Martes, 23 Junio 2015 11:29

Todos se van

Todos se van

En frente de la intimidante presencia del juez Generoso se encuentra la pequeña Nieve, con su vestido blanco, dándole la espalda a los asistentes de la austera sala de justicia –¿Con quién te quieres quedar? le pregunta el juez a la niña, ¿Con tu padre? –ella gira la cabeza a la izquierda para verlo sobre el hombro mientras éste, con gesto de satisfacción, le pica el ojo izquierdo; –o ¿con tu madre?, continúa el Juez y Nieve vuelve a girar su mirada, esta vez a su derecha, y recibe de ella, su "mami", una sonrisa nerviosa, fingida. Pasan los segundos pero Nieve no habla, de su delicada boca, cuyos labios parecen cocidos con aguja baquetera, no salió palabra que diera respuesta a su deseo, lo cual generó, inevitablemente, desconcierto en quienes nos encontramos en la sala de cine esperando lo que inocentemente creíamos era una respuesta sencilla; nada más lejos de la realidad del personaje de Nieve, quien momentos después del juicio nos aterrizó en su realidad al confesarnos desde las viejas páginas de su confidente amigo sin voz, que es la presencia de su padre Manuel lo que logró enmudecerla, como siempre lo hace. Pero ya es tarde, sus palabras, las únicas que la ayudan, resuenan en la oscura cueva del lobo, quien, vestido con piel de oveja, logró obtener la custodia de su hija gracias a la influencia de su jefe Armando.

 

En estas parafraseadas escenas que corresponde a Todos se van, la última producción del director cinematográfico Sergio Cabrera, se sintetiza en buena medida la trama de la conmovedora historia. Cabrera, el mismo que en la década de los noventa realizó La estrategia del caracol y que, dígase de paso, fue superada lamentablemente como la película más taquillera en la historia del cine nacional hace pocos meses por Uno al año no hace daño de Dago García (expresando categóricamente con ello que el progreso lineal no existe), vuelve a la pantalla grande con una versión libre de la primera parte de la novela homónima escrita por la cubana Wendy Guerra. En esta historia se relata una compleja historia familiar donde el foco esta puesto en Nieve Guerra, una niña de 8 años que vive en el contexto de la Cuba de los años 80.

 

Este contexto, al serle tan familiar a Cabrera, fue en parte lo que lo llevó a realizar la adaptación al cine de Todos se van, pero más allá del contexto fue en sí el hecho de identificarse con esa niña que tiene miedo de perder a sus padres, de estar confundida dentro y, a la vez, poniéndole pecho a una sociedad cuyo Estado pretende controlar todo. En sí, Cabrera identificó su vida con la historia de Nieve porque su infancia y adolescencia las vivió en la China de la Revolución Cultural, lugar donde vio, sobre todo, las implicaciones en la vida cotidiana de un Estado autoritario, donde es éste quien tiene la custodia de los niños y, por tanto, es el principal responsable de su suerte. Además, fue en este lugar donde Cabrera se identificó con las corrientes de pensamiento izquierdista que lo llevaron a participar en movimientos guerrilleros como el Epl, cosa que Nieve Guerra no hace ni logra identificarse, como bien se muestra en la segunda parte de la novela. Sin embargo, con el tiempo Cabrera se alejó de estos movimientos pero sin dejar de ser un cineasta que en entrevistas y en sus propias obras manifiesta un pensamiento crítico*.

 

Tal es la crítica de su pensamiento que lo lleva a exponer la opresión del Estado cubano en Todos se van, pero de tal forma que no es una crítica en la que cae en los lugares comunes de los enemigos acérrimos de la revolución cubana, sino que su postura está basada en una lógica distinta manifiesta al mostrar cómo una niña sufre tanto el autoritarismo familiar como el estatal, sin dejarse victimizar. Esta Cuba de Todos se van no es la construida a partir de sesgos ideológicos, sino la vivida desde las formas cotidianas que le caracterizan. Una cotidianidad de la que muchos se van y se quieren ir, en este caso, por razones de carácter político.

