Crean guante inspirado en el pulpo, capaz de agarrar objetos en el agua

Imita las ventosas y los sistemas nervioso y muscular del animal // Es útil para buzos de rescate, entre otros

 

Madrid. Virginia Tech desarrolló un guante inspirado en un pulpo capaz de agarrar objetos bajo el agua de forma segura. La investigación aparece en portada de Science Advances.

Los seres humanos no están naturalmente equipados para prosperar en un entorno submarino. Usamos tanques para respirar, trajes de neopreno para proteger y calentar nuestros cuerpos y gafas para ver con claridad. En tal entorno, la mano del hombre tampoco está bien equipada para sujetar cosas. Cualquiera que haya tratado de sujetar un pez que se retuerce testificará que los objetos bajo el agua son difíciles de agarrar con nuestros dedos.

Hay momentos críticos en los que esto se convierte en una responsabilidad, señaló en un comunicado Micheal Bartlett, profesor asistente en el departamento de ingeniería mecánica. La naturaleza ya tiene algunas soluciones excelentes, por lo que nuestro equipo buscó ideas en el mundo natural. El pulpo se convirtió en una opción obvia para la inspiración.

Los buzos de rescate, los arqueólogos submarinos, los ingenieros de puentes y los equipos de salvamento utilizan las manos para extraer personas y objetos del agua. Las manos humanas con menos capacidad para sujetar objetos resbaladizos deben recurrir al uso de más fuerza, y un agarre de hierro a veces puede comprometer esas operaciones. Cuando se requiere un toque delicado, sería útil tener manos hechas para el agua.

Esos son los mismos puntos que Bartlett y sus colegas investigadores intentaron construir. Su equipo en el Laboratorio de Estructuras y Materiales Blandos adaptó soluciones biológicas a nuevas tecnologías hechas de materiales blandos y robótica.

El pulpo es una de las criaturas más singulares del planeta, equipado con ocho brazos largos que pueden agarrar innumerables cosas en un entorno acuático. En una hermosa integración de herramientas prácticas e inteligencia, estos brazos están cubiertos con ventosas controladas por los sistemas muscular y nervioso del animal marino.

Cada ventosa, con la forma del extremo de un émbolo, contribuye con una poderosa capacidad de arrebatar. Después de que el borde exterior ancho de la ventosa se sella con un objeto, los músculos se contraen y relajan el área ahuecada detrás del borde para agregar y liberar presión. Cuando muchos de los retoños están enganchados, se crea una fuerte unión adhesiva de la que es difícil escapar.

Cuando observamos el pulpo, la sustancia ciertamente se destaca, activándose rápidamente y liberando la adhesión a pedido, agregó Bartlett. Sin embargo, lo que es igual de interesante es que el animal controla más de 2 mil ventosas en ocho brazos mediante el procesamiento de información de diversos sensores químicos y mecánicos. Realmente reúne capacidad de ajuste de adhesión, detección y control para manipular objetos bajo el agua.

Para diseñar su guante, los investigadores se centraron en volver a imaginar las ventosas: tallos de goma compatibles cubiertos con membranas suaves accionadas. El diseño fue creado para realizar la misma función que la ventosa de un pulpo: activar una unión confiable a los objetos con una ligera presión, ideal para adherirse a superficies planas y curvas.

Habiendo desarrollado los mecanismos adhesivos, también necesitaban una forma en que el guante detectara los objetos y activara la adhesión. Para esto, trajeron al profesor asistente Eric Markvicka de la Universidad de Nebraska-Lincoln, quien agregó una serie de sensores ópticos de proximidad micro-Lidar que detectan la distancia a un objeto.

Luego, las ventosas y Lidar se conectaron a través de un microcontrolador para emparejar la detección del objeto con el compromiso de la ventosa, imitando así los sistemas nervioso y muscular de un pulpo.

El uso de sensores para acoplar las ventosas también hace que el sistema sea adaptable. En un ambiente natural, un pulpo enrolla sus brazos alrededor de peñascos en rocas y superficies, adhiriéndose a caparazones lisos y percebes ásperos. El equipo de investigación también quería algo que se sintiera natural para los humanos y les permitiera recoger cosas sin esfuerzo, adaptándose a diferentes formas y tamaños como lo haría un pulpo. Su solución fue un guante con ventosas sintéticas y sensores estrechamente integrados, una armonía de sistemas portátiles que agarran muchas formas diferentes bajo el agua. Lo llamaron octoguante.

Los 150 países asistentes se han comprometido a implementar el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, relativo a la protección de los océanos.

Tras una semana de negociaciones, la II Conferencia de los Océanos de la Naciones Unidas finaliza con una declaración que había sido pactada antes del comienzo de la misma. En el texto, no vinculante, los 150 países asistentes han adoptado un compromiso voluntario para proteger un 30% de los mares del mundo en 2030.

La II Conferencia de los Océanos de las Naciones Unidas (UNOC) tenía sobre la mesa sentar las bases para una tarea tan crucial como titánica: proteger los mares de un planeta inmerso en su mayor crisis medioambiental desde que hace 66 millones de años el 75% de las especies del planeta desaparecieran tras el impacto de un asteroide. Aún más cuando la cumbre, que inicialmente estaba programada para 2020, llegaba con dos años de retraso por la pandemia del covid-19.

Celebrada en Lisboa entre el 27 y el 1 de julio, organizada por Kenia y Portugal, con 150 naciones asistentes y con el grandilocuente lema “Salvar el océano, proteger el futuro”, la cita prometía. El problema es que el guión estaba prefijado.

Como señala Cecilia del Castillo, responsable de Pesca de Ecologistas en Acción que ha seguido en Lisboa las negociaciones, “esto no es una una Conferencia de las Partes (COP) de una convención marco de la ONU como pueden ser las COP sobre Cambio Climático o las de Biodiversidad, sino que es simplemente una cumbre internacional de los océanos porque es la década de las Naciones Unidas de los océanos”.

Así, sin tener metas vinculantes ni compromisos exigibles como en otras cumbres internacionales, las buenas palabras han sido la tónica general frente a los hechos concretos, una frase que podría ser utilizada en cualquier crónica sobre cualquier cumbre medioambiental internacional de las últimas décadas, a excepción de muy contadas ocasiones.

