. Imagen: Facebook

Más allá de su carácter estrictamente técnico y bélico, la OTAN desarrolla investigaciones prospectivas en torno al “futuro contexto militar” a través de la confluencia de conocimientos militares, industriales y académicos.

"Centros de excelencia"

En esta misión, resulta fundamental la labor del “Mando Aliado de Transformación” (“Allied Command Transformation” o ACT), conducido por el general francés Philippe Lavigne y que mantiene una estructura de 24 “Centros de Excelencia” dedicados a la formación y a la investigación y repartidos por casi todo el planeta.

Uno de estos Centros es el conocido como “NATO Strategic Communications Centre of Excellence” (foto), también designado como StratCom, que tiene su sede en Riga, capital de Letonia, y que, a su vez, es el responsable del “Innovation Hub” o “Centro de la Innovación” (iHub), fundado en 2013 en la base de Norfolk (Virginia Estados Unidos).

Innovación

Al frente del “Innovation Hub” se encuentra el oficial francés Francois du Cluzel, ex profesor de la Escuela Militar Interarmas de Coëtquidan, en Francia, y posterior investigador sobre habilidades cognitivas en la Universidad John Hopkins y el Imperial College de Londres. En la actualidad, du Cluzel es considerado como uno de los principales expertos en todo lo relacionado con las guerras del futuro y con los procesos de transformación de los conflictos armados.

El iHub fue concebido desde un inicio como el “cerebro” de la OTAN. Se trata de un ámbito vanguardista, especializado en la investigación prospectiva sobre novedosas técnicas de guerra. Sin embargo, su principal campo de análisis es el de las llamadas “capacidades cognitivas” aplicadas al campo militar en cuestiones tan diversas como la fabricación de “soldados biónicos” y, sobre todo, los nuevos métodos de propaganda en enfrentamientos bélicos.

Cinco sectores

La idea general de la OTAN es trascender el esquema tradicional e “híbrido” compuesto por cinco sectores de enfrentamientos bélicos que tienen lugar, de manera estratégica y articulada, en el aire, la tierra, el mar, el espacio y el ámbito cibernético.

De esta manera, el iHub propone un sexto teatro de operaciones: el cerebro ‎humano. Sus implicaciones son revolucionarias, a la vez que temible. Según lo describe Francois du Cluze en el informe “Cognitive Warfare” (de 2020 y financiado por la OTAN) “mientras que las acciones desarrolladas en los cinco sectores (tradicionales) ‎‎se ejecutan para obtener un efecto sobre el campo humano, el objetivo de la guerra cognitiva es ‎convertir a cada persona en un arma”.‎

Técnicas de desinformación

Así, tal como lo expresa du Cluzel, “la guerra cognitiva tiene un alcance universal, desde el individuo hasta los estados y las organizaciones multinacionales”. Y para desarrollarse, “se alimenta de las técnicas de desinformación y propaganda dirigidas a agotar los receptores de información”.

Por tanto, desde la perspectiva cognitiva, nadie permanece ajeno al conflicto: por el contrario, “todo el mundo contribuye a él, en diversos grados, consciente o inconscientemente”. A través de internet y de las redes sociales, todos proporcionamos “un conocimiento invaluable sobre la sociedad” en que vivimos, especialmente, en “sociedades abiertas” como las occidentales.

En definitiva, “el cerebro será el campo de batalla del siglo XXI”. Y así, resulta probable que “los conflictos futuros entre las personas ocurran primero digitalmente y después físicamente en las proximidades de los centros de poder político y económico”.

Daño social

La guerra cognitiva plantea, por tanto, un nuevo esquema de confrontación y, aunque originalmente fue ideada como una herramienta de naturaleza defensiva, resulta claro que su principal objetivo es “dañar a las sociedades y no solo a las fuerzas armadas”.

Más allá de las consecuencias políticas, económicas y geopolíticas de la actual crisis entre Rusia y las potencias occidentales, hoy dicho conflicto se presenta como un campo preferencial para la experimentación de los principales aspectos de la guerra cognitiva, tal como en la actualidad se plantea desde la OTAN, en una estrategia que apunta a la vez a la polarización de opiniones y a la radicalización de grupos y sectores políticos.

Así, las actividades de propaganda, las campañas de desinformación, y la operatividad en torno a internet, los medios hegemónicos y las distintas redes sociales, se configuran como elementos centrales de un conflicto que se expande no sólo en términos territoriales sino también en el sistema de creencias y en la subjetividad de cada uno de nosotros. 

22 de mayo de 2022

Investigador CONICET-Universidad Torcuato di Tella.

Publicado enSociedad
El impacto en la salud del 5G. El estudio científico que asesora a las y los europarlamentarios

Estado actual de los conocimientos sobre los riesgos cancerígenos y reproductivos y de desarrollo, tal y como se desprende de estudios epidemiológicos y estudios experimentales in vivo.

Extracto/resumen realizado por Ecologistas en Acción del Estudio sobre el «Impacto del 5G en la salud. Estado actual de los conocimientos sobre los riesgos cancerígenos y reproductivos y de desarrollo, tal y como se desprende de estudios epidemiológicos y estudios experimentales in vivo” (ver documento original completo en inglés), realizado por un grupo de trabajo del Instituto Ramazzini (Bolonia) dirigido por la Dra. Fiorella Belpoggi, por encargo del Panel STOA del Parlamento Europeo (junio, 2021), para su presentación como la base documental tecno-científica en este ámbito a las y los europarlamentarios.

Hasta donde sabemos, se trata de la revisión más completa hasta la fecha del estado de la investigación sobre el 5G, tanto de las bajas a las más altas radiofrecuencias (gigahercios) utilizadas en el 5G, por lo que es también una evaluación de las comunicaciones móviles en su conjunto, limitada al ámbito carcinogénico y de la fertilidad/desarrollo.

Los resultados del informe STOA pueden resumirse como sigue:

Esta revisión concluye que actualmente hay pruebas suficientes y limitadas (sufficient evidence y limited evidence en inglés) tanto de su carcinogenicidad como de su afectación a la fertilidad, especialmente en las radiofrecuencias de los rangos GSM, UMTS, LTE y 5G (450 a 6.000 MHz) utilizados hasta ahora.

«Dado que se han realizado pocas investigaciones sobre las consecuencias para la salud de la exposición a largo plazo a las ondas milimétricas, el despliegue generalizado de la infraestructura 5G constituye un experimento masivo que puede tener impactos adversos en la salud pública».

En la evaluación deben tenerse en cuenta los efectos no térmicos, algo que no se ha hecho hasta ahora. “Los efectos nocivos de la interacción biológica no térmica de las RF-EMF con los tejidos humanos y animales no se han incluido en la determinación de las directrices de la Comisión Internacional de Protección contra las Radiaciones No Ionizantes (ICNIRP 2020), a pesar de la enorme cantidad de publicaciones científicas disponibles que demuestran la nocividad o la nocividad potencial de dichos efectos”. Por ello, se critica directamente a la ICNIRP y se considera que sus directrices no tienen ninguna función protectora.

Los autores del estudio piden que se detenga la expansión del 5G (una moratoria para las ondas milimétricas, el rango de frecuencias más alto, de 24 a 100 GHz), que se investigue sobre las altas frecuencias del 5G, que se eduque a la población y que se apueste por la expansión de las redes de fibra óptica en vez de inalámbricas.

En su punto 8, el informe recomienda a las y los representantes europarlamentarios las siguientes opciones políticas:

“8.1. Optar por una tecnología novedosa para los teléfonos móviles que permita reducir la exposición a los campos electromagnéticos (CEM) de radiofrecuencia (RF)”.

“…los estudios epidemiológicos han observado un aumento estadísticamente significativo de los tumores cerebrales y de los tumores de células de Schwann de los nervios periféricos, principalmente entre los usuarios intensivos de teléfonos móviles.

Por ello, es necesario actuar para que se fabriquen aparatos telefónicos más seguros, que emitan poca energía y que, a ser posible, sólo funcionen cuando estén a cierta distancia del cuerpo. El auricular con cable resuelve gran parte del problema, pero es incómodo y, por tanto, desanima a los usuarios; por otra parte, no siempre es posible utilizar el modo de altavoz. La opción de reducir al máximo la exposición a los CEM de RF en relación con los teléfonos sigue siendo válida sean cuales sean las frecuencias utilizadas, desde el 1G hasta el 5G. … la adopción de límites más estrictos en la UE para los dispositivos de telefonía móvil [del 5G] sería a la vez un enfoque sostenible y de precaución”.

“8.2. Revisión de los límites de exposición para el público y el medio ambiente con el fin de reducir la exposición a los campos electromagnéticos de radiofrecuencias de las torres de telefonía móvil …”.

“8.3. Adopción de medidas para incentivar la reducción de la exposición a los CEM de RF”.