 

Además, Todos se van es una historia con pocos personajes pero que demuestran un grado de complejidad poco común en el cine nacional, el cual está lleno de sobreactuaciones, de interpretaciones de personajes que a nadie convence. Así, dentro de estos pocos personajes está Eva y Manuel, los padres de Nieve, quienes nos van a contar con sus propias historias no sólo cómo afectan con sus acciones la vida de su hija, sino cómo es vivir teniendo dos vidas, una en público –diciendo lo que debe decirse– y la otra en el vigilado espacio del hogar, diciendo lo que realmente se piensa.

 

En ese orden de ideas, Eva, al momento actual de la historia, está casada con su segundo esposo Dan, un sueco hippy que se la pasa semidesnudo y trabaja en la planta nuclear con los rusos. Esta mujer, que en sus años mozos trabajaba con Mauricio haciendo marionetas para las obras de teatro y cuyos personajes relevantes eran por ejemplo el Che, ahora es una locutora de radio que cautelosamente incomoda al gobierno al poner músicos que hacen parte de la lista negra o que no hablan bien de la revolución, que parece ser igual de malo. Y Manuel es un alcohólico escritor de obras de teatro, frustrado al tener que escribir con "el estilo de la revolución" y no con su propia voz.

 

En pocas líneas, y para la memoria de quien lee la nota: este film es un drama que muestra el sufrimiento de Nieve por un suceso recurrente en su vida: el hecho de que todos se van, o quieren irse, y ella queda sola con su Diario; logrando con esto meterse con maestría en un tema demasiado espinoso, en el cual hay que saber caminar para no pisar las profundas huellas dejadas por los pesados discursos dogmáticos.

 

* Una muestra de esta afirmación se ve en la conferencia titulada "La corrupción creativa y otros venenos" que presentó en Casa América en el 2009. http://www.casamerica.es/temastv/la-corrupcion-creativa

Publicado enEdición Nº 214
Irlanda aprueba el matrimonio gay por una amplia mayoría

Irlanda se ha convertido en el primer país del mundo que aprueba por votación popular el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pasadas las ocho de la tarde (hora peninsular española) concluyó el recuento: el sí ha obtenido un 62% de los votos en el referéndum celebrado el viernes, frente a un 37% del no. El número de papeletas con el sí (1.2 millones) casi duplica a las del no. la participación ha sido de un 60,5%.


Los primeros datos del recuento de votos, iniciado a las diez de la mañana del sábado (hora peninsular española), apuntaban ya a una victoria del sí en el referéndum sobre la legalización del matrimonio entre personas del mismo sexo en Irlanda. El ministro de Igualdad, Aodhán O'Ríordáin, ha avanzado ha declarado esta mañana: "Creo que está ganado. He visto urnas abiertas, de áreas medias que no tienen por qué ser necesariamente liberales, y están rotundamente votando sí".


O'Ríordáin ha sido el primero de una serie de diputados que, desde sus correspondientes circunscripciones electorales, han repetido el mismo mensaje: que todo indica que el sí, tal como estaba previsto, va a ganar. Incluso uno de los principales actores de la campaña por el no ha admitido que es muy probable que suceda. "Todo el mundo parece estar prediciendo un sí, y ese parece ser el caso por el momento. Es decepcionante", ha declarado John Murray, del católico Instituto Iona.
Se trata de todo un acontecimiento histórico para un país, fuertemente católico, en el que la homosexualidad era ilegal y se pagaba con penas de cárcel hasta 1993.


Todos los partidos políticos han pedido el voto por el sí, igual que los principales periódicos. Todas las encuestas publicadas antes del viernes, día de la votación, indicaban una victoria del sí por un cómodo margen. Pero nadie descartaba un estrechamiento del margen debido al voto del llamado "no tímido", el de aquellos ciudadanos que, en el contexto de una campaña mucho más visible del sí, podrían ocultar su voluntad de que se mantenga el statu quo.


