Jueves, 28 Abril 2022 05:47

Tenemos un problema

Tenemos un problema

Biosfera

Hoy hemos dejado de comprender que somos parte de la naturaleza, y eso nos convierte en un peligro para la vida y para nosotros mismos

Es el 20 de julio de 1969. La misión espacial tripulada Apolo 11 aluniza en nuestro satélite y pocas horas más tarde Neil Armstrong da sus primeros pasos sobre la superficie lunar llenando de asombro y admiración al mundo. Con él emerge la profunda emoción de sentir una íntima unión con una Tierra que nos impele a amarla y protegerla. Es el hogar de todos los humanos que hemos conocido y, con gran probabilidad, conoceremos.1 Cuatro años antes, Aleksei Leónov, el astronauta ruso realizó el primer paseo espacial de la historia expresando que la Tierra es “nuestra casa, pequeña, azul y enternecedoramente solitaria”. Un punto perdido en la envolvente oscuridad cósmica.

La preparación del primer viaje a la Luna, su realización y seguimiento posterior fue un proceso largo, costoso, difícil2, pleno de logros, pero también de muchas dificultades. “Un pequeño paso para el ser humano, un gran salto para la humanidad” dijo Armstrong al pisar la Luna simbolizando la enorme proeza humana. Pero otra expresión, a menudo usada jocosamente cuando hacemos frente a una contrariedad, se ha hecho incluso más popular: “Houston, tenemos un problema”3. Hoy no es el Apolo sino la Tierra quien tiene un Problema con mayúsculas. Claro está, la humanidad enfrenta muchas dificultades: la creciente desigualdad social, el peligro de guerra nuclear, el avance hacia una sociedad autoritaria y plutocrática sometida a un férreo control tecnodigital global, el ascenso de los neofascismos, la emergencia de pandemias, un masivo control y vigilancia social, nuevas adicciones colectivas, los riesgos geopolíticos globales derivados del declive del imperio norteamericano y la emergencia de China, y tantos otros más. Ese globo azul suspendido en un espacio infinito y oscuro tiene hoy un problema aún mayor si cabe, el mayor reto al que nunca antes tuvimos que hacer frente. Un reto que llama con insistencia a nuestra puerta: la crisis socioecológica. No, no se trata sólo de limpiar nuestros ríos, plantar árboles, cuidar bosques, reciclar productos o incentivar el uso de energías renovables, iniciativas todas ellas imprescindibles y urgentes. Tampoco significa el crucial hecho de tener que enfrentarnos a una emergencia climática que está ya teniendo consecuencias calamitosas. Nuestro Problema es más complejo, es otra cosa.

La Tierra es nuestra casa. Nuestro planeta es el único mundo conocido en que con certeza sabemos que la materia del Cosmos se ha hecho viva y consciente, aunque no necesariamente tiene por qué ser el único que pueda estar habitado4. La primera ocasión en que la humanidad contempló “nuestra pequeñez” tuvo lugar en la vigilia de Navidad de 1968 durante la misión del Apolo 8 cuando una fotografía hizo estallar nuestra conciencia de especie.

Ese día el poeta Archibald MacLeish escribió:

“Ver la Tierra, tal y como realmente es, pequeña y azul y bonita, en este silencio eterno en que flota, es vernos a nosotros mismos juntos como jinetes sobre la Tierra, hermanos en aquella brillante belleza en el frío eterno, hermanos que saben, ahora, que son hermanos de verdad.”5

En sus libros y programas de televisión, el astrónomo y gran divulgador científico Carl Sagan recordaba que somos el legado de 15.000 millones de años de evolución cósmica y que tenemos el placer de vivir en un planeta donde hemos evolucionado para poder respirar el aire, beber el agua y amar a la naturaleza que nos rodea. Nuestras células han sido forjadas en el corazón de las estrellas. “Somos polvo de estrellas”, decía. Hoy nos enfrentamos a una circunstancia absolutamente nueva, sin precedentes en la historia humana. Hemos creado una civilización en la que hemos hecho progresos sociales y logros tecnológicos formidables pero donde, voluntaria o involuntariamente, hemos alterado profundamente (y cada vez con más rapidez) el entorno global y la vida del planeta. Hoy hemos dejado de comprender que somos parte de la naturaleza, y eso nos convierte en un peligro para la vida y para nosotros mismos. El poeta chileno Nicanor Parra advirtió que hemos cometido el error de “creer que la Tierra era nuestra cuando la verdad de las cosas es que nosotros somos de la Tierra”, y que seguimos teniendo una manera de pensar antropocéntrica, científico-tecnológica y narcisista basada en la “ego-conciencia” en lugar de en una “eco-conciencia”.

Tendemos a ser ciegos, a atenuar lo que nos amenaza, a amortiguar lo nocivo o negativo, a no mirar lo que no nos gusta. A pesar de estar cada día frente a nuestros ojos, no vemos, no sentimos, no comprendemos; no queremos tomar plena consciencia de la atroz crisis socioambiental en la que estamos inmersos. Nos cuesta creer las incesantes y aterradoras advertencias que los científicos nos lanzan continuamente. Vale decir que hay muchas razones para desoír las voces, y hay muchas personas, grupos sociales e instituciones que hacen todo lo posible para impedir que oigamos. No basta con disfrutar de los bienes, recursos y bienestar que nos da la naturaleza, debemos también comprenderla y entendernos. Esa consciencia debe provenir de una mirada limpia, humana, a la vez científica, ético-política y espiritual. No basta con disfrutar de la luz eléctrica, decía el fraile dominico brasileño Frei Betto, hay que entender cómo y por qué se produce: “Solo quien tiene formación de electricista sabe mirar eso con otros ojos, porque comprende cómo llega la luz a la sala… eso es la conciencia política: ver los hilos, saber lo que pasa por detrás”. Lo primero es saber. En un conocido ensayo, el filósofo ilustrado Immanuel Kant recordaba una vieja consigna acuñada por Horacio (siglo I a.c.). Sapere Aude, decía: “Quien ha comenzado, ya ha hecho la mitad: atrévete a saber, empieza”.

