación en Colombia. Promueve mejores prácticas para un periodismo libre, responsable y seguro en narrativas de paz y posconflicto. Hace monitoreo a los casos de violaciones a la libertad de prensa, desarrolla acciones para la protección de periodistas y lucha por mejores condiciones laborales para el periodismo. Participa en el Proceso de Reparación Colectiva a Periodistas y en la construcción de la Política Pública para la Libertad de Expresión. La Fecolper es la única organización en Colombia filial de la Federación Internacional de Periodistas, -FIP- con sede en Bruselas. Tomado de: http://www.fecolper.com.co/index.php/nosotros/quienes-somos.

2  Algunas de las dificultades más importantes tuvieron que ver con la transparencia de la información. De los cuarenta medios de comunicación a los que se solicitó información de forma escrita, solo obtuvieron la respuesta de cinco de ellos y solo tres aportaron la información solicitada: La Silla Vacía, Rtvc y El Heraldo. EL resto de la información pudo compilarse desde las páginas web de los canales así como de las Cámaras de Comercio y la  Superintendencia de Sociedades.

 


 

 

¿Qué hay en la Web?

 

Los resultados de la investigación están colgados en la página www.monitoreodemedios.co.

 

En la pestaña medios de la página de inicio (home) se encuentra el panorama general de los medios de comunicación desagregado por los sectores de: televisión, radio, prensa e internet. En cada uno de estos sectores puede encontrarse información detallada respecto a cada uno de los diez primeros canales de información: grupo mediático al que pertenece, propietario, dueños individuales y/o familiares, audiencia y su ranking, participación en el mercado, concentración e impactos, transparencia e intereses afiliados.

En la pestaña dueños puede encontrarse información detallada respecto a los propietarios individuales y los grupos mediáticos que monopolizan el control de los medios de comunicación en Colombia.

La pestaña MOM Colombia contiene información sobre los resultados del estudio, sobre el panorama mediático (discriminado por sector: prensa, radio, televisión e internet), así como la presentación de los resultados de la primera fase de la investigación.

 

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EE.UU. La ilusión de escoger la fuente informativa

Uno de los argumentos más sistemáticamente utilizados por la oligarquía de Estados Unidos para la defensa del sistema social capitalista que pretende expandir por el mundo en beneficio de sus intereses de dominación global es el derecho de opción informativa de que -argumentan- disfrutan los ciudadanos norteamericanos. Esa ilusión suscitada por la propia oligarquía pretende ignorar el riguroso control sobre los medios que en Estados Unidos ejerce un conglomerado de consorcios financieros.

Aunque ello es celosamente excluido como información de los grandes medios de prensa, se ha podido conocer que son apenas media docena los consorcios oligárquicos que ejercen el control del contenido informativo, ideológico y político de los medios en Estados Unidos. Son ellos: General Electric, News Corporation, CBS, Time Warner, Viacom y Disney. Compárese este fenómeno con la situación en 1983 cuando la industria de los medios estaba representada por 50 compañías mediáticas independientes.

Estos seis monstruos financieros poseen, o controlan de otra forma, el 90% de los principales medios de prensa en Estados Unidos y subsecuentemente ejercen un ascendiente decisivo en todos los países influenciados por la política informativa de Washington. Sus nombres o las porciones que cada una controla pueden variar a causa de compraventa, fusiones u operaciones de capital semejantes, pero el resultado será siempre el mismo.

"Cada una de estas corporaciones tiene sus propias historias sombrías, relaciones y actores sospechosos. Disney es considerado una esotérica empresa destinada a deformar las mentes de los niños con inquietantes imágenes subliminales. Una de estas empresas es también la duodécima mayor contratista de la defensa militar de Estados Unidos, por lo que no es sorprendente que gran parte de nuestros productos de entretenimiento se orienten a la glorificación de la guerra y la violencia", asegura el periodista Vic Bishop, redactor del Walking Times en un comentario aparecido el 28 de agosto en esa publicación. Bishop aborda en su comentario las distintas tácticas utilizadas por los medios estadounidenses para la siembra de consentimiento ciudadano hacia los objetivos de la oligarquía.

La promoción de valores materiales superficiales, egocéntricos y con evidente simplificación para el consumo de la población se corresponde con los intereses de estos seis grupos corporativos. Glorifican el consumo, la obediencia, la hipersexualización de la juventud, la ignorancia, la glorificación de la guerra, la vigilancia oficial en la vida privada de los ciudadanos, y así sucesivamente.

Instintivamente, los anunciantes apoyan a los conglomerados empresariales que controlan los medios porque les ayudan en la percepción de la opinión pública y las mentes de sus clientes. Según Bishop, con solo observar las propuestas que presentan para el consumo del público se puede derivar qué tipo de sociedad están esos seis conglomerados ayudando a construir. Tienen incluso el poder que fabricar la realidad que ellos quieren para el futuro y la presentan en sus programas como "reality shows". Quienes no representen las narrativas y la agenda consumista que ellos pintan, no encajan en la sociedad que ellos pretenden.

La nocividad y los peligros del producto ideológico residen en que se consume día a día por cientos de millones de lectores, televidentes, radioyentes e incluso internautas que no tienen plena conciencia de ello.

Fuertes lobbies, fundaciones y grupos de poder político o empresarial tienen suficiente capacidad organizativa, financiera y política para llevar a cabo campañas de presión contra los medios o periodistas que se salen de la línea dominante. Para la mayoría de los medios resulta menos problemático y más rentable acatar esta presión que enfrentarse a esos lobbies.

Si a esto se agrega que el 80 % de la información internacional que se publica en el mundo procede de cuatro grandes agencias de países del llamado primer mundo (AP, UPI, Reuters y AFP) que son las que fijan el orden del día de las noticias según la agenda de sus intereses corporativos.

La pluralidad ideológica es aún más falsa. Presentan polémicas y debates que no son reales porque siempre son mantenidos dentro de coordenadas que no afectan lo esencial. El lector, o la audiencia, cree estar asistiendo a una discusión que muestra pluralidad y riqueza de opiniones cuando en verdad está siendo engañado con una discusión que se mantiene en un espectro ideológico y un escenario muy limitado.

En su prólogo al libro de Pascual Serrano "Desinformación; Cómo los medios ocultan el mundo", Ignacio Ramonet escribe que en Estados Unidos la censura funciona por atragantamiento, asfixia o atasco. "Ofrecen tanta información que el público no se da cuenta de que alguna (precisamente la que más nos haría falta) no está".

- Manuel E. Yepe, http://manuelyepe.wordpress.com/

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Miércoles, 12 Agosto 2015 06:08

Alianzas opresivas

Alianzas opresivas

Entre las alianzas que se forman en la actualidad destacan las cupulares, que propician la concentración de los ingresos y las riquezas en unas cuantas personas, grupos o profesiones. El fenómeno concentrador, observable a simple vista, no sólo se magnifica por sus terribles consecuencias, sino que también se acelera y contamina todo a su derredor. Es por ello indispensable exponer, sin tregua alguna, los ingredientes que lo hacen expandirse con tan grotesca desmesura. El examen de su dominancia y penetración se presenta entonces como materia de inescapable tratamiento.


Dos son los campos afectados de manera directa y crucial por el modelo concentrador vigente: el de la vida democrática y el de la pobreza. Sólo con ellas basta para situarlo entre las prioridades indiscutibles del quehacer cotidiano. Pero, entre esas dos regiones claves se encuentran apresadas otras más que no es conveniente olvidar: las angustias y penurias de las clases medias, la violencia, el crimen y las afectaciones a los derechos humanos elementales. No hay, en el presente, nación que escape a los perversos tentáculos concentradores. Bien pueden ser sus presas algunos países de secular atraso en África o, sin excepciones también, los más desarrollados de la vieja Europa. Todos, aunque unos más que otros, muestran las llagas y miserias que, en sus conjuras y accionar, ocasionan las fuerzas que actúan a su favor.


Es necesario, al exponer tan desolador panorama mundial, que se expliciten algunas diferencias entre ciertas sociedades. China, por ejemplo, lleva un buen trecho de ventaja (medida con el índice de Gini) en cuanto a sus condiciones igualitarias fruto de su cercano pasado de feroces cambios, forzados por guerras e ideología. Japón presenta un cuadro distinto que mucho tiene que ver con su homogeneidad racial y cultural. Similares condiciones igualitarias prevalecen en los llamados países nórdicos de Europa o los insulares de Nueva Zelanda y Australia. Fuera de estos aislados casos, (no se incluye a las dos Coreas) en todos los demás rigen, con esplendor preocupante, las rígidas estipulaciones del voraz proceso concentrador. En sus extremos de afectación contraria se colocan, tanto México como Estados Unidos y Chile.


¿Cómo ha sido posible que el modelo concentrador de las desigualdades se haya desplegado por todo el mundo con tamaña eficacia, siendo tan dañinas sus derivaciones? Para penetrar en tan peliagudo objeto de estudio es necesario aclarar lo incipiente de los instrumentos con que todavía se cuenta. Y esto a pesar de los muchos años de padecer, en carne colectiva, sus tarascadas. Es precisamente aquí donde las alianzas enunciadas arriba entran en escena para descubrir sus propósitos hegemónicos. Ha sido esta íntima, aunque rala mezcolanza de clases, la que ha hecho posible no sólo la vigencia del modelo, sino su veloz extensión y abarcamiento. En cada nación las alianzas se forman con idénticos actores, instrumentos y discursos, unos más depurados que otros, pero en todas estas sociedades llevan prendidas finalidades indiscutibles de dominación. El sentido de clase, ya bien probado desde tiempos remotos, se revela como la argamasa que empolla y a través de la cual se unifican y transitan todos los demás ingredientes que, con la eficacia práctica debida, propician su global aplicación.