La participación parece haber sido alta, mucho mas que en otros referendos celebrados en el país. Al cierre de los colegios electorales a las once de la noche (hora peninsular española), la cadena pública RTE estimó que la participación podría situarse entre el 50 y el 60%. La alta afluencia a las urnas da una idea del interés que ha suscitado en este país, aún mayoritariamente católico, la propuesta de legalización del matrimonio homosexual planteada por el Gobierno de Dublín, de coalición entre conservadores y laboristas.


Algo más de 3,2 millones de irlandeses mayores de edad se habían registrado para votar. Debían responder, marcando la casilla del sí o la del no, si la Constitución irlandesa debe cambiarse para incluir la siguiente frase: "Pueden contraer matrimonio de acuerdo con la ley dos personas sin distinción de su sexo". Había otra cuestión que se sometía al voto popular: si se reduce o no el límite de edad legal (de 35 a 21 años) para poder ser candidato a presidente. El recuento ha empezado por las papeletas del matrimonio entre personas del mismo sexo.


La movilización de los jóvenes urbanos habría sido un factor clave en la victoria del sí. En Dublín, en cuya área metropolitana vive casi un tercio de los 4,5 habitantes del país, se calcula que la participación puede haber llegado al 65%. Y en Cork, la segunda mayor ciudad, al 60%. Hasta 60.000 personas se registraron para votar en los últimos meses, muchas de ellas irlandeses residentes por todo el mundo que no querían perderse un momento histórico. No era posible el voto por correo, y podían votar a todos los irlandeses que hubieran emigrado de su país hace menos de 18 meses.


En la capital, el triunfo del sí puede ser rotundo. En el distrito oeste, con un 13% de votos escrutados, un 73% de los ciudadanos se han mostrado a favor. Este porcentaje es del 70% en el centro oeste y de entre el 60 y el 65%. En el centro-norte, el sí alcanzaría un 70%, según las mejores perspectivas. "Parece que esta cuestión ha tocado un nervio en los irlandeses y me siento orgulloso de ser un ciudadano de este país", ha aseverado el ministro.


Irlanda se suma finalmente a la tendencia global de extender el derecho a contraer matrimonio a las personas gais. Las bodas entre personas del mismo sexo son legales en 19 países de todo el mundo, en todo su territorio. Además, dicho derecho se reconoce en parte del territorio de Estados Unidos, México y Reino Unido (el matrimonio gay sigue siendo ilegal en Irlanda del Norte, una de las cuatro naciones que lo componen).


Dos motivos convierten el caso irlandés en especial. El primero es que aquí son los ciudadanos con sus votos quienes deciden sobre el tema, dado que la Constitución del país solo se puede modificar por referéndum.


El segundo motivo es de carácter histórico: el país, en el que hasta hace poco la Iglesia Católica tenía un importante peso en la política, fue uno de los últimos del mundo occidental en que la homosexualidad constituía un delito castigado con penas de cárcel. No fue hasta 1993 que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró ilegal la legislación hasta entonces vigente, heredada de la vecina Inglaterra. El divorcio se legalizó en 1995, los anticonceptivos en 1985, y el aborto sigue siendo ilegal incluso en el caso de violación.

Publicado enSociedad
Jueves, 19 Marzo 2015 06:42

Se pregunta por Nicaragua

Se pregunta por Nicaragua

La primera pregunta que escucho acerca de Nicaragua es en qué se parece esta segunda etapa de la revolución a la primera. Es lo que he oído a los estudiantes de la Universidad Autónoma de Madrid, y a los de la Universidad de los Ozarks, en Arkansas, en días recientes. Mi repuesta es que no hay tal segunda etapa de la revolución. La revolución comenzó con el derrocamiento de la dictadura de la familia Somoza en 1979, y terminó con las elecciones de 1990, que el Frente Sandinista perdió, hace ya 25 años, frente a una coalición de partidos de oposición que llevaba como candidata a doña Violeta Barrios de Chamorro.
La pregunta es justa, porque se basa en el hecho de que Daniel Ortega, presidente sandinista de los años 80, lo es hoy otra vez, a partir de las elecciones de 2006, cuando ganó por 38 por ciento de los votos, y luego fue relegido en 2011. Ahora no sabemos si será candidato de nuevo, o lo será su esposa, que gobierna junto con él.