Durante mucho tiempo, el planeta nos pareció inmenso, el único mundo explorable. Durante un millón de años la humanidad creyó que éramos el centro del mundo, que aparte de la Tierra no había ningún otro lugar. Hoy la Tierra se ha hecho muy pequeña. En la última parte de la vida de nuestra especie sobre el planeta, nos hemos dado cuenta de que vivimos en un mundo diminuto y frágil perdido en la inmensidad y en la eternidad que está a la deriva en un gran océano cósmico.

El 14 de febrero de 1990, la sonda espacial Voyager 1 fotografió la Tierra desde 6.000 millones de kilómetros de distancia.6 Un punto de luz casi imperceptible.

Carl Sagan explicaba con emoción sus sensaciones:

“Mira ese punto. Eso es aquí. Eso es nuestro hogar. Eso somos nosotros. En él, todos los que amas, todos los que conoces, todos de los que alguna vez escuchaste, cada ser humano que ha existido, vivió su vida. La suma de todas nuestras alegrías y sufrimientos, miles de religiones seguras de sí mismas, ideologías y doctrinas económicas, cada cazador y recolector, cada héroe y cobarde, cada creador y destructor de civilizaciones, cada rey y campesino, cada joven pareja enamorada, cada madre y padre, niño esperanzado, inventor y explorador, cada maestro de la moral, cada político corrupto, cada “superestrella”, cada “líder supremo”, cada santo y pecador en la historia de nuestra especie, vivió ahí – en una mota de polvo suspendida en un rayo de sol. La Tierra es un escenario muy pequeño en la vasta arena cósmica… Nuestras posturas, nuestra importancia imaginaria, la ilusión de que ocupamos una posición privilegiada en el Universo… es desafiada por este punto de luz pálida.”

Los seres humanos vivimos en un medio que modelamos y que a la vez nos modela a nosotros. Habitamos un mundo natural creado durante miles de millones de años por los procesos de la física, la química y la biología. Somos una más de las especies.7

Somos capaces de construir cómodas casas para cuidar a nuestros ancianos y también inmensas autopistas de 26 carriles. Inventamos libros o la red global Internet, y también construimos mortíferas armas nucleares, podemos explorar los polos y visitar la Luna o Marte, crear belleza musical y desarrollar elegantes y potentes teorías científicas y tecnologías de gran eficacia. Rehacemos la naturaleza a nuestra medida… Somos una especie capaz de casi todo, pero no somos una especie más.8

Vivimos en dos mundos en constante interacción: la ecosfera o biosfera natural, la fina piel global compuesta por el aire, el agua, la tierra y las plantas y animales que viven en ella, y la tecnosfera creada por el ser humano, con todos los artilugios y productos que hemos sido capaces de inventar. Dos mundos que están en guerra, como nos recordaba el gran biólogo y ecologista Barry Commoner en Making peace with the planet.

La capacidad humana actual de tener el poder suficiente como para intervenir de forma determinante sobre la naturaleza tiene su origen en la revolución industrial capitalista que se inicia a finales del siglo XVIII. En el último siglo hemos asistido a la expansión de un capitalismo fosilista imparable, y en las cinco últimas décadas al triunfo económico e ideológico de un capitalismo neoliberal y cognitivo, capaz de crear crecimientos exponenciales y tecnologías maravillosas, pero también de destruir lazos sociales y de solidaridad muy profundos, difundiendo el consumo masivo y el entretenimiento vacío como forma de vida y “realización” personal. El triunfo del capitalismo neoliberal ha sido amplio, muy profundo, a todos los niveles, en todas partes.

Hoy el sistema capitalista no parece capaz de crear “Estados de bienestar” para toda la humanidad, ni siquiera, como recordaba el añorado urbanista y ecologista Ramón Fernández Durán, “simulacros de bienestar”. El capitalismo destruye, construye, y consume una materialidad que lo abarca todo. La mercantilización se extiende desde el microcosmos al macrocosmos a todos los ámbitos y cosas: la sanidad, la educación, la naturaleza, el conocimiento, la cultura, el arte, el deporte, el cuerpo… El cuerpo se analiza, fragmenta, comercializa y finalmente se vende como una mercancía más. Se patentan genes, bacterias, semillas, tejidos y animales modificados genéticamente, se trafica y compran órganos, se alquilan úteros, familiares y hasta novias/os, y se venden parcelas en la Luna o en los planetas.9 10 Y es también un modo de vida inmaterial. El capitalismo emocional es la causa última de una patogénesis generalizada que entra en nuestros cuerpos y mentes. Penetra en nuestros cerebros, insertándonos ideas, relatos y ficciones que cambian nuestras mentes y transforman las relaciones humanas. Las empresas farmacéuticas, vivas rastreadoras de todo beneficio que se precie, identifican todo tipo de malestares, adicciones, neurosis, trastornos, preocupaciones, dolores, humillaciones y miedos causados por el propio capitalismo, para crear todo tipo de síndromes y enfermedades y vender sus productos. Sin embargo, para una gran parte de la humanidad, disponer de fundamentos vitales tan básicos como comer alimentos, beber agua o respirar aire en condiciones higiénicas y saludables es aún un sueño inalcanzable.

Tenemos los medios y recursos para reeducar nuestra mente, para ver nuestro Problema, pero necesitamos de la decisión y el valor, personal y colectivo, para hacerlo. No podemos resignarnos a no pensar y sentir al mismo tiempo. Debemos usar esa palabra tomada por el sociólogo colombiano Orlando Gals Borda de los pescadores de San Benito Abad en el municipio colombiano de Sucre: el “sentipensar”.

La innovación básica de la revolución científica del siglo XVI y XVII fue hacer preguntas y descubrir nuestra ignorancia, darnos cuenta de que no teníamos todas las respuestas. Aprender que con esfuerzo, tiempo, y recursos podíamos investigar y conocer más cosas, ganando en poder para cambiar la tecnología, la cultura, la economía y el medio natural. La ciencia, el conocimiento y la solución de problemas se inician y nutren continuamente a partir de hacernos preguntas. Albert Einstein apuntaba que la formulación de un problema es más importante que su solución; el escritor Marc Twain señalaba que el problema no es lo que no sabemos sino lo que creemos que es cierto y no lo es; el artista y escritor John Berger nos instaba a vivir con los ojos abiertos sin dejarnos derrotar por el nihilismo, el odio y la desesperación. ¿Seremos capaces de mirar (y cambiar) nuestro Problema?

