La OMS anuncia plan de transición de pandemia a “fase de control sostenido”

La Organización Mundial de la Salud (OMS) publicará a finales de febrero un nuevo plan de respuesta a la COVID-19 que planteará una transición hacia el fin de la actual gestión de la enfermedad como una pandemia, según ha anunciado este lunes el director de Emergencias Sanitarias del organismo, Mike Ryan.

El objetivo final será pasar a una fase en la que haya un “control sostenido” de la enfermedad, de manera similar a como se hace con otros problemas respiratorios como la gripe, ha indicado Ryan en una conferencia técnica sobre la pandemia durante el Comité Ejecutivo de la OMS, que se reúne esta semana.

“Para terminar la emergencia internacional por la COVID en 2022 hay aún muchas cosas que hacer, como reducir la infección descontrolada, especialmente en poblaciones vulnerables, y reducir el riesgo de que surjan nuevas variantes”, ha subrayado el experto irlandés.

También deben aún reducirse las tasas de mortalidad (del 1.6% actualmente, teniendo en cuenta las cifras oficiales de infectados y fallecidos en el mundo) y “minimizar las consecuencias a largo plazo de la infección”, ha asegurado Ryan.

Para ello deben “optimizarse las estrategias sanitarias nacionales”, ha añadido, y en este sentido puntualizó que debido a las diferentes situaciones que vive cada estado (por ejemplo la desigual tasa de vacunación) “cada país tiene que encontrar su propio camino para bajar la montaña”.

El experto también ha resaltado que debe investigarse qué nivel de medidas de salud pública tendrán aceptación social en las futuras etapas a seguir, y ha destacado que la actual estrategia ha de servir también como preparación para las pandemias del futuro.

En este sentido, el director de emergencias de la OMS destaca que “la próxima pandemia seguramente será causada por un agente respiratorio”, similar a los virus causante de la gripe o los coronavirus que están detrás de la COVID-19, el SARS y otras enfermedades.

24 enero 2022

(Con información de EFE)

Publicado enSociedad
Del Homo chatarris a la nutrición agroecológica

Nos adentramos peligrosamente en una etapa de cambio nutricional erosionador de las infraestructuras sociales más cercanas, comunes y colectivas. Los oligopolios acaban imponiendo sus 3M: mundialización, monocultivos, y mercantilización de nuestra vida.

 

La pandemia global está dejando tras de sí huellas visibles en términos de enfermos, muertes, atenciones hospitalarias, polémicas sobre medidas sanitarias. Quedan invisibilizados efectos a largo plazo que condicionarán, en un futuro no muy lejano, cómo estamos viviendo y cómo podemos vivir. Toda una nueva revolución civilizatoria, silenciosa, quizás comparable a la emergencia de focos agrícolas hace 14.000 años. Nuestro mundo se contrae vertiginosamente.

Sobre qué hacer, dónde adquirir productos, cómo alimentarnos o con quien relacionarse cada día, más que nuestras decisiones individuales o colectivas pesan sobre todo las innovaciones incesantes de plataformas virtuales que nos alientan a comprar o entretenernos, las medidas gubernamentales de urgencia para colocarnos mascarillas o frecuentar determinados espacios. Sobre esas decisiones, sobre esas potencialidades, como justificaremos en este texto, aún más está pesando una dinámica de erosión de lazos sociales y un avance de unos hábitos nutricionales que nos alejan de nuestra genética de especie: ¿el Homo sapiens sapiens muta hacia un Homo chatarris?

El siglo XXI será recordado por cómo buena parte de la humanidad abandona hábitos y espacios de socialización que han sido recurrentes en los últimos milenios, como los mercados de proximidad o las redes vecinales o comarcales que propiciaban dinámicas y políticas en las que decidíamos y podíamos intervenir más. Quizás no dure mucho más allá de unas décadas, teniendo en cuenta que la energía fósil y determinados materiales (pensemos en el aluminio o el cobre, en los fosfatos imprescindibles para la agricultura química) se vuelven cada vez más inaccesibles, más “caros” en los mercados monetarios. Pero, mientras tanto, estamos comprobando cómo nuestro mundo se encoge y se enmarca en torno a interacciones sociales, paradójicamente, no-personales. Es lo que señala Eric Klinenberg en su texto Palacios del pueblo (Capitán Swing, 2021): las sociedades se vuelven más desiguales y menos saludables, con menos motivos para vivir, en la medida en que pierde infraestructura social básica como espacios vecinales y deportivos, sindicatos, librerías o los mercados comunitarios están menos presentes en nuestras vidas.

La decadencia de infraestructuras sociales tiene su reflejo directo en nuestra alimentación: en cómo adquirimos productos, en cómo transformamos en ingesta de kilocalorías lo que debería ser una nutrición saludable. Es decir, la erosión social y biofísica del planeta nos está llevando a una revolución nutricional para la que el homo sapiens no estaba preparado. No en tan corto espacio de tiempo, apenas unas décadas. El exhaustivo estudio de la catedrática Dolores Raigón Manual de la nutrición ecológica. De la molécula al plato documenta los concluyentes estudios que indican una pérdida constante en los últimos 70 años de las propiedades de nuestros alimentos, lo que poco a poco los reduce a meros productos comestibles. Como muestra, nuestras manzanas, las cuales perdieron un 70% de vitamina C entre 1985 y 2002. Pero en general, las verduras y muchas de las frutas examinadas tienen un menor contenido de vitaminas, minerales, proteínas y sustancias antioxidantes.

La agricultura convencional y la industria agroalimentaria son responsables de estas pérdidas, siendo un caso muy ilustrativo el de los productos refinados, como el grano del cereal al que, retirando su cascarilla, se le reduce considerablemente la vitamina E, así como algunos minerales y fibra alimenticia. El procesado industrial introduce además aditivos tóxicos. Emerge una dieta a base de productos ultraprocesados que nos alejan del cuidado de nuestra salud, de nuestra cultura alimentaria y de nuestros ecosistemas. Dichos productos, como los alimentos precocinados, la bollería y dulces industrailes, los lácteos azucarados o las pizzas elevan nuestra ingesta de azúcares, grasas saturadas o sodio, a la vez que retiran proteínas, fibra alimentaria o minerales. El ensayo Fast Food Nation, de Eric Schlosser, establece que en países como los Estados Unidos el 90% que dicha “comida chatarra” supone el 90% del presupuesto medio que una persona gasta en su cesta “alimentaria”. El informe Global Burden of Disease analizó las causas de mortalidad en 195 países del mundo entre 1990 y 2017. La dieta de buena parte de la humanidad en estos años se caracteriza por una disminución de la ingesta de verduras y frutas frescas, con apenas presencia de cereales integrales. Todo, mientras aumentaba el consumo de azúcar, sal y grasas saturadas, colocándonos en una verdadera emergencia nutricional como apunta el informe Viaje al Centro de la Alimentaciónque nos enferma que publicaba en 20217 la ONG Justicia Alimentaria. Como consecuencia de esta fuerte ingesta de productos ultraprocesados, se vincularon 10 millones de muertes en 2017 a enfermedades cardiovasculares, 900.000 por algún tipo de cáncer y 340.000 por diabetes tipo 2.

