La muerte de Junior Jein y el poder que tiene miedo

Cuenta el primer libro de Samuel que el rey Saúl tenía muchos miedos de perder el poder y andaba ansioso y muy estresado; para aliviarlo de estos males alguno de sus funcionarios le aconsejó que se trajera a su palacio al joven David que tenía fama de sonar el arpa y cantar bien. Y así fue, David resultó en la corte y tocaba para el rey y lo calmaba; pero, muy pronto, a Saúl le empezó a chocar la música de David y empujado por sus demonios intentó clavarlo en la pared y así deshacerse de él: Las melodías del muchacho no le entretenían más y más bien alborotaban sus miedos, su ansiedad, su estrés y sus demonios.

El poder corrupto, ese que ostentaba Saúl, y todos los otros arbitrarios antes y después de él, nunca resiste el arte y esto porque la belleza, allí donde se le permita brotar, en la música o en la poesía, en la pintura o en los tatuajes, en los grafiti o en la fotografía, en las caricaturas o en las trovas, en los libros o en la danza, en la liturgia o en las fiestas populares, en los monumentos o también en los anti monumentos, en lo que sea, nombra lo innombrable, empuja desde dentro a los que se extasían en ella, y porque delante de una obra maestra ya no hay masas, hay personas y gente muy digna y esto, que es también muy sencillo y sin alardes, desarma a los tiranos de sus señuelos para manipular.

La historia de David se repitió en Colombia,el pasado domingo,13 de junio; el poder, no se sabe todavía si el poder legal o el ilegal, porque aquí en este país hay de los dos y no raramente son cómplices y se mezclan, se fastidió con la música de Junior Jein, un cantante del pueblo negro que con su salsa choke y la música tradicional del Pacífico hacía temblar consciencias; sus letras y su ritmo eran más que entretenimiento y resultaron retratando la realidad de nuestro país. Tristemente, hay que anotar que Junior Jein no tuvo la misma suerte del músico David: mientras que Saúl falló en su intento criminal contra David, los sicarios contratados en el caso de Junior Jein le descargaron cargas de fúsil y de pistola y lo dejaron bien muerto.

El poder en el Israel de la Biblia no resistía las canciones de David y el poder en Colombia no resistió las canciones de Junior Jein; es que también aquí el poder tiene miedo de perder y anda ansioso, estresado y lleno de demonios y ya sólo sabe disparar; estas canciones nos entregaban toda la fiesta y la fuerza de la cultura negra, la belleza del Pacífico, la alegría de Buenaventura y todo eso fastidió. Es que este país, lo hemos visto en la forma como el gobierno y la autodenominada “gente de bien” han reaccionado ante la protesta social, quiere oír un solo relato, se obstina en desaparecer y asesinar a los líderes que proponen alternativa. Este país, es doloroso escribirlo, parece no resistir el arte, nunca ha oído lo que un día apuntó Dostoievski y es que la belleza salvará el mundo.

La primera vez que vi actuar a Junior Jein fue el año pasado cuando después de la masacre de Llano Verde en Cali, en la que murieron cinco niños negros, él y sus amigos, a ritmo de currulao y de rap, compusieron y cantaron para preguntar “¿Quién los mato?”; como homenaje, ahora que lo hemos enterrado, quiero recordar la estrofa que le tocó interpretar a Junior Jein, en esa obra que es, como en su momento tituló el diario El Espectador, “más que una canción, un clamor por la justicia en Colombia”. Así cantaba el artista reclamando por los menores masacrados: “Le exijo a la justicia que este caso se aclare y que no quede impune como casi siempre lo hacen; nada, la vida de los negros no importa nada, lo primero que dicen es: «andaba en cosas raras»…. como Jean Paul, Jair, Leyder, Álvaro y Fernando; somos víctimas del sistema y abandono del Estado. Pero el pueblo no se rinde, ¡carajo!”. Ahora, en este día triste y de esperanza, tendríamos que hacer coro con él y pedir que no solo la muerte de los de Llano Verde, sino también la del mismo Junior Jein, y la de tantos y tantos masacrados en este país, encuentren justicia y no queden en la impunidad.

Miles de personas que despidieron a Junior Jein, en Buenaventura y en Cali, gritaban bien duro y con honda fe -“no se fue, no se fue”… y tienen razón, Saúl no pudo callar la música de David, los poderes de aquí tampoco la de Junior Jein. La belleza es lo más revolucionario y esto porque nadie la puede matar.

Por Jairo Alberto, mxy

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Photo credit Victor Barro

En 1972 el Presidente chileno Salvador Allende denunciaba ante las Naciones Unidas la falta de regulación y de control de las empresas transnacionales. En la actualidad, tras múltiples esfuerzos en este ámbito, se avanza hacia un Tratado Vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En este artículo destacamos cómo este proceso puede constituir una piedra angular frente a la gobernanza corporativa global.

En 1972, menos de un año antes de su asesinato durante el golpe de Estado de Augusto Pinochet, el presidente chileno Salvador Allende afirmaba ante las Naciones Unidas:

“Estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones y los Estados. Éstos aparecen interferidos en sus decisiones fundamentales —políticas, económicas y militares— por organizaciones globales que no dependen de ningún Estado y que en la suma de sus actividades no responden ni están fiscalizadas por ningún Parlamento, por ninguna institución representativa del interés colectivo. En una palabra, es toda la estructura política del mundo la que está siendo socavada (…)”1  

Allende apuntaba de ese modo a las empresas transnacionales (ETN),2 las cuales se han ido consolidando como actores centrales en el proceso de globalización capitalista. Para calibrar su poder económico, recordemos que 30 de las 100 primeras economías mundiales, son empresas transnacionales, con ingresos superiores al PIB de varios países.3 Su poder se encuentra cada vez más concentrado, prueba de ello, el 80% de los beneficios de las cadenas globales de suministro se concentra en únicamente el 10% de las empresas.4  

Una de las denuncias sobre las prácticas de las ETN que ha cobrado más fuerza últimamente en el Norte Global, mediante los ejemplos de Amazon, Alphabet (Google), entre otras, se vincula con la evasión fiscal.5 Las implicaciones para los países empobrecidos son enormes, puesto que ésta práctica de las ETN les cuesta cada año 100.000 millones de dólares6. Las personas con menos recursos son las más afectadas puesto que al recaudar menos, los Estados optan por recortes en servicios públicos como la educación o la sanidad. Sin embargo, esta realidad no es sino la punta del iceberg de un conjunto de conflictos económicos, sociales y ambientales que involucran a las ETN en todo el planeta. Si consideramos, por ejemplo, el Atlas de Justicia Ambiental de la UAB,7 observamos que los más de 3.000 conflictos socioambientales registrados involucran como mínimo a una ETN. Además, en más del 80% de los casos, las comunidades afectadas no han accedido a la justicia o a algún mecanismo de reparación por severas violaciones de los derechos humanos o daños al medio ambiente. La misma situación de impunidad se destaca en el mapeo de violaciones en el Sur Global cometidas por empresas con sede y/o operaciones en Catalunya que ha comenzado a elaborar el Grup d’empreses i drets humans.8    

Es importante resaltar que detrás de cada conflicto se ubican resistencias por parte de los colectivos afectados, a pesar de que crece la represión y de la criminalización de las personas que defienden el territorio y los derechos humanos. Una de las mejores estrategias que han ido desarrollando se ubica en las redes internacionales de apoyo y de solidaridad. Entre ellas, nos referiremos a la “Campaña Global para reivindicar la soberanía de los Pueblos, desmantelar el poder corporativo y poner fin a la impunidad” (Campaña Global), que abarca a más de 220 movimientos, organizaciones sociales y sindicatos en todos los continentes,9 y en la cual se integran varias ONGs catalanas.   

La Campaña Global pretende enfrentarse a la arquitectura de la impunidad de las transnacionales, basada en la gobernanza corporativa global. Ésta última se ha ido consolidando en los últimos treinta años en base a: un derecho internacional que protege con normas vinculantes a las ETN, gracias a los miles de tratados de libre comercio y de protección de las inversiones actualmente vigentes; la legitimación de las empresas, invitadas a co-redactar las regulaciones que se les apliquen; y la aplicación del “derecho blando” o códigos voluntarios como los Principios Rectores de la ONU, cuando las transnacionales violan los derechos humanos. El resultado de la gobernanza corporativa se ubica en una profunda asimetría entre los derechos humanos y los intereses empresariales. De forma tal, que actualmente no existen tribunales internacionales sustentados en el sistema internacional de los derechos humanos, desde donde se pueda exigir a las ETN la rendición de cuentas.   

