Nueve asesinados en El Tarra: A sangre fría, a plena luz del día, ante los ojos de la Fuerza Pública

Un desangre que se ahonda y se prolonga, ahora sus hilos llegaron al Catatumbo, al municipio de El Tarra. En plena luz del día del 29 de julio, cuando la diversión y el compartir desprevenido llenaba uno de los billares con que cuenta este municipio en su zona central, en donde varios amigos compartían recuerdos y visiones sobre el presente, la presencia inesperada de un grupo de sicarios encapuchados, transportados en motocicletas, y dotado de fusilería, interrumpió con ráfagas de 5.56 y 7.62 el rodar de las bolas de billar, así como la vida de nueve de los allí presentes; otros dos quedaron tendidos en el piso, impactados sobre su humanidad.

“[…] entre las nueve personas asesinadas había un líder social perteneciente a la Asociación campesina del Catatumbo. Se trata de Frederman Quintero presidente de la junta acción comunal de la vereda el 84, responsable del Comité veredal de Ascamcat”, informó a desdeabajo, en conversación telefónica, Juan Quintero vicepresidente de la Asociación Campesina del Catatumbo.

Según informa Ascamcat en su página, este líder social participaría el próximo 3 y 4 de agosto en la Audiencia Popular Regional a celebrarse en el municipio San Calixto de la región del Catatumbo. Las audiencias permiten a la población opinar políticamente y llevar a cabo lo que constitucionalmente está reglamentado: ejercer el estado social de derecho, para buscarle solución a la problemáticas existentes en la región.

Juan Quintero nos narra parte de los hechos ocurridos ayer en El Tarra:

“Según versiones de la autoridad departamental, entre este grupo de personas se encuentran tres ex integrantes de las Farc acreditados por el Comisionado de paz”, lo que permite entrever que la masacre fue fríamente calculada, buscando golpear en dos direcciones de manera simultánea: liderazgos sociales y personas con capacidad y experiencia militar, y tal vez disposición para retomar su batalla si los incumplimientos del Gobierno Nacional con lo firmado en La Habana y luego en el Teatro Colón, prosiguen.

Otras de las víctimas que registra este ataque sicarial, a las cuales Juan Quintero se refiere como “[…] personas que estaban en el lugar equivocado, en el momento equivocado (son): “un joven que vendía lotería y está por establecerse la identidad de las otras personas que se encontraban en el establecimiento”.

Las horas pasan, un aire de temor y zozobra expande aires amargos sobre este territorio, y pese a ello las autoridades no se atreven a confirmar el grupo responsable de la autoría de este ataque. Algunos especulan con la posibilidad de que la autoría de los hechos recaiga sobre alguna de las estructuras armadas que con más evidencia ejercen control sobre esta parte del país, sin embargo el Eln y el Epl, pocas horas después de conocido este insuceso, dejaron en claro que no participaron en los hechos. Como es conocido, ambas agrupaciones sostienen una confrontación abierta desde hace varios meses, la cual ha dejado como resultado varios muertos, el secuestro de líderes sociales por espacio de varios días, la imposición de paros armados como evidencia de control territorial y el temor entre la población que habita esta parte del país de quedar en medio de combates que toman forma en la parte rural a distinta horas del día.

Sobre este particular enfatiza nuestro entrevistado: “[…] hay una incertidumbres de quienes pudiesen haber sido; están circulando unos comunicados del Eln y el Epl desvinculándose del hecho, rechazándolo, se está verificando la veracidad de los hechos, pero lo que hay que preguntarse es, ¿cómo es posible que se desarrolle una masacre a plena luz del día, en un casco urbano de los más custodiados del Catatumbo y la fuerza pública no se de por enterada”.

Es una realidad que genera una suspicaz duda en relación a cómo sucedieron los hechos, técnicamente en las narices de la Fuerza Pública que copa el casco urbano de esta localidad.

Preguntado sobre amenazas recibidas en días pasados, Juan Quintero confirma que no sabían de ningún tipo de amenazas en contra del líder social, y hasta el momento las autoridades tampoco han explicado algo sobre los posibles responsables. Según ellas, están esperando a la reunión del Consejo municipal de paz, reconciliación y no estigmatización, del municipio de el Tarra para esclarecer los hechos.

“[…] y lo de siempre, lo que hemos expresado es un anuncio de desmilitarización. Nosotros pensamos que hay que ir más de fondo a este tema, hay unos escenarios propicios para ayudar a resolver los conflictos sociales y armados que tenemos en la región, y esperamos que esas voluntades existan en los grupos armados, en las autoridades y en el Gobierno”.

Al despedirnos, recordamos que esta parte del país, fuertemente azotada por el paramilitarismo hace dos décadas, no vivía un hecho similar desde hacía dos décadas. Eran tiempos donde no se sabía cuál sería la próxima víctima, pero donde muchos temían por su vida. Hoy parece volver tal temor, ahondado por la ofensiva paramilitar vivida desde hace cerca de dos años en contra del movimiento social.

Es un recuerdo y un temor que también hace temer por el futuro del Acuerdo de Paz, deshecho en varios de sus principales apartados, y marcado por la sangre de decenas de sus actores medios y de base. Sin duda alguna, Santos se va el próximo 7 de agosto sin haber cumplido con su promesa de paz completa y manchado por la sangre de los liderazgos sociales asesinados en distintas partes del país.

 

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Interrogantes y escenarios, periódico desdeabajo No. 248

Publicado enColombia
El río Samaná, un tesoro oculto que pretenden acabar

“La legalidad de las licencias ambientales, deben ser más que legales con el gobierno, 

legales con la comunidad y el ambiente”, 

Gustavo Wilches-Chaux.

 

Aunque a primera vista no parece así, y aunque nunca es reconocido por sus impulsores, la construcción de represas representa un riesgo inminente tanto para los ecosistemas como para las poblaciones asentadas en tales territorios.

 

El reclamo que actualmente elevan las poblaciones en defensa de sus territorios, a través de diversidad de consultas populares, refleja que más que un progreso impuesto, estas prefieren conservar el medio ambiente, al tiempo que les respeten el derecho a vivir en paz.

 

Tales son las exigencias de los pobladores afectados con la central hidroeléctrica Porvenir II que pretenden construir en el río Samaná una obra que, además de generar un importante desplazamiento de personas (re-victimización de población retornada), atenta contra un ecosistema valorado como único por su riqueza biológica, y de importancia para la conservación de especies endémicas con presencia en esta región del país.