 Por Joan Benach | 28/04/2022

Notas

  1. Esa emoción se conoce como “efecto general” (overview effect). Al ver el planeta bañado en la oscuridad del espacio, las fronteras se borran y todos somos ciudadanos de la Tierra. Ron Garan, un ex astronauta de la NASA que pasó dos semanas trabajando en la construcción de la Estación Espacial Internacional dijo: «Para mí fue una epifanía en cámara lenta…. un profundo sentido de empatía y comunidad, la voluntad de renunciar a tener una recompensa inmediata y tener una perspectiva de progreso multigeneracional… es el hogar de todos los que alguna vez vivieron y de todos los que serán.» Ver: Ian Sample. Scientists attempt to recreate ‘Overview effect’ from Earth. The Guardian. 26 diciembre 2019.
  2. El coste económico fue de unos 288.000 millones de dólares de 2019, gastados durante poco más de una década. En 1965 el programa llegó a su cenit, con una inversión equivalente al 2% del PIB de EE.UU. de entonces. Antonio Turiel. Cincuenta años del primer hombre en la Luna. 26 julio 2019.
  3. La frase no es exacta ni se dijo durante el primer viaje sino un año más tarde, en el Apolo 13 pero así ha quedado registrada en el imaginario popular. «Houston, we have a problem» es una popular pero errónea cita de una frase del Jack Swigert durante el accidentado viaje del Apolo 13, justo después de observar una luz de advertencia acompañada de un estallido,1​ a las 21:08 CST del 13 de abril de 1970. La frase de Swigert fue: “Bien, Houston, hemos tenido un problema aquí («Ok, Houston, we’ve had a problem here»). A la que siguió la de su compañero Jim Lovell al decir “Ah, Houston, hemos tenido un problema. («Uh, Houston, we’ve had a problem»).
  4. Carl Sagan, uno de los mejores divulgadores de la ciencia y el Cosmos lo dijo con estas palabras: “Hay cien mil millones de galaxias y mil millones de billones de estrellas. ¿Por qué debería ser este modesto planeta el único habitado? Personalmente, creo que es muy posible que el Cosmos rebose de vida e inteligencia. Pero “Hasta ahora, todo ser vivo, todo ser consciente, toda civilización que hayamos conocido vivió allí, en la Tierra. Bajo esas nubes se desarrolla el drama de la especie humana… Las fronteras nacionales no se distinguen cuando miramos la Tierra desde el espacio. Los chauvinismos étnicos o religiosos o nacionales son algo difíciles de mantener cuando vemos nuestro planeta como un creciente azul y frágil que se desvanece hasta convertirse en un punto de luz sobre el bastión y la ciudadela de las estrellas.” Ver: Cap 1 de la serie de 13 documentales Cosmos, basada en el libro Sagan C. Cosmos. Barcelona: Planeta, 1980.
  5. Gore A. Una veritat incòmode. Barcelona: Gedisa, Edicions 62, 2006:12.
  6. La Voyager 1 es una sonda espacial robótica de 722 kilogramos lanzada el 5 de septiembre de 1977 que es el objeto humano más alejado de la Tierra. Su misión es localizar y estudiar los límites del sistema solar y explorar el espacio interestelar inmediato. En junio de 2021 estaba a 22.909.417.919 km del Sol y le quedan unos 17.702 años para salir de la nube de Oort, donde entrará en el siglo XXIV.
  7. Ward B, Dubos R. Only one Earth. New York: Ballantine Books, 1972:XIX.
  8. Si bien el ser humano es una especie humana más, no es una más de las especies. “La especie [humana] ha desarrollado en su evolución, para bien y para mal, una plasticidad difícilmente agotable de sus potencialidades y sus necesidades. Hemos de reconocer que nuestras capacidades y necesidades naturales son capaces de expansionarse hasta la autodestrucción. Hemos de ver que somos biológicamente la especie de la Hybris, del pecado original, de la soberbia, la especie exagerada.” Ver: Sacristán M. Pacifismo, ecologismo y política alternativa. Barcelona: Icaria, 1987:10.
  9. El empresario norteamericano Dennis Hope registró en 1980 la Luna a su nombre. Hope aprovechó un vacío legal, ya que si bien existe un tratado internacional que indica que ningún país puede reclamar la propiedad de la Luna u otro planeta, este no dice nada sobre personas o empresas privadas. El satélite fue dividido iniciándose la venta de parcelas mediante la Lunar Embassy. Mediante su empresa Lunar Embassy Hope vende pedazos de terreno lunary lo mismo podría pasar con Marte, Mercurio y Plutón.
  10. Ver por ejemplo, I. Wallerstein. El capitalismo histórico. Madrid, Siglo XXI, 2012 (2 ed), p. 90 [ed. original 1988]; Y. Varoufakis. Economía sin corbata. Barcelona, Destino, 2013, p. 34 (ed. orig. 2015).

Joan Benach es profesor, investigador y salubrista (Grup Recerca Desigualtats en Salut, Greds-Emconet, UPF, JHU-UPF Public Policy Center UPF-BSM, Ecological Humanities Research Group GHECO, UAM).

Publicado enMedio Ambiente
Un cohete, que se presume chino, chocará contra el otro lado del astro a más de 9 mil kilómetros por hora.Foto Ap

Cabo Cañaveral. La Luna está a punto de ser golpeada por tres toneladas de basura espacial, lo que dará lugar a un cráter en el que podrían caber varios vehículos semirremolques.

Un cohete sobrante se estrellará mañana contra el otro lado de ese astro, a 9 mil 300 kilómetros por hora, lejos de las miradas de los telescopios. Puede llevar semanas, incluso meses, confirmar el impacto.