Para una explícita ilustración del fenómeno concentrador es necesario presentar dos ejemplos contemporáneos: el europeo (Grecia y España) y el sudamericano que abarca varios países. La fórmula del castigo neoliberal asestada a los griegos es notable por su perversa rigidez financiera y la cínica insensibilidad al sufrimiento de ese pueblo. Era impostergable dar una terrible lección de dureza para evitar el contagio en la zona común. La rebelión española en curso (Podemos) requería una lección preventiva a toda prueba y, al parecer, lo van consiguiendo. Todo el peso conservador alemán (junto con otros aliados del vecindario) cayó a plomo sobre un pueblo dividido, una economía endeble y su tambaleante gobierno (Syriza) No pudieron resistir la acometida. La burocracia europea se les fue encima con todos sus fondos y medios de comunicación, que son apabullantes. Los beneficios laterales que lograron los tenedores de bonos alemanes (y otros de economías adicionales) han sido enormes. Superan, con holgura, el posible costo que tendrían que asimilar en caso de que Grecia se declarara en quiebra y moratoria. En Sudamérica el ataque es conducido por una alianza entre el mundo financiero de las economías centrales y las plutocracias locales que son, sin duda, los monopolistas de la comunicación.

Ambas entidades se sienten agredidas por los desplantes soberanos de varios gobiernos que han pretendido (y ciertamente logrado) proteger a sus clases populares. Pero los señores de los recursos no han cejado en sus revanchas. Tras sus ambiciones movilizan influyentes medios, coaligados a su servicio, para coordinar su defensa. Los ataques no cesan y, en algunos momentos, avanzan. Las lecciones que emergen de estas perversas alianzas se van haciendo transparentes y aplicables a otros pueblos con pretensiones igualitarias. En México la lucha va sumando fuerzas. La toma de conciencia es creciente. Una amplia coalición ciudadana se apresta para retar a la alianza conservadora que ha impedido el desarrollo con justicia. Todo dependerá de un trabajo coordinado de las clases populares internas con sus similares del norte y del sur del continente. Sin ellas no será posible vencer la inercia y los afanes de lucro y poder de las élites.

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Epílogo de la era Obama: revuelta global contra su secreta triada neoliberal financierista (TPP/TTIP/TISA)

Las revueltas globales/regionales/locales contra el neoliberalismo global hoy son polimorfas y se manifiestan en forma directa –tanto en la Cámara de Representantes de EU contra la Asociación Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) como en el Parlamento Europeo contra su similar trasatlántico (TTIP, por sus siglas en inglés)– o en forma indirecta en las urnas –Syriza(Grecia)/Podemos(España)– o en forma furtiva con las filtraciones de Wikileaks contra el Tratado de Comercio de los Servicios (TISA, por sus siglas en inglés).


De los tres esquemas neoliberales mercantilistas/financieristas (que por comodidad señalaré por sus siglas en inglés: TPP/TTIP/TISA) el más secreto y pernicioso a leguas es TISA, el menos conocido por el público.


A propósito, el México neoliberal itamita fue incrustado en los tres esquemas irredentistas del saliente Obama sin consulta ciudadana y a espaldas de su ignaro Congreso disfuncional.


El supremo ideólogo de los tres esquemas neoliberales, cada vez más financieristas que mercantilistas, es Robert Zoellick –prominente funcionario y banquero–, quien los utiliza con finalidad geoestratégica para preservar la hegemonía global de EU (http://goo.gl/TVzt2u).


The New York Times ( NYT) titula con amargura que Los líderes empresariales reaccionan con consternación (¡supersic!) por la derrota (sic) de la enmienda comercial que había solicitado Obama por fast-track (http://goo.gl/EaQqQ6).


Mediante el fast -track, el Congreso puede aprobar o rechazar el TPP en paquete, pero no puede modificar su contenido. ¡Vaya seudodemocracia!


NYT considera que el desaire a los líderes de los negocios en EU fue mayor del que le propinaron a Obama los legisladores de la Cámara de Representantes, en su mayoría del partido Demócrata (¡supersic!) sumados a algunos tránsfugas del Partido Republicano: ¡302 en contra; 126 a favor!


A 18 meses de su despedida, Obama se disfrazó de inversionista de Wall Street, que quizá haya sido siempre su verdadera personalidad –se recuerda que en forma asombrosa rescató a los bucaneros banqueros y abandonó a los despojados ciudadanos después de la grave crisis financiera de 2008, que dejó muchas huellas y llagas–, y fue vapuleado sin reverencia por la mayoría insurgente del Partido Demócrata, presionada como nunca por sus electores, que no desea perder los próximos comicios en forma masoquista.


Todavía no está totalmente derrotado, pero se tambalea en sus entrañas el TPP, pornográficamente publicitado contra China, que incorpora a EU y a otros 11 países de la cuenca del Pacífico, entre ellos el México neoliberal itamita.


El TPP otorga(ba) irrestricto poder supranacional a las voraces trasnacionales y a sus controladores (los megabancos de Wall Street) con licencia secreta y permisiva para delinquir contra los consumidores y descuartizar el ambiente sin miramientos.
El espejismo de controlar 40 por ciento de la economía global, mediante el TPP, no convenció a los sindicatos (¡todavía se mueven!), ambientalistas y microempresarios de medicamentos genéricos, el núcleo que apuntaló la fronda del Partido Demócrata, quienes recordaron la derrota histórica que sufrieron tanto los empleados (con sus salarios), en especial del alicaído sector manufacturero, como los ciudadanos (desde la clase media hasta los miserables) hace dos décadas con el TLCAN que provocó una creciente desigualdad.


Los legisladores solamente tuvieron derecho a leer el TPP en un cuarto secreto (¡supersic!) de lectura sin "poder copiar o tomar notas (http://goo.gl/cF1ARu)". ¡Increíble!


Alguien podrá impugnar, no sin razón, que en el México neoliberal itamita –cosignatario del cataclísmico Tlcan, y vasallo, quizá sin saberlo, del triple esquema secreto TPP/TTIP/TISA– sus ignaros congresistas sufragan sin siquiera leer una línea de las enmiendas.


El portal Storm Clouds Gathering arremete contra las cláusulas ultrasecretas del TPP y sus oscuros tribunales comerciales extrajudiciales –que pueden nulificar leyes de cualquier país miembro (incluyendo al México neoliberal itamita) por árbitros no-elegidos– en los que las trasnacionales son colocadas a nivel de países mutilados de su añeja "soberanía (http://goo.gl/MSZV9M)".


Mediante gobernadores monetaristas centralbanquistas y árbitros extrajudiciales, el neoliberalismo financierista ha sometido a la democracia y ha avasallado a los venales políticos.


¿Cuál es la razón por la cual los ciudadanos, ya no se diga los emasculados legisladores de ningún lado, no tienen derecho a conocer siquiera el contenido de los tratados que afectan su existencia?


Ya que los derechos de propiedad intelectual están cubiertos por el TPP, las implicaciones para el futuro de la Internet son muy graves –(nota: a lo que alerté en Bajo la Lupa; http://goo.gl/wDU8SR): no se trata de comercio. Tampoco de empleos. Se trata de poder. Del poder de las trasnacionales anglosajonas controladas por los megabancos de la plutocracia de Wall Street y la City/Londres.


Mientras en la matriz operativa de los tres esquemas neoliberales financieristas han reverberado las protestas en el seno de su Cámara de Representantes estadunidense, su gemelo simbiótico trasatlántico TTIP confronta una tempestad ciudadana que obligó al Parlamento Europeo a posponer su votación sine die, debido a las profundas divisiones políticas que ha provocado, a lo que da mucho vuelo el portal europeo DeDefensa (http://goo.gl/OwYFBb).


Según Nick Dearden, director de Global Justice Now, "la mayoría de los europeos no desea la instalación de tribunales secretos (¡supersic!) de arbitraje (http://goo.gl/FC88hj)" que constituyen en realidad la imposición de un sistema judicial privado (¡supersic!) que da vuelta al sistema europeo de protección de los derechos humanos.


El rechazo ciudadano en Europa ha sido abrumador. El sitio europeo Stop-TTIP (http://stop-ttip.org/es/) se ha colocado como su punta de lanza con más de 2 millones de firmas.


Hasta la oficina del NYT en Estrasburgo admite que el Parlamento Europeo no aprobará jamás (¡supersic!) el TTIP.


Como si la Unión Europea necesitara de mayores problemas a los geopolíticos (Ucrania) y geoeconómicos (Grecia) que ostenta, ahora la nueva democracia ciudadana del siglo XXI colisiona con su oscurantista plutocracia ¬tecnificada.


A reserva de profundizar ulteriormente, el pernicioso TISA, que manejaría 70 por ciento de los servicios globales desde los bancarios pasando por la salud hasta el transporte –cuyo secreto contenido en el ámbito financiero ha sido expuesto por Wikileaks (http://goo.gl/UBO6Yv)–, otorga ominosamente "el monopolio del dinero a los bancos privados en forma permanente (http://goo.gl/Q617lN)".


Al saliente cuan irreconocible por sus votantes Obama se le tambalea el TPP, se le derrumba el TTIP y se le escurre de las manos el TISA.


El obediente México neoliberal itamita se encuentra implicado en los tres fracasos de Obama.


Retorna la eterna lucha entre el oscurantismo tiránico y la luminosidad de la democracia ciudadana.


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Jueves, 02 Abril 2015 07:19

ATP: asalto secreto del 1%

ATP: asalto secreto del 1%

Una de las razones por las que deben saber que el Acuerdo TransPacífico (ATP) es importante es que traten de aprobarlo sin que nadie se entere...los que apoyan (al ATP) siempre dicen que van a crear empleo. Si fuera verdad, los sindicatos estarían a favor, pero la gente que lo impulsa es la de Wall Street. Así se expresó el economista Joseph Stiglitz, luego de hacer una reflexión crítica del ATP ante un auditorio neoyorkino: alertando a organizaciones comunitarias y sindicatos, agregó que Michael Froman, el representante comercial del gobierno de EU en esas negociaciones, viene de Citibank (dueño de Banamex) y no representa a los trabajadores ni al ciudadano común, sino a un grupo de interés especial, por lo que, dice Cynthia Phinney, del Sindicato de Electricistas de Maine, "es menester la revisión y discusión parlamentaria del ATP oponiéndose a la vía rápida (fast track) llamada autorización para promover el comercio.


