Una triada para avanzar: sindicato, comunidad y medio ambiente

Una organización sindical con inquietudes e iniciativas en campos como la organización social territorial, el medio ambiente y la defensa del patrimonio público, clara evidencia de la renovación sindical en proceso, está representada en la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE), sindicato filial de la federación Únete*. Acá un diálogo con su dirigencia.

 

En un foro realizado el pasado 18 de mayo, la Unión Sindical de trabajadores de Emcali (USE) presentó ante diversos procesos y organizaciones sociales de “la sucursal del cielo” su larga experiencia de re-configuración y su apremiante preocupación de trascender más allá de sí mismos. Experiencia y proceso social digno de ser conocido a nivel nacional. Luego de lo escuchado acordamos con Roosevelt Lugo, presidente del sindicato y el equipo de trabajo comprometido en tal labor, una entrevista, para indagar más acerca del proyecto que lideran y poder llevar a otras organizaciones sindicales y otros sectores obreros del país los aportes de esta experiencia, ejemplar para toda la lucha popular.

 

desdeabajo (da). José Roosevelt ¿Qué nos puede contar de USE?
José Roosevelt (JR). Podemos hablar de la transformación que hemos inspirado para los trabajadores desde la organización sindical. Una transformación que no olvida los principios sindicales, la defensa del trabajo, la dignidad y, por supuesto, de las empresas, especialmente porque somos un sindicato del patrimonio público de todos los colombianos y siempre hemos tenido presente defenderlo. En concreto, la transformación para nosotros se refiere a un asunto que es mucho mayor: poner en blanco y negro aquellos proyectos de los que hablamos muchas veces como sociedad pero que no logramos realizar, quizás por falta de recursos, o de avanzar, desde las organizaciones sindicales, con posiciones firmes frente al gobierno.

 

USE, desde el derecho de negociación colectiva puso un artículo, el 61 de nuestra convención, que nos permite discutir no solo de derechos laborales sino también de derechos de orden social, en este caso de orden ambiental, comprometiendo unos recursos específicos para poder trabajar temas relacionados con el medio ambiente y el agua en nuestra ciudad.

 

Entonces, el sindicato propugna hoy por una política clara frente a temas de orden colectivo –en los que todos debemos coincidir como sociedad: la defensa del agua como patrimonio de todos, la defensa del medio ambiente y el derecho que tenemos de gozar dignamente de la naturaleza de manera igualitaria y responsable. Para que así sea, concretamos una articulación a través de proyectos, y a través de una vinculación de organizaciones sociales –tanto fundaciones como alianzas con otros sindicatos–, que son ricos en planes de transformación, pero que el gobierno nacional no pone recursos a su favor.

 

da. ¿Qué logros han tenido en lo que lleva de largo esta perspectiva en la organización sindical?
JR. Quiero destacar uno, que a su vez integra otros: es el acuerdo ambiental con una organización llamada Acuacali, una especie de Ong que trabaja por el río Cali y los otros 6 ríos que atraviesan la ciudad. Ahí hay una lucha contra la minería, legal e ilegal que contaminan las fuentes hídricas, haciendo un llamado de atención frente a la provisión de agua para la ciudad de Cali y todos los corregimientos atravesados por estos ríos.

 

Para este propósito y como primer aporte, USE contribuyó para pagos por compensación ambiental en aquellos sectores donde hay que hacer encerramientos o fincas privadas, concientizando a las personas en temas de compensación ambiental, en pro de que cambien un poco sus prácticas y puedan hacer reforestación, porque esas fincas tuvieron bosques y hoy ya no los hay. Ese proyecto lo trabajamos directamente en las veredas de Pichindé, en la Leonera y en Felidia.

 

La organización sindical invirtió cerca de 70 mil dólares en esto, cosa que ninguna organización sindical en el mundo ha aportado, y a partir de ello construimos el plan denominado maestros del agua, el cual ya tuvo la fase 1 y 2, y que lo volvimos diplomado con la intervención de la Universidad del Valle –sede Tuluá–, el cual fue dictado a los campesinos de la región, así como a trabajadores afiliados a USE y otros sindicatos, quienes obtuvieron el título de maestros del agua.

 

da. Todo suena muy interesante, ¿cómo han traducido estos espacios de formación en procesos sobre el territorio?
JR. Pues el otro aspecto, después del segundo diplomado, tiene que ver con el diseño de los planes estratégicos de los acueductos comunitarios, para lo cual el sindicato contribuyó para una organización que trabaja este tema en la parte alta de los farallones de Cali, en las veredas La Reforma, La Sirena y otros sitios cercanos a la ciudad.

 

Además, con Fecoser, que es la federación que agrupa 1.800 acueductos comunitarios en el Valle del Cauca, acompañamos la elaboración de una nueva normatividad jurídica, la ley de los acueductos comunitarios que ellos han impulsado. Es una labor que nos ha parecido importante, porque hay sitios donde las empresas de acueducto no llegan, el Estado no llega y le corresponde a la misma comunidad organizarse y utilizar el río u otras fuentes de agua con que cuente su territorio, con unas prácticas distintas, que a pesar de estar reguladas todavía no tienen en Colombia una ley propia, cosa que deja a las comunidades indefensas ante agentes externos.

 

Adicional a esto, en discusiones sobre el efecto de la minería que desvía ríos y que los contamina, también tuvimos una discusión. Hace 2 años fue firmado el Pacto social por el agua, con un llamado de atención sobre la parte alta de los farallones de Cali donde habían desviado la quebrada El Socorro en función de la minería. Debo destacar el trabajo de Sintracuavalle, Sintrambiente y demás organizaciones, logrando que el Batallón de Alta Montaña se pusiera las pilas pues les hicieron presión para que tuviera un poco más de control frente al tema de la minería.

Igualmente, la USE participó en lo que se llamó el Ecofestival Rio Cali, realizando a lo largo de varios kilómetros del río actividades de limpieza, además de promoción de temas de emprendimiento comunitario y temas de desarrollo cultural.


da. Bueno, entendemos que todo esto han querido convertirlo en una política ambiental de carácter más general, que es uno de los propósitos centrales de la organización sindical, ¿de qué trata esta política?
JR. Bueno, el 18 de mayo hicimos una convocatoria con distintas comunidades para crear un comité grande, un comité técnico para volver a tomar una iniciativa que se va a llamar: El foro por el agua y que tiene un subtema que es el agua como derecho fundamental, con el cual, en lo fundamental tratamos de incidir en la política pública del agua, construir una política del agua para ser vinculada en los planes de desarrollo, bien sea municipal, departamental o, incluso, en los planes nacionales, si lo logramos.

 

Pero este proceso no solo nos llevará al Foro por el agua, sino también a un simposio internacional por sesionar el año que viene, con organizaciones internacionales, como la internacional de servicios públicos, la organización de Waterlab y Contaguas, que es una organización en la que existen 45 mil mujeres, argentinas y uruguayas, que trabajan por el tema de la protección del agua y que luchan contra el fracking. Pero hay otra intencionalidad posible, que es llamar la atención poderosamente sobre lo que está pasando para poder que haya una economía más sostenible con el medio ambiente. Estos foros tratan de concienciar y USE lo está impulsando como filial de Únete.

 

da. Algo que ustedes mencionaron al principio es la importancia de la gestión que ha hecho USE para financiar todos estos proyectos, ¿qué tal ha sido el proceso de financiación y cómo funciona?
JR. Bueno, USE realiza una inversión de 270 mil dólares –casi 800 millones de pesos–, por invertir a lo largo de los años 2018–2022; para ello motivamos la construcción de un banco de proyectos desde las comunidades, buscando en todo momento tejer una articulación a través de la financiación que podamos brindar como organización sindical, como ya expuse, a través del artículo 61 que ganamos en la negociación colectiva.

 

Por eso hablamos que este es un sindicalismo también transformador, un sindicalismo que llega no solo con el convencimiento de la gente de que aquí hay una lucha de clases y de intereses comunes, sino también con un asunto que es lógico: la necesidad de recursos para poder avanzar, recursos que la organización logró pactar a través de la negociación colectiva. Esto nos permite estar en lo que estamos; podríamos hacer cualquier otro tipo de cosas, pero hoy estamos al nivel de lo que espera la gente: que el dinero que es de todos sea visible en los proyectos comunitarios, en los proyectos urbanos y rurales que necesita específicamente la ciudad.

 

da. ¿Cómo influye esta perspectiva de transformación organizativa al interior del trabajo sindical de la empresa?
JR. Todo es parte de la política pública que estamos iniciando, pero también es parte del trabajo sindical como actuación conjunta y organizada de los trabajadores, pues en el plano sindical seguimos en la defensa del patrimonio público en las empresas municipales de Cali, empresa que como todos sabemos es prestadora de servicios públicos, de energía, acueducto y telecomunicaciones.

 

Consecuentes con ello, organizamos entre los afiliados dispuestos una mesa técnica, una mesa digamos de profesionales de alto nivel, en la que estamos trabajando por un plan estratégico y una transformación integral de la empresa, para hablar de lo público con eficacia y eficiencia, pero también para superar graves problemas que tenemos al interior. Uno de los más grandes radica en la malformación política que permite que, efectivamente, a veces la gente incorporada a la empresa no cuente con grandes calidades, sino con amigos, incorporados por favoritismos políticos, por burocracia, lo cual no contribuye a una buena gestión en las empresas públicas.

 

Y en el plano sindical, pues seguimos construyendo, no solo presentando los informes como debe ser, una rendición de cuenta a todos los afiliados, sino también un plan estratégico que nos está llevando tanto a la transformación de la misma sede sindical, la cual queremos que funcione con energías renovables, sino también en distintas comisiones, desde los trabajadores afiliados, empoderándoles para poder presentar proyectos a la empresa, hecho que es una gran transformación, pues nosotros no solo nos quedamos en la protesta, sino que pasamos a la propuesta.

