Photo credit Victor Barro

En 1972 el Presidente chileno Salvador Allende denunciaba ante las Naciones Unidas la falta de regulación y de control de las empresas transnacionales. En la actualidad, tras múltiples esfuerzos en este ámbito, se avanza hacia un Tratado Vinculante sobre empresas transnacionales y derechos humanos en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En este artículo destacamos cómo este proceso puede constituir una piedra angular frente a la gobernanza corporativa global.

En 1972, menos de un año antes de su asesinato durante el golpe de Estado de Augusto Pinochet, el presidente chileno Salvador Allende afirmaba ante las Naciones Unidas:

“Estamos ante un verdadero conflicto frontal entre las grandes corporaciones y los Estados. Éstos aparecen interferidos en sus decisiones fundamentales —políticas, económicas y militares— por organizaciones globales que no dependen de ningún Estado y que en la suma de sus actividades no responden ni están fiscalizadas por ningún Parlamento, por ninguna institución representativa del interés colectivo. En una palabra, es toda la estructura política del mundo la que está siendo socavada (…)”1  

Allende apuntaba de ese modo a las empresas transnacionales (ETN),2 las cuales se han ido consolidando como actores centrales en el proceso de globalización capitalista. Para calibrar su poder económico, recordemos que 30 de las 100 primeras economías mundiales, son empresas transnacionales, con ingresos superiores al PIB de varios países.3 Su poder se encuentra cada vez más concentrado, prueba de ello, el 80% de los beneficios de las cadenas globales de suministro se concentra en únicamente el 10% de las empresas.4  

Una de las denuncias sobre las prácticas de las ETN que ha cobrado más fuerza últimamente en el Norte Global, mediante los ejemplos de Amazon, Alphabet (Google), entre otras, se vincula con la evasión fiscal.5 Las implicaciones para los países empobrecidos son enormes, puesto que ésta práctica de las ETN les cuesta cada año 100.000 millones de dólares6. Las personas con menos recursos son las más afectadas puesto que al recaudar menos, los Estados optan por recortes en servicios públicos como la educación o la sanidad. Sin embargo, esta realidad no es sino la punta del iceberg de un conjunto de conflictos económicos, sociales y ambientales que involucran a las ETN en todo el planeta. Si consideramos, por ejemplo, el Atlas de Justicia Ambiental de la UAB,7 observamos que los más de 3.000 conflictos socioambientales registrados involucran como mínimo a una ETN. Además, en más del 80% de los casos, las comunidades afectadas no han accedido a la justicia o a algún mecanismo de reparación por severas violaciones de los derechos humanos o daños al medio ambiente. La misma situación de impunidad se destaca en el mapeo de violaciones en el Sur Global cometidas por empresas con sede y/o operaciones en Catalunya que ha comenzado a elaborar el Grup d’empreses i drets humans.8    

Es importante resaltar que detrás de cada conflicto se ubican resistencias por parte de los colectivos afectados, a pesar de que crece la represión y de la criminalización de las personas que defienden el territorio y los derechos humanos. Una de las mejores estrategias que han ido desarrollando se ubica en las redes internacionales de apoyo y de solidaridad. Entre ellas, nos referiremos a la “Campaña Global para reivindicar la soberanía de los Pueblos, desmantelar el poder corporativo y poner fin a la impunidad” (Campaña Global), que abarca a más de 220 movimientos, organizaciones sociales y sindicatos en todos los continentes,9 y en la cual se integran varias ONGs catalanas.   

La Campaña Global pretende enfrentarse a la arquitectura de la impunidad de las transnacionales, basada en la gobernanza corporativa global. Ésta última se ha ido consolidando en los últimos treinta años en base a: un derecho internacional que protege con normas vinculantes a las ETN, gracias a los miles de tratados de libre comercio y de protección de las inversiones actualmente vigentes; la legitimación de las empresas, invitadas a co-redactar las regulaciones que se les apliquen; y la aplicación del “derecho blando” o códigos voluntarios como los Principios Rectores de la ONU, cuando las transnacionales violan los derechos humanos. El resultado de la gobernanza corporativa se ubica en una profunda asimetría entre los derechos humanos y los intereses empresariales. De forma tal, que actualmente no existen tribunales internacionales sustentados en el sistema internacional de los derechos humanos, desde donde se pueda exigir a las ETN la rendición de cuentas.   

Si bien en los últimos años se han desplegado varias iniciativas, sobre todo en Europa, para responder ante este desafío,10 no se ha logrado aún contar con un marco legal sólido. Uno de los resultados más esperanzadores se ubica en la histórica votación del Consejo de Derechos Humanos en 2014, que aprobó la creación de un Grupo de Trabajo intergubernamental de composición abierta (OEIGWG por sus siglas en inglés) cuyo mandato consiste en elaborar un instrumento jurídicamente vinculante (Tratado Vinculante) para las ETN y otras empresas en materia de derechos humanos.11  

La Campaña Global presionó desde 2013 para que este proceso iniciara y ha desplegado desde entonces un gran número de esfuerzos. Entre sus estrategias, cabe destacar la conformación de redes aliadas en apoyo al Tratado, como la Alianza para el Tratado,12 la Red Interparlamentaria Global, y la Red de Autoridades Locales en apoyo al Tratado.13 Además, una de las principales contribuciones ha consistido en elaborar propuestas concretas para los contenidos del propio Tratado Vinculante, con el objetivo de que sea lo más ambicioso posible. Entre estas propuestas, elaboradas con el liderazgo de las comunidades afectadas, destacamos:14

  • La necesidad de que el Tratado abarque el conjunto de obligaciones que los Estados deben imponer a las ETN para garantizar los derechos humanos y el medio ambiente
  • La necesidad de abarcar la responsabilidad jurídica empresarial a lo largo de las cadenas globales de suministro 
  • Sanciones claras y regímenes de responsabilidad administrativa, civil y penal para las ETN
  • La primacía de los derechos humanos y la superioridad jerárquica sobre los tratados de comercio e inversiones, desarrollando obligaciones específicas como el rechazo del mecanismo de solución de disputas inversor-Estado (conocido como ISDS)
  • La previsión de obligaciones específicas para las ETN y las instituciones financieras internacionales implicadas en las violaciones de derechos humanos 
  • Disposiciones que faciliten el acceso a la justicia para las comunidades afectadas, tales como la inversión de la carga de la prueba, y fondos para los gastos legales de los afectados. 

En octubre de 2021 tendrá lugar la 7ª Sesión del OEIGWG en Ginebra, en la cual se debatirá sobre el nuevo borrador de Tratado que debe elaborar Ecuador, el cual preside el OEIGWG. A pesar de que existen incertidumbres sobre cómo evolucionará el Tratado, en función de la correlación de fuerzas entre Estados y la fuerte presión de las ETN, la propia existencia de esta negociación constituye un gran paso frente a la arquitectura de la impunidad corporativa. Y en todo caso, queda claro que las organizaciones de la sociedad civil seguirán disputando este espacio y abriendo otros que permitan fortalecer el proceso. Un claro ejemplo se ubica en el Centro Catalán de Impactos de las Empresas en el Exterior15 impulsado por el Grup d’Empreses i Drets Humans de Lafede.cat y la Taula Catalana per la Pau i els Drets Humans a Colòmbia, aprobado por el Parlament de Catalunya en 2020, y cuya ley de creación ha sido registrada y debería ser una realidad este año. 

 

Por Mónica Vargas | 24/06/2021

 

Notas

  1. Véase: http://www.abacq.net/imagineria/cronolo4.htm 
  2. De acuerdo con la definición establecida por la Subcomisión de la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos en 2003, una  ETN es: “una entidad económica que realiza actividades en más de un país, o un grupo de entidades económicas que realizan actividades en dos o más países, cualquiera que sea la forma jurídica que adopte, tanto en su propio país como en el país de la actividad, y ya sea que se le considere individual o colectivamente” [véase: CETIM (2016). Impunidad de las empresas transnacionales, https://www.cetim.ch/wp-content/uploads/br-impunit%C3%A9-fusionn%C3%A9-esp.pdf, p. 102]. Una ETN puede ser privada o pública y al considerarla conviene siempre a la cadena de suministro. En esta última se integran empresas distintas de la ETN pero que contribuyen en su funcionamiento mediante la provisión de fondos y materiales para la producción de bienes o servicios. En la cadena se incluyen a los contratistas, subcontratistas, y a los proveedores con los cuales la empresa matriz o aquellas controladas por ésta han establecido  relaciones comerciales. 
  3. Fuente: Banco Mundial (2021). PIB por país a precios actuales. https://datos.bancomundial.org/indicador/NY.GDP.MKTP.CD?most_recent_value_desc=true&view=chart; Fortune Magazine (2021). Fortune 500. https://fortune.com/global500/. Una sola empresa como la gestora de fondos Blackrock, ha llegado a tener activos por más de 7,5 billones de euros, e inversiones en la mayoría de empresas del Ibex 35 y  del CAC 40 (véase: https://directa.cat/blackrock-dispersar-les-inversions-per-concentrar-el-poder/). 
  4. Véase: https://csa-csi.org/wp-content/uploads/2020/03/Cartilla_Didactica_Cadenas_Globales_de_Produccion_2018.pdf
  5. Véase por ejemplo: https://www.elsaltodiario.com/amazon/paga-menos-8percent-impuesto-beneficios-todo-mundo 
  6. Véase: https://nuso.org/articulo/gaidoni-la-evasion-fiscal-de-las-empresas-transnacionales-es-una-violacion-de-los-derechos-humanos/ 
  7. Véase: https://ejatlas.org/
  8. Véase: https://alertadh.org/ 
  9. Véase: https://www.stopcorporateimpunity.org/ 
  10. Véase al respecto el análisis de OMAL: https://omal.info/spip.php?article9369 
  11. Véase: https://www.ohchr.org/EN/HRBodies/HRC/WGTransCorp/Pages/IGWGOnTNC.aspx 
  12. Véase: https://www.treatymovement.com/ 
  13. Véase: https://bindingtreaty.org/ 
  14. Véase también: https://www.stopcorporateimpunity.org/tratado-vinculante-proceso-en-la-onu/?lang=es 
  15. Véase: https://www.lafede.cat/ca/el-ple-del-parlament-dona-llum-verda-a-la-llei-de-creacio-del-centre-dempreses-i-drets-humans/ 
Publicado enSociedad
La herencia de Netanyahu en Israel: una fuerte erosión de la democracia

