Foto: American Chemical Society.

Investigadores chinos han dado a conocer una prometedora creación para la salud humana. Se trata del desarrollo de microrrobots, en forma de pez, que tienen la capacidad de administrar directamente fármacos de quimioterapia en células con cáncer. 

Ello podría revolucionar, de cierta forma, la quimioterapia, pues si bien esta trata con éxito muchas tipologías de esa enfermedad, los efectos secundarios pueden ocasionar determinadas consecuencias para el organismo humano y presentar diversos síntomas indeseables. Aplicar directamente fármacos a las células enfermas, podría ser sumamente beneficioso para disminuir riesgos y síntomas molestos.

El estudio, publicado recientemente en la revista ACS Nano de la Sociedad Estadounidense de Química, explica cómo estos microrrobots, en forma de pez, son guiados mediante imanes hasta las células cancerosas. Por medio de un cambio d pH encaminado a medir la acidez, este provoca que abran la 'boca' y puedan liberar su carga de medicinas de quimioterapia.

Los científicos asiáticos imprimieron en 4D microdispositivos con forma de cangrejo, mariposa y pez, a través del empleo de un hidrogel sensible al pH. Con ajustes de la densidad de impresión en ciertas partes del robot, los integrantes codificaron ese  cambio de forma en función del pH.

Posteriormente, magnetizaron a los microrrobots colocándolos en una suspensión de nanopartículas de óxido de hierro.

Los expertos pudieron dirigir al 'pez' a través de esos vasos sanguíneos,  simulados para llegar a las células cancerosas en una región específica de una placa de Petri. Al reducir el pH, el robot abrió la 'boca' para soltar un fármaco quimioterapéutico que mató las células cercanas.

Amén de los resultados alentadores, hay aspectos en los que se debe continuar trabajando, por ejemplo: los microrrobots precisan de menores dimensiones, de cara a su fácil navegación por vasos sanguíneos reales

6 diciembre 2021

Descubren por qué el cerebro consume tanta energía incluso si está inactivo

Un equipo de científicos ha descubierto que el cerebro humano puede llegar a consumir hasta 10 veces más energía que el resto del cuerpo, hasta el 20% de ingesta de energía en promedio cuando se está en reposo.

Es probable que este estudio haya descubierto uno de los grandes misterios de la neurociencia humana, ya que el cerebro es un órgano prácticamente inactivo que necesita bastante energía.

La investigación publicada en Science, atribuye la respuesta a un diminuto devorador de energía que se esconde dentro de las neuronas.

Cuando una célula cerebral transmite una señal a otra neurona, lo hace a través de una sinapsis, un pequeño espacio entre ambas. Todo inicia cuando la neurona presináptica envía un montón de vesículas al final de su cola, la más cercana a la sinapsis, estas vesículas absorben los neurotransmisores del interior de la neurona, actuando como sobres que contienen mensajes y necesitan ser enviados.

Estos sobres llenos son transportados hasta el borde de la neurona, donde se acoplan y se fusionan con la membrana, liberando sus neurotransmisores en la brecha sináptica. Una vez allí, estos transmisores se conectan a los receptores de la célula postsináptica, continuando la transmisión del mensaje.

Los pasos de este proceso fundamental requieren una gran cantidad de energía del cerebro, especialmente cuando se trata de la fusión de las vesículas, ya que las terminaciones nerviosas más cercanas a la sinapsis no pueden almacenar suficientes moléculas de energía, lo que significa que tienen que sintetizarlas por sí mismas para conducir los mensajes eléctricos en el cerebro.

Así que tiene sentido que un cerebro activo consuma mucha energía. Pero, ¿qué le ocurre a este sistema cuando una persona que está en coma mantiene el cerebro en reposo?

Para saber esto, los investigadores diseñaron varios experimentos con terminales nerviosas, en los que se comparaba el estado metabólico de la sinapsis cuando estaba activa y cuando estaba inactiva. Así notaron que incluso cuando los terminales nerviosos no disparaban, las vesículas sinápticas tenían una elevada demanda de energía metabólica, demostrando que inclusive los cerebros de los pacientes en coma que tienen diagnóstico de muerte cerebral, consumen entre dos y tres veces menos energía que un cerebro activo.

Eso significa que la bomba responsable de expulsar los protones de la vesícula y, por tanto, de aspirar los neurotransmisores, parece no descansar nunca y requiere un flujo constante de energía para funcionar. De hecho, esta bomba oculta fue responsable de la mitad del consumo metabólico de la sinapsis en reposo en los experimentos.

Según los investigadores, esto se debe a que esta bomba tiende a tener fugas. Así, las vesículas sinápticas derraman protones constantemente a través de sus bombas, incluso si ya están llenas de neurotransmisores y si la neurona está inactiva.

"Dado el enorme número de sinapsis en el cerebro humano y la presencia de cientos de vesículas sinápticas en cada una de estas terminales nerviosas, este coste metabólico oculto de devolver rápidamente las sinapsis en un estado listo se produce a costa de un importante gasto [de energía presináptica] y de energía, lo que probablemente contribuye a las demandas metabólicas del cerebro y a su vulnerabilidad metabólica", argumentaron los investigadores.

Aunque aún no se sabe cómo pueden afectar a los distintos tipos de neuronas esas elevadas cargas metabólicas, los científicos creen que estos hallazgos pueden ayudar a entender mejor por qué el cerebro humano es tan vulnerable a la interrupción o debilitamiento de su suministro de energía.

4 diciembre

(Tomado de Sputnik)

Sábado, 04 Diciembre 2021 09:57

El gran robo de las semillas

El gran robo de las semillas

A la cárcel por guardar semillas de su propia cosecha. Suena increíble pero es la consecuencia que ha tenido en varios países la aplicación de leyes que otorgan "propiedad intelectual" sobre semillas a grandes empresas, con la protección del convenio UPOV (Unión internacional de Protección de Obtenciones Vegetales), institución que esta semana cumple 60 años. Podría pasar en México con la reforma a la Ley Federal de Variedades Vegetales propuesta por el diputado Eraclio Rodríguez, quien argumenta que es para armonizarla con el T-MEC y otros tratados de libre comercio. Rodríguez no es original, simplemente sigue los lineamientos que dictan las trasnacionales semilleras y de agrotóxicos como Bayer, Syngenta y Corteva. Son éstas las que se benefician de las normativas para privatizar semillas (https://tinyurl.com/yc285u3k).