A un día de terminar el encuentro y las negociaciones, el secretario adjunto para Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, Liu Zhenmin, ya afirmaba que el borrador de la declaración final estaba cerrado y que no tendría nuevos cambios respecto al texto inicial planteado al comienzo de la cumbre, una redacción que llegaba del encuentro preparatorio celebrado en Nueva York el pasado marzo. “Honestamente, la declaración no se reabrirá. Sería un riesgo abrir un texto aprobado en una reunión anterior”, indicaba ante los medios este jueves 1 de julio.

Emergencia oceánica

El secretario general de la ONU, António Guterres, calentaba motores en la inauguración del encuentro hablando sin tapujos de una “emergencia oceánica”, y alertando de la necesidad de conseguir uno de los principales objetivos de la cumbre: cumplir con los objetivos climáticos de la Agenda 2030, especialmente el Objetivo de Desarrollo Sostenible 14, relativo a “conservar y utilizar sosteniblemente los océanos, los mares y los recursos marinos para el desarrollo sostenible”. “Nuestro fracaso en la protección de los océanos tendrá un efecto dominó en toda la Agenda 2030”, denunciaba Guterres ante los asistentes, a quienes instaba a “corregir los errores” del pasado y a “poner de su parte”.

Tras cinco días en cuentros y la asistencia de casi 7.000 delegados —entre ellos solo 24 jefes de Estado de los 150 países asistentes—, la cumbre se ha clausurado con una declaración política igual de grandilocuente que su lema. Bajo el título Nuestros océanos, nuestro futuro: llamamiento a la acción, las naciones firmantes se comprometen a implementar el ODS 14. “Lamentamos profundamente nuestro fracaso colectivo”, señala el texto en referencia a los subobjetivos del ODS 14 que vencían en 2020 y que no se han puesto en marcha. Entre ellos se encontraba proteger al menos el 10% de las zonas costeras y marinas, prohibir las subvenciones a prácticas de sobreexplotación pesquera o “reglamentar eficazmente la explotación pesquera y poner fin a la pesca excesiva, la pesca ilegal, la pesca no declarada y no reglamentada y las prácticas de pesca destructivas”.

La declaración, sin embargo, ha dejado el otro gran debate sobre la mesa, el cierre de un Tratado Global de los Océanos que proteja al menos del 30% de las aguas del Planeta para el año 2030, con un sabor agridulce. Si bien países asistentes se han comprometido voluntariamente a “conservar o proteger al menos el 30% de los océanos del mundo dentro de las áreas marinas protegidas, y otras medidas de conservación basadas en zonas geográficas para 2030”, la cumbre no ha conseguido cerrar el Tratado. Habrá que esperar a la quinta ronda de negociaciones sobre el tema, programada para agosto, para ver posibles avances al respecto.

Para Pilar Marcos, responsable de Océanos de Greenpeace en España, aunque esta firma no es vinculante y los países no están obligados a cumplir su compromiso, el acuerdo adoptado en la UNOC se erige como “una buena disposición para las negociaciones de agosto”.

Al respecto de esto, Greenpeace organizó el 30 de junio una protesta ante el Altice Arena de Lisboa, sede de la UNOC, para presionar por un “Tratado firme de los océanos”. Marcos señalaba entonces en la capital lusa: “Líderes como el comisario de la UE, Virginijus Sinkevicius, han prometido reiteradamente entregar un ambicioso Tratado Global de los Océanos y proteger el 30% de los océanos del mundo para 2030. Incluso el secretario general de la ONU, António Guterres, ha advertido que nos enfrentamos a una emergencia oceánica. El Tratado debe finalizarse en agosto, no necesitamos más tiempo para discutir cómo proteger los océanos, necesitamos lograr ya su protección”.

Vaso medio lleno

Aunque lamenta que en la UNOC “no ha habido grandes anuncios”, Del Castillo señala que “la mejor noticia de la cumbre, o en lo que más se ha avanzado, es en la moratoria de minería submarina”. El Gobierno de una de las naciones insulares más afectadas por los cambios en los océanos en el Pacífico, Palaos, lanzaba en el comienzo de la cumbre una Alianza para exigir que no se socave el lecho marino hasta que la ciencia no estudie los impactos de esta actividad industria submarina. Naciones vecinas como Fiji y Samoa se unían de inmediato, mientras que el anuncio de Emmanuel Macron por el que Francia se posicionaba en contra de este tipo de minería abría la puert a que más potencias mundiales se sumasen a la Alianza lanzada por Palaos. “Pedimos al Gobierno de España que se una a esta Alianza”, remarca a El Salto la responsable de Pesca de Ecologistas en Acción.

Desde organizaciones medioambientales como Zero, Scieana y Climáximo, aunque califican la declaración final de “innocua”, han querido destacar además que esta Cumbre ha tenido un éxito clave: “Es crucial destacar el protagonismo y papel fundamental del océano en la lucha contra el cambio climático y, como tal, esta edición de la UNOC fue fundamental para traer este vínculo indivisible al centro de la discusión”, señalan las tres organizaciones en un comunicado.

Los tres colectivos fueron los organizadores de la Marcha Azul por el Clima el 29 de junio que pretendía traer, precisamente, este tema a primer término en la Cumbre, algo que han conseguido en parte, al incluirse en la declaración varios puntos relativos a los efectos adversos del cambio climático sobre los océanos y viceversa. El fin de la extracción de combustibles fósiles bajo el lecho marino, sin embargo, queda muy lejos de ser una realidad.

Los nexos creados entre organizaciones de la sociedad civil que luchan por unos mares más protegidos y contra la crisis climática son otros de los grandes puntos positivos de la cumbre para Del Castillo. “Ha habido un montón de encuentros”, afirma. “Nos hemos organizado en un Ocean Base Camp, una especie de campamento de colectivos con el que llevamos toda la semana haciendo un montón de eventos además de la manifestación”. Su próxima gran cita oceánica será en 2025, fecha en la que se celebrará, previsiblemente, la próxima UNOC.

Por Pablo Rivas

@PabloRCebo

2 jul 2022

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Macrocultivos de algas marinas en la estación biológica de Roscoff, en el oeste de Francia. Foto Afp

 

Comprender la adaptación de lo vivo frente a los cambios brutales, el propósito, señalan científicos

 

Roscoff. Entre 10 mil y 100 mil millones de organismos vivos habitan cada litro de agua de mar. Pero este "microbioma oceánico", que ha hecho al planeta habitable, sigue siendo ampliamente desconocido y una misión científica, realizada con la Marina francesa, pretende catalogarlo.