Ha estado dando tumbos al azar por el espacio, según creen expertos, desde que China lo lanzó hace casi una década. Pero funcionarios de este país dudan de que sea suyo.

Sin importar de quién sea, los científicos esperan que el objeto abra un agujero de entre 10 y 20 metros de ancho y envíe polvo lunar a lo largo de cientos de kilómetros.

La basura espacial en órbita baja es relativamente fácil de rastrear. Es poco probable que los objetos que se envían más profundamente al espacio golpeen algo y estas piezas generalmente se olvidan pronto, excepto por un puñado de observadores que disfrutan jugando al detective.

SpaceX originalmente se inculpó de la próxima basura lunar después de que el rastreador de asteroides Bill Gray identificó el curso de la colisión en enero, pero un mes después se corrigió, argumentando que el objeto misterioso “no era una etapa superior del cohete SpaceX Falcon del lanzamiento en 2015 de un observatorio climático en el espacio profundo para la NASA”.

Agregó que probablemente era la tercera etapa de un cohete chino que envió una cápsula de muestra de prueba a la Luna y regresó en 2014, pero el ministerio asiático alegó que la etapa superior había vuelto a entrar en la atmósfera terrestre y se quemó.

Hubo dos misiones chinas con designaciones similares: el vuelo de prueba y la misión de retorno de muestras lunares de 2020, y los observadores estadunidenses creen que ambas se están confundiendo.

El Comando Espacial de Estados Unidos, que rastrea la basura espacial inferior, confirmó que la etapa superior china de la misión lunar de 2014 nunca salió de órbita, como se había indicado en su base de datos; sin embargo, no pudo confirmar el país de origen del objeto a punto de golpear al satélite.

"Nos enfocamos en objetos más cercanos a la Tierra", dijo un portavoz en un comunicado.

Gray, matemático y físico, dijo que ahora confía en que es el cohete de China.

En tanto, Jonathan McDowell del Centro de Astrofísica de Harvard y Smithsonian apoya la evaluación revisada de Gray, pero señala que "el efecto será el mismo. Dejará otro pequeño cráter".

La Luna ya tiene innumerables cráteres, que miden hasta 2 mil 500 kilómetros. Con poca o ninguna atmósfera real, está indefensa contra el aluvión constante de meteoritos y asteroides, y las naves que se aproximan ocasionalmente, incluidas algunas que se estrellaron intencionalmente a petición de la ciencia. Sin clima, no hay erosión, por lo que los cráteres de impacto duran para siempre.

China tiene un módulo de aterrizaje en el otro lado de la Luna, pero estará demasiado lejos para detectar el impacto del viernes, precisamente al norte del ecuador. El orbitador de reconocimiento de la NASA también estará fuera de alcance. Es poco probable que el Chandrayaan-2, de India, que orbita el astro, pase para entonces.

El Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra del JPL respalda la revaluación de Gray. Un equipo de la Universidad de Arizona también identificó recientemente el segmento del cohete chino Gran Marcha a partir de la luz reflejada en su pintura, durante las observaciones del telescopio del cilindro carenador. Mide unos 12 metros (40 pies) de largo y 3 metros (10 pies) de diámetro, y da un salto mortal cada dos o tres minutos.

“No es un problema de SpaceX, ni de China. Nadie es particularmente cuidadoso con lo que hace con la basura”, dijo Gray.

¿Llegar a Marte en 45 días? Científicos desarrollan un sistema de propulsión láser que lo haría posible

La nave espacial conceptual requeriría un conjunto de láseres de 100 megavatios.

Científicos de la Universidad McGill (Montreal, Canadá) recogen en un reciente estudio el diseño de un sistema de "propulsión láser-térmica" que permitiría a los humanos llegar a Marte en apenas 45 días.

La NASA, que planea enviar una misión tripulada al planeta rojo a mediados de la década de 2030, prevé que un viaje de estas características duraría unos 500 días.

Sin embargo, los ingenieros de McGill creen que es posible reducir la travesía a poco más de seis semanas gracias a la propulsión de energía dirigida, que utiliza grandes láseres disparados desde la Tierra para entregar energía a una cámara de calentamiento de hidrógeno en la nave espacial y, de esta forma, impulsarla.

La nave acelera rápidamente mientras está cerca de nuestro planeta y, en el mes siguiente, recorre el largo camino hacia Marte. Para el aterrizaje se libera el vehículo principal y el resto de la nave es devuelto a la Tierra a fin de poder ser reciclado para el próximo lanzamiento.

La idea de la propulsión de energía dirigida ya había sido propuesta anteriormente por otros científicos en un proyecto que plantea el uso de láseres para enviar pequeñas sondas de velas ligeras a la estrella enana roja Próxima Centauri.

El sistema utiliza rayos láser para impulsar una nave espacial al espacio profundo a velocidades relativistas, una fracción de la velocidad de la luz. Cuanto más potente sea el láser, más rápido se puede acelerar la nave espacial.

"Estábamos interesados ​​en cómo la misma tecnología láser podría usarse para un tránsito rápido en el sistema solar", asegura Emmanuel Duplay, autor principal del reciente estudio.

La nave espacial conceptual creada por el equipo requeriría un conjunto de láseres de 100 megavatios y 10 metros de diámetro.

"Nuestro enfoque utilizaría un flujo láser mucho más intenso en la nave espacial para calentar directamente el propulsor, de forma similar a una caldera de vapor gigante", subraya Duplay.

El ingeniero también puntualiza que sería necesario "el desarrollo de materiales de alta temperatura que permitan a la nave espacial romper contra la atmósfera marciana al llegar".

Tecnología en pañales

El problema es que estas tecnologías aún se encuentran en sus etapas iniciales y solo han sido desarrolladas a nivel teórico, por lo que podrían no estar listas para la próxima década.

"La cámara de calentamiento por láser es, probablemente, el desafío más importante", concluye Duplay.

17 febrero 2922

 

SpaceX inicia un programa para extraer dióxido de carbono de la atmosfera y convertirlo en combustible para cohetes

Según afirmó el director ejecutivo de la compañía, Elon Musk, la nueva tecnología "también será importante para Marte".

