Salvar a la humanidad: tarea histórico universal de los trabajadores

Hoy, la élite que ha gobernado en Colombia piensa que si Petro gana las elecciones la sociedad dará un salto al vacío. El futuro, en esas condiciones, es inviable. Un no lugar invivible. Se trata, pues, de evitar que tal desenlace se produzca. La idea que orienta ese juicio valorativo es la imposibilidad de cambiar la sociedad. Pero la sociedad colombiana hoy es ya un lugar invivible para el 90 por ciento de sus habitantes. Esa situación local vista desde una perspectiva planetaria se vuelve global. El planeta Tierra es invivible para el 90 por ciento de sus habitantes. Las conclusiones de la COP26 en Glasgow muestra una conciencia plena de la necesidad de cambiar el modo de funcionamiento de la sociedad global y local.

En sentido estricto, el salto al vacío consiste en mantener el modo de existencia que nos ha conducido a la situación actual. El traumatismo que estamos padeciendo, es la premisa vivencial que obliga a pensar en los cambios que es necesario realizar. Esa tarea coloca en primer plano el esfuerzo por establecer los actos, acciones, proyectos y políticas que permitan la transformación de las condiciones económicas, sociales y políticas que nos están conduciendo a la extinción. Esa tarea tiene ciertos desarrollos recientes en Colombia. Mencionemos dos: el pliego del Comité de Paro y el informe que la Misión de Sabios le entregó a la sociedad y también al presidente Duque. Existen también los documentos que empiezan a diseñar las campañas políticas: El Pacto Histórico, La Coalición de la Esperanza y la Coalición de la Experiencia y hasta el Centro Democrático.

Hay una convergencia en tareas que también podemos considerar compromisos, que cualquiera puede constatar. Enumero diez: 1. El cuidado del agua. 2. La preservación de la biodiversidad. 3. La protección de los bosques. 4. La garantía del derecho a la salud. 5. A la educación. 6. A la vivienda digna y el saneamiento básico 7. A la renta básica. 8. La construcción de una paz estable y duradera y el respeto al mandamiento de No Matarás. 9. La formación de la Conciencia Ecológica como mandato intergeneracional. 10. El cultivo de la amistad y la cordialidad con todas las personas. Estos compromisos tienen su especificidad colombiana, pero son también planetarios.

Así, pues, el pánico de las élites en razón de su impotencia y su responsabilidad por la crisis es justificado. Pero hay que neutralizar la búsqueda psicótica de chivos expiatorios y la opción extrema de la guerra. Culpar a los palestinos de Hezbola de las dificultades en Cúcuta es una muestra ya de esa locura. Lo mismo que inventar que el Ministerio de Defensa fue víctima de un ataque cibernético manipulado desde Moscú. Así como la exaltación del soldado como el superhéroe que salvará a la familia, la propiedad y la patria.

Las conclusiones de la COP26 pueden jugar un papel terapeútico. La pandemia ya hizo su tarea macabra en el planeta y aunque persiste el virus, dicen los epidemiólogos que estamos en tránsito hacia una epidemia. Es decir, el virus puede ser tratado, las vacunas cumplen su papel preventivo y la sociedad humana tendrá que vivir por un tiempo, todavía incierto, en las nuevas condiciones. Esa transformación operada por la biología es irreversible. Ahora necesitamos transformar la sociedad para garantizar nuestra supervivencia, incluida la de los responsables del desastre planetario: el 10 por ciento que concentra y centraliza la riqueza creada por el capitalismo global.

Esa tarea no la pueden adelantar los responsables del desastre, su pánico los inhabilita, sus opciones son apocalípticas y lo peor de su experiencia se pone al servicio de sus miedos y sus odios.

Aunque les parezca a algunos personajes de la clase media un llamado a la lucha de clases, esa tarea le corresponde a los trabajadores quienes, a pesar de todas sus limitaciones, son al final los que mantienen funcionando la sociedad. Es claro que no basta con ser considerada la clase llamada a salvar a la humanidad. Es necesario asumir esa tarea histórico universal. En octubre de 1917 se concretó la primera experiencia cuando se derrocó a la autocracia zarista. En el año de 1990 se disolvió sin violencia y guerra esa experiencia y con ella el Estado Soviético abrumado con el peso de sus errores. Hoy enriquecidos con esas experiencias los trabajadores pueden salvar a la humanidad incluyendo a las élites responsables del desastre creado por ellas mismas.

Estas verdades elementales pueden sonar a ideología pura pero son evidencias simples de una experiencia que nos está llevando del materialismo de la sociedad civil al materialismo de la sociedad humana como lo proclamara Carlos Marx en sus tesis sobre Feuerbach.

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Salvar a la humanidad: tarea histórico universal de los trabajadores

Hoy, la élite que ha gobernado en Colombia piensa que si Petro gana las elecciones la sociedad dará un salto al vacío. El futuro, en esas condiciones, es inviable. Un no lugar invivible. Se trata, pues, de evitar que tal desenlace se produzca. La idea que orienta ese juicio valorativo es la imposibilidad de cambiar la sociedad. Pero la sociedad colombiana hoy es ya un lugar invivible para el 90 por ciento de sus habitantes. Esa situación local vista desde una perspectiva planetaria se vuelve global. El planeta Tierra es invivible para el 90 por ciento de sus habitantes. Las conclusiones de la COP26 en Glasgow muestra una conciencia plena de la necesidad de cambiar el modo de funcionamiento de la sociedad global y local.

En sentido estricto, el salto al vacío consiste en mantener el modo de existencia que nos ha conducido a la situación actual. El traumatismo que estamos padeciendo, es la premisa vivencial que obliga a pensar en los cambios que es necesario realizar. Esa tarea coloca en primer plano el esfuerzo por establecer los actos, acciones, proyectos y políticas que permitan la transformación de las condiciones económicas, sociales y políticas que nos están conduciendo a la extinción. Esa tarea tiene ciertos desarrollos recientes en Colombia. Mencionemos dos: el pliego del Comité de Paro y el informe que la Misión de Sabios le entregó a la sociedad y también al presidente Duque. Existen también los documentos que empiezan a diseñar las campañas políticas: El Pacto Histórico, La Coalición de la Esperanza y la Coalición de la Experiencia y hasta el Centro Democrático.

Hay una convergencia en tareas que también podemos considerar compromisos, que cualquiera puede constatar. Enumero diez: 1. El cuidado del agua. 2. La preservación de la biodiversidad. 3. La protección de los bosques. 4. La garantía del derecho a la salud. 5. A la educación. 6. A la vivienda digna y el saneamiento básico 7. A la renta básica. 8. La construcción de una paz estable y duradera y el respeto al mandamiento de No Matarás. 9. La formación de la Conciencia Ecológica como mandato intergeneracional. 10. El cultivo de la amistad y la cordialidad con todas las personas. Estos compromisos tienen su especificidad colombiana, pero son también planetarios.

Así, pues, el pánico de las élites en razón de su impotencia y su responsabilidad por la crisis es justificado. Pero hay que neutralizar la búsqueda psicótica de chivos expiatorios y la opción extrema de la guerra. Culpar a los palestinos de Hezbola de las dificultades en Cúcuta es una muestra ya de esa locura. Lo mismo que inventar que el Ministerio de Defensa fue víctima de un ataque cibernético manipulado desde Moscú. Así como la exaltación del soldado como el superhéroe que salvará a la familia, la propiedad y la patria.

Las conclusiones de la COP26 pueden jugar un papel terapeútico. La pandemia ya hizo su tarea macabra en el planeta y aunque persiste el virus, dicen los epidemiólogos que estamos en tránsito hacia una epidemia. Es decir, el virus puede ser tratado, las vacunas cumplen su papel preventivo y la sociedad humana tendrá que vivir por un tiempo, todavía incierto, en las nuevas condiciones. Esa transformación operada por la biología es irreversible. Ahora necesitamos transformar la sociedad para garantizar nuestra supervivencia, incluida la de los responsables del desastre planetario: el 10 por ciento que concentra y centraliza la riqueza creada por el capitalismo global.

Esa tarea no la pueden adelantar los responsables del desastre, su pánico los inhabilita, sus opciones son apocalípticas y lo peor de su experiencia se pone al servicio de sus miedos y sus odios.

Aunque les parezca a algunos personajes de la clase media un llamado a la lucha de clases, esa tarea le corresponde a los trabajadores quienes, a pesar de todas sus limitaciones, son al final los que mantienen funcionando la sociedad. Es claro que no basta con ser considerada la clase llamada a salvar a la humanidad. Es necesario asumir esa tarea histórico universal. En octubre de 1917 se concretó la primera experiencia cuando se derrocó a la autocracia zarista. En el año de 1990 se disolvió sin violencia y guerra esa experiencia y con ella el Estado Soviético abrumado con el peso de sus errores. Hoy enriquecidos con esas experiencias los trabajadores pueden salvar a la humanidad incluyendo a las élites responsables del desastre creado por ellas mismas.