“… Por ejemplo, podrían utilizarse cables de fibra óptica para conectar escuelas, bibliotecas, lugares de trabajo, casas, edificios públicos y todos los edificios nuevos, etc., y los lugares de reunión pública podrían ser zonas «LIBRES de CEM de RF” (al igual que las zonas “Libres del humo del tabaco”) para evitar la exposición pasiva de las personas que no utilicen un teléfono móvil o una tecnología de transmisión de largo alcance, protegiendo así a muchas personas vulnerables de edad avanzada o inmunocomprometidas, los niños y las personas hipersensibles”.

“8.4. Promover la investigación científica multidisciplinar para evaluar los efectos a largo plazo del 5G sobre la salud y encontrar un método adecuado de control de la exposición al 5G”

“La bibliografía no contiene estudios adecuados que permitan descartar el riesgo de que se produzcan tumores y efectos adversos en la reproducción y el desarrollo tras la exposición a la las Ondas Milimétricas del 5G, ni excluir la posibilidad de algunas interacciones sinérgicas entre la 5G y otras frecuencias que ya se están utilizando … estas lagunas de conocimiento justifican la petición de una MORATORIA SOBRE LAS ONDAS MILIMÉTRICAS DEL 5G, a la espera de que se complete la investigación adecuada … «Introducir la tecnología de las Ondas Milimétricas del 5G sin más estudios preventivos supondría realizar un ‘experimento’ en la población humana, cuyas consecuencias son totalmente inciertas …”

Aconseja aplicar el mismo criterio que en el “Registro, Evaluación, Autorización y Restricción de las Sustancias y Preparados Químicos” (REACH -CE, 1907/2006-): para “mejorar la protección de la salud humana y del medio ambiente mediante una mejor y más temprana identificación de las propiedades intrínsecas de las sustancias químicas” …, “mejorar la innovación y la competitividad de la industria química de la UE”, y “responsabiliza a la industria de proporcionar información sobre la seguridad de las sustancias”…

8.5. Promover campañas de información sobre el 5G.

“… Las campañas de información deben llevarse a cabo a todos los niveles, empezando por las escuelas. Hay que informar a los ciudadanos de los posibles riesgos para la salud, …, y del uso correcto de los teléfonos móviles…”.

Algunas pinceladas para saber más sobre el Panel STOA

La Evaluación de Opciones Científicas y Tecnológicas (STOA por sus siglas en inglés) es el órgano oficial del Parlamento Europeo responsable de la evaluación tecnológica.

Tiene como propósito llevar a cabo evaluaciones expertas e independientes del impacto de las nuevas tecnologías, además de identificar opciones de políticas a largo plazo, las cuales sean estratégicamente útiles a las comisiones del Parlamento en su papel de formulación de políticas.

Su trabajo es realizado en colaboración con expertos externos (institutos de investigación, universidades, laboratorios, consultorías o investigadores individuales contratados para ayudar a preparar proyectos específicos).

Algunas pinceladas para saber más sobre el Instituto Ramazini

Es una cooperativa independiente sin ánimo de lucro con más de 27.000 personas socias, dedicada a la promoción de la investigación científica para la prevención del cáncer y de enfermedades de origen ambiental.

El Instituto Ramazzini colabora desde hace años con el Programa Nacional de Toxicología, del Instituto Nacional de Ciencias de la Salud Ambiental de Estados Unidos, para el tratamiento de los datos experimentales de los ensayos de carcinogénesis a largo plazo realizados en el Centro de Investigación del Cáncer Cesare Maltoni (CRCCM). El principal objetivo de esta colaboración es poner a disposición de la comunidad científica los datos de los estudios publicados, permitiendo así la evaluación cualitativa y cuantitativa del riesgo y la realización de nuevas investigaciones.

En el CRCCM es el segundo centro en el mundo por el número de sustancias estudiadas por su carcinogenicidad (más de 200 compuestos) después del Programa Nacional de Toxicología de EE. UU. Los resultados de numerosos estudios realizados durante más de 40 años han constituido la base científica normativa a nivel nacional e internacional.

07/04/2022

Fuente: https://www.ecologistasenaccion.org/194950/el-impacto-para-la-salud-del-5g-el-estudio-cientifico-que-asesora-a-las-y-los-europarlamentarios/

Desarrolla Cuba fármaco que ofrece esperanza a pacientes de Alzheimer

Es seguro, bien tolerado y sin efectos adversos serios, explicó la líder del proyecto

La Habana. El fármaco neuroprotector NeuralCIM –de administración nasal– ofrece a los pacientes de Alzheimer de Cuba y otras latitudes una esperanza desde la ciencia.

En los resultados de los ensayos clínicos realizados fases II y III con el medicamento durante 48 semanas quedó demostrado que es seguro y bien tolerado, sin eventos adversos serios, destacó Teresita Rodríguez, gerente del proyecto.

Parte considerable de los pacientes mostró una reducción en el avance del deterioro cognitivo y mejoría de variables secundarias, agregó.

Ahora se prevé realizar dos ensayos clínicos: uno en La Habana, comparativo, y otro, en el resto de las provincias en la fase IV. En todos los casos, los participantes recibirán medicamentos para el Alzheimer, precisó Rodríguez, citada por el Observatorio Científico.

Del total de pacientes del estudio comparativo, unos serán tratados con NeuralCIM, mientras al grupo de control se le suministrará un fármaco de estándar internacional, aclaró la experta.

Los sitios específicos para estos ensayos se escogerán en reunión con especialistas del ministerio de Salud Pública de Cuba.

El Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos aprobó el 8 de marzo, según constató Granma, el Registro Sanitario Condicional del fármaco NeuroEpo en la indicación del Alzheimer leve y moderado, informó ayer a través de su cuenta en Twitter Eduardo Ojito Magaz, director general del Centro de Inmunología Molecular, institución desarrolladora de esta molécula.

Según consta en el documento emitido por el Cecmed –compartido por Ojito Magaz–, el Registro para NeuralCim (nombre comercial de NeuroEpo) fue aprobado luego de evaluada la documentación presentada por el CIM.

Se precisó, también, que la condicionalidad del Registro de este producto se establece para la presentación de los resultados de un estudio confirmatorio de eficacia clínica fase III, que debe solicitar autorización en un plazo no mayor de seis meses.

Asimismo, el registro otorgado tendrá una vigencia de tres años, a partir de la fecha de emisión del certificado de inscripción.

NeuroEpo, desarrollado por el CIM en colaboración con otras instituciones de BioCubaFarma, se trata de una formulación nasal de eritropoyetina (EPO) humana recombinante con bajo contenido de ácido siálico, isoforma de composición similar a la que se produce en el sistema nervioso central.

Los resultados del ensayo clínico fases II y III con este producto en pacientes de Alzheimer leve y moderada fueron, como se dijo, alentadores, según se dio a conocer recientemente por autoridades del CIM.

La metaconciencia como campo de guerra (I)

El arte o el empleo de la “guerra sicológica” es tan antiguo como la guerra misma. En Strategema, el macedonio Polyaemus narra cómo el rey persa Cambydes II derrotó a los egipcios en Pelusio, desplegando un “ejército” de gatos, perros y cocodrilos frente a los ojos del enemigo. Los egipcios dejaron de atacar por miedo a herir a los animales, a los cuales consideraban sagrados. En el manual de Sun Tzu se recomienda amedrentar a tal grado al adversario a través de “fuegos, explosiones y rumores”, que sea posible obtener el triunfo “sin disparar un solo tiro”. Gengis Khan solía enviar en las noches antes de la batalla a soldados con tres antorchas en la mano. Así el número de sus tropas parecía mucho mayor. Federico II se hizo de un batallón de “gigantes” –soldados con una altura mayor a dos metros–, cuya capacidad de intimidación quedó demostrada en las guerras de Silesia.

Durante la Primera Guerra Mundial, la industrias de las fake news militares derivaron en instituciones de Estado: las oficinas y los ministerios de información y propaganda. La (des)información deliberada se convirtió en una política de Estado. Arthur Conan Doyle, Chesterton, Hardy, Kipling y Wells –en suma, la literatura inglesa de principios del siglo XX– se encargaron de fracturar la unidad del imperio austro-húngaro, diseminando conjuras y conspiraciones ficticias de Viena contra eslovenos y croatas. En la derrota de Vittorio Veneto, la eficacia de esta estrategia se volvió elocuente. Vista desde su perspectiva nuclear, la guerra fría fue, en suma, un conflicto de permanente intimidación y disuasión producido por los conglomerados de la información y el espectáculo. El “ataque sicológico” devino una especialidad académica y militar.

En la actualidad, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) está procurando a través de cyber think tanks la realización del sueño de Sun Tzu: refundar la guerra en una estrategia cuya victoria esté garantizada sin la necesidad de “entrar en contacto físico con el enemigo”. El sueño tuvo que esperar más de 2 mil años a la aparición de los ciberdispositivos para encontrar su materialización. El Departamento de Defensa Nacional de Canadá fue el anfitrión en 2021 del Desafío de Innovación Tecnológica organizado de manera pública por la OTAN cada año. El tema no pudo ser más elocuente: “Herramientas para contrarrestar la guerra cognitiva”. El texto de la convocatoria habla por sí solo: “Los intentos enemigos de manipular la conducta humana presentan un desafío permanente a la seguridad y la defensa de las naciones que integran la alianza. Esta amenaza emergente de la moderna conducción de la guerra va más allá de controlar el flujo de la información. La guerra cognitiva busca modificar no sólo la forma en que piensa la gente, sino la manera en que actúa”. Fall 2021, NATO, Innovative Challenge Se entiende, por supuesto, que la OTAN aspira a contar con las mismas capacidades de lo que se podría empezar a llamar el euroexpansionismo (como en el caso de Europa del Este). Hoy basado en las prácticas de la tecnohegemonía. Resumo brevemente el documento, que ya Fernando Buen Abad comentó de manera lúcida.

