Estados Unidos: multitudinaria manifestación por el derecho a abortar

La primera Marcha de las Mujeres de la era Biden

Cerca de 240 mil personas salieron a las calles en más de 600 ciudades de  Estados Unidos.

La Marcha de las Mujeres volvió a las calles en Estados Unidos con miles de personas congregadas en diferentes ciudades tras una fuerte ofensiva anti derechos en el estado de Texas que culminó en la ley aprobada el mes pasado que prohíbe el aborto a partir de las seis semanas de gestación. La normativa no hace excepciones en casos de violación o incesto.

Miles de personas participaron en la Marcha de las Mujeres en Washington para protestar la ley de Texas. Las manifestantes se congregaron en la plaza de la Libertad en la capital estadounidense. “Deberíamos poder decidir qué hacer con nuestros propios cuerpos, punto", reclamó Laura Bushwitz, de 66 años, maestra jubilada.

Cerca de 200 organizaciones defensoras del derecho al aborto se unieron al reclamo luego de que el primero de septiembre entró en vigor la ley que prohíbe la interrupción del embarazo desde las seis semanas de gestación, cuando muchas personas aún no saben que están gestando. La normativa además habilita a que cualquier ciudadano pueda demandar a los médicos y a las clínicas donde sospechan que la persona abortó fuera del plazo establecido.

Si bien el evento principal fue en Washington, la Marcha de Mujeres se replicó en todo el país tras el riesgo de la prohibición del aborto en uno de los estados, a pesar de que este derecho fue reconocido hace medio siglo en el caso Roe vs Wade. En todo el país se movilizaron cerca de 240 mil personas en unas 600 ciudades como Nueva York, Chicago, Jackson, San Francisco, y Miami.

"Luchamos para que el aborto no sólo sea legal sino también accesible y sin estigmas", dijeron en un comunicado las organizadoras, que piden al Congreso consagrar el derecho al aborto en la ley federal a fin de protegerlo de una posible reversión en la Corte Suprema.

"Este año estamos unidos", dicen las organizadoras. "Volvemos a las calles por primera vez en la era Biden porque con el cambio en el Salón Oval (de la Casa Blanca) no se terminó el deseo politizado, perverso y patriarcal, de controlar nuestros cuerpos", agregaron.

Un informe publicado por Planned Parenthood, una organización para la planificación familiar en Estados Unidos, reveló que si la corte estadounidense anula la sentencia del caso Roe vs Wade unas 36 millones de mujeres en 26 estados perderían el derecho a abortar.

3 de octubre de 2021

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Nieves Rico y Laura Pautassi en la marcha por el aborto de junio 2018 en Buenos Aires.

Laura Pautassi y Nieves Rico hablan sobre la agenda de los cuidados en América Latina

Las especialistas remarcan la necesidad de valorizar el trabajo invisible y no pago de las mujeres, que con la pandemia se hizo más visible. Y explican el

 

"No hay nada hay nada peor que referir a un orden dado como 'normal'", dice Laura Pautassi en el libro Feminismos, cuidados e institucionalidad. Homenaje a Nieves Rico. Una frase feminista en un libro feminista que homenajea en vida a Rico por haber sido la gran promotora de la agenda de los cuidados en América Latina. Tanto Pautassi como Rico se preguntan a qué normalidad pospandemia nos quieren hacer volver si está claro que para las mujeres la previa no era un lugar apacible sino uno plagado de violencias, desigualdades y discriminación. Para pensar la pandemia y una salida que incluya a todes, las expertas hablan de un concepto novedoso, “sindemia”, que permite dar cuenta de la complejidad de la crisis que disparó la covid-19, no solo a nivel sanitario sino económico y social.

El libro Feminismos, cuidados e institucionalidad. Homenaje a Nieves Rico se acaba de publicar por Fundación Medife Edita. Habla de la agenda de los cuidados (el trabajo invisible que en general hacen las mujeres en las casas, limpiando, cocinando, cuidando niños y ancianos, etc; y también el trabajo rentado dedicado a cuidar a otros), una agenda que el feminismo traía hace años pero con la pandemia se puso en evidencia. Rico es antropóloga y doctora en Sociología y fue una promotora central de la agenda de los cuidados, tanto desde su lugar en la División de Asuntos de Género como de la División de Desarrollo Social de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), aportando a la promoción de los sistemas nacionales de cuidados en Uruguay y en Costa Rica y promoviendo los procesos en otros países de la región. Pautassi también es una referente en el impulso de los cuidados como un derecho humano. Es doctora en Sociología y Derecho Social e investigadora principal del Conicet e Instituto de Investigaciones Jurídicas y Sociales A. Gioja. Fue consultora de organismos de Naciones Unidas donde trabajó cerca de Rico.

--Se ha dicho mucho sobre cómo la pandemia puso este tema en agenda. En esta vuelta a cierta normalidad, ¿se han logrado algún tipo de cambio o repetimos los mismos errores?

LP: --La pandemia mostró en una primera mirada que no se sabía lo que pasaba en el hogar con el enfoque de género. E inclusive visibilizándose, porque nadie puede decir a esta altura que no sabe lo que pasa adentro del hogar, no se avanzó en ninguna distribución sino al contrario. Entonces, la verdad que estamos peor, porque la concentración en un mismo espacio físico de trabajo productivo y reproductivo, o el trabajo remunerado y no remunerado, tensionó todavía más a los hogares, de hecho ocurrió un crecimiento de la violencia y sus múltiples manifestaciones. Sobre todo hay que destacar también que la pandemia generó muchísima violencia contra les niñes y adolescentes, ahí se ve un factor muy fuerte, sumado a las afectaciones que también hubo de la salud mental. Pero creo que lejos estamos de haberlo distribuido, ni hablo de la redistribución, y esto que es algo que venimos diciendo hace siglos, el problema es la desigualdad estructural. ¿Entonces de qué normalidad venimos hablando?

Ahora, si hay un aspecto interesante es que se habló de cuidados o sea, la estrategia comunicativa de cuidados fue muy interesante, probablemente no fuimos las feministas las que diseñamos las campañas pero hubo un tema muy interesante ahí de instalar el “cuidate”. Okey, ¿cómo se va a cuidar esa persona, qué herramientas hay para eso? Eso fue quizás lo que faltó.

--Ustedes hablan de sindemia, ¿qué implica este concepto?

NR: --Es muy importante entender que la pandemia se instala en América Latina en un escenario de desigualdades estructurales, entonces cuando empieza la pandemia, la expansión de este virus, pero sobre todo cuando empiezan las medidas que adoptan los distintos gobiernos, el distanciamiento, la cuarentena, los cierres de frontera, el lavarse las manos o comprar alcohol gel, mascarilla, junto con el “cuidate” y el “quedarse en casa” como consigna para superar esta situación, empezamos a ver que no le podíamos echar toda la culpa al virus de lo que estaba pasando con las mujeres, al interior de los hogares, con las trabajadoras domésticas que estaban perdiendo sus empleos y que no tenían apoyo estatal. Ahí tomamos un concepto que viene de la antropología médica y de la epidemiología crítica, que es un concepto muy nuevo, sindemia. Es un concepto que nos permite analizar la confluencia o la sinergia de riesgos y de amenazas, que producen que las personas y los individuos, en particular las mujeres, se vean afectados con una mayor vulnerabilidad, una mayor posibilidad de enfermarse, o una mayor posibilidad de que las restricciones asociadas a las medidas afecten su autonomía y sus derechos. Entonces traemos este concepto a las ciencias sociales, en particular para poder entender de mejor manera las consecuencias que las medidas políticas, sumadas a la crisis sanitaria, están teniendo sobre la población. Entonces nos permite comprender mejor qué les pasa a las mujeres que están en hogares en situación de pobreza. Por ejemplo, sabemos que América Latina es la región del mundo donde hay mayor mortalidad producto de la pandemia, asociada no al virus mismo sino a la sumatoria de otros riesgos y amenazas. Pero hay algo que también nos lleva a decir que no queremos una nueva normalidad, en la medida en que la normalidad era parte del problema; el pensar que vamos a volver a como estábamos antes, en particular para la problemática de cómo está organizado y distribuido el cuidado, para las mujeres no es una buena noticia. Porque como estábamos era parte de nuestro problema. Entonces también conceptualizar desde la sindemia nos permite entender mucho mejor los fenómenos, ver todas las variables que están actuando, darle una mirada interseccional o de cruce de clase, de pertenencia étnica, y al mismo tiempo ojalá nos permita hacer propuestas feministas y transformadoras para la pospandemia.