La erosión social, la erosión de la fertilidad de la tierra y nuestros crecientes problemas de nutrición están entrelazados. El planeta ve alterado determinados ciclos que son fundamentales para la reproducción de la fertilidad agrícola: mineralización y suelos muertos son la consecuencia del empleo rutinario de agrotóxicos, los monocultivos demandan más agua y la reducción de la biodiversidad donde son instalados, el 40% de la superficie agraria útil se dedica a piensos para sostener una dieta basada en productos cárnicos que llegarán a nuestros cuerpos cargados de restos de antibióticos. Desde los monocultivos, la industria agroalimentaria mundializada nos lleva a los productos ultraprocesados como ingrediente básico de nuestra dieta. Se trata de ofertar una gama que es variada en colores, pero no en sabores ni en variedades de plantas o de animales. Se trata también de ofrecer productos que son considerados “comestibles” y que resisten largos transportes, duran mucho tiempo en las estanterías, poseen texturas que seducen a la persona consumidora y amplían los márgenes de beneficios como consecuencia del abaratamiento monetario en su producción.

Como consecuencia de esta extensión masiva de ultraprocesados en nuestras cestas de la compra aumenta la mortalidad derivada de tumores, alergias, enfermedades cardiovasculares y obesidades, según señala el catedrático de Tecnología de Alimentos Pau Talens Oliag en su artículo Alimentos ultraprocesados: impacto sobre las enfermedades crónicas no transmisibles. A su vez, se recombinan factores, que resultan mortales, no dirigidos a sostener la vida, en sociedades donde el tiempo se vuelve “escaso”, “líquido” como buena parte de los lazos auspiciados por las sociedades capitalistas escribía el sociólogo Zygmunt Bauman. Todo ello nos hace co-evolucionar en dirección opuesta a las condiciones en las que el Homo sapiens acopló su cuerpo, y en particular su sistema digestivo, a un medio nutricional para tratar de hacernos más “sapiens”. Y para sostener simplemente un tono muscular, pues a mayor ingesta de productos ultraprocesados menor es la capacidad de oxidar la glucosa en nuestros músculos: más fatiga, menos capacidad para realizar un ejercicio continuo.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Lo que somos y las encrucijadas nutricionales a las que nos enfrentamos son el resultado de adaptaciones al medio natural, saltos tecnológicos-energéticos y formas de organizar la sociedad o la producción de alimentos. Todo ello ha desembocado en visiones concretas y aprovechamientos ligados a un territorio específico donde el ser humano ha expresado diferentes formas de relacionarse con su casa (hogar, territorio, relación con el planeta), con el cuidado del cuerpo (a través de la alimentación) y con el sostenimiento de lazos (organización social, afectos, identidades). Las culturas americanas son hijas del maíz, mientras que Europa es hija del trigo y Oriente se inclina hacia el arroz como fuente de hidratos de carbono. Somos diversos y diversas. Sin embargo, el Homo sapiens y sus necesidades alimentarias tomaron ya forma hace 200.000 años. Artemis Simopoulus, investigadora genetista y presidenta del Center for Genetics, Nutrition and Health, al referirse al cambio de dieta entre la era Paleolítica y la actual, expresa en un artículo sobre enfermedades crónicas que: “en los últimos 10.000 años apenas han acontecido cambios en nuestra genética, quizás en torno al 0.005%. Nuestros genes son muy similares a aquellos de nuestros ancestros del Paleolítico, hace 40.000 años, cuando se fijó nuestro perfil genético. Los humanos vivimos hoy en un entorno nutricional que difiere de aquel en el que nuestra constitución genética fue establecida”.

Repasemos un poco nuestro recorrido como especie. Los primeros homínidos seguían hace millones de años una dieta vegetariana. El acceso fácil y abundante a frutos, brotes o raíces proporcionaba la energía necesaria para la existencia del Ardipithecus o el Australopithecus, aunque éstos últimos incorporaban esporádicamente proteína animal o de insectos a su dieta. Hace casi tres millones de años el boscoso paisaje africano fue siendo transformado por diversas glaciaciones y periodos interglaciales. En el paisaje marcado por las sabanas comenzaron a escasear plantas nutritivas.

Se inició un gran cambio en la dieta de nuestros antecesores homínidos para permitir el acopio de energía en un menor tiempo. Hace un millón y medio de años, el cerebro de uno de nuestros antepasados, el Homo ergaster, pasó a doblar el volumen cerebral con respecto al Australophitecus, hasta alcanzar una masa de 900 cm³. La nueva maquinaria neuronal demandaba más y nuevas fuentes de energía. El consumo de animales, primero desde la caza y luego a través de pescados y moluscos, aportaba dicha energía y favorecía la reducción de nuestro aparato digestivo y, por tanto, de sus demandas energéticas. Nos hicimos menos pesados y con digestiones más rápidas en comparación con otros mamíferos herbívoros que precisan de aparatos digestivos más largos. Los neandertales usaron el fuego de manera sistemática tanto para cocinar como para ahumar, y así conservar los alimentos. Más robustos que otras familias de homínidos, necesitaban ingerir un promedio de 4.000 kilocalorías (mujeres) y 5.000 kilocalorías (hombres) diarias. Un mayor cerebro facilitó la diversificación de estrategias de obtención de alimentos durante su presencia en Europa y Asia Central, hace 200.000 años.

Por su parte, el Homo sapiens llegará a consumir habitualmente tanto alimentos de procedencia acuática (peces o crustáceos) como variedades terrestres (aves, plantes, mamíferos). La emergencia del lenguaje facilitaba estrategias de cooperación socio-técnica. El Homo sapiens aparece ya manejando un utillaje variado de piedras, de huesos y de marfiles tallados para la caza o la pesca, hace 30.000 años. Y se le supone conocedor de las migraciones de grandes hervíboros, como los bisontes, o las posibles travesías de peces, aplicándose en técnicas colectivas para la obtención de alimentos. Las dietas y la organización social se complejizan. Las sociedades cazadoras y recolectoras centradas en frutos silvestres aceleraron así el camino hacia dietas omnívoras.

La tecnología del paleolítico avanzaba hacia la mejora de utensilios que permitían realizar construcciones, cortar árboles o extraer bulbos, lo que acabaría alentando el surgimiento de focos agrícolas y de domesticación de animales hace 14.000 años. La domesticación de plantas y animales daba lugar a la ampliación de la dieta: consumo de lácteos y derivados, pan, vino, cerveza. La gastronomía surge como arte y como saberes en torno al cocinado y conservación de alimentos, adaptándose al contexto local, tanto para la obtención de materias primas como de energía. Buena parte de los manejos agroganaderos se orientaban hacia la reposición de la fertilidad (restos de cosecha, estiércol) o la mejora de ésta, interviniendo en los ciclos del agua. El regadío agrícola demanda planificación y adecuación de cauces, lo que impulsa formas colectivas de apoyo entre el incipiente campesinado y formas indígenas que perdurarán miles de años. En paralelo surgen las primeras acumulaciones de grano y los primeros Estados. Mudamos paisajes y lazos sociales. Pero no cuerpos: las bases de nuestra genética y de nuestra orientación alimentaria estaban ya establecidas hace 200.000 años.