La guerra cognitiva sitúa al cerebro como el espacio central del campo de batalla. Su objetivo es diseminar la disonancia nacional, instigar narrativas conflictivas, polarizar la opinión y radicalizar a los grupos para inhibir la capacidad de respuesta de la sociedad sobre la que se pretende intervenir. Los ataques cognitivos tienen el propósito de motivar a la gente para que actúe de tal manera que fragmente o fracture la cohesión social. Su máxima es sencilla: garantizar el desorden mental de la población resulta la manera más eficiente y menos costosa de influir sobre el proceso de toma de decisiones, de los cambios ideológicos y generar angustia en las comunidades que deben caer bajo control.

Sicólogos y siconalistas deberían seguir este desarrollo de cerca. Uno de los proyectos presentados, Maximum Desinformation, contiene auténticas innovaciones conceptuales.

El proyecto parte de la idea que es preciso intervenir en el “subconsciente” de los individuos. Sólo así el ataque adquiere plausibilidad y verosimilitud. Pero la única manera de llegar al “inconsciente” es a través del consciente. Ahí donde el consciente cobra un impacto “epifánico” del inconsciente se le llama la metaconciencia: una conciencia que actúa sobre el consciente para modificar el inconsciente. Lo básico es la killer chain: la cadena asesina. Seis etapas graduales para inmovilizar a una población. Lo aterrador es que ya se puso en práctica.

Diálogo. Carbajal y Benasayag dan una mirada crítica y original sobre las formas de intervención de las tecnologías sobre la vida. | CEDOC

La tecnología avanza cada vez más sobre lo vivo, con consecuencias complejas, advierten los dos entrevistados, Flor Carbajal y Miguel Benasayag. Aparecen entonces dispositivos para enfrentar situaciones humanas como la depresión o la menstruación.

 

Hace al menos tres o cuatro años se viene instalando en nuestro país (como antes en Europa y Estados Unidos) la idea de que es posible y conveniente, ante casos de depresión aguda, intervenir con la implantación de un chip cerebral, una especie de “marcapasos en el cerebro”. Al mismo tiempo, se desarrolló un chip intracutáneo cuyo objetivo consiste en eliminar la menstruación, agregando, en este caso, una operación extra, que consiste en la patologización de una dimensión cíclica constitutiva del cuerpo de las mujeres. ¿Cómo esta perspectiva se vuelve pensable? ¿Qué base epistemológica está en juego, qué presupuestos se manejan a partir de estas prácticas tecnocientíficas?

Reflexionan sobre el tema en esta entrevista Flor Carbajal, investigadora en gestión menstrual y ecofeminismo, coordinadora del Instituto de Formación de EcoHouse -una organización global surgida en Argentina- y Miguel Benasayag, intelectual argentino que vive en Francia, doctorado en neurofisiología. Ambos plantean una mirada crítica y original sobre las formas de intervención tecnocientíficas sobre lo vivo y las vidas, desde el punto de vista de la investigación y desde la construcción de una mirada ético-política.

—Miguel Benasayag: Si nos referimos a la aplicación concreta, estamos hablando de depresiones irreductibles, es decir, que no ceden ni a la psicoterapia ni a la medicación clásica, se trata de depresiones de tipo melancólico, desde un punto de vista psiquiátrico. Es realmente muy duro para la persona e incluso para quien la trate (por ejemplo, en este momento atiendo a dos personas con ese diagnóstico). No hay que banalizar la depresión, se trata de un cuadro muy autodestructivo incluso a nivel neuronal, no es pura subjetividad, la depresión, desde un punto de vista monista comporta todo el cuerpo. Hace unos 15 años se están haciendo estudios sobre lo que se denomina el biotopo intestinal, los ciclos entre las bacterias del intestino y el sistema nervioso central y su influencia en la depresión. Esto para dejar en claro que estamos hablando de un tipo de depresión que supone mucho sufrimiento para quienes la padecen y que pesa contundentemente en los cercanos, en los afectos, sin mencionar los casos de suicidio. Además, como dato epocal, en los últimos años la depresión se transformó en una suerte de epidemia. 

Frente al avance de este problema, desde la tecno-neurociencia aparece este chip que, dado el conocimiento de la circulación de los neuromediadores se propone interferir para liberar cierto tipo de neuromediadores que frenarían la depresión, junto a otros que estimulan al cerebro. Por lo que decíamos antes, es comprensible el entusiasmo que despiertan estas noticias, que indicarían que el depresivo podría funcionar de otra manera. Pero justamente es donde aparece el problema, ya que en este contexto histórico el cientificismo se plantea cómo intervenir para que una persona pueda funcionar mejor. Se trata de un cambio antropológico del sentido de la intervención, ya que no todos pensamos que la persona tiene que funcionar “mejor” cueste lo que cueste… Cuando se interviene sobre ritmos cerebrales se interviene sobre un conjunto de ritmos biológicos, y cuando se interviene sobre ritmos metabólicos tan delicados, no se puede obviar que ritmos y ritos mantienen una relación, no de traducción, sino de transducción (como se le llama en neurofisiología), es decir, sobre comportamientos, modos de ser en el mundo. No se puede linealmente decir “funciona entonces adelante”, ya que hay toda una reflexión necesaria, aunque, es cierto, en nuestro tiempo casi descartada o dejada atrás, sobre la complejidad contextual y sobre el sentido.

—Florencia Carbajal: los que plantea Miguel está muy relacionado con este otro chip, subdérmico salido al mercado hace algunos años, que interviene sobre el ciclo, particularmente sobre dos fases fundamentales (de las cuatro que completan el ciclo), la ovulatoria y la menstrual. Lo que hacen los chips es inhibir la ovulación a través de la liberación de la hormona progestina, transformando la ciclicidad en un proceso lineal. Dentro de los activismos menstruales y feministas se nombra la progesterona –que llega después de la ovulación– como la “hormona feminista” o anticapitalista, porque es la hormona que te tira para abajo. Lo notable entre el planteo de Miguel y lo que estoy planteando es que, tanto la depresión como el síndrome disfórico premenstrual están catalogados en el DSM (el manual de estadísticas de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, que clasifica con excesiva rigidez y exterioridad respecto de la experiencia situada), lo que permite a la ciencia contar con financiamiento para investigación en ese sentido y producir desde pastillas hasta chips para intervenir sobre estos procesos.        

La premenstrualidad que pretenden catalogar como patología tiene que ver, en realidad, con un tipo de energía que no predispone a funcionar según los requerimientos del sistema. La premenstrualidad es una fase para los cuerpos úteromenstruantes de mucha angustia, porque no hay energía suficiente para funcionar. De ahí que la medicina hegemónica desarrolla estos chips para interrumpir la ciclicidad menstrual ovulatoria, es decir, un biorritmo con sus ritos, como la gestión del sangrado o el momento de la fertilidad. ¿Cuáles serán las consecuencias para un cuerpo cuya ciclicidad es interrumpida de 3 a 5 años? No lo sabemos…

—Entonces, no es en nombre de una suerte de estado natural o de pureza que ustedes manifiestan su preocupación, sino sobre el tipo de sentido que se alimenta con estas prácticas. Es decir, aquello que, en principio, interviene sobre la capacidad que lo vivo tiene de producir sentido no está, a su vez, exento de un sentido, sino que direcciona los procesos hacia formas de rendimiento y funcionalidad…

—MB: Sí, absolutamente, se trata de una desregulación seguida de una suerte de re-regulación, en este caso, discretizante, para la cual la modelización corresponde a la realidad biológica. Pero el problema es que la realidad biológica no es traductible, nosotros como investigadores lo que podemos conocer son los modelos más aproximados o los que mejor se ajustan según un principio de “X tolerancia”, es decir, que “X” tolera más o menos bien un modelo u otro. En cambio, los modelos discretizantes, los algorítmicos, por ejemplo, se imponen como si el modelo fuera la cosa. Hoy en día, muchos investigadores jóvenes en biología creen que entre el modelo de proteína con el que están trabajando y la proteína no hay diferencia, son ajenos a la idea de que algo pueda estructuralmente escapar al modelo. Por ejemplo, para interrumpir ciclos, tienen que estar muy seguros de que tienen el modelo del ciclo y que saben dónde intervenir para obtener, causa-efecto, un resultado. Pero el mundo biológico no se rige por la lógica de la causa y el efecto.