 

“Más vale prevenir que curar”

 

Colombia cuenta con 1.450 especies de peces dulceacuícolas registradas, ubicándose, después de Brasil, en el segundo país con mayor número de especies de peces de agua dulce; asimismo ocupa el segundo puesto entre los países más biodiverso del mundo. Según el Sistema de Información sobre Biodiversidad de Colombia, el 25 por ciento de los peces del mundo (incluidos los peces marinos) están en territorio colombiano.

 

La conservación de estas especies, en palabras del profesor Jaime Aguirre Ceballos, es prioritaria, no sólo por el papel que desempeña en la diversidad total del país y del mundo, sino también por “su importancia socioeconómica y de la seguridad alimentaria de amplias zonas del país y, generalmente de aquellas de mayor pobreza”.

 

No obstante, un estudio de la Universidad Nacional determinó que los peces en los mares y ríos colombianos han disminuido a una tercera parte en la última década, en comparación con la cantidad de los mismos en los años 70 del siglo XX. Las causas, según varios autores, son atribuidas a diferentes fenómenos como la deforestación y transformación de ecosistemas, la construcción de represas, la minería y contaminación con mercurio, así como la sobreexplotación pesquera.

 

Comprendiendo que los planes para la conservación de los hábitats, y de quienes los habitan, deben ser integrales, aquí en este artículo se abordan únicamente los temas de transformación de los ecosistemas y construcción de represas por su carácter urgente y, sobre todo, porque son prevenibles.

 

A diferencia del resto de causas que podrían entenderse como enfermedades ya adquiridas, y que deben tratarse desde políticas de salud animal en general, la construcción de más represas aún puede prevenirse. La vitalidad de nuestros ecosistemas depende de nuestro cuidado. Como bien hemos aprendido desde la misma medicina: “más vale prevenir que curar”.

 

El río Samaná, el último río libre y limpio de Antioquia



De los 8 ríos principales y 125 afluentes que recorren el departamento de Antioquia, el río Samaná es el único en su magnitud que cumple con dos condiciones: no estar obstruido por represas y estar limpio; su historia reciente, marcada por la presencia sobre su cuenca de actores armados, y su ubicación geográfica, lo han conservado como un joya intacta en medio de la devastación ambiental: La totalidad de ríos que conforman su cuenca han sido intervenidos con hidroeléctricas, a saber, los ríos Guatapé, Nare, San Carlos, Cocorná, Caldera y Santo Domingo.

 

Es esta realidad la que le otorga mayor importancia al cañón del río Samaná, ya que tiene la particularidad de ser un ecosistema valorado cómo único por su riqueza biológica y de importancia para la conservación de especies endémicas de Colombia, específicamente de la región del Magdalena Medio.

 

Es así como el Río Samaná es actualmente un refugio de conservación de las especies del Río Magdalena, el cual registra, con 53, la mayor cantidad de especies de peces amenazadas en el país. La declinación de sus pesquerías ponen en evidencia esta amenaza: “En los últimos 40 años se ha registrado un descenso cercano al 90 por ciento de las capturas, pasando de 80.000 toneladas anuales en la década de 1970 a menos de 10.000 a finales del siglo pasado”.

 

Por su parte, en la cuenca del Río Samaná se han detectado 30 especies de peces que se encuentran en algún estado de amenaza: En peligro crítico (1), en peligro (4), vulnerables (11), casi amenazadas (10), preocupación menor (2) y no aplica n/a (2). De estas 30, quince especies son migrantes y 24 son endémicas de Colombia. (Ver tabla 1).

 

Una realidad con afectación inmediata y de alto impacto también en lo económico y dieta alimenticia, pues para el 90 por ciento de los pobladores del cañón del Samaná la pesca es parte fundamental de su actividad económica, además de ser su base nutricional. Los habitantes del cañón están distribuidos en 35 veredas pertenecientes a 4 municipios (sólo considerando los de la parte alta del cañón). San Luis (10), San Carlos (11), Caracolí (5), puerto Nare (9), adicional de dos centros poblados: Puerto Garza (Narices) y La Pesca.

 

Además, y más allá de las especies acuáticas, la intervención del río para construir en su lecho una represa, también afectaría de manera grave otras especies que habitan su cuenca. Según un reporte de investigación realizado con el apoyo de diferentes organizaciones, se han registrado en la zona 673 especies de flora distribuidas en 103 familias, de las cuales hay 22 con alto valor de conservación; 64 especies de mamíferos, 273 especies de aves (2 endémicas), 33 de anfibios (3 endémicas) y 35 de reptiles (1 endémica). Con el embalse, se talarían más de 76.000 individuos de especies arbóreas catalogadas en alguna categoría de peligro (incluyendo 2 endémicas, 2 en peligro crítico y 5 en peligro), además de afectar especies endémicas cuya área de distribución no supera los 2 departamentos (afectación de más de 29.000 individuos).

 

Las represas no son sinónimo de energías limpias

 

La construcción de represas genera una transformación de los ecosistemas, con la cual, tanto las especies de peces migrantes como no migrantes sufren un proceso de desplazamiento o adaptación a los nuevos hábitats.

 

Al modificarse los ecosistemas cambian las dinámicas del entorno por lo que podría ocurrir un desplazamiento o, en el peor de los casos, extinciones locales de las especies nativas; riesgo que se acrecienta con la llegada de otras especies que se acondicionen mejor a estos nuevos ambientes y que entran a competir con las especies locales.

 

Tal fue el caso con el ya extinto Runcho (Rhizosomichthys totae) en la laguna de Tota. Tras la introducción de la trucha arcoíris en los años 50 y otras especies foráneas que le sirvieran de “forraje”, se produjo la desaparición de esta especie por competición ecológica. Lo que confirma, una vez más, que la evolución de las especies que tan sabiamente identifico y procesó Darwin no es un cuento.

 

Para el caso del Río Samaná, las especies de peces que más se verían afectadas con la construcción de la represa serían las migratorias, ya que el levantamiento de paredes y otros obstáculos de cemento forrado implica un obstáculo en sus ciclos de vida naturales. De las 1.450 especies de peces dulceacuícolas registradas en Colombia, 106 son especies migrantes: aquellas que hacen desplazamientos a través de los ríos principales y/o tributarios de Colombia; algunas de ellas, como el Bocachico (Prochilodus magdalenae), entre otras especies de importancia económica y alimentaria, migran en periodos cíclicos, lo que conocemos como las “subiendas” y “bajanzas”; Estas migraciones han potenciado la cultura nacional, tal es el caso de las fiestas del Bocachico celebradas en Puerto Garza, en el municipio de San Carlos.