La revolución industrial supuso el aterrizaje de nuevos procesamientos mecánicos en el que quedaron incrustados muchos aspectos de nuestra vida. El molino de piedra sí garantizaba la presencia de proteínas y micronutrientes en la harina resultante. El creciente hacinamiento en las ciudades tiene que ver mucho con la mecanización a base de combustibles fósiles que favorecía el disciplinamiento de la incipiente clase obrera, por encima de criterios de eficiencia energética o interés de la población, como sostiene el investigador Andreas Malm en su libro Capital Fósil. El procesamiento de la caña de azúcar a gran escala a partir del siglo XIX dio lugar a la extensión de los azúcares refinados en nuestras platos y, bajo la mundialización de marcas gaseosas, es ahora demasiado abundante en nuestras bebidas. De la misma manera, en el siglo XX los aceites vegetales entraron en nuestra cesta de la compra merced al procesamiento mecánico de semillas oleaginosas. El consumo de alcoholes se extiende. Suponemos que, al contrario que hoy en día con la irrupción de potenciadores de sabor, el ser humano apenas conocía la sal en el periodo del Paleolítico. La dieta cárnica se establece como referencia y como rutina alimentaria de producción-consumo, siguiendo la McDonalización de la sociedad, a decir del sociólogo George Ritzer.

Entramos ahora en la uberización del mundo: se acelera la distribución de comida rápida, la precariedad de las relaciones laborales y la creación de marcas que controlan los sistemas de producción y consumo sin apenas responsabilidad laboral o fiscal con las sociedades de las que se nutren. Por el camino se eliminan empleos. Y también desaparecen de nuestra mesa las legumbres, las verduras frescas y el tiempo para cocinar, compartir y conservar alimentos cultivados en la proximidad. En España el consumo de verdura y fruta fresca se reduce, siendo un 40% quien las consume diariamente. La mecánica industrial del tiempo (re)productivo se impone sin, paradójicamente, límite de tiempo para salirse de la rueda que gira sobre nuestros cuerpos. Particularmente incide en las cargas laborales de las mujeres hoy en día según encuestas sobre nuestro uso del tiempo. La actividad fabril y febril en torno al consumo se orienta desde, y hacia, una industria global que no reconoce en sus 200 años de vida estaciones, ciclos de vida esenciales asociados al nitrógeno al agua, o la importancia de cultivar fertilidad y biodiversidad en nuestros campos. En la actualidad, la interrupción de cadenas de suministros sobrevenidas por escasez energética o de materiales nos hace suponer que el reconocimiento puede abrir puertas a una recuperación de la conciencia de especie. O, por el contrario, seguir la senda del confinamiento de clases populares bajo la extensión de la pobreza alimentaria y energética.

Estamos siendo sometidos a un proceso de desconexión ambiental y nutricional, desconexión crítica para nuestra supervivencia: cuerpos, lazos y casa habitable son elementos que pueden resultar “extraños” en un mundo aparentemente virtualizado. Decimos “aparentemente” porque cualquier click está cargado de producción material y requerimientos energéticos. Y también porque el Homo sapiens es carne de necesidades básicas relacionadas con el sostenimiento de cuerpos, el afecto, la expresión y la relación con la naturaleza.

La pandemia del coronavirus pareció poder actuar como revulsivo en los primeros tiempos de las medidas que se imponían: la alimentación se declaraba “esencial”, subían las demandas de productos de naturaleza ecológica en tiendas especializadas y grupos de consumo, nuestras herramientas en torno a la salud comenzaba a preocuparnos. En un año hemos observado que la política y lo político, las instituciones y nuestro cotidiano, no han seguido una dinámica más nutritiva y menos discordante con nuestra composición genética y nuestro hábitat planetario. La reflexión alimentaria no ha pasado más allá de favorecer la implantación de grandes cadenas de distribución. El sector ecológico aparece cada vez más convencionalizado: menos frescos y más procesamiento, mismas dificultades para producir y comercializar en entornos cercanos, integración vertical en grandes empresas que comercializan o facilitan los insumos orgánicos a gran escala, políticas no centradas en el acompañamiento a la pequeña producción (caso de La Granja a la Mesa en la Unión Europea) lo que supone en la práctica su exclusión inminente del sistema agroalimentario. En los titulares mediáticos y en los pantallazos de memes políticos poca alusión tendremos a la creciente inseguridad alimentaria. No escuchamos, ni parece que sentimos y reconocemos la importancia del segundo cerebro (o el cerebro complementario y que nos relaciona muy activamente con el mundo) que alojamos en nuestro aparato digestivo, según señala el neurobiólogo Antonio Damasio en El extraño orden de las cosas.

En conclusión: podemos afirmar que nos estamos adentrando en un reinicio nutricional legitimado por la erosión de las infraestructuras sociales más cercanas, comunes y colectivas. Los oligopolios que controlan cada sector de la cadena agroalimentaria con media docena de empresas acaban determinando lo que se produce (patentes), cómo se produce (insumos) y qué esta accesible (distribución) acaban imponiendo sus 3M: mundialización, monocultivos, mercantilización creciente de aspectos “mecanizables” de nuestra vida. Y, junto a buena parte de las políticas pública, se erosionan las 3C que caracterizaron nuestro metabolismo social y personal propio del camino del Homo sapiens: cooperación, cerrar ciclos en nuestras proximidades, circuitos cortos como base resiliente de nuestros mercados. Como señalan autores como Mike Davis o Rob Wallace la consecuencia son la emergencia de grandes gripes asociadas a grandes deforestaciones y grandes granjas: gripe aviar, gripe porcina, Zika, SARS, familias de coronavirus. Son las 6G que nos ayudan a completar la ecuación del desastre: 3C – 3M = 6G.

¿Qué hacer? Revertir la desconexión, reconectarnos. Re-establecer el papel de la alimentación como proceso de nutrición saludable y no como ingesta diaria de productos comestibles. Adentrarnos en territorios agroecológicos como fuente de relocalización de sistemas agroalimentarios sobre la base y el protagonismo de un territorio dado. Como afirma la investigadora Meleiza Figueroa en el texto Soberanía alimentaria: Un diálogo crítico es preciso “contemplar los sistemas alimentarios en términos de vidas sociales como conjuntos de relaciones, articulaciones y transmisores de significado”. Los sistemas de producción diversificada y más local son producto de una infraestructura social que facilita y es facilitada por el cultivo de nuestra biodiversidad cultural: espacios, conocimiento y lenguajes conectados al territorio; tecnologías convivenciales que nos dan autonomía y no están supeditadas (o lo están menos) a cadenas de suministros globalizadas; culturas que facilitan el hacer en común. Todo esto ha sido argumentado en las últimas décadas por Elionor Ostrom (El gobierno de los bienes comunes), Víctor Toledo y Narciso Barrera-Bassols (La memoria biocultural) o Javier Sanz Cañada (coordinador científico del European Research Group “Local Agro-Food Systems”). Es preciso reconectar nuestro paladar: aprender y retornar a sabores que nos enseñen a distinguir y apreciar patatas que no han sido congeladas y lechugas que no son un iceberg de agua. La industria de los antojos se caracteriza por el procesamiento de productos para que nos aparezcan tensos y crujientes por fuera, cremosos y dulces o muy saborizados por dentro, aunque perjudiciales por su contenido, su fabricación y su envasado ricos en contaminantes hormonales, como viene investigando el catedrático Nicolás Olea.