El poder actual pretende envolverse en la misma retórica revolucionaria de aquellos años. Pero se trata de un discurso que suena a imitación, o falsificación. Imperialismo, burguesía, soberanía nacional, socialismo, son palabras de ese viejo diccionario que perdieron su significado, porque el mismo poder se lo ha quitado. O hay que leer ese discurso al revés, como si fuera todo lo contrario.


Lo que existe es un régimen familiar que busca perpetuarse de manera indefinida. Los pobres siguen igual de pobres, desorientados por las políticas populistas del gobierno. Hemos regresado al viejo caudillismo, que ha sido la tradición política de Nicaragua desde el siglo XIX, una sola persona en el poder que junto con su familia lo controla todo.


No hay ningún traslado real de la riqueza a manos de los más desamparados. El 48 por ciento de la población subsiste con menos de dos dólares al día, y de entre ellos, la mitad subsiste con menos de un dólar al día. Nicaragua ocupa uno de los tres últimos lugares en los índices de miseria de América Latina, junto con Haití y Honduras.


El discurso de defensa a ultranza de la soberanía nacional en contra del imperialismo yanqui no es más que humo. Los intereses de la seguridad nacional de Estados Unidos en Centroamérica y el Caribe no tienen ya nada que ver con la antigua guerra fría, como lo demuestra el inicio de la normalización de relaciones con Cuba.


En un artículo publicado recientemente en Bloomberg se cita a William Brownfield, subsecretario de Estado para Narcóticos, diciendo que los esfuerzos del gobierno de Nicaragua para proteger a su pueblo y su territorio de las actividades de los traficantes de droga han sido muy positivos, lo cual es más importante, afirma, que los diversos elementos complicados en las relaciones de Estados Unidos con Nicaragua. La cooperación para detener cargamentos de drogas es lo estratégico en estas relaciones, no la democracia.


Esta posición demuestra que la progresiva desaparición del sistema democrático en Nicaragua no es motivo de preocupación de Estados Unidos, ni tampoco de ningún país relevante, en un mundo conmocionado por la amenaza del terrorismo yihadista y el Estado Islámico, igual que por el creciente poder de los cárteles internacionales de la droga.


El credo del general Sandino, que inspiró la lucha del Frente Sandinista, estuvo basado en tres principios básicos: soberanía nacional, democracia, y justicia económica. En su resistencia contra las tropas de ocupación de Estados Unidos hasta que logró su salida de Nicaragua, la defensa de la soberanía nacional fue lo más relevante. Y ahora ha sido entregada a China.


La idea de la construcción de un canal interoceánico ha gravitado sobre nuestra historia desde los tiempos de la Colonia, y Estados Unidos le impuso a Nicaragua un tratado en 1914 para construir ese canal, algo que nunca hizo. Ahora, Wang Ying, un desconocido millonario de Pekín, 100 años después, es el nuevo amo y señor de la soberanía nicaragüense, como concesionario del canal a través del Tratado Ortega-Wang, con duración de 100 años.


Ortega ha sabido tocar un resorte de esperanza muy antiguo en el alma de los nicaragüenses. Cuando la construcción del canal se anunció en 2013, se prometió la creación de un millón de nuevos puestos de trabajo, una cifra estrafalaria. Ahora ha sido reducida a 30 mil empleos de baja categoría, mientras los puestos mejor calificados serían para los chinos que llegarían masivamente al país para hacerse cargo de las obras.