--¿Pueden adelantar algunas de esas propuestas?

LP: --Hay algunas propuestas bien interesantes que están elaborando los países, con algún apoyo en mayor o menor medida en otros casos, y también tenemos riesgos muy fuertes en el escenario pospandemia. Creo que el mayor riesgo lo tiene Uruguay en estos momentos, precisamente porque el cambio de gestión puso en tensión al sistema nacional de cuidados. O países como Brasil, con todo lo que está sucediendo, en donde ese avance se mezcla con los fundamentalismos religiosos que disputan políticas públicas, o el caso de México en donde se habla de rematernalizar los cuidados en las mujeres. Entonces tenemos esa situación, en el campo de los derechos humanos hablamos de la regresión, y esa regresividad en las políticas está prohibida.

Después tenemos otros escenarios que son mejores. En el caso de Argentina el cuidado entró directamente en la agenda, había algunas medidas antes y sobre todo la conformación con esta gestión del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad que puso el tema en agenda. También el Ministerio de Economía, por ejemplo, avanzó en que tenemos cálculos del aporte del trabajo no remunerado en el PBI, y esos cálculos en el aporte también muestran el escenario pandémico, cosa que es muy importante, porque nosotras veníamos diciendo que esa es la economía no monetaria, que en medio de la crisis traccionó la economía monetaria que estaba paralizada. Entonces por eso cuestionábamos tanto esos discursos de economía versus salud. Los derechos son interdependientes, no podemos poner esos dos derechos confrontados. Entonces de esa mano también se desplegó un proceso interesante en la Argentina, que es además de ponerlo en una agenda, empezar a debatirlo con parlamentos de cuidados, con producción de información que antes no teníamos, el compromiso de hacer una encuesta del uso del tiempo, el compromiso de que en el censo de población que se va a hacer en el próximo año esto exista, la instalación también de una Dirección nacional de cuidados, que eso es muy importante dentro de la institucionalidad, y también se convocó a una comisión de expertes para la creación de un proyecto de ley para un sistema nacional de cuidados que está en proceso, un proceso quizás de largo plazo. Hay también una mesa interinstitucional de cuidados previa a la pandemia, que no es una mesa de crisis y eso es algo que quiero destacar, me parece que una experiencia virtuosa es no ponerlo como crisis, sino como un momento en las crisis, y por eso el concepto de sindemia: es donde más se necesitan fortalecer proyectos y apuestas políticas.

Bogotá tiene un sistema distrital de cuidados que fortaleció fuertemente, en Chile está ahora en el debate constituyente y el derecho al cuidado es altamente factible que sea reconocido como un derecho. Entonces creo que ha habido, como siempre, luces y sombras, pero creo que estamos más en un camino de luces, por lo menos de instalar muy fuertemente a nivel social el tema.

--Más al nivel de las normas, ¿no?

LP: --No solo de las normas, el punto es ese, empezar con que las mujeres rompan con esa idea de la naturalización del cuidado, ahí me parece que hay un núcleo que tenemos que desandar fuertemente, que los varones empiecen a ejercer su responsabilidades y sus obligaciones en torno al cuidado. Una preocupación que compartimos con Nieves en este escenario sindémico de la crisis de los cuidados es que en la pospandemia ya cayó el empleo y los niveles de pobreza crecieron, y esto siempre afectó más a las mujeres y a los niñes, entonces en ese escenario pospandemia tenemos que fortalecer mucho más, pero también buscando un cambio cultural muy fuerte, cosa que las organizaciones sociales comunitarias en un deber virtuoso de solidaridad y sororidad lo han ejercido, y no hablo de virtuoso como de virtud sino que es un proceso que hay que apuntalar con políticas públicas.

--En su artículo usa una palabra interesante: la “elasticidad infinita” del trabajo de las mujeres...

LP: --Hace muchos años que venimos insistiendo con eso, hay una burocracia asistencial y un conjunto de políticas asentadas sobre ese concepto, en el cual las mujeres siempre van a bancar todo. Este es un punto muy fuerte para trabajar y en el cual la pandemia nos demostró que hay que terminar con las condicionalidades. Las familias sin tener conectividad hicieron lo imposible en los sectores vulnerables para garantizar que los chicos no salieran del sistema educativo. Lamentablemente se han salido del sistema educativo porque no se pudo garantizar, pero los hogares lo intentaron, ¿entonces qué me vienen a hablar de la condicionalidad? Como si para los sectores en condiciones de vulnerabilidad la educación no fuera un bien tan alto como para los sectores medios educados. Entonces ahí me parece que este es un momento para instalar también que esto tiene que salir de la agenda de las burocracias de las políticas sociales.

NR: --En este período ha quedado más claro que nunca la importancia de la economía no monetaria y es más, si la economía monetaria a partir de la pérdida del empleo, de la baja de la productividad y demás, ha decaído, evidentemente la economía no monetaria ha subido, y en el caso de Argentina el estudio que hizo el Ministerio de Economía lo muestra claramente: el aporte en relación al PIB del trabajo doméstico no remunerado y de cuidado ha aumentado en este período. Entonces creo que si una mayor conciencia de la importancia de la economía no monetaria también llevaría a pensar en presupuestos públicos y priorización de políticas públicas dirigidos a reconocer y valorizar esa economía no monetaria; eso es un ámbito en el que hay que trabajar.

--Ejemplo de eso podría ser la medida de sumar un año por cada hijo a las mujeres que se jubilan y no llegan a cumplir los años de aportes ¿no?

NR: --Claro, ahora esa es una experiencia que existe en Chile hace unos siete años, existe en Costa Rica y en varios países de la región, en donde hay un reconocimiento para la jubilación de las mujeres de hijos vivos. También lo hay en algunos países en el caso de disolución del matrimonio, si la mujer no tuvo ingresos a partir del mercado laboral también hay un reconocimiento dentro de la distribución de los bienes. Pienso en que hay medidas que se tomaron en este tiempo que podrían prolongarse, que no sean solamente medidas de contención, y que nos hacen mirar las cosas de otra manera. Un ejemplo es la ley de teletrabajo en el caso de Argentina, donde estipula el derecho a la desconexión que es algo sumamente importante y el derecho al cuidado de aquellas personas que estuvieran haciendo teletrabajo. Son cosas que antes, aunque hubiese trabajo a distancia, no estaban contempladas, ni en Argentina ni en otros países había normativas o derechos laborales al respecto. Que se haya por ejemplo adoptado ahora en este momento es interesante no solamente para este momento sino la concepción transformadora de que el trabajador y la trabajadora tienen hijos y no son huérfanos.

--Con las licencias pasa algo parecido. Están pensadas para el momento del nacimiento de hijos e hijas, y después es como si esas personas no existieran más...

NR: --Sí, aparte el tipo demográfico aumentó la esperanza de vida y demás, es muy normal hoy que un trabajador o trabajadora de 40 o 50 años tenga sus progenitores vivos a los cuales tenga que cuidar, podríamos decir. También creo que la pandemia cuando se instala en otras desigualdades estructurales dejó en claro lo difícil de nuestros sistemas de salud, y no solamente en los aspectos de gestión sino también en lo que implica el empleo en el sector de salud, que es un empleo feminizado en donde los ingresos y salarios que tienen las trabajadoras en enfermería y limpieza son bajos cuando uno los compara con otros sectores instalados. Creo que la gran propuesta, y que no es nueva, nos lleva a pensar en políticas universales claramente, superar un poco la demanda focalizada y apuntar hacia políticas universales que puedan garantizar desde el Estado el ejercicio del derecho al cuidado, en este caso.

--¿Alguna otra propuesta?

NR: --La Confederación de sindicatos de trabajadoras domésticas asalariadas de América Latina puso ahora el lema “cuida a quienes te cuidan”, creo que también tenemos una deuda enorme con la formalización y los derechos y mejores remuneraciones, con las trabajadoras domésticas asalariadas, que están aumentando además en la región. Durante mucho tiempo había descendido y ahora es el gran nicho donde se insertan las mujeres, sobre todo las mujeres de menores recursos, con menores niveles de instrucción, etcétera. Ahí tenemos una deuda, como tenemos una deuda con las mujeres de los sistemas de salud, y una deuda al interior de los hogares, que creo que el tema es que no hay que pensar que las soluciones son arreglos particulares, no es que Pepito arregla con Juanita y Juanita negocia, sino que esto es como sociedad, buscar nuevos pactos, alianzas, y un nuevo pacto sexual en donde la vieja división sexual del trabajo esté puesta en entredicho.

novedoso concepto de la "sindemia".