El país dividido que deja Benjamín Netanyahu a sus sucesores debe cambiar radicalmente para no hundirse en un ensimismamiento dañino para la sociedad. Si atendemos a la erosión que ha experimentado en los últimos doce años, la democracia israelí está en peligro. Netanyahu ha atacado con una energía sin precedentes a las principales instituciones del país, desde la judicatura hasta la prensa.

 

 Los últimos doce años al frente del gobierno (2009-2021) y los tres años anteriores en el mismo cargo (1996-1999) han convertido a Benjamín Netanyahu en el político occidental que más tiempo ha ocupado esa posición, con excepción de la canciller Angela Merkel, y le han permitido moldear el estado judío a su antojo, dejando una herencia que ha erosionado la democracia y que sin duda perdurará en el futuro.

El descrédito de la democracia puede observarse en numerosos aspectos de la sociedad israelí y es consecuencia natural del nacionalismo y el religionismo.

Durante su prolongado mandato el país se ha convertido en lo que se denomina una "democracia iliberal", en la que todo el poder se ha concentrado en sus manos, sirviéndose de las mayorías que le han dado las urnas para oprimir a los sectores que no comulgaban con sus ideas.

La justicia

La judicatura ha sido posiblemente el frente de la política interior al que Netanyahu ha dedicado más tiempo. Lo ha debilitado todo lo que ha podido, tanto él como los ministros de Justicia que ha designado y que permanentemente se han enfrentado a los jueces, especialmente a los del Tribunal Supremo. Ha sido una persecución en toda regla argumentando que el parlamento, y no los jueces, es quien debe decidir lo que se hace y que el parlamento no debe obedecer las decisiones del Supremo cuando hay discrepancias entre los dos poderes.

Sus ataques a la justicia se han intensificado en los últimos años, ya desde antes de que comenzara el juicio contra la corrupción que ahora se está celebrando en un tribunal de distrito en el sector ocupado de Jerusalén.

Netanyahu ha creído que, respaldado por una mayoría parlamentaria, podía hacer y deshacer a su antojo al margen de las leyes, y no está claro cómo y hasta dónde podrá recuperarse el Supremo de esos embates que lo han desacreditado entre una buena parte de la población más populista.

La crispación

La crispación ha alcanzado límites desconocidos, incluso superiores a los que existieron en el periodo previo al asesinato de Yitzhak Rabin en noviembre de 1995. Los citados ataques contra la justicia, o contra la policía y la prensa, han contribuido a crear un clima de tensión y división permanente que Netanyahu y su entorno han impulsado conscientemente puesto que consideraban que la crispación y la división les beneficiaba electoralmente.

Esa misma política de enfrentamiento es la que Netanyahu ha empezado a aplicar en el parlamento desde mediados de este mes de junio como jefe de la oposición. Su nueva responsabilidad en la Kneset sin duda augura malos momentos para el gobierno de Naftalí Bennett, especialmente si, como todo parece indicar, mantiene el sistemático descrédito del sistema en su conjunto.

Palestinos

Los doce últimos años se han caracterizado por una creciente expansión colonial judía en los territorios ocupados, encerrando a los palestinos en guetos cada día más precarios que se sostienen por la ayuda que reciben de Occidente. Netanyahu ha conseguido que los palestinos sobrevivan en un estado de hibernación permanente a la espera de que más pronto o tarde se presente la ocasión de darles la patada definitiva.

Esta misma política continuará con el nuevo gobierno si EEUU y Europa no dan un golpe sobre la mesa y obligan a Israel a cumplir las resoluciones internacionales. Es una cuestión que sobre todo está en las manos de Biden, pero también de los europeos. Los mandatarios Angela Merkel y Emmanuel Macron deberían implicarse puesto que la solución de este conflicto redundará en beneficio de Europa y apuntalará su estabilidad.

Irán

Irán es una bicoca que permite a Israel apartar la atención internacional de la brutal ocupación militar de los territorios palestinos. Con las negociaciones de Viena a pleno rendimiento, es muy probable que pronto se restablezca el acuerdo nuclear de Barack Obama de 2015, un acuerdo contra el que Netanyahu ha luchado con todas sus fuerzas.

No está del todo claro cuál será la actitud del nuevo gobierno con respecto a Teherán, entre otras cosas porque dependerá de las decisiones que adopte el presidente Joe Biden, pero el choque con Irán seguirá siendo positivo y ventajoso para Israel por muchos motivos, en particular porque pone en la órbita israelí a varios países sin escrúpulos, como Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, lo que se traducirá en importantes negocios, sobre todo militares y de inteligencia.

El objetivo de las potencias mundiales debe ser impulsar la cooperación entre los países de Oriente Próximo, pero esto solo puede hacerse partiendo de la justicia. Durante décadas el cinismo occidental ha contribuido a la desestabilización de la región, lo que se ha traducido en una instabilidad que ha llegado a Occidente de manera repetida y constante.

Encaminar a Oriente Próximo hacia un futuro mejor requiere ante todo resolver el conflicto entre Israel y los palestinos, algo en lo que Netanyahu no tiene el menor interés. El nuevo primer ministro Bennett es de la misma escuela, de hecho empezó su carrera política a las órdenes de Netanyahu y es tan radical como él. Si ese problema persiste, lo más probable es que toda la región continúe bajo la precariedad e inestabilidad de las últimas décadas.

23/06/2021 12:08 Actualizado: 24/06/2021 07:44

Publicado enInternacional
El pueblo de Cuba, las crisis, y los modos de manejarlas. Veinte puntos en modo urgente

1- La década 1975-1985 fue la de mejor desempeño socioeconómico en Cuba —soporte de la URSS mediante—. Sobre esa historia los cubanos estaban parados para perder luego, en promedio, casi 20 libras per capita en los 1990. Los indicadores con los que Cuba llegó a los 1990, sobre pobreza y desigualdad, estaban entre los más bajos en la región. El liderazgo cubano de entonces, específicamente Fidel Castro, por mucho que no le guste a parte de la sociedad nacional cubana, jugó un papel decisivo en las formas de construir los consensos y lidiar con los disensos de entonces.

2- En 2021 muchas cosas han cambiado. Cuba no cuenta con nada parecido a aquel colchón social ni a aquellas estadísticas sobre desigualdad ni a aquella inserción internacional ni a las condiciones que hicieron posible aquel liderazgo. Cuba necesita hoy muchas novedades.

3- La actual es una crisis que cabalga sobre varias crisis previas y concomitantes:  crisis económica, crisis demográfica, crisis de cuidados, que se combinan con la crisis pandémica, las crisis internacionales —cada vez con periodos más cortos entre sí— y el agravamiento de la política estadunidense contra Cuba.

4- Existe también crisis de horizontes —que se observa muy clara en el potencial migratorio—, y crisis de confianza en espacios políticos e institucionales, que se sostienen, en medio de una convivencia difícil, con otros desarrollos institucionales exitosos como la política pública de producción y distribución de vacunas anticovid.

5- En los 1990 mantener la doble moneda fue crucial para evitar que aquella crisis social fuese aún más explosiva. Con los años, algo más de la mitad de la población llegó a recibir alguna cantidad de CUC. Una parte de ellos provenía de formas de pago y estimulación salarial. Otras, las más importantes, de remesas.

6- El “Ordenamiento” de 2021 ha eliminado el CUC, pero nadie en Cuba gana hoy de modo oficial divisa convertible. Contra la promesa oficial de mantener “bajo control” la dolarización, disponer hoy de alguna divisa es esencial para comer, usar jabón, o comprar una batidora para el hijo por nacer.

