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Martes, 08 Marzo 2016 06:46

¿Por qué hoy es el Día Internacional de la Mujer?

Escrito por Cubadebate
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¿Por qué hoy es el Día Internacional de la Mujer?

En 1975, la asamblea general de la ONU declaró oficialmente el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer. El origen no está muy claro y existen varias versiones. La más verosímil es que fue un 8 de marzo del año 1857 cuando un grupo de trabajadoras textiles decidió salir a las calles de Nueva York para protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Sería una de las primeras manifestaciones para luchar por sus derechos laborales. Distintos movimientos y sucesos se sucedieron a partir de esa fecha.


La fecha siempre ha estado ligada a movimientos de izquierda en defensa de la igualdad de género y de la emancipación de las féminas.


Uno de los más destacados ocurrió el 25 de marzo de 1911, cuando se incendió la fábrica de camisas Shirtwaist de Nueva York. Un total de 123 mujeres y 23 hombres murieron. La mayoría eran jóvenes inmigrantes que tenían entre 14 y 23 años. Fue el desastre industrial más mortífera de la historia de la ciudad y suposo la introducción de nuevas normas de seguridad y salud laboral en EEUU.


Luego, el 28 de febrero de 1909 Nueva York y Chicago acogieron un acto que bautizaron con el nombre de ‘Día de la Mujer’, organizado por destacadas mujeres socialistas como Corinne Brown y Gertrude Breslau-Hunt.


En Europa, fue en 1910 cuando durante la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, celebrada en Copenhague con la asistencia de más de 100 mujeres procedentes de 17 países, se decidió proclamar el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Detrás de esta iniciativa estaban defensoras de los derechos de las mujeres como Clara Zetkin o Rosa Luxemburgo. No fijaron una fecha concreta, pero sí el mes: marzo.


Como consecuencia de esa cumbre de Copenhague, el mes de marzo de 1911 se celebró por primera vez el Día de la Mujer en Alemania, Austria, Dinamarca y Suiza. Se organizaron mítines en los que las mujeres reclamaron derecho a votar, a ocupar cargos públicos, a trabajar, a la formación profesional y a la no discriminación laboral. Coincidiendo con la primera guerra mundial, la fecha se aprovechó en toda Europa para protestar por las consecuencias de la guerra.


La celebración se fue ampliando progresivamente a más países. Rusia adoptó el Día de la Mujer tras la Revolución Socialista de 1917. Le siguieron muchos países. En China se celebra desde 1922, mientras que en Cuba se hace desde 1931. El acto tuvo por sede el Centro Obrero que radicaba en la capital y fue organizado por la Central Nacional Obrera de Cuba y la Federación Obrera de La Habana. En España se celebró por primera vez en 1936, cuando estaba en el poder la República que golpeara el dictador Franco.


Sin embargo, no fue hasta 1975 cuando la ONU institucionalizó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Con un objetivo, que hoy en día sigue vigente: luchar en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo. “El Día Internacional de la Mujer se refiere a las mujeres corrientes como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre”, recuerda la ONU.


(Con información de El Periódico/Cubadebate)


Continúa brecha salarial entre hombres y mujeres


Dos décadas después de que la mayor reunión de mujeres a nivel mundial adoptara un programa ambicioso para promover la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres, la situación apenas ha mejorado con respecto a la igualdad en el trabajo.


“Las mujeres que trabajan, ¿se encuentran en una posición mejor que hace 20 años?”, dijo el Director General de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guy Ryder. “La respuesta es un sí condicional. ¿Este progreso ha satisfecho nuestras expectativas? La respuesta es decididamente no. Necesitamos ser innovadores para reformular el debate y concentrarnos en garantizar los derechos de las mujeres en el trabajo, promover la igualdad de género y el empoderamiento económico de las mujeres”.


Los progresos alcanzados en la puesta en práctica de la Declaración y la Plataforma de Acción adoptados en la Cuarta Conferencia de la Mujer en Beijing en 1995 son heterogéneos, señala la OIT en una nota informativa preparada para el Día Internacional de la Mujer .


Al mismo tiempo, la OIT ha publicado un nuevo documento de trabajo sobre la “brecha salarial relacionada con la maternidad”, que además con frecuencia penaliza a las mujeres por encima de la diferencia salarial que ya experimentan.
De acuerdo con The motherhood pay gap: A review of the issues, theory and international evidence (La brecha salarial relacionada con la maternidad: Un análisis de los problemas, teorías y datos internacionales), las madres con frecuencia ganan menos que las mujeres sin hijos, según el lugar dónde viven y cuántos niños tienen.