Si bien en los últimos años se han desplegado varias iniciativas, sobre todo en Europa, para responder ante este desafío,10 no se ha logrado aún contar con un marco legal sólido. Uno de los resultados más esperanzadores se ubica en la histórica votación del Consejo de Derechos Humanos en 2014, que aprobó la creación de un Grupo de Trabajo intergubernamental de composición abierta (OEIGWG por sus siglas en inglés) cuyo mandato consiste en elaborar un instrumento jurídicamente vinculante (Tratado Vinculante) para las ETN y otras empresas en materia de derechos humanos.11  

La Campaña Global presionó desde 2013 para que este proceso iniciara y ha desplegado desde entonces un gran número de esfuerzos. Entre sus estrategias, cabe destacar la conformación de redes aliadas en apoyo al Tratado, como la Alianza para el Tratado,12 la Red Interparlamentaria Global, y la Red de Autoridades Locales en apoyo al Tratado.13 Además, una de las principales contribuciones ha consistido en elaborar propuestas concretas para los contenidos del propio Tratado Vinculante, con el objetivo de que sea lo más ambicioso posible. Entre estas propuestas, elaboradas con el liderazgo de las comunidades afectadas, destacamos:14

  • La necesidad de que el Tratado abarque el conjunto de obligaciones que los Estados deben imponer a las ETN para garantizar los derechos humanos y el medio ambiente
  • La necesidad de abarcar la responsabilidad jurídica empresarial a lo largo de las cadenas globales de suministro 
  • Sanciones claras y regímenes de responsabilidad administrativa, civil y penal para las ETN
  • La primacía de los derechos humanos y la superioridad jerárquica sobre los tratados de comercio e inversiones, desarrollando obligaciones específicas como el rechazo del mecanismo de solución de disputas inversor-Estado (conocido como ISDS)
  • La previsión de obligaciones específicas para las ETN y las instituciones financieras internacionales implicadas en las violaciones de derechos humanos 
  • Disposiciones que faciliten el acceso a la justicia para las comunidades afectadas, tales como la inversión de la carga de la prueba, y fondos para los gastos legales de los afectados. 

En octubre de 2021 tendrá lugar la 7ª Sesión del OEIGWG en Ginebra, en la cual se debatirá sobre el nuevo borrador de Tratado que debe elaborar Ecuador, el cual preside el OEIGWG. A pesar de que existen incertidumbres sobre cómo evolucionará el Tratado, en función de la correlación de fuerzas entre Estados y la fuerte presión de las ETN, la propia existencia de esta negociación constituye un gran paso frente a la arquitectura de la impunidad corporativa. Y en todo caso, queda claro que las organizaciones de la sociedad civil seguirán disputando este espacio y abriendo otros que permitan fortalecer el proceso. Un claro ejemplo se ubica en el Centro Catalán de Impactos de las Empresas en el Exterior15 impulsado por el Grup d’Empreses i Drets Humans de Lafede.cat y la Taula Catalana per la Pau i els Drets Humans a Colòmbia, aprobado por el Parlament de Catalunya en 2020, y cuya ley de creación ha sido registrada y debería ser una realidad este año. 

 

Por Mónica Vargas | 24/06/2021

 

Notas

  1. Véase: http://www.abacq.net/imagineria/cronolo4.htm 
  2. De acuerdo con la definición establecida por la Subcomisión de la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos en 2003, una  ETN es: “una entidad económica que realiza actividades en más de un país, o un grupo de entidades económicas que realizan actividades en dos o más países, cualquiera que sea la forma jurídica que adopte, tanto en su propio país como en el país de la actividad, y ya sea que se le considere individual o colectivamente” [véase: CETIM (2016). Impunidad de las empresas transnacionales, https://www.cetim.ch/wp-content/uploads/br-impunit%C3%A9-fusionn%C3%A9-esp.pdf, p. 102]. Una ETN puede ser privada o pública y al considerarla conviene siempre a la cadena de suministro. En esta última se integran empresas distintas de la ETN pero que contribuyen en su funcionamiento mediante la provisión de fondos y materiales para la producción de bienes o servicios. En la cadena se incluyen a los contratistas, subcontratistas, y a los proveedores con los cuales la empresa matriz o aquellas controladas por ésta han establecido  relaciones comerciales. 
  3. Fuente: Banco Mundial (2021). PIB por país a precios actuales. https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD?most_recent_value_desc=true&view=chart; Fortune Magazine (2021). Fortune 500. https://fortune.com/global500/. Una sola empresa como la gestora de fondos Blackrock, ha llegado a tener activos por más de 7,5 billones de euros, e inversiones en la mayoría de empresas del Ibex 35 y  del CAC 40 (véase: https://directa.cat/blackrock-dispersar-les-inversions-per-concentrar-el-poder/). 
  4. Véase: https://csa-csi.org/wp-content/uploads/2020/03/Cartilla_Didactica_Cadenas_Globales_de_Produccion_2018.pdf
  5. Véase por ejemplo: https://www.elsaltodiario.com/amazon/paga-menos-8percent-impuesto-beneficios-todo-mundo 
  6. Véase: https://nuso.org/articulo/gaidoni-la-evasion-fiscal-de-las-empresas-transnacionales-es-una-violacion-de-los-derechos-humanos/ 
  7. Véase: https://ejatlas.org/
  8. Véase: https://alertadh.org/ 
  9. Véase: https://www.stopcorporateimpunity.org/ 
  10. Véase al respecto el análisis de OMAL: https://omal.info/spip.php?article9369 
  11. Véase: https://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/WGTransCorp/Pages/IGWGOnTNC.aspx 
  12. Véase: https://www.treatymovement.com/ 
  13. Véase: https://bindingtreaty.org/ 
  14. Véase también: https://www.stopcorporateimpunity.org/tratado-vinculante-proceso-en-la-onu/?lang=es 
  15. Véase: https://www.lafede.cat/ca/el-ple-del-parlament-dona-llum-verda-a-la-llei-de-creacio-del-centre-dempreses-i-drets-humans/ 
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La herencia de Netanyahu en Israel: una fuerte erosión de la democracia

El país dividido que deja Benjamín Netanyahu a sus sucesores debe cambiar radicalmente para no hundirse en un ensimismamiento dañino para la sociedad. Si atendemos a la erosión que ha experimentado en los últimos doce años, la democracia israelí está en peligro. Netanyahu ha atacado con una energía sin precedentes a las principales instituciones del país, desde la judicatura hasta la prensa.

 

 Los últimos doce años al frente del gobierno (2009-2021) y los tres años anteriores en el mismo cargo (1996-1999) han convertido a Benjamín Netanyahu en el político occidental que más tiempo ha ocupado esa posición, con excepción de la canciller Angela Merkel, y le han permitido moldear el estado judío a su antojo, dejando una herencia que ha erosionado la democracia y que sin duda perdurará en el futuro.

El descrédito de la democracia puede observarse en numerosos aspectos de la sociedad israelí y es consecuencia natural del nacionalismo y el religionismo.

Durante su prolongado mandato el país se ha convertido en lo que se denomina una "democracia iliberal", en la que todo el poder se ha concentrado en sus manos, sirviéndose de las mayorías que le han dado las urnas para oprimir a los sectores que no comulgaban con sus ideas.

La justicia

La judicatura ha sido posiblemente el frente de la política interior al que Netanyahu ha dedicado más tiempo. Lo ha debilitado todo lo que ha podido, tanto él como los ministros de Justicia que ha designado y que permanentemente se han enfrentado a los jueces, especialmente a los del Tribunal Supremo. Ha sido una persecución en toda regla argumentando que el parlamento, y no los jueces, es quien debe decidir lo que se hace y que el parlamento no debe obedecer las decisiones del Supremo cuando hay discrepancias entre los dos poderes.

Sus ataques a la justicia se han intensificado en los últimos años, ya desde antes de que comenzara el juicio contra la corrupción que ahora se está celebrando en un tribunal de distrito en el sector ocupado de Jerusalén.

Netanyahu ha creído que, respaldado por una mayoría parlamentaria, podía hacer y deshacer a su antojo al margen de las leyes, y no está claro cómo y hasta dónde podrá recuperarse el Supremo de esos embates que lo han desacreditado entre una buena parte de la población más populista.

La crispación

La crispación ha alcanzado límites desconocidos, incluso superiores a los que existieron en el periodo previo al asesinato de Yitzhak Rabin en noviembre de 1995. Los citados ataques contra la justicia, o contra la policía y la prensa, han contribuido a crear un clima de tensión y división permanente que Netanyahu y su entorno han impulsado conscientemente puesto que consideraban que la crispación y la división les beneficiaba electoralmente.

Esa misma política de enfrentamiento es la que Netanyahu ha empezado a aplicar en el parlamento desde mediados de este mes de junio como jefe de la oposición. Su nueva responsabilidad en la Kneset sin duda augura malos momentos para el gobierno de Naftalí Bennett, especialmente si, como todo parece indicar, mantiene el sistemático descrédito del sistema en su conjunto.

Palestinos

Los doce últimos años se han caracterizado por una creciente expansión colonial judía en los territorios ocupados, encerrando a los palestinos en guetos cada día más precarios que se sostienen por la ayuda que reciben de Occidente. Netanyahu ha conseguido que los palestinos sobrevivan en un estado de hibernación permanente a la espera de que más pronto o tarde se presente la ocasión de darles la patada definitiva.

Esta misma política continuará con el nuevo gobierno si EEUU y Europa no dan un golpe sobre la mesa y obligan a Israel a cumplir las resoluciones internacionales. Es una cuestión que sobre todo está en las manos de Biden, pero también de los europeos. Los mandatarios Angela Merkel y Emmanuel Macron deberían implicarse puesto que la solución de este conflicto redundará en beneficio de Europa y apuntalará su estabilidad.