Reconectar es también relocalizar desde territorios. Relocalizar sistemas agroalimentarios es un primer paso, pero no basta. Es necesario reconciliarnos con sensaciones nutritivas, establecer seguridades alimentarias, promover prácticas agroecológicas, activar encuentros desde lógicas y protagonismos rurales y campesinos, invitar a una transición del reino de lo comestible al mundo de lo saludable. Se trata, pues, de avanzar en formas de soberanía alimentaria desde una perspectiva que incorpore las voces y formas de relación de quienes producen, dinámicas de igualdad de género y haga de la producción y la nutrición saludable un derecho real. En concreto, siguiendo a Dolores Raigón, una nutrición agroecológica sería una actividad holística que contempla todos los elementos de la cadena agroalimentaria para lograr una sostenibilidad fuerte: una dieta que sostiene nuestra salud y nuestro entorno ambiental, y a la vez procura bienestar y se adapta a las diferentes culturas de quien produce o distribuye alimentos. Frente al mundo pandémico, carecterizado por la desconexión, nos hemos encontrado gran cantidad de articulaciones de la pequeña producción que, no tan paradójicamente, son las que más se han preocupado porque sectores populares y de bajo poder adquisitivo pudieran acceder a una nutrición agroecológica, según se concluye en el último informe del Observatorio del derecho a la alimentación y a la nutrición.

Urge, en definitiva, iniciar una reconexión agroecológica, desde abajo. Fomentar para ello una gastronomía anclada en propiedades nutricionales, recuperar lazos para la relocalización de sistemas agroalimentarios, defender territorios destinados a la explotación o al sacrificio en medio de un colapso de suministros globalizados, reinventar las relaciones campo-ciudad. Y para ello, hablando desde nuestro contexto europeo, son insuficientes o sesgadas hacia un insostenible capitalismo verde las propuestas de la Unión Europea o desde cualquier entidad financiera que no contemplen directamente la implicación y activación del tejido productivo en el medio rural y de las más desfavorecidas en el medio urbano. El mercado no resolverá cuando se ofrece como panacea por sí mismo, como motor de una supuesta autorregulación, ya criticada hace si un siglo por el historiador y antropólogo económico Karl Polanyi. Incluso aunque tenga acentos locales, pues por ahí se colarán distribuidores y políticas orientadas, en el mejor de los casos, a una sustitución de insumos, aunque globalizantes y no centrales para la transformación del terreno productivo. Las instituciones liberales tampoco son la panacea, sujetos pasivos de dinámicas muy desiguales e insostenibles ligadas, por ejemplo, al reparto de fondos provenientes del programa NextGeneration-EU. Se debería construir y empujar desde un músculo social que sea el protagonista de la relocalización de sistemas agroalimentarios. O comenzamos a hablar desde el lenguaje de territorios agroecológicos, y no de lo que permitan instituciones (neo)liberales, o acabaremos malnutridos social y corporalmente por la gramática del Homo chatarris.

Por:

Ángel Calle Collado

Integrante de la Cooperativa Ecojerte

Isabel Álvarez Vispo

Presidenta Red Urgenci

22 ene 2022

Bogotá, 19 de febrero de 2020. Sala Plena de la Corte Constitucional.(Colprensa - Álvaro Tavera)

Los ocho magistrados que votaron sobre despenalizar el aborto quedaron divididos 4-4. Será ahora un conjuez quien se encargue del desempate

Este 20 de enero la Sala Plena de la Corte Constitucional votó sobre la despenalización del aborto en Colombia. Una decisión que quedó en empate con cuatro magistrados a favor y cuatro en contra. Es de recordar que, el noveno voto hubiese sido del magistrado Alejandro Linares, pero este fue separado del debate por un impedimento que presentó al referirse sobre el tema del aborto en un medio de comunicación.

A favor de la ponencia que despenaliza el aborto votaron los magistrados: Alberto Rojas, José Fernando Reyes, Antonio Lizarazo y Diana Fajardo. Mientras que en contra de despenalizar, votaron Cristina Pardo, Paola Meneses, Jorge Ibáñez y Gloria Ortiz.

Ahora tendrá que ser un conjuez quien determine el desempate de esta discusión que puede culminar en la despenalización total de esta práctica como lo reclaman las organizaciones que velan por el derecho de la mujer, o que en el país siga aplicándose el aborto solo bajo las tres causales:

  1. Cuando existe peligro para la salud física o mental de la mujer.
  2. Cuando exista grave malformación del feto que haga inviable su vida extrauterina.
  3. En caso de acceso carnal violento, transferencia de óvulo fecundado o inseminación artificial no consentida.

El 25 de febrero de 2021, la Sala Plena eligió, por unanimidad, a los 18 conjueces que, en caso de empate o falta de quorum necesario, tendrán la responsabilidad de participar de la deliberación y votación de las decisiones para el periodo comprendido entre el 1 de marzo de 2021 y el 28 de febrero de 2022.

Esta es la lista de los conjueces y será uno de ellos quien termine definiendo el desempate de este importante debate.

Según El Tiempo, la responsabilidad recayó en los conjueces Julio Andrés Ossa y Juan Carlos Henao que tendrán un tiempo para evaluar todo el expediente.

El empate se dio por la falta del voto del magistrado Linares

Linares entregó unas declaraciones a un medio de comunicación el 11 de noviembre de 2021, las cuales, de acuerdo con él, podrían interferir con su imagen de imparcialidad en la discusión de la Interrupción Voluntaria del Embarazo en Colombia.

“En ese tema uno escucha múltiples opiniones, gente muy cercana a uno (…) o tiene los hijos de uno que le dicen: ‘papá, estoy de acuerdo contigo en la despenalización del aborto, o no estoy de acuerdo contigo en la despenalización del aborto, cada individuo tiene una visión muy personal de lo que debería ser un fallo de la Corte”, dijo en ese entonces el magistrado a un medio de comunicación.

Frente al impedimento, el pasado 18 de noviembre de 2021 la Sala Plena de la Corte no llegó a un acuerdo, por lo que designaron al conjuez Yepes Arcila. El primero de diciembre, el alto tribunal tuvo un primera sesión, sin embargo, ese día tampoco se tomó una decisión por lo que se suspendió el encuentro. Ahora, un mes y medio después, la Corte Constitucional aceptó el impedimento del magistrado Linares.

El alto tribunal estudió las ponencias presentadas por los magistrados Antonio José Lizarazo y Alberto Rojas Ríos, en las que se solicita despenalizar el aborto en Colombia, el cual es legal en el país desde 2006 bajo tres causales y de no entrar en ellas, el aborto es considerado como un delito, cuya pena sería de entre 16 a 54 meses de cárcel.

Según Lizarazo, el Estado debe despenalizar la interrupción voluntaria del aborto en el país, pues penalizarlo no solo incide en que se practiquen abortos inseguros, sino también, que se vulnere “la libertad de conciencia de las mujeres” de decidir si quieren procrear o no.

Se espera que en las próximas semanas se conozca la posición de los conjueces y se llegue a una decisión crucial sobre el tema del aborto en Colombia.

20 de Enero de 2022

Publicado enColombia
Asunto de bioética, hacer trasplantes con órganos de animales: Rubén Argüero

El realizado con un corazón de cerdo no debe desincentivar la donación, destaca el investigador

 

El surgimiento de nuevas opciones para ayudar a las personas que requieren del trasplante de algún órgano no debe desincentivar la donación, señaló Rubén Argüero Sánchez, jefe del Departamento de Cirugía de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y primer latinoamericano en trasplantar un corazón.