"El microbioma del planeta Tierra es el tema del siglo", asegura Colomban de Vargas, director de investigación del CNRS, el centro francés de la investigación científica, en la estación biológica de Roscoff.

Este suizo, "obsesionado con la exploración", se dedicó a cartografiar el plancton oceánico, esta gran "sopa de microbios" compuesta de virus, bacterias, protistas, animales, etcétera. Estos "bosques invisibles", navegando a merced de las corrientes marinas, hicieron el planeta habitable, produciendo la mayor parte del oxígeno que respiramos, detalló.

"La biodiversidad es ante todo microbiana. Durante 3 mil millones de años, no había más que microbios", señaló el investigador. Ahora bien, "no se sabe con qué microbios vivimos ni cuántos hay en la Tierra".

Aprovechando las lecciones de la misión Tara Océanos, que ya realizó 220 mediciones de microorganismos marinos, Colomban de Vargas y sus colegas quieren determinar una "medida cooperativa, frugal, planetaria y perenne" de esta vida invisible del océano.

A través del proyecto Plankton Planet, se busca confiar, a largo plazo, instrumentos de medida y sensores económicamente accesibles a las decenas de miles de veleros, barcos de comercio o de transporte de mercancías que surcan el planeta.

El objetivo es comprender "la adaptación de lo vivo frente a los cambios brutales" impuestos por las actividades humanas.

"Pero no es evidente porque es necesario que la medida sea homogénenea", subraya Colomban de Vargas.

Por su parte, la misión Bougainville –en cooperación con la Marina francesa– tiene por objeto consolidar la fiabilidad de los "sensores" del plancton. Para ello, 10 estudiantes de máster en la Sorbona de París embarcarán en naves de la marina nacional como "oficiales de biodiversidad".

Los estudiantes recorrerán los 11 millones de kilómetros cuadrados de la Francia oceánica en el Índico y el Pacífico, a bordo de barcos de apoyo y asistencia en ultramar.

Después de realizar pruebas en la costa de Brest, los primeros estudiantes embarcarán en septiembre de 2023, y recogerán miles de datos biológicos (imágenes y ADN) hasta 2025.

Los datos recogidos, "cientos de miles de millones de imágenes de plancton y secuencias de ADN", se almacenarán en bases de datos abiertas a los investigadores de todo el mundo, explicó Columban de Vargas.

Permitirán controlar la salud de los ecosistemas marinos y su evolución en función de las contaminaciones o del calentamiento global.

Además, los investigadores desean estudiar la migración del plancton animal a varios centenares de metros de profundidad durante la noche, calificada de "mayor movimiento de biomasa" en el planeta, y que sería uno de los motores de la "bomba de carbono" que participan en la captura de dióxido de carbono en el océano.

El costo de la misión, que debe ser financiada por mecenas, se estima en unos 950 mil dólares para los tres primeros años.

Cada 17 de junio conmemoramos el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, como una vía para sensibilizar a la opinión pública sobre este tema. Foto: ONU

Cada 17 de junio se conmemora el Día Mundial para Combatir la Desertificación y la Sequía, como una vía para sensibilizar a la opinión pública sobre este tema, demostrar que existen soluciones y herramientas para combatir este problema universal si todos cooperamos y fortalecer la aplicación de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación en los países afectados por sequía grave o desertificación, en particular en África.

El tema requiere atención, aún más en estos tiempos. “Cuando la tierra se degrada y deja de ser productiva, los espacios naturales se deterioran y transforman. Por ende, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan y la biodiversidad disminuye”, advierte la ONU en su sitio web.

De acuerdo con el organismo internacional, “también supone la existencia de menos espacios silvestres que amortigüen las zoonosis, como la COVID-19, y nos protejan de fenómenos climáticos extremos, como las sequías, las inundaciones y las tormentas de arena y polvo”.

Según la ONU, las sequías se encuentran entre las mayores amenazas para el desarrollo sostenible, especialmente en los países en desarrollo, aunque bien es cierto que cada vez son más las naciones ricas afectadas.

De hecho, las previsiones estiman que para 2050 las sequías afecten a más de las tres cuartas partes de la población mundial.

El número y la duración de las sequías han aumentado un 29% desde 2000 y, a día de hoy, hay más de 2300 millones de personas que sufren problemas a causa de la escasez de agua.

“Se trata de unas cifras crecientes y preocupantes, máxime considerando que uno de cada cuatro niños en el mundo se verán afectados por este fenómeno de aquí a 2040 (UNICEF). Ningún país es inmune a la sequía”.

Este año, el tema “Superando juntos las sequías” hace especial hincapié en la acción temprana para evitar consecuencias desastrosas para la humanidad y los ecosistemas planetarios.

Es por este motivo que la Convención para la Lucha contra la Desertificación, organismo de la ONU que lidera las celebraciones del día internacional, hace un llamado a toda la comunidad mundial para que tratemos la tierra como un capital natural preciado y limitado que debemos restaurar.

“Cada uno de nosotros tenemos una función que cumplir porque el futuro es un tema que nos afecta a todos”.

17 junio 2022

(Con información de la ONU)

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Varios aves en la laguna de Navaseca, a 3 de febrero de 2022, en Daimiel, Ciudad Real, Castilla-La Mancha. — Patricia Galiana / Europa Press

Un estudio realizado por científicos del Smithsonian Envioronmental Reseach Center (SERC) ha simulado cómo los humedales se comportarían en un clima del año 2100.

 

Un estudio realizado por científicos del Smithsonian Envioronmental Reseach Center (SERC) ha alertado sobre la conservación de los humedales, muy necesarios para luchar contra la crisis climática, y que corren el riesgo de desaparecer por todo el mundo debido a la subida de nivel del mar

Durante décadas, los científicos tuvieron la esperanza de que el aumento de las concentraciones de CO2 también pudiera estimular el secuestro de carbono y el crecimiento adicional de las plantas, contrarrestando así la aceleración de la subida relativa del nivel del mar, pero este "útil efecto secundario" está dejando de existir.