 

Con esto, consideramos, vamos ganando recorrido en el debate de lo que hay que hacer más allá de la empresa, en los barrios, veredas, en la ciudad, que es lo que hay que hacer con lo púbico; es así como, finalmente, le respondemos de manera eficiente y eficaz a todos los ciudadanos, pues son trabajadores/as como nosotros, no solo en materia de la prestación de los servicios públicos, sino también como le respondemos en la satisfacción de sus necesidades, ojo sin asistencialismo, sino generando niveles de conciencia ambiental y de clase, a través de proyectos que permitan que tengamos una matriz un poco más lógica y, sobre todo, más respetuosa frente a lo que esperan también las comunidades de nosotros.

 

da. En pos de lo que están impulsando, más o menos, ¿cuántos procesos comunitarios u organizaciones inscritas tienen en este momento en su convocatoria?
JR. Hoy hay 18 organizaciones inscritas, esto seguramente se va a ampliar con la convocatoria a los presidentes de junta de acción comunal y a los comuneros, pero la idea es que podamos avanzar en un comité ampliado donde cada uno de ellos tenga participación en el diseño de los proyectos, pues son ellos los que finalmente los van a presentar y ejecutar.

 

Aquí estamos como lo dice su periódico “desde abajo”, para poder en esa línea, más allá de un banco de proyectos en la organización sindical, satisfacer efectivamente las necesidades sociales y posibilitar a mucha gente que no tiene oportunidades, que presenten los proyectos y poner esos proyectos también no solo en el medio de comunicación adecuado para articularlos, sino poder seguirlos impulsando y avanzando con ellos, proyectos de sostenibilidad con innovación. Sabemos que hay mucha gente, en la mayoría de barrios de la ciudad, que no tiene posibilidades económicas para hacerlo, pero tiene la idea y tienen el conocimiento, les falta el tema del recurso, podemos hacerlo a través de un recurso limitado, pero que definitivamente algo les aportará, y sin arrodillarse a ningún partido político. Como ya está expresado, no solo para satisfacer necesidades, también para generar una matriz de concientización colectiva.

 

Para que así sea, estamos pensando con las universidades poder articular algo que nos parece fundamental: la cátedra del agua, en la cual debemos retomar la historia, que anteriormente la sacaron del pensum, y poner esta cátedra del agua en los colegios públicos y privados para tener una incidencia en el tema de la educación, respecto a lo que representa la naturaleza y el agua en la vida de todos; lo que busca USE es la armonía en todos los niveles.

 

* Federación Unión nacional de los trabajadores del Estado, los servicios públicos y la comunidad.

 

Publicado enEdición Nº247
“Los hombres deben estar en el feminismo moderno”

La directiva de la agencia de Naciones Unidas aboga por un feminismo joven e inclusivo y sostiene que hacen falta cuotas de mujeres en la Administración y empresas

Martilleando estereotipos. Así, poco a poco, pero de forma constante plantea María Noel Vaeza, directora de programas de ONU Mujeres, la ingente tarea de debilitar y en última instancia acabar con los estereotipos de género que arrinconan a las mujeres y perpetúan actitudes machistas entre los hombres. “No todos los hombres son depredadores. Muchos no quieren estar en la misma bolsa”, afirma. Por eso aboga por un feminismo moderno, con una agenda amplia en defensa de los derechos de las mujeres, que cuente con los hombres. “Ellos deben también formar parte”, recalca en Madrid, donde ha acudido de viaje oficial para presentar el programa Ciudades Seguras y para reunirse con responsables del Gobierno y expertas.


La denuncia contra el acoso y los abusos sexuales que sufrieron durante décadas cientos de mujeres en la industria del cine alumbró el año pasado al movimiento #MeToo. A esa oleada de alcance mundial la había precedido #Niunamenos, en rechazo a la violencia de género en América Latina. Los movimientos de mujeres viven un momento de efervescencia, como se vio el pasado 8 de marzo, cuando decenas de miles salieron a la calle en todo el mundo por el Día Internacional de la Mujer, para denunciar y visibilizar la desigualdad y la violencia que sufren a diario. Este sentir, considera Vaeza, está llegando a todas las regiones del mundo. "Es como que la gente se está despertando y está diciendo bueno basta. Ahora nos toca hablar”, afirma.


Desde ONU Mujeres, la directora de programas de la agencia internacional quiere alentar esos movimientos de mujeres. "Estimulándolos, pero no desde el feminismo clásico de élite. Sino que sea el feminismo joven, el que incluye a hombres; hombres jóvenes y dinámicos que quieren una nueva masculinidad", asegura la uruguaya. "Eso, para nosotros es fundamental”, recalca. España asiste conmocionada a la sentencia por el llamado caso de La Manada, en el que cinco jóvenes acusados de la violación grupal a una joven en las fiestas de San Fermín en 2016 han sido condenados por abusos y no por violación. Una condena que ha encendido el debate sobre la legislación de los delitos sexuales. Poco después de que se hiciese pública la sentencia, en Chile, una mujer fue violada en grupo por un grupo de hombres en las proximidades de una parada de metro. En India, una joven que denunció otra violación grupal fue quemada viva por señalar ante la policía a sus agresores. Algo tiene que cambiar.


Vaeza habla con voz pausada, pero firme, de generar un movimiento con una agenda que abarque los distintos ámbitos que afectan a la mujer. “No es solamente el tema de la violencia de género, es el acceso a la justicia, el empoderamiento económico, las alianzas”. "En los Parlamentos solo hay un 23% de mujeres, de media. Y solo un 9% de alcaldesas. Eso no es nada", exclama Vaeza, que visitó la redacción de EL PAÍS y se reunió con un grupo de mujeres periodistas.


La directora de programas de ONU Mujeres ve un rayo de esperanza en los hombres que se quieren sumar al cambio, como ha demostrado la iniciativa He for She, que promueve la institución, y en la que participan 10 presidentes del mundo, como el de Uruguay, Tabaré Vázquez, entre otras destacadas figuras de empresas y Universidades. Y a ese compromiso, la experta añade otra gran clave: la política del cuidado. "Si no existen políticas públicas, claras de cuidado de adulto mayor y al niño, es imposible que las economías de los países crezcan y las mujeres salgan a trabajar”, resalta.


La Economía es otra de las claves en este proceso. En momentos de crisis, de datos negativos del PIB, en los que los Gobiernos buscan políticas originales para impulsar el mercado laboral, Vaeza lo tiene claro: “Si el crecimiento económico mundial está estancado es porque la mujer no participa, y hasta que la mujer no participe no va a haber crecimiento económico”. Citando estudios de distintas consultoras, asegura que el mundo crecería un tercio más si la mujer entrara al mercado laboral. “Estamos hablando de trillones de dólares. ¿A qué estamos esperando?”. A la pregunta de por qué no se está haciendo más con esos datos sobre la mesa, Vaeza lo tiene claro: “Seguimos en una sociedad patriarcal, hay 11 presidentas mujeres en 200 países”. Recuerda, además, que hay todavía 56 países en los que las mujeres no pueden heredar la tierra, ni se les permite abrir una cuenta solas y sociedades en las que el divorcio puede representar su fin.
“Es una cuestión de poder. Hablémoslo claro y duro”, concluye la directiva, que considera que, en realidad, ese es el motivo de las desigualdades en el mundo. “El que tiene el poder no lo cede y es cuestión de desmontar esos arquetipos”. Vaeza se muestra partidaria de las cuotas, aunque sea de forma temporal, para acortar la brecha histórica de la incorporación de la mujer al ámbito laboral fuera del hogar. Se calcula que todavía las mujeres van a tardar 89 años en alcanzar una igualdad económica. “No es cuestión de opacar o suplantar, porque si amplias la torta no le quitas el espacio a nadie”.


Madrid 14 MAY 2018 - 02:18 COT

Publicado enSociedad
Actrices y cineastas protagonizan histórica protesta en festival de cine de Cannes

 

Cate Blanchett, Marion Cotillard, Salma Hayek y decenas de otras mujeres de la industria del cine advirtieron el sábado en Cannes que es hora de un cambio y exigieron “igualdad salarial”, en una protesta histórica durante el mayor festival del mundo.

“Desafiamos a nuestros gobiernos y a los poderes públicos a aplicar las leyes sobre igualdad salarial”, dijeron en nombre de todas ellas Blanchett y la cineasta francesa Agnès Varda, en la primera edición del certamen tras el escándalo Weinstein y la ola mundial #MeToo.


En total, 82 mujeres, entre ellas otras actrices como Kristen Stewart y Claudia Cardinale, así como cineastas y productoras desfilaron agarradas por el brazo hasta la escalinata.


Simbólicamente, se pararon a la mitad de las escaleras para mostrar que todavía tienen barrado el paso a la cima, pero dejaron claro que eso ya no puede seguir siendo así.


“Las escaleras de nuestra industria deben ser accesibles a todos. Vamos a escalar”, dijo Blanchett, presidenta del jurado en esta edición. Además de su demanda de ser tan valoradas como los hombres profesionalmente, reclamaron un “espacio seguro de trabajo”.


82 es el número de mujeres seleccionadas en competición por la Palma de Oro, desde la primera edición del Festival en 1946, frente a 1.688 hombres.


Blanchett recordó que solo dos mujeres ganaron una Palma de Oro en Cannes frente a 71 hombres: la neozelandesa Jane Campion (ex aequo) en 1993 por “El Piano” y Varda, que se alzó con una honorífica.

Estas cifras son “elocuentes e irrefutables”, dijo la actriz australiana, figura destacada de la fundación contra el acoso sexual Time’s Up.

Esta protesta histórica se produce meses después de la lluvia de acusaciones de acoso sexual y violaciones contra el productor estadounidense Harvey Weinstein y la ola de denuncias que suscitó el #MeToo, así como la movilización de las mujeres por la igualdad en la profesión.