La vía rápida permite que Obama presente un texto al Congreso, cocinado en lo oscurito, en tiempo limitado de debate, sin modificar el articulado y con una votación en bloque, positiva o negativa. Como las negociaciones se realizan en secreto y México es parte de ellas, cabe resaltar la importancia (y a pesar de todo) exigir transparencia incluso a un gobierno tan opaco y entreguista como el del PRI: lo que están pactando con poderosas corporaciones extranjeras, a puertas bien cerradas, va mucho más allá de asuntos comerciales o de negocios. Hacen componendas con la vigencia de la Constitución, fundamento del estado de derecho en territorio nacional o lo que van dejando los neoliberales de leyes, regulaciones y directrices de corte nacional en materia laboral, ambiental, del consumidor y de arbitraje.


Documentos divulgados por Wikileaks (http://goo.gl/1zg0Q5) desde La Jornada (26/3/15) ofrecen evidencia de que, como advierten analistas varios, el ATP es un TLCAN en esteroides: concede a inversionistas privilegios y derechos por encima de las leyes –y empresas– nacionales, asentando normas y tribunales supranacionales como el centro internacional establecido por el Banco Mundial para dirimir las disputas entre inversionistas extranjeros y los estados firmantes (Icsid, siglas en inglés). Todas las ventajas jurídicas van para las corporaciones de fuera, quedando a su merced, según demuestra Manuel Pérez Rocha L., en sustancioso artículo, toda regulación de interés público que pudiera reducir sus ganancias. El mecanismo no es equitativo: Los gobiernos o las comunidades afectados por inversionistas extranjeros no pueden presentar demandas. Igualmente problemática es la frecuente opacidad en las operaciones de estos tribunales(NYT, 3/12/14). Pérez Rocha recuerda que países, de Indonesia a Perú, enfrentan juicios de las trasnacionales y que México y Canadá ya han perdido o llegado a acuerdos en cinco oportunidades cada uno, pagando cientos de millones de dólares a empresas extranjeras, sin olvidar pérdidas semejantes en Centroamérica, ni los mil 770 millones cobrados a Ecuador por cancelar un contrato a Occidental Petroleum, o los mil 600 millones a favor de Exxon que Icsid ordenó a Venezuela pagar por nacionalizar proyectos petroleros. Y aún en el Icsid hay 200 casos pendientes(Ibídem).


Los pocos documentos del ATP que conocemos, analizados por Lorry Wallach de Public Citizen, muestran que mejor prestar atención a la advertencia de Stiglitz: el secretismo es mayúsculo porque la embestida del uno por ciento es de fondo y de magnitud mayor: van por todo. Phinney revela que sólo aquellos con autorización especial pueden ver los textos y luego de revisarlos, no pueden discutir lo leído. Aún más, "la mayoría, si no es que todos, los consejeros con acceso –a los documentos– son representantes de las corporaciones. Habrá uno que otro líder sindical. Pero ni siquiera pueden discutir lo que saben con miembros de su sindicato". Peor aún "...sólo pueden ver los textos que (Froman) considere que son relevantes a su área de interés". Para Billy Engel, electricista de Nueva York, "estos tratados van a barrer con nuestras leyes...muchos derechos laborales y sindicales serán totalmente borrados de inmediato", una opinión que contrasta con la displicente postura de Paul Krugman, quien desatiende sin más el impacto del ATP en los derechos laborales (NYT, 26/3/15) aunque reconoce que el ATP no promete nada bueno para EU o el mundo.


Tal vez sea generoso asumir que esa preocupación por el mundo tiene que ver, además de los derechos del consumidor, con la campaña del cabildo fósil contra acuerdos vinculantes en materia de medio ambiente, en particular en relación con la urgente necesidad de limitar severa e inmediatamente emisiones de gases con efecto invernadero, base de las ganancias de las Exxon/Mobil de este mundo. Quizá en Krugman la palabra world refleje preocupación por la humanidad ante un planeta en colapso climático antropogénico.


jsaxef.blogspot.com

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Miércoles, 24 Diciembre 2014 08:17

Soberanía y gobernanza digital

Soberanía y gobernanza digital

ALAI AMLATINA, 23/12/2014.-¿Podemos imaginar la vida sin tecnologías digitales? Sin celular, sin SMS ni email, sin redes sociales; con semáforos descompuestos, computadoras en huelga, centrales telefónicas colapsadas, congestión en los bancos, satélites desconectados... y un largo etcétera. Hace solo dos décadas, desconocíamos estos inconvenientes, y la pesadilla que sería tener que prescindir de ellas, ahora que las tecnologías digitales se han convertido en el sistema nervioso central de la economía, la información, la investigación, la política, los modos de organización de la sociedad e incluso, en buena medida, de las formas de interrelación personal.

 

Cabe, entonces, preguntarnos, qué implicaciones podría tener esta revolución digital para nuestro futuro; cómo incidir en su rumbo; y cómo reducir la vulnerabilidad que engendra esta alta dependencia tecnológica.

 

Al ser tan ubicuas, estas tecnologías se han vuelto transparentes: muchas veces ya ni las percibimos; y justamente por ello, poco nos preocupamos de considerar los riesgos o eventuales impactos negativos. Sin duda, las denuncias de Edward Snowden sobre ciberespionaje constituyeron un campanazo de alerta respecto a los peligros de un sistema capaz de vigilar a todo el mundo todo el tiempo. Pero las implicaciones son mucho más amplias. Dejar "al azar" la evolución de estos cambios significa, en la práctica, dejar que los determinen el mercado (mundial) u otros poderes, –por fuera de criterios democráticos o del interés público–, hecho que incide en la configuración del poder mismo.(1)

 

EE.UU., la superpotencia en esta materia, lo tiene claro. Sus grandes corporaciones dominan casi todas las áreas del quehacer digital, desde la infraestructura base de la red de redes, hasta el comercio electrónico, el mercado publicitario, los buscadores o el almacenamiento de datos(2). Para mantener su posición dominante, el gobierno estadounidense defiende un mercado desregulado para sus corporaciones transnacionales (si bien con regulación máxima en la protección de propiedad intelectual), que lo impulsa mediante la negociación de tratados de libre comercio o en organismos mundiales como la Organización Mundial del Comercio. Asimismo, impulsa su supremacía tecnológica, que abarca, la capacidad de vigilancia y espionaje, la minería (exploración) de datos y el desarrollo de ciberarmas, entre otras. Y busca mantener el control de los mecanismos de gobernanza global de Internet.

 

En América Latina, si bien los responsables políticos de la región han ido entendiendo cada vez más el alcance de esta revolución digital y la importancia de sacarle provecho, parece haber aún poca capacidad de respuesta respecto a sus implicaciones en términos de redistribución de poder, o frente al riesgo subyacente de exponer a los países de la región a nuevas formas de dependencia y neocolonialismo. Entre las áreas clave de intervención estarían la soberanía y seguridad, y la gobernanza global.

 

Soberanía y seguridad

 

El ciberespacio ha dejado de ser simplemente realidad virtual, al convertirse en el corazón de un sistema supranacional, que constituye una nueva dimensión del planeta, que se agrega al territorio, al subsuelo, a la atmósfera y al espacio ultraterrestre. Su particularidad es ser un espacio ilimitado; pero al igual que las otras dimensiones, puede ser colonizado y objeto de luchas de poder y dominio. Por lo tanto, más allá de su potencial para el desarrollo, tiene implicaciones fundamentales para la soberanía nacional y regional; sin embargo, por ese mismo carácter supranacional, ningún país puede ejercer esta soberanía en forma aislada.

 

Este hecho, combinado con la lógica de convergencia de las nuevas tecnologías (todo es código binario, entonces todo puede pasar por los mismos canales) implica que la creciente dependencia frente a los sistemas digitales, en casi todos los ámbitos, crea una gran vulnerabilidad, en proporciones que nuestros países no han conocido antes y que están mal preparados para enfrentarla. Para citar un ejemplo, el 98% del tráfico de Internet entre América Latina y el resto del mundo, y un estimado 70 a 80% del tráfico interno de la región, transita por servidores en EE.UU. para llegar a su destino. O sea, un mensaje que se envía de Montevideo a Buenos Aires puede transitar por varios servidores de EE.UU. en su camino. Ello no solo aumenta el costo de las comunicaciones, sino que vulnera su seguridad.

 

La región recién se está despertando a la necesidad de desarrollar una capacidad de soberanía tecnológica. La construcción en curso del anillo óptico suramericano, y el proyecto de un cable submarino entre Brasil y Europa, son signos positivos en este sentido, mas no suficientes.

 

Entre los temas a considerar con urgencia están el cifrado de los mensajes como norma obligatoria para toda comunicación. Brasil lo contempla en su Marco Digital, adoptado este año; pero para ser efectivo se necesitan acuerdos internacionales.(3) Un paso intermedio, más sencillo de implementar, sería tener acuerdos entre países que obliguen a sus empresas de telecomunicaciones a cifrar las comunicaciones entre ellas. Como punto de partida, podría acordarse en el marco de espacios de integración como UNASUR. Además, para mayor seguridad, sería conveniente no depender de los sistemas de cifrado desarrollados en potencias mundiales como EE.UU., al menos para las comunicaciones intrarregionales, lo cual implica desarrollar capacidades propias.

 

También se podría pensar en la instalación de grandes servidores nacionales y/o regionales para el almacenamiento seguro de datos en la nube, con legislaciones adecuadas para proteger la propiedad y confidencialidad.

 

Otro aspecto, quizás más complejo de abordar, es la enorme influencia cultural que ejercen las empresas transnacionales de la comunicación. Sus modelos comerciales y algoritmos determinan, en buena parte, las modalidades de las comunicaciones personales e institucionales: qué aparece primero en los buscadores, cómo nos interrelacionamos con "amigos" y "seguidores" en las redes sociales, cuáles noticias se destacan en Internet, etc. Si bien existen algunas iniciativas para desarrollar plataformas alternativas, no es fácil que despeguen, debido al fenómeno del "efecto red", donde todos acuden al espacio más exitoso. ¿Se podría pensar en desarrollar alternativas propias a nivel regional?

