Domingo, 29 Junio 2014 06:37

Música en Maracaná, toca Colombia

Música en Maracaná, toca Colombia

Hay en Brasil una selección llamada Colombia que juega como los ángeles, fresca, divertida y armónica, dulce y nada empalagosa, venenosa cuando ataca, tensa cuando defiende, deliciosa con la pelota, nueva reina de Maracaná. No hay duda de que es la heredera de aquella generación que tenía que conquistar Estados Unidos después de causar admiración en Italia. La Colombia de Pékerman eliminó con una pulcritud sobrecogedora a la pendenciera Uruguay. El partido fue un juego de niños para la jovial y creativa Colombia del excelso James Rodríguez.


Tiene Colombia un equipo estupendo y de momento el jugador de la Copa. James está hoy por encima de Messi y Neymar. No solo porque ha marcado más goles sino porque la mayoría de sus cinco tantos han sido obras de arte, sobre todo los dos de Maracaná. El 1-0 sirvió para certificar la calidad del propio James y el 2-0 definió la soberbia actuación global colombiana, el sentido de equipo, la fluidez del juego, la música del fútbol, la capacidad para visualizar el partido y encontrar la rendija para meter el pase y el gol. El balón silba en Colombia.
Uruguay quedó más retratada que nunca ante Colombia. Los charrúas defienden que no necesitan la pelota. Juegan con uñas y dient

es, sobre todo si se trata de derrotar a un campeón del mundo, sea Inglaterra o Italia, o hay que conquistar un estadio mítico como Maracaná contra Brasil. La garra celeste aumenta en proporción al reto que se le presenta, de manera que pierde grandeza si se enfrenta a un rival aparentemente menor. Así pasó contra Colombia. La salida de Luis Suárez ha sido terminal.


Colombia en cambio es un encanto de equipo, admirable por cómo se maneja con la pelota y se organiza sin ningún ruido, tan silenciosa que incluso se escucha el toque-toque de sus delicados centrocampistas, jugadores excelentes como Cuadrado y James. Ambos se arrancan desde el regate, sus conducciones son suaves y desequilibrantes porque eliminan a rivales, y sus pases resultan directos y precisos para los delanteros.


Cuadrado se arrancó muy artista y arrebatador por las dos bandas, tanto que los falsos laterales charrúas le dejaron una marca en cada jugada, la manera más disuasoria de defender la cancha propia, y más en Maracaná. Los uruguayos utilizan por igual los hombros que los codos, las rodillas que las piernas, la cabeza que las muelas, irreductibles en el cuerpo a cuerpo, intimidadores para detener a Colombia. Los colombianos en cambio se valen de su carrocería para armar la pierna y tirar a gol como sucedió en el tiro monumental de James Rodríguez.


El volante del Mónaco recibió la pelota de la cabeza de Abel Aguilar. Nadie miraba a la portería de Muslera salvo James Rodríguez. Aunque estaba de espaldas al marco, acunó el balón en su pecho con un control orientado soberbio, su tronco fue girando al tiempo que rodaba al cuero, para quedar frente al guardameta y clavar sin parar un zurdazo a la base del larguero de Uruguay. La bola dio en la base del travesaño, botó superada la línea de meta y se coló de manera majestuosa ante el asombro de Maracaná. James había decidido tirar antes de recibir de Aguilar.


Los movimientos del mediapunta colombiano delataron que tenía el gol ya en la cabeza antes de chutar contra Muslera. Los gestos técnicos de los muchachos de Pékerman contrastaban con el coraje de los guerreros de Tabárez. A un lado se tiraban caños y paredes, se escondía y exhibía el balón, se ganaba el campo con el fútbol y al otro por contra se defendía la cancha y se reventaba el cuero, a la espera de una jugada episódica, de un córner o una falta, de un error de la zaga contraria, redoblaba con el apoyo de La Roca Sánchez y esponjada por las salidas de Zúñiga.


Al rescate de Uruguay acudió por un momento Cavani, obligado a jugar por dos ante la ausencia de Luis Suárez, fuera de forma Forlán. Cavani no alcanzó la pelota en un tiro de González en la única ocasión clara de Uruguay. La acción quedó hasta ridícula si se compara con la jugada del 2-0 de Colombia. Cuadrado comenzó la jugada en la derecha con un excelente toque y la acabó con una asistencia de cabeza para la llegada del infalible James. La pelota fue de costado a costado, bien tocada por Jackson, mejor centrada por Armero, rematada por James.


El golazo desquició a Uruguay, que ni con los cambios dio con la manera de entrar en el partido, manejado por Colombia, resguardada en Ospina. Colombia se hace querer no solo por cómo ataca sino también por la manera en que se defiende, con calma, sin estridencias, de forma natural, apoyada en la técnica de sus futbolistas fibrosos y explosivos. Tienen mucha cintura los juncos de Pékerman, invicto en la Copa del Mundo. Colombia no podía tener mejor regalo para celebrar su histórico pase a los cuartos por primera vez en su vida que enfrentarse a Brasil.
Brasil-Colombia, la sociedad James Rodríguez-Cuadrado contra la soledad de Neymar, violines contra tambores, todavía suena la música de los cafeteros en Maracaná. Los muchachos de Pékerman no solo juegan bien como los de Maturana sino que además ganan con goles magistrales de James Rodríguez, el nuevo ídolo del país de Higuita y Valderrama, y de la cumbia auténtica del fútbol.

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Protestas antimundial en Brasil alcanzan a la verdeamarela

Alrededor de 200 profesores en huelga rodearon el hotel de Río de Janeiro donde se alojaron los futbolistas convocados por el seleccionador Luiz Felipe Scolari, gritando consignas en demanda de más inversiones en educación y en protesta contra los millonarios gastos públicos para preparar el país para el Mundial.


¡No va a haber Copa!, gritaban los manifestantes, que llegaron a abuchear a los jugadores brasileños cuando salieron del hotel en autobús rumbo a la concentración de Granja Comary, en la ciudad serrana de Teresópolis, que será el hogar de la verdeamarela durante el Mundial.
¡No me interesa la Copa! ¡Quiero más dinero para la salud y la educación!, coreaban algunos con narices de payaso.


El autobús estuvo bloqueado por los manifestantes por un momento y al cabo de una media hora pudo finalmente partir escoltado por la policía hacia el centro de entrenamiento.


Los manifestantes intentaron bloquear nuevamente el paso del autobús en la carretera cercana al aeropuerto, pero éste se desvió de último momento, aceleró y pudo esquivarlos.


Las protestas se repitieron en la llegada de la verdeamarela a Teresópolis, donde la fuerte protección policial no impidió la exigencia de otorgar más presupuesto a la enseñanza.


Los maestros valen más que Neymar, decía uno de los carteles exhibidos por el grupo, que incluía a estudiantes y a militantes de partidos políticos de izquierda.


El gobierno dice que invierte mucho más en educación que en el Mundial, pero no podemos comparar las dos cosas, porque salud y educación son permanentes, y la Copa dura un mes, expresó uno de los líderes de los manifestantes en declaraciones a la edición electrónica del diario O Estado de Sao Paulo.


Los profesores de la red de enseñanza pública del estado de Río de Janeiro están en huelga desde el 12 de mayo, en reclamo de un aumento de 20 por ciento para todos los trabajadores de la educación municipales y estatales. Al acercarse el Mundial, varios sectores han entrado en paro.


La hostilidad de la población hacia el Mundial también se reflejó en la actitud de un joven habitante de Teresópolis, quien incendió recientemente una réplica de la Copa del Mundo elaborada por artistas locales e instalada en la entrada de la ciudad para saludar a la verdeamarela.


La presencia de los grupos antimundial llevó a las autoridades a armar un fuerte esquema de seguridad para proteger a los jugadores en Granja Comary, modernizada y reformada a un costo de 15 millones de reales (unos 6.75 millones de dólares), financiados por la Confederación Brasileña de Futbol (CBF).


Según se informó, 74 agentes vigilarán todos los accesos al lugar donde se concentra la selección brasileña, el elegante barrio Comary, ubicado cerca de la entrada de la ciudad de 167 mil habitantes.


Scolari advirtió que el trabajo de preparación se realizará en total aislamiento, y que no se permitirá el acceso de aficionados a los entrenamientos en Granja Comary, que sólo podrán ser seguidos por la legión de más de mil 500 periodistas acreditados.


Por otra parte, el técnico aseguró que las protestas que sacuden Brasil desde junio del año pasado no afectan a sus pupilos.


Ellos no prestan atención a eso, aseveró Felipao, quien destacó que el equipo no es responsable de la precaria situación de los servicios públicos y de la infraestructura en Brasil.


El que tiene que construir carreteras no es el futbolista, tampoco la CBF, sino el gobierno. Nosotros sólo tenemos que explicar que la función de ellos es jugar a la pelota, agregó.


El coordinador técnico, Carlos Alberto Parreira, minimizó las protestas, pues aseguró que en cuanto comience el Mundial el pueblo apoyará al equipo.


Tengo absoluta certeza que la selección es un patrimonio cultural y deportivo del pueblo brasileño, que la apoyará durante el torneo, afirmó.

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Miércoles, 23 Abril 2014 09:24

¿Un nuevo ballet azul?

¿Un nuevo ballet azul?