El Festival de Cannes hizo un gesto en su apoyo al nombrar a un jurado de mayoría femenina presidido por Blanchett, pero había sido criticado por haberse limitado a cumplir con lo mínimo.

Solo tres mujeres de 21 cineastas compiten por la Palma de Oro este año: la francesa Eva Husson, que este sábado presentó “Les filles du soleil”, sobre un batallón de combatientes kurdas, la italiana Alice Rohrwacher y la libanesa Nadine Labaki.

“No habrá nunca una selección basada en una discriminación positiva hacia las mujeres”, dijo al respecto el mes pasado el delegado general del festival, Thierry Frémaux. “Hay una diferencia entre las mujeres cineastas y el tema del #MeToo”, señaló.

Paralelamente, el Festival de Cannes, donde durante casi dos semanas se celebran encuentros profesionales y fiestas privadas, exigió un “comportamiento correcto” y distribuyó folletos con un número de teléfono para denuncias contra el acoso sexual.

“Todavía no tenemos cifras, pero ha habido llamadas”, afirmó el sábado la secretaria de Estado francesa por la Igualdad, Marlène Schiappa. Cannes tiene que ser “un lugar seguro para las mujeres”, defendió.

Esta protesta en la alfombra roja de Cannes – habitualmente reservada al glamur y al desfile de estrellas con vestidos de ensueño – coincide con el 50º aniversario de Mayo del 68, cuando cineastas como Jean-Luc Godard y Carlos Saura lograron interrumpir el certamen en solidaridad con los estudiantes y obreros alzados.

Publicado enCultura
La tecnología, ¿herramienta de dominación o mecanismo de liberación?

“En una sociedad tan intensamente industrializada,

la gente está condicionada para obtener las cosas más que para hacerlas;
se le entrena para valorar lo que puede comprarse más que lo que ella misma puede crear.
Quiere ser enseñada, transportada, tratada o guiada
en lugar de aprender, moverse, curar y hallar su propio camino.
Se asignan funciones personales a las instituciones impersonales.”. Ivan Illich 


Sin negar cuán importantes son los veloces avances tecnológicos -tanto los de las últimas décadas como aquellos por venir- cabe notar que éstos no siempre benefician a toda la Humanidad. Por ejemplo, hay segmentos enormes de la población mundial que no acceden por igual a la informática. Aún hoy, en pleno siglo XXI, cientos de millones de personas no han tenido contacto con Internet (de hecho, a enero de 2018 se estima que 3.572 millones de personas no tienen acceso a la red ) . Y muchos que, si lo tienen, son verdaderos analfabetos tecnológicos: están presos de una tecnología que no conocen, ni pueden usar a plenitud, al tiempo que devienen cada vez más en adictos sumisos, pasivos y dominados de estas nuevas tecnologías.


Además, tanto avance tecnológico no es indispensable para resolver los graves problemas sociales que afectan a la Humanidad, por ejemplo, el hambre. Producimos alimentos en el planeta que cubrirían las necesidades de 10 u 11 mil millones de personas, más que suficiente para los actuales 7,5 mil millones de humanos; pero diariamente se van a su casa con hambre entre 800 millones y mil millones de personas. De hecho, las soluciones frente a la urgencia de asegurar los mínimos nutricionales para todos los habitantes del planeta, “no son respuestas de más tecnología alimentaria, ni de más productividad”, apunta con claridad el catalán Gustavo Duch . Basta ver que, cada año, alrededor de un tercio de todos los alimentos producidos en el mundo se desperdician . Más allá de distribuir con mayor equidad los alimentos y de producirlos según la demanda alimenticia humana -y no la especulación o el hambre del automóvil-, urge hacer realidad la soberanía alimentaria que implica el control por parte del campesinado de su agricultura y de toda su alimentación, es decir todo manejado desde los pueblos, no desde las corporaciones.


Así, afloran varias preguntas: ¿Es socialmente neutra la tecnología? ¿Puede el incesante progreso tecnológico resolver los enormes problemas sociales existentes? ¿Cuáles son los límites de las tecnologías? Tales dudas no implican un conservadurismo ante el progreso tecnológico, sino una crítica sobre su sentido. Guste o no, la tecnología moderna está cada vez más subsumida a la auto-valorización del capital, volviéndose nociva en muchos aspectos. Es más, el avance tecnológico tiende a acelerarse en aquellas actividades que benefician a la acumulación (un ejemplo cruel es el avance tecnológico militar), mientras que en otras el avance es lento y hasta llega al estancamiento, o peor aún a la marginación: un ejemplo es el encarcelamiento tecnológico del mercado de las patentes ( cuya supuesto “incentivo a la innovación” es más que cuestionable ), como sucede con muchas medicinas que podrían paliar problemas de salud en el mundo.


Por tanto, la tecnología -el instrumento o la fuerza que permite hacer algo, diferente pero complementaria de la técnica: conocimiento o habilidad de usar la tecnología- no es socialmente neutra. Con frecuencia se desarrollan nuevas tecnologías según las demandas de acumulación capitalista. No olvidemos que toda tecnología tiene inscrita una “forma social”, es decir, una forma de relacionamiento entre unos y otros y de construirnos a nosotros mismos; basta mirar la sociedad que “produce” el automóvil y el tipo de energía que demanda: individualismo y consumo de combustibles fósiles vienen en gran medida de la mano..

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¿Cuál forma social está implícita en los avances tecnológicos -presuntamente democratizadores- a los que deberíamos enrolarnos todos?


Por ejemplo, en la cotidianidad muchos “avances” tecnológicos sustituyen a la fuerza de trabajo -sea física o intelectual- volviendo caducos a varios trabajadores , así como excluyendo o desplazando a quienes no pueden acceder a la tecnología; todo esto redefine al trabajo mismo, normalmente contribuyendo a su flexibilización, casi siempre sinónimo de más explotación. Lo humano termina siendo mera herramienta para la máquina, cuando la relación debería ser inversa (aunque siempre dentro de determinados límites pues, como señaló Polanyi, sabemos mucho más de lo que podemos explicar y quizá ese conocimiento es el que nos distingue de las máquinas , idea similar que se recoge en la llamada “paradoja de Moravec ”). Desde esa perspectiva, para que exista otra técnica, que incluya a las personas al trabajo en vez de excluirlas, es necesario transformar las condiciones y relaciones sociales de producción. El objetivo es que la técnica potencia a las fuerzas humanas, no que las reemplace.


Más grave aún es ver cómo los avances tecnológicos recientes han devenido en “una herramienta capaz de controlar multitudes con la misma eficacia que el control individualizado. Las tecnologías que se han desarrollado en los últimos años, muy en particular la inteligencia artificial, van en esa dirección… se desarrollan prioritariamente aquellas que son más adecuadas para el control de grandes masas,” explica Raúl Zibechi . Un ejemplo es el monitoreo absoluto chino: el sistema de vigilancia del país más poblado del mundo llegó a la identificación facial -logro de ciencia-ficción- en donde ya han instalado 176 millones de cámaras de vigilancia, y hasta el 2020 esperan haber colocado otras 200 millones .


Nadie puede dudar que vivimos en una época de dominación tecnológica, que como anota el mismo Zibechi: “es parte de la brutal concentración de poder y riqueza en los estados, que son controlados por el 1 por ciento más rico”.


Las redes sociales, que parecían liberalizadoras, incluso democratizadoras (recordar la primavera árabe), son cuestionadas. George Soros , el gran especulador global, en el reciente Foro del 1% más rico, en Davos - leído en Diario El País de España -, afirmó que mientras petroleras y mineras explotan el medioambiente, las redes sociales explotan el ambiente: influyen en cómo la gente piensa y actúa, implicando un riesgo para la democracia (volviéndose hasta un problema de salud pública). Facebook, propietaria de Instagram y Whatsapp, registra a más de 2.130 millones de personas como parte de su comunidad; 332 millones en Twitter. El 67% de adultos norteamericanos declaran informarse vía redes sociales. Estas redes sociales no necesariamente crean la información, pero si la priorizan según las necesidades de los negocios involucrados, es decir de la acumulación de sus capitales.


Esta afirmación obviamente repercute en la economía global, pues las redes sociales y sus desarrollos tecnológicos son monopolizados por pocas grandes transnacionales, que combinan el control de la información con la especulación financiera, en un ejercicio de acumulación global inaudito.


El mundo que anticipó Orwell , gracias a grandes avances tecnológicos, comienza a ser una realidad cotidiana en China, Rusia, EEUU, Australia…En los EEUU se discute sobre la influencia que pudieron tener internautas rusos en las elecciones en las que salió como vencedor Donald Trump:habría alcanzado a 150 mil ciudadanos norteamericanos, una cifra que supera la de 126 millones de votantes, en un resultado donde cien mil votos fueron decisivos . En Alemania también se han denunciado acciones desde grupos de la derecha extrema para beneficiar al partido Alternativa para Alemania (AfD) en las pasadas elecciones del Parlamento Alem á n . Incluso en países más pequeños y pobres, como Ecuador en donde durante el gobierno del caudillo del siglo XXI (Rafael Correa) se instauró un sistema de control policial -que rebasó el ámbito criminal- para perseguir a movimientos sociales y a opositores del régimen. Y todo indica que esta potencial amenaza a la democracia recién empieza…


No es menos angustioso el impacto que están produciendo las tecnologías de la comunicación en la niñez y la juventud. El 48% de los jóvenes que pasan más de cinco horas al día conectados al móvil ha sufrido depresión, aislamiento o tendencias suicidas , resultado de “un modelo empresarial basado en engatusar a los niños desde pequeños”, como anotó en los Estados Unidos un senador demócrata. Semejante situación se combina con la violencia exacerbada facilitada por el avance tecnológico, por ejemplo, en el empleo de armas sofisticadas en tiroteos masivos(que mes a mes causan cientos de muertes en EEUU ).