El pasado 11 de enero, la Universidad de Maryland, en Estados Unidos, dio a conocer que se realizó el primer trasplante en el mundo de un corazón de cerdo, genéticamente modificado, a un hombre de 57 años con insuficiencia cardiaca intratable, proceso en el que participó la empresa Revivicor Inc.

Al momento de hacer el anuncio el paciente tenía tres días de sobrevivir con el órgano, lo que muestra que funciona sin ser rechazado de forma inmediata por el cuerpo, pero para ser considerado un procedimiento exitoso se necesita esperar al menos cien días, explicó.

Argüero Sánchez destacó: "Esta noticia rápidamente estimula a continuar la investigación, no podemos decir que es un éxito. Hay que esperar, pues hacer xenotrasplantes (poner el órgano de un animal en una persona) no es sencillo, genera problemas que incluyen bioética, respeto a los animales y muchísimas cosas más".

Actualmente, añadió, 10 por ciento de los inscritos en la lista de espera para recibir un órgano en el mundo mueren por la falta de donaciones, en especial de riñón.

No es la primera ocasión en que se ha intentado realizar un procedimiento de este tipo, precisó el investigador; sin embargo, hasta ahora los pacientes a quienes se puso un órgano de origen animal no han tenido una supervivencia mayor a 30 días.

El sueño de trasplantar órganos animales funcionales tiene más de 30 años y se ha visto que el cerdo es filogenéticamente más cercano al humano, por eso se han aprovechado varios de sus tejidos, como el pericardio para construir válvulas cardiacas; la uretra, a fin de usarla en el hombre, e islotes de páncreas.

Antes de 2000 se intentaron trasplantes de riñones de chimpancés y otros primates cercanos, pero los pacientes fallecieron, precisó.

La clave de este nuevo trasplante, detalló Argüero Sánchez, es el trabajo realizado por la empresa privada Revivicorp, "ejemplo de orfebrería genética que trabaja con los genes que han sido vinculados con la rápida respuesta del organismo al rechazo y con los genes humanos que se han puesto en los cerdos para que sus órganos sean más tolerados".

En sus granjas produce corazones, lóbulos pulmonares y riñones, pero el costo de mantenimiento es muy elevado debido a los cuidados que requieren los animales, algo que difícilmente un sistema de salud público podría pagar.

"Decir que ya se tienen cerdos y órganos desmotivaría la donación y ese es un problema mundial, especialmente cuando se trata de hígado, corazón, páncreas y riñón, que se requiere en una cantidad enorme", enfatizó el investigador.

Recomendó que estos órganos deben ser vistos más como un peldaño de transición en lo que se consigue un órgano humano compatible, así como continuar indagando opciones como el uso de células madres para la regeneración de órganos humanos dañados.

Hoy día en el mundo se trabaja en la regeneración de tejidos donde el uso de células madres ha mostrado avances importantes. En México, se ha visto que 70 por ciento de los pacientes mostraron importantes mejoras, investigación que por diversos factores se encuentra detenida.

Busca Foro STS mitigar problemáticas globales; se enfocará en la pandemia

El Foro Internacional sobre Ciencia y Tecnología en la Sociedad (STS, por sus siglas en inglés) buscará este año medidas a corto plazo, con intercambio de conocimiento y recursos con la intención de mitigar distintas problemáticas globales, e incluso regionales, enfocándose, como "principal reto", en la pandemia de covid-19.

En entrevista remota con La Jornada, Yu Serizawa, directora general para asuntos internacionales del Foro STS, creado por el gobierno de Japón en 2004, explicó que una de las principales conclusiones de sus encuentros más recientes fue "que la conectividad en este mundo pandémico y con las fronteras cerradas, o casi cerradas, es más que importante para que las discusiones continúen, fluya la información y se cuide a la población que lo necesita".

Acerca del campo de la investigación ciencia médica, resaltó que "aunque se han hecho muchos progresos en muy poco tiempo, es digno de mención que contemos con vacunas e incluso algunos medicamentos. Debemos garantizar que la humanidad tenga acceso a estas curas y métodos de prevención" a fin de mitigar la crisis sanitaria.

La especialista afirmó que "es muy importante el acceso a la educación en ciencia y tecnología a edades tempranas, en concreto para las niñas, porque es una forma de prevenir fenómenos, como la actual pandemia".

Iniciativas contra el cambio climático

Señaló que unos de los principales proyectos del Foro STS desde sus inicios es el relacionado con el cambio climático que tiene que ver con la mitigación, "es decir, la ciencia que hay detrás de las cause este fenómeno", en cuya área destacó las contribuciones del científico mexicano Mario Molina, premio Nobel de Química 1995, en la investigación de la química atmosférica, sobre todo en el descubrimiento de la capa de ozono y de sus agujeros.

Pese a que surgió con una perspectiva global, indicó que "años después de la creación del foro organizamos conferencias, anexas, dedicadas específicamente al cambio climático en América Latina y el Caribe, porque mientras esperamos los efectos de la mitigación a largo plazo, puede haber más sufrimiento y pueden desaparecer muchas vidas".

Detalló que se tiene en cuenta porque se trata de una región con una población muy grande con necesidades muy específicas, en educación, ciencia y tecnología, entre otros campos. "Nuestro objetivo específico no es América Latina, pero sí queremos mejorar nuestra relación con la región sin importar las distancias".

Desde el primer foro, algunos países en vías de desarrollo dieron ayuda oficial o asistencia en la compra de camas de hospital y la limpieza del agua, pero también los miembros del STS consiguieron aprobar recursos oficiales no orientados "a la asistencia del hardware, a lo tangible," como el envío de científicos para hacer investigaciones en terrenos locales reales.

Serizawa recordó que desde 2008 hay una estrecha relación entre el Foro STS y las autoridades mexicanas. "Uno de los objetivos del Foro STS ha sido aumentar el número de participantes de América Latina y el Caribe, y México se convirtió en la mejor puerta de entrada para la región", comentó.

Como resultado, en diciembre del año pasado se realizó la Primera Conferencia de Alto Nivel del Foro STS América Latina y Caribe con un formato híbrido por la pandemia: sesiones presenciales y remotas entre la Secretaria de Relaciones Exteriores, en la Ciudad de México, y la embajada mexicana, en Tokio.

Sustancias en cosméticos afectan la fertilidad femenina, alerta mexicano

La exposición constante a compuestos químicos en forma de nanopartículas, contenidos en novedosos cosméticos, alimentos, así como productos relacionados con la salud y para el cuidado personal está vinculada con problemas de fertilidad en la mujer, por lo que es importante que el gobierno regule su importación, pues su comercialización se lleva a cabo en muchas ocasiones sin la información veraz y completa en el etiquetado.

En entrevista, el científico mexicano Ramsés Santacruz Márquez, egresado de la Universidad Autónoma de Zacatecas y del Cinvestav, dijo lo anterior. Actualmente hace estudios sobre los efectos nocivos de las nanopartículas en la fertilidad de la mujer y de otros compuestos químicos como los ftalatos y el bisfenol (Bpa), en el Departamento de Ciencias Biocomparadas de la Universidad de Illinois.

Santacruz Márquez hizo sus primeros estudios sobre la toxicología del Bpa "evaluando cómo la exposición a este compuesto puede afectar las funciones reproductivas, en particular sobre las células germinales femeninas, el óvulo u ovocito", en ratones de laboratorio.