La revista The Economist, en un análisis del estado democrático en el mundo, divide a los países entre democracias plenas e imperfectas, y regímenes autoritarios e híbridos. Nicaragua es enlistada entre los regímenes híbridos. En estos sistemas, afirma el análisis, existen irregularidades sustanciales en las elecciones que usualmente las alejan de ser libres o justas, y serias debilidades institucionales, mayores a las que tienen las democracias imperfectas. En este mismo grupo estarían también Ecuador, Honduras, Guatemala y Bolivia. Solo dos países de América Latina, Uruguay y Costa Rica, califican como democracias plenas.


Pero la frontera entre regímenes autoritarios y regímenes híbridos es muy tenue, y ya Nicaragua ha avanzado no pocos pasos para adentrarse en ese oscuro territorio de la ausencia de democracia. Ortega, o su esposa, se impondrán de cualquier manera en las elecciones presidenciales de 1917.


Pero los gobiernos familiares han terminado siempre en grandes desastres políticos. Las tensiones empezarán a manifestarse y crecerán en la medida en que las esperanzas creadas por el discurso populista de Ortega se agoten, sobre todo con el final de la cooperación de Venezuela, que debe enfrentar los bajos precios del petróleo, el desabastecimiento, la inflación y una crecida deuda externa de corto plazo.


Y otro punto importante de inflexión será el fracaso del proyecto del canal, percibido hoy como una gran esperanza, y que se convertirá en frustración cuando el tiempo demuestre que no era sino un invento desalmado.


Cartagena de Indias, marzo de 2015


www.sergioramirez.com
Facebook: escritorsergioramirez
Twitter: sergioramirezm

Publicado enInternacional
Jueves, 05 Marzo 2015 05:59

Madre asfixiada

Madre asfixiada

Aunque "en nuestra sociedad es frecuente la creencia de que la maternidad constituye una de las máximas vivencias de satisfacción a las que puede acceder una mujer", la autora advierte que suele no ser así, y procura explicar por qué. Es uno de los conflictos a los que concierne el Día Internacional de la Mujer, que se celebrará el próximo domingo.


En nuestra sociedad es frecuente la creencia de que la maternidad constituye uno de las máximas vivencias de satisfacción a las que puede acceder una mujer. Es más, sigue vigente la noción de que gracias a la maternidad las mujeres adquieren la plenitud de su feminidad. Sin embargo, la experiencia nos indica que, aunque estos discursos se siguen enunciando, en la práctica no todas las mujeres se sienten de ese modo. Son muchas las que, con distintas edades y niveles económico-sociales, dan cuenta de un malestar innombrable: la frustración que sienten frente a la maternidad.


Aquellas mujeres que han tenido otras experiencias gratificantes previas al nacimiento de sus hijos, como por ejemplo viajar o tener independencia de movimientos para trabajar, se sienten frustradas debido a que para atender las necesidades de sus niños pequeños, siempre prioritarias, deben postergar sus propias necesidades a menudo hasta límites difíciles de soportar.
También encontramos mujeres que, habiendo dedicado toda su ilusión a la crianza de sus hijos, cuando ellos son más grandes y se alejan de la intimidad familiar y doméstica padecen el así llamado "síndrome del nido vacío", con sus rasgos típicos de tristeza, sentimientos de vacío, hostilidad reprimida, etc.


Otro grupo es el formado por mujeres que han sostenido un trabajo con ritmo y continuidad durante los años de crianza de sus hijos, pero que en condiciones de crisis laboral se ven desempleadas y sin posibilidades de volver a insertarse en el mercado de trabajo. Para ellas, el vínculo con los hijos se vuelve tenso, difícil de sostener. Se sienten "asfixiadas", sin el consiguiente aire que ofrecía salir a trabajar, y la maternidad o la vida doméstica les resultan insuficientes para satisfacer sus necesidades de contacto social, intercambio con otras personas adultas, proyectos para el futuro y retribución económica. En su mayoría perciben que están realizando un trabajo arduo, duro, cansador, para el cual no hay retribución alguna, más que una sonrisa de reconocimiento afectivo... cuando todo anda bien y es una madre que logra satisfacer las demandas de sus niños.


