Imagen: Verónica Bellomo

Karina Batthyány, socióloga uruguaya, especialista en la temática del cuidado

La doctora en Sociología y secretaria ejecutiva de Clacso repasa los conceptos de género y cuidados, la división sexual del trabajo y el rol de las tareas no remuneradas en las sociedades capitalistas. Pandemia y desigualdad.

 

La pandemia de Covid-19 desnudó la importancia de los cuidados y las desigualdades de género en torno a ellos. Puso en evidencia además su valor para el funcionamiento de la sociedad y la economía. En Miradas latinoamericanas a los cuidados (Clacso-Siglo XXI México), Karina Batthyány coordina una serie de aportes fundamentales sobre la temática en América Latina y el Caribe. El texto, una reflexión colectiva sobre el concepto, compila estudios relacionados al cuidado, la división sexual del trabajo, las políticas públicas y las iniciativas nacionales en países como Argentina, Uruguay, Brasil o Colombia en torno al cuidado de niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

Destacada socióloga uruguaya, de las más reconocidas especialistas latinoamericanas en cuestiones vinculadas al cuidado, en Miradas... Batthyány subraya que “las características relacionales y afectivas de la tarea de cuidado están, producto de la división sexual del trabajo y de los mandatos de género, asociadas a la identidad femenina, lo que posiciona al cuidado como uno de los temas sustantivos directamente relacionados al real ejercicio de la ciudadanía social de las mujeres y de sus derechos”.

Batthyány es doctora en Sociología por la Université de Versailles Saint Quentin en Yvelines, Francia; secretaria ejecutiva del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso); y profesora titular del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias de Sociales de la Universidad de la República (UDeLaR), de Uruguay. Es autora, entre otros, de Los tiempos del bienestar social. Género, trabajo no remunerado y cuidados en Uruguay; Las políticas y el cuidado en América Latina. Una mirada a las experiencias regionales; y Políticas del cuidado (CLACSO-UAM-Cuajimalpa).

--Miradas latinoamericanas a los cuidados plantea una reflexión colectiva sobre los cuidados y una investigación regional en torno a ellos. ¿Qué se entiende por cuidados?

--Efectivamente es importante siempre comenzar definiendo qué entendemos por cuidados porque por suerte en los últimos veinte años ha habido mucha investigación y mucho desarrollo teórico en torno a este tema, particularmente en América Latina esa vitalidad se observa de manera muy fuerte. En Miradas latinoamericanas a los cuidados hay un recorrido sobre la evolución teórica de este concepto. Si tuviera que dar una definición breve, entiendo el cuidado como todas las acciones necesarias que se desarrollan para el bienestar diario, el bienestar en la vida cotidiana de una persona, de una persona dependiente, sea dependencia por ciclo vital --los niños obviamente-- o dependencia por distintas circunstancias de la vida: personas mayores dependientes, personas discapacitadas con dependencia. Entonces, entiendo el cuidado como todas aquellas actividades necesarias para el bienestar en la vida diaria y que se realizan para aquellas personas que no pueden realizarlas por sí mismas.

--¿Qué dimensiones involucra esta conceptualización?

--El cuidado involucra por lo menos tres grandes dimensiones. Una primera dimensión material que tiene que ver específicamente con el trabajo de cuidados. Todos y todas quienes hemos cuidado a alguien sabemos de qué hablamos. Si pensamos en los niños: higienizarlos, alimentarlos, apoyarlos, más ahora en plena pandemia, todas actividades necesarias de esa población. Pero no solamente nos referimos a la dimensión material sino que reconocemos también una dimensión económica con el costo que implica cuidar a alguien. El costo en dos sentidos: el costo directo, cuidar a alguien implica una serie de gastos, de insumos necesarios que implican un gasto pero también hay una cuestión económica más asociada a lo que dejamos de hacer por cuidar a alguien. Finalmente, una dimensión más del orden de lo afectivo, que involucra el cuidado más subjetivo, psicológico, que también es importante tener en cuenta. Estas tres dimensiones además pueden ser realizadas de dos maneras: de manera remunerada o no remunerada. Y a su vez en dos ámbitos distintos: dentro o fuera de la familia, dentro o fuera de los hogares. Y la naturaleza de la actividad del cuidado va a variar según todas estas características, es decir, según primen en algunos momentos las dimensiones materiales, económicas, psicológicas; según se haga dentro o fuera de las familias o se haga de manera remunerada o no remunerada. Pero hay una especificidad en la cuestión del cuidado y es que casi por definición involucra una relación que se establece entre quien cuida y quien es cuidado. Por supuesto esa relación también va a tener características distintas en función de si es una relación paga o no paga, familiar o no familiar.

--¿Cuánto se han profundizado las desigualdades en este sentido a partir de la pandemia?

--Hay dos cosas que me gustaría resaltar cuando hablamos de qué pasó con las desigualdades y con los cuidados en el marco de la pandemia. Primero es el contexto. Un contexto en el que a todos y a todas la vida cotidiana nos cambió de un día para el otro. Nos cambió casi hasta retrotraernos a épocas pasadas donde volvió a coexistir en el mismo espacio geográfico lo productivo y lo reproductivo durante las 24 horas, bajo las consignas del confinamiento. De repente nos vimos en una situación en la que, además, las tareas de cuidado se volvieron necesarias. Se pudo haber parado todo, pero el cuidado no paró. Contrariamente, aumentó. Porque si teníamos en nuestros arreglos domésticos alguna forma de externalización de los cuidados, por ejemplo, los centros de cuidado infantil o algunos lugares de apoyo para quienes cuidan a personas mayores dependientes en los domicilios, todo eso se detuvo. Y esa carga de cuidado volvió a los hogares. Volvió a los hogares además en condiciones de confinamiento, en muchos casos de teletrabajo, que implica un montón de desafíos en esta relación entre lo productivo y lo reproductivo.

--¿Qué arrojan los estudios a este respecto?

--Los estudios que hay nos muestran que la carga de cuidados aumentó, pero que no se distribuyó al interior de los hogares. Básicamente, se mantuvo la división sexual del trabajo que conocíamos antes de la pandemia: que somos las mujeres las que asumimos el porcentaje mayor de la carga de cuidados. El 80% de los cuidados los realizan las mujeres en nuestros países y lo mismo ocurrió durante la pandemia. Esta brecha de desigualdad de género, este “nudo crítico” --como me gusta llamarlo a mí-- se amplificó evidentemente durante la pandemia. Aumentó cuantitativamente la carga de cuidados en los hogares porque todo lo que estaba externalizado retornó a los hogares, quedó a cargo exclusivamente de los integrantes de esos hogares y no se modificó la división sexual del trabajo. Son las mujeres las que siguen cumpliendo esa tarea. Además se sumó algo --que depende de cada país-- para el cuidado del bienestar, que es el apoyo en todo lo que es la escolarización, la teleeducación. Esto no hace más que tensionar y es incompatible con el teletrabajo. No le puedo pedir a una mujer que trabaje, cuide y además cumpla tareas escolares en la casa. Todo esto llevó a niveles de tensiones muy importantes. El segundo punto que me gustaría destacar es que si alguien tenía dudas sobre la importancia del cuidado para el bienestar de todos los que integramos las distintas sociedades, para el bienestar individual y social, no le pueden haber quedado dudas. Con la pandemia, el cuidado estalló en la cara de quienes aún no lo querían ver o de quienes no tenían este tema como un tema importante a nivel de la agenda de políticas públicas. La pandemia aceleró la visualización de la temática del cuidado; ojalá no sólo la haya visualizado sino que lleve a preguntarse por soluciones al respecto.

