Raúl Zibechi

 

El escritor y periodista uruguayo explicó en Valéncia los elementos fundamentales que los "pueblos y sociedades en movimiento” ponen en marcha para generar alternativas de vida digna.

 

El domingo 10 de octubre, Raúl Zibechi, periodista uruguayo, pensador y una de las referencias más importantes en el estudio de los movimientos sociales anticapitalistas de América Latina, realizó ante varias decenas de personas, el conversatorio Tiempos de Colapso en el Centro Social La Llavor de Torrent. Invitado por la Coordinación de Luchas contra el Paro, el Empobrecimiento y la Exclusión Social (Baladre), presentó lo que considera los elementos fundamentales que los “pueblos y sociedades en movimiento” ponen en marcha para generar alternativas de vida digna ante el actual colapso global.

Durante su intervención, Zibechi realizó un repaso de algunos de los movimientos autónomos más importantes en el continente americano en la actualidad, como el de la Minga indígena, popular y negra de Colombia; o los movimientos populares del Brasil, señalando alternativas y formas de operar que difieren de lo que los movimientos de izquierda y las guerrillas latinoamericanas planteaban como mecanismos de transformación en el siglo XX o incluso hasta la fecha. Zibechi, doctor honoris causa por la Universidad Mayor de San Andrés en La Paz, Bolivia, prefiere referirse a “pueblos y sociedades en movimiento” en contraposición a la conceptualización occidental de “movimientos sociales” menos arraigados a formas comunitarias y al territorio.

Explicó que en la actualidad, los movimientos que superan la prueba del tiempo y son capaces de crear “otros mundos en los que se vive en dignidad”, son aquellos que trabajan al interior de sus comunidades, pero que también “se esfuerzan por abrirse a otras luchas más allá de su área de acción, para fortalecerse y seguir aprendiendo”. Un buen ejemplo sería la actual Gira por la Vida de las zapatistas por Europa. En las cuales el sujeto político son principalmente mujeres indígenas y niñas. Ya no se trata del típico varón blanco de clase media. La gira zapatista está pensada no para los grandes eventos, sino para pequeñas reuniones, íntimas, en las que los grupos de Escucha y Palabra puedan realmente conocer a las personas de la Europa de “abajo y a la izquierda”, a la “Europa Insumisa” que lucha. Lo interesante es que el neozapatismo viene realizando desde hace más de dos décadas encuentros internacionales para abrirse a otras luchas, siempre dejando claro que no son vanguardia, que no vienen a dar recetas y que de lo que se trata es que “cada quién a su modo” resista.

El uruguayo señaló que de las zapatistas de México y del movimiento de Cajamarca de Perú aprendió, a diferencia de “la propuesta tradicional de la toma del poder, que la lucha no termina nunca y que debe de crearse siempre desde abajo”. Para el estudioso, los pueblos en movimiento han clausurado la vieja táctica de la izquierda revolucionaria de tomar el poder y transformar las cosas desde arriba. En cambio, los pueblos, con la paciencia de un caracol van construyendo entre todas y todos una nueva realidad en la que el poder es dispersado. El zapatismo claramente, pero en general los pueblos en movimiento, no defienden la “lógica de la guerra” de la tradición occidental, más bien se centran en la “construcción de la vida”.

Otro de los elementos novedosos señalados por el periodista es “la fiesta, la alegría, el gozoso compartir” que forman parte importante de lo cotidiano en los nuevos movimientos alternativos y que permite, por ejemplo, sobrellevar la simple monotonía o incluso contextos de violencia muy arraigados. Se trata de lo que el zapatismo denomina la “alegre rebeldía” o cuando el movimiento feminista recuerda la épica frase de la anarquista lituana Emma Goldman “si no puedo bailar, no es mi revolución”. Las sociedades en movimiento, se organizan, cumplen su palabra, practican un fuerte compromiso ético, pero también otorgan un tiempo importante a la fiesta, al compartir.

Finalmente, el autor de Los arroyos cuando bajan (Zambra-Baladre, 2019) sobre el neozapatismo, se centró en lo que considera el corazón de las propuestas alternativas de los pueblos en movimiento. Se trata de un nuevo entendimiento de lo que es la comunidad. “Ante el colapso una nueva forma de relaciones comunitarias son necesarias”. Tradicionalmente, apuntó, “la comunidad se ha entendido como un espacio estable, una institución, en la que los hombres trabajan la tierra”. Pero explicó que este sentido ha sido trascendido en la práctica incorporando nuevas propuestas, como las del movimiento feminista “centradas en los vínculos relacionales, la participación real de las mujeres, los cuidados, la medicina local y la educación”. Señaló que los nuevos movimientos han de comportarse como “arcas que sirvan para substituir el diluvio”. Es decir, los pueblos en movimiento han generado una nueva cultura política, basada en la confianza de los vínculos sociales, que nos pueden servir de faro y concluyó a este respecto que “somos nosotras, los colectivos, los pueblos, las que tenemos la posibilidad de reconstruir la sociedad en colapso”.

Al terminar la ponencia, las y los asistentes se reunieron en pequeños grupos para pensar entre todas en estrategias para fortalecer las alternativas ante el colapso global. Una de las reflexiones que más afloraron fue la necesidad de los cuidados y la fiesta al interior de los movimientos. Se evidenció que las “militancias, cuyo nombre ya nos dice mucho” muchas veces repiten esquemas capitalistas, dejando la relación comunitaria para otros espacios. Por último, las y los asistentes unieron sus manos formando un caracol humano, para pasar finalmente a compartir una paella preparada por las organizadoras del evento.

13 oct 2021 18:43

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Los integrantes del Escuadrón 421 fueron recibidos en una playa del puerto de Galicia por numerosos colectivos españoles, así como por representantes de Suiza, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia e Irán. El encuentro fue festivo, con música y clamores de: "¡Zapata vive, la lucha sigue!" La llegada de la nave La Montaña a las costas gallegas ocurrió el 20 de junio, pero una serie de trámites aplazó que los viajeros tocaran tierra. El objetivo de la gira es visitar numerosos países de Europa. Foto Afp. Armando G. Tejeda, Corresponsal

Madrid. A las 6:10 de la tarde –hora europea–, el Escuadrón 421, integrado por la delegación zapatista que surcó los mares para viajar desde México a este continente, pisó tierra firme en Vigo, uno de los principales puertos de Galicia, donde fueron recibidos con música tradicional festiva, sobre todo gaitas, flautas y panderos, que se mezclaba con los aplausos y gritos de júbilo, en los que se escuchaba "¡Zapata vive, la lucha sigue!"

La misión del EZLN llegó en realidad a las costas gallegas el pasado domingo, alrededor de las 4 de la tarde, pero no pudo desembarcar por varias cuestiones de organización y también burocráticas, entre ellas, la realización de una serie de pruebas para corroborar que entre sus miembros no hay ningún enfermo de Covid-19, y después de que la Guardia Civil española, responsable de vigilar las fronteras marítimas, comprobó que todos los documentos estaban en regla.

A su desembarco en la Playa de Carril fueron recibidos por decenas de simpatizantes de la causa zapatista del Estado español, sobre todo de las organizaciones zapatistas de todo el mundo, aunque las delegaciones más numerosas eran las gallegas, vascas y madrileñas, que viajaron hasta el puerto de Vigo para darles ánimo y fuerza en esta gira que empezaron hace casi dos meses.

También había otras muchas personas que viajaron desde Suiza, Alemania, Italia, Reino Unido, Grecia e Irán para recibirlos en Galicia, donde permanecerán una semana para terminar de tocar tierra después del largo viaje y preparar los actos y las agendas para los próximos meses.

El objetivo de la gira es visitar hasta 30 países de Europa, en la que participan los que hicieron la travesía en barco de vela, entre ellos cuatro mujeres (Lupita, Carolina, Ximena y Yuli), dos hombres (Bernal y Darío) y una persona no binaria (Marijose), que denominan "otroa". A lo largo de las próximas semanas se sumarán otros representantes zapatistas que viajarán en avión desde México.

Después de desembarcar y pisar tierra firme, fueron llevados – siempre rodeados por decenas de simpatizantes que aplaudían y les animaban en todo momento– a una especie de escenario en el que había tres canoas de madera pintadas a mano y que atravesaron el Atlántico, en el que realizaron su primer acto público. Con gritos constantes y enérgicos de "¡EZLN!" y "¡Zapata vive!", los viajeros tomaron por primera vez la palabra en un acto simbólico para rebautizar la comunidad autónoma a la que llegan como "Tierra insumisa".

