Varios periodistas junto al cuerpo de la reportera de Al Yazira Shireen Abu Akleh, asesinada por disparos del ejército israelí durante una redada, a 11 de mayo de 2022. — Mohamad Torokman / Reuters

Con esta son tres las mujeres periodistas asesinadas en lo que va de semana. Este lunes, en el estado mexicano de Veracruz, morían acribilladas la directora del periódico 'El Veraz', Yesenia Mollinedo, y la reportera Sheila Johana Garcí.

 

Un "asesinato a sangre fría". Así califica la cadena de noticias catarí Al Yazira lo ocurrido con su corresponsal en Israel, la palestina Shireen Abu Akleh. Los responsables del medio acusan directamente al Ejército israelí de la muerte de su reportera durante una redada este miércoles del Ejército israelí en la ciudad de Yenín, al norte de Cisjordania ocupada.

Con esta son tres las mujeres periodistas asesinadas en lo que va de semana. Este mismo lunes, en el estado mexicano de Veracruz, morían acribilladas la directora del periódico El Veraz, Yesenia Mollinedo, y la reportera Sheila Johana Garcí, según apuntaban fuentes de la Fiscalía General del Estado. 

Una semana trágica para el periodismo. Por su parte, desde la Red Internacional de Al Yazira, con sede en Doha, han querido denunciar lo sucedido Shireen: "En un trágico asesinato premeditado que viola las leyes y normas internacionales, las fuerzas de ocupación israelíes, a sangre fría, mataron a nuestra reportera, Shireen Abu Akleh".

Según el Ministerio de Salud palestino, una bala disparada a la cabeza de Shireen fue lo que le causó la muerte. Su compañero Ali al Samudi ha corrido mejor suerte y se encuentra hospitalizado pero estable tras ser herido con una bala en la espalda.

"Condenamos este crimen atroz, a través del cual se pretende impedir que los medios de comunicación lleven a cabo su mensaje, y responsabilizamos al Gobierno israelí y a las fuerzas de ocupación por el asesinato de la difunta colega Shireen", denuncia la cadena catarí a través de un comunicado.

Al Yazira ha querido también hacer un llamamiento a la comunidad internacional para que "condene y responsabilice a las fuerzas de ocupación israelíes por atacar y matar deliberadamente a nuestra colega Shireen Abu Akleh".

La muerte de Shireen se produce en el marco de las "operaciones de contraterrorismo" que el Ejército israelí ha intensificado a lo largo de los últimos meses en Cisjordania. Unas operaciones que se han saldado con una treintena de palestinos muertos, algunos de ellos civiles desarmados y sin vínculos con las milicias palestinas, y decenas han sido detenidos.

11/05/2022 09:43

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El documento de Amnistía Internacional describe ejecuciones de civiles.

Amnistía Internacional denunció presuntos crímenes de guerra perpetrados por el gobierno de Vladimir Putin en la periferia de la capital ucraniana. La secretaria general de la organización Agnès Callamard presentó en Kiev el informe de una investigación que detalla los hallazgos realizados en esa zona, en el cual se condena el "uso ilegítimo de la fuerza" por los ataques contra civiles y se exige que los agresores rindan cuentas ante la Justicia.

El documento He's Not Coming Back: War Crimes in Northwest Areas of Kyiv Oblast ("Él no volverá: Crímenes de guerra en las áreas del noroeste de la provincia de Kiev") se compone de entrevistas a ucranianos y un análisis de las pruebas recabadas sobre el terreno durante un trabajo de campo de doce días. Además, documenta ataques aéreos considerados ilegítimos, cometidos en Borodyanka, así como ejecuciones extrajudiciales en varias localidades, como Adriivka, Vorzel o Bucha.

"Seamos claros, las ejecuciones extrajudiciales cometidas en un conflicto armado internacional son un crimen de guerra; los ataques aéreos indiscriminados llevados a cabo con intenciones dolosas son también crímenes de guerra", dijo Callamard durante una rueda de prensa. La secretaria general también ha recordado que la invasión del Kremlin también ha supuesto ataques desproporcionados y abusos contra civiles, algunos alojados en refugios.

El informe de Amnistía Internacional hace especial hincapie en la rendición de cuentas, recalcando que "todos los responsables, incluyendo la cadena de mando, deben ser llevados ante la Justicia".

Pruebas 

Según registra el informe, al menos cuarenta personas murieron tras la devastación de todo un barrio en Borodyanka, dejando a miles de personas sin hogar. En la ahora tristemente famosa ciudad de Bucha y en otros pueblos al noroeste de Kiev se registraron 22 homicidios, los cuales podrían ser mayoritariamente ejecuciones extrajudiciales. Amnistía Internacional entrevistó a civiles de estas localidades y visitó los lugares donde se llevaron a cabo los supuestos crímenes.

La investigación relata que a finales de febrero las tropas del ejército ruso ocuparon Bucha, a unos treinta kilómetros de Kiev, y entre el 4 y el 19 de marzo, se pudieron haber realizado cinco ejecuciones extrajudiciales. Además, entre el 1 y el 2 de marzo se llevaron a cabo varios ataques aéreos sobre Borodyanka, a sesenta kilómetros de la capital, alcanzando ocho edificios de apartamentos en los que vivían más de seiscientas familias.

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Miércoles, 20 Abril 2022 05:20

El calvario de Julian Assange

El calvario de Julian Assange

El fundador de WikiLeaks lleva doce años privado de libertad y luchando en Londres contra su extradición a Estados Unidos

Julian Assange encara una nueva fase en la larga, dura y enconada batalla para recuperar su libertad. La solicitud de extradición emitida por Estados Unidos, que acusa al fundador de WikiLeaks de violar la ley de espionaje y de pirateo informático para acceder y publicar informes confidenciales, recibirá el visto bueno judicial en una audiencia prevista en Londres el 20 de abril. Salvo un vuelco inesperado, el caso pasará al Ministerio del Interior y la titular actual, Priti Patel, asumirá la decisión a favor o en contra de la entrega a Washington del programador y periodista australiano.

Hay precedentes de bloqueo ministerial de procesos de extradición en Reino Unido. El más notorio benefició al general Augusto Pinochet, quien fue detenido en Londres, en 1998, bajo una orden internacional firmada por el entonces juez Baltasar Garzón. Año y medio después, el ministro laborista Jack Straw revirtió el fallo judicial de entrega a España porque, según justificó, el dictador chileno estaría “incapacitado”, mental o físicamente, para afrontar los juicios planeados por genocidio y torturas. 

Garzón dirige ahora el equipo legal internacional de Assange. Y el paralelismo entre ambos procedimientos no pasa inadvertido para el abogado de su despacho, Aitor Martínez Jiménez, quien testificó en los tribunales en apoyo del australiano. La defensa ganó la ronda inicial, en enero de 2021, cuando la magistrada de Westminster, Vanessa Baraitser, frenó la extradición debido al “riesgo sustancial” de que Assange se suicidara en el estricto sistema penitenciario estadounidense. Por el contrario, el Supremo validó el pasado marzo el fallo anterior del tribunal de Apelación, que dio por satisfecho el aval ofrecido a última hora por EE.UU. de que el bienestar y la seguridad del reclamado se protegerían en todas las instancias penales del país. 

Crímenes de guerra

Esas garantías diplomáticas se extienden también a la posibilidad de que Assange cumpla en Australia parte de la sentencia, con una pena potencial de hasta 175 años de cárcel. Está imputado de dieciocho cargos relacionados con la obtención y divulgación de informes secretos, como el vídeo de la matanza de civiles iraquíes desde un helicóptero estadounidense Apache y otros documentos indicativos de graves abusos. “Mientras los militares norteamericanos que cometieron esos crímenes de guerra no han sido sometidos a ninguna investigación, el periodista que los reveló está viviendo una de las persecuciones judiciales más despiadadas que jamás se han visto. Es, sinceramente, un verdadero atentado jurídico”, denuncia Martínez.