--¿Cuáles debieran ser los ejes centrales de una agenda de políticas públicas de cuidados?

--Lo primero son los principios. Para mí una agenda de políticas públicas de cuidados tiene que tener tres principios de base. El primero es entender el cuidado como un derecho; y todo lo que ello implica, entre otras cosas, la responsabilidad estatal. Y eso tiene que ver no solo con declarar un principio o un derecho, sino de permitir que ese derecho se ejercite. El Estado tiene que ser garante de ese derecho. El segundo elemento es que tiene que ser de carácter universal, es decir, con acceso para toda la población. Dependerá la forma de acceso, no estoy diciendo aquí gratuito, libre e irrestricto para todos y todas en las mismas condiciones --aunque podría ser-- pero sí universal. El tercer elemento es que tiene que ser desde una perspectiva de género. Entender que en este tema está el origen de una profunda desigualdad entre varones y mujeres por la división sexual del trabajo vigente en todos nuestros países por los contratos o las relaciones de género. Esos tres principios son la base. Hay que empezar a pensar el cuidado como un derecho, una cuestión universal y desde una perspectiva de género. Una vez realizado eso, la experiencia internacional nos muestra que hay una serie de políticas a desarrollar.

--¿Cuáles, por ejemplo?

--Diría que hay al menos tres tipos de políticas; a esas tres me gustaría agregar dos que considero necesarias para cumplir con esos tres principios. La primera de las políticas son las que se llaman “políticas de tiempo”, como las licencias para padres y madres para el cuidado, la flexibilización horaria en los lugares de trabajo, entre otras. La segunda, las “políticas de servicios”. Es decir, brindar servicios que pueden ser públicos o privados pero que deben ser regulados sobre determinados estándares de calidad, como centros de cuidado para los niños y hogares para las personas mayores dependientes. En tercer lugar lo que se llaman las “políticas de prestaciones”, quizás menos implementadas en América Latina, que son beneficios monetarios que se otorgan a las familias para que con ese monto puedan solucionar sus problemas o necesidades de cuidado vía mercado o como sea. Y digo que hay que agregar dos más: el primero de ellos tiene que ver con políticas culturales que apunten a modificar la división sexual del trabajo. Las políticas culturales son imprescindibles para lograr ese objetivo. Por último, y en relación con la revalorización económica, siempre que se desarrollan políticas de cuidado en un país surgen nuevas ocupaciones, profesiones, asociadas a esta cuestión del cuidado. Prestemos atención desde el minuto cero a que estas profesiones u ocupaciones que surgen ligadas a la expansión de las políticas de cuidado sean ocupaciones valoradas socialmente, económicamente, con cobertura, con seguridad social, con protección.

--Subraya la importancia de las políticas culturales orientadas a modificar la división sexual del trabajo. ¿Cuál considera que es el aporte de la Educación Sexual (ESI) Integral en ello?

--El aporte tiene que ver con empezar a transmitir en los espacios de educación, en los procesos de escolarización, elementos que permitan una construcción alternativa de lo que son hoy las relaciones sociales de género. Poner en cuestión los modelos predominantes de feminidad, masculinidad, relaciones entre varones y mujeres y estereotipos, sexismos de distinto tipo que observamos en nuestra sociedad. Permitir el ejercicio de construir y reconstruir algunas categorías como la categoría de género, como la división sexual del trabajo, a veces tan internalizadas que las tomamos como naturales. El valor de la ESI es permitir poner en cuestión estos elementos. Hay que empezar a cuestionar y a reconstruir los mandatos sociales asociados al género que se transmiten de manera constante y a veces imperceptible. Allí es importante este tipo de políticas para permitir, desde los procesos educativos, poner en cuestión estos mandatos y contribuir a la modificación de esa división sexual del trabajo y del sistema de géneros que sigue siendo sin excepción en todos los países de América Latina profundamente sexista, profundamente machista, profundamente patriarcal.

--Hace un instante decía que es imprescindible entender el cuidado como un derecho. En Uruguay, el Sistema de Cuidados es un derecho. Argentina, como otros países de América Latina, está dando esa discusión y trabajando fuertemente en esa dirección. ¿Cuánto puede servirse la región de la experiencia uruguaya?

--El modelo de Uruguay es interesante para analizarlo en clave latinoamericana y en clave de países como Argentina, Colombia y México, que están dando fuertemente esta discusión. Pero tiene muchas particularidades que no hay que olvidarlas. Como por ejemplo, la primera bien importante y que quizás sea aplicable al caso de Argentina, es que el sistema de cuidados o la política nacional de cuidados en Uruguay se instala como un proceso de reforma social más amplia. Es decir, en un momento en que Uruguay hace una profunda reforma social que modificó la educación, la salud, la seguridad social, la cuestión fiscal asociado a la llegada al gobierno del Frente Amplio, de un gobierno ideológicamente ubicado a la izquierda que se propone deliberadamente esta reforma social, y esta es una pieza más dentro de esta reforma social. La segunda particularidad del caso uruguayo es que se trabajó desde el minuto uno con una articulación de actores diversos que provenían del sector académico, del sector de la sociedad civil y por supuesto del sector perteneciente a la política pública. Se avanzó con un diagnóstico nacional producto de un diálogo nacional por el cuidado, por una consulta en los distintos territorios para ver cuáles eran las demandas y necesidades de la población en torno a este tema. Luego se da una serie de políticas y hay una serie de enseñanzas en los términos de cómo avanzar en los tres principios que nombré en cuanto al derecho, la universalización y el género para evitar embates cuando llegan al gobierno nacional coaliciones ideológicas que quizás no tienen dentro de sus prioridades ese tema. Y esa es la realidad que estamos viviendo hoy en el Uruguay. Es muy positivo que países como Argentina se planteen este desafío de avanzar hacia una política nacional de cuidados.

--Más allá de los avances, ¿cuáles son las urgencias de la época en la agenda de mujeres?

--En términos de la agenda pendiente, me gusta mucho el marco de las autonomías. En el terreno de las tres autonomías, la autonomía física claramente involucra dos temas importantísimos en nuestros países: los derechos sexuales y reproductivos, aborto incluido por supuesto y violencia de género. En términos de autonomía económica, lo más importante nuevamente son dos elementos: uno vinculado a los cuidados que condiciona fuertemente la autonomía económica de las mujeres y otro en términos de la participación en el mercado de trabajo. En tercer lugar, la autonomía en la toma de decisiones donde América Latina tiene una deuda muy fuerte. A pesar de la ley de cuotas, estamos muy lejos de la paridad en los ámbitos de las tomas de decisión de nuestras sociedades.   

Por Bárbara Schijman

28 de junio de 2021

Publicado enSociedad
“Págales más”: la respuesta de Joe Biden a los planteos de falta de mano de obra

Filosa contestación del presidente de Estados Unidos

"Págales más". Así respondió el presidente estadounidense Joe Biden (foto) ante las preguntas por la falta de mano de obra durante una conferencia de prensa donde el presidente anunció un plan de inversión masiva en infraestructura tras meses de negociaciones entre la Casa Blanca y el Congreso.

“No los estoy criticando, realmente lo digo en serio. Me preguntan, ‘Bueno, ¿sabés qué? Los empleadores no encuentran trabajadores’ ” dijo el mandatario en referencia a las consultas que planteaban la falta de mano de obra. “Yo les dije, ‘Págales más’ ” afirmó Biden simulando un susurro. “Esto ahora es una moneda de cambio para los empleados”, agregó.