Modelizar lo vivo es un problema porque se atenta contra la singularidad misma de lo vivo. Para entender la dinámica de lo vivo, se puede pensar como un partido de fútbol donde las reglas van cambiando a medida que el partido se desarrolla, por eso no se puede discretizar o modelizar exactamente, por eso es fundamental una prudencia. Intervenir directamente en los ciclos de regulación del sistema nervioso central trae consecuencias, en particular, se avanza hacia un modelo de ser humano y de vida agregativo, como el Lego, donde todo puede desagregarse y volver a recombinarse. Hemos pasado de una clínica más o menos orgánica a una clínica agregativa funcional. ¿Qué pasa con la simbolización y con el sentido de lo que está viviendo quien padece de depresión? Se escamotea el hecho de que la vida en todas sus dimensiones es un fenómeno de emergencia de sentidos, es decir, que lo vivo se diferencia de lo inorgánico, en que, para lo vivo a todo nivel, el medio, lo que acontece, tienen sentido. 

Tampoco estamos planteando que la mujer tiene que sufrir con su ciclo o el depresivo quedarse con su depresión, seríamos presa de un chantaje. Pero se trata de una falsa opción: o funcionamos quitando todo sentido o sufrimos. Sería como afirmar que si no avalamos la energía nuclear tendríamos que usar velas en nuestras casas… Pero es el modo en que se escamotean los debates de fondo. 

—¿Para el caso de la intervención sobre el cuerpo de la mujer, se intenta legitimar el uso de este tipo de implantes, entre otras técnicas, en nombre de la productividad y también de la libertad, rozando cierto discurso progresista, incluso desde la implementación de políticas públicas?

—FC: Me preguntaba qué pasa cuando estos modos de intervención en clave de “modelización” son propuestos desde el Estado. En Argentina tenemos la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, que permite la anticoncepción gratuita y el chip subcutáneo es una de las opciones. Más allá de los procesos de toma de decisión de las personas y del deseo que se juega a la hora de ponerse un chip y sin restarle importancia, la pregunta es cómo se vuelve programática la discretización del ciclo y su interrupción voluntaria. La interpelación que llama a no embarazarse, a decidir y ser libre, supone una maternidad no deseada, pero descuida el frente de las enfermedades de transmisión sexual, entonces estamos viendo índices altos de enfermedades que estaban erradicadas porque los sistemas que se están eligiendo para la anticoncepción no cuidan de las enfermedades.

Todo el discurso tiende a una fertilidad prolongada y asistida, a partir del congelamiento de óvulos, el uso de chips, el siu y otros tratamientos que operan la disociación del cuerpo y la actividad humana cuya tendencia orgánica es a ciclar. Tampoco se habla de las consecuencias del uso de estos chips, como las hemorragias y otras alteraciones y, de hecho, no está estudiado aun qué pasa con el cuerpo de una mujer que no menstrúa desde los 18 a los 40 años. No contamos con ese antecedente, el de un cuerpo cíclico que no cicle; no sabemos cuáles serán la tendencia hormonal y endocrina y cuáles los efectos de sentido. 

—MB: Hay dos cuestiones en lo que plantea Florencia, por un lado, una suerte de aprendiz de brujo, de repente todo lo que es posible debe ser hecho y entonces quien rechace ciertas posibilidades técnicas se convierte automáticamente en un reaccionario, desde el punto de vista de quienes confunden innovación técnica con progreso. Esto último tiene consecuencias prácticas muy directas, ya que no vivimos más en un mundo que racionalmente pueda ser pensado en términos teleológicos, es decir, cada quien puede creer lo que quiera, pero nada indica la existencia de ningún progreso. Entonces, se pretende hacer pasar la innovación técnica a través de la presunta nobleza del progreso, pero los efectos iatrogénicos son terribles (efectos nocivos de los tratamientos, por ejemplo). Así funciona la visión lineal agregativa del organismo, ya que la utilización de chips o implantes para distintas problemáticas termina modelizando los órganos de manera discreta, como si pudieran ser concebidos por separado, disociados del cuerpo, del contexto y de la historia. Cuando se modeliza digitalmente, se toma como un punto o que en realidad es un intervalo, así funciona estructuralmente, lo que permite pensar que sería posible desmultiplicar lo existente al infinito para ser cada vez más preciso. Pero en realidad no hay precisión en eso, sino algo que se escapa (como en la historia de Zenón y la tortuga), ya que la modelización aplasta el segmento o intervalo, reduciéndolo a un punto. Nosotros planteamos que existirá siempre un hiato, un gap infinito entre la dinámica biológica y lo que se modeliza. Por eso marcábamos la diferencia entre discretización (cortes a partir de una matematización, exterior, programada) y el recorte, es decir, el proceso en el que intervienen organismo y contexto de manera indisociable como parte del juego inmanente de lo vivo que introducen experiencias, realidades, cultura, ciencia, etc. La discretización va contra el principio de organicidad, aplasta la complejidad de lo vivo con un conocimiento concreto y una intervención lineal, por eso no puede no tener efectos iatrogénicos. 

El período que vivimos alimenta estas formas de intervención a partir de toda una estética que homologa al humano con la máquina, como un ciborg. El deseo de ser un ciborg es el deseo de un control total, de un abandono del cuerpo como algo corruptible… Platón planteaba al cuerpo como un simulacro, por ende, la necesidad de abandonarlo de alguna manera; pero, en definitiva, se trataba de una filosofía, de ideas o incluso una ideología, que al cuerpo no lo afectaba mayormente; el problema hoy es que el ciborg como idea platónica supone la posibilidad concreta de intervenir materialmente sobre los cuerpos, como en una suerte de materialización de esa ideología. No es lo mismo que Lysenko (el científico stalinista) diga pavadas sobre los caracteres hereditarios, a la modificación genética del ADN o que pueda modificar realmente los ciclos cerebrales. Nos encontramos ante un ideal de funcionamiento total, sustentado en el deseo de abandonar la fragilidad de lo vivo. 

—¿Cómo nos paramos ante ese deseo que, en realidad, parece coincidir sin resto con una exigencia epocal que tiene sus víctimas y beneficiarios?

—MB: Por ejemplo, frente a un depresivo melancólico, yo nunca quise que se le practicara neurocirugía, como tampoco hubiera querido lo que le pasó a un paciente que tengo ahora, al que le practicaron 30 electroshocks, un pibe joven, de treinta años, estudiante de filosofía, que perdió por esa intervención una parte de la memoria. Así como me oponía a esas intervenciones brutales, me opongo a la implementación de los chips, pero no en nombre del sufrimiento, sino apostando a encontrar una regulación para que la persona pueda vivir en este mundo. Es cierto que hay gente que no puede vivir mucho en este mundo, pero también ocurre que hay otra gente que necesita que quienes se deprimen vivan y arman tramas al respecto, buscando dimensiones, círculos convergentes. Pero el problema de fondo es la colonización de los modos de vida por la eficacia y la consecuente negación de la fragilidad. Funcionar a toda costa es la visión patriarcal, del poder, conquistadora, guerrera; mientras que el sufrimiento se usa como chantaje. Por eso hoy nos toca defender un punto de vista de la práctica social, de la práctica clínica y pedagógica, como del amor, que suma la fragilidad, lo que implica, para empezar, otra manera de concebir el tiempo. El otro día le dije al paciente que mencionaba: “Mirá, vos no te tiraste un tiro, ahora hay que asumirlo”, y yo no quiero que se tire un tiro. Hay que poder tener el coraje de decirle no a la “liberación” viril de los males cuya fuente es el cuerpo y la vida misma, pero no en nombre del sufrimiento cristiano, sino de una fragilidad compartida.

—Por un lado, todo lo que Florencia pudo desarrollar junto a sus compañeras de prácticas activistas, como las terapeutas menstruales y los distintos colectivos, en relación con una lucha aparentemente específica, movilizó tramas, formas de actuar, etc.; por otro, una depresión, aun radicalizada como comentaba Miguel, moviliza un trabajo, un nosotros, moviliza unas potencialidades. ¿Podemos pensar, entonces, que los chips y las intervenciones lineales de la tecno-ciencia contemporánea atacan esas capacidades de movilización y de hacer comunidad?

—FC: El otro día una compañera dijo “hay que hacer trinchera para habilitar la progesterona”, porque nos la están quitando. Y esos espacios de resistencia tienen mucho que ver con el planteo que hace Miguel respecto a su paciente/amigo/colega, ya que esas instancias tienden a mezclarse en este tipo de abordajes que arman lazo común. En el caso de la ciclicidad menstrual ovulatoria, está atravesada por un dolor que se fue generando por años de determinados ritos, entumecimiento uterino, hábitos en el fondo patriarcales, pero es un dolor que está y no hay que negarlo. Sin embargo, darle píldoras al dolor para transformarnos en máquinas que menstrúan siempre el mismo día, como matematizando el ciclo, cuando en realidad, dependiendo de la salud socioambiental, el territorio habitado, el momento o el estado anímico, cada una cicla de forma diferente, significa homogeneizar y aplastar la ciclicidad. Darle píldora al dolor simplemente lo acalla, pero ese dolor simbólico, real, sigue funcionando en otro nivel. Por eso el lazo, la red, y habilitar una forma distinta de transitar el tiempo, sin pretender resolver evitando preguntarle al síntoma qué duele, por qué, hasta cuándo, qué se puede hacer para acompañar… Es mucho más fácil la hormonización, la medicalización y el acallamiento del síntoma, en lugar de hacernos cargo de la necesidad de armar común, como soporte del dolor.

