Aire fresco para el progresismo latinoamericano

La contundente victoria de Gabriel Boric frena a la derecha en Chile y en la región. Ahora, el presidente más joven y con más votos de la historia democrática tendrá el desafío de poner en marcha un proyecto progresista que articule el cambio social y la defensa de los derechos humanos.

La contundente victoria de Gabriel Boric sobre José Antonio Kast (extrema derecha) confirma en las urnas —una vez más— la potencia del «reventón chileno» que atravesó transversalmente a toda la sociedad. Y, también hay que decirlo, revela un sistema electoral que lució impecable. Alrededor de las ocho de la noche (hora local) se conocían los resultados y el perdedor aceptaba su derrota. 

Chile pareció volver a su «normalidad»: la de las victorias electorales de fuerzas partidarias de transformaciones sociales en un sentido progresista. Sin equivocarse, los medios definen la elección como histórica. Y lo es. El triunfo de Apruebo Dignidad, nombre nacido de la anterior batalla política (la que logró poner en pie la Convención Constitucional), lleva inscripta la promesa de cambio. 

Los partidos que dirigieron la transición democrática post-Pinochet quedaron fuera de la contienda presidencial (si bien resistieron en las elecciones para diputados y senadores). Boric, el candidato de izquierda, arrasó con 60% en la Región Metropolitana y, de la mano de Izkia Siches, la joven ex-presidenta del Colegio Médico, uno de sus mejores fichajes para la campaña de la segunda vuelta, logró mejorar sus resultados en las regiones y consiguió casi 56% en la elección nacional.

En la primera vuelta, la centroizquierda fue desbordada desde la izquierda por Apruebo Dignidad (Frente Amplio y Partido Comunista) y la centroderecha naufragó electoralmente tras un segundo gobierno de Sebastián Piñera que nunca encontró un rumbo y terminó apoyando, casi sin condiciones, a un candidato que reivindicaba a Augusto Pinochet (con excepción de su política de derechos humanos —sic—). Pero esto no significa que, como titularon muchos medios internacionales, las elecciones chilenas enfrentaran «dos extremos». En el flanco derecho, en efecto, se puede hablar de un extremo. Fue la paradoja de esta elección: el «pinochetismo» de Kast —junto con sus posiciones conservadoras en el terreno de los derechos sexuales, las demandas LGBTI o el feminismo— apareció como más «transgresor» que el programa de Boric. Por eso convocaba al voto con la consigna «Atrévete»: porque hoy votar por él implicaba ir contra la corriente. Significaba, de hecho, manifestarse contra el nuevo sentido común que fue emergiendo al calor de las movilizaciones y de las olas feministas, de los movimientos contra las administradoras de fondos de pensiones (AFP), por el reconocimiento de los pueblos indígenas y en favor de la lucha contra el cambio climático y las «zonas de sacrificio».

En el caso de Boric, pese a ser el candidato de una alianza a la izquierda de la Concertación, su programa está lejos de ser radical. Es, más bien, la expresión de un proyecto de justicia social de tipo socialdemócrata en un país donde, pese a los avances en términos de lucha contra la pobreza, perviven formas de desigualdad social —y jerarquías étnicas y de clase— inaceptables junto a la mercantilización de la vida social. Por otro lado, pese a que Kast se presentaba como un candidato de «orden», todos sabían que el postulante de la derecha habría sido un presidente potencialmente desestabilizador, por su seguro enfrentamiento con la Convención Constitucional en funciones, pero también por la previsible resistencia en las calles. El «orden» en un país que, como se vio en la campaña y en la elevada participación electoral, sigue profundamente movilizado, rima con el cambio y no con los retrocesos conservadores que prometía Kast.

Más que a un radical, muchos en la izquierda consideran a Boric, de 35 años, como demasiado «amarillo», la forma clásica para referirse a las izquierdas reformistas. Y gran parte de su éxito en la segunda vuelta fue haber podido captar el apoyo de la Democracia Cristiana y del Partido Socialista, incluido el de la ex-presidenta Michelle Bachelet, hoy Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que viajó a Santiago a votar y llamó, mediante un video, a votar por Boric. Como ocurrió con Podemos en España, el Frente Amplio (surgido de las movilizaciones estudiantiles) criticó duramente la transición post-dictadura, pero no podía ganar sin el apoyo de las fuerzas que la dirigieron (solo que, a diferencia de España, sí logró dar el sorpasso frente a la vieja centroizquierda, al menos en la Presidencia, no así en el Congreso). Y menos aún podría gobernar, una tarea cada vez más difícil en una América Latina revuelta.

Ex-dirigente estudiantil y actualmente diputado, Boric llegó a la candidatura presidencial tras un periodo de crisis del Frente Amplio, luego de ganarle las primarias a Daniel Jadue, del Partido Comunista (el sistema electoral chileno favorece la conformación de coaliciones para participar juntas de las primarias y aprovechar los espacios publicitarios y la visibilidad que generan). En la campaña, el ahora presidente electo planteó un choque entre una nueva cultura de izquierda —con eje en los derechos humanos— y la vieja cultura comunista propia de la Guerra Fría, por ejemplo en temas como la crisis en Venezuela o Nicaragua. En uno de los debates con Jadue señaló: «El PC se va a arrepentir de su apoyo a Venezuela como Neruda se arrepintió de su Oda a Stalin». Ahí, Boric puede hacer la diferencia respecto de unas izquierdas latinoamericanas demasiado «campistas» (expresión para señalar a quienes ven el mundo como dos campos geopolíticos opuestos), que terminan mirando con desconfianza los discursos sobre derechos humanos en lugar de transformarlos en un instrumento de la batalla por un mundo más igualitario.

La candidatura de Boric sella una serie de victorias electorales de la idea de «cambio»: el masivo «Apruebo» a la necesidad de una Convención Constitucional en octubre de 2020, la elección de alcaldes y alcaldesas apenas treintañeros en varias ciudades del país y la propia composición de la Convención. Estos liderazgos reflejan un fuerte cambio generacional del cual es expresión el Frente Amplio, pero también las nuevas caras del PC como Irací Hassler, que hoy gobierna la comuna de Santiago Centro. Estos nuevos liderazgos son sociológicamente cercanos al Frente Amplio y plasman también el ascenso de nuevas camadas de mujeres feministas. De hecho, el PC chileno es uno de los pocos casos de un partido comunista en Occidente que, sin renunciar a su identidad, logró renovarse en términos generacionales, pero también de género.

Es posible que el posicionamiento del Frente Amplio en la Convención Constitucional, donde trabaja en coordinación con el PS y más que con el PC, anticipe algo de lo que viene: su lugar como pivote entre la izquierda del PC y la centroizquierda. En su campaña, Boric debió parecerse más a Bachelet que a Salvador Allende. Al final, el «reventón» no significó un giro hacia la izquierda tradicional ni añoranza hacia el pasado, y por eso el desafío del nuevo presidente será poder llevar adelante las banderas de transformación social, sobre todo la de un país más justo, pero sin sobreactuación. Boric captó en su campaña —que en la segunda vuelta penetró en el electorado moderado— que hay en las demandas de cambio más de «frustración relativa» que de añoranzas de la época allendista, aunque sin duda el ex-presidente brutalmente derrocado en 1973 constituyó para muchos una suerte de faro moral de las protestas.

Con un gobierno de Jair Bolsonaro cada vez más impopular, la derrota de Kast, aliado de Vox y otras fuerzas reaccionarias globales, constituye también un freno a la extrema derecha en la región. Con Boric en Chile, la izquierda latinoamericana suma un nuevo presidente —y hay quienes ya colocan a Brasil y hasta a Colombia en esta estela para 2022—. Pero esta «segunda ola» es mucho más heterogénea que la primera y, en general, de menor intensidad programática. Frente a una izquierda latinoamericana desgastada después de la primera «marea rosa», desde un país como Chile —más institucionalizado que otros en la región—, quizás Boric pueda mostrar una vía democrática radical e igualitaria capaz de construir instituciones de bienestar más sólidas (una agenda que tomó una nueva dimensión en la pandemia). Pero también puede significar aire fresco en términos de principios: el «populismo de izquierda» en la región terminó por quedar pegado a la decadencia política y moral del proyecto bolivariano. Y Boric tiene el desafío de mostrar que se puede avanzar en el campo social sin deteriorar la cultura cívica. Aunque eso no solo depende de él, sino también de la futura oposición (tanto política como social). El récord de votos que lo aupó a la Moneda sin duda le da un poder que nadie esperaba días antes de esta elección. 

«Esperamos hacerlo mejor», le dijo a Sebastián Piñera, de manera educada pero contundente, al aceptar un desayuno de transición. Poco después, ante una multitud, dio inicio a lo que sin duda es un nuevo ciclo. Posiblemente el fin de la transición tal como la conocíamos. 

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La izquierda vuelve al poder en Chile de la mano de Boric : “Hoy día la esperanza venció al miedo”

Primeras definiciones del nuevo presidente

Con el 55,87 de los votos, el político chileno se convierte en el más joven y más votado de la historia chilena. En su primer y multitudinario discurso habló de cuidar la nueva constitución, construir acuerdos y nunca más declararle la guerra a los chilenos, como lo hizo Piñera.

Desde Santiago

La izquierda más progresista hace historia en Chile tras el triunfo de Gabriel Boric que obtuvo un 55,87% (4.618.480 votos) frente al 44,13% (3.648.394) del ultraderechista José Antonio Kast con el 99,94% de las mesas escrutadas. Casi 12 puntos de ventaja que ponen fin a uno de los procesos más polarizados e inciertos desde el retorno a la democracia en 1989. en una jornada extremadamente calurosa y con una notoria baja de la locomoción pública que no impidió que la ciudadanía fuera en masa a votar por su futuro. 

Los records de Boric

Una suma de hitos rodea al nuevo presidente de Chile: a sus 35 años es el más joven (el 11 de marzo cuando asuma tendrá 36) y el más votado de la historia chilena, con un inédito 55% de participación electoral, otro récord más. También es la primera vez que un diputado en ejercicio como él se vuelve presidente. 

Además, acompañará el proceso del plebiscito ratificatorio de la Nueva Constitución que debería hacerse durante el primer semestre del próximo año. Todo, a una década de las grandes protestas estudiantiles de 2011 donde Boric, entonces dirigente de la Universidad de Chile, fue uno de los liderazgos más destacados.

Calor y falta de transporte

Fue una jornada compleja, ya que el país atravesaba una ola de calor que llegó a los 34 grados a la sombra en Santiago en recintos como colegios y gimnasios que no cuentan con aire acondicionado. 

Un problema que fue menor al lado de la falta de locomoción pública. Imágenes de micros (colectivos) estacionados, a pesar de que el gobierno de Sebastián Piñera aseguró que iba a implementar un plan especial de transporte público sólo potenciaron las sospechas de intervencionismo electoral, ya que justamente las comunas populares, donde el voto es tradicionalmente de izquierda, fueron las principales afectadas. Por eso, a pesar de que lo rápido del trámite, lo difícil era llegar a los locales de votación lo que generó, nuevamente grandes filas.