 

A estos problemas se añaden el rastreo permanente del comportamiento en línea de los usuarios que hacen estas empresas transnacionales de Internet; la apropiación, sin autorización, de sus datos personales; el almacenamiento, procesamiento y venta de éstos, cuando no su entrega a agencias de seguridad. Frente a ello, cuando menos hace falta reglamentar ciertos aspectos de cómo actúan estas empresas en nuestros países.

 

Gobernanza global de Internet

 

Al volverse un universo tan complejo, con tantas ramificaciones, la gobernanza de Internet ya no se puede encarar solo como una cuestión de especialistas de la informática. Tiene múltiples implicaciones para políticas públicas. Veamos, por ejemplo, el caso del poder de los monopolios. El "efecto red" de Internet tiende a generar lo que los economistas llaman "monopolios naturales", que son espacios de concentración de poder. Hace muchas décadas que los Estados han reconocido la necesidad de adoptar leyes que limiten los monopolios privados, o de declarar ciertas áreas estratégicas como servicios públicos. No es solo para evitar distorsiones del mercado, sino porque permitir tales concentraciones de poder en un sector estratégico implica un peligro para la democracia misma: las empresas terminan controlando los Estados. Pero en el ámbito global, ¿qué organismo puede controlar los monopolios? Por ahora, no existe.

 

Otro ejemplo: la ciudadanía está expuesta, mundialmente, al robo y la explotación de sus datos personales en la nube por parte de empresas inescrupulosas o agencias de seguridad. Pero existe un vacío legal para saber qué legislación se aplica para proteger sus derechos: la del país donde vive, la del país donde se ubica el servidor donde se almacenan los datos, o la del país sede de la empresa. Tampoco existe organismo internacional responsable de zanjar estas situaciones.

 

Actualmente, en los círculos –aún estrechos– que se preocupan de la gobernanza de Internet, se está librando una intensa pugna mundial sobre cómo se la debe configurar. Está claro que no será viable mantener a futuro el statu quo, que es un sistema bajo tutela del gobierno estadounidense. Formalmente, el ICANN (Corporación para la asignación de nombres y números en Internet, entidad no gubernamental, creada bajo ley estadounidense) tiene bajo su gestión la IANA (Autoridad de Números Asignados de Internet), que asigna los nombres de dominio y números IP, mediante contrato con el Departamento de Comercio de EEUU. Este contrato vence en 2015 y, según ha anunciado Washington, será traspasado a un organismo multisectorial, que podría ser la propia ICANN reconfigurada. En cuanto a las decisiones en el plano de la infraestructura de Internet, se toman en el IETF (Internet Engineering Task Force), donde participa principalmente el sector privado. Si bien el rol de estos organismos es esencialmente técnico, es sabido que las decisiones técnicas a veces implican aspectos políticos.

 

EE.UU. defiende el modelo de "gobierno multisectorial en pie de igualdad" (equal-footing multistakeholderism – donde gobiernos, sector privado y sociedad civil tendrían voz y poder igual en las decisiones), lo que implica, en la práctica, que una corporación privada tendría poder de veto sobre cualquier decisión de política pública que le afecte. Asimismo, rechaza cualquier sistema multilateral en el marco de Naciones Unidas con el argumento de que la pugna entre gobiernos terminaría fraccionando o "balcanizando" la Internet. Es un sistema diseñado para asegurar la mayor impunidad de las grandes corporaciones de Internet

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Varios gobiernos no están conformes. China, por ejemplo, país que ya cuenta con casi una cuarta parte de los internautas del mundo, acaba de anunciar que sí defiende una sola Internet global, pero afirmando su derecho de poder participar en su gobernanza. En tal sentido, ha expresado su disposición a integrar el Consejo de un ICANN renovado, siempre y cuando este se disocie del contrato suscrito con el gobierno de EEUU.(4)

 

En este escenario, acaba de emerger un nuevo espacio: la llamada Iniciativa NetMundial (INM), lanzada por el Foro Económico Mundial (FEM), la cual ha conseguido el respaldo de ICANN y del CGI.br (Comité Gestor de Internet de Brasil). La INM, que se ha apropiado del nombre de la reunión multisectorial que Brasil organizó en abril pasado, pretende ser un espacio multisectorial que opere "desde las bases", con miras a tratar cuestiones que los otros organismos existentes no abordan, tales como "las cuestiones relativas al uso de Internet (como la libertad de expresión, la privacidad, el ciberdelito, etc.)"(5). Es decir, temas de política pública.

 

La invitación a actores de la sociedad civil a nombrar representantes al Consejo de Coordinación desató un intenso debate y división de aguas en los círculos (aún bastante especializados) de sociedad civil que siguen estos temas.

 

La Coalición por una Internet Justa y Equitativa (Just Net) emitió un pronunciamiento deslindándose de la iniciativa, en la cual expresa preocupación por "el asalto neoliberal a la democracia" que se está dando en el área de la gobernanza global, que ha significado el descuido de la creciente desigualdad económica y social, en defensa de los intereses del 1% global. En este marco, señala, está claro que este asalto ha priorizado la gobernanza de Internet, por muchas razones: "La primera es que es un territorio en el que los mecanismos y modelos de gobernanza aún están en construcción. Es evidentemente más fácil captar los procesos y protocolos de gobernanza donde no existen aún o que son débiles, que presionar contra estructuras y mecanismos preexistentes. Segundo, en la medida en que exista una autoridad estatal en el ámbito de la gobernanza de Internet, estas riendas de tecno-gobierno están firmemente en manos del gobierno estadounidense, principal aliado y beneficiario de la ofensiva neoliberal"(6).

 

Al señalar que esta es "una coyuntura decisiva para la gobernanza global", Just Net apela al gobierno de Brasil y a las organizaciones de la sociedad civil a repensar su apoyo a una iniciativa impulsada por el Foro Económico Mundial.

 

Para los países latinoamericanos, abordar estos temas de soberanía, ciberseguridad y la participación en la gobernanza global de Internet podría ser mucho más efectivo si se lo hace con políticas concertadas y actuando como bloque, que si se procede en forma individual. Unasur, por cierto, ha dado un primer paso hacia la elaboración de una política de ciberseguridad y ciberdefensa en el Consejo de Defensa. Pero en muchos aspectos sigue siendo un tema pendiente.

 

Por Sally Burch, periodista e integrante del Consejo de ALAI.

 

Este texto es parte de la Revista América Latina en Movimiento, No.500 de diciembre de 2014, que trata sobre el tema "América Latina: Cuestiones de fondo" - http://alainet.org/publica/500.phtml

 

(1) Sobre estos temas, ver la revista "Internet, poder y democracia", América Latina en Movimiento, No 494, abril 2014. http://www.alainet.org/publica/494.phtml
(2) Ver la entrevista con Robert McChesney: "Cómo desmonopolizar Internet", http://www.alainet.org/active/72995
(3) Esto se vuelve más factible ya que los varios organismos internacionales de Internet, incluyendo la Internet Society (ISOC), lo están planteando como necesidad.
(4) Ver https://www.youtube.com/watch?v=bhFk-fcuTEM&feature=youtu.be
(5) https://www.netmundial.org/es/preguntas-frecuentes
(6) http://justnetcoalition.org/NMI-neoliberal-caravan

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Martes, 10 Junio 2014 06:07

Las multinacionales del agro

Las multinacionales del agro

Tres empresas controlan el 53 por ciento del mercado mundial de semillas, seis compañías de plaguicidas dominan el 76 por ciento del sector y diez corporaciones se hacen del 41 por ciento del mercado de fertilizantes. Con nombres propios y cifras de ganancias, un informe internacional arroja datos duros sobre las multinacionales del agro. "La concentración del poder de las corporaciones y la privatización de la investigación deben discutirse como temas principales en la búsqueda de soluciones al problema de quién nos alimentará", reclamó Kathy Jo Wetter, coordinadora de la investigación desde Estados Unidos, y remarcó una de las principales "falacias" del modelo de agronegocios: "Es una gran mentira que este modelo agroindustrial puede combatir el hambre del mundo". Y planteó la necesidad de acabar con los oligopolios y fortalecer otro modelo.


El Grupo ETC es un espacio de referencia en el estudio de las corporaciones del agro. Con tres décadas de trabajo y oficinas en Canadá, Estados Unidos y México, periódicamente emite documentos sobre los cinco continentes sobre la base del entrecruzamiento de información oficial de gobiernos y empresas. "Semillas, suelos y campesinos. ¿Quién controla los insumos agrícolas?", resume el estado de situación de las multinacionales del agro.


Detalla que tres empresas controlan más de la mitad (53 por ciento) del mercado mundial de semillas. Se trata de Monsanto (26 por ciento), DuPont Pioneer (18,2) y Syngenta (9,2). Entre las tres facturan 18.000 millones de dólares anuales. Entre el cuarto y décimo lugar aparecen la compañía Vilmorin (del francés Grupo Limagrain), WinField, la alemana KWS, Bayer Cropscience, Dow AgroSciences y las japonesas Sakata y Takii.


Entre las diez empresas dominan el 75 por ciento del mercado mundial de semillas. Y facturan 26.000 millones de dólares anuales.
El informe detalla que las grandes compañías ya compraron la mayor parte de las empresas que podían adquirir en sus países de origen. Y señala que la nueva estrategia es adquirir y establecer alianzas con compañías de India, Africa y Latinoamérica. Citan, como ejemplo, el caso de la estadounidense Arcadia Biosciences y la argentina Bioceres (en su directorio están Gustavo Grobocopatel y Víctor Trucco, entre otros referentes del agro transgénico local). El Grupo ETC alerta que el cartel semillero impulsa la privatización de las semillas mediante la "protección más severa a la propiedad intelectual" y el desaliento de la práctica tan antigua como la agricultura: guardar semillas de la cosecha para utilizar en la nueva siembra.

