Sábado, 01 Agosto 2015 05:22

Lo que encubre la palabra democracia

Lo que encubre la palabra democracia

Desde Bonn, Alemania


Se dieron a conocer públicamente los dineros que han cobrado como sueldo los presidentes ejecutivos de las empresas alemanas en el año pasado. Es increíble. Tanto dinero a personas en una democracia. Ni qué hablar lo que cobran los ejecutivos norteamericanos que superan por mucho lo que ganan sus colegas alemanes. La lista se inicia con el presidente ejecutivo de la empresa fabricante de automóviles Volkswagen, M. Winterkorn, 15 millones de euros. Es decir más de 1 millón por mes. Luego viene B. McDermott (SAP) con 7,9 millones; K. L. Kley (Merck) 7,8 millones, N. Reithofer (BMW) 7,2 millones, D. Zetsche (Daimler) 7,1 millones, J. Fitschen / A. Jain (Deutsch Bank) cada uno 7,1 millones, K. Rorsted (Henkel) 6,7 millones, M. Diekmann (Allianz) 5,9 millones, P. Terium (RWE) 5,7 millones, F. Appel (Deutsch Post) 5,5 millones, J. Kaeser (Siemens) 5,5 millones, H. Hiesinger (TyssenKrupp) 5,4 millones, K. Bock (BASF) 5,4 millones, S. Heidenreich (Beiersdorf) 5,0 millones, M. Dekkers (Bayer) 4,9 millones, B. Scheifele (Heidelberg Cement) 4,7 millones, E. Degenhart (Continental) 4,4 millones, J. Teyssen (Eón) 4,3 millones, H. Hainer (Adidas) 4,3 millones, U. M. Schneider (Fresenius) 4,2 millones, N. von Bomhard (Munich RE) 4,1 millones, R. Powell (Fresenius Medical Care) 4,0 millones, T. Hoettges (Telecom) 4,0 millones, R. Francioni (Deutsch Boerse) 3,7 millones, M. Zachert (Lanxess) 3,4 millones, W. Buechele (Linde) 3,2 millones, M. Blessing (Commerzbank) 3,1 millones, C. Spohr (Lufthansa) 2,3 millones, N. Steiner (K+S) 2,1 millones, R. Ploss (Infineon) 2,1 millones.


Es decir, haciendo resumen, los ejecutivos ganan 53 veces más que un empleado. Esto ha originado gran discusión en Alemania. Luego hay otra cifra muy sugestiva: las ganancias del último año de los poseedores de los establecimientos crecieron en porcentaje más que el aumento que obtuvieron los ejecutivos y los empleados en general. Esas ganancias subieron un 6,8 por ciento.


Pero esto no es nada, el nivel de ingreso de los ejecutivos en los Estados Unidos deja muy atrás a los europeos. En promedio, los capos de las empresas norteamericanas han llegado a una suma que alcanza a los 15,1 millones de euros. El máximo ganador es el nuevo jefe de Microsoft, Satya Nadella, con un total de 63,4 millones calculados en euros.


Ese es el capitalismo mientras en sus grandes ciudades se ve la miseria, la falta de trabajo. Más todavía, el último ataque a la Igualdad lo han hecho los empresarios alemanes que quieren terminar con las ocho horas de trabajo. Sí, aquel gran triunfo de hace un siglo de los sindicatos obreros, cien años después quiere ser eliminado. Se basan los empresarios en que el sistema de computación ha aligerado todos los trámites y permite más velocidad, más trabajo y menos cansancio. Increíble la conducta empresaria. Más dinero para los ejecutivos y más horas para los dependientes.


No sólo eso. Aunque parezca mentira, los últimos cables desde Estados Unidos revelan que aumenta día a día la pobreza de los niños en ese país.


Dicen los cables: "A pesar del momento positivo de la economía en Estados Unidos, viven hoy aquí más niños pobres que en la gran recesión de 2008". Esto está comprobado en un trabajo de la Annie Casey Foundation. En 2013 vivía en la pobreza el 22 por ciento de los niños en Estados Unidos. En 2008, esa cifra era del 18. El número de pobres entre los afroamericanos y los indios se ha duplicado. Los más grandes problemas sociales existen en el Sur y Suroeste de EE.UU. y, sin embargo, por ahora el candidato a próximo presidente de Estados Unidos por el Partido Republicano mejor ubicado es el multimillonario Donald Trump, que se distingue por sus ataques a los mexicanos y con toda arrogancia habla de los millones de dólares que ha logrado juntar. Donald Trump está primero en las encuestas.


¿Es esto democracia? ¿Acaso la democracia es cuestión sólo de dinero?


Lo que llama la atención es la situación en las dos Alemanias, es decir en lo que antes fue la Alemania comunista y hoy es parte de la Alemania unida. Y lo que fue la Alemania del oeste bajo el dominio aliado. Se comprueba que en el territorio de lo que fue la Alemania comunista se tienen más hijos. Un estudio llamado "Así la va la unidad" señala: "Los resultados nos han sorprendido a todos". En primer término las cifras económicas dan que pensar. La producción en el este alcanza sólo a los dos tercios de la Alemania del oeste. Esto se basa en que en la Alemania del este existe mucho menos gran industria y la consecuencia es que la desocupación en el este es de un once por ciento, lo que significa alrededor del doble que en la Alemania del oeste, y eso a pesar de la enorme emigración que hubo del este al oeste. El ciudadano medio de Alemania del este alcanza apenas dos tercios de las entradas de un alemán occidental.


Se nota que mientras la sociedad esté dividida en clases, la lucha no se termina. El sindicalismo debe allí tener su palabra y su alerta. En una nota titulada "Alegría en destruir", el científico norteamericano Ethan Zuckerman sostiene que vivimos en una época en la que el poder de las instituciones está amenazado y señala: "Es un motivo para alegrarnos". Y señala que en Estados Unidos las instituciones están perdiendo fuerza por falta de apoyo.


"Se nota –dice– en que la juventud ya no va a votar, y tampoco gran parte de la población. Sólo un 24 por ciento de la población sostiene hoy que le tiene confianza al gobierno." En 1964 ese valor era del 77 por ciento. Hay de pronto una búsqueda de cambiar el mundo. Ojalá se logre.

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El crecimiento de las desigualdades: causas y consecuencias

Un elemento clave del conocimiento económico neoliberal (que domina la cultura mediática en temas económicos) es creer que las desigualdades de renta son esenciales para estimular el crecimiento económico, pues constituyen el hilo conductor del estímulo económico, basado en los incentivos que generan las desigualdades. La gente trabajará más y más a fin de subir en la escala social, y a más desigualdad, mayor será el camino para recorrer hacia arriba.


Siguiendo tal creencia, la mayoría de autores de tendencia neoliberal explican el crecimiento económico que ocurrió a los dos lados del Atlántico Norte desde el año 1980 como consecuencia del crecimiento de las desigualdades generadas por la aplicación de políticas liberales (hoy conocidas como neoliberales) a partir de los mandatos del Presidente Reagan en EEUU y de la Sra. Thatcher en el Reino Unido. El problema con tales teorías es que el crecimiento económico fue mucho mayor en el periodo 1945-1980 que en el periodo 1980-2013, siendo las desigualdades de renta más bajas en el primero que en el segundo periodo.


En realidad, el hecho de que las economías de los países a los dos lados del Atlántico Norte hayan tenido un crecimiento menor a partir de 1980 se debe precisamente al crecimiento de las desigualdades, con una gran concentración de las rentas derivadas del capital a costa de un descenso de las rentas derivadas del trabajo. Dicho de otra manera, los aumentos de riqueza –como consecuencia del crecimiento económico- fueron a enriquecer más a las primeras que a las segundas rentas. Y el descenso de estas últimas, las rentas del trabajo, determinó un descenso de la demanda, puesto que la mayor parte de la demanda procede primordialmente de las rentas del trabajo, que constituyen las rentas de la mayoría de la población en cualquier país. Esta tesis, ampliamente y erróneamente definida como keynesiana, fue, en realidad, defendida por Karl Marx, autor que goza de muy mala prensa en la terriblemente conservadora (casi reaccionaria) cultura económica dominante en este país. Fue el mismo Marx el que indicó que la propia lucha de clases, con una victoria del mundo del capital sobre el mundo del trabajo, llevaba a recesiones y depresiones, como resultado del descenso de la masa salarial, y con ello de la demanda. El casi nulo conocimiento en los medios (incluidos los académicos) de información sobre cualquier otra escuela de pensamiento que no sea la dominante, explica que la tesis expuesta anteriormente se defina como keynesiana, cuando Marx definió este fenómeno mucho antes que Keynes. Y fue el discípulo de Marx, el economista polaco Michal Kalecki, el que analizó los ciclos económicos según la relación capital-trabajo, como bien ha reconocido Paul Krugman, el economista keynesiano con mayor proyección mediática. Lo que sí subrayó Keynes, que no hizo Marx, fue la capacidad del Estado de intervenir y alterar las variaciones en la demanda, lo cual explica su popularidad en las familias políticas de sensibilidad reformista.


Pero, además del impacto negativo que la concentración de las rentas (y del capital, es decir, de la propiedad que genera rentas) tiene sobre la demanda, reduciéndola, también afecta muy negativamente a las capacidades redistributivas del Estado, y ello como resultado de la bien probada y documentada relación existente entre poder económico y poder político. Hay una clara relación entre desigualdades de renta y propiedad en un país, y la calidad de su sistema democrático. A mayores desigualdades, menor calidad democrática. España (incluyendo Catalunya) y EEUU son un claro ejemplo de ello. Las desigualdades de renta y propiedad en EEUU y en España están entre las más elevadas hoy en el club de países más ricos (la OCDE), siendo también países en los que la calidad democrática es muy baja. En realidad es difícil (por no decir imposible) mejorar el sistema democrático sin redistribuir las rentas y la propiedad, pues los propietarios del capital (que hoy, en lugar de clase capitalista se llaman el 1%) y las rentas superiores (las clases que gestionan y promueven los intereses del 1% y que tienen una gran influencia, directa o indirectamente, a través de los medios de información que controla el 1%) tienen una enorme influencia sobre el Estado.