Irán

Irán es una bicoca que permite a Israel apartar la atención internacional de la brutal ocupación militar de los territorios palestinos. Con las negociaciones de Viena a pleno rendimiento, es muy probable que pronto se restablezca el acuerdo nuclear de Barack Obama de 2015, un acuerdo contra el que Netanyahu ha luchado con todas sus fuerzas.

No está del todo claro cuál será la actitud del nuevo gobierno con respecto a Teherán, entre otras cosas porque dependerá de las decisiones que adopte el presidente Joe Biden, pero el choque con Irán seguirá siendo positivo y ventajoso para Israel por muchos motivos, en particular porque pone en la órbita israelí a varios países sin escrúpulos, como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, lo que se traducirá en importantes negocios, sobre todo militares y de inteligencia.

El objetivo de las potencias mundiales debe ser impulsar la cooperación entre los países de Oriente Próximo, pero esto solo puede hacerse partiendo de la justicia. Durante décadas el cinismo occidental ha contribuido a la desestabilización de la región, lo que se ha traducido en una instabilidad que ha llegado a Occidente de manera repetida y constante.

Encaminar a Oriente Próximo hacia un futuro mejor requiere ante todo resolver el conflicto entre Israel y los palestinos, algo en lo que Netanyahu no tiene el menor interés. El nuevo primer ministro Bennett es de la misma escuela, de hecho empezó su carrera política a las órdenes de Netanyahu y es tan radical como él. Si ese problema persiste, lo más probable es que toda la región continúe bajo la precariedad e inestabilidad de las últimas décadas.

23/06/2021 12:08 Actualizado: 24/06/2021 07:44

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Lunes, 21 Junio 2021 05:59

Desobediencia

Desobediencia

La resistencia pacífica frente a la violencia del poder

La desobediencia civil forma parte intrínseca del ejercicio de la ciudadanía como un derecho, una manera de estar en contra de las leyes injustas; aquellas que excluyen, marginan y mantienen la desigualdad latente en la sociedad. También forma parte de la lucha contra la inacción, la omisión o la dejación de funciones para activar políticas incluyentes e igualitarias.

Las manifestaciones que se llevan dando en Colombia desde el pasado 28 de abril se pueden considerar desobediencia civil porque cumplen con las dos premisas que señalaba Fernández Buey de que se ejerza públicamente y que se haga de manera pacífica. Aunque se les acuse de vandalismo como estrategia comunicativa para poner en su contra a esa población mediáticamente analfabeta. Además, las personas y colectivos en lucha son conscientes de sus acciones y están comprometidas con la sociedad colombiana. Su comportamiento no está “movido por el egoísmo personal o corporativo, sino por el deseo de universalizar propuestas que objetivamente mejorarán la vida en sociedad”.

Aceptan la democracia, pero no esa que están poniendo en práctica sus gobernantes. Ejercen la desobediencia civil y la resistencia como parte esencial de esa supuesta democracia participativa reconocida en la Constitución Política de 1991:

“El pueblo de Colombia, en ejercicio de su poder soberano (…) y con el fin de fortalecer la unidad de la nación y asegurar a sus integrantes la vida, la convivencia, el trabajo, la justicia, la igualdad, el conocimiento, la libertad y la paz, dentro de un marco jurídico, democrático y participativo que garantice un orden político, económico y social justo”.

Las acciones ciudadanas en marcha son una manera de poner en la calle el artículo 95.5 de su constitución (Participar en la vida política, cívica y comunitaria del país) y de profesar lo establecido en el 95.4 (Defender y difundir los derechos humanos como fundamento de la convivencia pacífica).

El Gobierno colombiano, por el contrario, parece desconocer su propia carta magna y se enroca en ser un poder sordo sostenido contra toda decencia democrática por un brazo armado que conculca sistemáticamente los derechos civiles. Un Gobierno que se ha encontrado con la fuerza de una movilización ciudadana que, pese a las acusaciones infundadas sobre vínculos guerrilleros, castrochavistas o revolucionarios, está cimentada en la solidaridad y el compromiso del pueblo con la lucha por una vida digna.

Apelar al deterioro de las fuerzas de producción por culpa del Paro Nacional es ignorar que esas fuerzas son (Sacristán dixit) más de destrucción (de la dignidad de la clase trabajadora, del empleo decente o de la naturaleza, entre otras) que de creación de verdaderas condiciones para el crecimiento de la población y del país.

De H.D. Thoreau, pasando por L. Tolstoi, M. Gandhi o M. Luther King, hasta llegar a A. Haidar y a la joven G. Thunberg, la ciudadanía colombiana movilizada está dando muestras de su desobediencia civil legítima y justa. La plataforma El Derecho a No Obedecer, “de iniciativas ciudadanas para explorar nuevas formas de participación desde la desobediencia”, ha creado, con motivo de estas acciones ciudadanas, la campaña Expulsar para Soñar cuyo objetivo es “conversar sobre la importancia de los símbolos y las nuevas narrativas como una acción de Expulsión No Obediente”, proponiendo dejar de lado las agresiones y los egoísmos para construir solidaridades que transformen la sociedad.

Un proyecto de “formación política no electoral” que se inspira en la obra de Fernando González, el brujo de otra parte, el caminante a pie que afirmaba que “en Colombia hay muchos doctores, muchos poetas, muchas escuelas y poca agricultura y pocos caminos”, lo que hacía que faltara pensamiento crítico “Los pueblos en los que la juventud no piensa, por miedo al error y a la duda, están destinados a ser colonias”.

El denominado paro nacional que lleva vigente en Colombia desde hace ya cuarenta y cinco días es una muestra palpable de que, por fin, el pueblo ha decidido pensar y poner en marcha lo que su pensamiento le está diciendo, que hay que luchar contra las injusticias, que ya está bien de crímenes de Estado, de desapariciones forzadas, de violación de derechos y de desigualdad social.

Camus respaldaba, con su defensa a ultranza de un periodismo libre, el derecho de la ciudadanía a construir su propia libertad. El autor argelino ponía la desobediencia como uno de los requisitos para ejercer libremente el periodismo “Frente a la creciente marea de la estupidez, es necesario también oponer alguna desobediencia”, defendiendo “servir a la verdad en la medida humana de sus fuerzas” o “al menos rechazar lo que ninguna fuerza le podría hacer aceptar: servir a la mentira”.

Por su parte, Fernández Buey, al analizar la propuesta desobediente de Gandhi, afirmaba que: “la desobediencia civil no comporta anarquía sino crecimiento social, siempre que el Estado reprime la desobediencia civil lo que en realidad está haciendo es tratar de aprisionar la conciencia”. Para el autor español, la desobediencia civil es “una forma excepcional de participación política en la construcción de la democracia”.

Un recuerdo para un desobediente colombiano que nos ha dejado: don Raúl Carvajal, un ciudadano que se pasó meses con su furgoneta aparcada en la carrera séptima con la actual avenida Misak denunciando y reclamando justicia por la muerte de su hijo soldado por no acceder a entrar en la práctica criminal de los falsos positivos.

Tal vez la pregunta que todo el mundo debería plantearse es la que el maestro Gonzalo Arango se hizo, y le hizo, a Desquite “¿No habrá manera de que Colombia, en vez de matar a sus hijos, los haga dignos de vivir?”

20 Jun 2021

Por Iñaki Chaves

(publicado en Mundo Obrero el 14 de junio de 2021)

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Lunes, 21 Junio 2021 05:49

Fue Teté

Al término del encuentro del presidente estadunidense, Joe Biden, con su par ruso, Vladimir Putin, el jefe de la Casa Blanca aseguró que Moscú ha perdido credibilidad ante el mundo por interferir en elecciones de otros países, olvidando el historial estadunidense de intervenciones. La imagen, hace unos días en Ginebra. Foto Afp

Biden, al concluir su gran reunión cara a cara con Putin la semana pasada, comentó a los medios que Rusia ha perdido credibilidad ante el mundo: "¿Cómo sería si Estados Unidos fuera percibido por el resto del mundo como interfiriendo de manera directa en las elecciones de otros países y todos lo sabían?"

Nadie sabía si reír o llorar. Con una carrera política de décadas en el Senado e incluso jefe del Comité sobre Relaciones Exteriores, ¿es posible que Biden no sabe que su país tiene una larga historia de interferencia en los asuntos políticos, incluyendo elecciones, de otros países, incluyendo el de Putin?

Al preguntar a algunos expertos sobre política exterior, incluyendo la clandestina, concluyeron que por supuesto que lo sabe, pero lo justifica con esa infantil idea del "excepcionalismo" de que cuando Estados Unidos lo hace es por el bien y para la democracia, y que cuando otros países, como Rusia, se atreven, siempre es con fines malignos.

Estados Unidos ha intervenido en las elecciones de otros países en por lo menos 81 veces entre 1946 y 2000, casi todas en secreto, según un experto académico que ha intentado hacer una lista completa.