El marco legal impulsado por las empresas del agro y gobiernos se llama UPOV 91 (Unión Internacional para la Protección de las Obtenciones Vegetales), que prohíbe el intercambio de variedades entre campesinos.


El sector de agroquímicos también está en pocas manos. Diez compañías controlan el 95 por ciento del sector. Syngenta (23 por ciento del mercado y 10.000 millones de dólares anuales de facturación), Bayer CropScience (17 por ciento y 7500 millones), Basf (12 por ciento y 5400 millones), Dow AgroSciences (9,6 por ciento y 4200 millones) y Monsanto (7,4 por ciento y 3200 millones de dólares anuales). Entre el sexto y décimo lugar se encuentran DuPont, Makhteshim (adquirida por la china Agrochemical Company), la australiana Nufarm y las japonesas Sumitomo Chemical y Arysta LifeScience. Entre las diez empresas facturan 41.000 millones de dólares al año.


El informe señala el aumento exponencial de agroquímicos en los países del sur. Los autores cuestionan el incremento de la exposición química y el impacto en la salud pública.


"Los oligopolios invadieron todo el sistema agroalimentario", resumió Kathy Jo Wetter, de la oficina en Estados Unidos del Grupo ETC, y reclamó "revivir las regulaciones nacionales en materia de competencia y establecer medidas que defiendan la seguridad alimentaria global". Y arremetió contra el discurso empresario que promete acabar con el hambre sobre la base del modelo agropecuario actual: "Es una gran mentira argumentar que intensificando la producción industrial con las tecnologías del Norte (semillas transgénicas, plaguicidas y genética animal que promueven las corporaciones) la población mundial tendrá alimentos para sobrevivir".


En fertilizantes, diez compañías controlan el 41 por ciento del mercado y facturan 65.000 millones de dólares. Se trata de las empresas Yara (6,4 por ciento), Agrium Inc (6,3), The Mosaic Company (6,2), PotashCorp (5,4), CF Industries (3,8), Sinofert Holdings (3,6), K+S Group (2,7), Israel Chemicals (2,4), Uralkali (2,2) y Bunge Ltd (2 por ciento).


El Grupo ETC también analizó el sector farmacéutico animal: siete compañías cuentan con el 72 por ciento del mercado global. En cuanto al sector dedicado a la genética del ganado, cuatro firmas dominan el 97 por ciento de la investigación y desarrollo sobre las aves de corral (gallinas de engorde, ponedoras y pavos).


Silvia Ribeiro, directora para América latina del Grupo ETC, resaltó la necesidad de otro modelo agropecuario: "La red campesina de producción de alimentos es prácticamente ignorada o es invisible para los elaboradores de políticas que tienen que resolver cuestiones de alimentación, agricultura y crisis climática. Esto tiene que cambiar, los campesinos son los únicos que realmente tienen la capacidad y la voluntad para alimentar a quienes sufren hambre"


Para reducir la concentración

El Grupo ETC alerta que la concentración del mercado agroalimentario generó una alta vulnerabilidad en el sistema alimentario mundial. "Es momento de desempolvar las regulaciones nacionales sobre competencia y empezar a considerar medidas internacionales para defender la seguridad alimentaria mundial", exige el informe. Recomienda que, en alimentos y agricultura, el nivel de concentración de cuatro compañías no debe exceder una cuota de 25 por ciento del mercado y que una sola empresa no debe contar con más del 10 por ciento. Propone prohibir a cualquier empresa la venta de semillas cuya productividad dependa de los agroquímicos de la misma empresa.


Recomienda a los gobiernos implementar políticas de competencia que incluyan fuertes disposiciones antimonopólicas combinadas con acciones concretas para proteger a los pequeños productores y consumidores. Insta al Comité para la Seguridad Alimentaria de la ONU a que evalúe seriamente la capacidad del modelo industrial (agronegocios) y fortalezca con medidas concretas la red de alimentos campesinos, "para así garantizar con éxito la seguridad alimentaria".

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Lunes, 28 Abril 2014 06:07

"El medio es cada uno de nosotros"

"El medio es cada uno de nosotros"

Mídia Ninja es un medio de comunicación compuesto por colaboradores en todo Brasil, que trabajan de forma conjunta con el objetivo de difundir la información "sin cortes, sin censura". Este colectivo promueve un periodismo militante, independiente de los sectores de poder, y surgió como una reacción contra la concentración de la información que impera en el gigante tropical. El medio cobró relevancia con las manifestaciones de junio de 2013, cuando millones de brasileños se congregaron en las calles reclamando por una mayor inversión en educación y salud, exigiendo una regulación del precio del transporte público y denunciando abusos policiales y corrupción en las cúpulas de poder. De cara al mundial, dos de sus creadores, Pablo Capilé y Rafael Vilela, analizan el panorama político y social de la sede de la copa y explican el funcionamiento de este medio emergente.


–¿Cómo nace Mídia Ninja?

Rafael Vilela: –Es la consecuencia de un proceso muy amplio que ya tiene como 10 años en Brasil y que surge de Fora do Eixo, que es una red que nació con el objetivo de desarrollar el trabajo de productores culturales independientes. La lógica de Fora do Eixo es que se encuentra fuera del eje cultural, del mainstream de Brasil. Es un descentramiento dado gracias al aporte de Internet que permitió conectar zonas que estaban totalmente desconectadas. Por medio del intercambio lograron llevar a cabo producciones culturales que antes eran imposibles. Fora do Eixo cuenta con 200 colectivos en todo el país. Entonces esta red comenzó a funcionar como un espacio de activismo y así creamos la universidad, el banco y el medio dentro de este marco de acción. De esta forma desarrollamos, gracias a las redes sociales, un conjunto de estrategias de comunicación aprovechando la tecnología que tenemos disponible y así encontramos una red dispersa en todo el país que necesitaba un cauce. En 2011 empezamos a cubrir movilizaciones sociales de todo tipo. Entonces, todos los colaboradores que ya estaban conectados a través de Fora do Eixo se articularon en un sentido más político en función de la red de comunicación. En 2013, se institucionalizó finalmente Mídia Ninja como un proceso proveniente de Fora do Eixo. Mídia Ninja nace en el medio de una crisis de credibilidad hacia los medios tradicionales como parte de un proceso general.


–¿Cómo se financia? Tengo entendido que los acusan de recibir dinero de Petrobrás, Vale y PT.


Rafael Vilela: –La lógica de sustento de Mídia Ninja es la misma que la de Fora do Eixo. Es un sistema muy complejo de sustentabilidad, pero lo principal es comprender que uno puede hacer algo muy grande si hay mucha gente involucrada. Además existen casas colectivas, por ejemplo yo vivo en Río, con ocho personas que no tenemos un sueldo a fin de mes, sino que hay una caja colectiva que sustenta todo el proyecto. El dinero que proviene de las grandes empresas se invierte en cultura, en grandes recitales gratuitos. Por eso hay financiamiento, pero esto no genera ganancias. Es una cuestión problemática, se trata de un sistema de financiamiento que hay en Brasil.


Pablo Capilé: –Somos independientes porque lo que financia Mídia Ninja es nuestra propia fuerza de trabajo. Tenemos autonomía de los poderes económicos y de las cúpulas de la política. Es decir, no determinan la línea editorial ni el contenido de lo que queremos comunicar. Somos aproximadamente 200 personas desparramadas por todo el país. Estas personas trabajan en conjunto para llevar a cabo este proyecto, de manera que esto nos hace independientes, autónomos y nos permite opinar libremente. No tenemos grandes inversores que nos dicen lo que tenemos que hacer. No nos pensamos como un medio masivo sino como una masa de medios, donde el medio es cada uno de nosotros. Donde todos los ciudadanos forman parte del medio. Con la tecnología que hay disponible se pueden comunicar muchas cosas. Nuestras acciones son éstas: creación de redes, participación directa de los movimientos sociales, organización de las movilizaciones, articulación entre movimientos, etcétera.


–Yo sé que es sumamente complejo, pero quisiera que me expliquen cómo funciona la moneda propia y cuál es la ventaja de tener una moneda propia.


Pablo Capilé: –Bruno Torturra, uno de los fundadores de Mídia Ninja, dice que lo que más le gustó de nosotros es que no sabía cómo nos sustentábamos. Yo creo que lo principal para entender cómo sustentamos Fora do Eixo y todo lo que se deriva de ello es entender que todo funciona por la fuerza de trabajo disponible y no por la lógica de la ganancia. Nosotros somos el único movimiento en Brasil que consigue tener 24 horas de activistas disponibles. Porque creamos un sistema de caja colectivo y un sistema de casas colectivas que habitamos con algunos compañeros. Somos muchas personas juntas, trabajando para que las cosas sucedan. Entonces ésta es la principal explicación de nuestra sustentabilidad. El trabajo colectivo es mucho más productivo que la lógica del capital individual. Además, muchos de nosotros vivimos en casas colectivas, de manera que todos cocinamos, limpiamos la casa, etc. Además conseguimos recursos de distintas maneras: fotografiando, editando, escribiendo, etc. De esta manera tenemos gastos muy bajos, porque dividimos las cosas. Con la producción de los recitales tenemos ciertas ganancias que se distribuyen por medio de cajas colectivas. Sin embargo tenemos muy controladas las cuentas, todo es muy transparente. No es fácil, porque mucha gente nos acusa pero nadie logró encontrar ningún tipo de irregularidad. La economía colaborativa da cuenta de que otra forma de organización es posible. Fora do Eixo y Mídia Ninja son un laboratorio de un nuevo mundo posible, estamos todos dentro del proceso. Todos los recursos que entran son para la supervivencia de los que trabajan para desarrollar estos proyectos. Nosotros lidiamos con el real, pero en muchos casos tenemos acuerdos económicos de intercambio para consumir combustible, comida, etc. Se trata de una economía solidaria, es otra lógica.


