Inmigrantes: el buen esclavo y el esclavo rebelde

Los inmigrantes más sufridos en Estados Unidos, los indocumentados.

En la Edad Media y en el Renacimiento europeo, el título de hidalgo pudo haber significado “hijo de algo” o “fiel a su amo”. Aunque su etimología es discutida, lo que está claro es que se trataba de un aspirante a noble, un aristócrata de segunda. Un noble hacía cosas nobles por herencia, mientras el vulgo era vulgar y los villeros eran villanos por naturaleza. Eran los hijos de nadie. Eran los peones sin rostro del ajedrez, sin corona, sin bonete, sin caballos y sin torres donde refugiarse. Eran los primeros en ir a morir en las guerras de los nobles, los primeros en defender al rey y a la reina, aunque nunca subían al castillo y menos entraban a palacio. En grupos de a mil, formaban las militias. Eran números. Como en las guerras modernas, iban a matar y a morir, con fanatismo, defendiendo una causa noble, en el doble sentido de la palabra. Dios, la patria, la libertad. Causas nobles que ocultaban los intereses de los nobles. 

Poco o nada ha cambiado desde entonces. Los soldados estadounidenses que vuelven de las guerras de sus nobles, bajan en el aeropuerto de Atlanta y son aplaudidos por los vasallos que luego los abandonarán a la locura de sus memorias. Los recuerdos y hasta los olvidos los persiguirán como el diablo. Muchos terminarán en la mendicidad, en las drogas o en el suicidio. Cuando ya no importen, serán honrados en tumbas sin nombres o les llevarán flores a un peón caído, tan abstracto como en el ajedrez, llamado Tumba del Soldado Desconocido. Sobre todo, si hay cámaras de televisión cerca. 

Por no hablar de las cifras mil veces mayores de los civiles muertos del otro lado, que ni siquiera son números claros sino estimaciones. Aproximaciones que nunca alcanzan la indignación de los grandes medios ni la conciencia confortable de los ciudadanos del Primer Mundo, porque los suprimidos pertenecen a razas inferiores, son categorías subhumanas que nos quieren atacar o amenazan con quitarnos nuestro way of life dejando de ser esclavos. Los ataques de los poderosos nobles son tan preventivos que suelen eliminar cincuenta niños en un solo bombardeo sin que provoque discursos ni marchas indignadas con lideres mundiales al frente. Ni siquiera un tímido 6 de enero a favor de la paz y de la justicia ajena.

Los peones y los vasallos medievales no tenían rostros ni tenían apellidos porque no tenían nada que dejarle a sus hijos como herencia. Apenas tenían un nombre y la referencia de dónde habían nacido o a qué se dedicaban, cuando trabajar era signo de vergüenza y, como ahora, signo no necesidad. Para decir que alguien no se puede dar el lujo de un descanso prolongado se dice que es un trabajador. Ser hijo de una familia de obreros es un eufemismo de ser pobre. No es tan grave, porque, como las razas inferiores, los pobres no tienen sentimientos. 

“Los pobres sienten también sus penas,” dice una empleada en La casa de Bernarda Alba, y Bernarda, la pobre aristocrática, responde: “Pero las olvidan delante de un plato de garbanzos”. 

El dolor de quien no está cerca del poder no importa, como no importan cincuenta niños suprimidos por una bomba en un país lejano. Como no importan cincuenta niños enjaulados en un recinto de inmigración. Como no importan los indocumentados pobres y de piel oscura, porque también son criminales que han violado Nuestras leyes trabajando para nosotros como esclavos y robando un salario que ningún esclavo se merece.

En la Antigüedad, los esclavos por deudas se conocían como “adictos”. Eran aquellos que decían, que hablaban en nombre de sus amos. Estaban atados a una servidumbre. Cuando siglos más tarde el invento de la esclavitud hereditaria y basada en el color de piel fue ilegalizado en el siglo XIX, la esclavitud volvió a ser cuestión de adictos. Ahora son pobres atados a una servidumbre por la necesidad de su pobreza, casi siempre hereditaria, como los pobres europeos que antes se vendían a sí mismos por cinco o por diez años como esclavos en Norteamérica. 

Pero los indentured laborers (“trabajadores sin salario”) de hoy no son sólo inmigrantes que deben venderse al bajo precio de la necesidad; también son aquellos que, sin hambre y sin una madre enferma del otro lado de la frontera, deciden vender su palabra a cambio de confort físico y moral. Como los esclavos en la antigua Roma, son “adictos”, no a una substancia sino a los valores, a la moral y a las ideas de sus amos, los millonarios a los cuales debemos agradecer la paz, el orden y el progreso, como en el siglo XIX los negros esclavos debían agradecerles a los esclavistas por la sombra de los árboles, por la lluvia y por la pócima que comían dos veces al día. Como en el siglo XIX, los esclavistas se expandieron con un fusil en una mano, con el discurso de la lucha por la libertad en la otra y con sus adictos detrás.

Como en su momento lo denunciaron el peruano González Prada y el estadounidense Malcolm X, estos adictos (“el buen indio”, “el negro bueno”) son los peores enemigos de la justicia y la liberación de sus propios hermanos. La lengua, que conserva una infinita memoria escondida, también sabe que la palabra lacayo era el nombre de los escuderos alcahuetes de sus amos, codiciosos mercenarios que caminaban detrás de sus amos como los peces remora viajan pegados a los tiburones.

Pero también están aquellos que no han vendido su libertad al precio de la necesidad y se resisten a inocularse el mito de “El país de la libertad” a donde “llegaron de forma voluntaria” y pueden irse, también “de forma voluntaria”, allanando el camino de las remoras y de los adictos. Son aquellos inmigrantes ilegales que ocupan los estamentos más bajo de las sociedades más ricas. Aquellos que deben vender sus cuerpos, pero no venden sus conciencias. 

Muchas veces me han preguntado si no tengo miedo de escribir contra las mafias imperiales desde las entrañas de la bestia, como decía José Martí. Cierto, no es fácil y mucho más ganaría adulando al poder y acomodando mis ideas a mis intereses personales. Pero hay cosas que no las compran ni todos los miles de millones de los nobles modernos. Ahora, si hablamos de coraje, el primer premio se lo llevan los inmigrantes indocumentados. Sobre todo, inmigrantes como Ilka Oliva-Corado. Empleada doméstica, talentosa pintora y escritora, valiente como un barquito de papel en la tempestad, mujer, guatemalteca, negra orgullosa y sin ataduras en la lengua. Una representante digna de los inmigrantes más sufridos en Estados Unidos, expulsados de sus países de origen, despreciados, explotados y deshumanizados por las sociedades que los usan y por las sociedades que los expulsan para luego recibir sus remesas.

 Por Jorge Majfud | 22/01/2022  

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Reino Unido arranca una prueba de la semana laboral de cuatro días

Unas 30 empresas participarán en este proyecto piloto durante seis meses, entre las que se encuentra la multinacional Canon.