Dice Jorge Valdano que “una de las grandes injusticias del fútbol es que lo último aplasta todo lo anterior”. Eso es parcialmente cierto, aunque ha quedado demostrado en el último lustro que el futuro del fútbol está en volver al pasado, a sus raíces, las que constituyen su esencia. Expresión clara de esto, el Barcelona de Pep Guardiola que en un mismo equipo consiguió sintetizar diversas escuelas de la historia del fútbol. Entonces, en un equipo la presión y el achique de la herencia férrea italiana, el fútbol total y dinámico de los soñadores holandeses, la gambeta, el engaño y la viveza en el Río de la Plata, la alegría y los pulmones del juego lateral de los brasileros, etc.

 

Sin lugar a duda, el equipo catalán, el mismo que conquistó al espectador a partir de la rara coincidencia del buen juego y el triunfo en los campeonatos, marcó un hito en la historia de este deporte sin necesidad de aplastar lo antiguo, sino, y por el contrario, traduciéndolo al tiempo presente, dándole un nuevo significado a aquellas raíces.

 

Tal vez en Colombia pueda llegar a observarse un proceso similar con la experiencia de Juan Manuel Lillo, director técnico de Millonarios. Lillo va en camino de proponer una nueva forma de ver y vivir el juego, guardando proporciones con el ejemplo Guardiola, pero no ya solamente para el equipo bogotano, sino para la totalidad del fútbol en nuestro país. Y no es arbitrario decirlo, pues el fútbol en Colombia no cambia su modo de entenderse desde hace más de tres décadas, lo que no significa que su práctica no sea distinta, quizás sí, sino porque no se piensa distinto y no se “vive” plenamente si a su lado no está el sufrimiento, es decir, no aspira a ser más de lo que actualmente es.

 

Desde los años setenta, cuando llegaron a Colombia Osvaldo Zubeldía y Miguel Ángel “el Zurdo” López –argentinos– el fútbol colombiano ha tenido una línea trazada bastante clara, sin modificaciones. La filosofía de juego desde entonces construida tiene sustento en dos columnas vertebrales: el entrenamiento físico de alto rigor –jugadores con una centrada formación atlética–, y el resultado como el momento definitivo del juego. Fútbol, en definitiva, maniqueo, éxito o fracaso. Así, lo único que se ha acercado a un intento de transformación fue el ciclo de Francisco Maturana que intentó promover el buen juego con el protagonismo del balón, aunque con esquemas de entrenamiento y cultura similares a los ya existentes.

 

¡El jugador piensa!

 

Entonces, ¿qué hace distinto a Lillo? Él mismo lo ha dicho: “no arriesgarse es lo más arriesgado, así que para evitar riesgos arriesgaré”. La franqueza de la frase define completamente la apuesta del técnico español, que tiene una visión del fútbol diametralmente opuesta a la existente. En su filosofía no existe entrenamiento en que el balón no esté presente, el trabajo físico es secundario, y el jugador deja de ser tuerca en un engranaje táctico y defensivo para ser quien es, quien puede arriesgarse a ser, con libertad de imaginación, de pensamiento; con la posibilidad de soñar. ¡El jugador piensa! Y esta manera de estimular al jugador tiene como objeto hacer simple lo más complejo: la toma de decisión en el momento de alta intensidad, que no es más que jugar bien, sencillo, porque vale la pena y es posible hacerlo. Esto, siendo una mera enunciación, ya significa un cambio cualitativo en la forma en que se entiende el juego.

 

Así, la visión de juego de Lillo pretende aunar una cultura futbolística de buena técnica, característica del jugador colombiano, con algo que aún no tienen a causa del fútbol moderno y carcelario: la libertad, cercada por los entrenadores en Colombia, que han acostumbrado al jugador a limitarse a una forma de jugar “goda”, donde reina la táctica y los esquemas que se hacen pesadilla para el hombre quien busca crear y vivir; entonces, los buenos jugadores quedan condenados a correr y pensar e imaginar se vuelven dos palabras que se quitan del lenguaje del jugador. Ahora, el jugador habla cuando corre y se tira al suelo y golpea y alega.

 

Es por esto que no es arriesgado decir que el ciclo Lillo puede implicar para el fútbol colombiano el revolcón, al que se negó por tantos años. Es la posibilidad de que lo antiguo tenga nuevamente vigencia y el equipo embajador vuelva a ser el ballet azul de Di Stéfano, Pedernera y Rossi, los argentinos, aunque ahora sus nombres sean Candelo, Moreno y Vásquez, los colombianos. Así, lo último será memoria de todo lo anterior y lo anterior será el fuego que catalice lo novedoso, sin injusticia alguna a pesar de Valdano.

 

Incluso en el barrio…

 

Algo debe quedar claro, y es que no podrá reducirse el alcance de la propuesta Lillo a la práctica antagónica del fútbol colombiano: éxito o fracaso. Su transformación hace parte de modificar la esencia del juego, entendiendo que la historia no se construye simplemente a partir del triunfo sino también de la creación pausada de una filosofía que seduzca, que implique jugar bien, aunque no siempre se gane. No importa, pero jugar bien. Que el hincha tenga el deleite de disfrutar del taco, del “túnel”, de la pared, del gol como pase a la red; en definitiva, que el hincha se haga espectador y que el fútbol nazca también desde la tribuna. Arriesgarse a la alegría de hacer el gol y no reducirse a la miseria de no recibirlo. Eso es Lillo y eso es el buen fútbol. Dice Ángel Cappa: “No es que no me importe el triunfo, sí me importa mucho, en el barrio también, pero ahí se elegía al jugador que mejor jugaba porque te iba a ayudar a ganar”.

 

 


 

 

Recuadro 1

 

Los grandes comandan

 

El fútbol profesional colombiano llega a la recta final del primer ciclo 2014. Los resultados no arrojan sorpresas, pero sí refuerzan constantes que es importante destacar.

 

Sin sorpresas. Luego de disputadas quince fechas de la Liga Postobón 2014-1, resalta una vez más la constante de los últimos torneos del fútbol profesional en Colombia: el liderato de los equipos más reconocidos: Atlético Nacional y Millonarios. Le siguen el Junior y Santa Fe, otros dos de los equipos tradicionales del fútbol local. El resto del pelotón lo cierran Once Caldas, Itagüí, Envigado y Boyacá Chicó.

 

Con 30 puntos, el equipo de Medellín y el de Bogotá lideran el campeonato, siendo Nacional quien ocupa el primer lugar por una mejor diferencia de gol (29 marcados y 16 recibidos, hasta la fecha), con relación a Millonarios (23 goles marcados y 11 recibidos). Cada uno de estos equipos cuenta con nueve partidos ganados, tres empatados y tres perdidos, lo que resalta la paridad con que marcha la vanguardia del torneo. Más atrás, Junior cuenta con 27 puntos conseguidos producto de ocho victorias, tres empates y cuatro derrotas; Santa Fe, por su lado, cuenta con 25 puntos producto de siete victorias, cinco empates y tres derrotas, que lo dejan en el cuarto lugar de la tabla. Hasta ahí, puede decirse, se encuentran los equipos virtualmente clasificados a la serie de play-off que definirá el campeón de este torneo.

 

A falta de tres partidos por jugar para cerrar el primer ciclo del fútbol profesional nacional, siete son los equipos que pelean por conseguir tres plazas que les permitan entrar en la recta final del torneo y disputar el título. Once Caldas, con 25 puntos es el mejor perfilado para conseguir un pasaje a las finales del torneo; le siguen Itagüí, con 23 puntos y Envigado con 22: Boyacá Chicó, Equidad y Alianza Petrolera con 21; finalmente, Deportivo Pasto con 20, es el equipo con mayor riesgo de quedarse por fuera de esta disputa.

 

 

De esta manera, y con estos resultados, las llamadas sorpresas o ascenso relámpago de equipos chicos, brilla por su ausencia. Los equipos grandes y más tradicionales, que además son quienes cuentan con mejor presupuesto, vuelven a imponerse.

 

¿Y el fútbol qué?

 

Sin lugar a dudas, lo más relevante del campeonato de este primer semestre, es la continuidad en el juego y el resultado de Atlético Nacional que hace más de un año, con sus resultados, demuestra que es el mejor equipo de Colombia. Esto ha quedado reconfirmado con creces a partir de conseguir todos los campeonatos locales que disputó durante 2013, dilucidando un buen juego y constancia; lo que a su vez demuestra que es posible sostener procesos como el de Juan Carlos Osorio, que tardó un tiempo importante en consolidar un equipo capaz de ser protagonista indiscutido en cada campeonato nacional.

 

Asimismo, Millonarios de Bogotá, que tuvo un cambio administrativo y deportivo importante, incorporó a Juan Manuel Lillo a la dirección técnica y apostó por un proyecto diferente. Hasta el momento los resultados demuestran el acierto de la decisión tomada y ahora mismo el equipo capitalino es quizá quien mejor está jugando: los números lo respaldan. Si bien es un proyecto que apenas nace, se observa un equipo armonioso con su hinchada, que lo alienta con ahínco pues está identificada con la forma de dirigir del técnico español.

 

Por su parte, el caso de Santa Fe es, por decir lo menos, curioso. El cuadro albirrojo, que ni bien hace un año era el equipo ejemplo para el fútbol colombiano, sufre un bajón abrupto en su rendimiento, si bien no ha tenido a nivel local grandes tropiezos cuando de resultados se habla, pues sigue manteniéndose en posiciones privilegiadas. El equipo de Wilson Gutiérrez perdió la solidez que lo caracterizó durante el 2012, cuando consiguió su séptimo título tras 37 años de sequía, e incluso durante el 2013, cuando llegó en el primer semestre a otra final futbolera.

