Cumbre de las Américas: Kamala Harris anunció inversiones en Centroamérica que apuntan a “las causas de la migración”

Estados Unidos busca encauzar la agenda del evento

La vicepresidenta estadounidense anunció una iniciativa “pública, privada y filantrópica” de 50 millones de dólares que administrará la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

 

Desde Los Ángeles

Con ganas de dejar atrás la polémica porla exclusión de los gobiernos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, Estados Unidos intenta ahora que las miradas se enfoquen en los compromisos que puede lograr la Cumbre de las Américas. El encuentro regional continuaba este martes y se preparaba para el inicio de las actividades principales, con la llegada de las delegaciones del continente. 

En total, la Casa Blanca contaba 23 jefes de Estado, Joe Biden incluido. También confirmó representantes de todos los países, a excepción de las naciones no invitadas, y no descarta algún tipo de comunicación con Juan Guaidó, a quien considera presidente interino de Venezuela.

En su afán por cambiar el relato en torno a la cumbre, el gobierno de Biden decidió anticipar contenido de lo que planea para los próximos días en Los Ángeles, California. Adelantó que habrá por lo menos cinco documentos que, para la administración Biden, “reflejan un ambicioso consenso hemisférico en todas las cosas, desde el apoyo a la sociedad civil hasta la promoción de conectividad digital”.

Este martes, la cumbre continuó con un foco en la democracia. En ese marco, la vicepresidenta estadounidense, Kamala Karris, anunció tres iniciativas destinadas a Centroamérica y enmarcadas en una de las principales estrategias de inmigración del gobierno.

Harris es la persona dentro de la administración Biden a cargo de lo que la Casa Blanca bautizó como la estrategia de “atender las causas de la migración”. Esto es, además de pedir por televisión a los migrantes que no vengan a Estados Unidos, enfocarse en lo que el país norteamericano considera como las principales problemáticas que llevan a las personas a dejar sus países de origen en Centroamérica: pobreza, corrupción y violencia, entre otros.

La vicepresidenta anunció un compromiso del sector privado de más de 1,9 mil millones de dólares para “crear oportunidades económicas” en el llamado Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Honduras y Guatemala. Los presidentes de esos países, Nayib Bukele, Xiomara Castro y Alejandro Giammattei respectivamente, son tres de los principales faltazos a una cumbre que pretende discutir un nuevo marco en materia de inmigración.

En su estrategia, Estados Unidos anunció la creación del Cuerpo de Servicios Centroamericano (CASC, por las siglas en inglés), una iniciativa “pública, privada y filantrópica” de 50 millones de dólares que administrará la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Con este fondo, el país norteamericano quiere darle a las personas jóvenes en El Salvador, Guatemala y Honduras “oportunidades pagas de servicio comunitario, mentorías y un camino para un empleo futuro”, según un documento que distribuyó la Casa Blanca.

Harris también anunció un compromiso del Gobierno de Estados Unidos, empresas del sector privado y distintas organizaciones para trabajar por el empoderamiento económico de las mujeres en Centroamérica.

Inmigración será el centro de una Declaración de Los Ángeles que impulsa la Administración de Biden. Un documento con el que buscará cambiar el discurso en torno a la crisis migratoria en su frontera.

El principal objetivo de la Casa Blanca al proponer esta iniciativa es el de pasar a un marco de “responsabilidad compartida” en esta problemática y dar “apoyo económico” a los países que se han visto más afectados. Un enfoque que considere a la cuestión a nivel regional, en el que hay países de los que las personas emigran, países de tránsito y países receptores.

En coincidencia con la cumbre, Human Rights Watch difundió un informe que muestra las dificultades que pasan migrantes y personas que buscan asilo al entrar a México por su frontera sur. A quienes cruzan “huyendo de la violencia y la persecución se les dificulta obtener protección, enfrentan serios abusos y demoras y son forzados frecuentemente a esperar durante meses en condiciones inhumanas”, denuncia el documento.

“Los pedidos de status de refugiado y las detenciones de migrantes en México han aumentado dramáticamente mientras el presidente Joe biden continúa restringiendo el acceso al asilo en la frontera sur de Estados Unidos y empuja al presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador a regular fuertemente el viaje hacia y dentro de México para prevenir que los migrantes no mexicanos lleguen a Estados Unidos”, señala la organización, que pidió a los líderes que se reúnen esta semana en Los Ángeles un compromiso “para terminar con las políticas anti-inmigración abusivas” y a “garantizar que la gente que busca protección sea recibida humanamente en Estados Unidos, México y todos lados”.

Este miércoles, cuando comience el corazón de las actividades del encuentro regional, el día estará enfocado principalmente en temas económicos. Según adelantaron desde el Gobierno estadounidense, Biden planea anunciar una alianza económica como parte de su propuesta para una “recuperación equitativa” de la pandemia.

La alianza se enfocaría en comercio, inversiones, cadenas de suministro, biodiversidad, empleos relacionados con energías limpias. También implicará una “ambiciosa reforma del Banco Interamericano de Desarrollo para encarar mejor los desafíos de desarrollo de la región”, según dejó trascender un alto funcionario del gobierno estadounidense.

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Jueves, 26 Mayo 2022 05:52

Las redes sociales son de derecha

Las redes sociales son de derecha

Echemos una mirada a la lógica del desarrollo y crecimiento de las redes sociales. Su lógica es la lógica de los negocios, de los beneficios a casi cualquier precio.

En Crítica de la pasión pura (1998) y luego en artículos publicados en diarios, escribí, con entusiasmo, teorías varias sobre el maravilloso mundo de siglos anteriores que había vivido en África y sobre el casi tan interesante mundo por venir. Juventud, divino tesoro…

En Mozambique, en el Astillero Naval de Pemba, descubrí y colaboré (como joven arquitecto llegado de América, a quien cientos de amables obreros llamaban, equivocadamente, “maestro”) en la construcción de grandes barcos británicos y portugueses del siglo XIX. Por el astillero (los maravillosos árboles de umbila eran materia prima) y para apoyar un programa de escuelas técnicas en las ciudades más pobladas, solía viajar por largas horas al “mato” (Ibo, Quisanga, Montepuez, Mueda, Macimboa, Matemo), a las tribus alejadas del privilegio del hombre blanco del cual yo formaba parte. En el astillero, también tuve contacto con los boers racistas de Sud Africa, con el escritor británico estadounidense y antiapartheid Joseph Hanlon y con el hijo del héroe mozambicano Samora Machel y luego hijastro de Nelson Mandela, Ntuane Machel.

También con la primera computadora que toqué en mi vida. En Pemba no había internet ni televisión (el correo escrito a mano tardaba semanas en llegar a Uruguay, gracias al cual termine casándome con una ex compañera de arquitectura), pero las enciclopedias en discos ya nos sugerían lo que iba a ser el mundo en el siglo por venir. Desde entonces Windows no ha hecho ninguna innovación, aparte de molestas actualizaciones.

En ese nuevo mundo, pensaba, cada individuo, desde cualquier rincón, iba a poder acceder a las bibliotecas más importantes del mundo y la gente iba a poder decidir en referéndums, mensuales o semanales, qué hacer con cada proyecto, con cada propuesta para su país y para el mundo. No nos equivocamos con lo de las bibliotecas.

Es verdad que también publicamos sobre una sospecha oscura: la idea de una democracia radical, de un avance de la libertad como igual-libertad y no como la libertad-de-unos-para-esclavizar-a-otros, podía suspenderse a favor de su contrario: la progresión de una mentalidad tribal, nacionalista, como reacción natural.

Saltemos veinte años. Echemos una mirada, por ejemplo, a la lógica del desarrollo y crecimiento de las redes sociales, herencia del centenario progreso tecnológico de la Humanidad, secuestrada, una vez más, por los poderosos de turno. Su lógica es la lógica de los negocios, de los beneficios a casi cualquier precio.

¿Cómo se generan estos beneficios?

Capturando la atención, con frecuencia al extremo de la alienación del individuo que se convierte en un consumidor adicto que se cree libre.

¿Cómo se captura la atención del consumidor?

No por las grandes ideas sino a través de emociones simples y potentes.

¿Cuáles son esas emociones simples y potentes?

Según todos los estudios (desde Beihang en China hasta Harvard) las emociones negativas, como la ira, la rabia y el odio.

¿Qué producen esas emociones?

Explosiones virales. La viralidad de un acontecimiento indica el éxito de cualquier interacción en las redes sociales y es altamente estimada por los consumidores honorarios y por sus últimos beneficiarios, los inversores.

¿Para qué sirven los fenómenos virales?

Aumento de usuarios y secuestro de la atención del consumidor. Es decir, beneficios económicos. Pero el poder económico y el poder político tienen sexo todos los días.

¿Cuál es el efecto político?