Un nuevo proyecto piloto se une a las pruebas similares que han hecho en Islandia, Australia, Nueva Zelanda o en España, que consta con un proyecto impulsado por Compromís en la Comunidad Valenciana y con un proyecto estatal impulsado por Más País.

Durante seis meses, hasta 30 empresas británicas participarán en este proyecto para comprobar las ventajas y las posibilidades de una reducción de jornada laboral a cuatro días sin reducción de salario. Dichas empresas mantendrán los salarios de los empleados exigiendo una productividad del 100% durante el 80% del tiempo.

Además de controlar la productividad, el proyecto trabajará junto a las empresas para medir el impacto en el bienestar de la plantilla, el impacto en el medio ambiente y la igualdad de género

Hasta el momento se han unido seis empresas al programa que pretende empezar en junio de 2022. Los impulsores del programa pretenden que el número de compañías participantes llegue a las 30 antes de la fecha de comienzo. Todas las empresas recibirán un paquete de apoyo que incluye talleres, tutorías, creación de redes y acceso a investigaciones académicas de primer orden, según han explicado desde los promotores. Además de controlar la productividad, el proyecto piloto contará de un equipo de expertos que trabajarán junto a las empresas para medir también el impacto en el bienestar de la plantilla, el impacto en el medio ambiente y la igualdad de género.

El programa piloto se llevará a cabo en colaboración con académicos de Cambridge y Oxford, así como con el Boston College, la campaña británica 4 Day Week y la organización Autonomy.  La empresa Canon Medical Research Europe, con sede en Edimburgo, será una de las empresas que probará la semana de cuatro días entre sus 140 empleados sin reducir sus salarios.

Enero 17/22

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Ética en inteligencia artificial para evitar inequidades, piden UNAM y Unesco

Tiene que ser un desarrollo científico que busque el bienestar de la humanidad

 

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) presentaron la recomendación sobre ética en inteligencia artificial, con la finalidad de que sea un desarrollo científico que busque el bienestar general de la humanidad y no profundice diferencias e inequidades entre personas, culturas y países.

En 2021 los estados miembros de la Unesco adoptaron esta primera norma mundial, un instrumento en forma de recomendación que establece principios y valores para hacer realidad las ventajas de esta tecnología y reducir riesgos.

“La inteligencia artificial juega un papel cada vez más importante en el funcionamiento cotidiano de la sociedad de maneras que frecuentemente no son aparentes (…) y si bien hay muchas áreas donde los beneficios son claros, pero como ha sucedido con otras transiciones tecnológicas, puede exacerbar desigualdades entre las personas y los países”, señaló en un comunicado el coordinador de la Investigación Científica (CIC) de la UNAM, William Lee Alardín.

La presentación de manera conjunta se llevó a cabo a distancia por parte de la Unesco, la UNAM –a través de la CIC–, la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible, el Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH) y la Cátedra de Diplomacia y Patrimonio de la Ciencia.

Respeto a la dignidad

Los valores que se impulsan en la recomendación son: respeto, protección y promoción de las garantías individuales, las libertades fundamentales y la dignidad humana; prosperidad del medio ambiente y de los ecosistemas; garantizar la diversidad y la inclusión; así como vivir en sociedades pacíficas, justas e interconectadas.

"A Dios no le gusta que nadie sufra (...) no creo que Dios, porque yo trate de dejar de sufrir, me vaya a castigar por eso", decía Víctor Escobar, quien murió ayer por eutanasia sin ser paciente desahuciado. En la imagen, las últimas horas con su familia. Foto Afp

Víctor Escobar fue uno de los primeros latinoamericanos en fallecer por eutanasia sin ser enfermo terminal y quiso "abrir una puerta" para que otros accedan a la muerte asistida amparados en una decisión de la justicia de Colombia.

Horas antes de su deceso, el hombre de 60 años celebró que "ganó una batalla legal" de más de dos años para descansar de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica que le impedía respirar por sus propios medios. La diabetes y las secuelas de un accidente cardiovascular agravaron la condición de Escobar y lo obligaron a postrarse en una silla de ruedas.

"Quiero que mi historia se conozca porque abre un hilo para que pacientes como yo, que somos pacientes degenerativos, tengan una puerta abierta a que puedan solicitar su descanso."

Falleció en la ciudad de Cali, bajo asistencia médica, confirmó su abogado en Twitter. En las últimas imágenes se le vio risueño junto a su familia. "Se les estaba obligando a vivir en condiciones que no son dignas contra su voluntad", explicó Mónica Giraldo, directora de la Fundación Derecho a Morir Dignamente, quien agregó que otros tres pacientes no terminales ya accedieron a la eutanasia a raíz del fallo, pero sólo Escobar quiso hacer público su caso.

Según cifras oficiales, al menos 157 personas han recibido la muerte asistida en Colombia hasta octubre de 2021, tras la despenalización en 1997.

En Europa, sólo Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y España legalizaron la eutanasia.

A la fecha, Derecho a Morir Dignamente acompaña cinco casos que buscan la eutanasia en Bogotá

Domingo 9 de enero de 2022

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Walter Tello, sin título (Cortesía del autor)

El mundo al que nos asomamos desde la crisis del 2020 es uno de pensamiento cada vez más débil que extravía la atención de los problemas más urgentes de la humanidad

 

La estupidez siempre insiste.
Albert Camus, La peste

La estupidez no es exclusiva al ser humano. Ya los griegos reconocían que dos de sus daimones estaban dotados de esta característica tan peculiar que invade el mundo como una plaga: la de vivir con ideas equivocadas, obstinadas y autoengañosas así como la incapacidad para pensar y tomar decisiones por cuenta propia y orientar la vida en virtud de ello. Por una parte está Epimeteo, cuyo nombre significa pensar con posterioridad, a quien le fue confiado entregar a cada ser viviente una característica y, al llegar al final, al ser humano, se percató de no haberle reservado ninguna. Tal omisión habla del escaso seso de Epimeteo. Si no hubiera sido por su hermano, el formidable Prometeo, cuyo nombre quiere decir pensar con antelación, y quien dotó al hombre de artes y oficios, además de entregarle el fuego robado a sus hermanos, la humanidad hubiera quedado en un estado vegetativo. Por otra parte, Aristófanes, en su comedia Los caballeros pone al gran Demóstenes a responder a un morcillero que recibió del oráculo la profecía de llegar a ser gobernante. El orador indica al sencillo hombre que debe invocar a Coalemo, el dios de la estupidez:

Eso [de ser gobernante] es tarea facilísima. Haz cabalmente lo que haces. Revuelve todos los asuntos, hazlos morcilla y congráciate siempre con el pueblo endulzándole con frasecillas de cocinero. Las demás condiciones del liderazgo las reúnes: lenguaje indecente, ruin linaje, eres discutidor. Tienes todo lo necesario para la política. Los oráculos coinciden también con el pitico. Así que corónate y haz una libación a la Estupidez (Koalemus). Y ¡a defenderte de ese tipo!