Su objetivo no es la alimentación sino el lucro, ven a las semillas solamente como eslabón de la cadena industrial de agroalimentación, monopolizarlas como un paso clave para controlar toda la cadena. Por ello han promovido la privatización de las semillas con "derechos de obtentor" y patentes. Contra ese proceso, que es una vía para criminalizar la vida campesina y la producción soberana de alimentos, se está realizando del 2 al 8 de diciembre una campaña global contra la UPOV y la privatización de semillas, apoyada por 285 organizaciones de 47 países (#StopUPOV).

Una forma de imposición de las disposiciones de UPOV han sido justamente los tratados de libre comercio. En el marco de la campaña, Grain publicó esta semana un mapa interactivo de esos tratados y qué países los empujan. Queda visualmente muy claro que es un proceso de neocolonialismo. Pocos países, encabezados por Estados Unidos y Europa –sede de las trasnacionales semilleras– buscan asegurar la protección de los privilegios de esas empresas en los países del sur, especialmente en los que existe gran diversidad y son origen de las semillas que buscan monopolizar (https://grain.org/e/6768).

Privatizar semillas es en sí un concepto absurdo, ya que son una creación colectiva y fluida, que comenzó con mujeres que hace más de 10 mil años crearon formas de cultivar lo que antes sólo se recolectaba, dando así origen a la agricultura y los asentamientos humanos. Intercambiar y guardar semillas para las próximas cosechas es a la agricultura como el aire que respiramos. Como expresa Camila Montecinos de la Asociación de Mujeres Rurales e Indígenas de Chile, las constantes conversaciones de las comunidades que siembran con las semillas, los suelos, los cultivos, el clima, los bosques, montañas o llanos, las fuentes de agua, las necesidades de alimentación, abrigo, gustos y expresiones artísticas y espirituales, las formas de manejar enfermedades y muchas otras interacciones, es lo que mantiene las semillas vivas y todo el tiempo crea nuevas. Nunca es una creación individual, siempre son tejidos colectivos que parten de semillas anteriores y son base de las futuras (https://tinyurl.com/5ekmz2vv).

En el mismo sentido se pronunció esta semana contra UPOV y otros proyectos que vulneran la vida comunitaria y la autonomía indígena, la Red Mayense de Guardianes de Semillas (https://tinyurl.com/2p8usv8m).

El proceso de creación lleva más de 10 mil años y no es individualizable. Por ello, las empresas inventaron un absurdo para reivindicar su propiedad: que quien desarrolle una variedad en laboratorio pueda alegar que es su invento, su "obtención" y pedir un "certificado de obtentor" que impida a otros usar esa variedad, pese a que está basada en miles de años de creación colectiva. Para dar a este robo un marco internacional se creó la UPOV. Al principio restringía sólo el uso comercial por 5-7 años. Cambios sucesivos resultaron en la versión 1991 de ese convenio, que otorga exclusividad por más de 20 años, criminaliza y persigue los intercambios campesinos y de agricultores, restringe gravemente el acceso a semillas para investigación pública, permite obtener certificados incluso por "descubrimientos", extiende la "protección" a variedades similares a la desarrollada y afirma la criminalización y penalización de quien no cumpla.

En todas partes del mundo, pero especialmente en los países del sur global miembros de UPOV, los certificados otorgados siguen un patrón: más de 90 por ciento de los solicitantes son grandes empresas trasnacionales o sus subidiarias. Es básicamente una forma de resguardar los privilegios de las empresas en cada país y habilitarlas a usar los aparatos represivos y jurídicos nacionales contra las y los campesinos, agricultores e institutos de investigación pública. En muchos casos, como con el maíz, frijol, calabazas, nopal, amaranto y flores como cempasúchil o nochebuena, se otorgan derechos exclusivos a trasnacionales de cultivos con centro de origen y diversidad en los propios países que los ceden, un caso repetido en México.

La ambición de las empresas no tiene fin, y tampoco lo tendrá el aumento de las restricciones y penalizaciones que quieren imponer para resguardar sus privilegios a través de UPOV y otros sistemas de propiedad intelectual, como las patentes. Por ello la campaña exige terminar con la institución. Es apenas un comienzo.

Por Silvia Ribeiro, investigadora del Grupo ETC

El Sol, fuente "sorprendente" del agua de la Tierra, revela nueva investigación

 Un equipo internacional de investigadores dirigido por la Universidad de Glasgow desveló que el Sol es una fuente "sorprendente" del agua presente en la Tierra.

Reportaron en Nature Astronomy que el viento solar, formado por partículas procedentes del Sol y compuestas en su mayor parte por iones de hidrógeno, creó agua en la superficie de los granos de polvo transportados por los asteroides que chocaron contra la Tierra en los primeros tiempos del sistema solar.

Phil Bland, director del Centro de Ciencia y Tecnología Espacial (SSTC) de la Universidad de Curtin, en Australia, explicó que la Tierra era muy rica en agua en comparación con otros planetas rocosos del sistema solar, con océanos que cubrían más de 70 por ciento de su superficie, y que los científicos se habían preguntado durante mucho tiempo el origen exacto de todo ello.

Una teoría es que el agua fue transportada a la Tierra en las etapas finales de su formación en asteroides de tipo C; sin embargo, pruebas anteriores de la "huella" isotópica de esos cuerpos encontraron que, en promedio, no coincidían con el líquido hallado en el planeta azul, lo que significa que había al menos otra fuente no contabilizada.

“Esta nueva teoría del viento solar se basa en el análisis meticuloso, átomo por átomo, de minúsculos fragmentos de un asteroide de tipo S cercano a la Tierra conocido como Itokawa, cuyas muestras fueron recogidas por la sonda espacial japonesa Hayabusa y devueltas a la Tierra en 2010”, destacó Bland.