 

De estas 106 especies migratorias, 15 recorren las aguas del Samaná (de las 30 registradas en amenaza para esta cuenca). Peces migrantes como la Dorada, Jetudo (pataló), Sabaleta, Picuda, Bocachico, Comelón, Vizcaína, Bagre, Capaz, Nicuro, entre otros, tenderían a desaparecer tanto río arriba como río debajo de la represa.

 

El ciclo de vida de estas especies migratorias se caracteriza por migraciones masivas o de pequeños grupos, dependiendo de la familia; las cuales parten desde las ciénagas donde se crían, hasta las cuencas altas donde se reproducen y desovan. Al interponer una barrera en sus travesías quedan bloqueadas, y se fragmenta el hábitat, quedan aisladas las especies nativas y transformado el flujo natural de los ríos. Todo esto se refleja en que los peces río abajo dejan de remontar sus aguas (por falta de sedimento, y/o alimento, represado en el embalse, o bien porque la variación de las corrientes (geomorfología fluvial) no coincide con el patrón de comportamiento de nado de estas especies. Asimismo, río arriba también queda interrumpido su ciclo reproductivo, por lo que no abrían condiciones apropiadas para el desove e incubación de los huevos, lo que terminaría en posibles extinciones locales de estas especies. Toda una catástrofe para la naturaleza, que no es ajena a nosotros pues somos parte de ella, es decir, todo un desastre para nosotros como especie, a pesar de que algunos empresarios se llenen sus bolsillos con la energía que venderán.

 

Además de fragmentar el hábitat, transformándolo en otro, hay una ruptura en la intercomunicación de diferentes ecosistemas, con lo cual serían afectadas no sólo las especies migrantes sino todas. Muchas especies, por ejemplo, que no son migrantes y viven en las cuencas altas dependen indirectamente de las ciénagas, pues depredan las especies que migran desde allí en las “subiendas”.

 

En intentos por mitigar estos impactos, algunas hidroeléctricas han dispuesto rampas o pasajes para peces migratorios que reconecten las rutas interrumpidas por la represa, sin embargo hasta la fecha no han sido exitosas.

 

Por su parte, según advierte El Libro rojo de peces dulceacuícolas de Colombia, “llama la atención que a pesar de la enorme diversidad íctica, el país no cuenta con Parques Nacionales Naturales que incluyan a los peces dulceacuícolas entre sus objetos de conservación, así como tampoco existen áreas protegidas dedicadas específicamente a su protección y aprovechamiento sostenible”.

 

Si gana el medio ambiente ganamos todos

 

No es válido hablar de progreso si éste conlleva repercusiones tan negativas en los territorios. La ciencia y tecnología han demostrado que estamos a la altura de generar progreso en las regiones, en conciliación con las comunidades y el medio ambiente. Asunto que parece no interesarle al gobierno, ni a Celsia (Filial de Grupos Argos y promotores del proyecto Hidroeléctrico Porvenir II), Su sordera ante las reiteradas inconformidades de la comunidad afectada es notable.

 

Pero se hace camino al andar. Como alternativa al impacto negativo que produciría la represa, la Fundación Yumaná propone la creación del Parque Río Samaná, donde se promueva “un modelo de protección de corredores biológicos y ecosistemas únicos, haciendo provecho de los recursos naturales, culturales y arqueológicos”. Su pretensión es combinar la economía local, turismo e innovación, con otras formas de generación de energía “realmente sostenibles”.

 

La propuesta invita a la participación de las organizaciones campesinas, sociales, ambientales y líderes locales, en donde se desarrollen “estrategias de inclusión socioeconómica”, convirtiéndose este en un “referente de integración comunitaria, modelo de reconciliación y paz”.

 

Es una propuesta, pueden levantarse otras, lo importante y urgente es reconocer que está en nuestras manos abogar por la conservación de nuestra biodiversidad y seguridad alimentaria; y que para salvar al Río Samaná es necesaria la movilización social, a la par de acciones jurídicas y de propuestas creativas alternas y realmente amigables con el medio ambiente y las comunidades allí asentadas. La apuesta está en construir el bienestar futuro a partir de un modelo social participativo, consciente y en armonía con nuestro más preciado tesoro: nuestro medio ambiente, para así lograr vida digna para todos y todas.

 

 

 

Publicado enEdición Nº248
Así se negoció la paz con las FARC en Colombia

El Gobierno desclasifica los documentos del proceso que empezó en La Habana en 2012


La paz en Colombia fue una mera “exploración” durante años. Esa palabra indica que, pasara lo que pasara, solo se trataba una tentativa en medio de la guerra. Con ese propósito de tanteo mutuo, a finales de febrero de 2012 se citaron en Cuba una delegación del Gobierno de Juan Manuel Santos y una representación de las FARC, entonces la guerrilla más antigua y poderosa de América.

"En el marco del encuentro exploratorio que se desarrolló en La Habana entre el Gobierno nacional y las FARC-EP con el ánimo de explorar la posibilidad de poner fin al conflicto armado interno en Colombia, el Gobierno identificó los siguientes puntos en la discusión, que podrían constituir una fórmula para la terminación del conflicto". Así comienza el primer documento de esa fase de las negociaciones, que de manera informal habían arrancado en 2010 y desembocaron en la firma de los acuerdos de paz en 2016. Esta semana los archivos de ese proceso quedarán desclasificados y recopilados en una colección de 10 tomos que representan la memoria de una etapa decisiva para la historia de Colombia.

Por parte del Ejecutivo de Juan Manuel Santos acudieron a La Habana, entre otros, Sergio Jaramillo, Frank Pearl y Enrique Santos. La organización insurgente envió a un grupo en el que figuraban Mauricio Jaramillo, El Médico, Marcos Calarcá, desde el pasado viernes congresista en la Cámara de Representantes, y Ricardo Téllez. El sábado 25 de febrero las dos delegaciones emitieron las primeras conclusiones, a las que ha tenido acceso EL PAÍS. El Estado colombiano, que prometió mantener las condiciones de confidencialidad, propuso cinco asuntos de discusión: el desarrollo agrario y la pobreza rural; la participación política; el desarme, la desmovilización y la incorporación a la vida civil de los combatientes; la seguridad; y la verdad, justicia, reparación con garantías de no repetición. Las FARC presentaron un folio con 12 puntos de conversación, que incluían la protección de los derechos humanos, la explotación de los recursos naturales y distintas reformas.