Estas verdades elementales pueden sonar a ideología pura pero son evidencias simples de una experiencia que nos está llevando del materialismo de la sociedad civil al materialismo de la sociedad humana como lo proclamara Carlos Marx en sus tesis sobre Feuerbach.

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Publicado enEdición Nº286
Fuentes: Rebelión - Imagen, Jeff Bezos (dueño de Amazon), Warren Buffet y Elon Musk, tres de los hombres más ricos que más han incrementado sus ganancias en la pandemia.

Al ser una crisis controlable (aunque trágica) el Covid-19 no hizo colapsar el sistema global capitalista, pero envió a cuidados intensivos a su hijo pródigo, el neoliberalismo.

El principio del egoísmo individual como fórmula de la prosperidad colectiva de Adam Smith (el dogma más perverso de la historia moderna) ha sido puesto en cuestionamiento, sobre todo con la lentísima aceptación del cambio climático. Al igual que en la depresión de los años 30, en esta crisis los estados confirmaron su rol de bomberos, no por sus ejércitos sino por sus servicios sociales. La percepción positiva de los sindicatos trepó veinte puntos en pocos años y la de los militares cayó del 70 en 2018 al 56 por ciento, aún antes del fiasco de Afganistán. 

Al igual que en los años 30, se comienza a reconsiderar el rol de diferentes organizaciones populares, como los demonizados sindicatos. Por un lado, se ha alcanzado un mínimo histórico en el número de afiliados (11 por ciento; seis por ciento en el sector privado) y, por el otro, llegamos a un máximo (desde 1965) de percepción positiva del 68 por ciento, 20 puntos sobre la medición anterior de 2009. Si consideramos el grupo de jóvenes menores de 34 años, la aprobación llega al 77 por ciento.

Durante esta pandemia, la fortuna de individuos como Jeff Bezos y Elon Musk se multiplicó, mientras el salario mínimo es el mismo desde 2010. Hoy Tesla vale casi tanto como la economía de Australia y Amazon más que toda Canadá. Pero no se puede inflar un globo por siempre. Los diversos estudios que confirman la existencia de una correlación entre sindicalizados y la brecha de ingresos entre los ricos y la clase trabajadora han germinado en la conciencia popular. Las nuevas generaciones serán culpadas de la decadencia hegemónica de Estados Unidos, pero su percepción es consecuencia de esa misma decadencia que los mantiene atrapados en deudas y falta de perspectivas (algo que también los profesores percibimos cada día en nuestros estudiantes).

La sobrevivencia de la cultura esclavista

En 1865 los confederados del sur fueron derrotados por los unionistas de Lincoln pero, a partir de ahí, comenzaron a ganar múltiples batallas políticas y culturales que persisten hasta hoy. No sólo sus generales fueron indultados por intentar destruir el país; no solo lo regaron con monumentos a los racistas más radicales de la historia, sino que consolidaron la vieja cultura de la impunidad de la extrema derecha y revirtieron varios logros legales de los negros, de los mestizos y de los pobres con las leyes Jim Crow, con golpes de estado cuando los negros ganaron elecciones, con políticas de segregación y exclusion, con la creación de guetos urbanos para negros a través del trazado de autopistas, y con la criminalización de negros y latinos a través de excusas, como la más reciente guerra contra las drogas. 

Pero hubo una herencia aún mayor en el corazón ideológico del país. No sólo le arrancaron Texas y el resto de los estados del Oeste a México para reinstalar la esclavitud donde era ilegal, sino que aventureros como William Walker la legalizaron apenas se autonombraron presidentes de países como Nicaragua, u operaron en diversas “repúblicas bananeras” sin respetar ninguna ley de las “razas inferiores”. Luego, de forma deliberada, exportaron el consumismo a su patio trasero para reemplazar la esclavitud legal por la esclavitud asalariada. 

Quienes eran minoría en Estados Unidos lograron imponer un sistema electoral que persiste hasta hoy para dominar la política en Washington. De la misma forma que esos poderosos esclavistas del sur expandieron la esclavitud por generaciones en nombre de la civilización y la libertad, luego de la Guerra Civil impusieron la idea de que la libertad y la prosperidad dependían de los empresarios millonarios. Amenazar su prosperidad era amenazar la prosperidad y la existencia de toda una nación. La más reciente “Teoría del derrame” no es otra cosa que la continuación de la teoría del amo como benefactor de sus esclavos. La idea de que son los ricos quienes crean empleo y no los trabajadores, no es otra cosa que la continuación de la sacralización de los amos y la demonización de los esclavos, convertidos ahora en asalariados. 

A dos décadas de la derrota de 1865, se evitó recordar la masacre de Chicago celebrando el “Día de los trabajadores”; se lo reemplazó con un día abstracto, el “Día del trabajo”, justo cuando los sindicatos de obreros eran fuertes en los estados del norte. No por casualidad, cuando en 1935 F. D. Roosevelt promovió la Ley Wagner para apoyar a los sindicatos en un Nuevo Contrato Social que sacaría al país de su mayor crisis económica, en los estados que antes conformaron la Confederación casi no hubo sindicalización.

En la historia nada se crea ni se destruye completamente. Todo se transforma. El “Destino manifiesto” se continuó con la retórica del liderazgo de “La raza/el mundo libre”. La obsesión anglosajona de tener todo bajo control, sobre todo a las razas inferiores que no sabían gobernarse, se continuó con la excusa de la guerra contra el comunismo durante la Guerra Fría… y más allá. El zar de la prensa William Hearst fue un millonario progresista (mientras sus clientes fueron trabajadores) hasta que Franklin Roosevelt promovió, con nuevas leyes, el derecho de los trabajadores a sindicalizarse. Entonces se convirtió en el primer McCarthy antes de la Guerra Fría. Hearst fue uno de los inventores de la prensa amarilla y de la Guerra contra España (junto con el venerado Pulitzer) que le secuestró la revolución a los cubanos en 1898. Tres décadas después, atendiendo a sus intereses económicos, lanzó una campaña mediática identificando a Roosevelt y los sindicatos con el comunismo, como antes se identificó a los negros con el caos y con una imaginaria violacion colectiva de las hijas rubias. Su coqueteo con el nazismo (como el de tantos otros millonarios de este lado) tenía todo de la tradición del Sur esclavista: la raza superior, la clase dominante es la salvación de la civilización, la libertad y el progreso. 

Sindicatos en Estados Unidos hoy

No pocos esclavos apoyaron la esclavitud. No pocos asalariados apoyaron a millonarios poderosos como Herbst. En abril 2021 los trabajadores de Amazon en Alabama votaron (1798 a 738) contra el establecimiento de un sindicato, a pesar de sus paupérrimas condiciones de trabajo, lo que demuestra que los mitos nacionales (si los millonarios sufren, se acaba el mundo) son más fuertes que las necesidades personales. Una moraleja reproducida por asalariados y empresarios que venden en la calle se hizo viral entre los hispanos de Florida: “Los ricos madrugan como pobres y los pobres duermen como ricos”

Pero hay otras razones: Amazon acosó a sus trabajadores de Alabama por email y con reuniones individuales para que votaran en contra. Práctica que luego llamó “educación”. La vieja tradición esclavista de educar a los de abajo para que apoyen los intereses de los de arriba. 

Según un proyecto de ley del nuevo gobierno, conocido como Protecting the Right to Organize, estas prácticas de acoso podrían ser penalizadas con 50.000 dólares. Una propina para Walmart o Amazon, pero algo es algo. Aún así, es probable que el partido Republicano lo boicotee en el senado.

Estamos marchando a un escenario similar al de la Segunda República española un siglo después. Por un lado las organizaciones sindicales con su utopía y, por el otro, la derecha nacionalista refugiada en el pasado. Algún día, tal vez dentro de unas décadas, los historiadores verán nuestro tiempo como la culminación de un absurdo: un puñado de familias acaparando casi toda la riqueza del mundo y defendida por el resto, como los esclavos defendían a sus amos. 

Por Jorge Majfud | 01/11/2021

Publicado enInternacional
Lunes, 11 Octubre 2021 05:35

Los esenciales

Trabajadores de Kellogg’s en Michigan protestaron la semana pasada contra la amenaza de la empresa de trasladar a México más áreas de producción. Este año han estallado unas 12 huelgas que involucran a 22 mil 300 empleados en Estados Unidos.Foto Afp

Un resurgimiento del movimiento de trabajadores está confrontando la injusticia económica que es el saldo de cuatro décadas de neoliberalismo en el país más rico del mundo, y cuyas consecuencias ahora están al centro de una crisis existencial de lo que llaman democracia en Estados Unidos.