Simular el clima del año 2100

El estudio realizado por investigadores del SERC ha simulado cómo los humedales se comportarían en un clima del año 2100, gracias a un centro ubicado en la costa occidental de Maryland, EEUU. Para este estudio se basaron en un experimento que comenzó en 1987 y que actualmente es el experimento de campo más largo del mundo sobre el impacto del aumento del CO2 en las plantas.

Desde 15 cámaras abiertas, los científicos aumentaron las concentraciones de CO2, duplicando aproximadamente los niveles de CO2 atmosférico de 1987. Los investigadores se centraron en el grupo de plantas conocidas como C3, que responden fuertemente al CO2, y que corresponde al 85% total de especies de plantas en la Tierra.

En las dos primeras décadas del estudio, el crecimiento de las plantas en las cámaras con mayor CO2 fue mayor. En la superficie, estas plantas crecieron una media del 25% más que las plantas de las cámaras no tratadas. Bajo tierra, este efecto fue aún mayor, el CO2 elevado provocó un 35% más de crecimiento en las raíces.

Preocupación por parte de los científicos

Los investigadores han señalado que este crecimiento de las raíces es preocupante para la supervivencia de los humedales, ya que éstas ayudan a los humedales a formar el suelo y a mantener los cimientos creciendo hacia arriba incluso cuando los mares siguen subiendo.

Desde 2005, este efecto sobre las raíces ha ido desapareciendo. En los últimos 14 años de datos del estudio no ha habido un gran diferencia en el crecimiento de las plantas entre las cámaras de alto CO2 y las normales. El equipo de científicos ha dado varias explicaciones a este descenso: las precipitaciones, la temperatura, la salinidad del agua durante la temporada de crecimiento o la presencia de nutrientes críticos en el suelo, como el nitrógeno.

Pero solo la subida del nivel del mar ha mostrado una relación con el crecimiento de las plantas. Desde que el nivel del mar en el humedal subió 15 centímetros por encima de donde comenzó en 1987, los beneficios del aumento del CO2 desaparecieron.

El estudio también señala que es posible que algunos humedales puedan "escapar" del ahogo por esta subida. Si los humedales no pueden elevarse más construyendo suelo, que migren hacia también el interior es otra posibilidad, pero eso únicamente puede ocurrir si tienen suficiente espacio. Para muchas comunidades la posibilidad de que los humedales se trasladen hacia el interior supondría un cambio en la forma de utilizar y valorar la tierra.

madrid

18/05/2022 21:55

Público

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Jueves, 28 Enero 2021 07:43

¿Cuánto vale el agua?

https://pixabay.com/es/illustrations/euro-dollar-bola-el-agua-econom%C3%ADa-78446/

Desde muy pequeña escuché la frase de mamá diciéndome que no gastara el agua porque “gota a gota el agua se agota”. No es casual, el uso que desde siempre han hecho en casa de varias técnicas para aprovecharla al máximo, por ejemplo recoger el agua de la ducha, la lluvia o la lavadora y reutilizarla para lavar los pisos o vaciar el sanitario. A veces me preguntaba si era por un bien común o sólo porque al final de cuentas el recibo de pago llegaba más barato, aun así, desde muy pequeña tomé conciencia de la importancia de cuidar de este recurso y no malgastarlo, tanto así que me sentía mal por jugar con el agua.

Así educada, no fue extraño mi asombro cuando a principios del mes de diciembre me encontré con la noticia de que el agua comenzaría a cotizar dentro del mercado de futuros en la Bolsa de Valores y aunque no soy economista, y poco conozco del funcionamiento de maniobras financieras, sé que colocar el recurso más valioso y preciado del mundo en manos de los que controlan la economía mundial es jugar con fuego. Por eso desde mi posición como mujer, bióloga y ser vivo, quiero hablar un poco sobre lo que para mí representa el agua y argumentar porqué es fundamental la protección y conservación de las cuencas hídricas, así como garantizar su acceso y goce pleno a todos los seres que habitan este planeta.

En primer lugar, la vida en nuestro planeta tuvo origen en el agua e incluso hay organismos que viven exclusivamente en ambientes acuáticos. Este líquido es tan importante que gran parte de las exploraciones en otros planetas se hacen buscando esta sustancia. Pero ¿Por qué preocuparnos si el agua en la Tierra corresponde al 70 por ciento de la superficie? Bueno, lastimosamente el 97,5 por ciento corresponde al agua de mar (no sé si alguna vez la hayas probado, pero no suele quitar la sed), el otro 2,5 por ciento es agua dulce, de la cual un escaso 0,007 está disponible para consumo. Por lo tanto, la disponibilidad del recurso es reducida y para nosotros como sociedad y como especie es importante la gestión sobre este.

La Unesco menciona que […] el agua es un factor propicio o limitante para cualquier desarrollo social y tecnológico, además de una posible fuente de bienestar o miseria, cooperación o conflicto [...]1 , el acceso a agua potable es parte fundamental de la calidad de vida de las personas. Pero, ¿acaso te has cuestionado cuántas personas tienen derecho al agua potable? En Colombia, por ejemplo, sólo las grandes ciudades cuentan con tratamiento de agua y por eso, personalmente sólo soy capaz de tomar agua del grifo sin miedo a enfermarme en Bogotá. A pesar de ello he tenido la posibilidad de tomar agua de la montaña gracias a que existen lugares protegidos, que lastimosamente se reducen cada vez más por falta de regulación y compromiso con la protección de las cuencas hídricas. Uno de los mayores problemas es la contaminación del agua, pero ¿quién la contamina? Bueno, empecemos por resaltar que gran parte de las aguas que pasan por entornos urbanos o los desagües de ciertas zonas no son tratadas antes de regresar al ecosistema, seguido de la infiltración en la tierra que puede darse con las heces fecales de las vacas en ganadería, los pesticidas usados en agricultura o el vertido directo o indirecto de los químicos utilizados en toda la industria, incluyendo la minería.

Lo que quiere decir que en Colombia el agua no está al alcance de todos, porque a pesar de tener una riqueza hídrica impresionante no se puede tomar agua directamente de los ríos, así que la compras envasada o hierves el agua que obtengas ya sea del grifo, del río o de la lluvia –en caso de no tener otra fuente cercana. Según la ONU2, en el mundo 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable segura, su escasez afecta a más del 40 por ciento de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente. Y aunque dentro de la agenda 2030 uno de los objetivos se relacione con el acceso al agua potable para todas las personas, es angustiante ver que a pesar de la importancia de gestionar el recurso hídrico, el crecimiento económico de los países desarrollados sigue estando basado en la explotación de los países en desarrollo.