Después desarrolló un proyecto para ver cómo ciertas nanopartículas pueden afectar las funciones reproductivas de la mujer, en particular el folículo antral (conjunto de células que están el ovario), que contribuyen a la síntesis de hormonas y el desarrollo de células germinales.

Se trata de estudios novedosos, porque aunque las nanopartículas tienen años usándose en ciertos productos del ámbito industrial, actualmente hay otros de uso cotidiano, particularmente para elaborar cosméticos como los bloqueadores solares, “e incluso alimentos, y lo más preocupante es que en su etiqueta de fabricación, no necesariamente se especifica qué contienen.

"Por lo mismo, su uso es relativamente nuevo. No hay muchos estudios de toxicidad. Al final, estos estudios son muy importantes, pues ayudan a entender y regular su uso." Es necesario que los gobiernos se aboquen a regular su comercialización y aplicación, "haciendo que sea un poco más estricta su regulación, con el fin de que se identifiquen en el etiquetado sus compuestos".

Santacruz Márquez dice estar satisfecho con el trabajo de posdoctorado y las condiciones en que lo desarrolla en la unidad Urban-Champaign de la Universidad de Illinois, Chicago, aunque admite que "si en algún momento puedo regresar a México, si encuentro alguna buena oportunidad para trabajar y seguir haciendo más investigación, lo haría".

Sobre la que trabaja, señala que resulta relevantesy de impacto social "porque los problemas de infertilidad han ido creciendo, paralelamente al incremento del consumo de diferentes productos, que, se ha visto, están asociados".

Confía en que algún día en México este tipo de investigación “ayude a regular el uso de diferentes compuestos que pueden afectar a la población.

“Se ha visto que los ftalatos están asociados con padecimientos o alteraciones a nivel reproductivo. Recomendaría revisar en los cosméticos qué ingredientes contienen y empezar a ver y entender. "El gobierno tendría la tarea de reducir o limitar, pero que el uso de ftalatos en estos productos cosméticos se haga en concentraciones o rangos que se conozca con certeza científica, que no tendrán efectos adversos."

Incluso, reveló, éstas sustancias no sólo afectan el sistema reproductivo, pues "hay efectos en diferentes funciones en el sistema inmune, el cardiovascular y el respiratorio". Lo más grave, señaló, es que estos productos “también pueden afectar de manera multi y trans generacional. Esto es, que a lo mejor la madre estuvo expuesta y los efectos nocivos aparecen también en la hija o hasta la nieta, como se ha comprobado en los laboratorios donde él trabaja, con estudios realizados en animales.

Lunes, 17 Enero 2022 06:19

Oleaje viral

Oleaje viral

El frecuente oleaje viral desde inicios de 2020 ha puesto a la pandemia en el centro de muy diversos acontecimientos que atañen al comportamiento social, los actos de gobierno, las repercusiones económicas, el papel de la ciencia, los trabajos de los sistemas de salud y muchos otros que han ido conformado la vida, de una u otra manera, en todas partes.

El virus, cuyo origen y condiciones de propagación se siguen debatiendo, ha mutado varias veces hasta la forma que hoy predomina: ómicron. Los efectos de estas variaciones en la salud se continúan desplegando. Se sostiene que el virus sigue siendo esencialmente el mismo, identificado originalmente en Wuhan, y lo que ha cambiado es la resistencia del cuerpo, en parte importante por el efecto de las vacunas. Aun siendo así, ómicrón provoca una disrupción ostensible.

Los contagios han aumentado de forma manifiesta en la ola actual, los síntomas que ocasiona son más leves, con menos personas hospitalizadas y fallecimientos. Aun así, los sistemas de salud se han copado de nuevo y la gente sigue muriendo. No se sabe cuál será la evolución de este coronavirus y cómo se afiance, finalmente, la resistencia del cuerpo, como ocurre con otro tipo de virus.

Otra cosa, por cierto, es la manera en que se asiente la sociedad luego de este desgaste; ahí se abre un espacio relevante de observación y de análisis. El proceso es continuo y conflictivo también. El tablero de los riesgos políticos y económicos ha de adaptarse continuamente y habrá que actuar de manera flexible y oportuna. Jorge Valdano ha recordado recientemente la frase de Menotti con respecto del futbol que es aplicable en este caso: "Lo que ocurre es que el tiempo tiene una cadencia que no se corresponde con las urgencias históricas".

El primer caso de covid-19 se reportó en el país a principios de febrero de 2020, según el centro de rastreo de la Universidad de Johns Hopkins y se han reportado 4,340,182 casos y 301,334 fallecimientos. Habría que añadir los casos que no han sido reportados oficialmente pero existen. Se calcula que 60 por ciento de la población tiene el esquema de vacunas completo y ahora se aplica ya una tercera dosis a ciertos grupos de edades. Según el centro universitario al que nos referimos, México tiene una mortalidad de 459 personas por cada 100 mil habitantes; Brasil le sigue con 294, Polonia, 269; Colombia, 269, y Estados Unidos, 259 (https://coronavirus.jhu.edu/data/mortality).

Es comprensible que en el curso de la pandemia y luego del largo confinamiento entre el 23 de marzo y el 31 de mayo de 2020 se haya tratado de evitarlo en fases posteriores de contagio. Su costo es alto en general, pero lo es aún más para las personas que dependen a diario de su trabajo para el sustento familiar. No es igualmente comprensible que prácticamente desde el inicio de la pandemia y hasta ahora, desde el gobierno se minimicen los riesgos y las consecuencias de la infección y su alta transmisión. Además de arriesgar a la gente se expone también a una situación extrema a los servicios públicos de salud y al personal que lo atiende.

En términos económicos es conocida la repercusión que ha habido en el terreno de la producción, el empleo, las cadenas de abasto y la inflación. Estamos en medio de procesos de ajuste que tendrán repercusiones en la reconformación de algún entorno supuestamente más funcional que el prevaleciente. El hecho es que esta economía tiene poco empuje para el crecimiento productivo, el nivel de empleo prepandemia apenas se recupera y su conformación es de calidad muy desigual. El subempleo es alto, así como el trabajo informal, al que debería llamarse trabajo no tributario.

En el caso de la inflación, que se ha disparado por todas partes, en buena medida también por el efecto extendido del covid-19, habrá acomodos que afectarán, una vez más, a la actividad productiva, al empleo, los ingresos y la calidad de vida de la mayoría de la población. Los escenarios económicos prepandemia están rebasados, así como las concepciones políticas que las sustentaban, las políticas públicas y los modos de gestión económica.

Los movimientos para contener el alza de los precios, como serán las relativas a las tasas de interés en Estados Unidos tendrán, necesariamente, repercusiones aquí. Éstas llevarán a ajustes compensatorios en las tasas internas, a flujos de capitales en función de los rendimientos relativos diferenciados y en las perspectivas de ajuste en el tipo de cambio. Esto provocará adaptaciones en las decisiones de inversión productiva y financiera y un potencial entorno recesivo.

Cómo serán las adecuaciones internas en términos monetarios y fiscales es un asunto central en la evolución económica de este año y lo será hasta el final del sexenio. Un escenario de continuidad en la gestión económica es difícil de concebir y por delante están medidas de relevancia como la reforma energética.