Entre el 17 y el 19 de marzo de 2012 las dos partes volvieron a verse en la misma ciudad y pactaron una "hoja de ruta para la construcción de un acuerdo marco". En un tercer documento se fijaron los seis ejes centrales de los acuerdos, que, además de lo planteado inicialmente por el Gobierno, instaban a afrontar el problema de las drogas y el narcotráfico. Ese texto esbozaba también los mecanismos de acompañamiento, observación internacional y verificación, en las que resultaron clave Naciones Unidas y los países garantes, Cuba, Noruega, Chile y Venezuela. También quedaron negro sobre blanco algunas reglas del juego. Por ejemplo, que "en la discusión sobre el desarrollo del acuerdo marco se entenderá que nada está acordado hasta que todo esté acordado" o que "el inicio de la implementación de todos los compromisos contenidos en el acuerdo final será simultánea".

En medio quedan más de seis años de desencuentros, retrasos, obstáculos, tensiones políticas, un referéndum que rechazó los acuerdos por la mínima, la modificación de lo pactado y finalmente la firma de la paz. Las FARC son hoy un partido político, la Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, y tienen garantizados 10 escaños en el Congreso durante dos legislaturas. Sus 13.003 guerrilleros se han desmovilizado, entregaron las armas y se encuentran en fase de reinserción en la sociedad. La Jurisdicción Especial para la Paz, el tribunal encargado de juzgar los crímenes de la guerra, recibió las críticas del presidente electo, Iván Duque, y de su partido, el Centro Democrático, aunque ya ha sentado en el banquillo a la cúpula del antiguo grupo insurgente, encabezada Rodrigo Londoño, Timochenko.


El fin de una guerra de más de medio siglo, como enfatizó Santos, es "irreversible". No obstante, los próximos años serán cruciales para determinar la estabilidad de los acuerdos a largo plazo. La llamada Bilbioteca del proceso de paz, explica la oficina del Alto Comisionado, da cuenta de "los detalles y documentos más importantes" de la negociación. Algunos fueron guardados en secreto "con el fin de mantener en reserva decisiones que de ser públicas hubiesen podido enfrascar a las partes en discusiones innecesarias y entorpecer el avance de las discusiones". Aun así, ahora el Gobierno considera "de vital importancia que Colombia y el mundo conozcan la historia, descrita al pie de la letra, a través discursos, comunicados, actas, declaraciones, fotografías, datos y detalles de los dos años de conversaciones exploratorias, de los sucesos tras el plebiscito y las rondas de discusiones con los voceros del sí y del no, y de los dos años del camino recorrido para que la organización armada de las FARC hiciera su tránsito a la legalidad".

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Asciende a 326 cifra de líderes sociales asesinados

Desde enero de 2016 a la fecha han sido asesinados 326 líderes sociales en todo el país, según cifras que maneja el defensor del Pueblo, Carlos Alfonso Negret.

El funcionario, que adelanta una correría humanitaria por el departamento del Cauca, entregó esta estadística después de conocer la muerte de Ibes Trujillo Contreras, líder social del municipio de Suárez, así como el hallazgo del cuerpo sin vida de Luis Eduardo Dagua, en aguas de un río en Caloto, ambos municipios del departamento del Cauca, y el asesinato de Robert Jaraba, uno de los líderes del Sindicato de Trabajadores de Cerromatoso.


“La cifra cada día aumenta. Son 326 líderes sociales en toda Colombia y en el departamento del Cauca son 81. Me preocupa de esta visita que los tres corregimientos los líderes sociales nos hicieron saber que tienen serias preocupaciones por las amenazas de las que son víctimas”, explicó el Defensor.


Negret se refiere a los corregimientos de El Sinaí, El Mango y el Plateado, lugares que visitó en un recorrido que finalizó en el casco urbano de Argelia, Cauca.


Adicionalmente, Negret se reunió con las comunidades y las autoridades locales con el propósito de verificar la situación de derechos humanos en esa región del país debido que en ese territorio tenía presencia el Frente 60 de las Farc y es necesario que se lleve a cabo la implementación de los acuerdos de paz.


De otro lado, Asocaña rechazó las amenazas hechas a líderes sociales de los municipios de Corinto y Caloto por parte de las autodenominadas ‘Águilas Negras’. Así mismo, manifestó su solidaridad con las personas amenazadas y sus familias.


De igual forma, hizo un llamado al Gobierno nacional para que proteja la vida de las personas amenazadas y evite que se continúe con los asesinatos e intimidaciones a líderes sociales como ha venido ocurriendo en los últimos días.


El gremio, manifestó preocupación frente a este tipo de acciones que ponen en riesgo la paz y la estabilidad del país, contribuyendo además a generar miedo y zozobra en la comunidad.
Finalmente, hizo un llamado a que se haga una investigación exhaustiva sobre el origen de esta amenaza que, al contrario de aportar al desarrollo económico y empresarial de la región, perjudican el normal desarrollo de las actividades propias del sector privado y afectan especialmente a todos los ciudadanos indefensos e inocentes que, en esa región, aspiran un territorio en paz.

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Carta abierta a Santos. "Usted deja la Presidencia con una enorme deuda frente a la humanidad"

San José de Apartadó, julio 13 de 2018

Señor JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN

Presidente de Colombia

Bogotá, D. C.

De toda consideración.

A muy pocos días de terminar su segundo período de gobierno, queremos manifestarle sinceramente y de manera somera lo que hemos vivido y sentido durante estos 8 años en los cuales usted ha ocupado el cargo de Presidente y Jefe de Estado, período que se proyecta hacia atrás por el tiempo en que usted ejerció como Ministro de Defensa del ex Presidente Álvaro Uribe Vélez.

Durante su mandato, Presidente Santos, acudimos en 20 ocasiones a usted, haciendo uso del derecho constitucional de petición, para pedirle, de manera apremiantes, que en atención a obligaciones muy claras que la Constitución le impone al Jefe de Estado, interviniera directamente para frenar la cadena de crímenes de lesa humanidad que su ejército, sobre todo a través de la Brigada XVII y otras unidades, en unidad de acción con las estructuras paramilitares, había perpetrado y aún sigue perpetrando contra la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y contra el campesinado de su entorno. Usted siempre esquivó esas peticiones y les dio órdenes a sus secretarías jurídicas de remitirlas a los mismos victimarios: el Ministerio de Defensa y sus diversas unidades, alegando decretos que no pueden oponerse a órdenes constitucionales y que se ajustan a la figura universalmente antijurídica de convertir al victimario en su propio investigador y juez.

