Miércoles, 09 Febrero 2022 06:20

Una respuesta equilibrada a la inflación

"No deberíamos atacar un problema del lado de la oferta reduciendo la demanda y aumentando el desempleo. "Foto Afp

Si bien se anticipó que podría haber algunas escaseces de oferta cuando la economía global volviera a abrirse después de los confinamientos del covid-19, éstas han demostrado ser más extendidas, y menos transitorias, de lo que se había pensado. En una economía de mercado gobernada al menos en parte por las leyes de la oferta y la demanda, uno espera que las escaseces se reflejen en los precios. Y cuando los aumentos de precios individuales se agrupan, lo llamamos inflación, que hoy está en niveles que no se habían visto durante muchos años.

De todos modos, mi mayor preocupación es que los bancos centrales reaccionen de manera exagerada, aumentando las tasas de interés en exceso y obstaculizando la recuperación incipiente. Como siempre, quienes están en la base de la escala de ingresos serían los más afectados en este escenario.

En los datos más recientes se destacan varias cosas. Primero, la tasa de inflación ha sido volátil. El mes pasado, los medios hicieron un gran alboroto por la tasa de inflación anual (https://www.bls.gov/news.release/ cpi.nr0.htm) de 7 por ciento en Estados Unidos, mientras que no observaron que la tasa de diciembre era poco más de la mitad que la tasa de octubre. Sin ninguna evidencia de una espiral inflacionaria, las expectativas del mercado –reflejadas en la diferencia en retornos (https://fred.stlouisfed.org/series/T10YIE) sobre los bonos indexados por inflación y los bonos no indexados por inflación– han sido debidamente acalladas.

Una causa importante de inflación más alta han sido los precios de la energía, que aumentaron a una tasa anual de 30 por ciento (https://www.bls.gov/news.release/ cpi.htm) ajustada estacionalmente en 2021. Existe una razón por la cual estos precios se excluyen de la "inflación núcleo". A medida que el mundo se aleja de los combustibles fósiles –como debe hacerlo para mitigar el cambio climático–, es probable que se registren algunos costos transicionales, porque la inversión en combustibles fósiles puede declinar más rápido de lo que aumentan los suministros alternativos. Pero lo que estamos viendo hoy en día es un ejercicio evidente de poder de mercado de los productores de petróleo. Conscientes de que sus días están contados, las compañías petroleras están echando mano a cualquier retorno que todavía puedan conseguir.

Los precios elevados de la gasolina pueden ser un gran problema político, porque todos los consumidores tienen que lidiar con ellos constantemente, pero no es arriesgado decir que, una vez que los precios de la gasolina regresen a niveles más familiares precovid, no alimentarán ningún impulso inflacionario. De nuevo, los observadores sofisticados del mercado ya lo reconocen.

Otro gran problema son los precios de los autos usados, que han puesto de manifiesto problemas técnicos en la manera en que se construye el índice de precios al consumidor. Los precios más altos significan que los vendedores están en mejor posición que los compradores. Pero el índice de precios al consumidor en Estados Unidos (a diferencia de otros países) capta sólo el lado del comprador. Esto apunta a otra razón por la cual las expectativas de inflación se han mantenido relativamente estables: la gente sabe que los precios más altos de los coches usados son una aberración a corto plazo que refleja la escasez de semiconductores que actualmente limita la oferta de autos nuevos. Hoy sabemos cómo fabricar autos y chips tan bien como hace dos años, de modo que todo da a pensar que estos precios caerán, dando lugar a una deflación mesurada.

Asimismo, dado que una gran proporción de la inflación de hoy es consecuencia de problemas globales –como la escasez de chips y el comportamiento de los cárteles petroleros–, es una gran exageración culpar por la inflación al excesivo apoyo fiscal en Estados Unidos. Por sí solo, Estados Unidos puede tener sólo un efecto limitado en los precios globales.

Efectivamente, Estados Unidos tiene una inflación ligeramente más alta que Europa; pero también ha experimentado un crecimiento más sólido. Las políticas estadunidenses impidieron un incremento masivo de la pobreza, cosa que podría haber ocurrido si no se las hubiese puesto en marcha. Al reconocer que el costo de hacer demasiado poco sería inmenso, los responsables de las políticas en Estados Unidos hicieron lo correcto. Es más, algunos de los aumentos de salarios y precios reflejan el equilibrio saludable de la oferta y la demanda. Se supone que los precios más altos indican una carencia, y los recursos se redireccionan a "solucionar" las escaseces. No señalan un cambio en la capacidad productiva general de la economía.