En un mundo complejo y diverso, este efecto puede beneficiar a cualquier ideología, sea de derecha o de izquierda, pero la lógica del proceso y las estadísticas indican que la derecha es la primera beneficiaria.

¿Por qué?

Primero, porque todas las grandes redes sociales son productos de megaempresas. Toda empresa privada es una dictadura (en democracias y en dictaduras). Ni la “comunidad virtual” ni los consumidores ni los ciudadanos tienen voz ni voto en cómo se administran. Mucho menos en sus algoritmos y sus ganancias económicas. Todo gran negocio transpira su propia ideología. Su ideología, necesariamente, es conservadora, de derecha, desde el capitalismo más primitivo hasta el neoliberalismo, el libertarianismo y todos los fascismos procapitalsitas. De la misma forma que la izquierda se desarrolló en la cultura de los libros, la derecha reinó en medios más masivos como la radio (Alemania), la televisión (Estados Unidos) y, ahora, las redes sociales.

¿Segundo?

El hecho comprobado de que el odio y la ira reinan en estas plataformas, beneficia más a la extrema derecha que a la extrema izquierda.

¿No hay odio en la izquierda?

Sí, claro, como hay amor en la derecha. Pero aquí lo que importa es considerar el estado del clima general. Un grupo de izquierda, supongamos un grupo revolucionario que toma las armas, como los negros esclavos en Haití durante la revolución de 1804, puede usar el odio como instrumento de motivación y fuerza. Pero el odio no suele ser el fundamento ideológico de la izquierda cuyas principales banderas son la “igual libertad”, es decir, la reivindicación de grupos que se consideran oprimidos o marginados por el poder. El odio de la lucha de clases es una tradición de la derecha; el marxismo sólo lo hizo consciente. No es lo mismo luchar por la igualdad de derechos de negros, mujeres, gays o pobres que oponerse a esta lucha como reacción epidérmica ante la pérdida de privilegios de raza, de género, de clase social o de naciones hegemónicas, en nombre de la libertad, la patria, la civilización, el orden y el progreso. Eso es odio como fundamento, no como instrumento.

¿Hay diferencia entre diferentes odios?

El odio es uno solo, es una enfermedad, pero sus causas son múltiples. No es lo mismo el odio de los esclavos por sus amos, de los explotados por sus patrones, de los perseguidos por sus gobiernos, que el odio que irradia y contagia el poder abusivo. El esclavo odia a su amo por sus acciones y el amo odia a sus esclavos por lo que son (una raza inferior). De la misma forma que nadie con un mínimo de cultura podría confundir el machismo con el feminismo, de la misma forma no se puede confundir el patriotismo del revolucionario que lucha contra el colono y el patriotismo del colono que lucha por explotar al pueblo corrompido. En uno, el patriotismo es reivindicación y búsqueda de igualdad de derechos, de independencia, de igual libertad. En el otro es reivindicación de derechos especiales basados en su nacionalidad, en su raza, en su religión o en cualquier otra particularidad de su provincianismo intelectual.

¿Cuáles son las consecuencias de este negocio electrónico?

Las redes sociales expresan el deseo de guerra sin los riesgos de una guerra. Hasta que la guerra real se hace presente. Esta necesidad de confrontación, de canalización de las frustraciones a través de la retórica y un agresivo lenguaje corporal (el líder despeinado, orgullosamente obsceno, calculadamente ridículo para provocar más reacción negativa) es propia de la extrema derecha de las redes. Diferente, la derecha más formal del neoliberalismo prefería las etiquetas de la aristocracia. Una vez fracasadas todas sus políticas, planes económicos y promesas sociales, se recurre al circo de la extrema derecha, al lenguaje corporal antes que la serena disputa dialéctica. Se reemplaza la cultura de los libros, donde se educó la izquierda tradicional desde la Ilustración, a la cultura de las redes sociales de la derecha, donde la inmediatez, la reacción epidérmica reina y domina. La agresión, el enfado, la rabia como expresión del individualismo masivo (no del individuo) se vuelven incontrolables y, por si fuese poco, se vuelven efectivos en la lucha por colonizar los campos semánticos, la verdad y el poder político del momento.

Por Jorge Majfud | 26/05/2022

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  Un dron de ataque terrestre, expuesto en la primera Feria Internacional de Defensa y Seguridad (FEINDEF) en Madrid en mayo de 2019. — Eduardo Parra / EUROPA PRESS

El conflicto, que se mide ya en un alto número de víctimas, anima los discursos de instituciones y 'lobbies' del ámbito de Defensa que promueven un incremento de las partidas destinadas a estos fines.

 

Desgracia de muchos, negocio de otros. La guerra necesita armas para matar, las armas valen dinero y cada vez hay más gobiernos dispuestos a pagar lo que haga falta para conseguirlas. ¿Irán todos a esta o a otra guerra? La balanza se inclina hacia el no. ¿Gastarán igualmente grandes toneladas de billetes en este ámbito? El peso cae de forma rápida y rotunda hacia el sí. 

Esas preguntas –sobre todo sus respuestas– movilizan hoy a militantes antimilitaristas de diversos países bajo el paraguas de la Campaña de Acción Global sobre el Gasto Militar que impulsa a nivel global el International Peace Bureau (IPB) y que coordina desde Barcelona el Centre Delàs de Estudios por la Paz.

La campaña tiene lugar este año bajo un escenario aterrador: desde el pasado 24 de febrero, Ucrania pasó a formar parte de la lista de países que sufren bombardeos contra la población civil, una realidad que también padece Yemen desde marzo de 2015. 

"Este año, el mundo cosechó los horrores sembrados al invertir en herramientas para la guerra. La violencia que se ejerce sobre las personas de todo el mundo a manos de Estados militarizados ha tenido un impacto devastador sobre la humanidad y el medio ambiente", destaca una declaración firmada por los impulsores de esta campaña contra el gasto militar.

En esa línea, destacan que los 1,98 billones de dólares gastados en ejércitos en 2020 "no nos proporcionaron una verdadera seguridad, sino que esos hinchados presupuestos para armas y guerra nos dejaron sumidos en un ciclo de violencias".

"Es hora de que nos unamos y pidamos a los gobiernos de todo el mundo que recorten el gasto militar y que, en su lugar, inviertan en seguridad común y humana. Es momento de darle un presupuesto a la paz", afirman. 

Esos temas estarán sobre la mesa en un encuentro que organiza la Fundación Espacio Público junto al Centro Delàs y que se emitirá este martes a las 19.00 a través de PúblicoTV. El debate, que girará en torno a las "respuestas pacifistas a la guerra", contará con la participación de Jordi Calvo, vicepresidente de International Peace Bureau; Pere Ortega, investigador del Centro Delàs; e Itziar Ruiz-Giménez, profesora de Relaciones Internacionales en la Universidad Autónoma de Madrid. Virginia Pérez Alonso, directora de Público, moderará el evento. 

El precio de la guerra

Un reciente informe de la Red Europea Contra el Comercio de Armas (ENAAT, por sus siglas en inglés) y el Instituto Transnacional (TNI) incide precisamente en el asunto del gasto militar al calor de la invasión rusa en territorio ucraniano. 

"En un momento decisivo, en respuesta a la guerra de Ucrania, la UE ha anunciado que, por primera vez, financiará y proveerá armas letales a Ucrania a través del Fondo Europeo de Apoyo a la Paz. Si bien este movimiento no tiene precedentes, tampoco es inesperado. La UE ha estado trazando un camino militarista desde hace bastantes años", destaca el documento.

Entre otros puntos, señala que el Fondo Europeo de Defensa (EDF) tiene un presupuesto sin precedentes de 8.000 millones de euros para la investigación y el desarrollo de productos militares, mientras que uno de sus programas precursores, la Acción Preparatoria para la Investigación en
Defensa, cuenta con una dotación de 90 millones de euros.

La cifra se eleva hasta los 500 millones de euros en el caso del Programa Europeo de Desarrollo Industrial de la Defensa, dirigido a "financiar el desarrollo de equipos y tecnología" del ámbito militar.

Como consecuencia de estas líneas presupuestarias, "se concedieron
casi 600 millones de euros de fondos públicos europeos a empresas privadas muy lucrativas en el comercio de armas y tecnología militar, así como a centros de investigación privados, entre otros beneficiarios".

"Estos proyectos piloto exponen tendencias profundamente preocupantes con respecto al militarismo impulsado por Europa", destacan los autores del informe, que lamentan que "a través del aumento de un enorme 1.250% de la financiación para la investigación y el desarrollo militar de un ciclo presupuestario a otro, la UE está ahora cada vez más decidida a invertir en la guerra en vez de construir y mantener la paz". 

"Ya veíamos una clara tendencia de aumento del gasto militar, pero la guerra de Ucrania servirá para reabrir a nivel mundial no solo el gasto gasto militar, sino también el rearme", afirma Tica Font, investigadora del Centro Delàs de Estudios por la Paz. El camino está abierto.