7- Desconozco una cifra confiable de quienes no reciben remesas en Cuba, pero es claro que estos son los afectados directamente por este tipo de medidas, amén de lo que les llegue luego por vía de redistribución —recurso que está experimentado sucesivos recortes, como las eliminaciones de subsidios.

8- Sin embargo, se saben algunas cosas: al menos 221 425 personas mayores viven solas en Cuba, y son mayoritariamente mujeres. El 82,3% de esos adultos mayores cuenta con ingresos que son consecuencia del trabajo o la jubilación, pero no tienen otra fuente de ingreso.  De los hogares cubanos, los que forman parejas sin hijos han crecido hasta 23,7%.

9- Se sabe también que por cada dólar de remesa que recibe una persona con color de piel negro, una de color blanco puede recibir hasta tres dólares, debido a la estructura histórica de la migración cubana.

10- La reciente medida sobre el dólar no va a crear la desigualdad en Cuba, pero la va a afianzar en un marco de ausencia de políticas que reconozcan de modo transparente los problemas crecientes asociados a la pobreza y la desigualdad.

11- Esas medidas están siendo tomadas sin intervenir de modo importante sobre el marco de respuestas individuales y familiares a la crisis que se han impuesto desde los 1990. En específico, descargan sobre las familias emigradas costos de la vida en Cuba —y ahora más, costos de transacciones financieras impuestas por el bloqueo— y, en el plano interno, “se comen” el aumento salarial decretado por el Ordenamiento.

12- A la vez, es consensuado que si bien la política oficial hacia la emigración ha experimentado avances, sigue siendo muy insuficiente. El texto de la nueva Constitución no menciona una sola vez la palabra migración, en un país que tiene a los balseros de los 90 y a los que cruzaron no hace mucho la selva del Darién, como marcas de fuego de su memoria nacional.

13- Las combinaciones de estas crisis se experimentan, además, en un ambiente político en el cual hay actores autointeresados en cerrar herméticamente la crítica frente a todo desempeño oficial. Con ello, hablan exclusivamente consigo mismos y suman exponencialmente problemas políticos a la crisis, como el acceso a derechos de participación y a la intervención en la deliberación pública. Son máquinas de producir enemigos, elefantes sobre las cristalerías de los complejos acuerdos sociales cubanos.

14- Por ese camino, ese sector político bloquea saberes y experiencias de vastas zonas sociales al etiquetarlas como “enemigas”. Han “programado” un algoritmo de la exclusión que impide la formación de consensos, obstaculiza respuestas colectivas, y mina la confianza social en la concertación de esfuerzos propios y en la capacidad de instituciones para dar respuestas públicas a problemas colectivos.

15-A la vez, la política estadunidense de bloqueo, que el año próximo cumplirá sesenta años, pica y se extiende. Es una trampa justificar cualquier comportamiento represivo del Estado cubano a través del bloqueo, pero relativizarlo es otra trampa. Justificarlo, más aún, es un crimen.  No abrirse a la consideración de todas las alternativas posibles para combatirlo es otro crimen. Cualquier alternativa patriótica cubana tiene que tener en la condena incondicional del bloqueo un núcleo de sus convicciones.

16- La experiencia histórica cubana muestra maneras de manejar las crisis. En 1898 casi la mitad de La Habana vendía melcochas a centavo, pues solo sobraba el azúcar. En esas condiciones, el independentismo cubano, a través de una enorme lucha de masas pudo derrotar la línea anexionista de la facción “jingoísta” de la política estadunidense y de sus aliados en Cuba. Tras la crisis de 1929, que impactó en Cuba como en ningún otro país de la región, hubo olas de suicidios en la Isla. En esas condiciones, el pueblo cubano dio la “batalla por la Constituyente” de 1940, y consiguió la legislación social más profunda de la historia nacional hasta entonces.

17- En 1958 el producto Interno Bruto por habitante de Cuba ocupaba el tercer lugar de la región, superado solo por Venezuela y Uruguay. Sin embargo, la politización de la desigualdad existente, y el régimen dictatorial de Batista, hizo intolerable la situación. En ese contexto, vecinos de Santa Clara derrumbaron paredes de sus propias casas para evitar el paso de tropas batistianas durante la batalla en esa ciudad, y el pueblo cubano construyó un enorme arco ideológico de oposición al tirano. Tras la Revolución, las situaciones de crisis se manejaron apelando a soluciones colectivas. La crisis de octubre puso a cargo de las baterías antiaéreas a muchachos de toda Cuba, cuyos testimonios de hoy no dicen que fueron forzados a hacerlo. La crisis de los 90 experimentó, al menos hasta 1996, un ambiente de apertura relativa de los debates sobre las alternativas cubanas, como hicieron espacios como el Centro de Estudios de América, y como hizo la promesa, y en bastante medida la realidad, de vivir de modo parejo la crisis.

18- Toda esa historia contiene lecciones lo mismo para quienes pretenden llamar “mercenaria” a cuanto crítica se ejerza en Cuba y apuestan por resolver por vía policial toda disidencia, como para los que naturalizan la injerencia estadunidense sobre la nación.

19- Las respuestas colectivas, las articulaciones sociales, la elaboración inclusiva de lo que se considera como el pueblo cubano, la defensa de nociones democráticas de la soberanía nacional, la ampliación de los espacios de discusión sobre las alternativas posibles, fueron el sustrato democrático de las soluciones a esas crisis.

20- Una lección clave, en resumen, parece ser que gestionar la crisis ampliando derechos, tanto políticos, como sociales, es el camino mas firme para las soluciones del futuro.

Por Julio César Guanche

19/06/2021

Julio César Guanche

Historiador y jurista cubano. Es miembro del comité de redacción de Sin Permiso.

Publicado enInternacional
Miles de manifestantes se juntaron en las calles de todos los estados de Brasil en protesta contra el presidente de ese país, Jair Bolsonaro, y a favor de las vacunas. La impresionante foto de la Avenida Paulista de San Pablo, corresponde al fotógrafo Ricardo Stuckert.

Sao Paulo. Decenas de miles de personas salieron ayer a las calles de varias capitales brasileñas para protestar contra el presidente ultraderechista Jair Bolsonaro por su gestión de la pandemia.

Brasil superó 500 mil muertos, mientras los expertos advierten que el segundo brote más mortífero del mundo puede empeorar debido al retraso en la vacunación.

"500 mil vidas perdidas por la pandemia que afecta a nuestro Brasil y al mundo", tuiteó el ministro de Salud, Marcelo Queiroga, sin precisar el balance de las anteriores 24 horas. Hasta el viernes, su ministerio había contabilizado 498 mil 499 muertos, con un promedio diario de más de 2 mil en los pasados siete días.

Más de 20 capitales estatales fueron escenario de protestas, entre ellas Río de Janeiro, Brasilia, Recife y Sao Paulo, donde a pesar del frío, una marea humana inundó unas 10 cuadras de la avenida Paulista, marco de la capital económica de Brasil.

"Tenemos más de 2 mil muertos por día. Perdimos a más de 500 mil personas por una enfermedad que tiene vacuna. Querría estar en casa, pero nos toca venir a las calles para detener este proyecto político que es la destrucción de Brasil. Bolsonaro: escuche al pueblo", expresó Tita Couto, estudiante de 21 años que acudió a la manifestación en Sao Paulo junto a sus amigos. Muchos manifestantes llevaron carteles con el número "500 mil".

"Fuera Bolsonaro", "Fuera genocida", "Gobierno del hambre y el desempleo", "Vacuna ya" y "Vacuna en el brazo y comida en el plato" fueron otras consignas repetidas en Brasilia, Río y Sao Paulo. El viernes el mandatario reiteró su rechazo a las vacunas al afirmar que "es mejor infectarse".

La lentitud de la vacunación contra el Covid-19 en Brasil, donde sólo 11.5 por ciento de la población de 212 millones de personas ha sido inmunizada, también fue un motivo de movilización.

Al caer la tarde, la temperatura cayó en Sao Paulo y comenzó una llovizna, pero la multitud creció. Hinchas de los clubes rivales de futbol Corinthians y Palmeiras marcaron presencia con enormes banderas "por la democracia".

Más temprano, en Río de Janeiro, miles de personas se reunieron en el centro de la ciudad. "La posición de él (Bolsonaro) en relación con el Covid-19 y su negacionismo son absurdos. Él ya salió de la realidad, del buen sentido, no se explica, es tan surrealista", clamó Robert Almeida, fotógrafo de 50 años.

Los actos fueron convocados por los frentes Brasil Popular y Povo Sem Medo (Pueblo sin Miedo), formados por decenas de organizaciones sociales y sindicales y apoyados por partidos y líderes políticos, entre ellos el ex presidente izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010). Éste no acudió a la cita para evitar que su presencia dominase "una manifestación convocada por la sociedad brasileña", tuiteó hace dos días. Y agregó: "500 mil muertos por una enfermedad para la cual ya hay vacuna, en un país que ha sido referencia mundial en vacunación. Eso tiene un nombre: genocidio".