En la mitología escandinava también hay un lugar reservado para un mentecato llamado Hoenir. En el capítulo cuarto de la saga de los Ynglings se narra la guerra entre las estirpes divinas, los Aesir y los Vanir. Este Hoenir, junto con otro dios, Mimir, ambos pertenecientes a los Aesir, fue remitido a los Vanir como parte del intercambio realizado en el pacto para finalizar la guerra.


“La gente de Asaland envió un hombre llamado Hoenir, que pensaron sería adecuado como jefe, ya que era fuerte y de buen aspecto; y con él enviaron un hombre de gran sabiduría llamado Mimir. Por su parte la gente de Vanaland enviaron al hombre más sabio de la comunidad, llamado Kvase. Cuando Hoenir llegó a Vanaheim, inmediatamente fue convertido en jefe y Mimir acudía a él con buenos consejos en todas las ocasiones. Pero cuando Hoenir se encontraba solo en el Thing o en otras reuniones, si Mime no se encontraba cerca de él, y se le planteaba cualquier dificultad, solo respondía de una forma: “Ahora dejen que otros den su consejo”; entonces la gente de Vanaland sospechó que la gente de Asaland les habían engañado en el intercambio de hombres.”

Así que incluso los dioses deben lidiar con esta condición, como dice el poeta Schiller en su drama La doncella de Orleans, al afirmar que la estupidez es aquella mano que traba todas las demás manos que buscan la redención y la elevación. Pero aquí lo que se busca es dar un vistazo no a la sandez divina sino a la humana. El hada Puck, en Sueño de una noche de verano, de Shakespeare, al dirigirse a su rey, no puede dejar de anotar: “¡Ay, señor, qué estúpidos son estos mortales!”.


No es accidental la aparente correlación que parece haber entre lideres y estupidez, pero de allí no se puede inferir que todo líder carezca de inteligencia, aunque se sabe de las consecuencias que trae que un líder sea parte de quienes ostentan la estupidez. El filósofo italiano Carlo M. Cipola (1)desde la devastadora posición que permite la sátira, manifiesta que hay una presencia, indeterminada, que representa con el símbolo E (épsilon) de estupidez en cualquier grupo. La Primera Ley Fundamental de la estupidez, según Cipola, dice:

Siempre e inevitablemente cada uno de nosotros subestima el número de individuos estúpidos que circulan por el mundo.

Para sustentar dicha ley fundamental anota Cipol: “Por muy alta que sea la estimación cuantitativa que uno haga de la estupidez humana, siempre quedan estúpidos, de un modo repetido y recurrente, debido a que: 1. Personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado se revelan después, de repente, inequívoca e irremediablemente estúpidas. 2. Día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.


Ahora bien, ¿es posible definir la estupidez? Los mejores filósofos y escritores se han abstenido de caer en esa tentación. Flaubert decía, en una carta a su amigo Boulhet: “La bêtise consiste a vouloir conclure” (la estupidez consiste en querer concluir); en el mismo sentido Robert Musil, autor de la monumental novela El hombre sin atributos, dice en su ensayo Sobre la estupidez: “..prefiero confesar inmediatamente la debilidad en que me encuentro con respecto a ella: no sé lo que es. No he descubierto ninguna teoría de la estupidez con cuya ayuda se pretendiera salvar al mundo…” (2).


Es decir, adentrarse en los terrenos de la estupidez es “adentrarse en territorios desconocidos sin la coraza que brindan las defunciones y las teorías” (3). Por eso es más fácil describirla que definirla, así sea este un camino sinuoso y tortuoso. Basta con observarla, como decía el juez norteamericano Potter Stewart –refiriéndose a la pornografía–, para identificar la estupidez de inmediato.
Sin embargo, para aquellos que insisten en acotarla de manera precisa, el mismo Cipol, concede, en la Tercera Ley Fundamental (la ley de oro), que:

Una persona estúpida es una persona que causa un daño a otra persona o grupo de personas sin obtener, al mismo tiempo, un provecho para sí, o incluso obteniendo un perjuicio.
Cipol pasa a explicar algo que escapa toda lógica y es por qué personas estúpidas pueden llegar a ocupar posiciones de poder o autoridad. Básicamente esto es posible gracias en que en todo grupo de electores hay, según la primera ley, una fracción E de votantes estúpidos.


Ahora bien, interesa aquí ejemplificar de qué manera la sociedad que tenemos al frente, en especial aquella que despunta a partir de la crisis del 2020, se puede considerar, no solo estúpida sino como intentaremos precisar, una sociedad de la razón estúpida. Para ello bastaría enumerar una serie de comportamientos observados en los últimos tiempos, desde los aparentemente más banales hasta los más peligrosos, y que denotan diferentes grados de falta de sesera.

a) Desinfectar las llantas de un automóvil al ingreso de un estacionamiento.
b) Desinfectar las suelas de los zapatos antes de entrar a un recinto.
c) Desinfectar las bolsas del mercado al llegar a casa.
d) Montarse a un avión con traje antifluido, mascarilla y careta.
e) Obligar a un familiar que viene de la calle a dejar toda su ropa a la entrada.
f) Dejar por fuera de la casa a la pareja que llega de la calle tras una larga jornada por no tener certeza de qué lugares ha frecuentado.
g) Autoaislarse, como un ermitaño, en la propia vivienda o en un lugar remoto, durante meses o años enteros.
h) Obligar a los demás a respirar su propio (y tóxico) dióxido de carbono con el uso de los mascarillas.
i) Tratar de frenar la expansión de un virus, en una sociedad globalizada, mediante el cierre de fronteras.
j) Creer que a una sociedad se le puede confinar al asilamiento prolongado sin prever que esto resulta en un estallido social.
k) Intentar regresar a la antigua normalidad repitiendo todos los vicios del pasado, en los temas médicos, educativos, sociales, políticos.
l) Confiar a los epidemiólogos las políticas públicas de cómo gestionar una pandemia.
m) Creer que las vacunas, en fase experimental, brindan la protección necesaria.
n) Mostrar a los ciudadanos insistentemente en la televisión, por parte de un presidente, cómo lavarse las manos.
o) Atribuir a teorías conspirativas las causas y gestión de la pandemia.
p) Intentar imponer el distanciamiento como norma social.
q) Imponer el cierre forzoso de establecimientos de reunión social, incluidos bares, restaurantes, cines, teatros, estadios, templos.
r) Pretender que es posible exigir un pasaporte de salud para entrar a un lugar público.
s) Intentar convertir en obligatoria una vacuna.
t) Asumir que la responsabilidad por la salud de los ciudadanos es exclusiva de un gobernante y en esa línea atribuirse la imposición de normas restrictivas.
u) Prohibir a los familiares de pacientes hospitalizados acompañarlos en los momentos más críticos y de tener ningún contacto con ellos, incluso en sus momentos finales y hasta, en caso de fallecimiento, de acompañarlos en los procesos rituales de duelo.
v) Dejar a los ancianos solos y aislados.
w) Acatar ciegamente todas las medidas impuestas por más absurdas que sean.
x) Desestimular todas las muestras de afecto entre personas, abrazos, besos y caricias.
y) Creer que las obligaciones están por encima de los derechos y que suspender estos últimos es justificable.
z) Permitir que el miedo sea quien gobierne las decisiones personales, familiares, sociales, nacionales, globales.
aa) Empoderar a los llamados influencers para que impongan patrones de conducta.
bb) Abdicar el derecho a la intimidad, el secreto, la vida privada y la discreción.
cc) Persistir en la alimentación artificial, ultraprocesada, vacía de nutrientes.
dd) Renunciar a pensar apoyándose en dispositivos y aplicaciones que toman las decisiones con base en algoritmos.
ee) Persistir en desconocer que los verdaderos problemas de la humanidad hoy son la desigualdad, la misera, la explotación, el cambio climático, los desplazados.
ff) …