Falsas explicaciones del crecimiento de las desigualdades


Ese gran crecimiento de las desigualdades desde los años ochenta del siglo pasado se ha intentado analizar y explicar atribuyéndola a factores como la globalización, el cambio tecnológico y otros, que tienen limitado poder explicativo, pues más que causas, estos factores son consecuencia de la causa real, es decir, del enorme poder del mundo del capital, que se ha adquirido a costa del debilitamiento del mundo del trabajo, poder que se ha traducido en toda una serie de intervenciones públicas, la mayoría de carácter político, como son el debilitamiento de los sindicatos, la desregulación de los mercados laborales, la instrumentalización del poder político, el aumento de los partidos liberales y conservadores (que representan sus intereses) y otras intervenciones que han facilitado el crecimiento de aquellas situaciones (como la globalización económica) que se presentan, erróneamente, como las causas de dicho debilitamiento. Una de las áreas donde el incremento del poder del mundo del capital ha sido más marcado ha sido en los medios de información, siendo una característica de este periodo liberal (1980-2013) la enorme concentración de los medios y de su propiedad, convirtiéndose en meros medios de persuasión y manipulación de la realidad (el caso español es un caso claro de esta situación, donde no hay ningún medio de sensibilidad crítica y de orientación de izquierdas, siendo las únicas variedades existentes y permitidas las distintas tonalidades conservadoras, liberales o socioliberales, excluyendo a las izquierdas). Existe una relación clara de que a mayores desigualdades, menor libertad de expresión, siendo, de nuevo, España (incluyendo Catalunya) un ejemplo manifiesto de esta relación directa entre desigualdades y limitada (inexistente, en el caso español) diversidad en los medios. Ejemplos de esta falta de diversidad los hay miles. El caso más reciente es el de que no haya habido ningún rotativo (entre los que tienen mayor difusión) que haya editorializado apoyando el referéndum griego y su resultado. Todos los medios han editorializado a favor de las políticas de austeridad impuestas por la Troika y el Eurogrupo al pueblo griego. Y a esta situación el establishment político-mediático español (incluyendo el catalán) le llama cínicamente libertad de expresión.

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Lunes, 13 Abril 2015 06:09

Ciudades gigantes, desafíos gigantes

Ciudades gigantes, desafíos gigantes

Crear un plan homogéneo de edificabilidad, mejorar el transporte y luchar contra las desigualdades sociales son los grandes retos que señalan arquitectos y urbanistas para las urbes de América Latina


Megaciudades. Aglomeraciones urbanas de hasta 20 millones de habitantes. "Monstruos ingobernables", como admiten unos arquitectos que tratan de ordenar el caos. Imposible. Las mayores urbes del planeta son complejos organismos que se multiplican sin freno y, en la mayoría de ocasiones, sin un patrón homogéneo. Núcleos hipertrofiados que han germinado con el progreso de las clases medias y el trasvase del campo a la ciudad. São Paulo, México, Bogotá, Lima, Buenos Aires, Río, etcétera. Urbanistas y arquitectos de estas metrópolis de América Latina analizan para EL PAÍS los retos que plantea su gestión. Y coinciden en señalar la falta de un criterio unificador que armonice el desarrollo de las urbes, las dificultades en la movilidad y el aumento de las desigualdades sociales como los principales problemas

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Los retos futuros pasan por convertir estas grandes ciudades en espacios más habitables, con mejores políticas de transporte público y menor contaminación. Y, sobre todo, trazar una dirección para la edificabilidad bajo un plan único, y que las grandes urbes no sean el resultado de un cuadro pintado a brochazos.


En 2014, 450 millones de personas compartían el suelo de 28 áreas metropolitanas en todo el planeta. Difícil detener la autoconstrucción, como si fuera un videojuego. "Hay un aspecto fundamental: la lucha por la ciudad", afirma Abilio Guerra, urbanista y arquitecto brasileño. "Es difícil encontrar fórmulas adecuadas en el Gobierno de las ciudades. La mayor parte de las veces, la iniciativa privada pasa por encima de los intereses de la gente, sin que el poder político tome medidas contra los abusos. Los grandes perjudicados son los espacios públicos de las ciudades. Lo vemos en Río con el caso del Parque do Flamengo, y en São Paulo con el Largo da Batata y el Parque Minhocão. Es preocupante, porque esto sucede en un momento de vulnerabilidad de la sociedad civil brasileña", analiza Guerra.


El patrón se repite en la mayoría de capitales latinoamericanas. En Bogotá se dan codazos sus 7,8 millones de habitantes, producto de la mayor densidad urbana en toda la región: 26.200 ciudadanos por kilómetro cuadrado. El censo crece en 170 personas al día. Y la administración da carta libre a la construcción para aportar cobijo a esa demanda.


Un decreto permite que los constructores puedan desarrollar grandes obras si se abona una cantidad económica adicional por la edificabilidad extra. "Eso significa que pueden aparecer edificios de cualquier tamaño en cualquier manzana, solo porque el constructor busca más metros", explica Mario Noriega, profesor de urbanismo en la Universidad Javeriana. Noriega pide un "marco legal según las necesidades de la gente, que no cambie de alcalde a alcalde". "Creen que eso da una apariencia de modernidad a la ciudad. Pero las calles no están preparadas. La ciudad tenía una estructura de manzanas, con 30 viviendas en cada una. Con la nueva norma, se harán hasta 400. Bogotá es muy densa en los bordes y poco en el centro, pero ahora será densa en todos lados. Su caso de densidad solo puede ser comparable a algunas ciudades chinas y africanas. Están creando una zona de desastre. Se habla de México como la ciudad monstruo, pero tiene metro, y Bogotá es cinco veces más densa", explica el profesor de urbanismo. Solo el 55% de sus habitantes dice estar orgulloso de su ciudad.


Una población similar a la de Bogotá, aunque con una densidad 10 veces menor, tiene Lima. Los arquitectos peruanos Arnold Millet, que ha trabajado en la Municipalidad, y Mario Lara abundan en la reivindicación de su colega colombiano. "Lima no tiene una gobernanza con un hilo único, sino que se suceden gobiernos que rompen con lo anterior y hacen lo contrario", apunta Millet. "El gran reto es ordenarla. Hoy es una ciudad descoyuntada, con más de 40 alcaldías [43 distritos y alcaldes de distrito] que cada una hace lo suyo, atomizada. La solución sería poner a Lima con menos alcaldías y con los mismos decretos", expone Lara.


Pocas ciudades en el mundo han logrado esta unidad metropolitana. Si acaso Londres y París, dicen los urbanistas. "Se parte de un centro y se acumulan municipios adyacentes", dice sobre México el español Miquel Adrià, director de la revista Arquine.
Cómo moverse en el laberinto


Las horas vuelan al volante o en transporte público para los millones de personas que se desplazan en ese ida y vuelta eterno entre la casa y el trabajo. El ciudadano de São Paulo invierte una media de 2 horas 53 minutos diarios en desplazamientos en vehículo propio, y 2 horas 46 minutos en medios públicos (son usados por el 62% de la población). Por la ciudad circulan 5,4 millones de coches, casi uno por cada dos habitantes. Cada mexicano emplea 16 horas a la semana en los trayectos. Bogotá no tiene metro y es el sistema de autobuses el que canaliza la marea humana de viajeros. En Lima, la única línea de metro no da abasto...


"El metro es una necesidad en Bogotá". Lo dice el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, consciente del embudo que supone para la capital la ausencia de este medio de transporte. A cambio, la ciudad presume de la red de ciclorrutas (carril bici) más grande de América Latina, 392 kilómetros de asfalto que los ciudadanos utilizan cada vez más. Piden, eso sí, mayor seguridad vial y que las empresas incentiven las dos ruedas entre sus empleados. Solo el 17% de los bogotanos se declara satisfecho con la red de vías urbanas. Y los problemas de aparcamiento son cada vez mayores para una flota de 1,5 millones de coches. El sistema de autobuses, TransMilenio, moviliza a dos millones de personas al día. "Se enfoca todo en los buses, pero no basta. Bogotá es una ciudad que funciona como una ciudad del siglo XIX y tiene población del siglo XXI", analiza Mario Noriega. Además, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ciudad multiplica por 2,7 los niveles de contaminación que se consideran perjudiciales para la salud.


Ante la congestión, las ciudades buscan fórmulas como el Día sin Carro y diversos tipos de restricciones. En Lima, otro foco de contaminación (sobre todo en invierno dada la gran nubosidad), el ómnibus no puede circular por algunas avenidas, y en la pasada alcaldía diversas calles del centro pasaron a ser peatonales. Con 150.000 nuevos coches cada año (un total de 1,5 millones), proliferan los taxis, formales e informales. También México ha puesto la señal de Stop. Los coches con más de ocho años tienen prohibido circular un día a la semana y un fin de semana al mes en la ciudad. "Aunque estos mismos coches se venden en los municipios y contaminan. La solución es tener la misma política en los dos sitios, ciudad y área metropolitana", señala Miquel Adrià. Hasta seis millones de vehículos entran y salen de la urbe cada día. Distrito Federal ha puesto en marcha proyectos para mejorar las comunicaciones, como dobles pisos en carreteras, nuevas estaciones de tren, estaciones de metro multimodales, que unen varias líneas (hay 300 kilómetros de vía y cinco millones de usuarios), y un nuevo aeropuerto fuera de la ciudad.