El reconocimiento de Kast y de Piñera

Pero incluso antes de ese cómputo —y la reacción de Boric— el derrotado reconoció en su Twitter haberlo llamado. “Lo he felicitado por su gran triunfo. Desde hoy el presidente de Chile merece todo nuestro respeto y colaboración constructiva Chile siempre está primero”. Luego vino el propio presidente Sebastián Piñera quien entre “consejos” y “alabanzas” le dijo: “Es una de las más grandes participaciones ciudadanas en mucho tiempo. La democracia cumplió y los chilenos han dado un nuevo ejemplo de democracia, usted fue parte de eso así que lo felicito”.

Boric le dijo: “Quiero que sepa usted que voy a dar lo mejor de mí para estar a la altura de este tremendo desafío, nuestro país saca lo mejor de sí, cuando nos unimos”. Hacia el final Piñera le dijo: “Sáquese una foto cuando entre a La Moneda y otra cuando salga, porque gobernar es muy difícil”. “Espero hacerlo mejor que usted”, le dijo, en una sorprendente salida que no logró perturbar al presidente.

Mientras, en prácticamente en todas las ciudades de Chile, la gente empezaba a celebrar, como en el sector de la Plaza de la Dignidad —rebautizada tras el estallido social de octubre de 2019— con banderas chilenas y mapuche y gritos como “¡Ganó el pueblo!” y “Ni un paso al fascismo”. No es menor: con la ola de calor y la notoria falta de locomoción pública había demasiadas razones para descorchar botellas de champaña, enarbolar banderas o simplemente abrazarse con los seres queridos.

La izquierda más progresista

Políticamente, esto significa la vuelta de la izquierda más progresista al poder en Chile tras cuatro años de Piñera, representante de una derecha levemente inclinada al centro, pero que no dudó en beneficiar a la clase empresarial durante la pandemia y a reprimir enérgicamente durante el estallido social de 2019. 

El programa de Boric aboga por un nuevo modelo de desarrollo, centrado en las energías renovables, los impuestos a las grandes fortunas y el fomento a la ciencia y tecnología; además de fortalecer los derechos de la mujer y las minorías sexuales, la salud (incluyendo la mental), el medio ambiente y la cultura.

Una propuesta que era lo opuesto a Kast, un nostálgico de la dictadura y fanático del neoliberalismo, quien proponía achicar al Estado, beneficiar a los grandes empresarios, cerrar el Ministerio de la Mujer (medida de la que luego se arrepintió), establecer zanjas para impedir la migración y dejar en libertad a los militares condenados por violaciones de DD.HH. en dictadura, por razones humanitarias.

El festejo multitudinario

Ante una multitud enorme, que recordaba el millón de personas que se reunió durante octubre de 2019 en Santiago, se dirigió en su primer discurso público en un escenario cercano a la Biblioteca Nacional (a unas cuadras de la Plaza de la Dignidad). De hecho el mismo Boric no pudo subir al escenario debido a que su caravana de auto no podía desplazarse durante largos minutos, hasta que él mismo decidió subirse caminando junto a su pareja, la cientista política Irina Karamanos, quien ya ha señalado sobre la necesidad de redefinir el cargo de “primera mano”. Finalmente tuvo que subir la reja que separaba la multitud, literalmente como una estrella de rock, mientras de fondo sonaba “El derecho de vivir en paz” de Víctor Jara, el himno del estallido social.

Entre fuegos artificiales y aplausos, comenzó saludando en mapudungun, la lengua mapuche, agradeciendo a los chilenos que “honraron su compromiso con la democracia”. “No importa en este momento si (votaron) por mí o mi contrincante. Lo importante es que mostraron su compromiso con este país que es de todas y de todos. También a quienes quisieron asistir a votar y no pudieron por la falta de transporte público. No puede volver a ocurrir que en un día tan relevante como este se prive a la gente de ejercer su derecho a voto”.

Los compromisos del nuevo presidente

Boric habló de comprometerse en “este proceso de cambios” que se extenderá por los próximos años y agradeció a todos los equipos que se sumaron, destacando a la doctora Izkia Siches la vocera de esta última etapa de la campaña; pero sobre todo a las mujeres, a las diversidades y a los niños y niñas “que nos llenaron de cariño y dibujos este viaje, con dibujos hermosos que expresaban la inocencia del Chile que aspiran, un Chile verde y de amor (…) Sé que no podemos fallarles”.

“Tengo 35 años y sé y tengo claro que la historia no empieza con nosotros. Siento que nuestro proyecto es heredero de una larga trayectoria histórica, la de quienes desde diferentes posiciones han buscado incasablemente la justicias, la ampliación de la democracia y la defensa de los derechos humanos (…) Porque estamos en un nuevo ciclo histórico. Seré el presidente de todos los chilenos y chilenas”.

Reconoció que “los tiempos que vienen no serán fáciles” y que deberá hacerle frente a las consecuencias de la peor pandemia del último siglo, pero también del Estallido Social. Y con respecto a esto último señaló enérgico: “Nunca, por ningún motivo debemos tener a un presidente que le declare la guerra a su propio pueblo”. Esto último es significativo ya que alude a una frase desafortunada de Piñera, en medio de los disturbios de Santiago de 2019, asegurando que “estábamos en guerra”. Luego repitió el cántico que surgió entre el público: “Justicia, verdad, no a la impunidad”.

Después se refirió al movimiento de donde surgió: “¿Cuántos de ustedes marcharon el 2006, el 2011, el 2012? Somos de una generación que emerge a la vida pública demandando que la educación sea un derecho y no un bien de consumo”. También habló de terminar con la AFP (lo que lo hace volver a su programa original), el particular sistema de pensiones chileno que hace a privados invertir con los dineros que la gente impone obligatoriamente para la jubilación sin hacerlos participar de las ganancias. “No queremos que sigan haciendo negocios con nuestras pensiones”

También habló sobre defender los derechos humanos, defender la nueva constitución y luchar contra proyectos que destruyan el medio ambiente “No a Dominga... No podemos mirar para al lado cuando la avaricia de unos pocos destruye ecosistemas únicos”.

Hacia al final selló su primer discurso con “Hoy día la esperanza le ganó al miedo. Chilenos y chilenas hemos llegado con un proyecto de gobierno, que se puede sintetizar en avanzar con responsabilidad en los cambios estructurales que Chile necesita. Nuestro gobierno va a ser un gobierno con los pies en la calle”.

Un hito histórico

Además de ser el presidente más joven de la historia del país, a sus 35 años Boric logró otro hito: es la primera vez que un candidato que no ganó la primera vuelta logra imponerse en la segunda. Pero pasará a la historia como el presidente que estará acompañando el proceso de la nueva constitución que debería votarse en un plebiscito de salida durante el primer semestre de 2022, sellando un nuevo ciclo en la historia de Chile donde ya el fantasma de Pinochet terminará por extinguirse.

De todas formas, el flamante presidente chileno deberá enfrentar también un momento económico post-pandémico que se traducirá en una recesión a nivel global que Chile deberá aprender a enfrentar sin sacrificar el proyecto económico reformista impulsado por el candidato y ante un Senado y Cámara de Diputados sin mayoríasni para la derecha ni para la izquierda.Sus primeras medidas, la conformación del gabinete y el papel de los partidos son incógnitas que comenzarán a despejarse en los próximos meses, tanto como los liderazgos que emergerán en la oposición.

Un desafío para una izquierda representada por el conglomerado Apruebo Dignidad, conformado por el Frente Amplio junto al Partido Comunista que, en Chile, además de ser un partido democrático ya gobernó durante el segundo mandato de Michelle Bachelet (2014-2018). Y aunque en un principio fueron críticos del rol de la Concertación que gobernó a Chile desde el retorno a la democracia en 1989, lograron sumar apoyo de figuras como la misma Bachelet y el expresidente Ricardo Lagos, además de partidos que conformaron esa etapa como la Democracia Cristiana, el PPD, el Partido Socialista y el Partido Radical. Una alianza que, sin duda, modificará el mapa político chileno.

Pero Boric, diputado desde 2014, representado siempre a su Magallanes natal, es hábil y capaz de tomar decisiones arriesgadas como cuando impulsó el acuerdo de la paz tras un mes de estallido social en 2019 que allanó el camino al plebiscito por la nueva constitución que logró imponerse un año después, con un 80% de aprobación, para reemplazar la carta magna de Pinochet de 1980. El costo, que él asumió fue “salvar” de alguna forma el gobierno de Piñera.

Aunque ganó la primera vuelta con 27,91% dejando a Boric en segundo lugar con 25,83%, Kast viajó a EE.UU. a reunirse con políticos republicanos, dueños de las AFP (administradoras de pensiones) que en el particular modelo chileno invierten internacionalmente el dinero que los ciudadanos imponen mensualmente para la vejez sin que estos participen de las ganancias y de paso, corrió el rumor que se reunió con la tercera mayoría —y sorpresa de las elecciones— el economista Franco Parisi (12,80%) quien hizo campaña sin moverse de Alabama, donde se radicó debido a una orden de arraigo en Chile por el no pago de pensiones alimenticias.

Boric en cambio, redefinió su discurso, potenciando temas como la seguridad, migraciones y la mirada al futuro, sumando a Izkia Siches, presidenta del colegio Médico como vocera, una de las líderes más carismáticas y queridas durante la pandemia. También logró eludir las provocaciones de la gente de Kast que tanto en debates televisivos como en redes sociales fueron pródigos en fake news y rumores, incliuyendo desde montajes fotográficos hasta acusarlo indirectamente consumo de drogas (que Boric desmintió en pleno debate mostrando en vivo un test anti drogas), una estrategia que nunca antes en Chile había llegado a ese nivel de profesionalismo político. 

20 de diciembre de 2021

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Chile: multitudinario acto de Gabriel Boric: entre las demandas de la rebelión y la moderación

Una multitud acudió a escuchar el discurso del recientemente presidente electo Gabriel Boric, que hizo muchas promesas sobre las demandas más sentidas de las mayorías populares, sin plantear cómo realizarlas. Se escuchó el grito por la libertad de los presos políticos de la revuelta del 2019, algo que 

Con amplia distancia Gabriel Boric ganó la candidatura presidencial por sobre José Antonio Kast. Los resultados no dejaron de sorprender por la diferencia de más de 10 puntos, superando el 55,8% del total de los votos.

Gabriel Boric se convertirá en el presidente más joven de la historia de Chile, quien comenzó su carrera política en las movilizaciones estudiantiles del 2011 a través de la presidencia de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile.

