Central gasífera en Werne, Alemania,eje de la red gsífera de ese país.. Imagen: AFP

Putin mandó un ultimátum a Europa pero quedó un canal abierto 

Este viernes vence el plazo para pagar en moneda extranjera pero un banco ruso exceptuado de las sanciones podría ser clave para que el gas siga fluyendo hacia Occidente.

 

Desde este primero de abril Europa se adentra en la trampa de la dependencia energética que la mantiene ligada a Rusia. ¿Habrá o no suficiente suministro de hidrocarburos para las próximas semanas o meses? La respuesta al interrogante se plantea de forma negativa si se tienen en cuenta las declaraciones de Francia y de Alemania ante el vencimiento del plazo fijado por el presidente ruso Vladimir Putin para que a partir del primero de abril los compradores europeos de gas ruso paguen sus facturas en rublos y no en euros o en dólares. En caso de que los clientes occidentales “hostiles” no accedan a esa condición, Putin advirtió que Moscú dejará de suministrar gas. 

Y precisamente, los compradores de hidrocarburos del Viejo Continente rehúsan plegarse a una condición que, en gran parte, ellos mismos provocaron al haber sancionado a los bancos y al sistema financiero rusos. Occidente bloqueó los haberes rusos en el extranjero depositados en dólares (300 mil millones) dentro del paquete de sanciones aplicado luego de que, el pasado 24 de febrero, las tropas rusas penetraran en territorio ucraniano. 

En Berlín, el ministro francés de Economía, Bruno Le Maire, aclaró que Europa rechazaba esa exigencia. En una conferencia de prensa conjunta con el titular alemán de Economía, Robert Habeck, el ministro francés admitió que “puede haber una situación en la cual, mañana y en circunstancias muy particulares, no haya más gas ruso”.

El problema radica en que Europa no tiene un plan B para suplir los hidrocarburos provenientes de Rusia, aun cuando Estados Unidos multiplicó por cuatro sus exportaciones de gas hacia Europa. 

Pese a lo apretado del calendario, París y Berlín insisten en que, como lo recordó este jueves el canciller alemán, Olaf Scholz, ”en los contratos está escrito que los pagos se hacen en euros y, a veces, también en dólares. Le he dicho al presidente ruso que eso seguirá siendo así”.  Le Maire reiteró que “los contratos son los contratos”. Sin dudas, pero el gas lo tiene Rusia y las válvulas del suministro también. 

Putin pareció despejar cualquier ambigüedad este jueves cuando adelantó que había firmado un decreto mediante el cual impondría a los compradores extranjeros el pago del gas en rublos. Por televisión, luego de haber firmado el decreto, Putin dijo que "deberán abrir cuentas en rublos en los bancos rusos. Y desde esas cuentas deberán pagar el gas suministrado desde mañana (….) Si los pagos no se efectúan, consideraremos que se trata de una infracción ante las obligaciones por parte del comprador y ello acarreará todas las consecuencias que se imponen”. 

Esta medida concierne sobre todo a los países que Putin calificó como “hostiles” y que figuran en una lista. Se trata de Estados Unidos, los miembros de la Unión Europea (UE), Reino Unido, Canadá, Japón, Suiza, Taiwán, Corea del Sur, Noruega y Australia. Los países de la UE son los principales clientes de Moscú con porcentajes de subordinación energética ante el gas ruso que van del 55 por ciento para Alemania hasta un total de 43,6 para el conjunto de la Unión Europea. En cuanto al petróleo, el porcentaje global llega al 48,4 por ciento. 

La importancia de Rusia en la entrega de hidrocarburos sigue una suerte de línea Este / Oeste. En unos diez países de Europa Central y Oriental (Finlandia, Estonia, Letonia, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Austria, Hungría, Rumania y Polonia) el gas ruso representa el 75 por ciento de sus importaciones de combustibles. Los porcentajes se mueven luego en un abanico que va del 50 al 75 por ciento en el caso de Alemania, Polonia y Suecia. En países como Francia, Italia, España o Grecia el gas ruso equivale a porcentajes que van del 25 al 50 por ciento de las importaciones de hidrocarburos provenientes desde el exterior de la Unión Europea. Allí donde se mire, que sea el gas o el petróleo, ningún país de la Unión Europea está por debajo del 25 por ciento. Sin los hidrocarburos rusos, las economías no funcionan.

La batalla del gas esconde muchas trampas y en este capítulo también hay una derivada de las mismas sanciones occidentales. En primer lugar, pese a la invasión de Ucrania, la guerra, los más de cuatro millones de refugiados, los muertos y las sanciones, desde el pasado 24 de febrero (día de la invasión) Europa le pagó a Rusia 14 mil millones de euros por el gas recibido y otros 7 mil millones por el petróleo (Center for Research on Energy and Clean Air). 

En segundo, el decreto firmado el jueves por Putin deja una opción astuta. Los 27 países de la UE podrían abonar sus facturas en euros, pero la empresa rusa que los gestiona, Gazprom, recibirá el dinero en rublos. ¿Cómo? Ocurre que Gazprom opera también un banco, Gazprombank, al cual, prudentemente, Occidente dejó fuera de las sanciones masivas decididas después del 24 de febrero. Gazprombank es el único interlocutor autorizado por Moscú para recibir el dinero por los hidrocarburos. En concreto, Europa lo paga en euros o en dólares y Gazprombank los cambia a rublos que luego inyecta en el sistema bancario ruso. 

“Si los países hostiles no pagan en rublos, los contratos vigentes serán suspendidos”, dijo Putin un día antes de que venciera el plazo. Todo parece señalar que entre suministradores necesitados y compradores en la urgencia siempre hay un banco de por medio para entenderse, guerra o no guerra.

Por Eduardo Febbro

Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Desde París 

Publicado enInternacional
La UE busca romper la neutralidad china sobre Rusia: "¿Quiere poner en juego su propia prosperidad?"

Bruselas y Pekín celebran una cumbre virtual con Ucrania como asunto central. Los europeos advierten a su contraparte de consecuencias importantes si da apoyo financiero o militar a Putin.

 

La UE y China se reúnen este viernes en la que será su cumbre número 23. Clima, comercio, biodiversidad o situación sanitaria serán algunos de los elementos que tratarán por videoconferencia Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, y Josep Borrell, Alto Representante, con Li Keqiang, primer ministro chino, y Xi Jinping, presidente del gigante asiático. Pero sin duda el plato fuerte de la cita será la guerra de Rusia en Ucrania, donde Pekín, aliado de Moscú, juega al gato y al ratón dejándose querer por ambos bandos.

No será un encuentro fácil: no habrá un comunicado o una rueda de prensa conjunta de ambos bloques. Tampoco será la cita del "business as usual" y todo está abierto. La guerra en Ucrania será el núcleo duro. Y centrará la cita desde todos los ángulos: el drama humanitario, el impacto global o el apoyo de la comunidad internacional. "La postura de China sobre la guerra de Rusia en Ucrania es la pregunta del millón de dólares", reconocen fuentes europeas. En la capital comunitaria asumen que China está intentando mantener la balanza para defender sus intereses y no esperan que eso cambie, pero sí buscan garantías de que este alineamiento con Moscú no irá a más. Von der Leyen y Michel pedirán a su homólogo chino que utilice su influencia para ayudar a poner fin a la guerra.

Los europeos tienen una misión clara y definida: dejar claro a Pekín que cualquier apoyo financiero o militar a Vladimir Putin o toda ayuda para sortear las sanciones internacionales le supondrá un coste importante en las relaciones bilaterales. E incluso podría materializarse en forma de medidas restrictivas, como ya le ocurre a la Bielorrusia de Alexander Lukashenko. Aunque los europeos evitan verbalizar esta amenaza para dejar más espacio al diálogo y no tensar demasiado la cuerda.

El objetivo es alinear a China con el grueso de la comunidad internacional en la condena a la invasión de Rusia contra su vecino. La UE cree que Xi Jinping, por sus importantes lazos con Putin, puede jugar un papel crucial en empujar al presidente ruso a la mesa de negociación. Sin embargo, rebajan sus ambiciones sobre su rol mediador debido a su parcialidad decantada hacia Moscú. "Quieren estar al lado de Rusia sin pagar un precio demasiado alto por ello y sin quedar atrapados y castigados como los rusos", resume el eurodiputado de Los Verdes Reinhard Bütikofer, líder de la delegación para las relaciones con China en el Parlamento Europeo.