Resaltó que el sistema de tomografía de sonda atómica de la Universidad de Curtin permitió "echar un vistazo increíblemente detallado al interior de los primeros 50 nanómetros, más o menos, de la superficie de los granos de polvo de Itokawa, que descubrimos que contenían suficiente agua que, si se amplía, equivaldría a unos 20 litros por cada metro cúbico de roca".

Por su parte, Luke Daly, licenciado en Curtin y actualmente en la Universidad de Glasgow, sostuvo que la investigación no sólo proporciona a los científicos una notable visión de la fuente de agua de la Tierra en el pasado, sino también podría ayudar a las futuras misiones espaciales.

“Una de las barreras es cómo los astronautas podrían obtener suficiente agua sin tener que llevar provisiones –explicó–. Nuestra investigación demuestra que el mismo proceso de meteorización espacial que creó el recurso en Itokawa probablemente se produjo en otros planetas sin aire, lo que significa que los viajeros podrían ser capaces de procesar suministros frescos de forma directa del polvo de la superficie de un cuerpo celeste, como la Luna”.

La investigación fue financiada por el Consejo de Instalaciones Científicas y Tecnológicas (parte del UKRI), y llevada a cabo por especialistas de instituciones de Reino Unido, Australia y de Estados Unidos.

Martes 30 de noviembre de 2021

El primer confinamiento en Europa de la nueva era covid cumple una semana, mientras ómicron amenaza al continente

Austria reduce muy levemente el impacto de la covid tras una semana de confinamiento. "Así como al principio había más rabia y frustración por haber dado pasos atrás, ahora hay resignación, porque nos lo esperábamos", dice a 'Público' un español residente en el país. La nueva ola de la pandemia del coronavirus avanza sin freno por Europa.

 

"Los ciudadanos deberán asumir nuevas restricciones durante 20 días porque hubo demasiados que se han mostrado insolidarios. Les pido que sigan las medidas y que reduzcan los contactos". Con estas palabras se dirigió el canciller federal austriaco Alexander Schallenberg el pasado día 19 de noviembre, para anunciar a su población el inicio de un confinamiento total en el país a partir del lunes, día 22. Hasta ese momento, el confinamiento tan solo había sido decretado para los no vacunados. 

El de Austria es el primer confinamiento total tras la relajación de las restricciones con la llegada de las vacunas en una Unión Europea (UE) que ya se ha convertido en el epicentro mundial de la pandemia del coronavirus y a la que comienzan a llegar los primeros casos de la nueva variante, ómicron.

Desde entonces, ya ha pasado una semana y los ciudadanos lo llevan con "resignación". "Así como al principio había más rabia y frustración por haber dado pasos atrás, ahora hay resignación, porque nos lo esperábamos". Así lo narra a PúblicoJavier Luque, periodista y español residente en Austria, quien remarca que, si bien el teletrabajo es recomendable, aún es posible ir a trabajar haciéndose una PCR diaria. No obstante, estima que por el centro de Viena hay aproximadamente un 25% de la gente que suele haber entre semana en hora punta. Además, cuenta que también está permitido salir a pasear y hacer deporte sin mascarilla y mantener el contacto con una persona fuera del núcleo de convivencia, una medida pensada "para combatir la soledad".

Sin embargo, la mejoría de la pandemia del coronavirus aún no se aprecia demasiado. "Los casos están desbocados", explica Luque. Y está en lo cierto, pues si al inicio del confinamiento total se reportaban 14.125 casos nuevos, este domingo aún había 10.478 personas más contagiadas y 39 fallecidas, según datos del Ministerio de Sanidad que recoge el diario austriaco Kurier. Además, las hospitalizaciones por covid continúan subiendo y aún hay 623 personas en situación crítica ingresadas en la UCI. Y esta cifra no deja de crecer. 

En total, hay 148.603 infecciones activas por covid-19 en el país. Sin embargo, son 3.668 menos que el día anterior. Los muertos se elevan ya hasta los 12.388 y, hasta el momento, ha habido un cúmulo de 1.143.283 resultados positivos en las pruebas de detección. 

Este aluvión de casos se debe, entre otras cosas, a que el país tan solo tiene a un 66,6% de su ciudadanía con la pauta vacunal completa. Este sábado, se inoculó a 87.568 personas. De ellas, un 11,87% recibieron la primera dosis; un 12,91%, la segunda; y un 75.22%, la de refuerzo.

Una baja tasa de vacunación que Javier Luque achaca a varios factores: "Teorías conspiranoicas, medicinas alternativas, el influjo de las fake news, el auge de la ultraderecha -que tiene el púlpito del Parlamento para enviar mensajes negacionistas-, el hecho de que las primeras olas no fueron tan traumáticas en Austria como en otros países de Europa... Todo esto no ha ayudado a que toda la sociedad vaya a una en la lucha contra la pandemia".

La segunda medida que anunció el canciller austriaco va precisamente destinada a combatir este problema: el país convertirá en obligatoria la vacunación a partir de febrero del 2022. "Hemos adoptado una decisión muy difícil", afirmó, para recordar a continuación que quienes no cumplan esta normativa se enfrentarán a duras sanciones administrativas. De este modo, Austria será la primera nación europea en poner en marcha esta medida.

"A pesar de meses de persuasión, a pesar de todas las campañas en los medios de comunicación, a pesar de todo, no hemos podido convencer a la gente de que se vacune", se lamentó el canciller, para posteriormente cargar duramente contra los partidos políticos que se ponen a la inoculación, como el ultraderechista FPÖ, cuya postura definió como "un atentado contra el sistema sanitario".

Esta medida ha hecho salir a la calle a manifestarse este fin de semana a unas 40.000 personas, que han protestado en diferentes ciudades del país al grito de "Paz, Libertad. No a la dictadura". Estas concentraciones, sin embargo, han sido mayoritariamente pacíficas. Tan solo se han notificado 150 informes administrativos, la mayor parte de ellos por no llevar puesta la mascarilla. 