La primera operación clandestina mayor de la recién creada CIA fue interferir en la elección en Italia en 1948 para evitar un triunfo de los comunistas y se calcula que más de 65 millones de dólares fueron invertidos por la CIA en ese país desde entonces hasta principios de los años 70 para estos fines.

La mano estadunidense ha interferido en procesos políticos y electorales en casi todos los continentes. Esto se ha hecho de varias maneras, desde invertir fondos para partidos y conducir campañas de propaganda, hasta medidas más extremas que incluyen asesinatos de líderes políticos, apoyo a golpes de Estado e intervenciones militares directas para frenar el resultado de elecciones y de otros procesos políticos, incluyendo revoluciones y luchas de liberación nacional. La lista es larguísima y conocida: Guatemala, Cuba, República Dominicana, Brasil, Bolivia, Guyana, Haití, así como Irán, el Congo, Vietnam, Tailandia, Corea del Sur, Afganistán, Grecia, y hasta Australia, por mencionar sólo algunos.

Henry Kissinger comentó sobre la elección democrática de Salvador Allende en Chile en 1970: "no veo por qué necesitamos quedarnos quietos y observar a un país volverse comunista por la irresponsabilidad de su propio pueblo". Tres años después, en el primer 11-S, la mano estadunidense estaba muy presente en el golpe militar contra ese gobierno.

Con Ronald Reagan se creó el Fondo Nacional por la Democracia, o NED, que reparte fondos a partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales, publicaciones y ONG en varios países para "promover la democracia". Según algunos, hace abiertamente lo que la CIA antes hacía de manera secreta.

El gobierno estadunidense, con Clinton, interfirió en la elección de 1996 en Rusia para ayudar en la relección de Boris Yeltsin, incluida la canalización de fondos del FMI para usos electorales, prestando consultores políticos y encubriendo el fraude electoral.

Y durante casi seis décadas ha promovido el cambio de régimen en Cuba a través del bloqueo y de un sinnúmero de operaciones clandestinas (https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2021/06/ 20/derrocamiento-del-gobierno-abel-prieto-8949.html).

Noam Chomsky, en 2017, poco después de que acusaciones de interferencia rusa en las elecciones estadunidenses en 2016 detonaron furia y protestas por políticos en Washington, recordó que "la historia de la política exterior de Estados Unidos, especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, es en gran medida definida por la subversión y el derrocamiento de regímenes extranjeros, incluyendo parlamentarios, y el uso de la violencia para destruir organizaciones populares que podrían ofrecer a la mayoría de las poblaciones una oportunidad para participar en la arena política".

El ideal democrático en la política exterior estadunidense, explicó, es sencillo: "eres libre de hacer lo que quieras, siempre y cuando sea lo que nosotros queremos que hagas".

The Clash. Washington Bullets. https://open.spotify.com/track/ 6vkYJbpPG8WOxv8MlbDPmw?si=dd5df1b04a89437b

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Ante el testimonio de Juan Manuel Santos en la Comisión de la Verdad

Comunicado a la opinión pública

Yo, Luz Marina Bernal Parra, me veo en la necesidad de emitir este comunicado ante las múltiples peticiones que he tenido de diversos medios de comunicación nacionales e internacionales para expresar mis opiniones sobre el testimonio que el ex Presidente y ex Ministro de Defensa Juan Manuel Santos dio el pasado 11 de junio ante la Comisión de la Verdad.

- En primer lugar, y ante la replica realizada por el ex Presidente Álvaro Uribe Vélez de dicho testimonio en Semana, quiero manifestar que ambos a pesar de querer mostrar públicamente sus diferencias en busca de una polarización del país, son responsables directos de los crímenes de Estado que sucedieron bajo sus mandatos, incluido el asesinato de mi hijo Fair Leonardo Porras Bernal asesinado el 12 de enero de 2008. Por eso, cuando me preguntan cómo trabajar por la paz y la reconciliación de Colombia comenzaría diciendo que tanto Juan Manuel Santos como Álvaro Uribe Vélez tienen que ser juzgados ante los Tribunales. Porque los dos fueron la máxima autoridad en la línea de mando de las Fuerzas Armadas de este País.

- En segundo lugar, manifestar mi inconformidad con la Comisión de la Verdad que facilitó un espacio en directo para que Juan Manuel Santos lavara su imagen y diera un discurso revictimizante para todas y cada una de las víctimas. Fue un descaro su teatro de pedirnos perdón. Fue un montaje indignante.

Además, Juan Manuel Santos estuvo todo el tiempo que necesitó para leer su discurso. Sin embargo, yo como víctima, tanto en mi intervención en La Habana cuando fui invitada para ser parte de la 1º Delegación de víctimas, como en mi única intervención en la 1º Audiencia Pública en la que participamos las víctimas del caso Nº 003 en la Jurisdicción Especial para la Paz me dieron sólo 15 minutos y cuando se cumplió este tiempo la Magistrada del caso, Catalina Díaz, me pidió que terminara. Mientras que los victimarios tuvieron jornadas enteras. Por eso, yo no entiendo a qué se refieren cuando dicen que las víctimas somos el centro de este proceso. Y más cuando existe un cúmulo de víctimas que no han podido denunciar ni han sido escuchadas, por miedo, por amenazas, porque no conocen sus derechos o porque ningún servidor público se ha acercado a ellas.

Al igual le pido a la Comisión si tan transparente quiere ser en el esclarecimiento de la Verdad de los crímenes de Estado, de los mal llamados falsos positivos, que haga público no sólo el testimonio sino todos los documentos que Juan Manuel Santos entregó ese día a la Comisión. Incluidas todas las Directivas aprobadas, algunas de las cuales no hemos tenido acceso en todos estos años de denuncia.

- En tercer lugar, y haciendo referencia al contenido del testimonio, en estos 13 años de lucha que llevó desde que asesinaron a mi hijo he escuchado muchos discursos, bonitas palabras que a menudo no son consecuentes con los hechos. En ese sentido me gustaría recordarle a Juan Manuel Santos dos cosas: La primera, que durante las negociaciones de Paz, e incluso posteriormente, siempre dijo que los crímenes de Lesa Humanidad no serían competencia de la Jurisdicción Especial para la Paz y por lo tanto no serían amnistiados. Lo que no se cumplió. Quiero recordarle que yo logré lo que muy pocas víctimas han logrado en este país, que los seis militares implicados en el asesinato de mi hijo fueran condenados a penas de 53 y 54 años de prisión por desaparición forzada agravada, homicidio agravado, concierto para delinquir agravado y uno de ellos, además, por falsedad ideológica en documento público. El Tribunal Superior de Cundinamarca el 30 de julio de 2013 declaró que el asesinato de mi hijo es un crimen de Lesa Humanidad. Lamentablemente, sin que nadie me lo comunicara y con el riesgo para mi vida que implica, los seis militares fueron puestos en libertad al acogerse a la JEP. Incluido el Mayor Marcos Wilson Quijano quien estuvo prófugo de la ley y que fue detenido cuando su mujer lo denunció por maltrato. Entonces, ¿de que sirven sus discursos?

La segunda es recordarle a Juan Manuel Santos que los crímenes de Estado, los mal llamados falsos positivos, no son hechos que sucedieron dentro del conflicto armado. Nuestros hijos fueron engañados con falsas promesas para llevárselos lejos de sus casas y ser asesinados por el Ejército para presentar sus triunfos. Pero he de recordarle que había una clara desventaja, nuestros hijos estaban desarmados, nunca hubo confrontación armada.

No fue fácil tener que escuchar al señor Juan Manuel Santos durante más de dos horas enumerar sus actuaciones, describiendo las políticas de Derechos Humanos e insistiendo en sus “esfuerzos” para concluir que bajo su Ministerio “se investigaron, denunciaron y acabaron con los Falsos Positivos”. No estoy de acuerdo, por eso me gustaría pedirle que explique al país por qué fue durante su Ministerio cuando se dieron el mayor número de estos crímenes de Estado y cómo fue que continuaron en su Presidencia. Que explique cómo puede ser que una práctica sistemática de criminalidad que viene sucediendo desde los años 80, denunciada dentro y fuera del país, con sentencias en firme, fuera según sus palabras para el año 2006 sólo “rumores” con “evidencias débiles”. Quiero saber también por qué para estos crímenes de Estado se habla de responsabilidad moral y no de responsabilidad penal. Y por qué cuando hace referencia a momentos en los que destituyeron militares, lo que no dice es que esas medidas no tuvieron consecuencias penales e incluso algunos fueron premiados como el señor Mario Montoya con una Embajada. ¿Por qué no se han abierto acusaciones judiciales contra ellos?

- En cuarto lugar, quisiera hacer dos aclaraciones a dos cuestiones: al perdón y a la reconciliación.

Respecto a la primera, yo Luz Marina Bernal no estoy dispuesta a aceptar de Juan Manuel Santos su perdón frío, calculador e impuesto que trae beneficios como la libertad para los victimarios. Y si tanto le dolió como dice en su testimonio, por qué no evitó las matanzas y por qué no se entrega a la Justicia.