En Santiago y en varias comunas del país se realizaron caravanas y actos para festejar los resultados. El acto central se realizó en las cercanías de Metro Universidad de Chile, en un acto multitudinario que expresó las amplias expectativas para quienes acompañaron las demandas de la rebelión contra el "Chile de los 30 años". Aunque muchos votaron para que no salga el ultraderechista José Antonio Kast, quien es una amenaza directa para los derechos de los trabajadores, mujeres y diversidad sexual. Otros votaron sin mucho entusiasmo tras el rol de Boric en el “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución” que le salvó el pellejo a Piñera y propició la impunidad.

El discurso de Boric

"No puede volver a ocurrir que en un momento tan importante como este se prive a la gente por cualquier motivo", comenzó Boric aludiendo a la falta de transporte durante la jornada de votación. Saludó a Izkia Siches (ex presidenta del Colegio de Médico de Chile, autodefinida como feminista) quien en las últimas semanas de campaña electoral se sumó al comando de Boric para ser su jefa de campaña. Saludó a las mujeres aludiendo al derecho a decidir por el aborto. Aunque recientemente no estuvo presente durante la votación de una ley para despenalizarlo, que después el senado rechazó.

"El futuro de Chile nos necesita a todos, espero que podamos a contar con sus ideas", señaló Boric con guiños a los programas de los ex candidatos presidenciales, incluyendo a José Antonio Kast: “Sean civiles o militares. Sí, señores. Sí, compatriotas. Civiles o militares”.

Pero, también señaló: "no nos encerremos a las trincheras", haciendo guiños a los distintos sectores políticos y empresariales. "Llegamos acá para conversar con quiénes opinan diferentes, la colaboración con el mundo empresarial, construir alianzas", puntualizó.

Liberar, liberar a los presos por luchar

En su discurso, un fuerte grito por la libertad a los presos políticos de la revuelta se sostuvo a lo largo de su acto. En su discurso, Boric respondió con ambigüedad: “He hablado con las familias y sé bien lo que hay que hacer”. Con esto, se abre una contradicción en su próximo gobierno con los sectores que luchan por las demandas de la rebelión y la libertad de los presos políticos de la revuelta.

Guiños políticos

Desde el comando de campaña Boric e Iskia Siches, señalaron estar "muy contentos y esperanzados para reconstruir Chile". Giorgio Jackson, jefe del comando de Boric y reconocida figura del Frente Amplio indicó "Esto no se hace sólo de un comando, se hace desde la ciudadanía y con el resto de las agrupaciones". Ante el reconocimiento de Kast a este resultado: "mostró ponerse a disposición... así que se verá de alguna manera un momento de conversación, que dejamos que exista un espíritu cívico que anime la conversación"

Esto expresa más el giro hacia el centro que realizó Boric durante la campaña, quien tuvo sus guiños políticos con los ex presidentes Ricardo Lagos y Michelle Bachelet. Lagos, en uno de sus twitt felicitó a Boric para luego plantearle algunas pautas próximo gobierno: "En medio de los desafíos del presente con una crisis económica y una pandemia, tanto el gobierno como la oposición deberán encontrar algunos puntos en común para dar una señal de unidad al país. Además tendrá el honor de firmar y poner en marcha la próxima Constitución de Chile".condicionará su próximo gobierno.

Domingo 19 de diciembre

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Sábado, 18 Diciembre 2021 06:45

Feminismos bastardos

«No puede haber feminismo sin descolonización y no se puede descolonizar sin despatriarcalizar». (Foto gentileza de María Galindo)

Una entrevista con María Galindo

Conversamos con María Galindo, psicóloga, artista y activista boliviana, sobre las batallas en curso en el feminismo, el rol de la familia nuclear hoy, las violencias machistas y su planteo sobre la necesidad de crear espacios feministas no identitarios.

María Galindo (Bolivia, 1966) es psicóloga, activista, cofundadora de Mujeres Creando y estudió Teología en el Estado Vaticano. Esto, y que habla «siete idiomas con acento bastardo», lo ha escrito Paul P. Preciado en el prólogo de Feminismo bastardo (Mujeres Creando, 2021) en donde se concluye que La Galindo es una fuerza de la naturaleza o una «tecnochamana». 

Galindo también es artista y recientemente ha participado en la 36º edición del Festival Iberoamericano de Teatro de Cádiz con ¿Es el fin o es el principio? El que sabe mucho de esta faceta de la boliviana es el comisario de arte y gestor cultural Rafael Doctor: viajó hasta Bolivia e incitó a María para que entrara en el mundo artístico por su trabajo en Mujeres Creando. Doctor cuenta que «es muy difícil hacer una valoración sobre el trabajo artístico de María Galindo pero no se puede separar de su ideología, de su vida y de su forma de exponerlo». Para el comisario, Galindo «es una filósofa que se traviste de artista porque desarrolla las ideas a través de acciones, diálogos, vídeos o desde colectividades. Es algo muy difícil de entender si lo miramos desde los ojos occidentales, pero es así, es una filósofa creativa». 

María Galindo estuvo de gira por el Estado español para presentar Feminismo bastardo, en donde pone en valor el universo trans; escribe sobre los machismos en las mujeres utilizando términos como la «machisobrevivencia», responde a los textos pandémicos de  Paul P. Preciado y vindica la necesidad de un «feminismo intuitivo». Desde La Paz, responde rápidamente a la petición de esta entrevista a través del email de Mujeres Creando. La conversación previa a las preguntas es muy divertida y cercana: «una technochamanada».

LM ¿Cómo es la cotidianidad de las mujeres que participan en Mujeres Creando?
MG. No hay una cotidianidad común a todas porque venimos de universos muy diversos y cada mujer responde a lógicas muy diferentes. Por la casa pasan desde estudiantes universitarias a mujeres que sacan su sustento con el trabajo que Mujeres Creando ofrece a la sociedad. Por la casa también pasa el grupo trans de Las Intransigentes o las trabajadoras sexuales que vienen a repartir condones y que se reúnen en La Fábrica de Justicia que es así como ellas llaman a la casa. También pasan las compañeras de Radio Deseo, las que vienen al comedor popular que organizamos para comer barato o a las que pasan para descansar o cargar el móvil. Algunas pasan muchas horas en la casa y hay otras que solo vienen una vez al mes. 

En Mujeres Creando también tenemos La Zona Pirata, en donde hay una fotocopiadora y puedes consultar los libros fotocopiados o puedes comprarlos muy baratos; y una escuela de autodefensa feminista.

LM. Siento romper la bonita atmósfera de la vida en Mujeres Creando pero tengo que preguntarle sobre las críticas al mundo de la prostitución desde una parte del feminismo. 
MG. No puedo hablar en tercera persona porque no soy trabajadora sexual pero sí que te puedo decir que en Mujeres Creando no somos ni abolicionistas ni regulacionistas, sino que tenemos una posición propia que es muy difícil de explicar en una sola respuesta. Trabajamos con tres términos: puta, mujer en situación de prostitución y trabajadora sexual, y nos organizamos de manera autogestionaria.
LM. Y, además, han conseguido que se apruebe la Ley Municipal del Trabajo Sexual autogestionado.
MG. Esta ley fue redactada y formulada por nosotras en complicidad y sentadas en una mesa de la casa de Mujeres Creando. Después de dos años, en 2018, conseguimos que fuera aprobada por el anterior gobierno municipal de La Paz. El problema es que aunque aún no nos han extendido una sola  licencia de funcionamiento. La situación política en Bolivia es tan complicada después del golpe de Estado y la pandemia, que lo primero que han postergado ha sido la aplicación de esta ley.
LM. ¿Qué representa esa ley para las trabajadoras sexuales? 
MG A través de ella hemos logrado que el trabajo sexual sea una actividad económica. No queríamos tener locales clandestinos en La Paz porque no queríamos obtener una licencia de funcionamiento teniendo que vender alcohol con un karaoke y una table dance.  

Las oficinas que planteamos funcionan de día y sin venta de alcohol. Sí que es cierto que son muy, muy precarias, porque apenas tienen diez o doce metros cuadrados separados con mamparas. Pero así las compañeras pueden, con sus propios ahorros, tener su propio espacio. Tampoco es una «tacita de leche», porque en la cotidianidad de la gestión se desarrollan conflictos, pero estamos elaborando estatutos para poder organizarnos mejor. 

LM. En Feminismo bastardo comenta que estas trabajadoras son el dique de contención de las violencias machistas, ¿en qué consiste esa resistencia?
MG. Las mujeres que son trabajadoras sexuales tratan básica y masivamente con las masculinidades en relación con sus cuerpos, con sus frustraciones, con sus fantasías o con sus preguntas de placer. Las trabajadoras sexuales saben leer el cuerpo y prevenir la violencia mejor que otra mujer que no es lo es, porque ellas reciben el mayor impacto del conjunto de violencias machistas. Los saberes que tienen y las formas con las que ellas gestionan esas agresiones son saberes fundamentales para el conjunto de las mujeres pero ellas se convierten en expertas, porque cuando entran a «hacer una pieza» con un cliente lo que más les interesa a cada una es salir vivas. 
LM

 Es muy interesante conocer cómo se están intentado organizar las trabajadoras sexuales en La Paz, pero le tengo que preguntar sobre su punto de vista respecto a la actitud de algunas feministas en el Estado español hacia a las personas trans. 

MG. A ese feminismo en el Estado español no le puedo poner cara porque nunca hemos interactuado; pero esa postura está muy presente en muchas latitudes, no solo en España. Me parece absurda la idea de las mujeres como una entidad biológica, y eso está claramente expresado en Feminismo bastardo y en toda la política que desarrollamos en Mujeres Creando y en Radio Deseo. Además de contar en la casa con Las Intransigentes, hemos tenido muchísimas interacciones con hombres trans porque nos parece que el cuestionamiento trans es imprescindible para todos los horizontes de los feminismos.

El fundamentalismo biologicista no solo tiene el problema de excluir a las mujeres trans por no haber nacido mujeres, sino que además vacía de agencia política a la condición de las mujeres mismas: las mujeres como entidad biológica son una negación de las mujeres como entidad política e histórica e ideológica. En ese sentido es una visión suicida, reduccionista y sin ningún horizonte de futuro. 

LM. El horizonte de futuro puede estar los espacios como Mujeres Creando, ¿a eso se refiere cuando en el libro plantea espacios feministas no identitarios?
MG. Nunca hemos sido un movimiento identitario porque hemos nacido como un movimiento que ha planteado una alianza entre «indias, putas y lesbianas: juntas, revueltas y hermanadas», como una unión metafórica y poética que concluye que sin alianzas insólitas —no solo alianzas entre diferentes identidades— y solo a partir de rebeldías y rebeliones se puede construir feminismo. Los grupos identitarios de homogeneidad de clase, identidad o de homogeneidad hetárea son guetos; son refugios de autoayuda: no tienen ninguna vocación ni ninguna capacidad política de actuar ni de dialogar con la sociedad. 