 

De esta manera, en términos generales, puede decirse que los resultados premian a aquellos equipos que se atreven a jugar bien, proponiendo durante sus partidos. Mención especial merecen el Once Caldas y el Deportivo Pasto, dirigidos por Flabio Torres y Jorge Luis Bernal, respectivamente, que aunque aún no están clasificados se atreven a jugar un fútbol interesante, característico de la “escuela ibaguereña” de entrenadores. Esto, mirado de cara al cuadro del torneo final será interesante, pues en tal ciclo veremos equipos dispuestos a arriesgar y desplegar un fútbol atractivo, donde se procurará protagonismo, con lo cual el beneficiado será el espectador.

 

 


 

 

Recuadro 2

 

A la fecha, de los 18 equipos que componen la liga de fútbol profesional de primera división, han sido cesados de sus cargos siete técnicos. De los siete equipos que decidieron despedir a su respectivo entrenador cinco de ellos conforman el sótano de la tabla (Universidad Autónoma, Deportivo Cali, Fortaleza, Deportivo Independiente Medellín y Patriotas), demostrándose con ello que en la mayoría de los casos tal decisión no es garantía de cambio en los resultados y, contrario a lo esperado, sí conlleva una profundización en los problemas deportivos de los clubes. Los otros dos equipos que cesaron a su entrenador son Alianza Petrolera y Junior, y puede decirse que su rendimiento ha mejorado con respecto al proceso anterior.

 

 Directores técnicos cesados de sus cargos

 

Equipo

Director

Patriotas

Julio Avelino Comesaña

Alianza Petrolera

Guillermo Berrio

Deportivo Independiente Medellín

Pedro Sarmiento

Deportivo Cali

Leonel Álvarez

Fortaleza

Hernán Pacheco

Junior de Barranquilla

Miguel Ángel López

Uniautónoma

José Rodríguez

 

 

 

 


 

 

Recuadro 3

 

Juan Manuel Lillo Díez (Tolosa, Guipúzcoa; España, 3/11/1965) es entrenador y teórico de fútbol.

 

A lo largo de su carrera entrenó a varios equipos en la Primera División de España: UD Salamanca, Real Sociedad, Real Oviedo, UD Almería, CD Tenerife y Real Zaragoza. También entrenó al Dorados de Sinaloa en la Primera División de México.

 

Es recordado principalmente por haber logrado ascender a la UD Salamanca en dos temporadas consecutivas desde 2ªB hasta la Primera división española y haber debutado en esta categoría con 29 años como el entrenador más joven de la historia de la categoría. Entrenó al UD Almería, durante el tramo final de temporada 09/10 y hasta la jornada 12 de la 10/11.

 

Juanma Lillo dejó la práctica del fútbol muy joven. Según sus propias palabras: “Con quince años ya me sentía entrenador. Demetrio Terradillos, mi técnico, me cerró la puerta de ser futbolista y me abrió la ventana de ser entrenador. Me dijo, tengo dos noticias: la mala es que eres muy malo. La buena, que veo que tienes ascendente sobre tus compañeros, que te escuchan”.

Publicado enEdición Nº201
Miércoles, 16 Octubre 2013 07:04

El show no debe continuar

El show no debe continuar

"Esto demuestra que no fue el portero, él no mató a Angeles." La joven que escucha atentamente a su enamorado le refuta "pero es Araceli, no es Angeles". "Ya lo sé, es la misma banda, es el mismo patrón, hay otra chica más", el muchacho sentencia con firmeza. La situación surrealista de un bar porteño podría pasar desapercibida ante la innumerable cantidad de ejemplos que se suceden cotidianamente. Empero, la revelación del caso por parte del joven evidencia un posicionamiento que resulta cada vez más frecuente entre los consumidores de los medios de comunicación dominantes. La resolución de enigmas policiales al estilo de Arthur Conan Doyle o Agatha Christie ya no configura sólo un género de la narrativa literaria. La hibridación entre ficción y realidad reproduce, desde una operación mediática, la continua frivolización de tragedias individuales que se convierten –sin autorización alguna– en temáticas centrales de la vida pública.

 

Hace algunos días, la policía halló el cuerpo sin vida de una adolescente que se encontraba desaparecida. Las cámaras, luces, micrófonos y grabadores trasladaron su escenario ambulante hacia el noroeste del conurbano bonaerense. El melodrama que más vende en las programaciones identificó los personajes, la trama, el desenlace y se lanzó al estreno. Con la nula preocupación por los familiares, se desa-rrollan hipótesis que, a modo de sucesión de capítulos en una temporada de serie norteamericana, inundan los canales televisivos, las emisiones radiales y las páginas de los diarios. Los periodistas especializados en policiales se multiplican. Los "periodistas especializados en todo" abordan el tema. El derrotero de la investigación policial deviene en talk-show donde convergen las situaciones más inverosímiles con el archivo de la causa. Escena repetida.


El filósofo lituano Emmanuel Lévinas plantea que un rostro no es un conjunto de una frente, dos ojos, una nariz y una boca, dado que su significación desborda su imagen. Los medios tienden a abusar de la utilización de los rostros de las víctimas. En esa operación las imágenes se resignifican de manera continua, la repetición produce el desplazamiento de la identificación con la persona a la identificación con el personaje unilateralmente creado por los comunicadores. En el espectáculo de la criminalización los que sufren la deshumanización son las víctimas. Los estudiosos de la dramaturgia aseguran que los actores deben reafirmar su condición de tales en torno de la relación con el público. Es decir, quien les otorga la legitimidad para representar diversos personajes es el espectador. Aquí las relaciones se tejen desde diferentes sectores. Los medios de comunicación construyen una representación de las víctimas adecuada a la lógica del consumo mediático. Como si no hubiese sido suficiente el trágico destino terrenal, se resignifica su condición y se las manipula atendiendo las necesidades de los espectadores. El público, por último, acepta el desafío y se debate entre las múltiples explicaciones esbozadas por los interlocutores de turno.
Los consumidores de los melodramas policiales adoptan una postura activa en el desarrollo de la trama. El contraste de hipótesis, la identificación de culpables, la exoneración de inocentes y las profecías sobre la resolución final aparecen con llamativa celeridad en el discurso del público como si se tratase de un capítulo de Mentes criminales, CSI o La ley y el orden. El teatro, el cine y la televisión han dejado numerosos ejemplos de la identificación entre los espectadores y los personajes. La tragedia se intensifica cuando se recuerda que aquí no hay actores. El aparentemente simpático entretenimiento que para muchos radica en disfrazarse de detectives y resolver el misterio se realiza a costa del sufrimiento –real, no representado– de otros.


El poeta Octavio Paz definió la modernidad como un "baile de máscaras". Los recurrentes ejemplos en la prensa argentina nos permiten pensar que aquí ni los muertos están exentos de ellas. Manipulados hacia una función que nunca quisieron representar, los medios hegemónicos no vacilan en atribuirles características, publicar su privacidad y transgredir cualquier tipo de intimidad. Familiares, amigos, vecinos, para todos existe un papel de reparto y una caracterización. Las situaciones se van reproduciendo con la lógica de una serie que necesita captar y sostener la tensión de sus espectadores. La musicalización, las imágenes, la producción de lo que antes era noticia y devino en escena contribuyen a transformarla en espectáculo. Los consumidores reproducen, enfatizan y realizan sus apuestas. Los límites se tornan difusos, las fronteras permeables. El show no siempre debe continuar.

 

Por Por Matías Emiliano Casas, profesor Magister en Historia (Untref, Conicet).

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Martes, 15 Octubre 2013 07:26

Niños robotizados

Niños robotizados

Todos hemos visto cómo una niña da de beber a una muñeca, aunque ella sepa perfectamente que las muñecas no beben, igual que los niños conversan con los perros como si éstos fueran capaces de responder en el mismo lenguaje.

 

Es imprescindible para nuestra salud síquica disfrutar al máximo, en la infancia, nuestro universo onírico. Aunque las muñecas no beban el jugo que les ofrecemos, ni los perros puedan entablar diálogo con una persona, ésta atribuye a la muñeca y al animal estados emocionales propios de los seres humanos.

 

Todo niño es un actor/actriz, capaz de desempeñar múltiples papeles. La niña es madre, hermana, abuela, profesora y médica de la muñeca. Se da interacción entre las dos. La muñeca, gracias a la proyección onírica de la niña, responde, llora, come, bebe y defeca.

 

La fantasía es el recurso mimético que permite al niño trasladar, a su manera, el universo de los adultos a su mundo y, al mismo tiempo, es el complemento de la sabiduría infantil, proveedora de sentido y animación al que, para los ojos adultos, carece de sentido y permanece inanimado.

 

El niño, montado en la punta de una escoba, se siente intrépido en su caballo. Dele un caballo de juguete, con arreos y melena, y es probable que a los pocos días abandone el regalo para volver a su escoba, que dialoga con su imaginación. Vaciar la infancia de todo cuanto tiene de propio, como actividades lúdicas, jugar al aro, al escondite, y reunirse con sus amiguitos, es esencial para un futuro saludable cuando sea adulto.

 

Sin embargo hoy día esa exigencia se vuelve más difícil. La calle se ha vuelto peligrosa, amenazada por la violencia y el tráfico. Los niños quedan encerrados en casa, confinados en apartamentos, dedicados a los juegos electrónicos, la tv e internet.