El plan se apoya en más de 1,2 billones de dólares de inversiones en ocho años (973.000 millones en los primeros cinco años), precisó la Casa Blanca. Unos 312.000 millones son para transportes, incluyendo rutas y aeropuertos, y 266.000 millones de dólares en otras infraestructuras como el servicio de agua potable o internet de mayor ancho de banda.

Si bien esto representa un gran paso adelante, este acuerdo no marca el final de las discusiones. "No tengo ninguna garantía" de conseguir los votos para aprobar este proyecto en el Senado, reconoció Biden, aunque se mostró optimista. "Ninguno de los dos partidos obtuvo lo que quería", destacó, al asegurar que es el precio de obtener un consenso.

Hacia fines de marzo Biden había propuesto invertir unos 2 billones de dólares en infraestructura durante ocho años, con el fin de crear "millones de puestos de trabajo" en Estados Unidos, para mantenerse al frente como economía mundial por delante de China y también para luchar contra cambio climático.

El principal acuerdo entre republicanos y demócratas se refiere al financiamiento de este amplio proyecto de infraestructura. Los republicanos rechazaban un alza de impuestos corporativos propuesto por Biden, mientras que la Casa Blanca rechazaba nuevos impuestos -como por ejemplo sobre la gasolina- a hogares que reciban menos de 400.000 dólares anuales.

El acuerdo finalmente preveé un plan para reforzar las inspecciones fiscales para reducir la evasión y redireccionar fondos desbloqueados en 2020 para luchar contra la pandemia que no fueron utilizados, entre otras medidas.

26 de junio de 2021

Publicado enSociedad
El Gobierno de Japón propone semana laboral de cuatro días para impulsar la economía y luchar contra el estrés

Propone la reducción de jornada para promover los cuidados, evitar suicidios y reactivar el consumo.

 

El problema del estrés en Japón es una de las principales preocupaciones de su gobierno y se le atribuye una de las tasas de suicidios por la presión laboral más altas del planeta. Incluso tiene un nombre: Karoshi, traducido por “muerte por trabajo”. Además, el país nipón tiene serios problemas en cuanto a los cuidados. Las largas jornadas laborales imposibilitan que muchas personas puedan formar una familia o cuidar de sus mayores. El Gobierno japonés ha encontrado en la jornada laboral de cuatro días un posible remedio para dichos problemas y ha empezado una campaña en la que pretende convencer a las empresas de abordar la reducción de jornada laboral.

En dicha campaña, el Gobierno argumenta que con dicha reducción de jornada las empresas también saldrán ganando al retener el personal que, sujetos a las largas jornadas laborales niponas, deciden dejar sus empleos para formar una familia. La misma campaña también invita a las personas empleadas a utilizar ese día libre para formarse y obtener nuevas aptitudes educativas y laborales.

Más tiempo libre, mejor para la economía. La reducción de jornada no es vista únicamente desde el punto de vista de salud mental. El Gobierno también pretende reactivar la economía con esta medida. Defienden que un día libre a la semana puede reactivar y favorecer el consumo y las actividades de ocio, impulsando una economía estancada y en crisis por la covid-19.

De momento, la gran incógnita sigue sin resolverse: ¿conllevará la reducción de jornada una reducción de salario? El Gobierno no ha entrado en detalles, pero según indica el medio Japan Today, los trabajadores han mostrado su preocupación a que la reducción de horas y días trabajados tenga una bajada proporcional en la nómina.

Publicado enSociedad
Así explota el capitalismo chino Entrevista a ​Jenny Chan

En su libro Morir por un iPhone, Jenny Chan relata la vida y las condiciones laborales de los jóvenes que trabajan en Foxconn, una empresa con sede en Taipéi que fabrica productos para Apple. Allí demuestra que el rápido crecimiento económico chino se basa en un sistema fabril que depende de la superexplotación de cientos de millones de trabajadores y trabajadoras. Frente a la represión, estos han hallado formas creativas de resistencia pero a veces la única opción que encuentran es el suicidio.

El ascenso de China como potencia económica y política dominante es un hecho central de nuestra época. Ese ascenso se basa, en parte, en una implacable represión de los trabajadores. El desarrollo chino se produce en un periodo de globalización, cuyo modelo se plasma en la Organización Mundial del Comercio (OMC), que protege los derechos de propiedad, hace cumplir los contratos y asegura las inversiones, pero no dice nada sobre los derechos laborales.

Jenny Chan, profesora asistente de Sociología en la Universidad Politécnica de Hong Kong, realizó un trabajo pionero al explorar el surgimiento de una nueva clase trabajadora en China. Se trata de una clase trabajadora de jóvenes migrantes procedentes del campo, que trabajan muchas horas en empleos mal pagados y viven en condiciones atroces.

Junto a Mark Selden y Pun Ngai, Chan escribió Morir por un iPhone (Peña Lillo/Continente, 2014), recientemente traducido al inglés, en el que relata las condiciones de explotación laboral que viven las trabajadoras y los trabajadores de una empresa con base en Taipéi que fabrica productos para Apple. Sus investigaciones han avanzado desde entonces y ha logrado mostrar las condiciones de explotación laboral que dan cuenta del crecimiento económico chino.

A pesar de la represión, hay una larga historia de lucha de los trabajadores en China. ¿Podría comenzar con un breve resumen de las últimas décadas de intentos de los trabajadores por hacer que sus vidas sean más vivibles?

Durante un siglo, en la China moderna ha habido luchas por dirimir quién controla los frutos del trabajo industrial y agrícola. Primero fue una lucha contra el Estado; hoy es una lucha contra un régimen mixto o híbrido que incluye al Estado y al capital privado.

En muchos trabajadores y trabajadoras hay una gran frustración y resistencia. ¿Por qué? Porque trabajan 12 horas al día y las largas jornadas laborales no les proporcionan un salario digno. Esta nueva clase trabajadora es enorme: 300 millones de trabajadores migrantes han abandonado el campo, la mayoría son jóvenes con grandes esperanzas de tener una vida mejor en la ciudad. No quieren trabajar la tierra, como hicieron sus padres, sino disfrutar del consumo y la tecnología urbanos. Pero terminan viviendo en dormitorios de fábricas, o en otras residencias baratas donde les resulta difícil siquiera pensar en tener una familia o echar raíces en la ciudad. Las investigaciones hallan que la rotación de personal en las fábricas de productos electrónicos es alta y, sin embargo, los gerentes se preocupan principalmente por la productividad fabril y la calidad del producto. ¿Y el bienestar de los trabajadores?

¿Las luchas de los trabajadores se volvieron más frecuentes después de que China pasara a ser parte de la OMC en 2001?

Sí. A medida que China se integraba más en la producción transnacional y el comercio mundial, las provincias comenzaron a enviar aún más trabajadores rurales para satisfacer la demanda masiva de servicios, construcción y trabajo fabril en las ciudades. Durante las últimas dos décadas ha habido una alta movilidad tanto de capital como de mano de obra. La inversión directa asiática, estadounidense y europea dio una nueva forma al modelo de crecimiento de China y lo expandió, atrayendo a más trabajadores al mercado.

Hablemos de su libro, Morir por un iPhone, que me pareció un relato impactante de la vida y las condiciones laborales de los jóvenes que trabajan en Foxconn, una empresa que fabrica productos para Apple. En primer lugar, ¿qué la llevó a estudiar a los trabajadores de Foxconn?