La pandemia claramente expuso una falta de resiliencia económica. Los sistemas de inventarios "justo a tiempo" funcionan bien siempre que no exista un problema sistémico. Pero si se necesita A para producir B, y se necesita B para producir C, y así sucesivamente, es fácil ver cómo inclusive una alteración pequeña puede sobredimensionar las consecuencias.

De la misma manera, una economía de mercado tiende a no adaptarse tan bien a los grandes cambios como un cierre casi completo seguido de un reinicio. Y esa transición difícil se produjo después de décadas de perjudicar a los trabajadores, esencialmente a aquellos en la base de la escala salarial. No sorprende que Estados Unidos esté experimentando una "Gran Renuncia", en la que los trabajadores dejan sus empleos en busca de mejores oportunidades. Si la reducción resultante de la oferta de mano de obra se traduce en aumentos salariales, comenzaría a rectificar décadas de crecimiento salarial real (ajustado por inflación) inexistente.

Por el contrario, apurarse a amortiguar la demanda cada vez que los salarios empiezan a aumentar es una manera segura de garantizar que el salario de los trabajadores, con el tiempo, se va a ver afectado. La Reserva Federal de Estados Unidos ahora está considerando una nueva postura en materia de políticas, y es momento de observar que los periodos de cambio estructural rápido muchas veces exigen una tasa de inflación óptima más alta, debido a las rigideces nominales a la baja de los salarios y los precios (lo que implica que lo que sube rara vez baja). Ahora estamos en un periodo de estas características, y no deberíamos entrar en pánico si la inflación supera la meta de 2 por ciento del banco central –una tasa para la cual no existe ninguna justificación económica.

Cualquier recuento honesto de la inflación actual debe estar acompañado de un gran descargo: como no hemos pasado por algo así antes, no podemos estar seguros de cómo evolucionarán las cosas. Tampoco podemos estar seguros de qué hacer con la Gran Renuncia, aunque es innegable que los trabajadores en la base tienen muchos motivos para estar enojados. Muchos trabajadores en los márgenes pueden verse obligados a regresar al trabajo una vez que se les acaben las reservas de efectivo, pero si están descontentos, bien puede aparecer en las cifras de productividad.

Esto sí es lo que sabemos: un aumento importante y generalizado de las tasas de interés es una cura peor que la enfermedad. No deberíamos atacar un problema del lado de la oferta reduciendo la demanda y aumentando el desempleo. Eso amortiguará la inflación si se lo lleva demasiado lejos, pero también arruinará la vida de la gente.

Lo que necesitamos, en cambio, son políticas estructurales y fiscales específicas destinadas a desbloquear los cuellos de botella de la oferta y ayudar a la gente a enfrentar las realidades de hoy. Por ejemplo, los cupones de alimentos para los necesitados deberían indexarse según el precio de los alimentos y los subsidios a la energía (combustible) según el precio de la energía. Más allá de esto, un recorte impositivo único de "ajuste por inflación" para los hogares de bajos y medios ingresos los ayudaría a atravesar la transición pospandemia. Este recorte podría estar financiado por un gravamen a las rentas monopólicas de los gigantes petroleros, tecnológicos y farmacéuticos, entre otros, que ganaron una fortuna con la crisis.

Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, es profesor en la Universidad de Columbia y miembro de la Comisión Independiente para la Reforma de la Fiscalidad Corporativa Internacional.

Copyright: Project Syndicate, 2022. www.project-syndicate.org

Publicado enEconomía
La luna llena se eleva sobre la refinería de petróleo de Gazprom Neft en Omsk, Rusia. REUTERS / Alexey Malgavko

Han acordado  reducir su oferta petrolera en un 23% ante la crisis en el sector causada por la pandemia de la covid-19.