Nadie ignora que una política evasiva frente a cadenas de crímenes horrendos y sistemáticos, encubiertos por los veredictos autoabsolutorios de sus propios subordinados, compromete con toda evidencia al primer mandatario ante una Comunidad Internacional que durante ya muchas décadas ha elaborado tratados y convenciones para proteger a las víctimas de esos horrores. Usted, pues, Presidente Santos, sale responsable ante la historia y ante el mundo de centenares de crímenes horrendos que han tratado de exterminar a nuestra Comunidad de Paz, tales como ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas, abusos sexuales, masacres, desplazamientos forzados, torturas, retenciones, detenciones y enjuiciamientos ilegales y arbitrarios, amenazas por millares, anuncios de exterminio, cercos de hambre, destrucciones e incineraciones de viviendas y de campos de cultivos, asaltos a mano armada para robar los bienes de sobrevivencia de las víctimas, profanación y ocultamiento de cadáveres, pillajes, robos de animales domésticos, principalmente de bestias de carga, único medio que posee el campesino de la zona para comercializar sus pobres productos, robo de los instrumentos de trabajo agrícola, campañas de calumnia, difamación y estigmatización a través de los medios masivos, ausencia, manipulación y corrupción de investigaciones judiciales y disciplinarias, generalización de la impunidad y de la desprotección judicial.

Si bien la Comunidad de Paz hizo uso de la Acción de Tutela en ciertas ocasiones y obtuvo respaldo de la Corte Constitucional, la cual emitió tres Sentencias y dos Autos en favor de la Comunidad, usted mismo y las instituciones de su gobierno desacataron todas las órdenes de la más alta Corte del Estado, además de otras órdenes incluidas en otras sentencias de dicha Corte, como las referidas a la prohibición de mantener unidades militares y policiales en medio de la población civil en zonas de conflicto, o las que se refieren a la prohibición al mandatario de pronunciarse públicamente contra grupos y comunidades echando mano de informaciones no verídicas o las que se refieren a la prohibición de empadronamientos. El desacato de su gobierno a todas esas normas y decisiones constitucionales nos hizo concluir siempre que el “Estado de Derecho” constituye más una ficción propagandística utilizada para encubrir realidades contrarias.

Durante todo su gobierno, como también durante el gobierno del Presidente Uribe, estuvimos solicitando que se nos suministrarían los nombres, códigos institucionales, unidades y cadenas de mando de todos los miembros de la fuerza pública que estuvieron presentes en los días, horas y sitios en que fueron perpetrados los crímenes, pero su gobierno siempre se negó a ello, y cuando la Corte Constitucional se lo ordenó repetidas veces, usted desacató sus órdenes burlándose de la más alta Corte del Estado. Y ya para terminar su mandato, en diciembre de 2017, la Corte se lo volvió a ordenar, dándole dos meses de plazo para cumplir la orden y su gobierno volvió a desacatar el mandato de la Corte. Tal contumacia tiene, de toda evidencia, un propósito: mantener encapuchados y clandestinizados, al peor estilo paramilitar, a los criminales insertos en su gobierno.

Usted deja, pues, la Presidencia, con una enorme deuda frente a la humanidad. Ojalá llegue el día en que tribunales internacionales honestos ejerzan justicia frente a esos millares de crímenes y enjuicien su comportamiento de participación en los mismos con carácter de complicidad, connivencia, apoyo, tolerancia y protección de sus actores.

En este contexto, nos avergüenza la distinción que se le hizo al otorgarle el Premio Nobel de Paz, sin que mediara siquiera un reconocimiento de culpa en estos y muchos millares más de crímenes contra los derechos elementales de los colombianos, perpetrados por sus subordinados protegidos por su actitud de negarse a que siquiera fueran investigados y más bien exonerados ideológicamente de toda culpa, como ocurrió en las intervenciones durante del “Proceso de Paz”, luego enormemente degradado.

Con enorme dolor de patria,

Comunidad de Paz de San José de Apartadó

Javier Giraldo Moreno, S. J. firmante de los derechos de petición.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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Santos-Uribe, Duque y Uribe: cuestión de pedigrí.

Después de la elección de Iván Duque como presidente el pasado 17 de junio, muchos se han preguntado cuáles son sus diferencias con Santos, y la correlativa relación que tendrá con Uribe. La respuesta es muy simple: es cuestión de talante, de personalidad. Más precisamente, es cuestión de pedigrí. Sí, como en los perros, es decir, de progenie, antecedentes, pergaminos, procedencia. Estos términos son importantes en una sociedad jerárquica, hidalga y aristocrática como la nuestra, fiel heredera del amor por los títulos que nos legó España. 

Juan Manuel Santos no sólo tiene raíces entre los flamantes próceres que hicieron nuestra independencia frente a los españoles -para luego empezar a reproducir el intra-exotismo, el racismo y el colonialismo interno que sus antepasados habían practicado en estas tierras de indios y manchados de sangre- sino que en sus raíces genealógicas cuenta hasta con un presidente de la República, Eduardo Santos. Como esas élites, adquirió la experiencia que da los siglos en el arte de gobernar esta inerme República. Santos ya lleva décadas en la política colombiana, ocupando los más altos cargos del Estado; Santos proviene de nuestras familias oligarquicas más poderosas… en resumen, tiene pedigrí.


Iván Duque es sólo un rastacuero, entendiendo esa palabra en el sentido que Rubén Darío le dio en su ensayo de 1906 titulado La evolución del rastacuerismo. El rastacuero es el recién venido, el afortunado, el mismo que simula ser lo que no es, precisamente porque no tiene experiencia, los medios, los títulos y la alcurnia. Darío se refería con esa expresión a quienes viajaba a Paris, en nuestra época de “galicismo mental” como decía Juan Valera, y luego volvían al país balbuceando francés, importando e impostando las maneras y las modas, con el fin de escenificarse socialmente, obtener prestigio y maravillar a los incautos de la sabanera Atenas suramericana. Fue el escritor José María Vergara y Vergara el que escenificó magistralmente este modus operandi o, lo que es lo mismo, la suerte del rastacuero, en su texto Las tres tazas (de chocolate, café y té): “Casimiro Viñas fue llamado Casimiro de la Vigne, y como no tenía antes sobrenombre alguno, le quedó este para secula seculorum. El mozo era de talento y se hizo el bobo; se estuvo un semestre enfadándose cada vez que le quitaban su ridículo apellido y le daban su elegante apodo. Los otros muchachos por llevarle la contraria no le llamaban sino de la Vigne. Al fin del semestre fingió el bribón de Casimiro que aceptaba el apodo por darles gusto y comenzó a firmar con él. He aquí como logró bautizarse a su gusto. Provisto de aquel apellido, de una buena figura y un carácter simpático, ha penetrado en todos los salones de lo que se llama entre nosotros alta sociedad”.