20 de septiembre de 2021

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El movimiento antiabortista global sigue movilizándose después de Trump

Durante la presidencia de Donald Trump, el gobierno de EE UU asumió el liderazgo en la construcción de la alianza antiabortista mundial, organizando reuniones con representantes de gobiernos extranjeros con motivo de los encuentros de alto nivel de Naciones Unidas con ánimo de denunciar concretamente los derechos a la salud sexual y reproductiva (sexual and reproductive health and rights, SRHR), y trató de ampliar la alianza para el rechazo de los SRHR en las negociaciones internacionales.

El 22 de octubre de 2020, el gobierno de Trump anunció la firma de la Declaración de Ginebra: Consenso, un documento global de defensa de la familia y contrario al aborto, en un intento de ampliar y reforzar la alianza mundial antiabortista. Durante la presidencia de Trump, EE UU aprovechó, como punta de lanza del movimiento, cualquier instrumento de política exterior disponible para silenciar toda mención del derecho al aborto o de los derechos a la salud sexual y reproductiva en documentos de Naciones Unidas. Pero ahora que Trump ha salido de la Casa Blanca, se plantea la pregunta: ¿qué hay de esta alianza?

Manipulación de los derechos humanos

Los grupos antiabortistas de todo el mundo, que operan independientemente de quién está en el gobierno y se financian con dinero negro, ejercen presiones, defienden políticas y recurren a los tribunales masivamente. En los últimos años han comenzado a manipular normas tradicionales de derechos humanos para convertirlas en derechos de los nonatos y de la familia natural, lo que indica un desplazamiento de su argumentación de base religiosa a otra de naturaleza jurídica.

En EE UU, activistas antiabortistas tratan de desarrollar un marco jurídico contrario al aborto, que reconozca la personalidad del feto al amparo de la 14ª enmienda, lo que permitiría que el feto gozara de idéntica protección legal que las personas y haría que los abortos fueran inconstitucionales. En la Unión Europea (UE) se ha dado una iniciativa similar, que sostiene que la vida comienza en el momento de la concepción y por tanto requiere protección con arreglo a la legislación europea. El Tribunal General de la UE ha rechazado este argumento.

La nueva reacción conservadora se ha centrado particularmente en la Organización de Estados Americanos (OEA), que agrupa a 35 Estados independientes, donde desarrollan estrategias jurídicas para reinterpretar la legislación interamericana en materia de derechos humanos. Activistas contrarios a los derechos han tratado de manipular el Sistema Interamericano de Derechos Humanos para que asegurara la protección desde el momento de la concepción, y alegan que esto impide la descriminalización del aborto. Al mismo tiempo, alertando frente a supuestos ataques a la soberanía nacional, afirman que el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que ampara los SRHR, supone una imposición ideológica.

ADF International, un ejército jurídico cristiano estadounidense, también está involucrado en acciones legales en todo el mundo en casos que implican el carácter sagrado de la vida, y cuenta con oficinas situadas cerca de instituciones de la UE en Bruselas, Ginebra, Viena y Estrasburgo, además de sucursales en el sur de Asia y América Latina.

Bloqueo continuado durante las negociaciones

La alianza mundial anti-SRHR va mucho más allá de cualquier gobierno Republicano estadounidense y forma parte de una reacción más amplia frente a la supuesta ideología de género, que también incluye la oposición a los derechos de las personas LGBTQI y a la igualdad de género. El movimiento antigénero más amplio contempla una alineación de líderes autoritarios, la derecha religiosa y populistas de derechas, en muchos casos agrupados en torno a la defensa de la soberanía. Se ha insistido en priorizar y se incluyen referencias a la soberanía nacional, que genera bloqueos en las discusiones y frena el proceso de llegar a acuerdos.

Esto se ha visto recientemente, este mismo mes, en las iniciativas adoptadas por Rusia en una reunión de alto nivel de Naciones Unidas sobre el HIV/SIDA. En la reunión se introdujeron 73 enmiendas en una declaración política para atender a las objeciones de Rusia, tras lo cual se propusieron nuevas enmiendas orales de última hora, para que el final Rusia se negara a apoyar la declaración. Las objeciones incluían las referencias a derechos y a la abolición de leyes discriminatorias, que según Rusia eran un “ataque a los valores familiares” e interferían en la soberanía nacional. Nicaragua, Bielorrusia y Siria también votaron en contra de la declaración. Esta se había negociado durante dos meses con el fin de intentar acomodar las objeciones rusas.

En la 74ª Asamblea Mundial de la Salud del pasado mes de mayo, Rusia, junto con Suazilandia, Mozambique y Zambia, propuso una enmienda a una resolución sobre la prohibición de la violencia contra la infancia que suponía tachar concretamente la referencia a la educación sexual. Hubo también una resolución, apoyada por una quincena de signatarios de la Declaración de Ginebra: Consenso, que proponía otorgar a la Santa Sede, firme oponente de los SRHR, el estatuto de observadora permanente de la Asamblea Mundial de la Salud.

La creciente politización de los SRHR ha supuesto la incapacidad de llegar a un acuerdo en toda una serie de cuestiones que afectan a la salud. En los casos en que se ha alcanzado un acuerdo que no ha sido aguado, esos avances pueden verse cuestionados por declaraciones opuestas de gobiernos conservadores o declaraciones conjuntas de varios países, reflejando la pugna política y la formación de alianzas contrapuestas a las que las negociaciones internacionales siguen estando sujetas.

Impulso de la movilización y financiación de las redes antigénero

Organizaciones internacionales contrarias a los SRHR han abierto estratégicamente oficinas locales para acceder directamente a responsables políticos e instituciones regionales con el fin de presionarles e influir en sus decisiones. El año pasado, Open Democracy reveló que grupos de la derecha cristiana estadounidense se habían gastado 280 millones de dólares en todo el mundo desde 2007 con el propósito de influir en las leyes, las políticas y las opiniones públicas de otros países. Hace pocas semanas se publicaron dos informes detallados que especifican los intentos de agentes contrarios a los SRHR de infiltrarse globalmente en negociaciones internacionales y eliminar toda referencia a los SRHR en las resoluciones.

El informe de la Asociación de Derechos de las Mujeres en Desarrollo (Association for Women’s Rights in Development, AWID) detalló cómo, junto a ataques directos a Naciones Unidas en forma de retirada de la financiación de sus agencias, agentes contrarios a los derechos se infiltran en la organización mundial con ánimo de cambiar el sistema desde dentro impartiendo formación a delegados y delegadas, aguando los acuerdos en materia de derechos humanos, promoviendo un marco paralelo de derechos humanos e infiltrándose en comités de ONG. En un proceso llamado ONGización, grupos religiosos constituyen organizaciones no gubernamentales y solicitan el estatuto de consultores con el fin de obtener acceso a negociaciones en organismos internacionales como Naciones Unidas y la OEA.

El Foro Parlamentario Europeo sobre Derechos Sexuales y Reproductivos también publicó el mes pasado un informe que identificó una suma de 707,2 millones de dólares, procedentes de EE UU, Rusia y Europa, que se gastó en la financiación de campañas antigénero en Europa entre 2009 y 2018, proviniendo la mayor parte, 437,7 millones, del interior de Europa. El informe reveló que las redes antigénero europeas están muy extendidas y cuentan con ONG que actúan a escala internacional financiando iniciativas antigénero y tienen sus sedes en Bélgica, Francia, los Países
Bajos, España y Polonia. Asimismo, fundaciones conservadoras han financiado directamente campañas contra el derecho al aborto, el activismo político antigénero y el apoyo a candidatos conservadores, además de las llamadas iniciativas profamilia en numerosos Estados miembros.

Esto no solo demuestra la influencia de la derecha cristiana estadounidense, sino también una amplia oposición dentro de Europa que combate los SRHR en los Estados miembros y moviliza asimismo en torno a las instituciones de la UE. La labor de investigación de Open Democracy, el Foro Parlamentario Europeo y AWID demuestra que esta forma de interferencia política transnacional, bien dotada financieramente, con consecuencias desastrosas para la salud global y los derechos humanos, por no hablar ya de la democracia, debe ser combatida.