México se ha sumado oficialmente al acuerdo alcanzado por la OPEP+ para reducir la producción mundial de petróleo crudo, después de pactar con Estados Unidos que este país asuma una parte significativa de la cuota de ajuste originalmente asignada al país azteca, que limitará así a 100.000 barriles diario su recorte de oferta, según ha anunciado el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

En una conferencia de prensa, López Obrador ha informado de que en una conversación telefónica con su homólogo estadounidense, Donald Trump, ambos líderes pactaron que EEUU asuma un recorte adicional de su producción de 250.000 barriles al día, permitiendo así que México pueda ajustar su oferta de crudo únicamente en 100.000 barriles.

"Se comunicó con nosotros el presidente Trump y se llegó a un acuerdo de hacer una disminución de 100.000 barriles. Estados Unidos se compromete a reducir adicionalmente a lo que iba a aportar otros 250.000 barriles por México para compensar", ha anunciado López Obrador. "Esto lo comunicamos de inmediato y ya es formal, ya cumplimos con este asunto", ha sentenciado.

"Nos pedían hacer una reducción del orden del 23% de la producción, como la de Arabia Saudí o Rusia. Un recorte de 400.000 barriles", ha señalado el presidente mexicano, quien ha defendido que México no estaba en condiciones de aceptar un recorte de tal magnitud tras los años de caída de la producción registrados en el país.

De este modo, el presidente mexicano ha informado que de los 1,786 millones de barriles diarios producidos durante marzo en promedio, "a partir del mes de mayo" México a bajar a 1,686 mb/d, lo que se espera que contribuya a un aumento del precio del petróleo crudo, pero sobre todo "a estabilizar la economía y los mercados". "México está aportando. En general es el 5,5%, no podíamos el 23%", ha defendido.

La AIE confía en que el G20 devuelva la estabilidad a los mercados petroleros tras el acuerdo de la OPEP+. Los países de la OPEP, liderados por Arabia Saudí, y otros productores, incluyendo Rusia, que forman el grupo conocido como OPEP+, alcanzaron esta

Asimismo, se acordó una reducción de ocho millones de barriles al día desde julio a diciembre de este año a la que seguirá un ajuste de seis millones de barriles al día del 1 de enero de 2021 hasta el 30 de abril de 2022.

10/04/2020 13:29 ACTUALIZADO: 10/04/2020 17:53

Publicado enEconomía
Lunes, 04 Febrero 2019 06:38

Crear valor

Crear valor

Reducido a su esencia, el propósito de la actividad económica en una sociedad es producir bienes y servicios para ser consumidos ahora o en el futuro.


La diferencia temporal es del todo relevante: significa que parte de la disponibilidad de los recursos tiene que invertirse para que el proceso no sólo pueda continuar, sino lo haga de manera ampliada para satisfacer las crecientes y cambiantes necesidades de la población hoy y después.


Es necesario, entonces, el ahorro, que consiste en la diferencia entre el ingreso y el consumo, tanto privado como público. La capacidad de ahorro en una sociedad puede asociarse con el fenómeno de la desigualdad, aunque no necesariamente las cuentas al respecto son una operación aritmética simple.


Su derivación de los métodos de la contabilidad nacional es cuestionable, a partir de la consolidación de ese concepto muy poco claro, lleno de concepciones técnicas, trucos e ideología que es el producto interno bruto, que se mide cada año y sobre el que se fija la política del gobierno desde el presupuesto.


Se trata, pues, de crear valor de modo constante. Esa es la fuente de la riqueza. Producir y distribuir los ingresos que se generan es factor clave de cualquier organización social. Cada modo de producción resuelve este problema de manera distinta. Cada uno entraña sus propios conflictos. No es un asunto meramente técnico y ocurre, por supuesto, dentro de un entramado políticamente determinado.


En principio la producción crea valor, pero es un proceso que tiene fugas. Esto quiere decir que al mismo tiempo ocurre también una extracción de valor que es apropiado por ciertos agentes económicos. Se trata, por ejemplo, de una diversidad de rentas que se derivan de posiciones de control, ya sea en la misma producción como ocurre con los monopolios o concesiones especiales para explotar algún recurso.


Otra forma de extracción son los impuestos. La justificación de los impuestos o tributos –los términos mismos son muy indicativos de lo que representan– es diversa y su uso por parte del Estado o el gobierno es controvertido.