 

En la misa del domingo vi a dos niños compartiendo un smartphone, mientras sus padres participaban en la liturgia. Estuvieron todo el tiempo atentos al hombre araña arrasando a sus adversarios.

 

¿Qué se va a esperar de un adulto que de niño se divertía con la violencia virtual y pasaba horas practicando asesinatos mediante los muñequitos electrónicos? ¿Y de una niña que a los 4-5 años se maquilla como una mujer adulta, habla como adulta, manifiesta deseos de adulta, padeciendo la esquizofrenia de ser biológicamente infantil y sicológicamente 'adulta'?

 

La pubertad, momento crítico para todos nosotros, es más angustiante para esta generación que no exprimió su potencial de fantasías. El miedo a lo real es más acentuado, igual que la dependencia familiar en que viven muchos jóvenes de entre 25 y 30 años, al abrigo del hogar paterno.

 

Esa inseguridad frente a lo real es la puerta de entrada para la vulnerabilidad ante las drogas. El traficante, merced a una perversa intuición profesional, ofrece gratis su mercancía a los adolescentes, como si les advirtiese: "Tú ya no puedes soñar con tu propia cabeza. Pero no temas, hay otro modo de huir de la realidad y de ´viajar' legalmente. Sólo que ahora dependes de la química. Experiméntalo".

 

Me preocupan también los niños robotizados que, además de la escuela, tienen la agenda llena, con cursos de idiomas, natación, etc., sin tiempo para jugar con otros niños y de ese modo sin posibilidad de educarse en los códigos de sociabilidad, como saber reconocer sus propios límites y respetar el derecho de los otros.

 

Quizás esa robotización explique un fenómeno tan común en las grandes ciudades: adolescentes y jóvenes que, en el bus o en el metro, se hacen los ciegos al ver de pie a personas de edad, deficientes físicos o mujeres embarazadas, y permanezcan sentados tranquilamente, burlándose de la más elemental educación.

 

15 OCTUBRE 2013

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Domingo, 03 Febrero 2013 15:32

Brasil: apuntes sobre una tragedia

Brasil: apuntes sobre una tragedia
Uno. Santa Maria tiene poco menos de 300 mil habitantes, y es uno de los centros universitarios más prestigiados del sur de Brasil. Desde las dos y media de la madrugada del domingo 27 de enero de 2013, quedó marcada como escenario de una tragedia. Un incendio en la discoteca Kiss, la más famosa de la ciudad, mató a 235 jóvenes muy jóvenes y llevó otros 145 a los hospitales. Pasada una semana 85 de ellos seguían en estado muy grave o crítico.
A esa hora, un músico prendió una señalizador luminoso. El techo, de material altamente inflamable y completamente irregular, se prendió fuego y provocó una humerada altamente tóxica.
Pocos murieron quemados. Más de 200 fueron asfixiados en pocos minutos mientras intentaban desesperadamente escapar. El más joven tenía 17 años. La inmensa mayoría –189– tenía menos de 30.
Los dos dueños de la discoteca están presos junto a dos de los músicos de la banda.
2. Imágenes que quedarán para siempre en la memoria: la inmensa cantidad de zapatos tenis amontonadas en algún rincón. Y celulares abandonados. Cuando los bomberos lograron entrar en el lugar, sorteando cadáveres y cuerpos en agonía, se encontraron con los celulares sonando. Alguien llamaba a alguien para tener noticias. Uno de los celulares registraba 104 llamadas, 104 intentos angustiados de dar con su dueño. Nunca se supo si ese dueño –o dueña– estaba entre los muertos.
Las imágenes hechas por cinegrafistas aficionados, imágenes veloces, fuera de foco, movidas, son el retrato del vértigo del horror. En uno de esos videos, pasa una joven de pelos lacios y ojos inmensos, con una blusa blanca y una minifalda color vino. La muchacha mira hacia la nada. Busca algo, busca nada. Un muchacho igualmente joven, sin camisa, con un tatuaje en el hombro izquierdo, se lanza al suelo y vuelve con una chica en brazos. Busca, aturdido, socorro. Alguien le indica una ambulancia, a dos pasos, que él no había logrado ver. Una voz grita en la oscuridad, fuera del foco: “¡Mi hermano! ¿Dónde está mi hermano?”
3. Dentro de la discoteca había más de mil jóvenes. La capacidad autorizada era de 615. Uno de los músicos prendió el señalizador, para entusiasmar a los muchachos. El fuego se extendió hacia el techo. Primero, los de la seguridad de Kiss quisieron impedir la salida, creyendo –dijo uno de los sobrevivientes– que era un truco de un grupo para salir sin pagar. No había salida de emergencia. No había luces indicadoras de la salida. Muchos entraron en los baños creyendo que saldrían a la calle. Murieron asfixiados, amontonados, pisoteados.
La licencia municipal de la Kiss venció en agosto del año pasado. La inspección del cuerpo de bomberos advirtió a sus propietarios de que debían hacer adaptaciones. Nadie hizo nada. A la hora de la tragedia, los bomberos tuvieron que abrir un hueco en la pared lateral para entrar. Al hacerlo, tropezaron con una barrera de cuerpos jóvenes amontonados. Centenares de celulares sonaban al mismo tiempo, en una sinfonía de la angustia.
4. Nadie explica por qué el cuerpo de bomberos y la municipalidad de Santa María no impidieron que el club siguiese funcionando. No había siquiera extintores.
En la mañana del domingo 27 los cuerpos seguían en un gimnasio deportivo. Faltaron ataúdes. Hubo que pedir ayuda a municipios vecinos.
El lunes, padres y madres vagaban como náufragos de la vida, buscando a sus hijos e hijas para enterrarlos por turnos en los cementerios locales: no había personal para tanta muerte.
Una madre seguía, a media tarde, diciendo que su hija volvería en cualquier momento. Se negó a buscarla en el gimnasio transformado en morgue. Decía que la hija volvería, que no había razón para buscarla entre los muertos.
Entre los muertos había esa misma tarde tres cuerpos sin identificar. Uno de ellos era de una muchacha.
5. No ha sido la primera vez que ocurre una mortandad por desidia de las autoridades. Los bomberos dicen que tienen la misión de fiscalizar, pero que no pueden cerrar un local. El alcalde dice que la ley municipal está llena de fallas.
De pronto, a lo largo de la semana, por todo el país, alcaldes, gobernadores, ministros, legisladores se lanzaron en una campaña de promesas. Prometen que irán fiscalizar. Prometen que adoptarán medidas urgentes y severas.
6. En Porto Alegre, capital de Río Grande do Sul, seis grandes discotecas y clubes nocturnos, los más populares de la ciudad, siguen funcionando gracias a amparos concedidos por la justicia. Fueron vetados por los bomberos, inhabilitados por la municipalidad, y liberados por algún juez complaciente.
Lo de Santa María no fue una tragedia, no fue una fatalidad: fue un asesinato colectivo. Los responsables son muchos: los que corrompen y los que se dejan corromper. Los que miran de lado cuando se presentaron las irregularidades.
En Brasil son más los asesinos que los asesinados. Pero ninguno de ellos es joven; ninguno de ellos fue a celebrar la vida y encontró la muerte.
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Sábado, 04 Agosto 2012 07:33

Un hervidero racial en Disneylandia

Un hervidero racial en Disneylandia
Disneylandia recibe de media unas 40.000 personas al día, como si la población entera de la ciudad de Soria se trasladara diariamente al llamado “lugar más feliz del mundo”. Casi todos ellos consideran el parque de atracciones como una urbe en sí misma, con su propia moneda (dólares con la cara de Mickey) o su propia oficina postal, sin saber que están en Anaheim, entre las 10 localidades con más habitantes de California. Y sin noción alguna de las tensiones raciales y económicas en las que se apoya esta comunidad, parte del condado de Orange, que series como The OC retratan como el Beverly Hills junto al mar, una zona blanca, conservadora y de dinero. Nada más lejos de la verdad, como dejan claro los disturbios sociales de estos últimos días, desencadenados por la muerte de dos hispanos a manos de la policía.


Los problemas comenzaron el 21 de julio, cuando Manuel Ángel Díaz, de 25 años, murió de un tiro en la espalda efectuado por agentes de la policía tras darle el alto. El fallecido no estaba armado. La policía dice que hizo un gesto sospechoso. Los testigos dicen que fue rematado en el suelo.

 
Ni 24 horas después de este altercado, otro hispano, Joel Acevedo, de 21 años, yacía muerto con una pistola entre sus piernas. La policía asegura que dispararon contra un reconocido pandillero tras una breve persecución. La comunidad vio otro acto de brutalidad policial. Antes de que concluyera la semana se produjo un tercer tiroteo, esta vez sin víctimas.

 
Para ese momento la mecha había prendido. Primero fueron las protestas, luego las manifestaciones y finalmente los disturbios con fuertes enfrentamientos entre antidisturbios y manifestantes, actos de vandalismo en los comercios de la zona, 24 detenidos —algunos de ellos todavía bajo custodia—, varios heridos, y más de un centenar de locales destrozados a lo largo de varias jornadas. Eso además de los llamamientos a la calma tanto del alcalde como de organizaciones locales, las denuncias civiles y legales contra la ciudad y sus fuerzas del orden, y las advertencias de que estos incidentes no son más que la primera chispa de una situación que puede empeorar en los próximos días.