En los últimos meses se ha registrado un número sorprendente de huelgas y acciones laborales, y amenazas de mucho más, en varias partes del sector privado, incluidas empresas emblemáticas como Kellogg’s (en parte en respuesta a amenazas de la empresa de trasladar más producción a México si los trabajadores no aceptan demandas patronales), RJR Nabisco y Frito-Lay (éstas dos ya fueron ganadas por el sindicato), más de mil mineros de carbón en Alabama mantienen una huelga de más de seis meses, en universidades, cadenas de comida rápida y más.

Además, decenas de miles de agremiados han autorizado que sus sindicatos declaren huelgas, entre ellos los 65 mil trabajadores de producción de la industria de cine y televisión, otro gremio de 37 mil trabajadores de una empresa de salud y hospitales, y unos 10 mil trabajadores de John Deere.

En lo que va del año se han registrado oficialmente más de 12 "huelgas mayores" (aquellas de más de mil trabajadores) que involucran a un total de 22 mil 300 empleados; en 2020 hubo 90. Se han registrado más de 100 huelgas "menores" en el año en curso, comparado con menos de 50 todo el año pasado.

Todo indica que la huelga, el arma más poderosa de los trabajadores, está resucitando y que 2021, según el veterano periodista y analista laboral Harold Meyerson, empieza a parecerse a 1919 y 1946, cuando Estados Unidos tuvo su mayor número de huelgas.

Todo esto ocurre en una coyuntura en la que la aprobación de los sindicatos en la opinión pública registra su nivel más alto en más de medio siglo, 68 por ciento (90 por ciento entre demócratas), según Gallup.

A la vez hay otros tipos de "acciones" laborales no organizadas que algunos analistas están calificando como un tipo de rebelión laboral, con la decisión de millones de trabajadores –sobre todo en trabajos de salarios mínimos o bajos– de no retornar a esos empleos al reabrirse la economía rechazando las condiciones en esos empleos en lo que es en cierto sentido una huelga masiva.

Más aún, además de sindicatos hay un universo creciente de organizaciones laborales –cooperativas, centros obreros, organizaciones de jornaleros y trabajadoras domésticas, taxistas y más– que forman parte dinámica de lo que se puede llamar el movimiento laboral. A esto se suman nuevos aliados que surgen de la lucha contra la desigualdad e injusticia económica, entre ellos la Campaña de los Pobres, la diáspora de Ocupa Wall Street y un renovado movimiento social demócrata/socialista como Democrátic Socialists of America junto con legisladores federales progresista como Bernie Sanders, Alexandra Ocasio-Cortez y Jesús Chuy García vinculados a la lucha de los trabajadores.

Todo mientras se revelan más detalles sobre la delincuencia legal de los más ricos y sus paraísos fiscales, como datos que registran que la fortuna de los 400 más ricos en este país se elevó 40 por ciento, justo mientras la pandemia devastó la vida de millones. Esto en un país donde, como señala Sanders, el 1 por ciento más rico tiene aún más riqueza que 92 por ciento del resto de la población, y donde 45por ciento de todo el nuevo ingreso ha sido concentrado por el 1 por ciento desde 2009.

Fueron los trabajadores oficialmente calificados de "esenciales" que rescataron a este y otros países de la pandemia y sus efectos (ningún empresario ni ejecutivo o banquero de Wall Street tuvo esa clasificación). Ahora son esenciales para el rescate –como siempre lo han sido a lo largo de la historia del país– de Estados Unidos ante la crisis económica y política que amenaza el futuro de la democracia.

Teatro Campesino. El Picket Sign. https://www.youtube.com/watch?v=VsnxVnMUwfs&list=OLAK5uy_l4 UhvgTgRHjHyJ5h2T0OY-aw3rMwE7VZE&index=5

Pete Seeger. Talking Union. https://www.youtube.com/watch?v=9SIhG7Wv5YI

Dolly Parton. 9 to 5. https://www.youtube.com/watch?v=UbxUSsFXYo4

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Orlando Chirinos, presidente de la Federación de Trabajadores del Cemento (Fetracemento)

El presidente de Fetracemento afirma que la industria está produciendo 10% o menos y que se persigue a los trabajadores


La crisis del sector cemento en Venezuela es la metáfora de un proceso político que parece derrumbarse. Con más de 10 años como corporación socialista, no ha conseguido producir personas más felices ni más materiales para construir la nación.

En Barquisimeto se oye la voz de Orlando Chirinos, presidente de la Federación de Trabajadores del Cemento (Fetracemento). Se hace escuchar en medio de ansiedades políticas de todos los colores. Chirinos explica que hay persecución contra los trabajadores, que son el soporte de la industria. Pero también cayeron los resultados: Entre 2007 y 2008 se producían 7,9 millones de toneladas métricas al año, y hoy “estamos produciendo alrededor de 10%”.

Ese retroceso lo atribuye a “falta de voluntad política, no se sustituyen los equipos, la falta de participación de los trabajadores”. También a quienes conducen el sector: “Están colocando a militares” que desconocen el manejo. Desde el año 2008 “han estado militares”, cada uno “llega con un mecanismo distinto, y en lugar de mejorar, retrocede”. La actual administración, asegura, puso en dólares el costo del saco.

Diez plantas, pero “solo siete están operativas y de forma intermitente”, describe. Lara es la única que tiene el sistema para elaborar cemento blanco, y ese sistema “está paralizado desde 2011, más o menos”. De los tres hornos que hay en Lara, que son “el corazón de la industria”, solamente funciona uno “y lo prenden y lo apagan”.

De unos 8.500 trabajadores quedan 7 mil 500, según Chirinos, que ganan al mes un dólar de salario y que perciben como mejor beneficio una paleta de cemento que pueden vender hasta en 200 dólares. HMC modelo pasamos a no tener nada”.

Aunque se supone que es una corporación socialista “lo que hacen es perseguir, amedrentar, explotar a los trabajadores”, a quienes no les entregan los equipos de protección personal. “El nivel de riesgo en materia de salud y seguridad en el trabajo es cada vez más crítico”, sostiene. “El estado de indefensión que tenemos los trabajadores en este país es gigantesco”.

Las organizaciones sindicales “no pueden entrar a las plantas, tienen una limitación de ingreso porque ellos le han dando fuerza a esas estructuras paralelas que llaman consejos de trabajadores”.

A los líderes de las 23 organizaciones sindicales “no nos dejan entrar a las plantas”, reitera. “Yo tengo calificación de despido desde agosto de 2020 y con un argumento vago, sin fundamentos”. En la Inspectoría del Trabajo “nunca vimos el expediente”.

En Barquisimeto “tenemos 20 trabajadores calificados, seis trabajadores bajo presentación”, ejemplifica.

La federación se ha reunido con sectores que puedan ayudar a la recuperación, y por eso Chirinos estima que la industria necesita de 200 a 250 millones de dólares al año, por una década, para revivir: “Estamos hablando de una corporación con 10 plantas productoras de cemento, aparte de las pequeñas fuentes como concreto, transporte y agregados”.

-¿Habría que privatizar o hay otra salida?

-La más inmediata que nosotros vemos es reprivatizar la industria del cemento. Puedes decir que los trabajadores la van a tomar, pero los trabajadores no tienen el dinero para levantar esa industria. Tomarla nosotros es fracasar, porque está muy deteriorada.

El Estado “demostró que no tiene el dinero, el recurso ni la experiencia para hacer eso”, critica.

Fetracemento ha buscado apoyo internacional. Personal de la oficina de la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha estado en contacto con Chirinos para saber qué sucede y hacerles seguimiento a las denuncias. “Han estado muy atentos a lo que está sucediendo, e incluso, estamos en el informe que levantó la comisión”.

Orlando Chirinos se ha excusado con los trabajadores por haber defendido la nacionalización: “Lo he pedido, lo he hecho en asambleas nacionales y regionales. Les he dicho a los trabajadores, con toda la sencillez que puede caracterizar a un hombre desde el corazón, pedirles perdón por esta situación de desastre que ha sido la nacionalización de la industria del cemento”.

Por Vanessa Davies-Contrapunto, 28-07-21

 

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Domingo, 23 Mayo 2021 05:11

Los nuevos amos del mundo

Sancho R. Somalo Byron Maher

Fondos de inversión

Con la ayuda de los gobiernos y los bancos centrales, los grandes fondos de inversión se han lanzado a la conquista del mundo. Hoy, los megafondos controlan casi todos los sectores de la economía: desde la vivienda a la sanidad privada, desde la banca a la gran industria, desde las tecnológicas al negocio de la deuda. El inicio de la era de los megafondos obliga a revisar todo lo que creíamos saber sobre el poder corporativo y cómo se lucha contra él.