Hay que desarrollar prácticas concretas —que no son una marchita ni un pequeño debate— porque son las únicas que son capaces de crear espacios de lucha como un espacio de interacción entre diferentes. Solamente así es posible pensar el movimiento feminista. Lo demás, son grupos de amigas, de afines o de autoayuda. 

LM. ¿Cuál es el perfil de una tecnócrata de género?
MG. El perfil de una tecnócrata de género es un perfil de clase media necesariamente formada académicamente, necesariamente una intermediaria de una ONG y de políticas de Estado. La tecnócrata de género se hace veinte, treinta o cuarenta másteres de género sin ningún tipo de profundización, y no tiene ningún tipo de práctica política directa. Es una mujer que no pone el cuerpo. Es una mujer que desde el papel y desde la arrogancia del control de los fondos, de un cargo o del manejo de algunas categorías, es una reproductora —que no productora— de las «políticas de género» vinculadas al proyecto neoliberal, estatalista y colonial que va de Norte a Sur.
LM. En Feminismo bastardo hay un cierto rechazo a la familia nuclear, pero esta también ha sido (y sigue siendo) un gran soporte ante la precariedad laboral. 
MG. Lo que señalas es real, pero no en términos de lazos consanguíneos, sino en la estructuración de lazos sociales. Por eso en la sociedad boliviana hay muchísimas cooperativas de ahorro, muchísimas de compadrazgos y comadrazgos: formas de agrupación social que no son necesariamente consanguíneas. Sí es cierto que en muchos casos es de carácter patriarcal, porque es un función de la figura masculina en función de las necesidades masculinas pero, en muchos casos, de manera subterránea, esas formas de organización barrial responden de manera muy fuerte a las necesidades de las mujeres. Porque si no, las mujeres no podrían subsistir. 

Sobre esto quiero explicar varias cosas que suceden en la sociedad boliviana. Todo el Estado, toda la educación o, por ejemplo, la salud, están construidos sobre el discurso de la familia nuclear patriarcal: papá, mamá, hijitos e hijitas, cerradas sobre sí mismas. Sin embargo, y con estadísticas en la mano, en Bolivia solo el 30% de las familias responden a ese canon. Hay mujeres que han roto ese pacto patriarcal y han refundado familias con abuela o madre, con hijos e hijas, en una especie de cooperativa de subsistencia muy interesante. Hay otro 30% de las familias que son tejidos muy extendidos de lazos familiares, es decir, en donde se involucran tíos, tías, primos y primas. Luego hay un 10% más diverso. 

Tenemos que tener cuidado cuando pensamos que el modelo de familia nuclear patriarcal —que es el modelo que se maneja como hegemónico— es hegemónico. Estamos hablando de la sociedad boliviana, en donde no subsistes sin el otro o sin la otra. 

LM. ¿Cómo se ha resuelto este apoyo mutuo durante la pandemia del COVID-19?
MG. Durante los meses más duros de la pandemia vimos el agresivo discurso del «Sálvate tú. Salva a los tuyos», y por eso debemos legitimar las formas económicas de organización social que he mencionado arriba. Estas frases  forman parte de la familia nuclear patriarcal consanguínea y nos dañan a nosotras porque, como dicen las trabajadoras sexuales, nos convertimos en núcleo de explotación porque es a costa del sueño y del trabajo de las mujeres 
LMLa violencia entre lesbianas también se trata en el libro y, aunque sucede, no es tan «noticiable».
MG. Ni las lesbianas ni las parejas heterosexuales conformadas bajo cualquiera de las nominaciones que se puedan haber construido para sí mismas salen completamente de la comprensión heterosexualizada que es, en sí misma, la de una relación de poder, la de la división del trabajo, del espacio, etc. La heterosexualidad normativa hegemónica ha sido introyectada como modelo por el conjunto del universo de los afectos y de los vínculos. 

Por ejemplo, una de las reivindicaciones que han enarbolado es la del matrimonio. Si el universo lésbico hubiera sido capaz de repensar la construcción de la cotidianidad, de las relaciones y los vínculos no estaríamos reeditando el matrimonio ni todas las formas de poder y violencia del universo heterosexual que se construye a sí mismo sobre la base de relaciones violentas.

LM Y llegamos a la pregunta sobre el colonialismo en el feminismo, ¿cuáles son los factores?
MG. Son muchísimos los factores relativos al componente colonial de algún feminismo. La historia de los feminismos —como primera, segunda, tercera ola a partir de la genealogía europea, a partir del discurso de los derechos de las mujeres anclado a la construcción del Estado moderno burgués y europeo— es ya una lectura colonial de las luchas a escala planetaria. Otro factor a tener en cuenta es la imposición tácita de la igualdad hombre-mujer como horizonte único u horizonte sine qua non de todos los feminismos a escala planetaria fuera de la interpretación de las relaciones coloniales que gestionan el orden mundial, que es colonial. 

No puede haber feminismo sin descolonización y, como planteo en mi anterior libro, no se puede descolonizar sin despatriarcalizar y al contrario. De la misma manera que, sin un análisis sobre el orden mundial colonial, no entiendes el patriarcado. Si hablamos de la maternidad a través de los vientres de alquiler, nos encontramos con formas coloniales de reproducción de la vida y no hay donde perderse. Y, aunque estés de acuerdo con los vientres de alquiler, sí o sí es una forma de reproducción colonial, y la reflexión se hace imprescindible. 

LM. Y en el mundo laboral de las mujeres, ¿en dónde encontramos el colonialismo? 
MG. En la interpretación de la división sexual del trabajo no se toma en cuenta que el elemento fundamental es que el trabajo reproductivo en las sociedades del capitalismo global del Norte está siendo sustituido por las mujeres del Sur. Este hecho sirve para apalancar la supuesta reivindicación emancipatoria de las mujeres blancas del Norte, que pueden malpagar ese trabajo sin que ese proceso pase por ningún tipo de reflexión política. Dentro de una reflexión feminista hay componentes coloniales por muchísimos lugares y es un problema muy complejo.

Para entender los feminismos a escala mundial, es muy importante y urgente hacer un análisis profundo. Y si queremos hablar de relaciones laborales es imprescindible hacer un análisis a escala mundial. 

LM. Hablando de patriarcado y de feminismo: usted habla de los hombres que se consideran feministas y, en concreto, comenta la posición de dos líderes políticos de primera línea, como son Evo Morales o Pablo Iglesias. 
MG. Sí. Si Pablo Iglesias se declara feminista, es ridículo; y si Evo Morales se declara feminista, es un abuso y un insulto a nuestra inteligencia y a nuestra lucha. Evo Morales le regaló el cuerpo de las mujeres a las iglesias evangelistas por un pacto de poder y por eso no se despenalizó el aborto en Bolivia. Pero también hay hombres que se declaran feministas y que no lo hacen por puro utilitarismo, solamente porque quieren luchar legítima y valiosamente para quebrar y descomponer el patriarcado. Lo que sí considero es que deben utilizar otro nombre para esa lucha, que creo que va a surgir en algún momento (al menos en Bolivia en donde hay centenas de miles de niños que han sido testigos de la violencia machista que ha ejercido sus padres y que se han posicionado con sus madres). Esos niños van a enarbolar —o ya lo están haciendo— rupturas con las estructuras patriarcales.

Hay un montón de lugares, de esquinas y de ángulos por donde el patriarcado y su patrón se pueden romper en relación con los cuerpos masculinos. Los hombres trans también funcionan como una gran interpelación de rupturas hacia el cuerpo masculino. Desde esos hombres podemos pensar, soñar e imaginar los conflictos que se plantearán y se formularán en un futuro muy cercano.

Sobre la entrevistadora:

Lola Matamala es una periodista española freelance. Su blog es lolamatamala.wordpress.com . Tuitea en @LolaMatamala.

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“La organización del mismo pueblo es lo más importante y de largo plazo en un proceso de resistencia”

Entrevista a Ángel Sulub, del Congreso Nacional Indígena

 

En el marco de la Gira por la Vida zapatista que este 2021 ha cruzado los mares y desarrollado amplias agendas en distintos países de Europa, nos encontramos con Ángel Sulub, delegado del pueblo maya originario de Quintana Roo, que acompaña la gira en representación del Congreso Nacional Indígena. Conversamos con él y repasamos los 25 años de lucha desde la constitución del CNI.

Maureen Zelaya: ¿Qué es el Congreso Nacional Indígena (CNI)? ¿Cómo está compuesto?

Ángel Sulub: El Congreso Nacional Indígena, el CNI, es un movimiento, una organización de los pueblos indígenas de México. Nosotros le llamamos la Casa de los Pueblos Indígenas de México pues participamos unos 58 pueblos indígenas de toda la geografía mexicana. Aún no hemos llegado a todos los pueblos indígenas, pero aspiramos a ello.

Después del levantamiento zapatista de 1994, se hace un llamamiento a todos los pueblos de México a encontrarnos, a dialogar, a reflexionar, a poner en común nuestras problemáticas. Después de algunos foros nacionales de pueblos indígenas, ese 12 de octubre del 1996, hace 25 años, se constituye el Congreso Nacional Indígena en la Ciudad de México y nace como el espacio político- organizativo de los pueblos. Desde entonces, a lo largo de los 25 años, el CNI camina junto con las y los zapatistas.

El CNI entonces está conformado por delegados y delegadas, hombres y mujeres de los diferentes pueblos indígenas de México que han sido nombrados por sus propias asambleas comunitarias. En este espacio lo que hacemos es dialogar, compartir y también organizarnos políticamente para la defensa de nuestro territorio, organizar las luchas y resistencias que tenemos como pueblos indígenas. Organizar la rebeldía que para nuestros pueblos es luchar por la vida.

M.Z.: ¿Cómo se ha avanzado en la lucha por la vida y las demandas de los pueblos indígenas en este tiempo?

A.S.: Como CNI entendemos que el camino hacia la dignificación de la vida de los pueblos indígenas es el fortalecimiento y la construcción de la autonomía indígena. Esto es lo que hemos identificado necesario para la reconstitución integral de los pueblos indígenas de México y de esto se ha ocupado el CNI en este tiempo: de la construcción de la autonomía, fortaleciendo las autonomías de los pueblos donde ya había un proceso iniciado y crear nuevos procesos autonómicos en donde nos habían arrebatado la autonomía indígena.

En estos 25 años, los procesos han sido muy diversos. Hay comunidades como Santa María de Ostula en Michoacán o San Lorenzo Atzqueltán en Jalisco, que son comunidades que viven sus autonomías políticas, administrativas, que tienen sus propias policías comunitarias, su propia organización política, etcétera. Otros pueblos apenas estamos iniciando esta construcción desde nuestros propios contextos locales, generando autonomías en la vida, la política, el autogobierno, los sistemas productivos, el comercio y la educación. Hay muchos procesos autonómicos de educación ante la necesidad de contrarrestar todas las políticas del Estado nacional, entre ellas la política educativa, que continúa siendo colonialista, asimilacionista, que desarraiga de su identidad indígena a la juventud y la infancia, alejándonos de la conexión con la tierra y el territorio. Esa política educativa nos impone un modelo de vida basado en esta idea de progreso, de desarrollo, que es totalmente ajena a la forma de pensamiento y de vida de los pueblos indígenas.