Brasil es el segundo país en el ranking de letalidad de la pandemia, detrás de Estados Unidos. Una comisión parlamentaria investiga la acción del gobierno frente a la pandemia. A pesar de que especialistas advierten sobre el inicio de una tercera ola, el gobierno acogió este mes la Copa América de futbol, rechazada antes por Colombia debido a las protestas sociales y por Argentina a causa de la pandemia.

Publicado enInternacional
Domingo, 20 Junio 2021 05:31

Miseria del algoritmo

Miseria del algoritmo

Los sistemas digitales de gestión de políticas sociales y el ensañamiento con los pobres

 

Virgina Eubanks, politóloga y profesora estadounidense, estudia desde hace 20 años las aplicaciones digitales usadas por los Estados para administrar las ayudas sociales. Lejos de obedecer a una supuesta neutralidad técnica, dice, suelen reproducir los postulados más crueles de las políticas de recorte y austeridad.

Sophie Stipes era una niña del estado de Indiana (Estados Unidos) con parálisis cerebral y un trastorno en el desarrollo. Desde su nacimiento, contó con la ayuda del seguro estadounidense de salud Medicaid. Nacida en el seno de una familia obrera, Sophie recibió una inquietante carta en marzo de 2008. En ella, los servicios sociales del Estado le advertían que perdería su acceso a atención médica gratuita –que incluía el pago de fármacos muy caros– por «falta de colaboración» con las autoridades a la hora de determinar si tenía o no derecho a contar con esa póliza pública.

La pequeña Sophie finalmente recuperó el acceso al seguro. Lo hizo después de que su madre, con la ayuda de varias asociaciones de base, llevase su caso hasta el mismo Congreso del estado de Indiana. Igual que ella, miles de familias de bajos recursos estaban siendo víctimas de un sistema automatizado que discernía, supuestamente, entre casos aptos y no aptos para recibir subsidios con base en criterios sorprendentes (como la existencia o no de una firma en un documento). Dicho sistema, implementado por la multinacional tecnológica IBM, llegó a denegar más de 1 millón de solicitudes entre 2006 y 2008, antes de que el gobierno federal lo suspendiese.

La politóloga y profesora de la Universidad de Albany Virginia Eubanks (Nueva York, 1972) relata con todo detalle la batalla de la familia de Sophie en su libro La automatización de la desigualdad, reeditado este año en castellano por Capitán Swing. Esta y otras historias de exclusión por parte de algoritmos sirven a Eubanks para alertar sobre cómo la tecnología aplicada en los servicios públicos puede tener consecuencias desastrosas sobre los pobres. «Tenemos la tendencia a pensar en estas tecnologías como simples mejoras administrativas, como cuestiones de eficiencia, cuando realmente hay una serie de decisiones sociales, culturales y políticas incrustadas en ellas», reflexiona Eubanks por videoconferencia desde su despacho en Nueva York.

SEÑALAMIENTO DEL POBRE

El libro aborda casos que ejemplifican bien esta discriminación envuelta en papel de modernidad e innovación. El condado de Allegheny, en el estado de Pensilvania, contrató en 2014 un sistema de predicción de riesgos ideado para anticiparse a posibles casos de maltrato infantil en los hogares. A partir de más de un centenar de variables, este algoritmo estimaba de forma automática en qué familias supuestamente había un riesgo para los pequeños. Si la puntuación era alta, los servicios sociales abrían una investigación que podía acabar con la retirada de la tutela de los niños.

Eubanks revela historias de familias pobres que tuvieron que pasar por este trance… aunque no existiese ese supuesto maltrato. El algoritmo –alimentado en ocasiones por denuncias telefónicas falsas– se basaba en datos recogidos por los servicios públicos, como el número de visitas al médico o la recepción de ayudas sociales. Este tipo de muestreo, explica la autora, introducía un sesgo en el sistema: en Estados Unidos, los principales usuarios de servicios públicos son familias de clase trabajadora, de tal manera que eran estas las que acababan sufriendo el escrutinio del software.

Eubanks explica que estos métodos de vigilancia digital y filtrado se han extendido por todo Estados Unidos en las últimas décadas. ¿El resultado? «Las familias de clase trabajadora y los pobres no son solo juzgados por el formulario que rellenan ante los servicios sociales, sino por todo su historial de interacciones con el sistema», apunta. «Los únicos valores que importan son la eficiencia, el ahorro de costes y la lucha contra el supuesto fraude, desperdicio o abuso de los solicitantes», en línea con el discurso proausteridad en la gestión pública que ha triunfado en las últimas décadas, prosigue.

¿QUIÉN MERECE AYUDA?

En su libro, Eubanks traza un paralelismo histórico entre estas herramientas digitales de supervisión y los asilos para pobres que proliferaron durante el siglo XIX en la joven democracia estadounidense. Estas instituciones lúgubres, explica la autora, tenían un doble objetivo: recluir a los excluidos lejos del resto de la sociedad y ejercer una suerte de diagnóstico moral sobre quiénes eran merecedores de algún tipo de ayuda pública.

«Lo que hacen estas herramientas digitales también es tomar decisiones del tipo quién merece ayuda y quién no. Y esa es una decisión política», señala. Eubanks lleva 20 años estudiando el impacto que la minería de datos, los modelos de riesgo predictivo y las políticas de algoritmo tienen sobre la población pobre de su país. Y su diagnóstico es contundente: «Estamos usando estas herramientas como escapatoria. Bajo esa especie de fachada de neutralidad y objetividad nos permiten, de alguna manera, lavarnos las manos ante conversaciones difíciles que tenemos que tener como sociedad en torno a la pobreza y el racismo».

La narrativa de que la pobreza solo afecta a una pequeña minoría en Estados Unidos sigue teniendo mucho éxito, tanto dentro como fuera del país norteamericano. Pero los datos son tozudos, esgrime esta profesora. Los estudios elaborados por los expertos en desigualdad Mark Robert Rank y Thomas A. Hirschl estiman que casi seis de cada diez estadounidenses caerán por debajo del umbral de la pobreza en su vida adulta. Estos datos, señala Eubanks, desmontan el discurso de que estas herramientas optimizan el reparto de unos recursos limitados sobre una población reducida.

«Si asumimos que esa narrativa sobre la pobreza es falsa, entonces el diagnóstico de trabajo de las herramientas digitales queda mucho más claro: se trata de una racionalización para violar los derechos humanos de la gente pobre y la clase obrera, con consecuencias duraderas para las personas, las familias y las comunidades», apunta Eubanks. «Hay un montón de lugares en el mundo en los que no hay decisión que puedas tomar que te haga no merecer atención médica. Ese no es el caso en Estados Unidos», concluye.

UNA CONVERSACIÓN GLOBAL

El libro de Eubanks ha recibido numerosos premios así como elogios de prominentes figuras de la izquierda estadounidense, como Naomi Klein. Las reseñas destacan su capacidad para analizar, a partir de historias humanas reales, el régimen distópico al que se ven sometidos los pobres en suelo estadounidense. Pero su autora advierte que estos sistemas llevan años extendiéndose por todo el mundo, con efectos perniciosos también entre las clases medias.

Un ejemplo de ello es el escándalo ocurrido en Australia en torno al sistema de cobro de deudas automatizado conocido como Robodebt. En 2016, el gobierno de la isla lanzó un software que casaba los datos fiscales de los contribuyentes y su registro de ingresos para detectar posibles fraudes en el cobro de ayudas sociales. Durante este tiempo, las autoridades enviaron cerca de 1 millón de avisos reclamando supuestas deudas. Los afectados se vieron ante el compromiso de tener que demostrar que tales reclamos, algunos de hasta 20 años de antigüedad, eran infundados.

Después de que la prensa revelase numerosas historias truculentas de cómo este sistema estaba castigando de manera injusta a miles de familias, el primer ministro australiano anunció en 2020 que cancelaba el programa. La justicia ha dictaminado que hasta 400 mil familias tuvieron que abonar injustamente el equivalente a 550 millones de dólares estadounidenses. «Ese algoritmo estaba lleno de errores, en algunos casos con efectos horribles», apunta Eubanks, quien decidió investigar casos similares en su país natal.

En Europa tuvo lugar el escándalo que provocó la dimisión del gobierno holandés en enero pasado. Las autoridades tributarias del país acusaron erróneamente de fraude a 26 mil familias receptoras de un subsidio para el cuidado de hijos menores. Según se ha demostrado a posteriori, la administración puso el foco de sus pesquisas en el origen de las familias y apuntó a los hogares de ascendencia marroquí o turca. El resultado para muchas de ellas fue la ruina económica y el estigma social por un fraude que no habían cometido.

CONTRA LA NEUTRALIDAD DE LA TECNOLOGÍA

Para la autora de La automatización de la desigualdad, es necesario desterrar la idea de que los sistemas automatizados han de ser «neutrales». Más bien al contrario: hay que construir herramientas con valores explícitos que ayuden a combatir los sesgos arrastrados históricamente. «Solo la fantasía puede llevar a creer que un modelo estadístico o un algoritmo de clasificación cambiará drásticamente, como por arte de magia, una cultura, unas políticas y unas instituciones construidas a lo largo de los siglos», escribe Eubanks.