A todo esto, ahora se suma la noticia de que Austria ha detectado su primer caso sospechoso de la variante ómicron. El hombre infectado, según informa el diario Kurier, habría estado durante tres semanas con un amigo en Sudáfrica, país donde se detectó el primer caso de ómicron. Cuando el martes regresó al país, dio negativo en el test de antígenos. Sin embargo, el momento el Gobierno cerró sus fronteras a la llegada de aviones procedentes de la zona y comenzó a pedir una PCR a todos los ciudadanos austríacos o residentes en el país que regresaran de allí. Fue entonces cuando este individuo, que se encuentra asintomático, dio positivo. El resultado final, que confirmará si está contagiado con la nueva cepa, se espera en unos días. 

"Nos quedan dos semanas de confinamiento", afirma apesadumbrado Luque, quien nos informa de que a partir del 12 de diciembre lo más probable es que sigan confinados quienes aún no tengan la pauta de vacunación completa.

La nueva ola cabalga sobre Europa

El mapa del coronavirus en Europa se oscurece a marchas forzadas, con una nueva ola que ya ha convertido al viejo continente en el epicentro mundial de la pandemia. "Ya no estamos en la covid-19. Nos encontramos ante la covid-21, que es mucho más contagiosa", afirmó tajante Alexander de Croo, primer ministro belga.

La Unión Europea (UE) ya lucha con todas las armas a su disposición para atajar este pico de contagios, que podría verse acrecentado con la llegada de ómicron: restricciones, confinamientos... La más potente, la vacunación. Sin embargo, se encuentra con un obstáculo: la negativa de miles de ciudadanos comunitarios a inocularse. El 25% de los adultos sigue sin estar completamente vacunado. España es uno de los países más avanzados, con alrededor del 84% de su población adulta con ambas dosis. El más rezagado es Bulgaria, con tan solo un 29% de inoculados.

Curioso es el caso de Portugal, que, siendo el país con más dosis puestas, en concreto un 86,6% con pauta completa, ya ha anunciado que el país entrará en lo que denominan "estado de calamidad", un paso previo al estado de emergencia. El Gobierno de Antonio Costa ha sido contundente y pondrá en marcha una batería de restricciones: desde la "semana de contención" desde el 2 al 9 de enero de 2022 -que obligatoriza el teletrabajo y decreta el cierre de bares y discotecas y el retraso de la vuelta a las clases- hasta la obligación de presentar tests negativos para entrar en el país.

Más duros aún se han puesto los Gobiernos de Austria y Eslovaquia, que han impuesto un confinamiento total para frenar el avance del coronavirus. Por su parte, Países Bajos o Bélgica han limitado los horarios y aforos de bares y restaurantes.

Europa, bajo la amenaza de la nueva variante: ómicron

A la ya de por sí complicada situación de la pandemia en Europa se suma ahora la aparición de la nueva variante del coronavirus, ómicron.

Durante la jornada del sábado tan solo Alemania, Reino Unido o Bélgica confirmaban algunos positivos entre sus ciudadanos. Sin embargo, este domingo Países Bajos se ha sumado con 13 casos nuevos de los vuelos procedentes de Sudáfrica, en los cuales se había detectado la presencia de 61 positivos.

Además, el Gobierno germano ha añadido este domingo un nuevo positivo y ya son tres los casos con la variante ómicron. A los que se suman otros dos ciudadanos de Dinamarca que viajaron desde el sur de África. 

Una propagación que ha hecho saltar todas las alarmas y ha obligado a cerrar las fronteras europeas a ciudadanos procedentes de Sudáfrica, país donde se detectó el primer paciente infectado con ómicron.

28/11/2021 22:24

Cristina del Gallego Baraibar@CrisdelGallego

Publicado enInternacional
El escritor Abdulrazak Gurnah en agosto de 2017 en le Festival de Edimburgo.Simone Padovani (Getty Images)

Una nueva traducción de ‘Paraíso’, la cuarta novela del premio Nobel de 2021 en la que reconstruyó el crisol cultural de Tanzania a principios del siglo XX, inaugura el desembarco en las librerías del laureado, y apenas conocido, autor

 

Poco más de un mes después de recibir la llamada de la Academia Sueca para informarle de que le había sido concedido el premio Nobel de Literatura de 2021, el escritor tanzano Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) se conectaba el pasado lunes por videollamada desde Barbados. Aunque mantiene su residencia habitual en Reino Unido, en el condado de Kent, en cuya universidad se doctoró y dio clase durante cerca de tres décadas, viaja con frecuencia a las Antillas desde hace años, puesto que su esposa tiene familia allí.

Escueto y cortés, viste una camisa de hilo blanco y habla desde una habitación de madera pintada del mismo color que ofrece pocas pistas. Ya tiene listo el discurso de aceptación del Nobel, que no recogerá en Estocolmo sino en la Embajada de Suecia en Londres. La organización ha optado por mantener la precaución pandémica y dispersar las celebraciones según el país de residencia de los premiados. Gurnah despacha el asunto afirmando que sus palabras en la ceremonia “no darán grandes sorpresas” y sin querer adelantar las ideas o temas que abordará en esa clase magistral.

Autor de una decena de novelas, Gurnah no figuraba en las quinielas del Nobel. Según contó, recibió la llamada del comité sueco con genuina sorpresa, pero lo cierto es que su nombre ya había aparecido en la lista de nominados de dos de los galardones más reputados en lengua inglesa: el premio Booker y el Whitebread. Fue en 1994, gracias a su cuarto libro de ficción, Paraíso, que se reedita en diciembre en español con una nueva traducción en el sello Salamandra. “Fue la novela que me permitió llegar a muchos y nuevos lectores. El proceso de nominación del Booker en aquel momento no era tan largo como ahora, era algo más fresco y emocionante, o por lo menos lo fue para mí”, recuerda. Hacía tiempo que había dejado Tanzania, en 1968, cuando el sultanato de Zanzíbar fue violentamente derrocado, y se había formado en Reino Unido. Tras pasar un par de años dando clase en Nigeria, regresó a la Universidad de Kent, empezó a escribir novelas y ya nunca se marchó.

Había empezado esa novela mucho tiempo atrás y lo primero que había escrito fue precisamente la escena con la que se cierra la historia. “Así arrancó Paraíso, pero luego estuve escribiendo otras cosas, trabajando en otros asuntos. Aquello se quedó en mi cuaderno seis o siete años sin que hiciera nada con ello, aunque claramente lo tenía en la cabeza. Quería escribir sobre la Primera Guerra Mundial en el oeste de África. El tiempo pasaba y empecé a preguntarme cómo se llegó a ese momento en que los alemanes empezaron a reclutar soldados allí”, recuerda.