En los pasillos de Bruselas defienden, además, que no está en interés del país que la guerra continúe. La economía global, la inflación o los problemas en la cadena de suministro también amenazan a la segunda mayor economía del mundo. Reducir sus lazos comerciales con el bloque comunitario sería otro azote que Pekín parece querer evitar. "No creo que China esté muy contenta con lo que está ocurriendo [en Ucrania]", ha señalado recientemente Josep Borrell.

El 40% del comercio chino depende del mercado de la UE. En el caso estadounidense es del 12,5% y en el ruso del 2,4%. "¿Quiere poner en peligro esta fuerte posición económica que tiene China en sus relaciones con sus mercados clave? ¿Quiere poner en peligro la estabilidad y las perspectivas de crecimiento de la economía global y de su propio país?", advierte otra fuente comunitaria. El presidente chino espera ser reelegido en el congreso del Partido Comunista que tendrá lugar el próximo otoño. Los europeos utilizarán esta bala para presionarle para que prime la estabilidad financiera que le ha alzado a la cuna global en los últimos años a la defensa férrea de Rusia.

China en el tablero global

China se ha abstenido en las dos resoluciones del Consejo de Seguridad y de la Asamblea Nacional de la ONU. "Nos acordaremos de todo aquel que no esté con nosotros en este momento de la historia", ha repetido durante estas semanas el jefe de la diplomacia europea. Los de Xi Jinping mantienen una postura complicada y cada vez más difícil de mantener en la partida de ajedrez internacional y en la mediación en torno al conflicto de Ucrania se ponen de perfil.

Mientras evitan hablar de invasión, asumen los argumentos rusos sobre la expansión de la OTAN y denuncian las sanciones internacionales, alegan que están dispuestos a trabajar con la comunidad internacional "para lograr un alto el fuego, promover conversaciones de paz y prevenir una crisis humanitaria" y a redoblar esfuerzos "para una pronta resolución del conflicto" teniendo en cuenta "las preocupaciones legítimas y razonables de todas las partes".

Los europeos ven a China como un competidor económico y un rival sistémico, pero también como un socio necesario para hacer frente a los desafíos del siglo XXI, como son el cambio climático o el regreso de la guerra al Viejo Continente. Y mantener este equilibrio no es fácil. El encuentro llega, además, en un momento complicado para las relaciones Bruselas-Pekín. El año pasado estuvo marcado por importantes fricciones a buena cuenta de la situación del deterioro de represión china en Hong Kong, en Taiwán y en su persecución con la minoría uigur.

El régimen chino impuso sanciones contra el Parlamento Europeo después de que la UE aprobase castigos a China por vulnerar los derechos humanos de la minoría uigur en Xinjiang. El 2021 también fue el año en el que el histórico acuerdo de inversiones UE-China quedó herido de muerte después de que la Eurocámara se negase a darle luz verde. Y la guinda final llegó con la disputa entre China y Lituania después de que este último estrechase los lazos diplomáticos con Taiwán y que concluyó con la denuncia de Bruselas contra China ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por sancionar las exportaciones procedentes de Vilna. "Todo ello ha creado un ambiente político difícil de gestionar", reconocen en Bruselas.

El 4 de febrero, tres semanas antes de la invasión, Pekín y Moscú firmaron un memorándum que consolidaba su amistad y sus áreas de interés mutuas "sin límites". En los pasillos de Bruselas vieron este movimiento como la certificación hacia sus posturas revisionistas y hacia un eje "autoritario". Así lo refleja también el informe anual de la OTAN, presentado este jueves en los cuarteles generales de la Alianza: "Hemos entrado en una nueva era de seguridad global, donde los poderes autoritarios como Rusia o China están abiertamente confrontando los principios básicos de nuestra seguridad y tratando de reescribir el orden internacional sobre el que depende nuestra paz y seguridad".

Una de las estrategias de los europeos será presionar a los chinos para que defiendan los pilares del Derecho Internacional y de las leyes humanitarias por su responsabilidad y deber moral como sillón del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y como potencia global, económica y nuclear. "China debe darse cuenta de responsabilidad en la economía y la seguridad global", afirman fuentes europeas.

bruselas

31/03/2022

Por María G. Zornoza@MariaGZornoza

Publicado enInternacional
Jueves, 31 Marzo 2022 05:09

¿Nacimos listas?

¿Nacimos listas?

Acerca del marketing y los mandatos heteronormativos

A propósito del nuevo spot publicitario de una de las marcas deportivas más famosas a nivel mundial, dirigida a su público femenino, se menciona la idea que da título al presente artículo. Comencemos por la primera parte del slogan que versa: “#nacimoslistas para lo que sea”.

Pareciera que al día de hoy no resulta aún evidente que No se nace mujer, se llega a serlo, tal como escribió S. De Beauvoir (1949), descalificando toda una tradición de determinaciones biológicas sobre las identidades y los cuerpos femeninos. La idea de que “nacimos” de una forma particularmente femenina vuelve esta vez disfrazada de mensaje feminista, para decirnos que las cuestiones femeninas son “de nacimiento”. Un mensaje que refuerza perspectivas biologicistas de las cuales los feminismos --a excepción de ciertas posturas radicales--, intentan alejarse. Es decir, el mensaje actual nos fuerza al retroceso, pero disfrazado de avance.

Partiendo de De Beauvoir y su idea de llegar a ser mujer, pasamos algunas décadas después al planteo de M. Wittig (1981), quien da cuenta de la posibilidad de que tampocose llegue a serlo. La autora revela cómo para el pensamiento heterosexual hay mujeres que no llegan a serlo, visibilizando la cuestión lesbiana. Es decir, desde los mandatos culturales de heterosexualidad obligatoria hay quienes no llegan a ser natural women.

¿Qué decir entonces de las personas que llevan años trabajando su transición de género, su transformación, su hacerse mujeres por las más diversas vías, simbólicas, hormonales, deseantes, en fin, identitarias? ¿No están listas entonces? ¿No nacieron listas como mujeres? ¿Lo estarán al fin, algún día?

¿Es acaso este eslogan discriminador y revulsivo hacia los colectivos que intenta incluir? La idea de la marca de nacimiento, de una feminidad a la que sólo se accede biológicamente no es el mensaje que en esta época debería primar. Al menos para quienes deseamos un horizonte más inclusivo, por ende, amoroso.

La segunda palabra del slogan resulta aún más confusa. La idea de nacer lista ha llevado a quien escribe, en libre asociación al mejor estilo freudiano, a recordar el famoso slogan de los boy scouts y su mensaje “siempre listos”. ¿Será un buen ejemplo de cómo la sociedad nos pide que seamos a las mujeres, sobre quienes recae el mandato de estar siempre listas para complacer, ayudar, limpiar, cocinar, criar, producir y reproducir? Un estar “siempre listas” como marca de nacimiento.

Es decir, Nacimos listas encubre el mandato de estar siempre listas y de forma natural, para otros que nos necesitan, para otros que nos demanden, lo que hace de nosotras unos seres exigidos por nacimiento a responder estando listas para eso que se nos pide. ¿Qué me pasa si no estoy lista? ¿Qué me sucederá si no nací lista para lo que sea?

Otra asociación que se desprende casi naturalmente de la pregunta anterior es la idea de que las mujeres, por nacer con útero, están preparadas y obligadas a ser madres. Muchas personas enlazan en su historia de vida el deseo de formar familia y esas formas son diversas, al punto que hemos asistido al embarazo y parto de hombres trans. Pero el relato hegemónico dice que ese hombre trans es una mujer de nacimiento porque posee un útero. Podríamos decir que en ese relato, ese hombre es una mujer porque nació lista para ser madre. Relato que deja en el margen la diversidad de identidades que no encajan en el mensaje binario de la heteronormatividad que rige aún nuestros vínculos.

¿Sería una exigencia forzar asociaciones por la vía del “ser listas” como sinónimo de ser inteligentes? ¿No se estaría tirando demasiado de la piola el suponer que nuestra inteligencia viene de la cuna por el hecho de ser mujeres? ¿Estamos obligadas a ser inteligentes por haber nacido mujeres? La mayoría de las mujeres que son valoradas socialmente por su inteligencia han tenido que hacer grandes renuncias personales y no ha sido por haber nacido listas que consiguieron sus logros, sino que generalmente se llegó tras muchísimo trabajo, esfuerzo, años de estudio, y aun así el famoso “techo de cristal” les pone un tope en el crecimiento profesional si se compara con el colectivo masculino.