Lo primero fue que, uno a uno, fueron dando la bienvenida a la delegación proveniente del sureste mexicano. Así lo hicieron los representantes de las redes zapatistas de Alemania, Grecia, Galicia, el País Vasco, Madrid y otros colectivos, como los que defienden y luchan por la erradicación de los desaparecidos en México, los militantes de las organizaciones LGTB o las agrupaciones de lucha "transfeminista", y los defensores de la ecología y el medio ambiente.

Después se realizó la ceremonia en el templete, en el que había un gran letrero que decía "Xira por la vida (gira por la vida, en gallego)" y una bandera del EZLN. En el escenario, con las tres canoas y permanentemente música de gaitas y aplausos, después tomó la palabra el capitán de la embarcación, un ciudadano alemán que celebró la llegada con bien de la delegación e instó a la sociedad europea a "despertar" y "escuchar la voz" de la delegación.

"En nombre de todas las mujeres, niños y otroas zapatistas, declaró que esta tierra a partir de ahora se llamará Tierra insumisa, tierra que no resigna. Y así será reconocida por propios y extraños mientras haya alguien aquí que no se rinda, se venza o claudique", señaló una de las integrantes de la delegación zapatista. Después fueron tomando la palabra uno a uno, para dar las gracias en sus respectivas lenguas”, dijo Marijose, del Escuadrón 421, quien celebró poder compartir sus experiencias rebeldes para decir al mundo capitalista que "otro mundo es posible" y "nunca más un mundo sin nosotros".


 Llegamos

20 de junio del 2021.

  Serían las 06:59 –hora de México- del día 20 de junio del 2021, cuando, desde La Montaña y por entre un horizonte brumoso, se avistó tierra de la península ibérica.  Serían las 09:14:45 cuando el navío fondeó en la bahía de Baiona o Bayona, Galicia, Estado Español, Europa.  De ahí queda cerca, “a tiro de piedra”, la geografía llamada Portugal, y un poco al Noreste se avista Vigo.  [email protected] bien de salud.  Por cuestiones de papeleo y etcétera, La Montaña y el Escuadrón 421 permanecerán aquí hasta, tentativamente, el día martes 22 a las 1700 –fecha y hora de Vigo-, en que se hará el desembarco.  La Guardia Civil del Estado Español abordó la nave, tomó los datos de la tripulación y pasajeros, revisó los pasaportes y realizó el chequeo de rutina.  Sin novedad.  Condiciones climatológicas: nublado, lluvias ligeras pero frecuentes, 15 grados centígrados.

   Al poco tiempo se acercaron varios veleros con compas de la Europa insumisa, para dar la bienvenida… o para comprobar si eran ciertos los rumores que corren por los barrios, campos y montañas del mundo: “los zapatistas han invadido Europa”.

  En tierra, al pie de lo que parece un faro, otro grupo gritaba algo como “¡Nos rendimos!”… Nah, es broma.  Gritan que Zapata Vive, que [email protected], que… no se entiende bien.  Portan pancartas y dibujos.  Hasta donde se alcanza a ver, no hay señales obscenas –lo que puede indicar que no nos han repudiado… todavía-.  Algún desubicado porta un cartel que reza: “Comedor La Palomita Insurrecta. Caldo Gallego, Empanadas Ídem y Xoubas.  Descuentos especiales a [email protected], escarabajos y gato-perros”.  En otro cartel se lee “¡Sáquenme de aquí!”.  Las personas más prudentes usan las pancartas como paraguas.

  El cielo europeo llora conmovido.  Sus lágrimas se confunden con las que humedecen las mejillas –curtidas a sol, mar, angustias y adrenalina-, del intrépido Escuadrón 421.  En sus pasos, en sus miradas, en sus latidos, los pueblos mayas -así dirá la leyenda-, cruzaron el Atlántico en 50 días con sus noches, en su larga y accidentada travesía por la vida.

  Afuera hace frío, pero dentro, en la geografía del corazón, algo como un sentimiento entibia el alma.  En las montañas del sureste mexicano el sol sonríe y, del equipo de sonido, salen alegres las primeras notas de una cumbia.

  Claro, falta el desembarco, el traslado de la delegación aérea, la organización de la agenda, los encuentros,… y la fiesta de la palabra.

  Es decir, falta todo.

SupGaleano.
Junio del 2021.

Fuente: Enlace zapatista

 


 

Desembarcan zapatistas en Vigo y renombran Europa como “Tierra insumisa”

 

Redacción Desinformémonos

 

Ciudad de México | Desinformémonos. En un hecho histórico, desembarcó hoy en Europa la delegación conformada por siete zapatistas, después de navegar durante 50 días. El Escuadrón 421, integrado por Marijose, Lupita, Carolina, Ximena, Yuli, Bernal y Darío, fue recibido en medio de un ambiente festivo en Playa de Carril, en Vigo, Galicia por decenas de activistas.

“A nombre de las mujeres, niños, hombres, ancianos y otroas zapatistas, declaro que el nombre de esta tierra, a la que llaman ahora Europa, de aquí en adelante se llamará: SLUMIL K´AJXEMK´OP, que quiere decir “Tierra Insumisa”.  Y así será conocida por propios y extraños mientras haya aquí alguien que no se rinda, que no se venda y que no claudique” declaró Marijose, mujer trans tojolabal de 39 años, quien fue la primera zapatista en desembarcar.

 

Entre distintas expresiones culturales como música tradicional gallega y danza; mientras la bandera zapatista ondeaba en la playa viguense, arribó entre aplausos y consignas la comitiva. Con mensajes coloridos en mantas donde se leía: “Con los corazones y brazos abiertos y los puños levantados les damos la bienvenida, ¡viva el EZLN!”, y “Europa despierta de tu sueño”, y entre gritos de “¡Zapata vive, la lucha sigue!”, abrazaron la llegada de las zapatistas.

 

 

Activistas de diversos países, que luchan por la defensa del territorio y contra la opresión de los pueblos, por la soberanía alimentaria y en defensa de sus tradiciones, dieron un saludo al Escuadrón 421 en la playa de Carril. “Bienvenidas a despertarnos por una sociedad equitativa, solidaria y digna, por un mundo sin fronteras”, expresaron.

 

 

Las zapatistas dieron un mensaje durante el acto de bienvenida que se realizó en un parque junto a la playa. Yuli, mujer tojolabal integrante del Escuadrón, dijo estar muy contenta y feliz de que su pueblo la nombrara para ir al viaje, “atrás vienen y llegarán muchos más”, compartió. Por su parte, Carolina dio un mensaje en tsotsil; Bernal, en tojolabal; Felipe en tseltal, y saludaron a las activistas. Marijose agradeció a los pueblos zapatistas por enviarlas a hacer ese trabajo, y a ellas porque las “recibieran para compartir nuestra rabia, nuestros dolores, nuestros modos, nuestras geografías, nuestras formas de lucha y también compartir modos de resistencia y rebeldía. Estamos aquí para demostrarle al sistema capitalista que otro mundo es posible. Nunca más un mundo sin nosotras, sin nosotros, sin nosotroas”. 

 

 

Decenas de activistas provenientes de Alemania, Francia, Suecia, Italia, Portugal, Grecia, Marruecos, Brasil, Suecia, Colombia, República Checa, Irán, Cataluña, País Vasco, Suiza y de distintas ciudades de España, se movilizaron para recibir a las zapatistas en las costas gallegas. Organizados en comisiones de salud, comunicación, seguridad, apoyo legal, entre otras, coordinaron el arribo y festejaron la llegada con emoción.

La Asamblea Galega Xira Por La Vida agradeció a los pueblos zapatistas por la iniciativa y el esfuerzo de organizar este encuentro interoceánico entre quienes resisten en defensa de la vida, de la tierra y de la humanidad. Reconoció también la generosidad de la tripulación de La Montaña. “Estamos felices de compartir con ustedes nuestras realidades, nuestros dolores, nuestras esperanzas. Nos gustaría aprender caminando, fortalecer puentes y tejer sueños en esta tierra insumisa”, dijeron integrantes de la asamblea.

“Una vez más las zapatistas nos demuestran que para vencer al sistema capitalista hay que soñar a lo grande, como soñar una montaña cruzando el mar. Reconociendo nuestras diferencias y también las luchas que nos unen. En esta gira por la vida, nos invitan a crear lazos de solidaridad rebelde, los haremos crecer”, señalaron.

La caravana zapatista realizará un recorrido por más de 30 países donde se encontrará con movimientos sociales que luchan por la defensa de su territorio, que se organizan contra el despojo y la violencia, que defienden el derecho a la salud, la vivienda, la educación, entre otros. La embarcación “La Montaña” zarpó el 2 de mayo desde Isla Mujeres, Quintana Roo, y realizó un recorrido inverso al que hicieron los colonizadores hace más de 500 años.