Conocer tal realidad implica revitalizar la discusión política, ofuscada por la fe tecnológica. Al endiosar a la tecnología se tiende a abandonar los aspectos sociales cruciales para mejorar la vida humana. Por ejemplo, creer que los problemas ambientales globales se resolverán con mejora tecnológica es un error muy caro; se ha demostrado que las normas y regulaciones (aún insuficientes) han sido más efectivas que los avances tecnológicos y mucho más que las simplonas salidas de mercado (camufladas como “economía verde”). Aplaudidos logros, al contrario, pueden ser perversos: un ejemplo son los automóviles eléctricos que, si bien reducen el consumo de combustibles fósiles por unidad de transporte, demandan más y más minerales de todo tipo (desangrando aún más a continentes altamente explotados como África o América Latina), ocasionando hasta un aumento del número de vehículos demandados: “efecto rebote”.


Un reto clave recae en ver cómo se controlan conocimientos y tecnologías. En realidad, muchas nuevas tecnología provocan renovadas formas de desigualdad y de explotación, así como de enajenación, dominación y de hegemonía: la dominación tecnológica se vuelve “normal”, es aceptada voluntariamente y hasta deviene en deseable para los dominados (por ejemplo, personas desesperadas comprando teléfonos dondevoluntariamente registran hasta su información facial ). Por lo tanto, se debe impedir que las máquinas dominen a las personas, como recomendaba Iván Illich, cuyo pensamiento, junto al de André Gorz, cobra creciente vigencia cada día que pasa.


Hay que valorar la capacidad de reparar las máquinas para controlarlas. Hay que aumentar la durabilidad de los bienes materiales proscribiendo cualquier obsolescencia programada. Hay que pasar progresivamente de una economía productora de bienes materiales a una de bienes inmateriales no contaminantes. Hay que revalorizar las miles de respuestas pequeñas en todas partes del planeta para asegurar la soberanía alimentaria desde abajo, desde el campesinado y desde los huertos urbanos (donde no solo importa el consumo -que puede exacerbarse con la sobreproducción tecnificada- sino también las condiciones de producción). Hay que liberarnos de la economía del crecimiento permanente y de la acumulación de bienes interminable, dinámicas que son la esencia misma de la sociedad capitalista.


En estas condiciones se construyen respuestas desde abajo, en contra corriente. Así, cual círculos concéntricos provocados por una piedra lanza en un lago, se expanden inclusive en ciudades grandes, muchos ejercicios alentadores en donde los actores sociales intercambian mutuamente conocimiento artesanal; cambian tierras baldías y levantan con autogestión nuevos espacios abiertos para todas y todos; y a través de estas prácticas amplían también sus márgenes de acción, como nos cuenta Christa Müller de la Fundación Anstiftung .


Las tecnologías, sobre todo las que ahorran fuerza de trabajo (física o mental), deberían liberar al ser humano del trabajo orientado a acumular capital, permitiendo instaurar jornadas laborales menos extenuantes, tal como se consigue en varios países industrializados: en Alemania los trabajadores acaban de conseguir que se pueda establecer una semana de 28 horas de trabajo, para amplia el tiempo en familia . Y eso puede lograrse, por ejemplo, también liberando el conocimiento científico e impulsando un diálogo respetuoso con los saberes ancestrales, mientras las estructuras de producción y consumo se transforman para construir sociedades donde la explotación a la Humanidad y a la Naturaleza sea inviable.


Afrontamos complejidades múltiples inexplicables desde la monocausalidad. Y menos aún con simples respuestas escapistas. Precisamos respuestas múltiples, diversas, pequeñas y grandes (si fuera posible). Sin desestimar las acciones gubernamentales y la construcción de alternativas estratégicas de largo plazo, estando el control sobre los cuerpos en la mira del poder -como plantea Zibechi- esos cuerpos son y serán los campos de batalla. La lucha, una vez más, será desde abajo, multiplicando rebeldías, resistencias y desobediencias ciudadanas tanto frente a los grandes como a los pequeños y cotidianos usos tecnológicos que terminan construyendo hegemonía.


Urge identificar y -de ser posible- transformar las herramientas de dominación, como las redes sociales, en instrumentos de comunicación y organización liberadora. Esta acción que, en ningún momento debe restringir la libertad de expresión e información, debe estar guiada por las luchas de aquellos grupos históricamente oprimidos -desde enfoques feministas hasta indígenas, incorporando las visiones ecologistas y socialistas-, así como de propuestas comunitarias de quienes viven -o al menos imaginan- un mundo de libertades plenas, viable en la medida que confluyan la justicia social y la justicia ecológica. En definitiva, necesitamos un ejercicio de contra-hegemonía tecnológica.-

Por Alberto Acosta, economista ecuatoriano. Profesor universitario. Ex-candidato a la Presidencia de la República del Ecuador

Viernes, 15 Diciembre 2017 07:11

Internet de ricos y pobres

Internet de ricos y pobres

Con la caída de la neutralidad de la Red, Internet pierde su esencia comunitaria




Internet no nació como un espacio comercial, sino como una infraestructura descentralizada que propiciase la comunicación entre una red de ordenadores dispersos por todo el mundo. La Guerra Fría obligó a pensar diferente. No se podía permitir que un ataque en un punto concreto dejase los servicios fuera de juego.


Cuando se creó Internet, no se hizo para ofrecer acceso a medios informativos, redes sociales o vídeos por suscripción. Tampoco para emitir entrar desde el móvil o descargar un podcast. A partir de la creación de Mosaic, el primer navegador, y de HTML, el lenguaje de programación rudimentario para crear webs, comenzó la explosión del contenido. Programas como Outlook Express o Netscape para explorar la Red terminaron por popularizar sus servicios. En 2011, cuando se terminaban las IP, las direcciones únicas para cada uno de los puntos conectados, Vinton Cerf —reconocido como el padre de Internet, hoy evangelista con rango de vicepresidente en Google— ya había alertado de que el sistema estaba a punto del colapso. Urgía a tomar medidas para extender la infraestructura, pero nunca planteó que esto significase pasar por encima de la norma fundacional: todos los paquetes de información y puntos de acceso han de tener la misma relevancia. Algo que el jueves dejó de existir en EE UU, cuando la Comisión Federal de Comunicaciones puso fin a la neutralidad de la Red impulsada por Obama.


¿Qué significa este cambio? Afecta a tres aspectos relevantes: el bloqueo de contenidos, dejando que las empresas prohíban aplicaciones que no acepten sus condiciones; la ralentización de servicios para priorizar aquellos por los que se pague una cantidad adicional, haciendo de Internet un espacio para ricos y pobres, y el privilegio de los servicios propios con unas empresas de telecomunicaciones cada vez más creadoras de contenido (como Netflix, Movistar).


En Silicon Valley hace tiempo que para hacer negocio y conseguir un mayor número de usuarios se han saltado la esencia de la neutralidad, con la excusa de hacer el bien, pero decidiendo en origen qué paquetes o contenidos deben llegar antes o gratis. Internet.org. de Facebook. pretende llevar el acceso gratis a todo el planeta. Pero ese gratis es bastante relativo, porque el plan permite navegar dentro de Facebook y servicios asociados, como medios con los que la red social cierre acuerdos, pero no incluye el acceso a muchos de los enlaces incluidos en la red social. Teóricamente, beneficia a los países en desarrollo, pero a la vez impulsa las bondades de la Red para que después los usuarios paguen por un paquete completo de datos. Algo similar sucede con Google y sus globos aerostáticos de conexión a Internet. Su primera experiencia de calado ha sido en Puerto Rico, donde se ha aliado con las operadoras para ofrecer una selección de contenidos bajo mínimos.


Estos reclamos comerciales, en esencia, ya se han saltado lo que defiende la neutralidad de la Red. A priori, benefician al usuario, pero dan claramente prioridad a los que tienen acuerdos con las proveedoras de servicios. ¿Y si esta oferta pasa a ser la norma? Se dejaría de lado a medios que no aceptasen las condiciones de las empresas de telecomunicaciones, desde pequeños productores a blogueros, entre otros.

San Francisco 15 DIC 2017 - 10:45 CET

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Mujeres participando en una manifestación por la igualdad.

 

El pesimismo en torno a la paridad hombre-mujer en el mundo se ha instalado hasta en la invernal estación de Davos, donde se reúnen, cada enero, los jerarcas políticos y económicos. Un informe de su entidad organizadora, el World Economic Forum (WEF) avisa de que la brecha no sólo no sutura, sino que se agranda

 

“Un duro revés”. Así califica el WEF el estado de la igualdad de género en el planeta tras la revelación de su indicador 2017. El año en el que han emergido los nacionalismos de corte populista, han aumentado los riesgos geopolíticos y han surgido nuevas amenazas sobre la economía mundial, parece que también ha distanciado aún más las divergencias entre hombres y mujeres en materia de igualdad de género.

En casi la práctica totalidad de los parámetros que la institución organizadora del Foro de Davos evalúa para calificar su indicador anual. Pero, en concreto, en el terreno salarial. Quizás el barómetro más sensible y en el que mejor se aprecia la discriminación por razones de sexo.

En concreto, en este apartado, los expertos del WEF advierten de que se ha retrasado en 47 años el momento del supuesto ensamblaje remunerativo respecto a su último diagnóstico, lo que relega más de dos siglos (exactamente, 217 años) la proclamación de la igualdad retributiva. Es decir, en el año 2234.

En términos generales (suma del conjunto de los exámenes socio-económicos de los 144 países que somete a evaluación, entre ellos, acceso a educación, sanidad o participación en el escenario político), el ranking del WEF cifra en el entorno de los cien años la paridad entre hombres y mujeres. “La desigualdad reduce de forma drástica los recursos de talento de una parte substancial de la población” global y, con ello, se reduce la capacidad de la humanidad a la hora de “abordar los desafíos” a los que se enfrentan las relaciones económicas en todo el mundo, explica en el prólogo del informe Klaus Schwab, fundador y presidente del WEF.