Y junto a la saturación, la inseguridad. Según un estudio de la Fundación Thomson Reuters, seis de cada 10 mujeres aseguran haber sido acosadas físicamente en los transportes públicos de América Latina. Bogotá, Ciudad de México y Lima son los escenarios más inseguros.


Las desigualdades sociales


La polarización social también sacude las megaurbes. El ciudadano es parte del mobiliario. "El gran reto es la inclusión", comenta la arquitecta mexicana Tatiana Bilbao. "La vivienda es un bien social, no debería ser un commodity. Los arquitectos nos hemos desconectado de no querer lidiar con el problema de la falta de vivienda digna para la población. En México es muy fuerte la segregación en todos los sentidos, física y social. Las clases están muy marcadas. Es un México muy disgregado y contrastado. Está todo revuelto. Hace 20 años la gente cambiaba dos veces de casa durante su vida. Hoy son 17. Esto genera desarraigo, desentendimiento de la comunidad y falta de identidad".


Raúl Fernández Wagner, profesor de urbanismo de la Universidad Nacional de General Sarmiento de Buenos Aires, ofrece una visión sobre la capital argentina, con 15 millones de habitantes en toda la metrópoli. "El mayor conflicto es el acceso al suelo por parte de la población. De cada 10 nuevos habitantes de Buenos Aires, seis no buscan la compra de suelo, sino que entran en el mercado informal. Es muy difícil tener propiedad privada porque es muy cara. En 10 años Buenos Aires duplicó el PIB. Eso ha de¬sa¬ta¬do también un fuerte proceso especulativo con el suelo".


Sostenibilidad, movilidad e igualdad social. Son tres de los retos de las grandes ciudades latinoamericanas. Para estas urbes no se trata solo de acumular población, sino de convertirse en mejores sitios para vivir.


AMÉRICA LATINA: LOS DESAFÍOS


Objetivo: reducir el abismo entre ricos y pobres

 


Por Verónica Calderón México Df 11 ABR 2015 - 00:22 CEST


Un breve paseo por la delegación Miguel Hidalgo, una de las 16 demarcaciones legales que dividen al Distrito Federal, refleja la enorme brecha económica en México, la segunda economía de América Latina y el país donde viven el hombre con la segunda mayor fortuna del mundo y 53,3 millones de pobres. Mientras el menú degustación para una persona en un exclusivo restaurante puede ascender hasta más de 150 euros, en la calle se apuesta una señora con dos niños que ofrece chicles y cigarros sueltos a cambio de unas monedas. Reunirán, con suerte, unos cinco euros al terminar el día. La imagen es una de tantas que ilustran la desigualdad en Latinoamérica, la región con la mayor inequidad en el mundo solo superada por el África subsahariana: un 28% de su población vive en la pobreza y uno de cada cinco subsiste con menos de cuatro euros al día. Diez de los 15 países más desiguales del mundo están América Latina.


Pese a que el crecimiento registrado en los primeros años del siglo XXI redujo la cifra de pobres un 30%, también aumentó la riqueza de las clases altas. En 2002, la región tenía 25 multimillonarios; en 2014, esta cifra llegaba a 114.


La desaceleración producida tras la crisis financiera que se inició en 2009 afecta en primera fila a los que menos recursos tienen. La reducción de las previsiones de crecimiento de las mayores economías de la región, en especial de Brasil, el gigante regional, han puesto en riesgo las conquistas sociales de la última década. Por otro lado, las fortunas latinoamericanas mantienen el tirón: aumentan a una velocidad del 23% al año, según un informe de Oxfam. Un 8% más rápido que en el resto del mundo.


El coeficiente Gini analiza la distribución de los ingresos con valores que van del cero (igualdad absoluta) al 1 (total desigualdad). América Latina, un mosaico variopinto de países con profundas diferencias, se ha ganado las esperanzas de buena parte de los economistas mundiales por su riqueza natural y capacidad de crecimiento, pero mantiene como denominador común la desigualdad. Pese a que durante los años de avance sostenido, entre 2000 y 2009, las economías latinoamericanas habían conseguido reducir el índice de un 0,54 en 2000 a un 0,5 en 2010, la marca todavía está muy por debajo de países con mayor equidad. El coeficiente Gini en los países escandinavos es de 0,25.
El 10% de la población mexicana gana 27 veces más que el resto, 15 veces más que Estados Unidos y nueve veces más que el promedio de la OCDE.


Gasto público


A esto se suman los nubarrones en la economía global: la caída en el precio del crudo ha reducido las previsiones del crecimiento de las dos mayores economías de la región, México y Brasil, y ha agravado la crisis en Argentina y Venezuela, que tienen pronósticos negativos de un -1,5% y -2,9%, respectivamente. Después de que la región consiguiera crecer globalmente en 2010, en 2014 llegará solamente a un 1,7%.


Para capear el temporal, los dos punteros de la región, Brasil y México, han respondido con recortes a su gasto público, anunciados por sus respectivos presidentes, Dilma Rousseff y Enrique Peña Nieto. Esto, según un informe del Banco Mundial de 2014, salvará empleos y mantendrá la estabilidad a largo plazo. Pero eso no significa que el camino no vaya a ser doloroso. Marianne Braig, investigadora de la Universidad Libre de Berlín, opinó en un foro organizado en la Universidad Nacional Autónoma de México que las políticas de la región han demostrado que no son efectivas para reducir la inequidad, especialmente, por el inadecuado manejo de ingresos.


Otro informe del Banco Mundial, también de 2014, indica que la movilidad entre clases es lenta y que el acceso a la educación va de la mano con los ingresos de los padres. Los alumnos de escuelas privadas obtienen mejores resultados que los egresados de centros públicos, pese a que se ha aumentado el gasto en educación en los últimos años.


La paradoja latinoamericana reside en que las empresas, que han avanzado en su competitividad, muchas veces no encuentran a los trabajadores que buscan precisamente por los fallos en la educación. La solución continúa siendo el empleo informal, la fuente de ingresos de más del 60% de la población de la región y uno de sus mayores retos a vencer. La desigualdad también se refleja en los servicios. La mitad de los 600 millones de habitantes de América Latina carece de instalaciones para el suministro de agua, esto en una zona que tiene los mayores recursos acuíferos del mundo. El 90% tiene acceso al agua, pero la calidad del servicio es ineficaz e insuficiente en la mayoría de los países.


La inflación, además, se mantiene como un fantasma que afecta con mayor dureza a los sectores más frágiles. "En general, el futuro no es prometedor para las conquistas sociales de América Latina [...], pero la aplicación adecuada de políticas adecuadas como la flexibilidad en el tipo de cambio, mayores esfuerzos en la educación y la facilitación del ahorro para las clases media y baja pueden ayudar al contexto", apunta Augusto de la Torre, jefe regional para América Latina del Banco Mundial en un informe de octubre de 2014. Los retos para una región que alberga ciudades como México, donde en mismo barrio conviven, a solo unos metros, un hombre que limpia cristales por menos de un dólar y la mansión de Carlos Slim, un magnate con una fortuna tan grande que, si gastara un millón de dólares por día, debería vivir 220 años para agotarla.

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Jueves, 09 Abril 2015 11:45

Vidas paralelas

Vidas paralelas

Paradojas


Las vidas de los seres humanos pueden ser muy diferentes en el mundo actual, sumido en las más elevadas desigualdades de la historia reciente. En América latina, según una encuesta de Gallup, el 55 por ciento de los hogares están preocupados por no poder pagar la educación de sus hijos. A pesar de los progresos, en la Unasur hay 167 millones de pobres, entre ellos 74 millones de indigentes, y el PNUD estima que hay 200 millones adicionales que son vulnerables. Emergieron recientemente de la condición de pobres, pero no son clase media todavía. Si sufren contingencias como una enfermedad o hay crisis económica, pueden volver a la pobreza.


Podemos agregar otro riesgo significativo: muchos de los vulnerables caerán debajo de la pobreza, si sus gobiernos cambian de políticas, y dejan de lado las políticas contracíclicas en la actual contracción del Producto Bruto Mundial y el de la región, y regresan a la ortodoxia económica.


La preocupación extrema por la educación (como por otros temas prioritarios, como la salud, tener trabajo, la vivienda) tiene bases muy concretas. Según las cifras recientes, con avances, el 20 por ciento de los niños abandonan la escuela despues de terminar la primaria. En la secundaria hay alta deserción. La universidad sigue muy distante de los hijos de los pobres. Menos del 10 por ciento del 20 por ciento más pobre de la población ingresa en la universidad. En el 20 por ciento más rico es del 50 por ciento. Si se toman los jóvenes de 25 a 29 años, en el 20 por ciento más pobre sólo termina la universidad el 1 por ciento; en el 20 por ciento más rico, el 27 por ciento.


Hay otros sectores que tienen preocupaciones muy distintas de las de los 367 millones de pobres y vulnerables (59 por ciento de la población). Están atentos a las ofertas de un nuevo mercado en ebullición, las "industrias de lujo". Se está realizando en México un nuevo congreso sobre luxury para "individuos de alta riqueza". Lo organizan consultoras especializadas en este mercado, hoteles de lujo, empresas aéreas, marcas de whisky y otras. En la agenda figuran temas como: "Globalizando las marcas de lujo", "El crecimiento de la riqueza global y del consumo de lujo en mercados emergentes y en desarrollo", "Las relaciones crecientes entre lujo, tecnología y socialmedia", "Cómo incrementar las ventas en escenarios adversos". La pregunta central planteada es si "algunos se preguntan si el luxury es una manera de vivir o una tendencia efímera".