Cuando hablamos de nuestra resistencia y esta lucha, tenemos muy claro que es contra el colonialismo y por tanto contra el capitalismo, que lo hemos definido como el gran enemigo de los pueblos. Desde hace muchos años tenemos claro esto en el CNI, lo hemos debatido, con reflexiones de todos los pueblos y en especial, reflexiones de las mujeres. Porque también esta es una lucha antipatriarcal al mismo tiempo que anticolonial.

M.Z.: ¿Cómo se organiza y se construye la autonomía indígena a la que aspiran los pueblos?

A.S.: Lo más importante de las autonomías es la Asamblea Comunitaria. En nuestros pueblos las decisiones son asamblearias y el trabajo de la tierra es comunal, de tal manera que decidimos por nosotros mismos qué hacer con nuestro territorio desde lo más básico, que es dónde cultivar, qué hacer con los productos que obtenemos de la tierra, cómo distribuimos para todos y todas esos alimentos. Esta es una base de la autonomía indígena: la autosuficiencia alimentaria y eso lo defendemos. Somos nosotros y nosotras quienes cultivamos, sembramos y cosechamos para nuestros pueblos. Pero esta parte está en grave peligro, totalmente amenazada. Hay lugares como Quintana Roo en la península de Yucatán, el pueblo al que pertenezco, que la autosuficiencia y autonomía alimentaria nos fue arrebatada hace mucho tiempo. A los pueblos mayas nos han convertido en dependientes del turismo y han desplazado nuestro apego a trabajar la tierra. Y esto ha sido por las políticas del Estado federal, del Estado de Quintana Roo y de todos los niveles administrativos del Estado.

Ese desmantelamiento de nuestra autonomía es lo que queremos revertir, desde la autosuficiencia alimentaria hasta la educación, pasando por el tejido comunitario, el pensamiento y las formas de vida de los abuelos y las abuelas. Algo tan sencillo como que la infancia, la juventud, participen de los procesos comunitarios como son la siembra de la milpa, la cosecha, la ritualidad que gira en torno a la a la milpa, las fiestas tradicionales de los pueblos indígenas, que también todas están vinculadas a la tierra, a la cosecha, a la siembra. Y eso es parte de nuestros procesos educativos propios, autónomos. También es parte de otra manera de resistir: mantener nuestra vida tradicional y comunitaria.

Así, la Asamblea comunitaria es donde se toman y se democratizan las decisiones y la práctica de la autonomía. Ahí participan jóvenes, mujeres, toda la comunidad, normalmente a partir de 18 años que aún es una práctica tradicional del sistema político. A partir de esas decisiones, se elige a personas representantes. Y en esas asambleas, pues hay comisiones distintas: salud, educación, asuntos agrarios, comisiones que se encargan de los asuntos productivos de comercialización. Normalmente también hay cooperativas que se conforman en estas autonomías, y no son necesariamente cooperativas insertas en el sistema fiscal mexicano, sino formas cooperativas de trabajo y de producción del campo, para que sea redistribuido en la propia comunidad mientras que los excedentes son vendidos a otras comunidades. Y también esas son las formas propias de economía, pasos hacia la autonomía.

Cuando surgen conflictos, básicamente con relación al trabajo de la tierra o entre las familias, la base para dirimir es la asamblea, pero normalmente las asambleas comunitarias tienen una comisión según sea el caso. Sin embargo, las formas de estructura son muy diversas, como también lo es la ejecución de las decisiones de las autonomías, porque cada pueblo tiene sus propias formas. El zapatismo por un lado tiene su propia forma, tal como lo están dando a conocer en esta gira, cómo ha evolucionado todo su proceso de autonomía.

Por ejemplo, en San Lorenzo Atzqueltán ya han cumplido ocho años de autonomía. Recientemente, inauguraron una clínica comunitaria autónoma equipada y con medicamentos que utilizan la medicina tradicional, herbolaria. El personal médico que llega a estos centros autónomos de salud aporta su conocimiento a promotores de salud y de esa manera funcionan y se sostienen los centros. Así, hay diferentes grados de autonomía. Otros territorios no tienen aún esto, pero empiezan, por ejemplo, con clínicas comunitarias, como en mi territorio. O que empiezan con prácticas de autonomía política administrativa, o en la cuestión productiva y de comercialización.

También como CNI tenemos la Asamblea General como autoridad máxima que toma las decisiones, con la representación de las diferentes regiones y pueblos que forman la autonomía indígena.

M.Z.: ¿Cuál es la situación actual de la lucha política de los pueblos indígenas en relación con el Gobierno mexicano, los sectores empresariales y otros actores que ostentan el poder en México?

A.S.: Lo que ha sucedido con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) en 2018 a la Presidencia de la República es la continuidad. Los pueblos indígenas vivimos con mayor fuerza el embate del sistema político asociado a la primacía de corporaciones y empresas multinacionales con proyectos de despojos para nuestros pueblos. El Gobierno mexicano hizo desaparecer por decreto el neoliberalismo en México, pero la realidad de lo que vemos y vivimos es que continúa todas las políticas neoliberales en la misma línea de continuidad de los gobiernos pasados. Entonces, que hayamos tenido un gobierno del PRI, luego otro del PAN y ahora un gobierno de MORENA para los pueblos no ha significado algo positivo, sino todo lo contrario.

El CNI y la resistencia indígena a la entrada de AMLO se debilitó, se dividió, se fracturó. Muchas personas que estaban en la lucha y en la resistencia están ahora como funcionarios en el gobierno federal. El mismo titular del Instituto Nacional de Pueblos Indígenas, Adelfo Regino Montes, fue uno de los fundadores del CNI y en su momento estuvo en la lucha. Pero no sólo eso, el Gobierno está arreciando el ataque contra los pueblos y lo vemos con la criminalización de la defensa de nuestros derechos, con las personas asesinadas, desaparecidas, encarceladas que son defensores y defensoras del territorio. Muchos de ellos integrantes del CNI, como el caso de Samir Flores que fue asesinado hace dos años.

Entonces, lo que estamos viviendo es la imposición de grandes megaproyectos que sirven al interés político del Estado mexicano, pero también al interés de otros países como Estados Unidos y a los intereses económicos de las corporaciones multinacionales. Por poner un ejemplo, hay dos grandes megaproyectos que se están imponiendo, que son el corredor interoceánico y el conocido como Tren Maya, en el sureste de México y forman parte del Plan Nacional del Desarrollo del gobierno, pero que también engarzan con la política migratoria.

Lo que nosotros hemos analizado como CNI es que estos dos megaproyectos serán esta nueva frontera entre Estados Unidos y Centroamérica. Es decir, la migración que viene de Centroamérica o del sur de México se quedaría en ese corredor industrial, ese corredor turístico. Es lo que se propone en el Plan Nacional de Desarrollo como mano de obra, por supuesto, y es parte de esa política migratoria mexicana que actúa como muro de contención. Cuando Trump dijo que los mexicanos pagaríamos el muro, no se refería al muro físico de la frontera norte de México, sino a todos estos megaproyectos, a todo este nuevo muro industrial y turístico que se está creando.

Estos megaproyectos sirven a estos intereses políticos de EE.UU., pero también a sus intereses comerciales, porque el corredor interoceánico es un paso entre el Océano Pacífico y el Atlántico, que será una nueva ruta comercial paralela al Canal de Panamá y que les resultará geopolíticamente más atractivo y económicamente más rentable tanto a multinacionales como a los gobiernos de Estados Unidos, independientemente de que sean republicanos o demócratas.

Poco importa que estos megaproyectos que se están imponiendo violen derechos humanos, despojen del territorio, extorsionen a campesinos para las ventas de sus ejidos. En Quintana Roo, que ya es turístico, ahora con el proyecto del Tren Maya lo que busca es, por una parte, potenciar el turismo masivo, replicar los ejemplos de Cancún y Riviera Maya en toda la región, que el gobierno y las empresas lo siguen presentando como un modelo de éxito, de desarrollo. Y para nosotros ha sido la muerte para nuestros pueblos. Y eso es algo que sucede todos los días, porque la criminalidad, los feminicidios, el narcotráfico, la trata de personas, el turismo sexual, es algo que ocurre todos los días.

M.Z.: Por favor, desarrolla más ¿qué implicaciones trae el Tren Maya para los pueblos indígenas de la región?

A.S.: Con el Tren Maya se pretende construir más de 16 nuevos centros urbanos, o sea, nuevas ciudades turísticas en torno a las estaciones del tren, con todas las consecuencias que traería tanto ambientales como ha sucedido en Cancún y Playa del Carmen, que ha sido una devastación ambiental completa, pero también y sobre todo de los impactos sociales y culturales para los pueblos. Es un verdadero infierno que se vive en Cancún y Riviera Maya, y entonces esos son los modelos que se quiere llevar a todo el corredor por el que pasará el tren Maya. Los turistas que visitan estos lugares compran una fantasía, se meten en una burbuja en la que parece que están en un paraíso. Pero estos proyectos turísticos, como el Tren Maya, es todo lo contrario a lo que quiere vender el gobierno mexicano y el desarrollismo.

Además, implica el impulso a la agroindustria, porque el tren no será nada más un tren turístico, sino un tren de carga. Y lo que se está impulsando es la agroindustria con la siembra de soja transgénica, de maíz transgénico, de sorgo y arroz. Toda esta producción no es para los pueblos, sino que forma parte de una cadena porque es el alimento de animales de macrogranjas, para empresas productoras de carne y toda esa carne tampoco es para los pueblos, sino para exportar principalmente a China. Todo este proyecto forma una cadena en la que los únicos beneficiados realmente son las empresas multinacionales. Mientras, lo que se queda en el territorio es la contaminación, la destrucción de la selva, la deforestación, el agua que se contamina con el uso de agrotóxicos y los desechos de las macrogranjas de cerdos que terminan en el manto freático.

Y así lo estamos viviendo en todos los megaproyectos: el proyecto Integral Morelos, la Refinería dos Bocas y muchos otros que están en marcha. La política del gobierno es abrir y facilitar la entrada de las multinacionales y, si hace falta, AMLO lanza decretos presidenciales determinando que estos megaproyectos son parte de la seguridad nacional para posibilitar a todas las dependencias públicas a facilitar la ejecución de estos megaproyectos.

M.Z.:¿Cómo se ha agudizado la militarización y paramilitarización en los contextos de resistencia a megaproyectos?