Continuando en línea asociativa, aparece otra frase, “estás lista”, que se enlaza con la idea de “estar liquidado”. Si no hubiera la cantidad de violaciones y feminicidios a los que asistimos día a día, quizá esa idea hubiese quedado reprimida o censurada por creerla exagerada.

Ser un sujeto sexuado es estar en permanente construcción, en un “ir viendo” que puede definirse en modos identitarios determinados, pero en ningún caso es de nacimiento. Muchas personas cambian de género, dejando atrás el género asignado al nacer y deberíamos acostumbrarnos a que esa es la normalidad. Así como las personas que no tienen pareja pueden realizar un tratamiento de fertilidad para ser padres, y eso es un derecho conquistado, las personas que se autoperciben con un género diferente al sexo biológico que poseen deben poder acceder a tratamientos hormonales si así lo desean.

Ojalá no pase mucho tiempo para que las grandes marcas tengan una perspectiva de género que apunte a la inclusión y la diversidad, tal como mencionan en sus intenciones, que no arrojen al colectivo femenino a nacer listas "para lo que sea" y que el horizonte de nuestras identidades se pueda construir, abrir a las diferencias que ocurren en el derrotero de nuestras propias historias vitales, y no en moldes prefijados por determinaciones biológicas, que a modo de un destino inexorable, nos fijan al modo en que llegamos a este mundo y forzando de manera violenta a identidades binarias que sólo sirven a los fines de la reproducción de la especie. Quizá no estemos nunca listos, y sí estemos en proceso de deconstrucción.

Por Renata Passolini, psicoanalista

Publicado enSociedad
Jubilados protestan en Caracas por una pensión digna, esta semana.Ariana Cubillos (AP)

El índice de precios al consumidor registra sus cotas más bajas en años, después de haber vivido una de las tormentas de precios más descontroladas y agresivas de la historia moderna

 

La hiperinflación ha llegado a su fin en Venezuela. El país ha vivido uno de las tormentas de precios más descontroladas y agresivas de la historia moderna. La tendencia se está revirtiendo por la dolarización de la economía y la apertura al mercado. El índice inflacionario de Venezuela en el pasado mes de febrero fue de 2,9%, el promedio más bajo registrado en la economía local en varios años, y el comportamiento de los precios rondará 36% en 2022. Este es el cuarto mes consecutivo en el cual el aumento de los precios registra promedios de un solo dígito.

El descenso se ha concretado de un mes a otro. En los últimos 12 meses, el índice de precios al consumidor ha estado por debajo de 50% intermensual. Y desde septiembre, por debajo de 10. El precio del dólar lleva varios meses estabilizado en torno a los 4,5 bolívares, luego de la tercera reconversión monetaria adelantada en Venezuela en poco más de diez años. El año pasado, el Índice de Precios al Consumidor llegó al 686%. En 2020, fue de 2.900%. En 2019, de 7.300%.

El fin de la hiperinflación en Venezuela parece dispuesto a consolidarse. Los estragos de la tormenta económica que fue tomando vuelo desde 2013, cuando Nicolás Maduro asumió la presidencia de la República, y que estalló con furia en 2017. Sus consecuencias han sido devastadoras en el terreno social y económico.

Consumada la catástrofe, pulverizados los sueldos, destruido el aparato productivo, calcinado el empleo, consolidado el volumen de la diáspora, muchas personas se preguntan cómo ha logrado el Gobierno de Maduro detener esta endiablada tendencia, a la cual rara vez se refiere en público.

Maduro ha decidido dejar de hacer aquello que llevaba años haciendo: “El Gobierno finalmente ha renunciado al financiamiento del déficit de las empresas públicas a través de la emisión de dinero sin respaldo”, afirma el economista Víctor Alvarez, exministro de industria. “Se ha producido un ajuste de tarifas de empresas estatales y servicios que se incrementan de forma subrepticia y paulatina; se ha reducido el nivel del gasto público, por primera vez en todos estos años. El Gobierno ha adelantado una política comercial de apertura de mercado interno, permitiendo toda clase de importaciones sin aranceles y sin pago de IVA. Eso abarata los costos. Hay una nueva política cambiaria, se renunció a la estrategia de controles. Se ha colocado un encaje legal elevado para secar la liquidez de la banca.”

Durante casi todo el siglo XX, Venezuela disfrutó de inflaciones anualizadas de un solo dígito. Esta tendencia comenzó a agrietarse a fines de los años 80, cuando trepó a promedios de 30 y 35% anual. Con todos los sobresaltos que vinieron más adelante, parecía consolidada la sensación de que el ingreso petrolero protegía a la economía nacional de un fenómeno que llegó a ser común en América Latina, pero que Venezuela no había vivido jamás.

Sin anunciarlo, el Gobierno de Maduro ha decidido cambiar las reglas del juego del chavismo en estos años, tendentes a regular en exceso la economía, fiscalizar al empresariado y problematizar la propiedad privada. Los proyectos productivos colectivistas y estatales de Chávez y Maduro fracasaron rotundamente.

Henkel García, analista financiero y socio directivo de la firma Econométrica, sostiene que el crecimiento descontrolado de los precios que vivió el país encuentra una de sus razones “en el desplome de la producción nacional”, en crisis después de la ola de expropiaciones adelantada por Hugo Chávez.

Además, afirma, en el desarrollo de una política monetaria y fiscal equivocada, empeñada en forzar aumentos de precios divorciados del contexto económico y en regular el margen de ganancias de las empresas. “En 2018, Maduro decide aumentar el salario en una cifra astronómica, inconcebible, cercana al 18.000 %. Para pagar ese aumento había que emitir dinero inorgánico. La emisión monetaria de entonces fue inmensa. El Gobierno financiaba la nómina de las empresas estatales, todas quebradas. El Banco Central no tenía ninguna autonomía. El venezolano le perdió toda la confianza al bolívar. En el sector económico y empresarial había mucho nerviosismo. Eso fue abriendo las compuertas de la dolarización”.

Desde hace varios meses, técnicos ecuatorianos cercanos a Rafael Correa asesoran a la vicepresidencia de la República para diseñar una nueva estrategia económica, mucho más parecida a la que proponían los críticos del chavismo que a la que fundamentan los postulados chavistas.

Los 37 meses que comprendió la hiperinflación venezolana conocen su fin, como apunta Francisco Rodríguez, académico y socio directivo de la firma Torino Capital, como consecuencia de un proceso que tiene algo de inercia. “No hay hiperinflación que dure 10 años. El promedio de duración de procesos como estos es de 20 meses. No se trata de una experiencia exitosa la que adelanta Maduro. Es un ajuste que se ha retrasado.”

“La hiperinflación se consume como los incendios, llega un momento en el cual no hay nada más que quemarse” continúa Rodríguez. “Lo que hizo Maduro es financiar sus operaciones quitando el valor al dinero que la gente tiene en sus manos. La hiperinflación te obliga al final a hacer el ajuste que no querías hacer. Se concreta a través del deterioro del salario real del trabajador público. El gasto público ahora es más bajo porque lo que estás pagando es muy poco.”

Caracas - 25 mar 2022 - 21:56 COT

Publicado enEconomía
Viernes, 25 Marzo 2022 05:36

Para Washington la guerra nunca termina

Capitolio de los Estados Unidos (Washington D.C.). Pxfuel

El objetivo bélico de Estados Unidos no es salvar a Ucrania, sino arruinar a Rusia. Y eso lleva tiempo

 

Y va para largo. La “guerra para acabar con la guerra” de 1914-1918 derivó en la guerra de 1939-1945, conocida como la Segunda Guerra Mundial. Y esta tampoco ha terminado nunca, principalmente porque para Washington fue la Guerra Buena, la guerra que originó el Siglo Estadounidense: ¿por qué no el Milenio Estadounidense?

El conflicto de Ucrania puede ser el detonante de lo que ya llamamos Tercera Guerra Mundial. Pero no se trata de una guerra nueva. Es la misma guerra de siempre, una extensión de la que llamamos Segunda Guerra Mundial, que no fue la misma guerra para todos los que participaron en ella.