El estudio sitúa la brecha de género en un 68%. Siendo el nivel 100 el punto de igualdad. Los nórdicos, un año más, encabezan la clasificación. Con Islandia a la vanguardia, con un 87% de su brecha de género ya suturada. Por noveno año consecutivo. Le siguen Noruega y Finlandia.

El WEF emitió su primer ranking de igualdad en 2006. Y, desde entonces, siempre ha constatado “lentos, pero continuados progresos”. Hasta ahora.

Saadia Zahidi, responsable del parámetro de educación de esta institución, no deja lugar a dudas: “En 2017 no hemos visto avances hacia la paridad; más bien al contrario, la evolución se ha detenido. Incluso el camino se ha revertido”. A su juicio, “la lucha contra la desigualdad por razones de sexo demanda imperativos de orden económico, pero también moral”. Y sólo algunos países -explica- lo comprenden; son los que ven ahora los dividendos de las medidas proactivas que han instaurado en los últimos meses en esta dirección”. Bulgaria, Canadá, Francia y Bolivia, Dinamarca y Reino Unido son las naciones que han protagonizado los mayores saltos cualitativos. Todos, dentro del top-twenty.

España es otro de los países que más han progresado. Hasta firmar un 74%. Sigue al sexteto anterior, junto a Barbados, pero se queda en el vigésimo cuarto peldaño del escalafón, tras subir cinco puestos. Eso sí, sin entrar entre los diez mejores de Europa.

 

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El Talón de Aquiles español es el diferencial de salarios entre hombres y mujeres. Valoración inmersa en el sub-índice económico, donde se queda en un modesto porcentaje del 65%, en el puesto 81 del ranking global. Frente al 99% de nivel académico y al 97% de acceso a la Sanidad.

Aunque la puntuación más baja la obtiene en igualdad de representantes políticos, con un 35% que, sin embargo, le encarama dos puestos por encima de su valoración general: el vigésimo segundo. Motivo que se explica por el reducido -o nulo- número de mujeres que logran cargos vinculados a la política. Gran parte de ellos, de naciones musulmanas.

El informe del WEF viene a justificar, en este lunar español, otro estudio reciente, de principios de año, elaborado por Equileap, en colaboración con la Universidad de Maastricht, en la que se reducen a seis las firmas españolas -de las 43 que analizó el documento- incluidas en el ranking de igualdad de género del sector privado que encabazaba la francesa L'Oréal y que se basaba en información pública de 3.048 empresas cotizadas de 23 países. La primera fue Red Eléctrica, en el puesto 51. Más abajo aparecieron, por orden decreciente, Banco Santander (61); CaixaBank (102), Bankinter (107), Enagas (135) y BBVA (156).

En cualquier caso, España se sitúa lejos del decimoprimer puesto que obtuvo en 2006.

Aunque los mayores avences porcentuales en igualdad correspondan a Nicaragua, con un 12% de brecha corregida, y Nepal, Bolivia y Eslovenia, con un 11%.

 

Los diez peores clasificados

 

La media global de los 144 países analizados se sitúa en el 68%, un punto menos que en 2016. A pesar de que se han registrado mejoras en 82 naciones, ha pesado más los retrocesos de 60 de ellos, casi en su totalidad en los parámetros económico-salarial y de acceso al poder político. El propio WEF enfatiza esta paradoja: en 2025, el PIB mundial se incrementará en 5,3 billones de dólares respecto a los niveles actuales, mientras que el gap de participación económica entre los hombres y las mujeres se situará en el 25%, según las previsiones para ese mismo año.

Por orden decreciente, los peores parados, según el indicador del WEF, son los siguientes países:

10.- Jordania (60%). Casi no dispone de mujeres trabajando en puestos vinculados a ministerios y su ordenamiento jurídico no contempla mandatos legales sobre igualdad de género. Aunque el voto femenino se instauró en 1974.

9.- Marruecos (59,8%). Las hijas carecen de cualquier tipo de derecho sucesorio y las mujeres brillan por su ausencia en el escalafón político e institucional del país.

8.- Líbano (59,6%). Leyes sin igualdad de género, hijas sin derechos sucesorios y ausencia casi total de mujeres en el parlamento y en cargos ministeriales.

7. Arabia Saudí. (58,4%). A las mujeres se les permitió votar y ser candidatas por primera vez en 2015, en unas elecciones municipales. Este año se les ha levantado la prohibición expresa de conducir vehículos.

6. Malí (58,3%). Sin leyes antidiscriminación de género en un país que permite el negocio de aquiler de mujeres. Las hijas sólo tienen derechos parciales de herencia y las mujeres, sólo usos concretos de propiedad de la tierra, ya que la práctica totalidad de ella pasa al control de sus cónyunges.

5.- Irán. (58,3%). Las mujeres sólo pueden acceder a determinados servicios financieros y sólo a ciertos activos y propiedades de tierras.

4.- Chad (57,5%). El acceso a la educación de sus mujeres es ostensiblemente más recucido que el de los hombres y nunca ha habido representación femenina en altos cargos del Estado.

3.- Siria (56,8%). La gran mayoría de la fuerza laboral y de la clase política es masculina. Las leyes no promueven la igualdad. Las hijas, sin derechos de sucesión ni de herencias.

2.- Pakistán (54,6%). Sin normas de igualdad, pero con permisividad legal para negociar con las mujeres. Tuvo una presidenta del país, Benazir Bhutto, que fue asesinada en 2007.

1.- Yemen (51,6). Sin mujeres en el parlamento ni en las instituciones políticas. Sin leyes de género y con prohibición expresa de acceso de la mujer a los servicios financieros.

 

El paraíso de la igualdad: Islandia

 

No es ninguna sorpresa. Islandia es, para el WEF, el nirvana igualitario entre hombres y mujeres. Como en las ocho ediciones anteriores. Es el arquetipo del “éxito de varias décadas” de avances continuados, “fuente inspiradora” para el resto del planeta en esta materia y la nación mejor colocada para suscribir el 100% de igualdad, dicen los expertos del Foro de Davos.

¿Su secreto? La convicción de que el combate final contra la discriminación no nace sólo de un acuerdo tácito. Sino que requiere de contínuas acciones colectivas y mecanismos de solidaridad para defender los derechos civiles de las mujeres, su acceso paulatino a los más altos cargos de responsabilidad políticas y el instrumento de los cambios legislativos para potenciar, primero, y conseguir, después, la equiparación de cuotas y salarios entre ambos géneros.

Islandia es una isla, pero no está aislada en esta materia. Sus protestas civiles han aupado a sus representantes femeninas a las más altas instancias del país. También han proliferado en el país a lo largo de las últimas décadas las reivindicaciones ciudadanas para acabar con los privilegios masculinos -sobre todo, en materia económica-, que consiguieron dar visibilidad a las demandas de sus mujeres y hacer calar en su sociedad la participación compartida en la toma de decisiones. En el ámbito civil, familiar y empresarial. Una aceptación social y cultural que ha germinado en el imaginario colectivo.

Islandia es el país que inició la concesión del voto y el acceso parlamentario de sus féminas. Nada más y nada menos que en el año 930. Y estableció derechos legales similares a los hombres entre 1914 y 1915. Aunque entre 1915 y 1983, sólo entre un 2% y un 5% de sus parlamentarios eran mujeres. Motivo por el cual, sus movimientos feministas fueron especialmente activos en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. Con resultados espectaculares. En 2012, por ejemplo, Islandia tuvo el privilegio de lograr el nombramiento de la primera mujer obispo. De religión protestante, la mayoritaria en el país. Y, desde 2016, el 48% del parlamento es mujer.

Mientras en su legislación se prohíbe expresamente el acoso sexual, se ha alcanzado una gradual equiparación de permisos de paternidad entre hombres y mujeres en el generoso estado del bienestar islandés y la igualdad de puestos directivos y de remuneraciones salariales es su gran sello de identidad. 

 

 

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Parece exageración pero no lo es; parece irreal pero tampoco lo es. En la sociedad de mercado, todos los obreros y empleados –en algún grado significativo– nos prostituimos al vender servicios laborales materiales o intelectuales, pues tales labores exigen esfuerzo físico, concentración mental, algún importante componente sentimental y afectivo y, en especial, una buena dosis de obediencia. Al decir del economista institucionalista Ronald Coase, a uno le pagan no sólo por trabajar sino, en particular, por ser aquiescente con los patronos. Los trabajadores más obedientes y que suelen hacer los trabajos más indeseables, los cuales van en contravía de sus ideologías políticas y sus valores morales, se comportan tan servilmente como lo hacen los mercenarios.

 

Una mercancía cualquiera no escoge, más bien es elegida por algún caprichoso consumidor. Una prostituta tampoco elige a su cliente, más bien es un objeto del deseo y capricho del cliente que tenga suficiente poder adquisitivo. En contravía del equívoco y sospechosamente inocente aserto del economista ultra liberal Milton Friedman, en el sentido de que en el mercado tenemos libertad de elegir, la evidencia muestra más bien que nos formamos en habilidades, funciones, modales y competencias que son demandadas por los que, al comprar nuestros servicios laborales, nos remuneran para servirles.

 

En la perspectiva de (Nussbaum, 1999) la similitud del trabajo sexual con otras ocupaciones es la obediencia a quien paga el servicio y las diferencias residen en la calidad de la relación contractual y prestigio social de la profesión. Quienes hoy ejercen la prostitución están sometidas a la estigmatización y al ultraje.

 

Los límites de la legalización del viejo oficio

 

Mientras el prohibicionismo y el paternalismo buscan extinguir la prostitución, la perspectiva liberal busca legalizarlo y regularlo. Por cierto, algunas tendencias feministas son compatibles con el prohibicionismo, pues sus exponentes encuentran que la prostitución es una expresión del machismo y se presta para que las prostitutas sean instrumentalizadas.