No hace falta ir muy atrás para ver las razones de esta erupción de violencia en una comunidad aparentemente pacífica y feliz. Un desayuno cualquiera en uno de sus dinners o cafeterías más baratas mostrará lo que no muestran ni The OC ni Disneylandia: todos los sabores de Latinoamérica, una comunidad donde principalmente los mexicanos de origen, muchos de ellos ya nacidos en Estados Unidos, dominan tanto a un lado como al otro del mostrador.

 
Sin embargo, en los 150 años de historia de este municipio solo 3 de los 127 concejales que sirvieron a la ciudad fueron latinos. Y de sus 363 agentes de policía, solo 82 hablan su mismo idioma, ese español / spanglish con el que se maneja el 53% de la población de esta ciudad de mayoría hispana y pobre —sin apenas derecho al voto entre menores y sin papeles— de 340.000 habitantes. Una desigualdad que incluso se percibe geográficamente. Claramente separadas por una autopista, al norte está lo que se llaman las “Flatlands”, barrio llano e hispano de trabajadores y pobreza, y al otro lado, más cerca del mar, los “Hills”, colinas donde viven los que tienen, en su mayoría blancos caucásicos y, como el resto del condado, bastión republicano. Un barrio en el que además viven cuatro de los cinco concejales actuales.


Son los mismos moradores de este barrio los que fomentaron la desigualdad en su ciudad, apoyando inversiones hoteleras necesitadas de mano de obra barata en el sector servicios, ya sea para esa gran ciudad utópica con orejas de Mickey o para los negocios que crecen a su sombra aprovechando la bonanza de este destino vacacional. Un cambio muy rápido y desproporcionado, con sueldos mínimos para sus trabajadores y sin muchas posibilidades de mejora en el escalafón social debido a un sistema de representación municipal que fomenta la desigualdad al no escoger sus concejales por barrios, y que reporta beneficios solo entre los que más tienen.
 

Por ejemplo, un estudio sobre el área muestra que los “Hills” tiene el doble de bibliotecas y muchas más zonas verdes, parques de bomberos y otros servicios comunitarios que las “Flatlands”, donde sus jóvenes (un 20% de los latinos de Anaheim aún no ha cumplido los 18) se encuentran a la salida del instituto sin trabajo y atrapados entre un mundo de pandilleros y de violencia policial.


“La policía no se mete con los chicos blancos de los barrios ricos por estar charlando. Y esos no le tienen miedo a la policía. Pero los jóvenes con la tez más oscura de los barrios más pobres sí”, resumió Dana Douglas, abogada de la familia Díaz, que ha denunciado a las fuerzas de seguridad por la muerte de su hijo. La otra denuncia, incluso anterior a estas muertes, la presentó un grupo defensor de las libertades civiles reclamando —ahora más que nunca— un sistema municipal que represente de manera más equitativa a la comunidad.

 
A falta de una investigación oficial sobre los sucesos que desataron la crisis, la policía describe ambas muertes como las de dos pandilleros que opusieron resistencia a los agentes de seguridad. Para la comunidad, las muertes son producto del ambiente en el que se criaron, que no es tan feliz como los veraneantes de Disneylandia lo perciben. Veraneantes que ni se dieron cuenta de la gravedad de los disturbios, envueltos en un reino mágico donde no se escuchan las protestas locales, que también critican al parque porque consigue del municipio todo lo que quiere a cambio de mantener en el área esta pingüe fuente de ingresos que, claramente, no llega a todos por igual.


Por Rocío Ayuso Los Ángeles 3 AGO 2012 - 18:59 CET

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Han pasado 20 años desde que naciera oficialmente la Red. A ritmo vertiginoso, Internet ha ocupado espacios que antes ni siquiera existían en el día a día. Hay Internet en los bolsillos, gracias a los teléfonos de nueva generación. Está presente en los asientos traseros de los taxis de las grandes ciudades, informando de las noticias de última hora o de cuál es el estado del tiempo. Internet conecta despachos distantes, cada uno en una parte del globo, enlazados en videoconferencia. Está presente en las pantallas del hogar, en las de las oficinas. Pero hay una pantalla a la que la Red no ha podido llegar. La televisión, presente en muchos hogares del mundo, tótem del entretenimiento desde su generalización a finales del siglo XX, se le resiste a la Red de redes.
 
Hasta ahora no ha habido forma de que Internet se establezca de forma permanente en las pantallas televisivas de los hogares. Ha habido distintas iniciativas, como la de ofrecer navegación por Internet a través del descodificador de las plataformas de televisión digital y por cable. Pero ha sido inútil. Al espectador no le ha interesado la presencia de la Red en la pantalla donde ve sus programas favoritos.
 
"Ver televisión requiere un grado menor de interactividad", explica Federico Casalegno, director del Laboratorio de Experiencias Móviles del Massachusetts Institute of Technology. "El hecho de ver televisión se percibe más como un entretenimiento, algo que requiere una menor implicación del espectador desde el punto de vista psicológico. Sin embargo, sentarse en un despacho frente a una pantalla de ordenador es otra cosa. Se es más proactivo, hay un esfuerzo consciente para interactuar con el dispositivo. Esto ha hecho que uno, de hecho, pueda ver contenido televisivo en un ordenador, en canales como YouTube o Hulu, pero ha ralentizado la llegada de Internet a las pantallas de televisión".
 
Es innegable que algo ha cambiado en la forma de ver televisión desde la generalización de las conexiones a Internet. Los hábitos no son lo que eran. Hasta hace unos años, ver la televisión era un acto eminentemente pasivo. En España, con dos canales de televisión, no había mucho donde elegir. Hoy en día, poco a poco, el espectador va tomando el poder. Primero llegó la multiplicidad de canales, gracias a las nuevas tecnologías digitales. Y ahora el mando es una verdadera arma que permite diseñar una programación a la propia medida.
 
"En la era de YouTube, al telespectador le gusta tener control sobre lo que ve. Ya no vemos programas en directo, vemos los fragmentos de lo que nos gusta", explica Dan Gillmor, director del Center for Citizen Media y del Knight Center for Digital Media Entrepreneurship. "Podemos grabar distintos programas y diseñar el tipo de programación que nos gustaría ver. Podemos almacenar los programas en un disco duro y verlos a nuestro antojo, si es que llegamos a verlos. Tenemos el control casi total".
 
TiVo tuvo mucho que ver en esta revolución del mando. Este pequeño dispositivo digital, creado en EE UU en 1999, cumple las funciones de un vídeo, pero con las atribuciones de un verdadero ordenador de última generación. Graba cualquier contenido televisivo en un disco duro de 500 gigas, que acepta hasta 600 horas de vídeo. Pero no como un VHS antiguo, programado en función de las horas asignadas, sino según la información que ofrecen los canales de televisión: título de la serie o película, género, actores, director, duración... En el disco se pueden almacenar y reproducir, a lo largo de una temporada, todos los episodios de una serie, si se desea. Se puede grabar hasta dos canales a la vez, para no perderse el partido de fútbol y la serie que dan al mismo tiempo. Por ahora sólo está disponible en EE UU, Canadá, México, Australia, y Taiwan, pero sus creadores estudian comercializarlo en otros países.
 
En tiempo de crisis económica, TiVo acumula triunfo tras triunfo. En enero, el 50% de los estrenos de las nuevas temporadas de series televisivas se vieron en emisión en diferido, a través de TiVo, según un comunicado de la misma empresa. La gran mayoría de los espectadores, más de un 60%, decidió ver los estrenos de series como Perdidos o 24 no cuando las cadenas los emitieron, sino cuando a ellos les vino bien. Lo mismo sucedió con realities como American Idol.
 
Si uno no quiere pagar los 13 dólares (10 euros) mensuales que cuesta TiVo, siempre quedan las opciones más baratas: las páginas web que ofrecen contenido de vídeo. Hay muchas ilegales, que logran ofrecer series completas hasta que llega la correspondiente demanda. Y también están los que han visto la oportunidad de negocio de ofrecer vídeo de forma legal y cobrando por emitir publicidad, como Hulu.com, una página web creada por NBC y NewsCorp, que ofrece todo tipo de series y películas, como House, Family Guy, Los Simpson o El Equipo A, con no menos de dos interrupciones publicitarias por episodio.
 
Hasta el momento, ofrece 40.000 episodios, sólo accesibles desde direcciones de conexión a Internet de EE UU. La de Hulu ha sido una verdadera revolución. En febrero, un mes en que la gran mayoría de portales de vídeo descendió en número de visitas, este sitio web ha ganado terreno, creciendo casi un 33%, hasta obtener 308 millones de accesos únicos, según datos de la consultora Nielsen. YouTube está a años luz todavía, con 5.000 millones de visitas, pero ha perdido casi un 12% de tránsito en 30 días.
 
En la era del reinado de YouTube y su modelo de negocio, hay viejos titanes de Internet que todavía no se resignan a olvidarse de la idea de una pantalla televisiva que permita navegar en la Red. Yahoo se ha lanzado a una arriesgada aventura para la que cuenta con el apoyo tecnológico de los chips de Intel. La aplicación TV Widgets, que se comercializará a mediados de este año, permitirá a los espectadores poder consultar información en Internet mientras ven televisión.
 
La palabra widget significa, en inglés, chisme, aparato. En su primera versión, TV Widgets contará con una veintena de estos chismes: una aplicación que informará del tiempo; otra con resultados deportivos, e información de última hora y actualizaciones de las páginas personales de aplicaciones sociales como MySpace, por ejemplo.
 