Foxconn es el mayor fabricante de electrónica por contrato en el mundo. En un momento, Foxconn contaba con un total de 1,3 millones de trabajadores, la gran mayoría en las 40 fábricas que posee en China. Pero su sede central está en Taipéi. También tiene grandes fábricas en Vietnam, la India y República Checa. Foxconn afirmó que estaba planeando abrir una fábrica de LCD de grandes dimensiones en Wisconsin, aunque ahora no está muy claro si eso sucederá. China sigue siendo la principal fuente de rentabilidad de Foxconn. Durante los últimos diez años aproximadamente, Foxconn se ha estado trasladando hacia el centro y el suroeste de China, formando el principal centro industrial que conecta China con Oriente Medio y Europa como parte de la «Nueva Ruta de la Seda».

En Foxconn pueden verse todas las contradicciones de la economía global. Fabrica productos para Apple, la empresa icónica de nuestra época. En el contexto de un régimen comercial neoliberal, estructurado por los gobiernos de Estados Unidos y China, esta empresa ha desarrollado un sistema de producción brutalmente explotador. Mientras el mundo se maravilla con el último dispositivo de Apple, nosotros pensamos que valdría la pena centrar nuestra atención en los trabajadores que fabrican el producto. Y el hecho es que, cuando se suprimen derechos de los trabajadores en un gigante mundial como Foxconn, a los trabajadores de Estados Unidos, México, Brasil o Vietnam les resulta difícil mejorar sus salarios y condiciones laborales. Las luchas de los trabajadores en todo el mundo están más vinculadas de lo que a veces se cree.

¿Qué ha descubierto en Foxconn?

Fue impactante. En 2010, 18 jóvenes trabajadores migrantes intentaron suicidarse, sucesivamente. Cuatro sobrevivieron con heridas incapacitantes. Uno de las sobrevivientes tenía 17 años y había trabajado para Foxconn durante aproximadamente un mes. Debido a algún error administrativo, no recibió su salario. No tenía a nadie allí que pudiera ayudarlo. Recordemos: se trata de jóvenes migrantes que están fuera de sus casas por primera vez. Estos trabajadores y trabajadoras, en la flor de la juventud, llegan a Foxconn muy esperanzados; están aterrizando en una empresa Fortune Global 500 y se han ilusionado con un ambiente de alta tecnología con aire acondicionado, pero la realidad es muy diferente. Arman iPhones en línea durante 12 horas por turno.

Los turnos, de día y de noche, son muy largos debido al alto volumen de producción y los cortos plazos de entrega de estos artículos. ¡Es inconcebible que un consumidor deba esperar un mes para tener un nuevo modelo de iPhone! En el taller, los ingenieros industriales miden la producción, igual que los gerentes «científicos» tayloristas. Los trabajadores, los seres humanos, tienen sus cuerpos y mentes subsumidos por la máquina capitalista. Se sienten terriblemente desesperados.

Los plazos de entrega son cada vez más cortos, porque el tiempo es dinero. Nuestros amados iPhones están diseñados para volverse obsoletos rápidamente. En las fábricas no hay grandes esperanzas de que los operarios de montaje hagan carrera y obtengan un ascenso. Y muchos de estos trabajadores de Foxconn son pasantes provenientes de escuelas de formación profesional donde también sufren una gran explotación.

¿Qué sucedió en respuesta a los suicidios? En el libro hay una imagen de redes colocadas fuera de los dormitorios para que atajaran a las personas que intentaban suicidarse. ¿Fue esa toda la respuesta de Apple y Foxconn?

Esas «redes antisuicidio» o «redes de seguridad» todavía están en funcionamiento en muchas fábricas de Foxconn. Eso nos dice que los problemas, la presión y la desesperación siguen ahí. Si ha habido algún cambio en los últimos diez años, ha sido mínimo. Por lo que sabemos, Apple ha intentado ajustar el sistema de auditoría para enviar más personas a las fábricas y dormitorios a realizar entrevistas a los trabajadores. Pero es simplemente una medida de autoprotección. Fundamentalmente, Apple y otras empresas de tecnología dependen en gran medida de Foxconn y sus proveedores intermedios, así como de otros fabricantes de la red de producción global. La subcontratación de mano de obra tiene como objetivo transferir los riesgos y maximizar las ganancias.

Si los trabajadores de Foxconn, incluidos los pasantes, pudieran organizar su voz colectiva dentro de un sindicato, creo que las cosas serían muy diferentes, porque tendrían el poder de exigir lo que es realmente importante para ellos.

Cuéntenos más sobre cómo Foxconn usa a los pasantes.

Primero, la escala es enorme. Estamos hablando de cientos de miles de estudiantes para quienes trabajar para Foxconn es parte de su educación secundaria. Los gobiernos locales imponen una cuota de estudiantes como respuesta directa a los planes de la empresa; las escuelas de formación profesional bajo su jurisdicción deben proporcionar el número de pasantes que Foxconn y otras empresas necesitan.

Estas pasantías son una enorme fuente de mano de obra para Foxconn. En el verano de 2010, Foxconn tenía 150.000 pasantes, con edades de 16, 17 o 18 años. A estos jóvenes se les paga menos que a otros trabajadores por hacer el mismo trabajo en la línea de montaje. La ley china los considera estudiantes; no se los reconoce como empleados. La distinción legal es muy importante. El objetivo de Foxconn es contar con mano de obra flexible a corto plazo de la que se pueda deshacer fácilmente. Debido a su condición de estudiantes, no son beneficiarios de ningún seguro social, ni atención médica ni pensiones. Si se lesionan, nadie es responsable por ellos.

Es importante señalar que el futuro de los que llamamos «estudiantes trabajadores» es muy incierto. Están en la senda profesional y, debido a la intensa competencia en el mercado educativo, no aspiran a ir a colegios universitarios o universidades de primera clase orientados a la investigación académica. Estos pasantes esperan obtener habilidades profesionales útiles y una ventaja competitiva en el mercado laboral. Pero todos terminan en líneas de montaje durante sus pasantías, que a menudo se amplían para satisfacer las necesidades de producción. Si no trabajan duro, no se graduarán a tiempo. En este sentido, el trabajo estudiantil es trabajo forzoso, una forma moderna de esclavitud.

¿Cuánto tiempo pueden soportar los trabajadores el ritmo, la intensidad y la presión en Foxconn?

Varía. Los trabajadores y pasantes son creativos. Se involucran en diferentes tácticas de resistencia. A veces, simplemente fingen estar enfermos y juegan videojuegos en el dormitorio. Pero, por supuesto, son descubiertos después de uno o dos días; luego son devueltos a la línea de montaje. En otras ocasiones, fabrican deliberadamente productos defectuosos, lo que ralentiza el ritmo de producción.

Apple intenta cultivar una imagen de empresa progresista. ¿Hasta qué punto es cómplice de la situación en China?

Lo más «progresista» de Apple es su trabajo de relaciones públicas. Es muy buena para crear una imagen que cubra la realidad de su cadena de suministro. En 2017, el CEO de Apple, Tim Cook, en su discurso para la ceremonia de graduación en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, dijo: «La misión de Apple es servir a la humanidad. Así de simple: servir a la humanidad». Y en el Informe de avances en la responsabilidad de los proveedores de Apple dice: «Hay una forma correcta de fabricar productos. Empieza por los derechos de las personas que los hacen». Nuestro libro es una exposición de varios cientos de páginas de lo mentirosa que es esa afirmación. La verdad es que Apple crea condiciones de trabajo horribles al enfrentar a los proveedores entre sí. Apple presiona a Foxconn, y Foxconn presiona a los trabajadores.