La guerra rusa y la estadounidense fueron muy muy diferentes.

La Segunda Guerra Mundial de Rusia

Para los rusos, la guerra fue una experiencia de sufrimiento, destrucción y dolor colectivo. La invasión nazi de la Unión Soviética fue absolutamente despiadada, impulsada por una ideología de desprecio a los eslavos y odio a los bolcheviques judíos. Se calcula que murieron 27 millones de personas, aproximadamente dos tercios de ellas civiles. A pesar de las pérdidas y el sufrimiento abrumadores, el Ejército Rojo logró cambiar el rumbo de la conquista nazi que había sometido a la mayor parte de Europa.

Esta gigantesca lucha para expulsar a los invasores alemanes de su tierra es conocida por los rusos como la Gran Guerra Patriótica, la cual alimentó un orgullo nacional que ayudó a consolar al pueblo por todo lo que había pasado. Pero, independientemente del orgullo generado por la victoria, los horrores de la guerra suscitaron un auténtico deseo de paz.

La Segunda Guerra Mundial en Estados Unidos

La Segunda Guerra Mundial de Estados Unidos (al igual que la Primera Guerra Mundial) ocurrió fuera de sus fronteras. La diferencia es enorme. La guerra permitió a Estados Unidos emerger como la nación más rica y poderosa del planeta. A los estadounidenses se les enseñó a no transigir nunca, ni para evitar una guerra (Múnich) ni para ponerle fin (“rendición incondicional” era el estilo americano). La intransigencia justa era la actitud adecuada del Bien en su batalla contra el Mal.

La economía de guerra sacó a Estados Unidos de la depresión. El keynesianismo militar surgió como la clave de la prosperidad. Nació el Complejo Militar-Industrial. Para seguir ofreciendo contratos del Pentágono a todos los miembros del Congreso y beneficios garantizados a los inversores de Wall Street, necesitaba un nuevo enemigo. El miedo a los comunistas –el mismo miedo que había contribuido a crear el fascismo– sirvió para ello.

La Guerra Fría: la continuación de la Segunda Guerra Mundial

En resumen, después de 1945, para Rusia la Segunda Guerra Mundial había terminado; para Estados Unidos, no. Lo que llamamos Guerra Fría fue la voluntad de los dirigentes de Washington de que continuara. Se perpetuó con la teoría de que el “Telón de Acero” defensivo de Rusia constituía una amenaza militar para el resto de Europa.

Al final de la guerra, la principal preocupación de Stalin en materia de seguridad era evitar que volviera a tener lugar una invasión de ese tipo. En contra de las interpretaciones occidentales, el control permanente de Moscú sobre los países de Europa del Este que había ocupado en su camino hacia la victoria en Berlín no estaba motivado tanto por la ideología comunista como por la determinación de crear una zona de amortiguación a modo de obstáculo a una nueva invasión desde Occidente.

Stalin respetó los límites de Yalta entre el Este y el Oeste y se negó a apoyar la lucha a vida o muerte de los comunistas griegos. Moscú advirtió a los líderes de los grandes partidos comunistas de Europa Occidental de que evitaran la revolución y acataran las reglas de la democracia burguesa. La ocupación soviética podía ser brutal, pero era decididamente defensiva. El respaldo soviético a los movimientos pacifistas era absolutamente genuino.

La formación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y el rearme de Alemania confirmaron que, para Estados Unidos, la guerra en Europa no había terminado del todo. La displicente “desnazificación” estadounidense de su sector de la Alemania ocupada estuvo acompañada de una fuga organizada de cerebros alemanes que podían ser útiles a Estados Unidos para su rearme y espionaje (desde Wernher von Braun hasta Reinhard Gehlen).

La victoria ideológica de Estados Unidos

Durante la Guerra Fría, Estados Unidos dedicó su ciencia e industria a la construcción de un gigantesco arsenal de armas mortíferas que causó estragos en Corea o Vietnam sin lograr la victoria estadounidense. Pero la derrota militar no eliminó la victoria ideológica de Estados Unidos.

El mayor triunfo del imperialismo estadounidense ha sido la difusión de imágenes e ideología para justificarse, principalmente en Europa. El dominio de la industria del entretenimiento estadounidense ha difundido su particular mezcla de autoindulgencia y dualismo moral por todo el mundo, especialmente entre los jóvenes. Hollywood convenció a Occidente de que la Segunda Guerra Mundial básicamente la ganaron las fuerzas armadas de EE. UU. y sus aliados en la invasión de Normandía.

Estados Unidos se vendió como el poder definitivo del Bien, así como el único lugar divertido para vivir. Los rusos eran monótonos y siniestros.

En la propia Unión Soviética, mucha gente se sentía atraída por la autoglorificación estadounidense. Al parecer, algunos incluso pensaban que la Guerra Fría había sido un gran malentendido y que si éramos muy amables y simpáticos, Occidente también lo sería. Mijaíl Gorbachov era propenso a este optimismo.

Jack Matlock, exembajador de Estados Unidos en Moscú, cuenta que, en la década de 1980, el deseo de liberar a Rusia del lastre que suponía la Unión Soviética estaba muy extendido entre la élite rusa. Fueron los dirigentes, y no el pueblo, los que lograron la autodestrucción de la Unión Soviética y dejaron a Rusia como Estado sucesor con las armas nucleares y el veto de la ONU a la URSS bajo la presidencia empapada de alcohol de Boris Yeltsin y la abrumadora influencia de Estados Unidos durante la década de 1990.

La nueva OTAN

La modernización de Rusia durante los últimos tres siglos ha estado marcada por la controversia entre los “occidentalizadores” –los que ven el progreso de Rusia en la emulación del Occidente más avanzado– y los “eslavófilos”, que consideran que el atraso material de la nación queda compensada por algún tipo de superioridad espiritual, quizá basada en la democracia sencilla de la aldea tradicional.

En Rusia, el marxismo fue un concepto occidentalizador. Pero el marxismo oficial no eliminó la admiración por el Occidente “capitalista” y en particular por Estados Unidos. Gorbachov soñaba con que “nuestra casa común europea” viviera una especie de democracia social. En la década de 1990, Rusia sólo pedía formar parte de Occidente.

Lo que ocurrió después demostró que todo el “miedo comunista” que justificaba la Guerra Fría era falso. Un pretexto. Una falsedad diseñada para perpetuar el keynesianismo militar y la guerra especial de Estados Unidos para mantener su propia hegemonía económica e ideológica.

Ya no había Unión Soviética. Ya no había comunismo soviético. No había bloque soviético ni Pacto de Varsovia. La OTAN ya no tenía razón de ser.

Sin embargo, en 1999, la OTAN celebró su 50 aniversario bombardeando Yugoslavia y, de este modo, pasó de ser una alianza militar defensiva a una agresiva. Yugoslavia había sido un país no alineado que no pertenecía ni a la OTAN ni al Pacto de Varsovia. No amenazaba a ningún otro país. Sin autorización del Consejo de Seguridad ni justificación para la autodefensa, la agresión de la OTAN violó el derecho internacional.

Exactamente al mismo tiempo, violando promesas diplomáticas no escritas pero manifiestas a los líderes rusos, la OTAN acogió a Polonia, Hungría y la República Checa como nuevos miembros. Cinco años después, en 2004, la OTAN acogió a Rumanía, Bulgaria, Eslovaquia, Eslovenia y las tres Repúblicas Bálticas. Mientras tanto, los miembros de la OTAN se veían arrastrados a la guerra de Afganistán, la primera y única “defensa de un miembro de la OTAN”, es decir, de Estados Unidos.

Entender a Putin, o no

Entretanto, Yeltsin había elegido a Vladímir Putin como su sucesor, en parte sin duda porque, como antiguo oficial del KGB en Alemania del Este, tenía ciertos conocimientos sobre Occidente. Putin sacó a Rusia del caos causado porque Yeltsin aceptó el tratamiento de choque económico diseñado por Estados Unidos.

Putin puso fin a las estafas más flagrantes, lo cual provocó la ira de los oligarcas desposeídos que utilizaron sus problemas con la ley para convencer a Occidente de que eran víctimas de una persecución (un ejemplo: la ridícula Ley Magnitsky).