Las redes antigénero están consolidadas y las actividades anti-SRHR seguirán independientemente de quién gobierne. Y mientras las defensoras y los defensores de los SRHR han trabajado duramente para impulsar la acción progresista en la agenda internacional, no es probable que cambien las posturas de líderes autoritarios o populistas, y lo que queda es la oposición que influye en las negociaciones con capacidad para aguar los acuerdos. Cuando la política interior se integra en la política exterior de los países, también hay que prestar atención al nivel de cada Estado, donde formulan sus posiciones para llevar a las negociaciones internacionales.

Pese a que Trump ha dejado la Casa Blanca y la nueva presidencia de Biden apoya firmemente los SRHR y se ha retirado de la Declaración de Ginebra: Consenso, Rusia ha hecho gala de su voluntad de impulsar una fuerte oposición a los SRHR y la igualdad de género. Agentes anti-SRHR están al acecho intentando formular una posición común de la UE sobre los SRHR, y la actividad internacional de organizaciones jurídicas que apoyan las iniciativas anti-SRHR y siguen presionando en cada país en su toma de posición implica que continuarán los bloqueos en foros internacionales. Una cuestión clave que hay que vigilar es cómo siguen formándose alianzas y qué tácticas utilizan para oponerse y eliminar el lenguaje SRHR en los documentos internacionales.

 

Por Lynda Gilby

27/07/2021

https://www.radicalrightanalysis.com/2021/07/27/the-global-anti-abortion-movement-continues-to-mobilize-post-trump/

Lynda Gilby es a Doctoral Fellow at CARR and a PhD Researcher in Global Health and Development at Tampere University, Finland.

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Marcha feminista, septiembre de 2019, CDMX. Foto: La Jornada / Luis Castillo

Las palabras rara vez o ninguna son inocentes o gratuitas o neutras, mucho menos si se trata de un término como el que, con conciencia de la historia y lucidez crítica, se analiza en este artículo, y que pone en evidencia lo mucho que aún es necesario hacer para cambiar el pensamiento arraigado en la palabra ‘feminazi’.

El 5 de febrero de 2020, durante su discurso del Estado de la Unión, el entonces presidente de Estados Unidos Donald Trump otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad al conductor de radio Rush Limbaugh, a quien se refirió como “un luchador y un ganador” que ha dedicado “décadas de incansable devoción a Estados Unidos”. Lo único decepcionante fue que, con todo y lo lenguaraz que es, el magnate no mencionó que a principios de la década de 1990 Limbaugh tildó de feminazis a las mujeres que abogaban por la legalización del aborto, porque, según él, las hordas nazis y las feministas asesinaban niños. Tan elocuente muestra de misoginia habría dejado fuera de duda los méritos del locutor para recibir la insigne medalla.

De aquella década de 1990 a esta parte, el término feminazi se ha expandido no sólo entre derechistas fanatizados, religiosos ultramontanos o machistas recalcitrantes, sino también entre personajes que, por su filiación progresista, liberal o socialista, al menos en teoría creeríamos que comprenden la bajeza y la contradicción del vocablo.

Bajeza, porque equipara la lucha de las mujeres por sus derechos con la ideología nazi, que, con base en la denigración de los orígenes étnicos, las convicciones políticas, las preferencias sexuales o la simple existencia, anuló la condición humana de millones de personas y las condenó al exterminio. Denigración, anulación y exterminio a tal punto premeditados y sistematizados, que convirtieron la masacre de millones de seres humanos en una actividad burocrática. Contradicción, porque enlaza dos visiones opuestas de la convivencia humana: la feminista, que busca relaciones basadas en el principio de igualdad y comprensión entre hombres y mujeres; la nazi, que nunca se interesó por los derechos femeninos, toda vez que redujo a las mujeres a meras paridoras de soldados para su máquina belicista.

Los nazis mantuvieron el concepto de la triple k, que limitaba la vida de las mujeres y que asomó durante la relativa democracia de la República de Weimar, pero que el nazismo exacerbó. Triple k: Kinder, Kirche, Küche (niños, iglesia, cocina); mujeres prisioneras del esposo, la autoridad religiosa, el entorno vecinal y los hijos.

La ideología nazi se ubica así en las antípodas del feminismo, que no promueve ni aspira a la aniquilación del ser masculino, porque de entrada tal idea seguiría los postulados de la cultura patriarcal, que por milenios ha sustentado su poder en la inequidad y la exclusión, lo que determinó y aún determina la relación entre hombres y mujeres, como devela el uso del término feminazi, una más de la larga lista de palabras que rebajan y violentan a las mujeres en el afán patriarcal de cosificarlas, situación de tal calado que, en buena medida, la búsqueda del feminismo estriba en recuperar la condición humana de la cual se les despojó.

El feminismo implica la creación y cimentación de una convivencia humana real, por lo que es indispensable superar el patriarcado, lo que traería aparejada la liberación de mujeres y de hombres, porque los hombres también estamos atrapados en el patriarcado, que nos empuja a vivir a partir de valores que nos deforman en seres insensibles, esclavistas, solitarios incapaces de comunicarnos; es decir, se trata de tener comunión con la otredad.

El neoliberalismo y sus neonazis

El término feminazi no califica al feminismo, sino a la hipocresía machista, que le atribuye la necrofilia nazi porque los machos saben que, al equipararlo con el nazismo, se le vincula con una ideología que provocó la más sangrienta guerra en la historia, en donde la apropiación y denigración de las mujeres alcanzó niveles patológicos. E hipocresía doble, además, pues el nazismo es un monstruo creado por machos.

Las feminazis no existen; en cambio, sí existen machos que rinden culto al nazismo, quienes desde distintas posiciones exaltan el sometimiento de las mujeres a un patriarcado siempre crispado. Machos nazis que son producto de evidencias incontrastables: los locutores de radio, televisión y plataformas de internet que basan su humor en degradar a las mujeres; los feminicidas y sus protectores en las instancias de justicia; los profesores que desprecian la inteligencia de las alumnas y consideran a las escuelas cotos de acoso sexual; los lenones dedicados a la explotación sexual de niñas y adolescentes, y un larguísimo etcétera con su discurso totalitarista que, sin embargo, no esconde detrás de la violencia y la intransigencia que el sistema patriarcal, sustento del machismo y la misoginia, no es más que una aberración bioética. Esta es una realidad que los hombres debemos comprender, so pena de acabar en patéticos remedos de seres humanos; porque mujeres y hombres somos, antes que nada y después de todo, humanos, y el feminismo también ha dado la pauta para que los hombres recuperemos la condición humana que el patriarcado nos ha negado.

 Por Moisés Elías Fuentes, 22 Aug 2021 07:43

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Domingo, 15 Agosto 2021 05:22

Las Juegas Olímpicas

Corredoras preparadas para tomar la salida en una pista de atletismo. PIXABAY

El barón tenía un plan y un bigote larguísimo y necesitaba contar su plan a otros señores de bigotes larguísimos. Acuciados por la inminente llegada del siglo XX, los hombres se escuchaban unos a otros con reverencia, pues les gustaba aparentar que todas sus ideas eran geniales. Por eso, cuando Pierre de Coubertin les habló de la posibilidad de estrenar una competición que aunase los valores del deporte, la paz y la comprensión entre los pueblos, algunos se entusiasmaron y otros no las tenían todas pero no se atrevieron a negarse. Así fue, a grandes rasgos, como decidieron dar inicio a los Juegos Olímpicos modernos.

Esos hombres de ideales nobles y mirada limpia no querían pasarse de modernos, por lo que resolvieron que las damas quedaran al margen de las Olimpiadas. Por favor, no crean que actuaron así movidos por el machismo ya que, como suele suceder con los misterios a priori inescrutables, había una explicación: alguien tenía que aplaudir a los atletas y otorgarles un trofeo al terminar sus gestas, y quién mejor que las mujeres.

Contra todo pronóstico, no se resignaron a ese papel simbólico. Las muy obtusas quisieron correr, saltar, nadar y trotar como los hombres y por eso cuatro años después se les permitió tomar parte, de forma no oficial, en un par de deportes aptos para señoritas con la esperanza de que se callasen de una vez. Cualquier persona con sentido común se habría conformado pero las mujeres, ya se sabe. Tanto dieron la tabarra que en 1928 concurrieron oficialmente a los Juegos y se les abrieron las puertas a seis disciplinas, además de cinco modalidades de atletismo. ¿Tuvieron suficiente? No. Siguieron erre que erre hasta que les permitieron participar en todas las disciplinas, capricho que se les otorgó en poco más de un siglo. Cien años de nada.