La industria del "luxury" próspera


No es una anécdota más. Los organizadores refieren que el mercado de lujo en América latina vende 50 mil millones de dólares anuales. Señalan que tiene grandes ventajas. Así los márgenes son del 23 por ciento, mucho más elevados que en otros mercados. La demanda se mantiene muy alta, porque los compradores "no dependen de la situación económica para seguir consumiendo". Estiman que para 2020, con las ventas digitales y accediendo a un nuevo nicho, los que ganan mucho, pero no son muy ricos todavía, se pueden agregar 40.000 millones de dólares, casi duplicándolo. Es una tendencia internacional que acompaña a la superconcentración del ingreso actual. De acuerdo con un estudio del Boston Consulting Group, las ventas de mercaderías de lujo superan ya los 1,8 millones de millones de dólares. Con una cifra mucho menor se podría salvar la vida de los seis millones de niños que mueren anualmente por desnutrición, falta de agua potable e instalaciones sanitarias y por no tener las vacunas necesarias, entre las razones principales.


Según el informe 2014 de Wealthex and UBS World Ultra Wealth cuyos clientes son "los ultrarricos", los que tienen más de 30 millones de dólares son sólo el 0,004 por ciento de la población mundial, y sus bienes son más de dos veces el PBI de EE.UU, la principal economía mundial. Sólo en propiedades tienen más que el PBI de la India.


En América latina, según dicho reporte, hay 14.805 y tienen 2,2 millones de millones de dólares.


Las desigualdades latinoamericanas


El ascenso de la industria del lujo está ligado a lo que sucede con la desigualdad y al eficiente marketing que hay en derredor suyo. Su impactante expansión en América latina tiene que ver con la magnitud de las desigualdades. De acuerdo con el Banco Mundial, el coeficiente Gini de distribución de los ingresos era, en las más recientes mediciones, el 52,0 frente al 44,7 de Asia, y el 34,7 de Europa del Este y Asia Central. Doblaba los de Noruega, 26,6; Dinamarca, 26,9; y Finlandia, 27,8. El más alto en la región lo tiene Honduras, 57,4, seguido por Guatemala, 52,4. La pobreza en Honduras es de 64,5 por ciento y en Guatemala de 53,7 por ciento y se eleva a 80 por ciento en sus municipios rurales.


Se puede cambiar con reformas sociales profundas. Argentina, que en los '90 había casi superado los 50 puntos en el índice de Gini, tenía según la Encuesta Permanente de Hogares del tercer trimestre de 2013, 39,6, el más bajo de la región, seguido de Uruguay con 41,3. Ecuador pasó, de 2010 al 2012, de 49,3 a 46,6.


De un lado, 50.000 millones de dólares anuales en la región en luxury, cuyo motor principal, dicen quienes lo marketean, es actualmente la venta de "experiencias personales". Del otro lado, el recrudecimiento, frente a la crisis económica internacional y sus efectos sobre la región, de las propuestas de volver a las políticas ortodoxas, y hacer más miserable aun la vida de los pobres, y empujar hacia abajo a la pobreza a muchos de los recién emergidos.


Urge restablecer igualdad para que no se reproduzcan paradojas como la que significa la magnitud y el ascenso del luxury. El abanico de políticas posibles es muy amplio, y la región ha mostrado mucha capacidad para montar con eficiencia gerencial programas sociales en escala inédita, como entre otros la Asignación Universal por Hijo en la Argentina, conducido por la Anses (3.600.000 niños protegidos), y Bolsa Familia (11 millones de familias beneficiadas) y Hambre Cero en el Brasil, que son referencia internacional. Junto a la profundización de las políticas contracíclicas se requerirá avanzar en la reforma fiscal, en donde temas como seguir reduciendo la evasión y gravar como corresponde la industria del lujo, entre otros, parecen ineludibles.


De lo contrario, mientras unos buscan "experiencias personales únicas" de viaje y diversión y hacen culto de la ostentación, otros están atrapados en la "trampa de la pobreza" que describe la Cepal en su reciente informe sobre las perspectivas económicas 2015: "En tan sólo 20 minutos de diferencia en el metro de Lima, mientras que en San Borja Sur el 70 por ciento de los estudiantes de segundo grado de primaria son capaces de comprender lo que leen, en Parque Industrial sólo menos del 30 por ciento lo consigue. Resultados similares se observan para el metro de Santiago, confirmando una alta transmisión intergeneracional de la pobreza y la desigualdad".


* Acaba de aparecer en portugués Cómo combatir la pobreza y la desigualdad, prologada por el ex presidente Lula, y en inglés la obra que escribió con el Nobel Amartya Sen Primero la gente (Eudeba).

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Sábado, 04 Abril 2015 07:48

El lujo seduce a América Latina

El lujo seduce a América Latina

América Latina brilla más que nunca. Las ostentosas firmas de ropa, automóviles, relojes y maquillaje han puesto la mira en esta región del mundo, en donde la clase media es cada vez más ambiciosa y los ricos son más adinerados. Para 2019, el mercado de lujo en la región llegará a los 25.640 millones de euros, lo que significará un crecimiento del 88,4% respecto a 2014, según datos de la consultora Euromonitor. El repunte será superior al que se tendrá en Asia, EE UU y Europa.
En todo el mundo, más de 320 millones de personas tienen acceso a algún artículo de lujo —una industria valorada en 314.600 millones de euros—, según la misma consultora. Tan solo en México y Brasil suman 23 millones, pero quien detenta el primer lugar en cuanto a número de ricos es Europa, con el 33%, seguida de Asía, con un 26%, y EE UU, con 23%. Las expectativas para 2019 son más que jugosas: se espera que el valor del mercado supere los 431.573 millones de euros y que Asia se ubique como el gran gigante con una cuota del 28%.


América Latina, de momento, tiene un escaso 4,4% sobre el conjunto de esta industria, y el crecimiento a dos dígitos que está experimentando el sector en el continente solamente conseguirá que acapare el 6%. El avance económico del área, dice Abelardo Marcondes, presidente de la consultora de marcas The Luxury Lab, delineará la ruta para el desarrollo de este nicho de mercado. "México y Brasil son los países con los mejores pronósticos, pero también en donde las estimaciones de crecimiento se han ajustado a la baja", resalta. En Brasil se prevé una contracción económica de un 0,5% al final de 2015, según datos de su Banco Central. En México, en donde se espera un repunte del PIB de 3,2%, los analistas del sector privado han rebajado mes a mes, desde octubre de 2014, los pronósticos para el país. La clase media de la región puede ser la más perjudicada en esta desaceleración, dice Thamara Cortes de Almeida, analista de Moody's.


La clase media en América Latina —que entre el 2000 y 2012 aumentó un 34,3%, hasta llegar a los 181,2 millones de ciudadanos— juega un papel fundamental para la industria, pues son clientes potenciales del mercado de lujo. El consumo de este segmento de la población, argumenta Cortes de Almeida, siempre tiende a disminuir en épocas difíciles. Bajo este escenario de ajuste, los más afectados serán los fabricantes de automóviles, las constructoras, las compañías aéreas y los vendedores de artículos de precios elevados, especifica la analista.


El mercado de lujo, sin embargo, es contracíclico. Las grandes marcas, dice Marcondes, de The Luxury Lab, siempre han apostado a la otra cara de la moneda: la clase alta. "Durante una contracción económica, el segmento de la población con altos recursos es poco vulnerable", apunta la consultora Bain & Company. Muestra de ello es que, desde que comenzó la crisis económica, el número de personas que posee más de mil millones de dólares casi se duplicó, hasta alcanzar las 1.645 personas en todo el mundo, destaca la ONG Oxfam. Solo en América Latina y el Caribe, la cifra de estas personas creció un 38% de 2012 a 2013, explica la organización.


A pesar de los malos presagios económicos, el mercado de lujo en Latinoamérica tiene mucho más potencial de lo que parece, según Rob Walker, analista de Euromonitor. Existen una serie de razones por las cuales América Latina aún no ha escalado la cima de la montaña en esta industria. En primer lugar, dice Walker, los impuestos de importación y los costes relacionados con la burocracia hacen que las marcas internacionales sean mucho más caras en esta región que en los mercados maduros. Por ejemplo, un Rolex que en París cuesta 8.704 euros, en São Paulo puede superar los 10.000 euros, según Euromonitor. "El precio en Latinoamérica puede variar entre un 30% hasta un 50% y una persona con alto poder adquisitivo prefiere desplazarse para adquirir lo que sea", afirma Marcondes.


En segundo lugar, los latinoamericanos con alto poder adquisitivo se han acostumbrado a viajar a EE UU y Europa para adquirir ropa de diseñador, joyas y accesorios de moda, subraya Walker. El analista pormenoriza que, mientras que en Brasil las ventas de productos de lujo ascendieron en 2013 a 4.600 millones de euros, en EE UU sobrepasaron los 70.000 millones. "Habría que esperar una disparidad, pero no una tan profunda... Después de todo, la riqueza colectiva de los grandes patrimonios de Brasil es la tercera más grande en el mundo", argumenta. "La historia es similar en toda la región", acentúa.
Otro factor determinante es que, mientras la clase media emergente de la región aspira a artículos que demuestren un ascenso en su estrato social, con tendencia a la ostentación en sus hábitos de consumo, los más adinerados de América Latina restan importancia a su riqueza debido a los temores por la seguridad, asegura Walker. "Los millonarios y los nuevos ricos son más discretos", comenta Marcondes. El crecimiento del mercado de lujo, de acuerdo con un análisis de la consultora Boston Consulting Group, dependerá de que los productos considerados como "exclusivos" se pongan a la mano de todo el mundo. La mejor manera para lograrlo, indica, es la exposición a los grandes centros comerciales.