El 11 de febrero de 2007, el occidentalizador ruso Putin acudió a un centro de poder occidental, la Conferencia de Seguridad de Múnich, y pidió la comprensión de Occidente. Es fácil de entender, si hay voluntad. Putin cuestionó el “mundo unipolar” que imponía Estados Unidos y subrayó el deseo de Rusia de “interactuar con socios responsables e independientes con los que pudiéramos colaborar en la construcción de un orden mundial justo y democrático que garantizara la seguridad y la prosperidad no sólo de unos pocos elegidos, sino de todos”.

La reacción de los principales socios occidentales fue la indignación, el rechazo y una campaña mediática de 15 años en la que se presentaba a Putin como una especie de criatura demoníaca.

De hecho, desde ese discurso no ha habido límites en los insultos de los medios de comunicación occidentales dirigidos a Putin y a Rusia. Y en este trato despectivo vemos las dos versiones de la Segunda Guerra Mundial. En 2014, los líderes mundiales se reunieron en Normandía para conmemorar el 70º aniversario del desembarco del Día D por parte de las fuerzas estadounidenses y británicas.

En realidad, esa incursión de 1944 encontró ciertas dificultades, a pesar de que las fuerzas alemanas se concentraban principalmente en el frente oriental, donde estaban perdiendo la guerra frente al Ejército Rojo. Moscú lanzó una operación especial precisamente para alejar a las fuerzas alemanas del frente de Normandía. Aun así, los avances aliados no pudieron derrotar al Ejército Rojo hasta llegar a Berlín.

Sin embargo, gracias a Hollywood, muchos en Occidente consideran el Día D como la operación decisiva de la Segunda Guerra Mundial. Para honrar el acontecimiento, Vladímir Putin estuvo allí y también la canciller alemana Angela Merkel.

Al año siguiente, los líderes mundiales fueron invitados a un fastuoso desfile de la victoria que se celebraba en Moscú para conmemorar el 70º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial. Los líderes de Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania decidieron no asistir.

Esto era consecuente con una serie interminable de gestos occidentales de desprecio hacia Rusia y su contribución decisiva a la derrota de la Alemania nazi (acabó con el 80% de la Wehrmacht). El 19 de septiembre de 2019, el Parlamento Europeo adoptó una resolución sobre “la importancia del recuerdo europeo para el futuro de Europa” que acusaba conjuntamente a la Unión Soviética y a la Alemania nazi de desencadenar la Segunda Guerra Mundial.

Vladímir Putin respondió a esta afrenta gratuita en un largo artículo sobre “Las lecciones de la Segunda Guerra Mundial” publicado en inglés en The National Interest con motivo del 75º aniversario del final de la guerra. Putin respondió con un cuidadoso análisis sobre las causas de la guerra y la profunda incidencia en las vidas de las personas atrapadas en el homicida asedio nazi de 872 días en Leningrado (actual San Petersburgo), incluidos sus propios padres, cuyo hijo de dos años fue uno de los 800.000 que perecieron.

Es obvio que Putin estaba profundamente ofendido por la continua negativa de Occidente a comprender el significado de la guerra en Rusia. “Profanar e insultar la memoria es mezquino”, escribió Putin. “La mezquindad puede ser deliberada, hipócrita y bastante intencionada, como las declaraciones que conmemoran el 75º aniversario del final de la Segunda Guerra Mundial, que mencionan a todos los partícipes de la coalición antihitleriana excepto a la Unión Soviética”.

Y durante todo este tiempo, la OTAN continuó expandiéndose hacia el este, apuntando cada vez más abiertamente a Rusia con sus profusas maniobras bélicas en sus fronteras terrestres y marítimas.

La toma estadounidense de Ucrania

El cerco a Rusia dio un salto cualitativo cuando Estados Unidos tomó Ucrania en 2014. Los medios de comunicación occidentales relataron este complejo acontecimiento como un levantamiento popular, pero los levantamientos populares pueden caer en manos de poderes con sus propios objetivos, y este fue el caso. El presidente electo Viktor Yanukovich fue derrocado con violencia un día después de haber aceptado la celebración de elecciones anticipadas en un acuerdo con los líderes europeos.

 22/03/2022

Publicado enInternacional
Domingo, 20 Marzo 2022 05:30

Quién le pone límite a las cripto

Quién le pone límite a las cripto

La regulación de las monedas digitales en Latinoamérica

A medida que se expande el uso de las criptomonedas como alternativa de inversión y su uso como medio de pago, crece el interés estatal en regularlas.

Las criptomonedas generaron interés en todo el mundo desde que comenzaron a utilizarse en 2009, pero la explosión del valor del bitcoin en 2013 sorprendió a inversores y Estados. Con la expansión progresiva de las cripto como alternativa de inversión e incluso como uso de moneda corriente en algunos países, los entes gubernamentales buscan incorporar marcos legales y tributarios para regularlos. A nivel regional coexisten distintas posturas, mientras El Salvador la adoptó como una moneda de curso legal, Bolivia prohibió su utilización: ¿Cómo es la regulación de las criptomonedas en los distintos países de la región?

“Hasta el día de hoy, pocos países adoptaron una regulación de las criptomonedas, pero en varios ya hay proyectos de ley en tratamiento, pruebas y comisiones de estudio” resume Hernán Piñeiro, CEO de Worldsys, compañía que desarrolla soluciones para cumplimiento regulatorio y prevención de lavado de activos. 

En Argentina existen proyectos de ley para regular las criptomonedas, pero sin avances significativos. Sin embargo el propio ministro de Economía, Martín Guzmán encendió el debate en el G-20 proponiendo un mayor control.

A pesar de que aún no hay una regulación de las criptomonedas ni un organismo central de supervisión, se comenzó a ejercer un control fiscal. A partir del decreto 796/2021 las compañías que realicen transacciones con criptomonedas están gravadas con el impuesto a los créditos y débitos bancarios. De esta forma, no recae de manera directa sobre el comprador final, sino sobre las cuentas recaudadoras de las billeteras que realizan la operación. Al mismo tiempo, los exchanges locales, al igual que los Proveedores de Servicios de Pago, están obligadas a presentar mensualmente el régimen informativo sobre sus transacciones según la Resolución 4164/2019 de la AFIP” explican desde Worldsys.

Por otro lado, el Impuesto a las Ganancias también alcanza a las operaciones realizadas en criptomoneda, ya que la Ley considera como ganancia el resultado de la compra-venta de “monedas digitales”. En cuanto al Impuesto al Valor Agregado, las personas que operen con criptoactivos no están alcanzadas ya que no se encuadran en ninguna categoría reglamentada. Sin embargo, las comisiones que cobran los exchanges a sus usuarios sí están alcanzadas por el IVA reglamentado por el AFIP.

El caso de El Salvador es único en el mundo: en 2021 se convirtió en el primer país del mundo en aceptar el bitcoin como una moneda de curso oficial. De este modo, la legislación habilita que los comerciantes y los consumidores puedan adquirir bienes y servicios utilizando el bitcoin como moneda legal. Al ser reconocida como moneda de curso legal está alcanzada por la misma regulacion que el dólar, la otra moneda en curso.

La Ley Bitcoin tiene como objetivo regular el bitcoin como una moneda oficial sin límites para realizar transacciones. Además, se estableció que el tipo de cambio entre el bitcoin y el dólar estadounidense será establecido libremente por el mercado. Las contribuciones tributarias podrán ser pagadas con bitcoin y los agentes económicos deberán aceptar el bitcoin como forma de pago.

También se legislaron regulaciones complementarias a la Ley Bitcoin que abarcan las diferentes partes del ecosistema. El presidente Nayib Bukele inauguró el primer hospital veterinario público financiado con parte de las ganancias obtenidas con las inversiones que el gobierno hizo en Bitcoin.

En 2014 Bolivia se convirtió en el primer país de Latinoamérica en prohibir los criptoactivos. Mediante la resolución de directorio emitida por el Banco Central de Bolivia (BCB) se prohíbe la utilización de monedas que no sean emitidas y reguladas por el Estado. Es ilegal utilizar criptomonedas para comprar o vender productos y servicios en el país. Desde el 2014 hasta ahora el BCB reiteró en múltiples oportunidades la prohibición de los criptoactivos, y la ultima fue ratificada por el directorio del banco este año.

Los motivos de la prohibición son varios, pero principalmente dos. Uno es la falta de marcos regulatorios institucionales que aborden la comercialización de los activos digitales. El otro tiene que ver con los riesgos que implica operar con criptomonedas y las estafas piramidales que se dieron en el país, como Bitcoin Cash y Pay Diamond.