–¿Tienen pensada alguna movilización para el Mundial? ¿Cuál es la crítica fundamental?


Rafael Vilela: –Ya nos estamos movilizando. La consigna es "Sin derechos, no hay copa", que denuncia que con este modelo sólo se benefician las grandes empresas, además de la falta de inversiones en cuestiones básicas que fueron desviadas al fútbol. Es, entonces, una crítica fundamentalmente para FIFA. El poder de FIFA es enorme: la ley antiterrorista es una ley impulsada por la FIFA porque no quiere problemas durante su evento. Porque lo cierto es que no hay terrorismo en Brasil. Es un proyecto punitivo sin ningún tipo de función, más que penalizar a todo aquel que interrumpa el proceso del Mundial.


–A varios meses de las manifestaciones, ¿qué diagnóstico extraen de las mismas?


Pablo Capilé: –Este es un país con 190 millones de personas, entonces consideramos que no fue un estallido aislado, sino que se trata de un proceso que se viene gestando hace mucho tiempo. Cuando sucedieron las manifestaciones de junio nosotros ya teníamos un red muy grande de colaboradores y así conseguimos asistir a una gran parte de las manifestaciones. Al mismo tiempo, con esto ganamos nosotros mismos una gran visibilidad. Podría decir entonces que estábamos preparados para enfrentar esas manifestaciones. Junio no tuvo consecuencias específicas, sino que contribuyó mucho a los procesos colectivos en Brasil. Los movimientos sociales, los colectivos de todo tipo, crecieron mucho, logrando un salto cualitativo de concientización en las personas. Después de junio, todos están muy dispuestos a realizar un debate político. Los movimientos crecieron, muchas personas se dieron cuenta de las grandes posibilidades que se abren cuando esa masa de personas está unida en las calles. Es posible manifestarse, reivindicar sus derechos, es posible organizarse. Esta es una gran victoria. Entonces, los movimientos sociales que contaban con pocas personas hoy cuentan con más adherentes derivados de las manifestaciones. Además, algunos grandes temas fueron revisados gracias a las manifestaciones. El primero fue el tema del transporte público, el segundo fue la crisis de la seguridad pública y de la represión policial, el tercero fue la crisis de la prensa tradicional y el cuarto fue la crisis de la representatividad política. Entonces los movimientos sociales comenzaron a presionar y a reclamar por la creación de una ley de medios, que culminó en una ley para darle un marco civil a Internet. Estamos trabajando con mucha fuerza para alcanzar una reforma política en Brasil y para la aprobación de una ley de reforma de la seguridad pública que toca la cuestión de la desmilitarización de la policía. Además estamos impulsando el debate para la legalización de la marihuana. Entonces, algunos temas se definieron mucho más gracias al crecimiento de los movimientos a partir de estas manifestaciones.


–Cuando hablan de una reforma, ¿qué tipo de reforma política buscan?


Pablo Capilé: –Queremos hacer una transición de una democracia representativa a una democracia participativa. Es un proceso largo que va a llevar mucho tiempo. Pero creo que los brasileños están más preparados que antes de junio para enfrentar este cambio. Se han creado asambleas populares, los debates en el Congreso cuentan con mayor participación, la discusión sobre el voto obligatorio, la discusión sobre la edad mínima de imputabilidad, etc. Todo esto creció mucho en Brasil los últimos meses. De manera que la sociedad está repensando y criticando el orden establecido.


–Muchos medios señalaron que las manifestaciones se produjeron en reacción al gobierno de Dilma.


Rafael Vilela: –Durante las manifestaciones, los grandes medios instalaron la idea de que las manifestaciones estaban actuando contra Dilma, pero eso es una locura. Se trata de algo mayor, de una crisis institucional, global que no sólo sucede en Brasil. Entonces, no fueron manifestaciones contra Dilma, sino contra las instituciones tal como están planteadas. En todo caso tenemos críticas y reconocemos los aciertos del gobierno también. Es decir, hay que entender que las protestas de junio se produjeron porque existe una sociedad civil que tiene más conciencia de sus derechos y eso en parte es una consecuencia de diez años del gobierno de Dilma y de Lula. Eso es lo que las calles dicen para nosotros. Hay grandes presiones por parte de empresas muy poderosas, entonces la gente en la calle inclina la balanza para que la presidenta no ceda a las presiones de los intereses económicos.


–¿Qué relación tienen ustedes con el PT?


Pablo Capilé: –El principal límite de estos gobiernos es el tamaño de Brasil: tenemos 190 millones de habitantes. El mayor partido de Brasil se llama PMDB, que es un partido de los más poderosos en el país y sin el cual es muy difícil gobernar. La mayoría de los gobernadores, la mayoría de los prefectos, el presidente del Senado, de la Cámara de Diputados son de PMDB. Entonces los gobiernos de Lula y de Dilma se vieron obligados a acordar con una parte de los partidos conservadores. Pero también sabemos que fueron Lula y Dilma quienes sacaron a 40 millones de personas de la extrema pobreza, proporcionaron avances sociales significativos y fueron un gran ejemplo para América latina. Estos representantes son el símbolo de la victoria contra el neoliberalismo. Es una contradicción inexorable para Brasil. Lula fue un caso inspirador para los brasileños. Yo, por ejemplo, soy de Cuiaba, de una pequeña ciudad de Brasil. La victoria de Lula, de un obrero metalúrgico pobre, fue un símbolo para el imaginario del país. Los habitantes de las pequeñas ciudades, como yo, por ejemplo, empezamos a pensar en la posibilidad de transformar la realidad imperante.


–¿Con qué límites se encuentra la aprobación de la ley de medios?


Pablo Capilé: –La ley de medios lleva un debate de cuatro o cinco años y aún no fue aprobada. Pero cobró mucha fuerza con las manifestaciones. Lo que fue aprobado fue el avance sobre Internet, otorgándole libertad y neutralidad. Muchos más movimientos entraron al debate por una nueva ley de medios, entonces creo que estamos más cerca de reformarla. Pero existe una presión muy grande de O Globo para que esto no suceda, ya que la ley apunta a la ruptura del monopolio y a la distribución más democrática de licencias de todo tipo (TV, prensa escrita, radio, etc.).


–¿Cómo están cubriendo ustedes la ocupación de las favelas por la policía?

Pablo Capilé: –Son ocupaciones equivocadas. Son intervenciones militares innecesarias. Este tipo de acciones no es bueno para las favelas y tampoco es necesario. Tenemos colaboradores que viven allí y contacto con muchos movimientos de la periferia de Río de Janeiro. La policía militar es un gran error de nuestro país. La policía mata, quita vidas, es una policía represora, en especial en Río de Janeiro. Entonces, aquellos que viven en las favelas tienen que lidiar cotidianamente con ellos. Actualmente existe un fuerte reclamo para la desmilitarización de la policía en Brasil.

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Jueves, 03 Abril 2014 06:14

Todos bajo control

Todos bajo control

En la película Her (1), que acaba de ganar el Óscar al mejor guión original y cuya acción transcurre en un futuro próximo, el personaje principal, Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), adquiere un sistema operativo informático que funciona como un asistente total, plegándose intuitivamente a cualquier requisito o demanda del usuario. Theodore lo elige con voz de mujer y mediante su teléfono inteligente se pasa horas conversando con ella hasta acabar perdidamente enamorado.


La metáfora de Her es evidente. Subraya nuestra creciente adicción respecto al mundo digital, y nuestra inmersión cada vez más profunda en un universo desmaterializado. Pero si citamos aquí este film no es sólo por su moraleja sino porque sus personajes viven, como lo haremos nosotros mañana, en una atmósfera comunicacional aún más hiperconectada. Con alta densidad dephablets, smartphones, tabletas, videojuegos de última generación, pantallas domésticas gigantes y ordenadores dialogantes activados por voz...


La demanda de datos y de vídeos alcanza efectivamente niveles astronómicos. Porque los usuarios están cada vez más enganchados a las redes sociales. Facebook, por ejemplo, ya tiene más de 1.300 millones de usuarios activos en el mundo; Youtube, unos 1.000 millones; Twitter, 750 millones; WhatsApp, 450 millones... (2). En todo el planeta, los usuarios ya no se conforman con un solo modo de comunicación sino que reclaman el "cuádruple play" o sea el acceso a Internet, televisión digital, teléfono fijo y móvil. Y para satisfacer esa insaciable demanda, se necesitan conexiones (de banda ultraancha de muy alta velocidad) capaces de aportar los enormes caudales de información, expresados en cientos de megabits por segundo. Pero ahí surge el problema. Desde el punto de vista técnico, las redes ADSL (3) actuales –que nos permiten recibir Internet de banda ancha en nuestrossmartphones, hogares u oficinas– ya están casi saturadas...


¿Qué hacer? La única solución es pasar por las rutas del cable, ya sea coaxial o de fibra óptica. Esta tecnología garantiza una óptima calidad en la transmisión de datos y de vídeos de banda ultraancha, y casi no tiene límites de caudal. Estuvo en boga en los años 1980. Pero fue arrinconada porque requiere obras de envergadura de alto coste (hay que cavar y enterrar los cables, y llevarlos hasta el pie de los edificios). Sólo unos cuantos cableoperadores siguieron apostando por su fiabilidad, y construyeron con paciencia una tupida red cablera. La mayoría de los demás prefirieron la técnica ADSL más barata (basta con instalar una red de antenas) pero, como hemos dicho, ya casi saturada. Por eso, en este momento, el movimiento general de las grandes firmas de telecomunicaciones (y también de los especuladores de los fondos de capital riesgo) consiste en buscar a toda costa la fusión con los cableoperadores cuyas "viejas" redes de fibra representan, paradójicamente, el futuro de las autopistas de la comunicación.


Este contexto tecnológico y comercial explica la reciente adquisición, en España, de ONO, el mayor operador local de cable, por la firma británica Vodafone (4) a cambio de 7.200 millones de euros. Cuarto operador español, ONO dispone de 1,1 millones de líneas móviles y 1,5 millones de líneas fijas, pero, sobre todo, lo que le da valor es su extensa red de cable que alcanza los 7,2 millones de hogares. El 60% del capital de ONO ya estaba en manos de fondos internacionales de capital riesgo sabedores, por las razones que acabamos de explicar, que las firmas gigantes de telecomunicaciones desean adquirir, a cualquier precio, a los cableoperadores.