"Por fin se habrán quedado a gusto", pensarán ustedes. Qué va. En los Juegos que acabaron hace unos días se mostraron más subiditas que nunca y algunas llegaron incluso a olvidar que su principal misión como atletas es alegrar la vista del espectador. Es el caso de las jugadoras de balonmano playa noruegas, que se enfurruñaron porque no querían competir en bragas. Su Federación, lógicamente, les impuso una multa que las habrá dejado bien domaditas, de todos es sabido que no hay nada como la represión irracional para que la gente se conforme con lo que sea.

Otras atletas insisten en recordarnos que de vez en cuando llevan a cabo acciones de dudoso gusto como menstruar, quedarse embarazadas, abortar, parir o amamantar. Tremendo descaro el de Ona Carbonell, que solicitó presentarse en Tokio con su hijo de pocos meses para no verse obligada a interrumpir su lactancia. Los miembros del COI, comprensivos, concedieron el permiso para que el bebé viajase a Japón con la condición de que permaneciese tres semanas encerrado con su padre en la habitación de un hotel, a lo que la nadadora se negó porque las mujeres, y sobre todo las madres, son unas tiquismiquis.

Algunas han intentado pasarse de la raya. El lema olímpico más alto, más fuerte, más rápido está bien para los hombres pero cuando se trata de las chicas conviene marcar unos límites, ya que la naturaleza, otra insensata, a veces se equivoca. Por eso, si una se excede con el Citius, Altius, Fortius, se la somete a un test para certificar que es, efectivamente, una mujer. Uno de los casos más sonados es el de Caster Semenya, y los de las namibias Christine Mboma y Beatrice Masilingi, a las que se ha impedido competir en Tokio, son dos de los recientes. Hay unas cuantas perjudicadas y casi todas (siéntense, no les vaya a dar un soponcio con la sorpresa) son mujeres no blancas.

Entre todo el batiburrillo de ingratas, atrevidas, gruñonas y lloricas, sale Simone Biles y, boom, pone sobre la mesa el tema de los cuidados y la salud mental. La audacia. ¿Desde cuándo competir por un deporte tiene que ver con la salud? ¿Cómo que hay que cuidarse?

Con la finalidad de recordar a las chicas cuál es su sitio, algunos diarios patrios nos han ido regalando titulares para que nos quede claro que el éxito deportivo de una mujer nunca es completamente suyo: siempre tienen a mano un hombre al que admiran, un entrenador, un novio y hasta un exnovio al que deben sus logros. Menos mal que alguien les echa el freno. Imagínense unos Juegos en los que los bebés pudiesen permanecer al lado de sus madres, las mujeres demostrasen ser atletas extraordinarias sin dejar por ello de ser mujeres, las curvas de las participantes no formasen parte del negocio, y la salud y el bienestar de las y los participantes estuviese por encima de los récords mundiales. Si presenciamos ese sindiós en un futuro, capaces son de renombrar los juegos del pobre barón de Coubertin, que podrían pasar a denominarse Juegas Olímpicas.

 

Por Otis Corona

15/08/2021  

Publicado enSociedad
30 años de Thelma & Louise, dos heroínas contra el patriarcado

El film de Ridley Scott significó un cambio de época

El guión de Callie Khouri se llevó el Oscar 1991, pero sobre todo tuvo un peso específico en los años que siguieron. Aunque todavía queda mucho por cambiar en Hollywood.

"Idea para un guión de cine: dos mujeres se lanzan a un raid criminal". En 1987, cuando escribió ese memo para sí misma, Callie Khouri estaba trabajando como asistente de producción para una compañía de Los Angeles que se dedicaba a avisos publicitarios y videoclips pop. Era el germen de una idea, pero un germen potente: darle a dos mujeres el tipo de papeles protágonicos que rompen reglas, personajes de acción que Hollywood entregaba regularmente a los hombres. "Ellas están dejando atrás su pueblo, las dos abandonando sus trabajos y sus familias", continuó. "Matan a un tipo, roban una tienda, se enganchan con un pibe más joven." A medida que Khouri iba delineando su idea, escribió el guión a mano en su casa, y lo fue tipeando en el trabajo. Cuatro años después era filmado por Ridley Scott con un presupuesto multimillonario, y con Susan Sarandon y Geena Davis en los roles principales.

Desde su estreno en mayo de 1991, Thelma & Louise se convirtió en uno de los temas de conversación más extendidos del año, y Khouri salió del asunto con un Oscar, un Bafta y un Globo de Oro bajo el brazo. En ese momento, mucha gente pensó que Hollywood cambiaría para siempre, que se estaba ingresando en una nueva era de igualdad de género en pantalla; otros sintieron que la película representaba al "feminismo tóxico" con "una temática explícitamente fascista". En los años que siguieron se volvió aún más amada, e incluso se advierte su legado en los grandes éxitos del Oscar de este año: la mujer de espíritu libre de Nomadland, la vengativa outsider de Hermosa venganza. Pero aún así, en la ola del #MeToo y con la grieta de inequidad de género en la industria, el verdadero momento Thelma & Louise de Hollywood aún está por venir.

Esa frase, "un momento Thelma & Louise", ha ingresado en el lenguaje como un despertar feminista ligado a un punto de no retorno, una película como ejemplo perfecto. La trama de Thelma & Louise empieza con un par de sacudidas que terminan conduciendo a uno de los finales más famosos de la historia del cine. Es la historia de dos mujeres de clase trabajadora en Arkansas que se disponen a hacer un viaje a las montañas, un fin de semana de libertad. Cuando paran en un bar carretero, Thelma (Davis) es asaltada sexualmente y Louise (Sarandon) le dispara en el pecho al violador. Desde ese punto las mujeres son fugitivas, conscientes de que la policía no admitirá su historia de defensa propia, que no pueden volver a casa, que solo pueden seguir adelante. A México, o adonde la ruta las lleve. 

A lo largo del camino, Thelma tiene una transformadora historia de una noche con un joven interpretado con abierto erotismo por Brad Pitt, y las dos mujeres tienen sus estocadas de venganza contra la cultura machista que las rodea: encierran a un policía estatal en el baúl de su auto, hacen volar el camión de combustible de un sórdido as del volante. "No recuerdo haberme sentido nunca tan despierta", dice Thelma, antes de que las mujeres decidan tomar su propio destino en sus manos.

"Thelma & Louise es un punto de cambio en términos de la representación de las mujeres", dice la doctora Shelley Cobb, profesora de artes visuales en la Universidad de Southampton. "Hay un cambio particular a comienzos de los '90 en el que Thelma & Louise impacta directamente. Estábamos moviéndonos fuera de las reacciones al feminismo en los ochenta, entrando a la tercera ola del movimiento, un post feminismo. Estábamos moviéndonos hacia ese período en el que tenés el regreso de una nueva clase de personaje fuerte femenino, tanto en Thelma & Louise como en Terminator 2". 

En el comienzo de la película, Thelma es una ama de casa infeliz, con un marido inmaduro y tosco que claramente la está engañando. Louise trabaja como camarera, atrapada en una relación que lentamente está yendo hacia ninguna parte. Pero en dos horas, estas mujeres se convierten en Butch y Sundance, incluso más. El guión de Khouri las transforma en las estrellas de una road movie, un western, un thriller al estilo Bonnie & Clyde, incluso una comedia de enredos. Ningún hombre viene en su rescate. En lugar de eso, Louise toma un arma y tira su lápiz de labios. Y encima de todo eso, la delicada Thelma crece en coraje, tomando el lugar de protección de Louise cuando es realmente necesario.

La deliberada mezcla de géneros en Thelma & Louise ofrece un satisfactorio cóctel de acción y humor; el trailer original sobrecargó el tono hacia lo segundo, presentando a película como algo sexy y alocado, con escenas de baile, Pitt con el torso desnudo y frases como "¡Estaremos tomando margaritas junto al mar, mamacita!". Para la historiadora fílmica del feminismo Maggie Hennefeld, de la Universidad de Minnesota, el humor del film es una de sus fortalezas clave: "Thelma & Louise se alimenta a la vez de las tendencias más conservadoras del género de comedia romántica y el incisivo absurdo del humor negro", dice. "Incluso sus raptos de violencia feminista retributiva provocan risas: son abruptas, sorprendentes, y revelan el absurdo de un mundo que sigue poniendo a los personajes femeninos en las situaciones más imposibles y desagradables." Para el caso, la chisporroteante rabia del camionero cuando su tanque explota, o la seca explicación de Louise al policía estatal que acaba de incapacitar: "Mi marido no fue dulce conmigo, mire en lo que me convertí."