Respecto a la reconciliación, cómo nos piden eso en pleno conflicto, cuando el

irresponsable mal gobierno de Iván Duque mantiene la continuidad de la destrucción de lo que quedó del proceso de paz; cuando siguen las grandes violaciones de los Derechos Humanos en las regiones, donde no quieren reconocer todo lo que está pasando por parte de la Fuerza Pública; cuando la sistematicidad de los crímenes de Estado ha aumentado incluso en las ciudades; cuando continúan los asesinatos a líderes sociales y a excombatientes firmantes de la paz; y cuando en el marco del Paro Nacional la Fuerza Pública con la complicidad de civiles armados sigue desapareciendo, torturando y asesinando a la población como se ha visto en estos días.

- Por último, quisiera pedir que por respeto a todas las víctimas colombianas, Juan Manuel Santos devuelva el Premio Nobel de Paz, porque realmente éste ha sido un proceso incumplido en el que se rompieron los sueños de todo un país que creyó en un cambio que nunca llegó a buen término.

Creo que merecemos un respeto tanto las víctimas como las organizaciones que venimos denunciando arduamente estos crímenes de Estado. Un respeto para familiares como Don Raúl Carvajal, quien murió al día siguiente de que Juan Manuel Santos diera su testimonio, con la dignidad de haber luchado toda su vida por justicia por el crimen de su hijo, la cual siempre le fue negada.

NO MÁS IMPUNIDAD

Bogotá, 18 de Junio de 2021

Luz Marina Bernal Parra

Publicado enColombia
El presidente ruso, Vladimir Putin, y el mandatario de Estados Unidos, Joe Biden, durante la cumbre binacional en Ginebra, Suiza, el pasado miércoles.Foto Oficina Federal de Relaciones Exteriores de Suiza a través de Ap

 

Si la cumbre de Joe Biden y Vladimir Putin desemboca en un "Diálogo de estabilidad estratégica bilateral integrado" –como enfatiza el comunicado conjunto de las dos superpotencias nucleares del planeta (https://bit.ly/3wJo12D) y (https://bit.ly/2SLq87g)–, habrá sido un triunfo para la humanidad, al reducir la "amenaza de una guerra nuclear que nadie puede ganar y nunca debe ser librada".

El comunicado conjunto expuso que “la extensión reciente del Nuevo (sic) Tratado Start” (Tratado Estratégico de Reducción de Armas Nucleares), del 5/2/21 hasta 2024 sin mucha fanfarria "ejemplifica el mutuo compromiso por el control de armas nucleares".

El tema de la "estabilidad estratégica global" no es muy popular para los multimedia, cuya mayoría lo escamotea cuando no lo entiende, representa el vértice de la pirámide de varios niveles de la interacción entre Estados Unidos y Rusia, lo cual fue asentado en primer término por el zar Vlady Putin: “Washingtony Moscú cargan una responsabilidad especial (sic) para la estabilidad estratégica global, porque por lo menos somos las dos máximas potencias nucleares –en términos de la cantidad de municiones y ojivas, el número de vehículos de lanzamiento, el nivel de sofisticación (sic) y calidad (sic) de las armas nucleares”. A cada quien su jerarquía y sus respetables interpretaciones, cuando ambos mandatarios tienen muy prístinos, afortunadamente, los niveles de relevancia (https://bit.ly/3vBlpSY).

Mediante la lupa del enfoque jerárquico, los siguientes niveles de relevancia lo constituyeron: 1. Las mutuas "líneas rojas" en sus varios estamentos temáticos y estratégicos (https://bit.ly/3vJgn6Z); 2. La ciberseguridad: donde Biden puso sobre la mesa sus "16 líneas rojas", referentes a los sitios inexpugnables a "ciberataques" (https://bit.ly/2TQ1YIJ) y 3. La "cooperación en el Ártico", donde sólo China se ha asociado a Rusia para su explotación, logística y defensa.

Detecto dos resquicios (loopholes) en la "asociación estratégica" entre Rusia y China: en la esfera geoeconómica y en la ampliación a la "cooperación del Ártico" en las que puede participar Estados Unidos, que sería obligado a levantar, como quid pro quo, sus asfixiantes sanciones contra Moscú.

Percibo una leve fisura en el ámbito de la "cooperación económica", que naturalmente aprovechó en su conferencia de prensa unilateral el presidente Biden (https://bit.ly/35BsND8), al comentar que China estaba “asfixiando (sic)” a Rusia en el rubro económico: “Rusia se encuentra en un muy, pero muy, difícil punto ahora. Está siendo asfixiada por China. Desea, en forma desesperada, (sic) permanecer como superpotencia” (https://bit.ly/3wJtLJJ).

En una entrevista previa a la cumbre, Putin vislumbró el horizonte de una mayor cooperación económica: “muchas empresas estadunidenses desean operar ( sic) en Rusia, pero les jalan las orejas y ceden el lugar a sus rivales (sic)”. Putin coloca la estocada: "¿Beneficia esto a la economía de Estados Unidos?" (https://bit.ly/2SLaatO).

La cantada "asociación estratégica" de China y Rusia posee fisuras y limitaciones en muchos ámbitos. No es tan lineal.

No menos relevante es el retorno inmediato de los respectivos embajadores del Kremlin y la Casa Blanca y la perspectiva y prospectiva de un intercambio mutuo de prisioneros, lo cual evidentemente da pie a la resurrección de la abandonada "diplomacia", donde las cancillerías jugarán un prominente papel en los restantes temas regionales y domésticos.

Ni Estados Unidos ni Biden desean una guerra nuclear con Rusia por Ucrania. Moscú y Putin tampoco desean una guerra atómica con Washington por Siria.

La "Estabilidad Estratégica Global" es prominentemente tripolar cuando el zar Vlady Putin se ha adelantado a su operatividad (https://bit.ly/35COgvD), lo cual seguramente captó Biden, con casi medio siglo de experiencia en las relaciones internacionales, al reconocer el carácter de "superpotencia" de Rusia y al programar un próximo encuentro con el mandarín Xi Jinping”, como enunció el asesor de Seguridad Nacional, el israelí-estadunidense Jacob Jeremiah Sullivan (https://bit.ly/35G7XCG).

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Todos los recursos de nulidad presentados por Keiko Fujimori, desestimados

La decisión de 35 jurados electorales especiales de Perú

Los 943 pedidos fueron declarados improcedentes e infundados. A la dirigente de derecha solo le quedan dos vías para intentar revertir su derrota: elevar un recurso de hábeas data para acceder a los padrones electorales y una demanda presentada por un exjuez cercano que busca declarar nula toda la segunda vuelta que tuvo lugar el 6 de junio.

 

Los 35 jurados electorales especiales de Perú terminaron de desestimar todos los recursos de nulidad que fueron presentados por el partido Fuerza Popular, liderado por Keiko Fujimori, contra los resultados de las elecciones en las que salió victorioso por escaso margen el candidato de izquierda Pedro Castillo.

Debido a que los 943 pedidos fueron declarados improcedentes e infundados, a la dirigente de derecha solo le quedan dos vías para intentar revertir su derrota: elevar un recurso de hábeas data para acceder a los padrones electorales y una demanda presentada por un exjuez cercano que busca declarar nula toda la segunda vuelta que tuvo lugar el 6 de junio.

El Jurado Electoral Especial (JEE) de la ciudad de Huancavelica fue el último en considerar infundados los 21 recursos de nulidad pendientes, una decisión que fue publicada este viernes a la noche en la plataforma virtual del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), informó el diario La República.

De este modo, los distintos jurados electorales especiales terminaron por descartar cualquier aproximación a lo que pueda llegar a considerarse un fraude, una situación que viene siendo denunciada Fujimori, aunque sin éxito.

Apenas fueron desestimados estos 943 recursos de nulidad en primera instancia, Fuerza Popular comenzó a tramitar los recursos de apelación para que los casos sean revisados por el pleno del JNE, la última instancia de la Justicia Electoral.

La legislación fija tres días de plazo para el trámite de las apelaciones y luego el pleno del JNE tiene que revisar los escritos para pronunciarse, lo que podría prolongar la incertidumbre más de una semana, según indicó la agencia de noticias Europa Press.

Además de estas apelaciones ante la autoridad electoral, Fuerza Popular también está impulsando acciones en la vía judicial para intentar revertir el resultado. Por un lado, anunció un hábeas data contra la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) con el fin de acceder a los padrones electorales.

La exministra de Justicia Ana Neyra señaló que si bien las autoridades reconocen el “derecho de acceso a la información pública”, también defienden la “protección de los datos personales, que no se pueden compartir con un partido político”. “No se puede dar información personal como la dirección, la huella digital o la foto”, precisó Neyra.

Fuerza Popular presentó a su vez una acción constitucional a cargo del abogado y exjuez Javier Villa Stein, conocido por su cercanía con el fujimorismo. En esta acción de amparo se solicitó la nulidad de la segunda vuelta y que “como consecuencia de ello, se ordene a repetir dicho proceso electoral”.

Se trata de un pedido similar al que ya hicieron dos grupos de militares retirados en las últimas semanas, una situación que generó un amplio repudio desde el Gobierno, distintas organizaciones sociales y del sector aliado a Castillo, quien este sábado hizo un llamado a salir a las calles para defender el resultado en las urnas.