En 2010, en medio de la avalancha de suicidios de trabajadores, Foxconn fue el ensamblador final exclusivo del iPhone y un contratista importante para una amplia gama de productos electrónicos de Dell, HP y otras marcas globales. Nos enteramos de que alrededor de 60% del precio de mercado del iPhone 4 fue a parar a los bolsillos de Apple. Mientras tanto, los trabajadores de montaje chinos obtuvieron solo 1,8% de la ganancia bruta. Esto nos dice casi todo lo que necesitamos saber sobre la desigual división global del trabajo.

Ha mencionado que los trabajadores de Foxconn necesitan un sindicato. China tiene, en teoría, el sindicato más grande del mundo, la Federación Nacional de Sindicatos (FNS) de China. Pero no es un sindicato independiente; está controlado por el Estado y las empresas. ¿Qué opinión tienen los trabajadores de la FNS?

¡La presidenta del sindicato de Foxconn es la asistente especial del CEO, Terry Gou! ¿Cómo pueden los trabajadores confiar en el sindicato de la empresa? Los trabajadores quieren reclamar por sus derechos sindicales mediante elecciones abiertas y democráticas.

En el libro, usted escribe que la FNS en realidad impide el desarrollo de sindicatos independientes.

Correcto. La FNS es un aparato estatal. Sirve a los objetivos políticos y económicos del Estado. No rinde cuentas a sus miembros. En el mejor de los casos, los funcionarios sindicales locales median en los conflictos entre la gerencia y los trabajadores en tiempos de crisis para restaurar el orden y la estabilidad social, dejando intacta la estructura autoritaria de la administración.

¿Cómo protestan o expresan su descontento los trabajadores de Foxconn?

La mayoría de las veces, pasan por alto los sindicatos y se organizan de forma independiente. Cuando la fecha límite de producción se acerca, paralizan las líneas de montaje. Detienen el flujo de producción. Eso es crucial. Foxconn es el mayor fabricante de productos electrónicos del mundo. Tiene un sistema de producción estrechamente integrado, por lo que cuando una fábrica no está funcionando, los componentes claves no se suministrarán a otra parte de la línea de montaje.

Los trabajadores a veces obtienen algún apoyo de estudiantes universitarios o grupos de defensa de los derechos laborales a escala comunitaria. Pero estos grupos son muy vulnerables a la represión estatal. Hemos visto oleadas de represión gubernamental, desde la clausura de organizaciones de apoyo a los trabajadores hasta la detención de activistas obreros y el arresto de manifestantes.

El descontento laboral ha mostrado resultados ambivalentes. Por un lado, las autoridades han aumentado la vigilancia. Por otro lado, han incrementado los salarios y los beneficios para estimular el gasto doméstico.

Durante nuestro trabajo de campo, hablamos con los trabajadores no solo sobre la elaboración de estrategias para exigir salarios más altos o mejores beneficios –si bien eso es realmente importante– sino también sobre sus demandas políticas. Necesitan más apoyo externo para cambiar las regulaciones sociales, económicas y legales, no solo para empoderarse en término de derechos laborales, sino también para mejorar su educación, vivienda y atención médica, de modo que la vida pueda ser mejor en el largo plazo.

Dadas las recientes medidas enérgicas contra las alianzas entre estudiantes y trabajadores, ¿qué pueden hacer los activistas por los derechos laborales dentro y fuera de China?

Solo tenemos que ser más cautelosos. Tenemos que entender que los costos de organizar y hacer campañas a gran escala pueden ser muy altos. Los principales dirigentes fueron humillados y obligados a admitir que violaron la ley al causar disturbios al orden público y poner en peligro la seguridad nacional. El gobierno amenazó a sus parejas o hijos para silenciarlos. A pesar de eso, lo bueno de China es que los estudiantes universitarios de izquierda, los activistas laborales y las organizaciones comunitarias nunca han sido completamente aplastados. Los grupos de estudio online y offline continúan. También se están desarrollando investigaciones sociales sobre el impacto del covid-19 en los trabajadores fabriles y de servicios. Eso es inspirador.

Hay espacio para la organización de base y la solidaridad transfronteriza, y para la responsabilidad empresarial y las campañas de concientización de los consumidores a escala internacional. Las empresas multinacionales suelen ubicar sus centros de producción en países pobres o en «desarrollo». Sus trabajadores no ganan un salario digno y mueren o se lesionan innecesariamente, trabajan muchas horas y sacrifican la vida familiar, mientras que las ganancias fluyen hacia las empresas. Los activistas de todo el mundo deben insistir en reglas comerciales mundiales que protejan los derechos de los trabajadores, y los consumidores deben comprender que las empresas son responsables de las condiciones en que se fabrican sus productos.

Su libro incluye algunos poemas escritos por trabajadores que resultan realmente conmovedores.

Su arte es una forma de activismo cultural. Los trabajadores recurren a los espacios digitales para hacer circular su poesía, canciones y videos. Sus poemas son punzantes.

Hay varios poemas muy potentes de Xu Lizhi, de 24 años. Falló en múltiples intentos de encontrar otro trabajo que lo sacase de la línea de montaje en Foxconn.

Aquí está uno de sus poemas, «Un tornillo cayó al suelo»:

«Un tornillo cayó al suelo / en esta noche oscura de horas extras, / verticalmente, con un leve tintineo. / No atraerá la atención de nadie. / Igual que la última vez, en una noche como esta, / cuando alguien se arrojó al vacío».

Nueve meses después de escribir este poema, Xu Lizhi se suicidó.

La absoluta desesperación de muchos de los trabajadores que conocimos en Foxconn se expresa mejor en lo que publicó en un blog un trabajador anónimo: «Morir es la única forma de testificar que alguna vez vivimos. / Quizás para los empleados de Foxconn y empleados como nosotros, / el uso de la muerte sea para testificar que alguna vez estuvimos vivos, / y que, mientras vivíamos, solo tuvimos desesperación.

Después de eso, no estoy seguro de poder decir algo más. ¿Desea hacer una última reflexión?

Espero que la gente lea nuestro libro. No solo para entender a Apple y Foxconn, sino para operar un cambio en estas empresas, para solidarizarse con los trabajadores de China y todo el mundo.

Publicamos este artículo como parte de un esfuerzo común entre Nueva Sociedad y Dissent para difundir el pensamiento progresista en América. Puede leerse la versión original en inglés aquí. Traducción: Carlos Díaz Rocca

Publicado enEconomía
Algunos de los estadunidenses más ricos, entre ellos Jeff Bezos (en la imagen), Michael Bloomberg y Elon Musk, pagaron muy poco o nada de impuestos federales de ingresos entre 2014 y 2018, según un análisis de la organización ProPublica.Foto Ap

La clase alta usa su increíble poder para dominar el sistema político y el proceso legislativo: Sanders

Nueva York., Si algo comprueba cómo "el sistema" está hecho para beneficiar a los más ricos, sólo se debe observar lo que todos saben: los acaudalados no pagan impuestos sobre sus fortunas personales, pero aún más escandaloso es que para lograrlo no cometen ningún delito, es perfectamente legal.

Y no es exageración. Algunos de los multimillonarios estadunidenses más ricos del planeta –como Jeff Bezos, de Amazon; Elon Musk, de Tesla; George Soros y Michael Bloomberg– literalmente pagaron cero impuestos federales durante varios de los pasados 15 años, aunque sus fortunas se dispararon.

Algunos de los que sí pagan, lo hacen a una tasa bajísima. Warren Buffett, uno de los hombres más ricos del planeta, declaró en 2013 que la tasa efectiva de impuestos que tenía que pagar era menor a la de su secretaria y llamó, junto con otros millonarios "responsables", a que los políticos incrementaran los impuestos sobre los ricos, o sea, era tan exagerada la fórmula en beneficio a los ricos, que hasta les dio pena (o fue una maniobra de relaciones públicas bien hecha).