El resto de los países latinoamericanos alterna entre proyectos de ley aún no sancionados como en Brasil, Paraguay, Perú, Chile y Panamá; y aquellos que lo abordan desde el ejecutivo y cuentan con una regulación más avanzada. El más desarrollado en este sentido es Venezuela, que sancionó en 2018 el Decreto Constituyente para regular las actividades relacionadas a criptoactivos en el país, registrar todos los usuarios que realizan actividades relacionadas con las criptomonedas y a aquellos usuarios con interés de tener una licencia para la comercialización de criptoactivos. Además, se creó el token Petro, la primera criptomoneda creada por un Estado.

Publicado enEconomía
Incursión en Ucrania, estanflación en el mundo

El juego de buscar a los culpables de la incursión rusa en Ucrania oculta el daño que está causando en muchos otros frentes y ello mientras miles de millones de personas luchan para arrostrar el empeoramiento de su nivel de vida exacerbado por la pandemia y otras circunstancias.

 

El secretario de Estado estadounidense, Anthony Blinken, insiste en que “el pueblo ruso sufrirá las consecuencias de las decisiones de sus dirigentes”. Los líderes y los medios de comunicación occidentales parecen creer que sus “sanciones descomunales”, realmente sin precedentes, tendrán un “efecto paralizante” sobre Rusia. Con las sanciones destinadas a estrangular la economía rusa, Estados Unidos y sus aliados esperan aumentar de alguna manera la presión interna sobre el presidente ruso Vladimir Putin para que se retire de Ucrania. Occidente quiere asfixiar a Rusia cortando sus fuentes de ingresos, por ejemplo, las que proceden de las ventas de petróleo y gas a Europa. 

El rublo ya ha sido golpeado duramente al impedir que el banco central de Rusia acceda a sus 643 millardos de dólares de reservas de divisas que mantiene en el exterior del país y prohibir a los bancos rusos utilizar el sistema SWIFT de transferencia de pagos global gestionado por Estados Unidos. La retirada de grandes empresas transnacionales occidentales, como Shell, McDonald's y Apple, perjudicará sin duda a muchos rusos, no sólo a los oligarcas, que constituyen el objetivo explícito de las sanciones. Así pues, la afirmación de Blinken de que “los costes económicos que nos hemos visto obligados a imponer a Rusia no van dirigidos contra ustedes [los rusos de a pie]” puede sonar a hueco a la inmensa mayoría de la población rusa. A esta no le servirá de consuelo saber que dichos costes “están dirigidos a obligar a su gobierno a detener sus acciones, a detener su agresión”. 

Como ha señalado The New York Times, “las sanciones tienen un historial pobre a la hora de persuadir a los gobiernos para que cambien su comportamiento”. Las sanciones de Estados Unidos contra Cuba durante seis décadas han perjudicado sin duda a la economía y al pueblo cubano, pero no han logrado sus supuestos objetivos, como tampoco lo han hecho en los casos de Irán, Corea del Norte, Siria o Venezuela. Evidentemente, “si el objetivo de las sanciones es obligar al señor Putin a detener su guerra, la conclusión de la misma se antoja lejana”.

Rusia, gran exportador de materias primas

Sin duda Rusia ya no disfruta de las ventajas industriales y tecnológicas de antaño. Tras las reformas de la era de Yeltsin efectuadas a principios de la década de 1990, su economía se redujo a la mitad, lo cual rebajó la esperanza de vida de los rusos en una escala no registrada durante ¡los últimos seis milenios! Rusia se ha convertido en un importante productor de materias primas al igual que muchos países en vías de desarrollo y las antiguas colonias de América del Norte y Australasia. En este momento es un gran exportador de petróleo y gas natural. También es el mayor exportador de paladio y trigo, así como uno de los mayores proveedores mundiales de fertilizantes compuestos de potasa y nitrógeno. El 4 de marzo Moscú suspendió las exportaciones de fertilizantes, alegando el “sabotaje” sufrido por parte de “empresas logísticas extranjeras”.

Los agricultores y los consumidores se verán perjudicados, ya que el rendimiento de sus explotaciones se reducirá a la mitad. Las repentinas y masivas interrupciones de las cadenas de suministro tendrán, por lo tanto, graves repercusiones en la economía mundial, que ahora presenta un grado de interdependencia más elevado que nunca, debido al periodo de globalización experimentado por la misma durante las últimas décadas. 

El bumerán de la inflación provocada por las sanciones

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, ha advertido de la gravedad de las consecuencias económicas de la crisis ucraniana., señalando que la magnitud de las sanciones impuestas a Rusia empeorará el comportamiento de la inflación y ralentizará aún más el crecimiento económico. Ningún país es inmune a estas consecuencias, incluidos los que imponen las sanciones, pero los más perjudicados sin duda serán los países pobres, especialmente los africanos, que ya se enfrentan al aumento de los precios de los combustibles y los alimentos. Para Georgieva, el aumento de la inflación debido a las sanciones rusas es la mayor amenaza que se cierne sobre la economía mundial. “El aumento de los precios de la energía y de otros productos básicos como el maíz, los metales, los insumos para fertilizantes o los semiconductores, que se sumarán a la elevada inflación registrada en estos momentos”, son motivo de gran preocupación para el mundo.

Rusia y Ucrania exportan más de la cuarta parte del trigo mundial, mientras que Ucrania es también un importante exportador de maíz. Las perturbaciones y las interrupciones de las cadenas de suministro podrían incrementar entre el 0,2 y el 0,4 por 100 la “inflación general”, que incluye los precios de los alimentos y los combustibles, de las economías desarrolladas durante los próximos meses.

El precio de la gasolina en Estados Unidos se disparó durante la primera semana de marzo hasta alcanzar el máximo registrado durante los últimos diecisiete años. Los costes de otros productos de primera necesidad, especialmente los alimentos, también están aumentando. La secretaria del Tesoro estadounidense, Janet Yellen, ha reconocido que las sanciones están agravando la inflación en Estados Unidos.

La Unión Europea obtiene el 40 por 100 de su gas natural de Rusia. Encontrar fuentes de suministro alternativas no será ni fácil ni barato. La UE es, por otro lado, el mayor socio comercial de Rusia, cuyo volumen de intercambios representó el 37 por 100 del comercio mundial en 2020. Por ello, las sanciones pueden perjudicar más a Europa que a Rusia, lo cual supone un caso paradigmático de autolesión absurda. El Banco Central Europeo prevé en estos momentos una situación de estanflación, es decir, de estancamiento económico e inflación y presumiblemente el aumento del desempleo, y ya ha recortado su previsión de crecimiento para 2022 del 4,2 al 3,7 por 100. Se espera que la inflación alcance el récord del 5,1 por 100, muy por encima de su anterior previsión del 3,2 por 100. 

Los países en vías de desarrollo son las grandes víctimas

Los precios mundiales de los alimentos ya conocen máximos históricos. El Índice de Precios de los Alimentos (IPA) de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha subido más del 40 por 100 en los últimos dos años, habiendo alcanzado un máximo histórico en febrero de este año en gran parte debido al mal tiempo y al aumento de los costes de la energía y los fertilizantes. En este mismo mes, el Índice de Precios de los Productos Agrícolas se había elevado el 35 por 100 respecto al año pasado, mientras que los precios del maíz y el trigo lo habían hecho el 26 y el 23 por 100 respectivamente respecto a enero de 2021.

Además de la escasez y el aumento de los costes de producción debido al aumento de los precios de los combustibles y los fertilizantes, la especulación también puede hacer subir los precios de los alimentos, como ya sucedió en 2007-2008. Los signos de esta especulación ya son visibles. Los precios de los futuros del trigo del Chicago Board of Trade han subido el 40 por 100 a principios de marzo, el mayor aumento semanal registrado desde 1959. 

El aumento de los precios de los alimentos afecta más a los habitantes de los países de renta baja y media, ya que gastan una parte mucho mayor de sus ingresos en ellos que los de los países de renta alta. El principal índice de inseguridad alimentaria se ha duplicado en los últimos dos años y así, antes de la crisis ucraniana, ya había en el mundo 45 millones de personas al borde de la inanición. Los países de África y Asia dependen mucho más del grano ruso y ucraniano. El Banco Mundial ha advertido que la crisis ucraniana “tendrá importantes repercusiones en Oriente Próximo y en África, en especial en sus áreas septentrional y subsahariana”, lugares en los que una gran parte de la población ya sufría inseguridad alimentaria antes de la incursión rusa.