Algunos avances, varios desafíos


En términos de políticas, legislación y ratificación de las normas internacionales del trabajo, se han registrado avances importantes. En 1995, por ejemplo, 126 Estados miembros de la OIT habían ratificado el Convenio sobre igualdad de remuneración, 1951 (núm. 100) y 122 el Convenio sobre la discriminación (empleo y ocupación), 1958 (núm. 111) . Hoy en día, las cifras son 171 y 172, respectivamente.


Sin embargo, las mujeres siguen enfrentando una discriminación y desigualdad generalizadas en el lugar de trabajo. En la mayoría de las regiones del mundo, las mujeres con frecuencia ocupan empleos infravalorados y mal remunerados; carecen de acceso a la educación, la formación o las oportunidades de trabajo; tienen un poder limitado de negociación y de toma de decisiones, y siguen cargando con la responsabilidad de la mayor parte del trabajo doméstico no remunerado.


A nivel mundial, la disparidad de las tasas de participación en el mercado laboral entre hombres y mujeres disminuyó sólo ligeramente desde 1995. En la actualidad, alrededor de 50 por ciento del total de las mujeres trabaja, frente a 77 por ciento de los hombres. En 1995, estas cifras eran de 52 por ciento y 80 por ciento respectivamente. Se estima que reducir la brecha de la participación entre los hombres y las mujeres en los países del G20 para 2025 incorporaría a más de 100 millones de mujeres a la fuerza laboral.


El acceso a la protección de la maternidad ha mejorado, aunque muchas mujeres todavía están excluidas. Si bien, a nivel mundial, el porcentaje de países que ofrecen 14 semanas o más de licencia por maternidad, ha aumentado de 38 por ciento a 51 por ciento, más de 800 millones de trabajadoras, o 41 por ciento de todas las mujeres, aún no tienen una cobertura de adecuada de la maternidad.


Al mismo tiempo, los Estados reconocen cada vez más las responsabilidades familiares de los hombres. En 1994, 28 por ciento de los países examinados ofrecía alguna forma de licencia parental. Para 2013, esta cifra llegó a 47 por ciento.


Hoy día, las mujeres son propietarias y dirigen más de 30 por ciento de todas las empresas, pero tienden a estar concentradas en las micros y pequeñas empresas. Las mujeres ocupan puestos en los consejos de administración del 19 por ciento de las empresas a nivel mundial, y sólo cinco por ciento o menos de los directores ejecutivos de las mayores empresas del mundo son mujeres.


Si bien los hombres comienzan a asumir más responsabilidades familiares, las mujeres siguen realizando la mayor parte del trabajo de cuidado, lo cual limita con frecuencia su acceso a un empleo remunerado del todo, o las confina en empleos a tiempo parcial, que en general no son tan bien remunerados. Por ejemplo, en la Unión Europea (UE), las mujeres dedican un promedio de 26 horas semanales a las actividades domésticas y de cuidado, frente a las nueve horas para los hombres.


La violencia sigue siendo un factor que mina la dignidad de las mujeres y el acceso al trabajo decente. Alrededor de 35 por ciento de las mujeres son víctimas de violencia física y/o sexual, que afecta su asistencia al trabajo.


Aún persiste la brecha salarial de género, tanto para las mujeres con y sin hijos. En general, las mujeres ganan en promedio 77 por ciento de lo que ganan los hombres, con la diferencia absoluta que se amplia para las mujeres mejor remuneradas. La OIT señala que al ritmo actual, sin una acción dirigida, la igualdad salarial entre hombres y mujeres no será alcanzada antes de 2086, es decir, dentro de al menos 71 años.


Además, la OIT sostiene que al parecer la diferencia de remuneración no ajustada relacionada con la maternidad tiende a ser mayor en los países en desarrollo que en los países desarrollados.


A nivel mundial, la brecha salarial relacionada con la maternidad aumenta con el número de niños que tiene la mujer. En muchos países europeos, por ejemplo, un solo hijo tiene sólo un pequeño efecto negativo, pero las mujeres con dos y, sobre todo, tres hijos experimentan una sanción salarial. En los países en desarrollo, los datos sugieren que el sexo de los hijos también puede ser importante, ya que es más probable que las hijas ayuden con las tareas domésticas y de cuidado, reduciendo la brecha relacionada con la maternidad.


“La conclusión principal 20 años después de la Conferencia de Beijing es que, a pesar de los progresos marginales, tendrán que pasar años o décadas antes de que las mujeres disfruten de los mismos derechos que los hombres en el trabajo”, declaró Shauna Olney, Jefa del Servicio de género, igualdad y diversidad de la OIT.