 

 

Cientos de colectivos se sumaron a esta Travesía por la vida después de que el EZLN publicara en octubre del 2020 su intención de recorrer los cinco continentes e iniciar por Europa. Esperan recibir a las zapatistas en sus geografías, desde Vigo y Lisboa hasta San Petersburgo y Atentas, para compartir con ellas la cotidianidad, ilusiones y cariño, para conocer sobre sus luchas y preguntarse cómo vivir en sus comunidades, así como devolver la hospitalidad y los cuidados que les han dado las zapatistas en sus visitas a Chiapas.

“Nos une el que hacemos nuestros los dolores de la tierra: la violencia contra las mujeres; la persecución y desprecio a los diferentes en su identidad afectiva, emocional, sexual; el aniquilamiento de la niñez; el genocidio contra los originarios; el racismo; el militarismo; la explotación; el despojo; la destrucción de la naturaleza, el entendimiento de que es un sistema el responsable de estos dolores. El verdugo es un sistema explotador, patriarcal, piramidal, racista, ladrón y criminal: el capitalismo”, compartió el EZLN en la Declaración por la vida, publicada el 1 de enero del 2021 y firmada por cientos de colectivos y personas de distintos países del mundo.

 

 

Mira la transmisión del desembarco aquí.

 

Con información de la comisión de comunicación de la Gira por la vida y medios libres de Vigo.

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Fuentes: SINC [Foto: Nancy Hopkins en una imagen reciente. / Leonard_Greco_Big]

Entrevista a Nancy Hopkins, catedrática emérita de Biología en el MIT

La bióloga neoyorkina Nancy Hopkins se ha destacado tanto por su investigación del pez cebra para el estudio del cáncer, como por su activismo de género. Ya jubilada, dice que nunca dejará de investigar y ha creado con otras colegas un grupo para ayudar a las mujeres a emprender en biotecnología.

Nancy Hopkins (Nueva York, 1943) comenta en el documental Picture a Scientist que acabó convirtiéndose en una “activista de género radical” en contra de sus deseos. Cuando entró en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) hace casi 50 años, no creía que el hecho de ser mujer fuera a tener un impacto negativo en su carrera.

Sin embargo, esta catedrática emérita de biología molecular y miembro de la Academia Nacional de Ciencias de EE UU, enseguida comenzó a ver cómo sus colegas masculinos recibían mejor trato y tenían más oportunidades. Entonces tomó conciencia de que la infravaloración estaba condicionando su carrera y la de otras mujeres investigadoras.

Aun así, siempre se ha considerado una apasionada de su trabajo. Se casó en segundas nupcias a los 64 años. “Me divorcié de mi primer marido cuando tenía 30 años y no tenía intención de volver a casarme, me veía a mí misma como una ‘monja’ de la ciencia”, comentó con sorna a The New York times en una bonita pieza que este diario dedicó a su boda.

El MIT ha cambiado mucho, pero mirando hacia atrás, veo claramente que no era la institución la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad que aún no estaba preparada para aceptarnos como científicas de alto nivel

Usted es catedrática emérita de biología en el MIT. ¿Cuál es el foco de su trabajo? ¿Continúa investigando?

Nuestra investigación se enfoca en el uso del pez cebra en el laboratorio para estudiar los genes esenciales para el desarrollo temprano, la longevidad y la predisposición al cáncer. Hemos logrado desarrollar herramientas para la investigación del pez cebra e idear un método eficaz de mutagénesis de inserción a gran escala. Con esta tecnología, identificamos y clonamos el 25 % de los genes esenciales para que un huevo de pez cebra fecundado se convierta en una larva nadadora. Estos genes incluían genes conocidos y nuevos que predisponen a los peces al cáncer.

Ya no dirijo el laboratorio porque me he jubilado, aunque creo que los científicos en realidad nunca nos retiramos del todo. Además, sigo trabajando en cuestiones de igualdad de género que afectan a las mujeres en el ámbito científico.

Entró a trabajar en el MIT en 1973. Al principio le costó creer que su género pudiera tener una influencia negativa en su carrera. ¿Era esta institución un entorno hostil para las mujeres?

El MIT ha cambiado mucho, pero, mirando hacia atrás, veo claramente que no era la institución la que era hostil hacia la mujer, sino la sociedad en general que aún no estaba preparada para aceptarnos como científicas de alto nivel. Mi generación de mujeres fue la primera que pudo conseguir trabajo en las grandes universidades de investigación. En aquel momento, no sabíamos que el hecho de que nos abrieran las puertas no era todo lo que se necesitaba para crear un entorno inclusivo.

En el documental Picture a Scientist usted relata varios episodios de discriminación flagrante en su institución, pero cuenta que al principio aguantó y no hizo nada.

Sí, al principio, cuando empecé a sentir esa discriminación por ser mujer, estaba tan sorprendida que no sabía qué hacer. Los posdoctorales me veían más como una técnica que como un miembro de la facultad y por eso me hacían esperar, por ejemplo, para usar mi propio equipo. En aquella época, las mujeres teníamos que ser amables porque si no te tildaban de desagradable y difícil, y te evitaban. Cuando empecé a publicar artículos científicos en revistas, me di cuenta de que también tenía problemas para conseguir el crédito por mis descubrimientos. Pero seguí trabajando y me ascendieron a profesora asociada. Luego, tras conseguir la titularidad, empecé a tener ya problemas muy significativos y decidí actuar. Ya fui plenamente consciente de que me infravaloraban por el simple hecho de ser mujer y que esto estaba condicionando mi carrera y la de otras mujeres investigadoras. Lo peor es darse cuenta, es algo difícil de aceptar.

Al principio soporté cosas como que los posdoctorales me hicieran esperar para usar mi propio equipo o tener dificultades para que mis colegas varones me acreditaran por mis descubrimientos en los estudios 

¿Cuál fue la gota que colmó el vaso?

Creo que fue alrededor de 1990. Iba establecer mi investigación con peces cebra y necesitaba conseguir 200 pies cuadrados [18 metros cuadrados] de espacio en mi laboratorio para instalar las peceras. Así que fui a administración y les dije que era profesora de investigación senior y que tenía menos espacio que algunos investigadores junior. El hombre me dijo: “Eso no es cierto”. Así que cogí una cinta métrica, recorrí el edificio cuando estaba vacío, medí los laboratorios y anoté y coloreé los espacios que tenía cada persona para saber cuánto espacio tenían. Hice también una tabla con todas las sumas, así que me llevó bastante tiempo.

Pensé que así podría demostrar con datos que tenía menos sitio que los investigadores varones. Pero cuando obtuve las mediciones y se las enseñé a la persona encargada de distribuir el espacio, se negó a mirarlas. Y fue entonces cuando me convertí en una ‘activista radical’, supongo que en contra de mis deseos, como cuento en el documental.

Y desde entonces ha estado involucrada en la defensa del avance de las mujeres en la ciencia.

Sí, durante los noventa un grupo de mujeres del MIT empezamos a organizar debates y establecer comités para analizar y combatir la desigualdad. Yo presidí el primer comité entre el 1995 y 1997. En 1999, escribimos un informe, que publicamos en el boletín del MIT. No imaginamos la repercusión que iba a tener. Aún pensábamos que nuestro problema era el de unas pocas mujeres de élite en instituciones punteras que querían hacer ciencia de muy alto nivel. Por supuesto, resultó ser un problema universal. Aquello causó una gran conmoción comenzaron a pedirnos declaraciones a los medios de comunicación y muchas mujeres nos escribieron desde todo el mundo con problemas similares, lo cual ha seguido sucediendo hasta el presente.

Me di cuenta de que las investigadoras senior teníamos menos espacio que los varones junior, así que medí todos los laboratorios cuando no había nadie y lo demostré con datos. Fue entonces cuando me convertí en una ‘activista radical’, en contra de mis deseos 

En 2018 usted y otras colegas del MIT crearon el Boston Biotech Working Group. ¿En qué consiste y cuál es el objetivo?

El grupo lo creamos tres mujeres del MIT, yo misma, Susan Hockfield, expresidenta del MIT e investigadora de neurociencia, y Sangeeta Bhatia, investigadora de ingeniería biomédica, que además ha cofundado y forma parte del consejo asesor de varias firmas de biotecnología. Entre los 39 miembros del grupo, están los principales grupos de capital riesgo, ejecutivos de la escena biotecnológica de Boston, investigadores del MIT, responsables políticos y administradores académicos.