 

En la expansiva sociedad de mercado del siglo XX la prostitución se reconoce como una actividad económica más y en opinión de economistas liberales como (Posner, 1994), debe regularse y ofrecerse garantías y seguridad social. Países como Dinamarca y Holanda adoptaron esta visión y se preocupan por el control sanitario y la formalización de esta actividad donde sus practicantes además gozan de protección social y contribuyen al sistema impositivo. No obstante, la igualdad ante la ley es una quimera en un mundo donde imperan desigualdades extremas entre países y al interior de estos. Como acertadamente lo arguyen (Holmes, S. and Sunstein, C., 2013), los derechos humanos son costosos y dependen tanto de los propios recursos del individuo como de la solidaridad y los tributos sociales, y suele suceder que los migrantes pobres y los marginales sean tratados como ciudadanía de quinta sin protección ante la ley. La marcada diferencia en las clases sociales afecta el mercado ocupacional en general y, en particular, el de la prostitución.

 

Una importante paradoja del liberalismo es que los derechos y garantías suelen hacerse efectivos sólo para quienes tienen suficientes recursos monetarios e influencia. La ley no puede borrar las enormes desigualdades sociales, políticas y económicas.

 

En Colombia, después de reforma constituyente de 1991, se han dado pasos importantes hacia la regulación de la prostitución. Con la sentencia T-629 de 2010 se subrayó que el ejercicio de tal oficio no es punible, y se propuso una serie de medidas para que quienes lo ejercen se empoderen a través del conocimiento de sus derechos y deberes. No obstante, entre los años 2004 y 2013 según el Instituto de Medicina Legal, 238 trabajadoras sexuales fueron asesinadas, entre quienes el 9 por ciento tenía entre 10 y 17 años. El año pasado, a raíz de una acción de tutela tramitada por varias trabajadoras sexuales que fueron violentadas por la fuerza pública, la Corte Constitucional falló a su favor y ordenó al Ministerio del Trabajo regular el trabajo sexual en el país.

 

En Colombia la desigualdad socioeconómica y la segregación espacial también se manifiestan en la ubicación de ciertos oficios, entre ellos el que nos ocupa. La Secretaria Distrital de la Mujer en Bogotá, durante los años 2013 y 2015 llevó a cabo un registro de quienes ejercen el trabajo sexual y halló que el 95 por ciento son mujeres (los otros casos son hombres e intersexuales), y que el 50 por ciento se inició en tal labor entre los 18 y 25 años, y el 25 por ciento entró en condiciones de explotación sexual. Es decir que este oficio es esencialmente de las mujeres jóvenes porque, en opinión de ellas, en estos rangos de edad el oficio es más rentable.

 

Las personas en ejercicio de la prostitución está mayormente concentrado en la localidad de Los Mártires con el 26% de las trabajadoras sexuales de Bogotá. De ellas hay un porcentaje elevado (77%) que se encuentran afiliadas al régimen subsidiado en salud. En esta localidad en comparación con las otras el oficio está más concentrado. Los Mártires ha sido catalogada como de alto impacto y con el Decreto 187 de 2002 se reglamentó el permiso para ejercer estas actividades al interior de su territorio. Aunque esta población goza de protección constitucional el 50 por ciento de los registrados declara haber enfrentado alguna violación de sus derechos. Falta aún más para que las y los trabajadoras/es sexuales emprendan acciones colectivas que presionen la generación de actos legislativos que dignifiquen el oficio más antiguo de la humanidad, el oficio que tiene el mérito de unir el alma con el cuerpo.

 

Mercados de la felicidad y construcción de convivialidad

 

El recientemente fallecido filósofo Zygmunt Bauman afirmó en una de sus últimas entrevistas que: “[...] sea cual sea tu rol en la sociedad actual, todas las ideas de felicidad siempre acaban en una tienda. El reverso de la moneda es que, al ir a las tiendas para comprar felicidad, nos olvidamos de otras formas de ser felices como trabajar juntos, meditar o estudiar” (Bauman, 2016). Tal reflexión resume muy bien las teorizaciones de autores como Marcel Mauss (Mauss, 1990) y (Graeber, Fragments of an Anarchist Anthropology, 2006) pues en el intercambio mercantil cada comprador busca exprimir la utilidad del bien o servicio que le ofrece el vendedor, y entre ellos no se construye una relación social de amistad, convivialidad o de afecto. Pero cuando se construyen relaciones humanas, en particular de amistad y de afecto, hay un intercambio mutuo y obligado de presentes, detalles y regalos.

 

La prostitución es uno de los servicios más codiciados en los mercados de la felicidad, y podría ser una labor en la que, literalmente, se una el cuerpo con el alma, dada la intimidad e intercambio de caricias, afectos y secretos que comparten clientes y trabajadoras sexuales.

 

En la antigua Grecia quienes se dedicaban a la prostitución eran mujeres libres, eruditas y prestantes en la sociedad. Después, con el cristianismo, se dio importancia al matrimonio con el fin de reducir prácticas como la masturbación, la prostitución, el incesto y la homosexualidad. Ya en la era victoriana se introdujo la preocupación por la moral y la salud pública.

 

Tanto en la práctica como en la teoría se ha planteado que las acciones de política pública deben traducirse en un incremento del bienestar de la población, incluso algunos hablan de incrementar la felicidad. Este tema es bien subjetivo, lo que puede hacer felices a uno no necesariamente se cumple con otros; para unos está asociado al tema de la riqueza material para otros la palabra se asocia al terreno emocional o espiritual. Aunque pueden existir muchas interpretaciones, una interesante para los hacedores de política pública es esta dada por Veenhoven: “La felicidad es un disfrute subjetivo de la vida como un todo, se puede alcanzar mayor felicidad para mayor número de personas por acción del gobierno”. Mientras cada vez más sociedades desarrolladas o en vías de desarrollo toman el ingreso como medida de felicidad hay otras como Bután que en lugar de PIB (Producto Interno Bruto) hablan de FNB (Felicidad Nacional Bruta) donde aspectos muy importantes como la equidad, el buen gobierno, la conservación del medio ambiente o la conservación de tradiciones y de valores de su cultura, son fundamentales en su registro.

 

El Departamento Nacional de Planeación de Colombia realiza la Encuesta de Percepción Ciudadana; con base en 9.710 entrevistados de las seis regiones y de las áreas metropolitanas de Cali, Barranquilla, Medellín y Bogotá estableció para 2016 que la región centro-oriente (que incluye a Bogotá y a los departamentos de Cundinamarca, Boyacá, Santander y Norte de Santander) es la segunda con mayor percepción de felicidad dentro del territorio nacional. Aunque esta zona se destaca por ser el principal polo de desarrollo del país, es importante resaltar que al interior de esta zona a las poblaciones segregadas necesitan las provean de condiciones de vida que incrementen su bienestar o su felicidad.

 

Bibliografía

Bauman, Z. (11 de November de 2016). El Mundo. Obtenido de elmundo.es/líderes: http://www.elmundo.es/papel/lideres/2016/11/07/58205c8ae5fdeaed768b45d0.html
Graeber, D. (2006). Fragments of an Anarchist Anthropology. Chicago: Prickly Paradigm Press.
Holmes, S. and Sunstein, C., (2013). The Cost of Rights: Why Liberty depends on Taxes . London: W. W. Norton & Company.
Mauss, M. (1990). The Gift: The form and reason for exchange in archaic societies. London: Routledge.
Nussbaum, M. (1999). Wheter from Reason or Prejudice. En M. Nussbaum, Sex and Social Justice (pp. 276-298). New York: Oxford University Press.
Posner, R. (1994). Sex & Reason. Boston: Harvard University Press.

Publicado enEdición Nº236
Viernes, 28 Abril 2017 15:11

La apuesta de La Francia insumisa

La apuesta de La Francia insumisa

Entre el colapso de una élite política y las amenazas de la ultra derecha, La Francia insumisa de Mélenchon propone una salida digna y movilizadora


Europa se debate entre los restos de una crisis económico-financiera, una crisis política y del modelo de democracia liberal vigente, y una crisis moral de gran proporción. La Unión Europea cristaliza muchas de las críticas efectuadas a un sistema económico y de élites en el que ya no cree gran parte de la población.

 

Francia es un caso emblemático, donde los 2 últimos gobiernos, de derecha (Sarkozy) y social-demócrata (Hollande) han cosechado niveles de rechazo inigualados por casos de corrupción, su incapacidad a resolver los principales problemas de la gente, en fin una desconexión con el resto de la sociedad. El resultado de esta situación es el creciente desinterés de franjas de la población hacia la política, y desde un sector creciente de la sociedad francesa una acogida a las ideas de Marine Le Pen, del ultraderechista Frente Nacional, partido racista que ha hecho de los inmigrantes y refugiados el chivo expiatorio frente a los problemas del país.

 

Una campaña electoral donde nada responde al libreto

 

La actual campaña electoral para elegir el próximo presidente francés resalta como atípica, marcada por una serie de escándalos de corrupción de varios candidatos. El principal, François Fillon, exPrimer Ministro de Sarkozy, acusado de emplear de manera ficticia a su esposa cuando era congresista y sospechoso de tráfico de influencias cuando era Primer Ministro. Su imagen de hombre íntegro cayó al piso y sus posibilidades de victoria –era el principal favorito a finales de 2016– están hoy muy comprometidas. Por su lado, Marine Le Pen está investigada por abusar de fondos del Parlamento Europeo para financiar su partido. Y sobre Emmanuel Macron, actual favorito de las encuestas, existen rumores –aún no investigados por la justicia– de que usó recursos del gobierno cuando era ministro de economía de Hollande, destinados a la preparación de su campaña, pero también de que manipuló su declaración de impuestos.

 

La otra característica de esta campaña es la sanción que en las elecciones internas de los 2 principales partidos (Republicanos y Socialista) sufrieron los precandidatos más fuertes, los favoritos de las encuestas y los medios de comunicación, pero también aquellos candidatos que más representaban la continuidad de los anteriores gobiernos. Esas elecciones hicieron emerger candidatos sorpresa, contradiciendo las encuestas, y repitiendo las experiencias recientes del Brexit, la elección de Trump o el plebiscito colombiano, fenómeno que Mélenchon calificó como “degagisme”1.