En México, Brasil y Argentina los grandes centros comerciales han tenido un aumento de un 32% entre 2008 y 2013, hasta llegar a los 1.153 puntos de venta, de acuerdo con cifras de Euromonitor. La promoción a través de Internet también tendrá que ser estratégica, pues en América Latina solo el 45% de las ventas de los productos de lujo se realiza por esta vía, mientras que en EE UU la proporción llega a un 80%. "Si América Latina va a dar el salto de un perdedor a un gran jugador de lujo, entonces estos espacios serán clave", añade Walker.

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Sábado, 28 Marzo 2015 05:55

La democracia del dinero

La democracia del dinero

La democracia del dinero. Un tema para discutir ya. En Alemania, todos los años se reinicia esta discusión. Acaban los diarios de publicar la gran noticia: "Los gerentes alemanes ganan más que nunca", y se trae la lista. Para no creer en una democracia. El que más gana es el gerente general de la empresa automovilística Volkswagen, Martin Winterkorn, que en 2014 obtuvo 15,9 millones de euros. Algo increíble, seis por ciento más de lo que percibió en 2013. El segundo en cobrar más es Dieter Zetschke, presidente de Daimler-Mercedes Benz, con 14,4 millones de euros anuales, cinco por ciento más que el año anterior. En tercer lugar, nada menos que el director del correo alemán, Frank Appel, con 9,6 millones de euros, 22 por ciento más que en 2013; luego Ulf Schneider, de la empresa Fresenius, con una ganancia anual de 9,2 millones de euros, 70 por ciento más que en 2013; luego Kurt Bock, de BASF, 7,8 millones, 54 por ciento más que en 2013; luego Kasper Rorsted, de Henkel, con 7,7 millones; Joe Kaeser, de Siemens, con 6,7 millones; Martin Dekkerss, de Bayer, con 6,7 millones; Elmar Degenhardt, de Continental, y Anshu Jain, del Deutsche Bank, ambos con 6,2 millones anuales cada uno.


Increíble. Una sociedad que se dice democrática, donde los jubilados y desocupados viven con 500 euros mensuales. Mientras bajo el mismo cielo hay gente que gana millones. ¿Es democracia esto? Sí, Alemania es considerado el país más democrático de Europa. Es como para ir al espejo de casa y sacarse la lengua a sí mismo. Aquí la ironía llega ya a sus límites: Grecia, con el nuevo gobierno de izquierda, manifestó ante Europa su imposibilidad de pagar sus deudas al Mercado Común Europeo. El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, le respondió que les rebaje los sueldos a los jubilados. Es increíble, sí, es que los jubilados griegos tienen fama de ser los que mejor están en Europa. Pero, ¿qué sentido tiene que una sociedad democrática les quite a sus jubilados para pagar deudas exteriores? Democrático, el ministro.


Debe comenzar ya la gran discusión sobre lo que es democracia. No puede ser que se llame democrático a un país donde hay personas que ganan millones y otros que tienen apenas para comer, si lo tienen. Democracia, ante todo, debe significar Libertad en Igualdad. Lo repetimos siempre, cabe una vez más nuestro Himno Nacional de 1813: "Ved en trono a la noble Igualdad. ¡Libertad, Libertad, Libertad!". Es como para cantárselo a estos ejecutivos alemanes en pleno rostro. No es democrático un régimen donde algunos ganan millones y otros –y no son pocos– reciban apenas monedas. Hablo de Alemania, pero en Estados Unidos las diferencias son peores. Lo que ganan los ejecutivos de las empresas es el triple o más de lo que ganan los ejecutivos alemanes.


Las empresas tienen un argumento cuando se les reprochan esos altos pagos: "Si no se les paga eso los managers se van a Estados Unidos donde los atraen con mejores sueldos". Sí, los ejecutivos norteamericanos, como decimos, ganan dos o tres veces más que lo que reciben los alemanes en su país. Quiere decir que el "mal de la democracia", con las diferencias sociales tan grandes, viene de ese ejemplo de llamada democracia. En 2014, el ejecutivo que en Estados Unidos ganó más dinero fue Robert Iger, del consorcio Walt Disney, que obtuvo unos 32,1 millones en euros, para comparar con el ejecutivo alemán de más ganancias: 15,9 millones de euros.


Además, a los ejecutivos se les pone a disposición autos con choferes y se les pagan todos los gastos de comunicación.
Son todas fórmulas económicas inspiradas en el ejemplo de Estados Unidos, que siguen imponiéndose con su forma de actuar en el mundo entero.


Todo pertenece al reino de la hipocresía. El que es rico "por algo será", es el principio ético que vale. No se estudia, por ejemplo, cómo el poder somete y cómo las posibilidades de llegar a los sueldos vienen a ser el único fin moral de la sociedad.
Por supuesto, esa forma de cambiar la Etica por la "capacidad de producción" o la capacidad de ganar más es el fondo de la ideología capitalista. Que –y esto lo repetimos una vez más– se basa en la democracia del voto. Y del ciudadano que cree que ya con poner el papel en la urna es un democrático. La realidad de nuestra democracia es que hay partidos políticos que tienen millones y otros que dependen apenas del bolsillo del obrero.


Alguna vez el pueblo argentino saldrá a la calle cantando ese increíble "Ved en trono a la noble Igualdad. ¡Libertad, Libertad, Libertad!" y hará valer esos principios tan soñados por aquellos hombres de Mayo como Moreno, Belgrano y Castelli.


Hay un ejemplo en el mundo: el pueblo armenio que –desde que los turcos cometieron ese horrible crimen del genocidio armenio con más de un millón y medio de víctimas– no dejó nunca en todo el mundo de reclamar justicia. Y eso ha tenido su eco. Nadie ya puede negar ese crimen tan cobarde y absurdo. Por ejemplo, la Iglesia Católica Argentina, por primera vez en su historia, dio una misa en la Catedral por las víctimas armenias en aquel holocausto. La misa fue ofrecida por el cardenal Marco Aurelio Poli. Y estaba presente el arzobispo de la Iglesia Apostólica Armenia para Argentina y Chile, monseñor Mouradian. Por su parte, el papa Francisco anunció que oficiará una misa en la Basílica de San Pedro por las víctimas armenias, el 12 de abril próximo. Y para el 24 de abril próximo, a las 19.15, se organizó un acto religioso en "reconocimiento de los mártires del genocidio armenio" en el convento de Santa Anna Kloster, Munich, donde actuará el coro de mujeres de Geghard, Armenia.
La movilización constante de todo un pueblo a lo largo de un siglo ha tenido ese reconocimiento. Sólo así, con la gente en la calle, lograremos un mundo sin miserias, sin niños con hambre y en Libertad.

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Sábado, 03 Enero 2015 19:20

El valle de la desesperación

El valle de la desesperación

En 2014, la creciente desigualdad en los países avanzados recibió por fin la atención debida cuando El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty, se convirtió en un inesperado (y merecido) éxito de ventas. Los sospechosos habituales insisten en su lucrativa negación, pero para todos los demás es evidente que la renta y la riqueza están más concentradas en el extremo superior de lo que lo habían estado desde la Belle Époque, y que la tendencia no da muestras de remitir.

Pero esa historia trata de lo que ocurre dentro de los países, y por lo tanto, es incompleta. La verdad es que hay completar el análisis al estilo Piketty con una visión global, y yo diría que, al hacerlo, se percibe mejor lo bueno, lo malo, y lo potencialmente muy feo del mundo en que vivimos.


Así que permítanme sugerirles que echen un vistazo a un excelente gráfico del aumento de los ingresos en el mundo elaborado por Branko Milanovic, del Centro de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (al que me incorporaré este verano). Lo que Milanovic muestra es que el aumento de los ingresos desde la caída del Muro de Berlín ha sido una historia de "cumbres gemelas". Por supuesto, los ingresos han crecido en lo más alto a medida que las élites del mundo se hacían más y más ricas. Pero también ha habido enormes beneficios para lo que podríamos denominar la clase media mundial, formada en gran parte por las cada vez más numerosas clases medias de China e India.


Y digámoslo claramente: el aumento de las rentas en los países emergentes ha generado enormes mejoras en el bienestar humano, al sacar a cientos de millones de personas de la pobreza agobiante y darles una oportunidad de tener una vida mejor.


Y ahora, las malas noticias. Entre esas dos cumbres gemelas (la élite mundial cada vez más rica y la creciente clase media china) se encuentra lo que podríamos llamar el valle de la desesperación. Para la gente alrededor del percentil 20 de la distribución de la renta mundial, los ingresos han crecido, si acaso, a un ritmo lento. ¿Y quién es esa gente? Básicamente, las clases trabajadoras de los países avanzados. Y aunque los datos de Milanovic solo lleguen hasta 2008, podemos estar seguros de que, desde entonces, a ese grupo le ha ido incluso peor, hundido por los efectos del elevado desempleo, el estancamiento de los salarios y las políticas de austeridad.

Es más, el esfuerzo de los trabajadores de los países ricos es, en varios sentidos importantes, la otra cara de los ingresos por encima y por debajo de ellos. La competencia de las exportaciones de las economías emergentes sin duda ha sido un factor para el descenso de los salarios en los países más ricos, aunque no ha sido la fuerza dominante. Más importante es que el incremento de los ingresos en la cima se obtuvo en gran medida a base de exprimir a los que estaban por debajo reduciendo los salarios, recortando las prestaciones, aplastando a los sindicatos y desviando una parte cada vez mayor de los recursos nacionales a los trapicheos financieros.