24/04/2022 23:36

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El Mundial revela sus grupos, a la espera de los repechajes

Doha. La primera ronda del Mundial promete emociones y sorpresas, con un posible mano a mano entre Lionel Messi y Robert Lewandowski, además del choque entre Espa-ña y Alemania, a partir de la jornada inaugural del 21 de noviembre en la que el anfitrión Qatar enfrentará a Ecuador.

A diferencia de otras ediciones, el sorteo tuvo algo peculiar: un total de 37 equipos estuvieron presentes ayer, dado que tres de las plazas en el lote final de 32 selecciones aún no se han definido. Al igual que la repesca europea, dos repechajes intercontinentales demorados por la pandemia covid-19 se completarán en junio.

En el Grupo A, el anfitrión Qatar se estrenará contra Ecuador, después de que Senegal enfrente a los Países Bajos. "La verdad es que no sé si ha sido un buen sorteo, no sé mucho sobre estos países", confesó el técnico Louis van Gaal.

Por su parte, Inglaterra, Estados Unidos e Irán esperarán al ganador del repechaje europeo en el sector B, que involucra a Gales, Escocia y Ucrania. "Todo el mundo alienta a los ucranios por lo que está pasando", afirmó el técnico estadunidense Gregg Berhalter.

Lionel Messi y Robert Lewandowski, los más recientes ganadores del Balón de Oro y del premio Best de la FIFA, respectivamente, se verán las caras cuando Argentina y Polonia choquen en el Grupo C, donde también están México y Arabia Saudita.

El campeón reinante Francia y Dinamarca compartirán la llave D con Túnez y el ganador entre Perú y Australia o Emiratos Árabes. Los franceses llegarán a su cita con dos de los mejores goleadores del mundo: Kylian Mbappé y Karim Benzema.

Entretanto España, campeona en 2010, se enfrentará contra Alemania, monarca en 2014, en la revancha de la semifinal que ganó La Roja antes de conquistar su primer Mundial. Japón, además de Costa Rica o Nueva Zelanda, completarán al resto de clasificados en el sector E.

"¿Grupo fácil?", bromeó el técnico español Luis Enrique. "Es un Mundial ¿Qué esperaban? Tranquilidad absoluta".

Bélgica, Croacia, Marruecos y Canadá serán los contendientes del F, mientras Brasil, Suiza, Serbia y Camerún integrarán el G. "La preparación física será fundamental", advirtió el timonel brasileño Tite. "Trabajar más días con los jugadores es una ventaja".

Finalmente, el capitán y estrella de Portugal, Cristiano Ronaldo, pondrá en marcha su quinta Copa del Mundo enfrentándose a Ghana, Corea del Sur y la renovada Uruguay en el Grupo H.

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  El presidente de Rusia, Vladimir Puti, recibe al primer ministro israelí, Naftali Bennett, antes de su reunión conjunta el 22 Octubre de 2021. — Kremlin / dpa / Europa Press

El primer ministro Naftalí Bennett está en contacto continuo con los presidentes Vladimir Putin y Volodymir Zelensky. Con el segundo mantiene unas excelentes relaciones mientras que con el primero hay un choque de intereses y una aparente desconfianza mutua.

 

La actitud de Israel respecto a la crisis de Ucrania no deja de ser curiosa y contradictoria. Mientras el primer ministro Naftalí Bennett mantiene hilo directo con el presidente Vladimir Putin, habla con él con regularidad, y hasta ha sido el único mandatario "occidental" que ha visitado Moscú en una ocasión durante la guerra, otros ministros, empezando por el titular de Exteriores Yair Lapid, se muestran muy críticos con Rusia.

Un reciente sondeo muestra que más del 80% de los israelíes, con un porcentaje más elevado entre los israelíes judíos, que son los que cuentan, apoyan a Ucrania. Pero esto no impide que Bennett siga haciendo equilibrios con unos y otros.

Quizás el hecho de que el presidente Volodymir Zelensky sea judío, como repiten a menudo los medios hebreos, tenga algo que ver, aunque no es el único judío en la cúpula de poder de Ucrania. El mismo ministro de Defensa, Oleksiy Reznikov, también lo es, así como un nutrido grupo de asesores del presidente, algunos de los cuales incluso hablan hebreo, como bien les consta a los israelíes que siguen las televisiones locales.

Los contactos entre Bennett y Putin no impiden que se observe un recelo entre las partes. No debe olvidarse, que pese a sus más y sus menos ocasionales con Washington, Israel impulsa de una manera definitiva las políticas norteamericanas en el llamado mundo libre, es decir el mundo occidental que baila al unísono al compás de lo que dicta la partitura de EEUU.

Rusia es el mayor enemigo de los intereses del tándem EEUU-Israel que se presenta como defensor del llamado mundo libre y defiende la democratización forzosa y a su gusto del planeta. Sin embargo, a diferencia de EEUU, Israel cuida el trato con Rusia, algo que no es nada nuevo y que ha sido así por lo menos desde la caída de la Unión Soviética hace tres décadas.

Al igual que ocurre con miles de ucranianos, judíos y en menor medida no judíos, millares de rusos judíos, y algunos no judíos, incluidos oligarcas y personas muy relevantes de la cultura y la televisión rusa, han buscado refugio en Israel durante esta crisis. Se trata de un goteo constante del que los medios hebreos dan cuenta puntualmente.

El viernes el Yediot Ahronot reveló que "ex-militares" israelíes están adiestrando a los ucranios en una base secreta del oeste de Ucrania y que las autoridades israelíes lo saben y no han querido interferir. El periódico de Tel Aviv confirmó tanto la existencia de los "ex-militares" israelíes en Ucrania como el conocimiento que las autoridades israelíes tienen de esas actividades nada amistosas para con Moscú.

Un elemento no menor de la ecuación, que en su momento pasó casi desapercibido, pero del que sin duda tomaron nota en Tel Aviv, fue el anuncio del ministerio de Defensa ruso de que ha enviado a su base en la localidad siria de Hmeimim tres bombarderos Tu-22M3 con capacidad para armas nucleares.

Esto ocurrió el pasado 25 de mayo. Ciertamente a ningún país le gusta tener por su barrio aviones con capacidad para armas nucleares e Israel no es una excepción. Una circunstancia similar ha desencadenado la guerra en Ucrania, ya que Moscú dejó claro que la no nuclearización de su vecino es prioritaria para su seguridad. Aunque Israel debió tomar buena nota del anuncio de Moscú, prefirieron no crear una crisis en aquel momento.

Es evidente, aunque no lo manifieste públicamente, que entre los intereses de Israel está la debilitación de Rusia, lo que está sucediendo con la guerra y va a seguir sucediendo en el futuro más inmediato, con la vista puesta en el desgaste de Putin, considerado por Occidente como el mayor enemigo del llamado mundo libre solo por detrás de China.

Que las relaciones entre Moscú y Tel Aviv son peculiares quedó demostrado el jueves de esta semana, cuando el embajador ruso en Damasco, condenó de la manera más clara posible las actividades del estado judío. Lo hizo en unos términos sin precedentes y con la amenaza de responder de manera apropiada.

El embajador Alexander Efimov no estableció un vínculo con la guerra de Ucrania, aunque no puede descartarse que el vínculo esté implícito. Efimov dijo que las continuas actividades de Israel en Siria están "provocando una reacción" de Rusia. Si bien Moscú ha advertido a Israel repetidamente en las últimas semanas contra sus incursiones, nunca lo había hecho de una manera tan explícita y determinante. Por parte de Israel no ha habido reacción oficial.

Poco después de esta seria advertencia, el secretario de Estado de EEUU, Antony Blinken, anunció una visita a Israel para este fin de semana. Distintos medios hebreos han indicado que el principal objetivo del viaje consiste precisamente en explorar las posibilidades de la "mediación" israelí entre Rusia y Ucrania. No debe descartarse que Rusia esté usando la baza de su presencia en Siria con elemento de presión en la negociación.

Sin embargo, esa mediación depende tanto de Israel como de EEUU. Los americanos están interesados en el desgaste de Putin y el desarrollo de la guerra todavía juega a su favor, de manera que lo más lógico es que continúen sin responder a las demandas de Moscú respecto de su seguridad. Por su parte, Israel, aunque mantiene buenas relaciones formales con Putin, también está interesada en un debilitamiento de Rusia.

La guerra no solo está reforzando políticamente al presidente Joe Biden y a Occidente en general, sino que a esas ganancias políticas hay que sumar las enormes ganancias que tendrá la industria armamentista americana durante la guerra y muy especialmente en la posguerra. Esto significa que en las actuales circunstancias Washington tiene poco interés en poner fin al conflicto.