A.S.: Esto es algo muy alarmante. Toda la resistencia se acompaña de más militarización en nuestros territorios, que es algo que nos preocupa. Nunca como ahora se ha visto el fortalecimiento del presupuesto de la Secretaría de Defensa Nacional. En Quintana Roo ya se ha anunciado la creación del primer “batallón turístico”, un batallón turístico-militar cuya justificación es el combate al crimen organizado. Chiapas y Palenque están totalmente militarizadas, son las regiones donde pretenden imponer varios megaproyectos incluido el Tren Maya.

En Chiapas, además, está el grupo paramilitar llamado Orcao, que es una organización de tenedores cafetaleros y que fue armado por el gobierno de Ernesto Zedillo, por ejemplo, y que son los que en este momento están ejecutando ataques en contra de comunidades zapatistas. Recientemente quemaron una escuela autónoma zapatista, bodegas de café zapatista y están provocando directamente a los pueblos autónomos zapatistas. También hay otras organizaciones paramilitares en Oaxaca y en otros estados que de igual manera son parte de este brazo armado del poder político de México. Es sumamente grave lo que está poniendo en cuestión de paramilitarismo, militarización y la legitimación de la violencia de la policía, que es al nivel de las fuerzas militares.

Nosotros reflexionamos que la militarización también se suma a las políticas migratorias por desmantelar las caravanas de migrantes en el paso de Centroamérica a México rumbo a Estados Unidos. El sistema migratorio mexicano es delincuencial y solo provoca víctimas. Es común encontrar trailers llenos de personas migrantes, en ocasiones se han encontrado con personas muertas, miles de personas desaparecidas.

Hay una complicidad entre los tres niveles de gobierno, porque al final es un negocio para la delincuencia organizada que también es, decimos nosotros, como un brazo armado del sistema político nacional. Hemos investigado y hemos encontrado vínculos estrechos entre gobernadores con el crimen organizado, presidentes municipales que son parte del crimen organizado. Aún así, con denuncias y recursos judiciales, no hemos podido hacer más que tratar de visibilizar esta situación y también la presencia de paramilitares.

M.Z.: Además de la construcción de la autonomía indígena, ¿Con qué otras estrategias cuentan para enfrentar esta situación?

A.S.: Cuando en 2001, que estaba Adelfo Regino, junto con Marichuy, la comandanta Ester, el Tata Juan Chávez, hablamos ante el Congreso de la Unión en México, lo hicimos exigiendo que, en la reforma de la Constitución Mexicana quedasen consagrados los Acuerdos de San Andrés que ya estaban firmados. Se había acordado previamente que estos Acuerdos se incorporarían a la Constitución y no fue así. Esto, que llamamos la Gran Traición, no solo por el Gobierno mexicano sino por los partidos políticos, fue un momento importante porque como pueblos del CNI decidimos que con o sin reconocimiento de la ley se iba a ejercer la autonomía. A partir de entonces, el hecho de ejercer nuestra propia autonomía nos ha llevado a tener una lucha frontal contra el Estado, y por tanto nosotros denunciamos al Estado desde sus propias prácticas de Estado.

La forma que nosotros pensamos que es más importante de lucha y resistencia es la construcción desde abajo, es decir, la organización del mismo pueblo es lo más importante y de largo plazo en un proceso de resistencia. Sin embargo, también tenemos otros frentes de lucha como CNI. Seguimos insistiendo en el marco jurídico que existe, que a pesar de que no nos garantiza un acceso efectivo de la justicia, presentamos denuncias, amparos, todo tipo de recursos judiciales que han logrado frenar, por ejemplo, en la península de Yucatán a Monsanto y a Bayer, que han logrado cerrar parques eólicos en Oaxaca, que hemos logrado cerrar granjas por cinco días en Yucatán. Pero al final esta lucha jurídica es muy desgastante, sobre todo en un país que no respeta las resoluciones de los jueces o las empresas tienen muchos más recursos para desplegar estrategias.

Por eso insistimos que lo más importante es el ejercicio de nuestra autonomía. Contra ellos, sin marco legal, porque el derecho es nuestro, nos asiste y defendemos nuestro legítimo derecho de existir, de decidir. También por eso tenemos alianzas puntuales con otros movimientos sociales que apoyan si es necesario. Al interior del CNI, sobre todo de los últimos años, nuestra idea es sumar las luchas, causas que nosotros reflexionamos que están aisladas o automatizadas y que al final nos damos cuenta de que se trata de una misma lucha. Es una lucha por la vida, por la libertad, por la dignidad. Entonces, desde hace ya varios años estamos trabajando en sumar causas y hacer alianzas con otras luchas donde compartimos fines.

Otra estrategia fue cuando el CNI participa en el proceso electoral mexicano a través del Consejo Indígena de Gobierno, que fue una propuesta colectiva de concejales y concejalas que conforman este Concejo Indígena de Gobierno y con la vocera Marichuy, que se inscribe como aspirante a una candidatura presidencial. Esa fue una estrategia también de los zapatistas para visibilizar qué está sucediendo en los pueblos indígenas, pero sobre todo para acercarnos a las comunidades y a otras luchas que también se vinculan con las luchas de los pueblos indígenas. Ese fue un momento muy importante porque el objetivo del CNI se logró, que fue acercarnos a otras luchas, nunca el objetivo fue llegar a la presidencia sino utilizar este mecanismo para visibilizar nuestras demandas, nuestra lucha. En ese caminar, también nos encontramos con gente de la ciudad, con jóvenes que defienden el medio ambiente, que están luchando por mejores condiciones laborales, por mejores condiciones de vivienda, etcétera. Y a partir de entonces se crearon redes que en su momento se llamaban redes de apoyo al Consejo Indígena de Gobierno y que después han tomado distintos nombres como Red de Resistencia y Rebeldía y otras con otros nombres, ahora vinculadas al CNI y de igual manera, con el zapatismo. Entonces hemos formado alianzas con grupos ecologistas, con grupos de mujeres, artistas, pero teniendo como base que sean luchas anticapitalistas, antipatriarcales y anticoloniales desde cuya base establecer un trabajo colaborativo.

Entonces esta gira también se enmarca en esta estrategia y es una oportunidad muy importante para seguir tejiendo alianzas con otras luchas en el marco de la Gira por la Vida, desde lugares muy distintos. Para nosotros como CNI, aceptar esta invitación de los zapatistas nos está dando la oportunidad de encontrarnos con otras resistencias, encontrarnos con otras organizaciones de distinto tipo, pero que están igual luchando contra lo mismo.

M.Z.: ¿Cuál ha sido vuestra principal propuesta en esta Gira?

A.S.: Cuando nos han preguntado algunas personas aquí en Europa cómo podemos ayudar a las luchas del CNI, algunas de las respuestas que hemos reflexionado son que, primero, tendríamos que como pensar que no se trata de ayudar a una lucha externa. Es necesario apropiarnos de las luchas, sentirnos parte de la misma lucha. Y lo importante para nosotros en estos encuentros es generar estos diálogos y entendimientos para poner sobre la mesa la reflexión de que al final la lucha de los pueblos indígenas no es solo para los pueblos indígenas, sino que es una lucha para la humanidad, la lucha por la conservación de la madre tierra y de los territorios.

Entonces, más allá de ayudar a los pueblos indígenas, es como humanidad que tenemos que organizarnos para desmontar este sistema porque nos está llevando a un colapso total. Y vemos que le llaman esta crisis civilizatoria, o cambio climático, calentamiento global, etc. Pero es solo el reflejo de lo que este sistema hace. Y cada pueblo lo vive de manera diferente y también lo enfrentamos de maneras distintas. Los pueblos originarios no le llaman calentamiento global o cambio climático, pero vemos en la producción de la tierra, con las siembras, las milpas, el reflejo de lo que está sucediendo, vemos el reflejo del sistema. Reconocemos que somos parte de una misma lucha. Y entonces la invitación que hemos traído desde el CNI es a continuar organizándonos, continuar utilizando estas dos grandes armas contra el capitalismo que son la solidaridad y la colectividad, entendida ésta como el sentido de lo común, lo que nos une.

Por Maureen Zelaya

17 diciembre 2021

Maureen Zelaya forma parte del Área de Antirracismo de Anticapitalistas

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SpaceX inicia un programa para extraer dióxido de carbono de la atmosfera y convertirlo en combustible para cohetes

Según afirmó el director ejecutivo de la compañía, Elon Musk, la nueva tecnología "también será importante para Marte".

El director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, anunció este 13 de diciembre que su compañía aeroespacial se propone extraer dióxido de carbono de la atmósfera y convertirlo en combustible para cohetes.

"SpaceX está iniciando un programa para sacar CO2 de la atmósfera y convertirlo en combustible para cohetes. Por favor, únase si está interesado", planteó el empresario a través de su cuenta oficial en Twitter, agregando que la nueva tecnología "también será importante para Marte".

Cabe recordar que Musk no abandona la idea de colonizar el planeta rojo y tiene como objetivo construir allí para el año 2050 una ciudad autosuficiente de un millón de habitantes. Esas personas llegarían a Marte en naves Starship, vehículo interplanetario reutilizable que SpaceX está desarrollando.

Entre tanto, la Organización Meteorológica Mundial alertó en octubre de este año que las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo récord el año pasado y aumentaron a un ritmo más rápido que el promedio anual de la última década. La agencia, dependiente de la ONU, señaló que estas tendencias se dieron pese a la reducción temporal de emisiones debido a la pandemia de covid-19.

"La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó las 413,2 partes por millón en 2020 y está al 149 % del nivel preindustrial", anunció el informe. Por otro lado, la organización también puntualizó que la capacidad de los ecosistemas terrestres y oceánicos para actuar como "sumideros" de CO2 puede volverse menos efectiva en el futuro debido a su sensibilidad a los cambios climáticos.

Sin embargo, sus predicciones no terminaron ahí. El Megatron Transformer vaticinó que "la capacidad de proporcionar información, más que la capacidad de proporcionar bienes y servicios, será la característica que defina la economía del siglo XXI". "Podremos ver todo sobre una persona, dondequiera que vaya, y [la información] se almacenará y utilizará de formas que ni siquiera podemos imaginar", agregó posteriormente, incapaz de refutar sus palabras previas ni de negar que los datos iban a ser el más vital de los recursos.

Los autores del artículo apuntan que las situaciones descritas por el sistema se basan principalmente en los propios miedos de las personas, que son generalmente irracionales, y concluyeron que la inteligencia artificial se está convirtiendo no solo en un tema de debate, sino en un participante de pleno derecho en él.

Publicado: 14 dic 2021 02:34 GMT

Una célula de osteosarcoma. Foto Ap

Publicar descubrimientos que no resisten el escrutinio crea en los pacientes falsas esperanzas, destaca

Washington. Hace ocho años, un equipo de investigadores lanzó un proyecto para repetir cuidadosamente los primeros, pero influyentes, experimentos de laboratorio en la investigación del cáncer.

Recrearon 50 experimentos, el tipo de investigación preliminar con ratones y tubos de ensayo que prepara el escenario para nuevos medicamentos oncológicos.