Y, quizá aún más importante, los ricos ejercen una influencia enormemente desproporcionada sobre la política. Las prioridades de las élites —la preocupación obsesiva por los déficits presupuestarios, con la consiguiente supuesta necesidad de cercenar los programas públicos— han contribuido en gran medida a ahondar el valle de la desesperación.
Así que, ¿quién defiende a los que han quedado atrás en este mundo de cumbres gemelas? Se podría haber esperado que los partidos convencionales de izquierdas adoptasen una actitud populista en nombre de las clases trabajadoras de sus países. Pero, en cambio, lo que hemos visto —por parte de líderes que van desde François Hollande en Francia a Ed Miliband en Gran Bretaña, y, sí, al presidente Obama— es un torpe balbuceo. (Obama, en realidad, ha hecho mucho por los estadounidenses trabajadores, pero es manifiestamente negado a la hora de vender sus logros).


Yo diría que el problema con estos líderes convencionales es que no se atreven a desafiar las prioridades de las élites, en particular su obsesión por los déficits públicos, por miedo a que se les considere irresponsables. Y eso deja el campo libre a los líderes no convencionales —algunos de ellos seriamente alarmantes— que están dispuestos a dar solución a la indignación y la desesperación de los ciudadanos de a pie.


Los izquierdistas griegos que podrían llegar al poder a finales de este mes son probablemente los menos peligrosos de todos, aunque sus exigencias de que se alivie la deuda y de que se ponga fin a la austeridad pueden provocar un tenso pulso con Bruselas. En otros lugares, sin embargo, observamos el ascenso de partidos nacionalistas y contrarios a los inmigrantes, como el Frente Nacional en Francia o el Partido de la Independencia de Reino Unido (UKIP, en sus siglas en inglés) en Gran Bretaña. Y hay gente todavía peor esperando entre bastidores.


Todo esto hace pensar en algunas analogías históricas desagradables. Recordemos que esta es la segunda vez que hemos experimentado una crisis financiera global seguida por una prolongada recesión en todo el mundo. Entonces, como ahora, cualquier respuesta eficaz a la crisis fue bloqueada por las élites que exigían presupuestos equilibrados y divisas estables. Y el resultado final fue dejar el poder en manos de personas, por así decirlo, no muy agradables.


No estoy insinuando que estemos al borde de repetir al pie de la letra la década de 1930, pero sí que afirmaría que los líderes políticos y de opinión tienen que afrontar el hecho de que nuestro actual sistema mundial no está funcionando bien para todos. Es fantástico para la élite y ha sido muy positivo para los países emergentes, pero el valle de la desesperación es algo muy real. Y van a pasar cosas malas si no hacemos algo al respecto.


Por Paul Krugman, galardonado en 2008 con el premio del Banco de Suecia en homenaje a Alfred Nobel, es profesor de Economía de la Universidad de Princeton.


Traducción de News Clips.

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Desde la fe cristiana, construir caminos para la paz en Colombia

Me han formulado la pregunta ¿hay un ecumenismo para la paz? Yo quiero asumir la respuesta en forma de una meditación que voy a compartir con ustedes y que quiero titular "la riqueza que mata, la pobreza que da vida". Coloco como fundamento de mi meditación las cuatro consideraciones esenciales de la "Carta pastoral de líderes y lideresas de iglesias y del movimiento ecuménico por la paz en Colombia" que bien pueden entenderse como razones o puntos de partida para construir un ecumenismo desde abajo, desde los empobrecidos: 1) Lo que nos motiva a trabajar por la paz es nuestra fe y el compromiso con el evangelio que proclama las buenas nuevas de paz a la humanidad y a toda la creación; 2) El trabajo por la paz está sustentado en experiencias de comunidades locales e iglesias que sufren las diversas formas de violencia del conflicto y buscan construir alternativas de vida desde la esperanza del evangelio; 3) La búsqueda de la paz incluye una gran diversidad de formas organizativas, estrategias y acciones que valoramos como un gran potencial para aportar al movimiento social de paz en Colombia; 4) Los principales temas en los cuales está enfocado el trabajo por la paz son: la no violencia, los derechos humanos, la búsqueda de justicia, la incidencia, la reconciliación, el perdón, la recuperación de la memoria y el acompañamiento a las comunidades ("Desafíos para el movimiento ecuménico ante una salida negociada al conflicto armado en Colombia", Bogotá, Junio 27 y 28 de 2012).

 

Les planteo mi meditación en seis tesis que hacen, de alguna manera, una secuencia lógica pues se van derivando la una de la otra:

 

Tesis 1: la lucha no es contra la pobreza. Dos cosas declaró intocables, indiscutibles e inamovibles el estado colombiano desde antes de iniciar las conversaciones de paz en La Habana, el modelo económico y el sistema político. Solamente esto nos permite prever, que así se llegue a un acuerdo de cese bilateral al fuego por parte del estado y la guerrilla, no habrá cesación del conflicto; tal vez sí, temporal y parcialmente, de la guerra. Pero no del conflicto porque el conflicto no es el levantamiento de facciones del pueblo en armas. El conflicto es la pobreza producida por la orientación económica del estado que concentra riquezas en poquísimas manos, asunto que no será ni siquiera conversado y, mucho menos, entonces, cambiado. Es el sancta sanctorum del sistema, impenetrable, intocable, no se puede mirar a los ojos porque deben morir los que tocan a los dioses. En el modelo económico se sostiene todo el sistema; el conflicto es la política extractivista del estado que quita la tierra y los territorios a sus habitantes y dueños naturales y legítimos, los indios, los negros, los mestizos, los mulatos, los campesinos para entregarlas en manos de las multinacionales saqueadoras de las entrañas de la tierra y contaminadoras de las aguas; el conflicto es el ordenamiento político del país, asunto también intocable en los diálogos, ordenamiento que garantiza la corrupción, concentración de poder en pocas manos, propiedad de la tierra y de los medios de producción en poquísimas manos que son las mismas de quienes gobiernan. A ellos les va muy bien con ese tipo de economía y con ese tipo de estado y no van a permitir que persona o grupo alguno los cambie.

 

Lo anterior nos permite afirmar que técnicamente hablando el problema no es la pobreza ni la tarea es la eliminación de la pobreza como lo dice el estado colombiano; el problema es la riqueza y todo lo que ella produce en la mayoría del pueblo colombiano.

 

Tesis 2: la lucha es contra la riqueza. En suma, porque la riqueza es cosa de pocos y, por lo mismo, divide y mata. La riqueza divide porque es, por si misma, acumulativa. Los procesos de acumulación producen, necesariamente, separación, segregación y confrontación: entre los que van a ganar y los que van a perderlo todo. La riqueza se hace a fuerza de concentración de bienes en unas pocas manos, bienes que han sido arrebatados de otras manos. Un nieto rebelde le decía a su antioqueño abuelo católico y terrateniente "tu riqueza, abuelo, se ha hecho con el dinero que no les has pagado a tus trabajadores campesinos a lo largo de 50 años". Colombia pasó, en el coeficiente de Gini, de 0.47 en 1990, al 0.58 en 2014. Quiere decir que, a ese ritmo, en el 2050, 12 millones de personas tendrían derecho a la vida en Colombia y 58 millones no tendrían nada y estarían condenadas a morir. Según los cálculos anteriores, en Colombia está pelechando mortalmente la riqueza, a los ricos les está yendo muy bien y a los pobres les está yendo mortalmente mal. Y ésa es una bomba de muy corto tiempo: ¡En el año 2070, todo el país, con todas sus selvas y sus ríos, sus mares, sus riquezas del subsuelo, su producción y sus inmensas tierras pertenecería a un solo grupo familiar y todos los demás habitantes de Colombia sobrevivirían al ritmo de sus caprichosas o utilitaristas caridades! En una situación así, ¿puede haber paz? No olvidemos lo de la tesis uno: que a los diálogos de La Habana se llegó con dos certezas: que el estado no dejaría tocar ni cuestionar el aparato económico ni el régimen político. Es decir, de entrada supimos que las cosas seguirán absolutamente iguales, en absoluto escenario de muerte. Queda claro, pues, que la riqueza de pocos no sólo divide, ¡mata!

 

Tesis 3: si persiste la riqueza, se embolata la paz. La paz nunca y en ningún lugar del mundo es una condición previa para que se den situaciones de justicia, de bienestar, de equidad, de buen reparto, de buen vivir y de buen convivir, de armoniosa convivencia con los bienes naturales. Al contrario, la paz es el resultado de unas causas eficientes, es decir, que la producen como efecto. La paz tampoco es la dejación de las armas; el hecho de las armas en reposo no puede llamarse paz ni la paz puede reducirse a eso. Son dos mitos con los que nos están engañando los medios, la demagogia estatal, los ejércitos y la predicación de las iglesias aliadas con el poder y, a menudo también, el despistado movimiento ecuménico que cae ingenuamente en la publicidad de los medios: a) el mito de la paz como causa y b) el mito de la paz como armas silenciadas. Para entenderlo, preguntémonos ¿cuándo pierde la paz un grupo, un pueblo o una nación? Cuando la vida no es garantizada en forma integral. Y ¿qué estamos diciendo cuando decimos vida integral? Estamos diciendo, respeto a las diversidades, salud, alimentación saludable, vestido, techo saludable, digno y suficiente, trabajo, pago justo por trabajo con horarios y condiciones justas, derecho al fruto del trabajo, derecho al territorio sano y limpio, derecho a decidir soberanamente la forma de economía y de estado que conviene a toda la población, derecho a la intimidad, derecho a moverse libremente por el territorio nacional, derecho a no ser molestado ni intervenido en su conciencia, derecho a creer o a no creer en categorías metafísicas, derecho a organizarse, a movilizarse, a protestar, derecho a no ser intervenido política, militar, económica e ideológicamente por otras naciones. Cuando todo ese conjunto de derechos es garantizado por el estado, viene la paz como una consecuencia natural. Así las cosas, tenemos que plantear: pero si la riqueza de la nación en pocas manos es la fuente de la negación de todos esos derechos, la riqueza tiene que ser subvertida para que haya paz. Y mientras no sea subvertida, derrotada, eliminada como realidad y como posibilidad, no habrá condiciones objetivas para la paz, la paz seguirá embolatada.