En un viaje en solitario bastante largo por varios países de la zona se impregnó del paisaje y de otros relatos que escuchó en aquellos lugares. Y así fue acercándose a “otra dimensión” sobre el lugar y su historia, sobre esa costa de Tanzania y el archipiélago de Zanzíbar. Todo aquello desembocó de forma tangencial en uno de los temas centrales del conjunto de la obra de Gurnah: el colonialismo. “El primer encuentro con los colonos europeos es otro de los asuntos sobre los que empecé a reflexionar. Vi a mi padre muy mayor poco antes de que muriera y pensé que él debía de ser un niño cuando eso ocurrió. Aquello me llevó a tratar de imaginar cómo eran las cosas antes de que se produjera ese encuentro, antes de que llegaran estos extraños y dijeran que ellos se ponían al frente de todo”, explica, y añade que con frecuencia su escritura va tomando forma a lo largo de mucho tiempo, y siguiendo distintos vericuetos de manera que el principio puede acabar siendo el final.

Esa extensa geografía de ideas acaba por permear en la trama y el terreno que recorre Paraíso. En la novela, el niño protagonista queda en manos de un rico mercader por las deudas de su padre y, tras pasar unos años trabajando en dos colmados, se suma a una gran expedición comercial, a una mítica caravana. Hay referencias a una montaña nevada, a un lago que logran cruzar en un solo día y a unas majestuosas cataratas, pero no hay nombres, ni mapas. “Escribí asumiendo que quien lo leyera conocería el terreno y reconocería el Kilimanjaro o el lago Tanganica. Y de hecho es posible ver la ruta que siguen, pero al no ponerle nombre se abre de alguna manera la posibilidad de que sea más mítico, y que lo narrado pueda suceder en otro lugar. El lector puede imaginar sin tener que estar sujeto a un sitio específico”, argumenta.

Sin duda, uno de los mapas más variados de cuantos describe en su novela Gurnah es el humano, con su rica descripción de la mezcla de personajes de religiones y razas distintas, desde árabes a sijs, que habitaban esa parte del mundo a principios del siglo XX y competían entre sí antes de la llegada de los poderes europeos. “Había distintas sociedades y culturas que estaban en contacto sin que hubiera una autoridad central o algo similar. Eran grupos que no creo que sea correcto llamar naciones. Entre ellos vivían en una negociación permanente, tanto cultural como lingüística. No había una cultura dominante”, afirma. “Esta gente eran mercaderes que comerciaban entre sí y se declaraban la guerra o lo que fuera”. La descripción del crisol de culturas que pueblan la novela de Gurnah escapa cualquier simplificación o idealización del pasado precolonial. La violencia y la crueldad asoman sin reparo y sin necesidad de que llegara el colonialismo europeo. “Las simplificaciones del pasado y del presente deben ser contestadas”, sostiene.

Aquellas personas hablaban distintas lenguas, aunque el protagonista, Yusuf, se hace entender en suajili, un idioma cuya génesis, explica Gurnah, es muy similar al criollo y que además es su lengua materna, aunque él siempre ha escrito sus libros en inglés. “En parte porque es un idioma que siempre se me dio bien, incluso en la escuela frente a otros compañeros. Pero quizá lo más determinante es que yo no pensaba en escribir hasta que llegué a Inglaterra, e incluso entonces tardé un tiempo en aceptar que eso era lo que quería hacer. Y a lo largo de ese periodo ya vivía en Reino Unido y estudiaba literatura y leía en inglés. Porque había muchas cosas malas, pero una de las mejores es cuánto había para leer, cuantos libros tenía a mi disposición en las bibliotecas”, expone. “La lectura y la escritura van juntas, siempre lo he pensado. Es un ingrediente tan fundamental para los escritores como las experiencias vitales, es lo que te da contexto y ofrece relieve al trabajo, lo que te permite entender el campo en el que te desarrollas. Así que cuando empecé la cuestión de en qué idioma hacerlo no se me pasó por la cabeza, lo hice en el mismo en el que leía”. ¿Ha cambiado su perspectiva sobre esto con el paso del tiempo? “Como les ocurre a los atletas, a veces uno no puede elegir la prueba en la que competir. Te puede gustar mucho el salto de altura, pero no ser tan bueno como en los maratones. Algo así ocurre con mi escritura, no fue del todo una elección. ¿Lo haría hoy de otra forma? No, porque me gusta escribir en inglés y disfruto haciéndolo”.

La literatura poscolonial ha sido su campo de investigación desde los años ochenta, y en su obra de ficción juega un papel central, tal y como destacó el jurado del Nobel. En Paraíso, un personaje habla de cómo se escribirá la historia y cómo los colonizadores les harán leer esa versión como si fuera “la palabra sagrada”. ¿Siente Gurnah que literatura poscolonial es un término adecuado? “Lo primero es que eso ni siquiera existía cuando yo estudiaba mi posgrado”, apunta. El estudio de las distintas literaturas se planteaba entonces desde un prisma geográfico y cada zona contaba con expertos que defendían su terreno. “¿Quién eres tú para hablar de literatura del Caribe o literatura africana? Esa era la actitud hasta que un grupo de teóricos del poscolonialismo como Edward Said, Gayatri Spivak y Homi K. Bhabha empezaron a aplicar ciertos modelos para identificar algunas experiencias comunes y lanzaron las primeras flechas. Fue eso lo que permitió agrupar a escritores de distintos lugares y alejarse de las autoridades regionales. No fue hasta mediados de la década de 1990 cuando empezamos a dar una asignatura de literatura poscolonial y ocurrió porque era algo útil, no el fin de todo”, relata. “Hoy la discusión sobre el término literatura poscolonial no me preocupa. Lo veo como una expresión provisional que nos permite juntar distintos textos para su estudio. Es útil en el plano académico, pero no creo que lo sea como fórmula para describir la literatura fuera de ese campo”, matiza, y prosigue diciendo que si alguien le describe como escritor poscolonial él estaría de acuerdo, aunque eso dice poco sobre la escritura en sí. “La escuela poscolonial no debe ser tirada por la borda porque vale para algunas cosas, especialmente para enseñar y escribir crítica. Pero esa utilidad no creo que le sirva al autor; es para quien estudia su obra, no para el creador. Cuando me preguntan si soy un escritor británico o africano o zanzibarí, pues no lo sé, soy todo eso, ¿pero eso sirve de algo? A los lectores les puede dar un poco de contexto, supongo, pero después hay que leer los libros para llegar al escritor”.