26/03/2022 21:39

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Patricia Bolinches



La crisis climática se ha convertido en un nuevo mercado financiero donde se especula con la extinción de las especies y las catástrofes climáticas. Las corporaciones han conseguido que los mecanismos de mitigación sean rentables, flexibles y voluntarios.

Genoveva López

@genolomo

24 mar 2022 04:51

¿Cuál es la diferencia entre catástrofe y cataclismo? Pues 4.975 millones de dólares, según las aseguradoras. Es decir, si la cantidad de dólares perdidos en un evento dramático es mayor de 25 millones de dólares, es una catástrofe. Pero si cuestan más de 5.000 millones, el evento se define como cataclismo. En los últimos años, los eventos más caros para las aseguradoras han sido provocados por huracanes, lluvias torrenciales, tifones o sequías. En definitiva, por el clima.

El precio de la naturaleza

Que el cambio climático supone grandes pérdidas económicas es irrebatible. Según la Agencia Europea del Medio Ambiente, en los últimos 40 años se han perdido 458.970 millones de euros por catástrofes climáticas en una treintena de países en Europa. Sin embargo, tampoco hay duda de que el cambio climático se ha convertido en un grandísimo negocio. Los mercados de carbono, los green bonds, cat-bonds y los multicat-bonds o los weather derivatives son instrumentos financieros que se han creado al albor del marco conceptual que sitúa a la naturaleza como un bien de mercado. Un trabalenguas nada inocente que hace de esta nomenclatura una nueva manera de objetivar, cuantificar, tasar y especular con la naturaleza.

Esta tendencia se inició en el año 2009 en un documento para las negociaciones de las Naciones Unidas en la COP15, donde apareció por primera vez el término “soluciones basadas en la naturaleza”, según el World Rainforest Movement, una iniciativa internacional que trata de apoyar las luchas, reflexiones y acciones políticas de las personas que dependen de los bosques, tanto personas indígenas como campesinas y campesinos. Nele Mariën, coautora de La Naturaleza en Venta, cómo las empresas se benefician de la financiarización de la naturaleza, es coordinadora de bosques y biodiversidad de Amigos de la Tierra Internacional y lleva los orígenes de esta mercantilización más atrás en el tiempo, a los años 90 y el Protocolo de Kioto, donde ya se hablaba de mecanismos off-setting y emissions trade market. Todos estos mecanismos no solo permiten tasar la naturaleza, sino que la convierten en un bien de mercado, con el que se puede comerciar y especular.

Frédéric Hache, cofundador y director ejecutivo del Green Finance Observatory, afirma que el uso del capital natural como medida económica “es tremendamente simplista y parcial”. Este nuevo marco metodológico toma en consideración lo que se llaman los pagos por servicios ambientales (PSA) o pago por servicios (o beneficios) ecosistémicos y es un sistema que promueve el cuidado de la naturaleza asignándole un valor de mercado. Por ejemplo, el valor de un río sería medido por sus posibilidades para la pesca recreativa y un bosque sería reconceptualizado como un servicio de captura de carbono, un servicio de hábitat para algunas especies o con suerte, como instrumento de lucha contra la deforestación, según este investigador. Para Hache, “tan solo pueden prestar atención a uno o dos servicios ecosistémicos porque si no serían demasiado caros o complejos. Por supuesto, todas las interdependencias entre especies y la gran complejidad de los ecosistemas queda fuera”.

¿Por qué se produce este cambio de marco? Razmig Keucheyan, doctor en sociología, profesor investigador titular en la Universidad de París-Sorbona Paris-IV y autor del libro La naturaleza como campo de batalla (Clave Intelectual, 2014), afirma que, en la actualidad, y dentro del marco de crisis económica que se arrastra desde los años 70, existe un declive en la tasa de ganancia económica, ante lo cual el capital reacciona de dos maneras: “Por un lado, privatizando todo lo que hasta entonces escapaba al mercado, como biodiversidad, genoma humano, etcétera. En este caso, privatizar significa someter a la lógica de la ganancia para tratar de que vuelva a ascender. Y, por el otro, mediante la financiarización, es decir, no invirtiendo en la llamada economía real o productiva, sino en las finanzas que permiten la realización de ganancias —ficticias— importantes, hasta el momento en que sobreviene la crisis”. El comercio con la naturaleza también supone un nicho tremendamente interesante para las corporaciones ahora que hay mayor preocupación social con el cambio climático, y son esas mismas compañías las que piden más acción, sin poner en riesgo sus beneficios. Como señlan Mariën, “se está viendo en tiempos recientes que son las empresas que piden ese tipo de medidas, porque la presión de la sociedad es muy fuerte y ven que las cosas tienen que cambiar, pero, a la vez, buscan formas de poder seguir haciendo lo que siempre han hecho”.

Mecanismos voluntarios de corrección

La misma autora realiza un análisis crítico sobre la evolución de las medidas y ha habido una tendencia a la flexibilización y a la implementación de los mecanismos voluntarios, que, según señala, son menos estrictos, y tienen menos control. “Las empresas están asumiendo cada vez más medidas de offsetting, lo que significa que pueden destruir mientras paguen por el derecho a destruir”, afirma la investigadora.

El mecanismo de offsetting o de compensación consiste en que un país o empresa reduce sus emisiones de gases de efecto invernadero para compensar las emisiones efectuadas en otro lugar. Esa reducción se puede llevar a cabo de diversas maneras: por un lado, incluyendo medidas reductoras o, por otro, medidas compensatorias. Estas últimas pueden abarcar actividades como llevar a cabo proyectos de energía renovable, o plantar árboles, que es el mecanismo más frecuente al ser el más barato. Sin embargo, no hay cara sin cruz y “cada vez hay un tema más punzante con la falta de tierra disponible”, señala Hache. “Lo que está ocurriendo es un problema de acaparamiento de tierras y de uso de la tierra. Dedicar la tierra a la agricultura es menos rentable que plantar árboles, lo que podría tener un impacto en el precio de los alimentos”, afirma.

Otra de las políticas para mitigar el impacto de las corporaciones son las listas de clasificación vinculadas a incentivos económicos. En este sentido, en el año 2020 se aprobó la Regulación Taxonómica de la Unión Europea, que supuso la creación de la primera “lista verde” del mundo para las finanzas. Un sistema de clasificación de aquellas actividades económicas consideradas sostenibles. La Unión Europea catalogó el gas y la energía nuclear como sostenibles el pasado mes de febrero, lo que ha creado un grandísimo revuelo entre organizaciones ecologistas y algunos países miembros. “Si consideramos que las finanzas tienen un rol clave en las negociaciones sobre el cambio climático, entonces ponemos a las finanzas en el centro, y el resultado es que negocian el precio de la conservación a través de subsidios o tratados financieros”, critica el cofundador de Green Finance Observatory. 

Este economista vaticina un futuro inquietante en cuanto a las medidas climáticas que, según él, se van a potenciar especialmente a partir de mayo de este 2022, en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad (COP15) que tendrá lugar en China. El investigador cree que veremos, a partir de este año, un “mercado de la destrucción de la diversidad”. Por ejemplo, imaginemos que una empresa quiere llevar a cabo un aeropuerto en el sur de España, en un hábitat de flamencos. Según esta regulación, se podrá llevar a cabo, a condición de que se recree un hábitat de flamencos en las inmediaciones. “Obviamente todos sabemos que eso no se puede hacer —afirma con sorna Fédéric Hache—, pero es todavía peor”. Según él, la tercera opción “por la que llevan las empresas presionando diez años es la versión extrema de esto”: se podrá construir un ecosistema de servicio con el mismo valor monetario que el ecosistema de los flamencos pero en otro lugar, por ejemplo, plantar árboles en Rumanía o un hábitat para conejos en Grecia. “Lo importante es que sea equivalente económicamente”, explica Hache.

“Ganancias ficticias”, mercados secundarios

Un derivado financiero es, por definición, una apuesta a futuro. La apuesta puede ser por el precio de algo, por ejemplo, el del carbón. En el contexto de colapso actual puede ser el futuro precio de la destrucción de un ecosistema o el futuro deterioro del mercado a causa de una pandemia. Los más típicos son los bonos catástrofe (cat bonds) y los derivados climáticos. Ambos son productos finales de un proceso conocido como securitización que transforma factores de riesgo con los que no es posible comerciar, como las catástrofes naturales o las relacionadas con el clima, en activos financieros comercializables. Por ejemplo, según Mandel, Donland y Armstrong, los autores del artículo “Un enfoque para los derivados de conservación de especies” (Frontiers in Ecology and the Environment, 2009), teniendo en cuenta que se han desarrollado nuevos productos de seguro basados en derivados que permiten a los inversores asegurar el riesgo a cambio de pagos fijos, los gobiernos deberían emitir contratos de derivados para vender el riesgo de extinción de las especies, de tal manera que se pudiera “apostar” por las mismas. En definitiva, para los autores, la extinción de especies es un nicho lucrativo y asegurable, no una pérdida de biodiversidad que habría que intentar frenar. 