La lista no para allí. La estupidez está presente, como nunca, con nosotros, desde las acciones más sutiles e imperceptibles hasta en las abdicaciones y prohibiciones más ignominiosas. Tampoco es para sorprenderse. La estupidez siempre ha existido, como por ejemplo, cuando los troyanos aceptan de los aqueos el regalo de un enorme caballo de madera, cuando el rey Lear divide su reino entre sus tres hijas, cuando los papas romanos se niegan a escuchar los reclamos de Martín Lutero, cuando las potencias europeas se lanzan a la insensatez de una guerra mundial en 1914, cuando los Estados Unidos se embarcaron en las guerras de Vietnam y Afganistán.


Lo desconcertante, con las conductas descritas arriba, no es que existan sino que se dejen pasar como si fueran normales o hasta deseables. Ignorarlas, desviando la mirada, o aceptarlas, en lugar de retarlas o refutarlas, es renunciar a pensar críticamente bajo la justificación de que obedecen a una lógica.


Cómo explicar lo anterior. Cipol da la respuesta en la Cuarta Ley Fundamental:

Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento y lugar, y en cualquier circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

De nuevo, todos estos comportamientos surgen de “un universo de racionalidad, ciencia, técnica y organización, como menciona Martínez Mellado (4) bajo la apariencia de orden y racionalidad [pero que en realidad conllevan] una enorme carga de estupidez, crueldad, maldad, mezquindad, locura, miseria y brutalidad”. Y lo que parece más desconcertante, es que este universo de la racionalidad excluye el reconocimiento a la emocionalidad del ser humano, a su aspecto desiderativo, a su ser gregario, afectivo, y eminentemente social. El intento de liquidar este aspecto, que es evidencia de una evolución superior del cerebro humano, es una muestra más de los alcances de la estupidez. Como dice Deleuze, “la estupidez es la bestialidad propiamente humana”. Por su parte, Giovanni Papini, afirmaba que para terminar de raíz con la estupidez es necesario cada cierto tiempo formularse la pregunta: “¿Soy un imbécil?”.


No es posible entonces insistir en el postulado cartesiano de que todo ser humano es racional por el solo hecho de pensar. El pensamiento deja de ser algo dado y pasa a ser, según Heidegger, un esfuerzo consciente y deliberado. “El hombre puede pensar en cuanto tiene la posibilidad de hacerlo, mas tal posibilidad no es una garantía de que seamos capaces de realizarla” (5). Es decir, solo se piensa a la fuerza, venciendo la inercia que nos caracteriza. Siguiendo a Martínez Mellado, el pensamiento continuará siendo estúpido mientras nada lo fuerce a pensar críticamente, quedando entonces configurada la estupidez como la ausencia de pensamiento, su impotencia más profunda (6).


Araujo Frías, de la Universidad Nacional de Arequipa, manifiesta, ya en el 2014 (7), que la manera como está siendo gestionada nuestra sociedad parece obedecer a lo que denomina “razón estúpida”. Por ello entiende una desvinculación de la razón y los sentimientos; una forma de pensar que desconoce al ser humano como senti-pensante y que es capaz de vincular razón y emoción, pensamiento y sentimiento. Casi que de manera premonitoria anuncia lo que hoy la humanidad vive desde el 2020, cuando la sociedad se olvida de las características más elevadas y nobles de la condición humana, cuando va en contravía de la afectividad, de la sensibilidad, del decoro como persona. Algo se ha perdido. Una razón estúpida es, en esta misma línea, la que se escuda bajo la capa de la racionalidad, la ciencia y la tecnología para avasallar al individuo en su esencia humana, que comprende su dignidad, sus emociones, sus libertades y su capacidad para autodeterminarse. La sociedad a la que nos asomamos desde el inicio de la crisis del 2020 es una de pensamiento cada vez más débil y que desvía la atención de los problemas más urgentes de la humanidad.


Eduardo Galeano, en El libro de los abrazos, cuenta la siguiente historia:

Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo. A la vuelta contó. Dijo que había contemplado desde arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos. –El mundo es eso –reveló– un montón de gente, un mar de fueguitos. Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tanta pasión que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca se enciende (8).

Pero basta un buen idiota para que con un baldado de agua estúpida apague millones de fueguitos.


Solo queda flotando la duda de Papini. “¿Y si soy un imbécil? … ¿Y si estuviese equivocado? ¿Si fuese uno de aquellos necios que toman las sugerencias por inspiraciones, los deseos por hechos?...Sé que soy un imbécil, advierto que soy un idiota, y esto me diferencia de los idiotas absolutos y satisfechos (9).

1. Cipola, Carlo m. Las leyes fundamentales de la estupidez, en Allegro ma non troppo, Lectulandia, ps.33-64
2. Musil, Robert, Sobre la estupidez, Lectulandoia, p. 9
3. De Warren| , Nicolas, The maturity of stupidity: a philosophical attempt on Flaubert and others.
4. Martinez Mellado, Asunción, Filosofía y estupidez (nota sobre Deleuze)
5. Heidegger, Martin ¿Qué es pensar? P. 9
6. Martinez Mellado
7. Araujo Frías, Jaime, La filosofía como crítica de la estupidez. Revista Fogón de Descartes, Segundo Número, año 2014, ps. 35-48.
8. Galeano, Eduardo Libro de los abrazos, Lectulandia, p.7
9. Citado en https://theconversation.com/que-es-la-estupidez-142471

 

* Escritor, integrante del Consejo de redacción de Le Monde diplomatique, edición Colombia.

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La lucha por la legalización del aborto en Colombia

El aborto en Colombia ha sido despenalizado solamente en tres causales y por ello se encuentra dentro del código penal y no como un derecho fundamental. Por esto se sigue judicializando a mujeres pobres y en su mayoría jóvenes. Ayer estuvo de nuevo en discusión en la Corte Constitucional el libre derecho a la decisión de las mujeres sobre sus cuerpos.