La solicitud judicial del exjuez cercano al fujimorismo asegura que hubo firmas falsas de los miembros de mesa, una idea que ya fue rechazada por los jurados electorales especiales. Asimismo, el amparo cuestiona que estos jurados especiales se mostraron reticentes a pronunciarse sobre el fondo en la mayoría de los recursos de nulidad, dado que se presentaron fuera del plazo.}

20 de junio de 2021

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Andreas Malm durante la entrevista con 'El Quinze'. — Montse Giralt

Andreas Malm (Fässberg, Suecia, 1977) ya no es a estas alturas ningún desconocido. Las obras de Malm, profesor de ecología humana en la Universidad de Lund y miembro del consejo editorial de la revista Historical Materialism, han sido traducidas a varios idiomas. El año pasado aparecieron Qui apagarà aquest incendi? Història i perspectives davant l’emergència climàtica (Tigre de Paper) y El murciélago y el capital: coronavirus, cambio climático y guerra social (Errata Naturae). Investigador sobre la emergencia climática, escritor y periodista, estuvo en Barcelona la semana pasada para presentar Capital fósil (Capitán Swing).

De Malm dijo Naomi Klein que es "uno de los pensadores más originales" sobre el cambio climático. El Quinze habló con Malm de su último libro y de las relaciones entre ecologismo y socialismo.

En 'Capital fósil' emplea el término de "economía fósil". ¿A qué se refiere?

"Economía fósil" es el tipo de economía que hemos tenido en los últimos dos siglos. Es una economía de crecimiento autosostenido basado en la extracción y el consumo de energía fósil, lo que permite el crecimiento económico, pero también produce la emisión de CO2. El motivo por el que la llamo "economía fósil" y no "capitalismo fósil" es porque puede incluir a los Estados estalinistas, la Unión Soviética y sus Estados satélite.

En el libro reconstruye con detalle la historia de esta economía. ¿Hasta qué punto se encuentra detrás de los problemas actuales?

El cambio climático es un problema histórico. Su impacto es el resultado de todo el CO2 que se ha acumulado en la atmósfera. Antes de la revolución industrial había 280 partes por millón (ppm) de CO2 en la atmósfera y ahora nos acercamos a las 420 ppm. Esto es el resultado de una acumulación en el tiempo. Esto no significa que una gran parte del CO2 proceda específicamente de mediados y finales del siglo XIX, de hecho, probablemente se trate de una pequeña parte. La mitad de esas emisiones se han realizado desde mediados de los noventa. Pero fue a mediados del siglo XIX cuando los combustibles fósiles se convirtieron en la base del crecimiento. Eso puso en marcha el mecanismo que ha ido continuando año tras año, década tras década.

¿Qué papel desempeña el movimiento obrero en esta historia?

Tuvo un papel complejo. El intento de los capitalistas por mecanizar y automatizar la producción industrial en la industria británica, empleando los combustibles fósiles para ello, fue, en buena medida, una respuesta al movimiento obrero organizado. Existe una historia fascinante de protestas obreras contra este complejo tecnológico. Los luditas son los más famosos. Pero sigue existiendo un universo de protesta y resistencia, prácticamente desconocido, de varios grupos obreros organizados contra la introducción de esas máquinas.

En ocasiones resulta imposible no ver paralelismos con la actualidad, como cuando describe los intentos de la burguesía inglesa por minimizar el problema de la contaminación en Manchester, alegando que no se habían demostrado efectos negativos sobre la salud. ¿Existen otros paralelismos?

Hay muchos paralelismos, pero también algunas diferencias. Por supuesto, el Manchester de este período y otras ciudades industriales de Reino Unido pueden verse como un microcosmos de lo que hoy experimentamos a una macroescala: los niveles de polución y desigualdad social o los problemas de salud y sanitarios. Desde entonces se ha magnificado. Hoy puede estudiarse en China o India, pero a una escala mucho mayor.

Afirma que el capital es cuantitativo por su propia naturaleza y que no admite un punto final. ¿La única solución es el cambio de sistema?

Sí.

Esa es la respuesta corta, imagino.

Bueno, esa crítica del capitalismo es algo que yo apoyo. Pero no implica necesariamente que cualquier tipo de progreso en la cuestión medioambiental presuponga la abolición completa del capitalismo. No es como me gusta presentarlo. Termina pasando del modo de producción capitalista a algo diferente, pero comienza con la reducción de las energías fósiles y las industrias basadas en ella.

Recientemente hay quien ha pedido a los países africanos que no empleen energías fósiles para su desarrollo, lo que choca con la voluntad de sus gobiernos de proporcionar a sus ciudadanos un mayor nivel de bienestar.

Obviamente, EEUU tendría que limpiar su propio patio trasero antes de decirle a otros países qué hacer. A China, por supuesto, no le falta razón cuando dice: "¿Por qué nos acusáis de las emisiones que proceden de vuestras fábricas, que han sido deslocalizadas a China?". El problema actual es que hay tanta contaminación en la atmósfera, se ha quemado tanto combustible fósil, que todo el mundo tiene que poner fin a su uso. Eso también vale para el Sur de África, no porque haya contribuido al problema, porque no lo han hecho de ningún modo, sino porque los países ricos han quemado tanto que el medio ambiente ya no puede aceptar más si no queremos tener una desestabilización total del planeta.

Afortunadamente, eso no significa que no pueda haber desarrollo en el Sur global. En el África subsahariana, la India rural, América Latina o el Sureste de Asia lo que necesitan no son combustibles fósiles per se, sino energía. Hoy puede obtenerse la electricidad más barata de la historia con energía solar y eólica. Las energías renovables no son un obstáculo al desarrollo, son un obstáculo para las compañías energéticas que obtienen beneficios de la producción de combustibles fósiles.

La mayoría de los gobiernos europeos ha aprobado en los últimos meses medidas para la transición ecológica. A usted se le considera uno de los principales críticos, desde la izquierda, del llamado New Green Deal y el European Green Deal. ¿Por qué?

En el caso del New Green Deal impulsado por Bernie Sanders y Alexandria Ocasio-Cortez en realidad estoy a favor. Formo parte de ese proyecto. Obviamente, puede decirse que no es lo suficientemente ambicioso, pero nos encontramos en una situación en la que hay que poner las cosas en marcha. La mayor virtud del New Green Deal es que vincula la transición ecológica con los intereses de los trabajadores. Tal y como lo propone la izquierda del Partido Demócrata y otros sectores de la izquierda estadounidense, se trata de un programa que buscar ir a las raíces de la crisis: disminuir el uso de energías fósiles al mismo tiempo que se redistribuye y desplaza el poder del capital al trabajo.

En cuanto al Green Deal de la Comisión Europea, ésa es otra cuestión. Lo conozco sólo parcialmente. Pero no veo signos de una transición real en Europa. Hay pequeños ejemplos aquí y allá. Pero no veo una reducción anual del 5-10% de CO2 en Europa hasta que lleguemos a cero al mismo tiempo que una inversión masiva en soluciones tecnológicas alternativas.

Ha criticado en varias ocasiones el énfasis en la responsabilidad individual, la reducción del ecologismo a una opción de consumo más. ¿Cómo ha ocurrido esta transformación?

Tiene que ver con la ideología del neoliberalismo, la idea de que puede ejercerse algún tipo de influencia como consumidor. Lo que significa que quien tiene más dinero va a tener una mayor influencia que quien no lo tiene. Una política basada en opciones de consumo es antidemocrática en sí misma, porque presupone una forma de voto en la que la gente con poco dinero tiene, por definición, menos capacidad para decidir. Por ese motivo resulta tan atractiva para el neoliberalismo: es algo que puede venderse como producto de consumo.

Una cuestión central en este debate son las inversiones, que determinan si las energías fósiles –petróleo, carbón y gas– se expanden o no en relación a las energías renovables. Y las decisiones de inversión no las realizan los consumidores. Las hacen los inversores, los propietarios de las empresas. Las compañías petrolíferas o gasísticas tienen sus propios consejos directivos, que responden ante sus accionistas y que toman decisiones de inversión que no tienen ningún tipo de control público. Como consumidor no tengo ninguna capacidad de influir en esas decisiones. Debería ser una solución política, no pedir a la gente que tome decisiones a título individual.

Para eso tenemos ya a Al Gore, imagino.

Exacto. No ha funcionado muy bien. El problema con Bill Gates, por poner otro ejemplo, es que produce la impresión de que la gente más rica del planeta tiene un plan para evitar el caos climático. Y eso envía una suerte de mensaje calmante, tranquilizador: "Estamos al mando, tenemos un manual para resolver esto".

En cualquier caso, ¿cómo se ha llegado a esta situación? El ecologismo en los setenta era una idea radical.

Había una situación política completamente diferente a la actual. Si la cuestión medioambiental hubiese explotado en los años setenta, la situación actual sería hoy muy diferente. En los setenta aún existía cierta confianza en la capacidad de influir en la sociedad y cambiarla. Había una práctica revolucionaria viva en Europa.