Sin embargo, según Hache, los cat bonds son un caso legítimo, ya que los desastres naturales se están volviendo tan caros que van más allá de la capacidad de las aseguradoras privadas. La envergadura de las cifras las proporciona el grupo Swiss Re, uno de los principales proveedores mundiales de reaseguros y seguros que publica, desde 1970 y de manera anual en su revista Sigma, las pérdidas que han supuesto las catástrofes humanas, naturales y, como categoría aparte, los terremotos.

En dicho informe se observa un incremento muy acusado de catástrofes naturales desde 1990, con dos picos tremendamente abruptos: uno en el año 2005, con un coste en pérdidas de 317.240 millones de dólares, y otro en el año 2017 con 355.760 millones de dólares. ¿Qué ocurrió aquellos años? En 2005 tuvo lugar el huracán Katrina, que según la nomenclatura anterior sería un cataclismo, pero también hubo inundaciones en Suiza e India, además de fuertes tormentas en Dinamarca, Reino Unido, Canadá y China. En el año 2017 ocurrieron los huracanes Harvey, Irma y María, además de inundaciones en Perú y Sri Lanka, fuertes tormentas en Australia y China, tormentas de granizo en Alemania y olas de frío en Francia. 

El año 2020 tampoco se quedó corto en catástrofes climáticas, ya que ocurrieron inundaciones en China, Japón e India y fuertes tormentas en Nicaragua, Japón, India y Alemania. Por supuesto, estos datos no son totalmente precisos, ya que la industria del seguro está más desarrollada en economías de las llamadas avanzadas. Por ejemplo, en los años revisados por Swiss Re se recogen muy pocos datos del continente africano, lo que significa que los desastres climáticos son, de hecho, mucho más frecuentes. “Sin embargo, estos cat bonds deberían ser regulados para asegurar que la aseguración se mantiene continua y asequible para la gente”, comenta el investigador francés. 

El rol del Estado

Los mecanismos para cuidar la naturaleza están cada vez más privatizados, son cada vez más flexibles, voluntarios y, además, generan beneficios para las corporaciones. ¿Es esta la senda adecuada? Para Frédéric Hache, la respuesta es sencilla: “Lo que está claro es que hay ambición o no la hay [por parte de los Estados], da igual la herramienta que se use, pero pensar que estos instrumentos abordan el cambio climático es tremendamente naíf”, añade.

Para el cofundador de Green Finance Observatory, “no se necesita un indicador de precio para tomar decisiones políticas” y recuerda el ejemplo del ganador del premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, el Nobel de Economía en 2018, William Nordhaus, el cual estimó que el punto óptimo de calentamiento global para que los costes y beneficios de la mitigación del cambio climático se optimicen es de 4ºC, asunción totalmente contraria al Acuerdo de París, que establece el máximo soportable en 1,5ºC. “Menudo payaso”, sonríe entre dientes el investigador. Lo que está claro es que poco podemos esperar después de los pobres compromisos adquiridos en la última conferencia del clima, la COP26. “Si ponemos el precio por delante significa que hacerse cargo del cambio climático tiene que ser rentable, y eso tiene graves consecuencias en la calidad de nuestras democracias”, sentencia Hache.

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El boicot a los Juegos de Pekín y la geopolítica olímpica

Hace tiempo que los Juegos Olímpicos son una expresión política y también un gran negocio. El COI trata de proteger su producto por encima, muchas veces, de los intereses de los deportistas, mientras que las principales potencias mundiales convierten el evento en una más de las piezas de su tablero de juego.

 

Hoy, 4 de febrero, en medio de la indiferencia de la población española, darán comienzo unos nuevos Juegos Olímpicos. Sí, los Juegos Olímpicos de Beijing 2022. Y no es ningún error. Beijing, o Pekín si lo prefieren, volverá a ser sede de unos Juegos, los XXIV Juegos Olímpicos de Invierno. Tras muchas dudas por la fortaleza de la variante ómicron, la antorcha finalmente se encenderá, aunque las pruebas se disputarán sin la presencia de público y bajo estrictas medidas de seguridad.

Por el camino se han quedado los mejores jugadores estadounidenses de hockey sobre hielo, a los que la NHL —la liga profesional de este deporte en EE UU y Canadá— no permitió participar por el riesgo de contagio y cuya selección formara con deportistas universitarios, como en los tiempos en que el Comité Olímpico Internacional (COI) hacía equilibrios extraños entre el amateurismo que pregonaba y la realidad del deporte profesional.

La delegación española contará con 14 deportistas, entre los que Lucas Eguibar y Queralt Castellet parten como las mayores opciones de medalla. Y en medio de toda esta incertidumbre provocada por el covid, el pasado diciembre la Casa Blanca anunció el boicot de la delegación estadounidense a los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Pekín 2022. Pero no un boicot como el que se dio en Moscú 80 o la respuesta del bloque comunista en Los Ángeles 84. Esa fórmula, que dejaba a los deportistas en casa, sin llegar a hacer demasiado daño al país organizador, hace tiempo que demostró no ser eficaz a nivel político.

El gobierno de Estados Unidos anunció un boicot diplomático en protesta por “el genocidio y crímenes de lesa humanidad que se están produciendo en la provincia de Xinjiang y otros abusos contra los derechos humanos”. Esta decisión se traduce en que la administración Biden no enviará ninguna representación oficial o diplomática a Pekín. “No vamos a contribuir a la fanfarria de los Juegos… Levantarse a favor de los derechos humanos está en el ADN de los americanos. Tenemos un compromiso fundamental en promocionar los derechos humanos. Seguiremos tomando acciones para promover los derechos humanos en China y más allá”, declaró la secretaria de prensa del gobierno, Jen Psaki.

El anuncio puede parecer insignificante, pero la realidad es que Pekín tardó unas pocas horas en responder y lo hizo con contundencia. Zhao Lijiang, portavoz del ministerio de exteriores chino, declaró que “los Juegos Olímpicos no son un espacio para la política y la manipulación. El boicot es una violación grave del espíritu de la carta olímpica y una descarada provocación. Estados Unidos pagará el precio de su decisión”.

Mientras planeaba en el aire la posibilidad de que China respondiera con un boicot similar a los Juegos de verano de 2028, que se disputarán en la ciudad de Los Ángeles, los gobiernos de Australia, Reino Unido y Canadá decidieron sumarse al boicot estadounidense. “Lo hago por el interés de Australia”, declaró su primer ministro, Scott Morrison. No queda claro si el interés de Australia es apoyar el boicot o la denuncia del genocidio en la provincia de Xinjiang del que se acusa a las autoridades chinas. Un viejo conflicto entre la población Uigur, de mayoría musulmana, y el Gobierno de Pekín, en la provincia que oficialmente se denomina Región Autónoma Uigur de Xinjiang. La población local viene denunciando desde hace décadas las medidas del gobierno chino para atraer población de etnia Han a su territorio y que están cerca de hacer de los Uigures una minoría en su propia región. Los enfrentamientos han sido frecuentes desde los años 50 y en los meses previos a los Juegos de Pekín de 2008 ya se produjeron atentados con numerosas víctimas. En los últimos años ha aumentado la presión del gobierno chino en la zona, al tiempo que se han extendido las acusaciones de abusos sobre la población uigur. Acusaciones que incluyen el encierro en campos de reeducación, torturas, destrucción de mezquitas… Esta es la situación que denuncia el gobierno de Estados Unidos como determinante para declarar el boicot diplomático.

Con motivo de los Juegos de verano de 2008 se puso el foco en la situación del Tíbet, aunque no se llegó a concretar ningún boicot. Durante los Juegos de Invierno de Sochi, en 2014, Obama decidió no acudir por la persecución, por parte del gobierno ruso, hacia los homosexuales. Este año se ha optado por declarar un boicot, al tiempo que, desde los sectores más conservadores del partido republicano, se pedía elevar la medida al ámbito deportivo y no enviar a ningún atleta estadounidense. Decisiones que encajan dentro del maniqueísmo de la política exterior de su gobierno, que presenta a Estados Unidos como un garante de la libertad y la democracia y a sus principales rivales como una amenaza para los derechos humanos.