Estamos trabajando para aumentar el número de mujeres que formen parte de los consejos de administración de las empresas de biotecnología y abrir más vías para que las investigadoras funden sus propias compañías.

Este grupo ha publicado un estudio que demuestra con datos la poca representación de las investigadoras del MIT en el sector de la biotecnología.

Nuestro estudio indica que entre 2000 y 2018, las investigadoras del MIT solo participaron en el 9 % de los eventos del MIT relacionados con biotecnología y otras industrias y que si las mujeres emprendedoras hubieran fundado empresas al mismo ritmo que los hombres, habrían lanzado 40 empresas más fuera del MIT en el mismo periodo de tiempo. Así que había que hacer algo para que las cosas comenzaran a cambiar.

Estaba sentada en el pequeño laboratorio en el que trabajaba [tenía 19 años], entró Crick, me tocó los pechos y me preguntó como si nada: “¿En qué estás trabajando?”. Me quedé tan estupefacta y avergonzada que no supe qué decir o hacer

Volviendo al documental Picture a Scientist. Algo que me dejo impactada es el comportamiento de Francis Crick con usted cuando era una joven investigadora en prácticas en el laboratorio de James Watson [Watson y Crick ganaron el Premio Nobel de Fisiología o Medicina por la estructura del ADN en 1962].

Si, bueno, lo que ocurrió fue que Francis Crick vino de visita al laboratorio para dar una charla. Yo tenía 19 años y estaba emocionada porque creía que tanto Watson como él eran genios. Estaba sentada en el pequeño laboratorio en el que trabajaba, entró Crick, me tocó los pechos y a continuación me preguntó como si nada: “¿En qué estás trabajando?”. Me quedé tan estupefacta y avergonzada que no supe qué decir o hacer.

En ese momento, solo me preocupaba que Jim Watson lo viera y que pudiera afectar a mi relación de estudiante-mentor con él —no lo vio, por cierto—. Yo admiraba mucho a Watson y me habría mortificado si lo hubiera visto. Tampoco quería avergonzar a Crick. Quería estar segura de poder interactuar con él científica y socialmente más adelante, sin que quedara ningún residuo de vergüenza. Así que hice como si no hubiera pasado nada.

Además, ¿a quién se lo iba a decir y qué iba a decir?, era una época diferente. El término ‘acoso sexual’ no existía. Ni siquiera yo sabía lo que era.

Un comportamiento así hoy sería inadmisible. Algo se ha mejorado, ¿no?

¡Sí! Ahora es muy diferente. Las mujeres pueden hacer cualquier cosa. Aunque sigue siendo más difícil para nosotras debido a las mayores responsabilidades familiares y a algunos prejuicios de género que aún existen, pero todo es mucho mejor ahora.

Mi generación —tal y como describíamos en nuestro informe de 1999— descubrió cómo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusión, la marginación y la infravaloración de las científicas, y cómo esto conduce a desigualdades en la distribución de los recursos y la compensación para las mujeres. En aquel momento, pedimos al MIT que solucionara estos problemas mediante un seguimiento y una medición constantes, y que luego se ajustara para garantizar la equidad.

Mi generación descubrió cómo el sesgo inconsciente da lugar a la exclusión, la marginación y la infravaloración de las científicas, y cómo esto conduce a desigualdades en la distribución de los recursos y la compensación para las mujeres

¿Cree que las nuevas generaciones de científicas son más exigentes?

¡Claro! Hoy las jóvenes investigadoras piden mucho más. Esperan que la institución ofrezca una cultura inclusiva. No quieren tener que pedir que se les trate de forma equitativa, ni hacer el duro trabajo de señalar constantemente las desigualdades. Quieren cambiar la propia cultura, recompensando a las personas que son grandes científicas y que además saben cómo crear entornos de trabajo inclusivos.

Sin embargo, una de las cosas importantes que hay todavía que cambiar es la equiparación de las responsabilidades familiares entre las mujeres y los hombres que trabajan. También en este caso se trata de una cuestión social amplia y profunda en la que todavía se necesitan muchos cambios.

¿Qué consejo le daría a una joven que quiera dedicarse a la investigación?

¡Hazlo! ¡No lo dudes! Ser científica ha sido el mayor privilegio de mi vida. Es la profesión más apasionante que conozco. Cualquiera que consiga ser científica es una persona afortunada.

La Educación Virtual. ¿Una oportunidad de inclusión social para personas en condición de discapacidad? El caso de la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez.

El presente artículo recoge el análisis de la experiencia asociada a los procesos pedagógicos que recientemente adelanta la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez con población discapacitada en la ciudad de Medellín, en la que participa el equipo interdisciplinario de profesionales e instructores cuya intervención, se ha desarrollado bajo el enfoque de la formación por proyectos.

En tal sentido se aborda el alcance de los procesos de intervención ejecutados en la Institución en el componente pedagógico-ocupacional como producto del cambio que implica, transitar de un modelo de educación presencial a uno de educación virtual debido básicamente a la contingencia suscitada por la rápida expansión del Covid 19 que dio origen, a un estado de cuarentena indefinida en la población.  

Se examinan las estrategias implementadas para dar respuesta a la gestión pedagógica y ocupacional bajo la metodología de proyectos a partir de los esfuerzos formativos desplegados por el equipo de instructores y de profesionales en los programas prelaborales, laborales ocupacionales y de inclusión a la vida laboral de los jóvenes, bajo las directrices del equipo directivo de la Institución.

La ruta de trabajo implementada para adoptar el modelo de educación virtual involucró la ejecución de dos estrategias de especial interés y beneficio para la comunidad educativa:

Estrategia 1: Diagnóstico de Caracterización Tecnológica Se efectúo un diagnóstico del estado del arte en cuanto al uso y manejo de herramientas tecnológicas y condiciones de conectividad que comprendió dos acciones específicas:

  • Una encuesta de caracterización tecnológica dirigida a la población en condición de discapacidad que identificará el estado de disponibilidad de equipos informáticos y las condiciones de acceso y manejo de las herramientas tecnológicas de los aprendices inscritos en los diferentes programas de la formación.
  • Una encuesta de caracterización de manejo de herramientas tecnológicas orientada al equipo de instructores (técnicos, transversales y complementarios) y equipo de profesionales (psicólogos, terapeutas ocupacionales, educadores especiales y trabajadores sociales).

Teniendo en cuenta los resultados de esta caracterización, se procedió a implementar un plan de trabajo dirigido a mejorar las competencias en el manejo de las herramientas tecnológicas de los actores involucrados en la formación (aprendices, equipo de profesionales e instructores) para lo cual, se orientaron diferentes capacitaciones.

De igual forma se realizaron diferentes encuentros para evaluar el alcance del proceso de capacitación y las mediaciones complementarias (ajustes razonables) que se debían adoptar para que los instructores y equipo de profesionales, lograran un manejo adecuado de cada herramienta tecnológica cuyo dominio conceptual y práctico fue transferido a los aprendices.

 

Estrategia 2: Gestión de la Formación Pedagógico-Ocupacional por Proyectos mediante encuentros virtuales.

 

Con el objetivo de orientar una intervención educativa virtual de calidad y con amplia cobertura vinculada al diseño curricular definido en cada uno de los programas, se organizaron equipos de trabajo (educadores especiales, instructores técnicos y terapeutas ocupacionales) que bajo un enfoque de transversalidad e integralidad, estructuraron proyectos formativos de área para cada uno de los grupos que asisten a los encuentros virtuales; favoreciendo así la interacción dinámica entre los conductores de la formación, los aprendices y sus acudientes.  

El alcance de las acciones pedagógico-ocupacionales se puede apreciar a través del indicador de asistencia de los aprendices a los diferentes encuentros programados:

En la semana de pilotaje inicial o de prueba comprendida entre el 20 al 24 de abril, participaron 35 aprendices de 42 inscritos en los programas de Pre laboral (15) y Logística Laboral (20) dando como resultado una asistencia del 83,33%.

En la semana del 27 al 30 de abril, asistieron a los diferentes encuentros 63 aprendices de 102 inscritos en los programas de Pre laboral E (12), Pre Laboral F (15), Logística Laboral (16), Confección Laboral (3), Cocina Laboral (6) y Cocina Inclusión (11) arrojando una cobertura del 61,7%.

Pero ¿qué significado adquiere el indicador de asistencia a los encuentros virtuales de la población en condición de discapacidad inscrita en los programas de la formación ofrecidos por la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez?