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Fotografía detalle de una persona en silla de ruedas. — Pixabay

 

La hipótesis de que el virus de Epstein-Barr cause la enfermedad ha sido analizada por diversos grupos de investigadores durante varios años, pero "este es el primer estudio que aporta pruebas convincentes".

 

La esclerosis múltiple, una enfermedad progresiva para la que no hay una cura definitiva, "está probablemente" causada por la infección con el virus de Epstein-Barr, que provoca la mononucleosis, según un gran estudio de veinte años, que publica Science.

La investigación liderada por la Universidad de Harvard, siguió a más de diez millones de reclutas militares en Estados Unidos e identificó a 955 que fueron diagnosticados de esclerosis múltiple durante su periodo de servicio.

La hipótesis de que el virus de Epstein-Barr (VEB) cause la esclerosis múltiple ha sido analizada por diversos grupos científicos durante varios años, pero "este es el primer estudio que aporta pruebas convincentes de causalidad", según el autor principal de la investigación, Alberto Ascherio, de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard.

La mayoría de los casos podrían prevenirse

El científico consideró que se trata "de un gran paso, porque sugiere que la mayoría" de los casos de esclerosis múltiple (EM) "podrían prevenirse deteniendo la infección" por el virus que causa la mononucleosis, conocida como la enfermedad del beso, y que tener el virus de Epstein-Barr como objetivo "podría conducir al descubrimiento de una cura para la EM".

La esclerosis múltiple, que afecta a 2,8 millones de personas en el mundo, es una enfermedad inflamatoria crónica del sistema nervioso central que ataca las vainas de mielina que protegen las neuronas del cerebro y la médula espinal. Aunque no se conoce su causa, uno de los principales sospechosos es el VEB, un virus herpes que puede causar mononucleosis infecciosa y que establece una infección latente y de por vida en el huésped.

Establecer una relación causal entre el virus y la enfermedad "ha sido difícil", porque el VEB infecta aproximadamente al 95% de los adultos, mientras que la esclerosis múltiple es relativamente rara y la aparición de los síntomas comienza unos diez años después de la infección por el virus de Epstein-Barr, indica la Escuela de Salud Pública T.H. Chan en un comunicado. Para determinar la conexión entre ambas, los investigadores analizaron muestras de suero tomadas cada dos años a los militares.

De esta manera determinaron el estado del virus de Epstein-Bar de los soldados en el momento de la primera muestra y la relación entre la infección por este y aparición de la esclerosis múltiple durante el periodo de servicio activo. El equipo descubrió que "el riesgo de padecer EM se multiplicó por 32 tras la infección por el VEB, pero no cambió tras la infección por otros virus", precisa la nota.

Los niveles séricos de la cadena ligera de neurofilamentos, un biomarcador de la degeneración nerviosa típica de la esclerosis múltiple, solo aumentaron tras la infección por el virus de Epstein-Barr. Estos resultados, según el equipo de investigadores, "no pueden explicarse por ningún factor de riesgo conocido de la EM y sugieren que el VEB es la principal causa" de esa enfermedad.

Ascherio explicó que el retraso entre la infección por el VEB y la aparición de la esclerosis múltiple "puede deberse, en parte, a que los síntomas de la enfermedad no se detectan durante las primeras fases y, en parte, a la relación evolutiva entre el VEB y el sistema inmunitario del huésped, que se estimula repetidamente cada vez que el virus latente se reactiva". En la actualidad no hay forma de prevenir o tratar eficazmente la infección por el virus de Epstein-Barr, pero una vacuna contra este o atacarlo con fármacos antivirales específicos "podría, en última instancia, prevenir o curar la esclerosis múltiple", agregó el experto.

13/01/2022 21:43

Más del 50% de la población europea se contagiará de coronavirus en los próximos 2 meses, según la OMS

El pronóstico parte de un cálculo realizado por el Instituto de Métricas y Evaluaciones de la Salud (IHME), de la Universidad de Washington, citado por el director de OMS-Europa, Hans Kluge.

La Organización Mundial de la Salud ha asegurado este martes que cree que más del 50% de la población europea se contagiará de coronavirus en las próximas 6 a 8 semanas. Así lo ha expresado Hans Kluge, director regional para Europa de la OMS, en una rueda de prensa.

Del total de países de la región, 50 ya han registrado casos de ómicron, que rápidamente se está convirtiendo en la variante dominante en Europa occidental y ahora se está expandiendo en los Balcanes.

"Datos recopilados en semanas recientes confirman que ómicron es altamente transmisible porque las mutaciones que tiene le permiten adherirse a las células humanas de forma más fácil y puede infectar incluso a quienes lo han estado con anterioridad o a los vacunados", afirmó Kluge.

Kluge ha mostrado su preocupación por el aumento de la presión en los hospitales y ha recordado que las personas no vacunadas están hasta seis veces más expuestas a un ingreso en un centro sanitario que las vacunadas.

Kluge instó a los países de la región aún no golpeados por la nueva variante a implantar medidas como el uso de mascarillas de alta calidad en interiores, impulsar la vacunación completa, incluida la dosis de refuerzo; y preparar sistemas de respuesta que comprendan por ejemplo el aumento de test y que estos sean accesibles.

Una afirmación que contrasta con la negación de la OMS a impulsar la liberación de las patentes de las vacunas. Recordemos que mientras las principales farmacéuticas estadounidenses y europeas siguen obteniendo beneficios obscenos de miles de millones de euros con la pandemia y la producción masiva de vacunas, existen regiones enteras, especialmente de África, que han quedado completamente marginadas de la “ola de vacunación” de los países más ricos.

Si bien la liberación de las patentes fue demandada por más de 100 países en otoño de 2020 en la OMC, los gobiernos imperialistas de EEUU, Japón y la UE, incluido el del PSOE y UP, se opusieron.

La primacía de los intereses y dividendos de estas compañías y sus accionistas, por encima del derecho al acceso a un bien tan esencial como las vacunas de cientos de millones, es una de las muestras más patentes del carácter criminal e irracional de este sistema.

Muy pronto para considerar la covid-19 como una enfermedad endémica

Por otra parte, Kluge ha subrayado que aún es pronto para considerar la covid-19 como una enfermedad endémica. “Hay que ser muy precavidos con las predicciones sobre el futuro”, ha dicho.

En Catalunya, los centros de salud batieron el lunes el récord de visitas en un solo día por coronavirus, con un total de 97.081 personas atendidas. La presión en los ambulatorios catalanes continúa de esta manera al alza y supera el anterior máximo, registrado el viernes pasado con 81.673 visitas.

El lunes, el Ministerio de Sanidad notificó 292.394 nuevos contagios y sumó 202 fallecidos al recuento oficial desde el pasado viernes. La incidencia acumulada sigue al alza y sube 267 puntos hasta rozar los 3.000 casos, situándose en 2.989 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. Durante el fin de semana también repuntaron las hospitalizaciones por covid tras sumar más de 2.000 pacientes nuevos, elevando el total a 16.496. En cuidados intensivos hay 2.200 personas.


La OMS cruza al Gobierno español: es prematuro considerar al Covid como enfermedad endémica

La incertidumbre relacionada con el coronavirus, la alta transmisibilidad de la variante Ómicron y la carga hospitalaria derivada de ésta hacen que sea prematuro pensar en tratar la covid-19 como una enfermedad endémica, resaltó este martes la oficina regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Diógenes IzquierdoMadrid

 

La advertencia de la OMS llega cuando el Gobierno español de Pedro Sánchez dijo que evalúa la posibilidad de considerar al Covid-19 como enfermedad endémica y no pandémica, lo que podría igualarla a una gripe, con todas las consecuencias que eso implica.