Lo que los espectadores recibirán en las pantallas de sus casas serán versiones reducidas de esas páginas web, para que habiten de forma armoniosa con la programación habitual del televisor. Los primeros televisores en disponer de la tecnología necesaria para incluir este servicio serán una serie de pantallas de cristal líquido creadas por Samsung, Sony, VIZIO y LG Electronics.
 
"Con sólo pulsar un botón del mando, los usuarios podrán ver el portal de acceso a los Widgets, seleccionar un Widget que les guste, y acceder a contenido de Internet modificado para la pantalla de televisión", explica Patrick Barry, vicepresidente de Yahoo. "Podrán seguir los resultados de su equipo deportivo favorito, compartir fotos con la familia, hacer compras, jugar juegos y ver películas o vídeos online a la vez que ven su programa favorito en televisión".
 
Precisamente esta multiplicidad de contenidos es lo que puede haber puesto en riesgo la convivencia de contenido televisivo e Internet en una misma pantalla. Demasiadas cosas para hacer en una sola pantalla cuya función principal durante décadas ha sido la de ocupar horas y horas de ocio. Pero, si ha sucedido con el mercado del alquiler de vídeos, ¿por qué no va a suceder con el de la televisión?
 
Blockbuster, la que durante años fue marca de referencia del alquiler de vídeos y DVD, antes de la era de Internet, ha decidido crear un widget para Yahoo que permitirá a los espectadores alquilar películas directamente en su televisor a través de esta conexión a Internet. "La interfaz será sencilla y facilitará a los usuarios el acceso a las películas y a otro tipo de contenido de entretenimiento de Blockbuster", explica Keith Morrow, jefe de información de Blockbuster. "Este nuevo concepto casa a la perfección con nuestra estrategia de proporcionar acceso a contenido de entretenimiento en una plataforma con muchos canales como ésta", asegura.
 
Hasta ahora, diversas plataformas norteamericanas de cable, como Comcast o Verizon, ofrecen la posibilidad de alquilar películas a través de sus descodificadores. Blockbuster sigue su estela, poniendo al alcance de los espectadores todo su catálogo de películas. Es un paso hacia delante de una empresa a la que casi ha hundido la gran tormenta de Internet.
 
La némesis digital de Blockbuster se llama Netflix. Desde 1997, esta compañía californiana ha acumulado 100.000 títulos de películas, con una media de 550 copias de cada una, que distribuye entre unos 10 millones de suscriptores. Éstos crean una cuenta en un portal de Internet, y por una suscripción semanal que ronda los 10 euros, reciben las películas por correo y en el buzón de su domicilio. Cuando las devuelven, también por correo, reciben las que se encuentran en su lista de espera online, siempre en el plazo de alrededor de dos días. Sin tiendas. Sin plazos de devolución. Sin multas por devolver un DVD tarde.
 
De lleno en el nuevo siglo, esta forma de organizar el alquiler de DVD a través de Internet le ha permitido a Netflix alcanzar los más de mil millones de envíos, con unos beneficios anuales de 115 millones de euros. En una reciente entrevista con la agencia Reuters, el director de esta empresa, Reed Hastings, reveló sus planes de ampliar el negocio a otras partes del globo: "Cuando uno se da cuenta de que casi todas las empresas de Internet son empresas globales, y cuando uno se da cuenta de que hay oportunidades muy grandes para nosotros, se ve obligado a decir: ¿No habría oportunidades de negocio en China, Brasil, India o Europa? No tenemos planes específicos de momento, pero es algo sobre lo que vamos a trabajar en los próximos años".
 
Mientras, en las oficinas de Blockbuster se trata de espantar el fantasma de la bancarrota. Sus más de 7.500 videoclubs, repartidos en unos 30 países, llevan meses esperando la temida noticia del cierre, entre rumores de deudas, descenso constante de alquileres y un mercado que zozobra. La empresa deberá pagar parte de un crédito de 350 millones en agosto. Recientemente, el inversor Mark Wattles compró un paquete de acciones equivalente a 5,7% del total, 6,8 millones de acciones a través de los fondos Wattles Capital Management y HKW Trust.
 
Junto con Blockbuster, se han unido a la iniciativa de los TV Widgets otras empresas que quieren ganar terreno a los nuevos competidores: los canales de noticias de CBS y ABC; las plataformas musicales de MTV y VH1; la productora Disney; el portal de compra y venta EBay, y aplicaciones sociales como MySpace o Twiter. Los expertos, sin embargo, dudan de que al final el sofá sea el lugar adecuado para navegar en Internet. Muchos apuntan a nuevos modelos de negocio, como el de integrar contenido televisivo, Internet y capacidad de comunicarse en el bolsillo.
 
Tal es la intención del nuevo experimento del Laboratorio de Experiencias Móviles, liderado en Massachusetts por el profesor Casalegno. "Desde el punto de vista del usuario, en momentos del día en que uno viaja en metro o autobús, puede acceder a contenido televisivo a través de su teléfono o dispositivo portátil", explica Casalegno. "Uno está más dispuesto a interactuar con el dispositivo que cuando está simplemente viendo la tele".
 
"Hemos encontrado que hay dos tipos generalizados de escenario: uno en que el espectador puede tratar de buscar información sobre sus equipos deportivos, o informaciones sobre el tiempo y las noticias locales. Es un tipo de información que depende mucho del lugar y del momento en que el espectador se encuentra. Otro escenario es el del aprendizaje. Uno puede utilizar su dispositivo móvil para aprender, para practicar materias como los idiomas, un contenido audiovisual que podría producirse y emitirse en breves espacios de tiempo, para que el usuario acceda a ellos desde su teléfono o dispositivo mp3 en el tiempo que pasa viajando al trabajo o a casa".
 
Ése es el futuro: pantallas que se solapan, que convergen y se unen en lugares antes no imaginados, como el bolsillo del pantalón, el salpicadero del coche o la puerta de la nevera. Pero eso no significa que Internet vaya a conseguir penetrar de lleno en el salón de casa a través de la pantalla televisiva. Parece que, hasta la fecha, el telespectador ha preferido limitarse a ver contenido televisivo y a decidir qué es lo que ve y cuándo lo deja de ver. Pero pasar de controlar el mando a navegar en la Red puede ser un paso demasiado grande como para que los fabricantes de televisores vean una oportunidad de negocio fiable.

DAVID ALANDETE 09/04/2009
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Tom Cruise – “la celebridad más poderosa del mundo” según Forbes Magazine – fue despedido sin más ni menos en 2006. Su despido fue particularmente chocante porque no fue realizado por su empleador directo, los Estudios Paramount, sino por el holding de Paramount, Viacom. El director gerente Summer Redstone – tristemente célebre por su irascibilidad – quien posee una larga lista de compañías mediáticas incluyendo a CBS, Nickelodeon, MTV, y VH1 – dijo que Cruise había cometido “suicidio creativo” después de una avalancha de maniática actividad pública. Fue un despido digno de un episodio de “The Apprentice” [El Aprendiz] [i] 
El caso Cruise apunta a la noción pasada por alto de que los mecanismos internos de Hollywood no son determinados en su totalidad por los deseos del público, como se podría esperar, sino que están orientados a responder exclusivamente a las decisiones de los creadores de los estudios, o incluso a las de los propios jefes de los estudios. En 2000, The Hollywood Reporter publicó una lista de las 100 personalidades más poderosas en la industria durante los últimos 70 años. Rupert Murdoch, jefe de News Corporation, dueño de
 
Twentieth Century Fox, era el personaje en vida más poderoso. Con la excepción del director Steven Spielberg (Nº 3), ningún artista aparece entre los máximos diez. 
Cada uno de los estudios dominantes de Hollywood (“los grandes”) es ahora una subsidiaria de una corporación mucho mayor y por ello no es tanto un negocio separado o independiente, sino más bien sólo una de numerosas fuentes de ingresos en el imperio financiero más amplio de su casa matriz. Los grandes y sus sociedades controladoras son: Twentieth Century Fox (News Corp), Paramount Pictures (Viacom), Universal (General Electric/Vivendi), Disney (The Walt Disney Company), Columbia TriStar (Sony), y Warner Brothers (Time Warner). Esas empresas matrices se encuentran entre las mayores y más poderosas del mundo, dirigidas habitualmente por abogados y banqueros de inversión. [ii] Sus intereses económicos también están a veces estrechamente vinculados a áreas politizadas como la industria de los armamentos, y están frecuentemente inclinadas a hacer que el gobierno del momento se sienta cómodo porque decide sobre la regulación financiera. 
Como lo describe el periodista ganador del premio Pulitzer, profesor Ben Bagdikian, mientras otrora los hombres y mujeres dueños de los medios cabían en una “modesta sala de fiestas de un hotel,” los mismos propietarios (todos varones) podrían caber ahora en una “amplia cabina telefónica.” Podría haber agregado que, aunque puede que una cabina telefónica no sea exactamente el sitio ideal para gente como Rupert Murdoch y Sumner Redstone, esos individuos ciertamente se reúnen en lugares como Sun Valley en Idaho para identificar y forjar sus intereses colectivos. 
Por cierto, el contenido de los filmes de un estudio no es siempre determinado enteramente por los intereses políticos y económicos del holding. Los directores gerentes de los estudios tienen habitualmente considerable libertad de acción para hacer las cintas que desean hacer sin interferencia directa de los que mandan en última instancia. Al menos, sin embargo, el contenido de los estudios de Hollywood refleja ampliamente los grandes intereses corporativos y, a veces, las sociedades matrices tras los estudios toman un interés consciente y deliberado en ciertas películas. Hay una batalla entre fuerzas “de arriba abajo” y “de abajo arriba”, pero los medios y los círculos académicos dominantes se han concentrado tradicionalmente en las segundas, en lugar de las primeras. 
 