En primer lugar la posibilidad de extender un puente para favorecer el reencuentro de los aprendices y sus acudientes con los instructores (conductores e la formación pedagógico-ocupacional) y equipo de profesionales, lo que desato todo tipo de reacciones positivas entre los participantes.

En segundo lugar la metodología por proyectos bajo la cual los aprendices tienen la oportunidad de apreciar y capturar los elementos más significativos de cada taller; ha resultado ser atractiva en el sentido en que ha logrado, movilizar recursos de participación interesantes entre los diferentes actores (instructores, educadores especiales, terapeutas ocupacionales y aprendices), debido fundamentalmente a los dispositivos didácticos desplegados (Caja de herramientas de trabajo diversificado).

En tercer lugar la rápida adaptación al manejo de las herramientas tecnológicas de aprendices e instructores y equipo de profesionales, ha favorecido el alcance de los objetivos de la formación previstos en cada taller lo que a su vez, ha posibilitado una rápida sistematización de los alcances del proceso en Guías Metodológicas y Formatos de Sistematización Pedagógica.

De esta forma la Institución Maestro Guillermo Vélez Vélez está dando respuesta a los retos de Inclusión Social Educativa de importantes segmentos de la población discapacitada en la ciudad de Medellín.

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Viernes, 31 Agosto 2018 07:51

Plebiscitos y movimientos antisistémicos

Plebiscitos y movimientos antisistémicos

Las consultas populares tienen una extensa historia en América Latina. Se han multiplicado en los años recientes, buena parte de ellas organizadas por los movimientos sociales. En algunos casos, para apoyar o rechazar una legislación determinada avanzada por el gobierno o el parlamento. En otros, para fortalecer la posición de los movimientos ante el modelo extractivista. Siempre tienen ventajas y problemas serios.

Uruguay es uno de esos países donde han sucedido una decena de plebiscitos, con resultados muy diversos y hasta desastrosos. Voy a abordar sólo aquellos casos que están directamente vinculados a los movimientos, o sea que no han sido iniciativa de los gobiernos, o que éstos han aceptado por presión de aquellos para zanjar luchas sociales importantes.


En 1989 un amplísimo movimiento popular contra la impunidad llevó a plebiscito la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, o ley de impunidad, con la que el primer gobierno pos dictadura pretendía no juzgar a los militares violadores de los derechos humanos.


La ley había sido aprobada en diciembre de 1989 bajo fuertes presiones del entonces presidente Julio María Sanguinetti, con la excusa de que los uniformados no iban a aceptar ser juzgados y que podían amenazar nuevamente la democracia. Sólo la izquierda se opuso en el parlamento, cuando tenía apenas 20 por ciento de los votos.


Apenas aprobada la ley, un tsunami social recorrió el país. En pocas semanas se formaron más de 300 comités en Montevideo para recoger firmas y derogar la ley. El proceso fue largo y complejo, hubo trampas burocráticas que obligaron a una impresionante movilización social: 30 mil brigadistas recorrieron todas las viviendas del país pidiendo firmas, dialogando con los vecinos y retornando hasta seis y siete veces para hacer efectiva la rúbrica.


Ese movimiento cambió el país y estuvo en la base del crecimiento imparable del Frente Amplio hasta que superó 50 por ciento de los votos. Pero el plebiscito se perdió (60 por ciento votó amarillo, en favor de la impunidad) y la derrota del “voto verde” supuso un batacazo para el movimiento popular del cual nunca se repuso.


Moraleja: las cuestiones éticas no deben someterse a plebiscito, hay que luchar por ellas toda la vida, como nos dijeron en su momento Madres de Plaza de Mayo.


A partir de aquel momento hubo varios plebiscitos, varios de ellos victoriosos, como aquel de diciembre de 1992 que frenó las privatizaciones. Sesenta y cinco por ciento de los uruguayos votamos por anular los artículos más importantes de la ley, caminando a contracorriente del continente donde se expandía una fiebre privatizadora, en particular en Argentina de Carlos Menem. Fue un triunfo importante del movimiento popular, pero a diferencia del plebiscito de 1989, la movilización no generó entramados y redes organizativas duraderas.


En Argentina hubo un plebiscito que cambió la lucha contra la minería a cielo abierto. Sucedió en Esquel en 1993 y fue, según Página 12, “la primera gran derrota de la megaminería en Argentina”(goo.gl/3NWpYi). El movimiento lo inició una comunidad mapuche que advirtió la presencia de la minera en sus territorios. Los vecinos hicieron múltiples reuniones hasta crear la Asamblea de Vecinos Autoconvocados por el No a la Mina.


Las numerosas marchas y asambleas forzaron a la autoridad local a convocar un plebiscito: 81 por ciento de los vecinos votaron No a la mina de oro y plata de Meridian Gold, pese a la campaña de los principales partidos de la provincia, en una ciudad de 30 mil habitantes en la sureña provincia de Chubut. Fue el comienzo de un amplio movimiento nacional contra la minería y el extractivismo que se agrupa en la Unión de Asambleas Ciudadanas, donde participan personas de más de 100 pueblos y ciudades de todo el país.


Un año antes había sucedido algo similar en Tambogrande (Perú) y en los años siguientes hubo decenas de plebiscitos en varios países de la región, entre los que cabe destacar los más recientes realizados en Colombia contra mineras. En Guatemala decenas de municipios han accedido a las peticiones de la población rechazando la minería y otros emprendimientos extractivos.


Llegados a este punto, es necesario sacar algunas conclusiones. La primera es que los plebiscitos pueden fortalecer a los movimientos cuando son convocados bajo su influencia y en las condiciones dictadas por ellos, siempre que no afecten cuestiones éticas, que nunca deben ser sometidas a votación.


La segunda es que siempre que se ha convocado a los habitantes de sitios donde hay emprendimientos mineros o grandes obras de infraestructura (hidroeléctricas, aeropuertos y puertos), la respuesta ha sido invariablemente negativa y esto ha fortalecido la resistencia.


La tercera es quiénes debe pronunciarse. No tiene sentido que todo un país decida lo que se va a hacer en un territorio; le corresponde sólo a la población afectada. En no pocas ocasiones los gobiernos han tomado la iniciativa pero sólo para desactivar resistencias.

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Jueves, 28 Diciembre 2017 05:59

El MST hoy, ayer, mañana, siempre

El MST hoy, ayer, mañana, siempre

El Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) no nació de la nada. ¡Nació de la lucha histórica del pueblo brasileño!

Nació de antecedentes importantes y muchas veces olvidados en ese país sin memoria. Pero ciertamente fue y es, no sólo el más longevo, es decir, el que lleva más tiempo actuando, sino el que más conquistas ha alcanzado en términos concretos y continúa alcanzándolas.

Vamos a hablar sólo de los pasados 60 años de ese país en que la cuestión agraria de la tenencia de la tierra viene de siglos.

Para empezar, conviene recordar que no se puede hablar de lucha por la reforma agraria en Brasil sin citar a Leonel Brizola.

En 1961, cuando era gobernador de Río Grande del Sur (en portugués Rio Grande do Sul), Brizola dio inicio al master, Movimiento de los Agricultores Sin Tierra, que fue el primer paso concreto que se dio, en Brasil, para implantar una siempre esperada reforma agraria.

Brizola venía del campo, de la violencia del campo, de la miseria y de las aberrantes desigualdades del medio rural brasileño. Y eso en un estado rico.

Se había casado con una heredera poderosa, doña Neuza Goulart, hermana de Jango Goulart, una familia de estancieros, es decir, de grandes propietarios rurales.

Para que su apoyo a la reforma agraria fuera comprobable en su estado, Río Grande del Sur, donó 45 por ciento de las tierras que había heredado su mujer.

Fue, claro, un gesto destinado a causar un impacto en la opinión pública. Pero también fue el primer paso de la primera tentativa de reforma agraria implantada en Brasil.

Durante su gobierno en Río Grande del Sur se entregaron 13 mil nuevos títulos a los sin tierra. Poco, tal vez. Pero fue la primera y ejemplar tentativa de implantar una reforma agraria en nuestro país.

Hubo otro antecedente del que no podemos dejar de hablar: las Ligas Camponesas, una especie de asociación de campesinos creada primero en Paraíba y que después se extendió por Pernanbuco –donde tuvo su principal foco–, y también por Goiás y a Río de Janeiro.

Desde 1955 hasta 1964, las Ligas Camponesas tuvieron una intensa actuación en Brasil. En el master gaucho apoyado por Brizola hubo dos líderes, João sin tierra y Jair Calixto, cuya repercusión fue local. Ya en las Ligas Camponesas hubo dos grandes dirigentes que tuvieron repercusión nacional: Gregório Bezerra y, después, Francisco Julião.