Ayer informaron los resultados: aproximadamente la mitad de las afirmaciones científicas no se mantuvieron.

El Proyecto de reproducibilidad, biología del cáncer fue una iniciativa para repetir de forma independiente experimentos seleccionados de una serie de artículos de altoperfil en el campo de la biología del cáncer.

Al final, se reprodujeron 50 experimentos de 23 artículos. Los dos resultados finales del proyecto relatan en detalle los desafíos que encontró el equipo al repetir estos experimentos (Desafíos para evaluar la reproducibilidad en la biología preclínica del cáncer), y dan a conocer los datos obtenidos de un metanálisis que combinó los resultados de todos los experimentos (Investigación de la reproducibilidad en la biología preclínica del cáncer). El trabajo fue una colaboración entre el Centro de Ciencia Abierta e Intercambio de Ciencia.

La verdad es que nos engañamos a nosotros mismos. La mayor parte de lo que afirmamos que es novedoso o significativo no lo es, explicó Vinay Prasad, médico e investigador del cáncer de la Universidad de California en San Francisco, que no participó en el proyecto.

Es un pilar de la ciencia que los hallazgos más sólidos provengan de experimentos que pueden repetirse con resultados similares.

Pocos incentivos para cotejar el trabajo

En realidad, hay pocos incentivos para que los investigadores compartan métodos y datos a fin de que otros puedan verificar el trabajo, señaló Marcia McNutt, presidenta de la Academia Nacional de Ciencias estadunidense. Los científicos pierden prestigio si sus resultados no resisten el escrutinio, destacó.

Hay recompensas integradas por publicar descubrimientos, pero para los pacientes con cáncer, puede generar falsas esperanzas leer los titulares de un estudio con ratones que parece prometer una cura a la vuelta de la esquina, aseguró Prasad. El progreso en el cáncer siempre es más lento de lo que esperamos.

El nuevo estudio refleja las deficiencias al principio del proceso científico, no con los tratamientos establecidos. Para cuando los medicamentos contra el cáncer llegan al mercado, se han probado rigurosamente en un gran número de personas a fin de garantizar que sean seguros y funcionen.

Los investigadores intentaron repetir experimentos de artículos de biología del cáncer publicados entre 2010 y 2012 en revistas importantes como Cell, Science y Nature.

En general, 54 por ciento de los hallazgos originales no se compararon con los criterios estadísticos establecidos de antemano por el Proyecto de reproducibilidad..., según el estudio del equipo publicado en línea ayer por eLife, organización sin fines de lucro que recibe fondos del Instituto Médico Howard Hughes, que también apoya al Departamento de Salud y Ciencia de The Associated Press.

Entre los estudios que no se sostuvieron, había uno que encontró que cierta bacteria intestinal estaba relacionada con el cáncer de colon en humanos. Otro fue para un tipo de fármaco que redujo los tumores de mama en ratones, y un tercero fue un estudio en roedores de un posible fármaco contra el cáncer de próstata.

Un coautor de esta última investigación, realizada en el instituto Sanford Burnham Prebys, ha resistido otro escrutinio.

Hay mucha reproducción en la literatura (científica) de nuestros resultados, agregó Erkki Ruoslahti, quien inició una empresa que ahora realiza ensayos en humanos sobre el mismo compuesto para el cáncer de páncreas metastásico.

Este es el segundo análisis importante del Proyecto de reproducibilidad... En 2015, hallaron problemas similares cuando intentaron repetir experimentos en sicología.

Brian Nosek, coautor del estudio, del Centro de Ciencia Abierta, señaló que puede ser un desperdicio seguir adelante sin hacer primero el trabajo para repetir los hallazgos.

Miércoles 8 de diciembre de 2021

"No puede haber una sola forma correcta": China publica su libro blanco de la democracia

La Oficina de Información del Consejo de Estado de China ha publicado un libro blanco titulado 'Democracia en China'.

Como precisa Xinhua, la democracia tratada en el documento es la democracia socialista.

Según el libro blanco, la democracia es un valor compartido por toda la humanidad y un concepto importante que el Partido Comunista Chino y el pueblo chino han defendido siempre. La posición del pueblo como dueño del país es la esencia de la democracia china.

"La democracia en los distintos países está arraigada en sus propias tradiciones históricas y culturales y surge de la investigación práctica y la sabiduría de su propio pueblo. Los caminos de la democracia son diferentes y las formas de democracia son diferentes", insisten en Pekín

Subrayan que la democracia no es un ornamento decorativo; está diseñada para resolver los problemas que afectan al pueblo: "Es un derecho de los pueblos de todos los países, no una prerrogativa de unos pocos".

Si un país de la comunidad internacional es o no democrático debe ser juzgado por la comunidad internacional en su conjunto, no por un grupo de países que se creen infalibles, se subraya en el libro blanco.

"Hay muchas formas de aplicar la democracia y no puede haber una sola forma correcta para todos. Y es en sí mismo antidemocrático medir los diversos sistemas políticos de todo el mundo con una sola vara y ver la diversa civilización política de la humanidad desde una perspectiva uniforme", insisten en China.

Los politólogos vinculan el hecho de la publicación del libro blanco con la recién celebrada por EEUU Cumbre Virtual por la Democracia. Ni China, ni Rusia, ni Turquía fueron invitados a dicha Cumbre.

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Congreso del partido Comunista chino con el secretario general partido Xi Jinping al frente

La VI sesión plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China (del 8 al 11 de noviembre) ha supuesto la última gran reunión del PCCh antes del Congreso de 2022. En ella se reafirmó el lugar que el Partido guarda para el Presidente Xi en la narrativa histórica.

 

El Partido Comunista de China (PCCh) es, por su mando ininterrumpido desde hace más de siete décadas y por las dimensiones económicas, políticas, militares y demográficas de la República Popular China, uno de los más importantes aparatos partidistas en el mundo. En anchura de la base militante, únicamente el Bharatiya Janata Party (BJP) de Modi en India le hace competencia; en lo que a la longevidad de su tarea directiva nacional se refiere, tan solo un puñado de gobiernos socialistas como el del Partido Comunista de Cuba o el del Partido del Trabajo de Corea se le equiparan; al respecto de su rol en espacios de gobernanza internacional, cuesta imaginar una organización que se le asemeje, más allá de los partidos Republicano y Demócrata estadounidense; y al pensar en el calado ideológico y cultural que de facto ejerce dentro de sus fronteras, el PCCh supera a movimientos políticos de profunda impronta nacional como el peronismo argentino o la socialdemocracia sueca de la posguerra.

La centralidad que el Partido Comunista de China juega a nivel nacional e internacional exige considerarlo de forma integral, estudiando sus procedimientos de toma de decisión, su particular comprensión del proyecto socialista y la forma que adopta la teoría marxista nacional luego de pasar todos los filtros de debate y pensamiento de la organización. Bajo tal premisa, es importante poner en correcta consideración la sexta sesión plenaria del XIX Comité Central del Partido Comunista de China que tuvo lugar del 8 al 11 de noviembre, pues ha sido en la práctica la última gran reunión del ciclo político quinquenal del país.

La sesión venía a ser una suerte de preludio de cara al Congreso del PCCh en 2022, afianzando las expectativas que se tienen al respecto de un Congreso que apunta a ser uno de los más importantes desde la fundación del Partido. Varios son los elementos que definen el clima político chino en los últimos meses y que configuran el marco general dentro del cual tiene lugar el encuentro: gestión nacional e internacional de la pandemia y de la campaña de vacunación, manejo regulatorio del sector tecnológico, abordaje estatal de la complicada situación de los sectores inmobiliario y energético, pugna con el capital y el gobierno estadounidenses y con la casi totalidad de los Estados centrales del capitalismo mundial, tensiones diplomático-militares con Taiwán y con Tsai Ing-wen, etc.

La dimensión histórica de Xi Jinping

Con todo, ni la posición ni el proyecto del Presidente Xi como conjunto parecen estar sobre la mesa de discusión de cara a 2022. Reducción de las desigualdades, ampliación de acceso al consumo y afianzamiento y profundización de las reformas estructurales en lo organizativo, político, social y económico; estas son las grandes líneas maestras del plan de Xi Jinping para cumplir aquella máxima del Partido encarnada en la que es concebida como su misión fundacional: “buscar la felicidad del pueblo chino y la revitalización de la nación china” a través de la edificación de un país socialista moderno y de la defensa del denominado “socialismo con peculiaridades chinas” —una puesta en común de los postulados clásicos del marxismo (fundamentalmente aquellos teorizados por Marx, Engels y Lenin) junto con los aportes primero de Mao y, posteriormente, de Deng Xiaoping y Xi Jinping.

Habiéndose abolido ya los límites de mandatos para el máximo puesto director del Partido, el Congreso de 2022 presumiblemente verá el intento del hoy Presidente Xi por renovar su posición. El micro ciclo político chino que abarca la reunión del Buró Político en octubre, la reciente sexta sesión plenaria y el próximo Congreso del año que viene, enmarcado en sí mismo como el cierre de la segunda etapa de Xi Jinping al frente del PCCh y de la República Popular, parece encaminado a reafirmar la figura del Presidente Xi como el tercer gran líder de la historia del proceso revolucionario. Sin ir más lejos, en una nota publicada por Xinhua en las fechas de la sesión, se exponía que “a la edad de 59 años, Xi fue ascendido a la posición más alta del Partido en noviembre de 2012. Alrededor de un mes después, Xi desafió el frío del invierno para visitar a los habitantes pobres de Hebei. Se sentó con los aldeanos y les preguntó sobre sus ingresos y si tenían suficiente comida, colchas y carbón para mantenerse calientes durante el invierno. Xi dijo que su corazón se apretó cuando vio que algunos aldeanos todavía estaban luchando para llegar a fin de mes.” La épica revolucionaria se vincula cada vez más con la figura de Xi Jinping.

Tanto es así que, como respuesta al cumplimiento de los cien años desde la fundación del Partido (1921-2021) y en consonancia con los diversos actos que han tenido lugar a lo largo del 2021, la sesión dio de sí una nueva resolución sobre su propia historia. Este procedimiento, lejos de traducirse como una simple anécdota o como un mero gesto de autorreivindicación, coloca sobre el papel a Xi a la altura de Deng y de Mao en un aspecto clave: la narrativa histórica de la Revolución China. Solo dos documentos de este estilo fueron redactados de forma oficial previamente: el primero, en 1945, asentó la obra teórica de Mao como la brújula ideológica; el segundo, en 1981, reconoció la dimensión histórica de Deng Xiaoping como director del proceso de transformación y reordenación del proyecto socialista nacional. El documento salido de la sesión, inmediatamente previa al Congreso, asegura al Presidente Xi un puesto del más alto rango en la historiografía del PCCh e instaura su visión económica, política, social, ideológica como la palabra rectora del plan general que se describió más arriba y como la más indicada articulación teórica para el análisis de la realidad concreta de China en nuestros días. De hecho, el comunicado aprobado en la sesión defiende enarbolar “la gran bandera del socialismo con peculiaridades chinas y persistiendo en guiarse por el marxismo-leninismo, el pensamiento de Mao Zedong, la teoría de Deng Xiaoping, el importante pensamiento de la triple representatividad, la concepción científica del desarrollo y el pensamiento de Xi Jinping sobre el socialismo con peculiaridades chinas de la nueva era” .