Los impuestos son recursos que pueden ser usados para crear valor, siempre y cuando soporten la generación de riqueza. No es sencillo calificar el gasto del gobierno en cuanto a su capacidad de generar valor, no es clara la utilización eficiente de los recursos que concentra. También es justificable en principio su asignación con otros criterios.
En un sentido técnico eso tiene que ver, por ejemplo, con la manera en que se fijan los precios de los servicios públicos, cuestión que difiere del sector privado, donde una referencia son los precios en el mercado.


Los subsidios son de tipos muy variados y repercuten en la distribución del ingreso. Sería necesario cuantificar los efectos que tienen en la creación de valor y riqueza. La eficacia del uso de los recursos públicos es un asunto complejo, como puede advertirse.


En el caso de las actividades financieras la experiencia reciente de la crisis de 2008 ha puesto en evidencia que muchas de ellas no crean valor, sino lo extraen mediante la apropiación de rentas que distorsionan la actividad productiva y concentran la riqueza. Hay, sí, un uso productivo de las transacciones financieras.


La efectividad de la inversión privada se mide, finalmente, en las utilidades que genera luego del pago de los impuestos y en entornos distintos de competencia en el mercado. La efectividad del gobierno no se mide necesariamente por ese rasero. Lo nebuloso que en muchas ocasiones resulta la actividad productiva del gobierno y su capacidad de generar valor es hoy un asunto explícito en el país en torno a la grave crisis de Petróleos Mexicanos y no es el único caso.


Con respecto a lo esencial de la creación de valor por medio de la actividad productiva para consumir hoy y en el futuro, se aprecia que de modo recurrente tiende a producirse menos en lugar de alcanzar el potencial de utilización de los recursos materiales, financieros y especialmente la fuerza de trabajo.


Esta situación se justifica con argumentos tales como el riesgo de un alza en la inflación, los déficits en la balanza de pagos, los desequilibrios del presupuesto, el aumento de la deuda pública y privada o el colapso del peso. Todo esto se expresa finalmente en la distribución del ingreso y la riqueza.

 

Publicado enEconomía
Viernes, 01 Febrero 2019 06:46

Una recorrida por Caracas

Una recorrida por Caracas

En Caracas se ve movimiento intenso de gente, automóviles, colectivos y motos que se hacen escuchar. Hay precios altos y especulaciones. Las cajas CLAP garantizan la subsistencia de una familia por un precio casi simbólico.

La oposición al gobierno de Nicolás Maduro tiene como uno de sus caballitos de batalla la tan mentada crisis humanitaria. Sostiene que existe una alarmante falta de alimentos y de medicamentos, entre otros. Sin embargo, un recorrido por las principales avenidas de la capital venezolana muestra un imagen que está lejos del escenario que plantean los opositores. Movimiento intenso de gente, automóviles, colectivos y motos, muchas motos hacen de Caracas una capital ruidosa. Los supermercados muestran sus góndolas completas y en las farmacias, algunas ya transformadas en esa especie de boutique donde se consigue de todo, también hay medicamentos. El problema está en los precios, muchos de los cuales son extremadamente altos, fruto de la especulación propia del comerciante que está pegada como una rémora al proceso inflacionario que se retroalimentan entre sí sin solución de continuidad. Sin embargo, Irimaira, una mujer de unos setenta y pico de años, asegura a PáginaI12 que la gente vive, viste y se alimenta porque está “la magia” del venezolano pero también por la fuerte presencia del Estado que ha logrado amainar los embates especulativos y el bloqueo económico que vive el país.