El director ejecutivo de Tesla y SpaceX, Elon Musk, anunció este 13 de diciembre que su compañía aeroespacial se propone extraer dióxido de carbono de la atmósfera y convertirlo en combustible para cohetes.

"SpaceX está iniciando un programa para sacar CO2 de la atmósfera y convertirlo en combustible para cohetes. Por favor, únase si está interesado", planteó el empresario a través de su cuenta oficial en Twitter, agregando que la nueva tecnología "también será importante para Marte".

Cabe recordar que Musk no abandona la idea de colonizar el planeta rojo y tiene como objetivo construir allí para el año 2050 una ciudad autosuficiente de un millón de habitantes. Esas personas llegarían a Marte en naves Starship, vehículo interplanetario reutilizable que SpaceX está desarrollando.

Entre tanto, la Organización Meteorológica Mundial alertó en octubre de este año que las concentraciones de gases de efecto invernadero alcanzaron un nuevo récord el año pasado y aumentaron a un ritmo más rápido que el promedio anual de la última década. La agencia, dependiente de la ONU, señaló que estas tendencias se dieron pese a la reducción temporal de emisiones debido a la pandemia de covid-19.

"La concentración de dióxido de carbono (CO2), el gas de efecto invernadero más importante, alcanzó las 413,2 partes por millón en 2020 y está al 149 % del nivel preindustrial", anunció el informe. Por otro lado, la organización también puntualizó que la capacidad de los ecosistemas terrestres y oceánicos para actuar como "sumideros" de CO2 puede volverse menos efectiva en el futuro debido a su sensibilidad a los cambios climáticos.

Sin embargo, sus predicciones no terminaron ahí. El Megatron Transformer vaticinó que "la capacidad de proporcionar información, más que la capacidad de proporcionar bienes y servicios, será la característica que defina la economía del siglo XXI". "Podremos ver todo sobre una persona, dondequiera que vaya, y [la información] se almacenará y utilizará de formas que ni siquiera podemos imaginar", agregó posteriormente, incapaz de refutar sus palabras previas ni de negar que los datos iban a ser el más vital de los recursos.

Los autores del artículo apuntan que las situaciones descritas por el sistema se basan principalmente en los propios miedos de las personas, que son generalmente irracionales, y concluyeron que la inteligencia artificial se está convirtiendo no solo en un tema de debate, sino en un participante de pleno derecho en él.

Publicado: 14 dic 2021 02:34 GMT

SpaceX lanza al espacio la primera misión con una tripulación totalmente civil

Está programado que los cuatro integrantes de la misión Inspiration4 orbiten la Tierra durante aproximadamente tres días, a una altura de 575 kilómetros

 

La compañía aeroespacial SpaceX hace historia al lanzar al espacio la primera misión compuesta por una tripulación totalmente civil. El viaje, que se realiza a bordo de la nave Crew Dragon, se diferencia en muchos aspectos de las hazañas recientes de otras compañías privadas.

La puesta en órbita de los cuatro integrantes de la misión Inspiration4 inició exitosamente con el lanzamiento del cohete propulsor Falcon 9 desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, poco después de las 20:00 (hora local) de este 15 de septiembre.

Pocos minutos después del despegue, los viajeros espaciales quedaron en órbita, tras separarse la cápsula del cohete. SpaceX también informó que la primera etapa del Falcon 9 aterrizó sobre la plataforma autónoma de puerto aeroespacial, ubicada en el océano.

Está programado que la nave espacial alcance una altura de 575 kilómetros y que su tripulación permanezca en completa ingravidez durante aproximadamente tres días. Así, este lanzamiento sobresale respecto a los recientes vuelos espaciales realizados por Virgin Galactic y Blue Origin, que duraron unos pocos minutos y no superaron los 100 kilómetros de altura.

Después de dar unas 22 vueltas a nuestro planeta, la Crew Dragon volverá a la Tierra para un amerizaje. Durante ese tiempo, los viajeros realizarán varios experimentos sobre el rendimiento humano en el espacio, además de poder disfrutar de una vista privilegiada a través de una cúpula de cristal.

Otra de las peculiaridades de Inspiration4 es que al no contar con astronautas profesionales, todos los procesos serán automatizados y controlados por técnicos de SpaceX desde un centro de mando en la Tierra. "Este hito representa una nueva era para la exploración y los vuelos espaciales tripulados", asegura la compañía de Elon Musk.

Integrantes

Jared Isaacman, fundador y director ejecutivo de Shift4 Payments –una empresa estadounidense de procesamiento de pagos–, estará al timón de la aventura espacial, bajo el apodo 'Liderazgo'. Lo acompañará Hayley Arceneaux, con el sobrenombre 'Esperanza', asistente médica en el hospital infantil de St. Jude (Memphis, Tennessee), quien desempeñará el papel de oficial médica.

A estos dos integrantes se suma Christopher Sembroski, 'Generosidad', un empleado de la compañía aeroespacial Lockheed Martin y exveterano de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. Se precisa que el hombre, entre otros cometidos, ayudará a gestionar la carga útil y los experimentos científicos, al tiempo que se ocupará de las comunicaciones para el control de la misión.

Completa el equipo Sian Proctor, 'Prosperidad', una empresaria, educadora y piloto entrenada, quien recibió su asiento tras ganar en un concurso de negocios en línea. Ella piloteará la nave y prestará el apoyo necesario al jefe durante el viaje.

'Liderazgo', 'Esperanza', 'Generosidad' y 'Prosperidad' representan los pilares de la misión, que además de tener el objetivo de concientizar, busca recaudar fondos para el hospital infantil de St. Jude.

De otra parte, la plataforma Netflix ha lanzado una serie documental sobre esta misión espacial, llamada 'Countdown'. El quinto y último episodio, que se estrenará a finales de mes, incluirá imágenes grabadas por los viajeros durante su travesía.

Publicado: 15 sep 2021

Casas diminutas para pobres: el “sueño americano” apretado en 6 metros cuadrados

En Los Ángeles, el gobierno y algunas ONG’s instalaron un barrio con casas de dos por tres metros. Es para personas o familias que han quedado en situación de calle con la coronacrisis. Otra postal de la decadencia capitalista.