Siguiendo esta línea, el veterano periodista de la NBC Bob Costas, presentador de la cadena en nueve Juegos Olímpicos, declaraba recientemente que “el COI merece todo el desprecio y repulsión que reciba por haber vuelto a China. Estuvieron en Pekín en 2008, en Sochi en 2014 y lo vuelven a hacer ahora sin ninguna vergüenza”. En mitad de esta tensión, el COI trata de hacer equilibrios manteniendo el principio, un tanto inocente, de que los Juegos no son un acto político, a pesar de que hace más de cien años ya tomaron la decisión de que los deportistas compitieran representando a sus Estados, desfilaran detrás de su bandera y escucharan el himno nacional al recibir la medalla de oro. Tampoco tienen problema en destacar las oportunidades que se presentan para una ciudad o un país a la hora de ser elegida como sede de unos Juegos. Cuando Pekín fue seleccionada como organizadora de los Juegos de 2008, el COI aseguró que se trataba de una oportunidad para que el país mejorara en el cuidado de los derechos humanos. El propio gobierno chino prometió que tomaría medidas que, a la hora de la verdad, nunca llegaron a concretarse. Algo que no fue impedimento para que, en 2015, la ciudad volviera a ser elegida, esta vez, como sede de los Juegos de invierno. Por precaución, en esta ocasión los líderes del movimiento olímpico prefirieron no asumir ningún compromiso alrededor de los derechos humanos.

Las contradicciones en las decisiones del COI aumentan si tenemos en cuenta que, desde los Juegos de Río en 2016, incluyen un equipo de refugiados para que, aquellos deportistas que sean reconocidos como tales por ACNUR, puedan participar bajo bandera olímpica. Un gesto que muestra un posicionamiento claro, pero que queda en evidencia cuando, al mismo tiempo, no dudan en conceder la organización de los Juegos Olímpicos de 2022 a una sede que en la última década ha multiplicado por siete el número de refugiados huidos de su país. Más recientemente, tras las declaraciones de la tenista Peng Shuai acerca de unos abusos por parte de un miembro del gobierno chino y la falta de información acerca de su paradero en los días siguientes, el presidente del COI, Thomas Bach, mantuvo una videollamada de 30 minutos con la tenista, tras la que aseguró que se encontraba en perfectas condiciones y que ningún deportista olímpico corría peligro por su participación en los Juegos. Esta declaración despertó las críticas de quienes veían en la actitud de Bach un gesto que buscaba asegurar la organización de los próximos Juegos, más que un sincero interés por el bienestar de la tenista, a lo que el COI respondió anunciando que su presidente aprovecharía su estancia en Pekín para reunirse con Peng Shuai.

Y en el último escalón de toda esta polémica alrededor del boicot y de las acusaciones entre los gobiernos de Estados Unidos y China, aparecen los verdaderos protagonistas de los Juegos Olímpicos. El COI pregona con orgullo su lema “Poniendo a los atletas en primer lugar”, sin embargo, nadie les consulta a la hora de elegir la sede de unos Juegos, a pesar de que ellos también sufren las consecuencias de los boicots políticos. En los años 80, deportistas como Edwin Moses, Serguei Bubka, Arvidas Sabonis o Javier Sotomayor se vieron privados de la posibilidad de disputar unos Juegos Olímpicos por las decisiones de sus respectivos gobiernos. Ahora los deportistas podrán competir, pero igualmente se verán envueltos en la polémica y deberán responder las preguntas acerca de la idoneidad de la ciudad que los acoge. Al final, igual que ocurre con el Mundial de fútbol, los Juegos Olímpicos hace tiempo que son una expresión política y también un gran negocio. El COI trata de proteger su producto por encima, muchas veces, de los intereses de los deportistas, mientras que las principales potencias mundiales convierten el evento en una más de las piezas de su tablero de juego.

4 feb 2022

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 "Alto al crimen climático", clama un manifestante en las inmediaciones de la sede de la COP26, encuentro que concluye este fin de semana.Foto Afp

Esas empresas cuentan con la delegación más numerosa

 

Las negociaciones para las conclusiones finales de la Cumbre de Naciones Unidas para el Cambio Climático de Glasgow (COP26) están bloqueadas y la mayoría de las organizaciones ecologistas e indígenas señalan a un principal responsable: la industria de los combustibles fósiles, que paradójicamente cuenta con la delegación más numerosa de todas, hasta 503 representantes. De nuevo los escollos están en el calendario de la reducción o anulación de este tipo de combustibles altamente contaminantes en las economías del planeta y, también, en la forma en que se financiará la transición energética de los países en desarrollo. Todos auguran un fin de semana de intensas negociaciones.

La COP26 finalizó, oficialmente, ayer a las seis de la tarde (hora británica) y no había ni de lejos un acuerdo para las conclusiones finales, por lo que la reunión continuará hoy. Mientras, los negociadores, que son en su mayoría representantes de los gobiernos y de la iniciativa privada vinculada a la "economía verde", se reunían a puerta cerrada. En las calles, afuera de la sede de la cumbre, se registraban expresiones de malestar, de hartazgo ante lo que la activista sueca Greta Thunberg calificó como "bla, bla, bla..."

Dos imágenes resumen muy bien esta sensación de la sociedad civil presente en Glasgow: una, la de un grupo de activistas de la organización Extinction Rebellion, que se bañaron en pintura roja en el interior de la COP26 para "dar una representación visual de toda la gente que ha muerto por la crisis climática, pero sobre todo de la gente que va a morir en el futuro por la inacción y la pasividad de los responsables de la COP26".

La otra imagen es el lamento y la decepción de la joven que dio el discurso más emotivo en la sesión inaugural, Anita Soina, de Kenia, quien intentó apelar al "corazón" de los poderosos para evitar el desastre. Después de dos semanas en Glasgow, vuelve a su patria con una constatación: "Regreso a mi país donde millones de personas están sufriendo los efectos negativos del cambio climático. Y les diré que fui a la COP26 y pedí a los poderosos que abrieran su corazón, pero ninguno de ellos sintió su dolor".

El presidente de la COP26, el británico Alok Sharma, apeló a los representantes de las 197 delegaciones a que "estén a la altura de la ocasión" para cerrar un acuerdo "ambicioso" y que recoja las reivindicaciones centrales para alcanzar el gran objetivo sobre el que se congregó la cumbre: evitar que el calentamiento del planeta supere 1.5 grados a final de siglo. Y en luchar por la superación gradual de la industria del carbón y los combustibles fósiles en las economías del mundo, sobre todo en las regiones y países más contaminantes, que son a su vez algunas de las más ricas: China, Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, India, Australia, Arabia Saudita y Brasil.

Pero las negociaciones están en un punto muerto, sobre todo por la enorme influencia de los representantes de la industria de los combustibles fósiles, que tienen a su vez la delegación más numerosa de todas, de 503 personas, superior incluso a la de Brasil, que es la mayor por países, con 479 miembros. Estos delegados presionan a favor de los intereses de las industrias del petróleo y el gas, y ahora, según señalan otras delegaciones y representantes de la sociedad civil, son los principales responsables de que no haya acuerdo, ya que intentan prolongar lo más posible la vida de la industria que representan.

Se encienden las alarmas

El último borrador del texto final de la COP26 se filtró por la mañana y fue precisamente lo que encendió las alarmas de la sociedad civil, ya que se incluían acuerdos "insuficientes" sobre combustibles fósiles. Catherine Abreu, directora ejecutiva de Destination Zero, explicó: "intentar detener el cambio climático sin mencionar la eliminación gradual de todos los combustibles fósiles es como intentar detener la pandemia sin mencionar el virus Covid-19. Por eso no entendemos esta situación, creada sobre todo por los delegados de la industria contaminante".

La activista Kumi Naidoo, presente en Glasgow, también explicó que "no es sorprendente que estemos viendo una conversación en quiebra en la COP26, dado que la industria de combustibles fósiles es la delegación más grande. Es como organizar una conferencia de Alcohólicos Anónimos e invitar a la industria del alcohol a ser el mayor contribuyente. Llamémoslo como es. Los subsidios a los combustibles fósiles son impuestos. Impuestos que estamos invirtiendo en nuestros hijos y la muerte de sus hijos. No podemos seguir jugando al póquer político con nuestro futuro".

Jean Su, director del Programa de Justicia Energética del Centro para la Diversidad Biológica, señaló por su parte que, "sorprendentemente, (en) la COP26 es la primera vez que se mencionan los combustibles fósiles en el texto de un acuerdo de negociaciones climáticas globales. Eso muestra que la marea se está volviendo contra las compañías de petróleo, gas y carbón que, a sabiendas, causaron la crisis climática y bloquearon las soluciones. Pero nuestros líderes, especialmente el presidente Joe Biden, deben actuar más rápido para remplazar el petróleo, el gas y el carbón con energía renovable. No hay forma de evitar una catástrofe climática, sin limitar su causa raíz, que son los combustibles fósiles".