La pandemia revela obscena desigualdad

Pero con la crisis vinculada a la pandemia revelando aún más la desigualdad económica como el factor más determinante de la vida estadunidense, hay un creciente debate y el inicio de un giro en la política nacional, incluyendo el tema tributario, para enfrentar el problema estructural que ha llevado a los más ricos a volverse infinitamente más ricos mientras todos los demás se han vuelto más pobres durante este año de emergencia de salud y económica.

Los 719 multimillonarios estadunidenses con fortunas superiores a mil millones de dólares han visto su riqueza colectiva incrementarse más de 1.6 billones de dólares –un aumento de 55 por ciento– desde que se detonó la pandemia en marzo de 2020, mientras millones perdieron sus empleos, sus hogares y sus ahorros (https://inequality.org/great-divide/updates-billionaire-pandemic/ ).

Con ello, se ha detonado un movimiento para exigir que los ricos "paguen su parte", y el gobierno de Joe Biden y sus aliados legislativos están contemplando medidas para cambiar la política fiscal, parte de la fractura del consenso neoliberal de los pasados 40 años.

La semana pasada, una investigación de ProPublica reveló que los 25 multimillonarios más ricos del país pagaron una tasa efectiva de impuestos de 3.4 por ciento sobre sus ganancias entre 2014 y 2018, y algunos pagaron literalmente cero en varios años durante los últimos 15 años a pesar de enormes ganancias (https://www.jornada.com.mx/2021/06/ 10/economia/019n1eco ).

El economista Gabriel Zucman subrayó que lo más importante revelado por ProPublica es que los 25 estadunidenses más ricos pagaron colectivamente 0.17 por ciento de su riqueza en impuestos en 2018, mucho menos que la tasa efectiva sobre ingreso que pagó la clase media.

Desplome de las tasas de impuestos

Nada de esto es nuevo: la tasa efectiva de impuestos sobre ingresos personales llegó a 92 por ciento para los más ricos en los años cincuenta, pero desde entonces se ha desplomado, sobre todo con la inauguración de la era neoliberal con Ronald Reagan, hasta llegar a sólo 23 por ciento en 2018, por debajo de la tasa de 24.2 pagado por esa mitad más pobre del total de los hogares estadunidenses, según reportan los economistas destacados Emmanuel Saez y Gabriel Zucman.

Pero ni esa tasa se paga. Chuck Collins, director del programa sobre desigualdad del Institute for Policy Studies, señala que "la industria de defensa de riqueza" conformada por contadores, abogados especializados en impuestos y administradores de ricos se dedican a buscar cómo escaparse legalmente de una serie de obligaciones tributarías con todo tipo de maniobras, logrando incluso a llegar a cero en algunos casos.

“Los documentos del IRS (el servicio de impuestos internos) demuestran que los más ricos pueden –legalmente– pagar tributos sobre ingresos que son sólo una fracción minúscula de los cientos de millones, si no miles de millones, que crecen sus fortunas cada año”, concluye el reportaje de ProPublica.

Y eso es sin contar las empresas. Críticos señalan que más de 90 de las 500 empresas más grandes del país no pagaron impuestos federales de ingreso en 2018. Algunas como Amazon, Chevron y Delta –todas con miles de millones en ganancias– incluso recibieron cheques de rembolso por miles de millones del gobierno federal.

Además de pagar casi nada en impuestos, también hay una creciente evasión tributaria de los individuos de alto ingreso y empresas. "El gobierno federal está perdiendo por lo menos 600 mil millones de dólares anuales por evasión de impuestos, en su mayoría de los ricos y las corporaciones", afirmó Frank Clemente, director ejecutivo de Americans for Tax Fairness, una de casi 90 organizaciones que han exigido mayor aplicación de las leyes tributarias contra ricos y empresas (https://americansfortaxfairness.org ).

Algunos críticos señalan que en los hechos hay reglas tributarias diferentes para los ricos y para todos los demás. Los impuestos para la mayoría de gente trabajadora se pagan sobre salarios, pero para los ricos funciona de otra manera ya que la mayoría de sus ganancias se logran a través de valores bursátiles, empresas privadas, un mosaico de entidades y bienes raíces, todo lo cual se puede manipular mágicamente para efectos tributarios.

Pero durante los últimos años hay un creciente repudio público y ahora una amplia mayoría de los estadunidenses (59 por ciento) critica el que empresas y ricos no paguen su parte en impuestos, según un sondeo por Pew Research.

En este contexto político, Biden promueve una reforma fiscal que impone un sistema tributario que, como él resume, "recompensa el trabajo, no la riqueza", obligando a los ricos a pagar un tasa de 39.6 por ciento sobre ingresos generados por sus fortunas, incrementar la tasa de impuestos sobre empresas de 21 actual a 28 por ciento, y por separado, cerrar el mecanismo fiscal que permite que los ricos trasladen riqueza a sus herederos sin pagar impuestos por el incremento en su valor.

Líderes legislativos demócratas como los senadores Elizabeth Warren y Ron Wyden también están proponiendo nueva medidas para elevar impuestos sobre fortunas millonarias y herencias.

"Necesitamos un sistema de impuestos que exige que la clase multimillonaria empiece a pagar su parte justa de impuestos para reducir el nivel obsceno de desigualad de riqueza e ingreso en Estados Unidos", afirma el senador Bernie Sanders, presidente del Comité sobre el Presupuesto de la cámara alta. "Esto no sólo es asunto de justicia económica, es un tema que amenaza el tejido mismo de la democracia estadunidense porque la clase multimillonaria usa su increíble poder para dominar nuestro sistema político y el proceso legislativo. El resultado es un código de impuestos tramposo, regresivo y corrupto que ha beneficiado al uno por ciento más rico con billones en exenciones de impuestos", concluyó.

Publicado enEconomía
La pandemia aumenta en 108 millones los trabajadores pobres en el mundo

Los empleos perdidos durante la pandemia no se recuperarán fácilmente, advierte la Organización Mundial del Trabajo.

 

Los resultados del covid-19 a nivel laboral han supuesto la pérdida de cinco años en términos de la lucha por la erradicación de la pobreza. 108 millones de personas más han pasado desde 2019 a ser extremada o moderadamente pobres, es decir, trabajadores pobres que viven junto con sus familias con menos de 3,20 dólares al día en términos de paridad de poder adquisitivo.

Es una de las principales conclusiones del informe Perspectivas Sociales y del Empleo en el Mundo: Tendencias 2021, publicado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) el 2 de junio. El informe calcula que en 2020 se perdió el 8,8% del total de horas de trabajo, el equivalente a 255 millones de trabajadores a tiempo completo, si bien los esquemas de permisos obligatorios —en España, los ERTE— han llevado a que la pérdida neta de empleos en 2020 se estime en 114 millones.

En el nivel monetario, en 2020 se estima que se perdieron ingresos laborales por valor de tres billones de euros. La pérdida es del 8,3% respecto a la estimación de masa salarial mundial de no haberse producido la pandemia.

El coronavirus se ha dejado notar también en lo que llevamos de 2021, en los dos primeros trimestres se han perdido respectivamente 147 y 121 millones de equivalentes en horas a jornadas completas.

Con la vista puesta en la recuperación, la OIT informa de que se crerán 100 millones de puestos de trabajo netos en 2021 y otros 80 millones en 2022. Las cifras indican que, pese a que se confía en la creación de empleo, no se alcanzarán los objetivos marcados antes de la pandemia. “El déficit mundial de puestos de trabajo inducido por la crisis —explica el informe— se situará en 75 millones en 2021 y en 23 millones en 2022”.