Un comentarista alemán, Peter Nowak, ha calificado a Los Verdes alemanes del partido "de la nueva fase de acumulación". ¿Se ha convertido el ecologismo en una ideología que justifique un nuevo proceso de acumulación por desposesión y nuevas políticas de austeridad?

Alguien ha descrito a Los Verdes alemanes en la revista Jacobin como "neoliberales con bicicleta". Es una descripción bastante adecuada. Además de tener políticas sociales insuficientes, en cuestiones medioambientales carecen de políticas lo radicalmente necesarias. Ha habido tensiones con sectores del movimiento ecologista. Los Verdes gobiernan en Baden-Württenberg, donde apoyaron la expansión de una autovía para la que hubo que talar un bosque, y son próximos a la industria automovilística. Si Los Verdes llegan al gobierno este otoño habrá una gran desilusión del movimiento ecologista y los votantes. Algo parecido ha ocurrido en Suecia. Los partidos verdes en Europa tienden a ser liberales, no anticapitalistas.

Lo que ocurra en Alemania es importante. Es el motor económico de Europa, pero también se trata del país con mayores emisiones. Si tiene que haber una transición de las energías fósiles a las renovables, Alemania será clave. No se trata sólo del carbón de lignito, sino de la industria automovilística, que es la columna vertebral de la economía industrial alemana, que tiene que transformarse a fondo.

Lo que nos lleva al coche eléctrico, del que sin embargo sabemos que no es tan ecológico: para su producción es necesario invertir grandes cantidades de energía y no deja de ser un vehículo de transporte individual.

No soy un experto en coches eléctricos. Mi impresión es que puede sustituirse una pequeña parte de la flota automovilística actual con coches eléctricos, pero cambiar toda la flota a coches eléctricos generará enormes problemas ecológicos y aún quedaría por resolver la emisión de CO2 por la producción misma de los coches. La transición en el sector del transporte, y diría que hay bastante consenso al respecto, no es sólo pasar de motores de combustión a eléctricos, sino en cambiar los modos de transporte para reducir el tráfico, incrementando el transporte público y, en las ciudades, con la bicicleta y las vías peatonales. Eso quiere decir que tenemos que replantear las ciudades y la relación entre el puesto de trabajo, los hogares y los mercados de alimentos. En Francia, el país del que acabo de llegar ha sido una cuestión central en torno al movimiento de los chalecos amarillos’ ya que, debido a la manera en que han evolucionado las ciudades francesas, los trabajadores tienden a vivir en los suburbios y han de desplazarse hasta la ciudad, sin más opción que el coche.

Hemos visto estos últimos años reacciones en forma de protesta, como los chalecos amarillos en Francia, e incluso la defensa, desde algunos sectores de la izquierda que se hacen llamar "aceleracionistas'"del productivismo de posguerra, la expansión de las capacidades industriales y hasta de las centrales nucleares...

La revolución rusa puso en marcha iniciativas en muchos frentes, incluyendo el ecológico. De hecho, formo parte de un proyecto que traducirá al inglés textos soviéticos, la mayoría por primera vez, de los años veinte y treinta sobre ecología. El volumen se titulará October ecologists [Los ecologistas de Octubre]. En él descubrimos esfuerzos verdaderamente pioneros en conservación medioambiental, reforestación, reconstrucción ecológica, ciencias del medio ambiente... con debates sorprendentes, como si debiera mantenerse la industria petrolífera o si ésta era una fuente de energía capitalista y había que aprovechar la energía solar.

Podemos debatir el historial ecológico de los primeros bolcheviques. Es una cuestión compleja. Hay paralelismos entre la situación de entonces, de guerra, y la actual. A comienzos de la pandemia vimos una retórica bélica, de guerra contra el virus. También podemos ver similitudes con la Primera Guerra Mundial como la catástrofe que puso en marcha el siglo XX. Hoy nos encontramos ante una situación en la que un desastre ecológico precede al siguiente, y una pandemia tras la cual puede haber otras pandemias. Cada vez que hay un desastre ecológico, la tarea estratégica para la izquierda y para el movimiento ecologista y sus aliados es ese paso leninista de transformar esos mismos desastres en una crisis para sus responsables. No podemos centrarnos en combatir solamente los síntomas. Hemos de ir a la raíz del problema.

BARCELONA

18/06/2021 11:57

Ángel Ferrero

Publicado enMedio Ambiente
Sábado, 19 Junio 2021 06:12

La internacional ultracapitalista

Escultura de Atlas en el Rockefeller Center, Nueva York AFP, TIMOTHY CLARY

Red Atlas en América Latina

Prolijamente organizada y generosamente financiada por las industrias farmacéutica, petrolera y tabacalera de Estados Unidos, la red libertariana reúne a políticos, empresarios y comunicadores decididos a extender el reino del mercado a todas las áreas de la vida social.

La semana pasada comenzó a difundirse en Argentina una investigación sobre la «reacción conservadora», es decir, sobre el entramado de asociaciones, partidos políticos, think tanks, medios de comunicación y corporaciones que forman parte de la nueva derecha en ese país, así como sobre sus vínculos regionales e internacionales. Reproducida parcialmente en Eldiario.ar y en Página 12, hacía referencia, con nombre y apellido, a políticos, periodistas, empresarios e influencers. Los aludidos denunciaron, como era previsible, una «caza de brujas», «espionaje», «terrorismo». Y a quienes hicieron el trabajo –cinco mujeres y un hombre– algunos de los mencionados los trataron globalmente de feminazis, aludiendo a que la principal fuente de financiación de la investigación había sido la Federación Internacional de Planificación Familiar, un «lobby abortista», según dijeron. Entre los aludidos aparecían grupos e individuos que en los últimos años han formado parte de campañas públicas contra la llamada agenda de derechos.

Eldiario.ar denunció que los seis periodistas fueron amenazados y sus datos personales publicados, y que el sitio web en el que se colocó el trabajo en su totalidad (reaccionconservadora.net) fue hackeado y desde el domingo 13 está caído. Cerca de un millar de colegas –de Argentina y la región– se solidarizaron de inmediato con los periodistas. «El solo hecho de revelar el mapa de articulaciones, sus dinámicas, sus organizaciones de apoyo y sus protagonistas les valió un amedrentamiento pocas veces visto en redes y hasta la condena de un partido político (Juntos por el Cambio), algunos de cuyos integrantes son investigados por [ejercer] espionaje ilegal desde el Estado», escribieron en un comunicado. Y apuntaron: «Todo lo publicado es información de acceso público, documentada, sobre eventos que sucedieron y se pueden chequear. […] Nos llama la atención también que algunxs colegas no quieran entender la diferencia entre vigilancia y datos abiertos y que caigan en la reproducción del marco que estas ideologías de derecha le dan a la investigación; no son listas, es un sociograma; no es espionaje, es periodismo; no está hecho desde el Estado, sino desde el oficio de investigar».

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Entre quienes aparecen citados como parte de los tentáculos de la nueva derecha en Argentina figuran personas e instituciones relacionadas con la Atlas Economic Research Foundation (Fundación Atlas para la Investigación Económica), hoy conocida simplemente como Atlas Network (Red Atlas, en español), algo así como una internacional de los llamados libertarians, esos defensores a ultranza del libre mercado y la propiedad privada que gustan identificarse como «anarcocapitalistas».

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Creada en 1981 por el empresario británico Antony Fisher, un gurú del thatcherismo y fiel entre los fieles del ultraliberal premio nobel de economía austríaco FriedrichvonHayek, la Red Atlas es una suerte de federación de fundaciones, centros de reflexión e instituciones académicas que se proponen difundir las políticas de libre mercado a lo largo y ancho del planeta. «Tapizar el mundo con think tanks pro libre mercado» fue la misión que le asignó Fisher desde su propio nacimiento. La reducción de los impuestos para los malla oro (o su mantenimiento en un nivel bajo bajo bajo, según el caso, para estimularlos a crear empleo), la privatización de empresas públicas y del sistema educativo, el achique del Estado, el ataque al «poder» o la influencia de los sindicatos y el desmantelamiento de los sistemas de previsión social figuran expresamente entre los objetivos de sus principales dirigentes.

La Fundación Ecuador Libre, creada por el actual presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, y premiada por la Red Atlas años atrás por sus «aportes» a «soluciones de libre mercado para la pobreza», tiene en su página web un documento que resume el pensamiento de los individuos y las organizaciones relacionados con este entramado. «Lamentablemente, en nuestra idiosincrasia latina, el odio a los ricos es muy común. […] El discurso de nuestros políticos mueve fibras sensibles que exacerban el odio a los ricos y a la riqueza, explotando la lucha de clases para la obtención de votos y/o popularidad. […] El odio a los ricos y a la riqueza parece ser parte del ADN latinoamericano y contribuye enormemente al retraso de nuestros países. […] Ojalá entendiéramos que la acumulación de la riqueza es positiva y es la única vía segura hacia la disminución de la pobreza», dice el artículo, firmado por Paola Ycaza, una milipili ecuatoriana que dirigió el Centro de Estudios Económicos y Sociales para el Desarrollo de la Universidad Espíritu Santo de Quinto.