Consideremos el éxito de ventas “Australia,” el ‘peliculón’ de Baz Luhrmann. Dos de los aspectos más destacados de la cinta fueron que, primero, restó importancia a la historia de los aborígenes nativos y, segundo, que hizo que Australia pareciera un sitio fantástico para ir de vacaciones. No debiera sorprender – la compañía matriz de Twentieth Century Fox (News Corp de Rupert Murdoch) – trabajó de común acuerdo con el gobierno australiano durante toda la producción de la película debido a intereses comunes. El gobierno se benefició de la inmensa campaña turística de Luhrmann, que incluyó no sólo la cinta en sí sino también una serie de extravagantes anuncios relacionados (todos en aparente apoyo a su torpe programa de “reconciliación” aborigen). Por su parte, el gobierno dio a su hijo favorito decenas de millones de dólares en rebajas de impuestos. El periódico West Australian llegó a afirmar que Murdoch hizo que su “infantería periodística” asegurara que cada aspecto de su imperio mediático diera a “Australia” reseñas entusiastas, una evaluación ilustrada primorosamente por The Sun, que gozó tanto de “esa rara pieza de buen entretenimiento a la antigua” que su crítico se sintió “tentado a ir rápidamente a la agencia de viajes.” 
Hay precedentes históricos para semejantes interferencias. En 1969, Haskell Wexler – director de fotografía de “Alguien voló sobre el nido del cuco” – tuvo considerables problemas para distribuir su clásico “Medio ambiente frío”, que tocó el tema de las protestas contra la guerra en la Convención Demócrata del año antes. Wexler afirma que tiene documentos obtenidos según la Ley de Libertad de la Información que revelan que en la víspera de la distribución de la cinta, el alcalde de Chicago Richard J. Daley y altas fuentes en el Partido Demócrata hicieron saber a Gulf and Western (en aquel entonces la sociedad matriz de Paramount) que si distribuía “Medio ambiente frío”, no obtendría ciertos beneficios tributarios y otras ventajas a su favor, “Un gilipollas tieso no tiene conciencia,” nos dijo furioso Wexler, al hablar de los dirigentes empresariales de Hollywood, “y ellos no tienen conciencia.” 
Wexler explicó cómo fue implementada esa conspiración corporativa para atraer el mínimo de atención: “Paramount me llamó y dijo que yo necesitaba exenciones de todos los [manifestantes] en el parque, lo que era imposible de conseguir. Dijeron que si la gente iba a ver esa película y salía del cine y cometía un acto violento, las oficinas de Paramount podían ser procesadas.” Aunque Paramount estaba obligada a distribuir la cinta, presionó con éxito para lograr un certificado X, la publicitó poco, y prohibió a Wexler que la llevara a los festivales de cine. No es exactamente la mejor manera de obtener ganancias con una cinta, pero es un medio efectivo para proteger los principales intereses del holding. 
 
Luego está el famoso caso de “Fahrenheit 9/11” (2004), el éxito de Michael Moore que Walt Disney Company trató de echar por tierra a pesar de haberlo “probado hasta por las nubes” en pruebas de público. La subsidiaria de Disney Miramax insistió en que su sociedad matriz no tenía derecho a impedirle que distribuyera la cinta porque su presupuesto estaba muy por debajo del nivel que requería la aprobación de Disney. Representantes de Disney replicaron que podían vetar cualquier película de Miramax si parecía que su distribución sería contraproducente para sus intereses. El agente de Moore Ari Emanuel afirmó que el jefe de Disney, Michael Eisner, le había dicho que quería retirarse del acuerdo por preocupaciones respecto al efecto político de parte de políticos conservadores, especialmente respecto a ventajas tributarias dadas a propiedades de Disney en Florida como Walt Disney World (el gobernador era el hermano del presidente de EE.UU. de entonces, Jeb Bush). Disney también tenía vínculos con la familia real saudí, que era mostrada de modo poco favorable en la película: un poderoso miembro de la familia, Al-Walid bin Talal, es dueño de una inversión importante en Eurodisney y había jugado un papel decisivo en el rescate del parque de entretención con problemas financieros. Disney desmintió la existencia de un juego político tan importante, explicando que estaban preocupados de ser “arrastrados a una batalla política con una carga política tan importante,” que dijo podría molestar a clientes. 
 
Disney ha difundido consecuentemente mensajes favorables a los círculos dominantes en sus cintas, particularmente bajo enseñas subsidiarias como Hollywood Pictures y Touchstone Pictures (aunque la película biográfica “Nixon” de Oliver Stone en 1995 es una excepción notable). Varias recibieron generosa ayuda del gobierno de EE.UU.: “In the Army Now” [En la mili americana] (1994), Crimson Tide [Marea roja] (1995), y Armagedón (1998), respaldadas por el Pentágono y censuradas por la CIA. En 2006, Disney distribuyó la serie para la televisión “The Path to 9/11” [Camino al 11 de Septiembre] que fue fuertemente deformada para exonerar al gobierno de Bush y culpar al de Clinton por los ataques terroristas, provocando cartas indignadas de queja de la antigua Secretaria de Estado Madeline Albright y del ex Consejero de Seguridad Nacional de Clinton, Sandy Berger. 
La naturaleza de la producción de Disney tiene sentido si consideramos los intereses de las altas esferas de la corporación. Históricamente, Disney ha mantenido estrechos lazos con el departamento de defensa de EE.UU., y el propio Walt fue un virulento anticomunista (aunque los informes de que haya sido un informante secreto del FBI o incluso fascista, son bastante más especulativos). En los años cincuenta, patrocinadores corporativos y gubernamentales ayudaron a Disney a hacer películas promoviendo la política de “Átomos para la Paz” del presidente Eisenhower, así como el infame documental “Duck and Cover” [Agáchate y cúbrete] que sugería a los escolares que podrían sobrevivir a un ataque atómico ocultándose bajo sus pupitres. Incluso ahora, un miembro durante mucho tiempo del Consejo de Directores de Disney sigue siendo John E. Bryson quien es también director de The Boeing Company, uno de los mayores contratistas aeroespaciales y de la defensa del mundo. Boeing recibió 16.600 millones de dólares en contratos del Pentágono después de la invasión de Afganistán por EE.UU. [iii] Debe haber sido un interesante incentivo para que Disney no encargara películas críticas contra la política exterior de Bush, como Fahrenheit 9/11. 
 
Es poco sorprendente que cuando Disney distribuyó Pearl Harbor (2001) – una película simplista, de mega-presupuesto hecha con plena cooperación del Pentágono, y que celebró la resurrección nacionalista estadounidense después de ese “día de infamia” haya sido ampliamente recibida con cinismo. Sin embargo, a pesar de reseñas lamentables, Disney decidió inesperadamente en agosto de 2001 ampliar la ventana de distribución nacional de la cinta del estándar de entre dos y cuatro meses a sorprendentes siete meses, lo que significaría que ese éxito “de verano” fuera visto hasta diciembre. Además, Disney aumentó la cantidad de cines en los que se mostraba la película, de 116 a 1.035. Para las corporaciones que se beneficiarían con las secuelas del 11-S, Pearl Harbor aseguró una música de fondo convenientemente sombría. 
 