 

La crisis del 29 arruinó a cientos de miles de campesinos en Estados Unidos. Los bancos se quedaban con sus tierras. Los desahuciados, cuenta John Steinbeck en Las uvas de la ira, increpaban y tiraban piedras al tractor que aplastaba sus casas. “No somos nosotros, es el monstruo”, les decía el vecino que conducía el tractor. “El banco es algo más que hombres, créeme. Es el monstruo. Los hombres lo crearon, pero no lo pueden controlar”. 

Ya entonces era difícil saber dónde encontrar y, más aún, cómo luchar contra ese monstruo que “respira beneficios y se alimenta de los intereses del dinero”. 80 años después de la publicación de este libro, resulta aún más complicado saber a quién culpar, hacia dónde tirar la piedra. A golpe de crisis económica, el monstruo ha cambiado de cara y de forma. Y ha conseguido multiplicar su poder, aunque no ha variado su esencia, al menos según la definición de Steinbeck: el alimento del monstruo son los beneficios y “si no se le alimenta, muere”.

El control del sistema financiero y, desde hace unos años, de buena parte de la economía real ya no lo tienen los bancos, sino una compleja red interconectada de distintos fondos de inversión y gestoras de activos. Son los nuevos dueños del planeta. 

El investigador de la Universidad de las Islas Baleares Iván Murray define lo que ha pasado en la última década como una “auténtica revolución” en las dinámicas del capitalismo global. “Ya nada es lo que era”, dice a El Salto.

No solo ha cambiado el accionariado de las empresas y de los bancos. La era de los fondos de inversión ha trastocado la forma de hacer negocios, ha cambiado las relaciones laborales, la independencia de los Estados y hasta el concepto mismo de democracia. También ha cambiado la forma de luchar contra este renovado poder corporativo. El primer paso para enfrentarse a él es conocerlo.

Conozca a los amos

BlackRock, Vanguard, State Street, Fidelity, Blackstone, Capital Group o Cerberus son algunos de los nombres de estos fondos de inversión. Captan capitales de las pensiones privadas, de inversores particulares, de otros fondos o bancos de inversión, de fondos dependientes de los Estados, incluso de dinero negro del narcotráfico, el comercio de armas y otras actividades ilegales, e invierten en todo el mundo sin apenas límites ni controles. Hay muchos tipos y a los más voraces se los conoce popularmente como fondos buitre. Pero todos se rigen por una misma regla, simple y antigua: comprar barato y vender caro. Para recuperar la inversión y asegurar las tasas de beneficio prometidas a sus inversores harán lo que sea.

No dependen de los bancos centrales ni de los Estados, ni se someten a ninguna legislación internacional bancaria. Suelen operar desde paraísos fiscales para evadir el pago de impuestos, garantizar el anonimato de sus inversores y eludir cualquier tipo de supervisión pública. Son la banca en la sombra.

Tras la crisis de 2008, el crecimiento de estos fondos ha sido espectacular. BlackRock es hoy el fondo de inversión más grande del mundo y tiene nueve billones de dólares en activos, equivalente a siete veces el PIB español, el 10% del PIB mundial, el doble que el banco más grande del mundo. Si BlackRock fuese un país, sería la tercera potencia mundial, después de Estados Unidos y China.

Y eso solo contando con sus propios activos. BlackRock dispone de un software propio de análisis de riesgos llamado Aladdin basado en el big data y la inteligencia artificial. La empresa fundada en 1988 por Larry Fink no se ha quedado para sí misma el invento, y lo ha compartido con las entidades financieras dispuestas a pagar por él. Los activos de empresas gestionadas a través de Aladdin superan los 21,6 billones de dólares, el equivalente al PIB de toda la Unión Europea o de Estados Unidos. Las empresas y países —Japón entre ellos— que utilizan Aladdin preguntan al genio de la lámpara dónde invertir y BlackRock responde. 

La caída de Lehman Brothers en 2008 arrastró a bolsas y bancos de medio mundo. Sus activos no representaban ni una décima parte de los de BlackRock. La frase “demasiado grande para caer” se inventó cuando nada parecido a esto podía siquiera imaginarse.

BlackRock comparte el altar de los megafondos con Vanguard Group, que tiene activos por el valor del PIB español, y con State Street. Se las conoce como “las tres grandes”. Poseen cerca del 20% de las mayores empresas del Dow Jones y un porcentaje parecido en buena parte de las grandes bolsas del mundo. Su cercanía con el poder político les ha permitido saltarse todas las leyes antimonopolio y los controles que limitan la voracidad y la solvencia de otros instrumentos de inversión mucho más modestos.

La era de los grandes fondos de inversión ha trastocado todo, también la forma de hacer negocios, explica a El Salto Erika González, investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL): “La financiarización supone una vuelta de tuerca más: los fondos exigen rentabilidad en el menor plazo de tiempo y han hecho saltar por los aires cualquier tipo de límite y exprimen aún más las condiciones laborales, ambientales o sociales para obtener los beneficios”. 

La supremacía de los fondos de inversión en esta nueva era económica se sustenta en una gran paradoja: nunca el mundo de las finanzas había sido tan complejo y enrevesado y, a la vez, nunca había estado en tan pocas manos. 

Desde hace años, BlackRock es el principal accionista del Ibex35. No hay una sola gran empresa española en bolsa que no cuente con financiación de esta gestora. Controla entre el 3% y el 5% de 19 de ellas. 

No hay sector estratégico que no haya sido copado por los fondos de inversión. Que gire la rueda. Hablemos de vacunas. Los tres grandes fondos controlan el 20,16% de Pfizer, que ha conseguido triplicar su cotización gracias a la vacuna contra el covid-19. En Johnson&Johnson, las ‘tres grandes’ tienen el 21,23%. En AstraZeneca, BlackRock es el principal accionista con un 7,69%. En Moderna, cinco fondos controlan el 29,9%.

Que vuelva a girar la rueda. Toca hablar de la banca. Los tres grandes fondos de inversión controlan el 19,6% del accionariado de Goldman Sachs y una cifra equivalente de JPMorgan. Lo mismo ocurre con las entidades españolas: los bancos figuran como grandes accionistas de muchas multinacionales españolas, pero, a su vez, están controlados por estos mismos fondos de inversión. 

Probemos una última vez. La deuda. BlackRock vuelve a aparecer como uno de los principales acreedores de los países del Sur. En 2020 fue uno de los interlocutores más duros en la renegociación de la deuda argentina. Poco a poco, los fondos de inversión han ido desplazando a los tradicionales dueños de la deuda, los grandes bancos de inversión, y hoy se han convertido en el principal actor de este negocio especulativo tanto en el Sur como en Norte. 

No importa dónde se mire o hacia dónde gire la rueda: ya sea la sanidad privada o las residencias de mayores, la vivienda o las grandes tecnológicas, las energéticas o la industria química, las llamadas economías de plataforma o los medios de comunicación. No se puede escapar del poder de los fondos de inversión. 

Los megafondos de inversión controlan la industria armamentística. En España, tanto el BBVA como el Santander, entre las 100 entidades financieras de la banca armada, están también controlados por estos mismos fondos. / Infografía: Centre Delás

Cómo hemos llegado hasta aquí

La metamorfosis del sistema financiero fue impulsada por los gobiernos y bancos centrales de ambos lados del océano. Décadas de políticas neoliberales —explica Gónzález—, de liberalización, de privatizaciones y desregulación de la economía financiera, de eliminación de mecanismos de control, crearon las condiciones óptimas para la financiarización de la economía y el crecimiento del poder de los fondos. 

Pero fue la política económica de EE UU para salir de la crisis de 2008 la que terminó de abrir las puertas a la era de los megafondos. El Departamento del Tesoro realizó compras de bonos y acciones “que se estaban devaluando o que se devaluarían si no lo hacía”, explica Murray, por valor de más de tres billones de dólares hasta 2014. La política de expansión monetaria de la Reserva Federal se convirtió en una transferencia de dinero público y fresco hacia los fondos de inversión y las corporaciones “para que el casino financiero no se pare”, señala Murray. La estrategia fue copiada por el Banco Central Europeo (BCE): en marzo de 2015, lanzó su propio programa de expansión monetaria con la compra masiva de deuda pública y privada a razón de 60.000 millones de euros al mes.

La política de la Reserva Federal y el BCE aumentó “de forma espectacular” la capacidad de compra de esos fondos, argumenta Murray, una situación que aprovecharon para hacerse con acciones devaluadas en miles de empresas, gigantescos paquetes de vivienda de los bancos en bancarrota o con el control de la deuda de los países del Norte y del Sur.

“Si la década de los 2000 fue la de los ejecutivos del banco de inversión como JPMorgan o Goldman Sachs, la siguiente década fue la de los ejecutivos de los fondos de inversión”, apunta Murray. Había empezado la era de los megafondos.