 

En Colombia solo hasta el año 2006 se da un primer paso para la despenalización del aborto. La sentencia C-355 de 2006 permite el aborto bajo tres causales: cuando hay riesgo para la salud o la vida de la mujer embarazada, cuando el diagnóstico fetal es grave, y en casos de violación, incesto o inseminación no consentida. Sin embargo, estas tres circunstancias específicas dejaron a las mujeres expuestas a la estigmatización y el maltrato, incluso a la presión de los católicos en los hospitales públicos.

Además de ser la sentencia C-355 de 2006 una ley injusta se presentan dificultades en su implementación, deja al lucro capitalista del sector privado y de manera clandestina la práctica del aborto, y pone en peligro la vida de las mujeres. Asimismo, esta sentencia puso en el limbo la ley, pues esta entre el derecho fundamental y la penalización. La penalización del aborto requiere ser retirada del código penal colombiano y ratificado el derecho al aborto como un derecho fundamental que permita el libre acceso a la salud, la libertad y la igualdad.

Hoy las mujeres en Colombia trabajadoras, estudiantes, campesinas de bajos recursos deben acudir a procedimientos riesgosos y precarios para abortar, lo que hace desigual el acceso a este procedimiento poniendo en peligro la vida de las mujeres pobres. En declaraciones al diario El País Ana Cristina González miembro del movimiento Causa Justa que hoy interpone acciones jurídicas para la legalización del aborto ante la Corte Constitucional afirma que “El sistema colombiano opera tendenciosamente para condenar a las mujeres que deciden abortar y, en cambio, exonera a los hombres que ejercen violencia contra las mujeres”.

En un informe de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres en Colombia se evidencia que el rango de edad de las mujeres que más acuden al aborto esta entre los 14 y 17 años, y que son más penalizadas las mujeres de las zonas rurales que urbanas, también se observa en este informe que el 42% de las mujeres que abortan son sometidas a violencia de género. Las mujeres que son judicializadas por abortar pagan penas de hasta cuatro años y medio.

La discusión para la total despenalización comenzó ayer en la Corte Constitucional, esto debido a las dos demandas interpuestas, una de ellas por la organización Causa Justa que congrega 45 organizaciones feministas y defensoras de los derechos de la mujer. La Corte se encuentra compuesta por 9 magistrados de los cuales se sabe que 4 están de acuerdo con la despenalización y los otros 5 no se han pronunciado sobre esta decisión, cuatro de ellas mujeres. Se conoce que las ponencias a discutir en la corte fueron presentadas por los Magistrados Antonio José Lizarazo y Alberto Rojas Ríos.

Inadmisible resulta que 9 personas decidan sobre los derechos fundamentales de la mitad de la población colombiana que son mujeres; es evidente la injerencia de la ultraderecha, la derecha y la iglesia católica sobre nuestros cuerpos, llegando a la congelación de la discusión en la Corte Constitucional el día de ayer, aun conociendo las cifras de aborto en Colombia que anualmente es de alrededor 400.000 casos. La Corte Constitucional aplaza el fallo argumentado el impedimento del magistrado Alejandro Linares, lo que para ser aclarado requiere de la elección de un conjuez entre 27 candidatos, eso deja la decisión en manos de ocho magistrados que en caso de presentarse empate deberá de nuevo elegirse un conjuez para aclarar el fallo.

Toda una triquiñuela política que aplaza de manera indefinida la legalización del aborto. Además de las organizaciones feministas, no hay pronunciamiento de sectores políticos de ninguna tendencia pues es una decisión que en Colombia entra en el juego moral de las iglesias sobre todo católica con la que simpatiza la ultraderecha, la derecha y el progresismo.

Es urgente la toma de las calles por parte de las mujeres en Colombia, siguiendo el ejemplo de nuestras compañeras de Argentina que consiguieron arrancar con la movilización la legalización del aborto, y para que la Corte Constitucional de un fallo pronto a favor de la despenalización como parte de la lucha por la legalización del aborto en nuestro país, pero también que sirva para combatir el capitalismo y la ultraderecha, y hacer contrapeso a los grupos católicos próvidas quienes con las pro aborto se manifestaron ayer frente a la Corte.

Compañeras, que la marea verde se extienda y nos contagie en pro de ganar derechos no solo en cuanto a la salud sexual y reproductiva, sino en defensa de nuestros derechos en general.

EDUCACIÓN SEXUAL PARA DECIDIR, ANTICONCEPTIVOS PARA NO ABORTAR, ABORTO LEGAL PARA NO MORIR.

Por Begonia D.Corresponsal en Bogotá

Viernes 19 de noviembre

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Manifestación por la justicia climática en Glasgow el 3 de noviembre, con motivo de la COP26. Francis Mckee (CC BY 2.0)

Solo dos jefes de Estado son menores de 35 años. Nuestra presencia en las instituciones es insignificante y, sin embargo, nuestra generación (y las venideras) son las que más sufrirán los efectos de la crisis climática

La Cumbre del Clima que está teniendo lugar estos días en Glasgow, la COP26, es un momento decisivo para el futuro de la humanidad. Esta conferencia se está desarrollando en el contexto de la denominada “nueva normalidad”, tras los peores momentos de la covid-19. Esta pandemia ha puesto de manifiesto las desiguales (e injustas) consecuencias que tiene una crisis global en diferentes partes del mundo y en las sociedades de cada país. No podemos permitir que suceda lo mismo con la crisis climática. Necesitamos acciones contundentes de manera inmediata. La ciencia lo tiene claro. Y la juventud también.

Del 28 al 31 de octubre tuvo lugar la 16ª Conferencia de la Juventud sobre el Cambio Climático (COY16). Esta conferencia está organizada anualmente por YOUNGO, la red juvenil oficial de Naciones Unidas, junto con multitud de voluntarios y voluntarias, y reúne a jóvenes de todo el mundo en los días previos a la COP. Sus objetivos son crear un espacio de intercambio global, establecer las demandas de la juventud y empoderar y capacitar a los jóvenes para defender estas demandas en las negociaciones.

La Declaración Mundial de la Juventud sobre el cambio climático

El resultado principal de la COY16 es el Global Youth Statement (La Declaración Mundial de la Juventud), un documento que representa las demandas de la juventud global a los líderes políticos de la COP26. Este documento, que ya ha sido firmado por más de 40.000 jóvenes, es el resultado de consultas realizadas a nivel nacional, de una conferencia virtual (vCOY) celebrada en agosto de este año, y de una encuesta online respondida por más de 2.000 instituciones educativas, organizaciones medioambientales y jóvenes individuos provenientes de más de 130 países. Todos estos datos han sido procesados y sintetizados durante el último mes por un equipo de más de 100 jóvenes que hemos dedicado horas y horas, pero sobre todo mucha pasión, energía y entusiasmo. Nuestro objetivo era crear un documento lo más representativo e inclusivo posible, siendo conscientes de que este año muchas personas no han podido asistir personalmente a este evento. Necesitamos más que nunca escuchar todas las voces.