Bajo estas circunstancias, es clásico el conflicto de ambivalencia, que se expresa como sentimientos de culpa, autorreproches y aun autocastigos por tener pensamientos y conductas hostiles hacia los propios hijos. La decepción que resulta del balance entre la maternidad ideal y las posibilidades reales de llevarla a cabo es uno de los sentimientos más frecuentes en estos casos.


En las últimas décadas, el rol maternal ha cambiado notablemente, en parte como resultado de las necesidades socioeconómicas apremiantes, que han llevado a gran cantidad de mujeres a involucrarse activamente en el mercado de trabajo, lo cual las hizo distanciarse mucho más de lo que anteriormente constituía una maternidad ideal. También ha cambiado por efecto de la existencia de representaciones sociales más amplias acerca del lugar y papel de las mujeres en la sociedad, y esto ha impactado de manera sustancial sobre la construcción de la subjetividad femenina, al proponerle imágenes y posibilidades de realización como mujeres más allá de la esfera maternal y doméstica. Sin embargo, todavía persisten antiguos mandatos culturales, fuertemente arraigados, que insisten en que desear un hijo es parte constitutiva de la identidad femenina y esto también tiene un fuerte impacto sobre aquellas mujeres que, habiéndose dedicado principalmente a estudiar y a desarrollar una carrera laboral significativa y exitosa, al llegar a la mediana edad, si no han tenido hijos, se preguntan por el destino incierto de su feminidad. También para ellas el conflicto de ambivalencia, con su secuela característica, el sentimiento de culpa, suele acompañar este período de sus vidas.


En la actualidad, encontramos un grupo todavía pequeño pero significativo de mujeres que utilizan las nuevas tecnologías reproductivas para dar cauce a sus deseos de embarazarse y tener hijos. Algunas de estas tecnologías –encuadradas en el orden que podemos caracterizar como de "innovación disruptiva"– conmueven profundamente nuestras clásicas experiencias respecto de la maternidad y el deseo de hijos. Se trata de mujeres que conservan sus óvulos por criopreservación o por vitrificación, para poder utilizarlos en un momento ulterior. Lo llamativo es que un buen número de estas mujeres no cuentan con una pareja con la que anticipen que desplegarán sus proyectos de maternidad. Por lo general refieren haberse decepcionado de sus compañeros varones, con quienes hasta ese momento habían hecho pareja –si se trata de mujeres heterosexuales– o bien –en el caso de que sean lesbianas– de sus compañeras mujeres. Sin embargo, la decepción con el/la otro/a no las lleva a desistir de sus deseos, sino que, por el contrario, refuerzan sus proyectos recurriendo a estas técnicas novedosas. Sus dudas, temores y fantasías se refieren al modo en que organizarán una red de afectos, solidaridad y acompañamiento con otros seres queridos, que incluyen a sus familiares, amigos/as, e instituciones educativas, y no tanto a la clásica figura de la pareja conyugal-parental.


Cada vez más, afortunadamente, las mujeres se plantean interrogantes acerca de estos conflictos ante la maternidad, y buscan respuestas variadas. No se conforman con los clásicos discursos que proponían la resignación y la postergación de sus necesidades subjetivas ante estos conflictos: para ellas, la resignación no es un proyecto saludable, porque sienten que queda afectada su salud mental, propensas a padecer estados depresivos, cuadros de ansiedad, y otros estados anímicos que les promueven malestar. Además, perciben que, en tanto la maternidad es una experiencia singular y a menudo única, sin embargo también puede ser una experiencia compartida, con sus pares, con la familia, con sus maridos, aun cuando estas opciones no estén siempre disponibles. El ejercicio de la maternidad en forma exclusiva y excluyente produce vínculos materno-filiales enfermizos, que las madres suelen expresar con términos como "me siento atrapada", "es asfixiante, inmovilizante". A veces hasta ocurren fantasías de ejercicio de violencia sobre los niños, y esto promueve un hondo malestar en las madres, que al mismo tiempo aman profundamente a sus hijos.