La alfombra roja

En España, la entrada en la era de los megafondos no hubiera sido posible sin los esfuerzos de los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. Para salir de la crisis, hicieron todo lo posible por resucitar el negocio de la vivienda con el flujo de capital de los fondos de inversión. Según cuenta a El Salto Manuel Gabarre, autor del libro Tocando fondo (Traficantes de Sueños, 2019), España se convirtió en los años posteriores a las quiebras bancarias en un paraíso para la especulación. “A los fondos de inversión se les puso la alfombra roja”, señala.

En 2009, el Gobierno del PSOE introdujo las socimis, sociedades anónimas de inversión en el mercado inmobiliario, una figura que, tras la reforma del PP en 2013, ahorraba a los fondos de inversión el pago del impuesto de sociedades y el 95% del impuesto de transmisiones. El PP también reformó la ley de alquileres para que los propietarios pudieran subir los precios y echar a los inquilinos a discreción cada tres años. Con estos regalos y unas rentabilidades difíciles de encontrar en otros lugares del mundo, las socimis se hicieron con una parte importante del mercado de la vivienda: las 90 socimis que hay actualmente en España controlan un patrimonio de 46.000 millones de euros, según el Banco de España. Entre sus principales accionistas tienen a los grandes fondos de inversión —BlackRock, Blackstone, Cerberus— y a bancos de inversión como Goldman Sachs, que se aprovecharon de la venta a precio de saldo de cientos de miles de viviendas por parte de bancos, cajas e instituciones públicas. No importó nada al “monstruo que se alimenta de beneficios” que en las viviendas que compraban hubiera gente dentro, familias que no podían pagar la hipoteca o afrontar en plena crisis aumentos de hasta el 300% en su alquiler.

Tras el estallido de la crisis, la demanda de viviendas en alquiler se multiplicó y los fondos coparon el mercado. Actualmente conforman la primera línea de los lobbies inmobiliarios que se enfrentan a la regulación de los alquileres. 

La sombra de los megafondos

Los fondos de inversión han conseguido una mayoría accionarial en buena parte de las compañías y comienzan a ser el principal tenedor de deuda alrededor del mundo. ¿Esto supone que mueven los hilos políticos de esas empresas y de la política económica de los Gobiernos y el mundo? ¿Actúan con una sola voz?

Existen muchos tipos de fondos de inversión. Sin ir más lejos, BlackRock y BlackStone tienen un origen compartido, significan prácticamente lo mismo —piedra negra—, pero tienen modelos de negocio diferentes. Blackstone es oportunista, cortoplacista, agresivo, una “plaga para las ciudades”, tal como lo definió el teórico marxista David Harvey, un fondo buitre que compra bienes devaluados y está dispuesto a cualquier cosa para que el retorno de la inversión sea el esperado. Tan rápido como llegan se van.

BlackRock, en cambio, trabaja a largo plazo. Sus fondos provienen sobre todo de las pensiones privadas de EE UU y, al igual que Vanguard, “tiene proyectos políticos de mayor calado, su vocación es llevar la batuta del capitalismo global”, explica Murray. No tiene grandes participaciones en empresas, dice este investigador, pero está presente en prácticamente todas las grandes compañías del mundo. “Eso es algo novedoso en la historia del capitalismo”, subraya. A partir de ahí, continúa Murray, “han dado el salto y han pasado a pilotar las políticas públicas y económicas”. Son tan estrechas las relaciones entre los fondos de inversión y los Estados que cada vez resulta más difícil saber dónde empieza uno y termina otro. Hasta hace unos meses la persona con más poder económico del planeta, el secretario del Departamento del Tesoro de EE UU, era Steven Mnuchin, un millonario afín a Donald Trump que había hecho una fortuna en Goldman Sachs y, luego, en diversos fondos de inversión. El secretario del Tesoro entre 2003 y 2006, John W. Snow, es actualmente presidente de Cerberus que tiene 23.000 viviendas en venta en España.

No solo los republicanos dan la llave del tesoro a los megafondos. La trayectoria del demócrata Brian Deese es un buen ejemplo de puertas giratorias en ambos sentidos: sirvió a Barack Obama como asesor, BlackRock vio algo en él y lo contrató como ejecutivo de inversiones. Ahora, con la llegada de Biden, preside el Consejo Económico Nacional. 

Las puertas giratorias entre las más altas instituciones financieras y los negocios especulativos son la regla. Pero no son la única forma que tienen los megafondos de influir en la política. Uno de los secretos del éxito de BlackRock es, según analiza Investigate Europe, su talento para “usar varios sombreros” sin acabar en los tribunales. Este megafondo ha conseguido ser el mayor inversor del mundo y, a la vez, aconsejar a gobiernos y bancos centrales dónde invertir a través de sus servicios de consultoría.

Una de las primeras medidas del Gobierno de Trump frente a la crisis del covid-19, a finales de marzo de 2020, fue contratar a BlackRock para que comprara miles de millones de euros de deuda corporativa, un conflicto de intereses en toda regla, ya que el propio fondo controla buena parte del mercado al que iban dirigidas las compras. No era la primera vez que la Reserva Federal recurría a los servicios de consultoría del megafondo: en la crisis iniciada en 2007, la Reserva encargó la gestión de los activos de Bear Stearns y AIG. “El potencial de un conflicto de intereses es grande y es muy difícil de controlar”, dijo entonces el senador republicano Chuck Grassley, que ya señalaba la importancia que tenía en la estrategia de la empresa la información privilegiada y sensible que obtenía de su relación con las administraciones. 

En agosto de 2014, pasaba lo mismo del otro lado del océano: el BCE —en manos de Mario Draghi, otro hombre de Goldman Sachs— designaba a BlackRock como gestor de su programa de compras de activos. Dos años antes, el Banco de España seleccionó al megafondo para que le asesorara en la creación del banco malo. Las protestas de la banca española al final lo impidieron. ¿Qué pasaría ahora si volviera a pasar algo así, cuando BlackRock ya es de lejos el primer accionista de todos los bancos españoles?

Y no es necesario irse tan lejos. En abril de 2020, la Comisión Europea elegía a BlackRock como asesor principal para incorporar criterios verdes y sociales en las finanzas, una concesión que supone para la defensora del pueblo europea, Emily O’Reilly, un “conflicto de intereses” que puede “afectar negativamente a la ejecución del contrato”. Erika González señala el peligro de que la crisis generada por el coronavirus se convierta en una nueva plataforma para el crecimiento de este poder financiero global. No solo serán los principales beneficiados de los 750.000 millones de los fondos Next Generation, dice, sino también quienes se lucrarán en primera instancia cuando los Estados endeudados tengan que devolver el dinero invertido para sortear la crisis del covid-19.

Los fondos nutren de altos ejecutivos a las más grandes autoridades económicas y los fondos se nutren de ellas, los asesoran y desarrollan parte de sus decisiones. Pero el poder de estos megafondos va más allá. Para Murray, el principal poder de estos gestores de activos es la amenaza siempre latente de una retirada masiva de inversiones. “Te dicen que están aquí para asegurar el retorno de esas inversiones. Si no lo consiguen, se van. Ahí es donde ejercen la fuerza y van articulando su proyecto político”, sostiene. A través de una “estructura de tipo oligopolística”, explica Murray, están poniendo en jaque el posible desmontaje de la reforma laboral: “Los inversores o los fondos que representan quieren unos retornos rápidos y altos, no quieren los costos que podría suponer una mayor estabilidad y unas mejores condiciones de trabajo. Si cambian las cosas, amenazan con largarse y, con su huida, provocar un colapso de las cotizaciones bursátiles que arrastraría a la economía real”.

Martín Cúneo

@MartinCuneo78

23 may 2021 06:00


Deuda y fondos de inversión: el mundo no es suficiente

El negocio especulativo de la deuda, tradicionalmente en manos de los grandes bancos, también ha sido copado por los fondos de inversión, entre ellos, los llamados fondos buitre, especializados en litigios en tribunales internacionales que siempre les dan la razón.

Martín Cúneo

@MartinCuneo78

23 may 2021 06:00

La política monetaria expansiva de los bancos centrales que terminó regalando liquidez a los fondos de inversión para conquistar el mundo también elevó la deuda de Estados Unidos y de los países de la UE a niveles nunca vistos. ¿A que no saben a quién terminó beneficiando esa deuda? En efecto, a los fondos de inversión que en las últimas décadas han comenzado a desplazar a los bancos de inversión, los tradicionales dueños de este negocio especulativo. 