Producto de todo ello y mucho más, pensar que el agua empezará a cotizarse en la Bolsa al mismo nivel que el oro y el petróleo, debe hacernos reflexionar respecto a los beneficios que obtendrán las empresas a partir de los bienes reales que harán parte de los juegos especulativos y los perjuicios que dichas acciones traerán a la humanidad; porque hay que tener en cuenta que no se adquiere el recurso hoy, sino el derecho a usarla en el futuro. Y aunque lo promuevan como una estrategia para la conservación y gestión de este precioso recurso para la vida, hay que ver que lo que sucede en Wall Street con el petróleo o el café termina determinando el desarrollo de un país como el nuestro.

Ante tamaña realidad, los llamados países en desarrollo que aún conservan parte de sus recursos hídricos objetos de especulación, deben poner más atención en la protección de cuencas hídricas y las personas deben apropiarse de sus territorios para que los recursos que de por sí nos pertenecen y deben ser administrados como comunidad no entren en el ciclo de enriquecimiento de multinacionales, porque cuando se habla de la explotación, extracción y uso del agua, lo que está en juego no es solamente la riqueza de unos cuantos sino la necesidad de garantizar la vida actual y de las futuras generaciones.

El año 2020, con la crisis pandémica que sacudió a la humanidad, demostró la necesidad de cambiar el enfoque de desarrollo económico instaurado en políticas de extracción y explotación de recursos, de ahí la crucial necesidad de pensar cuál es nuestro lugar en la Tierra y fortalecer la decisión de apropiarnos de nuestro territorio para formular políticas públicas que permitan la gestión y el manejo de los recursos con el fin de garantizar la vida, así como el desarrollo social, económico y cultural de las poblaciones humanas. Según un informe del Banco Mundial […] Colombia es uno de los países con más abundancia de agua en el mundo, sin embargo, la forma en la que se gestionan y usan los recursos hídricos revela claros desafíos […]3. Ante el panorama actual, donde el agua es cotizada en la Bolsa y el acceso a los recursos sigue siendo inequitativo, debemos reflexionar sobre la gobernabilidad de nuestros territorios y cómo nuestra intervención es cada vez más urgente para proteger la vida. Derecho que nos corresponde como seres humanos, para quienes la vida depende del agua. Ponerle un precio a ella es ponerle un precio a la vida.

1 http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/Water
2 https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/water-and-sanitation/
3 World Bank Group (2020), Colombia un cambio de rumbo, seguridad hídrica para la recuperación y crecimiento sostenible. Informe de Seguridad Hídrica de la Práctica de agua para Colombia.

Publicado enColombia
Martes, 26 Enero 2021 10:08

¿Cuánto vale el agua?

https://pixabay.com/es/illustrations/euro-dollar-bola-el-agua-econom%C3%ADa-78446/

Desde muy pequeña escuché la frase de mamá diciéndome que no gastara el agua porque “gota a gota el agua se agota”. No es casual, el uso que desde siempre han hecho en casa de varias técnicas para aprovecharla al máximo, por ejemplo recoger el agua de la ducha, la lluvia o la lavadora y reutilizarla para lavar los pisos o vaciar el sanitario. A veces me preguntaba si era por un bien común o sólo porque al final de cuentas el recibo de pago llegaba más barato, aun así, desde muy pequeña tomé conciencia de la importancia de cuidar de este recurso y no malgastarlo, tanto así que me sentía mal por jugar con el agua.

Así educada, no fue extraño mi asombro cuando a principios del mes de diciembre me encontré con la noticia de que el agua comenzaría a cotizar dentro del mercado de futuros en la Bolsa de Valores y aunque no soy economista, y poco conozco del funcionamiento de maniobras financieras, sé que colocar el recurso más valioso y preciado del mundo en manos de los que controlan la economía mundial es jugar con fuego. Por eso desde mi posición como mujer, bióloga y ser vivo, quiero hablar un poco sobre lo que para mí representa el agua y argumentar porqué es fundamental la protección y conservación de las cuencas hídricas, así como garantizar su acceso y goce pleno a todos los seres que habitan este planeta.

En primer lugar, la vida en nuestro planeta tuvo origen en el agua e incluso hay organismos que viven exclusivamente en ambientes acuáticos. Este líquido es tan importante que gran parte de las exploraciones en otros planetas se hacen buscando esta sustancia. Pero ¿Por qué preocuparnos si el agua en la Tierra corresponde al 70 por ciento de la superficie? Bueno, lastimosamente el 97,5 por ciento corresponde al agua de mar (no sé si alguna vez la hayas probado, pero no suele quitar la sed), el otro 2,5 por ciento es agua dulce, de la cual un escaso 0,007 está disponible para consumo. Por lo tanto, la disponibilidad del recurso es reducida y para nosotros como sociedad y como especie es importante la gestión sobre este.

La Unesco menciona que […] el agua es un factor propicio o limitante para cualquier desarrollo social y tecnológico, además de una posible fuente de bienestar o miseria, cooperación o conflicto [...]1 , el acceso a agua potable es parte fundamental de la calidad de vida de las personas. Pero, ¿acaso te has cuestionado cuántas personas tienen derecho al agua potable? En Colombia, por ejemplo, sólo las grandes ciudades cuentan con tratamiento de agua y por eso, personalmente sólo soy capaz de tomar agua del grifo sin miedo a enfermarme en Bogotá. A pesar de ello he tenido la posibilidad de tomar agua de la montaña gracias a que existen lugares protegidos, que lastimosamente se reducen cada vez más por falta de regulación y compromiso con la protección de las cuencas hídricas. Uno de los mayores problemas es la contaminación del agua, pero ¿quién la contamina? Bueno, empecemos por resaltar que gran parte de las aguas que pasan por entornos urbanos o los desagües de ciertas zonas no son tratadas antes de regresar al ecosistema, seguido de la infiltración en la tierra que puede darse con las heces fecales de las vacas en ganadería, los pesticidas usados en agricultura o el vertido directo o indirecto de los químicos utilizados en toda la industria, incluyendo la minería.