Este análisis se emparenta con otras voces críticas con el impacto que los algoritmos están teniendo en el Estado de bienestar de numerosos países. Poco antes del inicio de la pandemia del coronavirus, el relator especial de Naciones Unidas sobre extrema pobreza y derechos humanos, Philipp Alston, advirtió en un informe de los riesgos de encaminarnos hacia una «distopía digital del Estado social».

En este documento se recomendaba a los gobiernos no centrar sus políticas sociales en la lucha contra el fraude, el ahorro de costes y la búsqueda de la eficiencia económica en último término, y utilizar, en cambio, la tecnología para asegurar una mejora en las vidas de los más vulnerables y desfavorecidos. «Existe el riesgo de que los Estados de bienestar digitales se conviertan en caballos de Troya de la hostilidad neoliberal hacia la protección social y las regulaciones», concluía.

Eubanks coincide con esta reflexión e insiste en la necesidad de tener «una conversación urgente» sobre unas herramientas que «automatizan e intensifican los aspectos ya punitivos de nuestros sistemas», especialmente tras la covid-19, una crisis que ha dado cobertura a los gobiernos para producir sistemas digitales cada vez más extensos e invasivos, concluye.

Pablo Jiménez Arandia
18 junio, 2021

 (Publicado originalmente en CTXT. Brecha publica fragmentos por convenio.)

Publicado enInternacional
Sábado, 19 Junio 2021 06:04

El pecado de la carne

La Habana, Cuba, en mayo Afp YAMIL LAGE

En la isla volvió a faenarse ganado vacuno, legalmente, por primera vez en 60 años. El país enfrenta una situación delicada y falta un rumbo claro ante la dificultad para importar comida.

Cuando lo conocí, en mayo de 2015, Pablo Lobaina se resistía a vender su pequeño rebaño de toros y vacas y dedicarse a una actividad menos exigente, como la cría de ovejas. A impulso de las menguadas fuerzas de sus 78 años y con la ayuda de algún temporero ocasional, Lobaina mantenía su finca sin la esperanza de que un hijo o nieto suyo abandonara la vida citadina para relevarlo. El día que no pudiera seguir, la propiedad terminaría perdiéndose, lamentó la tarde de aguacero que escampamos conversando en el portal de su casa.

Nunca volví a visitarlo. De sus reflexiones de entonces, durante años he conservado un razonamiento inapelable en su sencillez: «Ni loco cambiaría las vacas por los carneros», decía. «Cualquiera se roba un carnero y la Policía ni lo investiga; pero no cualquiera se atreve a llevarse una res, sacrificarla y venderla. La posibilidad de pasar 20 años preso se las trae.»

Años más o menos, dos décadas en prisión siguen siendo la condena previsible para quien en Cuba sea hallado culpable de hurto y sacrificio de ganado mayor y de la comercialización de sus carnes. En 1999 una modificación al Código Penal duplicó el monto de las sanciones fijadas hasta entonces para esos delitos, en un intento por preservar la cabaña ganadera de la avidez de los cuatreros. Las primeras normas penales al respecto habían sido promulgadas en 1979.

Fidel Castro había lanzado la primera piedra de esta historia en diciembre de 1961, cuando al presidir una graduación de técnicos agropecuarios había convocado a «salvar las vacas». «Ya la leche en la capital no alcanza. La capital está consumiendo el doble de litros de leche que consumía antes […]. Lo primero que hay que hacer ya lo hemos hecho o lo hemos estado tratando de hacer: que no se mate una sola vaca. ¿Contra quién hemos tenido que luchar para que no se mate una sola vaca? Primero que todo, contra el eterno vicio capitalista, el interés privado de los individuos que les importa un bledo la economía de la nación y de la república», había dicho el mandatario.

Pero, a despecho de las convocatorias políticas y el punitivismo judicial, no han faltado nunca los interesados en hacer dinero con el negocio de la carne bovina. La dificultad para agenciarse otras fuentes de proteína es la razón por la que el producto mantiene altos precios y alta demanda en el mercado negro, y por la que tantos se arriesgan a participar de su tráfico. Los ganaderos, a su vez, terminaron por convertirse en una suerte de custodios de sus propios animales, sin potestad para sacrificarlos ni venderlos. Para algunos, ese hecho hacía insoportables las estrecheces económicas y las veleidades burocráticas del Ministerio de la Agricultura.

Tal era el orden de cosas cuando, a mediados de abril, el gobierno anunció el fin de la prohibición. La medida, que se dictó acompañada de un paquete de normas para «incentivar la producción de alimentos y la sustitución de importaciones», fue opacada por el VIII Congreso del Partido Comunista, que se celebraba por esos días. El tema volvió a la agenda pública recién este 5 de junio, cuando en la provincia de Camagüey (en el centroriente, 500 quilómetros al este de La Habana) tuvieron lugar los primeros sacrificios. El matadero designado para la faena se ubica a menos de media hora de camino de la finca de Lobaina.

UNA SINGULAR POLÍTICA AGRARIA

Cerca de 2.500 criadores de todo el país reúnen los requisitos exigidos para hacer sacrificios. Su número es pequeño, como también lo es el potencial volumen de carne que podrán incorporar al mercado interno, pero la noticia fue tomada como un buen augurio por la mayoría de las familias ganaderas.

Motivar su permanencia en el campo es, desde hace tiempo, un lugar común del discurso oficial. Aunque el hecho es que la tendencia a emigrar hacia las ciudades (desde 1982 se redujo el peso de la población rural del 30 por ciento a poco más del 23 por ciento del censo) ha ido acompañada por la disminución del número de los jóvenes que residen fuera de las zonas urbanas (340 mil individuos menos que en 1982) y de su participación en la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (de sus miembros, solo el 14 por ciento tiene menos de 35 años de edad).

La decisión de despenalizar el sacrificio de ganado mayor fue aplaudida recientemente por expertos como el doctor Omar Everleny Pérez Villanueva, profesor durante más de 30 años de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana. «Es verdad que ahora habrá que ver quién tiene una vaca, pero durante muchos años no se había querido hablar siquiera de este tema», consideró Pérez Villanueva. Otros entendidos, entre ellos el también economista Pedro Monreal, asesor de la Unesco, insistieron en acortarle las riendas al optimismo. «Los datos de 2014 a 2019 no permiten visualizar una recuperación rápida. En ese período, la masa ganadera bovina se contrajo un 7 por ciento» y la producción de leche «un 2,7 por ciento», afirmó en su cuenta de Twitter. Si bien no se han publicado las estadísticas oficiales más recientes, es lógico suponer que en ambos indicadores la tendencia al decrecimiento se mantuvo en 2020, en línea con la falta de medicinas y otros insumos importados y la crónica escasez de combustible (véase «Tiempos de coyuntura», Brecha, 27-IX-19), un bien esencial para enfrentar los seis meses de seca que cada año atraviesa la isla.

La falta de dinero fue también el motivo último por el que en 2020 no fue posible importar los plaguicidas necesarios para preservar la cosecha de frijol. Un campesino de la provincia de Sancti Spíritus (en el centro, 300 quilómetros al este de La Habana) me contó cómo un insecto llamado trips de la flor del frijol acabó con sus sembrados en menos de una semana. Las alternativas biológicas propuestas por el Ministerio de la Agricultura alcanzaron apenas para contener la plaga y permitir a algunos productores recuperar sus semillas. De las 13.500 hectáreas sembradas, más de 8 mil debieron destruirse y los rendimientos obtenidos en las que se salvaron representaron menos de la décima parte de lo que se pretendía acopiar.

«Lo peor es que el trips no se pudo eliminar por completo y en la campaña de este año volvió a hacer de las suyas, a pesar de que las siembras eran mucho más pequeñas y de que habíamos cambiado a variedades más resistentes», agregó mi interlocutor. «Harían falta productos químicos que el país no está importando y que, cuando entren, seguro serán vendidos en MLC [moneda libremente convertible]», añadió.

Desde hace meses, el gobierno promueve la comercialización de insumos para la agricultura y la ganadería a través de tarjetas en MLC. Ese mecanismo financiero gira en torno a una tarjeta prepago, en la que se pueden depositar divisas tanto en efectivo como mediante transferencias. Su unidad de valor equivale a un dólar estadounidense. El problema radica en que dentro de Cuba no existen vías legales para adquirir divisas.

El esquema está pensado para captar las remesas de los emigrados en el exterior, redireccionándolas hacia las arcas del Estado. La demanda insatisfecha de divisas ha provocado un divorcio entre la tasa de cambio oficial, de 24 pesos cubanos por cada MLC, y la que rige en las calles, que ha llegado a ser de 70 por 1.

El hecho ha colocado a muchos campesinos en una situación equívoca, pues si bien el Ministerio de la Agricultura insiste en seguirles pagando con pesos sus cosechas, las tiendas del propio ministerio van pasando de manera inexorable a operar en MLC, con precios muy superiores a los del mercado internacional.