Carroll Muffett, presidente y director ejecutivo del Center for International Environmental Law, explicó: "una decisión apresurada sobre el artículo 6 plagada de reglas débiles, traspaso, doble conteo y ninguna protección para los derechos humanos, socavará la ambición, hará un agujero del tamaño de Exxon Valdez en cualquier progreso hacia una eliminación gradual de combustibles fósiles y dañará a las personas. Y el último borrador propuesto abre la puerta a una caja de Pandora de soluciones falsas como la captura de carbono, que bloqueará nueva infraestructura fósil, acelerará la emergencia climática y pondrá los derechos humanos y las vidas humanas en mayor riesgo en todas partes".

Alex Rafalowicz, director de la plataforma Tratado de Combustibles Fósiles, añadió: “el lenguaje en el borrador del texto sobre combustibles fósiles se ha debilitado severamente. Ahora la reducción del carbón es sólo para fuentes ‘incesantes’ y la eliminación de subsidios para combustibles fósiles se restringe a ‘fuentes ineficientes’. Estos calificativos socavan completamente la intención”.

Mientras, Cansin Leylim, directora asociada de 350.org, explicó: "el borrador del acuerdo no nos encamina a mantener las temperaturas por debajo de 1.5 grados centígrados y no apoya a los menos responsables y más vulnerables a la crisis climática. A menos que estas conversaciones terminen comprometiéndose firmemente a eliminar de manera gradual todos los combustibles fósiles, poner fin al financiamiento de los fósiles y aprovechar la financiación climática necesaria para apoyar una transición global justa, esas líneas rojas se cruzarán. Esto significa que la COP debe comprometerse con reducciones de emisiones reales y mensurables, no vagas emisiones netas cero en 2050 o más adelante".

Joseph Siklu, líder indígena de Guerreros del Clima del Pacífico, remató con un mensaje: "los que luchan por dentro y los que luchan por fuera son parte de un mismo movimiento: siempre hemos estado en la COP con un pie adentro y otro afuera. Este podría haber sido un acuerdo mucho peor y los intensos esfuerzos de los movimientos indígenas, feministas, sindicales y de justicia climática han impedido que los grandes contaminadores manipulen por completo la agenda de la COP. Pero aún queda un largo camino por recorrer, el trabajo apenas comienza"

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La amenaza científica de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios

KUALA LUMPUR – Las oportunas intervenciones de la sociedad civil, incluidos los científicos preocupados, han evitado muchos posibles abusos de la Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de las Naciones Unidas, el 23 de este mes. El secretario general de la ONU debe evitar ahora que el organismo mundial secunde la agenda corporativa de los líderes políticos.

La amenaza de la Cumbre

La narrativa sobre los desafíos alimentarios ha cambiado en los últimos años. En lugar del derecho a la alimentación, la seguridad alimentaria, la eliminación del hambre y la malnutrición, la agricultura sostenible y etcétera, se están promoviendo soluciones sistémicas que suenan neutrales. Estas fomentarán la influencia, los intereses y los beneficios de las empresas transnacionales.

La convocatoria de la Cumbre, que finalmente sesionará mayormente en forma virtual, provino supuestamente de la oficina del secretario general de la ONU (Organización de las Naciones Unidas), António Guterres. La consulta previa con los responsables de las agencias alimentarias de la ONU, con sede en Roma, fue escasa o nula.

Sin embargo, este aparente descuido fue rápidamente abordado por Guterres y dio lugar a la reunión preparatoria de la Cumbre, realizada en Roma entre el 26 y el 28 de julio.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) fue creada por el sistema multilateral dirigido por la ONU tras la Segunda Guerra Mundial para hacer frente a los problemas alimentarios. Posteriormente, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (Fida) también se establecieron en Roma bajo los auspicios de la ONU.

El unilateralismo soberanista impuesto en Estados Unidos por el presidente Donald Trump (2017-enero 2021) aceleró las tendencias anteriores que socavaban el multilateralismo liderado por la ONU, especialmente tras la invasión de Iraq dirigida por Washington.

La proliferación de iniciativas supuestamente multisectoriales, financiadas normalmente por empresas agrícolas transnacionales y fundaciones filantrópicas, también ha marginado el multilateralismo dirigido por la ONU y las agencias alimentarias de Roma.

Hasta ahora, el proceso de la Cumbre se ha resistido a las acciones multilaterales de seguimiento dirigidas por la ONU. Sin duda, la marginación del sistema de las Naciones Unidas ha sido sutil y tampoco ha sido un obstáculo.

Además del trío de Roma, el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA) de la ONU y su Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (Ganesan) han sido otras víctimas de esa marginación.

El CSA ha evolucionado en los últimos años para implicar a un amplio abanico de actores del sistema alimentario, incluidos los intereses empresariales privados y la sociedad civil. Esta última incluye a los movimientos sociales de los agricultores, otros productores de alimentos y partes interesadas de la sociedad civil que en gran medida han sido dejadas de lado por los procesos de la Cumbre.

A través de la Cumbre, el Foro Económico Mundial (FEM) y otras iniciativas similares se han presentado como de la ONU. De hecho, estas han involucrado mínimamente a los líderes del sistema de la ONU, y menos aún a los Estados miembros. Muchos se refieren a la Cumbre sin el prefijo de la ONU para rechazar su legitimidad, ya que cada vez más personas la llaman cínicamente el FEM-FSS (sigla en inglés de Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios).

Toma de posesión del nexo ciencia-política

La propuesta de un nuevo nexo entre ciencia y política, ya sea “ampliando el mandato del Grupo Científico de la Cumbre o estableciendo un nuevo panel permanente o un mecanismo de coordinación a su molde”, es especialmente preocupante.

El Grupo Científico de la Cumbre está compuesto en su mayoría por científicos y economistas elegidos por los principales impulsores de la Cumbre, integrantes del FEM. Además de marginar a muchas otras partes interesadas en el sistema alimentario, sus prejuicios son contrarios a los valores de la ONU y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Sus evaluaciones apenas tienen en cuenta las consecuencias de las innovaciones para los más vulnerables. Al dar prioridad a las innovaciones técnicas sobre las sociales, no han sido transparentes, y mucho menos han rendido cuentas públicamente.

Su enfoque pretenciosamente científico es condescendiente y, por lo tanto, es poco probable que aborde eficazmente los complejos retos del sistema alimentario contemporáneo que implican a múltiples partes interesadas.

Extender el mandato de su Grupo Científico más allá de la Cumbre, o hacerlo permanente, traicionaría el compromiso de que la SFS apoyaría y fortalecería, no socavaría, al CSA. El CSA debe ser el lugar donde se discutan y evalúen en última instancia los resultados de la Cumbre, utilizando sus mecanismos de participación inclusiva.

Un nuevo organismo de este tipo socavaría directamente la función establecida del Ganesan y su cometido de proporcionar orientación científica a los Estados miembros a través del CSA. En julio, cientos de científicos advirtieron que un nuevo panel científico socavaría tanto la gobernanza del sistema alimentario como al propio CSA.

Salvar el multilateralismo liderado por la ONU

Al igual que los preparativos de la Cumbre han desplazado al CSA, la propuesta de interfaz científico-normativa marginaría al HLPE – la sigla en inglés por la que también se conoce al Ganesan-, socavando la reforma del sistema de la ONU que más éxito ha tenido hasta la fecha en el avance significativo y productivo del multilateralismo inclusivo.

Tras la crisis de los precios de los alimentos en el bienio 2007-2008, el CSA se reformó en 2009 para proporcionar una plataforma inclusiva que garantizara la legitimidad de un amplio abanico de grupos de interés y mejorara la coherencia de diversas políticas relacionadas con la alimentación.

Al igual que el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el Grupo de Alto Nivel consulta amplia y abiertamente a las partes interesadas sobre sus evaluaciones de investigación y sus prioridades de trabajo.

Sus informes se someten a extensas revisiones por pares para garantizar que responden a las necesidades de los constituyentes del CSA, siguen siendo relevantes para las políticas y abordan diversas perspectivas.

Este mismo mes, varios líderes cruciales de la sociedad civil, que trabajan estrechamente con el sistema de la ONU, advirtieron que los resultados de la Cumbre podrían erosionar aún más el apoyo público y la legitimidad de la ONU, así como la capacidad de las agencias de Roma para guiar la necesaria reforma del sistema alimentario.

En el llamamiento también participaron el relator especial de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Michael Fakhri, a su predecesor Olivier De Schutter, actual relator especial de la ONU sobre la Extrema Pobreza y los Derechos Humanos, al presidente del CSA, Thanawat Tiensin, y al presidente del Ganesan, Martin Cole.

Sus preocupaciones reiteran las de cientos de científicos, expertos en gobernanza global, grupos de la sociedad civil y el Panel Internacional de Expertos en Sistemas Alimentarios Sostenibles (IPES-Food), entre otros.

La principal preocupación es “la amenaza que supone para el papel de la ciencia y el conocimiento en la toma de decisiones del sistema alimentario”, plantean.