 

Como resultado, a pocas semanas de la primera vuelta, los dos partidos políticos tradicionales y que han gobernado Francia en las últimas décadas, están más debilitados y divididos que nunca, y es factible que ninguno de los dos llegue a la segunda vuelta.

 

Propuestas de izquierda para una sociedad desorientada

 

El programa de Jean-Luc Melenchon se inspira en el keynesianismo (con un ambicioso plan de inversión pública, en contraposición con las políticas de austeridad hoy en boga en Europa), la ecología política (transición energética, agricultura campesina, economía del mar, salida de la energía nuclear) y de las revoluciones ciudadanas de América Latina, particularmente de Ecuador (con la idea de una asamblea constituyente para elaborar una nueva constitución, la llamada 6ª República francesa).

 

A nivel internacional, busca bajar las actuales tensiones en Europa entre Estados Unidos (su aliado incondicional hasta la llegada de Trump) y Rusia, reequilibrando las relaciones con las 2 potencias. Por otra parte, el actual eurodiputado Mélenchon es un gran crítico de la forma como la Unión Europea abrazó, bajo el liderazgo del gobierno alemán, políticas ultra liberales y antisociales. La política europea contra el pueblo griego y la política migratoria europea que deja morir miles de refugiados en el Mediterráneo, son elementos de ruptura no sólo políticos sino éticos con esta UE. De ahí que su programa apunte a una refundación profunda de la UE, con la amenaza de la salida de Francia del bloque. Mélenchon entiende que la UE no resistiría la salida de Francia, lo que le daría un amplío poder de negociación para atraer a otros países hacia un modelo de integración basado más en los pueblos y menos en los mercados financieros.

 

La Francia insumisa y el actor social

 

Pero más allá del programa, el tono y la forma de hacer política son la novedad. Se inspira abiertamente en Podemos (España) y en Bernie Sanders (Estados Unidos). Las personas que lo apoyan hoy son cercanos al movimiento Nuit Debout2 o del sector asociativo alternativo.

 

Su campaña inició hace un año, mucho antes que cualquier otro candidato. Este político de 65 años es hijo de la izquierda. Militó en el partido socialista durante 35 años, hizo escuela con François Mitterrand y fue senador, siempre representando al ala izquierda del partido, hasta que cansado de sus intentos de transformarlo, y evitar su evolución hacia un liberalismo cada día más asumido, optó en 2008 por dejar al partido.

 

La France insoumise, la plataforma política de Mélenchon, está creciendo y hoy cuenta con unos 360.000 personas. Algo que aprendió de Bernie Sanders es el trabajo de redes sociales y con los jóvenes. Mélenchon y su equipo diseñaron una estrategia de comunicación exitosa en internet, con un canal youtube que es ahora el primer canal político del país, lo que le permite no depender de los medios de comunicación masivos, hostiles a su candidatura.

 

Mélenchon y La Francia insumisa avanzan. Su capacidad de oratoria, de convencer, su gran cultura, su fuerte temperamento (algunos dicen su mal carácter) refrescan y elevan el debate político, a la vez que seducen sectores cada vez más amplios de la población. Mélenchon habla a la inteligencia de los electores cuando otros candidatos tratan de utilizar sus miedos y movilizan sus reflejos identitarios más negativos. La Francia insumisa ha organizado universidades populares transmitidas en vivo por youtube para informar y debatir sobre cada uno de los ejes de su programa. “Convencer es mi única arma y mi única posibilidad de ganar”, repite el candidato.

 

¿Sorpresa?

 

Hoy Marine Le Pen y Emmanuel Macron, que fue Ministro de economía de Hollande y se presenta como independiente, son los 2 favoritos de las encuestas para acceder a la segunda vuelta. Sin embargo, con alrededor de 15 por ciento de intención de voto, según las encuestas, y con una notable dinámica de crecimiento, Mélenchon puede crear la sorpresa el 23 de abril.

 

 

1 Inspirado de la reciente revolución tunecina y su gesto del dedo hacia el gobierno, significando en tono familiar “váyanse!” (“dégagez!”).

2 Movimiento ciudadano de rechazo a la ley laboral del gobierno de Hollande, que en 2016 ocupó durante semanas las plazas de Paris y las principales ciudades del país, inspirado en los indignados españoles.

Publicado enEdición Nº234
Feminicidio, diálogo entre género y psicoanálisis

La expresión más extrema de la violencia machista pone en evidencia que los dispositivos patriarcales requieren respuestas complejas, desde múltiples disciplinas hasta recursos materiales y simbólicos para la apremiante transformación social y subjetiva.


El concepto de feminicidio nos convoca y nos interpela a quienes venimos del campo del psicoanálisis, porque sigue siendo necesario que también desde nuestra disciplina como psicoanalistas demos respuesta a esta lacra humana que se cobra cientos de vidas de mujeres al año en nuestro país. He de proponer una articulación entre las teorías de los Estudios de Género y algunas hipótesis psicoanalíticas, en el intento de iluminar facetas que aporten al análisis de este problema.


Tratamos de entrecruzar los conocimientos que provienen del campo psicoanalítico con los estudios de las llamadas ciencias sociales (una y otra vez invocamos conocimientos proporcionados por la sociología, la antropología, la historia, la psicología social, etc.), lo cual hace difícil la delimitación o el “control de las fronteras”. Con ello, consideramos que no sólo enriquecemos la perspectiva, sino que, además, colocamos el campo de estudios del psicoanálisis en un punto de encrucijada, expresada hoy en día en el quehacer científico con el término de interdisciplinariedad. Sin embargo, estos criterios han sido a menudo denunciados como si se trataran de “cuestiones extraterritoriales”, especialmente desde aquellas modalidades psicoanalíticas que proclaman una estricta preservación de sus fronteras, con el riesgo consecuente de auto-fagocitarse si es que no se nutren de conocimientos provenientes de otras disciplinas.


Los nuevos criterios para reformular los modelos psicoanalíticos clásicos incluyen, en primer lugar la noción de complejidad: flexibilidad para utilizar pensamientos complejos, tolerantes de las contradicciones, capaces de mantener la tensión entre aspectos antagónicos de lo que observamos, y de abordar, también con recursos complejos, a veces conflictivos entre sí, los problemas que resultan de ese modo de pensar.


Este planteo ofrece una modalidad de intercambio entre los Estudios de Género y los conocimientos psicoanalíticos al estilo de un diálogo, como una conversación entre disciplinas, tal como lo propone la psicoanalista Jane Flax, con la aspiración del enriquecimiento mutuo y sin la pretensión de arribar a conclusiones cerradas ni definitivas.


Los Estudios de Género nos han suministrado conocimientos acerca del modo en que la cultura patriarcal ha impactado en la construcción de la subjetividad de los varones, proporcionando determinados estereotipos de género masculinos transmitidos desde los primeros tiempos de su formación como sujeto. La incorporación de ideales masculinos para “ser todo un hombre” sobre la base de poseer determinados atributos, tales como la fuerza, la valentía, y otros, han sido descriptos por el filósofo Victor Seidler como rasgos propios de la masculinidad en occidente a partir de la Revolución Industrial. Junto con la división sexual del trabajo, se produjo la separación de dos áreas de poder para varones y mujeres: para ellos el poder racional y el poder económico –adquiridos en el ámbito público– y para ellas el poder de los afectos, desplegados especialmente en el ámbito familiar y doméstico. Estos ideales sociales siguen operando con singular eficacia en la construcción de las subjetividades, de modo que cuando los sujetos fracasan en lograrlos, se produce un colapso narcisístico difícil de sobrellevar. El sociólogo Pierre Bourdieu interpreta al ejercicio del poder masculino en nuestra cultura patriarcal bajo el formato de lo que ha denominado “la dominación masculina”. Los modos de ejercicio de poder masculino son variados y se pueden expresar en distintas versiones, pero cuando analizamos el feminicidio entendemos que la finalidad última es mantener su posición de dominio y autoridad en relación con una mujer –pueden ser varias mujeres, tales como ocurrió en el caso del odontólogo Barreda quien mató a su esposa, su suegra y sus dos hijas– ante el sentimiento de humillación y/o desconocimiento de sus atributos de dominio y autoridad por parte de la mujer a la que mata. La/las mujeres son objetalizadas, condenadas a la nada por parte de quien trata de mantener una posición de sujeto dominante, una posición que se ve amenazada por el agravio de quien no lo reconoce como tal.


Sin embargo, el feminicidio no siempre se da dentro de un vínculo de intimidad, como parte de un tipo de relación donde existiría un pacto o alianza inconciente previa de reconocimiento mutuo, sino que a menudo se da cuando una mujer es considerada como objeto sexual, y su asesinato se produce en el contexto de una violación o de alguna otra forma de abuso. En estos casos de lo que se trata es de eliminar lo humano de la otra, desubjetivizándola y simultáneamente desubjetivizándose, esto es, siendo él mismo un objeto para su desborde pulsional. Una paciente relata en su sesión: “(...) Cuando mi yerno perdió su trabajo estuvo cada vez peor, se deprimió y no había tratamiento que lo sacara adelante, tomaba mucho alcohol (...), con lo que ganaba mi hija no alcanzaba, discutían todo el tiempo, él le exigía que ganara más ya que él no podía, y ella no quería porque también quería estar con los chicos, que eran chiquitos todavía (...) esa noche mi yerno mató a mi hija con un revólver que tenía en casa y después se mató él (...) los chicos eran chiquitos, se quedaron muy mal, la nena volvió a mojar la cama, tenía pesadillas y se despertaba a la noche gritando, el nene no quería ir al jardín de infantes y estuvo un tiempo mudo, sin hablar nada (...) yo estaba destrozada, pero tuve que hacerme cargo de ellos. Todos quedamos destrozados (...) Ya pasaron diez años y yo sigo con insomnio desde ese momento (...)”. Este es un modo de expresión de la crueldad patriarcal: impotencia-prepotencia, muerte, destrozamiento subjetivo, marcas traumáticas desgarradoras sobre quienes padecen los resultados del feminicidio.