Sobre el éxito de la lectura poscolonial en el campo académico, Gurnah tiene una visión positiva por su enorme diversidad y alcance. “Los especialistas del siglo XVIII, los medievalistas o los estudiosos de la danza moderna están interesados en ello. Las mentes se han abierto con esta idea del colonialismo y sus consecuencias, algo que está relacionado con cualquier aspecto de la cultura, tanto europea como de los lugares colonizados. Esa conciencia ha surgido y ha aumentado la conexión con el mundo no europeo. Los estudios poscoloniales han puesto en cuestión cosas tan obvias como los mismos escritos sobre colonialismo. Y es una disciplina que va en muchas direcciones, que estudia relaciones que se remontan a muchos siglos atrás y que permite comprenderlas mejor”.

La coincidencia este año de varios escritores de origen africano en el palmarés de importantes galardones literarios (el Nobel, el Booker, el Goncourt, el Camões y el Neustadt) ha dado pie a que algunos se refieran a un fenómeno. ¿Cuál es su postura? “Han ganado no por ser de origen africano, sino porque su escritura lo merecía. Que estos premios hayan sido otorgados a esos escritores es bueno, el año pasado no fue así. No es que mundialmente se haya decidido que hay que galardonar a africanos, es la escritura la que ha sido premiada”, sostiene. Esa literatura ¿siempre ha estado ahí y hasta ahora no se le ha prestado atención? ¿Es esta una edad oro? “Hay muchos escritores a quienes no se les presta atención y hay muchos jóvenes, y algunos que no lo son tanto, que están destacando. Y habrá muchos más. Puede ser que haya un cierto tipo de corriente, pero no estoy seguro de que la concesión de los premios signifique que hay una conciencia por parte de los lectores… Insisto, es la escritura lo que se premia, no la percepción de los lectores, aunque eso tenga algo que ver. Lo que he leído sobre este asunto son titulares que sugieren que este es el año de África, y comprendo que los periodistas tienen que tratar de agrupar y resumir, pero esto lo que hace es disminuir el logro de cada uno de los escritores premiados. Y la historia se presenta como un fenómeno cultural más que literario”.

Gurnah cuenta que está trabajando en un nuevo libro y se despide amable y apresurado.

26 nov 2021 - 03:15 CET

Por, Andrea Aguilar

Es periodista cultural. Licenciada en Historia y Políticas por la Universidad de Kent, fue becada por el Graduate School of Journalism de la Universidad de Columbia en Nueva York. Su trabajo, con un foco especial en el mundo literario, también ha aparecido en revistas como The Paris Review o The Reading Room Journal.

Publicado enCultura
Abejas que son expuestas a químicos sufren efectos en varias generaciones

Clara Stuligross y Neal M. Williams, investigadores de la Universidad de California, hallaron que las abejas expuestas a una sola dosis de pesticida pueden requerir generaciones para recuperarse.

Según reveló su investigación, los productos químicos pueden producir efectos de arrastre que influyen en la reproducción y la dinámica de la población a lo largo del tiempo.

Los expertos afirmaron: “La disminución global de insectos es profundamente preocupante, en especial para grupos como las abejas, que brindan servicios importantes a la humanidad.

"La exposición a pesticidas, tanto en forma directa a las abejas forrajeras como a través de los efectos de arrastre de una pasada, redujo drásticamente su reproducción en 20 por ciento, exacerbando el impacto negativo en las tasas de crecimiento de la población."

Esto indica que pueden requerir múltiples generaciones para recuperarse de una sola exposición a pesticidas, publicó The Independent.

"Al igual que los humanos, las abejas no enfrentan un solo estrés o amenaza", señaló la autora principal, Clara Stuligross, candidata a doctora en ecología.

"Comprender cómo interactúan múltiples factores estresantes es importante, en especial para las poblaciones de abejas en los sistemas agrícolas, donde las silvestres están expuestas a pesticidas y los alimentos pueden ser escasos", sostuvo.

Australopithecus sediba "caminaba como humano y trepaba como simio": expertos

 El esqueleto femenino, llamado Issa, es considerado "un eslabón perdido" que resuelve un debate de décadas, avalan más de 15 instituciones

 

Científicos de las universidades de Nueva York, Witwatersrand y otras 15 instituciones, descubrieron que el Australopithecus sediba "caminaba como humano pero, también, trepaba como simio".

Los expertos de la Universidad Witwatersrand de Johannersburgo, en Sudáfrica, y otras 15 instituciones anunciaron en la revista de acceso abierto e-Life, el descubrimiento de vértebras fósiles de 2 millones de años de antigüedad de una especie extinta de pariente humano antiguo. Los fósiles fueron hallados en 2015 durante las excavaciones de una pista minera que corre junto al sitio de Malapa, patrimonio mundial de la cuna de la humanidad, al noroeste del poblado sudafricano.

Precisamente, en Malapa es donde, en 2008, Lee Berger, de la Universidad de Witwatersrand, y su hijo de nueve años, Matthew, descubrieron los primeros restos de lo que sería una nueva especie de antiguo pariente humano llamado Australopithecus sediba.

Aseguran que es "un eslabón perdido" que resuelve un debate de décadas y que demuestra que los primeros homínidos usaban sus extremidades superiores para trepar como simios y las inferiores para caminar como humanos.

El descubrimiento ha sido posible gracias a la recuperación de nuevas vértebras lumbares de la columna de un individuo de Australopithecus sediba de hace dos millones de años. Este hallazgo, junto con vértebras descubiertas antes, forman una de las partes lumbares más completas del registro fósil y dan una idea de cómo este antiguo pariente humano caminaba y trepaba.