“En el caso Pinochet”, puntualiza el abogado, “la justicia británica acordó su entrega a la Audiencia Nacional española, pero fue Jack Straw, precisamente el entonces ministro de Interior, quien paró la extradición y decidió que Pinochet pudiera ir a Chile por su estado de salud. Ahora estamos ante un periodista del que todos los organismos de derechos humanos del mundo afirman que su delicada situación de salud requiere parar definitivamente esta persecución. Quizá sería una oportunidad para que el Ejecutivo británico despliegue esa humanidad hacia Julian Assange y pare la extradición”.

El también profesor de la Universidad Nebrija y director del manual ‘Derecho Penal Internacional: Evolución histórica, régimen jurídico y estudio de casos’, de reciente publicación, canaliza en la Audiencia Nacional la querella del exdirector de WikiLeaks y otros afectados en la presunta operación de espionaje llevada a cabo en la embajada de Ecuador de Londres por la empresa andaluza de seguridad, Undercover Global (UC Global). El mes pasado visitó a su cliente en Belmarsh, el penal de máxima seguridad del sureste del Támesis, donde está preso desde abril de 2019.

Salud quebrada

“Está destrozado. La persecución le ha destrozado física y psicológicamente”, alerta Martínez. “Julian Assange tiene un estado de salud muy delicado, con graves daños tanto físicos como psíquicos, consecuencia de la inhumana situación que vive. Lleva más de una década sometido a un escenario muy duro”, añade el letrado en referencia a los casi siete años que pasó “recluido en el minúsculo piso, sin acceso a la luz solar y aire fresco”, de la legación diplomática ecuatoriana. Avanza ya el cuarto año de prisión preventiva, en régimen casi permanente de aislamiento debido a sus trastornos mentales y las restricciones de la pandemia de coronavirus.

Assange padece depresión recurrente, síndrome de Asperger y altibajos suicidas, de acuerdo con diagnósticos del neurosiquiatra y profesor emérito del King’s College, Michael Kopelman, y del doctor Quinton Deeley, especialista en trastornos del espectro autista. Llamados a declarar por la defensa en las audiencias de primera instancia, ambos coincidieron en la determinación del recluso, de 50 años, para poner fin a su vida si pierde el pulso de extradición. 

El relator en Tortura de Naciones Unidas, Nils Melzer, comunicó a Londres, Camberra, Estocolmo y Quito su inquietud por la exposición de Assange a un “severo dolor y sufrimiento, infligido mediante varias formas y grados de tratamiento o castigo cruel inhumano y degradante, que claramente constituye tortura psicológica”. El experto suizo y catedrático de la Universidad de Glasgow sacó su crítica conclusión después de examinar al patrón de WikiLeaks durante una acordada visita a Belmarsh, en mayo de 2019, en compañía de dos veteranos en la materia, el siquiatra Pau Pérez-Sales y el profesor en medicina forense Duarte Nuno Vieira. Los tres aguantaron “estoicamente” el “fino hostigamiento” de las autoridades británicas, aunque la experiencia resultó “más dura para el temperamento de mis colegas ibéricos”, según Melzer recuerda en su libro ‘The Trial of Julian Assange: A Story of Persecution’.

El académico desvela “errores sistémicos” en los procedimientos –tanto en Suecia a raíz de alegaciones de abuso sexual como en Reino Unido desde su arresto en diciembre de 2010– y denuncia la campaña “sin precedentes de difamación, intimidación, humillación y, últimamente, deshumanización” del activista electrónico. “No tratan de forzar una confesión ni de coaccionarle a cooperar, sino de intimidar y disuadir a otros editores, periodistas y filtradores que puedan verse tentados a seguir su ejemplo”, sostiene en su investigación. Y concluye: “Le castigan arbitrariamente por haber publicitado los secretos sucios de los poderosos. WikiLeaks desafía la impunidad del poderoso. Esa es su única amenaza real”.

El periodismo en peligro

Para el abogado español del activista, la situación supone un “gravísimo atentado al derecho a la libertad de prensa en el mundo”. “Assange y WikiLeaks recibieron información de fuentes anónimas relativa a la comisión de graves crímenes de guerra y simplemente procedieron a su publicación, en asociación con los grandes medios del mundo, que no han sido perseguidos. Por lo tanto, se está criminalizando la propia labor del periodismo”, arguye por correo electrónico.

Una decisión favorable a EE.UU. de la ministra Patel no activaría la deportación inmediata de Assange. Su equipo legal se reserva cartuchos en Reino Unido y, si fuera necesario, en la Corte Europea de Derechos Humanos. Los tribunales han escuchado hasta ahora el recurso de Washington a la sentencia de la corte de Westminster. Y los representantes de Assange planean lanzar una “contra apelación” a los argumentos desestimados por Baraitser. La magistrada bloqueó la extradición por motivos de salud y pasó por alto cuestiones de fondo, como el carácter político del procedimiento, la libertad de prensa y el derecho de todo periodista a publicar información veraz. Martínez también menciona el principio de “doble incriminación” respecto a la ley estadounidense de Espionaje de 1917 y su aplicación en Reino Unido a un periodista, además de la proporcionalidad de la posible condena. Otra cuestión de envergadura es la extraterritorialidad de la jurisdicción norteamericana para perseguir penalmente a un periodista extranjero, sin residencia ni lugar de trabajo en EE.UU.

Nadie del entorno de Assange cree que tendría un juicio justo en EE.UU. La Constitución estadounidense ampara el derecho y libertad de prensa, pero la familia y el personal de WikiLeaks temen que se le niegue el reconocimiento como periodista o le consideren fuera del amparo constitucional dada su residencia en Europa. “Si la Primera Enmienda es aplicable, que la apliquen y cierren la causa penal por la que reclaman la extradición”, razona el letrado de ILocad. Otro factor en contra es la probable ubicación del juicio en el estado de Virginia, sede de los servicios de Inteligencia cómplices en la trama de espionaje en la embajada de Ecuador, según indicios destapados en la investigación de la Audiencia Nacional.

La pelea continuará hasta la extenuación, aseguran fuentes legales. El más reciente episodio fue tan íntimo y personal como público y doloroso. Assange se casó con su prometida y madre de sus dos hijos pequeños, Stella Moris, en una ceremonia civil en Belmarsh. “Estoy muy contenta y estoy muy triste”, exclamó la abogada de herencia hispana antes de cortar la tarta nupcial frente a un grupo de simpatizantes que marcaron el extraordinario evento en la entrada del presidio. La novia vistió un elegante conjunto de dos piezas y velo diseñado por Vivienne Westwood, retando con su singular osadía a los gobiernos y autoridades de Reino Unido, EE.UU. y Australia. “Temen que la gente vea a Julian como un ser humano”, escribió el día de la boda en el diario ‘The Guardian’, “quieren que Julian permanezca invisible al público… que desaparezca de la conciencia pública”. 

Lourdes Gómez Londres , 18/04/2022

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Sábado, 09 Abril 2022 05:41

La trampa chechena de Putin en Ucrania

Un grupo de voluntarios cargan en una furgoneta en el cementerio los cuerpos sin vida de los asesinados en Bucha. — Roman Pilipey / EFE / EPA

A la vista de los acontecimientos, Vladímir Putin podría utilizar en Ucrania tácticas de terror y destrucción como las desplegadas en Chechenia y Siria.