 

La noticia recorrió los portales de todo el mundo. En solo 90 minutos, un grupo de obreros arma una “casa”. El gobierno de Los Ángeles y la ONG Hope of the Valley dicen que podrán parecer pequeñas pero “cuentan con varios servicios compartidos, como una sala de lavandería, baños, seguridad las 24 horas los siete días de la semana y un parque para pasear perros”.

Desde el aire las fotos muestran el barrio de “casas diminutas”, como lo llamaron algunos medios. Una junto a otra, perfectamente alineadas, como cajas de zapatos en un gran depósito. O una de esas “ciudades” de los parques infantiles.

El espíritu de la ONG quizá sea loable, pero desnuda la decadencia capitalista. En el país más rico del mundo, la gestión de la coronacrisis empuja a millones a la precariedad del trabajo y de la vida. El “sueño americano” condenado a chocarse contra sus delgadas paredes; una y otra vez.

Sorprende el optimismo. El “contrato” es por 3 meses. A lo sumo 6. Después, de patitas a la calle. Es que según ellos “las viviendas están pensadas como provisionales debido a que sus habitantes suelen encontrar un trabajo y un hogar definitivo a los pocos meses de vivir allí”. Ponele.

Claro.

Según la organización Human Rights Watch, desde el inicio de la pandemia 74,7 millones de personas han perdido su trabajo en Estados Unidos, una parte no pudo recuperarlos y en la mayoría de los casos se trataba de quienes cobran salarios inferiores a la media. Peor. “En el mes de enero, aproximadamente 24 millones de adultos informaron que se encontraban en situación de hambre y más de seis millones manifestaron que temían sufrir un desalojo por no poder cumplir con los pagos relacionados con la vivienda”. Para las personas latinas o afroamericanas estos números se duplican.

Hay un último dato que golpea. Es de la Oficina Nacional de Censos. Asegura que “el 32 % de los adultos de bajos ingresos dijeron que se habían sentido deprimidos en los siete días anteriores”. La “nueva solución” a las preocupaciones y angustias que genera la crisis es encerrarlas en casas diminutas.

Ante el malestar social, el gobierno de Joe Biden ha dispuesto fondos que suenan impactantes, pero según las organizaciones sociales lejos estarían de revertir esos problemas estructurales.

La misma semana que se conoció la noticia, también se supo que el millonario dueño de Amazon, Jeff Bezos, gastó una fortuna para viajar al espacio. Agradeció a sus trabajadores que corren 12 horas por día y mean en botellas de plástico. Así le ayudaron a cumplir su sueño. El hombre tiene una casa para cada clima. Cuando se aburre o corre el almanaque, se muda unas semanas. Sus propiedades en Estados Unidos están valuadas en US$500 millones. ¿La cucha del perro será más grande que estas casitas?

No es solo Estados Unidos. Son las familias de Guernica desalojadas por los mulos de los countries y los gobiernos progres. O las que tienen que amontonarse en piezas también diminutas en Salta o Constitución.

¿Nos vamos a rendir ante un sistema social en que millones sobreviven sin techo o hacinados mientras los millonarios gozan sus mansiones obscenas? No podemos.

Viernes 23 de julio

Publicado enSociedad
Una foto del folleto facilitada por la NASA muestra que un cohete SpaceX Falcon 9 que transporta la nave espacial Crew Dragon de la compañía es lanzado en la NASA. — JOEL KOWSKY / NASA HANDOUT EDITORIAL / EFE

Un cohete Falcon 9 de SpaceX ha despegado este viernes sobre las 5.50 hora local (9.50 GMT) para llevar al espacio una cápsula Dragon tripulada de la misma compañía privada y que ya se había utilizado en la misión Demo-2 el año pasado.

 

Una tripulación estadounidense, francesa y japonesa ha emprendido este viernes desde Florida un viaje de 23 horas hacia la Estación Espacial Internacional (EEI) en una cápsula reutilizada de SpaceX, como parte de la alianza de la NASA con socios comerciales y agencias internacionales para multiplicar estas misiones espaciales.

"Estas sociedades son críticas", expresa emocionado Steve Jurczyk, administrador interino de la NASA, minutos después del despegue del SpaceX Crew-2 desde el Centro Espacial Kennedy, en la costa este de Florida. 

Un cohete Falcon 9 de SpaceX despegó este viernes sobre las 5.50 hora local (9.50 GMT) para llevar al espacio una cápsula Dragon tripulada de la misma compañía privada y que ya se había utilizado en la misión Demo-2 el año pasado. 

sucio, pues también se había usado en noviembre pasado para el lanzamiento de la SpaceX Crew-1 a la EEI, aterrizó unos nueve minutos y medio después en la plataforma marítima "Por supuesto que todavía te amo" en el Océano Atlántico, tras desprenderse de la segunda etapa del cohete Falcon 9. 

Se trata de la primera vez que se reutiliza tanto la cápsula como la primera etapa del cohete con una misión humana, y también que dos naves espaciales de la tripulación comercial estarán acopladas al mismo tiempo a la estación.

La NASA ha señalado que esta reutilización, para abaratar los costos, es clave para multiplicar los vuelos a la EEI para avanzar en experimentos científicos y en las futuras misiones a la Luna y Marte.

También es la primera vez en 20 años que viaja un equipo compuesto por tres agencias espaciales: los estadounidenses Shane Kimbrough y Megan McArthur, el japonés Akihiko Hoshide, de la agencia espacial JAXA, y el francés Thomas Pesquet, de la Agencia Europea Espacial (ESA, en inglés).

Los cuatro experimentaron esta madrugada un lanzamiento "extremadamente suave" a bordo de la cápsula Dragón, llamada Endeavour, según ha dicho Steve Stich, jefe del Programa de Tripulación Comercial de la NASA.