En todas partes, los fondos buitre están comprando los operadores de cable independientes con el propósito de realizar importantes plusvalías al revenderlos a algún comprador industrial. Por ejemplo, en España, los tres operadores de cable regionales –Euskaltel, Telecable y R– han sido objeto de adquisiciones especulativas. En 2011, el fondo de capital riesgo estadounidense The Carlyle Group compró el 85% del operador de cable asturiano Telecable.


En 2012, el fondo italiano Investindustrial y el estadounidense Trilantic Capital Parners se hicieron con el 48% del operador vasco Euskatel. Y el mes pasado, el fondo británico CVC Capital Partners (5) adquirió el 30% que le faltaba del operador gallego R (6), al que ahora controla en su totalidad.


A veces las fusiones se hacen en sentido inverso: el cableoperador es quien adquiere una compañía de telecomunicaciones. Acaba de suceder en Francia, donde la principal firma de cable, Numericable (5 millones de empresas u hogares conectados), está tratando de comprar, por casi 12.000 millones de euros, al tercer operador francés de telefonía, SFR, propietario de una red de fibra óptica de 57.000 km..

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Otras veces son dos cable-operadores los que deciden unirse. Está sucediendo en Estados Unidos, donde los dos principales cable-operadores, Comcast y Time Warner Cable (TWC), han decidido unificarse (7). Juntos, estos dos titanes tienen más de 30 millones de abonados a quienes procuran servicios de Internet de banda ancha y de telefonía móvil y fija. Ambas firmas, asociadas, controlan además un tercio de la televisión de pago. Su megafusión se haría bajo la forma de una compra de TWC por Comcast por el colosal precio de 45.000 millones de dólares (36.000 millones de euros). Y el resultado será un mastodonte mediático con una cifra de negocios estimada en cerca de 87.000 millones de dólares (67.000 millones de euros).


Suma astronómica, como la de los demás gigantes de Internet, en particular si la comparamos con la de algunos grupos mediáticos de prensa escrita. Por ejemplo, la cifra de negocios del grupo PRISA, primer grupo de comunicación español, editor del diario El País y con fuerte presencia en Latinoamérica, es de menos de 3.000 millones de euros (8). La del New York Times es inferior a 2.000 millones de euros. La del grupo Le Monde no pasa de 380 millones de euros, y la de The Guardian ni siquiera alcanza los 250 millones de euros.


En términos de potencia financiera, frente a los mastodontes de las telecomunicaciones, la prensa escrita (aún con sus sitios web), pesa poco. Cada vez menos (9). Pero sigue siendo un indispensable factor de alerta y de denuncia. En particular de los abusos que cometen los nuevos gigantes de las telecomunicaciones cuando espían nuestras comunicaciones. Gracias a las revelaciones de Edward Snowden y de Gleen Greenwald, difundidas por el diario británico The Guardian, hemos conocido que la mayoría de los colosos de Internet fueron –y siguen siendo– cómplice

s de la National Security Agency (NSA) para la aplicación de su programa ilegal de espionaje masivo de comunicaciones y uso de redes sociales.
No somos inocentes. Cual esclavos voluntarios, y aún sabiendo que nos observan, seguimos dopándonos con droga digital. Sin importarnos que cuanto más crece nuestra adicción más entregamos la vigilancia de nuestras vidas a los nuevos amos de las comunicaciones. ¿Vamos a seguir así? ¿Podemos consentir que estemos todos bajo control?


(1) Director: Spike Jonze, 2013.
(2) Es interesante anotar, en este contexto, la reciente compra, por Facebook, de WhatsApp, "el servicio de mensajería más popular del mundo" (450 millones de usuarios), por la monumental suma de 19.000 millones de dólares.
(3) ADSL: sigla del inglés Asymmetric Digital Subscriber Line (Línea digital asimétrica de abonado). Es una tecnología de acceso a Internet de banda ancha.
(4) En 2011, Vodafone compró el cableoperador británico Cable&Wireless, y en 2012 adquirió el principal cableoperador alemán Kabel Deutschland.
(5) CVC Capital Partners ya adquirió, en 2010, la empresa helvética Sunrise, segundo operador de telefonía en Suiza, que posee más de 7.500 km de red de fibra óptica.
(6) R Cable y Telecomunicaciones Galicia S. A. ofrece servicios de Internet de banda ancha, televisión, telefonía móvil y fija a cerca de un millón de viviendas y empresas de unas 90 localidades gallegas.
(7) Este proyecto de megafusión aún no tiene el visto bueno de la División antitrust del Departamento estadounidense de Justicia.
(8) Exactamente de 2.726 millones de euros. PRISA registró, en 2013, una pérdida neta de 649 millones de euros, más del doble que en 2012.
(9) Léase Ignacio Ramonet, La explosión del periodismo, Clave Intelectual, Madrid, 2012.

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"Internet no es suficiente para reducir el monopolio"

El profesor de la Universidad Federal Fluminense Denis de Moraes se reunió con Página/12 en ocasión de la reciente publicación de Medios, poder y contrapoder (Biblos). En la charla, el investigador brasileño desplegó los ejes de un trabajo en el que confluyen ensayos de su autoría con otros de los investigadores Ignacio Ramonet y Pascual Serrano. Todos estos escritos están atravesados por un denominador común: poner en cuestión la configuración actual del sistema mediático –objeto de una fuerte concentración en manos de un puñado de "megagrupos y dinastías familiares"– y, como contrapartida, reconocer la emergencia de mutaciones comunicacionales a partir de la llegada de Internet con efectos significativos en las prácticas periodísticas en red con sentido contrahegemónico, enfrentadas a lógicas dominantes que atraviesan el plano ideológico, cultural y económico.


–Usted menciona una penetración del discurso neoliberal en el sistema mediático, ¿cómo se vislumbra ese discurso en la narración noticiosa?
–Me parece necesario hacer una distinción sobre el neoliberalismo contemporáneo. Por un lado, el neoliberalismo no para de exhibir rotundos fracasos en los países en los que actualmente continúa vigente, o en los que ya no está vigente por causa de crisis sucesivas. Por otra parte, el neoliberalismo permanece actuante, vigoroso, incisivo, en el plano ideológico y cultural. Esta distinción es importante porque hubo una época, los años '80 y '90, en la que ambas partes eran exitosas. El triunfo del neoliberalismo era a la vez ideológico, cultural y económico. Hoy en día, está en crisis desde el punto de vista económico, sobre todo en América latina y del Sur, donde se manifiesta de manera más fuerte sólo en tres países del Pacífico. Aunque por suerte, a partir del día 14 de marzo de 2014, en Chile habrá un cambio importante para debilitar la Alianza del Pacífico. Desde el punto de vista ideológico-cultural, lamentablemente las ideas de celebración de la vida para el mercado siguen siendo hegemónicas.


–¿A qué se debe?


–A la potencia de las máquinas mediáticas, que se benefician mucho del proceso de digitalización, de tecnologización de la vida y que aumentan, además, su potencia de irradiación en las sociedades contemporáneas.
–¿En qué las beneficia la digitalización?


–Las beneficia porque hay una expansión exponencial de los productos y servicios de entretenimiento culturales y de información con las nuevas plataformas o multiplataformas integradas, como las llaman los neoliberales. Hay una explosión de nuevos productos, servicios y canales digitales. Esta formidable expansión digital está permitiendo una ampliación de la plusvalía de los grandes grupos monopólicos mediáticos, en la medida en que los mismos productos están siendo producidos y distribuidos en varios canales y medios en todos los continentes con un costo bajo. Por otra parte, la variedad de contenidos se multiplica exponencialmente en estas multiplataformas digitales, por lo que la oferta de contenidos cubre un horizonte amplio y diversificado de necesidades y aspiraciones de audiencias, en todas partes y al mismo tiempo.
–¿Qué características tiene la visión de la realidad social que instala esta lógica de distribución de contenidos?


–Esos contenidos están todos matizados por visiones de mundo, por concepciones, por puntos de vista y medidas de valor muy semejantes que consagran la economía de mercado, la rentabilidad, el lucro y los mantras de la era digital de manera obsesiva y neurótica. Entonces, hay una variedad enorme de contenidos en circulación social en todas partes, pero las orientaciones, las interpretaciones que presiden la elaboración y la divulgación de esos contenidos, son muy parecidas. Hay una prevalencia desmesurada de valores como individualismo, competencia, éxito..., todo parece estar vinculado a la necesidad de triunfo, de victoria y a una disputa por ganar posiciones en la sociedad, que son difundidas por las máquinas mediáticas globales.


–Según se plantea en el libro, el avance de la digitalización permite consolidar el discurso hegemónico y la desterritorialización pero, al mismo tiempo, es considerado una suerte de amenaza, de resquicio para un discurso "contrahegemónico". ¿Cómo compatibilizar estas dos visiones?
–Eso tiene que ver con el título del libro, Medios, poder y contrapoder. Creo que este diagnóstico común de los tres autores tiene que ver, por un lado, con la explosión digital y, por otro, con el momento de crisis que vive el llamado cuarto poder: la prensa. Es muy interesante observar el escenario contemporáneo de los medios monopólicos.


–¿Por qué?


–Porque de un lado se ve esta posibilidad casi infinita de rentabilidad, de multiplicación de contenidos, canales y medios, de buscar siempre más lucro al menor costo posible. Simultáneamente, las grandes empresas enfrentan un momento de crisis, que tiene –a nuestro juicio– dos puntos clave: la pérdida de credibilidad de los medios de información en la opinión pública en grados e intensidades diferentes en función de cada contexto histórico y social. Esta pérdida tiene que ver con los procesos de control de la información, de la opinión y con una percepción cada vez más generalizada en amplios sectores sociales de que los medios son agentes políticos e ideológicos que tratan, casi todo el tiempo, de elegir e interpretar la realidad social de acuerdo con sus intereses propios y con sus intereses económicos y financieros.