—MB: Exacto, por eso es importante insistir en la diferencia con la reivindicación cristiana del dolor y la promesa mesiánica, ideológica e irracional de eliminar el dolor (un dolor que, aparte, no elimina porque lo transforma en otra cosa). El sufrimiento y el dolor no son la misma cosa, el sufrimiento es el sentido que va a tomar un dolor. Además, hay una unidad que no se puede disociar, entre el sufrimiento físico y el sufrimiento existencial. Hoy lo que está pasando es que se están aplastando las dimensiones del sufrimiento existencial, que dicen de cómo somos en el mundo. Por ejemplo, el paciente que mencionaba antes, su sufrimiento forma parte de su modo de ser en el mundo, es duro, pero es así, de modo que si se le aplasta su modo de ser para que funcione, lo que está aplastando es la capacidad de encontrar los posibles dentro de su situación, volviéndolo totalmente pasivo. Cuando alguien se siente muy mal, es una parte suya que se siente mal, pero en realidad, cuando está down, neurofisiológicamente y físicamente hay una serie de procesos de reconstrucción que ocurren y provocan ese estado; en cambio, cuando uno se siente muy bien, demasiado bien, pone en peligro sus mecanismos metabólicos de reconstrucción… De ahí la importancia del ciclo. El momento en que nos sentimos mal, hay una opacidad de nosotros para con nosotros mismos que nos impide saber si se trata de un mal integral, o si se trata de un ciclo. Además, desde un punto de vista neurofisiológico los ciclos son fundamentales, ese momento “down” es fundamental. La NASA tiene hace más de 10 años un programa para disminuir el sueño. Es la destrucción de los ciclos en nombre del funcionamiento que aplasta niveles orgánicos básicos de la vida. A nosotros nos toca defender la vida no en nombre del dolor, ya que, si hay sufrimiento, toda técnica científica y terapéutica es bienvenida, pero respetando como un vector más la organicidad.

Fuente: periódico Perfil, Argentina, noviembre 13/21

https://www.perfil.com/noticias/opinion/los-efectos-problematicos-de-las-soluciones-tecnocientificas-lineales.phtml">

por Ariel Pennisi, ensayista, editor (Red Editorial), docente (Unpaz, Undav), integrante del IDEF.

'La persistencia de la memoria', de Salvador Dalí, 1931.

Los asombrosos avances tecnológicos de nuestro tiempo generan una enorme variedad de reflexiones sobre los alcances naturales de nuestras capacidades innatas. Este artículo versa sobre una de esas capacidades, la memoria, ante los dispositivos externos para almacenar información. ¿Será que lo mismo ocurrirá con la experiencia?

La memoria, esa inquietante función cerebral que parecía exclusiva de algunos seres vivos, increíble en cuanto a su actividad, está adquiriendo otras formas de almacenamiento. Durante siglos, ejercitarla había sido parte fundamental para el perfeccionamiento de los saberes humanos. Sin embargo, a estas alturas de la historia, las formas de acumulación ya no sólo están depositadas en el cerebro, ahora contamos con dispositivos artificiales digitales con enormes capacidades de retención y procesamiento de datos. Así, el almacenamiento digital de información es la actual forma de memoria y, al mismo tiempo, una de las más inquietantes.

En la Antigüedad se considera que el inventor del arte de la memoria fue el poeta griego Simónides de Ceos, siglo IV aC, aunque esto pueda resultar controversial. La anécdota es que, luego de haber recitado un poema en una especie de banquete, tuvo que salir de aquel sitio. Una vez fuera se desplomó el techo del recinto, aplastando a todos los invitados. Fue tal el destrozo que los cadáveres quedaron irreconocibles. Pero Simónides, quien salió ileso, recordaba los lugares en los que habían estado sentados cada uno de ellos y, por eso, fue capaz de indicar a los familiares de los deudos cuáles eran sus muertos (Yates, 2005).

Para adquirir una buena memoria era indispensable lograr una disposición ordenada de imágenes, de situaciones o de los elementos que debían intervenir para esos propósitos, incluida la secuencialidad que involucra esta actividad cerebral. De manera que las sociedades sin papel, sin fotografías, sin grabadoras de ningún tipo, dependían de la memorización y la fortalecían con manuales o ejercicios repetitivos. Incluso, mucho tiempo antes de que se utilizara la escritura como principal forma de comunicación, el adiestramiento de la memoria era fundamental. De ahí que la retórica fuera considerada como una de las artes más representativas dentro de esa actividad. Mediante ella, se priorizaba el uso de lenguajes cifrados para almacenar la mayor cantidad de recuerdos, utilizando objetos que pudieran funcionar como depósitos de símbolos. Así, los discursos eran construidos mediante secuencias espaciales; se recurría a imágenes cautivadoras o capaces de perturbar al público mediante yuxtaposiciones de figuras dramáticas. Para lograrlo, el orador debía colocar las imágenes inquietantes en los distintos espacios de su esquema mental. A partir de eso, lograba trazar el recorrido en su mente e iba desplegando dichas etapas frente al público.

El no-lugar de la memoria

Más adelante, en la Edad Media, esta práctica también ocupó un lugar central, sobre todo impulsada por los escolásticos. Durante el Renacimiento, su uso estuvo relacionado con la imaginería medieval del conjunto del arte, junto a la arquitectura y los grandes monumentos literarios. Sin embargo, aun con todas aquellas actividades, incluyendo los innumerables ejercicios que han existido, nuestra memoria tiene fallas. Se equivoca. Olvida. Confunde. Agustín de Hipona decía que se puede recorrer la memoria como si de un laberinto se tratara. Pero, al intentar describirla o fundamentarla, descubría que era más compleja: “¿y por qué ando buscando el lugar en que moras, como si ahí dentro hubiese lugares? No hay lugar alguno. Vamos hacia adelante y hacia atrás y no hay lugar”. No hay en dónde situarla. Tampoco se puede explicar a sí misma. Es compleja.

Se dice, además, que el orador Marco Anneo Séneca era capaz de repetir dos mil nombres en el mismo orden en que se le habían dicho, incluida la capacidad de recitar grandes cantidades de versos invirtiendo su orden, es decir, del último al primero. La Ilíada, antes de ser escrita por Homero, era recitada de memoria. Previo a esta versión, existieron otras antes de la de este autor. También Don Quijote juega con los conceptos de memoria; las primeras palabras aluden al nombre de un lugar en específico, pero que al mismo tiempo el autor prefiere no recordar. Es, quizá, una desmemoria intencionada. Una especie de docta ignorantia a la manera de Nicolás de Cusa.

La pérdida de memoria del camino que lleva de regreso a casa también genera angustia. Como ejemplo está el cuento Hansel y Grettel, de los hermanos Grimm. Por su parte, Temístocles se negaba a aprender el arte de la memoria diciendo que él prefería el olvido y no el recuerdo.

El nuevo recinto de la memoria

De ese modo llegamos a nuestros tiempos, cuando pasamos de objetos de almacenamiento de conocimiento como la escritura, los grabados o los libros, a instrumentos digitales con enormes capacidades de procesamiento. La memoria externa. El ejemplo más destacado e inquietante dentro de este ámbito es el llamado GPT-3, que están perfeccionando cada vez más en el laboratorio Openai, en Estados Unidos, enfocado a la inteligencia artificial. Se trata de un sistema desarrollado a partir de 2020, y que tiene la capacidad de aprender, memorizar y utilizar el lenguaje humano. No sólo es capaz de escribir tweets y poemas, ahora realiza funciones más complejas a partir de datos previos.

Al inicio, los investigadores crearon al GPT-3 como parte de una propuesta tecnológica conocida como “modelo de lenguaje universal”. Su objetivo era desarrollar una red neuronal que sirviera para predecir la siguiente palabra a partir de analizar la secuencia de letras precedentes. Sin embargo, el prototipo ha superado las expectativas de los investigadores. Esta red neuronal artificial ya está siendo entrenada con grandes bases de datos; incluso puede escribir códigos para computadoras. Además, el GPT-3 realiza tareas para las cuales no había sido diseñado, todo sin cambiarle ningún código, sólo insertando algunos pocos ejemplos referentes a un nuevo tema. Para lograrlo, este sistema obtiene toda la información de los libros y publicaciones especializadas disponibles en millones de páginas de internet. De alguna manera, de ahí obtiene todo el conocimiento. Su memoria es toda la web.