El desempleo de personas activas, que en 2019 afectaba a 189 millones de personas, subió a 220 en 2020, se mantendrá en esa misma cifra en 2021 y descenderá hasta 205 en 2022, por lo que el balance final, el año que viene, seguirá arrojando un resultado de 16 millones de puestos menos que antes de la pandemia.

“El crecimiento previsto del empleo será demasiado débil para ofrecer suficientes oportunidades de empleo a quienes perdieron su empleo o abandonaron la fuerza de trabajo durante la pandemia y a las cohortes más jóvenes que se incorporan al mercado laboral y que han sufrido importantes interrupciones en sus estudios y formación”, concluye la OIT.

Redacción El Salto

2 jun 2021 10:53

Publicado enInternacional
Dos trabajadores de la construcción vaciando un contenedor de obra en el centro de Madrid. Álvaro Minguito

La Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo reconocen en un reciente informe que las jornadas de más de 55 horas a la semana provocan enfermedades cardiovasculares que pueden derivar en fallecimientos.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han hecho público un estudio en el que se concluye que las largas jornadas laborales suponen ya el principal factor de riesgo laboral y provocan aproximadamente una tercera parte del conjunto de enfermedades mortales relacionadas con el trabajo. Según sus datos, en 2016 las jornadas de trabajo de más de 55 horas a la semana provocaron un total de 745.000 defunciones por accidente cerebrovascular y cardiopatía isquémica. 

El estudio también advierte de que trabajar este número de horas —o más— aumenta en un 35% el riesgo de presentar un accidente cerebrovascular y en un 17% el riesgo de fallecer a causa de una cardiopatía isquémica con respecto a una jornada laboral de 35 a 40 horas semanales.

Los organismos alertan de que el covid-19 y el teletrabajo han difuminado la línea que separa el trabajo y el hogar y que las reducciones de plantillas llevadas a cabo por muchas empresas se han traducido en la sobrecarga laboral de multitud de trabajadores

Las cifras también suponen un aumento de casi el 30% de defunciones con respecto a 2000: según las estimaciones de los organismos, entre 2000 y 2016, “el número de defunciones por cardiopatía isquémica debidas a las jornadas laborales prolongadas aumentó en un 42%, mientras que el incremento en el caso de las muertes por accidente cerebrovascular fue del 19%”.

Varones y mayores

La investigación concluye que la mayor parte de las muertes registradas en este sentido correspondieron a personas de entre 60 y 79 años que habían trabajado 55 horas o más a la semana entre los 45 y los 74 años.

Según los resultados del estudio, los problemas cardiovasculares derivados del trabajo son más notorios en hombres —el 72% de las personas fallecidas por esta causa eran varones, según las investigaciones— y se repiten con más frecuencia en las personas que viven en las regiones del Pacífico Occidental y de Asia sudoriental y en los trabajadores de mediana edad o mayores.

La OMS reitera que “cada vez son más los trabajadores cuya jornada laboral es excesivamente prolongada”

Los organismos alertan de que el covid-19 y el teletrabajo han difuminado la línea que separa el trabajo y el hogar y que las reducciones de plantillas llevadas a cabo por muchas empresas tras la crisis para reducir costes se han traducido en la sobrecarga laboral de multitud de trabajadores, una realidad que debe instar a gobiernos, empleadores y personas trabajadoras, especifica Tedros Adhanom Ghebreyesus, director General de la OMS, a “colaborar para poner límites a esta situación y proteger así la salud de los trabajadores”.

En este sentido, la OMS reitera que “cada vez son más los trabajadores cuya jornada laboral es excesivamente prolongada, una tendencia que da lugar a un incremento en el número de personas que corren riesgo de sufrir discapacidades o fallecer por motivos ocupacionales”.

Redacción El Salto

17 may 2021 16:00

Publicado enSociedad
Amazon presentó un algoritmo para explotar trabajadores según el uso muscular

Jeff Bezos en su última carta como CEO de Amazon, presentó un plan para aumentar la productividad mediante la gestión algorítmica de los cuerpos de los trabajadores.

 

El ritmo y la intensidad del trabajo en los almacenes de Amazon brutal y las lesiones son sistemáticas. En su última carta como CEO de Amazon, Jeff Bezos, ofreció una solución que parece estirar la definición de microgestión: pensar algorítmicamente a los trabajadores en función de qué grupos musculares y tendones utilizan en cada puesto del almacén para evitar su desgaste o lesiones.

"A pesar de lo que hemos logrado, tengo claro que necesitamos una mejor visión para el éxito de nuestros empleados", escribió Bezos. "Siempre hemos querido ser la empresa más centrada en el cliente de la Tierra. No cambiaremos eso. Pero Me comprometo con una mejora. Vamos a ser el mejor empleador de la Tierra y el lugar más seguro para trabajar ".

Bezos afirma que no se "consuela" con la reciente derrota de una campaña sindical en un almacén de Bessemer, Alabama , y agrega: "Necesitamos hacer un mejor trabajo para nuestros empleados".

Con ese fin, Bezos afirma que Amazon seguirá una serie de iniciativas centradas en mejorar las condiciones de seguridad en sus almacenes. Un programa parece aprovechar la red de vigilancia de Amazon dentro de los almacenes, que ya se dirige a los trabajadores, y que ahora se utiliza para minimizar los agotadores movimientos repetitivos que conducen a una cantidad significativa de lesiones, específicamente trastornos musculoesqueléticos o TME.

Según Bezos esta gestión algorítmica a nivel micro de los cuerpos de los trabajadores será "central" para la estrategia de la empresa en el futuro.

Este programa parece encajar en la tendencia general de las empresas de tecnología que buscan soluciones aún más complicadas al problema del exceso de trabajo, sin abordar el problema estructural de fatiga y destrucción corporal. El objetivo es aumentar o sostener los mismos ritmos de producción a partir de una mayor explotación intensiva de los cuerpos de los trabajadores.

En este sentido, la carta de Bezos lamenta los efectos supuestamente inevitables del exceso de trabajo y plantea "soluciones" complicadas, sin reconocer soluciones obvias, como la desaceleración del ritmo de trabajo. Los problemas de seguridad e higiene de Amazon son la otra cara de su alta productividad. Por la cantidad de envíos en el mismo día y cada día los trabajadores del almacén y los conductores de entrega se ven obligados a arriesgar sus cuerpos o arriesgarse a perder sus trabajos.

Estas escandolosas soluciones no son nuevas. Recientemente hubo denuncias de que Amazon niega, y mismo tiempo obliga, que los trabajadores orinen en botellas por las largas distancias que deben recorrer los trabajadores para llegar hasta los baños.

Amazon es un gigantee logístico que disfruta de un monopolio en gran cantidad de ciudades y países, esto le da el poder, entre otras cosas, como para suprimir el precio de la mano de obra (salarios) en general. Esta es la clave del “éxito” de su empresa. Por esta razón es que invierte en ideas “innovadoras” para aumentar la explotación intensiva de los trabajadores.

Exige que sus trabajadores cumplan con cuotas inhumanas de trabajo durante todo el año volviéndolas cada vez más exientes. Mientras logre alejar toda oposición o resistencia dentro de la empresa, como intentaron los trabajadores con la sindicalización en Alabama, su nuevo objetivo es convencer a los trabajadores hagan un trabajo agotador en el almacén por 15 dólares la hora.

Martes 20 de abril | 13:21
Publicado enEconomía
Imagen:  Sancho R. Somalo Byron Maher

Comunicadores, investigadoras o actores desgranan qué posibilidades se abririán para las personas si tuviesen las necesidades básicas cubiertas por un ingreso individual, incondicional y universal.