Pero mientras películas como “Australia” y “Pearl Harbor” recibieron tratamiento preferencial, películas que dan a pensar o que son incendiarias son frecuentemente arrojadas al agujero negro de la memoria cinematográfica. “Salvador” de Oliver Stone (1986) fue una denuncia gráfica de la guerra civil salvadoreña, su narrativa era ampliamente favorable a los revolucionarios campesinos izquierdistas y explícitamente crítica de la política exterior de EE.UU., condenando el apoyo de EE.UU. a los militares derechistas de El Salvador y a los infames escuadrones de la muerte. La cinta de Stone fue rechazada por todos los principales estudios de Hollywood – uno la describió como una “obra odiosa” – aunque recibió excelentes reseñas de muchos críticos. La película fue finalmente financiada por inversionistas británicos y mexicanos y logró una distribución limitada. Documentales más controvertidos recientemente como “Loose Change” (2006/2007), que argumentó que el 11-S fue “hecho en casa,” y “Zeitgeist” (2007), que presenta una visión aterradora de la economía global, han sido vistos por millones a través de Internet cuando los medios corporativos se negaron a tocarlos. [iv] 
La producción contemporánea de los estudios Universal ha mostrado una comprensión menos rígida frente al poder de EE.UU., como indican cintas como “Hijos del hombre” (2006), “Jarhead” (2005), y “El buen pastor” (2006). A pesar de ello, con películas como “U-571” (2000) y “La guerra de Charlie Wilson (2007), tiene sentido que la compañía matriz de Universal sea General Electric, cuyos intereses más lucrativos tienen que ver con la producción de armas y de componentes cruciales para aviones de guerra de alta tecnología, tecnología avanzada de vigilancia, y equipos esenciales para las industrias globales del petróleo y del gas, notablemente en el Iraq posterior a Sadam. El consejo de directores de GE tiene fuertes vínculos con grandes organizaciones liberales como la Fundación Rockefeller. Aunque “liberal” pueda sonar como un término positivo después de la impopularidad de la marca de conservadurismo de Bush, las organizaciones liberales están firmemente adheridas al fundamento de las elites de EE.UU. y han sido frecuentemente arquitectos de la política exterior intervencionista de EE.UU., incluida la de Vietnam. Están dispuestas a aliarse con conservadores frente a ciertos temas, particularmente la seguridad nacional, de modo que no debe chocar a nadie si descubre que GE estuvo cerca del gobierno de Bush tanto a través de su antiguo y su actual presidente. Jack Welch (presidente de 1981 a 2001) declaró abiertamente su desdén por “el protocolo, la diplomacia y los reguladores” e incluso fue acusado por el congresista de California, Henry Waxman, de presionar a su red NBC para que declarara prematuramente la victoria de Bush en la “elección robada” de 2000, cuando apareció sin ser anunciado en la sala de redacción durante el recuento de votos. El sucesor de Welch, el actual presidente de GE, Jeff Immelt, es neoconservador y fue un generoso donante para la campaña por la reelección de Bush. 
Tal vez el estreno más asombroso de GE/Universal fue “United 93” (2006), presentada como “la verdadera historia” de cómo heroicos pasajeros “frustraron el complot terrorista” el 11-S al obligar al avión a caer prematuramente en Pensilvania rural. Aunque la cinta obtuvo un beneficio sobre su inversión relativamente limitada, fue saludada con bastante apatía y hostilidad del público antes de su estreno a escala nacional. En aquel entonces, la historia oficial del 11-S de Bush estaba siendo seriamente cuestionada por los medios noticiosos independientes de EE.UU.: según los resultados de un sondeo Zogby de 2004, la mitad de los neoyorkinos creían que “los dirigentes de EE.UU. tenían conocimiento previo de inminentes ataques el 11-S y “conscientemente no actuaron” y, sólo un mes antes del estreno de “United 93”, un 83% de los espectadores de CNN registraron su creencia “de que el gobierno de EE.UU. encubrió los verdaderos eventos de los ataques del 11-S.” Como la narrativa oficial estaba bajo fuego, el gobierno de Bush saludó el estreno de United 93 con los brazos abiertos: la película era una fiel conversión audiovisual del Informe de la Comisión del 11-S, con “gracias especiales” al enlace del Pentágono con Hollywood, Phil Strub, ocultas discretamente en los créditos finales. Poco después de la fecha de estreno nacional de la cinta, en lo que podría ser interpretado como una acción cínica de relaciones públicas y gesto de aprobación oficial, el presidente Bush se sentó con algunos miembros de las familias de las víctimas para una proyección privada en la Casa Blanca. [v] 
“Munich” (2005) de GE/Universal – la exploración por Steven Spielberg de la venganza israelí después del ataque terrorista en los Juegos Olímpicos de 1972 – provoca sospechas parecidas. Aunque la Organización Sionista de EE.UU. llamó a un boicot de la película porque consideró que igualaba a Israel con terroristas, una interpretación semejante es menos que convincente. Por cierto, para cuando comienzan a aparecer los créditos de Munich sus mensajes decisivos han sido grabados indeleblemente en el cerebro por los personajes de las Fuerzas Especiales israelíes: “Toda civilización descubre la necesidad de negociar compromisos con sus propios valores,” “Matamos por nuestro futuro, matamos por la paz,” y “No jodas con los judíos.” Predeciblemente, Israel es uno de los clientes más leales de GE, ya que compra misiles láser
 
Hellfire II así como sistemas de propulsión para el caza F-16 Falcon, el caza F-4 Phantom, el helicóptero de ataque Apache AH-64, y el helicóptero UH-60 Black Hawk. En los 167 minutos de duración de “Munich”, la voz de la causa palestina es limitada a dos minutos y medio de diálogo simplista. En lugar de ser un “grito imparcial por la paz,” como lo aclamó Los Angeles Times, Munich de General Electric es interpretada con más facilidad como un sutil endoso corporativo de las políticas de un cliente leal. 
En el extremo más liberal del espectro de las películas en los últimos años ha estado “JFK” (1991), “The Iron Giant” [El gigante de hierro] (1999), “South Park: Bigger, Longer and Uncut” [South Park: más grande, más largo y sin cortes] (1999), “Good Night and Good Luck” [Buenas noches, y buena suerte] (2005), “V de Vendetta” (2005), “A Scanner Darkly” (2006), “Rendition” [Expediente Anwar] (2007), y “En el valle de Elah” (2007), todas de Warner Bros. Es indicativo que después de quejas de estereotipia racial en la aventura de acción de Warner Bros., patrocinada por el Pentágono: “Executive Decision” [Decisión crítica] (1996), el estudio haya tomado el paso poco usual de contratar los servicios de Jack Shaheen, asesor en el plató sobre política racial, lo que resultó en lo que fue recibido por la crítica como uno de los mejores filmes de su género en una generación, “Three Kings” [Tres reyes] (1999).[vi] Puede que no sea por coincidencia que la compañía matriz de Warner Brothers, Time Warner, esté menos íntimamente ligada a la industria de armamentos o a la pandilla neoconservadora. 
Pero para tener una idea de lo que sucede con las películas cuando se eliminan los intereses multinacionales de la industria, hay que considerar al distribuidor independiente Lions Gate Films, que no deja de ser en mucho parte del sistema capitalista (formado en Canadá por un banquero de inversiones) pero que no está comprometido con una corporación matriz multimillonaria con múltiples intereses. Aunque Lions Gate ha generado una buena cantidad de productos políticamente vagos y sangrientos, también ha sido responsable del cine político popular más atrevido y original de los últimos diez años, criticando el corporativismo en “American Psycho” (2000), la política exterior de EE.UU. en “Hotel Rwanda” (2004), el tráfico de armas en “Lord of War” [El señor de la guerra] (2005), el sistema de salud de EE.UU. en “Sicko” de Michael Moore (2007), y el establishment de EE.UU. en general en “The U.S. vs. John Lennon” (2006). 
Apenas hay que volver a señalar que Hollywood es impulsado por el deseo de ganar dólares que por la integridad artística. Como tal, el cine está abierto a la publicidad por emplazamiento en una variedad de formas, desde juguetes, a coches, cigarrillos, e incluso armas ultramodernas (de ahí las “gracias especiales” a Boeing en los créditos de “Iron Man” (2008)). Menos obvio, sin embargo – y mucho menos investigado – es cómo los intereses de las propias sociedades matrices de los estudios tienen impacto en el cine – tanto en los ámbitos sistémicos como individuales. Esperamos ver que la atención crítica pase a los productores en última instancia de esas cintas para ayudar a explicar su contenido desradicalizado, y para finalmente ayudar a las audiencias a tomar decisiones informadas sobre lo que consumen. Mientras levantamos la vista de nuestras palomitas de maíz, vale la pena recordar que tras la magia de las películas están los magos de las relaciones públicas corporativas. 
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Matthew Alford es autor del próximo libro: “Projecting Power: American Foreign Policy and the Hollywood Propaganda System.” Robbie Graham es Catedrático Asociado en Cine en Stafford College. 
 
NOTAS 
 
[i] De manera inolvidable, Cruise declaró su amor por Katie Holmes mientras brincaba de arriba abajo en Oprah (el chat show, no la mujer). 
 
[ii] La lista 2008 Fortune Global 500 colocó a General Electric en el Nº 12 con ingresos de 176.000 millones de dólares, Sony estaba en el Nº 75, Time Warner en el 150, The Walt Disney Company en el 207, y News Corp en Nº 280. Como comparación, Coca Cola está en el Nº 403. 
 
[iii] Es interesante, que el presidente de Disney, Michael Eisner, haya estado personalmente involucrado en el retiro del show “Politically Incorrect” de Bill Maher después que el presentador cometió el pecado capital de decir que el uso de misiles crucero por EE.UU. era más cobarde que los ataques del 11-S, y que Eisner “convocó a Maher a su oficina para darle una paliza” según Mark Crispin Miller en The Nation. 
 
[iv] Un caso menos convincente pero igualmente fascinante puede presentarse sobre la fuerte influencia político/económica sobre la distribución de la satírica ciencia ficción “They Live” [Están vivos] (1988), que representó el mundo dirigido por una fuerza invasora de malignos extraterrestres, aliados con el establishment de EE.UU. La cinta fue bien recibida por los críticos (con las notables excepciones del New York Times y del Washington Post) y abrió como número uno en la taquilla. Recuperó fácilmente su inversión de 4 millones de dólares durante el fin de semana, y aunque había caído al cuarto lugar durante el segundo fin de semana, ganó 2,7 millones de dólares. El estudio distribuidor, Universal Pictures, publicó un anuncio durante su presentación que mostraba a un extraterrestre esquelético parado detrás de un podio en traje y corbata, con una greña parecida a la de Dan Quayle, el nuevo vicepresidente electo de EE.UU. de entonces. La elección presidencial acababa de tener lugar unos pocos días antes, el 8 de noviembre. El actor secundario Keith David señaló: “No es que nadie sea paranoide pero… repentinamente uno no podía verlo. [Están vivos] en cualquier sitio – era, como, un rapto”. 
[v] Dijimos en otro sitio que representantes de Universal asistieron a la proyección. Fue un error. 
[vi] Shaheen también asesoró posterior “Syriana” (2005) de Warner Bros. 

Matthew Alford y Robbie Graham
Global Research
 
Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens
 
http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=12465
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