Nosotros, los humanos, desconocemos la capacidad de nuestra mente. No sabemos cuánta cantidad de información podemos almacenar en ella. Y, sobre todo, ignoramos ese procedimiento natural con el que ella misma se desarrolla. En su obra El cerebro y el mito del Yo (2004), Rodolfo Llinás asegura que la función del cerebro, en términos generales, es la de generar la cognición y la emoción humana, a partir del registro sensorial del mundo externo y del estado corporal asistido por las neuronas. Mediante la síntesis de estas dos informaciones se logra la representación interna de la realidad externa y de nuestra corporalidad, mediando las respuestas motoras generadas frente a las demandas del medio.

Otros resultados científicos determinan que nuestro crecimiento cerebral significa que somos organismos prematuros, inmaduros, y que para madurar en lo físico y psicológico necesitamos de una infancia prolongada; es decir, estamos abiertos al aprendizaje y, debido a la plasticidad cerebral, podemos ser parte de todas las formas de experiencia durante toda la vida. Eso explica, de alguna manera, por qué en la Antigüedad y en el Renacimiento, junto con todas las culturas alrededor del mundo, se han admirado las proezas notables de la memoria.

El arte de la memoria

El conocimiento y la forma de preservarlo ha sido una preocupación de todos los tiempos. Desde aquellas comunidades remotas se ha trabajado con las bases materiales disponibles en el momento. Ahora, las formas de almacenamiento de información y conocimiento se extienden más allá de la memoria natural. Esto, sin duda, transformará la forma de ver y hacer toda posterior labor intelectual.

Lo sorprendente de nuestra memoria contemporánea, fluida, integrada, flexible en el manejo de información procesada, no se formó de inmediato. Se manifestó hace casi 60 mil años, cuando el ser humano fue capaz de generar la evolución cultural. Es el resultado de la mente del homo sapiens sapiens, que se ha venido fraguando desde hace más de 3.8 millones de años, de manera que la trama de la película Matrix, así como buena parte de la ciencia ficción, no son simples delirios creativos o imaginarios. Ya es posible el desarrollo e instalación de programas de aprendizaje. En algún momento de la historia podremos, quizá, aprender a partir de programas elaborados que contengan todas las instrucciones, todo sin necesidad de realizar ejercicios de repetición o de asimilación y reduciendo, además, el temor a equivocarnos.

En su obra Lo que las computadoras no pueden hacer (1979), Hubert Dreyfus decía que “el primer hombre en subir a un ár0bol podría decir que ha hecho un progreso tangible para acercarse a la luna”. Lo mismo puede anticiparse con los dispositivos actuales de almacenamiento digital. Son los principios de la memoria externa. O de otra inteligencia, tal vez superior a la nuestra. Con menos riesgo, quizá, de equivocarse. O con la posibilidad de superarnos; el comienzo de un ars memorativa artificial que competirá con la natura.

14 Nov 2021

Publicado enCultura
Crean nanotaxis capaces de llevar medicamento a las neuronas

Científicos israelíes y estadunidenses crearon innovadores nanotaxis capaces de transportar medicamento directamente a las neuronas del cerebro, informó el Instituto Tecnológico de Israel (Technion).

El nuevo método prepara el camino para el tratamiento de múltiples enfermedades neurodegenerativas, entre ellas, Alzheimer y Parkinson, así como para lesiones cerebrales traumáticas, añadió.

El método fue desarrollado en un trabajo encabezado por investigadores de Technion y del Hospital Metodista de Houston y publicado en la revista Advanced Science.

Los investigadores desarrollaron nanovesículas que imitan a la naturaleza y que funcionan como "vehículos" capaces de transportar medicamento y de dirigirse a neuronas específicas.

Estas nanovesículas son similares en su estructura básica a las células humanas, pero mucho más pequeñas, y tienen un diámetro de alrededor de una millonésima del ancho de un cabello.

La focalización de estas nanovesículas se logra incorporando proteínas derivadas de membranas celulares específicas en su superficie, explicaron los investigadores.De esta manera, son reconocidas y asimiladas por las células correctas.

Varios trastornos neurodegenerativos podrían tratarse si el medicamento o carga genética correctos, como el ARN mensajero, pudieran llevarse al cerebro, señaló el equipo.

En el caso de lesiones cerebrales traumáticas causadas por un accidente automovilístico o practicando deportes, por ejemplo, el envío de medicamentos antinflamatorios al cerebro podría evitar fallecimientos y discapacidades de largo plazo, añadieron.

El dispositivo que le colocaron a una mujer en la Universidad de California elimina los pensamientos negativos para prevenir la depresión.

Se lo pusieron a una mujer y hay reparos de otros científicos

Un grupo de científicos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF) desarrolló un dispositivo de “estimulación cerebral profunda” que “elimina” los pensamientos negativos con una estimulación eléctrica para prevenir la depresión.

Según especificaron en el estudio publicado recientemente en la revista científica Nature, se trata del primer caso en el mundo en demostrar quela estimulación altamente dirigida en un circuito cerebral específico que incluye patrones cerebrales depresivos podría ser ser una forma efectiva de tratamiento para la depresión severa, que afecta aproximadamente al 5 por ciento de los adultos en todo el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

“Hemos desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha manejado con éxito la depresión resistente al tratamiento de nuestra paciente al identificar y modular el circuito en su cerebro que está asociado de manera única con sus síntomas”, dijo Andrew Krystal, profesor de psiquiatría, miembro del Instituto Weill de Neurociencias de UCSF y uno de los científicos detrás del desarrollo del dispositivo en un comunicado de prensa.

El caso de Sarah

La investigación fue realizada a partir del caso de Sarah, una mujer de 38 años con depresión severa que había tenido pensamientos suicidas en 2016.

Sarah había experimentado con alrededor de 20 medicamentos para la depresión, meses en un programa diurno en un centro hospitalario, terapia electroconvulsiva y estimulación magnética transcraneal, entre otros tratamientos, pero sin resultados.

Hasta que llegó al laboratorio del grupo de investigadores de la UCSF, quienes  le implantaron en el cerebro un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, una especie de “marcapasos para el cerebro” calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando se presentan los síntomas de la depresión. Allí, descarga pulsaciones de estimulación eléctrica para evitarla.

Según el artículo publicado en Nature, 12 días después de implantar el dispositivo, el puntaje de Sarah en la escala estándar de depresión bajó de 33 a 14. Varios meses después cayó por debajo de 10, lo que significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

“El dispositivo ha mantenido mi depresión bajo control, me ha permitido volver a ser la mejor versión de mí misma y reconstruir una vida que vale la pena vivir”, contó Sarah.

“Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”

Andrew Krystal señaló: “Lo que creemos que está sucediendo en esta primera paciente es que algo en el entorno desencadena un proceso que provocaría un sentimiento negativo, el comienzo de lo que empeora su depresión. Lo detectamos antes de que se convierta en una depresión significativa y básicamente lo eliminamos”.

Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”, aseguró.

Por su parte, Katherine Scangos, psiquiatra y autora principal de la investigación, afirmó: “Pudimos brindar este tratamiento personalizado a un paciente con depresión y alivió sus síntomas, no hemos podido hacer este tipo de terapia personalizada anteriormente en psiquiatría”.

Scangos contó que en este momento hay dos pacientes más que forman parte del ensayo y el objetivo es incluir otros nueve más adelante. El tratamiento todavía no cuenta con la aprobación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, según sus siglas en inglés).

Las críticas

La implementación de este tratamiento ha recibido críticas porque modificar los pensamientos de un individuo, señalaron, implica un posible dilema ético.

Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, opinó Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia.

Gilbert afirmó que un dispositivo que detecta solo la actividad cerebral no captará el contexto del sentimiento. “Los sistemas invasivos automatizados implantados en el cerebro podrían intensificar constantemente su toma de decisiones y como resultado, podría comprometerlo a usted como agente de pensamiento libre”, advirtió.

18 de octubre de 2021

Video 3D mapa cerebral Harvard Google - El volumen H01: aproximadamente un milímetro cúbico de tejido cerebral humano capturado en 1,4 petabytes de imágenes (Youtube: Viren Jain)

Ingenieros especializados en inteligencia artificial publicaron un intrincado mapa de cada célula y conexión neuronal de un milímetro cúbico del cerebro humano

Un equipo de científicos de la prestigiosa universidad de Harvard y del gigante tecnológico Google acaba de crear un increíbel y fascinante mapa cerebral codificado por colores de casi 4.000 axones entrantes que se conectan a una sola neurona.

La región mapeada abarca las diversas capas y tipos de células de la corteza cerebral, una región de tejido cerebral asociada con la cognición de nivel superior, como el pensamiento, la planificación y el lenguaje. Según Google, es el mapa cerebral más grande con este nivel de detalle hasta la fecha, y está disponible gratuitamenteen línea.

Para hacer el mapa, los investigadores cortaron el tejido dividido en 5.300 secciones, cada una de 30 nanómetros de grosor, y las fotografiaron con un microscopio electrónico de barrido a una resolución de 4 nanómetros. Los 225 millones de imágenes resultantes se alinearon computacionalmente y se cosieron nuevamente en una representación digital en 3D de la región.