Guardadas las proporciones, lo mismo le pasó a Iván Duque. Se juntó con el patrón de la política colombiana, recibió la bendición, y el mismo se creyó que podía ser presidente. Y lo logró. Como Casimiro, tuvo que simular: no alcurnia, sino que podía gobernar un país. Tuvo que convencerse de que trabajar en una oficina del BID o ejercer poco tiempo como senador, lo avalaban para ser un estadista de talla mundial. Como Casimiro, Duque está dotado de una “buena figura y un carácter simpático”, que incluso le permite hacer monerías, sin sonrojarse, en el exterior. El efecto de tal operación, es que Duque pasó- como Casimiro- de ser un absoluto desconocido, a simular ser un gobernante de talla; pasó del anonimato a tener que ejercer el rastacuerismo y a escenificarse socialmente, ante las vigilantes aristocracias y la comunidad internacional, como un “hombre de estado”.


Santos, a diferencia de Duque, ha sido toreado en “varias plazas”, como se dice en esta taurina República maltratadora de animales. Se “las sabe todas”, como se dice coloquialmente. Por eso, cuando Uribe lo señaló con su dedo (inquisidor, la mayoría de las veces), cometió algo más que un error de cálculo: cometió un atentado contra sí mismo. Como era de esperarse, un tipo con pedigrí como Juan Manuel, jamás permitiría que un “capataz de finca” ocultara y oscureciera su mandato, su oportunidad histórica como presidente. Por eso, puso manos a la obra, y poco a poco se fue deslindando de los toldos uribistas. El uribismo, como es natural, se sintió traicionado y zaherido en sus ya diezmados principios.


Santos, por su parte, se dedicó a mejorar las relaciones internacionales con Ecuador, Venezuela y Europa. Mejoró la imagen internacional del país, y como un “estadista de talla” se supo vender muy bien a la comunidad internacional donde adquirió respeto y donde aún hoy lo admiran tanto como a Mujica. Si bien su gobierno fue neoliberal hasta los tuétanos, y vendepatria como los anteriores, hay que reconocerle que se la jugó por el propósito de la paz. Sin duda, Santos pasará a la historia por su Nobel de paz, pero más que eso, porque intentó hacerlo todo para sacar adelante el proceso con las FARC. Y quienes sufrimos la derrota con Mockus en el año 2010, tenemos que reconocer que logró crear un aire de paz, respirable, durante estos últimos 5 años. Así lo percibimos quienes hemos crecido en la violencia en este país. Estos últimos años han sido más tranquilos, hubo menos muertos; menos madres de policías, civiles y guerrilleros, sufriendo. Santos logró con la política, con su talante, lo que Uribe no pudo en 8 años con su guerrerista y macartizadora seguridad democrática. De ahí que quienes votamos por Santos en el año 2014, para evitar que Uribe volviera al poder, nos podemos dar por bien servidos, porque, en últimas, hizo aquello para lo cual fue elegido: tratar de sacar avante las negociaciones de la Habana.


Es esto lo que no perdona el uribismo. Les carcome el rencor y la envidia. Ortega y Gasset definía el rencor como impotencia, envidia, donde al adversario se lo aniquila “con la intención”, y donde se llega a creer que él no tiene “ni un adarme de razón ni una tilde de derecho”. El rencor en este caso está asociado con el re-sentimiento, ese sentimiento que se vuelve contra sí, que atiborra, debilita el propio cuerpo, el propio sentir. El resentimiento está conectado con el concepto anterior, porque es impotencia y envidia. Ese resentimiento está representado en Uribe y su séquito, en su ira y su odio contra quienes los apartaron del poder; frente a quienes se sobrepusieron a sus miserias y mediocridades, pues es cualidad del resentido sentirse desvalorado y menospreciado por quien ha escalado y ha subido más allá que él. Ellos no soportaron los logros de la paz de Santos, sus premios, su Nobel, sus reconocimientos, su imagen internacional. Hoy quieren desconocer todo lo hecho, simplemente para regresar el país al estado de antes: a la finca que ellos siempre han soñado con su cortedad de miras y sus egoístas intereses.


Iván Duque, un títere bien elegido por Uribe, para que no le pase como antes, pues “de la experiencia se aprende”, como decían las abuelas, ha heredado y es el portavoz legítimo de ese resentimiento. Y no tiene alternativa: debe seguir al pie de la letra las órdenes del padre, su omnímoda autoridad. Uribe, para decirlo en términos de Freud, es el “ideal del yo” de Duque, y frente al cual no puede rebelarse, pues sabe lo que le “corre pierna arriba” con el Centro Democrático. Aunque, si Duque fuera listo como su antecesor, traicionaría a Uribe y lograría mayorías en el congreso a punta de mermelada, pues en este país, los liberales, los conservadores, Cambio Radical, las sectas cristianas en el congreso, etcétera, se venden al mejor postor. De esta manera, lograría gobernabilidad. Pero es poco probable que esto ocurra, pues a diferencia de Santos, a Duque le falta talante y talento, personalidad, libido imperandi. connatus y voluntad de poder, de ser. Es más, le falta vocación histórica, pues puede pasar sin pena ni gloria sólo como un presidente con ceguera autoimpuesta que no se percató que la sociedad colombiana había cambiado y que la imagen internacional del país, con sus obligaciones adquiridas, no se podían echar por la borda.


Frente a la autoridad de Uribe, Duque es impotente, sumiso; se arrastra reptilmente ante sus patrones, cabizbajo, sin altivez, sin talante. Su vacío, su vacuidad, la misma que constituye al rastacuero simulador, debe llenarla con el espectáculo, obedeciendo bien y dejándose llevar por las “fuerzas extrañas” que lo rodean. Y, para terminar, permítaseme una boutade, mejor, una tontería: en los noventa, en la famosa novela “En cuerpo ajeno”, protagonizada por Amparo Grisales, el joven cuerpo de Danilo Santos, estaba poseído por el anciano espíritu del gran actor Julio Medina; en la Colombia del 2018, el de su presidente, no tan esbelto como el de Danilo, lo está por el espíritu maligno y resentido de su jefe político…habrá que esperar a que los espectros no destruyan al portador y a la insensible República.