No obstante, y como cabría esperar en un organismo vivo como lo es el Partido Comunista de China, con una profunda impantación territorial, más de 90 millones de miembros y con un más que constatable historial de profundas discusiones internas, ni la figura ni el proyecto de Xi Jinping son capaces de instalar consensos absolutamente cerrados. El contexto a la interna del Partido en este cierre de la segunda etapa de Xi es el de un liderazgo con algunos cuestionamientos. El marco general de las disputas contemporáneas se entiende sobre la siguiente ecuación: el gobierno chino cree ampliamente en el desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo bajo el control político y económico del Partido Comunista, aunque no quedan perfectamente definidos aspectos como el de la limitación del poder de los grandes grupos capitalistas o el de la duración de este desarrollo de las fuerzas productivas. ¿Cuánto avance capitalista es suficiente? ¿Qué equilibrio de poder Estado/Partido – capitalistas es correcto para que los primeros concentren capacidad dirigente sin que los segundos ‘escapen’ o se vuelvan menos competitivos?

Preguntas de semejante calado dan de sí distintas respuestas y, en consecuencia, distintas praxis que, resueltas mediante distintos grados de confrontación, se forjan por dentro de los límites establecidos por el PCCh, que continúa siendo el actor político central del país. Se entiende que Xi está llevando a cabo un giro “a la izquierda” que se traduce en una intensificación de los esfuerzos regulatorios que caen sobre el capital concentrado nacional e internacional. Este camino escogido por el Presidente encuentra dos principales respuestas: la primera, cercana al capital concentrado nacional, tendente a la defensa de las políticas de liberalización y profundización de lo que entienden como las condiciones más favorables para el desarrollo capitalista y su inherente concentración de capital; la segunda, menos relevante, viene “por izquierda” y se vincula con sectores que reivindican una suerte de vuelta al maoísmo. En cualquier caso, y aunque las tendencias opuestas o semi opuestas al sector de Xi disponen en conjunto de una cierta relevancia, puede afirmarse con certeza que ni el Presidente ni su proyecto están cerca de ser puestos firmemente en entredicho.

Más allá de la costa

La situación con Taiwan y las pretensiones de la República Popular sobre la isla no se modificaron en absoluto durante la sesión. Para el PCCh, recuperar materialmente su control en el marco simbólico de “una sola China” es fundamental para cerrar la narrativa de la recuperación de la soberanía nacional luego del “siglo” de humillación (1939-1949) bajo el accionar de las potencias imperiales. A su vez, la intensificación de los ejercicios militares conjuntos cerca de la costa china llevados a cabo por Estados Unidos, Japón, Reino Unido, Australia, Canadá y Nueva Zelanda, aliados de Taiwán, así como los movimientos de China cerca de Taiwán dan pie a una sentir especialmente tenso en el seno de una situación de difícil gobernanza internacional. La línea defendida por el Estado chino es clara; este mismo jueves desde el propio gobierno apeló a Washington al respecto del asunto Taiwán insistiendo en que “la reunificación de China es la tendencia indetenible de la historia”. Así, nada hace sospechar que de cara al Congreso en 2022 tenga lugar una significativa modificación en el fondo de la cuestión.

Desde luego, el contexto general del cierre de ciclo en lo que a Estados Unidos se refiere es de un contraste apabullante: a la profunda interdependencia mutua en materia económica se le debe oponer un denso conflicto político, diplomático y, cada vez en mayor medida, ideológico. El mismo responde a las lógicas habituales de la relación entre la gran potencia central de la economía-mundo, Estados Unidos, y una potencia semi periférica emergente con la particularidad de sus espectaculares dimensiones demográficas, militares y de acceso a recursos, China. La cumbre tampoco realizó ningún apunte especialmente relevante al respecto de la Unión Europea, con la cual China continuará tratando de tejer alianzas país a país a través del comercio y las inversiones compartidas.

Como cierre, no dejan de ser interesantes algunos de los conceptos hallados en el comunicado oficial y que ilustran profundamente el proyecto de medio y largo plazo del PCCh y de Xi Jinping. Aparece, por ejemplo, el término “civilización ecológica”, mediante el cual el Partido pretende definir las estrategias en pos de un desarrollo de las fuerzas productivas tendente cada vez más a la armonización ambiental. También otros de hondo calado como la “democracia popular” o “imperio de la ley del socialismo con características chinas”, así como la defensa de la “construcción social”, gracias a la cual “la vida del pueblo ha mejorado en todos los sentidos, el nivel de la socialización, del imperio de la ley, de la inteligentización y de la especialización de la gobernanza social se ha elevado sustancialmente, y la buena situación de que el pueblo vive en paz y trabaja contento, y la sociedad se mantiene estable y en orden se ha desarrollado, continuándose así el milagro de una estabilidad social duradera”. Queda patente que de la sesión salió un Xi Jinping reforzado en su imagen, su proyecto y su narrativa, además de haber sido reafirmadas las pretensiones de la República Popular en la escala internacional. Si algo cambia antes del Congreso de 2022 está todavía por ver.

Por Eduardo García Granado

@eduggara

14 nov 2021

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Fuentes: La marea climática [Foto: El presidente de la COP26, Alok Sharma. Foto: Dominika Zarzycka/Sipa USA]

La presidencia de la COP26, en manos de Reino Unido, ha publicado durante la madrugada un texto preliminar fruto de las negociaciones entre países. Las mayores novedades son obviedades y se siguen sin establecer planes concretos para la mitigación ni para la financiación de los países en desarrollo.

Habemus primer borrador oficial de la COP26. Esta madrugada, con nocturnidad y alevosía, la presidencia de la cumbre del clima, a cargo de Reino Unido, ha publicado el texto de decisión. Sobre él, ahora, deberán opinar y trabajar los gobiernos hasta llegar a un acuerdo definitivo.

A pesar de los múltiples efectos y desastres que ya ocurren por la crisis climática, y de los diversos análisis que apuntan a un calentamiento cercano a los 3 ºC, el documento difundido deja para el año que viene la tarea de que las naciones establezcan objetivos más fuertes de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de cara a 2030. Esto tiene un nombre: retardismo.

Una de las grandes novedades del borrador es, sorprendentemente, la referencia al carbón y a los combustibles fósiles, términos que ni siquiera menciona el Acuerdo de París. En concreto, el texto de la COP26 hecho público hoy insta a los países a «acelerar la eliminación del carbón y de las subvenciones a los combustibles fósiles». Sin embargo, no se alude de forma explícita ni al gas ni al petróleo, los otros grandes responsables del calentamiento de la atmósfera.

El texto de siete páginas reconoce –tal y como se viene repitiendo durante años– que «los impactos del cambio climático serán mucho menores con un aumento de la temperatura de 1,5 °C en comparación con un aumento de 2 °C». Por ello, apela a «proseguir los esfuerzos para limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C, reconociendo que esto requiere una acción significativa y eficaz por parte de todas las Partes en esta década crítica». Asimismo, el borrador señala, «con gran preocupación», el hecho de que las emisiones mundiales van camino de aumentar un 13,7% para finales de la década.

Es por eso que el borrador insta a los países que aún no han presentado contribuciones nacionales –conocidas como NDC, es decir, los planes climáticos– nuevas o actualizadas a que lo hagan de forma urgente, «antes de la COP27 (prevista para noviembre de 2022)». Además, se hace un llamamiento a celebrar una cumbre de alto nivel previa a la próxima COP para elevar la ambición. Otro ejemplo, por tanto, de dejadez en cuanto a acción climática: las NDC mejoradas deberían haberse presentado a finales de 2020.

La financiación sigue estancada en la COP26

La presidencia de la COP26 pide a los países desarrollados a que «al menos dupliquen» la financiación para ayudar a los llamados países en desarrollo. Hasta ahora, este punto sigue encallado en unas promesas de dinero que no terminan de materializarse –ni para adaptarse ni para mitigar el cambio climático, pero tampoco para hacer frente a los daños y pérdidas por eventos extremos que ya ocurren–. Por ejemplo, se prometieron 100.000 millones de dólares al año a partir de 2020 y esto no se la logrado.

Con la COP26 en sus últimos días, que el primer texto sea ya de por sí tan descafeinado preocupaba a organizaciones y especialistas. Hoy, claro, auguran un acuerdo final mucho peor. «Tras más de diez días de negociación, el borrador que presenta la Presidencia no dice nada que no supiéramos antes de venir. Ya sabíamos que los compromisos y la financiación eran insuficientes. Lo que se esperaba de los países es que solucionaran eso en esta cumbre y, a la luz de los textos presentados, no lo están haciendo», lamenta Javier Andaluz, responsable de cambio climático en Ecologistas en Acción.

También ha sido muy crítica con el documento difundido Jennifer Morgan, directora ejecutiva de Greenpeace Internacional: «El texto debe ser mucho más sólido en cuanto a la financiación y la adaptación, y debe incluir cifras reales de cientos de miles de millones, con un plan de entrega para que los países más ricos apoyen a las naciones menos desarrolladas». Además, ya avisa: «Aunque el texto pide que se acelere la eliminación de las subvenciones al carbón y a los combustibles fósiles, los demoledores gobiernos de Arabia Saudí y Australia se esforzarán por eliminar esta parte antes de que se cierre la conferencia».

La realidad es que este borrador –centrado en los artículos 4, 7 y 9– hace referencia a cuestiones obvias que ya deberían estar más que asimiladas, como que los malos a combatir son los combustibles fósiles. Por el contrario, no figura en él nada sobre fechas y acciones concretas en cuanto a la financiación, eje central de la justicia climática, tan abandonada. Tampoco sobre los mercados de carbono, una cuestión que recoge el epígrafe 6 del Acuerdo de París y que debería definirse de una vez en esta cumbre.

Por último, llama la atención la insistencia en no superar los 1,5 ºC de calentamiento, un objetivo ahora mismo irreal y lejos de cualquier proyección. Este martes, 9 de noviembre, Climate Action Tracker publicaba su habitual análisis desgranando los planes climáticos de los países. En él se reafirma lo anunciado hace unas semanas por la ONU: incluso teniendo en cuenta los anuncios de la COP26 –y suponiendo que se cumplan a rajatabla, algo bastante improbable–, la temperatura subirá para finales de siglo entre 2,4 y 2,7 ºC.

11/11/2021

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/primer-borrador-texto-decision-cop26/

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