Conscientes de la controversia que rodea a la Cumbre desde el principio, los cuatro instan a Guterres a que una vez que se realice, “será imperativo restablecer la fe en el sistema de la ONU… Por lo tanto, sería inestimable un compromiso claro de apoyar y reforzar el HLPE y el CSA”.

Subrayan también que hay mucho que hacer para garantizar que el Ganesan del CSA esté equipado para seguir desempeñando su papel crucial en la interfaz de la ciencia y la política del sistema alimentario.

Tras estos reveses previos a la Cumbre, el secretario general de la ONU debe defender el progreso que el CSA y el HLPE representan para un multilateralismo significativo dirigido por la ONU y que valorice el compromiso con la sociedad civil.

22/09/2021

Por Jomo Kwame Sundaram, profesor de economía y antiguo secretario general adjunto de la ONU para el Desarrollo Económico.

T: MF / ED: EG

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En el Congreso Mundial de la Naturaleza se mezclan debates sobre ecología con negocios

La trastienda de la cumbre en Marsella

La Unión Mundial por la Naturaleza, organizadora del evento, ya cerró acuerdos con Huawei, la OMT y el gobierno alemán. Grandes compañías como BMW, Volvo, Google y Samsung reciclan sus discursos ante acusaciones de contaminar. 

 

Para entrar al Congreso Mundial de la Naturaleza que se desarrolla en Marsella entre el 2 y el 11 de septiembre y que organiza la Unión Mundial por la Naturaleza (UICN) en el Centro de exposiciones Chanot, hay que atravesar dos controles de seguridad y sanitarios. Se puede entrar gratis hasta los más de 500 stands de gobiernos, empresas y ONG 's. El objetivo de cada stand es “generar conciencia”. En un rincón de uno de los nueve pabellones, una soprano coreana emula el canto de las ballenas que aparecen en una pantalla detrás de ella. En otro rincón la gente descansa en unas reposeras organizadas en círculo alrededor de parlantes que reproducen el sonido de pájaros del Amazonas. Para tener acceso a las conferencias -de las que en total al finalizar el congreso habrán participado más de 1400 panelistas- hay que pagar una acreditación que sale 1500 euros. Quienes lo hacen en su mayoría no llegan aquí para aprender a reciclar sino para cerrar tratos y dar debates alrededor de la conservación.

Los debates

Los temas a discutir están organizados en siete categorías: paisaje, agua dulce, derecho y gobernanza, sistemas económicos y financieros, innovación, océanos y cambio climático. Hay mesas redondas, plenarios, debates, monólogos, conferencias y algunas cumbres: de la juventud, de jueces, de jefes de empresa y de indígenas.

En la “Cumbre de la juventud'', Brighton Kaoma, director de juventud de ONU Sustentable, le habló a “los viejos”: “estamos cansados de sus palabras, todo lo que necesitamos es que entren en acción. Si ustedes no pueden actuar dejen a los jóvenes que lo hagan”.

La “Cumbre de Jefes de Empresa” nuclea a líderes industriales para “explorar los pasos que pueden dar para acelerar la transformación hacia una sociedad sostenible”. Allí una representante del Banco Mundial dijo por qué le parecía importante: “más de la mitad del PIB mundial está generado por industrias que dependen en gran parte o de forma moderada en los servicios de los ecosistemas, tales como la polinización, el filtrado de aguas y las materias primas”. WWF aprovechó para recordar que “el costo real de producir plástico y soportar su contaminación” es superior al PIB de la India.

A las 9.25 de la mañana del martes en Francia, las 4.25 en Argentina, en un encuentro titulado “Jueces y el medio ambiente” expuso por videollamada el juez de la Corte Suprema de Argentina, Ricardo Lorenzetti. Frente a pares de México, Barbados, Costa Rica, Pakistán y la Unión Europea, no se mostró nada conservador: “Debemos cambiar lentamente nuestra concepción de derechos basados puramente en la propiedad y en lo individual y abrir un paradigma legal diferente, un enfoque ecocéntrico y sistémico".

El financiamiento

Un representante de la COMIFAC (la Comisión de Bosques de África Central) se acerca a este cronista para dejar un folleto. Está promocionando el stand de la Cuenca del Congo que tiene un slogan: “Un capital de biodiversidad excepcional”. Justo en esa región es donde se denuncia que la ONG conservacionista WWF quiere expulsar a los indígenas baka para crear el parque nacional Messok Dja. Paul Kanyinke Sena, un camerunés que dirige el Comité de Pueblos Indígenas de África y que articula con la UICN dialogó con PáginaI12 en una conferencia de prensa tras la cumbre de pueblos indígenas y desafió: “esas denuncias las estamos investigando pero las organizaciones de derechos humanos que las hicieron necesitan que haya problemas, si no hay violaciones a los derechos humanos no tienen cómo financiarse”.

El líder indígena guatemalteco Ramiro Batzin, de la Asociación SOTZ´IL, tomó la palabra tras Kanynke: “yo sé que los conservacionistas, como con este proyecto del 30% de la tierra como área protegida para el 2030, tienen buenas intenciones, pero tienen que respetar el consentimiento previo libre e informado de los indígenas”. Los conservacionistas se defendieron en primera persona: “Nuestras metas globales de proteger la Tierra y conservar la biodiversidad no pueden lograrse sin el liderazgo, el apoyo y la colaboración de los Pueblos Indígenas”, dijo Bruno Oberle, Director General de la UICN.

Como se contó en este diario el sábado, el proyecto “30 x30”, que impulsa la ONU y consiste en tener dentro de 10 años a la tercera parte del planeta como área protegida, es el eje de este congreso y fue el disparador de una contra cumbre la semana pasada. Para Lara Domínguez del Minority Rights Group es un proyecto político pero no científico: “no hay estudios serios de impacto económico y social y 300 millones de personas podrían ser desplazadas”.

Los tratos

Algunas grandes empresas aprovecharon este encuentro global para reciclar su discurso sobre acusaciones que pesan sobre ellas. BMW, Volvo, Google y Samsung se comprometieron a "no utilizar minerales extraídos de aguas profundas o financiar la explotación minera en aguas profundas hasta que se haga un nuevo estudio de impacto”. La UICN, por su parte, ha cerrado varios tratos en lo que va de su Congreso. Hizo un acuerdo con la tecnológica china Huawei para “mejorar la conectividad digital en 300 áreas protegidas”, un covenio con la Organización Mundial del Trabajo para fomentar la creación de “empleo verde” y otro con el gobierno alemán, que invertirá 17 millones de euros en fomentar el ecoturismo en áreas protegidas.

El antecedente

En enero de 1994 este mismo Congreso Mundial por la Naturaleza se realizó en Argentina. Fue en el Sheraton del barrio de Retiro y lo inauguraron Menem y la entonces Secretaria de Ambiente María Julia Alsogaray. Así lo recuerda Raúl Montenegro, el ecologista cordobés laureado con el Premio Right Livelihood (conocido como el premio Nobel alternativo): “entre quienes fueron mencionados por su aporte económico, o asimilable, a ese Congreso figuraron Cemento Avellaneda, Loma Negra y Celulosa Argentina, no precisamente paladines de la conservación ambiental”.

Para Montenegro, que dirige la Fundación para la Defensa del Ambiente (Funam) en la provincia de Córdoba, la UICN “no cuestiona los estilos de vida ni las peores fuentes de disturbio ambiental y social” (como la desigualdad o las guerras) y “ofrece un modelo sesgado e ineficaz donde coexisten la conservación que excluye a las personas y registros muy serios del creciente deterioro de la biodiversidad clasificada”.

En un comunicado divulgado este martes la UICN informó que “ha estudiado 138.374 especies, de las cuales 38.543 se clasifican bajo amenaza”. Por ejemplo: el 37% de las especies de tiburones y rayas en el mundo están en peligro.

Para Raúl Montenegro “el concepto de biodiversidad nativa manejado por la UICN y la mayoría de los gobiernos es fragmentario e inexplicablemente incompleto. En Argentina por ejemplo no tenemos mapas de biodiversidad. Solo mapas de algunos grupos dominantes y visibles de la biodiversidad, por ejemplo árboles y vertebrados”. Además recuerda que hay una biodiversidad “no clasificada”: “son entre 10 y 100 millones de especies, solo a nivel de virus se han clasificado algo más de 6.000 especies y se estima que existen unas 900.000 a 1.000.000 de especies de virus sin clasificar”.

Para el director de la FUNAM esta no es una cumbre por la naturaleza, sino un encuentro de miembros gubernamentales y no gubernamentales. Ya desde la época en la que este Congreso se hizo en Argentina Montenegro insistía en algo que aún no se hizo: “la necesidad de una Convención de Naciones Unidas sobre estilos de vida y conducta humana”.

10 de septiembre de 2021

Publicado enMedio Ambiente
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