 

Tesis 4: la pobreza nos junta para subvertir la riqueza. Para pensar esta tesis estoy recordando algunos momentos del evangelio: a) cuando Jesús dijo "no se pone vino nuevo en vasijas viejas porque el fervor del vino rompería los envejecidos cueros y se echaría a perder", b) "cuando el vestido está viejo y lleno de rotos, no le tapes sus rotos con remiendos de tela nueva porque ésta tirará y hará más grandes las miserias del vestido viejo", c) "no les eches tus joyas a los cerdos porque van a volverlas un desastre". Jesús está planteando un combate a las reformas que no hacen más que justificar los órdenes de injusticia y de pecado, los perpetúan, los mantienen incólumes y está planteando, en su lugar, una construcción emancipatoria de nuevas estructuras, de nuevas formas de ordenamiento de las relaciones entre humanos. Si para algo nos junta la pobreza, según el espíritu de Jesús, es para emprender juntos, sin dejarnos separar por poder alguno sobre la tierra, ecuménicamente, el desbaratamiento de las lógicas mortales de la riqueza y la construcción de un mundo sororal y fraterno.

 

Tesis 5: el lugar de juntura de los pobres es aquel en el que se posibilita la vida. Según el espíritu de la ecúmene, los pobres se juntan en el lugar donde se encuentre su interés común, es decir, en la construcción de un mundo donde quepan todas las formas de la vida, sin negaciones, sin inequidades, sin disputa ni expulsión de los territorios, con seguridad y soberanía alimentarias, con educación, vivienda, vestido, salud, participación, derecho a ser diversos y a no ser por ello eliminados. Para decirlo en una clave de fe cristiana, el lugar de juntura de los pobres es la cruz, según concepto de Martin Lutero: "Crux probat omnia", la cruz prueba todo, es decir, la cruz le da legitimación a lo que se hace en nombre del seguimiento de Jesús. Pues bien, la cruz de los pueblos empobrecidos es su pobreza y, entonces, tendríamos que traducir a Lutero hoy en Colombia diciendo "povertas probat omnia", la pobreza le da legitimidad a las alianzas ("juntanzas",si se nos permitiera el término) de los pueblos, y las comunidades, y las personas cristianas empobrecidas. La pobreza, en esta lógica, resulta siendo el punto de encuentro y prueba definitiva de nuestras prácticas ecuménicas. Jürgen Moltman también concuerda con esa lógica que acabamos de plantear: "El ecumenismo surge en la cruz, donde nos encontramos a nosotros mismos al pie de la cruz de Cristo, y bajo su cruz nos descubrimos como hermanos y hermanas, como hambrientos que sufrimos una pobreza común [...]. Al pie de la cruz estamos todos con las manos vacías [...]. Al pie de la cruz no estamos censados como protestantes, ni como católicos, ni como ortodoxos. Allí los [...] pobres somos enriquecidos y los tristes, colmados de esperanza. Por eso, al pie de la cruz nos descubrimos también como hijas e hijos de la misma libertad de Cristo y a la vez como amigos en la misma comunión del espíritu".

 

Tesis 6: somos los pobres los que construimos el ecumenismo. Por una razón simple y, a la vez, la más profunda de todas las razones: porque si nos juntamos podríamos sobrevivir, si nos mantenemos divididos, moriremos inexorablemente en el altar del Moloch riqueza: "Cuando el pobre crea en el pobre, ya podremos cantar libertad", cantaban en El Salvador. Y se decía por todo el continente "si además de pobres, divididos, doblemente oprimidos". Hay, a todas luces, un ecumenismo que no nos va a juntar o se va a postergar para después de que la riqueza nos mate, es el ecumenismo formal, o doctrinal, o institucional, o de consenso. Lo conversan y dicen negociarlo los jerarcas de las confesiones e iglesias. Sus conversaciones son lentas y no prometen llegar a destino alguno por tres razones básicas; a) porque ellos no tienen prisa, pues no tienen hambre, b) porque las religiones formales se la han pasado históricamente justificando y bendiciendo las políticas de los poderes establecidos y de ello devengan ganancia y bienestar, y c) porque sus discusiones son sobre la verdad y el poder y en esas cosas los grupos humanos nunca podremos ponerse de acuerdo. A los pobres nos queda una alternativa que se viene proponiendo desde la reflexión de quienes caminan la caminada de los pobres: el "macro-ecumenismo", originario de América Latina, con Pedro Casaldáliga; se insiste en abandonar el concepto de ecumenismo amarrado a asuntos doctrinales y abrir las puertas, en su lugar, a un "ecumenismo integral" (Julio de Santa Ana) que incluya a los empobrecidos; es una especie de "ecumenismo de las culturas" o "ecúmene de la justicia" (José Míguez Bonino), orientado hacia la búsqueda común del reino de Dios (Mt 6.33). En la propuesta se constata que hay una tensión práctica y liberadora entre el "ecumenismo de consenso" y el "ecumenismo práctico". "De cualquier manera, es fuerte el anhelo por ver rota la estrechez del ecumenismo "umbilical" de las Iglesias, que ha estado ocupado solamente con los disensos internos entre los cristianos" (Cf. Brakemeier, Gottfried: Diálogo interreligioso: ¿macro-ecumenismo?). Otros denominan a ese "macro-ecumenismo" con el nombre de "ecumenismo de base" y se entiende como una práctica de juntanza de laicos y laicas, comunidades de todos los signos, pastoras, pastores, sacerdotes y animadores de la fe y de la práctica comunitaria. El ecumenismo de base suele concretarse en pequeños grupos informales, en reuniones de oración, en prácticas de servicio y solidaridad, en asunción de compromisos políticos anti-sistémicos y emancipadores.

 

Ese ecumenismo que tenemos por construir y defender debe tener unas claridades epistemológicas, éticas, hermenéuticas y políticas, y celebrarlas a menudo en cualquier lugar convertido en templo, en cualquier momento convertido en momento salvífico y culto, olvidando disciplinas eclesiásticas y hermanando en el hecho de ser víctimas comunes de un mismo ídolo, la riqueza:


1. Tiene que construir la ontología política de las diferencias (Walter Benjamin).
2. Tiene que propiciar las emancipaciones de género como condición para que emerja la riqueza de los seres humanos.
3. Tiene que ejercitar la descolonización de las estructuras de poder y del ejercicio de la política.
4. Tiene que asumir la espiritualidad y las tareas políticas, sociales, económicas y humanas del Sumak Kausay, del buen vivir y del buen convivir de los pueblos originarios del Abya Yala.
5. Tiene que construir en cada seguidor o seguidora de las utopías de Jesús de Nazaret, los nuevos sujetos emancipatorios.
6. Tiene que predicar y orar, espiritualizar y volver ágape y fiesta, canto y poesía, el malestar permanente con el capitalismo liberal concentrador de la riqueza mortal.
7. Tiene que catequizar en las vertientes espirituales del acto político de la resistencia entendida como re-existencia.
8. Tiene que volver celebración y culto la sospecha ética y hermenéutica de todas las formas del poder, empezando por el poder vertical y dañino, corrompido y corruptor de las iglesias mismas.
9. Tiene que aprender en oración y discusión, las formas sutiles y brutales como el neoliberalismo ha colonizado nuestras conciencias y provocar la liberación de las mismas.
10. Tiene que confesar todos los días, -y hacer penitencia por ello-, que las iglesias están entre las instituciones que han codificado la realidad y a las personas, para someterlas, para mantenerlas en el sometimiento. Ese pecado se llama colonización de la realidad y colonización de los espíritus.

 

Sería una brutal contradicción decir que transitamos nuevos caminos de espiritualidad cristiana y profesar, al mismo tiempo, fe ciega y no cuestionada, esperanza inconsciente y silenciosa, y división ante las amenazas del poder mortal de la riqueza.

 

La Estrella, noviembre 7 de 2014

 

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Publicado enEdición 208
Lunes, 27 Octubre 2014 07:33

Cómo se llega a ser super rico

Cómo se llega a ser super rico

La característica definitoria de los tiempos que vivimos es la enorme concentración de la riqueza y de las rentas, consecuencia, en gran parte, de las políticas públicas aplicadas a la mayoría de la población por gobiernos de sensibilidad neoliberal a los dos lados del Atlántico Norte (Norteamérica y Europa Occidental) desde los años ochenta. El Presidente Regan en EEUU y la Sra. Thatcher en el Reino Unido iniciaron estas políticas, extendidas desde entonces a la mayoría de países de aquellos continentes. Estas políticas fueron la respuesta de las clases dominantes a las conquistas políticas, sociales y laborales conseguidas predominantemente por el mundo del trabajo. De ahí que un elemento común de aquellas políticas públicas neoliberales fuera un ataque frontal al bienestar social de las clases populares de aquellos países, a fin de recuperar los privilegios que habían visto disminuidos durante el periodo anterior 1945-1980. El objetivo de tales políticas era favorecer al capital, cuyas rentas eran la fuente de riqueza de esas clases sociales dominantes. Las políticas de los Estados durante este periodo 1980-2012 facilitaron, así pues, una enorme concentración de la riqueza y de las rentas, lo que se presentó, para justificarlo, como resultado de un sistema meritocrático en el que los que estaban arriba, en la cúspide de la sociedad, lo estaban como consecuencia de su mayor capacidad, mérito y productividad. En esta ideología –reproducida en los mayores medios de difusión y persuasión-, las desigualdades eran consecuencia de las diferencias naturales (e incluso biológicas) existentes dentro de la población, ocultándose la gran importancia que el Estado había tenido en el desarrollo de esa concentración de la riqueza y de las rentas, concentración que no se debía al mérito de los individuos que estaban en la cúspide, sino a sus conexiones, en gran parte de las ocasiones, con el Estado. Un caso claro es el de Bill Gates, una de las personas más ricas del mundo.