Por el contrario, compartir la crianza con el padre, otros familiares o amistades e incluso con instituciones como los jardines maternales, permite la creación de vínculos más saludables entre la madre y sus hijos, ya que la hostilidad resultante de un vínculo tan único y dependiente puede quedar neutralizada y puesta en perspectiva con la ampliación hacia otros vínculos significativos. Poder compartir su experiencia maternal y el malestar derivado de ella dentro de grupos más amplios, como grupos de reflexión, grupos de autoayuda, grupos terapéuticos y otros espacios que posibiliten a estas mujeres desplegar y analizar sus experiencias e inquietudes en torno de la maternidad, contribuirá a que las mujeres-madres no se sientan tan solas ante sus dudas, contradicciones y deseos ambivalentes.


A menudo ocurre que, cuando existe un contexto conyugal, se resiente el vínculo de la pareja matrimonial cuando las mujeres, en el ejercicio de la maternidad, otorgan a sus hijos una dedicación exclusiva y excluyente. Uno de los motivos por lo que esto sucede es porque todavía existen prejuicios acerca de que la crianza de los niños, especialmente mientras son pequeños, debe estar a cargo principalmente de la madre, y sólo bajo circunstancias excepcionales podría estar a cargo del padre. Esto trae aparejado que las madres se sientan con una sobrecarga emocional, física y de responsabilidad social por la salud y bienestar de los hijos, en tanto que el padre sólo tendrá responsabilidad sobre el bienestar económico de la familia. La estricta división de roles de género, en que las mujeres deben ser las principales proveedoras de vínculos afectivos y de mantener el equilibrio y la armonía emocional de la familia, mientras que los padres deben ser los principales proveedores económicos, es fuente de malestar psíquico y de trastornos en los vínculos de la pareja. Por el contrario, la flexibilidad en el desempeño de los roles familiares y laborales, fuera de lo que se clasifique como estereotipadamente femenino o masculino, puede enriquecer los vínculos familiares y ampliar las bases de la subjetividad femenina y masculina.


Porque, en definitiva, de eso se trata: no de que las mujeres no deseen y amen a sus hijos debido a la frustración y a su malestar, sino de que las familias cambien, que también se transformen y amplíen los contextos en los cuales es posible criar a los niños, y que la experiencia maternal, paternal y conyugal contribuya a lograr una sociedad un poco más justa y más equitativa para todos.


Por Mabel Burin, Doctora en psicología, directora del Programa de Género y Subjetividad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Buenos Aires

 

Artículo relacionado

Familia, familias y el derecho a una vida libre y solidaria de las personas

Francesca Gargallo, Le Monde diplomatique, edición Colombia Nº137, octubre 2014

 

Libros relacionados

La inacabada revolución feminista, Silvia Federici

Feminismos desde Abya Yala. Ideas y proposiciones de las mujeres de 607 pueblos de nuestra América, Francesca Gargallo

Sexualidad, violencia y cultura, Juana Gamero de Coca

Capitalismo y Otredad. ESbozo introductorio a la obra de Roger Bartra, Berenice Carrera

Publicado enSociedad
Colombia rechaza la adopción por parte de parejas homosexuales

La Corte Constitucional de Colombia ha puesto fin al intenso debate que durante las últimas semanas giró en torno a la posibilidad de una ampliación del derecho de adopción para las parejas homosexuales. En la noche de este miércoles y tras más de ocho horas de discusión, el tribunal ha anunciado a través de su cuenta de Twitter que sólo podrán hacerlo "cuando la solicitud recaiga en el hijo biológico de su compañero o compañera permanente", confirmando así la restricción establecida en un fallo anterior del mismo tribunal.