Las más de 70 páginas están estructuradas en torno a quince temáticas diferentes entre las que se incluyen energía, finanzas, agricultura, movilidad o justicia climática. Nuestra principal reivindicación es la necesidad de incorporar la participación de la juventud en los procesos de gobernanza medioambiental y climática, ya que son estos procesos los que determinarán el futuro que vamos a heredar.

Más concretamente, los jóvenes exigimos una actualización de las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (NDCs), de manera que los objetivos establecidos compartan los mismos plazos y aspiren a limitar el aumento de la temperatura media global a 1,5ºC. Esto requiere una eliminación drástica de los combustibles fósiles dentro del mix energético mundial, especialmente el carbón y el petróleo. A su vez, debe haber una transferencia de tecnología y conocimientos a los países del Sur Global, de manera que se asegure un acceso justo a energía limpia.

Con respecto a la financiación, instamos a que los países del Norte Global cumplan su compromiso de garantizar un flujo de financiación climática de 100.000 millones de dólares hacia acciones de mitigación y adaptación adecuadas a las necesidades locales de los países en desarrollo, así como un mayor foco en la subsanación de pérdidas y daños. Como Mia Mottley, primera ministra de Barbados, afirmó el pasado 1 de noviembre “el hecho de no proporcionar la financiación necesaria se mide en vidas y medios de subsistencia en nuestras comunidades. Esto es inmoral e injusto”. La justicia climática es precisamente otra de nuestras principales demandas. Si no queremos dejar a nadie atrás, es imprescindible proteger y promover los derechos humanos e incorporar los principios de justicia, equidad, diversidad e inclusión (JEDI) en la toma de decisiones.

Para alcanzar estos objetivos –y el resto de los que forman parte de la declaración–, es necesario un reconocimiento de la crisis climática como una crisis sociopolítica innegablemente interconectada con otras problemáticas sociales como la desigualdad de género o el racismo estructural. Solucionar la crisis climática requiere una transformación social sin precedentes basada en la cooperación y centrada en el bienestar humano y su prosperidad, y no el crecimiento económico o el poder.

Todas estas demandas fueron presentadas el pasado viernes 5 de noviembre en la COP26 dentro del día del empoderamiento juvenil y ciudadano a varios líderes políticos, entre ellos a Alok Sharma, el presidente de la COP26; Patricia Espinosa, secretaria general de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC); y Nicola Sturgeon, la primera ministra de Escocia. En este evento pudimos situar la importancia de la participación juvenil en el centro del diálogo climático internacional y conseguimos recibir el compromiso de líderes políticos para incorporar nuestras demandas en las negociaciones. De momento solo hemos recibido declaraciones de intenciones, pero ninguna acción concreta.

Estos días hemos visto algunos avances importantes como los compromisos de acabar con la deforestación, o reducir las emisiones de metano al menos un 30% en 2030, o el acuerdo suscrito por 40 países para poner fin a la energía proveniente del carbón. Apreciamos estas promesas, pero no son suficientes.

Las más de 100.000 personas que asistimos a la manifestación del pasado sábado por la justicia climática en Glasgow demostramos que la ciudadanía y la juventud no solo estamos listas para el cambio, sino que lo exigimos. Ahora, en los últimos días de la COP26, es el momento de que los líderes políticos cumplan con nuestras expectativas. Los jóvenes seguiremos presionando, en la COP26 y posteriormente.  

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Por Ester Galende Sánchez / Irene Pérez Beltrán 11/11/2021

Ester Galende e Irene Pérez forman parte del equipo coordinador de la Declaración de la Juventud Mundial.

Nota: El documento completo está disponible en inglés aquí. Las principales demandas políticas han sido traducidas a los otros cinco idiomas oficiales de Naciones Unidas y la versión en español puede encontrarse aquí.

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La ONU declaró que un ambiente limpio, saludable y sostenible es un derecho humano

Frente a las consecuencias innegables del cambio climático, la resolución adoptada por el Consejo de Derechos Humanos insta a los Estados a tomar medidas «rápidas y reales» para el cuidado del ambiente y el pleno ejercicio de los derechos. La OMS también emitió un comunicado crítico en el que pide soluciones urgentes en la próxima COP 26.

El Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró que un medio ambiente limpio, saludable y sostenible es un derecho humano. Lo hizo a través de una resolución impulsada por Costa Rica, Maldivas, Marruecos, Eslovenia y Suiza, que obtuvo 43 votos de apoyo y ningún voto en contra. Sin embargo, Rusia, China, India y Japón se abstuvieron de votar. El Consejo instó a tratar el tema en la Asamblea General y estableció, en una resolución separada, una nueva relatoría dedicada específicamente al impacto del cambio climático en los derechos humanos. La Organización Mundial de la Salud y Amnistía Internacional también emitieron declaraciones que ratifican la perspectiva de derechos humanos ligados íntimamente al respeto a la naturaleza.

El organismo internacional observó que el derecho a un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible está relacionado con otros derechos humanos reconocidos internacionalmente. Los derechos humanos son indivisibles e interrelacionados. En los hechos, la degradación del ambiente daña el ejercicio del derecho a la salud, a la vivienda digna y a la educación, entre otros. Este derecho tiene sus raíces en la Declaración de Estocolmo de 1972. En ese documento, la ONU ya afirmaba que «hemos llegado a un momento de la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo
atendiendo con mayor solicitud a las consecuencias que puedan tener para el medio ambiente
«.

Proteger el medio ambiente, la naturaleza y a las personas que luchan contra el extractivismo

La reciente declaración del Consejo de Derechos Humanos de la ONU alienta a los Estados a que creen capacidades para las actividades de protección del medio ambiente, a fin de cumplir sus obligaciones y compromisos en materia de derechos humanos. Se pide, asimismo, que mejoren la cooperación con otros Estados, el resto del sistema de las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales y regionales, las instituciones nacionales de derechos humanos y las empresas para la implementación del derecho a un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible.

También se les insta a adoptar políticas para el disfrute del derecho a un medio ambiente sin riesgos, limpio, saludable y sostenible, en resguardo de la biodiversidad y los ecosistemas. El documento pone en el contexto de la garantía de los derechos humanos el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, tomando en consideración su carácter integrado y multisectorial. Además, invita a la Asamblea General a «examinar» el tema. El derecho a un medioambiente saludable está reconocido jurídicamente en más del 80% de los Estados miembros de la ONU a través de constituciones, leyes, sentencias judiciales y tratados regionales.

El reconocimiento de esta garantía fundamental por el máximo órgano de derechos humanos es el resultado de décadas de ardua lucha de ambientalistas, activistas, pueblos indígenas, científicos y muchos otros actores de la sociedad civil. Este hito significa también protección para quienes luchan contra los extractivismos y la contaminación. Según datos brindados por la propia ONU, solo en 2020 fueron asesinados más de 200 activistas.

La Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó a los Estados a tomar medidas audaces para dar efecto “rápido y real” al derecho a un medio ambiente saludable. En ese sentido, manifestó su intención de que la medida “sirva como trampolín para impulsar políticas económicas, sociales y ambientales transformadoras que protejan a las personas y a la naturaleza”.

A su vez, destacó que la declaración de este derecho reconoce claramente la degradación ambiental y el cambio climático como crisis de derechos humanos interconectadas. Asimismo, continuó, la medida resalta que los segmentos de la población en mayor situación de vulnerabilidad se ven afectados de manera más aguda. Por su parte, la directora ejecutiva del Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA), Inger Andersen, aseveró que la adopción de la resolución es “un hito decisivo para la justicia ambiental”.

La lucha de la sociedad civil por el reconocimiento del cuidado del ambiente como derecho humano

En la previa de la reunión del Consejo de Derechos Humanos, Amnistía Internacional junto a más de 1100 grupos de la sociedad civil y de pueblos indígenas emitió una declaración pública en la que instaba al organismos de la ONU a reconocer un medioambiente seguro, limpio, saludable y sostenible como derecho humano universal. «Cuando millones de personas sufren hambre y desplazamiento debido a los efectos del cambio climático y la degradación ambiental, está más claro que nunca que la vida y la dignidad humanas dependen de un medioambiente saludable», señalaba el documento conjunto, que también exigió a los Estados miembros que mandaten un procedimiento especial de la ONU sobre derechos humanos y cambio climático.

“Los dramáticos efectos del cambio climático han puesto al descubierto, con una claridad devastadora, hasta qué punto un medioambiente saludable es parte integral del disfrute de todos nuestros demás derechos. Es fácil no valorar nuestro planeta hasta que vemos el costo humano de su degradación: hambre, desplazamiento, desempleo, carencia de hogar, enfermedades y muertes”, afirmó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.

El documento encabezado por Amnistía Internacional denunció que «la falta de medidas de los gobiernos para abordar el cambio climático pese a las acuciantes pruebas científicas podría ser la mayor violación de derechos humanos intergeneracional de la Historia». En ese sentido, consideraron que una declaración internacional «animaría a los Estados que aún no reconocen este derecho en sus leyes nacionales a reconocerlo, y motivaría a otros a reforzar su legislación».

La OMS se pronunció sobre «decisiones insostenibles» contra el planeta y la salud

En el Informe especial sobre cambio climático y salud, elaborado por la Organización Mundial de la Salud y publicado ayer en el marco de los preparativos de la 26.ª Conferencia de las Partes en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, expone el llamado de la comunidad mundial de la salud en favor de la acción climática. De esta manera, el cumplimiento de esos objetivos se vincula expresamente con la garantía derecho humano a la salud, razón más que suficiente para sostener la perspectiva de derechos humanos en las políticas ambientales.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, director general de la OMS, aseguró que «las mismas decisiones insostenibles que están matando a nuestro planeta están matando a las personas». Por este motivo, el organismo sanitario realizó un llamado a todos los países para que se comprometan a tomar medidas decisivas en la COP26 con el fin de limitar el calentamiento mundial a 1,5 °C.

El informe de la OMS se presenta al mismo tiempo que una carta abierta, firmada por más de dos tercios del personal de la salud mundial —300 organizaciones que representan al menos a 45 millones de médicos y profesionales de la salud de todo el mundo—, en la que se pide a los líderes nacionales y a las delegaciones de los países en la COP26 que intensifiquen la acción climática.

En el documento afirma: «La quema de combustibles fósiles nos está matando. El cambio climático es la mayor amenaza para la salud a la que se enfrenta la humanidad. Aunque nadie está a salvo de los impactos del cambio climático sobre la salud, los más vulnerables y desfavorecidos los sufren de forma desproporcionada». Además, sostiene que la contaminación del aire, resultado principalmente de la quema de combustibles fósiles, causa 13 muertes por minuto en todo el mundo.

Por | 20/10/2021

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El Nobel de Economía: la “revolución de la credibilidad”

Para quienes preocupa que los economistas se hayan formado crecientemente en una disciplina en la que tienen poca importancia las evidencias en la construcción del conocimiento económico, la concesión del Nobel de Economía este año es relevante. Se ha premiado a David Card, Joshua D. Angrist y Guido W. Imbens reconociendo una manera de producir conocimiento económico que se liga con intervenciones económicas del Estado para resolver problemas relevantes. Este reconocimiento es una refutación directa de los métodos de la economía convencional y, en consecuencia, de muchas de las leyes económicas que pretendidamente ha establecido el pensamiento económico dominante. Refutación que resulta de “experimentos controlados”, es decir, de estudios basados en información real que permite comparar resultados de cambios en políticas en grupos diferentes.

En el famoso artículo publicado en 1994 en la American Economic Review, Card y Kruger presentaron evidencia que demostraba el efecto de la elevación del salario mínimo sobre el nivel de empleo y los precios. Sus conclusiones refutaron la afirmación de la economía convencional que señalaba que incrementar el salario mínimo conduciría a reducir el nivel de empleo. En ese estudio analizaron información de 410 empresas de comida rápida en Nueva Jersey y Pensilvania siguiendo el aumento al salario mínimo de 4.25 a 5.05 dólares la hora en Nueva Jersey. Compararon lo ocurrido en ese estado y en Pensilvania, donde no hubo incremento salarial, antes y después de ese aumento sobre empleo, salarios y precios.

La revolución de la credibilidad cuestionó la idea de que era posible aislar los efectos de cambios en ciertas políticas a través de sofisticados modelos estadísticos que controlaban matemáticamente otros factores: el supuesto de permaneciendo todo lo demás constante, el ceteris paribus. Este método produce resultados correctos solamente cuando se aceptan los supuestos, es decir, cuando se acepta que el que no cambien las otras cosas es razonable y pertinente. Supuestos que, además, están sostenidos por la propia teoría que se pretende demostrar.

Pese a esta evidente debilidad metodológica, los resultados de las investigaciones econométricas se convirtieron en leyes económicas y, a partir de ello, sirvieron para refutar intervenciones gubernamentales que se proponían reducir la evidente desigualdad en el reparto de los ingresos producidos. El salario podía aumentar sólo en la medida en la que el “factor trabajo” incrementara su productividad. Si los aumentos salariales resultaban de decisiones políticas del gobierno, entonces la teoría económica se usaba para señalar que eso significaría reducciones del nivel de empleo y aumentos de precios y que, en consecuencia, era inconveniente la intervención estatal.

Desde los años 90 del siglo pasado, diversos economistas condujeron estudios que se sostenían en la fuerza del análisis de situaciones reales con información recabada directamente tanto entre empresas como con trabajadores para variables analizadas comparativamente. Se trata de procedimientos muy cercanos a los realizados en experimentos controlados. Este es el importante aporte de Card que junto con Kruger condujo estudios cuyos resultados cuestionaban las leyes económicas establecidas.