 

A imaginarse una vida con una renta básica universal, es decir, con todas las personas recibiendo un ingreso monetario periódico suficiente para cubrir las necesidades básicas, invita el vídeo Tu vida con una renta básica. Una iniciativa en la que han participado comunicadores, investigadoras y rostros conocidos de la cultura, y que tiene como objetivo, según explican sus promotoras, acercar la propuesta de la renta básica universal a un público más amplio, y apoyar la Iniciativa Ciudadana Europea que pretende alcanzar el millón de firmas para que el debate sobre su implementación llegue a Bruselas.

“Con una renta básica acabaríamos con la pobreza y conseguiríamos una sociedad mucho más igualitaria donde no existieran ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda”, aventura Javier Gallego, primer rostro conocido que aparece en el vídeo. Tras el comunicador, la también periodista Lucía Mbomio explica cómo una renta básica podría ser una herramienta contra la precariedad, “tendrías la opción de decir que no a condiciones de semiesclavitud”, y la abogada Carla Vall expone cómo este ingreso universal permitiría acabar con la dependencia económica que está muchas veces en la base de la violencia machista.

Los actores Sergi López y Xulio Abonjo, las investigadoras Jule Goikoetxea y Coral Herrera, el músico Toni Mejías y el médico y activista Javier Padilla completan el elenco de voces que desgranan las posibilidad que abriría una renta básica universal, desde: “Poner en marcha proyectos personales y colectivos sin miedo a no poder sostenerlos”, a contar con una protección frente a las “incertidumbres e inseguridades económicas que pueden afectar mucho a nuestra salud física y mental”. “¿Es tan difícil de imaginar que las personas tengan un suelo para vivir que les permita ser libres?”, se pregunta Herrera.

En el vídeo también se defiende la factibilidad y necesidad de esta renta básica universal, “¿podemos seguir aceptando la pobreza? Hay estudios suficientes que demuestran que una renta básica es viable económicamente”, sostienen en un guión que critica la desigualdad, el abuso de las grandes fortunas, y la precariedad e incertidumbre a las que se condena a las mayorías sociales. Para transformar esta realidad, invita a firmar la Iniciativa Ciudadana Europea, que deberá alcanzar sus objetivos antes del 25 de marzo de 2022.

Las personas activistas que están detrás de la campaña consideran fundamental explicar de manera cercana una medida que a menudo se confunde con otro tipo de políticas económicas como las rentas mínimas autonómicas, el ingreso mínimo vital y otros subsidios condicionados. Frente a estas ayudas, defienden, la incondicionalidad y universalidad de la renta básica la situa como un derecho, alejándola del estigma y la ineficacia burocrática.

El vídeo, que cuenta con versiones en castellano, catalán, gallego y euskera, se suma a los esfuerzos para lograr el millón de firmas que requiere la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) para llevar el debate a las instituciones comunitarias y de ahí a los estados. A España le corresponde aportar 41.595 firmas, de las que ya se han conseguido 18.024, un 43% del total. La plataforma EUREKA es la encargada de coordinar la ICE a nivel estatal.

Si bien la lucha por una renta básica universal cuenta con décadas de historia, la emergencia sanitaria y sus consecuencias económicas pusieron más que nunca el debate en el centro el año pasado, convertiéndose en uno de los reclamos del plan de choque social de los movimientos sociales en el estado. Feministas y colectivos LGTBI, artistas, profesionales de la cultura, personas psiquiatrizadas, educadores sociales la han reclamado en diversos manifiestos en los últimos tiempos.

“La desigualdad en nuestras sociedades es cada vez mayor. ¿Podemos seguir permitiéndolo?”, se preguntan en el vídeo, antes de denunciar: “Cada vez trabajamos más horas, y el trabajo es más inestable y no aporta bienestar ni seguridad económica ¿tenemos que seguir viviendo en la incertidumbre y la precariedad?”. Para transformar esta realidad, frente a una crisis que podría agudizar aún más la brecha entre una élite cada vez más acumuladora y unas mayorías sociales cada vez más empobrecidas, la campaña invita a firmar la iniciativa europea.

Por Sancho R. SomaloByron Maher

Redacción El Salto

13 abr 2021 10:00

Publicado enSociedad
Viernes, 09 Abril 2021 06:15

Exilio igual a desconfianza

Exilio igual a desconfianza

Los acontecimientos y circunstancias de los (campesinos) latinoamericanos exiliados que buscan un lugar donde refugiarse y, si es posible, vivir en Estados Unidos o en las ciudades mexicanas, dan lugar a múltiples especulaciones en torno a la evolución y consecuencias a que dan lugar.

El lenguaje, la palabra, nunca termina de dar cuenta de aquello que se escapa, se oculta y es el centro del problema. Aquello, que por enigmático, no resulta descifrable, no obstante, si atendemos a lo percibido, aunado a la interioridad, existen posibilidades de establecer nuevas lecturas de los hechos.

Frente a la dolorosa sensación de desamparo que están viviendo en su paso al país vecino del norte, los exiliados latinoamericanos experimentan una sensación de desconfianza y miedo que recorre y se desliza mientras los gobiernos establecen negociaciones.

Como en el castillo de Kafka, Estados Unidos no es el fin, sino lo inaccesible. Una puerta conduce a otra. Un secreto que oculta a otro secreto… siempre quedará lejos mientras sigamos hablando.

Una desconfianza que hace interminable cada punto, cada coma, cada pausa, cada palabra que pueden ser llevados al infinito.

Desconfianza en los límites del encuadre: tiempo, lugar, personas, formas de expresión, respeto mutuo, que a su vez se tornan ilimitados.

Desconfianza en el orden para plantearse los problemas, reflejos de experiencias en que es abolida la conciencia, abierta a lo inimaginable, promotora de severos matices persecutorios y querulantes y proscribe palabras que corresponderían a su dominio. Desconfianza que pone de manifiesto un abismo construido de desconfianzas mutuas entre autoridades de naciones en desacuerdo y el lenguaje es motivo de interminables sospechas. La falta de confianza básica pone de relieve el instante, la fugacidad del instante, los instantes trágicos en que el significado se destruye.

Desconfianza que habla de algo inaprensible, de una ruptura que surge del interior mismo de las palabras y en fisuras de las mismas palabras en que se escapa el significado al transformar lo real en "expresiva" mudez. Las palabras existen al margen de lo que expresan, desligadas de contenido, disociadas y escindidas de significado. La desconfianza revelada en silencios, rupturas del diálogo, inasistencias, sello característico de la impotencia (omnipotencia) recíproca frente al doble discurso sin legitimidad racional, cuando la visión no encuentra representación se inmoviliza y aparece el horror, el pánico, la parálisis. La palabra desaparece, se congela y un penoso esfuerzo de querer decir se desmorona frente a la negación cultural del rechazo del diferente.

Así, la palabra operará de manera hueca, sin eco, sin resonancia, sin referente y sin destinatario.

Lo que se traducirá en actuaciones irracionales, verbalizaciones como descarga, en lugar de actos racionales precedidos por la reflexión producto de un acto de pensamiento complejo.

Ahí se incuba la desconfianza que impide reconocer el lenguaje que cubre la angustia y el miedo a lo incognoscible. El poder de lo que está en juego excede al poder de lo que se dice, cada palabra tirando de otra, creando una base de significación que es desplazada. Las palabras sugiriendo, punteando, haciendo sospechar…

Un bebé exiliado de su madre se enfrenta a un mundo que se moviliza entre muy ricos y muy pobres.

Publicado enSociedad