La búsqueda constante de rentabilidad —que apenas obtenían en unos mercados de deuda con intereses cercanos al cero— ha multiplicado las inversiones de estos fondos en los países empobrecidos, donde los tipos de interés llegan al 9%, en una espiral especulativa que las más grandes entidades financieras multilaterales ya han calificado de insostenible. “Estamos a las puertas de una nueva crisis de la deuda o incluso peor que la de los 80 o 90 porque en esta ocasión se puede convertir en una crisis financiera, porque el efecto contagio es mucho más fuerte ahora”, explica a El Salto Iolanda Fresnillo, investigadora de Eurodad e integrante de la Plataforma Auditoría Ciudadana de la Deuda (PACD).

Una vez más, BlackRock es uno de los mayores fondos de los mercados de deuda de los países empobrecidos. En una investigación de la ONG internacional SOMO sobre cinco países africanos —Ghana, Kenia, Nigeria, Senegal y Zambia— este megafondo aparecía como principal tenedor de bonos de todos ellos. 

“Por su tamaño e importancia, BlackRock es a menudo una voz líder en negociaciones de la deuda, como se vio en Argentina cuando, en agosto de 2020, jugó un papel fundamental en la decisión sobre la reestructuración de la deuda de este país después de negociar con el ministro de Finanzas”, señala el informe. Aunque no se lo suele considerar como tal, Blackrock actúa en ocasiones como un fondo buitre, sostiene esta investigadora, juntándose con otro fondos agresivos para afrontar una negociación conjunta.

El negocio de la deuda ha cambiado radicalmente con la entrada primero de los bancos de inversión y luego de los megafondos, cuenta Fresnillo. Ahora es mucho más complejo para un Estado saber, entre centenares de sociedades, bonistas, sociedades pantalla y fondos de inversión opacos, quiénes son sus acreedores. Y más difícil que antes conseguir renegociar mejores condiciones o una reducción de la deuda. Quienes los han intentado han salido escaldados, como cabezas colgadas en las plazas de los mercados de la deuda. 

Entre los fondos de inversión más agresivos figuran los llamados fondos buitre. Muchos de ellos se han especializado en operaciones de alto riesgo y descomunales ganancias. Cuando un país está en problemas o se plantea iniciar una renegociación aparecen ellos. Compran bonos en los mercados secundarios de deuda, es decir, en la reventa, a precios muy inferiores, relata Fresnillo. Los fondos buitre no tienen prisa, pueden esperar. Cuando el país endeudado consigue renegociar mejores condiciones con sus acreedores, estos fondos buitre piden que se les pague la totalidad del bono, en ocasiones 25 veces más de lo que han pagado por ellos, más los intereses, por supuesto. Si el país tiene el valor de no darles lo que quieren, los fondos buitre llevan el caso a los tribunales de New York o Londres, donde siempre ganan. 

Este fue el caso de Argentina y el fondo NML Capital que compró un 7% de un paquete de deuda argentina por 80 millones y consiguió sacar 2.000 millones después de que la justicia internacional obligara al país sudamericano a aceptar el fallo. No es un caso aislado, es el modus operandi de los fondos de inversión que sirve también como amenaza para que los países no intenten renegociar sus deudas. Otro mecanismo de presión sobre los países endeudados, continúa esta investigadora de la PACD, son las agencias de rating, un oligopolio de tres empresas estadounidenses —Standars&Poor’s, Moody’s y Fitch— que deciden la calificación de riesgo de los países y, con ella, la posibilidad de encontrar financiación o el tipo de interés que tendrán que pagar a los acreedores. Fresnillo habla de una línea directa entre estos fondos y bancos de inversión con las agencias de rating: “Los fondos de inversión se aprovechan de una connivencia con las agencias de rating para amenazar con una subida de la prima de riesgo a los países que quieren renegociar o cambiar los periodos de pagos o los intereses”. Razones para sospechar de esa complicidad entre las calificadoras de riesgo y los fondos de inversión no faltan: BlackRock, Vanguard y State Street copan el 17,2% de las acciones de Moody’s. Gran parte del resto está en manos de otros fondos de inversión. 

El control de la deuda es otra de las armas de estos megafondos. Les permiten hablar de tú a tú a los gobiernos. Cuenta Investigate Europe que cuando el presidente de BlackRock, Larry Flink, viajaba a Europa en su avión privado solicitó una reunión con Angela Merkel con un margen de cinco horas. En esa ocasión no pudo ser. Veremos que pasa en la siguiente ocasión.

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Los trabajadores de la salud de Tadó exigen la socialización del plan de contingencia para enfrentar la pandemia del covid – 19

En precarias condiciones están los trabajadores de la salud del Hospital San José de Tadó –Chocó: con pocos elementos de bioseguridad y sin dotaciones ni salas de aislamiento. No cuentan con los recursos necesarios para atender pacientes contagiados. Además, el Estado tiene una deuda salarial con 130 de los empleados que han trabajado en este hospital de primer nivel. Los trabajadores de la salud en un plantón realizado el pasado lunes 18 exigieron al alcalde del municipio, Cristian Copete Mosquera, que socialice el plan de contingencia para enfrentar la pandemia del virus covid-19.

El hospital, que debe atender a una población en promedio de 20.000 mil personas, no cuenta tampoco con respiradores para atender emergencias respiratorias generadas por el covid-19. Solo tiene 14 camas y varias de estas están a punto de ser inutilizables. Sin embargo todo el personal de talento humano: servicios generales, porteros, enfermeras, médicos y funcionarios administrativos está obligado, según el decreto 538 de 2020, a trabajar, sin importar las condiciones para ello, incluso a riesgo de su propia vida.

Algunos de estos trabajadores del centro hospitalario de Tadó, continúan trabajando así el Estado tenga una deuda salarial con ellos de más de 14 meses. Se le suma que deben atender otros dos mortales virus: el dengue y la malaria y, la infraestructura no es la adecuada. La inestabilidad es imperante y ya se ha trasladado a sus familias, muchos requieren de ayuda psicológica pues el trastorno ha sido inevitable. Están desesperados, crisis tras crisis, aún así la situación empeoró al conocerse por parte de la secretaria de salud, Gloria Prado Pino, que el departamento del Chocó ya tiene 80 casos positivos del virus.

El hospital de Tadó ya tuvo su primera alerta por contagio, un paciente que había ingresado por una anemia y fue traslado en una ambulancia hacia la ciudad de Quibdó. Al realizarle la prueba nasal días después, el 19 de mayo, el resultado arrojó positivo.

Sin socializar un plan de contigencia

desdeabajo conversó con María Marisol Rentería, funcionaria del hospital y presidenta regional Chocó de la Asociación Nacional Sindical de Trabajadores y Servidores Públicos de la Salud y Seguridad Social Integral y Servicios Complementarios de Colombia (Anthoc), para conocer de cerca la crisis laboral, financiera y de infraestructura que tiene esta Empresa Social del Estado.

da: ¿Qué acciones ha desarrollado el sindicato en medio de esta coyuntura?

MR: Nosotros venimos dando apoyo a las instituciones pero también, a la vez, reclamando porque no tenemos las condiciones para enfrentar los casos de covid-19. Los alcaldes están empeñados en que van a organizar salas de aislamiento, pero solo han perdido el tiempo, y hasta la fecha no las han dotado. Como sindicato y como empleada hemos realizado reclamaciones y plantones permanentemente sobre esta situación porque no han socializado el plan de contingencia. Además, hay pagos atrasados, esos recursos ya los tiene la gobernación del Chocó y no se ha llegado a feliz término para pagar esa deuda atrasada que viene desde el 2015.

da: ¿Cómo está la situación en relación a las contrataciones por las EPS para mejorar la crisis de los hospitales?

MR: Las EPS deben cumplir y girar los dineros a los hospitales. Tienen que hacerlo pues al aliviar la cartera a los hospitales el servicio va a mejorar. Lo otro es que el Gobierno entregue el dinero directamente a los hospitales, solo están llegando giros directos por la parte de contratación subsidiada. La SúperIntendencia de Salud debe hacer cumplir a las EPS el pago porque es la garante de estas conciliaciones.

da: ¿Cuáles son las peticiones urgentes para poder superar esta crisis laboral, financiera y de infraestructura que vive el Hospital de San José de Tadó?

MR: Primero que cumplan con el pago de nuestra deuda. Que se garantice la asignación de los elementos de protección, que no sea solo por un día sino permanente. Necesitamos dotación para que la sala de aislamiento tenga todo lo necesario y poder atender futuros contagios de covid-19. Ya tuvimos una primera alerta, necesitamos estar preparados para la segunda que venga. Necesitamos que el gobierno nacional nos ayude con la infraestructura del hospital, las instalaciones están muy deterioradas.

da: ¿Qué cambios necesita el hospital en infraestructura?

MR: El hospital necesita nueva infraestructura. Un cambio total de toda el área para que pueda cumplir con todos los parámetros que exige la norma. No hemos visto las acciones por parte del alcalde de Tadó, ni de la gerente del hospital, ni del gobernador del Chocó. 