El caso Bill Gates, ¿cómo consiguió su riqueza?


Este personaje es considerado como el fundador de Microsoft, establecida como consecuencia de su gran creatividad. Conocido por su filantropía, Bill Gates es un hombre ampliamente conocido, que se presenta como el gran emprendedor que debe su riqueza a sus capacidades y méritos. El economista Dean Baker, Director del Center for Economic and Policy Research, en un breve artículo ("World's Richest Man Tries to Defend Wealth Inequality") publicado en el blog de este centro, donde describe una breve biografía de Bill Gates, muestra, sin embargo, hasta qué punto el Estado federal de EEUU configuró y ayudó a que estableciera su riqueza, riqueza que se debió a la enorme monopolización en la producción y venta de sus productos, con prácticas claramente deshonestas en sus formas de operar. La tolerancia, cuando no ayuda, del Estado federal con tales prácticas, ha sido una constante en la vida empresarial de Gates y su Microsoft. Dichas prácticas dificultaron el desarrollo de la tecnología de los ordenadores, como han concluido varios Tribunales de Justicia cuando aquellas prácticas fueron juzgadas.


Esta situación, en la que el Estado favorece la monopolización, es conocida en el caso de la industria farmacéutica, donde las patentes otorgadas por el Estado a la industria crean una situación de monopolio, que es la base de su enorme riqueza. El último caso es el caso del fármaco para tratar los casos de hepatitis C, que cuesta 84.000 dólares (unos 66.000 euros) para un tratamiento de 12 semanas, cuando la versión genérica cuesta solo 900 dólares (unos 700 euros). Dean Baker, por cierto, cita la paradoja que representa que la fundación filantrópica que lleva su nombre, la Fundación Bill & Melinda Gates, no haya dicho nada sobre el abuso de las patentes en los países subdesarrollados, a los cuales la Fundación intenta ayudar dándoles dinero para comprar fármacos (cuyos precios podrían reducirse especialmente si no hubiera tal abuso de las patentes).


Otro caso semejante es el de los banqueros –el mayor grupo de los super-ricos, es decir, el 1% de la población-, que están en la cúspide no como resultado de su brillantez, sino de sus prácticas especulativas facilitadas por los Estados, que perjudican enormemente a las actividades de la economía productiva, habiendo comprado la complicidad de sus reguladores públicos. El caso español es de los más claros, habiendo sido el Estado el que les ha ayudado a salvarse y evitar su colapso, cuando lo más lógico, eficiente y equitativo hubiera sido su sustitución por bancas públicas que garantizaran el crédito.


Y, por último, otro grupo del 1% de renta superior de los países, que Dean Baker señala, es el de las empresas, tanto manufactureras como de servicios comerciales, que han hecho su fortuna a base de una enorme explotación de sus empleados y trabajadores. El caso más claro es el de los dueños de la cadena de mercados Walmart, conocida por los altos niveles de explotación a su fuerza laboral. En base a esta evidencia, es difícil asumir que los personajes que componen la mayoría del 1% de renta superior de los países –los super-ricos- hayan alcanzado el nivel de riqueza y renta que tienen debido a sus propios méritos. En realidad, la complicidad con los Estados donde se sitúa su riqueza y/o la deshonestidad de sus prácticas, incluidas la monopolización del comercio y/o la explotación de sus empleados, explican su supuesto éxito.

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El porqué del escandaloso crecimiento de las desigualdades

Si usted lee la prensa económica y la prensa popular, verá ahora varios artículos que intentan explicar el gran crecimiento de las desigualdades de renta y riqueza, atribuyéndolo a toda una serie de causas, desde cambios demográficos a cambios tecnológicos o al desplazamiento de los puestos de trabajo a otros países. El tema de las desigualdades ha pasado a ser un tema central, definido por el Presidente Obama como el más preocupante del siglo XXI en EEUU. Hay, pues, todo tipo de explicaciones para todo tipo de gustos. Entre los que tienen mayor visibilidad, están los que atribuyen el elevado crecimiento de las desigualdades de renta al creciente diferencial de educación en la fuerza laboral, asignando este crecimiento a las diferencias de productividad entre los que están cada vez más educados (que tienen mayores salarios) y los que lo están menos (que tienen menores salarios). Esta explicación parecería razonable: a más educación, mayor productividad del trabajador o empleado y mayor salario. Las diferencias de salarios estarían, pues, causadas por este diferencial en la productividad de los trabajadores.


Ahora bien, el problema con esta explicación es que los datos no la confirman o, dicho de otra manera, los datos muestran que esta explicación aclara solo una parte muy pequeña (en realidad, pequeñísima) del crecimiento de las desigualdades. La tesis de la productividad laboral (que se centra en el nivel salarial correspondiente a cada nivel de productividad) no explica este enorme crecimiento de las desigualdades. Los datos están ahí para todo el que quiera verlos. El último informe sobre productividad y salarios en EEUU, escrito por el prestigioso Economic Policy Institute (EPI), de Washington, cuestiona la teoría de que el crecimiento de las desigualdades se debe al diferencial de conocimiento y productividad. Concluye, así, que todas las políticas públicas que quieren reducir el crecimiento de las desigualdades mediante el aumento de la educación de los trabajadores de menor cualificación serán dramáticamente insuficientes para corregir las enormes desigualdades. ¿Cuál es, pues, el origen de este crecimiento?


Las causas políticas del crecimiento de las desigualdades

Para responder a esta pregunta tenemos que salirnos del área del conocimiento económico para movernos en el área del conocimiento político (lo que se llama en el mundo anglosajón el contexto político). Como bien decía mi maestro Gunnar Myrdal, "detrás de todo fenómeno económico hay una realidad política". Veamos los datos. El EPI muestra como desde 1970 hasta 2013, la productividad en EEUU creció un 64,9%, mientras que el salario promedio de la mayoría de los trabajadores de EEUU (el 80% de la fuerza laboral en el sector privado) creció solo un 8%, ocho veces menos que el crecimiento de su productividad. La consecuencia de ello es que la gran mayoría de la riqueza creada por el trabajador, como resultado del crecimiento tan notable de su productividad, no repercutió en su compensación salarial. ¿A dónde fue, pues?


Uno de los gráficos publicados por el EPI muestra clara y diáfanamente donde fue. Desde 1978 hasta 2011 las rentas derivadas del trabajo bajaron del 53% al 44% del PIB, mientras que las rentas del capital subieron muy marcadamente. En otras palabras, la mayor parte de la riqueza producida por el trabajador fue a enriquecer a los propietarios de las empresas. No hay otra manera de leerlo. En realidad, el problema es incluso mayor de lo que aparece en el grafico, porque las rentas derivadas del trabajo incluyen también los salarios de los grandes empresarios y banqueros, salarios que son astronómicos (3.000 veces el salario del trabajador) y que no guardan ninguna relación con la productividad. Cuando los salarios de estos personajes se sacan del capítulo "rentas del trabajo", se aprecia que la reducción de los salarios del 80% de la fuerza laboral es incluso mayor. El EPI también muestra que la diferencia entre los salarios de los graduados universitarios y los graduados en educación secundaria era mucho, mucho menor, que la diferencia entre aquellos que están en la cúspide salarial (los Bill Gates del país) y los graduados universitarios.


El debilitamiento del mundo del trabajo

Lo que ha estado ocurriendo es que las políticas públicas neoliberales iniciadas por el Presidente Reagan han favorecido enormemente a las capas sociales más poderosas a costa de todas las demás. Este era el objetivo de estas políticas públicas: debilitar al mundo del trabajo a costa de enriquecer al mundo del capital. Lean el informe del EPI y lo verán. Algo parecido ha pasado en Europa Occidental, y muy en especial durante estos años de crisis. Es lo que antes se llamaba "lucha de clases" y ahora ya no se cita por considerarse (por parte de la sabiduría convencional) un término anticuado, asumiendo, además, que no hay clases sociales. Los datos, sin embargo, hablan por sí solos. Hay clases sociales. Lo que ocurre es que se han redefinido. Hoy, la lucha de clases es entre una minoría que controla y gestiona el capital y todos los demás.


La solución al crecimiento de las desigualdades pasa por hacer lo opuesto a lo que se ha estado haciendo. Es decir, reforzar el mundo del trabajo a costa del mundo del capital. A aquellos que inmediatamente dirán que esto repercutirá negativamente en el crecimiento económico se les tendría que aconsejar que vieran los datos. Las tasas de crecimiento fueron mucho más elevadas cuando las rentas del trabajo eran más elevadas y las rentas del capital más bajas. El periodo 1945-1980 fue de mayor crecimiento que el de 1980-2012. Así de claro.

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