Asimismo, según detallaron los ingenieros especializados en inteligencia artificial, los algoritmos de aprendizaje automático segmentaron células individuales y clasificaron sinapsis, axones, dendritas, células y otras estructuras, y los humanos verificaron su trabajo. El equipo investigadortambién publicó un documento preimpreso sobre el mapa en el sitio de preimpresiones científicas bioArxiv.

 

Reconstrucción conectómica de petabytes de un volumen de neocorteza humana. Izquierda: pequeño subvolumen del conjunto de datos. Derecha: Un subgrafo de 5000 neuronas y conexiones excitadoras (verde) e inhibidoras (rojo) en el conjunto de datos. El gráfico completo (conectoma) sería demasiado denso para visualizarlo (Google/Harvard)
Reconstrucción conectómica de petabytes de un volumen de neocorteza humana. Izquierda: pequeño subvolumen del conjunto de datos. Derecha: Un subgrafo de 5000 neuronas y conexiones excitadoras (verde) e inhibidoras (rojo) en el conjunto de datos. El gráfico completo (conectoma) sería demasiado denso para visualizarlo (Google/Harvard)

 

En 2020, Google y el Campus de Investigación Janelia del Instituto Médico Howard Hughes fueron noticia cuando mapearon de manera similar una parte del cerebro de una mosca de la fruta. Ese mapa, en ese momento el más grande hasta ahora, cubría unas 25.000 neuronas y 20 millones de sinapsis. Además de apuntar al cerebro humano, en sí mismo notable. El nuevo mapa, presentado en estos días, incluye decenas de miles de neuronas y 130 millones de sinapsis. Ocupa 1,4 petabytes de espacio en disco.

En comparación, más de tres décadas de imágenes satelitales de la Tierra del programa Landsat de la NASA requieren 1.3 petabytes de almacenamiento. Las colecciones de imágenes cerebrales en las escalas más pequeñas son como “un mundo en un grano de arena”, dijo Clay Reid del Instituto Allen a Nature, citando a William Blake en referencia a un mapa anterior del cerebro del ratón.

Todo eso, sin embargo, es solo una millonésima parte del cerebro humano. Es decir, todavía faltan años para un mapa igualmente detallado de todo el asombroso órgano. Aun así, el trabajo muestra qué tan rápido se mueve el campo. Un mapa de esta escala y detalle hubiera sido inimaginable hace unas décadas.

 

Muchas células gliales aparecen "pegadas" a grandes células piramidales, y muchas aparecen justo al lado de los somas (Google/Harvard)
Muchas células gliales aparecen "pegadas" a grandes células piramidales, y muchas aparecen justo al lado de los somas (Google/Harvard)

 

En colaboración con el Laboratorio Lichtman de la Universidad de Harvard, el equipo investigador ahora publicó el conjunto de datos "H01", una representación de 1,4 petabytes de una pequeña muestra de tejido cerebral humano, junto con el documento complementario, “Un estudio conectómico de un fragmento de petaescala de humanos corteza cerebral“. Se obtuvieron imágenes de la muestra H01 a una resolución de 4 nm mediante microscopía electrónica de sección en serie, reconstruido y anotado mediante técnicas computacionales automatizadas, y analizado para obtener información preliminar sobre la estructura de la corteza humana.

El conjunto de datos comprende datos de imágenes que cubren aproximadamente un milímetro cúbico de tejido cerebral e incluye decenas de miles de neuronas reconstruidas, millones de fragmentos de neuronas, 130 millones de sinapsis anotadas, 104 células revisadas y muchas estructuras y anotaciones subcelulares adicionales, todo fácilmente accesible con la interfaz del navegador Neuroglancer H01 es hasta ahora la muestra más grande de tejido cerebral fotografiado y reconstruido con este nivel de detalle, en cualquier especie, y el primer estudio a gran escala de la conectividad sináptica en la corteza humana que abarca múltiples tipos de células en todas las capas de la corteza.. Los objetivos principales de este proyecto son producir un recurso novedoso para estudiar el cerebro humano y mejorar y escalar las tecnologías de conectómica subyacentes.

¿Qué es la corteza humana?

La corteza cerebral es la capa superficial delgada del cerebro que se encuentra en los animales vertebrados y que ha evolucionado más recientemente, mostrando la mayor variación de tamaño entre los diferentes mamíferos (es especialmente grande en los humanos). Cada parte de la corteza cerebral tiene seis capas, con diferentes tipos de células nerviosas (p. Ej., Espinosas estrelladas) en cada capa. La corteza cerebral juega un papel crucial en la mayoría de las funciones cognitivas de nivel superior, como el pensamiento, la memoria, la planificación, la percepción, el lenguaje y la atención. Aunque ha habido algunos avances en la comprensión de la organización macroscópica de este tejido tan complicado, su organización a nivel de las células nerviosas individuales y sus sinapsis interconectadas es en gran parte desconocida.

 

Axón verticilo - Axón en espiral único que produce múltiples floretes y sinapsis en el soma y los ejes dendríticos de las neuronas (Google/Harvard)
Axón verticilo - Axón en espiral único que produce múltiples floretes y sinapsis en el soma y los ejes dendríticos de las neuronas (Google/Harvard)

 

Cómo mapearon el cerebro

El estudio de los circuitos celulares del cerebro se conoce como conectómica. Obtener el conectoma humano, o el diagrama de cableado de todo el cerebro, es un disparate similar al genoma humano. Y al igual que el genoma humano, al principio parecía una hazaña imposible.

Los únicos conectomas completos son para criaturas simples: el gusano nematodo ( C. elegans ) y la larva de una criatura marina llamada C. intestinalis . Hay una muy buena razón para ello. Hasta hace poco, el proceso de mapeo consumía mucho tiempo y era costoso.

Los investigadores que mapearon C. elegans en la década de 1980 utilizaron una cámara de película conectada a un microscopio electrónico para obtener imágenes de cortes del gusano, luego reconstruyeron las neuronas y las conexiones sinápticas a mano , como un rompecabezas tridimensional tremendamente difícil. C. elegans tiene solo 302 neuronas y aproximadamente 7.000 sinapsis, pero el borrador de su conectoma tomó 15 años, y un borrador final tomó otros 20. Claramente, este enfoque no escalaría.

¿Qué ha cambiado en estos años? En resumen, automatización. En estos días, las imágenes en sí mismas son, por supuesto, digitales. Un proceso conocido como fresado con haz de iones enfocado reduce cada corte de tejido unos pocos nanómetros a la vez. Después de que se vaporiza una capa, un microscopio electrónico toma imágenes de la capa recién expuesta. Luego, el haz de iones corta la capa de la imagen y la siguiente, hasta que todo lo que queda del corte de tejido es una copia digital de resolución nanométrica. Está muy lejos de los días de Kodachrome.

 

Interneuronas L2 - Una selección de todas las interneuronas L2 que tienen más de 800 sinapsis excitadoras entrantes (Google/Harvard)
Interneuronas L2 - Una selección de todas las interneuronas L2 que tienen más de 800 sinapsis excitadoras entrantes (Google/Harvard)

 

Pero quizás la mejora más dramática es lo que sucede después de que los científicos completan ese montón de imágenes.

En lugar de ensamblarlos a mano, los algoritmos se hacen cargo. Su primer trabajo es ordenar los cortes con imágenes. Luego hacen algo imposible hasta la última década. Alinean las imágenes exactamente, trazando el camino de las células y las sinapsis entre ellas y, por lo tanto, construyen un modelo 3D. Los seres humanos todavía revisan los resultados, pero ya no hacen lo más difícil. Incluso la corrección de pruebas se puede refinar. El renombrado neurocientífico y defensor de la conectómica Sebastian Seung, por ejemplo, creó un juego llamado Eyewire, donde miles de voluntarios revisan las estructuras.

Es realmente hermoso de ver”, dijo a Nature en 2019 Jeff Lichtman, de Harvard, cuyo laboratorio colaboró con Google en el nuevo mapa. Los programas pueden rastrear neuronas más rápido de lo que el equipo puede producir datos de imágenes, dijo. “No podemos seguirles el ritmo. Ese es un gran lugar para estar“.

Seunge explicó que las personas son su conectoma. “Reconstruye las conexiones y reconstruye la mente misma: recuerdos, experiencia y personalidad”, precisó, en una charla TED de 2010.

 

Vasos sanguíneos - Vasculatura dentro del tejido renderizado en 3D (Google/Harvard)
Vasos sanguíneos - Vasculatura dentro del tejido renderizado en 3D (Google/Harvard)

 

Pero la conectómica no ha estado libre de controversias a lo largo de los años. No todo el mundo cree que el mapeo del conectoma a este nivel de detalle sea necesario para una comprensión profunda del cerebro. Y, especialmente en el pasado anterior y más artesanal del campo, a los investigadores les preocupaba que la escala de recursos requeridos simplemente no arrojará resultados comparativamente valiosos, u oportunos.

No necesito conocer los detalles precisos del cableado de cada célula y cada sinapsis en cada uno de esos cerebros”, expresó el científico Anthony Movshon en 2019. “Lo que necesito saber, en cambio, son los principios organizacionales que los unen”. Estos, cree Movshon, probablemente se pueden inferir a partir de observaciones a resoluciones más bajas.