El director Ridley Scott tuvo un rol clave en cómo se habla sobre la representación de las mujeres en pantalla. En una célebre tira cómica de 1985 de Alison Bechdel, Alien es la única película que su protagonista ha sido capaz de ver en años, la única que pasa su estricto test: el film debe tener al menos dos mujeres, y que hablen entre ellas de "algo además de un hombre". Thelma & Louise cimentó la reputación de Scott como un peso pesado de Hollywood que podía asumir temas feministas. Puede verse su toque en el esplendor visual de la película, incluyendo esos interminables paisajes desérticos y la "armada" que rodea a nuestras heroínas en el final. El aspecto general es juguetón, basta mirar el modo en que Pitt aparece jugando con una manguera. Pero hay que tener mucho cuidado en no deslucir el crédito de la guionista Khouri. "La veo como una película de Callie Khouri, especialmente cuando se la pone junto a otras cosas que ha escrito y hecho", dice Cobb. "Todo, desde la manera en que vuela el camión a la idea de Brad Pitt como una figurita para ver e imitar, a la idea de que una aventura de una noche es aceptable en una mujer. El guión es muy, muy importante."

Khouri pasó a dirigir películas protagonizadas por mujeres como Divinos secretos y, más recientemente, creó la exitosa serie televisiva Nashville. Davis definió a Khouri como "una revolucionaria", porque "crea personajes que están a cargo de su propio destino, hasta el final. Mujeres dueñas de sí mismas." Y en Thelma & Louise hay algo más que acción y risas. Es una película también profundamente desafiante sobre la cultura de la violación, algo que muchas de las personas entrevistadas por Jennifer Townsend en su perspicaz documental de 2017 Catching Sight of Thelma & Louise analizan a fondo. Townsend revisita a hombres y mujeres que llenaron un cuestionario de investigación sobre la película en su estreno original. Una mujer recuerda su propio matrimonio, y declara: "Hay muchas más Thelmas ahí fuera de lo que la gente imagina". Otra entrevistada llamada Christi llora mientras señala que la cultura de la violación no ha cambiado desde 1991.

En la brutal escena del intento de violación, Louise interrumpe el ataque a Thelma. Pero ella no le dispara al atacante en el acto, le dispara cuando éste no muestra ningún remordimiento por el crimen. El incidente que criminaliza a Louise no es presumiblemente el ataque en el estacionamiento, sino algo que no se nombra y que le pasó a ella en Texas algunos años antes del comienzo de los hechos del film. Nunca es explicado del todo, aunque Thelma trata de adivinarlo; pero sea lo que sea es algo tan terrible que las fugitivas desvían su viaje a México para evitar al estado más grande del país, porque ella no puede ni siquiera retornar allí.

Para Cobb, escribir sobre la experencia de Louise en Texas es lo que lleva la película a otro nivel. "Crea el género de carretera para ellas, porque esa es la razón por la que terminan tanto tiempo en la ruta, no pueden atravesar Texas. Eso es lo que las convierte en fuera de la ley." Y ella elogia el guión por no detallarlo, dándole al público espacio para imaginar qué puede haber sido tan traumático para hacer que un estado quede fuera de los límites. Sarandon ha dicho que el ángulo de Texas pareció ser pasado por alto por mucha gente en el estreno. "Cuando apareció, en realidad la gente pareció no darse cuenta de la violación", dijo el año pasado. "Ahora la ves y si estás un poco al tanto sabés de qué está hablando ella, y que tuvo este flashback del ataque que sufrió. Pero recuerdo haber tenido que clarificarlo en su momento."

Khouri fue la única persona que ganó el Oscar por Thelma & Louise, aunque ambos papeles protagónicos y Scott también estuvieron nominados. La película que arrasó con todo en los premios de ese año fue El silencio de los inocentes, otro film en el que una protagonista femenina confronta a la violencia masculina. La estrella del film de Jonathan Demme, Jodie Foster, fue una de las primeras actrices seleccionadas para el elenco de Thelma & Louise, junto a Michelle Pfeiffer. Goldie Hawn y Meryl Streep también estuvieron a punto de subirse juntas al Thunderbird: en lugar de eso hicieron La muerte le sienta bien.

Puede ponerse de esta manera: parece que el comienzo delos años '90 estaba dándole forma a un momento de explosión para las creativas mujeres de Hollywood. Pero nunca debe subestimarse el poder de la reacción. Hubo mucho de eso, incluyendo al periodista John Leo, quien sostuvo lo del "feminismo tóxico" en la revista Time; también quienes la vieron como gratuitamente violenta (a pesar del hecho de que en la película solo hay un muerto), y a sus personajes masculinos como caricaturas poco realistas. No vale la pena apuntar la avalancha de películas de acción de Hollywood en las que los hombres son excesivamente violentos, y los personajes femeninos de reparto están apenas bosquejados. El guión de Khouri no trata de jugar con armas, sino de resistir la opresión. "Me quedo cualquier día con el 'feminismo tóxico' del robo a una tienda, la venganza contra una violación, el camión que explota, antes que con el neoliberalismo, la justificación y el feminismo falso", dice Hennefeld. "Pelear contra el patriarcado significa pegar algunos codazos."

Cuando Thelma y Louise toman la decisión de saltar es una condena al Estados Unidos contemporáneo, y especialmente a las fuerzas de la ley y el orden del establishment que no les ofrecen ninguna protección: un tema de la película que resuena de manera aún más poderosa en 2021. "Ellas ya fueron defraudadas y dejadas fuera del sueño americano", dice Cobb. "Salen a la ruta para tener una vacación de sus vidas habituales, pero el patriarcado aparece donde vayan, y su falta de femineidad de clase media solo empeora la confrontación con la policía, el símbolo definitivo de la autoridad institucional. No tienen salida."

Davis tuvo algo que decir sobre los detractores: "Si te sentís amenazado por esta película es que te estás identificando con la persona equivocada." Lo que conforma un potente argumento sobre la representación en pantalla: algunos públicos están tan acostumbrados a los hombres en papeles protagónicos que se identifican con ellos, aunque no sean orotagonistas. O, para ponerlo de manera más brutal: los sexistas no pueden poner su cabeza en esta película. Desde que interpretó a Thelma, Davis ha estado luchando por mejores papeles para mujeres en el cine mainstream. Recientemente dijo que Thelma & Louise "cambió para siempre la manera en que considero qué papeles tomar. Pienso en qué dirán las mujeres del público cuando vean la película." En 2004 fundó el Geena Davis Institute on Gender in Media, una organización cuyo objetivo es mejorar la representación de las mujeres en cine y televisión. Y ha sido muy expresiva en demandar cambios en la industria, un cambio que aún no ha ocurrido. "Por las reacciones de la prensa sobre Thelma & Louise,pensé que todo iba a cambiar, y que tendríamos muchas más protagonistas femeninas en películas, y estaba encantada", ha dicho. "Hubo varias oportunidades en las que salieron películas por las que la gente aseguró que las cosas iban a cambiar, pero no fue así."

Thelma & Louise no es una película que aliente a mirar atrás, pero el 30° aniversario es una buena razón para celebrar una película que contrabandea una crítica feminista dentro de una colección de género de Hollywood. Una película sobre un despertar feminista, que le dio a las mujeres un lugar protagónico con poder de fuego, deseo y complejas vidas interiores. Thelma & Louise no es un film radicalmente feminista, pero  sí genera un espacio para una nueva especie de película comercial que empuja las fronteras un poco más allá. Películas en las que las mujeres no tienen que morir segundos después de darse un beso, películas en las que las sobrevivientes pueden liberarse del trauma, películas en las que las mujeres están a cargo de su destino hasta el final.

"Lo que amo, sobre todo, es lo que llegó a significar para el público femenino a través de los años", dice Hennefeld. "Dispara la imaginación hacia la demanda de un mundo diferente". Y a veces hay que seguir el camino, te lleve a donde te lleve. Aun cuando te lleve a lo desconocido.