«Salvo el agua, todo lo demás pareciera que quieren vendérnoslo en dólares. No hay quién entienda, si, en definitiva, producir aquí siempre será mejor que comprar afuera», le escuché a Omar Urquiza, un arrocero de Sancti Spíritus, luego de que se enterara de que un tractor bielorruso de mediana potencia sería comercializado por el Ministerio de la Agricultura a 27 mil dólares. Más del doble del precio promedio con que se le puede encontrar en diversos sitios de maquinaria agrícola.

LA FELICIDAD ES UNA NEVERA LLENA

Para cuando Yasnier Lamorú comenzó su primer turno como custodio en una de las oficinas de la calle habanera de Galiano, ya sabía que esa noche no serían pocos los interesados en pagarle por pasar la noche en el vestíbulo del edificio, a la espera de que a la mañana siguiente abriera la cercana tienda de La Época, que opera en MLC. «Como de noche la Policía anda por la calle, deteniendo a los que violan el toque de queda de la covid, los coleros se esconden en los lugares más insólitos; hasta algunos vecinos se dedican a alquilarles. Pero nada más dan las cinco de la mañana –la hora en que finaliza la veda– se arman unas carreras tremendas para llegar antes a la puerta de la tienda y conseguir los primeros puestos de la cola», relató a Brecha.

La de los coleros ha resultado ser una de las ocupaciones más lucrativas en tiempos de pandemia en Cuba. La mayoría de los ítems acaparados por ellos en las tiendas pueden encontrarse pocas horas después en grupos de compraventa de Facebook, al doble o incluso el triple de su valor inicial.

Tampoco el Estado acostumbra a vender a precio de saldo. Al amparo del objetivo fundacional de esa modalidad de comercio (vender para un «segmento de mercado de gama media alta», según afirman las autoridades), las ofertas de las tiendas en MLC suelen incorporar en su factura los elevados impuestos con que antes operaban las llamadas cadenas recaudadoras de divisas. Así, cualquier producto ve incrementado su costo entre un 200 y un 300 por ciento solo por transitar del depósito a la estantería.

Cuando en julio de 2020 el presidente Miguel Díaz-Canel defendió las ventas en MLC, aseguró que sus ingresos serían destinados «a mantener a un costo tremendo» las ventas en pesos y que parte del dinero recaudado se introduciría en la industria nacional «para que se convierta en una fuente de productos». Pero, en la práctica, el dinero recaudado en esos establecimientos ha debido emplearse –casi por completo– en cubrir los déficits presupuestarios del último año y medio, cuando cayeron en picado la exportación de servicios médicos, el turismo y las remesas, sectores que en su conjunto aportaban más del 70 por ciento de los ingresos nacionales.

El caso del turismo es ilustrativo. De acuerdo con datos recientes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información, solo 64.712 turistas extranjeros visitaron Cuba en los primeros cuatro meses de 2021, durante la llamada temporada alta. Esa cifra, que equivale al 6 por ciento de los vacacionistas internacionales atendidos un año antes (983.099) y al 3,4 por ciento de los correspondientes a 2019 (1.900.000), adquiere su verdadero significado si se tiene en cuenta que la isla ha debido apelar a mercados de menor poder adquisitivo para compensar la ausencia de visitantes «históricos», como los canadienses.

Para un país que importa alrededor del 80 por ciento de sus alimentos, una noticia así es de las peores posibles. Sobre todo por el hecho de que buena parte de las compras de ese tipo tienen lugar en Estados Unidos, al amparo de una legislación que establece que las operaciones han de hacerse mediante pagos en efectivo y por adelantado. Aunque la isla no puede ofertar productos a su contraparte estadounidense, la proximidad de la nación norteña ha hecho de esa opción una de las más usadas por La Habana.

Productos como el pollo congelado, la principal fuente de proteína animal para los habitantes de la isla, provienen en su mayor parte de territorio estadounidense. La reducción del volumen de compras verificada en 2020 (cuando se importaron 163 millones de dólares, el menor monto desde 2002) tuvo un impacto inmediato en la dieta local, con un aumento de las colas y la tensión social (véase «Lo que nos toca», Brecha, 5-XI-20).

En 2020, una semana después de dar luz verde a la dolarización parcial de su economía, el gobierno cubano presentó el Plan Nacional de Soberanía Alimentaria y Educación Nutricional. Quien lo consulta se encuentra con un ambicioso proyecto, repleto de citas, estadísticas y buenas intenciones. Pero poco más. Los alimentos que el país no pueda importar a causa de la falta de divisas deberán ser aportados por la agricultura y la ganadería locales, plantea el texto, sin entrar en detalles. Salvo por lo relativo a la comercialización en MLC y al levantamiento de la veda sobre la carne vacuna, pareciera que, en cuanto a asuntos de puchero, en La Habana no tienen muy claro qué camino seguir.

Por Amaury Valdiviadesde La Habana 
18 junio, 2021

Publicado enInternacional
Viernes, 18 Junio 2021 06:10

El antimonumento, puño-corazón

El antimonumento, puño-corazón

La comunidad Puerto Resistencia, en Cali, que lleva 50 días en lucha contra el mal gobierno de Iván Duque, inauguró esta semana una construcción de 12 metros de altura, que forma un brazo que se extiende hacia el cielo y culmina con un puño que sostiene un cartel con el lema Resiste (https://bit.ly/35usREV).

La obra colectiva fue construida por obreros que trabajaron colocando andamios, soldando y puliendo, mientras la comunidad barrial acercaba arena, cemento y palas. Algunas personas donaron las luces para la iluminación del espacio y muchos objetos. Con esto demostramos al gobierno que sí podemos y el gobierno enojado porque le dimos un ejemplo, lo que hacen los pobres, que la unión hace la fuerza, relata un vecino (https://bit.ly/35usREV).

Artistas y pintoras se encargaron del decorado de la enorme pieza, con escudos multicolores y las caras de varios manifestantes caídos. Una de las pintoras, Valentina, relató a los reporteros su imagen de la obra: “El monumento significa que empezamos desde abajo y vamos creciendo desde la noche, y arriba cuando termina el día, encontramos nuestra palabra ‘Resiste’”. Y agrega que resistencia es victoria.

La obra se concluyó en apenas 19 días de minga y la inauguración fue una fiesta comunitaria en la que hubo música y un cacerolazo sinfónico, con el bullicio de miles de jóvenes, mayores, niños y gente de todas las edades que provenían no sólo del barrio sino de muchos puntos de bloqueo de Cali. Baile y más baile cerraron una jornada memorable.

La obra fortalece la identidad del pueblo caleño, que sigue en pie pese a las dudas y retrocesos del comité de huelga, dispuesto a negociar con el gobierno algunas promesas que no se harán realidad. Las primeras líneas de autodefensa, porque las hay de jóvenes, de madres, de sacerdotes y hasta de militares retirados, se pueden sentir tan identificadas con la obra colectiva como las familias sacudidas por la represión y la muerte.

En rigor, se trata de un antimonumento, bien distinto y hasta antagónico respecto de los que construye la cultura colonial y patriarcal de la clase dominante.

Se trata de una obra colectiva y comunitaria, hecha desde abajo por los de abajo, anónima; por tanto, mientras los monumentos tienen autor, que recibe sus beneficios, Resiste fue hecho por el pueblo y está dedicado al pueblo, mientras los monumentos de arriba están dedicados a varones blancos, militares las más de las veces, violentos y genocidas que reciben el patético nombre de héroes.

En segundo lugar, en la obra de Cali no se exaltan individuos, no se construyen pedestales ni caballos sobre los que monta el héroe. Porque los monumentos de arriba encarnan el maltrato y destrucción de lo vivo: se elevan sobre miradores, encima de animales, de los seres humanos y no humanos. Miran a la humanidad desde arriba, como les corresponde por lo que son.

El antimonumento Resiste enseña todos los colores de la vida, en contraste con la mortecina uniformidad de los monumentos de arriba. Fue construido con los materiales de la resistencia (como los escudos de la autodefensa) y de la vida cotidiana, aquellos que la comunidad fue aportando en silencio y con el entusiasmo de ver reflejada su identidad en una obra que nadie podrá olvidar.

La construcción del antimonumento fue necesariamente posterior al acto de justicia realizado por el pueblo misak, la madrugada del 28 de abril, cuando inició el paro al derribar el monumento al invasor Sebastián de Belalcázar en un mirador de la ciudad. No fue un capricho sino la decisión colectiva de las 58 autoridades de los tres pueblos misak que condenaron al conquistador por genocidio, acaparamiento de tierras y violación de mujeres durante la conquista.

Crear y construir lo nuevo no puede hacerse sin desorganizar y desbaratar lo viejo. No decimos destruir, porque se trata de desmontar el lugar de los opresores, desarticular el sistema capitalista y corrernos del lugar de oprimidos, que pasa por dejar de sostener tiranos y caudillos.