Lo que quiere decir que en Colombia el agua no está al alcance de todos, porque a pesar de tener una riqueza hídrica impresionante no se puede tomar agua directamente de los ríos, así que la compras envasada o hierves el agua que obtengas ya sea del grifo, del río o de la lluvia –en caso de no tener otra fuente cercana. Según la ONU2, en el mundo 3 de cada 10 personas carecen de acceso a servicios de agua potable segura, su escasez afecta a más del 40 por ciento de la población mundial y se prevé que este porcentaje aumente. Y aunque dentro de la agenda 2030 uno de los objetivos se relacione con el acceso al agua potable para todas las personas, es angustiante ver que a pesar de la importancia de gestionar el recurso hídrico, el crecimiento económico de los países desarrollados sigue estando basado en la explotación de los países en desarrollo.

Producto de todo ello y mucho más, pensar que el agua empezará a cotizarse en la Bolsa al mismo nivel que el oro y el petróleo, debe hacernos reflexionar respecto a los beneficios que obtendrán las empresas a partir de los bienes reales que harán parte de los juegos especulativos y los perjuicios que dichas acciones traerán a la humanidad; porque hay que tener en cuenta que no se adquiere el recurso hoy, sino el derecho a usarla en el futuro. Y aunque lo promuevan como una estrategia para la conservación y gestión de este precioso recurso para la vida, hay que ver que lo que sucede en Wall Street con el petróleo o el café termina determinando el desarrollo de un país como el nuestro.

Ante tamaña realidad, los llamados países en desarrollo que aún conservan parte de sus recursos hídricos objetos de especulación, deben poner más atención en la protección de cuencas hídricas y las personas deben apropiarse de sus territorios para que los recursos que de por sí nos pertenecen y deben ser administrados como comunidad no entren en el ciclo de enriquecimiento de multinacionales, porque cuando se habla de la explotación, extracción y uso del agua, lo que está en juego no es solamente la riqueza de unos cuantos sino la necesidad de garantizar la vida actual y de las futuras generaciones.

El año 2020, con la crisis pandémica que sacudió a la humanidad, demostró la necesidad de cambiar el enfoque de desarrollo económico instaurado en políticas de extracción y explotación de recursos, de ahí la crucial necesidad de pensar cuál es nuestro lugar en la Tierra y fortalecer la decisión de apropiarnos de nuestro territorio para formular políticas públicas que permitan la gestión y el manejo de los recursos con el fin de garantizar la vida, así como el desarrollo social, económico y cultural de las poblaciones humanas. Según un informe del Banco Mundial […] Colombia es uno de los países con más abundancia de agua en el mundo, sin embargo, la forma en la que se gestionan y usan los recursos hídricos revela claros desafíos […]3. Ante el panorama actual, donde el agua es cotizada en la Bolsa y el acceso a los recursos sigue siendo inequitativo, debemos reflexionar sobre la gobernabilidad de nuestros territorios y cómo nuestra intervención es cada vez más urgente para proteger la vida. Derecho que nos corresponde como seres humanos, para quienes la vida depende del agua. Ponerle un precio a ella es ponerle un precio a la vida.

1 http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/Water
2 https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/water-and-sanitation/
3 World Bank Group (2020), Colombia un cambio de rumbo, seguridad hídrica para la recuperación y crecimiento sostenible. Informe de Seguridad Hídrica de la Práctica de agua para Colombia.

 

 

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Publicado enEdición Nº275
En la imagen, los Grandes lagos laurentianos, situados entre Canadá y EU.Foto MTRI

Estudio de los 11 cuerpos de agua dulce más grandes del mundo descubre modificaciones en los ecosistemas

 

Madrid. Dieciséis años de datos de teledetección revelan que en los lagos de agua dulce más grandes de la Tierra el cambio climático influye en las tendencias de fijación de carbono.

Una investigación financiada por la NASA sobre los 11 cuerpos de agua dulce más grandes del mundo combinó observaciones de campo y satélites para proporcionar una nueva comprensión de cómo fijan el carbono e interactúan el clima cambiante y esos lugares.

Científicos del Instituto de Investigación Tecnológica de Michigan (MTRI, por sus siglas en inglés) estudiaron los cinco grandes lagos laurentianos que limitan con Estados Unidos y Canadá; los tres africanos (Tanganica, Victoria y Malawi), el Baikal en Rusia y los Great Bear y Great Slave en Canadá, los cuales contienen más de la mitad del agua dulce superficial de que dependen millones de personas e innumerables otras criaturas, lo que subraya la importancia de comprender cómo están siendo alterados por el cambio climático y otros factores.

Los dos lagos canadienses y el Tanganica experimentaron los mayores cambios en la productividad primaria: el crecimiento de algas en un cuerpo de agua. Las fluctuaciones del indicador apuntan a grandes modificaciones en los ecosistemas lacustres.

"La base de la cadena alimentaria es la productividad de las algas. Los cuerpos de agua son de tamaño oceánico y están formando equipo con fitoplancton, pequeñas algas", dijo en un comunicado Gary Fahnenstiel, de MTRI e investigador recientemente retirado. "Medimos la tasa de fijación de carbono, que es a la que las algas fotosintetizan en esos sitios. A medida que cambia significa que todo el lugar también está modificando, lo que tiene ramificaciones en toda la cadena alimentaria, desde el zooplancton hasta los peces".

Muchos factores afectan estos lagos. El cambio climático, el aumento de nutrientes (eutrofización) y las especies invasoras se combinan para modificar todo el sistema, lo que dificulta identificar causas específicas, particularmente desde el suelo con observaciones limitadas.

Pero las imágenes de satélite han facilitado la clasificación del ruido y proporcionan información sobre el tiempo y el espacio.

Michael Sayers, autor principal del estudio, utiliza la teledetección del color del océano para rastrear la dinámica del fitoplancton de agua dulce. “Hemos confiado en los activos de la NASA: el satélite Modis, que ha estado volando desde 2002, al que aplicamos el algoritmo y el modelo que hemos estado desarrollando en MTRI durante una década. Cuando comenzamos a contar la cantidad de píxeles como observaciones a nivel mundial para 11 lagos durante 16 años, es realmente notable. Los píxeles observados por lago se cuentan en millones”.