Además, una instantánea estática de las conexiones físicas del cerebro no explica necesariamente cómo se utilizan esas conexiones en la práctica.

Un conectoma es necesario, pero no suficiente”, han dicho algunos científicos a lo largo de los años. De hecho, puede ser en la combinación de mapas cerebrales, incluidos los mapas funcionales de nivel superior que rastrean las señales que fluyen a través de las redes neuronales en respuesta a los estímulos, que el funcionamiento interno del cerebro se ilumine con el más nítido detalle.

Aun así, el conectoma de C. elegans ha demostrado ser un pilar fundamental para la neurociencia a lo largo de los años. Y la velocidad cada vez mayor del mapeo está comenzando a sugerir objetivos que alguna vez parecieron poco prácticos, en realidad pueden estar al alcance en las próximas décadas.

 

Interacción de dendritas trepadoras - Dos dendritas de axones separados que corren en paralelo, uno al lado del otro (Google/Harvard)
Interacción de dendritas trepadoras - Dos dendritas de axones separados que corren en paralelo, uno al lado del otro (Google/Harvard)

 

Seung cree que cuando comenzó, estimó que le tomaría un millón de años a una persona rastrear manualmente todas las conexiones en un milímetro cúbico de corteza humana. El cerebro entero, infirió además, tomaría el orden de un billón de años. Es por eso que la automatización y los algoritmos han sido tan cruciales para el campo.

Gerry Rubin, biólogo americano especializado en genomas y genética, expresó que él y su equipo han supervisado un aumento de 1000 veces en la velocidad de mapeo desde que comenzaron a trabajar en el conectoma de la mosca de la fruta en 2008. El conectoma completo, cuya primera parte se completó el año pasado, podría llegar en 2022.

Otros grupos están trabajando en otros animales, como los pulpos, y dicen que comparar cómo se conectan las diferentes formas de inteligencia puede resultar un terreno particularmente rico para el descubrimiento.

El conectoma completo de un ratón, un proyecto que ya está en marcha, puede seguir a la mosca de la fruta a finales de la década. Rubin estima que pasar del ratón al ser humano necesitaría otro millón de veces más en la velocidad del mapeo. Pero señala el aumento de un billón de veces en la velocidad de secuenciación del ADN desde 1973 para demostrar que mejoras técnicas tan dramáticas no tienen precedentes.

El genoma también puede ser una comparación adecuada de otra manera. Incluso después de secuenciar el primer genoma humano, se han necesitado muchos años para escalar la genómica hasta el punto de que podamos realizar más plenamente su potencial. Quizás ocurra lo mismo con la conectómica.

 

Neurona con dos axones - Ambos hacen sinapsis salientes dentro del volumen (Google/Oxford)
Neurona con dos axones - Ambos hacen sinapsis salientes dentro del volumen (Google/Oxford)

 

Incluso cuando la tecnología abre nuevas puertas, puede llevar tiempo comprender y hacer uso de todo lo que tiene para ofrecer.

Creo que la gente estaba impaciente por lo que los conectomas proporcionarían”, opinó Joshua Vogelstein, cofundador del Open Connetome Project, el año pasado. “La cantidad de tiempo que transcurre entre la siembra de una buena tecnología y la práctica científica real utilizando esa tecnología suele ser de aproximadamente 15 años. Ahora han pasado 15 años y podemos empezar a hacer ciencia“.

Los defensores esperan que los mapas cerebrales proporcionen nuevos conocimientos sobre cómo funciona el cerebro, desde el pensamiento hasta las emociones y la memoria, y cómo diagnosticar y tratar mejor los trastornos cerebrales. Otros, entre ellos Google sin duda, esperan obtener información que pueda conducir a una informática más eficiente (el cerebro es asombroso a este respecto) y una poderosa inteligencia artificial.

No se sabe exactamente qué encontrarán los científicos a medida que, neurona por sinapsis, mapeen el funcionamiento interno de nuestras mentes, pero parece que esperan algunos grandes descubrimientos.

Un teléfono inteligente muestra una onda de audio. — Thomas Samson / AFP

La posibilidad de avivar el 'tempo' de reproducción en plataformas y aplicaciones abre el debate sobre si somos capaces de disfrutar y comprender a una velocidad mayor.

 En pro de la eficiencia (casi) todo vale. Corren tiempos efímeros, de timelines vertiginosos y novedades semanales. La producción audiovisual no cesa, vivimos insertos en la dictadura de lo inédito, atados a un buen puñado de estímulos que nos hacen desear, consumir, y si me apuran vivir, a un ritmo que no es del todo humano.

La enésima vuelta de tuerca llega en forma de acelere. Si no hay tiempo material para disfrutar de todo lo que la industria del entretenimiento nos tiene preparado, aceleremos los contenidos para que sean deglutidos en menos tiempo. Versión distópica del cebado forzoso del ganso para la obtención del foie gras pero con la industria cultural y nosotros, su audiencia, como protagonistas. 

La reciente incorporación por parte de WhatsApp de una doble velocidad –1,5x y 2x– en la reproducción de sus mensajes de audio abre de nuevo el debate sobre si no estaremos yendo demasiado rápido. La posibilidad de escuchar a un amigo o pariente cercano explicar algún pormenor con vocecilla de pitufo espídico puede resultar gracioso, incluso útil si el susodicho tiende a la digresión o al circunloquio, pero lo que es obvio es que da muestras de que algo no va del todo bien.

Para Molo (Manuel) Cebrián, al frente del exitoso podcast de psicología Entiende tu mente, tiene que ver con nuestra "ansia maximizadora". "Queremos sacarle el máximo rendimiento a todo y en el menor tiempo posible, vivimos en una sociedad ansiosa de más contenidos y de más información", explica Cebrián. Un ansia que nos convierte en infatigables corredores de fondo, incapaces de llegar a meta, bien porque no existe, o bien porque nos la van moviendo a cada paso.

"Esa necesidad de estar conectados con lo de fuera tiene una contrapartida clara, y es que nos desconectamos de lo de dentro, de nosotros mismos. Sabemos cómo está la bolsa, qué ha ocurrido en China y qué se cuece en los diferentes grupos de WhatsApp que mantenemos con nuestros amigos, pero no nos preguntamos si estamos alegres o tristes, o si nos gusta nuestro trabajo", lamenta Mol. 

La oralidad manda

Y en esa vorágine los estímulos son muy importantes. La rueda debe girar y girar a expensas de nuestra salud mental. El paso de lo escrito, incluso de lo visual, a lo oral es un hecho. En los últimos cinco años han ido brotando ideas y apuestas que priorizan lo escuchado: Clubhouse es, en esencia, una red social de audio, Twitter acaba de incorporar sus Spaces, donde los usuarios pueden hablar a sus seguidores, Facebook ha anunciado la incorporación de Soundbites, una suerte de Tik Tok pero sin imágenes. Por no hablar del boom de los podcast y de la progresiva consolidación de los audiolibros. Lo oral manda. 

semejante parloteo. Es por ello que la posibilidad de incorporar una segunda marcha a las reproducciones tiene visos de haber venido para quedarse. ¿Podemos asumir semejante atropello verbal?, ¿puede nuestro cerebro soportar la locuacidad diarréica que propone la industria?, ¿podremos algún día conmovernos con un orador cuya prosodia se asemeja a la del Pato Donald rebozado en farlopa?

Hay dudas al respecto. Pablo Romero, periodista experto en tecnología y Premio Ondas 2018 por su podcast Las tres muertes de mi padre, lo tiene claro: "Creo que puede ser útil para un contenido puramente informativo, pero si lo que buscas es deleitarte con una historia, gozar de una sonoridad determinada, dejarte llevar por un guion trabajado, no es la herramienta adecuada porque no es capaz de transmitir un sentimiento determinado".

Quizá ahí esté la clave. En discernir entre oralidades. O mejor, en tener en cuenta la funcionalidad de dichas oralidades antes de proceder al rebobinado. No es lo mismo escuchar la dramatización de Don Juan Tenorio al doble de velocidad, que escuchar el soliloquio acelerado de una madre explicando los pasos a seguir para alcanzar la consistencia óptima de una tortilla de patatas. 

Diego Redolar, investigador del grupo Cognitive Neurolab de la Universitat Oberta de Catalunya, incide en la misma discriminación que plantea Romero pero desde la neurociencia. "Nuestro cerebro, para llegar a lo que la otra persona quiere expresar, utiliza diferentes redes neuronales, una que se centra en el contenido del mensaje y otra que nos aporta la información emocional", explica el profesor.

Como ya intuirán, una reproducción por encima de lo habitual merma la capacidad del cerebro de recopilar esa "otra información", esencial para complementar lo que es el puro relato de los hechos. "Estaríamos renunciando a la prosodia, y sin ella nuestro cerebro no puede saber qué siente la otra persona, la intencionalidad de sus palabras, el contenido emocional... ¿cuál es el límite? A poco que aumentes la velocidad, ya la estás perdiendo".

02/06/2021 22:33

Por Juan Losa@jotalosa

Publicado enSociedad
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