La crisis de Ucrania será devastadora para los países que luchan por hacer frente a la pandemia. Al no poder acceder a suficientes vacunas ni ser capaces de organizar respuestas adecuadas a la misma, ya han quedado rezagados respecto a los países ricos. Las últimas subidas de los precios de los alimentos y del combustible también agravarán los problemas de la balanza de pagos y las presiones inflacionistas internas.

¡No a la guerra!

El proverbio africano “Cuando dos elefantes pelean, la hierba queda destrozada” resume bien la situación mundial. Estados Unidos y sus aliados parecen decididos a “estrangular a Rusia” a toda costa sin tener en cuenta los enormes daños colaterales que ello causara al resto del mundo. Esta crisis internacional llega después de que el multilateralismo haya sido socavado durante décadas. Las esperanzas de reducir las hostilidades internacionales generadas por la elección del presidente Biden se han evaporado a medida que el doble rasero de la política exterior estadounidense se hace más evidente. 

Rusia cuenta con poco apoyo para su agresiva violación del derecho y las normas internacionales. A pesar de décadas de provocaciones deliberadas de la OTAN, incluso después del fin de la Unión Soviética, Putin ha perdido la simpatía internacional con su agresión a Ucrania. Pero tampoco la OTAN ni Occidente cuentan con un apoyo generalizado. Tras los fiascos del apartheid de las vacunas y de la financiación de las políticas contra el cambio climático, las naciones más pobres y de “piel oscura” se han vuelto más cínicas ante la hipocresía de Occidente a medida que su racismo se vuelve más descarado.

16 mar 2022 14:20

Ksjomo

Artículo traducido por El Salto con permiso de sus autores. Jomo Kwame Sundaram es Visiting Senior Fellow en el Khazanah Research Institute, Visiting Fellow en el Initiative for Policy Dialogue, Columbia University, y profesor adjunto de la International Islamic University in Malaysia. Antiguo director general adjunto y coordinador de Desarrollo Económico y Social de la FAO (2012-2015), ha sido vicesecretario general para el Desarrollo Económico en el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de Naciones Unidas (2005-2012) y coordinador honorario de investigación del Intergovernmental Group on International Monetary Affairs and Development del G24 (2006-2012). En 2007 recibió el Wassily Leontief Prize for Advancing the Frontiers of Economic Thought. Anis Chowdhury es antiguo miembro de la Comisión de Naciones Unidas para Asia y el Pacífico (UN-ESCAP) en Bangkok, así como director de Política Macroeconómica y Desarrollo (2012- 2014) de la misma y de su División de Estadística (2014-2015) de la misma. Profesor de Economía en la University of Western Sydney (2001-2012), ha sido docente en la National University of Singapore (1983-87), la University of New England (Australia, 1987-1992) y la University of Manitoba (Canada, 1978-1983). Fundador y editor del Journal of the Asia Pacific Economy (1995-2008) y miembro del consejo editorial de la Economic and Labour Relations Review.

Publicado enEconomía
Las grandes empresas de alimentación se suben al carro de la comida de origen vegetal

¿Conseguirán las grandes empresas alimentarias que se lanzan a la carne y los lácteos alternativos convertir el sector de la alimentación sana en un paraíso de la comida chatarra? Está por verse, pero sus intenciones van sin duda en esa dirección.

El mercado de los alimentos de origen vegetal estaba valorado en 29 mil 400 millones de dólares en 2020.  Bloomberg publicó un informe donde proyecta que esta cifra podría alcanzar los 162 mil millones de dólares a finales de esta década, es decir, un crecimiento de más de cinco veces en sólo diez años. A principios de 2020, al estallar la crisis de Covid-19, las ventas de carne de origen vegetal en Estados Unidos  casi se triplicaron de la noche a la mañana, alegando la preocupación de la gente que consume carne por la relación entre la ganadería industrial y los brotes de enfermedades zoonóticas. La razón que se aduce para este espectacular crecimiento es que la gente está deseosa de orientarse hacia alimentos más sanos y producidos de forma sustentable. Sobre todo, la gente quiere menos carne y productos lácteos, que se consideran relacionados con el cáncer, la crueldad hacia los animales, el cambio climático y otros muchos problemas.

Hasta hace poco, el mercado de la alimentación vegana solía estar dominado por los cereales integrales, los productos de soja, las legumbres y otros alimentos naturales ricos en proteínas. Luego, una serie de empresas de innovación, como  Impossible Foods, y  Beyond Meat se lanzaron a ofrecer al mundo «hamburguesas imposibles» y otras alternativas a la carne de origen vegetal o celular.

Pero al ver el enorme potencial de beneficios, también entraron en escena inversionistas con mucho dinero, la agroindustria y las grandes empresas alimentarias transnacionales. Con un mercado de alimentos de origen vegetal que crece  lo doble de rápido que las ventas de alimentos en general, nadie quiere quedarse atrás.

Por ejemplo, Unilever ha lanzado su marca de carne vegetal » Vegetarian butcher». La empresa  pretende aumentar sus ventas de sustitutos de carne de origen vegetal hasta los mil millones de dólares anuales en los próximos cinco años, es decir, 20 veces más de lo que vendían en 2020. En 2020,  Danone anunció la creación de una nueva Unidad de Aceleración de Productos Vegetales para cumplir con sus ambiciones de aumentar las ventas de productos vegetales a nivel mundial, de 2 mil 100 millones de dólares en 2019 a 5 mil 400 millones de dólares en 2025. Ambas empresas quieren ir más allá de las personas que consumen comida vegana y alcanzar el potencial de mercado mucho mayor de la gente flexitariana, es decir, las personas que simplemente quieren consumir menos carne y lácteos.

Otros grandes nombres se están subiendo al carro.  Smithfield Foods, el mayor productor de carne de cerdo del mundo, lanzó su primera gama de alimentos proteicos de origen vegetal bajo la marca «Pure Farmland».  Tyson Foods, uno de los mayores productores de carne de ave, vacuno y cerdo del mundo, presentó su gama de productos vegetales en 2019 bajo la marca «Raised & Rooted».  Kellogg, conocida sobre todo por los cereales para el desayuno, tiene una marca de carne sin carne llamada «Morning Star Farms» y se perfila ahora como una de las iniciales empresas de alimentos de origen vegetal. Nestlé, que nunca se queda atrás, la mayor empresa alimentaria del mundo, reveló que  aumentará su gama de productos vegetales, especialmente en la categoría de platos preparados.

Por supuesto, los Smithfields y los Unilevers del mundo no centran sus ventas en nada fresco o saludable. Su foco son los alimentos ultraprocesados. Al subirse al carro de la «no carne», pretenden estar ofreciendo opciones más saludables.

¿Pero pueden hacerlo? Una mirada de cerca a la «hamburguesa imposible» basada en plantas sugiere que es sólo otro producto alimenticio ultraprocesado. Antes, la mayoría de las hamburguesas veganas se hacían con alubias negras, soja, setas o cereales. La «hamburguesa imposible» está hecha de concentrado de proteína de soja, aceite de coco, aceite de girasol, proteína de patata, metilcelulosa, extracto de levadura, sal, gomas y agua y aditivos, entre ellos vitamina B12, zinc, vitamina B6, tiamina (B1), niacina y hemo a base de soja (es decir, sangre falsa). Los nuggets de origen vegetal de Tyson Foods  contienen más de dos docenas de ingredientes diferentes, muchos de los cuales tal vez nunca han oído hablar.  Un video muestra a un empleado de Cargill explicando la desconcertante cantidad de ingredientes que llevan sus «albóndigas sin carne».

Además, a las grandes empresas alimentarias les encanta presentar su incursión en el mercado de los alimentos de origen vegetal como un avance de su negocio hacia una alternativa sustentable a la carne. Unilever llega a pedir a sus clientes que «se unan a nuestra revolución alimentaria para liberar a todos los animales de la cadena alimentaria». Pero está claro que quieren seguir ganando dinero en ambos mercados. Nadie lo dijo tan claramente como  el director de Tyson Foods: «Para nosotros, se trata de «y», no de «o». Seguimos firmemente comprometidos con nuestro creciente negocio de carne tradicional y esperamos ser líderes del mercado de la proteína alternativa, que está experimentando un crecimiento de dos dígitos, y que algún día podría ser un negocio de mil millones de dólares para nuestra empresa». Muchas de las compañías también afirman que sus actividades alimentarias basadas en plantas son buenas para el clima, pero esto es difícil de comprobar, ya que  pocas de ellas son transparentes sobre sus emisiones.