En este punto quiero recordar un movimiento pulsional-deseante, planteado por la teoría freudiana, en particular referido a la pulsión de dominio en sus tres versiones posibles: dominar-dominarse-ser dominado, o sea, en sus versiones activa, reflexiva y pasiva. Cuando se trata del desborde de la pulsión de dominio, consideramos la versión activa de esta pulsión, la de dominar, y el fracaso concomitante de sus otras versiones: dominarse y ser dominado. El agravio supuesto al ideal de masculinidad sólo tiene una respuesta posible: la expresión irrestricta de la acción de dominar a quien promovería el agravio, sin que se produzca la así llamada renuncia pulsional, tal como lo planteó S. Freud en El malestar en la cultura cuando propuso que para formar parte de una comunidad es necesaria la aceptación de algunas restricciones, entre las cuales se encuentran ciertas renuncias pulsionales. La víctima de quien queda desubjetivizado, a merced de su impulsividad pulsional, deja de ser una semejante, pasa a ser otra radical, irrepresentable en su otredad.


Aquí podríamos hacer algunos comentarios acerca de algunos modelos psicoanalíticos que enfatizaron más el valor de la diferencia que el de la semejanza, tal como lo plantea J. Benjamin al analizar los criterios del desarrollo infantil edípico y pre-edípico. Cuando se pone el acento en las hipótesis psicoanalíticas sobre la significación otorgada a la diferenciación en el curso del desarrollo humano como si fuera más significativa que la comprensión de la igualdad, nos encontramos con el problema de cómo tender un puente entre los aparentes opuestos, asimilar la diferencia sin repudiar la semejanza. Tanto esta autora como la psicoanalista Nancy Chodorow señalan la insistencia de los hombres en sobrevalorar la diferenciación debido al esfuerzo que éstos tienen que hacer para separarse-desidentificarse de la madre en pos de la resolución del conflicto edípico. Esta lógica binaria “o/o” impone una división entre los géneros a la hora de construir identidades genéricas diferenciadas y opuestas, en lugar de proponer una relación de tensión y de conflicto. Las teorías de construcción de los géneros han revisado esta propuesta psicoanalítica clásica, basada en un modelo masculino patriarcal de suponer el desarrollo del infante humano. Los Estudios de Género, desde una perspectiva feminista, prefieren una noción de diferencias múltiples e identificaciones inestables para construir la así llamada identidad de género, incluyendo lo que J. Benjamin denomina “identificación con la diferencia”.


El flagelo del feminicidio pone en evidencia que estos dispositivos patriarcales –incluyendo su abordaje desde las teorías y las prácticas psicoanalíticas– requieren respuestas complejas, desde múltiples disciplinas, así como contar con recursos materiales y simbólicos para la transformación social y subjetiva urgentes, apremiantes, impostergables. Quienes operamos en el campo del psicoanálisis podemos contribuir con nuestras teorías y nuestras prácticas para diseñar nuevos recursos simbólicos, disponiendo una escucha –tal como expresaría la psicoanalista francesa Luce Irigaray “¿cuál es la redondez de nuestra oreja para escuchar lo distinto?”– para la variabilidad y multiplicidad en la construcción subjetiva de quienes recurren a nosotros, poniendo en suspenso los estereotipos de género tradicionales y dando lugar a nuevos recursos de interpretación.

 

Por Mabel Burin, doctora en psicología, directora del Programa de Género y Subjetividad de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales (UCES), Buenos Aires

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La consecuencia política de una idea filosófica y científica

La democracia no es, ni puede ser, ya más representativa. Una idea que se corresponde con lo mejor de la ciencia de punta. Pero a la gente no les enseñan otras cosas. Y así resulta fácil manejarlos.


La modernidad se inicia con, y se funda al mismo tiempo en, la distinción entre cualidades primarias y cualidades secundarias. Una idea que se remonta a Bacon, Hobbes y Locke. La cualidades primarias, también conocidas como objetivas, son, por ejemplo, el movimiento, la densidad, la figura o la extensión. Por su parte, las cualidades secundarias, eminentemente subjetivas, comprenden, entre otras, a el color, el sabor, el olor o el sonido. Estas dependen de aquellas. Este constituye el ABC de toda la teoría del conocimiento —filosofía y ciencia— del mundo moderno. Galileo y Descartes las entenderán en el mismo sentido, y la idea se transmite hasta el ápice de la ciencia moderna, con Newton.


Pues bien, una comprensión al mismo tiempo más elemental, pero más precisa de la idea consiste en sostener que el mundo se funda en, y consiste de, dos instancias: los fenómenos y las esencias. Mejor aún, las apariencias y las sustancias. Todo lo demás, es todo lo de menos, a saber: establecer cómo conocemos a unas y otras, cómo está constituida la realidad, y ulteriormente qué hacemos los seres humanos en este panorama.


Una idea de cuño eminentemente filosófico y científico, cuyas consecuencias aún estamos viviendo.


En efecto, el mundo es representación, y la relaciones entre los seres humanos consisten y se resuelven en términos de las relaciones entre representaciones. La física lo deja en claro con Newton, y la filosofía con Kant. Llegamos así al cénit de la modernidad, y que políticamente habrá de expresarse como la Revolución Francesa de 1789, y en términos económicos conduce a la Revolución Industrial en el siglo XIX. La modernidad estaba consumada.


Consecuentemente, el mundo se organiza y se gestiona en términos de representaciones, sus relaciones y las sustancias que les subyacen o a las que apuntan las representaciones. Un filósofo como A. Schopenhauer hablará, por ejemplo, del mundo definido en términos de representaciones y voluntad.
Por su parte, todo el arte de la modernidad habrá de moverse en estos marcos, y toda la historia del arte puede así expresarse en los lenguajes y técnicas más idóneos para captar las representaciones acaso, para modificarlas.


Pues bien, todo el orden político descansa sobre estos supuestos. La democracia moderna y contemporánea es democracia representativa —y si se quiere, entonces delegativa—. Una cosa es el orden político “real”, que transcurre tras–escena, por ejemplo, entre lobbistas, razones y fuerzas de estado, secretos y espacios de seguridad, estrategia, mucha comunicación estratégica y marketing político, y los acuerdos y actos que tienen lugar por debajo de la mesa, por fuera de los focos de la opinión pública. En el sector público, o bien en el sector privado.


A los ciudadanos —de a pie— les queda el mundo de las representaciones. Esto es, por ejemplo, las declaraciones públicas y las noticias, manejadas idónea y estratégicamente por el Cuarto Poder: los medios de comunicación. Literalmente, el medio es el mensaje; o también, el medio es el masaje. Las noticias son producidas, postproducidas y editadas. Y la gente las recibe como si fueran la realidad misma.


Desde luego que hay formas y expresiones de la democracia representativa. O que da lugar a temas como sistema monocameral, sistema presidencial, régimen monárquico, sistema bicameral, y otros semejantes. O como en los Estados Unidos, voto popular al lado del Colegio Electoral (en el que el ganador debe tener por lo menos 270 votos), con todo y sus particularidades.


La democracia directa, la democracia participativa o la democracia radical —para mencionar tres dimensiones que se discuten en la teoría y en la filosofía política— permanecen en la práctica de las Repúblicas y del realismo político (Realpolitik) como discusiones teóricas, interesantes pero inocuas. La realidad de la cosa política consiste en el sistema de representatividad: los ciudadanos ceden una parte de su voluntad y se reconocen, acaso, en quienes los representan.


Desde luego que puede ser posible que los ciudadanos no se reconozcan en quienes los representan. Pero entonces la solución no consiste en cambiar el sistema de representaciones, sino a los elegidos en el sistema. Se cambian, sencillamente, unos nombres por otros. Como bien lo sabe el empirismo inglés, uno de los fundamentos filosóficos de la Modernidad, todo termina siendo cuestión de individuos y nombres o palabras.


No hemos dejado de ser modernos, y la modernidad se nos metió por los caminos de la democracia misma. Representación y realidad, o bien, como lo habrá de expresar en términos más abstractos otro filósofo, “Proceso y Realidad” (A. Whitehead). Las expresiones y las variaciones pueden cambiar, pero la idea y la estructura permanecen inalteradas.


La política que vivimos hoy por hoy es, grosso modo, la consecuencia de una epistemología —ciencia y filosofía— que no ha cambiado para nada cuando se la mira con los ojos de la base de la pirámide sociológica. Evidentemente que existen cambios y revoluciones científicas magníficas; así, por ejemplo, la teoría de la relatividad, la física cuántica y otras más recientes y técnicas (teoría de cuerdas, etc.). Es cierto que en ámbitos como la biología y las ciencias de la vida las cosas han cambiado de forma impresionante recientemente. Y, sin embargo, el mundo sigue siendo presentado ante el gran público, y manejado, como tejidos y relaciones de representaciones.


Mientras la política —como ciencia y como práctica— no se entere de los cambios y avances del conocimiento de punta; mientras la sociedad civil en general no se apropie de lo mejor de la ciencia y el conocimiento de punta, seguirán creyendo que la distinción entre representaciones y esencias es real y no debe cuestionarse. Con lo cual se sientan las bases (teóricas) de sistemas de exclusión y de control y manipulación.


La democracia no es, ni puede ser, ya más representativa. Una idea que se corresponde con lo mejor de la ciencia de punta. Pero a la gente no les enseñan otras cosas. Y así resulta fácil manejarlos. La verdad es que el mundo ha dejado de ser pensado y entendido como representaciones —apariencias, fenómenos.


Es cuando una política alimentada de buen conocimiento puede cambiar las cosas.

 

Publicado: 09 Noviembre 2016

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