Conocí a Julião –que para mi generación era un nombre mítico– en Lisboa, en 1979. Conversamos mucho, aquella primera vez. Y muchas más veces cuando me mudé de España a México, donde vivía en condición de exiliado.

Y después, en Brasil, cuando volvió, amnistiado, de décadas de exilio. Siempre oí de él lo mismo: mientras no haya una verdadera, profunda, reforma agraria, Brasil no existirá.

Decía aquello con la suavidad de quien es cordial y la convicción de los que tienen una fe insuperable e inquebrantable.

Pues bien, el MST supo apoderarse de esa herencia esencial y avanzar, avanzar mucho. Hoy, es uno de los movimientos sociales más activos y significativos no sólo de Brasil o de América Latina, sino del mundo.

Su raíz está donde debería estar: en los sin tierra, en los que reivindican tierras para plantar, para producir. Para vivir. Para ser lo que deberían ser desde siempre, desde sus raíces más ancestrales, si Brasil no fuese un país de desigualdades e injusticias aberrantes.

A lo largo de su historia, el MST ha establecido parámetros nuevos para la lucha por la tierra, por la reforma agraria, todos ellos olímpicamente ignorados por los grandes medios oligopólicos de comunicación y, muchas veces, por los gobiernos siempre conchabados con uno u otro lado de la moneda, los latifundios.

El MST tiene cooperativas innovadoras en el sistema de plantación agroecológica y la única cooperativa de América Latina que produce semillas de hortalizas agroecológicas. Es el mayor productor latinoamericano de arroz orgánico. Existe una fenomenal escuela –me refiero a la Florestan Fernandes, creada a raíz de las donaciones de Sebastião Salgado, José Saramago y Chico Buarque–, que era una escuela nacional y ahora es latinoamericana e internacional, por la que pasan estudiantes de todo el mundo. La misma que la policía de los golpistas quiso invadir en noviembre de 2016. Uno de los motivos de orgullo, por lo que sé, del MST es que está usando el método Yo, sí puedo de alfabetización de adultos, y ahora está ayudando al gobierno de Maranhão a combatir el analfabetismo por allá. Existen un sinfín de ejemplos ejemplares, valga la redundancia, y de iniciativas que señalan y prueban la viabilidad de las acciones positivas.

Todo eso se le oculta a la opinión pública por parte de un conglomerado de medios de comunicación que intentan defender, a cualquier precio, un escenario injusto, aglutinador, inmoral e indefendible. Así están las cosas.

Sin embargo, el MST va más allá, mucho más allá, de ocupar y de reivindicar tierras y exigir, con justicia absoluta, una reforma agraria que por lo menos intente disminuir las aberraciones de la propiedad rural en Brasil.

He estado en ocupaciones, he estado en tierras conquistadas al amparo de la ley, he estado en el sueño alcanzado por los abandonados de siempre.

No, el MST no es sólo un grupúsculo de alucinados que invade tierras ajenas. Eso es lo que dicen los grandes medios de comunicación, los periódicos, las revistas, las redes nacionales de televisión y radio.

El MST, además de devolver la dignidad a los pobres de la tierra, desarrolla, de verdad, una especie de proyecto de vida, de nación. Muchas de sus cooperativas, vale la pena reiterarlo, podrían servir de modelo de transformación de la estructura actual de producción rural. Y, claro, de la convivencia en sociedad.

A estas alturas de la vida me considero un señor mínimamente respetable: nací en 1968. Vengo de una generación que se lanzó por todos sus sueños, que en determinados momentos sintió que podía tocar el cielo con las manos, que en otros pensó que había conseguido, al menos, rozar ese cielo.

Entiendo que ese país que me ha tocado en la lotería de la vida, Brasil, país inmenso y dolorido, jamás llegará siquiera a comenzar a ser lo que puede y debería ser, mientras la cuestión de la tierra siga como está.

Continúa siendo inadmisible, para mí, que tan pocos mantengan intocables en sus manos semejante cantidad de tierra. Incomprensible.

Esta es la primera injusticia, la más injusta de todas, la cuna de nacimiento de todas las demás.

No sé, de verdad, si en la cuestión de la tierra está la raíz de todos nuestros males. Pero sé, de verdad, que en esa cuestión está una de las raíces. Tal vez la más profunda de todas. Tal vez.

Y es en ese punto, en ese aspecto, en el que veo la acción principal, la más profunda, del MST.

No en las ocupaciones (en la inmensa mayoría de las veces justificada), no en los gestos más espectaculares, sino en su acción cotidiana, en la formación, en la concientización, en fin, en la siembra de un país posible, aquel mundo que, en palabras de Eduardo Galeano, pueda ser la casa de todos, y no la casa de unos pocos, esos pocos que son los beneficiados de siempre, en detrimento de la inmensa mayoría de los abandonados, los olvidados de siempre.

 

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Martes, 18 Abril 2017 19:18

La experiencia de la solidaridad

La experiencia de la solidaridad

La solidaridad no es sólo la respuesta a un problema individual, sino al problema social de convivir con muchas otras personas, en un mismo territorio. Es, pues, la condición necesaria para que nuestro mundo sea vivible, porque ella es el vínculo que une a las personas entre sí y con todo lo que las rodea. Descubrir ese vínculo supone revisar maneras inadecuadas de pensar, y el autor propone una manera de hacerlo. Mediante la formación de la propia conciencia, con el apoyo de la ciencia, de la ética y del deseo inteligente de progreso personal, es posible crear un ambiente favorable a la cooperación entre los habitantes del mismo espacio y disminuir los conflictos que afligen a diario la convivencia humana.

 

Edición 2016. Formato: 11,5 x 17,5 cm, 122 páginas.
P.V.P.: $ 17.000, ISBN: 978-958-8926-33-9

 

Adquirir libro:

La experiencia de la solidaridad

Mantener la unidad de la izquierda de manera progresista y eficaz. Lecciones desde Grecia y España

 

La experiencia de Syriza pesa en la conciencia colectiva de la izquierda europea. Es importante que aprendamos de esta experiencia y resurjamos más unidos, progresistas y eficaces en la tan apremiante como necesaria consecución de una agenda paneuropea humanista.

 

En enero de 2015 fuimos elegidos para enfrentarnos al catastrófico «programa» griego de la troika y, al hacerlo, reiniciar Europa. Pocos meses después, nuestro Gobierno fue derrotado y peor aún, Syriza fue dividida en tres grupos: aquellos que permanecieron en el Gobierno, junto a Alexis Tsipras; aquellos de nosotros que permanecimos políticamente activos, pero que dejamos Syriza; y un grupo más grande, gravemente herido, que se fue a casa demasiado decaído para seguir luchando.

 

No es la primera vez que la derrota de la izquierda causa escisiones, divisiones y tristeza, incluso conflictos fratricidas. Hay dos maneras de evitar esto. Una es ganar, y, por consiguiente, evitar las repercusiones de la derrota. Sin embargo, aunque tengamos que hacer lo necesario para ganar, es imperativo que sepamos cómo evitar una guerra civil en la secuela de las batallas perdidas.

 

Más adelante volveré sobre lo que necesitamos hacer para ganar, pero en primer lugar siento la necesidad de compartir algunas de las lecciones, arrepentimientos y orígenes de la derrota de Syriza del último verano.

 

En la noche del referéndum del 5 de julio de 2015, Alexis Tsipras y yo discrepamos sobre lo que debíamos hacer. ¿Debíamos interpretar el 62% de votos a favor del OXI (no) como el coraje para llevar nuestro enfrentamiento con la troika aún más lejos? ¿O debía el primer ministro, en cambio, forjar una alianza con la oposición protroika para rendirnos a las demandas de los acreedores?

 

Existían poderosos argumentos en ambas partes, pero este no es el lugar para relatarlos. Claramente discrepamos y, como resultado, decidí abandonar el Gobierno, incapaz de apoyar la decisión del primer ministro. Sin embargo, en ese momento, mi mayor preocupación fue evitar que dicho desacuerdo fragmentara a nuestro partido y dividiera a nuestra gente.

 

Para prevenir que el desacuerdo se tradujera en una división, presenté la siguiente propuesta: que ambas partes del debate reconocieran que la otra parte contaba con razones de peso a su favor. Que reconociéramos que se trataba de una decisión verdaderamente difícil (tanto para Alexis como para mí), lo que, por definición, significaba que nuestras decisiones opuestas eran igualmente bien intencionadas, igualmente defendibles e igualmente de izquierdas. De esta manera, pronuncié un discurso en el Parlamento implorando a todos nuestros diputados en la Cámara y a sus simpatizantes fuera de ella para respetarnos los unos a los otros (aceptando que cada bando tenía sus razones) y que éramos compañeros que simplemente discrepaban.