 

El Hospital de San José de Tadó cuenta con 14 camas que no están dotadas para atender la pandemia.

 

A mediados de abril la Procuraduría General de la Nación suspendió al gobernador del Chocó, Ariel Palacios, durante tres meses por presuntas irregularidades de un contrato por $2.000 millones relacionado con la contingencia del coronavirus.

El gobernador encargado, Jefferson Mena Sánchez, que tomó posesión el pasado 4 de mayo, informó a medios de comunicación que: “De manera articulada con los alcaldes municipales, gestionaremos recursos para los hospitales y centros de salud de las distintas poblaciones del departamento y seguiremos insistiendo en las medidas de protección y auto-cuidado para mitigar y contener la expansión del virus en nuestro territorio”. Además Mena Sánchez, agregó que: “promoveremos un canal de información oportuno, con rendición de cuentas claras de cada una de las acciones que adelante esta administración”.

A la fecha de hoy, en el página web de la gobernación del Chocó, en la sección de rendición de cuentas el último informe de gestión es del 11 de abril, es decir, del anterior mandatario. ¿Dónde están los recursos que necesita el Hospital de Tadó urgentemente?

Si bien el artículo 5 del decreto 538 de 2020 tiene la finalidad de financiar […] la operación corriente o para inversión en dotación de equipamiento biomédico, con el fin de garantizar la prestación de servicios de salud a la población afectada por causa de la emergencia derivada del Coronavirus COVID-19, es evidente, por la realidad acá narrada que al menos en el Chocó nada de esto se cumple.

Esperemos, enfatiza María Marisol Rentería, que el nuevo gobernador del Chocó, la Súper Intendencia de Salud y la Procuraduría General de la Nación estén procurando que esos recursos que necesita, no solo el hospital de Tadó sino muchas centros de salud del departamento, sean ejecutados o ¿Esperaran que el Chocó se convierta en un segundo Amazonas con su exponencial número de contagiados del país y así ejecutar el plan de contingencia?

El gobierno nacional no puede obligar a los trabajadores de salud a trabajar cuando no cumplen ni siquiera con sus derechos laborales. Es claro que el Hospital San José de Tadó en Chocó está en el vórtice de la crisis. Ya lo anotó el equipo desdeabajo “la salud es un derecho para la vida y no una obligación para la muerte”.

En los siguientes enlaces podrá ver programas de la serie –Demonios– con expertos y expertas que debaten y analizan la situación de la salud de Colombia en medio de la crisis sanitaria:

- El Chocó: una pandemia sin fin

https://www.youtube.com/watch?v=_FcrMk96m7I&t=4s

-Trabajadores de la salud y el Decreto Nº 538/2020:
https://www.youtube.com/watch?v=MWEnEPakPwk&t=320s

- La Ley 100 y la crisis de la salud en Colombia

https://www.youtube.com/watch?v=lARq7LfeYDc

Situación de los trabajadores de la salud. ¿Amenazada la salud de la primera línea de atención?

https://www.youtube.com/watch?v=ei6rf-YnzwI

 

 

 

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Coronavirus: 25 millones de empleos en el mundo están en riesgo

Informe de la OIT sobre el impacto de la pandemia en el mercado laboral mundial

La Organización Internacional del Trabajo evaluó que el parate de la actividad económica tendrá fuertes consecuencias en materia laboral. Advirtió que llevará "a millones de personas al desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral" y planteó que son necesarias medidas coordinadas e inmediatas.

 

La parálisis económica que generan las medidas de prevención al coronavirus podría generar la pérdida de 25 millones de empleos en el mundo, afirmó este miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 

"Una evaluación inicial del impacto de COVID-19 en el mundo laboral mundial indica que los efectos serán de gran alcance, llevando a millones de personas al desempleo, al subempleo y a la pobreza laboral, y propone medidas para una respuesta decisiva, coordinada e inmediata", señala el informe.

Al igual que otros organismos multilaterales, la OIT se sumó a la campaña para que los países lleven a cabo políticas fiscales y monetarias expansivas para salir de la crisis que genera la pandemia en la actividad económica global, la cual la compara con los efectos del desplome de 2008-2009.

La OIT realizó una nueva evaluación sobre la base de la situación que se actualiza a cada instante y determinó que "la crisis económica y laboral provocada por la pandemia del COVID-19 podría aumentar el desempleo mundial en casi 25 millones de personas". "Sin embargo, de haber una respuesta política coordinada a nivel internacional, como ocurrió frente a la crisis financiera mundial de 2008-2009, el impacto sobre el desempleo mundial podría ser significativamente menor", agrega el informe oficial del organismo con sede en Ginebra. 

La OIT estima que entre 8,8 y 35 millones de personas más, sin contar los que pierdan su fuente laboral, estarán en situación de pobreza laboral

Entre las medidas que sugiere se encuentra la de proteger a los empleados en el lugar de trabajo, estimular la economía y el empleo, y sostener los puestos de trabajo y los ingresos, las cuales ya se pusieron en práctica en varios países, como la Argentina. 

Esas medidas incluyen la ampliación de la protección social, el apoyo para mantener el empleo (es decir, el trabajo a jornada reducida, las vacaciones pagadas y otros subsidios) y la concesión de ayudas financieras y desgravaciones fiscales, en particular a las microempresas y pequeñas y medianas empresas.

Hipótesis de destrucción

El virus ya infectó a casi 200.000 personas en 164 países, resultando en cerca de 8000 muertes, y tiene el potencial de alcanzar a una gran proporción de la población mundial. 

Según estimaciones preliminares recogidas por el informe de la OIT, entre 40 y 70 por ciento de la población mundial podría infectarse. Las consecuencias económicas del brote son también preocupantes, con impacto ya no sólo a través de pérdidas bursátiles sino por el impacto global de la reducción de horas de trabajo y salarios.

El informe de la OIT advierte que la crisis del empleo podría afectar a determinados grupos de manera desproporcionada, y por consiguiente agravar la desigualdad. Entre ellos se encuentran las personas con trabajos menos protegidos y mal pagados, en particular los jóvenes y los trabajadores de edad. 

Las mujeres y los migrantes también son de mayor riesgo laboral. Estos últimos son vulnerables debido a la falta de protección y derechos sociales, y las mujeres tienden a predominar en los empleos de baja remuneración y en los sectores afectados.

El relevamiento de la OIT que difundió de manera global este mediodía simula el impacto en el empleo basado en tres escenarios de crecimiento del PIB. Estas estimaciones indican un aumento del desempleo mundial de entre 5,3 millones (hipótesis “prudente”) y 24,7 millones (hipótesis “extrema”), a partir de un nivel de base de 188 millones de trabajadores en 2019. 

Para tener un punto de comparación con este escenario, la crisis financiera mundial de 2008-2009 aumentó el desempleo mundial en 22 millones.

Menos salarios

“El impacto a la demanda laboral probablemente se traducirá en ajustes significativos a la baja en salarios y horas de trabajo”, advierte el informe del organismo. Según datos al 10 de marzo, los trabajadores infectados perdieron en conjunto ya casi 30.000 meses de

El informe estima que la pérdida de ingresos para los trabajadores será de entre 860.000 millones de dólares y 3,4 billones de dólares a finales de 2020. Esto se traducirá en caídas en el consumo de bienes y servicios, lo que a su vez afectará a las perspectivas de las empresas y las economías.

La pobreza laboral, como lo define el informe, se deteriorará aún más como resultado de “la presión sobre los ingresos resultante de la disminución de la actividad económica, impactando más fuertemente a trabajadores y trabajadoras que se encuentran cerca o por debajo del umbral de la pobreza”. 

La OIT estima que entre 8,8 y 35 millones de personas más estarán en situación de pobreza laboral en todo el mundo, frente a la estimación original para 2020 (que preveía una disminución de 14 millones en todo el mundo).

El organismo exhorta a llevar a cabo respuestas rápidas y coordinadas. 

En materia fiscal, aconseja transferencias específicas, como las prestaciones por desempleo, junto con la inversión pública, desgravación fiscal para personas de bajos ingresos y micro, pequeñas y medianas empresas, en sintonía con las medidas anunciadas por el gobierno argentino esta semana. 

En política monetaria aconseja reducciones de la tasa de interés, relajación de la tasa de reserva, objetivos provisiones de liquidez y préstamos específicos y apoyo financiero para proteger a las empresas, especialmente mipymes en sectores más afectados por la pandemia. 

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Bogotá. Alza en Transmilenio ahonda ganancias de 20 familias

En contra de la realidad de los menguados ingresos de miles de familias bogotanas, y alegando la necesidad del equilibrio financiero del consorcio Transmilenio, un negociado privado con apariencia de público, la alcaldesa de Bogotá, Claudia López, autorizó el incremento del transporte masivo de la ciudad en cien pesos a partir del día 2 de marzo. Inicia así el tercer mes del año 2020 con una mala noticia para quienes no tienen otra opción para transportarse mas que subirse –o que lo suban, como sucede en las horas pico– a los buses rojos y azules que recorren la capital de Colombia.