El banco central sueco, que otorga el Nobel de Economía, expresó en su razonamiento para otorgarlo a estos economistas “que los experimentos naturales son una rica fuente de conocimiento que ha resultado en un gran beneficio para el conjunto de la sociedad”. En realidad, el aporte va mucho más lejos. Demostraron que la teoría económica se equivocaba al afirmar que todo aumento salarial que no siguiera aumentos en la productividad reduciría el nivel de empleo y elevaría los precios. Pero demostraron algo todavía más importante: que decisiones políticas que aumentaban los salarios mínimos con el fin de reducir la excesiva concentración del ingreso no afectaban negativamente variables fundamentales, como el nivel de empleo y la inflación. Demostraron que era posible, y conveniente, que los poderes públicos intervinieran en los mercados, ya que la “mano invisible” no generaba bienestar, sino concentración del ingreso.

Los economistas galardonados con el Nobel 2021, impulsores de esta revolución de la credibilidad en el análisis económico, con sus aportes impulsan también políticas económicas que se proponen resolver problemas sociales centrales: mejorar las condiciones de vida de los trabajadores a través de aumentos salariales, ayuda a desempleados, apoyo a migrantes y otras. Cuestiones que conforman una agenda progresista, que claramente demanda una economía y unos economistas formados en la convicción de que en las ciencias sociales el análisis empírico es sustento del conocimiento científico

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¿Estados Unidos está experimentando una huelga general no oficial?

Presentamos la última editorial de Robert Reich, exsecretario de Trabajo de Estados Unidos, es profesor de políticas públicas en la Universidad de California en Berkeley y autor de varios libros, además es columnista en el diario británico, The Guardian. Reich no es un izquierdista pero su análisis sobre las huelgas en EE. UU. puede ser de interés a nuestros lectores.

 

En todo el país, la gente se niega a regresar a trabajos de bajos salarios agotadores o abrumadores.


El informe de empleo del viernes pasado del Departamento de Trabajo de EE. UU. provocó una avalancha de titulares sombríos. El New York Times enfatizó el crecimiento de empleos es "débil" y se preocupó de que "los desafíos de contratación que han acosado a los empleadores durante todo el año no se resolverán rápidamente" y "el aumento de los salarios podría aumentar las preocupaciones sobre la inflación". Para CNN, fue "otra decepción". Para Bloomberg, el “informe de empleos de septiembre pierde mucho por segundo mes consecutivo”.

Los medios de comunicación no informaron la gran historia, que en realidad es muy buena: los trabajadores estadounidenses ahora están mostrando sus músculos por primera vez en décadas.

Se podría decir que los trabajadores han declarado una huelga general nacional hasta que obtengan mejores salarios y mejores condiciones laborales.

Nadie lo llama huelga general. Pero a su manera desorganizada, está relacionado con las huelgas organizadas que estallan en todo el país: equipos de cine y televisión de Hollywood, trabajadores de John Deere, mineros de carbón de Alabama, trabajadores de Nabisco, trabajadores de Kellogg, enfermeras en California, trabajadores de la salud en Buffalo.

Los trabajadores estadounidenses, desorganizados u organizados, ahora tienen poder de negociación para hacerlo mejor. Después de un año y medio de pandemia, los consumidores tienen una demanda reprimida de todo tipo de bienes y servicios.

Pero a los empleadores les resulta difícil cubrir puestos.

El informe de empleos del viernes pasado mostró que el número de puestos vacantes alcanzó un nivel récord. La proporción de personas que trabajan o buscan trabajo activamente (la tasa de participación en la fuerza laboral) se ha reducido al 61,6%. También ha disminuido la participación de las personas en sus mejores años laborales, definidos como de 25 a 54 años.

Durante el año pasado, las ofertas de trabajo aumentaron un 62%. Sin embargo, la contratación general ha disminuido.

¿Lo que da?

Otra pista: los estadounidenses también están renunciando a sus trabajos a la tasa más alta registrada. El Departamento de Trabajo informó el martes que unos 4,3 millones de personas renunciaron a sus trabajos en agosto. Eso equivale aproximadamente al 2,9% de la población activa, frente al récord anterior establecido en abril , de alrededor de 4 millones de personas que dejaron de fumar.

En total, alrededor de 4 millones de trabajadores estadounidenses han dejado sus trabajos todos los meses desde la primavera.

Estos números no tienen nada que ver con el fantasma republicano de los beneficios de desempleo adicionales que supuestamente desaniman a la gente a trabajar. Recordatorio: los beneficios adicionales se agotaron el Día del Trabajo.

Los temores renovados de la variante Delta de Covid pueden jugar algún papel. Pero no puede ser el factor más importante. Con la mayoría de los adultos ahora vacunados, las tasas de hospitalizaciones y muertes han disminuido.

Mi opinión: los trabajadores son reacios a regresar o permanecer en sus trabajos anteriores principalmente porque están agotados.

Algunos se han jubilado antes de tiempo. Otros han encontrado formas de llegar a fin de mes además de permanecer en trabajos que aborrecen. Muchos simplemente no quieren volver a trabajos de mierda de bajos salarios, agotadores o abrumadores.

Los medios de comunicación y la mayoría de los economistas miden el éxito de la economía por la cantidad de puestos de trabajo que crea, ignorando la calidad de esos puestos de trabajo. Eso es un gran descuido.

Hace años, cuando era secretario de trabajo, seguía conociendo a trabajadores de todo el país que tenían trabajo de tiempo completo pero que se quejaban de que sus trabajos pagaban muy poco y tenían pocos beneficios, o eran inseguros o requerían horas largas o impredecibles. Muchos dijeron que sus empleadores los trataban mal, los acosaban y no los respetaban.

Desde entonces, estas quejas solo se han vuelto más fuertes, según las encuestas . Para muchos, la pandemia fue el colmo. Los trabajadores están hartos, aniquilados, agotados y agotados. A raíz de tantas dificultades, enfermedades y muertes durante el año pasado, no lo van a soportar más.

Para atraer a los trabajadores, los empleadores están aumentando los salarios y ofreciendo otros incentivos. Las ganancias promedio aumentaron 19 centavos la hora en septiembre y han subido más de $ 1 la hora, o 4.6%, durante el último año.

Claramente, eso no es suficiente.

Corporate America quiere enmarcar esto como una "escasez de mano de obra". Incorrecto. Lo que realmente está sucediendo se describe con mayor precisión como una escasez de salario digno, una escasez de pago por condiciones de vida peligrosas, una escasez de cuidado de niños, una escasez de licencias por enfermedad pagadas y una escasez de atención médica.

A menos que se rectifique esta escasez, muchos estadounidenses no volverán a trabajar pronto. Por eso digo que ya está sucediendo.

Miércoles 13 de octubre

El artículo original en inglés se publicó en The Guardian.

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