 

Mi exposición, inicialmente, pareció encontrar suelo firme. Mi sucesor en el Ministerio de Finanzas, Euclid Tsakalotos, usó la misma línea de argumentación tanto en el Parlamento como dentro del partido. Cuando menos, nuestro discurso pretendía mantener al partido unido a pesar del fuerte desacuerdo en nuestra actitud hacia la troika y la oposición estaba frustrada por: (A), la decisión de la dirección de expulsar de Syriza a cualquiera que votara a favor del nuevo memorando y (B) la decisión de muchos compañeros de formar el partido Unidad Popular en oposición a Syriza.

 

A pesar del fracaso de nuestro discurso unificador, que llevó a Syriza a una división en tres partes, todavía creo que el mismo tiene mucho valor para la izquierda, tanto dentro como fuera de Grecia. Sigo convencido de que la izquierda debe aprender a preservar la unidad a pesar de un fuerte desacuerdo interno en cuanto a lo que su Gobierno debe o no debe de hacer. Ningún sector del partido debe nunca imponer su punto de vista al otro con la amenaza de una expulsión. Y ningún sector debe poner como condición a su participación en la coalición, que sus opiniones prevalezcan sobre aquellos que discrepan.

 

Volviendo ahora la cuestión de cómo evitar la derrota, la experiencia de Syriza muestra lo crucial que es que la dirección y el partido acuerden de antemano dónde están las líneas rojas colectivas. Cuando me uní a Alexis Tsipras y a Syriza pensé que teníamos un entendimiento sobre tres de esas líneas rojas, los tres requisitos mínimos para permanecer en el gobierno:

 

.Lograr una importante reestructuración de la deuda.

.Contener la austeridad (es decir, reducción en el objetivo principal de superávit al 1,5% del PIB)

.Recuperar la soberanía nacional sobre las privatizaciones.

 

También teníamos un acuerdo para imponer una quita a los bonos del Gobierno griego en manos del Banco Central Europeo si éste cerraba nuestros bancos para forzarnos a ir más allá de nuestras tres líneas rojas. Y que, si ocurría lo peor de lo peor, dimitiríamos antes que cruzarlas. Claramente me equivocaba, mientras la troika estaba en lo cierto: aquellas tres líneas rojas no eran «reales».

 

Pese a lo que publicaron algunos medios, estos desacuerdos en ningún caso me llevaron a alimentar divisiones. No apoyé a la escisión de Syriza en las elecciones en Grecia porque si bien sabía que eso les llevaría al parlamento, también era consciente de que pondría en peligro la mayoría de Tsipras. Siempre he pensado que las divisiones no son el camino y en las elecciones es donde más se evidencia ese error.

 

Mirando hacia el futuro, hacia las elecciones generales españolas del próximo 26 de junio, es crucial que Unidos Podemos no cometa el mismo error respecto de la troika. Que su dirección trabaje plenamente sobre cuáles son sus líneas rojas. Y que le diga al electorado español cuáles son, atándose a ellas como Ulises se ató al mástil del navío para prevenir que fuera encandilado por el canto de las sirenas. Por encima de todo, Unidos Podemos debe señalar a los posibles socios de coalición, y al Eurogrupo, que estas líneas rojas no son negociables. Todo lo demás lo es, pero no las líneas rojas aceptadas en común (sean las que Unidos Podemos decida que sean).

 

El pasado año en Grecia estuvimos en lo cierto al proclamar que «la esperanza se acercaba». Este año en España, la izquierda acertará si puede pasar de «Podemos» a «Hagámoslo» unidos. Lo que ahora deben hacer es explicar claramente qué es ese «lo», comprometerse a respetar las líneas rojas comunes de la coalición hasta el final y, pase lo que pase, procurar que sus filas permanezcan unidas, incluso cuando los desacuerdos internos sean fuertes.

 

*Economista y exministro de Finanzas de Grecia

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Una celda de aislamiento en la prisión de Riker's Island, en Nueva York.

 

Five Omar Mualimm-ak 
 

Five Omar Mualimm-ak estuvo incomunicado durante cinco años y ocho meses. Previamente, le habían diagnosticado trastorno bipolar pero durante todo el tiempo que pasó en la celda de aislamiento no pudo tomar todos los medicamentos y su salud mental se deterioró; alucinaba y oía voces.

 

"Recuerdo que cuando entré en la celda me sentí como si cruzara un puente y llegase a un mundo completamente distinto. Lo primero que pensé es que si me pasaba algo, nadie se enteraría. Si cuando te traen comida no te la comes toda, lo mejor que puedes hacer es tirarla por el inodoro, porque si ven que dejas comida te castigan con una "hogaza"; un trozo de pan con col podrida y que te provoca diarrea. No quieres que te den el pan porque si no te lo comes, te dan más pan como castigo por no haber comido el pan.

 

En una ocasión, una mosca se coló en la celda y empecé a hablar con ella: ¡Hola! ¿Cómo te va? Me pasé todo el día intentando matarla, –era una actividad–, y al final terminamos jugando a pilla pilla. Al final, me cansé de jugar y me tumbé. La mosca se puso en mi hombro y le pregunté: ¿Ya no juegas? Y la atrapé. Luego, ya no quise que se fuera de la celda así que tapé el agujero de la puerta para que no pudiera salir. El resultado fue que los guardas desconfiaron de mí y me hicieron salir de la celda para inspeccionarla, y la mosca se escapó. Me emociono cuando pienso en la mosca de mi celda".

 

 

Dolores Canales

 

Dolores Canales entró en la cárcel a los 18 años y pasó los primeros nueve meses en régimen de aislamiento. Desde su celda solía dirigir a los demás prisioneros; los animaba a vestirse "para la cena" con las sábanas de sus camas y cantaban al unísono. El hijo de Dolores ha pasado los últimos 14 años de su vida en régimen de aislamiento.

 

"Cuando te sacan de tu celda para aislarte lo hacen sin avisarte. Es decir, intentan pillarte por sorpresa. Tienes la sensación de que el mundo se resquebraja bajo tus pies.

 

Tan pronto como entré en la celda de aislamiento me sentí lejos de todos. Es como llegar a un país extraño y no hablar el idioma. Cada vez que sales de la celda para ducharte, te desnudan por completo y también te esposan, y solo entonces te acompañan hasta la ducha; el guarda que te acompaña puede ser un hombre o una mujer.

 

La puerta de la celda tiene una ventanilla de vidrio transparente. Se supone que no debes taparla, pero como no tenía intimidad y los guardas caminan por el corredor, siempre tapé mi ventana. En verano hace tanto calor que tienes la sensación de que tu cabeza va a estallar. Probablemente, pases mucho tiempo tumbado en el suelo, intentando aprovechar el poco aire que se cuela por debajo de la puerta. En invierno, hace un frío glacial.

 

Los prisioneros en régimen de aislamiento participábamos en sesiones de canto. Nos poníamos cerca de la puerta y cantábamos al unísono. Solíamos cantar Respeto ( Respect, de Aretha Franklin) bastante a menudo. Conservo la costumbre de cantar en voz alta. En muchas ocasiones, me arreglaba para la cena a pesar de que sabía que no podría salir de la celda. Decía: 'Vamos chicos, nos vestiremos con nuestras sábanas', y así salíamos de la rutina.

 

Mi hijo ha pasado los últimos 14 años en la cárcel, en régimen de aislamiento. Es lo más duro que me podía pasar porque sé lo que siente".

 

 

 

Steven Czifra

 

Steven Czifra estuvo aislado en una celda cuando era menor. Fue condenado a diez años de cárcel por un crimen que cometió a los 13. A los 30 le dieron la libertad condicional; de los 17 años que pasó en la cárcel, 8 estuvo completamente aislado del resto de reclusos.

 

"De los ocho años que estuve en régimen de aislamiento, solo puedo recordar unos pocos días, porque todos eran igual. El aburrimiento que sientes cuando estás incomunicado es completamente distinto al aburrimiento que puedas sentir en cualquier otra situación. Si te aburres cuando estás en una celda de aislamiento significa que ya has agotado todos tus recursos: ya no sabes cómo combatirlo así que ya no te aburres sino que te desesperas; te desesperas porque sabes que no hay solución.

 

Puedes oír el ruido de las luces y ver el color de las luces; si son amarillas. Pero cuando ya hace cinco años que las ves quieres arrancarte los ojos. Te arrancarías los ojos o las orejas por el ruido de las luces o del ventilador, que nunca se para, nunca.