 

El presidente ruso, Vladímir Putin, podría emplear en Ucrania tácticas bélicas de destrucción y terror sobre la población civil similares a las desplegadas antaño por el Ejército ruso en lugares tan heterogéneos como Chechenia o Siria, pero el alcance y los resultados serían muy distintos a los obtenidos en esos territorios. Serían unos resultados desastrosos. El riesgo de convertir a Rusia en un paria internacional es muy alto si la violación constante de derechos humanos y la comisión de crímenes de guerra en Ucrania se convierten en la tónica habitual de este conflicto, desencadenado con la invasión del pasado 24 de febrero.

Lo ocurrido en la localidad ucraniana de Bucha es contemplado por expertos militares como una excepción, por el momento, en el curso de la invasión rusa. Una excepción que ha sido negada por el Kremlin con aspavientos y que atribuye al propio Ejército ucraniano, aunque con poca credibilidad en esta defensa.

Es cierto que ha habido muertes de muchos no combatientes en el curso de esta guerra, pero no hay constancia de que la matanza premeditada de civiles sea la estrategia del Ejército ruso, pese a los desastrosos bombardeos de ciudades. Sin embargo, si la guerra continúa, tal excepción se puede convertir en la normalidad, tal y como recuerdan hechos similares ocurridos en lugares como Chechenia o Siria, donde Rusia desencadenó toda su maquinaria militar cuando se vio acosada por el tiempo a la hora de obtener una victoria rápida y resultados acordes con sus planes iniciales. Hoy más que nunca es imprescindible acudir a las negociaciones.

Incluso ante la propia opinión pública rusa no sería comprensible una devastación en Ucrania como la de Alepo y de algunos distritos de la periferia de Damasco, cuando Putin decidió apoyar al régimen de Bashar al Asad en la segunda mitad de la década pasada. Los muertos ahora no son los denostados islamistas, salafistas o los rebeldes nacionalistas sirios apoyados por Estados Unidos. Tampoco los temidos y al tiempo vilipendiados chechenos, sino una población, la ucraniana, con la que el ruso de a pie mantiene intensos vínculos.

Mientras que el norte del Cáucaso fue históricamente una región levantisca para Rusia, reflejada por escritores como León Tolstoi o Mijail Lérmontov (uno de los autores favoritos de Putin, por cierto), en cambio Ucrania, que comparte la misma fe ortodoxa que Rusia en buena parte de su territorio, fue siempre considerado como un territorio hermano e incluso del que los rusos eran cultural e históricamente deudores.

Algunas de las tácticas empleadas por los militares ucranianos para detener o entorpecer el avance ruso le deben asimismo su inspiración a las lanzadas por los independentistas chechenos en las dos guerras que los enfrentaron a los rusos, entre 1994 y 1996, y entre 1999 y 2009, cuando se dio por concluida en Moscú la "operación antiterrorista" de Chechenia, como eufemísticamente se denominó al largo conflicto que dejó cerca de 100.000 víctimas mortales y medio millón de desplazados -de una población de un millón y medio de personas-.

La acción bélica del Ejército de Ucrania se centra en emboscadas, comandos y guerrillas en suburbios y pequeños pueblos, movilidad y rapidez, con un efectivo cuerpo a cuerpo que permite superar a los bombardeos rusos masivos de las posiciones ucranianas, en buena parte ya machacadas por los misiles y la artillería de las fuerzas del Kremlin en los primeros días del conflicto.

Tales tácticas en Chechenia prácticamente dependían del armamento ligero de los rebeldes independentistas, con lo que, a la larga, estaba condenada su preeminencia sobre el Ejército ruso. En el caso de Ucrania, sin embargo, el apoyo de elementos de combate de última generación o que han demostrado su eficacia en otros conflictos, como los misiles antitanque Javelin, los drones armados o los veteranos misiles tierra aire Stinger, da una precisión y una potencia mucho mayores a las fuerzas ucranianas que las que podían tener los rebeldes chechenos en los años noventa y 2000.

El peligro ahora yace en la respuesta que está dando Rusia a tales ataques o contraataques del enemigo, y que se parece demasiado a la empleada en Chechenia y Siria: demoledores bombardeos contra cualquier blanco que pueda considerarse como amenazante, sea civil o militar; operaciones de castigo contra la población ucraniana por apoyar a su ejército resistente o simplemente por encontrarse en medio de la línea de fuego; acciones de terror para provocar el caos y que la protección de estos civiles en desbandada interrumpa o moleste las acciones de los militares regulares ucranianos; ejecuciones sumarísimas de prisioneros, también civiles, y acciones descontroladas por parte de unidades rusas aisladas contra la población civil, en venganza por la pérdida de camaradas de combate en ataques previos.

El autor de estas líneas estuvo en Chechenia en 2003 y pudo comprobar los efectos de las bombas de racimo en los barrios más populosos de Grozni, donde los boquetes causados por los proyectiles de fragmentación apenas dejaban un espacio intacto en los edificios.

La destrucción era tal que manzanas enteras de viviendas blancas y agujereadas asemejaban un gigantesco osario entre montones de escombros. Y en algunos de esos huecos cariados de los bloques de viviendas se advertía el intento obcecado de los habitantes de Grozni para sobrevivir, con ropa lavada en charcos y estanques de agua sucia, y colgada de precarios tendederos en los agujeros dejados por los cohetes grad (granizo, en español).

En una guerra empantanada, la voluntad de victoria de un ejército numeroso, armado y preparado en los últimos veinte años por Estados Unidos y que evita las grandes batallas, como es el ucraniano, puede reducir las zonas de combate a franjas guarnecidas por edificios civiles en torno a las ciudades principales, más aún cuando el avance de la primavera y el deshielo convierta en impracticables muchos caminos rurales para los carros de combate rusos. Las estepas enfangadas de Ucrania adoptan así el papel que tuvieron las montañas impenetrables del Cáucaso.

El portavoz del Pentágono de Estados Unidos, John Kirby, ha sido muy claro: la resistencia de Ucrania sigue siendo fuerte, "puede ganar", ha dicho, mientras los objetivos estratégicos de Putin siguen en el aire, salvo el que se refiere a la renuncia por parte de Ucrania a entrar en la OTAN. "Por supuesto, Ucrania podría sacar provecho" del estancamiento ruso, ha aseverado.

Ante un alargamiento de las operaciones bélicas, la única respuesta rusa puede quedar en la ira y los actos de destrucción desesperados. La población seguirá siendo la principal perjudicada y aumentarán las víctimas civiles. La guerra de desgaste perjudicará a los rusos y también retrasará las negociaciones internacionales, mientras se refuerzan las posturas de aquellos aliados en la sombra del Gobierno de Kiev, en Washington y Bruselas, que apuestan por una parcial debacle rusa en el campo de batalla, y su debilitamiento económico irreversible a medio plazo.

La petición del Consejo de Europa para que países como Alemania o Hungría, altamente dependientes del gas ruso, corten ya sus compras de este hidrocarburo y la UE deje de pagar los más de 700 millones de euros diarios por tal combustible y cercene así su dolosa e hipócrita contribución a la maquinaria de guerra rusa en Ucrania, conlleva la posibilidad muy real de que se produzca una catástrofe económica en el viejo continente.

La realidad es que Rusia habrá ganado cerca de 300.000 millones de euros a finales de 2022 por todas sus exportaciones de gas y petróleo a Europa desde que sus tropas empezaron a amenazar a fines de noviembre pasado las fronteras ucranianas. En esta situación, y con el rublo subiendo, no parece que la economía rusa esté en estos momentos precisos al borde del colapso financiero.

Un desastre económico en Europa en caso de que se concrete la renuncia total a los hidrocarburos rusos no ayudará tampoco a la reconstrucción de Ucrania y el parecido a la Chechenia posbélica sería, si cabe, más real. Las carencias económicas podrían llevar al afianzamiento en Kiev de un régimen neutral, sí, pero débil, a merced de formaciones militares y paramilitares anárquicas en todo el país, de señores de la guerra fortalecidos en algunas de las regiones más alejadas, y a la proliferación de elementos prorrusos que seguirían desestabilizando Ucrania.