 

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Miércoles, 11 Julio 2018 07:35

Para el ELN Colombia no tiene paz

Para el ELN Colombia no tiene paz

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) colombiano calificó ayer de fracaso rotundo el acuerdo de 2016 entre el disuelto grupo rebelde FARC y el gobierno. El ELN es la última guerrilla activa en Colombia y, actualmente, se encuentra negociando la paz con el gobierno.


“Ningún otro momento como este puede ser más claro para ratificar la validez de la lucha armada revolucionaria (...) luego del fracaso rotundo del camino de las negociaciones y los acuerdos entre las desaparecidas FARC y la oligarquía colombiana”, dijo Nicolás Rodríguez Bautista (“Gabino”), comandante máximo de la guerrilla.


“Los que fueron FARC, ni son hoy fuerza insurgente ni un real partido legal y esa gran lección es para aprenderla en lo más profundo”, agregó el líder rebelde en una carta fechada el 4 de julio pero publicada ayer en páginas web de la organización. El ELN está negociando en Cuba un acuerdo similar con el gobierno de Juan Manuel Santos, pero se hacen eco de las denuncias que han hecho las ex FARC por incumplimientos estatales, entre otros, por la falta de garantías de seguridad para sus excombatientes y de participación política, que habían sido acordados.


Santos, que dejará el poder en agosto, busca con el ELN firmar un pacto que permita llegar a la paz completa para una nación que lleva ya medio siglo de conflicto armado. Sin embargo, su sucesor, el derechista Iván Duque, prometió modificar lo suscrito con las FARC y endurecer las condiciones para continuar el diálogo con los elenos.


Las FARC firmaron un histórico pacto de paz a finales de 2016. Por lo convenido, cerca de 7.000 combatientes dejaron las armas y formaron un partido político que tendrá diez escaños en el Parlamento a partir del 20 de julio.

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Colombia: Julio será un mes crucial para la paz

El sexto ciclo del diálogo entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y representantes del Ejército de Liberación Nacional (ELN), iniciará en La Habana, el lunes dos de julio, por lo que el grupo insurgente a través de un comunicado calificó julio como “un mes crucial para la paz”.


En el comunicado mencionan que esta nueva reunión se da en un momento difícil porque la delegación del Gobierno no garantiza la reciprocidad en el cumplimiento de los acuerdos y tampoco la ejecución de las transformaciones propuestas en el proceso y acordadas en la mesa del diálogo.


Además, ELN agrega que el Gobierno colombiano condiciona el diseño completo del acuerdo y el inicio de la “participación de la sociedad en la construcción de la paz”, a que previamente se acuerde un cese al fuego. No obstante, el grupo insurgente ha decretado dos ceses al fuego unilaterales de cara a las citas comiciales de primera y segunda vuelta presidencial. Mientras tanto, continúan las negociaciones para un cese bilateral.


El escrito reitera que con el cese al fuego se debe “avanzar en la solución de la persecución, asesinatos y judicialización a los líderes y lideresas de los movimientos sociales”. El grupo insurgente hace referencia a los cientos de activistas muertos que se han registrado en lo que va del año y que se suman a la larga lista de 2017, en medio de lo que denuncian como ataques sistemáticos.
También, señala la importancia de aceptar el Derecho Internacional Humanitario (DIH) como el referente común para pactar acciones y acuerdos humanitarios.


Entretanto, el comunicado insta con preocupación los propósitos de la bancada de la derecha en el Congreso, al que acusan de pretender reducir a su más mínima expresión lo que queda de los Acuerdos firmados con ex grupo insurgente Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).


Asimismo, el ELN se manifiesta firme en el propósito de lograr la solución política al conflicto, erradicar la violencia de la política y realizar los cambios básicos urgentes.

2 julio 2018
(Con información de Telesur)

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“El Salvador vive una situación como la que lo llevó a la guerra civil”



El exalcalde de San Salvador alerta de los perjuicios de la alta tasa migratoria del país


Madrid 18 MAY 2018 - 19:45 COT
El mes pasado una caravana de más de mil migrantes centroamericanos, algunos de ellos salvadoreños que huían de la violencia de las pandillas, entre otras razones, intentaron cruzar México para llegar a Estados Unidos y pedir asilo. El grupo terminó el viaje muy mermado, con apenas cerca de 150 personas, tras las amenazas del presidente Donald Trump de militarizar la frontera para impedir su llegada. “Tenemos una violencia probablemente entre las cinco peores del mundo de países que no están en guerra ─incluso le ganamos a muchos países que sí lo están─. Llegamos a los 4.000 homicidios al año”, reflexiona sobre las razones que llevan a sus compatriotas a abandonar el país Nayib Bukele (San Salvador, 1981), el político que se perfila como uno de los candidatos clave para las presidenciales del 3 de febrero del próximo año en el país centroamericano.
“Unos 200 o 300 salvadoreños migran forzosamente a diario”, continúa el exalcalde de Nuevo Cuscatlán y San Salvador, de visita esta semana para un encuentro con ciudadanos de su país residentes en Madrid. “En algunos casos pasa porque alguien les pone en la cabeza un arma y les dice que se vayan, pero en la gran mayoría de los casos se da porque en El Salvador no hay trabajo, ni oportunidades, no pueden mantener a sus familias, o viven en una zona en la que ya mataron al vecino, a la hermana… Sumado a esta pérdida de ciudadanos, hay 12 o 14 homicidios al día”, complementa.
La secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Kirstjen Nielsen, anunció a principio de año el fin del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para más de 400.000 beneficiarios, entre ellos 195.000 salvadoreños, a quienes dio entre 12 y 18 meses para que regresen a su país o cambien su situación migratoria. El programa, creado en 1990, concedía permisos vivir y trabajar en Estados Unidos a ciudadanos de países afectados por guerras o desastres naturales. El permiso se renovaba automáticamente cada 18 meses, pero Trump lo ha eliminado y ha pedido al Congreso que legisle para regularizar la situación de los beneficiarios.
“Ahora que se quita el TPS, el país está obligado a brindar una solución a la gente que llega”, afirma Bukele, descendiente de migrantes palestinos que llegaron a El Salvador a finales del siglo XIX. “El Gobierno tiene la ventaja de que estas 200.000 personas ─que en realidad son unas 400.000 si se incluyen a los hijos nacidos en Estados Unidos─ llevan 18 años trabajando legalmente en EE UU, muchos de ellos son profesionales, graduados de las mejores universidades, empresarios, algunos de ellos millonarios… Pese a que pueden acogerse a otro estatus migratorio porque pueden invertir un millón de dólares, hay quienes también se están planteando regresar”.
En el centro de los problemas del país centroamericano está la violencia, que Bukele pide abordar como un fenómeno social. El problema se remonta, según afirma, a las causas sin resolver de la guerra que sacudió el país entre 1980 y 1992 y en la que hubo más de 75.000 víctimas mortales. “Terminó la guerra civil y se firmaron unos acuerdos de paz que no se cumplieron, solo la parte política en la que la guerrilla se convertía en partido y se desmovilizaban las tropas. Pero todo lo demás, la desigualdad social, la pobreza, la educación, la salud, la inseguridad, se mantiene”, asegura el líder del movimiento Nuevas Ideas, que abandera desde su salida del gobernante FMLN, la formación que resultó de la desmovilización de la insurgencia tras los acuerdos de paz.
“Si la sociedad salvadoreña no entiende que está enfrentada a un fenómeno social igual o más difícil que el que nos llevó a la guerra civil, no vamos a poder resolverlo”, alerta Bukele. “Tenemos que hacer dos cosas a la par: continuar persiguiendo el delito y recuperar a todos estos jóvenes, sobre todo a los que no han cometido delitos pero están en los círculos de las maras”, concluye.