La votación se ha resuelto con cinco votos en contra y cuatro en favor. La opinión decisiva ha estado en manos del conjuez José Roberto Herrera de corte conservador, que entró en la terna después de que en una primera votación, a principios de febrero, hubiera un empate a cuatro. En ese primer momento, el magistrado ponente, Jorge Iván Palacio, se mostró a favor de reconocer que las parejas homosexuales pudieran "participar en procesos de adopción si cumplen con los requisitos que prevé la ley" y rechazó la postura del Procurador General, Alejandro Ordóñez, el más férreo opositor, que definió la propuesta como "experimentos de ingeniería social con niños en situación de vulnerabilidad".


En agosto del año pasado, la Corte ya se había pronunciado a favor de la adopción consentida ante la solicitud de una pareja de lesbianas. En ese caso, Verónica Botero ganó la batalla jurídica para poder ser madre de la hija natural de Ana Leiderman, con quien convive desde hace 10 años, lo que abrió la puerta para los casos en alguno de los integrantes de la pareja fuera el padre o la madre biológica del menor. Esta es la posición que queda ahora refrendada con la nueva sentencia emitida el miércoles. Sin embargo, faltaba que ese organismo se pronunciara sobre lo que se conoce como adopción conjunta o para todas las parejas sin ninguna restricción. Este debate, quedará pendiente.


"La Corte consolidó el derecho de adoptar al hijo/a del compañero/a permanente para todos los casos. Sin embargo, tiene una deuda con la igualdad plena en su decisión en adopción conjunta. La Corte avanzó un paso pero dejó pendiente otro", dijo Mauricio Albarracín, director de la ONG Colombia Diversa, la principal organización del país que defiende los derechos de la comunidad LGTB.


El Gobierno, que ha guardado silencio hasta esta semana, se había pronunciado a favor de la adopción poco antes del dictamen del Constitucional. El ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, dijo en una entrevista que las parejas del mismo sexo tienen derecho a no ser discriminadas y calificó la adopción como un paso necesario. "Hay suficientes dictámenes científicos que demuestran que no hay ninguna diferencia en la crianza de un menor entre parejas heterosexuales y del mismo sexo", agregó no sin antes advertir que el Gobierno acatará la decisión de la Corte.


Entre los que se oponen a que Colombia dé este paso, está la senadora del partido Liberal, Viviane Morales, exfiscal general, quien emprendió una cruzada para realizar un referendo que permita la adopción solo a parejas heterosexuales. Morales, quien el martes radicó su propuesta ante la Registraduría respaldada por más de 200.000 firmas, ha dicho tras conocerse el fallo del Constitucional evaluará si sigue adelante con su iniciativa, que también incluye que se le niegue la adopción a personas solteras.


Por su parte, la iglesia católica aseguró que respeta la decisión del Constitucional porque con ella se defienden los derechos de los niños. "Se reduce el campo de posibilidades para la adopción a unos casos específicos, como son los que anotó la Corte Constitucional. De parte nuestra aquí hay aspectos fundamentales del matrimonio y de la vida que no son negociables y no los vamos a cambiar", dijo monseñor Luis Augusto Castro, presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia a Caracol Radio.


Este debate también estuvo precedido por un polémico informe que la facultad de medicina de la Universidad de la Sabana, regida por el Opus Dei, dirigió al Constitucional, en el que consideraba la homosexualidad una "enfermedad". La comunidad gay en Colombia ha conquistado poco a poco derechos como la protección a los bienes de la pareja, su afiliación a la sanidad, a tener una pensión y a heredar. También pueden acudir a notarías y juzgados a legalizar su unión, pero con el problema de que el Congreso no ha reglamentado su derecho a casarse, por lo que muchos notarios se niegan a llamarle matrimonio.

 

Videocolumna relacionada

Adopción de las parejas homosexuales

Yolanda Puyana, Marco Fidel Ramírez, Brigitte Baptiste

 

Publicado enColombia
Página 7 de 7