Las vértebras descritas en el presente estudio se recuperaron en una roca consolidada parecida al cemento, conocida como brecha, en casi articulación.

Para eliminar el riesgo de dañar los delicados huesos, se escanearon con micro-CT en la Universidad de Witwatersrand. Una vez preparadas virtualmente, las vértebras se añadieron a los fósiles recuperados durante el trabajo anterior y se comprobó que encajaban perfectamente en la columna vertebral del esqueleto fósil de los especímenes originales de Australopithecus sediba descritos por primera vez en 2010.

El número de catálogo del esqueleto es MH 2, pero los investigadores nombraron al esqueleto femenino Issa, que significa protector, en suajili. El estudio también determinó que, al igual que los humanos, sediba tenía sólo cinco vértebras lumbares.

Parte fundamental para entender el bipedalismo

"La región lumbar es fundamental para comprender la naturaleza del bipedalismo en nuestros primeros antepasados y para comprender cómo estaban bien adaptados para caminar sobre dos piernas", indicó en un comunicado Scott Williams, de las universidades de Nueva York y Wits, autor principal del artículo.

El descubrimiento de los nuevos especímenes significa que Issa ahora se convierte en uno de los dos primeros esqueletos de homínidos que conservan tanto una columna inferior relativamente completa como una dentición del mismo individuo, lo que permite tener certeza sobre a qué especie pertenece la columna vertebral.

“Si bien Issa ya era uno de los esqueletos más completos de un homínido antiguo jamás descubierto, estas vértebras prácticamente completan la parte inferior de la espalda y hacen que la región lumbar del fósil sea un competidor no sólo por el homínido mejor conservado jamás descubierto, sino también probablemente el mejor preservado”, aseguró Berger, autor del estudio y líder del proyecto Malapa. Agregó que esta combinación de integridad y preservación le dio al equipo una mirada sin precedente a la anatomía de la espalda baja de la especie.

El presente estudio encontró que la lordosis de sediba era, de hecho, más extrema que cualquier otro australopitecino descubierto hasta ahora, y la cantidad de curvatura de la columna observada sólo fue superada por la observada en la columna vertebral del niño Turkana (Homo erectus) de Kenia, de 1.6 millones de años, y de algunos humanos modernos.

En la investigación participaron los investigadores Daniel García Martínez, de la Unidad de Antropología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro afiliado del Centro Nacional de Investigación de la Evolución Humana, y Markus Bastir, del Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Respecto de la integración de la columna lumbar con otras regiones del esqueleto, García Martínez sostuvo que "la capacidad de usar el medio arbóreo para la locomoción también se observa en algunas otras regiones anatómicas, como por ejemplo en su estrecho tórax superior".

Por su parte, Bastir apuntó que “estos resultados de sediba encajan muy bien en las demás reconstrucciones de torsos de homínidos de transición, donde también se observa evolución en mosaico en otros sistemas anatómicos relacionados.

Estudios anteriores de esta especie antigua han resaltado las adaptaciones mixtas a través del esqueleto en sediba que han indicado su naturaleza de transición entre caminar como un humano y adaptaciones trepadoras. Estos incluyen características estudiadas en las extremidades superiores, la pelvis y las extremidades inferiores.

El estudio concluye que sediba es una forma de transición de un antiguo pariente humano, y que su columna tiene una forma claramente intermedia entre las de los humanos modernos (y neandertales) y los grandes simios, concluyó Berger.

Sábado, 20 Noviembre 2021 07:12

Tres grados para el incendio

Tres grados para el incendio

La falta de decisiones para detener el calentamiento global en la recién finalizada COP26 (reunión de ONU sobre el clima) conlleva que la temperatura global aumentará en promedio tres grados centígrados en este siglo, sobre la media preindustrial. Quizá suene poco, pero es un escenario catastrófico. Con el aumento de 1.1 °C que ya vivimos, hay decenas de miles de migrantes climáticos, incendios e inundaciones devastadoras, alteración de corrientes oceánicas y otros graves impactos. Aún así, en lugar de acciones reales, la COP26 avanzó en retóricas engañosas y de alto riesgo.

El hilo rojo con que los grandes contaminadores nos quieren hacer creer que están haciendo algo para enfrentar la crisis es el concepto "cero neto". Se refiere a que en lugar de reducciones reales de las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEI), se puede seguir aumentando las emisiones si se las "compensa" con medidas tecnológicas o de mercado. Sin cambios reales, plantea hacer sumas y restas que resultarían en cero emisiones "netas" (https://tinyurl.com/ypsyfmhm).

Más de mil 500 empresas trasnacionales, incluidas las mayores petroleras y automotoras, las empresas de agronegocios y alimentarias, las mayores financieras y gestoras de activos, las gigantes tecnológicas han anunciado que alcanzarán "cero emisiones netas" entre 2040 y 2060. Esta lógica se basa en tres pilares: las llamadas "soluciones climáticas basadas en la naturaleza", que incluyen desde megaplantaciones y monocultivos a la apropiación, conversión y/o redefinición de todo tipo de áreas naturales y agrícolas como áreas prioritarias de captura de carbono; una serie de técnicas de geoingeniería (que aún no existen) desplegadas a gran escala para captar carbono o reflejar la luz solar para bajar la temperatura; nuevos mercados de carbono para comerciar créditos de carbono en suelos agrícolas, mares y humedales, junto a "compensaciones" por contaminación y destrucción del clima y la biodiversidad.

Cada pilar conlleva serios problemas. La suma de promesas realizadas planea usar más tierras y bosques de los que hay disponibles en el planeta, por lo que no funciona para enfrentar la crisis climática, pero alienta una ola global de acaparamientos y desplazamiento de comunidades de sus territorios (https://tinyurl.com/53y57kpj). Como no será suficiente, muchos de los mismos actores impulsan también peligrosas nuevas tecnologías para "aumentar la capacidad de la naturaleza" para absorber carbono (por ejemplo manipulación genética de cultivos, árboles, microbios del suelo) y para captar carbono de la atmósfera con geoingeniería.