La debilidad de Rusia tras la contienda no le impediría extenuar a su vez a Occidente desde su mayor cercanía y conocimiento de Ucrania. Y el Donbás, en el este del país, podría chechenizarse de una manera irreversible, un riesgo inasumible para la estabilidad de la propia Europa.

MADRID

08/04/2022 22:00

Por Juan Antonio Sanz

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Militares ucranianos trasladan a una víctima tras el bombardeo en la estación de tren de Kramatorsk.

Hay también un centenar de heridos. El ataque se produjo cuando miles de personas se agolpaban en la estación intentando salir de la ciudad. Un alto mando ucraniano dice que hay "decenas de muertos".

 

Al menos 30 personas han muerto y otro centenar han resultado heridas tras un ataque ruso contra la estación de tren de Kramatorsk, localidad situada al norte de la región separatista de Donetsk, en el este de Ucrania, informa la agencia EFE. Un misil impactó en la estación este viernes por la mañana en el marco de una ofensiva de las tropas rusas sobre la ciudad.

El ataque se produjo cuando miles de personas se agolpaban en la estación de Kramatorsk intentando huir de la ciudad a zonas más seguras del país, según ha publicado en su cuenta de Telegram el jefe de la administración militar regional de Donetsk, Pavlo Kirilenko. "Miles de personas se encontraban en la estación en el momento del ataque con misiles, mientras los residentes de Donetsk eran evacuados a las regiones más seguras de Ucrania", ha explicado el mando ucraniano. 

Kirilenko ha asegurado que el número de víctimas irá en aumento  y habla de "decenas de muertos". "Los fascistas rusos atacaron la estación de tren de Kramatorsk con un Iskander. Policías y guardias sobre el terreno informan de decenas de muertos y heridos", escribe en Telegram sobre el ataque contra la estación.

"Los racistas sabían bien a dónde apuntaban y lo que querían", ha añadido Kirilenko en su mensaje.  "Rusia es un país de villanos y criminales, quiere destruir todo lo ucraniano. El mal debe ser detenido y castigado", ha remachado.

El ataque también ha sido condenado por el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, que ha acusado a "los ocupantes" de disparar un misil contra la estación, donde "miles de ucranianos pacíficos esperaban a ser evacuados".

"Cerca de 30 personas han muerto y alrededor de cien han resultado heridas de diversa consideración", ha informado Zelenski en su cuenta en Telegram, al tiempo que ha denunciado que "los inhumanos rusos no abandonan sus métodos". "Al no tener la fuerza y el valor para hacernos frente en el campo de batalla, están destruyendo de forma cínica a la población civil. Es una maldad que no tiene límites y que, si no es castigada, nunca se detendrá", ha asegurado el presidente ucraniano.

En una nota publicada en su cuenta de Facebook, la compañía de ferrocariles también ha afirmado: "Este es un golpe deliberado a la infraestructura de pasajeros del ferrocarril y los residentes de Kramatorsk". La empresa ferroviaria publica, además, una fotografía en la que se puede ver un cuerpo tendido en el suelo cerca de varios automóviles destrozados en el aparcamiento de la estación, con bolsas y equipaje esparcidos por la calzada.

Por su parte, las autoridades de la autoproclamada República Popular de Donetsk, cuya independencia fue reconocida por Moscú días antes del inicio de la invasión, han acusado a las Fuerzas Armadas ucranianas de estar detrás del lanzamiento del misil

 

08/04/2022 11:28

 

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Lunes, 10 Enero 2022 07:14

El corona totalitarismo y las masas

El corona totalitarismo y las masas

La aceptación masiva de las reglas draconianas impuestas por varios gobiernos a raíz de la "pandemia" del covid-19, podría conducir a un nuevo sistema totalitario tecnocrático de ideología transhumanista, con la eventual deriva de atrocidades que serían justificadas bajo la bandera del bienestar colectivo.

Según esa hipótesis de Mattias Desmet, sicoanalista y sicoterapeuta especialista en mecanismos de formación de masas, millones de personas −atrapadas en las garras de la "hipnosis covid" y presas del miedo y de una "intoxicación mental" producida por la falsa narrativa impuesta de forma dominante a través de los medios de (des)información masiva desde hace casi dos años− estarían dispuestas a luchar contra un "enemigo común" (los "antivacunas", los "conspiracionistas") con total despreocupación por la pérdida de sus derechos y libertades fundamentales.

Profesor de sicología clínica en la Universidad de Gante, Bélgica, y autor del libro Sicología del totalitarismo (en imprenta), Desmet explica por qué unas sociedades en shock, hipnotizadas por la propaganda y el miedo, aceptaron la "narrativa corona" y una serie de estrategias gubernamentales de mano dura antes inimaginables, como el confinamiento obligatorio, el uso de mascarillas, el distanciamiento social, el pasaporte covid y sucesivas dosis de vacunas experimentales. Porque son parte de lo que en términos sicológicos denomina, inspirado en Gustave Le Bon, "formación en masas", una especie de hipnosis, histeria o sicosis colectiva, a gran escala, que elimina la capacidad de pensamiento crítico de las personas, componente típico de los regímenes totalitarios.

Expone que una masa es un grupo específico en el que todos los individuos se asemejan y creen firmemente en la misma narrativa. Sufren una falta radical de pensamiento crítico, y sus capacidades cognitivas se deterioran y disminuyen.

En varias entrevistas, Desmet dijo que al principio de la crisis del virus corona analizó la información desde una perspectiva estadística, y tras unas semanas observó que los números no cuadraban y el modelo inicial del Imperial College of London había sobrestimado el peli­gro del virus y su mortalidad. Luego se percató de que se trataba de un fenómeno clásico de "formación de masas" a gran escala. (Dan Astin-Gregory, "Why do so many still buy into the narrative?#MassFormation", 21/9/21 y Clémence Corré-Saint-Jours y Caroline Rouyer, "Corona totalitarismo: las claves para entender la crisis", 12/11/21).

Desmet argumenta que para que aparezca una formación de masas son necesarias cuatro precondiciones: 1) la falta de vínculos sociales, con un fuerte sentimiento de aislamiento (las personas deben sentirse socialmente "atomizadas" diría Hannah Arendt); 2) una falta de sentido en su vida; 3) ansiedad latente y flotante y descontento generalizado, y 4) una gran frustración y agresividad en la sociedad. Demuestra que esas condiciones estaban presentes antes de la crisis del covid-19, y cuando aparece la nueva narrativa que da un objeto (el virus) a la angustia y es martillada día tras día por gobernantes y los medios masivos, genera una enorme disposición en la población para conectar su ansiedad flotante con ese objeto específico y participar en las estrategias para combatirlo.

En el grupo que sigue esas estrategias se crea un (falso) nexo de solidaridad. Y se lleva a cabo de forma colectiva una "verdadera batalla heroica", dice Desmet. Explica que un ser humano es social y si se siente aislado y de repente pasa de ese estado sin conexión a otro en que se está fuertemente conectado a una multitud o masa, se crea una especie de "intoxicación mental". Aunque la historia sea absurda y falsa, la gente se "traga" la narrativa covid porque "le da sentido a sus vidas". Y canaliza su frustración y agresividad contra el "nuevo enemigo": los "conspiracionistas", los "antivacunas"; incluso puede llegar a matar en nombre del "bienestar colectivo".