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La Red Atlas subvenciona think tanks; financia becas; imparte y banca cursos, reuniones y seminarios, y organiza concursos. «Este es un proyecto de persuasión», decía un documento elaborado a comienzos de 2020 por tres referentes de la red: su director ejecutivo, Brad Lips; el director de su Centro para América Latina, Roberto Salinas León, y el empresario chileno y presidente de la Fundación para el Progreso, Nicolás Ibáñez Scott. Tres años antes, el entonces director de la red, el argentino Alejandro Chafuen –empresario con fuertes vínculos con las dictaduras militares de su país e integrante de la Sociedad Mont Pelerin, un think tank ultraliberal creado por el propio Von Hayek–, había sido muy claro en cuanto a las definiciones de la red: «Somos una organización sin fines de lucro que nació para proponer soluciones privadas a problemas públicos».

La red tiene el apoyo financiero de otras fundaciones; de grandes corporaciones (Pfizer, Shell, Exxon Mobil, Philip Morris, Procter & Gamble…), a las que, de cuando en cuando, retribuye con «encuestas de mercado» e «investigaciones»; de milmillonarios, como los hermanos Charles y David Koch, integrantes de una de las diez familias más ricas del mundo, y del Departamento de Estado de Estados Unidos y la Fundación Nacional por la Democracia, una organización washingtoniana privada, alimentada con fondos del Congreso, que en su página web dice que desde su creación, en 1983, «se ha mantenido en la vanguardia de las luchas democráticas en todos lados». En 1985, a poco de ponerse en funcionamiento, la red contaba con 27 instituciones asociadas en 17 países. El año pasado ya eran más de 500, diseminadas por 98 países. Brad Lips dijo, en enero de 2020, que el presupuesto anual agregado de la Red Atlas se acercaba a los 909 millones de dólares y que la media del de sus integrantes era de algo menos de 500 mil.

***

Durante mucho tiempo la Red Atlas permaneció en una zona oscura. A mediados de 2017, el joven periodista estadounidense Lee Fang publicó en la revista digital The Intercept (25-VIII-17) una detallada investigación que comenzó a echar luz sobre sus orígenes, su financiación, su estructura, sus definiciones, sus vínculos y su crecimiento exponencial, sobre todo en América Latina. Otros informes –por ejemplo, los de los periodistas Aram Aharonian y Álvaro Verzi Rangel (rebelión.org, 9-X-17) y la filial española de la Fundación Rosa Luxemburgo (Público, 24-V-21)– aportaron luego nuevos datos sobre la red.

«El modelo de Atlas que se disemina por América Latina se basa en un método perfeccionado durante décadas en Estados Unidos y Reino Unido, en el que los libertaristas se esforzaron por contener la marea favorable al Estado de bienestar que se dio tras la Segunda Guerra Mundial», escribió Fang. En marzo de 2017 el periodista cubrió el Foro para la Libertad en Latinoamérica, una fastuosa reunión organizada por la Red Atlas en el recoleto hotel Brick de Buenos Aires, en la que participaron exponentes de la nueva derecha política, social y empresarial regional. El foro tuvo tres invitados especiales: el presidente argentino de entonces, Mauricio Macri; el escritor peruano y presidente de la Fundación Internacional por la Libertad, Mario Vargas Llosa, y el exministro de Hacienda de la dictadura chilena de Augusto Pinochet, Hernán Buchi. Para el director de la época de la Red Atlas, el argentino Chafuen, que se estaba retirando de la escena tras casi dos décadas de estar al frente de la organización, el foro representaba «una mezcla de regreso a casa y festejo triunfal», señaló Fang. «Chafuen […] había dedicado su vida adulta a desacreditar los movimientos sociales y los gobiernos de izquierda en América del Sur y América Central, y a impulsar, en su lugar, una versión business-friendly del libertarismo. Por décadas fue un trabajo solitario, pero ya no», detalló.

El encuentro del hotel Brick dio pie a que la red se decidiera a crear una dirección específica para esta zona del mundo, donde tenía una presencia ascendente pero no coordinada. Lo hizo a fines de 2018, cuando surgió el Centro para América Latina, conducido por el empresario mexicano Roberto Salinas León, del Grupo Salinas, propietario de TV Azteca. Para mediados de 2020, señala el ecuatoriano Miguel Ruiz Acosta en una nota publicada el 31 de agosto del año pasado en el sitio web Rutakritica, la red ya contaba en esta región con alrededor de un centenar de organizaciones. Aunque la mayoría de sus instituciones asociadas siguen estando en los países centrales (204 en Estados Unidos y Canadá, y 135 en Europa),América Latina es hoy uno de sus principales polos de crecimiento. En Uruguay tiene vínculos con el Centro de Economía, Sociedad y Empresa, el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social, el Centro de Estudios para el Desarrollo y el Centro para la Apertura y el Desarrollo de América Latina, así como con la Universidad de Montevideo y los diarios El País y El Observador.

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La red se cuida de financiar directamente a organizaciones políticas establecidas. «No es adecuado ni eficaz», dijo en su momento Chafuen. Pero se mueve discretamente en la órbita de gobiernos liberales, apoyando la implementación de políticas promercado. The Intercept mostraba cómo Atlas tuvo estrechos lazos con think tanks y organizaciones relacionados con el golpismo hondureño, venezolano y brasileño; los tiene con el fujimorismo, en Perú, y está ligada carnalmente a la Fundación Ecuador Libre, el macrismo, en Argentina, y el trumpismo, en Estados Unidos (en la anterior administración estadounidense había prominentes integrantes del Atlas Network). Hoy los cultiva también con el entorno del presidente colombiano, Iván Duque. Propuesta Republicana, sin ir más lejos, nació de la Fundación Pensar, una de las ramas de Atlas en Argentina. La hondureña Fundación Eléutera fue, a su vez, muy activa en el respaldo a los gobiernos posteriores al golpe de 2009 contra Manuel Zelaya, y sus «expertos» inspiraron la creación en ese país de unas zonas especiales de desarrollo que los empresarios privados manejan a su antojo, sin atenerse a las leyes nacionales. También apoyó a los gobiernos de Michel Temer y Jair Bolsonaro en sus reformas liberales y sus iniciativas para debilitar económicamente a los sindicatos brasileños.

Fang expuso las características de la «labor de persuasión» promovida por los impulsores de la red. Tanto Fisher como Chafuen y otros eran conscientes de que el libertarismo no tenía buena prensa: demasiado evidentes eran sus lazos con los más ricos. Había que «democratizarlo», transformarlo en una «ideología del bien común», «preocupada por la situación de los más pobres», alentando las actividades de beneficencia y filantropía de sus miembros, sin dejar, ni por un segundo, de machacar con «la idea de libertad» ni de atacar a los defensores del Estado de bienestar. «El 95 por ciento de las fundaciones de Atlas lleva en su nombre la palabra libertad», como la llevan los eventos (foros y seminarios) que organiza, comentó recientemente el investigador Julián Macías, que participó en un informe sobre la nueva derecha española elaborado por la Fundación Rosa Luxemburgo (Público, 25-V-21). Progreso y democracia son otros de los sambenitos de los fundados por Fisher, a quien Margaret Thatcher llegó a reconocer como uno de los inspiradores intelectuales de su revolución conservadora.

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En mayo lo más granado de la Red Atlas se dio cita en Ecuador para presenciar la asunción de Lasso. Antes de la ceremonia, la red –por medio de tres de sus fundaciones asociadas: la Fundación Ecuador Libre, del propio Lasso; la Fundación Internacional por la Libertad, de Vargas Llosa, y la Fundación Friedrich Naumann por la Libertad, de Alemania– organizó en un hotel de la cadena Hilton en Quito el Foro Iberoamericano Desafíos de la Libertad. Entre los ponentes presenciales y virtuales estuvieron el colombiano Duque, la peruana Keiko Fujimori, la golpista venezolana María Corina Machado y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Al margen del foro, José María Aznar, histórico dirigente del ala más ultra del Partido Popular español, anunció la creación de una filial latinoamericana de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES), que él preside. La FAES Latam estará a cargo del expresidente colombiano Andrés Pastrana, un derechista duro que impulsó el Plan Colombia y se opuso a los acuerdos de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. En la reunión, Aznar no ocultó su preocupación por la debacle de la derecha chilena, la situación en Colombia y la posibilidad que entonces se vislumbraba (ahora se concretó) de que Pedro Castillo derrotara a Fujimori en Perú. Dijo que al gobierno de Duque había que defenderlo con uñas y dientes, y ahora también al de Ecuador, la nueva cabeza de playa del liberalismo en la región.

Nuestro Luis iba a ir a la asunción de Lasso. Se lo impidió la muerte de Jorge Larrañaga. No se sabe si hubiera participado en el foro, pero se puede deducir que con los postulados de la red tiene no pocas coincidencias. Y en la red lo aprecian. No en vano dictó varias conferencias en eventos organizados por ella y tuvo en su gabinete a tres ministros (dos defenestrados, Ernesto Talvi y Pablo Bartol, uno sobreviviente, Pablo da Silveira) ligados a fundaciones afines al think tank neoliberal.

Por Daniel Gatti
18 junio, 2021

Publicado enInternacional
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