Por Pamela Hutchinson

26 de mayo de 2021

"Idea para un guión

* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

Publicado enCultura
Sábado, 17 Abril 2021 06:04

Patriarcado postmoderno y liberal

Patriarcado postmoderno y liberal

Ni la explotación de la prostitución y la pornografía y los vientres de alquiler son fenómenos nuevos, pero lo cierto es que a partir de la ideología postmoderna y liberal, en la que las decisiones individuales pasan por encima del concepto del bien común, sin importar que esas decisiones individuales perpetúen estereotipos que reducen a las mujeres y a las niñas a objetos transables, comprables, vendibles o rentables, se han desatado niveles profundos de explotación salvaje y despiadada, en negocios multibillonarios cuya materia prima son los cuerpos de las niñas y las mujeres, bajo el falaz argumento del libre consentimiento.

 

Llega a tal grado el descaro del patriarcado que a estas actividades ilícitas se les justifica con el ridículo argumento de que las mujeres decidimos y consentimos, por supuesto dejando a un lado que la dignidad, la integridad, la seguridad de las mujeres no son bienes jurídicos disponibles, por lo que el argumento de consentimiento no es válido bajo ninguna circunstancia y mucho menos si hay pobreza, falta de oportunidades, eventos de violencia, o cualquier otra condición que coloque a las mujeres en situación de vulnerabilidad y mucho menos frente a negocios globales de millones de dólares, con la complicidad de muchos gobiernos y la corrupción de muchos funcionarios públicos.

Pero, lo más grave es que existen grupos de “feministas” enajenadas por ideologías patriarcales, pseudofeministas institucionales o enajenadas por las teorías queer que se olvidan de que el sujeto político del feminismo son las mujeres y que tanto en la prostitución, en la pornografía y en los vientres de alquiler se interseccionan elementos coloniales y discriminatorios que representan formas graves de violencia contra las mujeres, incluso el feminicidio.

La prostitución, la pornografía y los vientres de alquiler benefician a grandes empresas globales del ciberespacio, degradando los cuerpos y las funciones reproductivas de las mujeres y ordenando bebés por contrato y promoviendo la donación comercial de óvulos, incluso el turismo sexual y el reproductivo, a los ojos del mundo, promoviéndolos en redes sociales y en páginas web, como el portal más grande de pornografía Porhub y sus filiales de Mindgeek, que también opera YouPorn, Brazzers y una treintena de plataformas.

En un video porno titulado “Escort de Zona Divas mamando verga”, como muchos de los que pululan en la página de PornHub. Una joven realizando sexo oral a un pene anónimo. Sumisa frente a la cámara que la graba, complaciente. Un video que parece de aficionado, pero quizá no lo es. La escena dura 18 segundos, y en al menos tres años ha sido vista más de 212 mil veces.

La mujer del video era una joven proveniente del Chaco argentino, una de las zonas más pobres de aquel país. Llegó a Ciudad de México y fue víctima de feminicidio tres años atrás, durante la ola de asesinatos de mujeres en condición de prostitución vinculadas al portal Zona Divas. Aunque ella fue asesinada de manera muy violenta y su caso se difundió en los medios, el video sigue en línea, como lo informa Lydiette Carrión, en su artículo “Zona Divas en Pornhub”, publicado en Pie de Página el pasado 3 de marzo del presente año, en su columna Brechas.

Donde también señala que: El perfil que subió el video se describe así: “Soy un hombre de Calexico al ke le encanta coger putas!! Ya sean del Hong Kong Adelitas, Amnesia o de páginas de escorts como Solo Divas, Zona Divas, Musas […] y también de en vez en cuando grabarlas en secreto mientras me las cojo”.

Hasta la fecha, este perfil ha subido más de 70 videos, muchos de ellos parecen haber sido grabados sin que las mujeres supieran. Videos con las etiquetas de Zona Divas, nombres de escorts, de antros.

Cada “click” al video de Karen genera ganancias: dinero a la plataforma de Xvideo, o PornHub, que tiene más de un millón de visitas diarias, dinero a la persona o grupo que lo puso en línea, dinero a los que se anuncian en la página. Todos ganan, por supuesto, menos Karen. Así se configuraría la trata de personas; explotada antes de su asesinato por el crimen organizado de Ciudad de México; y explotada después por el más grande emporio de pornografía del mundo.

Y lo más grave es que aún así, hay grupos que se dicen feministas que argumentan que ella consintió y que lo hacía porque era mejor estar en la prostitución que quedarse en su pueblo, que ahí ganaban más, ignorando las condiciones de vulnerabilidad que la obligaron a viajar a México para ser explotada sexualmente por la delincuencia organizada y también por las páginas de pornografía.

Mindgeek prácticamente ostenta el monopolio de la pornografía en la red. Genera ganancias incalculables; cantidades que mujeres que aparecen en el sitio, como Karen, jamás vieron.

PornHub ocupa el lugar número 35 en cuanto a sitios más visitados del mundo. Apenas tres lugares por detrás aparece XVideos, donde la etiqueta “zona divas” cuenta con varios videos grabados a escondidas en hoteles, entre ellos, el de Karen.

PornHub y Xvideos “son sólo las dos propiedades más destacadas de un enorme abanico de webs para adultos que prácticamente dan a MindGeek una posición cercana al monopolio sobre el negocio”, explicó en 2018 José Manuel Rodríguez, un periodista especializado en asuntos digitales.

Pero como dijo Kate Millet,  «Ninguna institución lograría mantener su dominio si no contase con fieles coadjutores y abnegados cómplices»

Como dice la Plataforma Abolicionista de Badajoz, en su artículo “Las mujeres que apoyan a estos hombres”, publicado en Tribuna Feminista el pasado 3 de abril de 2021, que dice: “Encontramos acólitas que no quieren perder su posición de poder aunque eso signifique traicionar a su clase sexual, falsas feministas que dicen apoyar las luchas contra la violencia hacia las mujeres pero, eso sí, sólo aquellas violencias que les interesan y cuando les interesan, para prosperar y sacar rédito… No se puede ser feminista si se ignora que la sociedad patriarcal en la que vivimos se ha levantado sobre la esclavitud sexual y reproductiva, sobre el trabajo de cuidado doméstico de las mujeres. Este es el origen y la causa de nuestra opresión. La consecuencia es la imposición del género, para mantenernos en un lugar subordinado. El género es nuestra mordaza, no es una identidad, no es una performance, no se elige. El género es sumisión, es violencia contra las mujeres… Participan, activamente unas, por egoísmo o ignorancia otras, en desposeernos de todos nuestras herramientas legales, duramente conseguidas, aplaudiendo y celebrando el “avance social” que supone borrarnos como mujeres, incluso a las lesbianas, para el beneficio de los hombres, el neoliberalismo y el patriarcado.

Luego están las alienadas, con esas ya cuenta el sistema. Son esas mujeres que aún no han abierto los ojos, siguen viviendo en un Matrix patriarcal y piensan que lo que les pasa es culpa suya, que los hombres las protegen, que ellos son sus iguales, que todo lo que un hombre diga hay que creerlo. Sobre todo si dice estar sufriendo, entonces hay que ayudarlo sin pensar más. Entramos a formar parte o incluso constituimos grupos de activismo feminista bajo el 8M o Círculos Feministas de los que nos hemos salido, no indemnes, para poder sobrevivir a la violencia que el transgenerismo queer introdujo en ellos. Grupos de Feminismo que, en sus principios, como algo incuestionable, estuvo siempre el cuidado de la otra, el crear un espacio seguro de activismo, crecimiento y debate. De pronto asistimos a la incorporación, en estos espacios, de ideas y mujeres que exigían la inclusión de aquellos de quiénes habíamos huido, de nuestros agresores, de quien ya no nos fiábamos. Hombres que se colaban en el manifiesto como sujetos de nuestra lucha, que nos obligaban a incluir sus demandas y a soportar su presencia y sus discursos, disfrazados de falsa discriminación y derechos humanos. Compañeras que prefieren abandonar a las de su propio sexo para cuidar a estos hombres.