Advierte que el análisis histórico muestra que la formación de masas puede ser el primer paso hacia el totalitarismo, y que los sistemas totalitarios tienen las mismas tendencias a aislar: “Para garantizar la salud de la población, las porciones ‘enfermas’ de la población” deben ser "aisladas y encerradas en campos", idea sugerida durante la crisis corona, pero descartada como "no factible" debido a la resistencia social. "¿Persistirá esa resistencia si el miedo sigue en aumento?" Abunda que “la ceguera que conlleva el condicionamiento social y la totalitarización, inculpará a quienes no estén de acuerdo con la narrativa y/o rehúsen ser vacunados. Servirán como chivos expiatorios. Intentarán acallarlos. Y si eso tiene éxito, el temido punto de inflexión en el proceso de totalitarización llegará: solamente después de haber eliminado completamente a la oposición, el Estado totalitario mostrará su forma más agresiva. Y se convertirá −usando las palabras de Hannah Arendt− en un monstruo devorando a sus propios hijos. Lo peor está por venir.” (Patrick Dewals, "The Emerging Totalitarian Dystopia: An Interview With Professor Mattias Desmet", The Daily Sceptic, 4/3/21.)

Afirma que el sistema totalitario que está surgiendo es tecnocrático y se basa en la ideología transhumanista, que tiene raíces en la creencia de que el hombre es semejante a una máquina; forma parte de una máquina más grande, el universo, y puede ser "optimizado" añadiéndosele todo tipo de componentes mecánicos.

Según Desmet, en una sociedad totalitaria cerca de 30 por ciento de las personas está bajo el hechizo hipnótico de la formación de masas; 40 por ciento permanece en silencio y se conforma sin estar convencida de la narrativa dominante, y 30 por ciento no cree ni cumple la narrativa y expresa su desacuerdo en voz alta. En la crisis del corona, el grupo que resiste no logra hablar al unísono, y su impacto sobre el grupo que permanece silencioso nunca es tan poderoso como el impacto de la masa que está hipnotizada por la campaña de intoxicación mediática. Si el grupo disidente encontrara una manera de unirse sin convertirse en una masa −la masa destruye la individualidad y singularidad del ser humano−, la crisis y su proceso quedarían suspendidos. Si no, iremos de un confinamiento a otro y de una crisis a otra, que culminará en un totalitarismo que, tras eliminar a la resistencia, devorará a sus propios hijos.

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20 de julio: jornada de terror contra los jóvenes de Cali

Un nuevo día de terror fue lo vivido en Cali el pasado 20 de julio, donde el poder nuevamente mostró sus dientes en forma de paramilitarismo urbano e implementó un tratamiento de guerra contra la protesta social, dejando un saldo de un joven asesinado en el barrio Alcázares y varios heridos en la ciudad, evidenciando una y otra vez el terrorismo de Estado que se impone en Colombia como norma.

La jornada de movilización en la ciudad se llevó a cabo desde horas de la mañana. Alrededor de cinco movilizaciones salieron desde diversos puntos de la ciudad y tenían como sitio de llegada la antigua Loma de la cruz hoy rebautizada Loma de la dignidad, en donde se desarrollaría un evento cultural con múltiples presentaciones musicales y artísticas.


En el escenario había participación de jóvenes, niños y niñas, adultos mayores, mascotas y una diversidad de ciudadanía que festejaría este 20 de julio de una manera inédita, donde el militarismo no sería el principal protagonista, sino que la alegría popular se tomaría la calle en un gran festejo. Sin embargo, todo el evento fue transformado en caos producto de la incursión paramilitar y policial que arremetió contra la población.

Una fuente cercana a desdeabajo nos narró la situación de la siguiente manera: “Desde que salimos del “Paso del aguante” veníamos muy contentos, festejando, habíamos coordinado hasta que el Tránsito prestara apoyo, ellos iban cerrando las vías por dónde íbamos a pasar, solo se cerraban momentáneamente mientras nos movilizábamos. Cuando íbamos llegando a la Loma, en el puente de la quinta con 10, había una olla comunitaria, allí había niños, mascotas, adultos mayores y llegaron varios drones. De un momento a otro los muchachos empezaron a avisar que sobre la 10 había mucha policía y sobre la cuarta venían bajando unos seis muchachos como si fueran primera línea junto al Esmad, ellos nos empezaron a disparar con armas de fuego, entonces nos tocó tirarnos al piso y luego salir a correr porque al mismo tiempo empezaron a tirarnos gases, ahí se nos empezó a asfixiar la gente, todos los niños y ancianos tuvieron que respirar estos gases, que puedo decirte han sido unos de los peores que nos han tirado en todas las manifestaciones”.


El periodista José Alberto Tejada, director del Canal 2, denunció lo ocurrido en la noche del mismo día, donde comentó: “la jornada del 20 de julio, como se preveía ha sido una jornada criminal por parte del Estado colombiano, por parte del gobierno colombiano a tres niveles: el central, regional y local (…) hoy viendo el acto criminal que me tocó presenciar en la "Loma de la dignidad", donde fueron vilmente atacados, cantidad de muchachos y muchachas y personas de la comunidad que estaban allí esperando desde antes del mediodía a las manifestaciones que venían de varios lugares de la ciudad a aglutinarse en este punto emblemático de Cali, para hacer una gran fiesta (…) civiles de nuevo, entremezclados con la policía disparando a matar, disparándole a la comunidad. Hoy usaron de nuevo la maquina Venom” (1).


Paso del aguante

Mientras este era el escenario en la Loma de la cruz, en la maloca comunitaria Nicolás Guerrero se realizaba un operativo policial para ingresar al espacio y destruirlo. Desde las 2:30 de la tarde la comunidad se percató de la presencia de personas desconocidas, según nos cuenta Laura Guerrero, defensora de derechos humanos y madre del joven Nicolás Guerrero –asesinado en el mes de mayo–, “entre esas personas, dicen, que uno sacó un arma y le disparó a la policía, en ese momento fue cuando nos empezaron a lanzar gases lacrimógenos, todo quedó nublado, nadie veía nada y se escuchaban disparos. Lo que no nos explicamos es por qué la policía no cogió a la persona que les disparó de frente, sino que capturaron a un venezolano que iba pasando y a otro chico que pasó en la calle corriendo de los gases”.


Según Laura, el actuar de la “fuerza pública” era completamente arbitrario, así como agresivo, pues en ningún momento escuchaban razones y fue gracias a la exigencia de la comunidad y la mediación de distintos actores que se encontraban en el lugar (Procuraduría, defensores de derechos humanos y la ONU), que los policías y agentes del Esmad se retiraron. Sin embargo, cuando había pocas personas en la biblioteca y otros se encontraban almorzando, la arremetida volvió con más fuerza.


“Cuando tratamos de acercarnos nos dispararon nuevamente con sus gases, no nos permitían acercarnos ni sacar nada del espacio. Empezaron a violentar la puerta y al romperla entraron al espacio. Yo me acerqué como defensora de derechos humanos y al no valer nada para ellos, entonces me arrimé como la mamá de Nicolás y me planté en el lugar. En ese momento empiezan a decirme que me quite, que me fuera, pero yo no me dejaba quitar. Al ver la situación me empezaron a grabar la cara todo el tiempo, me echaron algo en el cuerpo y al preguntar qué era, se empezó a reír y no dieron ninguna explicación.


Al final llegó a mediar el secretario de educación e hicimos un acta donde nos encontramos como actores: la comunidad, el mayor de la policía, el secretario de educación y chicos de la primera línea. La idea es que tenemos plazo hasta el 29 de julio para establecer esta mesa y llegar a los acuerdos para que nos den un espacio para la biblioteca o nos asignen este que ya tenemos”.