Un "sueño" cumplido para SpaceX

Un somnoliento Elon Musk, que ha acaparado las preguntas de la prensa después del lanzamiento, ha recordado que hacía 19 años que había fundado SpaceX y que se hoy sentía "orgulloso" de trabajar con la NASA.

Con una pañoleta de tela como mascarilla contra la covid-19, que contrastaba con la seriedad de los ejecutivos de la NASA, y reconociendo que no había pegado ojo de la ansiedad, Musk ha señalado que era como un sueño cumplido la misión de hoy. 

"Fue un poco más fácil, pero bastante intenso", ha dicho pausado a los periodistas que le preguntaron si ya se estaba acostumbrando a este tipo de ajetreos.  

Jurczyk por su parte ha calificado de "increíble" los últimos 11 meses para las misiones tripuladas de la NASA de cara a "acelerar" la investigación científica en el laboratorio de microgravedad y especialmente para las futuras exploraciones de Marte. Ha recordado que ha habido "tres lanzamientos con tripulación a la estación espacial desde mayo pasado".

El ejecutivo se ha referido así a la histórica misión Demo-2, que en mayo de 2020 reinició los viajes desde suelo estadounidense a la EEI desde la clausura en 2011 del programa de transbordadores de la NASA. 

En esa ocasión los estadounidenses Robert Behnken (esposo de la astronauta McArthur) y Douglas Hurley estuvieron 62 días a bordo de la EEI, durante los cuales dieron 1.024 vueltas a la Tierra y dedicaron 114 horas a la investigación.

A la Demo-2 le siguieron la SpaceX Crew-1 que llegó a la EEI en noviembre pasado y que será relevada por la SpaceX Crew-2 que ha partido hoy gracias a "un clima que cooperó", según explica Stich. 

Ha mencionado que un primer intento de vuelo, programado para ayer jueves, tuvo que posponerse debido a condiciones meteorológicas adversas. 

11 ocupantes a la vez

La segunda misión comercial tripulada de la NASA y SpaceX, la Crew-2, tiene previsto acoplarse de forma autónoma aproximadamente a las 09.10 GMT del sábado en el módulo Harmony de la estación espacial.

En la estación, un proyecto de más de 150.000 millones de dólares (alrededor de 124.000 millones de euros al cambio actual), integrada por 15 módulos permanentes; siete astronautas avanzaban en los preparativos para recibir a la visita, entre ellos la creación de "dormitorios". 

La EEI, que tiene el tamaño un campo de fútbol, apenas está adecuada para siete astronautas que comparten tres baños, no los 11 que estarán durante unos cinco días, mientras los cuatro del Crew-1 regresan a Tierra, lo que está previsto para el próximo miércoles 28 de abril. 

Los cuatro astronautas se unirán a la tripulación de la Expedición 65, compuesta por la Crew-1: Shannon Walker, Michael Hopkins, Victor Glover y Mark Vande Hei, de la NASA, como también por Soichi Noguchi, de JAXA, y los cosmonautas Oleg Novitskiy y Pyotr Dubrov. 

Los miembros de la Crew-2 llevarán a cabo la ciencia y el mantenimiento durante una estancia de seis meses a bordo del laboratorio en órbita y no regresarán antes del 31 de octubre.

Se trata de la segunda de las al menos seis misiones que SpaceX realizará a la EEI en razón de un contrato de 2.600 millones de dólares (alrededor de 2.150 millones de euros al cambio actual) firmado con la NASA en 2014. 

Este laboratorio, que orbita la Tierra a una distancia de 400 kilómetros y una velocidad de más de 27.000 kilómetros por hora, rota astronautas internacionales que realizan estudios y contribuyen a investigaciones médicas y de otra índole para la Tierra y a las futura misiones a la Luna y Marte.

MIAMI

23/04/2021 17:48 Actualizado: 23/04/2021 18:01

EFE

Un cocinero del equipo del chef francés Alain Ducasse (a la derecha en la primera imagen) supervisa un postre, entre varios de los platillos elaborados para que el astronauta Thomas Pesquet los deguste en la estación, donde empezará una nueva misión. Foto Afp

La Estación Espacial Internacional (EEI) ha sido un laboratorio científico puntero desde su construcción, en 1998, con más de 3 mil experimentos realizados en ingravidez que permitieron avances en ámbitos espaciales y también terrestres.

Actualmente "funciona al ciento por ciento de su capacidad", afirmó Sébastien Vincent-Bonnieu, quien coordina los experimentos científicos de la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés), que enviará mañana a la EEI a su astronauta francés Thomas Pesquet, junto a los estadunidenses Shane Kimbrough y Megan McArthur, y al japonés Akihiko Hoshide. Su partida está prevista de Florida, a bordo de la misión SpaceX Crew-2, de la NASA.

El interior del laboratorio internacional, que se halla a 400 kilómetros de altitud, tiene un tamaño similar a un terreno de futbol y está dividido en pequeños espacios, como una colmena.

Los astronautas a bordo de la central, cuyo fin de vida está programado en 2028, realizan experimentos pilotados por investigadores desde la Tierra y sirven de "conejillos de Indias".

La segunda misión de Pesquet en la EEI tiene previstos experimentos como el denominado Cerebral Ageing para estudiar el envejecimiento de las células nerviosas cerebrales; Telemaque, que consiste en una pinza acústica para manipular objetos sin contacto, y Eco Pack, nueva generación de envoltorios.

Relevo de tareas

Los astronautas se relevan en las tareas de laboratorio y los experimentos "se conciben a largo plazo, independientemente de las misiones", según Sébastien Barde, responsable de Cadmos, división especializada del Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES) de Francia.

A bordo de la EEI, el organismo humano, tan bien adaptado a la gravedad, es agitado como en una batidora y la degradación que se observa en los huesos y las arterias se asimila al envejecimiento celular, con la diferencia de que, al regresar a la Tierra, el fenómeno es reversible.

"Lo interesante es estudiar cómo trabaja el cuerpo para volver al equilibrio, ofreciendo eventuales pistas para el desarrollo de tratamientos" antienvejecimiento, según Barde.