Destruir es otra cosa. Por eso la delegación zapatista en Europa tiene prohibida la portación y uso de armas de fuego de cualquier tipo, y no puede ni proponer, ni sugerir, ni alentar cualquier actividad que implique, o derive en, el uso de armas de fuego en el lugar donde haga su trabajo, señala el comunicado del 14 de junio (https://bit.ly/2RZR8PY).

El antimonumento Resiste durará tanto como la comunidad organizada perdure en su capacidad de movilizarse y defenderse colectivamente. Los cuerpos represivos esperarán el momento para demolerlo, como escarmiento a quienes se atrevieron a soñar mundos nuevos.

Sin embargo, la memoria es terca y quienes se levantaron una vez, saben que volverán a hacerlo cuando sea necesario. La construcción colectiva muestra en lo alto un puño: Un puño cerrado es un corazón, dijo un comunero. La dignidad de los corazones-puño, abriendo caminos.

Publicado enColombia
La educación que viene: híbrida, líquida, colaborativa...

La pandemia está revolucionando el mundo de la enseñanza. Conceptos como la ‘educación híbrida‘, las habilidades blandas y el papel del profesor como dinamizador forman ya parte de un cambio imparable. Sin marcha atrás.

 

Un proverbio chino lleva un par de milenios advirtiéndolo. «Tus hijos han nacido en otra época; no los limites a lo que tú aprendiste». Una idea que reformuló John Dewey, célebre pedagogo americano, hace ya más de un siglo: «Si enseñamos hoy como enseñamos ayer, les robamos a nuestros hijos el mañana». El modo de enseñar a los niños y jóvenes, sin embargo, apenas ha variado desde que surgieron las primeras escuelas populares, en el XVII, o desde que, empujadas por las necesidades laborales de la Revolución Industrial, estas se extendieron por Occidente, en el XIX. Parece, no obstante, que ha llegado el momento de cambiar. Y la pandemia, convertida ya en gran acelerador de la digitalización, podría ser el último empujón.

«Después de lo que hemos vivido, ya nadie cuestiona que la tecnología está aquí para ayudar a alumnos y docentes», señala Rocío Salguero, experta en tecnología educativa y directora de Formación y Desarrollo de la plataforma The Globe. Al fin y al cabo, el mundo educativo no se paró en los días más duros del coronavirus gracias a la tecnología y muchos creen que estamos ante el punto de inflexión para la llamada ‘educación híbrida o líquida’: aquella que combina la presencia en el aula con el uso de otros recursos para seguir aprendiendo fuera del centro educativo. «La pandemia ha sido el gran banco de pruebas de la educación híbrida, ya que nos ha permitido medir la validez de los formatos digitales en el aprendizaje -subraya Isabel Fernández, rectora de la Universidad Alfonso X el Sabio-. Y los resultados han sido muy buenos».

La demanda y creación de cursos de formación on-line para empresas se ha disparado durante el último año, al igual que las matriculaciones en universidades de educación a distancia como la UNED o la UOC. Este auge, unido a la virtualización forzosa de la enseñanza durante el confinamiento inicial, ha abierto cierto debate entre presencialidad y enseñanza virtual. Un estudio del Centro de Educación Universal, de la prestigiosa Brookings Institution, en Washington D. C., señala que los alumnos aprenden menos cuando lo hacen desde su casa. Y el problema se agiganta entre los chicos con menor nivel educativo, más proclives a perder el hilo en las clases virtuales.

“La pandemia no ha cuestionado la enseñanza presencial. Pero ha demostrado que el aprendizaje mejora si añadimos los recursos digitales adecuados”

Pero la pandemia, en todo caso, ha propiciado cambios irreversibles. «La idea de que la presencia física en el aula es fundamental ya no está tan clara -señala Alberto Mingo, vicerrector de Estudiantes y Emprendimiento de la UNED-. Las nuevas generaciones valoran de forma creciente los entornos de aprendizaje virtual, pero no solo ellos. Cada vez nos llegan más estudiantes más mayores que no aprecian diferencias entre on-line y presencial». Desde el año 2000, el número de alumnos que estudian en remoto en el mundo se ha multiplicado en un 900 por ciento. «La pandemia -matiza la rectora de la Alfonso X- no ha hecho que se cuestione el modelo de enseñanza presencial. Lo que nos ha enseñado es que todo mejora si le añadimos recursos digitales adecuados».

El camino hacia una formación personalizada

Rosalía O’Donnell, CEO de Telefónica Educación Digital, lleva 20 años trabajando en ese campo. «La pandemia ha sido un tiempo de reafirmación para nosotros -señala- porque ha confirmado, por un lado, que la formación en tecnología digital, big data, ciberseguridad, marketing digital o desarrollo de webs y de apps son capacidades críticas para avanzar en la competitividad de nuestras empresas y de nuestro país. Y, por otra parte, hemos visto todos que las herramientas de formación on-line y digital, además de eficientes y eficaces, son la clave para preparar a la fuerza laboral de este país ante los retos del futuro».

Uno de ellos es proporcionar a cada estudiante la formación más adecuada para el desarrollo de sus capacidades: «Las herramientas digitales, además de muchas otras ventajas como la ubicuidad o la flexibilidad, permiten ver a los expertos en formación y pedagogos si un curso está siendo útil a determinado alumno -señala O’Donnell-. Gracias a ellas pueden comprobar si avanza y aprende y, de no ser así, corregir y generar el contenido que realmente necesita». Telefónica Educación Digital, la compañía que dirige, se especializa en formación continua para empresas, pero esta personalización de contenidos es algo que muchos llevan tiempo reclamando como eje transversal del sistema educativo, desde primaria hasta la universidad.

La idea surgió en 1983, año en que Howard Gardner -el John Dewey de nuestro tiempo- formuló su teoría de las inteligencias múltiples en su libro Frames of mind. Según Gardner, Premio Príncipe de Asturias en 2011, existen ocho tipos distintos de inteligencias y si las identificamos en cada niño podremos saber mejor qué habilidades, qué capacidades y qué tipo de aprendizaje es el más adecuado para él. Como dijo Albert Einstein: «Todo el mundo es un genio, pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar a un árbol pasará el resto de su vida creyendo que es un idiota».

Pensamiento crítico, autogestión, resiliencia, tolerancia al estrés, flexibilidad… son las habilidades blandas, claves en la formación

«Es un buen retrato de nuestro sistema educativo, que no tiene en cuenta las capacidades y necesidades de cada alumno y trata y evalúa a todos por igual», explica Rocío Salguero. En nuestro país, sin ir más lejos, casi el 30 por ciento de los alumnos acaba repitiendo curso y el 16 por ciento no concluye la enseñanza secundaria obligatoria. «Por eso este modelo, nos guste más o menos, ya no sirve -retoma-. Debemos educar a los estudiantes para que sepan cómo aprender, cómo convertir información en conocimiento y analizar la efectividad de su propio aprendizaje».

La transformación de la docencia

En este mismo sentido, Josep María Altarriba, decano de EAE Business School, habla de las habilidades blandas o soft skills. «Una de las tendencias en formación es que las mismas personas son la herramienta para el cambio y para ello es preciso el pensamiento crítico, análisis, destrezas en la autogestión, aprendizaje activo, resiliencia, tolerancia al estrés y flexibilidad. Todo ello se gestiona a través de las habilidades blandas o soft skills».

Ayudar a los niños a identificar esos talentos e intereses personales que los involucren en su propia educación y desarrollo implica un cambio radical del paradigma educativo. Una transformación que en 2016 puso en marcha Finlandia, al descartar la enseñanza de asignaturas en favor de otra por temas o fenómenos amplios que integren diversas áreas de conocimiento (phenomenon learning, la llaman). La filosofía subyacente consiste en enseñar que lo importante es la calidad del tiempo y el esfuerzo, no la cantidad; además de desarrollar el pensamiento crítico (para, por ejemplo, detectar fake news en sus relaciones en redes sociales) y la resolución de problemas, con énfasis en la colaboración. Por eso, el gran cambio educativo, señala Cristian Olivé, autor del libro Una educación rebelde (editorial Grijalbo), pasa por la transformación de la docencia. «Ese concepto del profesor que llega al aula y da una clase magistral ante un grupo de alumnos sentados frente a él está abocado a la desaparición -sostiene-. Hay que motivar más a los profesores e implicar más a los alumnos». Dicho de otro modo: para educar a los estudiantes, los profesores deben escucharlos y guiarlos por el camino más adecuado para cada uno. «El profesor debe ser una especie de alumno líder -señala Sergio Calvo, vicerrector de Relaciones Institucionales y Vida Universitaria de la Universidad Europea-. La relación con los alumnos debe ser directa y cercana, sin dejar de ser un guía y un dinamizador. Y este es el gran cambio de paradigma: tú ya no vienes a aprender lo que yo te enseñe, sino que aquí aprendemos todos. Desde luego, es una de las cuestiones que más valoran nuestros estudiantes».

 Por Fernando Goitia / Foto: Ilustración: Mark Smith / Getty Images

Publicado enSociedad
«La gran estafa» de las grandes contaminadoras con la neutralidad climática

Un informe revela cómo las promesas de neutralidad climática de las empresas que más contribuyen al calentamiento global no están respaldadas por ninguna sustancia real.