–¿Por qué cree que se produce esta crisis?


–Tiene que ver con el segundo punto clave al que me referí antes. Nosotros compartimos la idea de que el cuarto poder ya no es el cuarto poder, porque se imbricó de tal manera con los poderes económicos y políticos que no tiene más la posibilidad de ser un contrapeso, una especie de fiscalía de los abusos o errores de los otros poderes, el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. Los vínculos económicos y políticos de los grandes medios con el bloque hegemónico en la sociedad debilitaron su proceso de evaluación más racional y sensato de los otros tres poderes, por lo que hay una pérdida de credibilidad producto de los procesos de manipulación y mistificación de control casi absoluto de los contenidos que son difundidos. Por otra parte, porque los medios no son más esa especie de poder que tenía la capacidad de criticar los abusos de los otros poderes. A nuestro juicio, la percepción social de esta situación es cada vez más evidente y, por eso, los grandes diarios de América latina en este momento presentan caídas expresivas en sus tiradas: Clarín en Argentina, O Globo en Brasil.


–¿La caída en la tirada de estos grandes periódicos se explica por la crisis de credibilidad, como usted afirma, o se trata de cambios en los hábitos de consumo de información, que se generaron con la llegada de Internet?


–A mi juicio se justifica por las dos versiones. Una versión interna: el cuarto poder está en crisis, los grupos con toda su sofisticación estratégica y gerencial, con las multiplataformas y los grandes medios, no consiguen ampliar su base de audiencia, sobre todo la prensa tradicional: diarios y revistas. Y también por el hecho de que hay efectivamente una crisis de atención motivada por una explosión de medios y una posibilidad descentralizada y diversificada de los lectores de tomar contacto con el mundo a través de las informaciones en varios vehículos y canales, sobre todo Internet.


–Es cierto que hay una disponibilidad de información multiplicada, proveniente de una mayor diversificación de fuentes de información. ¿Pero en qué medida puede plantearse como una idea estable el que los medios tradicionales hayan perdido el control de la producción informativa y del establecimiento de la agenda pública frente a los nuevos medios?


–Es una excelente pregunta. Esta diversificación informativa y de entretenimiento permitida y disponible por Internet y otras formas de comunicación instantánea no tiene que ver directamente con Internet, aunque haya una convergencia con Internet cada vez mayor. Efectivamente, hay una diversificación imprevista y creciente. Sin embargo, hay dos cuestiones relevantes para no perder de vista el poder de los medios.


–¿Cuáles?


–Las agendas informativas continúan siendo definidas por los grandes medios. Uno de los problemas más sensibles de la comunicación alternativa es que, tanto agencias como blogs y portales críticos y contrahegemónicos, continúan dependiendo –de manera general, aunque con excepciones que deben ser rescatadas– de las agendas mediáticas. Claro, hay hechos y acontecimientos que son obligatorios en los noticieros, pero muchos otros son definidos por las intensidades, énfasis y elecciones de los grandes medios. El segundo punto que no podemos perder de vista es que la penetración social de los grandes medios sigue intocable. Esto tiene que ver con una expresión que utilizamos en el libro: "la colonización del imaginario social por parte de los grandes medios". Este es un proceso histórico y social largo que no para de profundizarse. Tiene que ver con hábitos de lectura, con hábitos de audiencia, tiene que ver con la potencia tecnológica de las máquinas mediáticas y con la capacidad de influencia en términos de valores, de mentalidades, de puntos de vista, de concepciones del mundo que los grandes medios siguen manteniendo de manera incisiva.


–En el libro también se habla del "fin del monopolio informativo", pero no debemos desconocer la brecha digital existente: el acceso a los nuevos medios no es una práctica generalizada. Y el tipo de información que se intercambia entre los medios ciudadanos sigue concentrada en un sector ciertamente pequeño y elitista.


–Hay una diferencia entre el fin del monopolio informativo y el fin del monopolio de la audiencia, que ciertos sectores de la izquierda –a mi juicio, mal informados y sin capacidad de entendimiento más consistente– no entienden: no se trata sólo de apuntar que hoy hay más posibilidades de acceso, de producción y difusión de información. No tienen una visión clara y nítida de que el monopolio de la audiencia continúa vigente. Frente a eso es necesario debilitar esos monopolios, es una lucha política fundamental. No es suficiente desarrollar las posibilidades de producción, difusión e intercambio de sociabilidad en red. Internet no es suficiente para reducir el monopolio, es sólo un medio complementario que enfrenta problemas que son propios y externos.


–¿Cómo definiría a unos y otros?


–Propios porque hay necesidad de habilidades técnicas, de acceso a programas informáticos, de patrones culturales y educativos diferentes. Los accesos y usufructos son desiguales, frente a ello las tecnologías no tienen la capacidad de disolver las desigualdades que son graves, provocadas casi siempre por un modo de producción que es, por definición, excluyente; el capitalismo es una fábrica de desigualdades. Por lo que imaginar que Internet es suficiente para debilitar el monopolio de audiencia, de formación de las mentalidades y de los valores es creer en un sueño imposible. Debemos utilizar Internet como medio complementario, suplementario, de diversificación, descentralización, de circulación de mayor cantidad de opiniones y de voces sociales. Pero eso tampoco es suficiente porque los medios monopólicos están presentes en Internet de manera hegemónica. Los principales portales de Internet, en términos de audiencia, son de los medios monopólicos. En el libro hay un estudio de mi autoría sobre las agencias alternativas en red, un fenómeno espectacular en América latina, de descentralización de fuentes, de prácticas, de modalidades colaborativas no lucrativas, y eso es una novedad desde México hasta la Patagonia. Son casi una centena de agencias periodísticas, contrahegemónicas, alternativas, que se expresan a través de Internet; un fenómeno espectacular pero no suficiente para poner en riesgo el monopolio mediático. Para lograrlo en América latina son necesarias varias leyes de Servicios de Comunicación Audiovisual, una acción firme, permanente y prolongada del Estado, en el sentido de transformar los marcos regulatorios, de permitir que otras voces sociales tengan acceso a la radiodifusión pública.


–¿Cree que las leyes son una herramienta suficiente para que eso se logre?


–Claro que las leyes no son suficientes. Se precisa de una especie de alianza entre todos los sectores, entre todas las herramientas que luchan por la comunicación como derecho humano. Porque se necesita financiamiento y sostenibilidad, que es un problema grave. Yo diría que éste es un momento en el que no tenemos derecho de elegir una forma de actuación para democratizar los medios.
–¿Y cómo se enfrenta este obstáculo?


–Nosotros tenemos el deber de buscar asociar todo junto al mismo tiempo. De un lado, movilizar a la sociedad y presionar al Estado para alcanzar nuevas legislaciones, marcos regulatorios, acciones del poder público de defensa de la comunicación como derecho humano. Al mismo tiempo, necesitamos profundizar estas experiencias de comunicación alternativa en red, necesitamos multiplicar más aún los portales, los blogs, las agencias informativas, ocupar las redes sociales con el sentido de criticar, formar nuevas ideas, otros valores. Una especie de bloque en el campo de la sociedad civil. Ese bloque tiene posibilidades de producir, editar y difundir más, pero no será suficiente solamente explotar el mundo de Internet, la comunicación móvil, la comunicación instantánea. Entonces no tengo la ilusión de que más leyes de medios vayan a resolver todo, de manera alguna. Creo que son indispensables, pero no sin una acción cada vez más organizada, consecuente, permanente, de nuevas experiencias periodísticas y comunicacionales en el campo de la sociedad civil, que trabajen de manera independiente y autónoma para ocupar las redes sociales con contenidos más ciudadanos. Allí habría una especie de frente, creo que ése es el sentido que Ignacio Ramonet, Pascual Serrano y yo encontramos.


–¿Cuál es el diagnóstico de ese frente que han formado?


–Hay una explosión del periodismo y es plenamente posible que ocurran dos cosas: un periodismo más ético, más plural, más ciudadano, más independiente, más autónomo, más participativo. Por otro lado, es posible un tipo de comunicación de manera general, que a nuestro juicio depende de dos cosas: de la acción ciudadana y también de la presión y movilización de las sociedades con la idea de la comunicación como derecho humano. Me parece que la clave es que nosotros en este momento no tenemos el derecho de elegir un único camino para la lucha por la democratización. La necesidad de contrapoder, de contra-información y de contra-opinión debe estar presente en todas las áreas, en todos los lugares de acción posible.


–Usted ha mencionado que los medios son agentes políticos e ideológicos. ¿Cuál es la definición de medios como actores políticos que subyace a los ensayos que componen el libro?


–Entendemos que los medios son actores políticos de primera línea. Ellos elaboran, unifican y divulgan valores y concepciones de mundo que influyen la conformación del imaginario social. Cada cual con sus estilos, lenguajes y formatos, actúan de manera incisiva en las disputas de sentido y poder en la sociedad contemporánea, priorizando temas y difundiendo determinados enfoques sobre la realidad, a partir de ópticas sintonizadas casi siempre con los intereses de grupos y clases más o menos homogéneos y preponderantes. Sin delegación social para eso, asumen posiciones y orientan sus noticieros como si fueran "intérpretes de la opinión pública". En tal perspectiva, los medios operan como verdaderos partidos políticos.


–¿En qué se expresa esa lógica de operar como partidos políticos?


–En que interfieren, con énfasis específicos, en los modos de conocimiento, interpretación y entendimiento de los hechos y situaciones. Ellos demuestran exacta noción de su papel clave en la batalla de las ideas por la hegemonía cultural y política, incluso cuando procuran reducir al mínimo el espacio de circulación de visiones alternativas y expresiones de disenso, por más que éstas continúen manifestándose y resistiendo. La meta es neutralizar pautas informativas y análisis críticos generalmente contrarios a la lógica económica y a las concepciones políticas dominantes.

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