Noche de terror

Los ánimos estaban caldeados desde la incursión a la biblioteca Nicolás Guerrero. En el barrio Alcázares, junto al cementerio del norte, los jóvenes comenzaron a enfrentarse con el Esmad minutos después de la agresión contra el espacio comunitario que genero indignación y rabia. Mundo, un joven primera línea que estuvo en el lugar nos cuenta que desde que llegó la noche la situación empezó a empeorar. Las balaceras eran constantes contra los manifestantes, disparos de fusil se escuchaban e impactaban el cuerpo de los jóvenes:

“Heridos de fusil hasta donde conté y pude cargar fueron cuatro, pero sé que fueron muchos más, a uno le destrozaron la pierna con las balas. Pero lo más impresionante que vi fue cuando llevábamos dos heridos cargados y comenzaron a gasearnos hasta dejarnos asfixiados, teníamos una cortina de humo que no nos dejaba ver y no pudimos más, nos tocó dejar el lugar. Tratamos de arrastrar el cuerpo de un muchacho herido, pero ahí nos empezaron a dar más bala, sabemos que en ese momento remataron en el piso a una persona, habían heridos por todo lado.


Cuando la cortina de humo se fue, ya no estaba ni el cuerpo ni la policía. No sabemos el nombre del muchacho, pero en mi Facebook grabé donde se ve la sangre y como lo arrastraron (2). Yo me replegué a las 2:30 de la mañana, hasta esa hora ellos seguían con el cuerpo, ahí cometí el error de dejar la moto en la calle y me la robaron, ahora no tengo como movilizarme, ando sin plata, sin saber que voy a hacer porque desde que empezó el paro me echaron de la casa”.


*Integrante del equipo desdeabajo y del colectivo Loma Sur

1. Ver: https://www.facebook.com/canal2cali/videos/4453892187974614
2. Ver: https://www.facebook.com/kevinandres.canavalvalencia/videos/320730333061858/

 

Videos relacionado:

https://twitter.com/caliresiste_pn/status/1417664661256818691?s=20

 

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En Cali, 45 homicidios y en municipios del Valle, 14: el rastro de la represión

Las cifras del horor: ¡Juicio a los asesinos!


Las memorias del horror se han escrito y se siguen escribiendo por estos días en Cali, llamada, paradójicamente, “La capital del cielo”, convertida en un infierno por la represión brutal del Estado contra las manifestaciones de la población en el paro, que este domingo 20 de junio llegó a su día 53.

Todas las formas de la brutal violencia del Estado y del paramilitarismo han sido utilizadas por las élites segregacionistas en el poder a través de los diferentes componentes de su Policía, empezando por el Esmad, y de su Ejército, en conjunción con personas armadas vestidas de civil, es decir agentes de los servicios secretos del Estado y/o particulares de las autodefensas urbanas (parapolicías) que se han generalizado, aupadas y financiadas por sectores de la derecha más recalcitrante.

Esa violencia estatal y paraestatal es la responsable de las cifras aterradoras que deja la represión contra el Paro Nacional y la protesta social en marcha que, de acuerdo con el registro llevado por el Instituto de Estudios para el Desarrollo y la Paz, Indepaz, es de 70 asesinatos, 46 de los cuales atribuye a la policía y otros componentes de la Fuerza Pública.

Pero a esa cifra hay que agregar los últimos tres asesinatos cometidos en Cali contra manifestantes, para un total de 73, aunque existen registros de otras entidades defensoras de derechos humanos según los cuales la cifra de homicidios contra manifestantes es superior a los 73.

Al desglosar esas cifras macabras, podemos encontrar que, del total de 73 personas asesinadas en el marco de la represión del régimen de Iván Duque contra el pueblo, 45 lo fueron en Cali *(el 62% de todo el país)* y 14 más en cinco municipios del Valle del Cauca (6 en Yumbo, 5 en Tuluá, 1 en Cartago, otro en Cerrito y uno más en Candelaria), para 59 en todo el departamento *(el 81% de todo el país)*.

Datos escalofriantes que en cualquier Estado serio del mundo habrían originado la destitución de los altos mandos policiales y militares, lo mismo que de los ministros del Interior y de Defensa y juicios al presidente y la vicepresidenta del país.

Pero estamos en Colombia, donde toda esta barbarie estatal contra las protestas del pueblo en las calles hace parte de la política oficial, de la forma como históricamente las clases dominantes han atentado contra las luchas populares y del modus operandi de un régimen despótico en cabeza de Duque, mandadero de Álvaro Uribe Vélez y de los intereses del poder burgués-terrateniente existente en el país.

Por eso, urge desde ya que el primer gran objetivo de todos quienes continúan en la resistencia social, a pesar del desmonte decretado por un sector del Comité Nacional de Paro (el llamado Comando Nacional Unitario), sea exigir el juicio a los asesinos, integrados en el régimen de Duque, responsables estos crímenes de Estado.

Más asesinatos en Cali

Precisamente, el jueves 17 de junio la represión cobró la vida de dos personas más en las calles de Cali, la primera de ellas, hacia las 4:30 p.m., en el barrio San Luis II, en el sector de Paso del Aguante (Paso del Comercio), nororiente de Cali.

Allí fue asesinado *Juan David Muñoz Montenegro*, de 23 años de edad, un joven trabajador independiente muy apreciado en el sector, que recibió un impacto de arma de fuego en la cabeza.

El homicidio causó pánico entre los pobladores del barrio donde se produjo, varios de los cuales grababan con sus teléfonos lo que ocurría.

Asimismo, defensores de derechos humanos y juristas denuncian que gases lacrimógenos fueron lanzados de manera indiscriminada por el Esmad de la Policía, afectando a niños, ancianos y a una vasta población del sector.

En su accionar contra las protestas juveniles en Paso del Comercio, lapolicía actuó de nuevo como fuerza de ocupación en los barrios del área, pues incursionó en ellos agrediendo a la población, lanzando, además de los gases, granadas de aturdimiento y deteniendo a numerosas personas.

La actuación de la policía, incluso con el uso de una tanqueta, se registró con más violencia en inmediaciones de la Biblioteca Nicolás Guerrero, la cual, según denunciaron vecinos del lugar, agentes de la Fuerza Pública querían destruir, pues se ha constituido en un símbolo cultural de la resistencia juvenil en Paso del Comercio.

Se denunció, asimismo, que a las 5:18 de la tarde del jueves, en el sector de Calimío fue herido en la cabeza José Cuellar, defensor de derechos humanos, por el impacto de una granada de gas lacrimógeno accionada por un agente del Esmad de la policía, plenamente identificado.

Cuellar fue remitido a un centro de atención médica, donde el sábado 19 de junio era sometido a una intervención quirúrgica.

Los hechos en este punto de Cali han sido de tal gravedad, que personas en el lugar denuncian que un ciudadano que atendía un puesto de socorro médico está siendo objeto de persecución debido a su voluntariado humanitario, fue víctima de un allanamiento absolutamente injustificado y la carpa de primeros auxilios que había instalado fue destruida por la policía.

Crimen en el Suroiente

El mismo jueves 17 de junio, desde otro punto de la capital del Valle, el suroriente, la Unión de Resistencias de Cali, el Comité de Derechos Humanos y la Asamblea Permanente Jaime Rosas de Sameco denunciaron que la Policía atacó a balazos un bus que se desplazaba con personas solidarias, y que un joven fue asesinado en esa acción demencial, al tiempo que cuatro ciudadanos resultaron heridos.

La víctima fue identificada como *Jhonatan Londoño, *quien sería una de las personas que acompañaban el bus que transportaba a los jóvenes agredidos por motorizados de la policía y miembros de la Sijin, en inmediaciones de la Avenida Ciudad de Cali, de acuerdo con denuncias comunitarias.

Un reporte desde Puerto Resistencia indica que entre las personas heridas se encuentra Jhan Sebastián Velasco Quintero, y que entre los detenidos en el lugar figura Anderson David Cifuentes.