"Es un aprendizaje permanente. Así como al principio era necesario llevar material médico al espacio, ahora es éste el que nos aporta recursos de este tipo puesto que la ingravidez nos brinda mayor comprensión de las enfermedades", subrayó Jean-Yves Le Gall, presidente saliente del CNES.

Avances contra la osteoporosis, la salmonelosis, los sistemas de purificación del agua... En 20 años, "hubo hallazgos importantes" a bordo de la EEI, según el historiador estadunidense Robert Pearlman, quien citó otros proyectos "prometedores", como la impresión 3D de órganos.

Algunas voces se elevaron contra el costo de estas investigaciones, toda vez que la NASA busca reducir su compromiso financiero para concentrarse en la exploración espacial más lejana.

"Desde la estación soviética MIR, sabemos todo lo necesario en torno a los efectos de la microgravedad en el cuerpo", criticó en 2019 el ex astronauta francés Patrick Baudry, calificando la EEI de "patraña".

Rusia anunció que construirá su propia estación espacial

El primer módulo estaría listo en 2025

El gobierno de Rusia anunció este martes que tendrá lista la construcción del primer módulo de su propia estación espacial para 2025, luego de deslizar que podría abandonar la Estación Espacial Internacional (ISS, por sus siglas en inglés).

 “El primer módulo básico para la nueva estación orbital rusa ya está en construcción. El objetivo es que esté listo para ser lanzado en órbita en 2025”, reveló el jefe de la agencia espacial rusa Roscosmos, Dmitri Rogozin, a través de la aplicación Telegram.

Rogozin también publicó un video que muestra los trabajos del proyecto, los cuales se están llevando a cabo en el taller 439 de la corporación constructora de cohetes y aparatos espaciales Energía.

El anuncio se produjo después de que el viceprimer ministro, Yuri Borisov, sugiriera el domingo que Moscú se retiraría de la ISS en 2025 con el objetivo de enfocarse en la construcción de su propia estación.

A pesar de esto, Roscosmos indicó este martes que la decisión se tomaría después de 2024 “sobre la base del estado técnico” de la estación. Según Moscú, la ISS deja mucho que desear, ya que posee módulos que “casi han llegado al final de su vida".

A principios de abril, el director de vuelo del segmento ruso de la ISS, Vladimir Soloviev, estimó que la vida útil del ISS podía prolongarse hasta 2030, pero que esperaba “una avalancha de fallos” a partir de 2025.

En tanto, Borisov resaltó que el estado de envejecimiento del ISS vaticinaba una “catástrofe”. 

 “No podemos poner en peligro las vidas” de los cosmonautas, manifestó el viceprimer ministro y luego planteó que la futura estación espacial rusa podría colocarse en una órbita más alta que la ISS y servir de “punto de transferencia intermedio para vuelos a la Luna”.

La explotación de la Estación Espacial Internacional es uno de los pocos ámbitos de cooperación entre Rusia y Estados Unidos, que se encuentran en un período de tensiones desde 2014.

El pasado 17 de abril los cosmonautas rusos Serguei Ryzhikov y Serguei Kud-Sverchkov y la astronauta estadounidense de la NASA Kate Rubins aterrizaron en la estepa de Kazajistán tras permanecer durante medio año a bordo de la ISS.

Científicos y funcionarios del Instituto de Investigación Nuclear de la Academia de Ciencias de Rusia observan cómo el equipamiento se sumerge en el agua del lago Baikal.Foto Afp

Detectar fuentes de neutrinos de alta energía y estudiar la evolución de las galaxias, entre sus tareas

 

Baikal. Científicos rusos pusieron en marcha uno de los mayores telescopios submarinos del mundo, que estudiará los misterios del universo desde las claras aguas del lago Baikal, en Siberia.

La primera fase del telescopio fue inaugurada tras seis años de trabajos.

Desde las profundidades del lago, el telescopio Baikal-GVD ayudará a detectar fuentes de neutrinos de alta energía, estudiará la evolución de las galaxias y el universo, además de resolver la tarea clave de formar la red de neutrinos del mundo.

El telescopio submarino, que empezó a construirse en 2015, fue diseñado para observar neutrinos, las partículas más pequeñas conocidas. Su objetivo principal es el estudio detallado del flujo de neutrinos cósmicos de alta energía y la detección de sus fuentes. Baikal-GVD también buscará candidatos a materia oscura, neutrinos de la desintegración de partículas superpesadas, monopolos magnéticos y otras partículas exóticas.

El telescopio fue instalado a entre 750 y mil 300 metros de profundidad, a unos cuatro kilómetros de la orilla del lago Baikal.

Los neutrinos son muy difíciles de detectar y el agua es un medio muy efectivo para hacerlo.

El observatorio flotante consta de varios cables con módulos esféricos enganchados.

El sábado, los científicos observaron cómo los módulos, de vidrio y acero inoxidable, eran depositados cuidadosamente en las glaciales aguas del lago, a través de un agujero excavado en el hielo.

"Un telescopio de neutrinos que mide medio kilómetro cúbico está situado bajo nuestros pies", declaró Dmitry Naumov, del Instituto Conjunto de Investigación Nuclear, de pie, sobre la superficie helada del lago Baikal.

Naumov afirmó que dentro de unos años, el telescopio será ampliado y medirá un kilómetro cúbico.

Según el científico, el telescopio rivalizará con el Ice Cube, observatorio de neutrinos instalado bajo el hielo de la Antártida en una base de investigación que Estados Unidos tiene en el Polo Sur.

Los científicos rusos afirman que Baikal-GVD es el detector de neutrinos más grande del hemisferio Norte y que el lago Baikal, el más grande de agua dulce del mundo, es el lugar ideal para albergarlo.

"Por supuesto, el lago Baikal es el único en el que se puede desplegar un telescopio de neutrinos debido a su profundidad", explicó Bair Shoibonov, del Instituto Conjunto de Investigación Nuclear.

"El agua fresca también es importante, así como su claridad. El hecho de que el lago esté cubierto de hielo durante dos o dos meses y medio también es muy importante", añadió.

El telescopio es fruto de una colaboración de Rusia, República Checa, Eslovaquia, Alemania y Polonia.

 

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