"Hay que ser muy precavidos con las predicciones sobre el futuro", dijo en rueda de prensa el director de OMS-Europa, Hans Kluge, quien insistió en que la prioridad ahora mismo es proteger a los grupos vulnerables y al personal sanitario, así como minimizar los trastornos en la economía y las escuelas.

Kluge recordó que el coronavirus ha sorprendido "más de una vez" y que "no es buena idea" hacer previsiones, además de destacar que el objetivo fundamental para este año es "estabilizar la pandemia".

La responsable de emergencias de OMS-Europa, Catherine Smallwood, apuntó en la misma comparecencia que "no estamos en ese punto de la pandemia" y que su evolución dependerá mucho "de las acciones que tomemos de forma colectiva en Europa y en todo el mundo".

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció este lunes que el Ejecutivo trabaja en un plan para tratar a la Covid-19 como una "enfermedad endémica" similar a la gripe, lo que implicaría dejar de reportar cada caso y de testear a los sintomáticos mientras siguen recibiendo tratamiento.

En entrevista con la radio Cadena SER, Sánchez dijo que su plan se basa en el hecho de la baja mortalidad que tiene ahora la Covid-19, tras dos años de pandemia, por la vacunación, es decir la fuerte caída en la cifra de muertes respecto a la cantidad de casos que se registran.

"Empecemos a evaluar la evolución de la Covid-19 con parámetros diferentes", dijo Sánchez, que afirmó que la letalidad de la enfermedad si sitúa en el 1% frente al 13% registrado en 2020.

Asimismo, Sánchez agregó que este es un debate que el Ejecutivo está "intentando abrir a nivel europeo", y destacó que la ministra de Salud, Carolina Darias, discutió la propuesta con algunos de sus homólogos en la Unión Europea (UE).

Una definición prematura a la medida de los pedidos empresarios

La apuesta de Sánchez por el "mismo modelo" para controlar la evolución del coronavirus que para la gripe, que significa “dejar de contar los casos, las pruebas...”, etc., se corresponde con el programa que están pidiendo las patronales empresarias para defender sus beneficios a costa de la salud de las y los trabajadores. Un programa que comenzó con la reducción de los días de aislamiento, seguido por favorecer que continuaran acudiendo al trabajo los contactos estrechos sin síntomas y que ahora busca prematuramente normalizar la enfermedad como si fuera una gripe normal o estacional.

Al mismo tiempo que el Gobierno actúa de contragolpe siguiendo la agenda de las empresas, no hay ningún plan serio para fortalecer el sistema de salud público. Lejos de destinar los fondos de la Unión Europea a este objetivo, lo que hará el Gobierno es repartirlo entre los grandes capitalistas del IBEx35, las principales empresas españolas que cotizan en la bolsa.

Además de la OMS, hay otras voces contra el plan para la gripalización del virus del Ejecutivo español. Para la investigadora del grupo de Epidemiología y Salud Pública del Vall d’Hebron Institut Recerca, Magda Campins, el camino es ese, pero Sánchez lo ha marcado de forma “prematura”. La médica, con larga experiencia, cree incluso que “hablar de esto ahora, me parece un poco imprudente, pues puede dar la sensación de que la covid es una gripe; la población está cansada, quiere volver a la normalidad, pero no nos podemos relajar cuando aún hay miles de hospitalizados por covid, llenan las ucis y cada semana hay centenares de muertes”, informa Outline.

La realidad es que no diagnosticar ni declarar todos los casos ya se hace hoy en el Estado español. Pero no por estar en situación endémica, sino por la saturación de la atención primaria, como denuncia José Martínez Olmos, profesor en la Escuela Andaluza de Salud Pública y que fue secretario general del Ministerio de Sanidad durante el gobierno de Zapatero. No hay que confundir eso con no hacer PCR excepto a casos graves, rebajar las cuarentenas, con gestionar una epidemia endémica, dice en declaraciones a Outline. La “gripalización” que apunta Sánchez “son pantallas que vendrán”, afirma. No la actual.

A pesar de un exitoso despliegue de vacunas, el Estado español está lidiando con un aumento sin precedentes de infecciones por coronavirus, causado por Ómicron. El promedio semanal de contagios supera los 100.000, más de la mitad de los calculados algunas semanas atrás. Y desde el inicio de la pandemia, se acumulan 7,16 millones de casos y 89.934 muertes a causa de la enfermedad.

A pesar de ello, los gobiernos europeos, el español y los autonómicos llevan ya más de 20 meses sin reforzar los sistemas sanitarios. Ni mucho menos están a favor de liberar las patentes de las vacunas que podrían haber permitido que la vacunación se extendiera globalmente, limitando la proliferación de nuevas variantes del virus. El virus mata, pero el capitalismo lo hace aún más.

Martes 11 de enero

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Martes, 11 Enero 2022 06:21

La biotecnología

La biotecnología

La gran revolución científica y tecnológica en el siglo XXI es biotecnológica. Gracias a sus avances se identificó el coronavirus, se descubrió su genética, se desarrollaron pruebas para identificarlo y se frenó la muerte masiva con la aplicación de vacunas. Todo esto se logró en menos de dos años, cosa que en el pasado tardaba siglos.

La biotecnología como ahora la conocemos tiene apenas 50 años. Comenzó con la manipulación genética en 1972, a través de ADN recombinante con Paul Berg, luego se creó la insulina artificial, más adelante el ADN manipulado para llegar a técnicas como el CRISP-Cas9, con la manipulación del ARN mensajero. Suena a ciencia ficción o a términos poco claros para los no especialistas, pero gracias a estos avances no sólo cambia la medicina, también se transforma el código de la vida.

Los costos de este desarrollo son multimillonarios. Se calcula que la investigación biotecnológica para crear un nuevo fármaco cuesta 2 mil 100 millones de dólares. Pero en este proceso participan investigadores, universidades, gobiernos y empresas. Hay gambusinos o buscadores de oro tecnológico que se vuelven multimillonarios al asociarse con algún laboratorio universitario de Harvard, MIT, Berkeley o con investigadores chinos.

Quien controla las patentes de un descubrimiento tiene el poder económico, político y de transformar al mundo y esta lucha ahora se desarrolla principalmente entre Estados Unidos y China, aunque de este último país se difunde poco el avance logrado.

Actualmente el sector salud es el segundo más importante en valor de mercado en las bolsas de Estados Unidos. La industria farmacéutica representa 40 por ciento del total, los equipos médicos 25 por ciento, los servicios médicos 15 por ciento y la biotecnología 15 por ciento. A finales del siglo pasado este último rubro no era relevante, pero año con año crece.

También hay que señalar que como producto de la pandemia y de los avances tecnológicos, las seis farmacéuticas más grandes del mundo aumentaron su valor 350 mil millones de dólares, recursos que equivalen al gasto público total de México durante este año, según lo reportó Braulio Carbajal hace unos días en La Jornada.

El mundo cambia con gran rapidez gracias a la ciencia y la tecnología y por el momento vivimos tiempos nunca vistos a lo largo de la historia para resolver enfermedades que parecían incurables.

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