Los operativos policiales del jueves se iniciaron temprano en el sur de Cali, cuando se produjo el allanamiento del apartamento de *Francisco Velasco*, dirigente de la Unión de Trabajadores de Colombia, UTC, en el Valle, y quien es reconocido como hombre solidario con las causas juveniles y sociales. El hecho tuvo lugar en el conjunto residencial Bochalema

Otros puntos de protestas y concentración juvenil también fueron objeto de la represión estatal a lo largo de la semana, como el ocurrido en el sector de Meléndez, donde, además, la policía contaminó una olla comunitaria que preparaban en el lugar, con el fin de evitar que los jóvenes en resistencia se alimentaran.

Todo lo anterior ocurrió en el marco de los anuncios del comandante de la Policía de Cali en el sentido de que arreciaría la coerción contra todos los puntos de resistencia, y luego del fallo del Juzgado 16 de lo Contencioso Administrativo, que estableció medida cautelar consistente en declarar suspendido el Decreto 304 de la Alcaldía del Distrito de Cali, que reconocía la interlocución con las Primeras Líneas de Resistencia Juvenil, norma que había desatado la ira de la ultraderecha uribista en la ciudad.

Una semana atrás, en otra jornada de horror, el ciudadano *Elkin Andrés Fernández Salazar*, de 43 años de edad y trabajador del barrio Siete de Agosto, fue asesinado recién llegaba a su casa por la policía, que reprimía de manera brutal las protestas juveniles llevadas a cabo en el barrio, contiguo a Andrés Sanín.

Esos hechos, en los que también resultaron heridas 20 personas, se presentaron el miércoles 9 de junio, en el marco de las resistencias que la joven generación de la zona desarrolla en el así llamado Puente de las Mil Luchas (Puente de los Mil Días).

Parapolicías urbanos en los Mil días MIL DÍAS

El viernes 18 de junio las fuerzas parapoliciales volvieron a disparar contra la juventud en resistencia, de nuevo en la zona de La Mil Luchas, hasta donde llegaron motorizadas abriendo fuego y asesinando al joven *Eloy Alejandro Mata Díaz*, con cédula de extranjería 28.856295, según informó un comunicado de la Unión de Resistencia de Cali, URC. El cometido en la persona de Eloy Alejandro es el asesinato número 73.

En horas de la noche, la represión se trasladó más arriba del Puente de las Mil Luchas, a la Autopista Suroriental, en inmediaciones del sector conocido como La Luna, donde la policía inundó los barrios vecinos de gases lacrimógenos y en la calle detuvo a cuatro jóvenes manifestantes.

En ese mismo punto, en horas de la mañana, la policía acantonada en el área había agredido a los componentes de una ambulancia estacionada y cuyos integrantes permanecían alertas por la represión permanente en el lugar: la actitud de los miembros del Esmad fue lanzar piedras contra la ambulancia, por lo cual la tripulación de esta se tuvo que retirar.

El sábado 19 de junio, el Esmad y otros componentes de la policía continuaron su hostigamiento contra los puntos de concentración juvenil y popular, y siguieron en su nueva y nefasta tarea: destruir ollas comunitarias, el alimento que preparan madres y jóvenes en lugares de protesta para el colectivo social, como ocurrió en el sector de La Luna.

De acuerdo con denuncias ciudadanas en los barrios, “cuando los muchachos de Primera Línea regresan a casa los persigue la policía y les disparan, amedrentándolos”. Es el imperio del terror oficial.

Nace el jardín de la vida

Pero las resistencias juveniles y las luchas por sus derechos no cesan, a pesar, reiteramos, de las decisiones de *un sector* del Comité Nacional de Paro en el sentido de suspender las movilizaciones y de la brutal represión del Estado, represión que los medios de comunicación de las clases dominantes, obrando como aparatos ideológicos del del sistema, ocultan.

Es el momento de que pongamos en el primer plano de las exigencias el respeto a la vida y el juicio político y penal a los responsables de la horrible noche y de la barbarie policial que viven Colombia, el Valle del Cauca y, especialmente, Cali, la antes “Sucursal del Cielo”, hoy sumida en la oscuridad del averno criminal del régimen uribista.

El hermoso homenaje cumplido en la Plaza de los Poetas de Cali el viernes 18 de junio a las víctimas de la represión en Colombia, en el que participaron exponentes de diferentes actividades artísticas y varios de los padres de los jóvenes asesinados, es una esperanzadora avanzada de que la reacción ciudadana y popular frente a los crímenes del Estado no demora.

El Jardín de la Vida, como se denomina este esfuerzo de diversas organizaciones sociales y políticas de la capital del Valle, es una reivindicación de la memoria de los asesinados por el sistema de injusticias y desigualdad imperante en Colombia, y seguramente se convertirá en una comparecencia periódica de la sociedad caleña en la plaza pública para reclamar ¡juicio a los asesinos!

Cali, domingo 20 de junio de 2021.

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Duque en Cali

En el sector de las Canchas Panamericanas el presidente Iván Duque habló con algunos comerciantes y visitantes del sector que le hicieron reclamos en el marco del paro nacional.

 

El presidente Iván Duque llegó a Cali este viernes tras un reporte preliminar de 3 personas muertas por las manifestaciones que conmemoraban el primer mes del paro nacional. Al llegar se reunió con la Policía Metropolitana, el alcalde de la ciudad, Jorge Iván Ospina, la gobernadora del Valle del Cauca, Clara Luz Roldán y la cúpula militar en un consejo de seguridad extraordinario.

Fue sobre las 7:10 p.m. que el primer mandatario se pronuncio ante los colombianos sobre los hechos y decretó que la ciudad iba a ser militarizada explicando que “en menos de 24 horas” se triplicaría el pie de fuerza de militares y policías en la capital del Valle y anunció que se quedaría en la ciudad, por lo menos, hasta que le diera solución a la situación de orden pública y se levantaran los bloqueos.

En la mañana de este sábado se conoció por parte del secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Carlos Alberto Rojas, que la cifra de muertos de la jornada del viernes ascendió a 10, siendo esta cifra una preliminar. Por su parte el presidente Duque esta mañana se dirigió a la Calle 9na, en el complejo deportivo de las Canchas Panamericanas, tras haber estado la noche anterior en el barrio Ciudad Jardín, donde se presentaron hechos de civiles armados. En ese lugar fue aplaudido, sin embargo, en ‘Las Canchas’ la situación no fue la misma.

En videos compartidos en redes, algunas personas le dieron la mano al presidente en un local de cholados, pero al salir otros ciudadanos le empezaron a gritar “vaya a puerto resistencia, a ‘la loma’”, haciendo referencia a los puntos de bloqueos más concurridos y donde están los jóvenes de primera línea. En ese mismo clip le piden a Duque más inversión en educación, “necesitamos soluciones reales”, dice un manifestante.

Más adelante, sobre la misma calle novena, el presidente, que se transporta en una camioneta, para en un andén para hablar y saludar a la comunidad, sin embargo, desde el otro lado de la calle le gritan palabras como ‘asesino’, ‘títere’ y ‘largo’.

En otro video, en el mismo lugar, otras personas le dicen “hable con los pelados”, refiriéndose a los jóvenes de la primera línea. “No te queremos”, “solo exigimos respeto”, le gritan. En ese momento un joven domiciliario se le acerca al presidente y le reclama por los civiles que estaban armados en Ciudad Jardín. “Ayer habían unos civiles que andaban con fusiles detrás de la Policía disparando. ¿Sabe cuántos heridos hubieron (SIC) ayer en Univalle?”, le pregunta.