“Por suerte está Nicolás que es el hijo de Chávez, tú sabes”, dice Irimaira desnudando sus preferencias políticas. Camina lento por la avenida Urdaneta, una de las principales vías de comunicación de Caracas, hacia una de las sede de lo que se conoce como Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap), una suerte de caja que contiene alimentos para que una familia se sostenga durante unos 25 días. La CLAP se compra por unos 150 bolívares soberanos, un valor prácticamente simbólico si se considera que un kilo de azúcar se vende en la calle a 2500 bolívares. La caja contiene dos kilos de harina de maíz, dos kilos de caraotas (frijol) negras, un kilo de lenteja, tres kilos de arroz, dos kilos de fideos, un kilo de azúcar, un litro de aceite, cuatro latas de atún, salsa de tomate, mayonesa y un kilo de leche en polvo. Todo eso debe durar unos 25 días para una familia. En la casa de Irimaira hay tres cajas porque allí viven sus dos hijos con sus respectivas familias. “Vivimos, claro que vivimos con la Clap”, dice la mujer que además suma el dinero de los trabajos de sus hijos y un yerno. Reconoce que la situación está difícil pero afirma que “no es culpa de Nicolás”, así llama al presidente, y señala a la oposición como la responsable de los males que vive Venezuela. Cuando se le pregunta si el gobierno no tiene una cuota de responsabilidad ella sonríe. “Nicolás sigue los pasos del comandante Chávez, se puede equivocar pero, coño, es humano. Acá el peo (problema) lo hacen los del Este y el señor Trump”, afirma. ¿Pero qué es la magia a la que hizo referencia al principio? Irimaira sostiene que la magia está en las diferentes formas de ahorrar, de gastar en lo indispensable, de no derrochar y “agradecer a Dios que nos dio al gran mago que fue el comandante Chávez”.


En Caracas también hay supermercados chinos. Una mujer recorre las góndolas y se detiene frente a una caja de 15 huevos. La caja tiene escrito a mano el precio: cinco mil bolívares. Duda y mira su celular. De repente una llamada salvadora porque desde el otro lado de la línea le dicen que encontraron la misma caja a 4200. La mujer dice que está siempre comunicada con su hija y se pasan datos de dónde comprar. Es parte de la magia que decía antes Irimaira pero esta mujer no cree en eso y mucho menos en las bondades del gobierno. Isabel es opositora aunque reconoce que no participa en las marchas y acciones de la oposición porque “no les creo nada”. Es lo que acá denominan una “ni-ni”. Claro que compra las caja CLAP “a pesar de que vengan de Turquía”, dice como refunfuñando. En su casa compran dos porque su hija y su nieto viven con ella. A pesar de la molestia que le genera hablar del gobierno reconoce que las CLAP lograron resolver el momento de desasosiego que se vivió en 2016 cuando las empresas de alimentos y las grandes cadenas prácticamente boicoteaban la economía venezolana. Estas cajas resolvieron ese momento de crisis que todavía hoy la oposición afirma que continúa. La crítica, como la que hizo Isabel, es que las cajas contienen muchos alimentos importados como si fuera una novedad cuando Venezuela importa gracias al petróleo y eso es sinónimo de Pdvsa.


Ayer, las avenidas de Caracas fueron la ruta de una gran movilización de los trabajadores de la petrolera estatal que concluyó frente al Palacio de Miraflores. La empresa fue objetivo de sanciones que aplicó el gobierno de los Estados Unidos contra Venezuela. El petróleo es la principal fuente de la riqueza, ahora y desde siempre, y es lo que le permite al gobierno financiar, por ejemplo, los programas sociales. En ese contexto los trabajadores salieron a la calle a repudiar la medida de la administración de Donald Trump. Edynnsonn, con cuatro enes, enfundado en una camisa roja y Pdvsa bordado en el bolsillo, aseguró que marcha “por la soberanía de Venezuela y por la no injerencia en nuestra patria de los gringos”.

Publicado enInternacional
Domingo, 20 Enero 2019 06:29

Guiño de China a EE.UU.

Guiño de China a EE.UU.

El gobierno de China hizo una propuesta a Estados Unidos para empezar a cerrar la brecha comercial entre ambas economías. Propuso incrementar las importaciones en forma escalonada durante los próximos seis años, con el objetivo de llevar a cero el déficit comercial de Estados Unidos con China. Los datos duros que se presentaron indican que en los próximos años se comprarían mercaderías por más de un billón de dólares, permitiendo que el superávit comercial chino que se ubica en 323 mil millones de dólares baje a cero en 2024. La propuesta generó optimismo en los mercados financieros y potenció el aumento de las acciones en las principales bolsas del mundo. El Nasdaq, por ejemplo, cerró con un avance del 1,0 por ciento, mientras que el Dow Jones lo hizo al 1,4 por ciento. Por el momento no se conoció una respuesta oficial a la oferta de China. Pero se cree que Estados Unidos le pidió que mejore la propuesta, reduciendo el plazo en que se pretende cerrar el déficit comercial de 6 a 2 años.

19 de enero de 2019

Publicado enInternacional