 

El último año ha estado repleto de grandes promesas y supuestos planes encaminados a frenar la crisis climática. Las empresas superemisoras –las que más contribuyen al calentamiento global– han impulsado una agenda cero neto -también denominado neutralidad climática, es decir, compensar lo que se emite- y, a través de acciones poco realistas que miran a muy largo plazo, han colocado esa máxima en el centro de sus estrategias climáticas. Ahora, un informe revela cómo esas promesas ocultan «de manera grotesca» planes climáticos insuficientes que, lejos de suponer una contribución, retrasarán la acción climática.

La Gran Estafa es un estudio publicado este miércoles y elaborado por las organizaciones Corporate Accountability, The Global Forest Coalition y Amigos de la Tierra Internacional. Su principal conclusión es que los grandes contaminadores promueven una agenda cero neto para «retrasar, negar y engañar»Tanto la comunidad científica como la academia y el activismo han mostrado ya sus preocupaciones sobre centrar las políticas climáticas en la neutralidad climática. Consideran que este tipo de planes no van en la línea de conseguir el principal objetivo del Acuerdo de París: limitar el aumento de la temperatura global por debajo de los 1,5 ºC.

De este informe se extrae que los objetivos de las empresas para lograr la neutralidad climática no suelen estar respaldados por ninguna sustancia real. Muchos de ellos son demasiado ambiguos y no implican una reducción de emisiones real o comportan una aritmética imposible en la que no hay suficiente tierra disponible para las compensaciones que se necesitarían para lograr el cero neto.

Promesas vacías para continuar emitiendo

El informe está construido a partir del análisis de los planes de una serie de industrias contaminantes clave, como las de los combustibles fósiles y de energía, la industria de la aviación y tecnológica, la de venta y distribución de bienes de consumo o la financiera y la agroindustria. También hace una revisión de algunas de las estrategias utilizadas por esas industrias para asegurar que su agenda cero neto se convierta en el punto más importante de la respuesta global a la crisis climática. 

Respecto a los planes, la investigación pone el foco en Shell –la primera compañía obligada por la justicia a asumir su responsabilidad en la crisis climática–. Para el 2030, la petrolera planea adquirir compensaciones de emisiones en un volumen mayor a las disponibles en toda la capacidad del mercado mundial de compensaciones voluntarias de carbono en 2019. 

Según el estudio, el plan climático de Walmart también es «completamente negligente con las emisiones de su cadena de valor». Estas representan alrededor de un 95% de la huella de carbono de la corporación. Mientras, el mayor gestor de inversiones en el mundo, BlackRock, se ha comprometido a lograr la neutralidad climática para 2050 a pesar de que en 2020 proyectó la venta de la mayoría de sus acciones de combustibles fósiles “en el futuro cercano”. El banco todavía posee 85 mil millones de dólares en carbón.

Otro de los planes que analiza el estudio es el del gigante de la carne en Brasil JBS. Una compañía implicada en la deforestación de la Amazonía brasileña que ha prometido acabar con esta práctica en su cadena de suministro para 2035. Hasta entonces, durante 14 años, seguirá contribuyendo a la deforestación en lugar de ponerle fin de manera inmediata.

Presiones a instituciones académicas de renombre

La investigación también hace una revisión de algunas de las estrategias utilizadas por esas industrias para asegurar que su agenda de cero neto se convierta en el punto más importante de la respuesta global a la crisis climática. Una de las principales pasa por encargar estudios académicos para influir en las normas relativas a los compromisos de cero neto de manera que se debilite su eficacia general

Así, el informe revela cómo estas compañías vinculadas a los combustibles fósiles y la aviación ejercieron una gran presión para garantizar la aprobación de un crédito fiscal en los Estados Unidos, llamado 45Q, que subsidia la captura y almacenamiento de carbono. «Es probable que esas mismas corporaciones hayan obtenido millones de dicho crédito, a pesar de no contar con los requisitos que se solicitaban para ser beneficiarios», dice el informe.

Además, algunas corporaciones han hecho contribuciones financieras masivas a instituciones académicas de renombre, como el Instituto de Tecnología de Massachusetts, la Universidad de Princeton, la Universidad de Stanford y el Imperial College de Londres para delinear y ejercer determinado tipo de influencia sobre las investigación que se llevan a cabo sobre el cero neto.

El de Exxon Mobil –la petrolera ha sido ampliamente señalada por negar el cambio climático a pesar de que llevaba décadas sabiéndolo– es un ejemplo: se reservó el derecho de revisar formalmente las investigaciones antes de que fueran terminadas y, en algunos casos, lo hizo con el propósito de incluir a su propio personal en el equipo de investigadores del Proyecto Global del Clima y la Energía de la Universidad de Stanford.

 

Por Alba Mareca | 17/06/2021

Publicado enMedio Ambiente
Martes, 15 Junio 2021 06:18

Hoy recibí una carta

Hoy recibí una carta

Un compañero que vive en Cali, muy cerca de Puerto Resistencia, un suburbio de la ciudad colombiana que desde hace un mes se ha convertido en uno de los 25 “puntos de resistencia”, relata lo sucedido en algunas asambleas1. El relato dice:

“Me gustaría compartir una anécdota que me parece hermosa. En la Primera Línea de defensa, en Puerto Resistencia, hay un niño mudo, que ni siquiera sabe el lenguaje de señas para comunicarse. Sin embargo, ese niño es tratado en pie de igualdad por todos los demás, tanto es así que -en dos de las asambleas que se realizaron- fue invitado a «hablar». Sí, le entregaron el micrófono para que dijera «lo que podía y debía decir». Ciertamente no era una forma de burlarse de él sino de decir que en Puerto Resistencia todos pueden hablar. Todos, incluso aquellos que literalmente no tienen voz. De la misma manera, entonces, en ese espacio, hay que escuchar a todos”.

Mirar el mundo con las y los de abajo supone partir de los pequeños hechos de la vida cotidiana, esos que normalmente no aparecen en los grandes medios de comunicación, pero que son el alimento espiritual de la gente común y el cimiento de la vida comunitaria.

Así es como podemos componer un cuadro de los sectores populares. Un cuadro de conjunto que surge de la combinación de retratos de esa cotidianeidad, un tapiz tejido con muy diversas hebras y colores.

El objetivo es comprender y mostrar la heterogeneidad de la vida real, la vida que rechaza la homogeneización que sirve al sistema capitalista. Ese sistema necesita convertirnos a todos en consumidores de los mismos productos, para que todos vivamos en los espacios iguales.

El capitalismo, en general, se entiende como un modo de producción, una economía que produce bienes. Esta, sin embargo, es una mirada de arriba, que no hace centro en las personas. Si miramos desde abajo, lo que vemos es una enorme diversidad que es aplastada -en cada minuto y en cada parte del mundo- por un sistema que necesita homogeneidad, para destruir la diversidad de la vida y convertirnos en consumidores.

El compa que me escribió desde Cali relata una historia similar a la que viven los pueblos originarios y, en particular, a las que aparecen en los relatos zapatistas.

Los zapatistas nunca comienzan hablando de economía, bolsas de valores, multinacionales, sino con los pequeños acontecimientos de la vida diaria, como las historias del viejo Antonio o las de la niña Defensa Zapatista. Es el modo como la gente entiende la vida, a partir de las pequeñas cosas que nos afectan e involucran.

¿Podemos mirar la vida, el mundo, con los ojos de ese chico mudo que participa en las barricadas de Puerto Resistencia?

El punto es si somos capaces de sentir como siente ese niño mudo; de aceptar que pueda ocupar el centro de la asamblea, desplazando a quienes emiten un discurso racional, ordenado, “político”.

¿Podemos, como activistas de izquierda, imaginar que un niño mudo puede ser sujeto político? Que aunque no habla con la voz, lo hace con el enorme gesto de estar allí, en la barricada, junto a sus pares, poniendo el cuerpo, arriesgando la vida. Para eso, como sabemos, sólo hace falta dignidad, no un programa máximo y otro mínimo.

Si podemos compartir espacios y tiempos con el niño mudo, entonces sí, podemos cambiar el mundo. Podemos construir un mundo nuevo. Porque hemos logrado estar a la altura de un niño mudo (o una mujer que ha sufrido violencia, o cualquier otra persona que el sistema condena por diferente, porque no puede tomar el poder) es porque nosotros ya somos parte de lo nuevo, porque ya estamos caminando con otros pasos.

El nuevo mundo no es la sociedad perfecta, el paraíso al que algún día llegaremos, después de tantos sacrificios. Es una forma de caminar por el mundo, con pies de niña y sonrisas. El nuevo mundo comienza el día en que merecemos sentirnos migrantes, ancianos, niñas, el día que tenemos el honor de volvernos mudos en una asamblea.

1 Se trata de un correo de Alejandro Sánchez Guevara, a quien conocí en uno de mis viajes.

14 junio 2021

Publicado enColombia
Página 1 de 352