Tras esta paso por Cali el primer mandatario se dirigió a Popayán a adelantar un consejo de seguridad con las autoridades locales y en presencia del ministro de Defensa, Diego Molano, quien esta semana salió victorioso de una moción de censura en su contra por parte de la oposición.

Sobre el mediodía de este sábado el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina, explicó que el número preliminar de muertos del 29 de mayo subió a 13 personas, según las autoridades, pero indicó que esto sigue en verificación para conocer si están asociadas a la protesta social. Agregó que 34 personas fueron lesionadas durante la jornada, de las cuales dos personas fueron por arma de fuego.

“Lamentamos que hayan muerto personas jóvenes en diversos sectores (...) La Fiscalía nos reporta 13 homicidios en el día de ayer”.

29 de Mayo de 2021

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Viernes, 21 Mayo 2021 16:02

Yumbo: Terror y silencio

Yumbo: Terror y silencio

Durante los días 16-17 de mayo un significativo grupo de personas que habitan el municipio de Yumbo padecieron en carne propia la acción directa de la “cara amable del Estado”. Una situación ya vivida, conocida y parecida, en algunas ocasiones de manera reiterada, y multiplicada, día a día, desde el 28 de abril cuando Colombia entró en estado de paro nacional y/o alzamiento juvenil/popular.

Un despliegue brutal de fuerza que arrojó como resultado final 3 personas asesinadas, numerosas lesionadas, otras detenidas, amenazadas, y un ambiente de zozobra sobre el valor de la vida, ahora negado por la mal llamada “fuerza pública” . (Ver Colombia. Estamos ante el terrorismo de Estado, en cuerpo pleno).


Una realidad tal que afectó, incluso al defensor permanente de DDHH de Yumbo, Rodrigo Vargas, quien fue impactado con un proyectil de balines en una de sus manos mientras se encontraba realizando su correspondiente veeduría en una de las manifestaciones.


“Llevaba mi chaleco distintivo cuando sentí el impacto en la muñeca y rápidamente mi mano se adormeció”, respondió en entrevista con desdeabajo. Aunque la herida no fue de gravedad, sí evidencia la inexistencia de garantías para que quienes realizan veedurías en diferentes aspectos y niveles, puedan ejercerlas a cabalidad, como refleja el grado de fuerza desplegado por parte del Estado.


El domingo 16, en Cali y de manera simultánea, en el sector conocido como Puerto Resistencia, quienes han logrado mantener allí un territorio de dignidad y referencia local y nacional en la lucha por vida digna en Colombia, entregan al país sus demandas, tanto nacionales como locales, para darle paso a una negociación así como a un final feliz al paro nacional.


Mientras sus propuestas eran leídas, como si parecía una reacción llena de rabia, la mal llamada “fuerza pública” atacaba en Yumbo con toda su potencia. Más gente presa, para atestar sitios de reclusión, en especial la conocida como “Mega estación del horror”, como la nombran con temor los pobladores del municipio.


Según cuentan hacia tal sitio han sido dirigidas decenas de personas retenidas en las transcurridas jornadas de paro, muchos capturados en procesos con carácter irregular y arbitrario, siendo sometidas al oprobio de los malos tratos y la tortura, como la padecida por Jesús Arnoby Bolaños joven que fue detenido en proceso irregular y padecimiento que pudo ser documentado por defensores de DDHH locales.


Son tales las proyecciones de la cantidad de personas que serán detenidas durante estos días de resistencia y demanda de negociación del pliego de exigencias levantado a nivel nacional y como local, que el alcalde de Yumbo, Jhon Jairo Santamaría, confirmó que 70 reclusos fueron trasladados de manera urgente –servidos para ello de transporte en helicóptero–, de esa estación a otros centros regionales para evitar la “congestión”.


Violencia, acción autoritaria desde el poder y sus cuerpos protectores, que el miércoles 19 dejó su huella de muerte de nuevo en Cali. Tal y como lo testimonia Luis Alfonso Mena, director de “Periodismo libre”, ese día la víctima fue “ […] Angie Johanna Valencia Ordoñez, quien se dirigía con un familiar a su lugar de residencia, en el sector de Calipso, en el oriente de Cali, y quien recibió tres impactos de arma de fuego”.


Y amplia el periodista a partir del testimonio de los familiares de la asesinada:“[...] el homicidio ocurrió hacia las 10:30 de la noche cuando numerosos policías incursionaron en el sector de la Autopista Sur Oriental, cerca al Almacén Éxito, disparando a diestra y siniestra.
 
Los familiares de Angie Johanna revelaron que la joven recibió un disparo en la cabeza, que los policías no dejaron que fuera auxiliada y que, por el contrario, fue rematada con otro tiro en el pecho y uno más en la cabeza”.

Un despliegue de “la cara amable del poder” que no da respiro en algunos barrios de Bogotá, pero también en otros de Bucaramanga, Pasto, Medellín y otras ciudades, así como a lo largo del tendido de autopistas nacionales en las que persisten numerosos bloqueos por parte de transportadores con los cuales el gobierno nacional no logra acuerdo alguno.

Una realidad que de nuevo ha potenciado la reacción de los gremios económicos que no dejan de exigir al gobierno despejar las vías pues “la economía del país no resiste más”, es decir, sus ganancias están de caída.

Como halo de esperanza y señal inequívoca que el alzamiento social brinda frutos, llega la noticia –el mismo 19 de mayo– que el proyecto de reforma a la salud no tuvo quien lo siguiera defendiendo en el Congreso de la República. Otra perdida para el gobierno y para sus aliados, en este caso el partido Cambio Radical y los defensores de un sistema de salud controlado por y beneficiador de poderosas empresas del sector.

La caída de la reforma abre la ventana para la necesaria movilización por la transformación de la Ley 100, centro de la privatización de la salud. Es decir, el logrado en este particular es un triunfo parcial, aunque importante por las señales de diverso tipo que envía a la saciedad colombiana.


Sucesos de violencia y terror, de presiones de los poderes económicos, militares y políticos, que van de la mano con el pulso que viven el Comité Nacional del Paro y el gobierno nacional para darle forma a la negociación de las exigencias recogidas en el pliego de emergencia entregado hace más de un año, y que ahora también recogerá especificidades surgidas a lo largo y ancho de la protesta que conmociona a Colombia. Negociación que al mismo tiempo deberá asumir sus particularidades territoriales y concretar otras negociaciones de tal nivel, como lo exigen diversidad de colectivos que mantienen viva la protesta con cierres de sus territorios y demanda de diálogo con delegados del gobierno central.

Un pulso que tras tres jornadas de expresar sus intereses y exigencias, desde el derecho a la protesta y la desmilitarización del tratamiento de la misma por parte del gobierno, y de no a los bloqueos por parte de los voceros oficiales, abre una nueva sesión el viernes 21 de mayo y en la cual todo parece indicar se llegará a un punto de acuerdo que de paso a definir la metodología y demás formas necesarias de precisar para que la negociación tome buen ritmo.

Un proceso, en todo caso, que seguirá en medio de nuevas jornadas de movilización nacional, como las citadas por el Comité Nacional de Paro para el próximo 28 del mes en curso, a un mes de iniciado el alzamiento social.

Ante esta perspectiva y como todo lo indica, la negociación, tanto con el Comité Nacional como con la diversidad de procesos locales vivos a lo largo y ancho del país –y que no alcanza a representar la mesa que se instale en Bogotá–, será un largo proceso. Una realidad que abre retos, por ejemplo, estimular la apertura de cientos de mesas deliberativas por todo el territorio nacional para que el paro y alzamiento social se traduzcan, además de triunfos como los hasta ahora obtenidos, en un enraizamiento social que de paso en el futuro, ojalá no lejano, a reales poderes locales y regionales de nuevo tipo.

 

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