Es muy preocupante que Estados Unidos y China, los dos mayores emisores de GEI globales, en su declaración conjunta a la COP26 incluyen la cooperación para "el despliegue y aplicación de tecnologías como la captura, uso y almacenamiento de carbono y la captura directa de aire (CCUS y DAC por sus siglas en inglés)" (https://tinyurl.com/9rd3w49h).

Son propuestas de geoingeniería que demandan enormes cantidades de energía, agua y ocupación de tierras, por lo que tomadas en su ciclo completo producen más GEI que los que dicen "capturar". La captura directa de aire se hace con grandes ventiladores que filtran aire y separan el CO₂ con solventes tóxicos. Este se podría volver a usar en combustibles u otros productos, o inyectarlo en fondos geológicos terrestres o marinos, como pozos petroleros (https://tinyurl.com/253hapnv). Más de 85 por ciento de los proyectos de captura y almacenamiento de carbono planean inyectar ese CO₂ para extraer reservas profundas de petróleo a las que antes no podían acceder, lo que resulta en mayor extracción y emisiones. Con otros usos, o emiten más gases de los que dicen capturar o sólo posponen por un corto tiempo volver a emitir los GEI.

Ambos procesos requieren nueva infraestructura, materiales, transportes y conllevan riesgos de contaminación tóxica: el CO₂ concentrado y líquido es tóxico para la vida humana, animal y vegetal, los solventes son tóxicos, etcétera. La alta demanda de energía resulta en el uso de más combustibles fósiles o de energía nuclear "altamente riesgosa y con desechos radioactivos que persisten miles de años" o en competencia por el uso de energías renovables que no existen en cantidad suficiente y son necesarias para actividades que eviten las emisiones existentes, no para contrarrestar nuevas (https://tinyurl.com/3dsx7578).

Además de riesgosas, son tecnologías que no existen o apenas están desarrolladas a escala. No está demostrada su eficiencia ni su viabilidad ecológica, económica o social. Es significativo que los principales inversores de ambas tecnologías son grandes petroleras, automotrices y mineras como Chevron, Exxon, Occidental, BHP Billiton, Shell, Total y Volkswagen, que esperan así justificar la explotación petrolera y recibir más subsidios públicos y nuevas ganancias en mercados de carbono, al clasificarlas como tecnologías climáticas (https://tinyurl.com/2djxf94v).

El concepto "cero emisiones netas" es una trampa letal, una coartada para que los contaminadores del clima y el ambiente no cambien nada y hagan nuevos negocios. Malgasta el poco tiempo que tenemos para enfrentar realmente la crisis climática. Por ello más de 700 organizaciones lanzaron en la COP26 un llamado global que exige a los gobiernos abandonar esa estafa y apoyar las soluciones reales, que sí existen. https://www.realsolutions-not-netzero.org/home

* investigadora del Grupo ETC

Publicado enMedio Ambiente
Mujeres se manifiestan frente a la Corte Constitucional de Colombia en apoyo a la despenalización del aborto. Bogotá, 18 de noviembre de 2021.Foto: Luisa Gonzalez

Un empate en la discusión sobre el impedimento de uno de los 9 magistrados que deberá decidir sobre la constitucionalidad de la norma ha provocado que se dilate el proceso.

El debate en Colombia por la despenalización total del aborto —más allá de las tres causales—, sobre el cual la Corte Constitucional esperaba tomar una determinación de fondo este jueves, continúa sin ser resuelto. Antes de centrarse en el asunto jurídico, la Sala Plena debía decidir esta jornada si mantener o separar de la discusión a uno de los nueve magistrados encargados de emitir el fallo, pero la votación quedó empatada.

Con cuatro votos a favor y cuatro en contra, el desempate ha quedado ahora en manos del conjuez Hernando Yepes Arcila, que deberá decidir si el magistrado Alejandro Linares seguirá siendo parte de la coyuntural discusión sobre la interrupción voluntaria del embarazo. Su decisión podría demorar una semana o dos, según fuentes cercanas a la Corte Constitucional, citadas por El Espectador.

La discusión alrededor de Linares se produjo luego de una recusación presentada a la Sala Plena por la abogada Ana María Idárraga en el marco de unas declaraciones del magistrado a Semana TV el pasado 11 de noviembre, sobre las cuales lo acusa de manifestar públicamente su posición frente al tema del aborto. En el marco de esa entrevista y del recurso en su contra, el propio Linares se declaró impedido esta semana para participar en el debate y dejó en manos de sus colegas evaluar si aceptan su impedimento o no. 

La postura del jurista no es un secreto para la opinión pública. Ya antes había dejado plasmado su apoyo a eliminar el delito porque ha votado a favor de la despenalización en ocasiones anteriores. De este modo, su salida representaría una baja sensible para las fuerzas que se han inclinado hacia la despenalización total. Por ahora se prevé que, además de Linares, José Fernando Reyes, Alberto Rojas Ríos y José Lizarazo voten a favor, y en contra, Gloria Ortiz y Cristina Pardo, pero no se tiene certeza sobre la posición de Jorge Enrique Ibáñez, Paola Meneses y Diana Fajardo.

El 19 de noviembre era la fecha límite para efectuar la votación sobre una de las dos ponencias —la del juez Antonio José Lizarazo— que estudia la Corte Constitucional, que piden eliminar el delito del Código de Procedimiento Penal. Sin embargo, la toma de una decisión se dilatará a raíz del caso Linares. La segunda ponencia a evaluar —la del magistrado Alberto Rojas Ríos— tiene plazo para ser debatida hasta enero del 2022.

Desde que la Corte Constitucional inició el debate, a mediados de octubre, organizaciones feministas y religiosas realizaron movilizaciones en las calles y campañas en las redes sociales para tratar de influir en la decisión. Desde el 2006, el aborto fue despenalizado en Colombia si la vida de la mujer corre peligro, por violación e incesto, y por malformaciones del feto.

Sin embargo, el artículo 122 del Código Penal sigue estableciendo penas de 16 a 54 meses de prisión para las mujeres que interrumpan de manera voluntaria sus embarazos sin ajustarse a las tres causales, y a quien le ayude a concretarlo.

Publicado: 19 nov 2021

Publicado enColombia
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