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Santos y el ELN retoman el diálogo en La Habana

El gobierno colombiano planea alcanzar un cese de fuego con la guerrilla antes de las elecciones del 27 de mayo. El mandatario admite que no sería posible llegar a un acuerdo final antes del fin de su mandato, en agosto.

 

El gobierno de Colombia y la guerrilla Ejército de Liberación Nacional (ELN) retomaron ayer sus conversaciones en La Habana, Cuba. El ejecutivo de Juan Manuel Santos espera alcanzar un cese al fuego antes de las elecciones presidenciales del 27 de mayo, dijo el ayer el jefe de su delegación negociadora.


En El Laguito, un exclusivo recinto en el oeste de la capital cubana destinado a dignatarios, negociadores y garantes, se dio inicio al quinto ciclo de conversaciones, que había quedado suspendido en abril cuando Ecuador decidió retirarse como sede de los diálogos. “Este quinto ciclo de reuniones busca acordar un cese al fuego más robusto, que permita llegar a las elecciones en absoluta paz y ponga fin a secuestros, extorsiones, reclutamiento de niños, y ataques a la infraestructura”, expresó Gustavo Bell, jefe de la delegación del gobierno de Colombia. En una declaración a la prensa, Bell recordó, además, que otro de los objetivos de este ciclo es buscar mecanismos para incluir la participación de la sociedad en el proceso.


Santos ya había admitido que no sería posible llegar a un acuerdo final antes del término de su mandato, en agosto. Los esfuerzos del mandatario por mantener las conversaciones en busca de lo que ha denominado la paz completa en Colombia, podrían verse entorpecidos si la derecha, opuesta a estas negociaciones– y que lidera los sondeos–, gana las presidenciales.


Bell dijo que espera que en estas conversaciones pueda llegarse a un momento determinado en que sea la misma sociedad colombiana la que pida y le de continuidad a los diálogos independientemente del gobierno que sea elegido el 27 de mayo.


Por su parte, el jefe negociador del ELN, Pablo Beltrán, reiteró la disposición de su organización para sacar la violencia del conflicto y dejó claro que ninguna adversidad va a hacer que se levanten de la mesa. Según dijo, son conscientes de que el único camino viable para una solución política en Colombia es que la vía del diálogo salga adelante.
Sin embargo, el enviado del ELN expresó su preocupación por lo que ve como las dificultades e incumplimientos que enfrenta la aplicación del acuerdo de paz que desarmó y transformó en un partido político a la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). “De un año a otro ha crecido 20% el asesinato de líderes sociales y opositores y, pese a los reclamos, en vez de contenerse o neutralizarse, toda esta situación va configurando un genocidio de la oposición que actúa en la legalidad”, sostuvo Beltrán. “Comprenderán la preocupación nuestra, porque si a nosotros se nos invita a dejar las armas y a hacer la lucha política en la legalidad, pero nos está esperando ese escenario, deben entender de que no son muchas certezas las que nos esperan”, añadió.


Además de las delegaciones de ambas partes, estaban presentes en la reunión representantes de los países garantes: Brasil, Chile, Noruega y Venezuela. “Alcanzar la paz en Colombia constituye un anhelo histórico de toda la región de América Latina y el Caribe, y el Mundo”, dijo el garante cubano, Iván Mora, que presidía la mesa de conversaciones.
No obstante, el mandatario colombiano, expresó ayer que el proceso de paz de su país es algo que llevará tiempo. “Establecer la paz es como construir una catedral. Para ello se necesita un fundamento sólido y después muy muchos ladrillos”, dijo Santos en un panel que tuvo lugar en el marco del Congreso Anual de los Católicos de Alemania en la ciudad de Münster. Asimismo, destacó que el mayor desafío del proceso será el de convencer a las víctimas para que perdonen a quienes les hicieron daño. “Esto lleva mucho tiempo”,estimó el jefe de Estado colombiano, quien acudió a la jornada católica por invitación Adveniat, una institución de ayuda de los católicos de Alemania para Latinoamérica.


Tanto el gobierno como el ELN se mostraron dispuestos a conseguir un cese al fuego mejor al que lograron en octubre de 2017 y que se extendió por 101 días, hasta enero de 2018, en medio de críticas mutuas de incumplimientos. Al término de aquella tregua el gobierno colombiano denunció una inmediata ofensiva del ELN, que tiene unos 1.500 combatientes.


Las negociaciones se desarrollaban en Quito desde febrero de 2017, pero Ecuador renegó oficialmente como sede y garante el 20 de abril tras inusitados ataques y secuestros realizados por disidentes de las disueltas FARC en su territorio. Ahora La Habana tomó la posta.


La isla caribeña, también acogió durante cuatro años los diálogos de paz con las FARC, que culminaron a finales de 2016.


Cuba tiene los requisitos necesarios para que las negociaciones fluyan: experiencia en el tema, cercanía geográfica, confidencialidad y seguridad, características que destacaron tanto el gobierno colombiano como las FARC durante sus diálogos.


Guerrilla con orígenes cristianos, el ELN nació en 1964 bajo la influencia de la revolución cubana y de uno de sus líderes, Ernesto Che Guevara.


La isla socialista, que estrena a Miguel Díaz-Canel como presidente y sucesor de los hermanos Fidel y Raúl Castro, ya acogió ocho rondas de conversaciones entre el gobierno de Colombia y el ELN entre diciembre de 2005 y agosto de 2007, aunque sin éxito.

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