Domingo, 18 Septiembre 2016 05:20

En el plebiscito. No hay preguntas mal intencionadas

Escrito por Freddy Santamaría Velasco
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En el plebiscito. No hay preguntas mal intencionadas

¿Está mal construida o elaborada la pregunta para el plebiscito? A saber, ¿Apoya usted el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera? Debemos decir que la pregunta en términos lingüísticos y, por lo mismo sintácticos, está bien compuesta y cumple con las reglas que exige la composición de enunciados tipo pregunta. En la elección dentro de la pregunta, se ha elegido el verbo infinitivo “apoyar” en lugar de “aprobar” –como muchos creían y era la costumbre en anteriores plebiscitos- hay sin lugar a dudas una diferencia que supone por una parte una intención esperada y una acción a desarrollar. Por ejemplo “apoyar” supone desde la RAE favorecer, patrocinar, ayudar, es decir, estar a favor de determinada persona y confiar en ella, supone un compromiso con algo, además de confianza. Por su parte, “aprobar” pide dar por bueno o suficiente algo o a alguien, pretender considerar que algo está bien, darlo por bueno o suficiente. Esto nos lleva a decir que tanto apoyar como aprobar implicar dar por bueno algo, por ejemplo “el acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”.

 

Como vemos bien sea apoyar como aprobar no deslegitiman la construcción lingüística de una pregunta, sigue estando bien formulada pues hace alusión directa a algo que hay que apoyar, es decir el título de los acuerdos “Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”. Entonces para evitar luchas viscerales sobre cuál pudo haber sido el verbo más exacto o adecuado, habría que entrecomillar o poner con bastardilla este título y así todo equívoco alejaría sospechas. El asunto es que no se hizo eso, ni se entrecomilló el título del acuerdo o se puso en otro tipo de título y es allí donde está la confusión. Seguramente se dirá que quien formuló esta pregunta tiene una “mala intención”, es decir, confundir y lograr una respuesta a su favor. Esta podría ser entendida como una técnica utilizada: la percepción persuasiva, en otras palabras, hacerle ver al otro lo que quiero hacerle ver. Con firmeza hay que decirlo: no se puede hablar de “mala intención”, sino en términos morales, porque desde la lingüística y las teorías de los Actos de habla (Austin y Searle) no hay ni mala ni buena intención.

 

Todo tiene una intención y por lo mismo busca un efecto y una acción, en este caso, la pregunta del plebiscito es un “acto de habla directivo” puesto que es un intento para que un oyente realice una acción futura; se expresa un deseo o una aspiración para que los colombianos voten. Es posible que esto lo sabe el que finalmente redactó la pregunta, y ese alguien no es el Gobierno, es un sujeto que tiene una intención, pero eso supone dos cosas: 1) Creer que el oyente no tiene también intenciones 2) Que no sabe leer y que por lo mismo desde aspectos meramente “psicológicos” se decantará por lo que yo deseo que responda. Es decir es fácil de manipular al electorado. Si esto es así, sugiere un grado de subestimación de los electores colombianos, pero no creemos que se piense eso y que se conozca con detalle las filigranas y reglas de tales enunciados. Desde la teoría de los Actos de habla, un enunciado válido y lo que suceda, es decir, la respuesta, cae en el espacio inescrutable, pues como Kant y Goethe advierten, y que se nos olvida a menudo a los colombianos “el corazón del hombre es insondable”.

 

Al tener claro lo anterior, habría que deliberar si en la pregunta hay un asunto moral y político que se pretende lograr y adscribir al elector, esto habría que juzgarlo de parte y parte porque siempre en una proferencia dada hay una intención. Cualquier formulación de la pregunta trae conflicto y a ninguna de las partes le va a gustar. Lo que tenemos es una pregunta con muchas y diferentes intenciones al proferirla. Podríamos preguntarnos finalmente si faltaron algunos elementos de ampliación en la pregunta, como por ejemplo, incluir en el título los actores que suscriben el acuerdo (FARC-Gobierno) y por lo mismo, qué conflicto exacto se busca resolver, si no se debió incluir el sustantivo y además femenino “paz”. Lo anterior llevaría una pregunta mucho más grande y que tal vez se prestará a más confusiones y discusiones que superan el buen uso del lenguaje.

 

*Doctor en Filosofía y Letras (Universidad Pontificia de Salamanca)

Profesor de Filosofía del lenguaje y análisis filosófico.
Docente Universidad Pontificia Bolivariana
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Información adicional

  • Autor:Freddy Santamaría Velasco*
  • País:Colombia
  • Región:Suramérica
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