“La OIT lanzó la iniciativa del Centenario las mujeres en el trabajo a fin de acelerar sus esfuerzos dirigidos a apoyar la acción mundial para hacer frente a este desafío y cumplir con el programa de transformación sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres establecido en los objetivos de desarrollo sostenibles propuestos por la ONU. Este cambio no se producirá de manera automática. Para que esto ocurra, son necesarias intervenciones políticas específicas, concretas y valientes”.

Ni los países más “desarrollados” escapan de este problema. Se muestran datos de la desigualdad laboral en la Unión Europea. Autor: The Huffington Post.


(Con información de OIT Noticias)


Conseguir que se cumplan sus logros, siguiente paso del feminismo

Blanca Juárez

Periódico La Jornada

Ha sido una historia de más de 200 años: en 1782 Mary Wollstonecraft exigió que se reconociera la igualdad de sexos, y además se atrevió a publicar su propuesta; hoy día, en pleno siglo XXI, muchas se arriesgan a denunciar y luchar por impedir el asesinato sistemático de mujeres. El feminismo ha pasado por diferentes etapas y se ha diversificado en diversas corrientes. Actualmente, entre sus asuntos apremiantes están el aborto, el acoso callejero, el trabajo doméstico y el cuestionamiento sobre la existencia natural de sólo dos géneros.


Tras conseguir –en varios países– el derecho al voto, a la educación, al trabajo, a tener cargos políticos, al matrimonio consensuado e incluso a la libertad de indumentaria, entre otros, el siguiente paso ha sido pelear por que esos derechos se cumplan. Las pugnas se dan en las calles, en las familias y en los juzgados.


Las olas del movimiento


El feminismo es la revolución más exitosa de la historia, asevera en entrevista la investigadora Hortensia Moreno Esparza. Ha logrado, señala, grandes cambios sociales, y todos de manera pacífica. Algunos autores lo dividen en olas y, aparentemente, estamos en la cuarta, aunque es sólo desde una mirada europea y colonial, objeta la activista Luisa Velázquez Herrera. Para la antropóloga Márgara Millán, es mejor hablar de feminismos situados, como el indígena o el zapatista.
Feminismo académico, queer, indígena, institucional, anarcofeminismo y lesbofeminismo son algunas de las segmentaciones. Como sea, para muchos la sola palabra es casi un insulto o una etiqueta que da mala fama, así que regresan el agravio en el calificativo de feminazi.


Aunque varias mujeres la precedieron, la mayoría de los investigadores ubica el primer impulso en el siglo XVIII, cuando Wollstonecraft, madre de Mary Shelley, autora de Frankenstein, escribió Vindicación por los derechos de la mujer. Exigía el derecho a la educación y que se admitiera que ellas son seres racionales y sexualmente independientes.


La segunda ola abarca del siglo XIX hasta alrededor de 1950. El derecho al voto se vuelve una de las principales consignas, al tiempo que las afrodescendientes evidencian que la desigualdad no es sólo entre hombres y mujeres. En la tercera oleada, con la revolución sexual, la obra de Simone de Beauvoir, El segundo sexo, se convierte en obra de referencia.


En los años 60, en la Ciudad de México, para que una mujer casada tramitara su pasaporte, debía llevar la autorización por escrito de su marido. Es absurdo, pero así era. Los cambios son visibles, y el pendiente es lograr una transformación cultural profunda que remonte la apreciación más allá de lo que se tenga entre las piernas, expresa Moreno Esparza.


Para proteger los avances hemos tenido que recurrir al ámbito judicial, agrega la feminista y sicóloga Elsa Conde. Otras, ante el despojo de tierras, la desaparición y criminalización de sus parejas, se han convertido en líderes indígenas, señala Millán, quien ha seguido de cerca la lucha zapatista. En ese movimiento, afirma, ellas participan y deciden. Su forma de vida es una alternativa, añade.


Al enfrentar la dominación masculina han tomado varios caminos y enfoques de lucha. Sin embargo, para Luisa Velázquez, de la organización Lesboterroristas, hay que cuestionar la heterosexualidad. Gran favor le hacen las parejas al capitalismo, asegura, en el que las mujeres trabajan gratis y el Estado no gasta. Al optar por el lesbianismo como postura política, en realidad no tiene que ver con quién se folle, pues las parejas gay también reproducen el modelo capitalista, sostiene.


Estamos en una cuarta y quizá hasta quinta ola. Desde hace mucho tiempo tomó, como otros movimientos críticos, una forma dispersa, múltiple, polivalente, apunta Millán. Así que ahora sería mejor hablar de feminismos situados, que se crean en ciudades o en comunidades indígenas y responden a su entorno.

Información adicional

  • Autor:Cubadebate
  • Fuente:Cubadebate
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