 

No me percaté del profundo impacto que me había causado esta experiencia hasta que tuve una relación y empecé a convivir con esa persona. No dejaba que mi pareja tocara muchas partes de mi cuerpo, durante cinco años ni siquiera me podía tocar...e incluso ahora no me gusta que me toque, a menudo me encojo cuando me toca. Me encojo, literalmente, cuando me toca. Eso es lo que hay".

 


Johnny Pérez

 

En total, Johnny Pérez pasó tres años en una celda de aislamiento; llegó a pasar 13 meses seguidos en una celda de estas características.

 

"Cuando tenía 21 años me detuvieron tras un atraco. Me condenaron a 15 años de cárcel. Al cabo de pocos meses, empecé a consumir drogas. Me castigaron y pasé 90 días completamente aislado.

 

Cuando estás en régimen de aislamiento, cada informe de mal comportamiento supone que pasarás más días en esas condiciones. Es bastante frecuente el caso de alguien que tenía que pasar un año en una celda de aislamiento y terminó pasando cinco, seis, siete años en esa caja porque fue enlazando castigos por mal comportamiento.

 

La primera vez que entras en la celda, te parece que está demasiado vacía. Probablemente tendrás una ventana pero no te permitirá ver el exterior. Las paredes suelen estar pintadas de un color gris deprimente. Probablemente no te darán material de lectura. Lo único que podrás hacer es pasar muchas horas sentado en silencio, en completo silencio; un silencio tan absoluto que puedes oír los latidos de tu corazón. Es una sensación de estrés continuo que te desborda. Cada segundo que pasas en esa celda, es un ataque a tu alma.

 

A veces, solo quería oír una voz humana, y gritaba, cantaba o "rapeaba", incluso me inventé un amigo imaginario y hablaba con él para distraerme. En alguna ocasión llegué a preguntarme si había perdido la cordura. Perdí la noción del tiempo y ya no sabía qué día de la semana era. Uno de mis peores temores era que si perdía la noción del tiempo también perdía la cuenta de los días que me faltaban por salir de allí.

 

También me aterraba la idea de que decidieran no darme más comida. Estaba paranoico. Si la comida se demoraba diez minutos, automáticamente pensaba lo peor, algo así como: Confirmado, ahora nos van a matar de hambre".

 

Traducción de Emma Reverter

 


 

 

Hay unas 100.000 personas en celdas de aislamiento solo en Estados Unidos

 

El régimen de aislamiento consiste en apartar a personas en celdas cerradas entre 22 y 24 horas al día, prácticamente sin ningún contacto humano, durante periodos de tiempo que van de días a décadas. Pocos sistemas penitenciarios usan ese término; hablan en su lugar de "segregación" carcelaria o ubicación en "alojamiento restrictivo". Como se puede hacer por razones punitivas, disciplinarias o supuestamente protectoras, los nombres varían. Sea cual sea la terminología, la práctica implica una intención deliberada de limitar el contacto social durante un periodo de tiempo determinado o indeterminado.

 

 

¿Cuántas personas están bajo este régimen?

 

El número de personas en aislamiento en Estados Unidos es muy difícil de determinar. La falta de información fiable se debe a las diferencias entre unos Estados y otros y a las limitaciones en la recopilación de datos y en la idea de qué constituye un régimen de aislamiento. Dicho esto, las estimaciones disponibles en este momento apuntan a que entre 80.000 y 100.000 personas encarceladas están retenidas bajo algún tipo de aislamiento.

 

En 2015, el Programa de Interés Público Arthur Liman, de la Facultad de Derecho de Yale, y la Asociación de Administradores Penales Estatales publicaron un informe que indicaba que entre 80.000 y 100.000 personas estaban en alojamiento restrictivo en las cárceles estatales en 2014. Esa estimación es una extrapolación de datos obtenidos de 34 Estados, que acogen al 73% de todos los reclusos. El estudio encontró a más de 66.000 personas en régimen de aislamiento. Esta cifra no incluye las cárceles locales de corta estancia ni los centros de menores, los militares o los de inmigrantes. La duración de los periodos de aislamiento va de algunos días a varias décadas, pero hay pocos datos precisos.

 


¿A quién se recluye en régimen de aislamiento?

 

Los hombres y mujeres encarcelados pueden ser recluidos en aislamiento completo durante meses o años no solo por actos violentos, sino también por contrabando, por dar positivo en pruebas de drogas, por ignorar órdenes o por blasfemias. Otros han acabado bajo ese régimen por tener enfermedades mentales no tratadas, ser niños con necesidades de "protección", ser gay o transgénero, ser musulmanes, por sus ideas políticas o por haber denunciado violaciones o maltrato por parte de funcionarios de prisiones.

 

Los periodos de aislamiento se basan en acusaciones impuestas, adjudicadas y aplicadas por funcionarios de prisiones con poca o ninguna supervisión exterior. Muchos sistemas penitenciarios tienen un proceso de audiencia, pero a menudo eso es solo simbólico. Los funcionarios hacen de fiscal, juez y jurado al mismo tiempo, y pocas veces se permite que los reclusos tengan representación legal.

 


¿Cómo son las condiciones?

 

La vida en aislamiento supone estar hasta 24 horas al día en una celda. Las personas retenidas bajo ese régimen en las prisiones federales, por ejemplo, suelen pasar dos días a la semana en completo aislamiento y 23 horas diarias en su celda los cinco días restantes, con una hora en el exterior para hacer ejercicio. Esa actividad física la suelen desarrollar solos en una sala de ejercicios o en un espacio vallado. A algunos prisioneros se les escolta esposados a la ducha, mientras que otros tienen duchas en sus celdas. Pueden no permitirles salir de estas para recibir visitas o para hacer llamadas telefónicas.

 

Las celdas de aislamiento suelen medir unos 2x3 metros. Algunas tienen barras, pero es más frecuente que tengan puertas firmes de metal. Las comidas les llegan por ranuras de esas puertas, al igual que cualquier comunicación con el personal de prisión. Dentro de esas celdas, viven en inactividad forzosa, puesto que les niegan la oportunidad de trabajar o asistir a actividades de la prisión. A veces les prohiben tener televisión, radio, obras de arte o incluso leer en sus celdas.

 


¿Cuáles son los efectos psicológicos?

 

Un estudio realizado a partir de numerosas entrevistas con personas detenidas en las unidades de seguridad de la cárcel de Pelican Bay, en el norte de California, halló en 1993 que el aislamiento induce un trastorno psiquiátrico caracterizado por hipersensibilidad a los estímulos externos, alucinaciones, ataques de pánico, déficits cognitivos, pensamiento obsesivo, paranoia y muchos más problemas físicos y psicológicos. La evaluación psicológica de los hombres en situación de aislamiento en Pelican Bay indicaba altos índices de ansiedad, nerviosismo, reflexión obsesiva, ira, fantasías violentas, pesadillas, problemas de sueño, mareos, sudor de manos y palpitaciones del corazón.

 

El doctor Craig Haney, en su testimonio frente al Comité de Seguridad Pública de la Asamblea de California en agosto de 2011, habló de los efectos del régimen de aislamiento. "En resumen, los reclusos en estas unidades se quejan de sensaciones crónicas y abrumadoras de tristeza, desesperación y depresión", afirmó. "Los índices de suicidio en las unidades de aislamiento de California son con diferencia los más altos de cualquier prisión del país. Muchas personas detenidas en estas unidades de aislamiento se vuelven profundamente paranoicas, están muy ansiosas y tienen miedo de las personas, en los pocos momentos en los que les permiten contactar con ellas. Algunos empiezan a perder la cordura y se desequilibran".

 

¿Se recluye en aislamiento a personas con enfermedades mentales?

 

Sí, a muchas. En los últimos 30 años, las cárceles se han convertido en los mayores centros psiquiátricos de EEUU, y las celdas de aislamiento en concreto acogen actualmente a miles de personas con enfermedades mentales. En un informe de 2003, Human Rights Watch calculó, a partir de datos públicos estatales, que entre un tercio y la mitad de los reclusos en aislamiento tenían algún tipo de enfermedad mental.

 

 

¿Cuánto cuesta?

 

No solo es que las unidades de aislamiento son más caras de construir que las normales. También cuesta mucho más alojar a alguien en aislamiento que con el resto de reclusos. A nivel nacional, se ha estimado que el coste medio de un año en este régimen cuesta a los contribuyentes 75.000 dólares (unos 65.000 euros).

 

Este texto se ha elaborado con ayuda de la información proporcionada por Solitary Watch

 

 

 

 

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