Uno de los aspectos más notables de los resultados es la rapidez con que se han producido cambios en estos lagos de agua dulce, una cantidad notable en menos de 20 años. La investigación contribuye al objetivo del Sistema de Monitoreo de Carbono de la NASA de determinar cuánto contribuyen los lagos de agua dulce al ciclo global del carbono. "Tres de los lagos más grandes del mundo están mostrando signos importantes relacionados con el cambio climático, de 20 a 25 por ciento en la productividad biológica general en tan sólo los últimos 16 años", dijo Fahnenstiel.

En los 16 años de datos, los lagos Great Bear y Great Slave pasado los mayores aumentos en la productividad, mientras el Tanganica ha experimentado disminuciones.

Las tendencias anteriores están relacionadas con el incremento de la temperatura del agua, la radiación solar y la reducción de la velocidad del viento.

Publicado enMedio Ambiente
Plásticos en las profundidades de mares y océanos / EFE

Japón, el segundo país que más basura plástica arroja a los océanos, ha sucumbido ante la creciente influencia de los criterios medioambientales en las carteras de inversión. Cloma, una asociación que integra a 361 grandes firmas niponas, nace con el objetivo de reciclar sus residuos plásticos y limpiar los océanos.

 

¿Cómo contribuir a la limpieza de los océanos desde uno de los países más contaminantes del planeta? Varias compañías japonesas de distintos sectores y dimensión pusieron en marcha en 2019 Cloma, una asociación fundada con el desafío de reciclar el 100% de los residuos plásticos de las 361 firmas del club en 2050. Con reducciones intermedias exigentes y acciones concretas de recogida de la basura de este material de origen fósil que se arrojan y almacenan en los mares y océanos del planeta. En la estructura de Cloma figuran desde grandes corporaciones Seven & i Holdings, Shiseido o Itochu, hasta decenas de startups. Pero todas asumen un compromiso de orden corporativo enfocado a la preservación medioambiental. Dentro de sus criterios ESG, que se están asentando entre las exigencias inversoras que cada vez más sociedades de valores y gestoras de fondos demandan a las multinacionales, cotizadas y, en general, a las compañías con presencia en los mercados de capital internacionales. Junto a unas reglas medioambientales estos criterios priorizan la apuesta de las carteras de inversión hacia empresas con proyectos de responsabilidad social y de buen gobierno corporativo. Cloma es una piedra en el zapato de la tercera economía global y segundo país que más material plástico arroja a los océanos. También es uno de los dos socios del G-7 que se negó a suscribir, en 2018, los objetivos de reducción el uso de plásticos para 2040. Pese a que prácticamente cada producto de consumo, desde el té al chocolate o piezas de fruta individuales se protege con este tipo de envoltorio.

La alianza empresarial nació de la necesidad de aunar esfuerzos. La plataforma integra los planes individuales que cada socio fundador estaba poniendo en marcha desde sus departamentos de medio ambiente y de responsabilidad social corporativa. Y les ha otorgado una mayor capacidad de maniobra y, sobre todo, instrumentos para expandir a una escala más operativa y eficiente los objetivos fijados. Desde una perspectiva colaboracionista. En seis distintas áreas de negocio. Por ejemplo, la empresa Kaneka, que fabrica pajitas para absorber refrescos biodegradables en caso de ser lanzadas a las aguas de los océanos, ha empezado a comercializarlas entre los centros de servicios de cafés y refrescos para consumo fuera de los establecimientos. Su primera pica en esta cruzada ha sido la suscripción de un acuerdo de exclusividad con las tiendas 7-Eleven, muy asentadas en el país del Sol Naciente, afirma la agencia Bloomberg.

Cloma nació por la iniciativa empresarial. Sin embargo, ha recibido en su corta vida el apoyo del todopoderoso Ministerio de Economía, Comercio e Industria (METI) japonés. Interesado, casi de repente, en un puente de entendimiento entre el Gobierno nipón y sus empresas para un reto de primer orden. Un proceso avanzado de reciclaje. Para Cloma se abre de par en par las puertas a regulaciones que faciliten su tarea fundacional. También con el Ministerio de Medio Ambiente. Pero, sobre todo, se la acepta como interlocutor colectivo y como lobby influyente. Porque sus intenciones pasan por expandir el número de socios y poder ganar más peso en las propuestas legislativas que, de otra forma, de manera individual, sus firmas nunca podrían conseguir. Entre otras razones, también por la necesidad imperiosa de que el sector privado nipón sea más verde. Después de un último bienio en el que los criterios ESG se han expandido por todos los círculos bursátiles y, por ende, por los consejos de administración y cúpulas directivas de las sociedades mercantiles. También por iniciativas de alto calado estratégico como la de la EU y su decisión de enmarcar la transición energética y las emisiones cero como uno de los pilares de su cambio de patrón de crecimiento. Dentro del esperado inicio del ciclo de negocios post-Covid. Al igual que Japón, EEUU -alerta un reciente informe Standard & Poor’s- se expone a perder el liderazgo de las energías renovables.

Creciente reivindicación social por la ecología

El subconsciente colectivo japonés ha virado, con antelación, pero casi en paralelo, al cambio de rumbo de una parte de la comunidad empresarial del país. Los productos que dañan el medio ambiente son cada vez más repudiados entre la opinión pública nipona. Especialmente, entre el estrato más joven de la sociedad, que se decantan mayoritariamente por cajas y contenedores reciclables. Cloma, además, pretende trasladar sus iniciativas y tecnología a naciones en vías de desarrollo. Tanto sus materiales manufacturados, como sus procesos productivos, sus marcas o sus líneas de innovación de reciclajes industriales. Promueve la exportación de su know-how. Y, por ello, buscará de forma preferente joint-ventures con empresas de otras latitudes con las que compartir sus cadenas de valor. Expresamente concebidas para reducir la elevada concentración de plástico en aguas marinas y oceánicas. Que, paradójicamente, por el parón productivo global, se ha incrementado aún más durante la epidemia del coronavirus. Mascarillas, viseras faciales y protectores oculares se han sumado a la basura de bolsas y otros residuos plásticos por la alta demanda de estos productos durante las crisis sanitarias de la Covid-19 por todo el mundo. Una consecuencia de la que Japón, que se deshizo de 8 millones de toneladas de material plástico el pasado año, no ha sido precisamente una excepción.