Por último, las mujeres que apoyan a estos hombres transexuales, transgénero, género fluido, etc, dando por válido que son mujeres si ellos afirman serlo y estimando que su defensa está por encima que la unión con sus hermanas, dicen sentir pena porque son hombres que sufren. Explican que su malestar viene del hecho de no haber nacido mujeres. Ignoran nuestras compañeras el sufrimiento de ellas mismas y de todas nosotras, de las que sí hemos nacido mujeres en un mundo patriarcal. Ellas dirán que no, que en el Feminismo todo cabe, que no hay que ser excluyente. Pero ¿se puede luchar contra el opresor dejándole que entre en nuestras filas, haciendo nuestras sus reivindicaciones? Me parece que no. Ignoran también las mujeres transincluyentes que, la disforia o incongruencia de género en los hombres no es un sufrimiento mayor que el que padecemos las mujeres por nacer mujeres.

Ignoran que la autoginefilia, la autoexcitación erótica con el propio cuerpo con aspecto femenino, es ampliamente reconocida como causa de la transexualidad en los hombres. Defienden una vez más las supuestas necesidades y libertades sexuales de los hombres por encima de los derechos de las mujeres. Son muchas «ignorancias» para que una mujer que tiene inteligencia media pueda pasarlas por alto. Más bien cierran los ojos y se tragan la pastilla azul, porque eso es más fácil que enfrentarse a la dura realidad.

Nuestras compañeras transincluyentes están introduciendo las luchas por las libertades sexuales, que ya tenían su espacio en los movimientos LGTB, en la lucha Feminista. ¿Vamos a acabar con el patriarcado cuando todas las personas puedan decidir su identidad de género o puedan elegir qué, cómo o con quién van a tener relaciones sexuales? Me temo que no. De todo esto saldremos perjudicadas las mismas de siempre, las mujeres, que aún no hemos levantado cabeza y ya nos la están pisando, con el silencio y la complicidad de muchas de nuestras hermanas”.

Pero, también con la complicidad de las autoridades y los legisladores. En el borrado de las mujeres hay muchos intereses, el primero destruir al movimiento feminista.

Por Teresa C. Ulloa Ziáurriz | 17/04/2021

Publicado enSociedad
Martes, 09 Marzo 2021 15:40

8 MARZO-2021 - textos

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Mujeres perdidas

*Decirle a una mujer que es una perdida es decirle que ha incumplido con todo lo que se esperaba de ella, así que nosotras queremos reivindicar ese perderse de las mujeres, porque han fracturado el molde patriarcal que las acecha. En Relatos de Mujeres Perdidas presentaremos tres narraciones acerca de la sensación de sin-sentido y pérdida de toda esperanza, que nos hace revolcarnos mujer adentro para encontrarnos, en nuestros propios cantos y con nuestras garras.

Estas narrativas están hiladas como un tritono disonante y subversivo. Esa figura musical se ha considerado siniestra desde el Medioevo, y las mujeres que aquí tejen sus historias, se han hecho cada vez más feministas y más siniestras. En sus historias perdidas encontraron algo de conexión con su identidad y potencia, así que aquí está la segunda entrega de nuestro cuarto tritono.

 

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Reflexiones en torno a ideas y prácticas del entre-mujeres a principios del siglo XXI

Francesca Gargallo

 

 

 

Lunes, 08 Marzo 2021 06:16

La no utopía feminista

La no utopía feminista

Hoy pocos creen en las utopías. Se han devaluado las mesiánico-proféticas y las civiles. Campanella y Moro están buenos como referencia a lo que no se cumplió. Ni los marxistas recalcitrantes piensan ya viable un paraíso proletario. "No hay tal lugar", diría Quevedo. Somos menos inocentes. Los problemas se han incrementado. El futuro se contrae aprisa. Hay pronósticos discretos, si no catastrofistas. Mas contra viento y marea perviven las luchas de liberación. El futuro será lo que sea, pero si no es libre, de poco servirá en un planeta que se calienta enfriándose, se inunda y seca, telúrico y contaminado, donde los humanos cada día valemos menos.

Las revoluciones ya sólo pueden venir de dentro, desde lo tan cercano que no lo vemos (en nuestro barrio, nuestro hogar, nosotros mismos). Y son emprendidas, como enseñaron los zapatistas de Chiapas, por personas libres. Se liberaron primero, perdieron el miedo, y entonces se rebelaron para hacer su libertad liberadora.

La llamada emancipación femenina, en su etapa actual tan irritante para el estado de cosas y su orden, saca a la calle con estruendo una humillación larvada en la casa, la escuela, el trabajo o la calle misma. Desde sus grandes desarrollos en el siglo XX, el feminismo confronta a las familias, las iglesias y las escuelas, pero nunca antes las mujeres movilizadas se mostraron dispuestas a morder la mano que se acerque.

Los proyectos de lucha feminista serán pedagógicos de ida y vuelta, o no serán. El proceso de las mujeres modernas para acceder a la vida profesional, la educación intensiva, la autodeterminación en las afinidades electivas, el derecho al placer sexual o las opciones en artes y deportes, implica reducar a las sociedades, las familias, las comunidades. Y esto se logrará también en la medida de su agilidad intelectual para adaptarse a lo que no ha sucedido.

El patriarcado reinó demasiado tiempo, presa de su propio juego. La crisis de la masculinidad alcanza ya al magnate, al jefe religioso, al mando armado, al señor de medio pelo y al de a tiro pobre. El varón siempre llevó una ventaja extra, situación tan arraigada que apenas ahora vemos su absurdo. Para generaciones de hombres fue impensable otra manera.

Hasta el Siglo de las Luces, las Floras Tristán eran pocas. Más acá, después de la habitación propia de Virginia Woolf y el sufragio para todas, la apropiación femenina de su vida ha presionado a los Estados para legalizar los derechos específicos del cuerpo, la concepción, la seguridad personal y el acceso igualitario a todo lo que los hombres pueden. Y van por más. Antes avergonzadas de serlo, cada día más mujeres se asumen como violadas, aun las que en sentido estricto no lo sean. Establecieron una radical solidaridad selectiva: el anticlub de Toby.

Hacen el esfuerzo de rescribir la Historia, desenterrar artistas, científicas y heroínas del panteón humano. Pero entre más atrás nos vamos del siglo XX se torna más difícil encontrar mujeres de trascendencia realizada. Sor Juana era excepcional dentro de lo excepcional. La historia de Artemisia confirma que las oportunidades corresponden al varón. Pocas llegaban a reinas, ninguna a presidenta (Isabel Primera y Catalina La Grande mandaban como hombres). Hasta hace poco, podían dirigir un monasterio, pero no un instituto de sicoanálisis o genética.

En menos de un siglo esto ha cambiado. Lo "impensable" comienza a ocurrir y acelera su frecuencia. No lo suficiente, y nuevos obstáculos se suman a los tradicionales, siendo el mayor de todos la violencia específica contra ellas: sicológica, sexual, laboral o criminal. Feminicidas y agresores van en sentido contrario: entre más se revaloran las mujeres, menos las consideran siquiera humanas.

Hoy se exhibe a los acosadores de la élite y aunque no paguen cárcel, multa o castigo corporal (pues la sociedad sigue siendo cómplice) ocasionalmente se les condena a la vergüenza pública, al modo de las comunidades indígenas. Pero esta será una etapa. Una permanente revancha llevaría el conflicto de género a un callejón sin salida, como en las guerras. Pocas mujeres piden o quieren un mundo sin padres, parejas, hijos, nietos, maestros y alumnos varones. Demandan que los abusos de los hombres sean punibles, y que se reduquen más mujeres. No olvidemos, las feministas de cualquier generación han sido y son personas previamente liberadas. Las esclavas no marchan.

La razón del poder masculino está en bancarrota. Eso es nuevo. Pero no es cuestión de "derrota" de género, sino de cambio de mentalidad. Como ante la esclavitud, considerada natural durante siglos. Para abolirla hubo que verla con vergüenza.

Quizás se deploren el sectarismo feminista, su ideologización del lenguaje, la insolencia pequeñoburguesa, la imposición mecánica de cuotas de género. Pero hoy denuncian y son escuchadas. El sueño feminista será molesto, agresivo o pesadilla hasta que las sociedades sean horizontales y les quepan todas las libertades, sin faltar ninguna.

Publicado enSociedad
Domingo, 07 Marzo 2021 13:09

8 MARZO-2021

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Estas narrativas están hiladas como un tritono disonante y subversivo. Esa figura musical se ha considerado siniestra desde el Medioevo, y las mujeres que aquí tejen sus historias, se han hecho cada vez más feministas y más siniestras. En sus historias perdidas encontraron algo de conexión con su identidad y potencia, así que aquí está la segunda entrega de nuestro cuarto tritono.

 

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