¿Conseguirán las grandes empresas alimentarias que se lanzan a la carne y los lácteos alternativos convertir el sector de la alimentación sana en un paraíso de la comida chatarra? Está por verse, pero sus intenciones van sin duda en esa dirección.

12 marzo 2022

Publicado originalmente en GRAIN

Publicado enSociedad
Ucrania compra suministros militares con criptomonedas

11 marzo, 2022 Aunque es un porcentaje menor de las ayudas oficiales recibidas desde otros países, las donaciones a Ucrania en criptomonedas superan los 100 millones.- Pixabay

Las criptomonedas han estado en el punto de mira –aún más- desde que estallara la guerra en Ucrania. Impuestas las sanciones que aislaban bancariamente a Rusia, sus oligarcas vieron en el uso masivo de bitcoins una vía de escape para sus fortunas. No duraría mucho la alegría, pues pocos días después la plataforma de criptomonedas Coinbase bloqueaba nada menos que 25.000 direcciones de billeteras virtuales rusas por entender que se asociaban a actividades ilícitas.

Sin embargo, Rusia no ha sido la única beneficiada de estas criptodivisas; también Ucrania, que en dos semanas ha visto cómo las donaciones por esta vía han superado los 100 millones de dólares, según ha anunciado esta semana el viceministro de Transformación Digital, Alex Bornyakov, en una comparecencia bajo el título Resistencia digital: cómo Ucrania está aprovechando la tecnología para luchar por la libertad.

La plataforma ucraniana Kuna tiene especial protagonismo en este alud de donaciones, con el 60% de esos activos digitales, no sólo en criptomonedas como Bitcoin y Ethereum, sino también en otras alternativas como Polkadot, Tether, Candle, USD Coin y Dai. Los tres principales destinatarios de estas criptodonaciones serían las billeteras oficiales de Bitcoin y Ethereum del gobierno de Ucrania, así como la de billetera Bitcoin de una dirección de donaciones llamada Come Back Alive, aunque existen otras como Ukraine DAO, Unchain.Fund, AidForUkraine o la Ciberpolicía de Ucrania. Una parte de estos fondos, alrededor de 15 millones de dólares, ya se han comenzado a gastar en equipos no letales, tales como alimentos, chalecos antibalas y combustible, según afirmó el fundador de Kuna, Michael Chobanian.

Buena parte de la comunidad de criptodivisas parece haberse volcado con la causa. Este mismo miércoles, la plataforma de trading de Bitcoin Kraken anunciaba que distribuiría más de 10 millones de dólares a todos los clientes que hubieran creado una cuenta en Ucrania antes del 9 de marzo. De este modo, cada uno de estos usuarios recibiría 1.000 dólares en bitcoins durante el primer tramo de desembolso, pudiéndose retirar los fondos de inmediato sin que se cargara la tarifa de cambio de moneda para retiros de hasta 1.000 dólares.

El propio CEO de Kraken, Jesse Powell, insistía en el lado humanitario de las criptomonedas, "especialmente en un momento en que muchos en todo el mundo ya no pueden confiar en los bancos y custodios tradicionales", haciendo referencia así al temor extendido desde el estallido de la guerra a una mayor vigilancia bancaria. Las donaciones con criptomonedas, en cambio, permiten una circulación no sólo más rápida, sino también más rentable que por los mecanismos más tradicionales. Además y dado que la tecnología blockchain en que se sustentan funciona como un libro de contabilidad abierto y distribuido que puede registrar las transacciones, también es transparente, según los defensores de este sistema.

Por otro lado, Bored Ape Yacht (BAYC) también ha aportado su granito de arena. Esta colección de NFT (Non-Fungible Token) de avatares de monos que cada vez más famosos compran por muchos miles de dólares, consiguió recolectar cerca de un millón de dólares en Ethereum gracias a las aportaciones de billeteras que cuentan con un NFT de BAYC; incluso los desarrolladores de BAYC anunciaron que igualarían esa misma cantidad en otra donación. Otra plataforma de intercambio de criptomonedas, Binance, que cuenta con su propio Fondo de Ayuda de Emergencia, también recolectó más de 11,3 millones de dólares en diversas criptomonedas.

Para poder donar en criptomenedas a Ucrania, lo primero que necesitará es disponer de una billetera con esta divisa, así como una dirección de clave pública para poder enviar transacciones. El ministro ucraniano de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov, ya anunció a finales de semanas a través de Twitter cómo donar directamente al gobierno de Ucrania, el modo más seguro y directo de garantizar que la donación llegue al destino deseado.

Publicado enEconomía
Dólar digital: Estados Unidos avanza con el proyecto de una criptomoneda oficial

Joe Biden ordena evaluar la creación de una Central Bank Digital Currency

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ordenará a su Gobierno evaluar la creación de una moneda digital estadounidense, respaldada por la Reserva Federal (Fed, banco central del país).

A través de un comunicado, la Casa Blanca informó que este miércoles el mandatario firmará una orden para que se investigue "con urgencia" la posibilidad de desarrollar una divisa digital de banco central (Central Bank Digital Currency o CBDC según su acrónimo en inglés). La principal diferencia con las criptomonedas existentes es que este “dólar digital” estará respaldado por la entidad financiera del país.

La orden de Biden pide evaluar "los posibles beneficios y riesgos" de ese posible "dólar digital" y la "infraestructura tecnológica" que sería necesaria para emitirlo, explicó un funcionario que pidió permanecer anónimo.

El objetivo de esta medida sería preservar "la centralidad del dólar estadounidense en el sistema financiero global" y hacer frente a las preocupaciones de Washington sobre la "volatilidad" de criptomonedas como el bitcoin.

"Algunas formas tempranas de innovación financiera han acabado hiriendo a las familias estadounidenses mientras enriquecían a un pequeño grupo de gente. Eso demuestra la necesidad de una protección robusta para los consumidores y los inversores", subrayó el funcionario.

Qué son las Central Bank Digital Currency

Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), un centenar de países están explorando también la posibilidad de crear su propia CBDC. Hasta el momento, algunos de los países que han lanzado su propia moneda digital respaldada por el banco central son Nigeria con su e-Naira, Bahamas con su Sand Dollar; y la divisa DCash, disponible en Antigua y Barbuda, St. Kitts y Nevis, Montserrat, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Santa Lucía, y Granada.

A diferencia del dinero que actualmente el usuario ya percibe como virtual (los depósitos en bancos comerciales, por ejemplo), los CBDC serían emitidos directamente por el banco central, de manera que un ciudadano podría tener una cartera digital con esa divisa sin estar vinculada a ninguna entidad financiera comercial.

Además, los CBDC permitirían, al estilo de las criptomonedas, transacciones inmediatas de todo tipo, sin que, por ejemplo, una transferencia de dinero entre particulares tarde varias horas o días en materializarse.

Un análisis de las criptomonedas

En su decreto, Biden también pedirá a su Gobierno que formule recomendaciones sobre el mercado de las criptomonedas en general y examinar los posibles riesgos que presentan para la estabilidad financiera o la seguridad nacional, en especial las finanzas ilícitas.

Estados Unidos ha criticado, por ejemplo, la adopción del bitcoin como moneda de curso legal en El Salvador: la semana pasada, el Departamento de Estado advirtió en un informe de que eso complica la lucha contra el lavado de dinero y la financiación del terrorismo en el país.

Desde septiembre del año pasado que el bitcoin circula como moneda oficial de El Salvador. La iniciativa fue impulsada por el presidente Nayib Bukele, quien anunció la creación de la primera “ciudad bitcoin”.

Asimismo, el FMI aconsejó a  Bukele eliminar el bitcoin como moneda de uso legal en el país centroamericano.

"Hay grandes riesgos asociados al uso de bitcoin para la estabilidad financiera, la integridad financiera y la protección del consumidor, así como las posibles contingencias fiscales", indicó el organismo.

9 de marzo de 2022

Publicado enEconomía