Es así como el pasaje de Transmilenio, uno de los más caros de Suramérica, queda en 2.500 pesos y el de buses del SITP (zonal) a 2.300. Una medida que, como es conocido, seguirá estimulando la compra de motos y otras máquinas para el transporte individual, con lo cual la urbe capitalina prosigue incrementando sus niveles de contaminación a todo nivel: aire, ruido, visual.

Una medida que favorece a unos pocos 

Miles de miles son los perjudicados por la medida tomada, y ¿quiénes se benefician por la misma? Como es conocido, Transmilenio, que funge como una empresa privada, en realidad es controlada por 20 familias que se apropian de los miles de millones de pesos que generan los más de dos millones de pasajeros día que ocupan tal servicio. ¿Quiénes pierden? Los trabajadores que, como dice el mural que se ve por las calles, están obligados a escoger entre el pan o el pasaje.

 

“Cada día Transmilenio recibe aproximadamente $7.000 millones de pesos, unos 9.452 salarios mínimos. De esta cifra, el 95% queda en manos de veinte familias dueñas del sistema, con una mínima inversión.La ciudad, por el contrario, apenas recibe el 5% y tiene que financiar infraestructura, aportes anuales, pago de buses, reparación de vías y estaciones, lo cual le ha costado más de $15 billones” comentó el colectivo Alternativa Popular.

El colectivo contó que algunas de estas veinte familias que se apropian de los excedentes producidos por el sistema de transporte masivo de la ciudad de Bogotá, son: 1) Collins. Socia de los Nule en la concesión Bogotá–Girardot y grandes propietarias de “Este es mi Bus”. 2) Grupo Fanalca (Losada-Herrera) y Ríos Velilla. 3) José Gutiérrez, pionero de Transmilenio, fue Representante y Senador por Colombia democrática, partido de Mario Uribe. Debió conocer bastante al dignísimo Otto Bula, pues él fue quien recibió directamente financiación de los paramilitares para capitalizar ese movimiento político3. 4) Cubides. Henry, otro pionero, fue un Senador destituido por celebración indebida de contratos. 5) Bermúdez. Histórica en Bogotá, desde 1950 con mayoría en Masivo Capital y Transmasivo. 6) Mejía Sánchez, Martínez Palacio y Ruíz son, en conjunto, zares del transporte en Bogotá. 7) Sainc es una empresa de ingeniería que, además, es uno de los cinco grupos que lidera la contratación con el IDU.

Entérese en extenso de esta información en el artículo que el colectivo Alternativa Popular realizó para desdeabajo en el siguiente link:

https://www.desdeabajo.info/colombia/item/31445-duenos-de-transmilenio-no-invierten-pero-si-reciben-el-95-de-los-ingresos.html

Artículos relacionados:
https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/8608-%C2%BFc%C3%B3mo-es-la-movida-de-transmilenio

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/252-transmilenio-%C2%BFal-servicio-de-qui%C3%A9n?--bogot%C3%A1-transporte.html

https://www.desdeabajo.info/ediciones/item/34456-la-rebelion-de-los-phatos.html

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Lunes, 02 Marzo 2020 06:04

Alarma por una reforma sin voto

Científicos protestan contra la reforma de pensiones en Paris.  ________________________________________ Imagen: AFP

Mociones de censura al nuevo régimen de pensiones en Francia

El gobierno de Macron, que tiene mayoría en la Asamblea, podría pasar por alto el reclamo de la oposición y los sindicatos.

La izquierda y la derecha parlamentaria presentaron mociones de censura un día después de que el primer ministro francés, Edouard Philippe, anunciara que la reforma de las pensiones sería aprobada sin votación, recurriendo a un artículo de la Constitución. Philippe había realizado el inesperado anuncio el sábado por la tarde en la tribuna de la cámara baja del Parlamento francés. Entre los aplausos de la mayoría presidencial, explicó que lo que pretendía era "poner fin a este episodio de no debate" con la oposición y "permitir que pueda empezar la siguiente fase del proceso legislativo".

Así, el primer ministro recurrirá al artículo 49-3 de la Constitución, que permite que se apruebe un texto legislativo sin votación, a cambio de que los diputados puedan presentar una moción de censura. La reforma para crear un "sistema universal" de jubilación por puntos será considerada como aprobada, salvo si sale adelante una moción de censura que debe presentarse en un plazo de 24 horas. Sin embargo, el gobierno cuenta con una mayoría cómoda en la Asamblea Nacional. Se espera que la reforma -que tendrá que ser examinada por el Senado- sea aprobada definitivamente en verano.

Tras el anuncio del primer ministro, los diputados del partido Les Républicains (LR, conservadores) presentaron una moción y afirmaron que no podían "aceptar que una reforma, que el propio gobierno presenta como la más importante del quinquenio, no pueda ser votada en la Asamblea Nacional". El texto de los Republicanos, el partido conservador, publicado por el presidente del partido, Damián Abda, en su cuenta de Twitter, denuncia "un texto extremadamente mal preparado y jurídicamente frágil. La realidad es que el Gobierno se enredó en una reforma demasiado costosa, muy injusta y tan compleja que sigue despertando la ansiedad de nuestros compatriotas".

La izquierda hizo lo mismo poco después. En su texto, los tres grupos de izquierda de la Asamblea (PS, LFI, PCF), así como Jennifer de Temmerman (no inscrita, ex-LREM), es decir 63 diputados, denuncian en su moción "un Gobierno que pisotea el procedimiento parlamentario". 

El proyecto estrella del presidente Emmanuel Macron provocó desde principios de diciembre una importante movilización ciudadana con huelgas de transportes (ferrocarriles y metro parisino) y también por parte de los abogados o de los trabajadores de la Ópera de París. El jefe de gobierno justificó su elección porque considera que el texto, contra el que se presentaron 41.000 enmiendas, está siendo "obstruido". "Tras más de 115 horas de debate en sesión pública, tanto de día como de noche, fines de semana incluidos, la Asamblea Nacional llegó al estudio del artículo 8 de un proyecto de ley ordinario que contiene 65", denunció Philippe.

El anuncio de Philippe cayó muy mal entre los líderes sindicales que vienen encabezando la oposición a la reforma.

El secretario general del sindicato CGT, Philippe Martínez anunció una movilización social a partir de la semana próxima.  "La actitud del Gobierno es profundamente escandalosa, por lo que habrá una respuesta adecuada a la situación", dijo Martínez.

Desde la CFDT (Confederación Francesa Democrática del Trabajo) hasta la Fuerza Obrera (FO), los sindicatos denunciaron la maniobra del Gobierno para interrumpir el debate parlamentario. "Lamentamos que el debate sea nuevamente relegado a un segundo plano. Es una oportunidad perdida", dijo el negociador de pensiones de la CFDT, Frédéric Sève. 

Para el secretario general del sindicato, Laurent Berger, "el Gobierno acaba de hacer la elección del 49-3, y no la de la justicia social". En un comunicado de prensa, el sindicato deplora que los debates no hayan podido celebrarse hasta el final y dice que "seguirá luchando, sobre todo durante la aprobación del texto en el Senado, para imponer las medidas que exige." 

Por su parte la CFTC (Confederación Francesa de Trabajadores Cristianos) lamentó "llegar al 49-3 después de dos años de consultas". Pero para su presidente Cyril Chabanier, "la lucha continúa ante el Senado y la Asamblea Nacional en segunda lectura, para un verdadero reconocimiento de la dureza de ciertos trabajos y de las largas carreras".

La actitud del Ejecutivo "es incomprensible e inaceptable", aseguró también el número uno de Fuerza Obrera, Yves Veyrier, en Twitter. Según el sindicato Solidaires, "la respuesta del Gobierno es, después del desprecio del diálogo social, la de un paso forzado"; "una verdadera negación de la democracia".

En reacción al uso del artículo 49-3 por parte del Gobierno, varios cientos de personas se reunieron el sábado por la noche cerca de la Asamblea Nacional, para decir "no al 49-3", informó el sitio de noticias France 24.

En Burdeos, unas 200 personas según la prefectura participaron en una reunión espontánea para recorrer las calles del centro de la ciudad. La prefectura informó de algunos incendios de basura, pero no hablaron de enfrentamientos.

En Lille, varias docenas de personas se reunieron por la noche frente a la prefectura. "49-3, no lo queremos", "Lille, sublévate", gritaron. En Le Havre, el cuartel general de la campaña del primer ministro Édouard Philippe fue cubierto de graffitis y apedreado por los manifestantes.

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