El Día Mundial de los Océanos, que se celebra el 8 de junio, John Hocevar, biólogo marino y director de la campaña de Greenpeace para la limpieza oceánica, recordó a ABC News que la producción masiva de este tipo de envoltorio universalmente utilizado emergió en la década de los cincuenta y que, a pesar de ser un artículo industrial relativamente reciente -en comparación con otros materiales- ha logrado expandir su uso exponencial después de siete décadas. "Casi todos los fabricados desde su implantación todavía están con nosotros", explica Hocevar de su perdurabilidad en el tiempo. "Nunca se desintegran completamente, porque se convierten en microplásticos, partículas de menos de 5 milímetros de diámetro que se prodigan por todo el planeta". En términos globales, hay más de 8.300 millones de toneladas métricas de plástico. Fruto de su proliferación en los últimos 70 años, coincide Dianna Cohen, CEO de Plastic Pollution Coalition, que incide en que “está en el agua que consumimos, la comida con la que nos nutrimos y en el aire que respiramos”. Cada año, 8 millones de toneladas métricas de plásticos acaban en los océanos, según un estudio publicado por el World Economic Forum de 2016. El equivalente a una furgoneta media cargada de plástico cada minuto. Con escasas esperanzas de reversión, porque otro análisis, en este caso predictivo, reciente, de la revista Science, augura que la basura plástica en los mares de todo el planeta se triplique en los próximos 20 años y que los proyectos de limpieza y reciclaje apenas reduzcan este tsunami medioambiental en un 7% el volumen total. Ante el mínimo esfuerzo de los gobiernos para abordar esta catástrofe ecológica, con medidas drásticas como las restricciones de uso de estos materiales en supermercados y la instauración de medidas alternativas. De hecho, Science alerta de que los 8 millones de toneladas métricas de 2016 han pasado a suponer 11 millones en 2019.

World Population Review constata que China, con 59 millones de toneladas, es el país que más residuos plásticos genera, seguida de EEUU, con 37,8; Alemania (14,4); Brasil (11,8) y Japón, con 7,99 millones. España se sitúa en decimotercer lugar, con 4,7 millones de toneladas.

madrid

25/09/2020 07:23

DIEGO HERRANZ

Publicado enMedio Ambiente
Martes, 08 Septiembre 2020 05:43

Una serie para Netflix: Etica y economía

Reacción del jugador Erica Cantona, jugando en el Manchester United, ante el insulto xenófobo de un barrabrava

La patada a un hooligan de Eric Cantona y un "experimento" del Banco Mundial

Una investigación financiada por el Banco Mundial, en la cual participó un miembro del equipo de Economía durante el gobierno de Macri, Sebastián Galiani, consistió en testear la reacción de los pobladores de un barrio vulnerable de Nairobi (Kenia) ante el corte por falta de pago del servicio de agua. El objetivo era verificar diferentes estrategias para reducir el nivel de morosidad.

 

 Eric Cantona fue una de las máximas figuras de la Premier League en la década del noventa. Los hinchas del Manchester United lo apodaban “The King”. El jugador francés se destacaba por su talento, carácter irascible e incursión en el mundo de la actuación.

Es muy recordada su inhabilitación por nueve meses, decidida por la Asociación de Fútbol inglesa en 1995, por propinar una patada voladora a un hooligan del Crystal Palace. “Vete a tu país bastardo de mierda, vuélvete a Francia”, le había dicho ese “hincha” que -luego se supo- militaba en el grupo fascista inglés Nacional Front.

Muchos años más tarde, el francés fue invitado al famoso programa de televisión Football Focus. El periodista le preguntó cuál había sido el mejor momento de su carrera. “Fue cuando le di una patada de kung fu a un hooligan…creo que es un sueño para algunos dar una patada a ese tipo de gente…saltear y patear un fascista, no es algo que se saboree todos los días”, contestó Cantona. Cuando colgó los botines, el francés se reinventó como actor y productor de numerosas películas.

Este año fue protagonista estelar de una comentada serie de Netflix. En "Recursos Inhumanos", Cantona representa a un ex ejecutivo desempleado que es reclutado por una consultora para participar en una ficticia toma de rehenes. El objetivo principal es testear la fidelidad de cuatro ejecutivos de una megaempresa constructora de aviones

La crueldad de esa “prueba” corporativa no está muy alejada de la realidad. La “financiarización de la economía” impuso infames reglas de juego globales. El divorcio entre economía y ética es cada vez más acentuado.

En “Los crímenes contra la humanidad de Wall Street”, la socióloga Shoshana Zuboff traza un paralelismo entre el concepto de la banalidad del mal (acuñado por la filósofa alemana Hannah Arendt) y el funcionamiento del sistema económico

En ese marco, la profesora de la Harvard Business School explica cómo los agentes financieros se desligan de las gravísimas consecuencias sociales de sus acciones. “Lo que asombra a Zuboff es la 'normalidad' con la que no sólo el 'sistema' sino los agentes financieros desarticulan las condiciones de vida de millones de personas y economías enteras sin que ninguna alarma moral ni sistémica llame la atención sobre tales consecuencias”, detalla Claudio Casparrino en "Acumulación y Banalidad del Mal", publicado en El Cohete a la Luna.

Lo cierto es que los límites éticos están cada vez más bajos como lo muestra un reciente trabajo del Banco Mundial. Esa investigación consistió en testear la reacción de los pobladores de un barrio vulnerable de Nairobi (Kenia) ante el corte por falta de pago del servicio de agua. El objetivo perseguido era verificar diferentes estrategias para reducir el nivel de morosidad.

El “experimento” utilizó los ensayos aleatorios controlados (RCT, por sus siglas en inglés) propios de las ciencias naturales. Esa metodología se basa en elegir un grupo sobre el que se actúa (en este caso, se interrumpe el suministro de agua) y otro grupo de control (se avisa que cortarán el servicio, pero no se concreta la amenaza). 

La difusión del trabajo tuvo repercusión en Argentina porque uno de los autores es el ex vicemistro de Economia macrista Sebastián Galiani

El economista investigador del Conicet, Nicolás Dvoskin, plantea que “sacarle el agua a los pobres de Kenia es una violación a un derecho básico como el acceso al agua. Hacerlo por el bien de la ciencia es una perversidad atroz. Hacerlo desde el Banco Mundial y como programa de desarrollo es directamente una atrocidad”. 

Villanos que cortan el agua de pobres africanos da para una serie de Netflix.

* Director Regional AFIP Santa Fe.

Publicado enSociedad
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